¿Tengo una herida narcisista?

Si has crecido en una familia disfuncional narcisista, hay una herida del niño o la niña que se pasa de generación en generación. Los adultos al cuidado del niño no cubren sus necesidades emocionales y, en muchas ocasiones, le agreden, dándole justo lo contrario de lo que necesita. Y esto se va repitiendo una y otra vez de padres a hijos.

Si has crecido en una familia disfuncional narcisista, hay una herida del niño o la niña que se pasa de generación en generación.

Esta herida narcisista algunas personas la proyectarán hacia el exterior, como es el caso de los narcisitas, psicópatas y sociópatas y otras personas, la interiorizarán, hasta el punto de llegar a identificarse con el agresor.

La herida narcisista no es otra cosa que la herida de tu niña interior. Si quieres saber cómo recuperarte de haber crecido con padres narcisistas, una forma rápida de averiguar si tienes una herida narcisista es si te ves reflejado en estas 5 señales.

  1. Tienes una necesidad compulsiva de ser perfeccionista, no importa lo que hagas.

  2. Se trata de una necesidad desesperada de obtener un sobresaliente en todo lo que haces. Esta necesidad compulsiva de ser perfecto en todo y serlo todo para los demás se trata de un mecanismo de defensa y de supervivencia, para evitar un dolor profundo y de rechazo con respecto a tus padres narcisistas.

    Tristemente, muchas culturas acuñan como un “buen” paternaje el de empujar a sus hijos a la excelencia. Sin embargo, esta forma de educar se puede volver abusiva y muy dañina cuando la presión que reciben los niños es intensa y cuando el amor se retiene y es condicionado a “conseguir metas u objetivos”.

  3. La idea de decir que “no” a tus padres (incluso ya siendo un adulto)  o a otras personas (pareja, amigos, jefes) es aterradora.

    Es muy frecuente que cuando una persona ha crecido con madres narcisistas, tenga miedo, ya de adulta a compartir con ellas sus deseos, planes de vida o proyectos, ante la perspectiva de no obtener su aprobación o de ser ridiculizada o avergonzada por ello, o incluso abandonada por no seguir los dictados del sistema familiar.

    Estos dictados siempre tienen que ver con los valores de los padres narcisistas y pueden ir desde no abandonar la carrera profesional que se empujó a escoger a la persona hasta temas muy dañinos para una adulta, como no dejarla crear su propia familia para mantener el rol de “niña” o quedarse en un trabajo precario porque tener éxito levantaría los celos de los padres narcisistas.

  4. Te pones a ti mismo el listón de tus metas tan alto que te odias y te avergüenzas de ti mismo cada día por no conseguir y superar tus propias metas imposibles.

    No importa que llegues a conseguir lo que te propongas, que tengas un trabajo de éxito o que hayas hecho cosas en tu vida que no son las más habituales (como vivir en un país extranjero, haber cambiado de carrera profesional,…) siempre tienes una sensación interna de “no ser suficiente”.

    Esta idea fue plantada en la infancia por tus padres narcisistas, por lo que no vas a encontrar su sanación fuera, hagas lo que hagas. De lo que se trata es de que vayas hacia dentro, hacia donde está la herida y de que puedas conectar con tu niña interior y poder cambiar ese mensaje (que, por otra parte, no es real ya que respondía a las necesidades de tus padres narcisistas) de que tu niña es digna de amor tal y como es y que, por supuesto, ser ella misma es más que suficiente.

  5. A menudo hay una diferencia entre la cara que muestras a las demás personas y cómo te sientes en realidad.

    Sueles adoptar personajes o roles en tu vida como “la dura”, “la valiente”, “la fuerte”, “la que no necesita nada” pero que no están en sintonía con cómo te sientes de verdad. Estos personajes dominan tu vida de muchas maneras, no permitiéndote ser auténtica con los demás.

    Muchos hijos de padres narcisistas tuvieron que adaptarse a un ambiente de muchas carencias y/u hostil donde sus necesidades emocionales no eran cubiertas y donde eran avergonzados o humillados por el hecho de manifestarlas. Así que ese niño empieza a ponerse máscaras para poder lidiar con esta realidad. Hasta hacer tearapia, esos personajes se suelen arrastrar hasta la edad adulta y hacen sufrir mucho a la persona, ya que está proyectando una imagen que poco o nada tiene que ver con la realidad.

  6. Es muy frecuente que te tomes las cosas de una forma demasiado personal y que te sientas atacado, juzgado o criticado con mucha facilidad.

    Cada vez que oyes un comentario crítico o un juicio hacia ti, esto detona una herida narcisista de infancia, donde las emociones de sentirte “inadecuado”, “no valioso” o “no merecedor” fueron muy intensas. Puedes ser muy reactivo frente al comentario más insignificante sobre ti, ponerte en seguida a la defensiva o meterte en una cruzada personal para demostrar que esa persona no tiene razón.

Dos preguntas importantes para averiguar si tienes una herida narcisista.

¿Cómo es de antiguo este sentimiento dentro de ti? Esto te puede llevar a darte cuenta de que este sentimiento se creó en la infancia y, en caso afirmativo, qué te pasaba con tu familia y tus padres la primera vez que recuerdas haberlo experimentado.

¿De quién ansiabas más amor en la infancia y quién tenías que ser para obtenerlo? Ésta es una pregunta muy potente que puede ayudarte a darte cuenta de si has tenido que convertirte en alguien que no eras para obtener amor y aceptación de tu familia de origen. Es muy frecuente que los padres narcisistas tengan comportamientos agresivos o pasivo-agresivos para moldear la personalidad de sus hijos en función de sus propios intereses. Esto es lo que lleva, en muchos casos, a convertirte en una persona complaciente y codependiente.

Este moldeamiento se hace durante años y está basado, principalmente en el miedo. Se infunde miedo al niño para que se convierta en lo que el padre quiere, no se le deja ser ni desarrollar su propia personalidad de forma natural.

Se infunde miedo al niño para que se convierta en lo que el padre quiere, no se le deja ser ni desarrollar su propia personalidad de forma natural.

Si quieres saber cómo recuperarte de haber crecido con padres narcisistas, para llegar a tu herida narcisista, es necesario que le bajes el volumen al ruido de tus palabras y pensamientos y permitirte sentir tus emociones a nivel profundo y experimentar todo el peso de esas emociones intensas. Si esto te asusta o te ayuda, puedes buscar ayuda profesional. Una vez que reconozcas los detonantes con los que te sientes no segura, no digna de amor o no aceptada, puedes explorar las experiencias de infancia que están en la raíz de esas emociones.

Fuente: https://kathycaprino.com

Imagen de Claudio Schwarz 

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