familia narcisista

Dinámicas comunes en la Familia Narcisista

Las personas adultas criadas en familias narcisistas suelen sentir mucha rabia que no identifican, sienten mucho vacío dentro, se sienten inadecuadas y defectuosas, sufren de ansiedad y depresión periódicas. Y no suelen tener idea de qué es lo que ha pasado para que se sientan así.

La familia narcisista esconde un dolor profundo que sólo el hijo o hija que se distancia del sistema familiar y empieza terapia, es capaz de reconocer.

En estas familias hay un conjunto de dinámicas que las hacen disfuncionales, y también hay que tener en cuenta que siempre hay grados de disfunción dentro de un espectro que depende del nivel de narcisismo de los padres. Veamos cuáles son esas dinámicas.

Dinámicas comunes en la Familia Narcisista

1. Secretos. En las familias narcisistas suele haber secretos que se pasan de generación en generación, como infidelidades, abortos, suicidios, enfermedades mentales,… y, sobre todo, se guarda un secretismo hacia el abuso y maltrato que se vive dentro de la familia. A los hijos se les da el mensaje de que no pueden contar a nadie lo que pasa dentro de la familia.

2. Imagen. La familia narcisista se centra en la imagen mucho más que en el interior. El mensaje es: “No tenemos problemas y debemos parecer perfectos“. Los padres les dicen a las hijas: “¿Qué pensarán los vecinos, los amigos, el colegio?””Pon buena cara, te pase lo que te pase”.

3. Mensajes muy negativos o de amor my condicionado. Los niños reciben mensajes expesos y tácitos que interiorizan. Si es la niña que ejerce el rol del chivo expiatorio, mesajes como: “No eres lo suficientemente buena”; “No estás a la altura”. Si se trata del niño que ejerce el rol del niño dorado: “Lo haces muy bien, pero siempre hay un margen de mejora”.”Te quiero por lo que haces y consigues, no por quién eres”.

4. Falta de jerarquía parental. En las familias saludables, existe una fuerte jerarquía parental en la que los padres están a cargo y transmiten amor, luz, guía y dirección a los hijos. En las familias narcisistas, esta jerarquía es inexistente: los hijos están allí para satisfacer las necesidades de los padres.

5. Falta de sintonía emocional. Los padres o madres narcisistas carecen de la capacidad de sintonizarse emocionalmente con sus hijas, principalmente porque tampoco pueden hacer esto consigo mismos. No suelen sentir empatía o amor incondicional sino que por lo general, son críticos y duras.

6. Falta de comunicación efectiva. El medio de comunicación más común en las familias narcisistas es la triangulación, esto es, la información no es directa sino que se dice a un miembro de la familia con la intención de que éste se lo cuente a una tercera parte, que es la destinataria real del mensaje. Este tipo de comunicación indirecta genera caos, muchos malentendidos, desconfianza y comportamientos pasivo-agresivos. Cuando la comunicación rara vez se vuelve directa, ésta suele ser agresiva, violenta y dañina.

7. Pocos límites. En una familia saludable, hay límites claros, tanto por parte de los padres que los establecen, como de los hijos, que también son permitidos. Estos límites permiten crear un encuadre para las relaciones, junto con premisas como el respeto, la dignidad y el amor. En la familia narcisista hay muy pocos límites: los padres se sienten con muchos derechos sobre sus hijos, cruzando líneas como faltar al respeto, gritar, insultar, humillar,…

8. Un padre narcisista, el otro orbitando. Si uno de los padres es narcisista, es común que el otro padre tenga que girar alrededor del narcisista para mantener la pareja. A menudo, este otro padre, que suele ser codependiente, está centrado en satisfacer las necesidades del cónyuge narcisista para que la pareja sobreviva, dejando las necesidades de las niñas sin satisfacer. ¿Quién está ahí para ellos?

9. Se fomenta la competitividad y la separación entre los hermanos. En las familias sanas, se anima a los hijos a ser cariñosos y cercanos entre sí. En las familias narcisistas, se enfrenta a los niños y se les enseña a competir. Existe una comparación constante de quién lo hace mejor y quién no. Los hermanos en familias narcisistas rara vez crecen sintiéndose emocionalmente conectados entre sí.

10. Se niegan los sentimientos y emociones. Los padres no suelen mostrar emociones, y cuando las hijas lo hacen, se las señala y avergüenza por ello con frases como: “¿Y ahora por qué lloras?””Cuando te enfadas, pareces una loca”. Se vive como si las emociones no existieran, con lo que cuando salen, lo suelen hacer de una forma muy intensa y desregulada.

Claves para la Recuperación

¿Te sientes reflejado en lo que has leído en este artículo? ¿Crees que has crecido en una familia narcisista? ¡La recuperación es posible! Puedes empezar por:

  • Afrontar el dolor causado por tus padres, con creencias negativas sobre ti misma o con un trato muy pobre.
  • Crear dentro de ti una madre y un padre internos que se conviertan en los padres que te habría gustado tener.
  • Desarrollar compasión y amor propio hacia ti.
  • Definir quién eres, qué te gusta, qué quieres, cómo te gustaría vivir tu vida.
  • Aprender a comunicarte de forma clara y a poner límites si lo necesitas.
  • Cambiar creencias de tu sistema familiar narcisista, como: “Las cosas no se hablan”, por otra que se alinee más con quien eres hoy en día, como: “Comparto con los demás lo que necesito”.
  • Conectar con tu niña interior para poder darle lo que le faltó.
  • Aprender a sentir tus emociones, procesarlas y gestionarlas.

Para todo ello, es importante buscar acompañamiento por una terapeuta que sepa de familias narcisistas, ya que esto es algo muy difícil de hacer en soledad.

Lo que nos pasa no nos define, porque no es algo que escogemos. Sin embargo, qué hacemos con lo que nos pasa sí, ya que esto es una elección que habla de quiénes somos.

Fuente:www.psychologytoday.com

Imagen de Natalya Zaritskaya en Unsplash.

familia narcisista/disfuncional

El impacto de haber crecido en una familia narcisista/disfuncional y cómo empezar a sanar

El impacto de haber crecido en una familia narcisista/disfuncional y cómo empezar a sanar

Crecer en una familia narcisista/disfuncional, esto es, con un padre o madre narcisista o con algún otro trastorno mental no es fácil y puede dejar un impacto duradero en muchas áreas de tu vida. En un familia de estas características se crean patrones de interacción, comunicación y comportamiento que no son saludables.

En su libro “Nunca me pasará a mí”, Claudia Black describe las tres reglas de las familias disfuncionales como: no hables, no confíes, no sientas.

Elementos clave de la dinámica familiar narcisista/disfuncional

Mala comunicación: en familias narcisistas/disfuncionales, la comunicación a menudo se caracteriza por malentendidos, malinterpretaciones y una falta de comunicación abierta y honesta. Los miembros tienen dificultades para transmitir sus pensamientos y sentimientos de manera efectiva, lo que genera frustración y distancia emocional.

Falta de apoyo emocional: En familias narcisistas/disfuncionales, las personas no tienen espacio para expresar sus emociones, recibir empatía o sentirse validados en sus experiencias. Esta falta de apoyo puede contribuir a sentimientos de aislamiento y soledad.

Límites no saludables: Esto puede manifestarse en la forma de una fusión, donde las identidades individuales se confunden, por ejemplo, una esposa que se comporta como si su marido fuera una extensión de sí misma, como un brazo o una pierna, o en el extremo, límites muy rígidos que inhiben las conexiones saludables y la intimidad emocional.

Cuestiones de control: Ciertos miembros de la familia narcisista/disfuncional pueden ejercer un control excesivo sobre otros, lo que lleva a una falta de autonomía e independencia. Por el contrario, otros pueden resistirse a la autoridad, lo que lleva a conflictos y luchas de poder.

Confusión de roles: la dinámica familiar narcisista/disfuncional puede asignar a los individuos roles rígidos que no son naturales. Por ejemplo, un niño puede verse obligado a asumir una función de cuidador de sus padres, lo que altera el orden natural de las relaciones familiares y obstaculiza su propio crecimiento emocional.

Falta de rendición de cuentas: los miembros de la familia evitan abordar los problemas o asumir la responsabilidad de sus acciones, perpetuando dinámicas de culpa, negación y evasión.

Abuso de sustancias: El abuso de sustancias tapa cuestiones emocionales que hay de fondo, como la falta de autoestima. También conduce a cambios de roles, por ejemplo, una hija que tiene que cuidar de su madre por su adicción al alcohol.

Crecer con dinámicas familiares disfuncionales puede tener un impacto profundo y duradero en tu salud emocional, psicológica y afectar a tus relaciones.

El impacto de haber crecido en una familia narcisista/disfuncional

Dificultad para gestionar  emociones: tras haber crecido en un contexto donde no se pueden expresar las emociones ni se han aprendido a gestionarlas, de adultos, hay dificultades para hacer esto y una tendencia a sentirlas como abrumadoras.

Formación de creencias: las dinámicas familiares moldean creencias fundamentales de una persona sobre sí misma y el mundo. Como por ejemplo, “Yo soy tonta” o “El mundo es peligroso”. Reconocer y desafiar estas creencias se convierte en un aspecto crucial del proceso de recuperación.

Impacto en las relaciones: Las personas pueden afrontar desafíos para formar y mantener relaciones saludables, experimentando dificultades con la confianza, la vulnerabilidad y la intimidad.

Desarrollo de mecanismos de afrontamiento: Crecer en un entorno familiar narcisista/disfuncional puede conducir al desarrollo de mecanismos de afrontamiento que han servido para sobrevivir en el pasado, pero que se suelen volver desadaptativos en la edad adulta. Por ejemplo, patrones de alimentación desordenados, disociarse viendo mucho la televisión, las RRSS o los videojuegos, abuso de sustencias, etc.

Problemas de autoestima y de identidad: las dinámicas familiares disfuncionales pueden contribuir a la erosión de la autoestima y a un sentido distorsionado de una mismo. Es posible que tengas dificultades para aceptarte a ti misma y tener creencias arraigadas de que “soy defectuosa” o “hay algo que está mal en mí”.

Dificultad para establecer límites: la falta de límites saludables en familias narcisistas/disfuncionales puede resultar en desafíos cuando se trata de establecer y mantener límites en las relaciones de adulto. Es posible que tengas dificultades para decir que no y temer el rechazo o el conflicto.

Dificultades con la confianza y la intimidad: las dinámicas familiares disfuncionales pueden crear una base de desconfianza, ya que los padres no son coherentes, o tienen comportamientos abusivos, agresivos y/ caóticos. Esto puede manifestarse en dificultades en la edad adulta para formar amistades cercanas, relaciones románticas y colaboraciones profesionales.

Afrontar los efectos de crecer en una familia con dinámicas narcisistas/disfuncionales es un proceso que generalmente implica autodescubrimiento, autocompasión y esfuerzos intencionales para trabajar hacia la sanación.

Puedes empezar por los pasos que comento más abajo.

Pasos para empezar a sanar los efectos de haber crecido en una familia narcisista/disfuncional

Aprende a poner límites: los límites están destinados a protegerte y a sentir libertad y seguridad dentro de las relaciones. Si has crecido en una familia narcisista/disfuncional, es muy probable que no se te haya permitido hacer esto, pero es algo que se puede aprender y que cambiará por completo las dinámicas en tus relaciones.

Practica la atención plena: La atención plena es una herramienta poderosa para gestionar emociones intensas y liberarte de patrones automáticos y reactivos que pueden ocurrir después de haber experimentado trauma.

Construye una red de apoyo: busca una red social de apoyo fuera de la familia. Las conexiones significativas con amigos, grupos de apoyo o compañeros en el camino hacia la recuperación pueden brindar la comprensión y el apoyo necesarios para la sanación.

Averigua y cuestiona tus creencias propias negativas: la terapia enfocada en el trauma puede ayudarte a sanar partes de ti mismo que tienen creencias negativas y a construir nuevas creencias que estén alineadas con tu nuevo yo.

Date cuenta de las estrategias que has adoptado para sobrevivir, como desórdenes en la comida, abuso de sustancias, disociación con la televisión o las rrss,…Estos comportamientos son síntomas que te ayudarán a profundizar en los temas emocionales que necesitas atender para aprender a autorregularte emocionalmente sin depender de nada externo.  

Abraza la autocompasión: empieza por tratarte a ti mismo con la misma amabilidad y comprensión que le ofrecerías a un amigo. La autocompasión puede ser un poderoso antídoto contra el duro juicio sobre uno mismo que a menudo surge de dinámicas familiares disfuncionales.

Explora el impacto que el trauma ha tenido en ti: comprender la conexión entre las experiencias pasadas y las luchas actuales puede dar mucho sentido a las cosas y ser empoderador al darte cuenta de las consecuencias en tu cuerpo y cerebro de lo que has vivido.

Establece rituales de autocuidado: ya sea tomarte un tiempo para relajarte, realizar actividades que disfrutas o priorizar el sueño, estos rituales pueden convertirse en anclas importantes en tu proceso de recuperación.

Reclama tu identidad: Date espacio para explorar valores, intereses y metas personales que te iluminen. Diferencia lo que te hace sentir bien y alineada contigo misma de lo que te enseñaron o te dijeron que debería hacerte sentir así.

Encuentra la ayuda profesional adecuada para ti:  Todos los pasos nombrados más arriba son muy difíciles de hacer en soledad. Es necesario el acompañamiento de una terapeuta que entienda de trauma y familias disfuncionales que pueda darte guía y apoyo en tu proceso de sanación.

Haber crecido en una familia/narcisista disfuncional ha tenido un gran impacto en ti pero hay ayuda disponible y cambios vitales muy grandes son posibles y te llevarán a la vida que has venido a vivir de verdad.

Imagen de Aditya Saxena en Unsplash.

madre narcisista

Cómo tratar con tu padre o madre narcisista

Las fiestas navideñas son una época que pueden causar estrés o ansiedad al tener que tratar con la familia de origen y todos los detonantes que esto puede acarrear. Como este tiempo está cerca, en este artículo te doy señales para identificar si tienes un padre o madre narcisista y, en una segunda parte, consejos sobre cómo tratar con él o ella.

Cómo identificar si tengo un padre o madre narcisista

El Trastorno Narcisista de la Personalidad no se diagnostica apenas, porque las personas con el trastorno no lo solicitan ya que precisamente, el núcleo de la defensa de una persona con este trastorno supone creer que es perfecta y lo hace todo bien. Además, los narcisistas se suelen emparejar con personas codepedientes, que “compran” la realidad del narcicista, por lo que tampoco suelen detectar el trastorno. Juntos, suelen crear una familia disfuncional, donde asignarán a sus hijos, de forma inconsciente, los roles del chivo expiatorio y el niño o la niña dorada. Dentro de estos roles, es normalmente el hijo o la hija a la que es asignado el rol del chivo expiatorio el que detecta la disfuncionalidad y busca respuestas al margen de la familia narcisista.

Por ello, si tienes sospechas de que tu madre o padre puede o bien tener Trastorno Narcisista de la Personalidad, o bien tener un narcisismo muy extremo, es importante que te informes, ya que lidiar con un padre o madre narcisista, puede ser algo muy desafiante y que causa mucho daño.

Comportamientos más comunes de un padre o madre narcisista

  • Habla exclusivamente sobre ella misma y sus logros.
  • Te recuerda con frecuencia todas las cosas que ha hecho por ti, utilizándolo para hacerte sentir culpable.
  • Tiene baja tolerancia a la frustración con situaciones cotidianas, lo que puede resultar en arrebatos de ira o rabietas.
  • Hace de las expectativas un “objetivo móvil” de modo que resulte casi imposible satisfacerlas o ganarte su aprobación. Una vez que se cumples una expectativa, se establece otra sin reconocer el logro.
  • Necesita ser constantemente el centro de atención en cualquier situación.
  • Te compara con hermanos u otras personas como vecinos o primos haciéndote sentir que tú “lo haces mal” o “eres inferior”.
  • Es incapaz de recibir críticas o comentarios constructivos.
  • No se disculpa nunca ni asume la responsabilidad de sus acciones.
  • Compite contigo por ser mejor que tú o que siente celos de tus vínculos, como por ejemplo, tu relación de pareja.
  • Utiliza las cosas que sabe sobre ti para hacerte daño cuando está enfadada contigo.
  • Sientes que tú estás ahí para cubrir sus necesidades en lugar de que ella cubra las tuyas. Esto es especialmente dañino en la infancia, donde en muchos casos se suele dar una inversión de los roles, lo que se conoce como parentificación.

Si te sientes reflejada en la mayoría de los puntos descritos, es muy probable que tu padre o madre tenga TNP o bien un narcisismo extremo. En tal caso, es importante que tengas esto en cuenta porque las normas para relacionarte son diferentes y requieren de que pongas distancia y te protejas. En el siguiente apartado, ofrecemos posibilidades de lo que puedes hacer.

Cómo lidiar con un padre o madre narcisista

Es importante que, una vez creas que tu madre o padre es narcisista, decidas cómo tratar con ella o él. No hay una receta perfecta sino que se trata de una decisión personal, donde es necesario que ponderes cuánto contacto puedes mantener a la vez que cuidas de ti. Más abajo puedes ver algunas opciones.

El contacto cero

Una forma de lidiar con un padre o madre narcisista es alejarte por completo de la relación. Este límite claramente definido es particularmente útil si ya has hecho muchos intentos de tener una relación y te hace mucho daño y necesitas protegerte.

Si sientes que la relación está impactando negativamente en tu salud mental (tienes miedo, te deprimes o tienes muchos flashbacks emocionales durante las interacciones), el contacto cero puede volverse la única posición viable.

El contacto limitado

El contacto limitado consiste en reunirse sólo en ocasiones especiales como las navidades o un cumpleaños, limitar el tiempo de comunicación por teléfono o mensajes o acortar las visitas.

El contacto limitado puede ayudar asegurarte de no estar a solas con tu padre o madre narcisista sino que algún miembro más de la familia de tu confianza esté presente, buscar lugares de encuentro más neutrales que su casa o planificar el auto-cuidado antes y/o después de la visita.

Mantener la comunicación

Si decides mantener la comunicación, ya sea por el contacto limitado o continuar interactuando como de costumbre, es importante crear algunos límites claros y ajustar tu forma de comportarte e interactuar con un padre narcisista.

Más abajo tienes algunas estrategias que pueden ayudar a que tus interacciones sean más fluidas:

  • Replantea la relación como diferente en comparación con otras en tu vida. Es posible que no puedas compartir pensamientos y sentimientos íntimos, pero aun así puedes disfrutar de su compañía manteniendo los temas a un nivel más superficial.
  • Reconoce su enfermedad mental. Todo lo que tu padre o madre narcisista hace, en el fondo no es personal. Esto no quiere decir que no te protejas de ataques o humillaciones, pero comprender que lo que hace habla más de él o de ella que de ti, te puede ayudar a poner en perspectiva sus palabras y acciones.
  • Puedes centrarte en lo que funciona en tus interacciones y que te permiten conectar con tu padre o madre narcisista. Si tienes un interés compartido en común, será más fácil conectar, como ir a dar un paseo por la naturaleza o ir al cine.
  • Acepta que no va a cambiar. Esto te permitirá no engancharte con el padre o madre que habrías querido tener y te ayudará a relacionarte, en la medida de lo que quieras o puedas, con la/el que tienes.
  • Ten claros tus límites. Ten claro lo que aceptas y lo que no en tu relación con él o ella y que puedes decir que no, pedir respeto o levantarte e irte en cualquier momento si lo necesitas.
  • Evita la discusión de “quién tiene razón y quién no”. Las conversaciones intentando que tu padre o madre narcisista reconozca algo son agotadoras y peligrosas y, en general, son inútiles, por lo que intentar que reconozca tu versión de las cosas, te mantiene buscando su validación. Aprende a validarte a ti misma sin la necesidad de que él o ella lo haga también.
  • Intenta mantenerte en tu centro y que no te arrastre. Un padre o madre narcisista, antes o después, busca enfadarte o frustrarte o activar una fuerte reacción emocional en ti. Si te mantienes en tu centro a nivel emocional, le animará a no seguir intentando alterarte.
  • Prueba a no tener la expectativa de cómo debería ser el encuentro. Las expectativas son la receta más fácil para la decepción y la frustración. Si simplemente pones la intención en estar allí y fluir con lo que sea que suceda, evitará que te frustres o te decepciones.

Conclusiones finales

Tratar con un padre o madre narcisista es un gran desafío. Ya sea que decidas tener un contacto cero o mantener el contacto en la medida que sea, recuerda cuidarte a ti mismo primero. También recuerda que puedes querer a esta persona y sentir compasión por ella sin tener una relación muy sólida o incluso desde una puerta cerrada.

Decidir cuánto contacto quieres con tu padre o madre narcisista y cómo lo quieres es una tarea difícil y que puede resultar dolorosa. El acompañamiento por una terapeuta que sepa de narcisismo, te puede ayudar en este proceso vital tan importante.

Reglas No Habladas en la Familia Narcisista

Reglas No Habladas en la Familia Narcisista

En términos simples, una familia narcisista es aquella en la que las necesidades de los padres son el centro y se espera que los niños satisfagan esas necesidades de diversas maneras. Se le da la vuelta a los roles siendo los padres los que se apoyan en sus hijos en lugar de apoyarles para fomentar su desarrollo psicológico y emocional.

Como en otros tipos de familias disfuncionales, hay abuso y la correspondiente negación de ese abuso. También hay secreto, negligencia, expectativas poco realistas, falta de empatía, respeto, compasión y de límites y un conflicto continuo que se normaliza.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, te invito a que sigas leyendo y veas si te sientes reflejado en el artículo.

Reglas No Habladas en la Familia Narcisista

Las familias narcisistas tienen reglas de compromiso que son tácitas, esto es, nunca se expresan de forma clara pero constituyen la base de las relaciones entre sus miembros. Estas reglas son las siguientes:

1. La aceptación es condicional

Para ganar aceptación, las niñas deben cumplir con las reglas que se imponen y los roles que se asignan por el narcisista a cada miembro. Las expresiones de diferencia son rechazadas y castigadas.

2. Se requiere sumisión

Se espera que todos se sometan a la autoridad de la narcisista dominante, sin importar lo ignorante, arbitraria, cruel o destructiva sea. Las dinámicas que hay en la familia son de luchas de poder y de dominación/sumisión.

3. Alguien debe ser culpable de los problemas

Cuando sucede algo malo, desde un trabajo perdido hasta un vaso de leche derramado, alguien debe ser culpado por ello. Por lo general, hay un chivo expiatorio en la familia que debe soportar la carga principal de los problemas, la frustración y la infelicidad de la familia, así como el autodesprecio proyectado por la narcisista dominante. Esto es, la narcisista dominante siente mucho auto-odio y auto-desprecio. Para no tener que lidiar con ellos, los proyecta en el chivo expiatorio, que suele ser uno de los hijos. Expresiones como “Eres tonto”, “Eres débil”, “Estás loco”, en realidad son sentimientos de la narcisista hacia sí misma que proyecta en el chivo expiatorio.

4. La vulnerabilidad es peligrosa

Los errores y debilidades son motivo de tratamiento vergonzoso. A los niños no se les permite expresarse con libertad y de forma espontánea y cuando intentan hacerlo, se les castiga, humilla o ignora. No hay un espacio de confianza, intimidad y seguridad dentro de la familia.

5. Debes tomar partido

Así como siempre hay culpa y vergüenza, siempre hay bandos, y si no estás del lado del narcisista dominante, estás equivocado. Los niños a menudo se sienten obligados a elegir entre padres, hermanos y/o otros miembros de la familia. El narcisista dominante utiliza la triangulación para enfrentar a los miembros de la familia y mantener el poder. No se nutren las relaciones entre los miembros ni hay un espacio para compartir y unirse sino para competir, pelear y separarse.

6. No hay suficiente amor ni respeto

El amor y el respeto se limitan a la narcisista y a cualquier otra persona que se considere “digna”, generalmente la “niña dorada”. No hay apenas amor si no es desde la manipulación y las faltas de respeto son rampantes en la forma de humillaciones y burlas.

7. Las emociones están prohibidas

Las emociones nos hacen humanos, nos ayudan a conectarnos y satisfacer nuestras necesidades. Son una parte fundamental de nuestra naturaleza. En la familia narcisista, sólo el narcisista tiene rienda suelta para tener reacciones emocionales desproporcionadas y hacer demandas. Cualquier expresión de una emoción por parte de otro miembro de la familia narcisista, será juzgada, prohibida y/u objeto de burla. Con el tiempo, todos los miembros, excepto el narcisista, aprenden a reprimir sus emociones para sobrevivir en este entorno hostil.

8. La competencia y no la cooperación, es la regla

La superación, el favoritismo y la comparación constante crean un entorno de dura competencia que socava la confianza y genera hostilidad y traición entre los miembros de la familia narcisista.

9. Las apariencias son lo único que importa

En la familia narcisista la prioridad son las apariencias, la imagen que la familia tiene frente a las personas del exterior. Y esta imagen siempre ha de ser la de “una familia feliz”. Lo importante es aparentar que “todo va bien” y se prioriza esto frente a cómo se sienten los miembros de la familia en realidad o a ser auténticos.

10. La rabia se normaliza

Se espera que todos traguen y soporten la rabia irracional y explosiva de la narcisista dominante. Todas las dinámicas de la familia giran en torno a esta emoción de la narcisista, permitiéndole que abuse de ella y teniendo el resto de los miembros de la familia todo tipo de comportamientos y esfuerzos para evitarla o minimizarla.

11. La negación es rampante

Para mantener el control del narcisista dominante sobre la familia, hay una negación de:

  • El maltrato y el abuso que se dan cada día, en especial hacia el chivo expiatorio.
  • La atmósfera continua de miedo.
  • Formas rutinarias de negligencia por parte de los padres hacia los hijos.

En especial, la persona de la familia que vive más en la negación suele ser el cónyuge del narcisista: el codependiente. Otros mecanismos de defensa que puede utilizar son la minimización y la justificación de los comportamientos del narcisista, así como la proyección. El codependiente es el que habilita que todas las dinámicas abusivas y de maltrato tengan lugar, porque la primera persona sobre la que las permite es sobre sí misma. En este sentido, elude la responsabilidad que tiene como cuidador de sus hijos, de protegerlos frente al narcisista.

12. No hay seguridad

Aunque el chivo expiatorio es el blanco de la mayor cantidad de abusos, todas las personas de la familia narcisista están alerta porque nadie está a salvo del maltrato y el abuso por parte del narcisista perverso.

Esta falta de seguridad es algo que las hijas de la familia, en especial el chivo expiatorio, acusarán en la edad adulta. Suelen ser personas con falta de seguridad y de confianza en sí mismas porque no obtuvieron esto de sus cuidadores en la infancia.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre o padre narcisista, la forma de poder aumentar esa seguridad y confianza es haciendo terapia, para darte cuenta de que puedes crear esos lugares dentro de ti mismo, que luego tendrán una proyección en la realidad que vives.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

¿Tengo una herida narcisista?

¿Tengo una herida narcisista?

Si has crecido en una familia disfuncional narcisista, hay una herida del niño o la niña que se pasa de generación en generación. Los adultos al cuidado del niño no cubren sus necesidades emocionales y, en muchas ocasiones, le agreden, dándole justo lo contrario de lo que necesita. Y esto se va repitiendo una y otra vez de padres a hijos.

Si has crecido en una familia disfuncional narcisista, hay una herida del niño o la niña que se pasa de generación en generación.

Esta herida narcisista algunas personas la proyectarán hacia el exterior, como es el caso de los narcisitas, psicópatas y sociópatas y otras personas, la interiorizarán, hasta el punto de llegar a identificarse con el agresor.

La herida narcisista no es otra cosa que la herida de tu niña interior. Si quieres saber cómo recuperarte de haber crecido con padres narcisistas, una forma rápida de averiguar si tienes una herida narcisista es si te ves reflejado en estas 5 señales.

  1. Tienes una necesidad compulsiva de ser perfeccionista, no importa lo que hagas.

  2. Se trata de una necesidad desesperada de obtener un sobresaliente en todo lo que haces. Esta necesidad compulsiva de ser perfecto en todo y serlo todo para los demás se trata de un mecanismo de defensa y de supervivencia, para evitar un dolor profundo y de rechazo con respecto a tus padres narcisistas.

    Tristemente, muchas culturas acuñan como un “buen” paternaje el de empujar a sus hijos a la excelencia. Sin embargo, esta forma de educar se puede volver abusiva y muy dañina cuando la presión que reciben los niños es intensa y cuando el amor se retiene y es condicionado a “conseguir metas u objetivos”.

  3. La idea de decir que “no” a tus padres (incluso ya siendo un adulto)  o a otras personas (pareja, amigos, jefes) es aterradora.

    Es muy frecuente que cuando una persona ha crecido con madres narcisistas, tenga miedo, ya de adulta a compartir con ellas sus deseos, planes de vida o proyectos, ante la perspectiva de no obtener su aprobación o de ser ridiculizada o avergonzada por ello, o incluso abandonada por no seguir los dictados del sistema familiar.

    Estos dictados siempre tienen que ver con los valores de los padres narcisistas y pueden ir desde no abandonar la carrera profesional que se empujó a escoger a la persona hasta temas muy dañinos para una adulta, como no dejarla crear su propia familia para mantener el rol de “niña” o quedarse en un trabajo precario porque tener éxito levantaría los celos de los padres narcisistas.

  4. Te pones a ti mismo el listón de tus metas tan alto que te odias y te avergüenzas de ti mismo cada día por no conseguir y superar tus propias metas imposibles.

    No importa que llegues a conseguir lo que te propongas, que tengas un trabajo de éxito o que hayas hecho cosas en tu vida que no son las más habituales (como vivir en un país extranjero, haber cambiado de carrera profesional,…) siempre tienes una sensación interna de “no ser suficiente”.

    Esta idea fue plantada en la infancia por tus padres narcisistas, por lo que no vas a encontrar su sanación fuera, hagas lo que hagas. De lo que se trata es de que vayas hacia dentro, hacia donde está la herida y de que puedas conectar con tu niña interior y poder cambiar ese mensaje (que, por otra parte, no es real ya que respondía a las necesidades de tus padres narcisistas) de que tu niña es digna de amor tal y como es y que, por supuesto, ser ella misma es más que suficiente.

  5. A menudo hay una diferencia entre la cara que muestras a las demás personas y cómo te sientes en realidad.

    Sueles adoptar personajes o roles en tu vida como “la dura”, “la valiente”, “la fuerte”, “la que no necesita nada” pero que no están en sintonía con cómo te sientes de verdad. Estos personajes dominan tu vida de muchas maneras, no permitiéndote ser auténtica con los demás.

    Muchos hijos de padres narcisistas tuvieron que adaptarse a un ambiente de muchas carencias y/u hostil donde sus necesidades emocionales no eran cubiertas y donde eran avergonzados o humillados por el hecho de manifestarlas. Así que ese niño empieza a ponerse máscaras para poder lidiar con esta realidad. Hasta hacer tearapia, esos personajes se suelen arrastrar hasta la edad adulta y hacen sufrir mucho a la persona, ya que está proyectando una imagen que poco o nada tiene que ver con la realidad.

  6. Es muy frecuente que te tomes las cosas de una forma demasiado personal y que te sientas atacado, juzgado o criticado con mucha facilidad.

    Cada vez que oyes un comentario crítico o un juicio hacia ti, esto detona una herida narcisista de infancia, donde las emociones de sentirte “inadecuado”, “no valioso” o “no merecedor” fueron muy intensas. Puedes ser muy reactivo frente al comentario más insignificante sobre ti, ponerte en seguida a la defensiva o meterte en una cruzada personal para demostrar que esa persona no tiene razón.

Dos preguntas importantes para averiguar si tienes una herida narcisista.

¿Cómo es de antiguo este sentimiento dentro de ti? Esto te puede llevar a darte cuenta de que este sentimiento se creó en la infancia y, en caso afirmativo, qué te pasaba con tu familia y tus padres la primera vez que recuerdas haberlo experimentado.

¿De quién ansiabas más amor en la infancia y quién tenías que ser para obtenerlo? Ésta es una pregunta muy potente que puede ayudarte a darte cuenta de si has tenido que convertirte en alguien que no eras para obtener amor y aceptación de tu familia de origen. Es muy frecuente que los padres narcisistas tengan comportamientos agresivos o pasivo-agresivos para moldear la personalidad de sus hijos en función de sus propios intereses. Esto es lo que lleva, en muchos casos, a convertirte en una persona complaciente y codependiente.

Este moldeamiento se hace durante años y está basado, principalmente en el miedo. Se infunde miedo al niño para que se convierta en lo que el padre quiere, no se le deja ser ni desarrollar su propia personalidad de forma natural.

Se infunde miedo al niño para que se convierta en lo que el padre quiere, no se le deja ser ni desarrollar su propia personalidad de forma natural.

Si quieres saber cómo recuperarte de haber crecido con padres narcisistas, para llegar a tu herida narcisista, es necesario que le bajes el volumen al ruido de tus palabras y pensamientos y permitirte sentir tus emociones a nivel profundo y experimentar todo el peso de esas emociones intensas. Si esto te asusta o te ayuda, puedes buscar ayuda profesional. Una vez que reconozcas los detonantes con los que te sientes no segura, no digna de amor o no aceptada, puedes explorar las experiencias de infancia que están en la raíz de esas emociones.

Fuente: https://kathycaprino.com

Imagen de Claudio Schwarz 

Cómo Afecta a una Persona Haber Sido Criada por un Padre/Madre Narcisista

Cómo Afecta a una Persona Haber Sido Criada por un Padre/Madre Narcisista

¿Por qué importa si un padre o una madre son narcisistas? ¿Cómo le afecta eso a un niño? Es posible que te estés haciendo estas preguntas si eres una persona que comparte la crianza con un ex que tiene Trastorno Narcisista de la Personalidad; has sido criada por una madre narcisista; o si estás en una relación con una persona que sospechas que puede ser narcisista y estás buscando tratamiento después del narcisista.

El Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) se malinterpreta cuando se aplica a alguien que es simplemente egocéntrico, arrogante y todo gira en torno a él mismo. Si bien estos rasgos son molestos y no es divertido estar cerca de una persona así, el narcisismo es un trastorno más profundo y destructivo que tiene efectos devastadores en las personas que tienen relaciones con el/la narcisista. Es un trastorno difícil de tratar, si no imposible. Las piedras angulares del trastorno son el delirio de grandeza, la falta de empatía y la incapacidad de sintonizar con el mundo emocional de los demás.

Entonces, ¿cómo afecta a una niña haber sido criada por al menos un(a) Narcisista?

  • El niño no se siente escuchado o visto. Al niño se le dará el mensaje de que no es importante ni bien recibido y que lo mejor que puede hacer es “molestar” a sus padres lo menos posible.
  • Los sentimientos de la niña no son reconocidos. A la niña no se le permite expresar emociones o sentimientos, con lo que aprende a ocultarlas a través de diferentes mecanismos de defensa (represión, introyección, deflexión,…)
  • El niño será tratado como un accesorio/extensión del padre/madre narcisista con el consentimiento del otro (muy probablemente, codependiente) en lugar de como una persona. Este fenómeno se denomina cosificación o despersonalización.
  • La niña será más valorada por lo que hace que por lo que es como persona. Por ello, muchas niñas adultas son muy exigentes consigo mismas y se ponen muchos objetivos a alcanzar, creyendo que así serán queridas.
  • El niño no aprenderá a identificar o confiar en sus propios sentimientos y su percepción de la realidad y crecerá con una duda paralizante. Esto es debido a muchas técnicas de abuso/maltrato ejercidas por el padre narcisista, encubiertas o descubiertas, como por ejemplo, el gaslighting.
  • Al niño se le enseñará que su imagen es más importante que cómo se siente. En la familia narcisista hay una preocupación extrema por los que piensan los demás y por “quedar bien” en cualquier situación. Esto es un prioridad con respecto a cómo se sienten los miembros o a que puedan expresarse o ser ellos mismos.
  • A la niña se le asignarán una serie de roles en la familia narcisista elegidos por el padre/la madre narcisista y no se le permitirá desarrollar un Verdadero Yo.
  • Se enseñará al niño a guardar secretos para proteger a los padres y a la familia. En la familia narcisista hay secretos relacionados con el trauma, que lleva al abuso/maltrato y que se pasa de generación en generación. El secreto o secretos de la familia pueden estar relacionados con una adicción, incesto, violación,…
  • No se alentará a la niña a desarrollar una identidad propia sino que se la convertirá en una persona dependiente crónica (hasta que empiece terapia) de la validación/aprobación de sus padres y posteriormente proyectará esta necesidad de validación en los jefes, parejas, amigos,…
  • El niño se sentirá emocionalmente vacío y no alimentado emocionalmente. La mayoría de los niños adultos que han crecido en familias narcisistas se sienten vacíos por dentro y faltos de autoestima. Esto se debe a que no se les enseñó a gestionar y expresar sus emociones, algo que es fundamental para el desarrollo sano de un ser humano y tampoco se les dio mucho amor, con lo que se encuentran con dificultades para quererse a sí mismos.
  • La niña aprenderá a no confiar en los demás. Todas las experiencias que tiene la niña en su infancia, sobre todo hasta los 7 años, se quedan grabados a nivel somático y a nivel celular. Como durante su infancia es constantemente rechazada, humillada, abandonada,… por sus padres narcisistas, inconscientemente, crecerá con la idea de que no puede confiar en los demás.
  • El niño será usado y manipulado por la madre narcisista. Esto lo convertirá en una persona altamente manipulable como adulto, que encajará con perfiles de personas que tienden a ser muy manipuladoras, entre los que están los narcisistas, psicópatas y sociópatas, repitiéndose las dinámicas de infancia.
  • A la niña se la obligará a estar disponible para el padre narcisista, en lugar de al revés, como debería ser. Los padres narcisistas, como no vieron sus necesidades satisfechas en su infancia, utilizan a sus hijas para satisfacerlas en lugar de lo que sería lo natural, que es que el padre esté disponible para la niña.
  • El niño no tendrá un desarrollo emocional. Los padres/madres narcisistas no saben gestionar sus propias emociones, por eso no pueden acompañar a sus hijos para validarlas y gestionarlas. El adulto, a menos que lo trate en terapia, tendrá un bloqueo y un vacío emocional.
  • La niña se sentirá criticada y juzgada, en lugar de aceptada y querida. Las madres narcisistas no saben querer ni aceptar ni a sí mismas ni a los demás, incluidas sus hijas. Serán demasiado exigentes con ellas para poder controlarlas y dominarlas y les pondrán etiquetas, juzgándolas, de las que no las dejarán salir, como “tonta”, “sensible”, “loca”, “desequilibrada”. Todo ello son proyecciones, que es un mecanismo de defensa. Así es como en realidad se siente la madre y utiliza a la hija para proyectar sus propios sentimientos de inadecuación.
  • El niño se frustrará tratando de buscar amor, aprobación y atención en vano. Al hijo de un padre narcisista se le dice demasiadas veces “no” a todo lo que pide, como ser dependiente que es por naturaleza. Esto hace que, como adultos, tengan el umbral de la frustración demasiado alto y tiendan a no pedir o no intentar nada por temor que la respuesta sea otro “no”.
  • La niña crecerá sintiendo que “no soy lo suficientemente buena”. La madre narcisista le enviará mensajes, de forma directa o indirecta, que dicen precisamente eso. Como adulta, tenderá a sentir que “no es suficiente” como persona en cualquier área de su vida y se esforzará mucho (demasiado) por llegar a un estándar imposible que ella misma se ha fijado.
  • El niño no tendrá un modelo a seguir para tener relaciones sanas. Al tener un modelo de relación tóxico, tenderá a tener este tipo de vínculos en su edad adulta pensando que ser utilizado o abusado es “lo normal” y que eso es “amor”.
  • A la niña no se le permite poner ningún tipo de límite en la relación con sus padres narcisistas y decir que “no” es algo por lo que se le castiga severamente. En su edad adulta, esta niña tendrá dificultades con poner límites apropiados en sus relaciones con los demás.
  • El niño no aprenderá a cuidarse a sí mismo de forma sana, sino que se volverá codependiente, tendiendo a priorizar cuidar a los demás por encima de cuidarse a sí mismo.
  • El niño tendrá dificultades con la independización emocional necesaria del padre narcisista a medida que crezca. A estos niños no se les deja crecer y madurar, sino que se les mantiene en un estado emocional de niños eternos, (por eso a los hijos de narcisistas se les llama los “niños adultos”) creando lo que se llama el vínculo de fantasía.
  • A la niña se la entrenará para buscar la validación externa frente a la validación interna. Esto le llevará a no creer en sí misma y poner su valía en la opinión subjetiva de los demás, especialmente figuras de autoridad (jefes, profesores,… y parejas).
  • El niño recibirá un mensaje mixto y de locos de “hazlo bien para hacerme sentir orgulloso” como una extensión del padre, “pero no lo hagas demasiado bien y me superes a mí“.
  • La niña puede experimentar celos de la madre narcisista si la madre cree que es mejor que ella en algo. Las narcisistas suelen competir y compararse y su ego no les permite reconocer como mejores que ellas a nadie, especialmente a sus propias hijas.
  • Al niño no se le enseña a darse reconocimiento a sí mismo cuando se lo merece. Se minimizan sus logros, del tipo que sean. El adulto tenderá a hacer lo mismo, viéndose a sí mismo bajo la luz más negativa posible.
  • En última instancia, la niña sufrirá Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo, depresión y/o ansiedad en su edad adulta, que son secuelas de todo el trato recibido en su infancia y que la adulta repite consigo misma de forma inconsciente.
  • El niño crecerá creyendo que no es digno de ser querido, porque “si mis padres no me quieren, ¿quién me va a querer?. En sus relaciones de pareja, o bien serán contradependientes o bien acabarán con personas con perfiles narcisistas, psicópatas y/o sociópatas.
  • Una madre narcisista a menudo avergüenza y humilla a la niña, que crecerá con una baja autoestima.
  • El niño a menudo se convertirá en un gran triunfador o auto-saboteador o una mezcla de ambos.
  • La niña necesitará psicoterapia para recuperarse del trauma y tendrá que convertirse en el propio padre y madre (lo que se denomina auto-paternaje y auto-maternaje) de su niña interior herida en su edad adulta, para así por fin, salir del bloqueo en su desarrollo y darse a sí misma lo que su padre/madre narcisista no pudo darle para madurar y prosperar en su vida adulta.

Haber criado por un padre narcisista es emocional y psicológicamente abusivo y causa efectos debilitantes y duraderos en los niños. A menudo, los profesionales lo pasan por alto, ya que los narcisistas pueden ser encantadores en la superficie, mostrando una imagen de cómo desean ser vistos. Detrás de las puertas cerradas, los niños se asfixian en un ambiente castrante y lidian con la soledad y el dolor. La narcisista no se responsabiliza de su propio comportamiento y le echa la culpa a la niña, justificando así cómo la trata. La niña, que necesita darle sentido a lo que le hacen, se cree que la culpa sí que es suya y, en definitiva, se “traga” el mensaje de que “hay algo malo en mí” (lo que se conoce como “el defecto fatal”) y por eso la tratan así.

Un niño que ha crecido soportando todo esto, necesita como adulto un trabajo de recuperación serio para sentirse mejor.  En definitiva, necesita tratamiento después del narcisista. La buena noticia es que sí se puede estar mejor, sanar esas heridas de infancia tan graves. Sólo hay que dar el primer paso para otro camino distinto de aquél para el que fueron entrenados a recorrer. Es aconsejable buscar ayuda profesional para este proceso personal, en especial de una terapeuta que sepa sobre narcisismo.

 

¿Vas a pasar la Navidad con tu Familia Narcisista? Consejos para visitar a tu Familia de Origen.

¿Vas a pasar la Navidad con tu Familia Narcisista? Consejos para visitar a tu Familia de Origen.

Si tienes un padre o madre narcisista, poco contacto con él/ella (pero no contacto cero) y estás planeando una visita a tu familia de origen durante las vacaciones de Navidad, puede que lo estés afrontando con una cierta inquietud o ansiedad. Te damos algunos consejos para llevar la situación lo mejor posible. Recuerda que si estás pensando en hacer psicoterapia después de una relación con un(a) narcisista, es más que probable que el primer narcisista en tu vida esté en tu familia de origen.

Recuerda quién tiene el Poder

Los padres/madres narcisistas son controladores. Algunos controlan directamente, a través de gritos y amenazas verbales o incluso mediante el uso de la intimidación física. Otros manipulan de maneras mucho más sutiles. Cualquiera que sea la estrategia que elijan, lo más importante es recordar que ya no estás en tu infancia y que tú tienes el poder. 

Tienes derecho a:

  • Poner límites.
  • Decir que no.
  • Abandonar una habitación si alguno de ellos se comporta de forma abusiva o agresiva.
  • Pedir respeto.
  • No contar nada que no te apetezca, aunque te hagan preguntas muy personales.
  • No compartir algo bueno en tu vida o un proyecto si crees que te lo van a intentar sabotear.
  • Pasar tiempo con otras personas que son de tu agrado.
  • No hacer algo que te pidan si no quieres aunque te amenacen, te chantajeen o intenten manipularte.
  • No dar más atención, tiempo, dinero,… de con el que te sientas cómoda.
  • Irte si el ambiente se empieza a caldear y crees que va a terminar en una pelea.
  • No permitir que se burlen/rían de ti o intenten ridiculizarte.
  • Expresarte si crees que te están juzgando o poniendo etiquetas.
  • No permitir que te exploten o utilicen.

No juegues a sus Juegos Psicológicos

Esto incluye:

  • No ser reactivo a provocaciones.
  • No tener una pelea por un tema que es recurrente y que ya sabes que no se va a solucionar ni a llegar a ningún puerto.
  • No intentar ayudarles, cambiarles, arreglarles o salvarles. Esto es un comportamiento codependiente.
  • No señalar nada que la familia niega, por ejemplo, “veo que papá sigue bebiendo cada día, es un alcohólico”. Esto te dará problemas con ellos y no servirá de nada.
  • No hacer ningún otro rol que no sea el de hijo/hija.
  • No pedirles más de lo que te puedan dar.

Decide si realmente Quieres Ir o No

A medida que avanzan los días hacia la Navidad, también lo hacen los planes para regresar a casa para las vacaciones. La pregunta es, ¿qué hacer cuando tu familia de origen no es un “lugar seguro”? Sólo tú puedes decidir si quieres visitar a tu familia narcisista o no.

Si no lo tienes claro, puedes hacer un pequeño ejercicio de visualización. Cierra los ojos, respira hondo varias veces y trata de relajarte. Puedes imaginarte que llegas a la casa de tu familia narcisista, saludando e interactuando con tus padres. Lo más importante es prestar atención a la respuesta de su cuerpo a esta visualización. ¿Tu respiración es constante y tranquila? ¿Está su mente clara ante la idea de sentarse frente a ellos en la mesa de la cena? ¿O tu respiración se acelera solo con la sola idea de tenerlos delante?

La gente asume erróneamente que la intuición es algo turbio y pasajero, sólo para místicos y gurús, pero la verdad es que todos lo tenemos. A los niños adultos se les enseña a ignorarla y a invalidarla desde la infancia por sus padres/madres narcisistas con técnicas como la manipulación y el gaslighting. Por ello, quizás te lleve un tiempo reapropiarte de tu intuición, ¡pero la tienes! Aprende a escucharte.

Estar Preparado

Aquí hay una lista de verificación de cosas que puedes preparar para hacerte la vida más fácil durante tu visita de vacaciones:

  • Tener a alguien con quien puedes quedar para desahogarte o distraerte.
  • Pasar tiempo con familiares que son más sanos y en quienes te puedes apoyar.
  • Llevar música, libros o cualquier otra cosa que te ayude a relajarte.
  • Organizar tu propio transporte durante la estancia, si es posible, para no sentirte atrapada.
  • Preparar una estrategia de salida si la situación se torna insostenible.
  • Usar la respiración tranquila/meditación/mindfulness plena para mantenerte fresco y no quemarte.
  • Tener una actitud firme pero positiva, ¡eso les contagiará!

Si estás pensando en hacer psicoterapia después de una relación con un(a) narcisista, es más que probable que el primer narcisista en tu vida esté en tu familia de origen.

El Niño Dorado y El Chivo Expiatorio: la rivalidad entre hermanas en la Familia Narcisista

El Niño Dorado y El Chivo Expiatorio: la rivalidad entre hermanas en la Familia Narcisista

Cuando una hija adulto de padres narcisistas, crece, puede sentir que algo está mal pero no necesariamente identificar qué es eso que “va mal”.

Seguramente, fuiste parentificado cuando eras una niño, asumiendo el papel como responsable emocional y psicológico del bienestar de tu padre/madre narcisista, cuando realmente debería haber sido al revés. O quizás fuiste infantilizado, obligándote a permanecer en un rol infantil a pesar de que crecías e impidiéndote madurar e independizarte emocionalmente de tus padres narcisistas.

Hay dos respuestas que son muy comunes entre las hijas de padres narcisistas frente a esta parentificación o infantilización: la respuesta de complacencia y la respuesta de rebelión.

Si escogiste la respuesta complaciente, la complacencia reina en tu vida adulta. Puedes dedicar una gran cantidad de tiempo a cuidar a los demás (al igual que cuando eras un niño con tus padres narcisistas), siempre tratando de agradar a quienes te rodean, y hacer lo que sea necesario para mantener una atmósfera armoniosa, lo que generalmente significa que tus necesidades las pones siempre en último lugar y que evitas el conflicto a toda costa. Esto puede haber hecho que te autodesprecies, sintiendo que puedes dar y dar, pero que igualmente nunca serás lo “suficientemente bueno”.

También está la respuesta de rebelión, es el extremo opuesto al de la respuesta complaciente. Si ésta ha sido tu respuesta, entonces probablemente eres desafiante y rebelde, y te has protegido volviéndote fría y distante con la gente  y extremadamente independiente.

Ambas respuestas pueden darse en la misma persona. Es posible, por ejemplo, que seas complaciente en tus relaciones personales y un rebelde con las figuras de autoridad, como tu jefe.

En muchas familias con un(a) padre/madre narcisista, a las niñas se las usa como peones y se juega con ellas, se les hace competir entre ellas para que rivalicen, se les compara y todo se convierte en una competición en la que el/la narcisista decide de forma subjetiva quién gana. Esto es una triangulación que el/la narcisista hace muchas veces de forma inconsciente para ejercer un control sobre sus hijas.

El padre/la madre narcisista en la familia decide los roles que sus hijos van a desempeñar dentro de ella para servir a sus propias necesidades, sin ser capaz de hacer el mirroring que un niño necesita y sin ver quiénes son realmente. Para ello utilizará técnicas como la manipulación emocional, la triangulación antes nombrada o el “gaslighting”.

Además del chivo expiatorio y el niño dorado, hay otros roles comunes que ejercen los hijos/hijas de familias narcisistas. Es posible que el/la narcisista cambie los roles entre sus hijos de forma abrupta sirviendo a sus propios intereses.

El Chivo Expiatorio y el Niño Dorado: la rivalidad entre hermanos en la Familia Narcisista

El niño dorado es la extensión de la madre narcisista, el niño perfecto que lo hace todo bien y que es como una reproducción de la madre narcisista.

No se establecen límites apropiados entre el niño de oro y la madre narcisista, lo que da un sentido de unidad entre los dos que deja poco o ningún espacio para que el niño desarrolle su propia identidad. A medida que este hijo crece,se siente con derecho a recibir este mismo tratamiento, y espera que los demás actúen de la misma manera que la madre.

El chivo expiatorio es la paria de la familia, se le echa la culpa de cualquier cosa y todo lo que sale mal. Es utilizada por la familia para volcar en ella el miedo y la rabia del sistema familiar. Suele ser objeto de burlas y se le castiga de forma arbitraria. Se le da el mensaje (erróneo e injusto) de que hace las cosas mal y que es mejor que no aspire a mucho en la vida y que lo mejor que puede hacer es conformarse con poco y mantener un perfil bajo.

Al chivo expiatorio se le compara con la niña dorada en una competición injusta donde el narcisista decide que el niño dorado siempre gana y el chivo expiatorio siempre pierde. La situación que se crea entre las hermanas, siempre compitiendo entre sí, es de perder-perder, donde el árbitro no juzga justamente a las jugadoras.

A medida que el chivo expiatorio crece y sale al mundo fuera de sus sistema familiar, tiene una comprensión más firme de su independencia que el niño dorado, ya que a éste nunca se le ha permitido ser independiente en su vida.

Típicamente, los chivos expiatorios pueden liberarse de las dinámicas tóxicas y distorsionadas de su familia disfuncional y romper los lazos que los unen a la vida abusiva que se les obligó a llevar. Tienen más oportunidades de crear una vida sana fuera de su familia de origen.

Sin embargo, las cargas que llevaban desde la infancia todavía pueden desempeñar un papel en su vida adulta hasta que no las trabajan en terapia. En el lugar de trabajo, el chivo expiatorio tiene una tendencia a ser sobrecargado de trabajo y mal pagado, incluso si su tarea es superior a la de los demás. Pueden sentirse marginados y tener la sensación de que no encajan cómodamente con quienes les rodean, como les ocurrió durante la infancia.

Los chivos expiatorios a menudo se dan cuenta de que en su familia hay un problema y son más propensas a la búsqueda de ayuda profesional y terapia que los demás miembros de su familia.

Si tú fuiste o eres el chivo expiatorio de tu familia narcisista, lo más probable es que hayas sido devaluado e infravalorado, maltratado y abusado emocional y/o psicológicamente (puede que ser que también física y/o sexualmente). En el mundo más amplio, lejos del antiguo sistema familiar narcisista, tienes la oportunidad de ser valorado por tus opiniones, siendo tú mismo, ser cuidado por seres queridos como tus amigos y tu pareja y valorado por tus compañeros de trabajo y tus jefes.

Puedes encontrar a otras personas que te permitan expresarte y darte una respuesta nutritiva a tus necesidades. Pueden ayudarte a reconocer que eres un ser humano adecuado con atributos y habilidades positivas para compartir con el mundo. No hay nada defectuoso en ti, así es cómo el sistema familiar te hizo sentir para satisfacer sus propias necesidades.

Es importante que tengas claro que no es culpa tuya que tu padre/madre narcisista o familia narcisista no te hayan tratado mejor o no te hayan sabido querer o nutrir emocionalmente. Como te echaban siempre la culpa por todo, tú ahora tiendes a sentirte culpable en tu vida de adulto. Pero ya no es necesario. Te invito a que cada vez que observes la palabra “culpa” la cambies por “responsabilidad”. Hoy en día, tú, el adulto, sí que eres responsable de tu vida y de asumir que tus actos y decisiones tienen consecuencias. De que te escogieran como el chivo expiatorio no tienes la culpa, ni de eso ni de nada de lo que ocurre en tu sistema familiar. Tienes derecho a rehacerte a ti misma y buscar tu propia felicidad, como todos los seres humanos.

Fuente: https://www.narcissisticmother.com

28 Síntomas que presentan los Adultos de Familias Narcisistas/Disfuncionales

28 Síntomas que presentan los Adultos de Familias Narcisistas/Disfuncionales

  1. Los adultos de familias disfuncionales adivinan qué es un comportamiento “normal”, no lo tienen claro porque el comportamiento de su familia de origen no era “normal”.
  2. Los adultos de familias narcisistas tienen dificultad para realizar un proyecto de principio a fin.
  3. Los adultos de familias disfuncionales mienten cuando sería igual de fácil decir la verdad. Mienten para autoprotegerse y lo hacen sobre todo sobre sus emociones o sentimientos.
  4. Los adultos de familias narcisistas se juzgan a sí mismos sin piedad. Los niños/ en familias alcohólicas/abusivas desarrollan miedo a cometer errores, se comportan somo si caminasen sobre huevos todo el tiempo porque si no son “perfectos” se los castiga severamente.
  5. Los adultos de familias disfuncionales tienen dificultades para divertirse. Les cuesta relajarse debido a la hipervigilancia de “sentirse seguros”. Son muy controladores de todo lo que les rodea y esto incluye las actividades de entretenimiento.
  6. Los adultos de familias narcisistas se toman muy en serio a sí mismos. Tienden a ser muy sensibles.
  7. Los adultos de familias disfuncionales tienen dificultades con las relaciones íntimas. Debido a los roles que se vieron obligados a desempeñar en su familia de origen, continúan estos roles hasta su edad adulta sin saber quiénes son realmente. Temen acercarse a los demás por miedo al abandono o porque creen que no van a ser queridos tal y como son.
  8. Los adultos de familias narcisistas reaccionan de forma exagerada a los cambios que no pueden controlar.
  9. Los adultos de familias disfuncionales constantemente buscan la aprobación y la validación de los demás.
  10. Los adultos de familias narcisistas generalmente sienten que son diferentes de los demás. Los efectos del trauma hacen que piensen del siguiente modo: “Nadie va a entender mis problemas. Nadie entiende cómo me siento”.
  11. Los adultos de familias disfuncionales son o bien súper responsables (no saben relajarse no divertirse) o muy irresponsables (no son capaces de asumir prácticamente ninguna responsabilidad, es algo que les abruma) y, a veces ambos (adultos que por ejemplo en su trabajo son muy rígidos y estrictos y después en sus relaciones personales son temerarios y alocados). Se vuelven hipervigilantes en respuesta a su entorno caótico, creyendo que sus acciones determinan los comportamientos de los demás. Algunas niñas tienen un sentido desmedido de sí mismas, sintiéndose responsables de lo que sucede a su alrededor. Otras niñas renuncian a una responsabilidad porque creen que “nada de lo que hago es suficiente”. A menudo desarrollan alguno de los siguientes patrones en la infancia temprana tratando de ganar autoestima del mundo exterior: buscando aplausos en lugar de amor (superación), a veces rindiéndose y aislándose, enfermándose, comenzando sus propios patrones de abuso de sustancias o autoabandono (un bajo perfil en todo lo que hacen).
  12. Los adultos de familias narcisistas son extremadamente leales, incluso ante la evidencia de que la lealtad es inmerecida, frente a personas que abusan, se aprovechan de ellos o los maltratan.
  13. Los adultos de familias disfuncionales son impulsivos. Tienden a realizar acciones sin considerar seriamente las posibles consecuencias. Esta impulsividad conduce a la confusión, el odio hacia sí mismos y la pérdida de control sobre su entorno. Además, gastan una cantidad excesiva de energía arreglando el caos que ellos mismos han generado. Debido a la confusión y la imprevisibilidad en sus vidas desde la infancia y los roles de supervivencia adoptados posteriormente como adultos de forma inconsciente, con frecuencia se encuentran más cómodos con el caos que con una vida tranquila. Buscan los problemas de una forma inconsciente. Simplemente es lo que conocen. Los adultos de familias disfuncionales desarrollan patrones de salvación, buscan la aprobación o se aíslan de los demás. Rehuyen el conflicto con otra personas por miedo a la ira destructiva o la amenaza de violencia experimentada en la infancia y también por temor a su propia ira no expresada.
  14. Los adultos de familias narcisistas a menudo crecieron en sistemas familiares que eran impredecibles y que no respondían a las necesidades de los niños. Han crecido confiando únicamente en sí mismos en términos de “autoapoyo”, por eso de adultos son muy reacios a pedir ayuda o a confiar en los demás.
  15. Los adultos de familias disfuncionales a menudo desarrollan o bien “indefensión aprendida” un sentido de total unidad con el otro (codependencia). Creen que tienen el control en sus vidas al pensar que causan las respuestas y el comportamiento de los demás. Pueden tener sentimientos de víctima e intentar rescatar a uno de los padres del otro (a la madre del padre o al padre de la madre). Esto crea una sensación de impotencia y una excesiva sensación de control sobre su entorno. Por ejemplo: “Es culpa mía que papá beba. Si me porto mejor, cambiará”.
  16. Los adultos de familias narcisistas desarrollan la actitud temprana en la vida de “no tengo necesidades”, “puedo hacerlo yo sola, gracias”. Cuando las necesidades no se satisfacen repetidamente o los padres “no están ahí” emocional o físicamente, los niños aprenden a dejar de necesitar y temen las situaciones de interdependencia normal.
  17. Los adultos de familias disfuncionales necesitan tener el control. Tener miedo a los sentimientos normales lleva a las necesidades compulsivas de controlar y vivir la vida como dice Sharon Wegsheider-Cruse, “en un ensayo constante de la vida”. Controlar tanto las situaciones y a las personas que los rodea los lleva a una incapacidad para fluir de forma natural con la vida. Es como mirar tu propia vida a través de un escaparate sin atreverte a vivirla de verdad.
  18. Los adultos de familias narcisistas tienen dificultades para escuchar cualidades positivas acerca de sí mismos. Debido a una autoimagen muy pobre que se desarrollaron en la infancia (y que no es real), descartan la alimentación positiva por parte de los demás, sienten desconfianza hacia los que los elogian o sienten una profunda sensación de dolor o pérdida al escuchar cosas bonitas sobre sí mismos.
  19. Los adultos de familias disfuncionales viven en un mundo en blanco y negro. La rigidez y el pensamiento blanco/negro los aprendieron en sus familias de origen. En estas familias se utilizan mucho los términos “siempre/nunca”, “bueno/malo”, “fácil/difícil” y son inamovibles. Por la misma razón, los roles asignados en las familias son rígidos y no permiten a sus miembros cambiar.
  20. Los adultos de familias narcisistas tienen autoimágenes pobres y una baja autoestima. Suelen desempeñar los roles del “chivo expiatorio y/o “el niño perdido”. De niños, se les envían muchos mensajes muy negativos y se les impide ver sus cualidades y desarrollar sus potencialidades. De adultos, repiten esto de forma inconsciente, manteniendo normalmente perfiles bajos en todas las esferas de la vida hasta que empiezan a hacer terapia.
  21. Los adultos de familias disfuncionales tienen conductas compulsivas y adicciones. El trauma esconde un dolor y una rabia de las que no son conscientes y que les lleva a tener conductas compulsivas y a volverse adictos al juego, el sexo, las compras, la comida, el deporte,… como una forma de aliviar momentáneamente esa sensación de ser “defectuosos”.
  22. Los adultos de familias narcisistas tienen una necesidad imperante de tener razón. La vida se piensa en términos de “correcto” e “incorrecto”, “bien” y “mal”. A menudo, la necesidad de ser siempre correcto y apropiado reemplaza el deseo original de ser amado. Proyectan una imagen de perfección (que incluye la idea de “yo siempre estoy bien”) porque creen que así los demás los querrán. En sus familias de origen eran severamente castigados cuando mostraban emociones o un problema o algo que les preocupaba. El mensaje era “sonríe y no expreses nada, di que todo está bien”.
  23. Los adultos de familias disfuncionales sufren de negación hasta que empiezan a hacer terapia y hacerse conscientes. En sus familias de origen se niega que haya problemas, que haya abuso o maltrato entre sus miembros, que haya mucho dolor que no se atreven a sentir y del que nadie habla. La negación protege a sus miembros del dolor pero también mantiene la disfunción.
  24. Los adultos de familias narcisistas tienen miedo a sus propias emociones y sentimientos. Expresar sentimientos o emociones no era algo seguro ni cómodo en la familia de un alcohólico. Con frecuencia, a los niños sólo se les permitían ciertos sentimientos que no daban “problemas” a los padres: “felices”, “bien”, etc. Si expresaban otros sentimientos, se arriesgan al abandono o a los arrebatos de ira de los padres. Debido a que aprendieron a negar o reprimir los sentimientos en la primera infancia, han perdido la capacidad de sentir o expresar emociones. Lo que ocurre es que al no sentir se convierten en medio autómatas, regidos por sus pensamientos.
  25. Los adultos de familias disfuncionales tienen períodos frecuentes de depresión leve, llamada dystimia. La rabia mal gestionada les acaba deprimiendo, ya que o bien no generan rabia y les convierte en personas complacientes, como marionetas de otros o bien la generan y la vuelven contra sí mismos. La tristeza no expresada también acaba en depresión. A estos adultos les cuesta mucho llorar porque en su infancia cuando lo hacían se les tachaba de “débiles o de “cobardes” o se les atacaba por ello. Otros síntomas son dificultad para dormir, comer demasiado o muy poco, tener frecuentes pesadillas, pequeños hurtos en las tiendas, sonambulismo, autolesiones, conductas adictivas que escalan, tener mucho sexo o nada,…
  26. Los adultos de familias narcisistas son hipersensibles a las necesidades de los demás. La supervivencia en una familia disfuncional con frecuencia significaba estar constantemente al tanto de los cambios más pequeños en los estados de ánimo de los adultos, lo que hacía que la niña fuera muy consciente de lo que los demás estaban haciendo. Como adultos, muchas veces de forma inconsciente escanean las caras de los demás, en busca de posibles señales de que “algo va mal” para ponerse nen guardia o atajar un posible problema con esa persona.
  27. Los adultos de familias disfuncionales tienen patrones de relación repetitivos en sus vidas adultas. Las creencias y los filtros internos los llevan a elegir parejas y amigos que replican las interacciones de la infancia con los padres. Con frecuencia, se encuentran recreando las experiencias dolorosas de su infancia. ¿Por qué? Porque ahí se sienten en su “zona de confort”, se sienten atraídos por lo que es familiar y lo que conocen. Los que no empiezan terapia acaban escogiendo como pareja a personas que son proyecciones de su padre/su madre para “darle un final feliz” a esa historia que vivieron en la infancia y que no terminó bien. Es lo que se denomina la repetición-compulsión. Hay una sensación de necesidad a satisfacer, por ejemplo, trato de que mi padre no beba y me quiera. Entonces, escogen a un alcohólico para casarse.
  28. A Los adultos de familias narcisistas les cuesta mucho relajarse, disfrutar y divertirse. Mientras que otros niños estaban ocupados aprendiendo a relacionarse, competir, jugar y desarrollar habilidades sociales, los niños de familias disfuncionales estaban sobreviviendo a situaciones muy hostiles por parte de personas que se suponía que tenían que quererlos y protegerlos, sus padres o cuidadores. Relajarse, disfrutar y divertirse es algo que un adulto de una familia narcisista tiene que aprender, ya que no pudo hacerlo mucho en su infancia y cuando hace algo de este tipo suele sentir culpa.

No te desanimes si te ves reflejado en estos síntomas. El primer paso para cualquier cambio es la consciencia. Con esfuerzo, ganas de cambiar, una terapeuta o un grupo terapéutico, estos síntomas podrás suavizarlos, transformarlos e incluso eliminarlos. Entonces serás libre.