3 síntomas claves en Adultos que han sufrido Abandono Emocional en la Infancia

  1. No sueles obtener lo que Quieres a menos que sea por casualidad

    No saber lo que sientes hace que sea difícil saber lo que quieres. Eso es porque “querer” es un sentimiento, no un pensamiento. Hay personas muy talentosas y capaces que van a la deriva en sus vidas, tomando decisiones que no son del todo adecuadas para ellas, o que van a donde les lleve la marea. A veces obtienen lo que quieren, pero a menudo es una cuestión de suerte, no de elección. 

  2. No te conoces a ti Mismo

    Cuando estás desconectado de tus propios sentimientos, estás bloqueado de la parte más profundamente personal de lo que eres. Probablemente seas bueno percibiendo y cuidando a otras personas, pero no te prestas atención a ti mismo.

    De hecho, sigues reprimiendo tu verdadero yo exactamente de la misma manera en que tus padres, tal vez sin intención, te aplastaron cuando eras niño. Tienes heridas y triunfos, pérdidas y logros, dolores y amor, ira y placer, tristeza y alegría, todo dentro de ti. Si empiezas a escuchar, aprenderás quién eres en realidad. 

  3. Ocultas tu Luz

    Otras personas vislumbran tu luz, aunque probablemente no tengas idea de que la tienes. Lo has visto en el pasado, cuando te has sorprendido haciendo algo que creías imposible de hacer, te enfrentabas a un miedo, sentías una conexión con alguien importante para ti o te sentías vulnerable de una manera valiente. Si piensas sobre esto, lo recordarás.

    Tu luz es especial porque tú eres única. Es un producto de tus genes, tus emociones y tus experiencias de vida. Otras personas lo ven, aunque lo ocultes. Poniéndote al margen o tratando de permanecer invisible, evitando conflictos o teniendo miedo de “sacudir el avispero”. Todas ellas son formas de ocultar tu luz.

    Tristemente, a medida que mantienes tu luz silenciada, estás retrasando ser tu verdadero yo. Lo que sientes “seguro” (tu zona de confort) es en realidad “oscuro” (no es tu verdadero yo, es el ego que has adoptado, lo que te has dicho que eres, pero en realidad no eres eso, eres mucho más).

La causa de todas estas luchas es simple: tus padres/cuidadores no respondieron lo suficiente a tus emociones en tu infancia. Esto es justo lo que puedes hacer de adulto para cambiarlo.

Puedes comenzar de inmediato simplemente prestando atención a tus sentimientos.

Tómate el tiempo para darte cuenta de cuándo sientes algo, aprende a nombrar lo que sientes y comienza a utilizar tus sentimientos para guiarte en tu vida.

Cuando haces el trabajo, puedes cosechar las recompensas. Gradualmente comenzarás a conocerte a ti misma, a obtener lo que deseas y a dejar que tu luz brille al fin 😊

Para saber si has crecido con abandono emocional, puedes hacer este test de la web de Jonice Webb, terapeuta especialista en abandono emocional.

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7 Señales de que has crecido con Abandono Emocional

El abandono emocional en la infancia es simple en su definición y poderoso en sus efectos. Sucede cuando tus padres no respondieron lo suficiente a tus necesidades emocionales en la infancia.

El abandono emocional es una experiencia infantil invisible e inolvidable. Si no la haces consciente, puede colgar sobre ti como una nube, ensombreciendo toda tu vida adulta.

¿Qué hace que la negligencia emocional infantil sea invisible y que no se olvide a un nivel inconsciente?

Varios factores importantes:

  1. Puede suceder en familias amables y afectuosas, que no carecen de nada material.
  2. En segundo lugar, la falta de respuesta de tus padres no es algo que pasó en tu infancia. ES ALGO QUE NO SUCEDIÓ cuando eras niño. Tus ojos no pueden ver las cosas que no han sucedido. Y entonces tu cerebro no puede registrarlas. Años más tarde, ya de adulto, sientes que algo no está bien, pero no sabes qué es. Puedes mirar a tu infancia en busca de respuestas, pero no puedes ver lo invisible. Entonces, acabas asumiendo que “algo es está mal en ti”. “Soy diferente de otras personas. Me falta algo. Soy imperfecto “. No es tu culpa. Y hay respuestas. Se puede sanar.

7 Señales de que has crecido con Abandono Emocional en la Infancia

  1. Sentimiento de vacío. El vacío se siente de forma diferente para las personas. Para algunas, es una sensación de vacío en el vientre, en el pecho o en la garganta que aparece y desaparece. Para otras, es un entumecimiento en todo el cuerpo.
  2. Miedo a ser dependiente. Una cosa es ser un tipo de persona independiente. Pero sentirse profundamente incómoda al depender de alguien es otra cosa completamente diferente. Si no sueles pedir ayuda, apoyo o cuidado de los demás, puedes tener este temor.
  3. Autoevaluación poco realista. ¿Te resulta difícil saber de lo que eres capaz? ¿Cuáles son tus fortalezas y debilidades? ¿Qué te gusta? ¿Qué deseas? ¿Qué es lo que te importa? Tener dificultades para responder a estas preguntas es una señal de que no te conoces bien.
  4. Sin compasión para ti misma pero mucha para los demás. ¿Eres más dura contigo misma que con un amigo? ¿Los demás te hablan de sus problemas pero para ti es difícil compartir los tuyos?
  5. Culpa, vergüenza y rabia dirigida hacia ti mismo. Algunas personas tienen la tendencia emocional de sentir culpa y/o vergüenza cada vez que ocurre algo negativo en sus vidas. ¿Te sientes avergonzado de cosas de las que la mayoría de las personas no se avergonzarían? ¿Cosas como tener necesidades, cometer errores o tener sentimientos?
  6. Sentirse fatalmente defectuosa. Éste es el sentimiento profundo del que hemos hablado más arriba. Sabes que algo anda mal en tu vida, pero no puedes precisar de qué se trata. “Soy yo”, te dices a ti misma, y sientes que es verdad. “Soy diferente de las demás personas”. “Algo está mal conmigo”. ”Me siento como un alien”.

    “Soy diferente de las demás personas”. “Algo está mal conmigo”. ”Me siento como un alien”.

  7. Dificultad para sentir, identificar, gestionar y/o expresar emociones. ¿Tienes arrebatos de rabia inesperados? ¿Te cuesta expresar emociones? ¿Piensas en las emociones como algo “infantil”, “femenino” o “de débiles”?

Los padres que menosprecian, no entienden o ignoran las emociones de sus hijas, inadvertidamente transmiten un poderoso mensaje subliminal a la niña:

Tus sentimientos no importan

Para sobrellevar esto, la niña, de forma inconsciente, reprime sus emociones, para evitar que se conviertan en un problema con su familia. Si esto no se trata en terapia, la adulta repite lo aprendido y por ello vive sin suficiente acceso a sus emociones.

Tus emociones te dirigen, te guían, te informan, te conectan y te enriquecen. Tus emociones te informan de lo que te importa, de lo que es mejor que te alejes o de lo que ya no sirve para ti.

Poner palabras a tus emociones tiene un enorme poder. Decir frases como “Esto me frustra”, “Me has hecho daño” o “Estoy enfadada” es como inyectar gasolina en el motor que es tu cuerpo. Intentar vivir como si no tuvieras emociones es como intentar que el coche funcione sin esa gasolina. Estando vacío.

“Esto me frustra”, “Me has hecho daño”, Estoy enfadada”

Las emociones se encuentran en el cerebro, más concretamente en el sistema límbico. Están en la parte profunda, mientras que el neocórtex, que se encarga de los pensamientos está en la parte más superficial.

En el seno de muchas familias (disfuncionales o no) las emociones están condenadas, obligando a sus miembros a suprimirlas, ignorarlas, disimularlas,… de todo menos gestionarlas. Intentar vivir sin hacer caso a tus emociones es algo así como intentar hacer una travesía en un lugar que no conoces sin un GPS.

Si te interesa ampliar la información sobre el abandono emocional, te recomiendo el libro “Running on Empty”, de Jonice Webb.

Fuente: https://blogs.psychcentral.com

El Rencor

El Rencor es la prueba de que algo todavía te importa

Psicológicamente, guardar rencor significa que esa persona te sigue importando profundamente. Tus sentimientos hacia esa persona son muy negativos, pero sigues muy involucrado emocional y psicológicamente en la situación.

En un episodio de ‘Frasier’, Niles dice algo como:

Un hombre sabio dijo una vez que el odio no es lo opuesto al amor, es el desinterés

La neurociencia también está de acuerdo con esto. Cuando pensamos en alguien a quien queremos se activan los mismos caminos neuronales que cuando pensamos en alguien a quien odiamos.

El tema es que si guardas rencor a alguien, puedes haberte convencido a ti misma de que no te importa en absoluto, de que ya no vale más tu tiempo y tu energía. Pero tu propio comportamiento te traiciona. Tu rencor significa que esa persona no ha abandonado tu espacio psíquico en absoluto, que todavía hay millones de vínculos invisibles que te conectan a ella. Por lo general, no pensamos mucho ni nos involucramos emocionalmente en personas que realmente no nos importan. El rencor significa que todavía te importa.

Conflicto no Resuelto

El rencor significa un conflicto no resuelto, no sólo en la relación en sí, sino en el mundo privado de tu psique. El rencor es una Gestalt abierta que debe cerrarse antes de que puedas entrar en el mundo y las relaciones con tu atención psicológica y emocional completa, en lugar de permitir que gran parte de esa atención psicológica y emocional se desvíe a una relación pasada conflictiva que todavía está viva en tu presente porque lo está dentro de ti.

De una forma u otra, debes abordar tu rencor para poner fin a tu conflicto psíquico y emocional. Puede que no parezca que el rencor está afectando negativamente a tu vida, pero lo está, colorea negativamente tu experiencia.

No podemos aferrarnos a un montón de conflictos emocionales y psicológicos no resueltos y ser realmente felices, es imposible. La felicidad es el resultado de estar completamente presente y relativamente libre de pensamientos y emociones en conflicto. Tomamos la decisión de interactuar con un objeto deseado con todo nuestro ser  y el resultado de esta conexión es la felicidad. Un rencor de larga duración se interpone en tu capacidad de interactuar con cualquier persona con todo tu ser, ya que llevas tu conflicto psíquico y emocional a cada nuevo encuentro.

Reconciliación o Cierre

Es saludable avanzar hacia la compasión, el perdón y, con un poco de suerte, la reconciliación, pero si eso es imposible por alguna razón, lo importante sigue siendo trabajar en el conflicto, despedirse y seguir adelante. Se necesita algún tipo de resolución, de cierre.

Es posible que hayas oído decir que guardar rencor es como beber veneno y esperar que la otra persona se enferme.

Tú eres el único que soporta el dolor psicológico y emocional que implica tu rencor y si deseas mejorar tu salud mental y tus posibilidades de una vida en la que haya relaciones saludables, debes decidir que ahora es el momento de cerrar.

Cerrar tiene que ver con soltar, con agradecer de lo aprendido y seguir con tu vida en la que das espacio a otro tipo de experiencias y relaciones.

Consejos para Ayudarte a Cerrar

  • Escríbele una carta a esa persona explicándole tus sentimientos hacia ella y cómo te hizo sentir la relación y el conflicto que tuvisteis. Después tírala o quémala.
  • Agradece lo aprendido de la experiencia. Todas las experiencias, especialmente las negativas, nos enseñan y nos hacen personas más sabias. Si has tenido que aprender tu lección de una forma desagradable, pregúntate qué hiciste tú para acabar en esa situación/experiencia/relación y perdónate.
  • Meditar te ayudará a ejercitar la compasión hacia ti mismo.
  • Recuerda que lo que retienes, te ata. Lo que aceptas, te libera.
  • Todo en esta vida es mutable e impermanente. Tú también. Sólo tienes que creerlo.
  • La agresividad, la rabia, el rencor, la venganza,…hacia otras personas hablan de una actitud de lucha contigo mismo. Cerrar te dará paz.
  • Pregúntate cuál es la Gestalt inconclusa que hace que no puedas cerrar ese conflicto. Hacerte consciente de ella te dará pistas de lo que hay debajo, una herida más profunda, que es la que en realidad necesitas sanar.

 

Fuente: https://evolutioncounseling.com

Escapar de la Responsabilidad

Muchos de los supervivientes que han crecido en familias disfuncionales suelen tener un tema con la responsabilidad. O bien son súper responsables, haciéndose adultos antes de tiempo y normalmente, asumiendo de motu propio responsabilidades que no son acordes a personas de su edad, o bien son muy irresponsables, negándose a asumir cualquier responsabilidad y echando la culpa a otras personas de lo que les sucede en sus vidas.

Esto, en muchos casos, tiene que ver con el hecho de que las primeras fueron “parentificadas” en su infancia y las segundas, “infantilizadas”.  A las supervivientes que fueron parentificadas en sus familias disfuncionales de origen, se les obligó a subrogarse en el papel de sus padres/cuidadores, ocupando el lugar de ellos para satisfacer sus necesidades. A las que fueron infantilizadas, no se les permitió crecer ni evolucionar y se les trataba como a niñas, incluso en su edad adulta. Se les daba el mensaje de que “tú mejor no lo hagas, que no sabes” o bien, literalmente, “la vas a cagar” cada vez que intentaban hacer cosas nuevas o asumir más responsabilidades dentro de la familia.

“Tú mejor no lo hagas, que no sabes”.”La vas a cagar”

La Responsabilidad y la Ansiedad

Estas personas crecen pensando que son “inútiles”. A un nivel superficial, la razón por la que estas personas eluden la responsabilidad es porque ésta implica un trabajo arduo que supone gestionar toda la angustia que les genera ese trabajo (piensan que “no son capaces”) y la posibilidad de que se les acuse de malos resultados. Pero a un nivel existencial más profundo hay que entender el poderoso papel que desempeña la ansiedad. Eludir la responsabilidad actúa como un reductor de la ansiedad.

El término “Responsabilidad” significa “la capacidad de responder”. Entonces, en este sentido, cuanto más responsabilidad tenemos, más libertad tenemos. Cuanta menos responsabilidad, menos libertad. Kierkegaard escribió una vez que la ansiedad es el mareo de la libertad. Cuando tenemos innumerables posibilidades frente a nosotros, surge la ansiedad existencial. Esto no es sólo porque la incertidumbre y la duda entran en escena, sino también porque sabemos, a algún nivel de conciencia, que elegir un camino significa la muerte simbólica de todos esos otros caminos posibles en la vida.

En esencia, diciéndonos que no somos responsables de lo que nos está pasando, no tenemos ningún poder para elegir entre varios cursos de acción sino que simplemente esperamos a que algo o alguien en el entorno externo decida nuestro destino por nosotros. Es una manera inconsciente de reducir la angustia dolorosa causada por el mareo de la libertad.

Nuestras situaciones de vida pueden no ser ideales, pero cuando nos convencemos a nosotros mismos (de forma neurótica, aunque esto no sea real) de que no hay absolutamente nada que podamos hacer para cambiarlas, de que no tenemos ninguna responsabilidad en el asunto, al menos reducimos la angustia que produce el mareo de la libertad. El pensamiento que tenemos es:

Yo no tengo el control sobre mi vida, sobre lo que me pasa y no puedo hacer nada para cambiarla.

La parte positiva de esto es que reducimos la ansiedad que produce el mareo de la libertad. Pero pagamos un enorme precio existencial por esta estrategia. La compensación no vale la pena. Nos colocamos en una caja creada por nosotras mismas donde nos perdemos la oportunidad de crecer personalmente y autorealizarnos. Renunciamos, de forma gratuita a nuestro poder personal. Perdemos la oportunidad de ejercer nuestra propia voluntad sobre nuestro destino, de tener cierta influencia sobre quiénes y en qué nos convertimos. Éste es el modo de pensar y de vivir, de forma consciente o no, de una codependiente.

Cómo asumir más Responsabilidades

  • Hay otra forma más saludable de reducir la ansiedad causada por el mareo de la libertad que es tan efectiva como eludir la responsabilidad. Tener el valor de elegir una posibilidad entre un abanico de posibilidades y luego apostar por ella con todo lo que tenemos. La ansiedad, ese temor causado por la amenaza de la muerte simbólica de todas esas otras posibilidades, sólo existe antes de que se haga la elección. Después de tomar la decisión, esas otras posibilidades se quedan en el camino y mueren. Podemos hacer el duelo por esas otras posibilidades, pero ya no sentiremos ansiedad por ellas porque ya no hay incertidumbre, ya no existe la amenaza de que desaparezcan. Simplemente, ya no están.
  • También te invito a que pienses que eludir la responsabilidad es cierto que te puede ayudar a gestionar la angustia pero al mismo tiempo no te permite construir nada. Una persona que no asume ningún tipo de responsabilidad en su vida, ningún compromiso ni en sus relaciones laborales, personales y/o de pareja o familiares, es como una hoja al viento, no tiene ningún motor, nada que construir, nada por lo que merezca la pena quedarse. En realidad, ésa es una existencia muy pobre. Si no te comprometes con nada, tampoco lo haces contigo mismo. Es una existencia errática carente de sentido, el único sentido que tiene es el de huir. Huir de ti mismo.
  • Si quieres asumir más responsabilidades en tu vida para tu propio crecimiento personal, hazlo poco a poco. Asumir responsabilidades, como todo en la vida, requiere de práctica. Si no has asumido apenas responsabilidades en tu vida de adulto, es normal que te abrume la ansiedad si en seis meses decides firmar una hipoteca, casarte y quedarte a vivir en tu vivienda actual para siempre. Lo que quizás si te siente bien es planear irte a vivir con tu pareja, con la que ya llevas años de relación y estás bien, firmar un contrato de alquiler por tres años o proyectarte en tu trabajo actual por cuatro años más antes de irte a otro.

Poco a poco, observarás que comprometerte con las cosas, te hace comprometerte contigo mismo y eso te da ilusión y se convierte en un motor en tu vida.

 

¿Cuáles son tus Roles/Personajes Internos?

Se ha escrito mucho sobre los narcisistas y las máscaras que llevan y sobre el hecho de que debajo, aparentemente, no hay nada, queriendo decir que ni ellos mismos saben quiénes son. Esto es algo que también se puede aplicar a los que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales. Los roles que se vieron obligados a adoptar en la infancia son tan rígidos y tan extremos que hay mucha confusión con la identidad, “quién soy” y con las necesidades, “qué quiero”.

En la terapia Gestalt se habla de los diferentes personajes neuróticos que todas tenemos y parte de la terapia consiste en descubrirlos. Algunos de estos personajes pueden ser, por ejemplo, el juez, la niña buena, el payaso, la bruja,…

Todas las personas adoptamos esos roles/personajes de forma adaptativa. Sin embargo, en el caso de familias disfuncionales, donde el padre/madre sufre de un trastorno que es negado por la familia, como el Trastorno Narcisista de la Personalidad, esos personajes son más extremos, están muy polarizados, algunos son autodestructivos y pueden llevar a sorprender, dependiendo de en qué contexto conozcamos a la persona, del cambio drástico entre uno y otro. Algo así como el Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Pasar de ser un pelele a un(a) tirano o de un(a) cobarde a un(a) rebelde.

Peter Van Der Kolk, en “El Cuerpo Lleva la Cuenta” habla de la terapia Sistemas Familiares Internos, cuyo pionero es el psicoterapeuta Richard Schwartz.

Schwartz habla de de la terapia de Sistemas Familiares Internos del siguiente modo:

“Una vez que pude dejar de lado mis ideas preconcebidas sobre la terapia y la mente, y comencé a escuchar realmente lo que mis clientes decían, lo que escuché repetidamente eran descripciones de lo que a menudo llamaban sus “partes”: las subpersonalidades en conflicto que residían dentro de ellos.”

¿Qué circunstancias fuerzan a estas Partes a Roles extremos? 

El trauma es uno de los factores. Pero, con mayor frecuencia, los valores de la familia de origen y los patrones de interacción de una persona crean polarizaciones internas que se intensifican con el tiempo y se reproducen en otras relaciones.

Éste no es un nuevo descubrimiento. Muchos otros teóricos han descrito un fenómeno interno similar, comenzando con la identificación de Freud, el ego y el superyó, y más recientemente las concepciones de las relaciones objetales de los objetos internos. Antes de la terapia de los Sistemas Familiares Internos, sin embargo, se prestó poca atención a cómo funcionaban estas entidades internas en relación entre sí.

Tipos de Personalidades dentro de cada Persona

¿Hay roles comunes para las partes entre las personas? Después de trabajar con una gran cantidad de clientes, cuenta Schwartz, algunos patrones comenzaron a aparecer.

  • La mayoría de sus pacientes tenían partes que intentaban mantenerlos funcionales y seguros. Estas partes intentan mantener el control de sus ambientes internos y externos, evitando que los demás se acerquen demasiado o que les haga depender de cualquier forma y centrándose en la imagen que dan a los demás en lugar de en satisfacer sus propias necesidades. Estas partes parecían tener funciones gerenciales y de protección y por ello se les llama Gerentes. Ejemplos de partes gerentes son la controladora y la perfeccionista.
  • Cuando una persona ha sido lastimada, humillada, asustada o avergonzada en el pasado, tendrá partes que transmitirán las emociones, los recuerdos y las sensaciones de esas experiencias. Los gerentes a menudo quieren mantener estos sentimientos fuera de la conciencia y, en consecuencia, intentan mantener las partes vulnerables y necesitadas encerradas en los armarios internos. Estas partes encarceladas se conocen como Exiliados. Un ejemplos de exiliado es el niño interior.
  • El tercer y último grupo de partes entra en acción cada vez que uno de los exiliados está molesto hasta el punto de que puede inundar a la persona con sus sentimientos extremos o hacer que la persona sea vulnerable a ser herida nuevamente. Cuando ése es el caso, este tercer grupo intenta extinguir las llamas internas del sentimiento lo más rápido posible, lo que les da el nombre de Bomberos. Tienden a ser muy impulsivos y se esfuerzan por encontrar una estimulación que anulará o disociará los sentimientos del exiliado. Los atracones de drogas, alcohol, comida, sexo o trabajo son actividades comunes de los bomberos.Ejemplos de bomberos son cuando la persona es muy reactiva o cuando tiene comportamientos obsesivo-compulsivos.

Qué es el Ser en este conjunto 

El Ser viene a ser nuestra esencia. Lo que está debajo de todos esos personajes y que, a medida que se avanza en el proceso terapéutico, consigue “dirigir” a la persona en una forma de autoliderazgo, consiguiendo que esas partes sanen, se suavicen o intervengan sólo en ocasiones muy puntuales. Que dejen de ser tan extremas, consiguiendo, en definitiva, una armonía.

¿Cuáles son las características del autoliderazgo? Swartchtsz habla de que en sus pacientes emergen las siguientes cualidades cuando están más en el ser. Las llama las 8 Cs: calma, curiosidad, claridad, compasión, confianza, creatividad, coraje y conectividad.

¿Y tú? ¿Te has visto reconocido en este artículo?¿Cuáles son tus personajes? ¡Deja un comentario!

Fuente: https://www.selfleadership.org

¿Sabes Soltar y Agarrar en tu Vida?

Agarrar y Soltar en la Vida

Las personas que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales suelen tener problemas con quedarse con “algo”, siendo ese algo una cosa, un trabajo, una relación… y con “soltar” esas mismas cosas en la vida.

“La vida es un equilibrio entre coger y soltar” Rumi.

Del mismo modo en que, físicamente, con nuestro cuerpo, cogemos y soltamos cosas a lo largo de un día, lo sano para nuestro equilibrio emocional es aprender a soltar algo que ya no nos va bien, que ya no nos aporta nada en nuestra vida. Igual que coger algo que la vida nos ofrece y sabemos que es potencialmente bueno para nosotros.

¿Qué es lo que pasa cuando no soltamos emocionalmente una antigua relación, una casa que perdimos o un trabajo del que nos despidieron? Lo que ocurre es que energéticamente seguimos en eso, vibrando con eso, con lo que no le damos espacio a lo nuevo bueno para nosotras que podría llegar. Esto se puede aplicar a los tres ejemplos. Sentir rencor hacia una persona por el daño que nos ha hecho, dolor por la pérdida de una casa, o culpa por el trabajo que perdimos, no nos va a servir más que para agotarnos y para bloquear nuestro presente y nuestro futuro. Si seguimos ancladas en una relación del pasado, es probable que pesen los miedos a conocer a alguien nuevo o a que se repita lo que nos hizo sufrir de esa relación. Si no lo sanamos y lo dejamos ir, o bien estaremos demasiado cerradas para conocer a otra persona, o bien vibraremos con personas del mismo perfil que la anterior, repitiendo la historia.

Para darle espacio al futuro, es necesario soltar el pasado. Pero no como algo que no ha existido nunca sino como algo de lo que ya no somos esclavos ni nos controla.

Lo mismo ocurre para el caso de coger, tomar algo nuevo. Es bueno tener periodos de estabilidad en la vida, pero si éstos se prolongan demasiado, es probable que acabemos hastiados, un poco asqueados. Al fin y al cabo, la curiosidad es uno de los motores del ser humano y el que nos mantiene motivados y en acción. La curiosidad es algo importante para tu niño interior. Por eso, es importante aprender a tomar algo cuando supone un cambio bueno para ti al que la vida te está invitando.

¿Qué crees que Soltar y Agarrar te van a dar? ¡Visuálizalo!

Una forma muy simple de resolver esto es con la visualización. Cierra los ojos e imagínate en medio de tus circunstancias. Quieres soltar, dejar la relación con tu pareja pero no estás segura, no sabes qué hacer. Imagina que sueltas la relación. ¿Cómo te hace sentir eso? Escucha a tu cuerpo, observa qué sensaciones están surgiendo. Respira eso que estás visualizando. Tu cuerpo tiene muchas de las respuestas a las que das vueltas y vueltas en tu mente.

Ahora otro escenario. Te han ofrecido un nuevo puesto de trabajo, crees que es una oportunidad porque tiene mejores condiciones y la tarea te gusta más pero no sabes si cogerlo porque te da miedo lo que pueda pasar y tu antiguo puesto te da estabilidad. Lo agarras. Imagínatelo en tu mente. ¿Cómo te hace sentir? De nuevo, escucha los consejos que tu cuerpo y tu intuición te están dando. ¿Sientes alivio o ansiedad? ¿Confort o incomodidad?

Las visualizaciones te pueden ayudar a sentirte como lo harías en esa situación “de facto” y respirar literalmente esa situación te puede dar el mensaje que necesitas para pasar a la acción de soltar o agarrar.

Pregúntate PARA QUÉ quieres Agarrar o Dejar ir

No te convertirás en un fracaso si cierras o vendes tu negocio. No te romperás o estarás incompleto si rompes una relación en la que ya no estás bien. No serás más vulnerable, más egoísta o mejor por agarrar algo. Simplemente tomarás una decisión y pasarás a la acción para estar en otro lugar, sea el que sea.

Ahora pregúntate PARA QUÉ quieres soltar o aferrarte (no el porqué). Obtener claridad sobre tu motivación es un paso vital para tomar tu decisión.

¿Estás aguantando sin dejar ir por miedo? ¿Estás dejando ir porque no crees que puedas  hacer lo que sea que se necesita para quedarte? ¿Estás agarrando porque es una necesidad tan profunda que no puedes imaginarte la vida sin ello? ¿No estás agarrando porque te abruma la responsabilidad?

Te sentirás más segura de tu decisión si estás motivada por el amor y la pasión. Alguien que actúa motivada por el miedo no está completamente segura de sus decisiones y acciones. Si es la rabia o el resentimiento lo que te hace agarrar, quizás quieras soltar para tener paz. Si no quieres dejar ir para no ponerte triste, la tristeza es algo pasajero que necesitamos para hacer el duelo y pasar página.

 Es hora de Dejar ir SI:

  • Estás reteniendo el pasado y dejándole dictar y controlar tu presente y tu futuro.
  • Gastas la mayor parte de tu tiempo o energía tratando de complacer a otra persona.
  • La perfección es el objetivo en lugar de la finalización.
  • Que te vean bien se ha vuelto más importante para ti que sentirte bien.
  • Estás resistiendo el flujo natural de cambio y la evolución en tu vida.
  • Estás negando quién eres al continuar haciendo, ser o tener esto en tu vida.

Es hora de Agarrar SI:

  • El mayor obstáculo es la falta de capacidad para creer en ti mismo.
  • Has olvidado lo poderoso, fuerte y capaz que eres.
  • Crees que esta persona, cosa o experiencia van a ayudar a tu crecimiento personal.
  • Te llama a algo sin saber por qué, pero lo sientes bueno para ti.
  • Hacer, tener o ser esto te permitiría crecer.
  • Simplemente has perdido ímpetu, concentración o el autoapoyo que necesitas para seguir.

Aceptación vs Resignación

Hay un error común en torno a la idea de “aceptación”. Es común asociar la palabra aceptación con la palabra resignación. Explicaré la palabra aceptación desde una perspectiva budista y relacionada con la meditación y el mindfulness.

La aceptación es como sentarse en un campo, mirar al cielo y ver pasar las nubes. No hay resistencia a la experiencia de momento a momento, sólo hay observación y aceptación. Sería una tontería mirar las nubes y enfadarnos porque no se están formando en las formas específicas que queremos. Eso es exactamente lo que hacemos en la vida.

Voy a comparar la experiencia de estar vivo con la experiencia de jugar un juego de Tetris.

Si jugaste al Tetris, sabes que el objetivo del juego es esperar y ver qué forma aparecerá a continuación, y luego debes trabajar con él para posicionarlo de la mejor manera posible … para seguir jugando. ¿No es ése el verdadero juego de la vida? Imagina por un minuto que estás viendo a alguien jugar Tetris … y cada vez que aparece una nueva figura, entra en una rabieta y grita en el juego y dice: “ESA NO ES LA FORMA QUE ESTABA ESPERANDO” .”” ESO ES NO ES LA FORMA QUE QUERÍA “.

La aceptación es como jugar el juego de Tetris y no resistir las piezas a medida que aparecen. La vida es la misma. La aceptación es estar abiertos a los sentimientos reales que estamos teniendo en la experiencia de la vida momento a momento y estar dispuestos a sentir eso. Lo que sea … rabia, felicidad, miedo, celos, ansiedad, alegría … Podemos aprender a simplemente SER con nuestra experiencia o podemos tratar de controlar la experiencia … controlarla es lo opuesto a la aceptación. Cada vez que intentamos manipular nuestra experiencia interna, hacemos todo lo contrario de aceptarla. Piensa en la imagen de la persona que juega al Tetris y grita en el juego … verás cómo la reactividad restringe la capacidad de aceptar. La reactividad nos impide responder. La aceptación es una forma de responder en lugar de reaccionar. La resignación sería un ejemplo de reacción, mientras que la aceptación sería un ejemplo de cómo elegimos responder.

La aceptación no significa no responder, al contrario, acepto lo que está pasando y eso me da el poder de responder de una manera u otra.

Entonces, ¿cómo podemos aprender a romper el ciclo de reactividad habitual que experimentamos en este juego de la vida? ¿Cómo dejamos de gritar en el juego? ¿Cómo podemos detener nuestro deseo de lanzar la consola de juegos y romperla cada vez que aparece una nueva forma que no queríamos o no esperábamos?

Lo hacemos desarrollando el coraje para aceptar el momento presente. Ésta es la verdadera esencia del budismo, para obtener la libertad ,la libertad de la reactividad. Es nuestra capacidad para aceptar cualquier forma que aparezca próximamente en el juego que se convierta en la clave de nuestra libertad para simplemente disfrutar del juego tal como es. Es nuestra capacidad de aprender a aceptar lo que sea que la vida nos trae … ése es el camino hacia la libertad. ¡La aceptación es la clave de la libertad! Es simple en la teoría pero difícil de llevar a cabo en la práctica, en la vida.

Cuando nos sentamos a meditar, aprendemos a observar nuestros pensamientos, de forma muy similar a observar las nubes en el cielo. No estamos tratando de controlar la experiencia, sólo estamos aceptando y observando. La aceptación es hacernos presentes en la experiencia de observación momento a momento. Es lo que sucede ANTES de que elijas actuar. La aceptación es lo que le permite responder sabiamente frente a reaccionar impulsivamente. La aceptación no es resignación o negación o derrota o ignorar … es lo que tiene que suceder antes de que pueda haber alguna acción o comportamiento. Es la clave para poder responder a una situación dada y ya no estar atrapada por la reactividad.

La comprensión budista de la aceptación no alienta ni tolera de ninguna manera la resignación o la desconexión. Si estás en una relación abusiva, la aceptación NO es de ninguna manera una actitud de decir, bueno, no voy a hacer nada al respecto. Es simplemente reconocer, esta es la situación en la que estoy, ahora veré lo que hago con eso. Es ver la nueva pieza de Tetris e inmediatamente reconocer, OK, esta es la pieza que tengo ahora mismo, ahora qué hago con ella. Si no quieres pasar por la vida en un estado de constante reactividad, debes aprender a aceptar lo que es y luego tienes la libertad de responder.

Cuando estamos experimentando algo, sea lo que sea, y pensamos para nosotros mismos “está bien, esto es lo que es …” pero realmente no lo decimos en serio, esto es resignación, no aceptación. Cuando practicamos la meditación, comenzamos a experimentar nuestra resistencia a todo lo que sucede dentro de nosotras y al quedarnos con esa experiencia momento a momento, independientemente de lo difícil que sea la experiencia comenzamos a desarrollar la capacidad de hacer una pausa y responder con algo diferente que nuestra reactividad condicionada típica.

Espero que nunca te sientas obligado a simplemente renunciar o rendirte cuando la vida te presente circunstancias adversas o cuando el juego Tetris arroje una nueva forma que no estabas esperando.

Volviendo al ejemplo de una relación de abuso, si ahora mismo estás en una relación de este tipo, ya sea de pareja, en el trabajo, con un amigo o de familia, reaccionar sería resignarte, sería sentirte atrapado en ella y resignarte a que no hay una salida. Aceptarla tal cual es, te dará las herramientas para responder, sea esto poner límites de forma asertiva, decir que no, hablar para llegar acuerdos o terminar la relación.

“Porque después de todo, lo mejor que se puede hacer cuando llueve es dejar que llueva”

Henry Wadsworth Longfellow