¿Sabes cuál es la diferencia entre poner Límites y levantar Muros? 7 Pasos para poner Límites de forma saludable

A las personas que no les han permitido poner límites en su infancia, han de aprenderlo después en la vida. Es muy frecuente que ocurra que si no estás acostumbrada a poner límites, creas que estás estableciendo límites cuando en realidad estás construyendo muros.

Es fácil que ocurra dejarte llevar por una línea en la arena que se convierte en el comienzo de los cimientos de una fortaleza. Una fortaleza destinada a mantenerte a salvo. Pero eso también te aísla, te conviertes en prisionera de tu propia protección.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, poner límites a los demás es uno de los primeros pasos y uno de los más importantes.

¿Conoces la diferencia entre establecer límites saludables y construir muros aislantes?

Los Límites Saludables

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Los límites son líneas deliberadas que definen lo que permites y lo que no permites a los demás. Los comunicas a los demás y son coherentes con cómo te sientes. No se trata de mantener a los demás fuera sino dentro pero contigo intacta.

Los límites permiten que las otras personas te vean y estén contigo. Pero no permiten que otros te utilicen.

Los límites dicen: «No permitiré que nadie abuse de mí» y «Puedes entrar siempre que cumplas las reglas».

Los límites saludables se basan en la conciencia y el respeto por uno mismo. Cuando dos personas en un vínculo los establecen, los límites permiten una conexión más profunda porque ambas personas no se sienten amenazadas por un aumento de la vulnerabilidad.

Los ejemplos de límites incluyen no tolerar acciones o lenguaje abusivo, negarse a aceptar la responsabilidad por la felicidad o las decisiones de otra persona y no actuar en oposición a tus propios valores y creencias.

Los Muros que te Aíslan de los Demás

Los muros emocionales son ladrillos de autoprotección fabricados con miedo. Los ponemos como consecuencia de haber sido heridas. Estos muros en ocasiones las personas que los ponen no se dan cuenta de ellos, se dicen cosas para justificarlos o bien culpan al exterior de ellos. A diferencia de los límites, que sólo mantienen alejados a las personas que no respetan las reglas que hemos puesto, los muros no discriminan, mantienen a distancia a todas las personas.

Los muros dicen: «No voy a permitir que me hagan daño de nuevo» y «No dejaré que nadie se acerque a mí».

Cuando una o ambas personas en una relación se esconden detrás de los muros, una conexión más profunda forjada a través de la vulnerabilidad es imposible. Como resultado, la persona que se esconde detrás puede sentirse segura, pero también se sentirá vacía y desconectada y falsa porque no expresa su verdadero yo. La pared mantiene fuera a los demás. Y también te mantiene prisionera de una imagen, un personaje que es defensivo pero que no te permite ser tú mismo.

Los ejemplos de muros incluyen no mostrar tus emociones, retener deliberadamente información importante sobre ti o aislarte de forma activa (no salir de casa) o pasiva (no quedar con personas nuevas) para que no te hagan daño.

¿Qué es lo que construyes tú: límites o muros?

Mantener tus límites puede ser difícil y requiere práctica. Establecer límites saludables es una parte esencial para crear una vida en la que puedas prosperar.

Lo difícil que encuentres este proceso variará dependiendo de tu personalidad y experiencias pasadas. Si has crecido en una familia narcisista/disfuncional, en la que no se te permitía poner límites o ponerlos suponía después un castigo severo, es muy probable que la idea de poner límites te parezca abrumadora.

Espero que estos 7 pasos para poner límites te ayuden y te acompañen en ese proceso.

7 Pasos a Seguir para poner Límites

Paso 1: reconoce cómo alguien ha traspasado tus Límites

El primer paso para establecer límites saludables es tener muy claro exactamente qué comportamiento está demostrando la otra persona que tú no quieres aguantar más. ¿Qué es exactamente lo que te molesta/incomoda?

Observa y siente tu cuerpo. Cuando sentimos la necesidad de poner un límite, solemos sentir una molestia en el cuerpo: ¿dónde lo sientes? ¿en qué parte de tu cuerpo?

Paso 2: Reconoce tus Emociones

A veces nos podemos quedar enganchados pensando en el comportamiento de la otra persona y nos olvidamos de prestar atención a nuestras propias emociones. Pero si queremos responder de manera eficaz a la situación, entonces debemos tomarnos el tiempo para reconocer y asumir la responsabilidad de las emociones que estamos sintiendo.

¿Qué es lo que sientes frente al comportamiento de la otra persona? ¿Rabia, tristeza, decepción, frustración, ira,…? Siéntate con tu emoción y permítete sentirla antes de pasar a la acción.

Paso 3: Desafía las Creencias que están permitiendo la violación de tus Límites

Cuando no nos permitimos poner límites, suele haber una creencia original que justifica esta posición.

¿Cuáles son tus creencias originales? Algunas pueden ser:

  • Si digo que no, la persona se va a enfadar conmigo o me va a abandonar
  • Si pongo un límite, soy una “quejica”, “borde”, “mandona”
  • Las buenas personas dicen a todo que sí
  • Es la otra persona la que no me permite ponerle un límite

Puedes ir cambiándo poco a poco tus creencias limitantes por nuevas creencias propias que te permitan poner el límite, como:

  • Tengo derecho a expresarme
  • La palabra “no” la puedo utilizar sin problemas
  • Si la persona se enfada o se va, no es algo que esté bajo mi control
  • No quiero vivir a expensas de lo que quieren los demás de mí

Paso 4: Decide cómo quieres poner el Límite

La forma más asertiva de hacerlo es la siguiente:

  1. Describe el comportamiento de la persona de la forma más objetiva posible, por ejemplo, “Observo que muchas veces haces comentarios sobre mi ropa”.
  2. Explica cómo te sientes tú con ese comportamiento. Es importante que expreses como te sientes tú con eso en lugar de ponerlo en la otra persona, para evitar que se sienta atacada y se cierre a la conversación, por ejemplo: “Cuando haces esto, a mí me duele/no me gusta/me incomoda”.
  3. Haz una propuesta para cambiar la situación o déjalo abierto para que sea la otra persona la que decida cómo cambiar su comportamiento. Por ejemplo, “Te pido que, por favor, a partir de ahora, no hagas más comentarios sobre mi ropa”.

Paso 5: Asegúrate de tener un estado emocional de Calma y Paz cuando vayas a ponerle el límite a la otra persona

Si lo necesitas, puedes practicarlo alguien con una amiga o en un espacio de terapia. También puedes hacer una pequeña relajación o meditación antes de encontrarte con la persona a la que le vas a poner el límite.

Paso 6: Pon tu Límite

Es probable que te sientas incómoda al tener esta conversación, pero trata de establecer sus límites con calma, firmeza, respeto y en la menor cantidad de palabras posible.

Tu comportamiento en esta conversación es importante que sea coherente con el límite que estás estableciendo. Esto es, para tener éxito poniendo el límite, es importante que, si pides respeto, pongas el límite con respeto.

Recuerda que tú no tienes el control sobre cómo responderá la otra persona frente al límite que le pones.

  • Puede que la otra persona no se haya dado cuenta de que ha sobrepasado tus límites y, aunque probablemente se sienta incómoda durante la conversación, pueda agradecerte que hayas planteado el tema en lugar de alejarte.  
  • Quizá la otra persona no está acostumbrada a que le pongan límites  y puede enfadarse o intentar justificar su comportamiento.
  • Si la persona está acostumbrada a controlarte, es probable que ponga a prueba tu límite. Si sucede esto, es importante que permanezcas firme en tu límite y no te dejes atrapar por el drama. Si la persona insiste en no reconocer tu límite, entonces podrás plantearte dejar la relación. Alguien que no respeta tus límites, no te respeta a ti y no le interesa tu bienestar sino únicamente el suyo propio.

Paso 7: ¡Felicítate!

Una vez que hayas puesto el límite, intenta no darle muchas vueltas si no ha ido como esperabas. Poner límites es un proceso que lleva tiempo y requiere de paciencia contigo mismo. Lo importante es dar los pasos, más que que el resultado de poner el límite sea perfecto.

Es posible que poner límites te cueste algunas de tus relaciones, ya que si te estás relacionando con personas a las que no les ponías límites, esta dinámica le suele convenir al que quiebra los límites, no al que no los tiene. Si te preocupa esta idea, te invito a que te preguntes: ¿Quiero tener una relación con una persona que no respeta mi voluntad? ¿Es amor/amistad sano lo que tengo con esta persona que no me permite expresarme? ¿Los sentimientos que esta persona dice tener hacia mí son coherentes con cómo recibe lo que le expreso?

Haya salido como haya salido la situación cada vez que pones un límite, ¡felicítate! Has dado un paso más en quererte y en expresar qué tipo de relación quieres con los demás.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, aprender a poner límites constituye un paso fundamental para dejar atrás la codependencia.

Fuente: https://lessonsfromtheendofamarriage.com

Imagen de Wesley Tingey en Unsplash

 

Cómo acabar con tu Dependencia Emocional (Parte 2)

Desafortunadamente, no existe un libro de reglas cuando se trata de lidiar con la dependencia emocional. En muchos casos, superar los traumas que están por debajo de la dependencia emocional requiere ayuda profesional. Pero hay pasos que puedes dar para comenzar a sanar tu dependencia emocional.

Practica estar ahí para ti mismo

Tus necesidades no desaparecerán porque las ignores o porque alguien más las descarte. Eres importante y mereces ser valorado por quién eres, sin más, porque eres un ser humano vivo en este planeta.

Practica estar ahí para ti mismo reconociendo tus necesidades y dándoles prioridad frente a las necesidades de los demás.

Podemos aprender a amarnos a nosotros mismos, pero se necesita un compromiso voluntario, como cualquier otra relación. Vale, es posible que no puedas satisfacer todas tus propias necesidades, pero puedes satisfacer la mayoría de ellas. Sólo tienes que arremangarte y probarlo, en lugar de esperar a que alguien más las satisfaga por ti.

Asume tus responsabilidades para contigo misma

Cuando no estamos seguras de cómo cuidarnos emocionalmente, tendemos pasar la responsabilidad a otra persona, como un padre o madre, pareja, hijo, amiga,.. Sin embargo, esto sólo genera una fantasía y te hace dependiente de esa persona. Tú eres la única persona que puede hacerse cargo de ti, de tu vida y de tus emociones.

Sé amable contigo misma y ten en valor de procurarte y alimentar lo que necesitas. Cuando te haces cargo de ti misma, adquieres autonomía y abandonas la fantasía de que alguien puede hacerlo por ti.

Cuida de tu niño interior y conviértete en su padre y su madre

Si has crecido en una familia disfuncional, aprender a tratar con amor a tu niño interior, puede ser una herramienta muy poderosa.

Con mucha frecuencia, las heridas no sanadas de nuestro niño interior son las que nos hacen daño en nuestra vida de adultos.

En la vida adulta se dan situaciones que son detonantes de momentos vividos en la infancia y que hacen que nos sintamos de nuevo como ese niño herido e indefenso.

Aprender a acceder a este niño interior te permitirá reparentarte, esto es, ser la madre y el padre de ese niño, dándole lo que le faltó con amor. Y ésa es una herramienta que no tiene precio.

Reconoce tu propia crueldad emocional

Las personas que han sufrido maltrato o abuso en la infancia tienden a tratarse mal a sí mismas, repitiendo lo que les ocurrió porque han interiorizado ese maltrato.

Cuando somos demasiado duros con nosotros mismos, tendemos a buscar en los demás un respiro. Buscamos un alivio de ese maltrato en otras personas, buscando que nos traten bien. Sin embargo, esto genera dependencia emocional y no es más que un parche, no la solución.

Identifica a la maltratadora/jueza/crítica que tienes dentro de ti. Empieza a hacerte consciente de qué formas aparece y qué te dice.  

Identificar a esta parte de ti que tienes dentro es el primer paso para gestionarla.

Desarrolla la paciencia

Cultiva la paciencia y trata de tener una mayor paciencia para el viaje de la vida en general.

La dependencia emocional no es algo que se pueda cambiar en dos días. Es un proceso que lleva tiempo. Si desarrollas la paciencia durante ese camino, te pondrás de tu parte y aprenderás a ser más compasivo contigo mismo.

Deja ir las expectativas idealistas

Ser emocionalmente dependientes nos hace ver el mundo de una manera muy sesgada. Cuando dependes de otra persona de esta manera, es más probable que inventes excusas para su comportamiento, sea el que sea.

El peligro de esta ilusión es que nos vuelva ciegos, hace que no engañemos a nosotros mismos y nos aleja de la realidad.

Este tipo de relación puede mantenerte encadenado o atrapado en vínculos que no te dejan crecer o que pueden ser peligrosos para tu bienestar mental y emocional, e incluso físico.

Para liberarte de tu dependencia de otras personas, es necesario que comiences a ver las cosas y las personas, por lo que realmente son, en lugar de lo que tú quieres que sean.

Indicadores de falsos ideales:

  • Confundir la amabilidad con la amistad
  • Confundir la amistad o el amor con una lealtad que te hace daño
  • Hacer favores a los demás generando deuda emocional
  • Ofrecer sexo a cambio de amor, compañía o atención

Date cuenta de que otras personas no son responsables de ti

Uno de los pasos más importantes para dejar la dependencia emocional atrás es a aceptar que nuestras necesidades no son responsabilidad de otra persona.

Es necesario aprender que existen limitaciones en toda relación, como las amistades y las parejas.

Pensar que alguien «debería» ayudarte a sentirte mejor contigo misma o hacerte feliz es una ingenuidad. Vivir bajo esta creencia te hace dependiente y vulnerable de una forma que no es sana para ti. Cuanto antes afrontes el hecho de que solo tú eres responsable de tu ti, más afrontarás tu propia vida y dejarás de ver a los demás como proveedores de algo que sólo tú te puedes dar a ti misma.

Evita dejarte llevar por tus expectativas

Nos dejamos llevar por nuestras ideas de cómo debería ser la vida con expectativas poco realistas, y cuando no obtenemos las cosas que queremos, la decepción nos hiere.

Puedes evitar hacerte daño de esta manera ajustando tus expectativas y aceptándote más a ti mismo y a los demás.

Consejos para mantener tus expectativas bajo control:

  • No confundas los traumas o el dolor de la infancia con alguien que es «adecuado» para ti
  • No confundas lo que sientes por alguien con saber quién es en realidad
  • No confundas la atracción con «la pareja que necesitas”
  • No quieras a alguien por quien te gustaría que fuese sino por quien realmente es

Deja ir la necesidad de controlar a los demás

Cuanto menos capaz te sientas, más exigirás a los demás hagan cosas por ti. Esto puede conducir a una manipulación emocional y una obsesión por el control que nos daña no sólo a nosotros mismos, sino también a nuestros seres queridos.

El comportamiento de los demás es impredecible e incontrolable. Tratar de hacerlo de otra manera no trae nada más que frustración a nuestras vidas.

Puedes cambiar tu necesidad de controlar e influir en los demás ejerciendo ese control e influencia sobre ti. Si no puedes gestionar tus propias emociones y comportamientos, ¿cómo vas a controlar los de alguien más? La respuesta es sencilla: No puedes.

En resumen

No es fácil soltar la muleta de la dependencia emocional, pero es necesario para encontrar la fuerza que necesitamos para vivir de forma plena y prosperar en la vida.

Es posible aprender a superar nuestra dependencia emocional cuando nos detenemos mirar los traumas y las historias que conforman quiénes somos.

Al volver a estar en contacto con nuestro niño interior y curar las heridas del pasado, podemos encontrar quiénes somos y dar pasos hacia el futuro que nos merecemos.

Imagen de Becca Tapert en Unsplash.

Cómo terminar con tu Dependencia Emocional (Parte 1)

Cuando permitimos que nuestra felicidad dependa demasiado de otra persona o personas, esto puede tener algunas consecuencias peligrosas para nuestra tranquilidad y bienestar. La dependencia emocional es un verdadero desafío y una dificultad a superar.

Se necesita mucho coraje para aprovechar las fortalezas que nos ayudan a superar nuestra necesidad de los demás, pero es necesario para que podamos alcanzar nuestro verdadero potencial y paz interior.

Tener interdependencia emocional en la pareja es normal, pero cuando tu felicidad depende completamente de ella, se vuelve un desequilibrio y algo poco saludable.

Cómo saber si tienes Dependencia Emocional

A menudo, confundimos sentimientos de obsesión o dependencia con sentimientos de amor o atracción. Es fácil perderse en esos sentimientos y, si no se identifican adecuadamente, perder tu identidad en el proceso, perder a tu Verdadero Yo.

La dependencia emocional comienza cuando somos niños, cuando las personas que más significan para nosotros no nos quieren de la forma en la que necesitamos, y se perpetúa como adultos cuando proyectamos los vínculos con nuestros cuidadores primarios en las parejas. Pero no únicamente. También puede proyectarse en amigos o figuras de autoridad, como jefes.

Tener esta falta de amor en una edad en la que somos vulnerables y dependemos completamente de nuestros cuidadores, conduce a sentimientos de baja autoestima. Esta incapacidad para valorarnos y confiar en nosotros mismos crea un ciclo de necesidad que nos hace buscar esas carencias constantemente en los demás. Buscamos fuera lo que no hemos podido crear dentro.

Sin embargo, no es posible ser sanada por otra persona. Tienes que curar a esa niña interior que vive dentro de ti con la ayuda adecuada. Esto comienza por darte cuenta y aceptar que tienes dependencia emocional.

Características de la Dependencia Emocional

Las personas emocionalmente dependientes no sólo son inseguras sino tienen una necesidad obsesiva de estar cerca y apegadas a otras personas. Este tipo de inseguridad extrema también conduce a la inseguridad sobre el futuro y al miedo obsesivo de perder el amor.

Las personas dependientes emocionales tienen mucho miedo de no ser “lo suficientemente buenas”, que proviene de sus traumas y decepciones infantiles profundamente arraigados. Estos miedos e inseguridades son proyectados en la pareja, a la que convierten en el centro de sus vidas y con la que mantienen el statu quo de “Si estamos bien, yo estoy bien. Si tú me quieres, yo me quiero.”

Debido a este statu quo suelen ser muy complacientes y sumisas con sus parejas, cediendo mucho en la relación y haciendo prácticamente cualquier cosa por mantenerla. En muchas ocasiones, llegan a sufrir maltrato o abuso y lo niegan o lo justifican. Le dan demasiado poder a esa otra persona sobre sí mismas, al punto de perder su identidad y no saber ser caminar en la vida sin la otra persona.

Si en algún momento la relación termina, la persona emocionalmente dependiente se siente igual de desamparada que un niño, por lo que es más que probable que busque rápidamente a otra persona para evitar sentimientos de vacío y soledad que son flashbacks emocionales de como se sintió en la infancia.

El problema que tiene la dependencia emocional es que no resuelve el tema de fondo, sólo lo tapa. Esto es, tus relaciones de adulta con tu pareja en realidad reproduces las dinámicas que viviste en la infancia. Puede que a momentos te sientas satisfecha en la relación cuando tus necesidades son cubiertas pero a la larga, cuando haya un conflicto o un problema en la relación, no te servirá, ya que tu niño interior necesita tu amor incondicional.

Sólo tú le puedes dar a tu niño interior lo que le faltó. Nadie más.

Efectos de la Dependencia Emocional

Pérdida de autoestima

Aunque la dependencia emocional proviene de la falta de autoestima, también socava la autoestima por sí misma, socavando nuestra confianza sutilmente y con el tiempo.

Cuando nos volvemos demasiado dependientes emocionalmente de nuestra pareja, corremos el riesgo de perdernos a nosotros mismos. Nuestras inseguridades crecen, y a medida que dependemos más y más emocionalmente de la otra persona, perdemos el contacto con la persona que éramos cuando comenzó la relación.

Aislamiento y pérdida de habilidades sociales

Encontrarnos en relaciones tan dependientes puede hacer que nos aislemos y perdamos el contacto con nuestros amigos. Cuando cortamos nuestra conexión con el mundo exterior, perdemos una red de apoyo muy importante.

Sentirnos atrapadas y sin fuerzas nos lleva poco a poco a aislarnos más de las cosas y personas que llenan de alegría y energía nuestra vida. También nos empuja a volvernos hacia adentro, avivando a nuestro crítico interior y destruyendo nuestra confianza en nosotras mismas.

Maltrato físico y psicológico

Aislarnos con parejas en las que dependemos para todo, desde nuestra felicidad hasta nuestro sustento, amplifica los peligros y la posibilidad de abuso físico y psicológico en una relación.

No es raro encontrar abusos graves en relaciones en las que la dependencia emocional es alta, donde una de las personas ejerce un rol dominante y la otra un rol sumiso. A pesar de que las dos personas son dependientes en la relación, a la que ejerce el rol de sumisión, la pone en un lugar de demasiada vulnerabilidad, en el que se vuelve más fácil para la pareja que ejerce el rol dominante mandar, manipular, mentir, imponer su voluntad, utilizarla,…

Todo esto genera un caldo de cultivo para que la relación acabe en maltrato. La persona que ejerce el rol de sumisión suele terminar sintiéndose atrapada y queriendo salir de la relación. Sin embargo, esto no es fácil porque sigue habiendo dependencia emocional.

Destrucción del Bienestar

La dependencia emocional equivale a darle el mando de tus emociones a otra persona y a decidir que esa otra persona te define o te completa. Esto genera la fantasía de que sin esa persona no puedes vivir o encontrarte en bienestar.

Esto lleva a comportamientos como tener ansiedad cuando no se sabe nada de la persona, tener disgustos desproporcionados por episodios como una pelea, o postponer planes personales o profesionales para sobreadaptarlos a los planes de la pareja.

Tú ya estás entero tal y como eres. Otra persona no te completa, si acaso te da algo sin lo que puedes vivir pero prefieres no hacerlo porque enriquece tu vida. Con la terapia puedes recuperar esas partes perdidas de ti mismo y darle a tu niño interior lo que le faltó.

Fuente: https://medium.com

Imagen de Naomi August en Unsplash

La Herida del Rechazo

Hay heridas de la infancia que no se pueden ver pero que pueden estar tan arraigadas dentro de nosotros que condicionan mucho nuestra vida de adultos.

Una de las heridas emocionales más profundas es el rechazo. Rechazar significa resistir o despreciar, lo que se puede traducir en “no gustar” algo o alguien.

Orígenes de la Herida de Rechazo

Esta herida de rechazo suelen tenerla personas que han nacido en un contexto en el que no se las esperaba y no se sienten bienvenidas en su familia. También puede venir por el hecho de que el padre o la madre esperaban una niña y han tenido un niño, o viceversa. Son situaciones en las que el mensaje que recibe el niño es que no tendría que estar ahí, que es una molestia o que es inadecuado tal y como es.

Son situaciones en las que el mensaje que recibe el niño es que no tendría que estar ahí, que es una molestia o que es inadecuado tal y como es.

Si has crecido en una familia narcisista, es probable que tengas una herida de rechazo. Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, sigue leyendo…

Desde la primera experiencia de rechazo, las personas que lo han sentido suelen desarrollar de forma inconsciente una máscara de protección frente a este sentimiento desgarrador que está ligado a la infravaloración y se caracteriza por una personalidad evasiva.

De esta forma, cuando una persona tiene la herida de rechazo lo más común es que rehúya situaciones en las que se pueda sentir rechazada, tienda a esconderse en general, y no es raro que los niños se inventen un mundo imaginario.

Características de las personas heridas por el Rechazo

La persona que sufre la herida del rechazo tiende a subestimarse y trata de alcanzar la perfección a toda costa. Al fondo de esta herida, lo que hay es un profundo sentimiento de vergüenza y una sensación de inadecuación.

Es más frecuente que el padre del mismo sexo cause esta herida, aunque no siempre es así. Es de este padre que el niño más desea amor y aceptación, y el niño será muy sensible a cualquier comentario que provenga de ese padre.

Las palabras “nada”, “inexistente” y “desaparecer” forman parte del vocabulario cotidiano, confirmando la creencia y el sentimiento de un rechazo profundamente arraigado.

Estas personas suelen preferir la soledad porque cuanta más atención se recibe, más oportunidad hay de ser despreciada. Si hay la necesidad de pertenecer a grupos (de amigos, en el trabajo,..) intentarán caminar de puntillas, debajo del caparazón que han construido, apenas hablando e intentando pasar lo más desapercibidas posible.

Hay sentimiento profundo interno de no merecer y de no pertenecer, por lo que suelen vivir sus vidas como espectadores de la misma, como quien ve una película, en lugar de ser los protagonistas activos de la misma.

Además, viven en una constante ambivalencia, y cuando son elegidas, como no pueden creerlo, sabotean muchas veces esa situación de forma inconsciente. Esto es, incluso cuando la situación es de aceptación y de querer que se integren, ellas mismas provocan de nuevo la herida de rechazo rechazándose a sí mismas o rechazando a los demás. Ejemplos de esto son ser elegido para un puesto de trabajo que la persona quiere pero al final rechaza, ser invitado a salir por una persona que le gusta pero que declina o ser invitado al cine por un grupo de conocidos que le caen bien y decir que no con una excusa.

Sanando la herida del Rechazo

Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, estos consejos pueden ayudarte a superar la herida de rechazo.

Cuanto más profunda sea la herida del rechazo, más nos rechazaremos a nosotros mismos o a los demás. Además, habrá una tendencia a huir de situaciones que activen la herida, a esconderse, pero esto también es una forma de vivir pobre de estímulos y de satisfacciones. Es algo defensivo pero que limita mucho a la persona para vivir una vida plena.

Un paso fundamental es darnos cuenta de que tenemos la herida y aceptarla como parte de uno mismo, lo que liberará los sentimientos atrapados. Si negamos la presencia de nuestro sufrimiento, no seremos capaces de trabajar para sanarlo.

¿Quién no está familiarizado con el miedo al rechazo? Este miedo probablemente nos acompaña a la mayoría de nosotros todos los días, pero ni siquiera somos conscientes de ello. El problema radica en la verdad de la que no nos damos cuenta de que sólo nosotros tenemos la autoridad para rechazarnos o aceptarnos a nosotros mismos.

Date cuenta

El rechazo es una herida que muchas veces hace que des a los demás lo que has recibido en la infancia. En otras palabras, harás todo lo posible para que te rechacen, porque eso es lo que conoces.

El rechazo que sientes dentro de ti hacia ti misma hará que lo proyectes hacia el exterior: o bien de una forma tácita, como por ejemplo, no yendo al meetup al que te has apuntado, o bien de forma expresa, por ejemplo, cancelando una cita que tenías con alguien en Tinder. Si rechazas a los demás, inevitablemente, ellos te rechazarán a ti también.

Te invito a que te hagas consciente de qué diferentes maneras generas el rechazo de los demás en tu vida. Si alguien, por lo que sea, sin motivo aparente, te rechaza, tendrás que lidiar con tu herida de infancia pero sí puedes empezar a cambiar cómo rechazas tú a los demás.

Rechaza el Rechazo

El rechazo es inevitable, pero puedes decidir si aceptas o no ese rechazo. Necesita poder apreciarte y valorarte a ti mismo, e invertir en ti mismo. Puedes continuar como estás. Cambiar es difícil y tal vez te sientas bastante inseguro. Sin embargo, ¿qué prefieres: rechazar el rechazo o seguir aceptándolo? Eres el único que puede tomar esa decisión: nadie puede quitarte eso.

El rechazo te debilita y te hace susceptible a dolencias como la depresión. Debes mirarte a ti mismo y saber muy bien quién eres. ¡Perdónate! Todos cometemos errores, pero eso no justifica que los demás te rechacen.

Nunca dejes que el hecho de que te hayan rechazado te convierta en el primero en pagar con la misma moneda. Descúbrete, valórate y date el reconocimiento que te mereces.

Sólo tú tienes el poder para Rechazarte

Empieza a ser consciente de lo que piensas de ti misma y de cómo te halas a ti misma. Las palabras que piensas y que dices tienen mucho poder sobre ti. Puedes empezar a cambiar tu diálogo interno y externo con los siguientes comportamientos:

  • Date cuenta de tus puntos fuertes.
  • Acéptate con todo.
  • Empieza un diálogo contigo misma de amor, respeto y nutrición.
  • Niégate a criticarte, juzgarte o castigarte.

El rechazo provoca malestar, ansiedad y te hace sentir que no vales nada. ¡Pero cualquier cosa que otros te digan o cómo te respondan no te define! Estar segura de ti mismo es el primer paso. Camina con la cabeza en alto ante cualquier rechazo que puedas tener que afrontar.

Date lo mejor

Para empezar a apreciarte a ti mismo, debes darte lo mejor. Cuando comas, coma la mejor comida. Cuando te vistas, vístete con tu ropa favorita. Apréciate a ti mismo, sé generoso contigo mismo y recompénsate continuamente. Debes cuidarte bien, eres el único que realmente puede.

Para hacerlo mucho más fácil, también date la oportunidad de rodearte de personas que sean influencias realmente positivas para ti, personas que te apoyen y que te quieran y acepten tal y como eres. Busca la compañía de personas que aporten valor a tu vida y no de quienes la disminuyen. Rodéate de personas que aumenten tu autoestima y que no te menosprecien.

A veces el rechazo por parte de otras personas no es algo obvio sino más bien sutil, como que alguien emita juicios sobre ti de vez en cuando, te diga lo que tienes que hacer sin que le hayas pedido consejo o te de la mejor cara pero luego te enteres de que habla mal de ti o cuenta tus intimidades a otras personas.

Si tú no te apruebas o validas a ti misma, acabarás buscando esto fuera de ti, en los demás, y esto es precisamente lo que le da la llave a otras personas para reactivar tu herida de rechazo. Si no permites que nadie te apruebe o valide más que tú a ti mismo, es posible que otras personas te rechacen o te acepten, pero esto no te afectará tanto.

Darle tu validación a otras personas como tu jefe, pareja, familia, amigos, puede dar lugar a una relación tóxica que te sumirá más en la herida de rechazo o que generará dependencia emocional.

Busca sólo tu propia aprobación. Apóyate en los demás para caminar hacia adelante y no simplemente para adaptarte a sus caminos. Invertir en ti mismo y valorarte como persona será el primer paso importante para empezar a cuidarte. Será el primer paso para vivir sin miedo al rechazo.

Fuente: https://exploryingyourmind.com

Imagen de Isaiah Rustad en Unsplash.

La Frustración: Qué es, Cómo Afrontarla y Técnicas para Gestionarla mejor

Fui cómplice de mi propia frustración.

Peter shaffer

Si bien podemos no reconocer cuándo lo hacemos, o incluso admitirlo cuando sabemos que lo hacemos, todos a veces tenemos la tendencia de sabotear nuestros esfuerzos, lo que conduce a una frustración innecesaria e incómoda.

La frustración es una emoción que surge de los desafíos que se interponen en el camino de los objetivos. La capacidad de lidiar con la frustración se conoce como tolerancia a la frustración.

Las personas con alta tolerancia a la frustración pueden hacer frente a los contratiempos con éxito. Las personas con baja tolerancia a la frustración pueden sentirse frustradas por inconvenientes cotidianos aparentemente menores, como atascos de tráfico o esperar en la cola del supermercado.

Las personas con baja tolerancia a la frustración pueden renunciar a tareas difíciles de inmediato. La mera idea de tener que esperar en la cola o trabajar en una tarea que no entienden puede parecer intolerable.

Si tú estás en el extremo inferior del espectro de tolerancia a la frustración, esto te puede causar algunos problemas en tu vida. Afortunadamente, hay algunas cosas que puedes hacer para mejorar su tolerancia a la frustración.

¿De dónde viene la frustración?

En los términos más simples, la frustración es una emoción que proviene de sentirse bloqueada para lograr un objetivo deseado. Hay fuentes internas de frustración, así como fuentes externas.

Fuentes internas: si has crecido en una familia disfuncional, es probable que te encontrases en tu infancia con muchos “noes” por parte de tu padre o madre o ambos. Esto genera un sentimiento de frustración que se arrastra (muchas veces de forma inconsciente) hasta la edad adulta. Esto suele llevar a acabar diciéndote esos “noes” a ti misma de adulta provocando un auto-sabotaje en las metas que te propongas conseguir en tu vida. Al final, se trata de ir poniéndote “palos en las ruedas” a ti misma en lugar de auto-apoyarte.

Si quieres recibir tratamiento después del narcisista, un buen primer paso es darte cuenta de si en tu infancia se potenciaron tus sentimientos de frustración.

Fuentes externas: esta frustración interna acaba teniendo un reflejo fuera de ti, en el mundo exterior, que te lleva a dar con personas, lugares y ambientes que sirven como obstáculos para conseguir lo que quieres. Una persona puede ser un jefe que no te apoya y te critica en exceso o una amiga que te tiene envidia y en realidad no quiere tu felicidad o no se alegra por ti cuando te ocurre algo bueno. En cuanto a los lugares y ambientes, puede ser que frente a un atasco de tráfico o una cola en el supermercado, tengas poca paciencia y en seguida te frustres.

¿Cómo te hace sentir la frustración?

Las personas reaccionamos a la frustración de varias maneras. En respuesta a la frustración, podemos:

  • Enfadarnos
  • Renunciar o abandonar
  • Perder la autoestima
  • Sentir una pérdida de confianza en nosotros mismos
  • Experimentar estrés
  • Sentirse triste, insegura, deprimida o ansiosa
  • Recurrir al abuso de sustancias
  • Participar en otros comportamientos autodestructivos o adictivos

¿Ciertas personas, lugares y cosas te hacen sentir frustrado?

En algún momento, sólo con ver a una persona con la que has estado en desacuerdo es suficiente para provocar sentimientos de frustración. Otra situación en la que podría surgir la frustración es tener que ir a un lugar donde hayas sufrido frustración en el pasado. Tal vez tratar de ayudar a tu hijo con los deberes es una fuente de frustración.

¿Te sientes más frustrado en ciertos momentos?

Sin lugar a dudas, si mantienes un calendario o toma notas en casos en los que has experimentado frustración, podrás notar un patrón. Por ejemplo, ¿te sientes más frustrada cuando tienes que pagar facturas y sabes que el presupuesto se va a resentir? ¿El lunes te frustra porque sabes que se avecinan plazos importantes y no estás seguro de poder cumplir con tus obligaciones? ¿Tienes conversaciones con tu pareja que no llegan a ningún lugar sino que se repiten en bucle y esto te frustra?

¿Qué otros factores contribuyen a la frustración?

Puede haber otros factores que contribuyan a tu frustración. Tu nivel de frustración puede verse afectado por:

  • Tu estado de salud y cualquier condición física o médica
  • Tu situación financiera, en especial tener pocos recursos, el sobre-endeudamiento y/o gastar de forma descontrolada
  • Dificultades o pérdidas emocionales, como una ruptura de pareja o la pérdida de un ser querido
  • Estancamiento en el trabajo o la pérdida de un trabajo

Señales de tener baja tolerancia a la frustración

La baja tolerancia a la frustración se ve un poco diferente en cada persona. Pero aquí hay algunas señales comunes:

  • Procrastinación frecuente debido a la incapacidad de tolerar la frustración asociada con una tarea difícil o aburrida.
  • Intentos impulsivos de «arreglar» una situación debido a la impaciencia en lugar de esperar a que el problema se solvente por sí mismo.
  • Insistir en buscar la gratificación inmediata.
  • Renunciar de inmediato cuando se te presenta un desafío u obstáculo.
  • Volverte irritable por factores estresantes cotidianos.
  • Pensamientos del tipo: «No puedo soportar esto», “La vida debería ser fácil” o “Esta persona debería cubrir mis expectativas de inmediato”.
  • Evitar tareas que puedan causar angustia.

Consecuencias de tener baja tolerancia a la frustración

La tolerancia a la frustración es un componente central del bienestar psicológico. Las personas que pueden gestionar los contratiempos tienen más probabilidades de persistir en sus objetivos, lo que puede ayudarles a tener bienestar emocional y conseguir más logros en la vida.

Aquéllos con baja tolerancia a la frustración pueden rendirse fácilmente o evitar por completo las tareas difíciles. Puede afectar gravemente a sus logros y su bienestar emocional del día a día.

También puede afectar a las relaciones. Las personas con baja tolerancia a la frustración pueden ser más propensas a reaccionar de forma abrupta enfadándose. Es posible que tengan poca paciencia con el comportamiento de sus parejas o su intolerancia a las situaciones cotidianas (como esperar una mesa en el restaurante), y esto puede conducir a una mayor tensión en la relación.

Construir tolerancia a la frustración

La tolerancia a la frustración se puede aprender. Con práctica y dedicación puedes disminuir la intensidad de tu frustración, y puedes aprender a expresar tus sentimientos de una manera sana para ti.

Aquí hay algunas estrategias que pueden ayudarte a desarrollar tolerancia a la frustración.

Acepta situaciones difíciles

Los sentimientos de frustración se alimentan de pensamientos como «¡Estas cosas siempre me pasan a mí!» o «¿Por qué el tráfico tiene que ser tan malo todos los días? Esto es horrible «.

Responde a declaraciones exageradamente negativas con declaraciones más realistas. En lugar de pensar en la injusticia de los atascos, recuérdate: “Hay millones de automóviles en la carretera todos los días. Los atascos van a suceder «.

Cuando te encuentres pensando en la injusticia de la vida, considera si es una situación que puedes cambiar o si necesitas cambiar la forma en que respondes a ella. Si la situación está fuera de tu control, concéntrate en la aceptación.

Háblate a ti misma con compasión

La frustración puede deberse a la duda de tu incapacidad para tolerar la angustia. Pensar «No soporto esperar en la cola» o «Estoy demasiado abrumado para intentarlo nuevamente» aumentará tu frustración. Estos tipos de pensamientos también pueden evitar que realices tareas que pueden generar sentimientos de frustración.

Recuerda que puedes hacer frente a los sentimientos angustiantes. Puedes respirar hondo e intentar la tarea nuevamente, o contar hasta 10 cuando te sientas molesta. Puedes decirte frases a ti misma como «No importa si no sale a la primera. Mañana lo hago de nuevo. Al final saldrá.» o «Este tiempo que esté en la cola voy a centrarme en mi respiración y en lo que siento».

Practica la tolerancia a la frustración

Al igual que cualquier otra habilidad, la tolerancia a la frustración requiere práctica. Comienza con poco y trabaja en practicar tu habilidad.

Haz algo a propósito que sea ligeramente frustrante, como trabajar en un rompecabezas difícil o esperar en una cola larga. Observa tu diálogo interno y respira mientras abrazas los sentimientos que te producen la frustración, como angustia, rabia o desesperanza. La tendencia automática es a evitarlos, por lo que la clave está en afrontarlos y sentirlos. Si te permites sentirlos, poco a poco, bajarán en intensidad y se volverán más manejables.

Observa tu diálogo interno y respira mientras abrazas los sentimientos que te producen la frustración, como angustia, rabia o desesperanza.

Cuando tengas éxito en el manejo de tu frustración, ganarás confianza en tu capacidad para tolerar la angustia, la rabia, la desesperanza o el sentimiento que experimentes. Con el tiempo, puedes exponerte gradualmente a situaciones cada vez más frustrantes.

Si quieres recibir tratamiento después del narcisista, un buen primer paso es darte cuenta de que cómo la relación seguramente aumentó tus sentimientos de frustración, los cuales puedes cambiar.

Fuente: https://www.verywellmind.com

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Cómo evitar ser Manipulada en una Relación

Las Personas Manipuladoras

La manipulación consiste en influir o intentar influir en el comportamiento o las emociones de los demás para fines propios.

Por qué un manipulador te manipula tiene una respuesta sencilla:  porque puede salirse con la suya contigo. Todos los narcisistas, psicópatas y sociópatas son personas extremadamente manipuladoras.

Las manipuladoras son expertas en convencer a los demás de darles más de lo ellas dan. Puede hacerte sentir bien, al principio, tener un amigo, pareja, familiar que te escuche, te aliente a abrirte, compartir tus pensamientos y revelar tus debilidades y vulnerabilidades. Alguien que nos escucha cuando estamos deprimidos es de valorar. Sin embargo, alguien que usa lo que sabe sobre nosotros durante esos momentos débiles para manipularnos… no tanto.

Estas personas manipuladoras conocen sus necesidades y cómo satisfacerlas a un bajo costo para ellos, pero a un costo significativo para los demás. Los maestros manipuladores conocen muchas formas de forzar tu asistencia que pueden dejarte confundido, desconcertado y/o enfadada o resentida. Si ya te encuentras en este punto y crees que puedes estar necesitando recuperarte de una relación narcisista, la pregunta es…

¿Por qué te has dejado manipular?

Una razón puede ser que tienes tanta hambre de atención (porque no la recibiste de niño o no la recibes de una relación actual importante), que cuando el manipulador te presta atención y te dice cosas positivas, te enganchas a la relación. Esto prepara el escenario para sentir que le debes algo a cambio o que te sentirías culpable si le decepcionaras.

Pero una razón psicológica más profunda puede ser que realmente no sabes lo que es sentirse realmente querida o valorada por ti misma, por lo que has decidido (inconscientemente) que un lugar segundo cercano es lograr que la gente te necesite. Y luego crees que puedes controlar la relación simplemente dando a las personas lo que necesitan. Esto puede ser un territorio conocido para ti. Con el tiempo, sin embargo, te das cuenta de que, aunque te gusta sentirte necesitada, no te gusta sentirte utilizada y comienzas a sentirte resentida.

Pero puedes pasar mucho tiempo dejando que la gente te necesite y sintiendo que eres especial antes de que te des cuenta de que estás siendo utilizado y/o explotado en diferentes sentidos.

¿Cómo saber cuándo hay un problema con la manipulación?

Aquí hay algunas señales de que estás siendo manipulado:

  • Cuando sientas un desequilibrio en el nivel de información personal que se comparte entre tú y la otra persona.
  • Cuando sientes que siempre estás «de guardia» para ayudar a esa persona, pero ella no está cuando la necesitas.
  • Cuando te das cuenta de que sus necesidades tienen prioridad sobre las tuyas.
  • Cuando otros amigos comienzan a hacer observaciones puntuales sobre la equidad en tu relación con esta persona en particular.
  • Cuando sientes enfado o rencor hacia la otra persona y no sabes explicar muy bien a qué se debe.
  • Cuando tienes la sensación de que no puedes ser tú mismo con esta persona pero al confrontarla sobre esto, lo niega.

Desafortunadamente, terminar o salir de una relación manipuladora, ya sea amistad o de pareja, es probablemente más fácil que tratar de realinearla. Los manipuladores pasan una gran cantidad de tiempo creando un mundo en el que sus necesidades son satisfechas por otros sobre quienes mantienen el control.

Cómo no volver a ser manipulado

La única persona a la que puedes cambiar es a ti mismo. La mejor manera de manejar a las personas manipuladoras es volverse menos susceptible a ellas. Somos tan fácilmente manipulables como elegimos serlo. Los manipuladores nos hacen sentir bien cuando nos inclinamos por sus necesidades, pero podemos aprender a darnos cuenta de que hay mejores formas de desarrollar nuestra autoestima que ceder ante ellas.

Si quieres recuperarte de una relación narcisista o con un psicópata o sociópata, puedes empezar por reflexionar de qué formas has permitido que esta persona te manipulase y aceptar tu responsabilidad por ello.

La mejor manera de manejar a las personas manipuladoras es volverse menos susceptible a ellas.

Conductas que te ayudarán a no volver a ser manipulada

  • Darte cuenta de cuándo te están halagando demasiado y muy pronto. Esta fase es la que en una relación de pareja se llama love bombing.
  • Darte de cuenta de que una persona a la que apenas conoces tiene la intención de formar parte de tu vida demasiado rápido y de una forma muy intensa.
  • Dejar de hacer cosas por los demás.
  • Aumentar tu autoestima por quién eres, no por lo que das a las otras personas.
  • Tener claro lo que quieres de los demás, de cada relación que tienes en tu vida. Si tú tienes claro el tipo de relación que quieres con alguien, ninguna persona podrá meterte en una dinámica que no quieres.
  • Observar a esa nueva persona en tu vida: ¿su comportamiento cómo te hace sentir? ¿Dónde lo sientes en el cuerpo? ¿Hay coherencia entre lo que esta persona dice y lo que hace? Por ejemplo, ¿te llama porque dice que le apetece hablar contigo pero después se pasa todo el tiempo hablando de sí misma?
  • Decir que no. Si no quieres hacer algo, simplemente dilo. Es algo a lo que tienes derecho y que nadie te puede quitar si no le dejas. Practica decir: «No, no estoy disponible para ayudarte con eso», incluso delante del espejo si esote ayuda.
  • Si te sientes culpable por no ceder a lo que esta persona quiere, sostén esa culpa. Poco a poco, se irá volviendo menos intensa. Generalmente, esos sentimientos de culpa fueron insertados ahí en la infancia por un padre o madre que te manipulaba para que hicieras lo que él o ella quería.
  • Crear límites que puedas mantener. Decide lo que quieres/puedes hacer por las personas y lo que no. Escucha a tu cuerpo para poner un límite a alguien. Recuerda que del mismo modo que los demás tienen derecho a pedirte lo que quieran, tú tienes el mismo derecho a decir que no si no quieres hacerlo.

Las relaciones saludables incluyen dar y recibir, y que hay un límite para lo que incluso los mejores amigos, pareja,.. deberían pedirse mutuamente. Las relaciones rara vez son totalmente iguales en lo que se da y se recibe en un momento específico. Sin embargo, con el tiempo, una relación saludable proporciona a ambos miembros un sentido de compromiso y apoyo del otro.

Si no te quieres de verdad y tiendes a ayudar o estar disponible para los demás de forma compulsiva, serás un objetivo fácil para una persona manipuladora.

La autoestima es un tema clave en las relaciones en las que hay manipulación. Tener una autoestima sana te permitirá ir a los demás desde un lugar en el que te permites que te quieran por quién eres, no por lo que haces por ellas ni por cubrir únicamente sus necesidades ignorando las tuyas.

Si quieres recuperarte de una relación narcisista, la autoestima es un tema clave.

Fuente: https://psychologytoday.com

Imagen de Sagar Dani en Unsplash

Cómo Gestionar Emocionalmente los Comportamientos de los Demás hacia Ti

Por qué nos tomamos los comportamientos de otras personas de forma personal

Los supervivientes que han crecido en familias disfuncionales/narcisistas tienden a tomarse todo lo que les ocurre de una forma muy personal, como si todas las acciones de los demás a su alrededor estuviesen diseñadas para hacerles daño. Hay una actitud muy auto-referente en esto y una falta de capacidad de desidentificarse con su ego y “ver todo el cuadro” de una forma más objetiva.

Esto es porque en su infancia había una tendencia a culparles de lo que ocurría a su alrededor, a hiper-responsabilizarles de las emociones de otros miembros de la familia, y a señalarles, en general, por cualquier cosa.

Por ello, como adultas, permiten que las acciones de otras personas les afecten a su autoestima o a la forma en la que se ven a sí mismas.

Un buen ejemplo: tu novio te deja, así que te preguntas qué te pasa. ¿Por qué no te quiere? Te abriste a él, compartiste tu ser más íntimo, le diste todo tu amor … y él te ha rechazado. Esto debe significar tienes algún defecto fatal, que no eres digna de amor, ¿verdad?

La verdad es que no, que sus acciones no tienen nada que ver contigo, de verdad. Permíteme enfatizar eso porque es realmente importante: las acciones de otras personas tienen muy poco que ver contigo.

Si tu novio te rechaza, o tu jefa se enfada contigo, o tu amigo está un poco distante hoy… eso tiene muy poco que ver contigo (y con tu valor como persona) y lo que tiene que ver todo con lo que les está pasando A ELLOS. Es posible que estén teniendo un mal día, una mala semana, que se vean atrapados en alguna historia que les ocurra en la cabeza, tengan miedo al compromiso o se rechacen sí mismos, tengan miedo de fallar en la relación, etc…

Esto es en realidad una defensa narcisista. En realidad, no todo tiene siempre que ver tanto contigo. Hay un millón de posibles razones por las que alguien podría hacer algo, y no son un juicio sobre ti. Son más una declaración de lo que está sucediendo con la otra persona.

Con esto no quiero decir que tengas que “tragarte” cualquier comportamiento de esta persona hacia ti, que lo justifiques cuando es agresivo o abusivo o que no pongas límites.

De lo que se trata es de aprender quién eres, lo que vales y lo que mereces es algo que sólo defines tú, no los demás. Lo que los demás hacen contigo tiene que ver más con ellos que contigo. Cuanta más distancia pongas entre lo que hacen los demás y lo que esto te afecta a ti, vivirás más en paz y te sentirás mucho más con el control sobre tu propia vida.

Veamos algunos ejemplos:

  • Tu amigo no está tan atento como lo suele estar contigo. ¿Eso significa que no se preocupa por ti o no quiere que seas feliz? No. Es posible que esté cansado o demasiado atrapado en las cosas que sucedieron hoy para estar atento. Tal vez le molesta algo que tú has hecho, pero eso realmente se trata más de su problema de lidiar con tus acciones que de ti como persona.
  • Tu compañero de trabajo se enfada contigo y es maleducado. ¿Eso significa que no eres un buen profesional? No, significa que la persona tiene mal genio y no es buena para tratar con otras personas, o de nuevo, podría estar teniendo un mal día. En lugar de tomarlo como algo personal, pregúntate cómo puedes darle espacio a esa persona para que se enfríe.
  • Tu jefa no está tan entusiasmada con tu idea para un nuevo proyecto como esperabas. ¿Su rechazo de tu idea significa que no eres buena? No. Es posible que tu idea no sea genial, pero eso no significa que no seas buena o que no tengas buenas ideas. Tal vez esta no sea la idea correcta en este momento. Pero también es probable que sea una buena idea, pero que esta persona no lo aprecie, o que sus intereses no se alineen con esa idea en este momento, o tal vez tengan otras prioridades y no puedan lidiar con esta idea.

Que la opinión o el feedback de una persona te lleve a emitir juicios sobre ti misma, supone ponerte a ti misma en un lugar demasiado estrecho, poco realista y demasiado influenciable por los estímulos externos.

Esto es algo muy frecuente en la dinámica narcisista-codependiente. En momentos de conflicto o devaluación, la narcisista suele emitir juicios y/o etiquetas sobre el codependiente. Etiquetas como “estás loco”, “eres tonto”, «no eres digno de amor», el codependiente se las acaba creyendo y actúa conforme a estas creencias internas.

En realidad, nuevamente, aunque parezca algo personal, no lo es. La narcisista está lidiando con sus propios demonios. Si tú te ves en el rol del codependiente, lo que sí quizás te interese revisar es para qué estás en ese lugar de influencia con una persona que es tan tóxica para ti.

Esos son sólo algunos ejemplos que nos permiten ver cómo a menudo nos tomamos las acciones de otras personas de forma personal, cuando en realidad tienen muy poco que ver con nosotros. Y a menudo podemos interpretar sus acciones como un juicio sobre nosotros, y sentirnos mal con nosotros mismos, cuando realmente no tiene nada que ver con nosotros.

Entonces, ¿cómo lidiamos con las acciones de otras personas? Vamos a ver. Si eres hijo/hija de narcisista y estás buscando psicoterapia, espero que esta guía te ayude a lidiar de una forma más sana con las acciones de otras personas.

Cómo Lidiar con las Acciones de Otras Personas

Entonces si alguien te rechaza, se enfada contigo, es indiferente hacia ti, es maleducado contigo… ¿qué haces?

Hay muchas opciones, por supuesto, pero esto es lo que sugiero en general:

No te lo tomes como algo personal

Sus acciones no tienen nada que ver contigo, así que si te encuentras tomando esto como una afrenta personal, o como un juicio sobre tu valía, observa estos pensamientos y déjalos ir. Recuérdate a ti misma que esto no tiene nada que ver contigo, y todo que ver con la otra persona.

Reafirma tu valor

Si sientes que dudas de tu valor debido a los comportamientos o acciones de otra persona hacia ti, date cuenta de que tu valor no lo decide otra persona. Está determinado por ti. Lo contrario significa que le estás dando mucho poder personal QUE ES TUYO a otra persona. Es como regalarle una parte de ti a alguien porque no encuentras ese poder dentro de ti. Así que reafirma que crees que tienes un gran valor: aprecia las cosas sobre ti que son buenas y que tienen valor. Incluso si nadie más te aprecia, sé la única persona que puede ver esas cosas buenas y sé agradecido por ellas. Eso es todo lo que necesitas. Poco a poco, esos pensamientos y creencias sobre ti empezarán a resonar con el exterior y darás con más personas que te apoyan o te dan un feedback positivo. Lo curioso es que para entonces, ya no lo necesitarás ni le darás tanto peso.

Sé compasiva contigo misma

Si en tu vida hay personas que te juzgan con ligereza, es posible que sin darte cuenta también lo hagas tú contigo misma. Puedes ir cambiando el modo crítica, juicio, castigo,.. por el modo amoroso, de comprensión y acompañamiento amable a ti misma. Juzgar es muy fácil, incluso a uno mismo. Pero supone hacerte daño y no tener en cuenta tu historia, de dónde vienes y qué es lo que te ha llevado a dónde estás. La compasión te traerá amor hacia ti misma y acompañarte de otra manera en la vida. El camino va a ser el mismo, pero tú decides con qué zapatos lo haces. Puedes ir con chinas puestas por ti en tus zapatos o con unas cómodas alpargatas que te ayuden a caminar.

La meditación, de 10 o 15 minutos al día, te puede ayudar a ser más compasivo contigo mismo. Te ayudará a distanciarte de tus propios pensamientos, pudiendo observarlos de una forma más objetiva y desde ahí empezar a generar pensamientos diferentes, de amor, cuidado y aceptación hacia ti mismo.

El tema de tomarse los comportamientos de alguien como una afrenta personal hacia nosotros no sólo es perjudicial en sí mismo sino que suele hacer que la otra persona se tome esta reacción a su vez como algo personal y esto retroalimente una dinámica tóxica y dañina para la relación, ya sea de pareja, trabajo, amistad, familiar,…

Muchas veces, cuando nos tomamos algo de forma muy personal suele tener que ver con heridas de la infancia no curadas. Por ejemplo, tu padre o tu madre tenía una tendencia a decirte que hacías las cosas mal y cuando tu jefe te dice lo mismo, toca esta herida de infancia y hace reaccionar a tu niño interior.

La sanación de las heridas de la infancia ayuda a que cuando alguien tiene un comportamiento hacia ti similar al de tu padre, madre o cuidador que te hacía daño, puedes encajar el comportamiento como una adulta en lugar de que te afecte como si volvieras a tener cinco años y sintieras que esa persona es tu padre, madre o cuidador.

Estos tres pasos y la sanación del niño interior te ayudarán a fortalecer tu autoestima y a cuidar tus relaciones con los demás.

Lo que pasa es lo que es, que haces tú con eso es quién eres.

Si eres hija/hijo de un(a) narcisista y estás pensando en hacer psicoterapia, un buen primer paso puede ser el de revisar cómo respondes frente a los comportamientos de las personas con las que te relacionas.

Fuente: https://zenhabits.net

Qué es la Deuda Emocional y Cómo te está Bloqueando

La deuda emocional consiste en tener emociones no procesadas por eventos que nos han ocurrido en nuestra vida y que permanecen así durante semanas, meses o años.

Si, por ejemplo, tu padre o tu madre te trataron mal en la infancia o en la escuela secundaria sufriste bullying y esto te ha producido rabia y con la rabia prolongada en el tiempo, resentimiento, esto es algo que llevas contigo y que arrastras.

Si luego ves personas que te recuerdan a ellas en el lugar de trabajo es posible que de forma inconsciente tiendas a repetir las mismas dinámicas porque esa emoción, ese sentimiento no ha sido procesado, sentido, y tiende a proyectarse fuera hasta que lo hacemos consciente y nos responsabilizamos de él.

Cuando hemos tenido experiencias que son traumáticas, hay diferentes mecanismos de defensa que utilizamos de forma inconsciente para lidiar con ellas. Algunos de los más comunes son:

  • Represión: la represión consiste en negar que sientes emociones. Parece que vivimos en una sociedad que frunce el ceño al sentir cualquier emoción y, como resultado, muchos de nosotros sentimos la necesidad de ocultarla y por ello no la dejamos salir o cuando lo hace, fingimos que no está, que no la sentimos.
  • Escapismo: para escapar de las emociones, solemos caer en actividades como fumar, beber, ver la televisión, comer en exceso,.. para desconectarnos de nosotros mismos. Esto funciona de forma temporal, ya que, efectivamente, se da la desconexión. El problema que tiene esto es que si se convierte en un hábito, necesitamos hacer alguna de estas actividades todo el tiempo que estamos despiertos para sentirnos bien.
  • Proyección: la proyección es un mecanismo de defensa donde ponemos en la otra persona algo que también es nuestro. Por ejemplo, cuando una persona le dice a su pareja “No me gusta lo mandona que eres” cuando en realidad esa persona también lo es.  Esto desvía la responsabilidad y produce un alivio. Sin embargo, no responsabilizarte de ti misma te lleva a ser más proclive a tener conflictos, a repetir patrones sin crecer personalmente y a llevar una vida donde el timón no está en ti sino fuera, en los demás o en «las circunstancias».

Muchas codependientes acumulan deuda emocional a lo largo de su vida y esto condiciona mucho su presente. Normalmente no sólo la acumulan hacia sí mismas sino también hacia los demás. Antes o después, de forma directa o indirecta, a las personas con las que se relacionan, les acaban dando el mensaje de «Me lo debes».

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, empezar por darte cuenta de la deuda emocional que tienes contigo misma y la que generas con los demás, puede ser un fantástico comienzo.

Cómo no saldar la deuda emocional te bloquea

Si bien en el mundo moderno se le da mucha importancia al cerebro racional puede hacer mucho, éste en realidad sólo representa una pequeña parte del mismo y una pequeña parte de nuestra conciencia. Tu subconsciente es el que en realidad dirige tu vida. No saldar tu deuda emocional puede:

  • Evitar que aumentes tu Inteligencia Emocional: la investigación moderna nos muestra que las personas con más bienestar son las que pueden comprenderse a sí mismas y a los demás. Cuando comienzas a pagar tu deuda emocional, descubres tus fortalezas, tu potencial y tus debilidades en ti y en los demás también.
  • Perder el tiempo rumiando sobre el pasado. Aceptar lo que te ha pasado supone saldar tu deuda emocional. Aceptar es algo emocional, no racional. Si tienes temas no aceptados en tu pasado, es posible que tengas la tendencia a intentar procesarlos desde la cabeza, pensando en ellos en bucle. Rumiar puede ser algo muy incómodo y agotador y no te va a ayudar a procesar tus emociones sino a retenerlas.
  • Preocuparte poniendo la atención en el futuro, que en realidad no existe. Lo único real es el presente. El futuro es sólo una construcción de una multitud de cosas que pueden suceder o no. Si bien es bueno pronosticar, cuando nos contenemos con emociones negativas al mirar escenarios futuros… entonces es absolutamente perjudicial para nosotros.
  • Estresarte de más: estar estresada significa que obstaculizas tu capacidad creativa. Una pequeñas dosis de estrés pueden motivar la creatividad de alguien, pero demasiado puede obstaculizar sus talentos. Thomas Edison creó 1.093 patentes en su vida, pero fue despedido de sus dos primeros trabajos. Los psicólogos creen que la creatividad necesita espacio para respirar y, en el caso de Edison, hubo demasiadas situaciones estresantes en sus dos primeros trabajos para permitir que fluyera su creatividad.
  • Puede afectar a tu cuerpo físico: los estados mental y físico están muy entrelazados. Si tienes deuda emocional, emociones no procesadas, es más que probable que tu cuerpo físico se resienta y termines desarrollando un síntoma de esto como dolor de espalda, de cabeza, psoriasis,… todo lo emocional afecta al cuerpo físico y viceversa. Por esto practicar algo de deporte, dormir las horas suficientes y llevar una dieta saludable son temas importantes.

¿Qué puedes hacer para saldar tus deudas emocionales?

Aquí tienes algunas cosas que pueden ayudarte a empezar a procesar tus emociones.

  • Amplía tu conciencia: la autoconciencia e identificar las fortalezas y debilidades, patrones de conducta, puntos ciegos, creencias irracionales,… que tienes puede suponer una mejora grande en tu vida. A partir de ahí puedes decidir qué es lo que quieres cambiar, qué quieres aceptar de ti y qué ya no te sirve en tu vida.
  • Encuentra una buena terapeuta: todo este proceso no puede hacerlo una persona sola, al menos no en profundidad, necesitas que alguien te haga de espejo para autoconocerte y que alguien te acompañe en tu nueva forma de sentir y caminar en la vida.
  • Prepárate para sentirte incómodo mientras realizas el proceso. El crecimiento nunca es cómodo ya que precisamente supone salir de la zona de confort, de lo que conocemos y a lo que estamos acostumbrados. Cuando saldas tu deuda emocional, realmente haces cambios por dentro que se reflejarán luego en tu vida… pero pasar por todo ese proceso en ocasiones supone darte cuenta de cosas que no te gustan de ti y de tocar el dolor por eventos que han ocurrido en tu vida.
  • Comienza a escribir un diario donde registres tus emociones, pensamientos y comportamientos. Escribir es una buena forma de empezar a saldar deuda emocional.
  • Haz el trabajo y date cuenta de que nada es personal. El Universo sólo resuena con lo que tienes dentro y eres tú misma la que proyectas tu realidad interna en el mundo. Si has crecido en una familia disfuncional y has tenido muchos episodios en tu vida que han sido difíciles y dolorosos, es posible que creas que hay complot contra ti o que las demás personas están en tu contra. No es así. Cada persona tiene sus propios temas y es posible que algunos proyecten sus sombras en ti, como tú lo haces con ellos.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, saldar la deuda emocional que tienes contigo misma y la que generas con los demás, puede darte una enorme liberación.

La realidad es un lienzo en blanco. El universo está lleno de posibilidades. Hacerlas reales sólo depende de ti. Cuanta más deuda emocional saldes, más libre serás para pintar el cuadro que tú quieras.

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10 Señales de un Adulto Infantil

Las personas que han crecido en familias disfuncionales no han tenido la oportunidad de vivir las etapas del desarrollo de una forma natural, acompañadas en este proceso por adultos responsables.

Cuando esto ocurre, la persona llega a su etapa adulta con carencias emocionales y/o psicológicas, comportándose en ciertas circunstancias o parcelas de su vida como un niño en el cuerpo de un adulto.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, puede ser muy útil para ti averiguar si eres un niño adulto o si te relacionas con alguien que lo es.

¿Cómo puedes saber si tú a alguien con quien te relacionas funciona emocionalmente más como una niña que como una adulta?

¿Qué es la Edad Emocional?

La edad física se puede contar por la cantidad de cumpleaños. La edad física, especialmente en los niños, también tiende a correlacionarse con la altura, la fuerza y el funcionamiento cognitivo.

La edad psicológica o emocional, por el contrario, se hace evidente en las reacciones y respuestas emocionales. Por ejemplo, los adultos pueden mantener la calma, mientras que los niños tienden a enfadarse más rápido.

Los adultos ejercen un juicio cuidadoso antes de hablar, mientras que los niños pueden decir de manera impulsiva palabras hirientes y sin tacto.

Si has crecido en una familia narcisista/disfuncional, es más que probable que al menos uno de tus cuidadores o los dos fuesen niños adultos, con lo que emocionalmente así es como se comportaban, como niños.

En estas familias no se les da un espacio a las emociones ni un cuidado. Además, en muchas ocasiones hay una confusión de los roles, obligando al niño a que se comporte como un adulto con exigencias poco realistas, haciendo incesto emocional o simplemente no permitiéndole hacer y sentir las cosas típicas de los niños a su edad, como tener rabietas, ser poco razonables o querer salirse con la suya.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, puedes empezar por averiguar si has sido infantilizado.

¿Puedes reconocer el comportamiento infantil en un adulto? ¿Crees que tú o alguna persona con la que te relacionas es una niña adulta?

  1. Escaladas emocionales: los niños a menudo lloran, se enfadan, tienen rabietas o hacen pucheros. Los adultos rara vez lo hacen.

  2. Culpar: cuando las cosas van mal, las niñas buscan culpar a alguien. Los adultos buscan solucionar el problema.

  3. Mentiras: cuando hay una situación que es incómoda, los niños  pueden mentir para evitar problemas. Los adultos lidian con la realidad, diciendo la verdad de manera confiable.

  4. Insultos: las niñas, en un momento de conflicto, se llaman cosas. Los adultos no realizan ataques ad hominen, es decir, ataques directos a las personas sino que se centran en resolver el problema.  No faltan al respeto a los demás poniendo etiquetas de forma gratuita, faltando al respeto.

  5. Impulsividad o «falta de control de los impulsos»: los niños se golpean impulsivamente cuando se sienten heridos o enfadados. Hablan imprudentemente o toman medidas impulsivas sin detenerse a pensar en las posibles consecuencias. Del mismo modo, en lugar de escuchar los puntos de vista de los demás, los interrumpen impulsivamente. Los adultos hacen una pausa, resistiendo el impulso de disparar palabras o acciones hirientes.

  6. Necesidad de ser el centro de atención: Los niños necesitan la atención, es algo básico para ellos porque así es como validan que existen, es la forma que tienen de afirmarse, de decir “Yo estoy aquí”. Un adulto maduro no necesita ser el centro de atención de todos los escenarios en los que se mueve y encuentra un equilibro entre ser visto y escuchado y ver y escuchar a los demás.

  7. Bullying: un niño que es físicamente más grande que otros niños de su edad puede acercarse a otro niño que está jugando con un juguete que le gusta y simplemente cogerlo. Es la ley del más fuerte. Las niñas son intrínsecamente egoístas y tardan un cierto tiempo en desarrollar un código moral y entender que sus acciones afectan a los demás. Los adultos respetan los límites: lo tuyo es tuyo y lo mío es mío, y entienden que no pueden hacer siempre lo que quieran sin importar nada más.

  8. Narcisismo incipiente: Si los niños, o los adultos, pueden obtener lo que quieran porque son más grandes, más fuertes o más ricos, corren el riesgo de aprender que las reglas no se aplican a ellos. Lo que quieran, lo toman. Esta tendencia narcisista puede parecer inicialmente fuerza. Pero en realidad, refleja una grave debilidad: no poder ver más allá del yo.

    Las personas psicológicamente fuertes escuchan a los demás, con la intención de comprender los sentimientos, preocupaciones y preferencias de los demás. Los narcisistas solo se escuchan a sí mismos y como resultado son emocionalmente frágiles. Operan como niños que quieren quedarse afuera y jugar, a pesar de que la cena está sobre la mesa, y que hacen un ataque en lugar de escuchar la explicación de sus padres de que la familia está comiendo ahora. Su mentalidad, en resumen, es: «Todo se trata de mí». A los ojos de un narcisista, nadie más cuenta. Si no se salen con la suya, pueden montar “pollos” o intimidar a los demás para conseguir lo que quieren.

  9. Defensas inmaduras: Todas las personas tenemos mecanismos de defensa que son inconscientes. Las utilizamos para protegernos del dolor. Dependiendo del carácter, cada persona tenderá a utilizar unos mecanismos de defensa más que otros.

    Las narcisistas utilizan mucho los siguientes mecanismos de defensa y hay mucha falta de conciencia de lo que en realidad está pasando:

    • La negación: «¡No dije eso!» o «¡Nunca hice eso!» cuando de hecho dijeron o hicieron lo que dicen no haber hecho. ¿Te suena infantil?
    • La proyección: “Eres débil”, “No reconoces tus errores”, “Estás loco”. Dicen esto a otra persona sin darse cuenta de que esto también está en ellos.
    • La mentira: los narcisistas son mentirosos patológicos con los demás y consigo mismos. De ahí un ego tan inflado que distorsiona una realidad que no quieren ver.
  10. La carencia de un ego observador, es decir, sin capacidad de ver, reconocer y aprender de sus errores.

    Cuando los adultos emocionalmente maduros «pierden la calma» y expresan rabia inapropiadamente, poco después, con su «ego observador», se dan cuenta de que su estallido fue inapropiado. Es decir, pueden ver en retrospectiva que su comportamiento estaba no alineado con su sistema de valores.

    Los niños (y los adultos narcisistas, esto es, infantiles) que aún no han interiorizado pautas maduras de comportamiento respetuoso hacia los demás, o que no han desarrollado la capacidad de observar sus comportamientos para juzgar lo que está alineado o no con sus valores, ven su enfado como algo normal. O bien utilizan su escala de valores de una forma errónea, aplicándola a los demás pero no a sí mismos. Culpan a la otra persona de su comportamiento. El mensaje que dan es: “Me has obligado a hacer esto» o “Me he puesto así por tu culpa”.

Si tú o alguien con quien tienes una relación (amiga, padre, pareja, jefa,,..) funciona más como un niño que como un adulto, ¿cuáles son tus opciones?

Qué hacer si tú o alguien con quien te relacionas es un Adulto Infantil

Es fácil querer a los niños que actúan como niños. Es más difícil querer a alguien que actúa como un niño en el cuerpo de un adulto. Aún así, la mayoría de los niños adultos sólo actúan infantilmente cuando se sienten amenazados.

Si quieres a alguien que tiene rasgos infantiles, una estrategia es enfocarte principalmente en los aspectos más adultos y atractivos de la persona. Si eres tú la infantil, ama tus fortalezas y presta atención al crecimiento en tus áreas menos maduras.

Otra estrategia es dejar de sorprenderte cuando surgen los patrones infantiles. Pensando: «¡No puedo creer que haya hecho eso!«. Esto significa que aún no has aceptado la realidad de los comportamientos infantiles. Aceptar que los comportamientos ocurren es un primer y vital paso hacia el cambio.

Si eres el receptor de comportamientos infantiles, ten cuidado de tratar de cambiar a la otra persona. En cambio, descubre qué puedes hacer tú de manera diferente para que esos patrones ya no sean problemáticos para ti. Tu trabajo es seguir creciendo, no cambiar a los demás.

Por último, aprende con la ayuda de una terapeuta profesional a aceptar, sentir y gestionar tus propias emociones. Acepta que tienes comportamientos infantiles y observa a algún adulto maduro a tu alrededor que te sirva de “role model”. Empieza a imitarle. Poco a poco, verás que adquieres actitudes más maduras frente a diferentes situaciones de la vida.

Hazte responsable de ti misma y dale a tu niña interior lo que le faltó.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, aprende a comunicarte de forma asertiva, manifestando tus necesidades y respetando las de los demás. Hazte responsable de ti misma y dale a tu niña interior lo que le faltó.

En la terapia Gestalt es muy importante el rematernaje y repaternaje de tu niño interior. Esto es, poder sentir dentro de ti y desarrollar una madre y padre internos que puedan darle a tu niña interior lo que le faltó en la infancia.

Fuente: https://psychologytoday.com

Imagen de Steven Van Loy en Unsplash