Cómo una Adicción Secuestra el Cerebro

Qué es una Adicción

La palabra “adicción” deriva de un término en latín que significa “esclavizado por” u “obligado a”. Cualquiera que haya luchado para superar una adicción, o haya tratado de ayudar a alguien a hacerlo, entiende el porqué.

La adicción ejerce una influencia larga y poderosa en el cerebro que se manifiesta de tres maneras distintas: anhelo por el objeto de la adicción, pérdida de control sobre su uso y participación continua con él a pesar de las consecuencias adversas. Si bien es posible superar una adicción, el proceso suele ser largo, lento y complicado.

Hoy en día se reconoce la adicción como una enfermedad crónica que cambia tanto la estructura como la función del cerebro. Del mismo modo en el que una  enfermedad cardiovascular daña el corazón y la diabetes deteriora el páncreas, la adicción secuestra el cerebro. La recuperación de una adicción implica fuerza de voluntad, sin duda, pero no es suficiente “simplemente decir que no”. Las personas generalmente usan múltiples estrategias, que incluyen psicoterapia, medicamentos y autocuidado, mientras tratan de romper el control de una adicción.

Durante muchos años, los expertos han creído que sólo el alcohol y las drogas duras podían causar una adicción. Sin embargo, las tecnologías de neuroimagen y las investigaciones más recientes han demostrado que ciertas actividades placenteras, como los juegos de azar, las compras o el sexo, también pueden secuestrar el cerebro.

Nadie comienza con la intención de desarrollar una adicción, pero muchas personas quedan atrapadas en ella.

La vulnerabilidad genética contribuye al riesgo de desarrollar una adicción. Los estudios sobre gemelos y adopciones muestran que alrededor del 40% al 60% de la susceptibilidad a la adicción es hereditaria. También es muy importante el papel que juega el entorno en la infancia para desarrollar una adicción en la adolescencia o en la edad adulta. Cuando se trata de personas que han crecido en familias disfuncionales, muchas de ellas terminan desarrollando una adicción. Ya se trate de carencias de afecto o de un entorno de maltrato o abuso, hay un sufrimiento dentro que, antes o después, suele taparse con una adicción. Hay un malestar emocional que la adicción consigue parchear. Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, es posible que el entorno familiar que viviste y que seguramente sigues recreando en tu edad adulta, te dé pistas de cómo se ha originado tu adicción.

El Centro de Recompensa del Cerebro

El cerebro registra todos los placeres de la misma manera, ya sea que se originen con una droga psicoactiva, una recompensa monetaria, un encuentro sexual o una comida satisfactoria. En el cerebro el placer tiene una firma distintiva: la liberación del neurotransmisor dopamina en el núcleo accumbens, un grupo de células nerviosas que se encuentran debajo de la corteza cerebral (ver imagen). La liberación de dopamina en el núcleo accumbens está tan constantemente ligada al placer que los neurocientíficos se refieren a la región como el centro de recompensa del cerebro.

Según la teoría actual sobre la adicción, la dopamina interactúa con otro neurotransmisor, el glutamato, para hacerse cargo del sistema cerebral de aprendizaje relacionado con la recompensa. Este sistema tiene un papel importante en el mantenimiento de la vida porque vincula las actividades necesarias para la supervivencia humana (como comer y tener relaciones sexuales) con placer y recompensa. Las sustancias y comportamientos adictivos estimulan el mismo circuito, y luego lo sobrecargan.

Todas las drogas, desde la nicotina hasta la heroína, causan un aumento particularmente poderoso de dopamina en el núcleo accumbens. La probabilidad de que el uso de una droga o la participación en una actividad gratificante conduzca a la adicción está directamente relacionada con la velocidad con la que promueve la liberación de dopamina, la intensidad de esa liberación y su confiabilidad.

Tolerancia y Compulsión

Con el tiempo, el cerebro se adapta de una manera que hace que la sustancia o actividad buscada sea menos placentera.

En la naturaleza, las recompensas generalmente vienen solo con tiempo y esfuerzo. Las drogas y comportamientos adictivos proporcionan un atajo, inundando el cerebro con dopamina y otros neurotransmisores.

Las drogas pueden liberar de 2 a 10 veces la cantidad de dopamina que las recompensas naturales, y lo hacen de manera más rápida. En una persona que se vuelve adicta, los receptores cerebrales se saturan. El cerebro responde produciendo menos dopamina o eliminando los receptores de dopamina, una adaptación similar a bajar el volumen de un altavoz cuando el ruido se vuelve demasiado fuerte.

Como resultado de estas adaptaciones, la dopamina tiene menos impacto en el centro de recompensa del cerebro. Las personas que desarrollan una adicción generalmente encuentran que, con el tiempo, la sustancia deseada ya no les da tanto placer. Tienen que tomar más para obtener la misma dopamina “alta” porque sus cerebros se han adaptado, un efecto conocido como tolerancia.

En este punto, entra en juego la compulsión. El placer asociado a una droga o comportamiento adictivo disminuye, y sin embargo, el recuerdo del efecto deseado y la necesidad de recrearlo (el deseo) persiste. Es como si la maquinaria normal de motivación ya no funcionara.

El proceso de aprendizaje mencionado anteriormente también entra en juego. El hipocampo y la amígdala almacenan información sobre las señales ambientales asociadas con la sustancia deseada, para que pueda ubicarse nuevamente. Estos recuerdos ayudan a crear una respuesta condicionada, un deseo intenso, cada vez que la persona se encuentra con esas señales ambientales.

Una persona adicta a la heroína puede estar en peligro de recaída cuando ve una aguja hipodérmica, por ejemplo, mientras que otra persona puede comenzar a beber nuevamente después de ver una botella de whisky. El aprendizaje condicionado ayuda a explicar por qué las personas que desarrollan una adicción corren el riesgo de recaer incluso después de años de abstinencia.

El Camino hacia la Recuperación

Debido a que la adicción se aprende y se almacena en el cerebro como memoria, la recuperación es un proceso lento y vacilante en el que disminuye la influencia de esos recuerdos. Alrededor del 40% al 60% de las personas con adicción a las drogas experimentan al menos una recaída después de una recuperación inicial.

Afortunadamente, existen varios tratamientos efectivos para la adicción, que generalmente combinan estrategias de autoayuda, psicoterapia y rehabilitación. Para algunos tipos de adicciones, los medicamentos también pueden ayudar. El camino hacia la recuperación es largo y lento pero posible. Generalmente, cuando una persona consigue más bienestar emocional y encontrarse mejor consigo misma, disminuye su necesidad de ser adicta.

Como se ha mencionado, cuando se trata de adicciones, la persona se mete poco a poco en ello sin darse cuenta y, para cuando se convierte en un problema de verdad, es posible que sus efectos en la vida de la persona sean graves y contribuyan a empeorar la calidad de vida de la persona en lugar de mejorarla, que es lo que se pretende con la adicción.

Debajo de una adicción hay un malestar emocional, una niña interior herida, una persona que se ha perdido. Si esa persona eres tú, puedes buscar ayuda para encontrar el camino de vuelta a ti. Lo que hay emocionalmente debajo de una adicción es malestar y dolor. Aprender a estar con ellos, a sostenerlos, es el primer paso para superar tu adicción.

En muchas personas que han crecido en familias narcisistas, cómo superar el abuso narcisista va íntimamente ligado a superar también una adicción, ya sea a una sustancia o a una relación tóxica.

Fuente: https://www.health.harvard.edu

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5 Tipos de Madres Tóxicas

Es un tabú del que “está mal” hablar, pero se trata de una realidad. No todas las personas han crecido con madres amables y amorosas, en un ambiente seguro, amable y enriquecedor.

Hay muchas personas que han crecido en familias en las que se han sentido aisladas o no comprendidas por su propia madre (o padre). La persona a la que un niño necesita acudir en momentos de dolor emocional puede ser perjudicial en más de un sentido. El vacío que deja este tipo de tristeza a menudo se prolonga hasta la edad adulta.

La mayor pérdida que experimentan las hijas no amadas es la pérdida de la autoestima innata y el sentido de pertenecer.

Una persona que pasa por una infancia así, tendrá mucha dificultad para quererse a sí misma y no acabar en relaciones tóxicas en las que repita las dinámicas de infancia. También tendrá muchos problemas para encontrar su lugar en el mundo, a todos los niveles: una casa a la que llamar hogar, un grupo al que pertenecer, ya sea de amigos o para crear su propia familia o un trabajo en el que encajar y sentirse valorada y reconocida.

Como adulto, es posible que aún te preguntes si tu forma de ser es lo que hizo que tu madre se comportara así. Es importante recuerdes que no ha sido culpa tuya. Puede que el mensaje que te hayan transmitido de forma consciente o inconsciente sea ése pero no es verdad, no es la realidad.

¿Qué tipo de maternidad has experimentado y cuál es el rol que ejercías en esa dinámica con tu madre? 

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, sigue leyendo…

5 Tipos de Madres Tóxicas

  1. La Madre Controladora 

Crecer con una madre controladora supone estar a la sombra de su personalidad. La madre controladora dicta todo sobre la vida de la niña: lo que tiene que ponerse, cómo tiene que hablar, con quién se puede relacionar o cómo debe comportarse en cada momento.

Si la niña intenta salirse del guión o disentir con lo que la madre manda o escoge para ella, puede amenazarla de forma obvia o velada, aplicarle el tratamiento de silencio, castigarla, manipularla, chantajearla,…

Hay un entrenamiento para que la niña busque la aprobación de la madre en todo lo que hace, privándola de escucharse a sí misma y tomar sus propias decisiones. La madre microgestiona toda la vida de la hija y la convence de que es por su propio bien.

Debido a esto, es posible que la hija de adulta sienta que tus opiniones o pensamientos no son lo suficientemente importantes como para expresarse o cumplirse o que tenga dificultades para tomar tus propias decisiones porque no sabe lo que quiere o porque tiende a buscar la validación de los demás.

  1. La Madre Narcisista

Una madre narcisista es la que ve a sus hijos como extensiones de sí misma, sin darse cuenta de que son personas independientes, no propiedades a las que utilizar para satisfacer necesidades (lo que se denomina “suministro narcisista”) no cubiertas o ventilar emocionalmente temas que son suyos.

Las madres (o padres) narcisistas suelen ver a sus hijas en términos de blanco o negro. Si hay más de una, por lo general, a una de ellas le asigna el papel del chivo expiatorio y a la otra el de la niña dorada.

El chivo expiatorio es la que para la madre narcisista “no puede hacer nada bien”. Esta niña es utilizada por la madre narcisista para proyectar en ella partes de su personalidad que rechaza, como la inseguridad o el miedo. Por ello, tendrá comportamientos para alimentar estas facetas en la niña. Son muy frecuentes frases como “lo haces mal”, “no sirves para nada”, “qué vamos a hacer contigo”. En muchas ocasiones, también la utilizará para descargar su rabia en ella, enfadándose con ella por cualquier excusa.

Esta niña crecerá con ese tipo de pensamientos, por lo que tendrá dificultades con su autoestima y con reconocerse y validarse como persona en todos los sentidos.

La niña dorada es la que para la madre narcisista “lo hace todo bien”. En esta niña proyectará todo lo que la madre narcisista considera buenas cualidades, inflándole el ego, igual que el de ella misma, dándole el mensaje de que es mejor que las demás personas. Esta niña también es manipulada por la madre, que condiciona su amor a que cumpla por completo con las expectativas que tiene puestas en ella y a la que suele utilizar, convirtiéndola muchas veces en una especie de asistente o secretaria personal.

Esta niña será muy exigente consigo misma en la edad adulta, dándole mucha importancia a la imagen que ofrece a los demás, sin saber realmente quién es y basando toda su existencia en sus logros.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, es importante que te des cuenta del rol que te asignó en la infancia.

  1. La Madre que actúa como si fuera ella la Hija

Esta inversión de los roles tiene el nombre de parentificación.

En esta dinámica, es la hija la que ha servido de apoyo a la madre, que la utiliza para sus necesidades emocionales en lugar de estar disponible para ella, cargándola con una responsabilidad que no le corresponde a una niña.

Crecer con una madre que necesitaba ser atendida o “salvada” de vez en cuando podría haber forzado a la niña a crecer más rápido de lo necesario, haciéndole sentir que siempre ha tenido que anteponer sus necesidades a las de su madre.

En la edad adulta, esto podría traducirse en la forma de expresar amor en una relación, tomando como referencia que querer es lo mismo que cuidar o ayudar a su pareja o priorizando siempre la comodidad  de su pareja frente a la propia.

  1. La Madre que se Fusiona

Esta madre se negó a respetar los límites del niño, por lo que ha llegado a un punto en el que la vida de la madre y la del niño están tan enredadas que no hay un “yo” y un “tú” sino que ambas viven en la fantasía de ser una sola persona.

Debido a esto, es posible que el niño haya crecido con un sentido confuso de sí mismo y sin una identidad personal verdadera.

A causa de esto, es probable que de adulto tienda a fusionarte con sus parejas, siendo emocionalmente dependiente y teniendo apego ansioso.

  1. La Madre negligente que inflige Daño Emocional

Una niña que no recibe elogios, reconocimiento o aceptación, crece anhelando conexiones y buscando atención positiva de los demás.

Este tipo de negligencia emocional priva a la niña del amor y afecto necesarios, que arrastrará hasta la edad adulta.

Éste es un tipo de negligencia que se da por omisión porque no hay acciones, por eso a veces es más difícil de detectar. A la niña no se le da ningún mensaje negativo pero se le priva del amor, el afecto y la atención que necesita.

En muchas ocasiones suele deberse a una situación de vida de la madre, como estar atravesando una depresión o pasar poco tiempo con su hija a causa del trabajo.

A causa de esto, la adulta tendrá problemas de autoestima, de conexión con otras personas, internamente sentirá que no merece amor ni atención y buscará la validación de otras personas.

Lo más importante es que te des cuenta de que, fuese cual fuese el tipo de madre que tuviste, su comportamiento no fue culpa tuya. Ella también tiene una herida de infancia que arrastra y que se pasa de generación en generación. Esas heridas no van a desaparecer, pero sí se pueden sanar en una gran medida. Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista o a cualquier otro tipo de madre tóxica, tan sólo tienes que buscar la ayuda de alguien te acompañe en el viaje de vuelta a tu niña interior para darle lo que necesita.

Fuente:https://daily.lessonslearnedinlife.com

6 Formas en que la Identidad Personal puede ser moldeada por Trauma en la Infancia

Los adultos que han sufrido trauma en su infancia pueden desarrollar Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo (CPTSD, por sus siglas en inglés), que se caracteriza por dificultades en la regulación emocional, la conciencia y la memoria, la autopercepción, una percepción distorsionada de los perpetradores del abuso (generalmente, los padres, con lo que la niña interioriza que la culpa es suya o que no está habiendo un abuso), dificultades en las relaciones con otras personas y  efectos negativos sobre el sentido de la vida y el mundo en general.

¿Cómo afecta el trauma en el desarrollo a la formación de la identidad de una persona?

La identidad incluye la integración de la emoción y el intelecto, la conciencia básica del estado emocional, sentirse seguro y coherente como individuo e incluso la experiencia básica de quién se es realmente. Todo esto se ve interrumpido por un trauma en el desarrollo, porque la supervivencia básica tiene prioridad sobre todas estas cosas, y la niña utiliza los recursos normalmente asignados para el desarrollo normal del yo a sobrevivir.

Es decir, las personas que han sufrido abuso/maltrato en su infancia, sufren una alteración en su desarrollo natural como personas, teniendo que estar más pendientes de sobrevivir a nivel emocional a un entorno hostil o nada nutriente que a crecer y evolucionar, a desarrollarse.

El trauma temprano cambia la trayectoria del desarrollo del cerebro, porque un entorno caracterizado por el miedo, por ejemplo, causa diferentes adaptaciones de los circuitos cerebrales que un entorno de seguridad, seguridad y amor. Cuanto antes siente la angustia el niño por ese entorno hostil, más profundo es el efecto que el trauma de desarrollo tendrá en su vida de adulto en general.

La identidad de los adultos con trauma en su desarrollo no resuelto a menudo se organiza en torno a ser un(a) superviviente y mantener la seguridad básica en relación con los demás, lo que lleva a repeticiones traumatizantes y desalentadoras, evitando experiencias orientadas al crecimiento. Se disocian de su entorno y de sí mismas y pueden permanecer desconectadas de sí mismas durante la infancia, la adolescencia y la edad adulta. Si quieres saber cómo recuperarte del abuso narcisista, te invitamos a que veas en cuántas de estas formas identitarias moldeadas por el trauma te ves identificado.

6 Formas Clave en las que la Identidad tiende a ser moldeada por Experiencias Traumáticas Anteriores

  1. Pérdida de la infancia: “Nunca tuve una infancia” o “No recuerdo mucho de mi infancia”.

    Las personas que experimentan una infancia muy angustiosa a menudo tienen grandes lagunas sobre sus primeros años de vida. Pueden recordar momentos particularmente vívidos, a veces como flashes pero sin poco contexto. A menudo no tienen una historia clara de sí mismas cuando eran niñas al menos hasta la adolescencia.

    Este sentido autobiográfico se denomina “narrativa coherente” en la teoría del apego y en las personas que han sufrido trauma temprano, suele estar ausente (la persona no recuerda mucho), ser falsa (la persona no es consciente de que ha sido maltratada) o estar simplificada en exceso (mi padre no sabía hablar, sólo gritar). Muchas de estas personas sienten que su infancia ha “sido robada”, y sin esa base, la identidad adulta se ve comprometida. Les resulta difícil formarse una identidad clara y suelen decir: “No sé quién soy”.

  2. Faltan partes de uno mismo: “Siempre he sentido que me faltaba algo, pero no sé qué es”.

    En un entorno que es hostil o poco nutriente, un niño desarrolla angustia crónica. Para evitar sentir esta angustia todo el tiempo, los niños a menudo se desconectan de sí mismos, se trata de un mecanismo de defensa que se llama disociación. Pueden llegar a confiar en una persona importante para tener estabilidad y hacer que parezca que todo estaba bien, por ejemplo ser un estudiante ejemplar con excelentes notas, dando la imagen de que todo está bien, mientras tienen poca o ninguna vida personal real.

    Más adelante en la vida, pueden sentir que faltan partes de sí mismos. A través del crecimiento personal y la terapia, pueden redescubrir e incluso crear de nuevo estas partes que faltan. Es común que estas partes que faltan se asocien con estados emocionales y recuerdos particulares, y que la integración conduzca a un sentido de la identidad más pleno.

  3. Atracción a las relaciones destructivas: “Soy el tipo de persona que siempre sale con personas que son malas para mí”.

    No es raro que las personas traumatizadas por sus cuidadores terminen con amistades, relaciones de pareja e incluso entornos de trabajo que no son buenos para ellos. Encuentran personas que se ajustan a su identidad traumática, incluso cuando intentan tomar decisiones diferentes y mejores, lo que lleva a una retraumatización a través de la repetición del pasado.

    Pueden terminar rodeados de personas emocionalmente no disponibles, personas abusivas o narcisistas, o terminar tratando de rescatar y arreglar a las personas con las que salen. Conscientemente, quieren encontrar a alguien que pueda proporcionar lo que saben que necesitan y desean, pero las influencias inconscientes los llevan por caminos no deseados y que son “familiares”.

    Con frecuencia, hay una poderosa “química” con las nuevas relaciones, lo que hace que parezca que la relación será diferente, sólo para darse cuenta desilusión que la dinámica se vuelve, de nuevo, demasiado familiar.

    Entrar repetidamente en relaciones destructivas puede ser desorientador y confuso, lo que lleva a uno a cuestionarse y a permanecer estancado en lugar de tener relaciones que le hagan evolucionar y crecer en la vida.

  4. Evitar las relaciones: “Estoy mejor sola”.

    Alternativamente, las personas con experiencias negativas de desarrollo pueden optar por evitar la cercanía y la intimidad y aislarse. A veces esto comienza temprano y otras más tarde, como una forma de romper el ciclo de relaciones perjudiciales. Estas personas pueden volverse contradependientes, que es la otra cara de la moneda de la codependencia. Un contradependiente dice: “No necesito a nadie”. Un codependidente dice: “Sin ti no puedo vivir”. Las dos son posturas extremas sobre cómo se posicionan frente a los demás en las relaciones.

    Pero las relaciones saludables con otras personas son cruciales para el desarrollo personal, ya que suponen oportunidades para el crecimiento y el cambio. No tener relaciones en la edad adulta como medida de autoprotección perjudica el desarrollo de una identidad completamente adulta, solidificando una autopercepción de indignidad (no soy digna de amor) y autocondena (yo misma me desahucio en el amor).

    La mayoría de nosotros tenemos la capacidad de ofrecer más de lo que pensamos y, por lo tanto, de apreciarnos más.

  5. Evitarse a uno mismo: “No me gusta pensar en mí mismo. Sólo me hace sentir mal”.

    Especialmente cuando el trauma infantil fue un componente definitorio de las relaciones más importantes en la infancia (padres, hermanos y otras personas importantes), cualquier recordatorio de esas experiencias (un detonante) puede conducir a esfuerzos por alejar las emociones y experiencias dolorosas a través de escaparse de uno mismo.

    La conexión con uno mismo, como con los demás, es un poderoso recordatorio de traumas anteriores, activando recuerdos y emociones que pueden ser difíciles de manejar. El autocuidado se ve afectado, y uno aprende a vivir separado de uno mismo como una cuestión de hábito. Es posible que no puedan contactar consigo mismos, con sus emociones y huyan de cualquier estímulo para hacerlo. El sentido del yo, en estos casos, a menudo se caracteriza por el asco (“Me doy asco”) y la maldad esencial (“Soy malo“), lo que refleja una identidad traumática rígida, esto es, la propia persona no se ve con la capacidad de cambiar o evolucionar.

  6. Dificultad para integrar las emociones en la identidad de uno: “No soy el tipo de persona que tiene fuertes sentimientos sobre las cosas“.

    Cuando a las emociones y los sentimientos no se les ha dado un lugar en la familia de origen, las emociones se separan de la identidad, lo que lleva a la confusión y un sentido inestable de uno mismo. Necesitamos las emociones para ser plenamente nosotros mismos y para tomar decisiones. La desregulación emocional conduce a problemas por decisiones impulsivas y se interpone en el camino para formar relaciones saludables con los demás.

    Las personas pueden experimentar una sensación de entumecimiento emocional o (paradójicamente) sentir que no tienen ninguna emoción en absoluto. Pueden experimentar una gama limitada de emociones o sentir las emociones de forma apagada. Pueden, por ejemplo, sólo ser capaces de sentir emociones vagas, como frustración o aburrimiento, o pueden acumular la rabia hasta explotar. Es posible que sólo sientan emociones negativas sobre sí mismos, como asco y odio a sí mismos, y retrocedan ante cualquier cosa o persona que presente una visión positiva de ellos, se sientan incómodos con la gratitud de los demás, o sientan desconfianza cuando otras personas les expresan amabilidad. Pueden adoptar una identidad excesivamente intelectualizada, actuando forzados o incómodos con los demás.

    Esto conduce a dificultades en las relaciones personales, ya que las emociones son necesarias para la intimidad y dar forma a las opciones de vida (estilo de vida, carrera profesional, elecciones de pareja…).

    La reintegración de las emociones en el sentido de uno mismo es gratificante y necesaria para el crecimiento.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Recuperarse del abuso narcisista consiste, en parte, en recuperar partes de ti causadas por el trauma. Si te sientes identificada con lo que se menciona en este artículo, es más que probable que hayas sufrido un trauma en tu infancia y que arrastres dificultades en el desarrollo a causa de esto. Con la terapia se pueden recuperar partes perdidas de una misma o incluso crear nuevas. Al final de ese camino la que está eres tú, entera. 

Si te interesa saber más sobre este tema, te recomiendo el libro “Despertando al Tigre. Sanando el Trauma”, de Peter Levine.

El Resentimiento

¿Prefieres el resentimiento o el perdón? Puedes escoger entre uno u otro.

Qué es el Resentimiento

En las familias narcisistas/disfuncionales suele haber un tema con la rabia en general. O bien no se muestra ni se reconoce en absoluto y la familia tiene muchos comportamientos pasivo-agresivos, o bien hay una muestra excesiva de ella, siendo utilizada por el/la narcisista para abusar, controlar y dominar a los demás miembros de la familia.

Si uno de los hijos de la familia es escogido para ejercer el rol del chivo expiatorio, el/la narcisista de la familia le vomitará su rabia (que no sabe gestionar) de una forma abusiva, durante años, lo que llevará a esta persona a crecer con esta emoción de una forma intensa, teniendo problemas para gestionarla, sin saber cuál es su origen y pudiendo derivar en el resentimiento crónico.

El resentimiento supone arrastrar una rabia antigua, de infancia, hasta la edad adulta, que lleva a una actitud beligerante y auto-destructiva. Una persona con resentimiento crónico se suele sentir mal consigo misma, cree que la vida le debe algo y está constantemente a la defensiva.

A diferencia de la rabia, que es estimulada por incidentes o pensamientos concretos, el resentimiento crónico tiene que ver más bien con un poso de rabia antigua, que está como de fondo la mayor parte del tiempo. Es una defensa general del ego: cuanto más frágil es el ego, más resentimiento se requiere para la defensa.

Para quienes más lo necesitan, la defensa del ego es más importante que el aprendizaje, la verdad y la razón. Por lo tanto, el resentimiento distorsiona en gran medida el pensamiento a través de:

  • La simplificación excesiva, por ejemplo, “Este tío es tonto y punto”.
  • El sesgo de confirmación, por ejemplo, “Todas las personas tienen pareja menos yo”.
  • La incapacidad para comprender otras perspectivas, por ejemplo, no poner nada de tu parte para resolver un conflicto con otra persona.
  • La prueba de la realidad deteriorada vs principio de realidad, que supone una incapacidad para distinguir los pensamientos de la realidad, por ejemplo, “Mis compañeros de trabajo tienen un complot contra mí” en lugar de “Estoy paranoica”.

Con el tiempo, el resentimiento se convierte en una visión del mundo o una forma de vida. Debido a que los resentidos tienen que devaluar a los demás para proteger sus frágiles egos, el resentimiento crónico en las relaciones íntimas inevitablemente conduce a alguna forma de abuso verbal o emocional y, al final, si la pareja se queda allí, al desprecio y al asco.

Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, superar el resentimiento es algo que te llevará a estar a otro lugar en la vida.

Características del Resentimiento en las Relaciones

  • Alta reactividad emocional: un sentimiento negativo en uno desencadena el caos o el cierre en banda por parte de la otra.
  • Regulación externa de las emociones: las emociones desagradables están reguladas por intentos de controlar o devaluar a la otra persona.
  • Luchas de poder: intentar “ganar” o estar por encima de la otra persona en lugar de reconciliarse y conectarse.
  • Crítica, obstrucción, defensa, desprecio.
  • Caminar como ‘pisando huevos’: ambas partes sienten esto, pero típicamente será una de ellas la que se comporte como si la relación fuera un campo de minas en un intento por evitar el resentimiento o abuso por parte de la otra.
  • Abanico emocional estrecho y rígido: las partes se balancean entre el resentimiento y la depresión, con poca experiencia emocional en el medio.

Aunque se entiende mejor como un conjunto de malos hábitos en lugar de como una adicción, como algunos autores han sugerido, el resentimiento comparte con las adicciones la necesidad de “tocar fondo” antes de que haya motivación para cambiar. Eso es porque el resentimiento requiere una atribución de culpa: “Es culpa de alguien que yo me sienta mal o impotente”. Las emociones negativas parecen castigos (a una misma) que requieren represalias (a otras personas) en lugar de motivaciones para sanar y mejorar. Las personas resentidas generalmente tienen que tocar fondo: perder una relación, ser despedidas de un trabajo,.. antes de que haya suficiente motivación para responsabilizarse y cambiar de actitud.

Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, el tema de un cambio de actitud, presencia y percepción de la realidad es fundamental. Si quieres saber cómo superar el resentimiento al que te ha llevado el abuso narcisista, te damos las claves.

 Cómo Superar el Resentimiento

Las personas resentidas se sienten devaluadas e impotentes sin el resentimiento. Antes de renunciar a una defensa que probablemente hayan mantenido desde la infancia, sus egos necesitan una forma más efectiva de sentirse valiosos y poderosos, es decir, capaces de actuar en su mejor interés a largo plazo.

  • Una persona resentida reacciona de forma agresiva y se queja mucho de los demás. Lo primero es que se de cuenta de que tiene una actitud que es tóxica y dañina para sí misma y para las personas que le rodean.
  • Encontrar la motivación dentro de sí misma que le lleve a construir en lugar de destruir.
  • Dejar de poner la atención afuera. Cuando la persona sienta rabia, darle herramientas para que aprenda a gestionarla en lugar de culpar a los demás de ella.
  • Aumentar el poder personal. Muchas personas resentidas entran en juegos de poder en el que la premisa es: ‘el poder o lo tienes tú o lo tengo yo’, y gastan una cantidad enorme de energía en ganar la batalla del poder. Cuando una persona aumenta su poder personal, no necesita competir con nadie por él porque es consciente de que nadie se lo puede quitar si ella no lo da. Actuar desde el poder personal supone respetarse a una misma y a las personas con las que nos relacionamos.

Todo estos son pasos que te llevarán a abandonar el resentimiento, tener una visión más realista de ti misma y de los demás y a perdonarte a ti y a la persona de tu familia que te transmitió su problema con la rabia.

Como tantos otros temas de la terapia, el resentimiento es algo que lleva un tiempo superar, que requiere de paciencia y que supone un cambio de perspectiva, para estar más en el agradecimiento y el perdón y menos en la queja y la deuda emocional. Es posible que necesites que una persona te acompañe en este proceso de liberar el resentimiento.

Romper las defensas del ego no es algo fácil, porque suele llevar a la persona a sentirse indefensa y sin recursos. A la larga, es lo contrario, ya que el ego te está defendiendo de algo que ya no está y que te comportas como siguiese ahí. El único lugar en el que sigue viviendo es dentro de ti. Hasta que lo liberes y lo dejes ir para abrazar el presente.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

7 Comportamientos con los que te Haces Auto-Sabotaje (Y Quizás No Te Des Cuenta)

Qué es el Auto-Sabotaje

El auto-sabotaje sucede cuando una parte de ti actúa en conflicto con otra parte de ti. Cuando nos involucramos en comportamientos de auto-sabotaje, es porque hay un conflicto dentro de nosotras. Una parte de ti quiere una cosa y otra parte de ti quiere algo completamente diferente. Una de esas partes suele ser consciente y la otra, inconsciente.

Por ejemplo, pongamos que uno de tus deseos desde hace tiempo es el de cambiar de trabajo. Para ello, te has esforzado mucho en mejorar tu cv, aplicas a ofertas de trabajo y haces malabares para ir a las entrevistas y compaginarlas con tu trabajo actual. Sin embargo, al final siempre te pasan cosas. O bien llegas tarde a la entrevista, o bien dices algo inconveniente a la persona que te está entrevistando,… La parte consciente de ti que quiere cambiar de trabajo entra en conflicto con la parte inconsciente, que cree que no se merece un trabajo mejor o que tiene miedo al cambio. Cuando entran en conflicto es cuando se da el auto-sabotaje.

Los comportamientos de auto-sabotaje pueden ser graves y obvios, como las adicciones, comer en exceso o de menos o las auto-lesiones. Pero en lo que me voy a centrar en este artículo es en formas más sutiles y no tan obvias en las que te saboteas a ti misma.

Ayuda para Sobrevivir a Padres Narcisistas

Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, sigue leyendo..

  1. Tienes “Miedo al Éxito”

Cuando las personas hablan sobre el miedo al éxito, a lo que realmente se refieren es al miedo al cambio. Las barreras psicológicas al cambio están profundamente arraigadas en tu cerebro. El cerebro está acostumbrado a ir “en automático”, por los caminos (carreteras neuronales) que ya conoce. Hacerle cambiar de carretera es algo que lleva tiempo y paciencia.

Nos preocupa que el éxito nos convierta en personas diferentes. Nos preocupa que el éxito aleje a nuestros amigos o familiares. O que la nueva responsabilidad nos abrume.

La clave es no detenerse en cómo esa responsabilidad podría salir mal, sino cómo dar ese paso puede capacitarte para hacer cosas más grandes, más satisfactorias y que te traigan una mayor recompensa a nivel personal, económico y social.

  1. Valoras Demasiadas Opciones

Muchas opciones no son necesariamente algo bueno. Demasiadas opciones pueden conducir a una parálisis a la hora de tomar decisiones. Las opciones pueden congelarte y hacer que le des muchas vueltas a los potenciales caminos frente a ti.

El secreto para derrotar a la parálisis por análisis es pasar a la acción. Escoger una cosa te llevará a aceptar la pérdida de las demás opciones. Es es a lo que tienes miedo. Si lo pasas a la acción, ya no es un miedo sino un hecho. En esta vida es necesario escoger y no hay nada que sea perfecto, todo tiene sus pros y sus contras.

Y prácticamente nada de lo que hacemos es irreversible.  Encontrar lo que quieres hacer en la vida es un proceso, por lo que es importante pasar a la acción para averiguarlo.

  1. Lo Dejas cuando la Cosa se Complica

Algo que tienen en común las hijas de narcisistas es que para algunas cosas son muy resilientes y para otras tienen un patrón en el que empiezan algo con mucho entusiasmo para dejarlo al poco tiempo. Hay una falta de compromiso y una pérdida de ilusión de lo que no es nuevo que hacen que los proyectos no les duren mucho.

También hay una falta de fe en sí mismas y en que pueden conseguir lo que se propongan. Muchas veces no se han metido en algo de verdad, a fondo, y ya están pensando en dejarlo. Hay una diferencia entre fracasar rápido y dejarlo rápido. Te invito a que te preguntes cuál de las dos es la que haces.

No auto-sabotearte con esto tiene que ver con no dejarlo, quedarte cuando la cosa se complica y, por encima de todo, tener fe en ti y paciencia en un proceso que te llevará a donde quieres.

  1. No te Tomas En Serio 

Ya sea tu situación laboral, de pareja, social,… hay una tendencia a no tomarte en serio a ti mismo, como tus padres narcisistas lo hacían con el niño que fuiste. Puede tratarse de una pareja que te maltrata, una jefa que te hace mobbing o un amigo que se aprovecha de ti.

Te quedas o permites situaciones que te hacen daño porque tienes una tendencia a minimizarlas o justificarlas en lugar de lidiar con lo que realmente son y dar los pasos para salir de ellas.

Y esto nos lleva a..

  1. Te rodeas de Personas que son Tóxicas 

Hay una frase de Sigmund Freud que dice:

Antes de que te diagnostiques con depresión o baja autoestima, primero asegúrate de no estar rodeado de idiotas.

Las personas con las que compartes tu tiempo, en las que confías, se acaban convirtiendo en una influencia muy importante en tu vida. Si esas personas son envidiosas, celosas, inseguras, competitivas, poco empáticas,.. antes o después, acabarán teniendo ese tipo de comportamientos contigo. Una persona que ha crecido en una familia narcisista y que es empática, tenderá a tener vínculos con personas narcisistas en su edad adulta. Algunas simplemente egocéntricas, otras con Trastorno Narcisista de la Personalidad. Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, empieza a observar de qué personas te rodeas en tu vida.

Quizás te vendría bien echar una mirada alrededor y pararte a mirar con qué personas compartes tu tiempo y en quiénes confías. Si ves comportamientos en estas personas que no te gustan, tienes todo el derecho a dejarlas. Es tu vida y tienes todo el derecho a pasarla con quien tú quieras y a rodearte de personas que te nutran y te quieran de forma genuina.

  1. Te cuentas una Historia Negativa sobre ti Mismo

Muchos de nosotros vivimos con historias negativas en nuestras cabezas:

  • Nunca voy a ser lo suficientemente bueno.
  • Nunca cumpliré con las expectativas de mis padres narcisistas.
  • Siempre seré de los segundones.

¿Qué crees que le está haciendo a tu autoestima cuando te cuentas repetidamente una historia negativa sobre ti misma? Este tipo de diálogos internos negativos llevan a la profecía auto-cumplida. Lo que te dices que va a ocurrir te lleva a acciones que hagan que al final sea eso lo que ocurra. No depende del mundo exterior sino de ti mismo.

Suelta tu pasado. Te despiertas todos los días con el resto de tu vida por delante. Es hora de pasar la página a un nuevo capítulo.

  1. Te Echas para Atrás en el Último Momento

Ya puede ser una cita en Tinder o una entrevista de trabajo. Pones toda la energía en conseguir algo nuevo que quieres en tu vida y cuando llega el momento de ponerlo de verdad en acción, te echas para atrás.

Puede ser que te ocurra un “accidente” inesperado como quedarte sin batería en el móvil o retrasarte demasiado en llegar porque te has perdido. En realidad te estás saboteando de forma inconsciente y sutil.

Si internamente no te crees realmente que tienes derecho a una relación de pareja o a un mejor trabajo que el actual, no sucederá. Pero no porque el universo no quiere que suceda sino porque tú misma te crees sin derecho a ello. El universo sólo te da lo que le pides, ya sea consciente o inconscientemente.

El auto-sabotaje es un comportamiento aprendido que, como todos los patrones de comportamiento, se puede cambiar. Es un discurso interno en el que te repites a ti misma lo que te decían en tu infancia tu padre/madre narcisista. Es hora de soltar esto. Lo que te decían en tu infancia no era la verdad sino el producto de una persona con un trastorno mental y un ego desmedido.

Date a ti misma la oportunidad de prosperar, mejorar y ser feliz. Cuanto más conectada estés con el derecho que tienes a todo esto, menos te sabotearás a ti misma.

Quiérete en todo este proceso. El auto-sabotaje supone patrones de comportamiento de toda una vida. Si durante el proceso de cambio, das algún paso hacia atrás y te auto-saboteas, puedes tomártelo simplemente como parte del proceso y de tu aprendizaje. Recuerda, mientras tanto, disfrutar del camino. Así es como te ayudarás a ti misma a sobrevivir a tus padres narcisistas y prosperar en la vida.

Fuente: http://agilelifestyle.net/

Control=Resistencia

Control y Resistencia= dejar que la ola te golpee intentando no caerte y controlarla. Aceptación=ayudarte a surfear la ola lo mejor que puedas sin cuestionarla.

El Control y la Resistencia

Las personas queremos controlar. Lo que no daríamos por tener más control en nuestras relaciones, el trabajo y nuestras vidas en general.

No es que lo vayamos gritando a los cuatro vientos. Más bien nos protegemos un poco, preguntando a familiares, terapeutas y amigos cómo gestionar mejor nuestras vidas y a otras personas. Cómo podemos cambiar este o aquel aspecto de nosotros mismos o de nuestras circunstancias, cómo podríamos lidiar mejor con situaciones y relaciones concretas.

No hay nada de malo en querer crecimiento y desarrollo. Sin embargo, eso no es lo que la mayoría de nosotras buscamos realmente. La prueba está en el conjunto de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. A pesar de todas nuestras preguntas y dudas, muchas de nosotras nos sentimos bastante atrapadas. No importa la energía que invirtamos, permanecemos paradas, como en un bucle.

Muchas personas cuando llegan a terapia se encuentran con que con su comportamiento lo que pretenden es librarse de la tensión creando más tensión, forzar la flexibilidad de forma rígida y controlar su libertad o la de otras personas.

¿Por qué es esto? ¿Por qué persistimos en intentar controlar nuestro camino hacia la libertad personal, creativa y profesional?  La respuesta es que la mayoría de nosotros no queremos libertad.

Antes de estar en desacuerdo, echa un vistazo a tu propia vida. Mira las áreas en las que desearías tener un mayor nivel de libertad, paz y vitalidad. Si todavía no has logrado estas cosas, apuesto a que lo que realmente buscas es el control. O dicho de otra manera, libertad a tu manera.

Sí, quieres una buena relación de pareja, si eso significa que la otra persona es así y asá. Sí, deseas una carrera satisfactoria, con la condición de que implique tal y tal. Y sí, quieres hijos mientras bla, bla, bla.

Eso no quiere decir que no debas tener estándares, esperanzas y objetivos.

Pero si estás luchando o sientes la necesidad de controlar, es menos probable que algo esté mal con el objeto de tus deseos y que haya algo a lo que no hayas querido renunciar para poder obtener lo que dices que quieres. Incluyendo lo que podrían ser estándares imposibles. O tal vez un estándar que cambia cada vez que lo que afirmas anhelar se acerca demasiado, se vuelve demasiado cómodo para ti.

Cuando anhelamos que las cosas sean como queremos que sean, en lugar de como son, eso no es una búsqueda de libertad. Eso es resistencia. Especialmente si lo que queremos va en contra de la realidad…

¿Qué es exactamente lo que estamos resistiendo?

Las circunstancias de la vida.

Cómo somos nosotros y otras personas.

Lo que pasó.

Lo que podría pasar.

Resistimos la vida y a otras personas. Resistimos el pasado y el futuro. Resistimos nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y a nosotras mismas. Resistimos la verdad. Y luego nos engañamos pensando que si resistimos lo suficiente, si tratamos de controlar lo suficiente, al final seremos libres.

Verificación de la realidad: no puedes cambiar una situación o circunstancia cuando estás en proceso de resistirla. Del mismo modo que no puedes atrapar una pelota de playa si estás sosteniendo otra en tus manos, no puedes aceptar algo nuevo hasta que dejes de lado las viejas y dolorosas razones y argumentos sobre por qué las cosas son así.

Para ser clara, no estoy diciendo que debamos lanzar todo al viento, mirando pasivamente mientras el mundo y otras personas nos pasan por delante. De ningún modo. Lo opuesto al control no es la pereza o la apatía. 

Lo Opuesto al Control es la Aceptación

Cuando aceptas, cuando abandonas la ilusión de control, no sólo descubres la paz y la libertad que conlleva. Te vuelves, tal vez por primera vez, empoderado para manejar cualquier cosa que se te presente.

¿Por qué? Porque no hay energía que se dedique a detenerte por más tiempo. El descanso (congelación) que te has tomado se termina, y finalmente puedes avanzar con poder, libertad y la capacidad de expresarte completamente y crear en el mundo … un mundo, ahora te das cuenta, que está lleno de oportunidades y amor.

Así que haz las paces con la vida. Acéptate a ti misma y al mundo tal y como sois. Ríndete a surfear las olas en lugar de mantenerte terca e inmóvil mientras te golpean. Cuando lo haces, la necesidad de controlar se disipa y surge la libertad. Y junto con esto, el sentido y finalmente el conocimiento de que cualquier cosa, y todo, es posible.

La Familia Narcisista y el Control

La Familia Narcisista es un escenario en el que los niños aprenden a controlar desde muy pequeños porque así mantienen la idea ilusoria de que habrá menos abuso o maltrato y más amor. Aprenden a controlarse a sí mismos, con comportamientos como no expresar sus emociones o a permanecer callados y quietos; también aprenden a controlar a sus padres, identificando sus estados emocionales y anticipándose a lo que el padre/madre puede necesitar para dárselo.

Se trata de un ambiente en el que no hay lugar para la espontaneidad, las expectativas respecto a los niños son poco realistas y no hay libertad.

El control, como hemos visto, está muy relacionado con la resistencia. La resistencia es algo normal porque evita el dolor. Lo único es que atravesar ese dolor es lo que realmente sana, evitarlo supone seguir teniendo el dolor dentro, atascado.

La resistencia seguramente es algo que te haya ayudado a lo largo de tu vida para llegar hasta donde estás, para sobrevivir. Sin embargo, si lo que quieres es salir del abuso narcisista y tener cambios profundos y verdaderos en tu vida, esos no te los va a dar la resistencia, que te hace perseverar, ser rígida y pensar que hay un solo camino para las cosas.

Aceptar y soltar la resistencia es doloroso y te pondrá frente a frente con tu vulnerabilidad y tu realidad. También requiere de muchas dosis de perdón hacia ti misma, aceptando el daño que te has hecho porque en tu pasado no contabas con los mismos recursos personales que en tu presente si aceptas.

Aceptar que has vivido en una familia donde uno de sus miembros tiene un trastorno mental (Trastorno Narcisista de la Personalidad) es algo duro y difícil, pero sólo eso es lo que te llevará a cambiar el rumbo de tu vida para reconstruirte y ser lo que tú quieras, sin que tu pasado sea ya una pesada mochila que no te deja caminar sino algo que te pasó pero que no define quién eres.

Si quieres salir del abuso narcisista, es necesario que sientas lo doloroso de tu infancia para que puedas, por fin, transformar estos sentimientos en una alquimia que se da en el hoy, en el presente.

No has podido escoger dónde empieza tu vida. Nadie puede. Lo que sí está en tu mano es escoger dónde estás hoy y hacia dónde vas mañana. Pon la intención en las cosas que quieras conseguir y suelta el control. El universo se encargará de hacer el resto.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Qué Son los Dobles Mensajes (Y Cómo Superarlos)

¿Qué son los Dobles Mensajes?

Los dobles mensajes causan muchos problemas de comunicación en las relaciones íntimas y en las relaciones en general. Un mensaje mixto (o mensaje doble) es una comunicación que envía información contradictoria, verbal y/o no verbal. La forma en que la que puedes identificar que estás recibiendo un doble mensaje es porque te genera confusión.

Lo que ocurre con los dobles mensajes es que hay una falta de coherencia y ésta puede tener varias formas:

  1. Lo que dice una persona entra en conflicto con lo que dijo anteriormente.
  2. Lo que hace una persona entra en conflicto con lo que hizo anteriormente.
  3. Lo que una persona dice entra en conflicto con lo que hace.
  4. Lo que dice una persona entra en conflicto con su lenguaje corporal.

La psicología que está detrás de los Dobles Mensajes

Muchas codependientes que han crecido una familia narcisista/disfuncional, no han aprendido a comunicar cómo se sienten realmente. Suelen sentir culpa, dudas e inseguridad que se acaban convirtiendo en dobles mensajes. Construimos muros y ponemos distancia en nuestras relaciones cuando no expresamos nuestros verdaderos sentimientos y emociones. Si quieres saber cuál es el tratamiento después del narcisista, superar los dobles mensajes supone un paso importante.

A los codependientes o dependientes emocionales no se les ha enseñado cómo comunicarse de una forma clara y honesta, con amor y amabilidad, sobre lo que realmente quieren y necesitan. Es un conjunto de habilidades que necesita ser cultivado.

La comunicación online a través de whatsapp, redes sociales,… también es un campo fácil para los dobles mensajes. Sin escuchar la voz de una persona o ver su lenguaje corporal es muy fácil malinterpretar un mensaje neutro como “No estoy seguro de cuáles son mis planes” por algo completamente diferente.

Sobre esto, es importante tener en cuenta que las personas que, consciente o inconscientemente emiten dobles mensajes, son muy proclives a comunicarse más a través de estos medios online en lugar de cara a cara. Es frecuente, por ejemplo, que la fase de love bombing o bombardeo de amor de una narcisista se realice a través de whatsapp o Facebook y no en persona.

Dobles Mensajes y Estilos de Apego

Hay una relación entre los dobles mensajes y el tipo de apego que tengamos: sano, ansioso-ambivalente, evitativo o desorganizado. Los tres últimos estilos, que son disfuncionales, dan lugar a una comunicación que puede contener muchos dobles mensajes.

  • Las personas con un tipo de apego ansioso, suelen tener lo que se llaman comportamientos de protesta. Un ejemplo de esto es que la pareja de una persona con apego ansioso le dice que el fin de semana va a salir con unos amigos. A la persona con apego ansioso no le gusta esto, la hace sentirse abandonada. En lugar de manifestar esto de forma asertiva a su pareja le dice “ok”, y después tiene comportamientos como guardar silencio durante todo el fin de semana.
  • Las personas con apego evitativo buscan constantemente a alguien mejor por miedo a la verdadera intimidad. Sus dobles mensajes pueden hacer sentir a su pareja que no es lo suficientemente buena y desgastar su autoestima. Un ejemplo de esto es una persona con apego evitativo que entabla un vínculo con otra dándole a entender que están teniendo una relación pero sin llegar a concretarlo, evitando “cerrar” el vínculo sólo con esa persona. Su comportamiento dice una cosa pero no habla del tema para evitar tener que definirse y con eso comprometerse.
  • Las personas con apego desorganizado dan un doble mensaje a sus parejas en el sentido de que hay días en los que querrán estar muy cerca de ella y dar y recibir señales constantes de amor y otros días en los que se alejarán, poniéndose frías y distantes o provocando conflictos. Tienen una dinámica de amor/odio que puede ser muy confusa y dolorosa para su pareja.

Si tienes uno de estos tres tipos de apego, es probable que, aunque lo practiques, tiendas a seguir emitiendo dobles mensajes a tu pareja. Simplemente hacerlo consciente y transmitir esto a tu pareja para que te ayude, puede ser el mejor tratamiento después del narcisista.

Cómo Superar los Dobles Mensajes

Los dobles mensajes son un síntoma de un tema más importante, que puede ser:

La incapacidad para comunicarnos de manera efectiva por miedo, culpa, inseguridad,…

No tener claro lo que queremos

Tener claro lo que queremos y emitir dobles mensajes con la intención de confundir a la persona que recibe esos dobles mensajes para tener una situación de ventaja frente a la otra persona.

Más abajo te damos algunos consejos de comunicación aprobados por terapeutas de relaciones para acabar con los dobles mensajes:

  •  Muestra tu Verdadero Yo

    La mejor manera de evitar interpretaciones erróneas es transmitir autenticidad. No cambiar quién eres  para impresionar o agradar a otras personas. En cambio, sé genuino en cómo te ves a ti mismo y te comportas desde el primer día de cualquier relación.

    Cuando emites dobles mensajes sobre quién eres, recibirás dobles mensajes de la otra persona. Mostrar la mejor versión de ti mismo y no como otra persona quiere que seas, te ayudará a reducir los dobles mensajes.

  • Acércate a los Dobles Mensajes con curiosidad

    Es realmente fácil caer en la trampa de culparnos a nosotras mismas cuando nos sentimos rechazadas por alguien o confundidas acerca de una relación. Cambia esa autoculpa por una verdadera curiosidad por la otra persona mientras tratas de descubrir lo que realmente está sucediendo.

    No te tomes lo que ocurre como algo personal sino que intenta verlo como una dinámica que ya tiene la persona con la que te relacionas y que no te lo aplica sólo a ti.

  • Comienza las frases con “Yo”

    Lo único de lo que puedes estar seguro en una relación es cómo te sientes. El uso de frases que comienzan con “Yo“, en lugar de ““, enfoca el diálogo en algo que es cierto para ti y de lo que te haces responsable. Esto suele hacer que la persona no se sienta acusada y esté más abierta a dialogar. Por ejemplo: “Me siento insegura y no tengo claro qué es lo que quieres de mí o de esta relación“.

  • Saber cuándo es hora de Pasar Página

    Si no puedes encontrar un terreno común en tu comunicación, podría ser el momento de terminar con la relación y pasar página. Esto simplemente significa que la relación no puede cubrir tus necesidades. Si tienes un patrón inconsciente de dar dobles mensajes, es probable que suelas entablar relaciones con personas que hacen lo mismo.

    No puedes detener o evitar que otras personas te envíen dobles mensajes. Lo que sí puedes hacer es cambiar la forma en que respondes a ellos. Al contarle a la otra persona sobre tu confusión, le estás haciendo saber el impacto de su comportamiento en ti. Esto tiene el potencial de mejorar la conexión.

    Cuando la otra persona se da cuenta de que está enviando dobles mensajes, le estás dando la oportunidad de que sea coherente. Puede ser que no estéis realmente en conflicto y no os deis cuenta de que estáis sonando o actuando como lo estáis haciendo.

    Si la otra persona no reconoce o entiende que está dando un doble mensaje, ahí tú ya no puedes hacer mucho más.  Lo que sí está en tu mano es decidir si te quedas o si pasas página para dar espacio a otras relaciones donde la comunicación sea más sana y honesta, orientada a la intimidad y la conexión.

    Parte del tratamiento después del narcisista consiste en alejarte de las personas que ya no resuenan con lo que tú quieres y con quién eres.

Fuente: https://www.healthyway.com