Personas empáticas: ¡convierte tu empatía en tu súper poder!

La empatía no es una característica que se escoge sino una con la que se nace. Como todas las características humanas, corre en un espectro que va desde personas empáticas hasta narcisistas, psicópatas y sociópatas, que son personas que captan muy bien las emociones de los demás para manipularles pero son incapaces de ponerse en su piel, de sentir lo que los demás sienten a causa de su comportamiento.

A pesar de que la empatía se puede entrenar, tanto para gestionarla cuando es mucha, como para aumentarla cuando es demasiada poca (a menos que haya una patología como las antes señaladas), se trata de una condición biológica que viene determinada por el número de neuronas espejo con el que nacemos.

Muchos empaths, por su terminología en inglés, tienen muchas similitudes con los PAS (Personas Altamente Sensibles).

Las personas empáticas son como esponjas de todo lo que ocurre su alrededor, incluidas las emociones de las personas que tienen cerca o con las que tienen un vínculo. Esto hace que sean muy sensibles a estímulos externos como ruidos, luces, lugares donde se concentran muchas personas como conciertos, centros comerciales,…

Las personas con mucha empatía son como esponjas de todo lo que ocurre su alrededor.

Una gran cantidad de personas empáticas terminan en relaciones con narcisistas, psicópatas y/o sociópatas (y muchas siendo víctimas de abuso narcisista) precisamente porque son la otra cara de la moneda. Frente a una falta completa o muy escasa de empatía del narcisista, la persona empática tiene mucha, incluso en exceso, lo que comporta que ambos se entiendan porque lo que le falta a uno lo compensa el otro.

Ser una persona empática no es algo ni bueno ni malo. Como todo, es importante saber que lo tenemos y gestionarlo en nuestro propio beneficio. Si has crecido en una familia disfuncional, es muy frecuente que, si tienes mucha empatía, ésta haya sido utilizada en tu contra o ridiculizada en lugar de haber sido reconocida o potenciada.

En las familias narcisistas es muy frecuente que si una de los padres es narcisista, el otro es muy empático. Y lo mismo ocurre con los hijos. Si tienen varios, los habrá con tendencias narcisistas y otros con tendencias muy empáticas. Por lo general, el narcisista se alía con el hijo que se parece más a él y le da los roles más ingratos en la familia a los hijos empáticos.

Si quieres saber cómo es el tratamiento después del narcisista, abrazar tu empatía puede ser un muy buen primer paso.

9 Características que comparten las Personas con Empatía

  • Son personas muy sensibles. Los sonidos, los olores, las luces intensas,.., pueden abrumarles.
  • Espiritualmente abiertas: se sienten conectadas a una fuente superior.
  • Sintonizan con los estados de ánimo de otras personas. Absorben las emociones de otras personas.
  • Introvertidas. Prefieren el contacto de uno a uno o en grupos pequeños. Tienden a rehuir multitudes como fiestas, conciertos,…
  • Intuitivas. Puede sentir cuando algo está mal.
  • Suelen tener dificultades en las relaciones íntimas. O bien demasiado contacto les resulta difícil y ponen distancia o bien lo buscan y tienden a perderse en la otra persona.
  • Son el objetivo de vampiros energéticos: narcisistas, personas con el rol de víctimas, conversadores crónicos que sólo quieren hablar y no escuchar,…
  • Se alimentan del mundo natural. Buscan refugio en la naturaleza.
  • Suelen tener corazones grandes y ser buenas oyentes. Alivian el dolor de los demás asumiéndolo y luego se sienten agotadas.

Las personas empáticas son ayudadoras naturales, se sobreadaptan a los contextos y tienen una actitud de ser serviciales. Estos comportamientos pueden ser perjudiciales porque la prioridad terminan siendo siempre los demás.

8 Formas de convertir tus Características Empáticas en Súper Poderes

Si eres empática, puedes sentir que es una desgracia de alguna manera o que es algo que te desfavorece. La verdad es que la empatía es un regalo y tienes el poder dentro de ti para convertir tu empatía en un poder como ningún otro.

1. Reconoce que eres empática. Comportarte como si no tuvieras empatía cuando sí la tienes, y mucha, es una forma de ir contra ti misma. Abraza y acepta tu empatía como algo que te define y que forma parte de quien eres.

2. Confía en tu intuición. Como empático, eres muy sensible. Ya sea que puedas leer las emociones de las personas, recibir imágenes psíquicas, o sentir algo en tu intestino, aprender a confiar en iu mismo y en los mensajes que recibas te ayudará a evitar los vampiros de energía y a encontrar relaciones positivas y saludables.

3. No juegues a la víctima. La sensibilidad, la sensación de ser como una esponja y el hecho de que todo te afecte mucho, puede llevarte a adoptar el rol de víctima. No lo permitas. Tu empatía es una característica que puedes aprender a gestionar y poner a tu favor. No es una cruz ni nada de lo que tengas que avergonzarte.

4. Pon límites. Si tienes empatía y no pones límites a los demás, esto es una fuga enorme de energía que estás generando para ti misma. Cuando lo necesites, di “no”, exprésate cuando alguien te moleste o permítete cortar el contacto con alguien que sólo quiere que le escuches pero no está dispuesto a hacer lo mismo por ti.

5. Recarga tu energía. Es posible que te drenes de energía con facilidad, por eso es importante que encuentres tu modo de recargarte. Puede ser meditando, pasando tiempo en la naturaleza, o simplemente estando en soledad.

6. Protégete. Al tener más sensibilidad, en general, todo lo que ocurre a tu alrededor, te afecta. Busca la manera de “poner en off” tu empatía en situaciones en las que lo necesites. Puede ser distanciándote todo lo que puedas físicamente de esa situación o imaginándote a ti misma en una burbuja protectora.

7. Respira. Desarrolla una práctica de respiración en la que simplemente te sientes y respires conscientemente. Mientras inhalas, pon la atención en la claridad y el poder. Mientras exhalas, pon la atención en la energía negativa.

8. Transmuta la energía negativa. Las personas empáticas absorben la energía, tanto positiva como negativa, a dondequiera que vayan. Emplea formas en las que puedas transmutar la energía negativa. Por ejemplo, lleva plantas a tu espacio de trabajo para ayudar a absorber cualquier energía negativa. También puedes probar cristales, que son moduladores de energía naturales. Rodéate de belleza. Trata de hablar de manera positiva en una situación difícil. Tener sentido del humor en una situación cuando sea posible también puede transmutar la energía negativa. Otra cosa que puedes hacer es comenzar cada día con una afirmación de gratitud para aumentar la energía positiva.

9. Quiérete a ti misma. Esa empatía que tienes, has de aprender a volcarla también hacia dentro, no sólo hacia fuera. Escuchar tus propios pensamientos y emociones es auto-empatía. Tómate un tiempo todos los días para honrar tus sentimientos y abrazar tus sensibilidades. Reconoce que puedes ser vulnerable y fuerte al mismo tiempo. Celebra cada vez que escuches tu intuición o hagas algo que te ayude a estar más contenta, más fuerte y más saludable. Recuerda que tienes derecho a vivir alineada con tu máximo potencial.

Una vez que aceptes plenamente tu naturaleza empática, podrás experimentar una gran alegría. Verás el panorama general a un nivel más profundo, uno que está lleno de belleza. Y podrás volver a llenar tu propia taza energética alineándose directamente con la Fuente.

¿Cómo ha mejorado tu vida desde que abrazaste tu naturaleza empática? ¡Deja un comentario!

Si te interesa el tratamiento después del narcicista, puedo ayudarte en tu recuperación. Esto incluye abrazar quien eres, como tu empatía.

Imagen de Küli Kittus en Unsplash

La Fusión Emocional entre madres narcisistas y sus hijos

¿Qué es la Fusión Emocional?

Los padres narcisistas tienden a adoptar uno de estos dos estilos de crianza: la fusión o el rechazo. Ambos estilos están cargados de consecuencias negativas para los hijos de narcisistas.

La fusión emocional es un estado disfuncional en el que dos o más personas tienen límites porosos o una ausencia total de ellos, al punto de que creen que son la misma persona. El enredo puede ocurrir entre una madre y una hija, familias enteras o parejas adultas. Este artículo hablará sobre el enredo entre una madre narcisista y su hijo. Sin embargo, el padre narcisista podría enredarse con su hija o con todas sus hijas. Lo mismo ocurre con una madre narcisista. Esto también se aplica tanto a un padre como madre codependientes.

Dado que los límites entre las dos personas fusionadas son muy permeables, tienden a hacer suyas las emociones del otro. Si la madre narcisista se enfada con un empleado de la tienda que le hizo esperar, su hijo también se enfadará.

Dado que los límites entre las dos personas fusionadas son muy permeables, tienden a hacer suyas las emociones del otro.

Las emociones son algo complicado para quienes tienen una relación enredada. Incapaces de distinguir entre las emociones propias y las del otro, cada miembro de la relación tendrá momentos en los que sentirán que la otra persona los tiene que rescatar de sus emociones. Y viceversa.

Aquéllos en una relación de fusión llegan a depender de la otra persona para definir su propia identidad. Se pierden tanto en el otro que pierden, o no desarrollan, el sentido de sí mismas.

Una persona fusionada depende de la otra en relación a su autoestima. Dado que las madres narcisistas abusan emocionalmente de sus hijos, éstos a menudo tienen una baja autoestima o una estima que depende de la aprobación de la madre narcisista para prácticamente todo lo que hacen, piensan o sienten en sus vidas.

En qué consiste la crianza fusionada

La fusión emocional tiene que ver con los límites entre la madre narcisista y su hijo. Los padres sanos crían a sus hijos para que tengan límites. El hijo de padres sanos aprende que es un ser independiente de las otras personas. Desarrollan un fuerte sentido de sí mismos.

Éste no es el caso del hijo fusionado de una madre narcisista, que a ve a su hijo como parte de sí misma. No puede ver al niño separada de ella. No permite un desarrollo de los límites personales y busca que su hijo sea una extensión de sí misma. La madre narcisista que se fusiona con su hijo busca controlar todo lo que hace el niño. La justificación para este control puede reducirse a la dificultad de la madre narcisista para ver al niño como un ser independiente, sino que más bien lo que siente es que “Eres mío y puedo hacer contigo lo que quiera.” Hay un sentido muy fuerte de posesión por el hecho de haber dado la vida.

Hay un sentido muy fuerte de posesión por el hecho de haber dado la vida.

La vida de un niño emocionalmente fusionado

Cuando una madre narcisista y su hijo se fusionan, con mucha frecuencia los roles de  madre e hijo se invierten. La madre narcisista espera que su hijo se anticipe y satisfaga continuamente sus necesidades. En esta inversión de roles, el niño se encuentra atendiendo las necesidades físicas y emocionales de sus padres. Mientras tanto, sus necesidades quedan insatisfechas.

Los hijos adultos fusionados emocionalmente no saben en qué parte de su infancia terminaron ellos y empezaron sus padres narcisistas. Esta falta de definición de límites los sigue hasta la edad adulta y con otras personas, en particular las parejas románticas.

Los niños con padres sanos aprenden a tomar sus propias decisiones y afirman su independencia al tomar decisiones que sus padres no aprueban. No es así con el niño emocionalmente fusionado. El vínculo que comparte con su madre narcisista significa que busca tomar decisiones que la agraden. Porque ella aclara que no debe tener ningún disgusto a causa de su hijo. Sin embargo, es simplemente imposible para cualquier niño evitar disgustar a sus padres, especialmente si uno de ellos es narcisista.

Cuando está disgustada, la madre narcisista puede reaccionar con rabia y castigar a su hijo incluso por infracciones menores. O la madre narcisista puede usar la culpa para manipular a su hijo y conseguir que haga lo que ella quiere o incluso hará que el niño se sienta culpable por las formas de abuso «necesarias» que el niño «ha obligado» a la madre a infligirle. Debido a su disgusto, la madre narcisista se siente justificada para usar la culpa como arma emocional contra su hijo.

¿Las consecuencias de esta táctica en el hijo de la madre narcisista? A medida que se acumula la culpa sobre el niño a medida que crece, comienza a sentirse culpable a menos que esté satisfaciendo las necesidades de su madre narcisista. De adulto, se sentirá culpable cada vez que no satisfaga las necesidades de otras personas. La culpa se convertirá en una emoción central en su vida.

La culpa o la necesidad de complacer serán centrales en la vida del hijo fusionado de una madre narcisista.

Cuando una niña y adolescente ha sido fusionada emocionalmente con su padre o madre narcisista, como adulta generalmente escogerá una de estas dos opciones:

  • En la primera, en lugar de desarrollar la autonomía que necesita para convertirse en un adulto sano, su desarrollo se detendrá. El niño que sigue esta ruta seguirá dependiendo de sus padres narcisistas. Su madre se quedará con su “Pequeño Yo” y el hijo adulto seguirá satisfaciendo sus necesidades.
  • La segunda opción es la opuesta a la primera. Aquí la hija huye de la fusión adoptando una posición fuertemente independiente. Esto puede ser peligroso porque a pesar al luchar por ser independiente, esto lo ha conseguido separándose mucho de la familia y ese vacío de amor y acogimiento por la familia junto con una falta de límites sanos y un fuerte sentido de sí misma, esta persona es vulnerable emocionalmente, abriéndose (inconscientemente) a la victimización y las relaciones poco saludables. Hay muchas probabilidades de que tome decisiones pobres y sufra las consecuencias. Esta decisión puede ser empezar con una pareja abusiva, meterse en una banda o una secta, tener relaciones con amigos abusivos, jefes que hacen mobbing, etc.

El niño fusionado como adulto

Una consecuencia de estar fusionada con una madre narcisista es que la niña entra en la edad adulta sin tener un fuerte sentido de sí misma. Las niñas fusionadas no pasan por las etapas normales de desarrollo. No forman una identidad sana porque se ven obligados a adoptar la identidad que sus madres narcisistas quieren.

  • Una persona con un sentido sólido de sí misma, sabe gestionarse emocionalmente. Una adulta emocionalmente fusionada, tenderá a buscar personas fuera de sí misma para calmarla.
  • Tener un fuerte sentido de ti mismo significa que tomas tus propias decisiones. Un adulto emocionalmente fusionado, suele preguntar a los demás hasta para decisiones muy pequeñas, poniendo fuera la validación de sus decisiones o de cómo debe vivir su vida en otras personas.
  • Un adulto con su identidad formada puede poner límites y decir que no sin problemas. Una adulta emocionalmente fusionada tiene problemas para poner límites y mantenerlos. Hará cosas por sus padres y otras personas que no quiere hacer porque se siente demasiado culpable para decir que no.
  • Una adulta con un sentido de sí misma sólido, antepondrá sus necesidades frente a las de los demás y le dará prioridad a sus objetivos y sueños. Una adulta emocionalmente fusionada será la que haga sacrificio tras sacrificio por los demás porque no se siente con derecho a satisfacer sus necesidades y perseguir sus sueños.

Todos los niños necesitan amor incondicional para convertirse en adultos sanos. Un adulto emocionalmente fusionado aprende cuando es niño de sus padres que el amor es condicional.

Sin este amor incondicional, el hijo de una madre narcisista no sabrá cómo entablar relaciones saludables. Darán la espalda a sus propias necesidades para satisfacer las necesidades de sus parejas, amigos, jefes,… Esto dará lugar a tener muchas posibilidades de acabar en una relación abusiva o en relaciones con un narcisista.

La fusión emocional deja al hijo adulto de un narcisista lleno de miedos. Uno de ellos es el miedo a probar y a cambiar. Por ejemplo, el hijo adulto puede tener miedo a cambiar de trabajo o de pareja, pudiendo quedarse “atrapado” en un trabajo que odia o puede tener miedo de salir con varias personas para ver quién le conviene más y quedarse en una relación no satisfactoria o incluso donde hay abuso o maltrato sólo por no ver qué más hay ahí fuera.

La hija adulta de padres narcisistas también tendrá miedo al fracaso. Este miedo puede dañar su calidad de vida de muchas formas. Puede temer fallar en la universidad y por ello no darse la oportunidad de estudiar. Puede temer “no estar a la altura” en una cita y por ello no salir con nadie o muy poco. Puede tener el deseo de comenzar su propio negocio, pero nunca dar el paso por temor al fracaso.

Irónicamente, aunque el hijo adulto de madre narcisista tiene miedo al fracaso, a menudo también le teme al éxito. Es posible que nunca solicite ese trabajo por temor a conseguirlo. El miedo al éxito está relacionado con la baja autoestima y el miedo a tener éxito y ser descubierto como un impostor.

Al no permitir que el niño desarrolle su propia autonomía, la madre narcisista crea miedo al mundo en su hijo. A menudo, la madre narcisista hará que su hijo crea que el mundo es un lugar peligroso. Tan peligroso que su hijo no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir sin ella. Y su hijo temerá que esto sea así.

Sanación de la Fusión Emocional

Si creciste siendo fusionado con una madre narcisista, es posible que aún estés enredado con esa madre narcisista. O quizás fuiste esa persona que huyó de su familia. De cualquier manera, estás cargando mucho bagaje emocional.

Puedes comenzar el proceso de sanación en este mismo instante diciéndote a ti mismo, y creyendo, que «tengo derecho a mis propios pensamientos, sentimientos y vida».

«Tengo derecho a mis propios pensamientos, sentimientos y vida»

Es importante que crea en esta declaración desde el principio porque es el primer paso de un camino a cuyo final:

  • Serás una persona sana y completa con una autoestima sólida.
  • Podrás poner límites a los demás con confianza y asertividad y con respeto.
  • Escogerás a personas sanas para ti en tus relaciones de amistad, pareja, laboral,..
  • Tendrás la confianza en ti mismo, la perseverancia y la voluntad para perseguir los objetivos o metas que te pongas en la vida y lograr tus sueños.

Es importante que la terapeuta que escojas tenga conocimientos y experiencia en el tratamiento de hijos adultos de padres con trastorno narcisista de la personalidad o cualquier otro trastorno recogido en el grupo B del DSM-V.

Fuente: https://narcissismchild.com

Imagen de Dynamic Wang en Unsplash.

El Desarrollo Emocional y Psicológico Detenido

¿Qué es el Desarrollo Emocional y Psicológico Detenido?

El hecho de que alguien sea ya físicamente un adulto, no significa que haya alcanzado todos los hitos del desarrollo necesarios para tener la misma edad mental y emocional. En este párrafo, S. Rufus, periodista especializada en temas psicológicos, comenta sobre el fenómeno del desarrollo emocional y psicológico detenido:

“Algunos de nosotros parecemos mayores, pero no lo somos. Caminamos con trajes, maletines, llaves del coche y tenemos hijos. Pero por dentro tenemos cinco años, diez, doce, dieciséis. Nos sentamos en salas de juntas, viajamos por el mundo e incluso escribimos libros. Pero somos niños, seguimos jugando a disfrazarnos, a las casitas. Nuestros cuerpos maduraron pero nuestras mentes no. Ahora, jugando a ponernos al día, jugando a espías, nos sentimos excluidos del mundo de los adultos, seguros de que nuestros coetáneos están susurrando a nuestras espaldas o hablando en un código que no conocemos .»

S. Rufus

Las adicciones, la inmadurez, el miedo, la culpa, la vergüenza, el resentimiento, la confusión y el sufrimiento suelen ser signos de un desarrollo emocional detenido.

Cuando nos atascamos en nuestro desarrollo psicológico y emocional, dejamos de aprender a asumir la responsabilidad sobre nuestras acciones y nuestras vidas. Esto suele tener sus raíces en el trauma vivido en la infancia de forma continua durante años. Nos quedamos estancadas en lo que ocurrió en nuestras vidas y no sabemos cómo procesarlo.

Las creencias inconscientes generadas por el trauma vivido

El desarrollo psicológico y emocional detenido consiste en estar atrapado en unas experiencias de la infancia o adolescencia, que dan lugar a unas creencias negativas, como las siguientes:

“No soy lo suficientemente bueno”

“Fui un error”

“Soy tonto”

“No tendría que haber nacido”

“Nadie me va a querer”

“No sirvo para nada”

«Soy defectuosa»

«No soy digna de amor»

Estas creencias inconscientes generan respuestas automáticas relacionadas con la emoción del miedo de lucha-huida-congelación, que son generadas por el trauma vivido. Suponen la defensa aprendida para sobrevivir a un entorno hostil o poco nutriente. Lo que ocurre es que el cerebro se congela en las situaciones traumáticas vividas y frente a los detonantes, que son situaciones similares a las de infancia pero vividas en la edad adulta, respondemos de la misma manera, como los niños que fuimos. Un ejemplo de esto sería haber tenido una relación conflictiva con mi madre y sentir que la situación se está repitiendo cuando tengo un conflicto con mi jefa. Entonces tenderé a responder frente a ese conflicto del mismo modo en que lo hice de niña.

Estas situaciones traumáticas no están procesadas, por lo que no solemos recordarlas de forma integral sino más bien en forma de visiones, sonidos o sensaciones. Como no están procesadas, por eso las tenemos almacenadas «a trocitos» y las relegamos al subconsciente en forma de creencias negativas, culpándonos por lo ocurrido para así darle un sentido a lo vivido.

Para deshacer estas creencias, lo primero es hacerlas conscientes, darnos cuenta de cuáles son para poder empezar a trabajar con ellas y deshacerlas, ya que no es responsabilidad nuestra lo que nos ocurrió como niños o adolescentes, pero sí somos responsables como adultos de tomar las riendas de nuestra vida y alcanzar la madurez psicológica y emocional.

Los roles que desempeñamos como aldultos

Hay muchos roles que un adulto debe asumir en la vida, ya sea como pareja, padre, trabajador, hermano, arrendatario,…. Las señales de que el desarrollo psicológico y emocional se ha completado es cuando una persona  tiene empatía, buenas habilidades de comunicación y puede asumir los diferentes roles que se le exigen en los momentos apropiados. Sabe ocupar el lugar que corresponde a cada momento en la vida y se sabe adaptar a las circunstancias de su entorno.

El desarrollo emocional y psicológico no completado crea caos, defensas y colapsos. Cuando una persona ha detenido (involuntariamente) su desarrollo, es difícil entrar y salir de estos diferentes roles debido al hecho de que todavía están atrapados en un estado de la niñez o la adolescencia.

No saben cómo hacer introspección sobre sí mismas, les cuesta asumir errores y aprender de ellos, no saben cómo tener una conversación asertiva y suelen entrar fácilmente en el conflicto, no saben cómo dar un paso al frente y asumir la responsabilidad de las cosas,.. Por dentro, se siguen sintiendo como los niños o adolescentes que fueron, perdidos y sintiéndose atacados y defendiéndose de todo y todos.

Si te sientes identificada con esta descripción, es importante que mires hacia atrás y veas dónde te quedaste atascada y deshagas las creencias y defensas negativas que formaste allí para que puedas seguir adelante y crecer en la vida hasta ser una adulta también psicológica y emocionalmente.

Qué causa el detenimiento en el desarrollo psicológico y emocional

Este detenimiento en el desarrollo no es una casualidad. Tiene lugar porque en tus etapas como bebé, en la niñez y/o en la adolescencia, tus necesidades emocionales no fueron cubiertas por tus cuidadores, lo que provoca un estancamiento. La persona sigue esperando que otro le dé lo que en su momento necesitó y no le fue dado. Se suele tratar de necesidades como atención, apoyo, escucha, cariño, la falta de referentes,…

Si tenemos padres que nos hacen un buen espejo y se sintonizan con nosotros a medida que crecemos, avanzaremos adecuadamente a través de las etapas de desarrollo de la vida.

Sin embargo, si no lo hacen, podemos estar expuestos a experimentar detenimiento en el desarrollo emocional y psicológico. Esto se da siempre en los casos en los que tus padres han estado expuestos ellos mismos a ese detenimiento en el desarrollo. El trauma familiar es algo que se pasa de generación en generación hasta que se sana en terapia.

Esto es algo que ocurre siempre en las familias disfuncionales,entre las que se incluyen la familia narcisista, donde los padres no vieron satisfechas estas necesidades en su infancia y repiten esta experiencia con sus hijos. Esto se agrava cuando el padre o la madre sufre una patología como la del narcisismo, ya que toda la dinámica de carencia y falta de responsabilidad es justificada por el sistema familiar.

En otras palabas, el entorno familiar justifica y normaliza una situación que no lo es, con lo que la defensa que encuentra el niño frente a esta realidad tan dura y precaria emocionalmente, es culparse a sí mismo, y de ahí desarrollar las creencias negativas antes mencionadas, que le acompañarán hasta la edad adulta.

Cuando estamos muy expuestos a heridas de niñas, reaccionamos negativamente y codificamos nuestras heridas como creencias centrales negativas sobre el mundo y los demás. Para defendernos, nos encerramos en cárceles psicológicas y allí nos quedamos porque no creemos que el mundo sea seguro. Cuando no permitimos que entre luz, es imposible crecer.

Si estás en proceso de averiguar cómo sobrevivir a una madre narcisista o a una familia narcisista, gran parte de la clave está en darte cuenta de las necesidades que no fueron cubiertas y que detuvieron tu desarrollo psicológico y emocional.

Cómo Sanar el Desarrollo Psicológico y Emocional Detenido

Si no miramos la causa de nuestro dolor y porqué estamos en un estado defensivo, nos atascamos demasiado pronto en nuestro desarrollo. No tendremos la base psicológica y emocional para construir un sentido saludable de una misma y habilidades psicológicas básicas para la vida, como la comunicación y el comportamiento saludables. Si no los desarrollamos, esto afectará a nuestras relaciones como adultas en la vida.

El desarrollo adulto se puede lograr, pero se necesita tiempo y tratamiento psicológico para reparar las heridas traumáticas centrales que están inherentemente en la raíz de esta disfunción del desarrollo emocional.

Con la ayuda profesional adecuada, puedes aprender a darte a ti mismo lo que te faltó, a cubrir esas necesidades básicas emocionales que no fueron cubiertas en la infancia y la adolescencia. Esto es lo que te permitirá por fin superar esas fases y alcanzar la adultez emocional y psicológica.

Fuente: https://psychologicalclinicalcententer.com

Imagen de Drew Hays en Unsplash

El condicionamiento: una forma de abuso que utilizan las narcisistas para que te auto-sabotees

Seguro que has oído hablar alguna vez de los experimentos de condicionamiento de Pavlov. Si haces sonar una campana al mismo tiempo que alimentas a un perro, y repites esto durante muchas ocasiones, el perro comienza a salivar cuando suena la campana sin que la comida esté presente porque en el cerebro del perro asocia el sonido de la campana con la comida que quiere.

Lo que sucede con las relaciones abusivas es algo similar. También es algo que se da en las sectas y los cultos. Se trata de un condicionamiento que asocia eventos como celebrar algo, prosperar, conseguir, tener éxito, logros, sentir orgullo, realización,… con el castigo, la vergüenza y la humillación.

Hay muchas formas en que los narcisistas condicionan a personas con las que tienen vínculos, como sus parejas, familia, empleados, amigos,.. pero sobre todo con sus hijos, ya que es en la infancia cuando somos más maleables y absorbemos por completo lo que ocurre en el entorno. En este artículo te cuento tres de esas formas cuyo objetivo es erosionar tu sentido de la identidad y la seguridad en el mundo.

Socavan tus capacidades y potencial

Nuestra inteligencia, habilidades, talentos y sentido del logro nos dan un sólido sentido de confianza. Cuando creemos que somos capaces de lograr nuestros objetivos, superar obstáculos y abordar los problemas en nuestras vidas, ganamos la confianza de que podemos navegar por el mundo de manera efectiva.

Las narcisistas degradan nuestra inteligencia de manera obvia y también encubierta. Si estamos condicionadas a creer que nuestros logros no son válidos, que nuestra inteligencia se queda corta o que inevitablemente soportaremos represalias por atrevernos a ser visibles y tener confianza, comenzamos a desconfiar de nuestras propias capacidades.

La confianza en nosotros mismos se erosiona. Somos más propensos a hacer racionalizaciones o excusas, culpándonos por nuestro comportamiento. Tenemos que trabajar el doble de duro para lograr nuestros objetivos y superar la programación negativa que el abusador nos ha inculcado.

El condicionamiento destructivo en este área toma forma de muchas maneras

La narcisista puede:

  • Implicar de forma encubierta que te falta inteligencia en las conversaciones cotidiana, especialmente si siente que la superas;
  • Pueden faltarte al respeto sobre tu intelecto o capacidades bajo la apariencia de una «broma»;
  • Pueden sabotearte antes de importantes eventos académicos o profesionales como una reunión, presentación o examen;
  • Pueden demandar tu tiempo y energía en momentos en los que necesites tus recursos para cumplir tus objetivos;
  • Es posible que te hable con sarcasmo y desprecio;
  • Es posible que te «castigue» por tener éxito o por hablar sobre tus logros para que, con el tiempo, nunca los menciones.

Ésta es una forma de refuerzo negativo donde, para evitar consecuencias negativas como burlas, sarcasmo, humillaciones, tratamiento de silencio,.. aprendas a guardar silencio sobre lo que has logrado o, si esto se da de forma continuada en el tiempo, dejes de perseguir tus metas por completo.

Si este tipo de dinámicas se produce en la infancia con un padre o madre narcisista, a una edad en la que absorbemos sin filtro todo lo que viene de fuera, el niño interioriza la idea general de “No soy inteligente”, “No soy capaz”.

Esa idea acabará construyendo la identidad del adulto, que tendrá problemas para crecer y prosperar en la vida, porque se encontrará con el techo de cristal de limitaciones auto-impuestas debidas a esta temprana creencia.

Es importante tener en cuenta que el padre o madre narcisista que condiciona de esta manera a la niña, no está siendo realista con sus capacidades, sino que está haciendo un retrato sesgado de la niña para satisfacer sus propias necesidades de sentirse superior, proyectar en la niña sus propias deficiencias, generara excusas o para volcar una rabia que no sabe gestionar.

Sabotean celebraciones y eventos especiales

El ciclo de abuso con un narcisista puede ser adictivo hasta el punto en que ni siquiera reconoces el patrón de condicionamiento destructivo hasta que sucede repetidamente.

Los pequeños actos de degradación, manipulación, secretismo y vergüenza a diario acaban teniendo un precio. Se genera trauma por acumulación de todos estos eventos.

Utilizar eventos que están destinados a estar llenos de alegría como graduaciones o fiestas o incluso tu existencia, como tu cumpleaños para sabotearlas mostrar odio, envidia, condescendencia,… es otra forma sádica en la que las narcisistas erosionan tu capacidad para la alegría y la satisfacción.

Al igual que la combinación de la comida con el sonido de una campana, aprendes a asociar las buenas noticias o un sentido del orgullo o de satisfacción saludable con palpitaciones en el corazón, miedo y anticipación angustiada de si el narcisista te saboteará o no, y cómo.

El condicionamiento destructivo se ejecuta con el objetivo de garantizar que nunca tengas una sensación de seguridad emocional en tu entorno.

Si esto prospera, al final tenderás a no probar cosas nuevas, a no querer mejorar ni celebrar ni reconocerte nada. Todo ello para mantener una sensación de seguridad.

También provoca vínculos traumáticos y dependencia emocional a medida que comienzas a confiar en tu abusadora como una fuente de consuelo o validación con mensajes directos o indirectos como “nadie te va a querer, sólo yo”, “no podrás arreglártelas en el mundo sin mí” o “si yo no estoy, tú no puedes solo.”

Te hacen desconfiar de tu voz interior

Si cada vez que te expresas, te encuentras con proyecciones malignas, gritos, humillaciones, aprendes a no hablar ni confrontar a la persona que se burla de ti o te agrede para denunciar su comportamiento. 

A las víctimas de abuso se les hace creer que el abuso que experimentan no está ocurriendo: se les dice que exageran, que son «demasiado sensibles» o que son las culpables del trato que reciben.

La recreación de una fantasía imposible de conseguir

La pareja abusiva emplea el mensaje paradójico, la demanda irrazonable y la falta de intimidad para sabotear la relación. Utiliza el ideal del ego al y ponerlo fuera del alcance de la víctima: «Si tan sólo tú fueras/hicieras/consiguieras…»

El estado de satisfacción fantaseado incluye tanto intimidad (estaremos juntos) como la perfección (porque seré perfecto) en el que las demandas de los abusadores puedan cumplirse por completo, en las que la persona abusada se convierta en el ideal, encarne el deseo del abusador. Es desde este espacio imposible que la víctima intenta satisfacer las demandas del abusador.

Este «espacio imposible» es uno en el que la víctima está atrapada tratando de cumplir con los objetivos en constante cambio del abusador.

El abusador le hace creer a la víctima que si “sólo” hubiera hecho esto o aquello, habría cumplido sus deseos.

Sin embargo, la verdad es que nunca serás «suficiente» para una abusadora y nadie es compatible con una abusadora altamente manipuladora.

Cuando empiezas a escuchar tu voz interior y dejas de creerte esta fantasía, ésta se empieza a caer. Empiezas a escuchar las emociones que sientes cuando estás con esta persona y cómo te hace sentir en el día a día.

Entonces toda la narrativa del narcisista se cae y te das cuenta de en qué tipo de relación estás realmente. Ahí es cuando puedes empezar a cambiar y a sanar. Es duro dejar caer la fantasía de un futuro deseado que no se va dar nunca. Pero esto también te permite recuperar tu poder y decidir cómo quieres estar en una relación: si quedarte en una dolorosa y frustrarte o buscar otra donde realmente se cubran tus necesidades emocionales.

Cuando empiezas a escuchar tu voz interior, toda la narrativa del narcisista se cae y te das cuenta de en qué tipo de relación estás realmente.

Conclusiones finales sobre el condicionamiento

Si en tu relación de pareja, amistad, trabajo, familiar,… te encuentras pisando cáscaras de huevo y sientes que está presente el condicionamiento destructivo, es hora de cambiar y vivir una vida sin abuso.

Recuerda que las respuestas de condicionamiento destructivo se pueden terminar si abrazas la autoestima, la confianza, el éxito y la alegría que te han enseñado a temer repetidamente.

No tener ningún contacto con el abusador, junto con una terapia con alguien que sepa sobre relaciones abusivas trauma, se pueden cambiar la narrativa escrita por el abusador para ti.

Recuerda que ésta es tu historia y el guión lo escribes tú.

Fuente: https://psychcentral.com

Imagen de Engin Akyurt en Unsplash

Las 9 características más comunes de las personas que no son seguras para ti

Cómo encontrar una relación segura para ti y evitar las que no lo son

¿Alguna vez has empezado una relación con alguien para descubrir varias semanas, meses o incluso años después que esa persona tenía caras que no te había mostrado nunca? O quizás te has dado cuenta de que repites un patrón de comportamiento en el que al final te das cuenta de que la relación no es un lugar seguro para ti.

Si tiendes a ser confiado, abierto, honesto y compasivo por naturaleza, entonces eres particularmente vulnerable a entablar relaciones que no son seguras para ti. Esto es porque si estás en un extremo del espectro, es probable que encajes con una persona que está en el otro extremo, es decir alguien muy estratégico, calculador y poco transparente. Esto da lugar a una relación de mucho desequilibrio, donde hay una persona abierta, expuesta y vulnerable y otra que se aprovecha de esto, aunque no lo parezca en la superficie.

Si estás en ese extremo del espectro, es importante que reconozcas y fortalezcas aristas que tienes muy reprimidas, escondidas o negadas, como la estrategia o la practicidad. Además de esto, es importante que aprendas a darte cuenta de cuándo una relación no es segura para ti.

Las narcisistas, psicópatas y sociópatas se encuentran sin duda entre este grupo de personas que no son seguras. Sin embargo, no son las únicas. No es necesario que una persona tenga un trastorno narcisista de la personalidad o anti-social para no ser un lugar seguro para ti. La clave está en la vulnerabilidad.

Una relación es un espacio seguro cuando ambas personas pueden mostrarse vulnerables, ser ellas mismas y sentir que son respetadas y escuchadas.

La mayoría de las relaciones de abuso narcisista empiezan con una serie de banderas rojas que, en muchas ocasiones, la persona que se mete en ella, no las sabe detectar. Sólo suele hacerlo mucho tiempo después, cuando empieza a ver la relación con ojos más realistas y se da cuenta de que las señales de peligro ya estaban ahí.

En este artículo, te muestro 9 señales para darte cuenta de si estás en una relación una persona que no es segura para ti. Reconocer estas señales de las personas que no no son seguras te permitirá detectar banderas rojas y poder retirarte a tiempo cuando te des cuenta de que esa relación es peligrosa para ti, en lugar de un lugar en el que nutrirte y crecer. Este artículo se aplica no sólo a las relaciones de pareja, sino también familiares, de amistad, laborales,…

9 Señales para Darte Cuenta de si estás con una Persona que no es Segura para ti

  • A las persona que no son seguras no les gusta admitir sus debilidades. Estar abierta y mostrarse vulnerable es esencial para una relación sana. Estas personas suelen ocultar sus debilidades centrándose en las tuyas porque esto les sitúa por encima de ti. Estas personas ven las relaciones en términos de poder y control y con esta actitud, se aseguran de mantener ambos.
  • Los narcisistas, psicópatas y sociópatas están a la defensiva. Una persona segura está abierta a comentarios y feedbacks. Si confrontas a un narcisista, psicópata y sociópata por cualquier tema y aunque sea con respeto, normalmente se enfadará, buscará “devolvértela” y no podrá escucharte ni estará dispuesto a asumir la responsabilidad de sus acciones.
  • Las personas que no son seguras son arrogantes en lugar de humildes. Estas personas se ven a sí mismas por encima de los demás y se niegan a ver sus propios defectos e inseguridades, a menudo proyectándolos en los demás. En realidad esto es una defensa, un ego desmesurado que proyecta una imagen de perfección para compensar una sensación interna de no ser suficiente y de sentirse pequeño y desvalido. Si esa persona se siente “tonta”, “débil”, “loca” o lo que sea que siente internamente, te dirá que lo eres tú.
  • Los narcisistas, psicópatas y sociópatas se disculpan sin cambiar su comportamiento. Un patrón común en las relaciones no seguras son las expresiones de arrepentimiento y las disculpas y las promesas de cambio que al final no llegan nunca. Las disculpas y las promesas, para que sirvan de algo y sean coherentes, deben ir seguidas de modificaciones de comportamiento reales.
  • Las personas que no son seguras para ti evitan afrontar sus problemas. Es mucho más fácil para una persona que no es segura culpar a otros por sus problemas que admitir que tienen un problema o tomar medidas para resolverlo por sí misma. Además, tratan a los demás con falta de empatía cuando están molestos, encuentran faltas en los demás y, a menudo, no perdonan a los demás por sus errores.
  • Las narcisistas, psicópatas y sociópatas te adulan en lugar de hablar contigo. Alguien que se relaciona contigo de forma real, será honesto contigo. Si esa persona sólo te dice cosas bonitas o lo que sabe que te gustaría escuchar, no se esta relacionando contigo de forma real sino que te está manipulando.
  • Las personas que no son seguras para ti generan una confianza que no es real. La confianza sólo se puede construir con el tiempo. Crece cuando experimentamos un comportamiento afectivo constante. Las personas que no son seguras par ti intentarán crear un atajo para ganarse tu confianza, generando una imagen falsa de sí mismas. Si se ganan tu confianza de este modo, en la mayoría de los casos la acabarán traicionando, como utilizando información personal que les has dado en tu propia contra.
  • Los narcisistas, psicópatas y sociópatas mienten. Todas las personas decimos mentiras a veces, pero para los narcisistas, psicópatas y sociópatas las mentiras, más que un recurso concreto, son una forma de vivir, una herramienta psicológica de la que abusan para salirse con la suya. Llegan a mentir a unos extremos en los que se evidencia su falta de empatía y de conciencia. Puede ser muy dañino y muy confuso tener una relación con una persona que se miente tanto a sí misma y a los demás, que crea una fantasía o un delirio y que cuando es confrontada sobre eso, sigue llevando la mentira hasta el extremo que sea necesario para dominar y controlar la relación.
  • Las personas que no son seguras para ti no crecen. Todas tenemos aspectos de nosotras mismas que necesitan mejorar o comportamientos que impiden nuestro bienestar personal. Las personas seguras intentan aprender y crecer con el tiempo. Culpar a los demás y responder a la defensiva frena el crecimiento personal y mantiene a una persona en el mismo nivel emocional durante toda la vida, sin cambiarse a sí misma ni para su propio beneficio ni para el de los demás.

Cualquiera de estos comportamientos son banderas rojas de que estás tratando con una persona que no es segura para ti. Si has crecido en una familia disfuncional, donde tu padre, madre y/o hermanos han sido personas no seguras, es probable que, como adulta, cuando te encuentres frente a una persona así, no te des cuenta, porque para ti es algo “familiar”.

Es importante aprender a distinguir qué personas son seguras para ti y cuáles no, ya que tu bienestar personal depende en gran medida de las relaciones que tejes con los demás.

Si la relación con una persona con la que estás tratando tiene dos o más de esas banderas rojas, te invito a que des un paso hacia atrás y la observes mientras te preguntas: «¿Me siento segura en mi cuerpo cuando estoy con esta persona?« o «¿Me siento como si estuviera pisando huevos cuando estoy con esta persona?». Si la respuesta es no a la primera pregunta o sí a la segunda pregunta, cuanto antes te alejes, mejor. Este tipo de relaciones suelen ser recreaciones del trauma vivido en la infancia, son vínculos del trauma, difíciles de disolver, por lo que cuanto antes te vayas, más fácil será para ti hacerlo.

Casi todas las relaciones de abuso narcisista están basadas en un vínculo traumático, donde la persona intenta resolver de forma inconsciente lo que le ocurrió en la infancia. Si ya estás en un vínculo de trauma y quieres salir de él o ya has salido pero sientes que no puedes superar las secuelas, es importante que busques la ayuda adecuada para ti.

Fuente: psychologytoday.com

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¿Sabes cuál es la diferencia entre poner Límites y levantar Muros? 7 Pasos para poner Límites de forma saludable

A las personas que no les han permitido poner límites en su infancia, han de aprenderlo después en la vida. Es muy frecuente que ocurra que si no estás acostumbrada a poner límites, creas que estás estableciendo límites cuando en realidad estás construyendo muros.

Es fácil que ocurra dejarte llevar por una línea en la arena que se convierte en el comienzo de los cimientos de una fortaleza. Una fortaleza destinada a mantenerte a salvo. Pero eso también te aísla, te conviertes en prisionera de tu propia protección.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, poner límites a los demás es uno de los primeros pasos y uno de los más importantes.

¿Conoces la diferencia entre establecer límites saludables y construir muros aislantes?

Los Límites Saludables

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Los límites son líneas deliberadas que definen lo que permites y lo que no permites a los demás. Los comunicas a los demás y son coherentes con cómo te sientes. No se trata de mantener a los demás fuera sino dentro pero contigo intacta.

Los límites permiten que las otras personas te vean y estén contigo. Pero no permiten que otros te utilicen.

Los límites dicen: «No permitiré que nadie abuse de mí» y «Puedes entrar siempre que cumplas las reglas».

Los límites saludables se basan en la conciencia y el respeto por uno mismo. Cuando dos personas en un vínculo los establecen, los límites permiten una conexión más profunda porque ambas personas no se sienten amenazadas por un aumento de la vulnerabilidad.

Los ejemplos de límites incluyen no tolerar acciones o lenguaje abusivo, negarse a aceptar la responsabilidad por la felicidad o las decisiones de otra persona y no actuar en oposición a tus propios valores y creencias.

Los Muros que te Aíslan de los Demás

Los muros emocionales son ladrillos de autoprotección fabricados con miedo. Los ponemos como consecuencia de haber sido heridas. Estos muros en ocasiones las personas que los ponen no se dan cuenta de ellos, se dicen cosas para justificarlos o bien culpan al exterior de ellos. A diferencia de los límites, que sólo mantienen alejados a las personas que no respetan las reglas que hemos puesto, los muros no discriminan, mantienen a distancia a todas las personas.

Los muros dicen: «No voy a permitir que me hagan daño de nuevo» y «No dejaré que nadie se acerque a mí».

Cuando una o ambas personas en una relación se esconden detrás de los muros, una conexión más profunda forjada a través de la vulnerabilidad es imposible. Como resultado, la persona que se esconde detrás puede sentirse segura, pero también se sentirá vacía y desconectada y falsa porque no expresa su verdadero yo. La pared mantiene fuera a los demás. Y también te mantiene prisionera de una imagen, un personaje que es defensivo pero que no te permite ser tú mismo.

Los ejemplos de muros incluyen no mostrar tus emociones, retener deliberadamente información importante sobre ti o aislarte de forma activa (no salir de casa) o pasiva (no quedar con personas nuevas) para que no te hagan daño.

¿Qué es lo que construyes tú: límites o muros?

Mantener tus límites puede ser difícil y requiere práctica. Establecer límites saludables es una parte esencial para crear una vida en la que puedas prosperar.

Lo difícil que encuentres este proceso variará dependiendo de tu personalidad y experiencias pasadas. Si has crecido en una familia narcisista/disfuncional, en la que no se te permitía poner límites o ponerlos suponía después un castigo severo, es muy probable que la idea de poner límites te parezca abrumadora.

Espero que estos 7 pasos para poner límites te ayuden y te acompañen en ese proceso.

7 Pasos a Seguir para poner Límites

Paso 1: reconoce cómo alguien ha traspasado tus Límites

El primer paso para establecer límites saludables es tener muy claro exactamente qué comportamiento está demostrando la otra persona que tú no quieres aguantar más. ¿Qué es exactamente lo que te molesta/incomoda?

Observa y siente tu cuerpo. Cuando sentimos la necesidad de poner un límite, solemos sentir una molestia en el cuerpo: ¿dónde lo sientes? ¿en qué parte de tu cuerpo?

Paso 2: Reconoce tus Emociones

A veces nos podemos quedar enganchados pensando en el comportamiento de la otra persona y nos olvidamos de prestar atención a nuestras propias emociones. Pero si queremos responder de manera eficaz a la situación, entonces debemos tomarnos el tiempo para reconocer y asumir la responsabilidad de las emociones que estamos sintiendo.

¿Qué es lo que sientes frente al comportamiento de la otra persona? ¿Rabia, tristeza, decepción, frustración, ira,…? Siéntate con tu emoción y permítete sentirla antes de pasar a la acción.

Paso 3: Desafía las Creencias que están permitiendo la violación de tus Límites

Cuando no nos permitimos poner límites, suele haber una creencia original que justifica esta posición.

¿Cuáles son tus creencias originales? Algunas pueden ser:

  • Si digo que no, la persona se va a enfadar conmigo o me va a abandonar
  • Si pongo un límite, soy una “quejica”, “borde”, “mandona”
  • Las buenas personas dicen a todo que sí
  • Es la otra persona la que no me permite ponerle un límite

Puedes ir cambiándo poco a poco tus creencias limitantes por nuevas creencias propias que te permitan poner el límite, como:

  • Tengo derecho a expresarme
  • La palabra “no” la puedo utilizar sin problemas
  • Si la persona se enfada o se va, no es algo que esté bajo mi control
  • No quiero vivir a expensas de lo que quieren los demás de mí

Paso 4: Decide cómo quieres poner el Límite

La forma más asertiva de hacerlo es la siguiente:

  1. Describe el comportamiento de la persona de la forma más objetiva posible, por ejemplo, “Observo que muchas veces haces comentarios sobre mi ropa”.
  2. Explica cómo te sientes tú con ese comportamiento. Es importante que expreses como te sientes tú con eso en lugar de ponerlo en la otra persona, para evitar que se sienta atacada y se cierre a la conversación, por ejemplo: “Cuando haces esto, a mí me duele/no me gusta/me incomoda”.
  3. Haz una propuesta para cambiar la situación o déjalo abierto para que sea la otra persona la que decida cómo cambiar su comportamiento. Por ejemplo, “Te pido que, por favor, a partir de ahora, no hagas más comentarios sobre mi ropa”.

Paso 5: Asegúrate de tener un estado emocional de Calma y Paz cuando vayas a ponerle el límite a la otra persona

Si lo necesitas, puedes practicarlo alguien con una amiga o en un espacio de terapia. También puedes hacer una pequeña relajación o meditación antes de encontrarte con la persona a la que le vas a poner el límite.

Paso 6: Pon tu Límite

Es probable que te sientas incómoda al tener esta conversación, pero trata de establecer sus límites con calma, firmeza, respeto y en la menor cantidad de palabras posible.

Tu comportamiento en esta conversación es importante que sea coherente con el límite que estás estableciendo. Esto es, para tener éxito poniendo el límite, es importante que, si pides respeto, pongas el límite con respeto.

Recuerda que tú no tienes el control sobre cómo responderá la otra persona frente al límite que le pones.

  • Puede que la otra persona no se haya dado cuenta de que ha sobrepasado tus límites y, aunque probablemente se sienta incómoda durante la conversación, pueda agradecerte que hayas planteado el tema en lugar de alejarte.  
  • Quizá la otra persona no está acostumbrada a que le pongan límites  y puede enfadarse o intentar justificar su comportamiento.
  • Si la persona está acostumbrada a controlarte, es probable que ponga a prueba tu límite. Si sucede esto, es importante que permanezcas firme en tu límite y no te dejes atrapar por el drama. Si la persona insiste en no reconocer tu límite, entonces podrás plantearte dejar la relación. Alguien que no respeta tus límites, no te respeta a ti y no le interesa tu bienestar sino únicamente el suyo propio.

Paso 7: ¡Felicítate!

Una vez que hayas puesto el límite, intenta no darle muchas vueltas si no ha ido como esperabas. Poner límites es un proceso que lleva tiempo y requiere de paciencia contigo mismo. Lo importante es dar los pasos, más que que el resultado de poner el límite sea perfecto.

Es posible que poner límites te cueste algunas de tus relaciones, ya que si te estás relacionando con personas a las que no les ponías límites, esta dinámica le suele convenir al que quiebra los límites, no al que no los tiene. Si te preocupa esta idea, te invito a que te preguntes: ¿Quiero tener una relación con una persona que no respeta mi voluntad? ¿Es amor/amistad sano lo que tengo con esta persona que no me permite expresarme? ¿Los sentimientos que esta persona dice tener hacia mí son coherentes con cómo recibe lo que le expreso?

Haya salido como haya salido la situación cada vez que pones un límite, ¡felicítate! Has dado un paso más en quererte y en expresar qué tipo de relación quieres con los demás.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, aprender a poner límites constituye un paso fundamental para dejar atrás la codependencia.

Fuente: https://lessonsfromtheendofamarriage.com

Imagen de Wesley Tingey en Unsplash

 

Cómo acabar con tu Dependencia Emocional (Parte 2)

Desafortunadamente, no existe un libro de reglas cuando se trata de lidiar con la dependencia emocional. En muchos casos, superar los traumas que están por debajo de la dependencia emocional requiere ayuda profesional. Pero hay pasos que puedes dar para comenzar a sanar tu dependencia emocional.

Practica estar ahí para ti mismo

Tus necesidades no desaparecerán porque las ignores o porque alguien más las descarte. Eres importante y mereces ser valorado por quién eres, sin más, porque eres un ser humano vivo en este planeta.

Practica estar ahí para ti mismo reconociendo tus necesidades y dándoles prioridad frente a las necesidades de los demás.

Podemos aprender a amarnos a nosotros mismos, pero se necesita un compromiso voluntario, como cualquier otra relación. Vale, es posible que no puedas satisfacer todas tus propias necesidades, pero puedes satisfacer la mayoría de ellas. Sólo tienes que arremangarte y probarlo, en lugar de esperar a que alguien más las satisfaga por ti.

Asume tus responsabilidades para contigo misma

Cuando no estamos seguras de cómo cuidarnos emocionalmente, tendemos pasar la responsabilidad a otra persona, como un padre o madre, pareja, hijo, amiga,.. Sin embargo, esto sólo genera una fantasía y te hace dependiente de esa persona. Tú eres la única persona que puede hacerse cargo de ti, de tu vida y de tus emociones.

Sé amable contigo misma y ten en valor de procurarte y alimentar lo que necesitas. Cuando te haces cargo de ti misma, adquieres autonomía y abandonas la fantasía de que alguien puede hacerlo por ti.

Cuida de tu niño interior y conviértete en su padre y su madre

Si has crecido en una familia disfuncional, aprender a tratar con amor a tu niño interior, puede ser una herramienta muy poderosa.

Con mucha frecuencia, las heridas no sanadas de nuestro niño interior son las que nos hacen daño en nuestra vida de adultos.

En la vida adulta se dan situaciones que son detonantes de momentos vividos en la infancia y que hacen que nos sintamos de nuevo como ese niño herido e indefenso.

Aprender a acceder a este niño interior te permitirá reparentarte, esto es, ser la madre y el padre de ese niño, dándole lo que le faltó con amor. Y ésa es una herramienta que no tiene precio.

Reconoce tu propia crueldad emocional

Las personas que han sufrido maltrato o abuso en la infancia tienden a tratarse mal a sí mismas, repitiendo lo que les ocurrió porque han interiorizado ese maltrato.

Cuando somos demasiado duros con nosotros mismos, tendemos a buscar en los demás un respiro. Buscamos un alivio de ese maltrato en otras personas, buscando que nos traten bien. Sin embargo, esto genera dependencia emocional y no es más que un parche, no la solución.

Identifica a la maltratadora/jueza/crítica que tienes dentro de ti. Empieza a hacerte consciente de qué formas aparece y qué te dice.  

Identificar a esta parte de ti que tienes dentro es el primer paso para gestionarla.

Desarrolla la paciencia

Cultiva la paciencia y trata de tener una mayor paciencia para el viaje de la vida en general.

La dependencia emocional no es algo que se pueda cambiar en dos días. Es un proceso que lleva tiempo. Si desarrollas la paciencia durante ese camino, te pondrás de tu parte y aprenderás a ser más compasivo contigo mismo.

Deja ir las expectativas idealistas

Ser emocionalmente dependientes nos hace ver el mundo de una manera muy sesgada. Cuando dependes de otra persona de esta manera, es más probable que inventes excusas para su comportamiento, sea el que sea.

El peligro de esta ilusión es que nos vuelva ciegos, hace que no engañemos a nosotros mismos y nos aleja de la realidad.

Este tipo de relación puede mantenerte encadenado o atrapado en vínculos que no te dejan crecer o que pueden ser peligrosos para tu bienestar mental y emocional, e incluso físico.

Para liberarte de tu dependencia de otras personas, es necesario que comiences a ver las cosas y las personas, por lo que realmente son, en lugar de lo que tú quieres que sean.

Indicadores de falsos ideales:

  • Confundir la amabilidad con la amistad
  • Confundir la amistad o el amor con una lealtad que te hace daño
  • Hacer favores a los demás generando deuda emocional
  • Ofrecer sexo a cambio de amor, compañía o atención

Date cuenta de que otras personas no son responsables de ti

Uno de los pasos más importantes para dejar la dependencia emocional atrás es a aceptar que nuestras necesidades no son responsabilidad de otra persona.

Es necesario aprender que existen limitaciones en toda relación, como las amistades y las parejas.

Pensar que alguien «debería» ayudarte a sentirte mejor contigo misma o hacerte feliz es una ingenuidad. Vivir bajo esta creencia te hace dependiente y vulnerable de una forma que no es sana para ti. Cuanto antes afrontes el hecho de que solo tú eres responsable de tu ti, más afrontarás tu propia vida y dejarás de ver a los demás como proveedores de algo que sólo tú te puedes dar a ti misma.

Evita dejarte llevar por tus expectativas

Nos dejamos llevar por nuestras ideas de cómo debería ser la vida con expectativas poco realistas, y cuando no obtenemos las cosas que queremos, la decepción nos hiere.

Puedes evitar hacerte daño de esta manera ajustando tus expectativas y aceptándote más a ti mismo y a los demás.

Consejos para mantener tus expectativas bajo control:

  • No confundas los traumas o el dolor de la infancia con alguien que es «adecuado» para ti
  • No confundas lo que sientes por alguien con saber quién es en realidad
  • No confundas la atracción con «la pareja que necesitas”
  • No quieras a alguien por quien te gustaría que fuese sino por quien realmente es

Deja ir la necesidad de controlar a los demás

Cuanto menos capaz te sientas, más exigirás a los demás hagan cosas por ti. Esto puede conducir a una manipulación emocional y una obsesión por el control que nos daña no sólo a nosotros mismos, sino también a nuestros seres queridos.

El comportamiento de los demás es impredecible e incontrolable. Tratar de hacerlo de otra manera no trae nada más que frustración a nuestras vidas.

Puedes cambiar tu necesidad de controlar e influir en los demás ejerciendo ese control e influencia sobre ti. Si no puedes gestionar tus propias emociones y comportamientos, ¿cómo vas a controlar los de alguien más? La respuesta es sencilla: No puedes.

En resumen

No es fácil soltar la muleta de la dependencia emocional, pero es necesario para encontrar la fuerza que necesitamos para vivir de forma plena y prosperar en la vida.

Es posible aprender a superar nuestra dependencia emocional cuando nos detenemos mirar los traumas y las historias que conforman quiénes somos.

Al volver a estar en contacto con nuestro niño interior y curar las heridas del pasado, podemos encontrar quiénes somos y dar pasos hacia el futuro que nos merecemos.

Imagen de Becca Tapert en Unsplash.

Cómo terminar con tu Dependencia Emocional (Parte 1)

Cuando permitimos que nuestra felicidad dependa demasiado de otra persona o personas, esto puede tener algunas consecuencias peligrosas para nuestra tranquilidad y bienestar. La dependencia emocional es un verdadero desafío y una dificultad a superar.

Se necesita mucho coraje para aprovechar las fortalezas que nos ayudan a superar nuestra necesidad de los demás, pero es necesario para que podamos alcanzar nuestro verdadero potencial y paz interior.

Tener interdependencia emocional en la pareja es normal, pero cuando tu felicidad depende completamente de ella, se vuelve un desequilibrio y algo poco saludable.

Cómo saber si tienes Dependencia Emocional

A menudo, confundimos sentimientos de obsesión o dependencia con sentimientos de amor o atracción. Es fácil perderse en esos sentimientos y, si no se identifican adecuadamente, perder tu identidad en el proceso, perder a tu Verdadero Yo.

La dependencia emocional comienza cuando somos niños, cuando las personas que más significan para nosotros no nos quieren de la forma en la que necesitamos, y se perpetúa como adultos cuando proyectamos los vínculos con nuestros cuidadores primarios en las parejas. Pero no únicamente. También puede proyectarse en amigos o figuras de autoridad, como jefes.

Tener esta falta de amor en una edad en la que somos vulnerables y dependemos completamente de nuestros cuidadores, conduce a sentimientos de baja autoestima. Esta incapacidad para valorarnos y confiar en nosotros mismos crea un ciclo de necesidad que nos hace buscar esas carencias constantemente en los demás. Buscamos fuera lo que no hemos podido crear dentro.

Sin embargo, no es posible ser sanada por otra persona. Tienes que curar a esa niña interior que vive dentro de ti con la ayuda adecuada. Esto comienza por darte cuenta y aceptar que tienes dependencia emocional.

Características de la Dependencia Emocional

Las personas emocionalmente dependientes no sólo son inseguras sino tienen una necesidad obsesiva de estar cerca y apegadas a otras personas. Este tipo de inseguridad extrema también conduce a la inseguridad sobre el futuro y al miedo obsesivo de perder el amor.

Las personas dependientes emocionales tienen mucho miedo de no ser “lo suficientemente buenas”, que proviene de sus traumas y decepciones infantiles profundamente arraigados. Estos miedos e inseguridades son proyectados en la pareja, a la que convierten en el centro de sus vidas y con la que mantienen el statu quo de “Si estamos bien, yo estoy bien. Si tú me quieres, yo me quiero.”

Debido a este statu quo suelen ser muy complacientes y sumisas con sus parejas, cediendo mucho en la relación y haciendo prácticamente cualquier cosa por mantenerla. En muchas ocasiones, llegan a sufrir maltrato o abuso y lo niegan o lo justifican. Le dan demasiado poder a esa otra persona sobre sí mismas, al punto de perder su identidad y no saber ser caminar en la vida sin la otra persona.

Si en algún momento la relación termina, la persona emocionalmente dependiente se siente igual de desamparada que un niño, por lo que es más que probable que busque rápidamente a otra persona para evitar sentimientos de vacío y soledad que son flashbacks emocionales de como se sintió en la infancia.

El problema que tiene la dependencia emocional es que no resuelve el tema de fondo, sólo lo tapa. Esto es, tus relaciones de adulta con tu pareja en realidad reproduces las dinámicas que viviste en la infancia. Puede que a momentos te sientas satisfecha en la relación cuando tus necesidades son cubiertas pero a la larga, cuando haya un conflicto o un problema en la relación, no te servirá, ya que tu niño interior necesita tu amor incondicional.

Sólo tú le puedes dar a tu niño interior lo que le faltó. Nadie más.

Efectos de la Dependencia Emocional

Pérdida de autoestima

Aunque la dependencia emocional proviene de la falta de autoestima, también socava la autoestima por sí misma, socavando nuestra confianza sutilmente y con el tiempo.

Cuando nos volvemos demasiado dependientes emocionalmente de nuestra pareja, corremos el riesgo de perdernos a nosotros mismos. Nuestras inseguridades crecen, y a medida que dependemos más y más emocionalmente de la otra persona, perdemos el contacto con la persona que éramos cuando comenzó la relación.

Aislamiento y pérdida de habilidades sociales

Encontrarnos en relaciones tan dependientes puede hacer que nos aislemos y perdamos el contacto con nuestros amigos. Cuando cortamos nuestra conexión con el mundo exterior, perdemos una red de apoyo muy importante.

Sentirnos atrapadas y sin fuerzas nos lleva poco a poco a aislarnos más de las cosas y personas que llenan de alegría y energía nuestra vida. También nos empuja a volvernos hacia adentro, avivando a nuestro crítico interior y destruyendo nuestra confianza en nosotras mismas.

Maltrato físico y psicológico

Aislarnos con parejas en las que dependemos para todo, desde nuestra felicidad hasta nuestro sustento, amplifica los peligros y la posibilidad de abuso físico y psicológico en una relación.

No es raro encontrar abusos graves en relaciones en las que la dependencia emocional es alta, donde una de las personas ejerce un rol dominante y la otra un rol sumiso. A pesar de que las dos personas son dependientes en la relación, a la que ejerce el rol de sumisión, la pone en un lugar de demasiada vulnerabilidad, en el que se vuelve más fácil para la pareja que ejerce el rol dominante mandar, manipular, mentir, imponer su voluntad, utilizarla,…

Todo esto genera un caldo de cultivo para que la relación acabe en maltrato. La persona que ejerce el rol de sumisión suele terminar sintiéndose atrapada y queriendo salir de la relación. Sin embargo, esto no es fácil porque sigue habiendo dependencia emocional.

Destrucción del Bienestar

La dependencia emocional equivale a darle el mando de tus emociones a otra persona y a decidir que esa otra persona te define o te completa. Esto genera la fantasía de que sin esa persona no puedes vivir o encontrarte en bienestar.

Esto lleva a comportamientos como tener ansiedad cuando no se sabe nada de la persona, tener disgustos desproporcionados por episodios como una pelea, o postponer planes personales o profesionales para sobreadaptarlos a los planes de la pareja.

Tú ya estás entero tal y como eres. Otra persona no te completa, si acaso te da algo sin lo que puedes vivir pero prefieres no hacerlo porque enriquece tu vida. Con la terapia puedes recuperar esas partes perdidas de ti mismo y darle a tu niño interior lo que le faltó.

Fuente: https://medium.com

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La Herida del Rechazo

Hay heridas de la infancia que no se pueden ver pero que pueden estar tan arraigadas dentro de nosotros que condicionan mucho nuestra vida de adultos.

Una de las heridas emocionales más profundas es el rechazo. Rechazar significa resistir o despreciar, lo que se puede traducir en “no gustar” algo o alguien.

Orígenes de la Herida de Rechazo

Esta herida de rechazo suelen tenerla personas que han nacido en un contexto en el que no se las esperaba y no se sienten bienvenidas en su familia. También puede venir por el hecho de que el padre o la madre esperaban una niña y han tenido un niño, o viceversa. Son situaciones en las que el mensaje que recibe el niño es que no tendría que estar ahí, que es una molestia o que es inadecuado tal y como es.

Son situaciones en las que el mensaje que recibe el niño es que no tendría que estar ahí, que es una molestia o que es inadecuado tal y como es.

Si has crecido en una familia narcisista, es probable que tengas una herida de rechazo. Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, sigue leyendo…

Desde la primera experiencia de rechazo, las personas que lo han sentido suelen desarrollar de forma inconsciente una máscara de protección frente a este sentimiento desgarrador que está ligado a la infravaloración y se caracteriza por una personalidad evasiva.

De esta forma, cuando una persona tiene la herida de rechazo lo más común es que rehúya situaciones en las que se pueda sentir rechazada, tienda a esconderse en general, y no es raro que los niños se inventen un mundo imaginario.

Características de las personas heridas por el Rechazo

La persona que sufre la herida del rechazo tiende a subestimarse y trata de alcanzar la perfección a toda costa. Al fondo de esta herida, lo que hay es un profundo sentimiento de vergüenza y una sensación de inadecuación.

Es más frecuente que el padre del mismo sexo cause esta herida, aunque no siempre es así. Es de este padre que el niño más desea amor y aceptación, y el niño será muy sensible a cualquier comentario que provenga de ese padre.

Las palabras “nada”, “inexistente” y “desaparecer” forman parte del vocabulario cotidiano, confirmando la creencia y el sentimiento de un rechazo profundamente arraigado.

Estas personas suelen preferir la soledad porque cuanta más atención se recibe, más oportunidad hay de ser despreciada. Si hay la necesidad de pertenecer a grupos (de amigos, en el trabajo,..) intentarán caminar de puntillas, debajo del caparazón que han construido, apenas hablando e intentando pasar lo más desapercibidas posible.

Hay sentimiento profundo interno de no merecer y de no pertenecer, por lo que suelen vivir sus vidas como espectadores de la misma, como quien ve una película, en lugar de ser los protagonistas activos de la misma.

Además, viven en una constante ambivalencia, y cuando son elegidas, como no pueden creerlo, sabotean muchas veces esa situación de forma inconsciente. Esto es, incluso cuando la situación es de aceptación y de querer que se integren, ellas mismas provocan de nuevo la herida de rechazo rechazándose a sí mismas o rechazando a los demás. Ejemplos de esto son ser elegido para un puesto de trabajo que la persona quiere pero al final rechaza, ser invitado a salir por una persona que le gusta pero que declina o ser invitado al cine por un grupo de conocidos que le caen bien y decir que no con una excusa.

Sanando la herida del Rechazo

Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, estos consejos pueden ayudarte a superar la herida de rechazo.

Cuanto más profunda sea la herida del rechazo, más nos rechazaremos a nosotros mismos o a los demás. Además, habrá una tendencia a huir de situaciones que activen la herida, a esconderse, pero esto también es una forma de vivir pobre de estímulos y de satisfacciones. Es algo defensivo pero que limita mucho a la persona para vivir una vida plena.

Un paso fundamental es darnos cuenta de que tenemos la herida y aceptarla como parte de uno mismo, lo que liberará los sentimientos atrapados. Si negamos la presencia de nuestro sufrimiento, no seremos capaces de trabajar para sanarlo.

¿Quién no está familiarizado con el miedo al rechazo? Este miedo probablemente nos acompaña a la mayoría de nosotros todos los días, pero ni siquiera somos conscientes de ello. El problema radica en la verdad de la que no nos damos cuenta de que sólo nosotros tenemos la autoridad para rechazarnos o aceptarnos a nosotros mismos.

Date cuenta

El rechazo es una herida que muchas veces hace que des a los demás lo que has recibido en la infancia. En otras palabras, harás todo lo posible para que te rechacen, porque eso es lo que conoces.

El rechazo que sientes dentro de ti hacia ti misma hará que lo proyectes hacia el exterior: o bien de una forma tácita, como por ejemplo, no yendo al meetup al que te has apuntado, o bien de forma expresa, por ejemplo, cancelando una cita que tenías con alguien en Tinder. Si rechazas a los demás, inevitablemente, ellos te rechazarán a ti también.

Te invito a que te hagas consciente de qué diferentes maneras generas el rechazo de los demás en tu vida. Si alguien, por lo que sea, sin motivo aparente, te rechaza, tendrás que lidiar con tu herida de infancia pero sí puedes empezar a cambiar cómo rechazas tú a los demás.

Rechaza el Rechazo

El rechazo es inevitable, pero puedes decidir si aceptas o no ese rechazo. Necesita poder apreciarte y valorarte a ti mismo, e invertir en ti mismo. Puedes continuar como estás. Cambiar es difícil y tal vez te sientas bastante inseguro. Sin embargo, ¿qué prefieres: rechazar el rechazo o seguir aceptándolo? Eres el único que puede tomar esa decisión: nadie puede quitarte eso.

El rechazo te debilita y te hace susceptible a dolencias como la depresión. Debes mirarte a ti mismo y saber muy bien quién eres. ¡Perdónate! Todos cometemos errores, pero eso no justifica que los demás te rechacen.

Nunca dejes que el hecho de que te hayan rechazado te convierta en el primero en pagar con la misma moneda. Descúbrete, valórate y date el reconocimiento que te mereces.

Sólo tú tienes el poder para Rechazarte

Empieza a ser consciente de lo que piensas de ti misma y de cómo te halas a ti misma. Las palabras que piensas y que dices tienen mucho poder sobre ti. Puedes empezar a cambiar tu diálogo interno y externo con los siguientes comportamientos:

  • Date cuenta de tus puntos fuertes.
  • Acéptate con todo.
  • Empieza un diálogo contigo misma de amor, respeto y nutrición.
  • Niégate a criticarte, juzgarte o castigarte.

El rechazo provoca malestar, ansiedad y te hace sentir que no vales nada. ¡Pero cualquier cosa que otros te digan o cómo te respondan no te define! Estar segura de ti mismo es el primer paso. Camina con la cabeza en alto ante cualquier rechazo que puedas tener que afrontar.

Date lo mejor

Para empezar a apreciarte a ti mismo, debes darte lo mejor. Cuando comas, coma la mejor comida. Cuando te vistas, vístete con tu ropa favorita. Apréciate a ti mismo, sé generoso contigo mismo y recompénsate continuamente. Debes cuidarte bien, eres el único que realmente puede.

Para hacerlo mucho más fácil, también date la oportunidad de rodearte de personas que sean influencias realmente positivas para ti, personas que te apoyen y que te quieran y acepten tal y como eres. Busca la compañía de personas que aporten valor a tu vida y no de quienes la disminuyen. Rodéate de personas que aumenten tu autoestima y que no te menosprecien.

A veces el rechazo por parte de otras personas no es algo obvio sino más bien sutil, como que alguien emita juicios sobre ti de vez en cuando, te diga lo que tienes que hacer sin que le hayas pedido consejo o te de la mejor cara pero luego te enteres de que habla mal de ti o cuenta tus intimidades a otras personas.

Si tú no te apruebas o validas a ti misma, acabarás buscando esto fuera de ti, en los demás, y esto es precisamente lo que le da la llave a otras personas para reactivar tu herida de rechazo. Si no permites que nadie te apruebe o valide más que tú a ti mismo, es posible que otras personas te rechacen o te acepten, pero esto no te afectará tanto.

Darle tu validación a otras personas como tu jefe, pareja, familia, amigos, puede dar lugar a una relación tóxica que te sumirá más en la herida de rechazo o que generará dependencia emocional.

Busca sólo tu propia aprobación. Apóyate en los demás para caminar hacia adelante y no simplemente para adaptarte a sus caminos. Invertir en ti mismo y valorarte como persona será el primer paso importante para empezar a cuidarte. Será el primer paso para vivir sin miedo al rechazo.

Fuente: https://exploryingyourmind.com

Imagen de Isaiah Rustad en Unsplash.