Declaración de Derechos de las Supervivientes de Familias Disfuncionales

Todos los supervivientes que provienen de familias narcisistas/disfuncionales, a medida que avanzan en un trabajo terapéutico de recuperación, se dan cuenta de que tienen derechos como seres humanos individuales.

En la infancia e incluso como adultos, es más que posible que otras personas los hayan tratado como si tuvieran pocos o ningún derecho. Es posible que ellos mismos hayan llegado a creer que no tenían derechos y hayan podido estar viviendo la mayor parte de sus vidas de ese modo.

Esta “Declaración de Derechos” está basada en el capítulo 13 del libro “Sanando al Niño/la Niña Interior: Descubrimiento y Recuperación para Niños/Niñas Adultos de Familias Disfuncionales”, de Charles Whitfield.

En él, explica Whitfield, que como facilitador de grupos de terapia, solicitó a los miembros de varios grupos que considerasen qué derechos tenían, que los escribiesen y los compartiesen con el grupo. La siguiente es una compilación de los derechos manifestados por los miembros de esos grupos.

Declaración de Derechos de las Niñas Adultas de Familias Disfuncionales

  1. Tengo muchas opciones en mi vida más allá de la mera supervivencia.
  2. Tengo el derecho de descubrir y conocer a mi Niño Interior.
  3. Tengo derecho a llorar porque no obtuve lo que necesitaba o lo que obtuve que no lo necesitaba o no lo quería.
  4. Tengo derecho a seguir mis propios valores y criterios.
  5. Tengo derecho a decir que no a algo cuando siento que no estoy preparada, no es seguro para mí o viola mis valores.
  6. Tengo derecho a la dignidad y al respeto.
  7. Tengo derecho a tomar decisiones.
  8. Tengo derecho a determinar y respetar mis prioridades.
  9. Tengo derecho a que mis necesidades y deseos sean respetados por otros.
  10. Tengo el derecho de terminar las conversaciones con personas que me humillan o me hacen desprecios.
  11. Tengo el derecho a no ser responsable por el comportamiento, las acciones, los sentimientos o los problemas de los demás.
  12. Tengo el derecho a cometer errores y no tener que ser perfecta.
  13. Tengo derecho a todos mis sentimientos.
  14. Tengo derecho a estar enfadado con alguien a quien quiero.
  15. Tengo derecho a ser yo misma, sin sentir que no soy lo suficientemente buena.
  16. Tengo derecho a sentir miedo y a decir “Tengo miedo”.
  17. Tengo derecho a experimentar y después soltar el miedo, la culpa y la vergüenza.
  18. Tengo derecho a tomar decisiones basadas en mis sentimientos, mi juicio, mi percepción o cualquier otra razón que yo elija.
  19. Tengo derecho a cambiar de opinión en cualquier momento.
  20. Tengo derecho a ser feliz.
  21. Tengo derecho a mis necesidades personales de espacio y tiempo.
  22. Tengo derecho a relajarme y a ser juguetón y frívolo.
  23. Tengo derecho a cambiar y a crecer en la vida.
  24. Tengo derecho a mejorar mis habilidades de comunicación para que los demás me entiendan.
  25. Tengo derecho a hacer amigas y a estar cómoda con las personas.
  26. Tengo derecho a estar en un ambiente que no sea abusivo.
  27. Puedo ser más sano mentalmente que las personas que me rodean.
  28. Puedo cuidar de mí misma, pase lo que pase.
  29. Tengo derecho a llorar por las pérdidas.
  30. Tengo el derecho de confiar en otras personas que se han ganado mi confianza.
  31. Tengo el derecho de perdonar a los demás y perdonarme a mí mismo.
  32. Tengo el derecho de dar y recibir amor incondicional.

Te invito a que consideres cuántos de estos derechos ya tienes y los has hecho tuyos y cuántos quieres recuperar. Cada ser humano tiene todos y cada uno de estos derechos por el mero hecho de serlo y merece ejercitarlos y que se le respeten. A medida que nombramos y ejercitamos estos derechos, los integramos de forma plena en nuestras vidas.   

¿Estás recuperando ahora alguno de esos derechos? ¡Deja un comentario!

Empodera a tu Niña Interior

Si eres el superviviente de una familia narcisista/disfuncional, es más que probable que tu niño interior fuese seriamente dañado en tu infancia. Tu niño interior es tu forma de ser más espontánea, cuando te muestras tal y como eres y eres tú mismo por completo. Si creciste en una familia narcisista/disfuncional, tus padres narcisistas (uno de ellos con el consentimiento consciente o inconsciente del otro) o ambos te obligaron a asfixiar al niño auténtico que eras y cambiarlo por otro, que era la imagen de lo que ellos querían.

Para recuperar y empoderar a tu niña interior, te recomiendo terapia y/o técnicas experienciales. Esto porque la terapia y/o técnicas experienciales que nombraré, permiten una espontaneidad y un foco que da lugar a que se revelen temas del inconsciente que sin estos procesos seguirían escondidos de nuestra consciencia. Aproximadamente, sólo somos conscientes de un 12% de nuestra vida, mientras que un 88% permanece en nuestro inconsciente. Esto quiere decir que muchas de tus acciones, pensamientos, interacciones con otras personas,.. están guiadas por experiencias de infancia que para ti han sido traumáticas, por lo que las has relegado al inconsciente para evitar sufrimiento (por ejemplo, hacerte consciente, reconocer y aceptar que tu familia de origen era abusiva contigo).  En el momento vital en el que estás lista para ello y especialmente con la ayuda de la terapia, lo que está en el inconsciente empieza a pasar al consciente.

Las técnicas experienciales que enumero a continuación son buenas no sólo para identificar cuáles son tus pérdidas (aquéllo que no le dieron a tu niño Interior y que necesitaba) sino también para el trabajo terapéutico de hacer el duelo por esas pérdidas. Sólo llorando por lo que hemos perdido podemos cerrar esas etapas vitales (por esta razón a los supervivientes se les llama los Niños Adultos) y abrir por fin otras nuevas.

16 Técnicas Experienciales para Sanar a tu Niña Interior

  1. Arriesgar y compartir, especialmente emociones y sentimientos, con un grupo de apoyo y/o con una terapeuta adecuada para ti. La sanación pasa por contar tu historia verdadera a otros y que sea validada. Cuando eras niña, en tu familia narcisista creciste en un entorno tóxico en el que se negaba la realidad y las relaciones estaban basadas en mentiras.
  2. Psicodrama. El psicodrama utiliza el teatro de una forma terapéutica. Te ayudará a descubrirte a ti mismo y a expresarte de forma libre y espontánea. Los supervivientes vivieron en un entorno muy rígido, en el que tenían que ser “perfectos”, con muchas normas y sin que se les dejase ser espontáneos. El psicodrama te ayudará enormemente a recuperar tu espontaneidad.
  3. Terapia Gestalt. La terapia Gestalt hace una especial incidencia en las emociones y pone el foco en aquellos temas de los que no somos conscientes.
  4. Constelaciones familiares o terapia psicomotora. Es una forma de revivir situaciones de infancia traumáticas y darles otro final, con personas que representan a tu familia de origen.
  5. Hipnosis y técnicas relacionadas. Es una forma de acceder a tu inconsciente.
  6. Unirte a un grupo CoDA. Los grupos coda están pensados para codependientes, personas que han perdido su identidad y que se han vuelto adictos a establecer relaciones en las que anteponen las necesidades de la otra persona a las suyas propias.
  7. Visualizaciones guiadas.
  8. Trabajo de respiración. La respiración es muy importante. Mucha de las supervivientes se auto- anestesian para sufrir menos. Una de las formas en las que hacemos esto de forma inconsciente es la respiración superficial. La respiración natural empieza en la nariz y termina en el vientre. La respiración superficial sólo llega hasta el torax. A medida que volvamos a respirar de forma más natural nos sentiremos más en sintonía con la vida y con menos estrés y ansiedad. Los trabajos de respiración los puedes hacer con ejercicios de bioenergética.
  9. Auto-Afirmaciones. Los supervivientes suelen tener baja autoestima. Gran parte de esto tiene que ver con las frases de sus padres narcisistas que oyeron una y otra vez en la infancia y que han hecho propias y se siguen repitiendo a sí mismos en su etapa de adultos (estas frases que no son propias y que hemos incorporado sin “masticarlas”, la terapia Gestalt las llama introyectos). Las auto-afirmaciones ayudan a eliminar estas ideas tóxicas que además no son reales y a cambiarlas por otras positivas.
  10. Análisis de tus Sueños. Los sueños son una de las formas que tenemos de acceder a nuestro inconsciente.
  11. Ejercicios de Movimiento Espontáneo (los puedes encontrar dentro del contexto de terapia Gestalt o Bioenergética o terapia corporal). El movimiento espontáneo nos permite ver de una forma clara y en poco tiempo facetas y aspectos sobre nosotras mismas de las que no somos conscientes. El ego es eso que nos decimos que somos, es una identidad construida para vivir de una forma funcional en el día a día. Pero en realidad no somos eso que nos hemos dicho que somos. Ejercicios como el del movimiento espontáneo nos ayudan a ver esto.
  12. Arte-terapia. Es una forma de desarrollar tu imaginación y de auto-conocimiento.
  13. Activar tu imaginación y tus intuiciones.
  14. Meditación y yoga. Se trata de prácticas con las que desarrollarás tu espiritualidad y empezarás a verte como un ser que forma parte de un todo, del Universo, único e irrepetible, que no tiene que hacer nada para simplemente ser. Te ayudará a desarrollar tu autoestima.
  15. Trabajo terapéutico con el cuerpo. En el cuerpo sentimos las emociones. De hecho en cada anillo del cuerpo o chakra, están localizadas determinadas emociones. Como he mencionado más arriba, las supervivientes se han anestesiado a sí mismas de forma inconsciente para no sentir. El problema que tiene esto es que no sólo sentimos emociones displacenteras (rabia, tristeza) sino tampoco las placenteras (alegría). Además, una emoción no desaparece por ignorarla sino que se queda “atascada” dentro de nuestro cuerpo, haciéndonos daño y manifestándose de forma tóxica. El trabajo corporal ayuda enormemente a sentir de nuevo, de forma tal que vivamos una vida más sana y plena.
  16. Escribir un diario. Te ayudará a hacerte consciente de tus propias emociones y comportamientos. Te ayudará a expresarte y a poner en orden tu historia.

Este artículo está basado en el Capítulo XI del libro de Charles Whitfield “Sanar al Niño Interior. Descubrimiento y Recuperación para Niños Adultos de Familias Disfuncionales”.

13 Retos para el Superviviente de una Familia Disfuncional

Según Charles Whitfield, en su libro “Sanando a la Niña Interior. Descubrimiento y Recuperación para Niños Adultos de Familias Disfuncionales”, hay al menos 13 cuestiones fundamentales de recuperación que una superviviente de abuso narcisista en una familia disfuncional tiene que afrontar.

13 Retos para el Superviviente de una Familia Disfuncional

  • Control. Normalmente el padre, la madre o ambos en una familia disfuncional tienen un comportamiento errático y caótico, a veces apoyando y dando cariño al niño y otras rechazándolo o negándolo. Esto hace que el niño no sepa a qué atenerse, ya que a su alrededor lo que hay es caos. Si llora a veces le atienden y otras le ignoran o le riñen. El niño adulto desarrolla la idea no realista de que si tiene todo bajo control, no habrá sorpresas desagradables en su vida, como las había en su infancia. Suelen ser personas rígidas, con costumbres arraigadas y que repiten acciones que les hacen sentirse seguros. El trabajo con el control consiste en aprender a soltar y confiar en los demás y en el Universo. La idea de control es una falacia. Nadie puede controlar a los demás, el único control que tenemos es sobre nosotros mismos.
  • Confianza. Debido a crecer en un ambiente tóxico en el que las mentiras, el gaslighting, la negación,… era lo normal, las supervivientes tienen problemas para confiar en los demás y en sí misma, en sus capacidades, potencial, percepciones,…porque cuando eran niñas se les obligaba a dudar para que contribuyesen a las dinámicas tóxicas de la familia. El trabajo con la confianza consiste en dejar las dudas a un lado y confiar en la naturaleza, el Universo, las otras personas y en una misma.
  • Sentimientos. En las familias disfuncionales expresar y mostrar sentimientos es algo que está penalizado, se considera de “débiles” y no se permite. Por eso, muchos supervivientes llegan a adultos, habiendo anestesiado, reprimido y/o negado sus propios sentimientos. El trabajo con los sentimientos consiste en, poco a poco, reconocerlos, no avergonzarse de ellos y expresarlos como una parte fundamental de la experiencia humana.
  • Exceso de responsabilidad. Este tema en muchos casos tiene que ver con la respuesta flight o fight al trauma. Algunas niñas adultas se convierten en personas hiper responsables en relación a su trabajo, su familia,… con esto crean la fantasía de evitar los sentimientos que tenían cuando eran niñas. Se trata de un mecanismo de defensa, evitan las emociones. Aquí el trabajo terapéutico consiste en reapropiarse de las emociones y dejar de tener miedo a sentir. Entender que las podemos controlar y gestionar y que si las suprimimos vivimos una vida menos plena.
  • Negación de las propias necesidades. En las familias disfuncionales el padre, la madre o ambos (narcisistas en muchos casos) no vieron sus necesidades satisfechas cuando fueron niños porque lo que, de forma inconsciente, utilizan a sus hijos como extensiones de sí mismos para satisfacerlas. Por esta razón, los supervivientes no saben reconocer sus propias necesidades o las niegan, porque de niños se acostumbraron a sustituirlas por las de sus padres. El trabajo con el reconocimiento de las necesidades y su satisfacción tiene que ver con el autodescubrimiento, para lo cual actividades como el teatro terapéutico o la terapia grupal pueden ayudar mucho.
  • Pensamiento y comportamiento blanco/negro. Las niñas adultas tienen una tendencia a ver todo de una forma extrema, radical, todo es blanco o negro, las personas son buenas o malas, estás conmigo o contra mí. Esto tiene que ver con una etapa del desarrollo de la niña que no fue superada, que en inglés se denomina “objectification”, una niña ve a su madre/padre de una forma básica, es bueno/buena cuando le da cariño y malo/mala cuando le riñe. Las supervivientes se han quedado ancladas en esta fase del desarrollo. El trabajo en este tema consiste en ampliar la conciencia sobre las demás personas y una misma, entender y experimentar esa gama de grises en los sentimientos que permiten manejarse y gestionar mejor situaciones cotidianas de la vida.
  • Alta tolerancia para el comportamiento inapropiado. Esto incluye dificultades para ser asertivo, para decir que no, para poner límites. Los niños adultos crecieron en un entorno en el que se les obligaba a aguantar un comportamiento que era perjudicial para ellos. Como no tenían otra referencia, crecieron pensando que eso era lo normal. El trabajo terapéutico cosiste en practicar una comunicación asertiva y poner límites y decir que no cuando se quiera o se considere necesario.
  • Baja Autoestima. Todas las niñas adultas sufren de baja autoestima porque no fueron valoradas, ni vistas, ni reconocidas, ni respetadas en sus familias disfuncionales de origen. El trabajo en este área consiste en empoderar a la niña interior que en gran medida todavía dirige sus vidas porque sus necesidades no fueron satisfechas en el momento del desarrollo en el que correspondía.
  • Ser Auténtico. En sus familias de origen narcisistas, los supervivientes no pudieron desarrollar su Verdadero Yo, éste fue asfixiado y en su lugar crearon una Auto-imagen distorsionada de sí mismos que no es verdad, que respondía a las necesidades narcisistas de su padre, su madre o ambos. La tarea aquí consiste en hacer terapia individual con un terapeuta que haga el “mirroring” que los padres del superviviente no pudieron hacer. Esto es, que le haga de espejo y le diga quién es la persona a la que ve, en lugar de la Auto-imagen que el superviviente tiene de sí mismo, que se corresponde con su ego y que en realidad es un personaje creado en la infancia para sobrevivir y después repetido ya de forma inconsciente hasta llegar a la adultez.
  • Llorar las pérdidas. Aquí el trabajo terapéutico es el de hacer el duelo por lo perdido y que ya no se puede recuperar para poder cerrar esa etapa y empezar otra en la que dejar de ser supervivientes y florecer en la vida. Las pérdidas son muchas y la tarea profunda y dolorosa. Busca la ayuda de un terapeuta o un grupo que te acompañen para llorar por lo perdido, para profundizar en el dolor y dejarlo por fin atrás en tu día a día. Te seguirás doliendo, pero de una manera más sana, cuando toque, no estará ahí de fondo todo el tiempo.
  • Miedo al abandono. El abandono es una de las heridas emocionales de la infancia. Todas las hijas de narcisistas la tienen. Trabajar esta herida consiste en tratarla en terapia, entendiendo que sufrimos por un dolor que ya pasó y que muchas veces provocamos de nuevo de una forma inconsciente, por ejemplo, dejando a la pareja o provocando que nos deje ella por temor a que nos abandone. El abandono es algo que la mayoría de los seres humanos sufren a lo largo de su vida, el tema está en entender que como adultos disponemos de los recursos emocionales necesarios para gestionarlo, que ya no es una cuestión de vida o muerte cuando nos sentíamos abandonados por nuestros padres/madres.
  • Dificultad para resolver conflictos. La mayoría de los niños adultos son personas complacientes, se les obligaba a ello en la infancia para que “todo fuese bien”. Por eso, como adultos y hasta que empiezan terapia evitan el conflicto a toda costa, al que temen mucho, dejándose abusar (emocionalmente, físicamente, psicológicamente, financieramente, sexualmente y/o espiritualmente) por otras personas con facilidad. Como tienen mucha capacidad para aguantar, la otra cara de la moneda es que cuando por fin se hartan y explotan, son como ollas a presión, sacando la rabia de una forma descontrolada y desproporcionada, agravando el conflicto. Aquí el trabajo consiste en aprender a ser asertivos, poner límites y decir que no.
  • Dificultad para dar y recibir amor. En su infancia, a lo que su padre, su madre o ambos llamaban amor, en muchas ocasiones en realidad era dominación y control. El amor que daban ellas a sus padres/madres nunca era suficiente, porque sus padres tenían “agujeros emocionales” que eran imposibles de saciar. Como adultos, tienen problemas para mostrarse vulnerables. Para que haya intimidad con una pareja, es necesario que haya vulnerabilidad. Aquí el trabajo consiste en desarrollar la vulnerabilidad, en terapia individual y/o grupal. La vulnerabilidad consiste en mostrarnos tal cual somos, con nuestras emociones, sin intentar ser perfectas.

La Disociación. Qué es Disociar y Ejercicios para dejar de Hacerlo

¿Qué es la Disociación?

La disociación consiste en la desconexión de una persona de sus pensamientos, memorias, sentimientos, acciones o sentido de quién es. Se trata de un proceso normal que todas las personas experimentan en mayor o menor medida. Algunos ejemplos de disociación leve, que es muy común, incluyen soñar despierta, hipnosis de carretera o “perderse” en un libro, una película o un videojuego. Todas ellas suponen perder el contacto con la consciencia de nuestro entorno. Un ejemplo de disociación más grave es la amnesia.

Se podría describir como estar “despistado”, “anestesiado” o “con el cabeza en las nubes”. La disociación es un mecanismo de defensa común a sucesos traumáticos. Por ejemplo, una persona a la que han atracado puede que disocie u “olvide” parte de la experiencia o los sentimientos asociados a ella como una forma de lidiar con la situación.

En las familias que son disfuncionales, abusivas, adictivas o agresivas (verbal o físicamente), las supervivientes son personas que en su infancia han experimentado trauma de forma reiterada durante años en el seno de estas familias. La disociación que hace en la infancia, le sirve a la niña para adaptarse a la difícil situación que vive. Se trata de un mecanismo de defensa que reduce la angustia abrumadora que tienen que aguantar de una forma diaria durante años. Viven una situación durante mucho tiempo de la que no pueden escaparse porque son completamente dependientes de sus padres/cuidadores.

Sin embargo, cuando estos niños siguen disociando en su etapa de adultos, esto se puede convertir en un problema. ¿Por qué? Porque la persona que disocia se desconectará de forma automática de situaciones que son percibidas de forma inconsciente como peligrosas o amenazantes, sin tomarse el tiempo para determinar si existe un peligro real. Esto deja a la persona en estado de “despiste o “in albis” en muchas situaciones de la vida ordinaria, sin ser capaz de aplicar otras formas de lidiar o comportamientos alternativos.

Y además, las deja con más riesgo de no ser capaces de protegerse a sí mismas cuando hay una amenaza que sí es real. Así, es más que probable que, si disocias mucho, esto te haya dado problemas en tus patrones de selección de relaciones. Así, por ejemplo, digamos que eres una mujer heterosexual que tiene un patrón de relaciones abusivas con los hombres y esto es en parte porque esos hombres tienen un comportamiento similar al que tenía tu padre, pero como disocias tus emociones de esos comportamientos, como hacías cuando eras niña con el comportamiento abusivo de tu padre, no registras que son abusivos y dañinos para ti y repites una y otra vez el mismo patrón.

La mayoría de los supervivientes al trauma disocian hasta un cierto punto. Quizás te disocies de tu cuerpo o sensaciones corporales. A lo mejor no tienes acceso a emociones que se te prohibían en la infancia, como la rabia, la tristeza o el miedo. Puede ser que te hayas “olvidado” de cierta información sobre algunos o muchos sucesos de tu infancia. Quizás en situaciones en las que estás bajo stress te sientes como si te estuvieses viendo a ti mismo desde la distancia. A lo mejor en situaciones a las que a muchas personas les evocarían sentimientos, tú te sientes “despistado” o “distraído”.

Se trata de algo que no es obvio a primera vista. Es más que probable que estés tan acostumbrada a disociar que ni siquiera te das cuenta de que lo haces. Por eso es importante para ti como superviviente aprender sobre la disociación, cómo ha funcionado para ti como mecanismo de defensa durante el periodo de abuso en la infancia y cómo ya no es útil para ti como adulto, ya que te está impidiendo vivir de forma plena en el presente, en el aquí y ahora.

La buena noticia es que esto puede cambiar. Puedes trabajarlo con un terapeuta que entienda la disociación, a cualquiera que sea el nivel que opere para ti. Puedes aprender lo que significa estar presente, desarrollar otro tipo de herramientas para gestionar la angustia y las emociones en general y entender que ya no tienes que vivir bajo los parámetros del trauma que experimentaste en la infancia. La vida ocurre aquí y ahora. ¿Te la estás perdiendo?

Técnicas para dejar de disociar: el “Grounding”

Aprender a estar presente en el aquí y el ahora incluye aprender a detectar las señales concretas que indican que estás empezando a disociar. Para esto es muy útil que aprendas lo que se llaman técnicas de “toma de tierra” (“grounding” en inglés), muy utilizadas por terapeutas psicorporales. Algunas de estas técnicas son:

  • El centramiento: supone estar más en contacto con las sensaciones corporales del momento, fijando la atención en tu respiración. Así, por ejemplo, podría incluir centrarte en un sonido que oyes ahora mismo, una sensación física, como la textura de la silla sobre la que estás sentado o algo que ves. Descríbelo con el mayor detalle posible.
  • La respiración profunda: muchas personas (entre ellas, sin duda, las supervivientes al trauma) respiran de una forma superficial, desde el diafragma hasta la nariz. Hacen esto de forma inconsciente porque es una forma de anestesiarse. Con una respiración más superficial sentimos menos (tanto en el cuerpo como a nivel emocional). Parar y hacer una respiración más profunda, natural y sana (desde el abdomen hasta la nariz), hará que te relajes, que se reduzca la ansiedad y que sientas más bienestar.
  • La toma de tierra: supone poner el cuerpo en posición vertical, con las rodillas ligeramente dobladas, los pies paralelos a las caderas, la cabeza inclinada hacia arriba, como si tuviese un hilo que tira de ella hasta el techo y la cadera recta, sin estar inclinada ni hacia adelante ni hacia atrás. Esta posición se llama posición de arraigo, y contribuye a que te sientas más unido a la tierra y más presente. Hace que dejes de “estar en las nubes” y te centres en el aquí y el ahora. Si la practicas de forma regular, verás que tu forma de pisar el suelo será más firme y con más fuerza. Tendrás más claro lo que quieres en la vida, a dónde quieres ir. Hay una sintonía entre lo que pasa en el cuerpo y lo que ocurre con tus pensamientos y tus acciones.

 

Puedes obtener información sobre estos ejercicios y otros muchos de bioenergética, en la website de Alexander Lowen, psicoterapeuta corporal y creador de esta disciplina.

¿Has sido criado por un(a) Narcisista? No puedes permitirte un(a) Terapeuta inadecuado

Si has tenido la mala suerte de haber sido criada por un(a) narcisista o más de una, es más que probable que hayas oído clásicos como éste por parte de un(a) terapeuta o psicóloga:

“Eres demasiado sensible/especial/difícil”

”Tienes que aprender a soltar”

“¿Hasta cuándo le vas a dar vueltas al pasado?”

Una Buena Ayuda no es fácil de Encontrar

Negación, proyección, culpa, ira, hacer de menos, utilizarte como chivo expiatorio,.. están entre las armas que utiliza normalmente un(a) narcisista, por lo que si has crecido en una familia en la que los adultos que te han criado y que te decían que te querían, en realidad te utilizaban, eres especialmente vulnerable a que te traten así como adulto. Desafortunadamente, para muchos adultos que han sufrido un trauma por abuso narcisista, buscar(a) un terapeuta que les ayude, puede resultar un terreno peligroso.

Es muy frecuente que al buscar ayuda estos adultos no encuentren terapeutas familiarizados con el tema del narcisismo, con pocas herramientas para darles lo que necesitan y una casi total inconsciencia de por lo que esa persona ha pasado. Es importante que la terapia no se reduzca únicamente a “hablar” y que el/la terapeuta tenga empatía, sepa acompañar emocionalmente a una persona que ha sufrido maltrato psicológico y/o emocional y bajo ninguna premisa diga frases como “tu problema”, “estás exagerando” u “olvídalo”.

Reactivando el Trauma Pasado

Muchos supervivientes acaban siendo retraumatizados por terapeutas que no entienden el narcisismo o las dinámicas de la Familia Narcisista. Es muy frecuente que las experiencias de los supervivientes sean cuestionadas o negadas de plano por psicólogos o terapeutas que no entienden los patrones de comportamiento narcisista. Esta invalidación por parte de alguien que se supone que tiene que ser un refugio seguro y de fiar, lo que hace es repetir el gaslighting ya sufrido, haciendo sentir a los supervivientes exactamente igual que entonces, que están “locos”, que “hay algo malo en mí”, re-experimentando el trauma ya vivido con la familia de origen.

Hay muchas responsables de la salud mental que insisten en el potencialmente devastador “Perdona y olvida”, minimizando el daño sufrido, alentando a las supervivientes a que pasen página sin más y a que mantengan el contacto con su familia. Sobre esto..

  1. No se puede pasar página sin más de unas experiencias traumáticas que han causado Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo. El proceso terapéutico de recuperación es largo y requiere de enfadarse y llorar por lo perdido antes siquiera de valorar un perdón.
  2. El tema del contacto lo tiene que decidir el/la superviviente, y determinar qué grado de contacto (si es que lo quiere) con su familia de origen le hace sentirse segura.
  3. En nuestra sociedad hay un tabú con el tema de los padres, si se les culpa, se les critica o se les cuestiona está mal visto, parece que hay que respetarles y venerarles hagan lo que hagan, incluso si hay maltrato y/o abuso. Un(a) superviviente tiene que poder expresarse espontáneamente sobre su familia narcisista y contar su realidad, sólo así podrá empezar a sanar.

Normalmente, los supervivientes que llegan a un(a) terapeuta que sí sabe tratar el abuso narcisista, lo que se encuentra éste es que los anteriores terapeutas por los que ha pasado el/la superviviente, han agravado la herida sin saberlo. El daño de una terapia que no es adecuada no sólo es susceptible de repetir y agravar el viejo trauma. Las supervivientes manifiestan vergüenza tóxica, culpa, auto-abandono, falta de autoestima, ideas o acciones autolesivas, ansiedad (severa o no) y síntomas físicos del trauma.

Necesitan un testigo que sea sensible y no crítico ni evasivo. Alguien que no reproduzca la respuesta narcisista y los hunda más del pozo del que tratan de salir. Que validen sus sentimientos y les dejen quejarse, enfadarse y llorar todo lo que necesiten por lo vivido en la infancia, hasta que sea el/la propio superviviente la que decida que ha tocado fondo y ya puede empezar a subir y avanzar.

Busca un(a) Terapeuta Adecuada para Ti

Intenta que sea una persona que cuando oye la palabra narcisismo no le suene a chino, por muchos títulos en psicología, psiquiatría o espiritualidad tenga. Alguien que esté familiarizado con las dinámicas de una familia narcisista y que entienda que tu proceso personal pasa por validar tus emociones y tu historia sin cuestionarla. Simplemente escuchándote con compasión y haciéndote de espejo. Poco a poco, verás que ese espejo que te devuelve el/la terapeuta, es el de una persona que no tiene nada que ver con quien creías que eras.

No sólo la terapia individual ayuda. También el teatro terapéutico, grupos como el CoDA o simplemente reunirte con más supervivientes como tú, que han tenido experiencias similares y compartirlo.

Fuente: narcissisticfamilies.com