El Vínculo de Fantasía

Qué es el Vínculo de Fantasía

Muchos de los problemas que tenemos en nuestras relaciones (sobre todo de pareja pero no exclusivamente sino también de amistad, de trabajo,…) surgen de un mecanismo de defensa formado en la infancia y que se conoce como el “vínculo de fantasía”. El vínculo de fantasía describe una ilusión de fusión que formamos originalmente con nuestro padre/madre o cuidador(a) principal. Esta fantasía de ser una con nuestra cuidadora actúa como una defensa, ayudando a aliviar la ansiedad y el dolor emocional en momentos de angustia en la infancia. Sin embargo, a medida que crecemos, este mecanismo de defensa limita nuestra capacidad de tener en nuestras vidas amor y conexión reales.

Si quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista, éste tiene en la mayoría de los casos como base el vínculo de fantasía.

Cómo se desarrolla el Vínculo de Fantasía

La mayoría de las personas que han crecido en una familia narcisista/disfuncional desarrollan el vínculo de fantasía. Las propias carencias de desarrollo y emocionales del padre hacen que induzca a creer al niño que no sobreviviría sin él, que le necesita en todo momento porque no es capaz y que sin su validación o aprobación no puede hacer nada, ni dar ni un solo paso.

En un intento por sobrellevar el dolor emocional y recuperar un sentimiento de comodidad (generado por la madre), las niñas se fusionan con su madre en su imaginación, creyendo mágicamente que son una con esa persona. Esta fantasía de estar fusionadas puede dar a la niña una ilusión de seguridad que no es real.

Si bien las personas pueden sentirse cómodas de adultas criticando ocasionalmente a sus padres, como niños, puede que haya sido atemorizante criticar a sus cuidadores. Las personas confían en sus padres para sobrevivir, y en ocasiones, la negligencia u hostilidad de los padres puede haber sido aterradora, incluso mortal para el niño.

Los niños se identifican e interiorizan las formas en que sus padres los vieron y los trataron. Así, preservan una imagen idealizada de los padres y se ven a sí mismos como defectuosos. Es la única manera que tienen para sobrevivir. Lo contrario llevaría a un niño a pensar: “Mi padre me trata mal porque no está bien.” o “Estoy en manos de una madre loca”. Esto es simplemente algo demasiado angustioso para ser tolerado por un niño. Inconscientemente, prefieren “sacrificarse” para mantener una imagen idealizada de sus cuidadores.

“Mi padre me trata mal porque no está bien.” o “Estoy en manos de una madre loca”.

De adultos, mantienen está conexión idealizada con sus padres de las siguientes maneras:

  • Manteniendo una imagen idealizada de sus padres y familia, por ejemplo, “Mis padres fueron geniales. Había/hay algo malo en mí”.
  • Manteniendo una imagen negativa de sí mismos. Muchas personas desarrollan una “voz interior crítica”, un proceso de pensamiento negativo que, como un padre interno, entrena, critica y comenta sobre ellas, por ejemplo, “Soy una persona difícil”; ”Nadie podría quererme”.
  • Proyectando cualidades y comportamientos negativos de los padres en los demás. Sin darnos cuenta, podemos proyectar las cualidades de nuestros padres en las personas a las que nos acercamos a lo largo de nuestras vidas, por ejemplo, “Ella te va a dejar. No puedes confiar en ella “.” Él es crítico contigo. Mira cómo te mira.”
  • Recreando dinámicas familiares negativas en las relaciones adultas. Las personas pueden optar por acercarse a otras personas que les recuerdan su pasado. O bien, pueden distorsionar, e incluso provocar, a las personas cercanas a ellos para recrear antiguas dinámicas familiares negativas, por ejemplo, buscar la intensidad de forma inconsciente provocando peleas con la pareja porque esto es lo que hacían sus padres.
  • Revivir la vida de sus padres en lugar de vivir la suya propia. A muchas personas les resulta difícil diferenciar y vivir sus vidas en sus propios términos. Continúan escuchando la “voz” dentro de sus cabezas que no siempre representa un punto de vista realista.
  • Mantener las defensas psicológicas que eran adaptativas cuando eran niños, pero que las limitan como adultos. Las defensas de la infancia a menudo limitan a las personas en sus vidas adultas. Son recursos adaptativos que les ayudaron a sobrevivir pero que ya no necesitan en su vida actual. Por ejemplo, si solían cerrarse en banda para evitar un castigo o se aferraban emocionalmente a sus padres para tranquilizarse, pueden llevar estos patrones a sus relaciones adultas, cuando en realidad sirven para crear distancia.

Pasos a Dar para Romper con el Vínculo de Fantasía

  • Abrazar a tu niña interior. Es tu niña interior la que se sigue aferrando a tus padres. Si empiezas a ocuparte de ella, dejará de buscar fuera algo que le puedes dar tú: amor y completar la tarea con ella que tus padres no pudieron/supieron hacer.
  • Poner límites y decir que no. Tanto a tus padres como a las otras personas con las que te relacionas. Esto te ayudará a adquirir autonomía e independencia emocionales.
  • Confiar más en ti. No es necesario que informes o pidas permiso a tus padres a cada paso que das o que vayas a ellos para que te solucionen algo. Eres una adulta con los recursos personales suficientes para hacerte cargo de tu propia vida.
  • Basar tus relaciones en la comunicación, el respeto y la igualdad. No tienes que salvar a nadie ni nadie tiene porqué leerte la mente. No tener que responsabilizarte de las emociones de los demás hará que te resulte más fácil responsabilizarte de las tuyas propias.
  • Meditar para cambiar tu voz interior. Si todavía te hablas con la voz de tus padres y éstos fueron muy críticos o amenazantes, esto es muy dañino para ti. Aprende a hablarte con amor y compasión.
  • Aprender a rodearte de personas y relaciones que sean nutritivas para ti. Si tus padres te utilizaban o explotaban en la infancia, seguramente tienes una tendencia inconsciente a este patrón en tus relaciones.

Interacciones de Pareja que representan Amor Real vs Vínculo de Fantasía

  • Ser no defensivo y abierto vs estar enfadado y cerrado.
  • Respetar la independencia de cada una vs sobrepasar los límites.
  • Expresar afecto físico y sexualidad personal vs la falta de afecto y la sexualidad rutinaria.
  • Comprensión de quién es realmente tu pareja vs no ver y tener una imagen distorsionada de tu pareja.
  • Participar en conductas no controladoras vs manipulación, control y patrones de dominación-sumisión.

Si quieres más información sobre el vínculo de fantasía, te recomiendo el libro “Sanando la Vergüenza que te Ata”, de John Bradshaw.

Para saber cómo entender y sanar el abuso narcisista, un buen primer paso es el de hacer consciente y deshacer el vínculo de fantasía.

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Cómo Terminar con el Micromanaging de tus Padres Narcisistas

Los padres/madres narcisistas tienden a hacer microgestión o micromanaging de sus hijos. Esto los convierte en personas muy inseguras, que dudan mucho de sí mismas y que necesitan constantemente la validación de los demás o son complacientes para que les quieran. También hace de muchas de ellas personas perfeccionistas, que se acaban haciendo ese micromanaging a sí mismos, con estándares poco realistas y pretendiendo auto-mejorarse sin fin. Muchos tienen parejas o jefes o ambos que los controlan, tienden a relacionarse con este tipo de personas en su etapa adulta porque es lo que les resulta familiar.

Si eres hijo o hija de narcisistas y estás en un momento de cambio, o quizás buscando psicoterapia y quieres adquirir autonomía e independencia en tu vida, no sólo respecto a tus padres sino también a las personas con las que te relacionas, aquí tienes algunos consejos.

Desarrolla tu Autonomía y toma decisiones por Ti Misma

Si tus padres/pareja aún controlan temas como tus finanzas, tus compras, tus amistades, tu forma de vestir, comportarte o tus elecciones de vida, como el trabajo o la casa, es hora de poner límites. No les des acceso a tus cuentas, no les consultes cada paso que vas a dar, puedes hacerlo a posteriori, con la decisión ya tomada y la acción ya hecha, no pidas su validación a cada paso que des. Aprende a caminar sola. Tus padres/pareja, seguramente te conocen menos de lo que crees y delegar en ellos para vivir tu vida, te elude de tomar responsabilidades y ser el dueño de ellas. Después de todo, si tú tomas una decisión basándote en lo que te dicen tus padres/pareja, ¿quién va a sufrir las consecuencias, tú o ellos? ¡Pues eso! 

Seguro que cometerás errores, como todos los seres humanos, pero también aprenderás de ellos. Verás cómo, poco a poco, tomar decisiones por ti misma ces cada vez más fácil. Es una cuestión de práctica, como todo en la vida. Además, piensa que si tus padres/pareja te dicen lo que tienes que hacer es porque quieren seguir controlándote, esto habla de sus necesidades, no de las tuyas. No te conocen bien porque no han sabido hacerte un buen mirrroring, por lo que lo que sea que te aconsejen, no será lo mejor para ti sino para ellos. 

Pon Límites y di que No

Al principio esto no será fácil si están acostumbrados a controlarte y microgestionarte, pero tu independencia pasa por esto, como la de cualquier persona. Decir que no a algo que te pidan, como por ejemplo, dejar de hacer recados o favores o poner un límite si te “obligan” a hablar con ellos cada día, te hará crecer y sentirte más fuerte. No se trata de decir que no a todo sino de dejar de hacer concesiones a cosas que no te apetecen o que consideras que están fuera de lugar. Si cuando empieces a hacer esto te tachan de “egoísta” puedes pensar que sí lo es. No pasa nada. Un cierto grado de egoísmo y de narcisismo es necesario en las personas para tener una vida sana y autónoma, con un equilibro entre dar y recibir.

Toma la Iniciativa y Sé Proactivo

Es más que probable que estar en ese estado de dependencia perpetua de tus padres, te haya convertido en una persona muy pasiva, sin mucha iniciativa y con comportamientos de indefensión aprendida. Esto te lleva sentir que no tienes un control sobre tu propia vida. Es hora de cambiar esto. Puedes empezar por pequeñas cosas, como buscar tú misma los vuelos y el alojamiento para el próximo viaje con tu pareja o hablar con tu compañero de piso sobre cómo vais a organizar el tema de la limpieza o proponer esa idea que tienes sobre un nuevo proyecto a tu jefe.

Poco a poco, adquirirás poder personal, sintiendo que eres el dueño de tu propia vida y que tienes voz en todo lo que te ocurre.

¡Responsabilízate!

Tú no tienes la culpa de lo que te pasó en la infancia, tampoco tus padres. Sólo han repetido lo mismo que les han hecho a ellos. El trauma es algo que se pasa de generación en generación si no se sana en terapia.

Tú no tienes la culpa de nada de eso pero sí la responsabilidad de tu propia vida como adulta. A medida que vayas asumiendo esa responsabilidad, te darás cuenta de que te comprometes con las cosas y contigo misma y esto reconforta. Ya no tienes que seguir un patrón inconsciente de huida o de infantilización.

Mantén tu Privacidad y pide respeto a tu Intimidad

Una de las principales herramientas para el control y la dominación es la información. Los padres narcisistas tratan a sus hijas como extensiones de sí mismas, teniendo la fantasía de que son “suyas”. Una buena forma de empezar a deshacer esa fantasía es dejar claro que eres un ser humano independiente de ellos con derecho a privacidad e intimidad. No contestes a nada que no te haga sentir cómoda, bloquéalos de las redes sociales si es ahí donde te quieres expresar libremente, no dejes que te manipulen para sonsacarte información. Di “no” las veces que haga falta o simplemente no contestes a mensajes o llamadas acompañados de chantajes o amenazas implícitos o explícitos.

Acepta que no puedes hacer que ellos Cambien

El sistema familiar disfuncional vive lo que John Bradshaw llama un trance hipnótico. Hay muchos mecanismos de defensa que hacen que tus padres/pareja no puedan ver la realidad. Simplemente sería algo demasiado doloroso y ellos no podrían sostener este dolor. La naturaleza es sabia y el cerebro sólo permite traer eventos a la consciencia cuando la persona está preparada para ello. Para algunas personas, esto no llega en toda su vida.

Si lo que pretendes es que ellos cambien cuando tú quieras, esto no va a ocurrir y además entonces seguirás haciendo las cosas desde tu niño interior herido  (seguramente ya denunciabas de niño que “algo estaba mal” en la familia) y no servirá de gran cosa. La idea es cambiar por ti y para ti. Y entonces los demás cambiarán. Los cambios se dan de dentro hacia fuera y no a la inversa.

Cuando tú empieces a hacer cambios, dependiendo de en qué punto del espectro se encuentren tus padres/padre/madre, aunque al principio te encontrarás con muchas resistencias, quizás ellos cambien también aceptando a la nueva tú. Quizás no lo hagan. Eres tú quien valora si quiere tener mucho, poco o contacto cero con ellos.

Reaprópiate de tu Instinto y tu Intuición

Observa que si dejas que otras personas te digan quién eres y lo que tienes que hacer, te hacen un dependiente crónico. No desarrollarás partes de ti que son importantes y que te llevarán a una vida más sana y plena, como la intuición para decidir si aceptas o no esa oferta de trabajo o el instinto para determinar si esa chica con la que estás quedando te conviene o no.

Si eres hija o hijo de padres narcisistas y buscas psicoterapia y cambios en tu vida, recuerda que sólo tienes una. ¡Vívela como tú quieras!

8 Formas para Dejar de Juzgar a los Demás (Y a Ti Misma)

Las personas que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales tienen una tendencia a juzgar, criticar y atacar a los demás. Éstas eran las dinámicas que había en sus familias de origen y es lo que han aprendido.

Los sistemas familiares disfuncionales son muy rígidos. Hay normas estrictas que se tienen que cumplir a cualquier precio y se asignan roles escogidos por el/la narcisista cuya pareja, en muchas ocasiones un(a) codependiente, acepta sin cuestionar.

El tema de poner etiquetas y juzgar a los demás sirve a los miembros de la familia disfuncional para sentir una falsa seguridad porque creen que “saben por dónde se mueven” y para utilizar el mecanismo de defensa de la proyección, asignándoles cualidades a otras personas que, aunque esas personas sí que tengan esas cualidades, les sirven para no reconocerlas en ellos mismos.

Si quieres sanar con psicoterapia después del abuso narcisista, has de saber que parte de la terapia consiste en aceptar quién eres y otra parte en cambiar.

  • Si quieres cambiar, los juicios son un espacio mental para no hacerlo, ya que per se, impiden verte y ver a los demás desde otra luz.
  • Te dan rigidez, que aunque para ciertas cosas pueda ser útil en realidad es la flexibilidad la que te ayudará a fluir con los acontecimientos de tu vida.
  • Un juicio se emite desde un lugar moral en el que se decide lo que “está bien” y lo que “está mal”. Esto en realidad es algo subjetivo.

“La gente toma caminos diferentes en busca de satisfacción y felicidad. Sólo porque no estén en tu camino no significa que se hayan perdido “. Dalai Lama.

8 Formas para Dejar de Juzgar a los Demás (Y a Ti Misma) después del Abuso Narcisista

  1. No te culpes a ti misma. Estamos hechas instintivamente para la supervivencia. Cuando vemos un perro (o una persona) que puede mordernos (literal o metafóricamente), nos sentimos amenazadas. Entramos en una de las tres respuestas del miedo: el modo de congelación, de huida o de lucha, y somos incapaces de ver las innumerables razones posibles para el comportamiento de otra persona. Nos ponemos firmes y a la defensiva. Ésta es una primera reacción normal para cualquier ser humano. Mucho más si eres la superviviente de una familia narcisista, donde te atacaron tanto en la infancia, que puedes ponerte a la defensiva o ser reactiva con mucha facilidad. La clave está en hacer una pausa antes de reaccionar, no dejarte llevar tanto por tu cerebro reptiliano que grita “¡Peligro!” y poner más en juego a la parte racional de tu cerebro para ver qué otras posibles respuestas puedes dar a esa situación en concreto. Para esto, basta con no dejarte llevar por el impulso que te nace de forma instintiva y respirar de forma profunda unos segundos. Podrás ver la situación bajo otra perspectiva.
  2. Estate atento. Haz una pausa. Mira si puedes entender de dónde viene la persona. Intenta reformular tu pensamiento interno crítico en uno positivo, o al menos en uno neutral. Después de todo, realmente no sabemos las razones del comportamiento de alguien.
  3. Despersonaliza. Cuando alguien no está de acuerdo contigo, de alguna manera esto te dificulta la vida, pero recuerda que no lo hace a propósito para “joderte la vida”, no eres el centro del odio de las personas ni hay un complot mundial para hacerte daño. Cada persona tiene su lucha y su dolor. Si no te lo tomas como algo personal, lo dejarás en un incidente. Si te lo tomas como algo en concreto contra ti, acabarás atrayendo esto hacia ti, de una forma u otra, antes o después, con una persona o con otra.
  4. Busca la bondad básica. Esto requiere práctica, ya que los cerebros de los supervivientes de familias disfuncionales/narcisistas están acostumbrados a “escanear” el entorno en busca de potenciales “peligros” o “amenazas”. Fueron tan atacados en su infancia que normalmente, por defecto, están en el modo alerta y esto les lleva a buscar lo peor de los demás, lo negativo. Poco a poco, si empiezas a confiar más en ti, verás que con ello confías también más en los demás y esto hace que tu actitud hacia las personas sea distinta y puedas ver la bondad y la amabilidad que también hay en ellas.
  5. Repite el mantra: “Igual que yo”. Recuerda que todas las personas somos más parecidas que diferentes. Cuando te sientas crítica con alguien, te puedes recordar a ti misma que la otra persona quiere a su familia, como tú, y quiere ser feliz y libre de sufrimiento, igual que tú. Y comete errores, como tú. Puede ser que, de forma neurótica, creas que las personas van a tener una tendencia a criticarte, juzgarte o atacarte. Pero no es así. Muchas de esas veces, eres tú quien lo acaba haciendo anticipándote a los acontecimientos. Trata de ver a los demás simplemente como personas, igual que tú.
  6. Haz un replanteamiento. Cuando alguien hace algo que no te gusta, puedes pensar que simplemente están resolviendo un problema de una manera diferente a como lo harías tú. Esto puede ayudarte a ser más abierto y aceptar su comportamiento.
  7. Dale a la persona el beneficio de la duda. Antes de precipitarte y ponerle a una persona una etiqueta que crees que la define, trata de ampliar tu perspectiva. Quizás te estés adelantando en tus conclusiones. Además, si pones etiquetas a todo el mundo, les impides la oportunidad de que se expliquen o de cambiar. Recuerda que todo lo que les haces a los demás, te lo haces también a ti misma. Si pones etiquetas a los otros, tampoco te estás permitiendo un cambio para ti.
  8. Siéntete bien contigo. Si te sientes bien con cómo te han criado, no tienes ningún interés en juzgar las elecciones de otras personas. Si te sientes bien con tu cuerpo, no te burlas del peso o la apariencia de otras personas. Somos duros los unos con los otros porque nos utilizamos, de forma inconsciente, como pantallas para salir de la propia deficiencia percibida.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Si quieres sanar con psicoterapia después del abuso narcisista, dejarás de juzgarte a ti y a los demás y con ello descubrirás un aire fresco nuevo en tu vida, donde hay más espacio para otros caminos y  posibilidades y para la compasión.

Cómo Sanar tu Sexualidad si has sufrido Microgestión Sexual por tu Padre Narcisista

Si quieres saber cómo recuperarte tras haber crecido con un padre narcisista, hay que empezar por saber que el amor que dan los padres narcisistas a sus hijas no es incondicional, está sometido a muchas reglas y condiciones.  Tal vez en tu caso el afecto tu padre empezó a retenerlo una vez que alcanzaste la pubertad o pudo haber empezado a sobrepasar límites de lo que es sano en una relación padre-hija.

Es común que los padres y las adolescentes tengan luchas de poder, especialmente cuando se trata de que la adolescente empiece a tener relaciones con otros hombres (o mujeres). Sin embargo, con un padre narcisista, la devaluación es excesiva durante esta etapa.

Esto es especialmente cierto si hubo una idealización poniéndote en un pedestal cuando eras una niña. Quizás tu padre mostró afecto y cuidado hacia ti cuando eras pequeña porque eras más fácil de controlar. Sin embargo, los abrazos al volver a casa del trabajo o los elogios se detuvieron abruptamente al llegar a la pubertad y tu padre se encontró con una adolescente que no era tan fácil de controlar.

Para algunas hijas, el afecto nunca estuvo presente en absoluto. Es posible que el padre narcisista no te tocase ni te cuidase mucho y te haya descuidado emocionalmente durante toda su vida.

Tal vez el padre narcisista eligió a una de sus hijas para ejercer el rol de la niña dorada para mimarla y llenarla de elogios, mientras le asignó a la otra hija el papel de chivo expiatorio, sin darle mucha atención y tratándola mal el poco tiempo que interactuaba con ella.

Con o sin afecto, la falta de límites del padre narcisista puede dar lugar a comportamientos que confunden y hacen daño a su hija en sus relaciones con los hombres o las mujeres. Tomar conciencia de su sexualidad y entablar relaciones puede ser algo muy difícil con un padre controlador y que cree que su hija es una posesión. Los padres narcisistas son muy territoriales y tienen constantes luchas de poder, con lo que es probable que, inconscientemente, vean a otros hombres como potenciales amenazas de “lo que es suyo”. El padre narcisista suele tener la necesidad de asegurarse de que su hija permanezca en un estado de infancia perpetua para que sea más fácil de controlar.

Muchos padres narcisistas practican el incesto emocional. Si tiene problemas de adicción, puede haberle asignado el papel de cuidadora a su hija o incluso el de la figura de “esposa” sustituta si no tiene una relación satisfactoria con su mujer. O, puede que tenga una actitud sexual inapropiada hacia su hija, contándole su vida sexual como si fuese un “amigo” y manteniendo un doble estándar sexual dándole mensajes de que lo que ella tiene que hacer es mantenerse “pura”.

Además, hay muchos padres narcisistas que son sádicos, esto es, disfrutan o sienten alivio infligiendo dolor (no tiene porqué ser físico que, obviamente también, sino dolor emocional) a sus hijas. Esto convierte a las hijas en masoquistas, tratándose de un comportamiento que también pueden llevarse a la cama. Desde niñas, se les da el mensaje de que el amor duele y así es como lo viven de adultas.

En los escenarios más extremos, un padre narcisista maligno puede incluso pasar al abuso sexual. Esto se debe a que los padres narcisistas no tienen límites en la forma en que ven a sus hijos. Los ven como objetos para satisfacer sus necesidades, como extensiones de sí mismos, en lugar de seres humanos individuales. Al degradarlos o devaluarlos sexualmente, mantienen el control sobre sus hijas (o sus hijos) de maneras extremadamente dañinas.

Hay muchas formas en que se puede manifestar esta forma de microgestión sexual, pero lo que es seguro es que todas ellas pueden agotar la sensación de seguridad e independencia de la niña cuando se hace adulta.

Cómo Sanar tu Sexualidad si has sufrido Microgestión Sexual

Como hija de padre narcisista, tu sexualidad puede haber sido sofocada, erosionada o mal utilizada para atender las necesidades del padre narcisista. Es hora de recuperar el dominio sobre tu cuerpo y tu sexualidad, a la que tienes derecho. Ya no es necesario que reprimas, niegues o disfraces tu instinto sexual.

Las supervivientes de familias disfuncionales, cuya parte instintiva fue rechazada en su infancia, se comportan como si sus instintos fuesen caballos encerrados en el sótano, a los que tienen que mantener “a raya”. John Bradshaw, “Sanando la Vergüenza que te Ata.”

Algunas formas de sanar tu sexualidad pueden ser:

  • Reconectarte con un sentido espiritual de la sexualidad que te permita ver tu sexualidad como algo sagrado en lugar de algo vergonzoso. La sexualidad es algo natural para todos los seres humanos y una fuente de placer y de bienestar.
  • Experimentar con el placer propio y/o una mayor intimidad emocional en tus relaciones para aumentar los sentimientos de seguridad y confianza.
  • Trabajar con una terapeuta que sepa sobre trauma para desentrañar cualquier creencia o detonante que esté arraigado de forma inconsciente y que pueda impedirte abrazar tu sexualidad y encontrar satisfacción en la intimidad física. Ejemplos de estas creencias pueden ser introyectos como “Soy una puta”, “Soy una guarra”, “No me lo merezco”, “Estoy ridícula cuando practico el sexo”, “No se me da bien el sexo”.

Los padres narcisistas trabajan duro para mantener el poder y el control sobre sus hijas. Es esencial que las hijas de padres tóxicos recuperen su poder emocional, económico, sexual y psicológico en el camino hacia la curación.  Para saber cómo recuperarte tras haber crecido con un padre narcisista deberás reapropiarte de ti misma.

Fuente: https://blogs.psychcentral.com/recovering-narcissist

El Defecto Fatal

  • Andrea, de 23 años, teme en el fondo que si permite que alguien se acerque lo suficiente para ver a la verdadera Andrea, no le gustará lo que ve.
  • Jaime observa a las personas que caminan por la calle riendo y hablando, y se pregunta qué tienen que él no tiene.
  • Cristina, una empresaria consumada, secretamente se siente fuera de lugar dondequiera que vaya.
  • Laia se esfuerza en todo lo que hace, es una perfeccionista que nunca está satisfecha con nada en su vida y no deja que nadie la conozca en profundidad.

Aunque parezca que cada una de estas personas está luchando con un problema diferente, todas estas luchas secretas y dolorosas provienen de la misma raíz común. Andrea, Jaime, Cristina y Laia creen en su fuero interno que “algo está mal en ellos”. A esta creencia algunos terapeutas la llaman el defecto fatal.

 

El defecto fatal, en las personas que lo sienten, hasta que empiezan terapia, puede resultar muy difícil de detectar. Se trata de algo que está de fondo, un sentimiento profundo de inadecuación que causa mucho dolor a la persona y que, inconscientemente, trata de esconder frente a los demás porque cree que, si lo descubren, los alejará. Se trata de una mezcla de vergüenza, culpa y rabia dirigida hacia uno mismo.

El defecto fatal realmente no existe. No es una cosa real, pero sí un sentimiento real. Es un sentimiento cuyo poder proviene de ser insidioso, invisible e innombrable. Es un sentimiento que puede perseguir a una persona a lo largo de su vida, sin revelarse nunca.

Miremos más de cerca la infancia de Andrea, Jaime, Cristina y Laia para ilustrar cómo cada uno llegó a tener su propia versión personal del defecto fatal.

Los padres de Andrea eran adictos al trabajo. Personas exitosas y ambiciosas que querían a sus hijos pero que no tuvieron tiempo para conocerlos. Andrea fue criada por niñeras que iban y venían. Andrea, en esencia, creció en un vacío emocional, sintiendo que sus padres no la conocían realmente. Ante su falta de atención e interés, el cerebro de su hija procesó esto como: “No soy digna de que me conozcan”. Como adulta, anticipó el rechazo en todas las relaciones, desarrollando contradependencia y alejando a las personas por miedo a la intimidad.

Jaime era hijo único de dos padres deprimidos. Sus padres lo quisieron e hicieron lo posible por cuidarlo y criarlo. Tenía una bonita casa y mucha comida y ropa. Pero emocionalmente, su infancia se empobreció. Debido a su depresión, los padres de Jaime no tenían mucha energía ni para ellos mismos. Les quedaba muy poca para su hijo.

Cuando Jaime tenía un problema con sus amigos, no se lo contaba a nadie. Cuando obtenía sobresalientes en matemáticas, a nadie parecía importarle demasiado. Jaime creció sin compartir con nadie su dolor o su alegría. Creció careciendo de la conexión emocional con los demás que hace que la vida sea estimulante y significativa. Como adulto, vivió su vida con una escasez de este ingrediente principal: conexión emocional.

Cristina creció en una gran familia de clase trabajadora, caótica pero amorosa. Las personas de su familia eran esencialmente “ciegas a las emociones”. No compartían, expresaban, advertían ni respondían a la emoción. Nadie en el mundo de Cristina cuando era niña sintonizaba con sus sentimientos. Cristina no tuvo ningún referente que le enseñara cómo reconocer, leer, tolerar, expresar o gestionar sus propios sentimientos (o los de los demás). Cristina tuvo éxito en el mundo de los negocios porque es inteligente, enérgica y motivada, pero no tiene inteligencia emocional. En situaciones sociales, se siente fuera de lugar y tiene ansiedad.

Los padres de Laia eran un narcisista y una codependiente. Su padre la escogió, cuando era muy pequeña, como el chivo expiatorio de la familia y le daba constantemente mensajes de que “era un desastre” y “lo hacía mal”. La madre simplemente le seguía la corriente al padre. Éste se enfadaba o burlaba de forma inapropiada cuando Laia mostraba una emoción.

Laia creció pensando que las emociones eran algo que “sobraba” en ella y que, hiciera lo que hiciera, era un desastre que, antes o después, los demás descubrirían.

Los tres primeros ejemplos son los de personas que han sufrido abandono emocional y la cuarta, abuso emocional.

La buena noticia es que el defecto fatal puede solucionarse en la adultez.

Cuatro Pasos para Sanar el Defecto Fatal

  1. Reconoce que lo tienes, y que no es un defecto real. Sólo es un sentimiento.
  2. Encuentra las palabras para expresar tu propia versión única de “algo está mal en mí”.
  3. Identifique la causa específica en tu infancia. ¿De qué manera fuiste descuidado/abusada emocionalmente? ¿Cómo causó tu defecto fatal?
  4. Comienza a trabajar en la aceptación de sus emociones y en reconocer cuándo tienes un sentimiento. Experiencia el sentimiento y ponlo en palabras. Si esto te resulta difícil, busca una terapeuta que sepa de emociones que te ayude.

Convertirte en una persona que gestiona sus emociones, que tiene autoestima y un buen equilibrio en sus relaciones de dar y recibir con los demás, hará que el “defecto fatal” que sientes, desaparezca.

Fuente: https://psychcentral.com

La Autocompasión

Tener compasión por uno mismo no es diferente de tener compasión por los demás. La compasión NO es un pensamiento, es un sentimiento.

Primero, para tener compasión por los demás, debes notar que están sufriendo. Si ignoras a esa persona sin hogar en la calle, no puedes sentir compasión por lo difícil que es su experiencia.

Segundo, la compasión implica sentirse conmovida por el sufrimiento de los demás para que tu corazón responda a su dolor (la palabra compasión literalmente significa “sufrir con”). Cuando esto ocurre, sientes calidez, preocupación y el deseo de ayudar a la persona que sufre de alguna manera. Tener compasión también significa que ofreces comprensión y bondad a los demás cuando fallan o cometen errores, en lugar de juzgarlos con dureza. Finalmente, cuando sientes compasión por otra (en lugar de la mera piedad, en plan “pobre”, seguido de un suspiro), significa que te das cuenta de que el sufrimiento, el fracaso y la imperfección son parte de la experiencia humana compartida.

La Autocompasión implica actuar de la misma manera contigo mismo cuando estás pasando por un momento difícil, fracasas o te das cuenta sobre algo que no te gusta de ti mismo. En lugar de simplemente ignorar tu dolor con una mentalidad rígida, te detienes a decirte a ti misma “Esto es difícil en este momento para mí, ¿cómo puedo consolarme y cuidarme en este momento?”

“Esto es difícil en este momento para mí, ¿cómo puedo consolarme y cuidarme en este momento?”

En lugar de juzgar y criticarte sin piedad por diversas inadecuaciones o deficiencias, la autocompasión significa que eres amable y comprensiva cuando te enfrentas a fracasos personales. Después de todo, ¿quién dijo que se supone que tienes que ser perfecta?

Quizás lo más importante es que tener compasión por ti mismo significa que honras y aceptas tu humanidad. Las cosas no siempre irán como quieres. Encontrarás frustraciones, habrá pérdidas, cometerás errores, te toparás con tus limitaciones y no cumplirás tus ideales. Ésta es la condición humana, una realidad compartida por todos nosotros. Cuanto más abres tu corazón a esta realidad en lugar de luchar constantemente contra ella, más podrás sentir compasión por ti y por todos las demás personas en la experiencia de la vida.

Los tres Elementos de la Autocompasión

  1. Auto-bondad vs. Auto-juicio.

    La Autocompasión implica ser cálidas y comprensivas con nosotras mismas cuando sufrimos, fracasamos o nos sentimos inadecuadas, en lugar de ignorar nuestro dolor o flagelarnos con la autocrítica. Las personas con autocompasión reconocen que ser imperfecta, fallar y experimentar dificultades en la vida es inevitable, por lo que tienden a ser amables consigo mismas cuando se enfrentan a experiencias dolorosas en lugar de enfadarse cuando la vida no cumple con los ideales establecidos. Las personas no siempre pueden ser ni obtener exactamente lo que quieren. Cuando esta realidad se niega o hay resistencia al dolor, aumenta en forma de estrés, frustración y autocrítica. Cuando esta realidad es aceptada con simpatía y amabilidad, se experimenta una mayor paz emocional.

  2. Humanidad común frente a Aislamiento.

    La frustración porque las cosas no salgan exactamente como queremos a menudo va acompañada de una sensación de aislamiento irracional pero penetrante, como si el “yo” fuera la única persona que sufre o comete errores. Nada más lejos. Todos los seres humanos sufren. La misma definición de “humano” significa que uno es mortal, vulnerable e imperfecto. Por lo tanto, la autocompasión implica reconocer que el sufrimiento y la insuficiencia personales son parte de la experiencia humana compartida, algo por lo que todos pasamos en lugar de ser algo que a “mí” me sucede solo.

  3. Mindfulness vs. Sobre-Identificación.

    La Autocompasión requiere una gestión equilibrada de nuestras emociones para que no sean ni suprimidas ni exageradas. Esto se consigue relacionando las experiencias personales con las de otros que también están sufriendo, poniendo así nuestra propia situación en una perspectiva más amplia. También se consigue con la voluntad de observar nuestros pensamientos y emociones negativos con apertura y claridad, para que se mantengan conscientes. Esto es, experimentarlas y transitarlas como una parte natural de la vida. La atención plena es un estado mental receptivo y sin prejuicios en el que uno observa los pensamientos y sentimientos tal como son, sin tratar de suprimirlos o negarlos. No podemos ignorar nuestro dolor y sentir compasión por él al mismo tiempo. Al mismo tiempo, la atención plena requiere que no nos identifiquemos demasiado con nuestros pensamientos y emociones porque no somos eso, somos mucho más. Piensa en tus pensamientos y emociones negativas como olas que puedes surfear. No se trata de ignorar la ola (porque te va a mojar) ni tampoco de dejar que te arrastre (porque tú eres mucho más que esa ola). Simplemente, surféala sabiendo que después de ésta vendrán muchas más.

La meditación y el mindfulness te ayudarán a ser más compasivo contigo mismo. También hablarte a ti mismo como el niño que fuiste, hablándole a tu niño interior herido, del que ahora cuidas y al que proteges.

Fuente: https://self-compassion.org/

¿Eres un(a) “Outsider”? ¿Te gustaría cambiar esto?

Un “outsider” es una persona que se considera a sí misma poco convencional, que rechaza las tradiciones y lo establecido. Pueden ser extravagantes y denominarse a sí mismos como “raros”. No les gusta lo que tiene que ver con las masas y su identidad es fruto de sus propias reflexiones y experiencias vitales.

En muchas ocasiones, lo que hay por debajo de esto es un sentimiento de no pertenecer, que tiene que ver cómo estas personas se sintieron en sus familias de origen en su infancia.

Situaciones de infancia que dan lugar a un Adulto “Outsider”

  • El niño que es física y/o emocionalmente diferente de los otros miembros de la familia. Por ejemplo, un niño que es muy empático cuando el resto de los miembros o casi todos tienen rasgos narcisistas o Trastorno Narcisista de la Personalidad.
  • La niña que se parece mucho a una persona a alguien cuya madre siente resentimiento. Por ejemplo, una niña que se parece mucho a su abuela materna, cuya madre sentía por ella rechazo porque creía que había sido negligente y cruel con ella. Esta niña se convierte en el objeto de la ira y el resentimiento profundamente enterrados que su madre nunca expresó cuando era niña, pero ahora está dirigiendo a su propia hija.
  • El niño que es abandonado emocionalmente porque los padres culpan al niño por haber nacido. Por ejemplo, las parejas en las que la madre se queda embarazada muy joven, la pareja se casa por obligación o por presiones familiares/sociales y uno o ambos culpan a su hijo por el cambio de vida y lo que han tenido que sacrificar para tenerle.

Otros posibles escenarios incluyen:

  • Secretos de familia que requieren que los miembros, particularmente los niños, no hablen sobre ello y vivan en la negación. Esto les hace sentir como extraños en su propia familia, ya que perciben que “algo está mal” pero no se les permite expresarlo. Esto les hace sentir un profundo sentimiento de extrañeza respecto de su familia de origen. Ejemplos del secreto son que un miembro es adicto a una sustancia, que hay abuso (emocional, psicológico, sexual y/o físico) dentro de la familia,..
  • Los padres o uno de ellos hacen incesto emocional con la niña poniéndola en el papel de su pareja. También puede ocurrir que se la infantilice, tratándola como a una niña cuando ya es adulta.
  • El niño es objeto de acoso en el colegio y cuando lo comunica, no se le toma en serio o se le obliga a negarlo.
  • En las familias narcisistas, muy frecuentemente, una de las niñas es escogida para ejercer el rol del “chivo expiatorio”, sobre quien el padre o madre (que es la/el que le ha asignado el rol) vuelca rabia que no sabe gestionar y sobre quien proyecta su perfeccionismo y odio hacia sí mismo/misma.
  • El niño tiene un sexo/físico/intelecto diferente al deseado por los padres.

¿Te reconoces en algunas de estas situaciones de infancia?

Entonces quizás quieras dedicar un tiempo a reflexionar sobre los problemas de tu familia y cómo podrían haberte afectado. Reconoce que, como un niño, podrías haber sido incapaz de comprender a los adultos en tu mundo y  que, al pensar de la manera egocéntrica en que lo hacen los niños, asumiste que la negatividad y/o confusión en las interacciones se debían a que “algo estaba mal en ti”, y no en tus padres/cuidadores.

¿Crees que tienes una herida grande debido a una falta de conexión con una figura de apego importante? Pregúntate si continúas metiéndote en situaciones en las que al final tienes que tener mucho cuidado (estás hipervigilante) o tienes miedo. Con estas experiencias al final lo que haces es repetir el trauma original. Lo que tienes a nivel emocional interno es “No conecto con la persona importante para mí”. Y lo que provocas de forma inconsciente es o bien tener relaciones con personas que están emocionalmente indisponibles o bien puede ser que sabotees tú la relación en forma de Profecía Auto-Cumplida.  

¿Crees que podrías haberte convertido en una “outsider” debido a una limitación en el desarrollo de la capacidad de estar sola? Winnicott escribió que esa capacidad se desarrolla cuando una niña experimenta la capacidad de estar sola en presencia de un padre/madre/cuidador(a) que le apoya. Esta capacidad de estar sola (que es sana) es diferente de sentirse sola o de ser retraída, que es como se sienten las niñas en presencia de un(a) padre/madre/cuidador(a) que está presente físicamente pero que no es percibido como un apoyo psicológico/emocional por la niña. Estas niñas, de adultas, perpetúan inconscientemente como se sintieron en la infancia y se convierten en “outsiders”, al menos en parte por su falta de capacidad de estar solas. Esto es, emocionalmente están en modo “ermitañas”.

Sería importante para ti que desarrolles vínculos con  personas que te proporcionen relaciones positivas y de apoyo y que puedan ofrecerte un sentido de “presencia” de calidad. En este sentido, una relación de confianza con una terapeuta puede ser una ayuda valiosa.

Quizás te venga bien hacer una lista de las actividades que realmente te gusta hacer, cuáles son tus pasiones, cuáles son tus intereses, qué personas su compañía te hace sentir bien. Promueve en tu vida esas actividades y los vínculos con esas personas. Un grupo que te ofrezca un verdadero sentido de pertenencia y que cambie tu experiencia de infancia.

Fuente: https://www.psychologytoday.com