La Constancia del Objeto: Porqué los Adultos nos Sentimos Abandonados cuando una Relación Termina

El Apego

Aunque los comportamientos de tira y afloja en nuestras relaciones actuales parecen ser provocados por la pareja, el amigo, el jefe,… en realidad son el resultado de los viejos temores que arrastramos desde la infancia.

La ansiedad es una parte normal de estar en una relación íntima. Por lo general, se presenta en dos formas: el miedo al abandono y el miedo a ser engullidas. A parte de nosotros nos preocupa que si nos entregamos al amor, seremos abandonados. Por otro lado, tememos que si alguien se acerca demasiado, no podremos ser nosotras mismas o no podremos irnos si queremos.

Este artículo se centra en el miedo al abandono, que, en su mayor parte, podría manifestarse como un sentimiento persistente de inseguridad, pensamientos intrusivos, sentimientos de vacío, sensación inestable de uno mismo, apatía, necesidad, fluctuaciones extremas del estado de ánimo y frecuentes conflictos en las relaciones. Por otro lado, también se puede hacer frente cortando completamente y desconectándonos emocionalmente.

Los neurocientíficos han descubierto que la respuesta de nuestros padres a nuestros comportamientos de búsqueda de apego, especialmente durante los dos primeros años de nuestra vida, codifica nuestro modelo de relacionarnos en el mundo.

Si en la infancia hemos tenido interacciones de apego saludables con un cuidador en sintonía, disponible y que nos ha cuidado, podremos desarrollar un sentido de seguridad y confianza. Si nuestros padres pudieron responder a nuestras llamadas de alimentación y consuelo la mayor parte del tiempo, hemos interiorizado el mensaje de que el mundo es un lugar seguro, de que cuando estemos en necesidad, alguien vendrá a ayudarnos. También aprenderíamos a calmarnos en los momentos de angustia, y esto forma nuestra capacidad de recuperación como adultos.

Si, por el contrario, el mensaje que nos dieron de niños fue que el mundo no es seguro y que no se puede confiar en las personas, esto afectaría a nuestra capacidad para lidiar con la incertidumbre, las decepciones y los altibajos en las relaciones.

La Constancia del Objeto

Muchas personas pueden soportar cierto grado de ambigüedad relacional y no ser consumidas por completo preocupándose por un posible rechazo. Cuando discuten con un ser querido, pueden recuperarse del evento negativo. Cuando no están físicamente a nuestro lado, tenemos la confianza subyacente de que estamos en sus pensamientos. Todo esto involucra algo llamado constancia del objeto: la capacidad de mantener un vínculo emocional con los demás, incluso donde hay distancia y conflictos.

La constancia del objeto se origina en el concepto de permanencia del objeto, una habilidad cognitiva que adquirimos alrededor de los 2 a 3 años de edad. Es la comprensión de que los objetos continúan existiendo incluso cuando no se pueden ver, tocar o sentir de alguna manera. Es por eso que a los bebés les encanta el cucú: cuando ocultas tu cara, piensan que deja de existir. Según el psicólogo Jean Piaget, quien fundó la idea, lograr la constancia del objeto es un hito en el desarrollo de una persona.

La constancia del objeto es un concepto psicodinámico, y podríamos pensar que es la equivalencia emocional de la permanencia del objeto. Para desarrollar esta habilidad, maduramos en la comprensión de que nuestro cuidador es simultáneamente una presencia amorosa y un individuo separado que podría alejarse. En lugar de tener que estar con ellos todo el tiempo, tenemos una “imagen interiorizada” del amor y cuidado de nuestros padres. Entonces, incluso cuando están temporalmente fuera de la vista, todavía sabemos que somos amados y apoyados.

En la edad adulta, la constancia del objeto nos permite confiar en que nuestro vínculo con aquellos que están cerca de nosotros se mantiene completo incluso cuando no están físicamente cerca, levantando el teléfono o respondiendo a nuestros mensajes de texto. Con la constancia del objeto, la ausencia no significa desaparición o abandono, sólo distancia temporal.

Como ningún padre/madre puede estar disponible y sintonizado el 100% del tiempo, todos sufrimos al menos algunas contusiones menores al aprender a separarnos e individualizarnos. Sin embargo, cuando una persona ha tenido cuidadores extremadamente incoherentes (ahora estoy y te ofrezco apoyo, ahora no, “no me molestes”), emocionalmente inaccesibles, o un comportamiento caótico, su desarrollo emocional podría haberse estancado a una edad temprana, sin tener la oportunidad de desarrollar la constancia del objeto.

Sin la constancia del objeto, uno tiende a relacionarse con los demás como “partes”, en lugar de un “todo”. Al igual que un niño que lucha por comprender a la madre como una persona completa que a veces recompensa y otras veces frustra, el adulto lucha por sostener la idea mental de que tanto él mismo como los demás tienen aspectos buenos y malos.

Las personas que no han desarrollado la constancia del objeto suelen experimentar las relaciones como poco confiables, ser muy vulnerables y muy dependientes del estado de ánimo del momento. Parece que no hay continuidad en la forma en que ven a su pareja: cambia y de un momento a otro y es “bueno” o “malo”. Se mueven en los extremos en lugar de tener una visión más completa y global.

Sin la capacidad de ver a las personas como una persona completa, se hace difícil evocar el sentido de la presencia del ser querido cuando no están físicamente presentes o cuando hay un conflicto. La sensación de estar sola o de sentirse agredida puede llegar a ser tan poderosa y abrumadora que evoca reacciones crudas, intensas y, a veces, infantiles.

Debido a que los orígenes de estas fuertes reacciones no son conscientes, parecería que fueran “irrazonables” o “inmaduras”. En verdad, si pensamos que actúan desde un lugar de trauma reprimido o disociado, y consideramos lo que sucede, es como si un niño de dos años se quedara solo o con un cuidador inconsistente: el miedo intenso, la rabia y la desesperación tendrían sentido.

De este sentimiento es de donde proviene el comportamiento de idealización-devaluación-descarte del ciclo de abuso. Esta idealización-devaluación-descarte puede darse tanto por parte de la persona que abusa como por parte de la víctima. Las dinámicas que se dan en el ciclo de abuso tienen que ver con la falta de la constancia del objeto. La idealización consiste en identificar a la persona querida con un ideal que no se corresponde de la realidad. La devaluación consiste en verla bajo una luz únicamente negativa, incidiendo en errores que cometa,… se trata de una visión que tampoco es realista. El descarte tiene que ver con un juego de poder, con ponerse por encima de la otra persona y con no poder dar un cierre a la relación, despedirse, soltar, honrando lo que ha habido. La persona que descarta niega el vínculo y no reconoce al otro como un igual al que le manifiesta lo que siente. El que descarta, como no aprende nada, repite. Tendrá una nueva relación en la que repetirá el ciclo de abuso.

El ciclo de abuso es una dinámica que se da en todas las relaciones con narcisistas, psicópatas y/o sociópatas, que tienen un retraso en su desarrollo personal y suelen ver a las personas de una forma parcial a lo “blanco” o “negro”. También las personas que están en el otro lado de la relación, que suelen ser codependientes, no han desarrollado la constancia del objeto. Si crees que esto también te ocurre a ti y te gustaría sanarlo, puedes hacerlo con una psicoterapeuta que sabe de narcisismo.

Sanando el Abandono Emocional en Adultos

Una gran parte del desarrollo de la constancia del objeto consiste en tener la capacidad de mantener las paradojas en nuestra mente. De la misma manera que el cuidador que nos alimenta también es el que nos falla, debemos enfrentarnos a la verdad de que ninguna relación o persona es “buena” o “mala” en su totalidad.

Si podemos mantener tanto los defectos como las virtudes en nosotros mismos y en los demás, no tendremos que recurrir a la defensa primitiva del “splitting” o el pensamiento blanco/negro. Si devaluamos a nuestra pareja, amigo, familiar,… porque nos ha decepcionado, también lo haremos con nosotras mismas.  El hecho de que no seamos perfectos todo el tiempo no significa no tengamos derecho a ser queridos.

La otra persona puede tener limitaciones y ser lo suficientemente buena al mismo tiempo. Podrían querernos y estar enfadados con nosotros al mismo tiempo.Es posible que necesiten distanciarse de nosotros a veces, pero la base del vínculo permanece sólida, esta ahí, no desaparece porque haya un desencuentro, malentendido o un conflicto.

El miedo al abandono es un exceso de poder porque nos devuelve al  trauma que llevamos desde la infancia, siendo entonces seres indefensos y vulnerables, siendo totalmente dependientes de quienes nos cuidaron. Pero debemos reconocer que nuestros temores ya no reflejan nuestra realidad actual. Aunque nunca hay una certeza y seguridad absolutas en la vida, ahora somos adultos y tenemos diferentes opciones y recursos personales.

Como adultos, ya no podríamos ser “abandonados”. Si una relación llega a su fin, son las consecuencias naturales de un desajuste en los valores, necesidades y caminos en la vida de dos personas.

Ya no podemos ser “rechazados”, ya que el valor de nuestra existencia no depende de las opiniones de los demás. Ya no estamos “atrapados”. Podemos decir no, establecer límites y alejarnos.

Como adultos resilientes, podríamos acunar al niño de 2 años dentro de nosotros que tenía miedo de que nos dejaran caer, aprender a permanecer dentro de nuestros cuerpos incluso con miedo sin disociarnos, y podemos mantener relaciones con otros incluso en medio de la incertidumbre, sin huir hacia la evitación y las defensas.

En lugar de quedarnos atrapados en una búsqueda de la “pieza que fatlta”,  o de sentir que tenemos un “defecto fatal”, llegamos a reconocernos como un ser completo e integrado, que puede dar y recibir amor y que tiene derecho a una vida  que no es perfecta pero sí plena y satisfactoria.

Así es como se sana el abandono emocional en adultos. Si quieres consultar este tema con una psicoterapueta que sabe de narcisismo, puedes hacerlo aquí.

Fuente: https://psychcentral.com

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La Línea entre Mostrarse Vulnerable y Compartir Demasiado

Compartir información sobre nosotras mismas es parte de lo que forma los vínculos con otras personas. Sin embargo, si compartimos de más, podemos ser recibidas con un silencio incómodo y un cambio de actitud por parte de la otra persona. O puede ocurrir también a la inversa, que estamos hablando con un conocido que comparte con nosotras algo profundamente personal pero de una manera que la sentimos cargada de expectativas, a una profundidad que no estamos preparadas para ofrecer, que nos incomoda y que no se corresponde con el vínculo que tenemos con esa persona.

Hay una expresión para esto: compartir de más. Significa compartir información personal o confidencial, esperar apoyo emocional o intimidad incongruentes o inadecuadas para el contexto o nivel de confianza en las relaciones.

Mostrarse vulnerable consiste en exponer a otra persona o personas algo que constituye una dificultad para nosotros con la intención de comunicarnos y mejorar la relación con la persona con la que estamos compartiendo. Mostrarse vulnerable no es algo fácil, ya que supone mostrar al otro algo que es emocionalmente incómodo o displacentero, como vergüenza, culpa, rabia, dolor,… Es la única forma en la que algo que es una dificultad en una relación del tipo que sea, se puede acabar superando. Ejemplos de mostrarse vulnerable son:

  • A la pareja: “Cuando me hablas así, me recuerda a como me hablaba mi padre cuando me reñía y me hace sentir dolor y frustración”.
  • Al jefe: “Tengo dificultad con esta tarea y necesito un curso para reforzar mis conocimientos”.
  • A un amigo: “Cuando quedamos y llegas tarde de forma sistemática, me enfada porque creo que no soy importante para ti.”

Compartir de más puede parecer mostrarse vulnerable, pero no lo es. Es lo contrario.

Todos tenemos diferentes límites personales y niveles de comodidad, por lo que lo que parece apropiado a una persona puede no serlo para otra. Algunas personas se sienten bien buceando directamente en las cosas profundas, mientras que otras tardan un poco antes de sentirse cómodas compartiendo información más personal. Ninguno de estos enfoques es mejor o peor que el otro.

Sin embargo, las personas que han crecido en familias disfuncionales suelen tener un tema con la intimidad, con compartir de más y con mostrarse vulnerables. Le tienen miedo a la intimidad y a mostrarse vulnerables porque en su infancia, las muestras de esto no eran bien recibidas y se les atacaba, humillaba, despreciaba y/o etiquetaba de débiles. Por eso, de adultos suelen apartar/enterrar tener intimidad y mostrarse vulnerables con los demás.

Sin embargo, sigue habiendo una necesidad inconsciente de esto, que se manifiesta cuando comparten de más, contando algo sobre sí mismas que es demasiado íntimo para el contexto o proporcionando demasiada información personal a personas a las que apenas conocen y que podrían acabar utilizando esa información en su contra. Por otro lado, normalmente se pueden mostrar muy frías y distantes con los demás, no compartiendo nada en absoluto sobre sí mismas, completamente cerradas a lo que podría ser crear un vínculo sano con otra persona. En el fondo de lo que siente una persona que comparte de más, es la necesidad de pertenecer.

Si bien la persona que comparte en exceso puede sentirse momentáneamente más cerca de la persona con la que está compartiendo:

  • No se está auto-protegiendo al no interactuar con los límites apropiados, y
  • No está teniendo en cuenta el impacto que tendrá en los demás su conversación. Es un comportamiento contraproducente.

Vulnerabilidad vs Compartir Demasiado

La vulnerabilidad es una cualidad que acerca a las personas y las hace sentir más conectadas. Compartir demasiado provoca lo contrario. Es una experiencia incómoda e insatisfactoria para ambas partes. Puede dejar a la persona en el extremo receptor del intercambio excesivo desconcertada acerca de por qué la otra persona le está diciendo esto, impotente para darle el apoyo que desea o necesita, y/o cargada con demasiadas expectativas.

También deja expuesta a la persona que hace el intercambio excesivo: confía experiencias personales e información a alguien que no conoce, y si no obtiene la validación y la reciprocidad que busca, termina sintiéndose abandonada.

Brené Brown escribe en su libro “Daring Greatly” cómo la valentía de ser vulnerables tiene el poder de transformar la forma en que vivimos, “Compartir de más no es mostrarse vulnerable. De hecho, a menudo resulta en la desconexión y la desconfianza”.

Usar la vulnerabilidad no es lo mismo que ser vulnerable. Es lo opuesto, es una armadura.

Cuando estamos “siendo vulnerables” con un motivo ulterior, estamos siendo manipuladores. Cuando sólo somos vulnerables, estamos siendo auténticos. Y ser auténtico es la forma en que realmente desarrollamos una sincera intimidad con otra persona.

Cómo dejar de Compartir en exceso y atenerse a la Vulnerabilidad

Brené ofrece una selección de preguntas que podemos hacernos para dejar de compartir (y las consecuencias negativas) antes de que suceda. Estas preguntas son para las personas que se den cuenta de que tienden a compartir demasiado:

  • ¿Para qué estoy compartiendo esto?
  • ¿Qué resultado estoy esperando?
  • ¿Qué emociones estoy experimentando?
  • ¿Mis intenciones se alinean con mis acciones?
  • ¿Hay un resultado o respuesta que estoy esperando por parte de la otra persona?
  • ¿Esto que estoy compartiendo lo hago para conectar con la otra persona?
  • ¿Estoy realmente pidiendo a las personas en mi vida lo que necesito?
  • ¿Nuestra relación tiene la confianza suficiente para tener este tipo de tema de conversación?
  • ¿Cuáles son realmente mis expectativas aquí?

Fuente: http://www.becomingwhoyouare.net

¿Estás ejerciendo el Rol del Padre o la Hija en tu Relación de Pareja?

El rol de la madre y el hijo en la relación de pareja

Los conflictos que se dan en el ámbito de la pareja son complicados. Pero hay una dinámica que puede ser un poco más fácil de entender. Muy a menudo, las parejas experimentan problemas cuando una persona asume el papel de padre y la otra el papel de hija. Entender esta dinámica puede arrojar luz sobre cómo puede estar interfiriendo en tu relación y disminuyendo tu amor, respeto y atracción hacia tu pareja.

Muchos de nosotros podemos relacionarnos con los escenarios en los que uno de los compañeros está siendo padre, es decir, adopta el rol en el que es instructivo, superior o incluso disciplinario en su estilo de relación. Tienden a ofrecer muchos consejos o asistencia basados ​​en una inclinación general para cuidar o dirigir a la otra persona. Con frecuencia, pueden sobrepasar los límites y hacer demasiado por su pareja, a menudo viendo a la otra persona de manera crítica, como impotente o irresponsable. Un compañero paterno puede tener una tendencia a ser correctivo, diciéndole a la otra persona lo que “debe” hacer o “debería” haber hecho.

La pareja en un rol más infantil puede llorar, desmoronarse o usar estrategias pasivo-agresivas para salirse con la suya. A menudo se sienten victimizadas, impotentes y dependientes de su pareja. Pueden comportarse de maneras rebeldes o irresponsables, provocando a su pareja e incitando a la otra persona a intervenir y hacerse cargo. Cuando se enfrentan, la persona infantil puede sentirse fácilmente herida o enfadada, lo que es más probable que provoque una reacción “a lo padre” por parte de su pareja, que dentro de esta dinámica disfuncional, se lo tomará como una provocación o un “desacato” a su autoridad.

Es fácil ver cómo cualquiera de las personas atrapadas en esta dinámica agrede al otro, creando un ciclo repetitivo doloroso. Como la mayoría de los conflictos de pareja, es difícil culpar, porque ambas personas tienen quejas válidas sobre el otro. Lo mejor que se puede hacer en este caso es observar el patrón de comportamiento y reconocer las formas en que perpetuamos el ciclo ejecutando nuestra mitad. Para hacer esto, debemos observar los comportamientos específicos asociados con la dinámica padre-hijo, así como el comportamiento por el que podemos esforzarnos por disfrutar de una relación más sana y equitativa.

Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, quizás con este artículo te des cuenta de que para ti tu pareja es emocionalmente como tu padre/madre narcisista.

Dinámicas en una relación de pareja con los roles de padre e hija

Controlador vs Pasivo-Agresivo

  • Una persona en un rol infantil a menudo será más pasiva y dependiente, buscando ser dirigida por el otro o ser atendida por su pareja. Cuando esta persona está en un modo infantil, puede tender a desmoronarse y odiarse a sí misma o a malhumorase cuando se le da un feedback sobre su comportamiento.
  • Es más probable que una pareja que ejerce el rol de padre o madre se esfuerce y obligue a su pareja a hacer lo que “deben”. Una pareja paterna puede estar cerrada a otros puntos de vista, estar a la defensiva o incluso castigar cuando recibe un feedback sobre su comportamiento. Pueden contraatacar en relación a sugerencias o críticas que se les hacen.
  • Es útil para ambas personas tratar de permanecer no defensivas y con una actitud de apertura. En un modo adulto, ambas personas muestran curiosidad y están dispuestas a explorar las opiniones de su pareja, y ambas aceptan una crítica constructiva que puede ayudarles a crecer individualmente y en su relación.

Irracional vs demasiado racional/moralista

  • Una persona en un modo infantil a menudo es dominada por sus propias emociones, que la suelen llevar a perder la noción de lo que realmente está sucediendo o lo que más le interesa.
  • Una persona en el modo de padre/madre puede ir demasiado lejos al otro extremo, enfocándose excesivamente en ser “racional” a expensas de los sentimientos. Pueden volverse cínicos, críticos o moralistas, lo que frustra aún más a la pareja que se siente más activada emocionalmente.
  • Hay un equilibrio para ambas personas, que pueden esforzarse por ser racionales y estar en contacto con sus sentimientos. Idealmente, los adultos experimentan sus emociones, pero no se dejan llevar por ellas sino que las gestionan y se hacen responsables cada uno de las suyas.

Demasiado Directivo vs Sin Dirección

  • A una persona en el modo infantil le puede resultar difícil concentrarse o descubrir lo que quiere y cómo conseguirlo. Pueden operar como un “barco sin rumbo”, luchando por encontrar su camino.
  • Una persona paternalista puede abordar las actividades de manera más rígida o sin alegría, convirtiendo los deseos y metas en “deberes”, sin que haya ningún disfrute en lo que hace.
  • Cada persona, y la relación en sí, están mucho mejor cuando ambas partes se mantienen en contacto con sus deseos y necesidades individuales, formulando e implementando metas al tomar las acciones apropiadas para lograr satisfacer esos deseos y necesidades.

Poder Negativo Encubierto vs. Dominante

  • Alguien que asume un rol parental a menudo puede ser mandón. A veces, incluso puede llegar a abusar del poder, intimidando al otro a través de la rabia o la agresión.
  • Una persona que se siente como un niño en la situación puede intentar manipular al otro jugando a la víctima. Esta persona puede controlar a otros a través de la debilidad y puede desmoronarse en un esfuerzo por obtener lo que quiere.
  • Ambos patrones son destructivos. En lugar de afirmar el poder sobre el otro, cada persona debe esforzarse por tener un poder personal, en el cual ambos toman el control total de su existencia y cambian cualquier comportamiento que no les guste. Si desarrollan un sentido de poder personal, ambas personas se sentirán más fuertes en sí mismas y sabrán que pueden dirigir sus propias vidas.

Cuando las parejas comienzan a darse cuenta de que se están involucrando en estos patrones, tienen la tendencia de culpar al otro o a pensar que terminar la relación es la mejor solución. Sin embargo, si simplemente exteriorizamos el problema o dejamos de intentar mejorar nuestra relación, nunca cambiaremos el problema subyacente de nuestras propias defensas. Y en las relaciones futuras, tenderemos a recrear rápidamente la misma dinámica. Sin embargo, para romper este ciclo en una relación actual o evitar que se repita en una relación futura, podemos reconocer nuestros propios comportamientos y que podemos cambiar los ciclos perjudiciales cambiándonos a nosotros mismos.

Necesitamos comenzar con la compasión por nosotras mismas. Nuestra tendencia a actuar como niños o padres surgió de las defensas que formamos para adaptarnos y sobrevivir en nuestras infancias. En familias disfuncionales como la familia narcisista, es muy frecuente la práctica de infantilizar a los hijos cuando ya no son niños o de parentificarlos, inviertiendo el rol que les corresponde de forma natural.

Es posible que estas adaptaciones nos hayan servido para sobrevivir en la infancia, pero nos están perjudicando y limitando en nuestras relaciones adultas. Cuando nos involucramos en el comportamiento paterno o infantil, estamos perpetuando una dinámica poco sana. Sin embargo, conocer las formas en que nos involucramos en estos patrones y cambiarlos activamente puede realmente transformar nuestra relación. Es posible que nos cause ansiedad el hecho de mostrarnos vulnerables al hablar de estas dinámicas, lo cual supone renunciar a las defensas de nuestro pasado y mostrarnos como adultos abiertos con nuestra pareja. Pero al hacerlo, creamos una oportunidad real de lograr el amor y la cercanía que decimos que queremos.

Si estás en una relación con dinámicas de este tipo, recuerda que la otra persona que está en el rol opuesto, te hace de espejo a tu propio rol y que cada relación es una oportunidad para cambiar tu comportamiento y tu forma de estar en ellas. Las dinámicas que no se sanan en una relación, de un modo u otro, se repetirán en tu vida.

Nota: Hay que tener en cuenta que el artículo está enfocado en las relaciones de pareja pero estas dinámicas padre/hija, madre/hijo, padre/hijo, madre/hija se pueden dar en otros contextos en los que hay un vínculo, como las relaciones de amistad, de trabajo, de familia, de convivencia en un piso,…

Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, te invito a que te hagas esta pregunta: ¿En cuántas de tus relaciones ejerces como el padre o la hija de la relación?

Fuente: https://www.psychologytoday.com

La Disonancia Cognitiva

Qué es la Disonancia Cognitiva

El psicólogo social Leon Festinger fue el que acuñó por primera vez el término “disonancia cognitiva” en su obra “Teoría sobre la Disonancia Cognitiva”. Si quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista, en este artículo te explicamos en qué consiste la disonancia cognitiva y qué papel juega en las relaciones abusivas.

Para entender esta expresión, examinaremos cada una de las palabras en ella. “Cognitivo” se refiere a los pensamientos, mientras que “disonancia” tiene que ver con una tensión entre dos elementos. Juntas, las dos palabras significan una tensión entre pensamientos, sentimientos o conductas en desacuerdo. Por ejemplo, una persona que piensa “fumar mata” y fuma un paquete de tabaco al día, esto causa incomodidad y tensión internas.

Esta incomodidad es lo que se denomina disonancia cognitiva. Siguiendo con el ejemplo anterior, para resolver la incomodidad, la persona puede tener pensamientos del tipo “fumar no es tan malo”, “el mes que viene lo dejo” o “la culpa la tiene mi amigo, que fue el que me invitó a fumar por primera vez”. Otra forma de resolver la incomodidad sería dejar de fumar. Tanto una como otra resuelven la disonancia cognitiva. La primera supone utilizar mecanismos de defensa como la negación o la proyección. La segunda requiere de más esfuerzo para alcanzar la coherencia interna.

La Disonancia Cognitiva en una relación tóxica con un(a) Narcisista, Psicópata o Sociópata

Una persona que está siendo abusada por su pareja narcisista, psicópata o sociópata no quiere la situación que vive. Sin embargo, por cuestionarse a sí misma, o por miedo a estar sola o bien por todo lo que ya ha invertido en la relación, es posible que se quede.

Sobre lo invertido en la relación, no es lo mismo estar en las primeras semanas de una relación con alguien que tener un matrimonio y dos hijos en común. Cuanto más hayamos invertido emocionalmente en una relación con alguien, habrá una mayor tendencia a eliminar la disonancia cognitiva con mecanismos de defensa como la negación o la racionalización en lugar de dejando la relación.  La disonancia cognitiva, en este caso, se manifestará de la siguiente manera:

  1. Situación 1. Pensamiento Original : “Mi pareja narcisista, psicópata o sociópata me traiciona, es infiel, me miente y muchas veces es cruel conmigo. Esta persona, a pesar de que me dice que me quiere, no lo demuestra con sus acciones. Debería dejarle”. Acción: La persona no deja a su pareja narcisista, psicópata o sociópata. Resultado: Disonancia cognitiva porque no hay una coherencia entre lo que piensa/siente y lo que hace. Pensamiento para neutralizar la Disonancia Cognitiva: “Es sólo una mala racha. Ayer me gritó porque estaba enfadada pero hoy me ha traído flores. Todo va mejor. No puede evitar mentir y ser infiel.” Resultado Final: La persona no deja a la pareja narcisista a pesar del abuso/maltrato.
  2. Situación 2. Pensamiento Original “Mi pareja me traiciona, es infiel, me miente y muchas veces es cruel conmigo. Esta persona, a pesar de que me dice que me quiere, no lo demuestra con sus acciones. Debería dejarle”. Acción: La persona no deja a su pareja narcisista, psicópata o sociópata. Resultado: Disonancia cognitiva porque no hay una coherencia entre lo que piensa/siente y lo que hace. Acción para neutralizar la Disonancia Cognitiva: La persona deja a su pareja porque se da cuenta de que la relación no es sana para ella. Resultado Final: La persona termina la relación y deja de ser víctima de abuso/maltrato.

Muchos supervivientes/víctimas/codependientes, en algún momento de la relación experimentan muchas dudas y conflicto externo e interno. Quieren salir de una relación que es tóxica y dañina pero o no saben cómo hacerlo o no se atreven. La disonancia cognitiva que experimentan es muy intensa porque sienten mucho malestar emocional a causa del abuso, el maltrato y el gaslighting y a la vez se autoengañan y racionalizan la situación para quedarse en la relación a cualquier precio.

Además, para apoyar sus decisiones aparentemente irracionales de permanecer en la relación abusiva, la víctima/superviviente/codependiente realiza grandes inversiones en la relación, que hace que le resulte muy difícil abandonarla. Hay seis tipos de inversión en las que la víctima puede involucrarse, lo que ayuda a reducir su disonancia cognitiva:

  1. Inversión emocional: la víctima cree que el abuso y el trauma bonding son en realidad amor.
  2. Inversión social: la vida social de la víctima es la que tiene a través de su pareja narcisista, psicópata o sociópata. No tiene vínculos propios y no se ve con los recursos personales para forjarlos.
  3. Inversión familiar: la víctima tiene hijos con su pareja narcisista, psicópata o sociópata y no quiere romper la unidad familiar.
  4. Inversión económica: la víctima no tiene trabajo ni recursos financieros propios, con lo que depende económicamente de su pareja narcisista, psicópata o sociópata.
  5. Inversión en el estilo de vida: la víctima puede estar acostumbrada a unos ciertos estándares de vida proporcionados por su pareja narcisista, psicópata o sociópata que sabe que perderá si abandona la relación.

Cuanto más haya invertido la víctima en la relación traumática o algún interés suyo nuclear dependa de su pareja narcisista, psicópata o sociópata, más tendencia habrá, a pesar de que experimente momentos de disonancia cognitiva muy intensa, a neutralizar los pensamientos que le llevan a cuestionar la relación y el trato que se le da. También hay que tener en cuenta el patrón de desempoderamiento, de cuestionarse a sí mismas y de autolimitarse que tienen estas personas, que hace que neutralicen la disonancia cognitiva de pensamientos como:

“Me merezco que me traten bien”.”Esta persona dice que me quiere pero no es verdad”.”Esta persona me hace mucho daño con sus palabras o sus acciones”

Con pensamientos del tipo:

“A lo mejor estoy exagerando y mi pareja no me trata tan mal”.”Seguro que si le ayudo, al final mi pareja cambiará”.”Todas las mujeres/hombres son iguales”.

Si quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista, te vendría bien averiguar cuáles son los patrones de pensamiento que tienes tú que te llevan a neutralizar la disonancia cognitiva.

Cómo Gestionar la Disonancia Cognitiva

La disonancia cognitiva desempeña un papel en muchos juicios de valor, decisiones y evaluaciones en tu vida. Tomar conciencia de cómo las creencias en conflicto afectan el proceso de toma de decisiones es una excelente manera de mejorar tu capacidad para tomar decisiones y vivir tu vida de una forma más coherente, tener cambios y crecer como persona.

Por ejemplo, si crees que el ejercicio es importante para tu salud, pero rara vez tiene tiempo para la actividad física, puedes experimentar disonancia cognitiva. Esta incomodidad puede llevarte a buscar alivio al aumentar la cantidad de ejercicio que haces cada semana. En este caso, alterar tu comportamiento para aumentar la coherencia con tu creencia y reducir la disonancia cognitiva que experimentas puede desempeñar un papel positivo en tu vida. Para resolver la disonancia cognitiva también podrías generar pensamientos como “Empiezo el mes que viene” o “El ejercicio físico está sobrevalorado”. Todos estos mecanismos de resolver la disonancia cognitiva son inconscientes. A medida que los vayas haciendo conscientes, podrás decidir de forma más auténtica y real cómo disolver tu disonancia cognitiva.

Si estás en una relación tóxica con una persona con un trastorno anti-social como un(a) narcisista, psicópata o sociópata es posible, como hemos comentado más arriba, que en momentos concretos de la relación experimentes la disonancia cognitiva con mucha intensidad. Esos momentos se dan sobre todo en situaciones de crisis, cuando el vínculo te hace sufrir y cuestionas toda la relación. Puedes tomarte la disonancia cognitiva como un aviso de que hay algo que realmente no funciona en tu relación. Resolver la disonancia cognitiva dejando la relación es un paso que no es fácil de dar y probablemente necesitarás que una terapeuta te acompañe durante esta etapa de tu vida. Sin embargo, también será el primer paso para tu ejercer tu poder personal y para quererte. Si quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista, es más que probable que averiguar qué papel juega la disonancia cognitiva en tus patrones de conducta, te ayude.

6 Maneras de Crear un Buen Karma

Cómo te tratan las personas es SU karma. Cómo respondes tú ante eso ES EL TUYO. Wayne Dyer.

Karma, en pocas palabras, significa “lo que va, vuelve”. Si das una buena energía, volverá a ti para completar el círculo, y lo mismo se aplica a la energía negativa. Muchas personas viven la vida en piloto automático, sin darse cuenta de que sus pensamientos y acciones influyen en sus realidades. Gran parte de los disturbios que vemos en el mundo de hoy es un resultado directo de los pensamientos de la gente. Todas las guerras, las disputas, las quejas,… comienzan con un pensamiento seguido de una acción.

Para contrarrestar toda esta energía negativa, podemos crear un mejor karma para que las cosas buenas y las personas adecuadas comiencen a aparecer en nuestras vidas, lo que aumenta la energía vibratoria de todo el planeta. Crear un buen karma es tan simple como ser el creador y la receptora de energía positiva. Si tienes el alma cansada, generar un buen karma, también te ayudará a tener más energía. Si quieres saber cómo crear un buen karma, en este artículo tienes 6 maneras de crear un buen karma.

6 Maneras de Crear un buen Karma

Di la Verdad

Cada vez que dices una mentira, incluso si es pequeña, te preparas para el engaño y las agendas ocultas de otras personas. Además, los demás no confiarán en ti una vez que descubran que les has estado mintiendo. El viejo dicho de que “la honestidad es la mejor política” todavía es válido hoy en día. No solo atraerás personas de confianza a tu vida, sino que te sentirás mejor sabiendo que estás viviendo auténticamente sin tener que cubrir mentiras con más mentiras. Mentir se vuelve agotador después de un tiempo, por lo que incluso podrías argumentar que es mejor para tu salud decir la verdad desde el principio.

Si eres el superviviente de una familia disfuncional/narcisista es probable que estés acostumbrado a contar mentiras para caer bien y a ser complaciente. Ya no es necesario que hagas esto, gustarás más siendo simplemente tú misma. Eso sí, ten en cuenta que decir la verdad no quiere decir desnudarte emocionalmente frente a alguien sin apenas conocerle. Puedes aplicar la prudencia y compartir información privada e íntima sobre ti cuando conozcas mejor a la otra persona y sepas que puedes confiar en ella.

Vive con un Propósito

Hagas lo que hagas en la vida, hazlo hasta el fondo y establece intenciones claras para lo que quieras. No tengas miedo de perseguir tus metas, y trata de ayudar a otras personas a lo largo de su viaje hacia el cumplimiento también. Pon tu mejor esfuerzo y tu Yo Auténtico en el mundo, y el universo te enviará experiencias y personas que respondan a esa energía.

Tu propósito no tiene que ser algo grande. Puede ser encargarte de la crianza de tus hijos o ser jardinero. Se trata de que vivas acorde a aquello que está hecho para ti, que te da alegría y energía, sea lo que sea. No dejes que sean otros los que juzguen lo que es “bueno” o “malo” para ti o cómo tienes que vivir tu vida. Sólo tienes una. Encuentra tu propósito y vive conforme a él.

Ayuda a otras Personas

Ayudar a otros crea un buen karma porque es más probable que otros te ayuden a ti cuando lo necesites. Además, cuando ayudas a los demás, también te ayudas a ti misma, ya que para nuestro cerebro, todo lo que les hacemos a los demás, también nos lo hacemos a nosotros mismos.

No tiene que ser una ayuda a lo codependiente, “salvando”, “arreglando” o cuidando a alguien constantemente, sino que puede tratarse de pequeñas cosas como regar las plantas de un vecino en vacaciones o ayudar a una pareja de amigos con una mudanza. Atrévete a pedir ayuda a cambio cuando la necesites. Te la mereces igual que todos los demás y pedirla con humildad fortalecerá tus vínculos y te harás consciente de tus limitaciones. Al pedir ayuda, abrazas tu humanidad.

Medita 

Cuando tus pensamientos te agotan, eres más propenso al mal karma porque no has despejado el espacio en tu cabeza y tu corazón para que fluya la energía universal. Es importante que “limpies por dentro” tu cabeza y te conectes con tu ser superior a menudo. De esta forma, estarás más conectada contigo misma y con el universo y atraerás buena energía y un buen karma.

Practica la Compasión y la Amabilidad 

Si quieres compasión y amabilidad de los demás, también tienes que darla. La compasión y la amabilidad tienen que ver con la aceptación de los demás, con no juzgarles y con no tomarte como algo personal (desde el ego) lo que te hacen. Al fin y al cabo, todos hacemos lo que podemos en el viaje de la vida.

Para dar compasión y amabilidad a los demás puedes empezar por dártelos a ti mismo, ya que no podemos dar a los demás de forma auténtica lo que no tenemos para nosotros mismos. Puedes empezar por quererte, respetarte, aceptarte, no criticarte y tratarte bien. Después lo puedes extender a los demás. Con esta actitud, el buen karma llegará por sí solo.

Recuerda Tener la Una Visión Global

Si bien la vida puede parecer una serie de eventos absurdos e incontrolables en la superficie, recuerda mirar más allá y para lo que realmente estás aquí. Todos venimos a sanar el karma pasado y convertirnos en las mejores versiones de nosotros mismos, así que ten esto en cuenta cada día cuando te levantes. ¿Tus pensamientos y acciones de hoy representarán a alguien que quiere que sucedan cosas buenas o malas? Puedes atraear a personas y eventos positivos a tu vida recordando que viniste de un lugar de amor puro y encarnando esa energía.

Este mundo podría usar mucha más energía y todo comienza contigo. Deja de sentirte tan pequeño cuando tienes todo el universo dentro de ti! 🙂

Fuente: https://www.powerofpositivity.com

Patrones de Relación Disfuncionales

Qué es un Patrón de Relación Disfuncional

¿Repites los mismos patrones de relación disfuncionales, aunque te dejan frustrado y dolido? Algunos ejemplos de patrón de relación disfuncional son:

  • Tener una relación codependiente. En ella, una de las personas intenta arreglar, ayudar o salvar a la otra en lugar de simplemente aceptarla.
  • Una persona que tuvo una madre emocionalmente indisponible repite esto ella con sus hijos, no está emocionalmente disponible para ellos.
  • Un hijo cuyo madre era alcohólica tiene varias relaciones de pareja con mujeres que también son alcohólicas
  • Una hija en cuya familia de origen presenció agresiones (verbales y/o emocionales y/o físicas) de uno de sus padres al otro, acaba en relaciones en las que es maltratadora o víctima de abuso por su pareja.

En la superficie, esto no tiene ningún sentido. Nadie que haya crecido en una familia disfuncional o haya sido traumatizado quiere repetir estos patrones. Entonces, ¿por qué ocurre? Si quieres saber cómo curar después de una relación con una narcisista, seguramente venga de un patrón disfuncional de infancia.

Porqué Repetimos Patrones de Comportamiento Destructivos

Hay varios factores diferentes que contribuyen a nuestra tendencia a repetir patrones de comportamiento destructivos:

  • Repetimos lo que es familiar. De forma inconsciente, repetimos comportamientos destructivos porque nos resultan familiares y sabemos qué esperar de ellos. Esto es tu zona de confort, incluso aunque se trate de un patrón como el del maltrato. Es “el diablo que conoces” y a menudo lo elegimos por encima de lo desconocido.
  • Repetimos lo que aprendimos de niñas. Las creencias, las habilidades para afrontar y los patrones de comportamiento que aprendimos en la infancia se afianzan profundamente porque los aprendimos cuando éramos vulnerables y nuestros cerebros no estaban completamente desarrollados. Y después de años de usarlos, son difíciles de cambiar. Por ejemplo, si en tu familia de origen había un patrón de evitar el conflicto, eso es lo que harás hasta que aprendas en terapia a afrontar y gestionar el conflicto. Los conflictos simplemente se dan a lo largo de la vida con otras personas (parejas, amigos, compañeros de trabajo,..). Pretender lo contrario es una fantasía. De lo que se trata es de cómo abordamos estos conflictos.
  • Repetimos lo que fue traumático en un esfuerzo inconsciente para cambiar el resultado, cambiar nuestra historia. Si te sentiste rechazada, no querida o impotente de niña, es más que probable que de adulta tengas experiencias y relaciones en las que te sientes de manera similar en un esfuerzo inconsciente para cambiar el resultado: sanarte a ti misma obteniendo la aceptación o el amor de tu padre/madre (a través de tu pareja) o sintiéndote con el control de la situación, en lugar de impotente. La ironía es que escogemos personas que nos acaban tratando como lo hicieron nuestros padres y seguimos desempeñando el rol asignado en la familia, como lo hicimos en la infancia y recreamos el mismo resultado, no uno diferente.
  • Pensamos que merecemos sufrir. A los niños traumatizados (a los que se llama “chivos expiatorios”) a menudo se les dice que son malos y que merecen ser abusados ​​o que son la razón por la que papá, el bebe o la familia tiene tantos problemas. E incluso si no son culpados directamente, interiorizan la vergüenza de su familia y se culpan a sí mismos por todo lo que intuyen que “está mal”, los problemas y secretos de la familia. Su autoestima fue seriamente dañada, por lo que realmente, para justificar lo mal que se sienten, creen que se lo merecen.

Repetimos lo que no Sanamos

Los patrones de relación disfuncionales se aprenden y pasan de una generación a la siguiente. Las nacidas en familias disfuncionales, como la familia narcisista (una en la que el padre, la madre o ambos tienen Trastorno Narcisista de la Personalidad), repetiremos el tipo de relaciones disfuncionales y las dinámicas hasta que sanemos el trauma subyacente y nos sintamos dignas de ser amadas y tratadas con respeto y amabilidad.

Repetimos dinámicas de relaciones disfuncionales porque son familiares. Incluso cuando sabes que “algo está mal” o no es sano ni nutriente para ti, es difícil cambiarlo. Es más fácil seguir haciendo lo que siempre has hecho que aprender y aplicar nuevas herramientas y recursos personales.

Esto es especialmente cierto en situaciones estresantes. Cuando tu sistema nervioso se colapsa, el cuerpo se inunda de adrenalina y sientes tus emociones fuera de control, es extremadamente difícil comportarse de una manera diferente. Esto se debe en parte a nuestra neurobiología, de lo que estamos hechos.

Rompiendo Viejos Patrones

Podemos romper viejos patrones, pero cuanto más haya hecho algo, haya sentido algo o pensado en algo, más fuertes serán esas conexiones neuronales, y más difícil será romperlas. Se trata de “volver a cablear tu cerebro”, formar nuevas conexiones neuronales para que los nuevos pensamientos y comportamientos se conviertan en la norma. Cuando eliges responder de manera diferente o pensar de manera diferente, estás creando nuevas vías neuronales y, con la repetición, se convertirán en las formas preferentes y, poco a poco, más cómodas de actuar y pensar.

Si quieres saber cómo curar después de una relación con una narcisista, puedes empezar por cambiar tus viejos patrones relacionales.

Formas de comenzar a cambiar tus Viejos Patrones

  1. Ser más consciente de los patrones de relación en tu familia de origen. Éstos se han convertido de forma inconsciente en los modelos, los “mapas” para todas tus relaciones futuras. Puede resultarte útil leer sobre narcisismo en el caso de que te hayas criado en una familia narcisista, escribir un diario sobre sus experiencias infantiles y/o sobre cómo te sientes día a día con lo que te pasa, o hacer terapia con una terapeuta que pueda ayudarte a hacer conscientes las reglas y roles asignados a cada miembro en tu familia de origen.
  2. Reflexionar sobre tu propio comportamiento. También es importante ser consciente de tus pensamientos, sentimientos y comportamientos y comprender el papel/rol que desempeñas en tus relaciones disfuncionales. En última instancia, tú eres responsable de tus propias acciones y de aprender formas más saludables de resolver problemas, satisfacer tus necesidades y gestionar el estrés.
  3. Incorporar nuevos recursos personales. Para cambiar nuestros patrones de relación, también debemos cambiar nuestro comportamiento. Esto podría incluir aprender habilidades de comunicación asertivas, aprender a gestionar nuestras emociones y practicar el autocuidado de forma regular.
  4. Ser paciente contigo mismo. Hacer cambios significativos requiere mucha voluntad por tu parte. En realidad, no vas a cambiar los patrones de tantos años en cuestión de semanas o meses. Sé amable contigo mismo mientras haces cambios y los integras poco a poco en tu vida.
  5. Disfrutar del camino. A las niñas a las que se somete durante mucho estrés y presión en su infancia y se les da el mensaje de que tienen que ser “perfectas” para que se las quiera, cuando comienzan un proceso personal de terapia, tienden a pensar que se trata de una carrera de obstáculos en la que tienen que esforzarse mucho para llegar rápido a una meta en la que por fin están “arregladas” y así son dignas de amor. Esto es neurótico y es una repetición inconsciente de lo que ocurrió en su infancia. No hay una meta a la que tienes que llegar ni tienes que “arreglarte” a ti misma. Más bien se trata de un camino vital diferente que te llevará a otros lugares. Ya eres digna de amor y te mereces disfrutar todo lo que puedas de ese camino que es tu vida.

Si quieres saber cómo curar después de una relación con una narcisista, no importa dónde te encuentres en tu viaje hacia la curación y la creación de nuevos patrones de relación. Hay esperanza. ¡El cambio es posible! ¿Cuándo quieres dar el primer paso?

El Vacío Emocional

Sentirse vacío de vez en cuando puede ser una parte normal de la condición humana. Pero si experimentas sentimientos persistentes de vacío, esto puede ser algo muy incómodo con lo que estar.

¿Cómo sientes el Vacío? ¿Te ocurren varias o todas estas cosas?

  • No tienes un sentido de propósito.
  • Percibes una falta de sentido en tu vida.
  • No estás contento, pero tampoco estás particularmente triste.
  • Si alguien te preguntara cómo te sientes, podrías decir: “No lo sé”.

Te resulta difícil reconocer sentimientos o emociones. Tu cuerpo está dormido o anestesiado la mayor parte del tiempo.

¿Qué causa los sentimientos de Vacío Emocional?

Nadie lo sabe a ciencia cierta, y puede haber más de una causa. Una razón común por la que puedes sentirte vacía es la autoalienación: sentirte como una extraña para ti misma. Esta sensación se desarrolla con el tiempo, generalmente como resultado de alejar las emociones no deseadas.

Nuestras emociones son un aspecto importante de nuestra experiencia de nosotros mismos y de nuestra calidad de vida, sin embargo, la mayoría de nosotros tenemos un cierto grado de dificultad para permitirnos tener ciertos sentimientos. La rabia es una emoción que muchas personas intentan no experimentar. La tristeza es otra de ellas.

¿Qué pasa con nuestros sentimientos cuando nos negamos a reconocerlos? Puede ocurrir que nuestro cuerpo nos avise de ello, con enfermedades que lo manifiestan, también que esa falta de gestión nos lleve a sentirnos alienados. El resultado es que nos sentimos vacias. Tenemos pulso, pero no estamos realmente vivas. La vida es una experiencia emocional.

Si te has criado en una familia disfuncional en la que no te enseñaron a expresar y a gestionar tus emociones, es probable que experimentes una polaridad en este tema: o bien reprimes, niegas, ocultas,.. tus emociones y te sientes vacío o bien entras en ellas de una forma abrupta y no sabes qué hacer, como un niño que se abruma con sus propias emociones. Sueles estar en un extremo u otro, sin experimentar un gris en el que las expresas y gestionas, sin ignorarlas ni que te atrapen.

Sugerencias para Salir del Vacío Emocional

  • Deja de buscar fuera de ti un sentido de propósito. Tu propósito surge de tu singularidad. No es algo que flota alrededor de la tierra, como una nube, esperando que lo encuentres. Si no tienes una idea clara de quién eres, puede ser difícil sentirte en contacto con tu propósito. Eres única e irrepetible. Tienes una historia de la que eres la protagonista.
  • Hazte esta pregunta: “¿Quién es la persona que experimenta este sentimiento de vacío?”. Tu Yo Auténtico es la persona que llora cuando está triste, y se ríe cuando le hacen cosquillas. Es tu Yo Auténtico yo el que quiere habitar el vacío, llenándote de significado, propósito y conexión. Comienza donde estás, imagina que es el kilómetro 0 de tu camino. Alguien se siente vacío. ¿Quién es ese alguien?
  •  Pregúntate a ti mismo cómo te sentirías si no te sintieras vacío. Mira tu vida: pasado, presente y futuro. ¿Qué surge cuando lo piensas? Emociones displacenteras, como la rabia, la decepción o la desesperación, te muestran lo que podría estar escondido bajo una manta de vacío. ¿Te estás protegiendo de algo que preferirías no saber, no hacer consciente? Te invito a que mires dentro de ti con curiosidad y sin prejuicios, de forma compasiva y no acusadora. Si tu familia de origen proyectaba sus prejuicios y su culpa en ti, es probable que hoy en día te hagas esto a ti mismo. Puedes vivir bajo otros parámetros más amables para contigo mismo.
  • Abraza tus emociones, cualesquiera que sean. Esto es lo mismo que abrazarte a ti misma. Aunque las emociones no son literalmente una parte de ti, porque son transitorias, sí forman estado confiable de ti en este momento. Cómo te sientes en un momento dado es el camino que te conecta con tu Yo Auténtico. Poco a poco, transita la emoción que sea que tengas y acompáñate en ella con compasión. Las emociones son guías que están ahí para darte un mensaje. Si no las sientes, es cuando ese mensaje aparece “vacío”.
  • Conecta con otras personas. Considera compartir tu sentido de vacío con otra persona. Puede ser un amigo de confianza, un(a) terapeuta o un grupo terapéutico. Si resistes o niegas ese vacío, se hará más grande. Si lo reconoces y le das espacio, acabará por desaparecer para volver de nuevo lo justo.
  • Quiérete. No puedes estar más cerca de otra persona que de ti misma. Sé honesta y amable contigo misma, en lugar de acudir a otras personas para que te rellenen ese vacío. Los demás te pueden apoyar pero no son una parte de ti. Tú eres única y entera.
  • Sácate de encima la vergüenza tóxica. No hay nada inherentemente malo en ti. Es difícil estar cerca de alguien a quien desprecias, y la vergüenza (si es algo permanente y no una emoción transitoria) te alienta a rechazarte a ti mismo.
  • Prueba la psicoterapia con una terapeuta que sabe de narcisismo. Una buena terapeuta sostiene un espejo metafórico (lo que se llama el “mirroring”), ayudándote a verte con más amplitud y aceptarte y apreciar quién eres.
  • Haz terapia corporal. Las tensiones y bloqueos que tienes en el cuerpo tienen que ver con temas emocionales que se han quedado ahí atascados. Se trata de una acumulación de energía que está atrapada. Si haces terapia corporal, contribuirás a liberar esa energía y a sentirte mejor contigo mismo.

No tienes que vivir tu vida sintiéndote vacía si no quieres. Te mereces una buena relación contigo misma y una vida significativa y con propósito. El primer propósito eres tú y el resto llegará solo de forma natural. Deja que este artículo llegue a esa parte de ti que está debajo de la superficie, esperando volver a conectar y disipar esos sentimientos de vacío.

Fuente: https://www.goodtherapy.org.