6 Señales de que una persona en tu vida es un(a) Fanático/Fanática del Control (Y cómo cambiar esto)

Todos/todas conocemos a personas que son “fanáticos/fanáticas del control”. Parece que no pueden dejar de dar consejos no solicitados o decirte qué hacer y cómo hacerlo. Al principio, es posible que realmente te lleves bien con él/ella, pero seguramente al poco tiempo te darás cuenta de que la actitud de “¡Hazme caso, que yo sé más que tú y te lo digo por tu bien!” parece impregnar la mayoría de sus interacciones, y terminará por alejar a la gente.

Los fanáticos/las fanáticas del control se sienten obligados/obligadas a orquestar y manipular personas y situaciones para asegurarse de que todo salga “a su manera”, y aunque sus intenciones sean benignas, pueden causar mucho dolor.

El psicólogo Thomas J. Schumacher describe así la lucha de un(a) controlador(a):

“Ten en cuenta que los fanáticos/las fanáticas del control no intentan hacerte daño sino que están tratando de protegerse. Recuérdate a ti mismo/misma que su comportamiento hacia ti no es personal. La compulsión estaba allí antes de que te conocieran, y estará allí toda su vida a menos que hagan terapia. Comprende que son muy manipuladores/manipuladoras, mentirosos/mentirosas, rápidos/rápidas a la hora de debatir para defender sus intereses como sea y excelentes en distorsionar la realidad “.

Puede ser fácil confundir a los fanáticos/las fanáticas del control con los/las narcisistas, y si bien puede haber cierta superposición de características y comportamientos, no todos los fanáticos/todas las fanáticas del control son también narcisistas. El Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) es una enfermedad mental que al menos el 6.3% de la población experimenta, que puede ser altamente tóxica y a menudo no tratable con terapia.

Si bien ser un(a) “fanático /fanática del control” no suele considerarse una enfermedad mental o un trastorno psiquiátrico, los psiquiatras tienden a diagnosticar casos muy extremos como una forma de Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

Si no estás seguro/segura, sigue leyendo.

6 signos de que alguien en tu vida es un(a) fanático/fanática del control

  1. Los fanáticos/las fanáticas del control afirman saber lo que es mejor para ti y emplearán diversas estrategias de manipulación para convencerte de que tienen razón.

Su comportamiento puedes llegar a sentirlo como terriblemente sofocante debido a las intensas tácticas de manipulación usan para convencerte de que tienen razón, como por ejemplo:

  • Microorganizarán tu comportamiento para que se ajuste a sus expectativas (generalmente poco realistas)
  • Emplean la repetición al señalar obsesivamente algo que necesitas cambiar una y otra vez, bajo la apariencia de que te están “ayudando”.
  • Te harán un juicio silencioso como una forma de retención pasiva-agresiva de la energía cuando perciban que tu comportamiento es “incorrecto” o no está alineado con sus expectativas.
  • Te harán sentir miedo presentando los “peores escenarios posibles” en un intento de alejarte de ciertos comportamientos y y/o de otras personas.
  • Intentarán intervenir en tu nombre con otras personas y tratarán de justificar o desestimar tus comportamientos frente a otras personas.
  • Ofrecerán críticas “constructivas” (normalmente no solicitadas) en un intento de provocar cambios de comportamiento que esperan o quieren ver, de nuevo, con la excusa de que “les importa” o están “tratando de ayudar”.
  • Te harán un cumplido o un obsequio y, acto seguido, te pedirán algo de forma sutil.
  1. Quizás sus vidas o una parte de ellas puede estar fuera de control … Pero los fanáticos/las fanáticas del control intentarán implacablemente controlar a todos los demás.

La mentalidad del fanático/la fanática del control a menudo implica proyectar su propia falta de control sobre las personas que los/las rodean.

A menudo son ellos los que parecen no poder lograrlo en alguna área importante de sus vidas (como sus trabajos, relaciones, salud, etc.) pero son los primeros en tratar de dominar y dictar cómo otras personas viven sus vidas.

Este tipo de búsqueda de control puede surgir de un lugar de su propia infelicidad y su inseguridad / incapacidad para afrentar sus propios problemas personales.

  1. Los fanáticos/fanáticas del control constantemente intentan dominar los planes de otras personas.

 Cuando pasas tiempo con un(a) fanático/fanática del control, comenzarás a notar su necesidad de dominar y mandar no sólo en sus propios planes, sino también los planes de todos los/todas las que los/las rodean.

Esto se convierte en algo muy patente en un entorno de grupo donde varias personas hacen planes juntas. El fanático/la fanática del control será quien demande que todos/todas sigan sus planes e ideas, incluso cuando sea evidente que la mayoría quiere hacer otra cosa.

Todo es un juego justo para los fanáticos/las fanáticas del control, desde lo que llevas puesto, hasta cómo estás conduciendo, a dónde vas a cenar o qué estás ordenando.

   4. Los fanáticos/fanáticas del control a menudo carecen de espontaneidad y la diversión que conlleva.

Una de las cosas más trágicas de ser un(a) fanático/fanática del control es la incapacidad de divertirse haciendo cosas espontáneas, porque todo debe planificarse y controlarse.

Mientras que para muchas personas, un viaje o unas vacaciones “sorpresa” suena como una aventura divertida, la mayoría de los fanáticos/las fanáticas del control simplemente no pueden soportar la ambigüedad o no saber sobre el plan.

Así que, en lugar de entusiasmarse con un viaje sorpresa en el que pueden simplemente sentarse y controlarse, pueden preocuparse por cada detalle, hacer un millón de preguntas o, en casos más extremos, tener un ataque de ansiedad completo o simplemente negarse a ir.

  1. Los fanáticos/fanáticas del control son muy obstinados/obstinadas y creen que sus opiniones son objetivamente, universalmente “correctas”.

Tienen una asombrosa tendencia a creer que sus sentimientos y creencias son, de alguna manera, universalmente ciertas, razón por la cual puede resultar muy difícil estar en desacuerdo con ellos/ellas, ya que debatirán hasta la extenuación contigo hasta que les des la razón.

Al creer que sus opiniones son un hecho, los fanáticos/las fanáticas del control pueden alienar fácilmente a las personas y/o rechazarlas, lo que habla de su propia dificultad para aceptar que tienen limitaciones y no son perfectos/perfectas, como todos los seres humanos.

  1. Los fanáticos/fanáticas del control pueden ser perfeccionistas dominantes.

Los fanáticos/las fanáticas del control a menudo son los primeros en juzgar o decir que ellos/ellas saben más que tú, y por lo general aplican el mismo nivel de juicio rígido a sí mismos/mismas.

A menudo intentarán hacer todo lo posible para asegurarse de que las cosas se hagan a su manera, bajo el lema de “si quieres hacer algo bien, ¡hazlo tú mismo/misma!”.

Como resultado, se encargan de mucho más de lo que pueden abarcar, lo que puede llevar a un círculo vicioso de fracasar y decepcionar a la gente, creando más autojuicio, perfeccionismo e intentos de controlar aún más sus sentimientos y actuaciones.

Intentar hacerlo todo y siempre perfecto puede ser una fuente importante de estrés y problemas de salud.

Los fanáticos/fanáticas del control también son frecuentemente adictos/adictas al trabajo, fanáticos/fanáticas de aficiones como el deporte o dietistas obsesivos, por ejemplo.

Cómo lidiar con alguien que es un(a) fanático del control

  1. DEJA de ser una víctima.

Según la psiquiatra Judith Orloff MD, los fanáticos/fanáticas del control a menudo se sienten atraídos/atraídas por personas con baja autoestima o mentalidad de víctima, porque enérgicamente hablando, podrán ejercer su voluntad, manipular y ganar poder en la situación.

Acepta que puedes estar ELEGIENDO para permitir que esta energía entre en tu vida, reflejando una creencia inconsciente de que tú no es digna de que te traten con empatía, amor y respeto.

Tú eres digno/digna de buenos amigos/amigas, parejas, compañeros/compañeras de trabajo, jefes/jefas, compañeros/compañeras de piso y buenas personas que te apoyan a ti y a tus sueños y proyectos, que también te empoderan y te dan espacio para tomar tus propias decisiones. Recuerda, tienes el 100% de control sobre las energías que eliges dejar en tu vida, y cómo elegir RESPONDER (acción distinta de reaccionar) a estas energías.

  1. ¡Sé asertivo/asertiva PERO no juegues sus juegos!

Sé firme y exprésate, pero trate de evitar decirle a los fanáticos/fanáticas del control qué hacer. Si lo haces, estarías haciendo con ellos/ellas, lo mismo que rechazas. Y es muy probable que esto lleve a una lucha de poder en la que sientan la necesidad de demostrar que tienen razón. Así que escoge y elige tus batallas sabiamente para evitar ser arrastrado/arrastrada a un conflicto innecesario.

Asertividad significa emplear comunicación compasiva siempre que sea posible, como “Agradezco tu opinión, pero también me gustaría expresar mis opiniones” con la esperanza de concienciar sobre sus comportamientos, reconocerán que pueden estar cruzando líneas que no corresponde y se detendrán (o en al menos, se relajarán).

  1. Establece límites y aprende a alejarte.

¿Qué pasa si la persona no se detiene? ¿Es posible seguir teniendo una relación(del tipo que sea) con un(a) fanático/fanática del control cuando rechazas su comportamiento de control? Posiblemente. A veces, tendrás que alejarte porque la persona se niega a responsabilizarse de su propio comportamiento.

Si la relación es importante para ti, o si es alguien que ESTARÁ presente en su vida de forma permanente o quizás temporal(como un familiar o un compañero de trabajo), es imperativo establecer límites al comunicar los problemas que estás teniendo con él/ella.

Si la persona está dispuesta a hacer esfuerzos para ajustar su comportamiento, entonces dale un tiempo para ver si los cambios realmente suceden.

Recuerda que continuar rodeado/rodeada de personas que no respetan tus límites personales y que buscan controlar tu vida a través de métodos de manipulación NO TE SIRVE. Bloquea tu energía, entorpeciendo la oportunidad de que relaciones de apoyo y respeto entren en tu espacio (esto es, por supuesto, exactamente lo que el fanático/la fanática del control quiere consciente o inconscientemente).

Cortar el apego, en términos de proximidad física, comunicación, conexión emocional y también el cordón energético que os une, son partes importantes para liberar tu espacio y dar entrada a otro tipo de vínculos más sanos y nutrientes para ti.

4. Mira dentro de ti para entender tu patrón de comportamiento / condicionamiento.

Hazte la pregunta: ¿qué energía o percepciones sobre mí mismo/misma tengo que hacen que este tipo de personas el universo me las siga poniendo delante? ¿qué patrones de conducta tengo yo que hacen que un(a) fanático/fanática del control encaje o crea que encaja conmigo?

Probablemente (al menos ése es mi caso personal) el origen está precisamente en tu familia de origen, con personas con este tipo de perfil y tú jugando el papel de la víctima/controlado/controlada/persona con baja autoestima. En tu infancia muy probablemente no tuviste mucha elección de encajarte en el rol rígido que tu familia disfuncional te otorgó. Ahora sí. Poco a poco, tú tienes el poder para ir cambiando viejos comportamientos y patrones de conducta que ya no te sirven. Así darás paso a relaciones más sanas para ti en tu vida. Si no lo haces, el universo te pondrá delate una y otra vez a personas con este tipo de perfiles, para recordarte que hay algo sobre ti que puedes cambiar para crecer personalmente y darte a ti mismo/misma una vida mejor. La que mereces.

Fuente: https://thelucidplanet.com

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La Negación: cuándo ayuda y cuándo hace daño

Qué es la negación

La negación es un mecanismo de defensa que utilizamos de forma inconsciente y que nos da tiempo para adaptarnos a situaciones angustiosas. Sin embargo, permanecer en la negación demasiado tiempo puede ser perjudicial, ya que estrecha nuestras miras y no nos permite afrontar situaciones que la vida nos pone delante para crecer.

Si estás en la negación, no aceptas la verdad sobre algo que está sucediendo en tu vida para protegerte.

La negación es un mecanismo de defensa que te da tiempo para adaptarse a situaciones que te producen mucha angustia o a cuestiones que son dolorosas o estresantes para ti. En ese sentido, la negación es un aliado porque te permite un tiempo de “coartada” para aceptar algo cuando tengas los recursos emocionales adecuados para hacerlo.  Sin embargo, permanecer demasiado tiempo en la negación puede interferir con tu capacidad para enfrentar desafíos o puede hacer que repitas patrones en tu vida sin saber cómo cambiarlos.

Para qué sirve la negación

Negarse a reconocer que algo está mal es una manera de enfrentar el conflicto emocional, el estrés, el dolor, la información amenazante y la ansiedad.

Es posible que niegues cualquier cosa que te haga sentir vulnerable o que amenace tu sentido de control, como por ejemplo, una enfermedad, adicción, un trastorno alimentario, violencia personal, problemas financieros o conflictos en tus relaciones. Puedes negar algo que te ocurre a ti o a otra persona con la que tienes un vínculo.

Cuando estás en la negación, tú:

  • No reconoces una situación difícil.
  • No te enfrentas a los hechos de un problema.
  • Minimizas las posibles consecuencias de un problema.

 Cuándo la negación puede ser útil

Negarse a enfrentar los hechos puede parecer un comportamiento poco sano. A veces, sin embargo, un breve período de negación es necesario. Estar en negación le da a tu cerebro la oportunidad de absorber inconscientemente información impactante o angustiante que en ese momento sería demasiado estresante o angustioso para ti hacerla consciente. Por ejemplo, imaginemos situaciones en las que te has encontrado un bulto en la garganta o te has dado cuenta de que tu pareja, de la que estás enamorado/enamorada y con la que tienes un pacto de fidelidad, te es infiel.

Es más que probable que ambas situaciones te llevan a sentir miedo/angustia/ estrés a unos niveles muy altos. Entonces ignoras el bulto o la infidelidad, esperando que, en el caso del bulto, desaparezca por sí solo y en el caso de la infidelidad, en realidad te hayas equivocado.

Un mes más tarde, cuando el bulto siga ahí y la infidelidad también, quizás ya puedas afrontar consultar a tu médico sobre el bulto o a tu pareja sobre la infidelidad, afrontando la situación en lugar de negarla.

Este tipo de rechazo es una respuesta útil a la información estresante. Inicialmente se niega el problema que produce mucha angustia. Pero a medida que tu cerebro acepta la posibilidad de que realmente eso es lo que está ocurriendo en tu vida, el problema comienza a afrontarse de manera más racional y tomando medidas para buscar ayuda o hablar las cosas.

Cuándo la negación puede hacer daño

Pero, ¿y si hubieras continuado ignorando el bulto? ¿O la infidelidad de tu pareja? ¿Qué pasa si no buscas ayuda ni afrontas la situación? Si la negación persiste y te impide tomar las medidas adecuadas, como consultar a tu médico o hablar con tu pareja sobre la infidelidad, se trata de una respuesta dañina para ti.

Ejemplos de negación tóxica:

  • Un estudiante universitario es testigo de un tiroteo violento pero afirma que ver esto no le ha afectado. Tres meses después sigue diciendo lo mismo.
  • Una mujer mayor en la etapa final de la vida rehúsa debatir las medidas paliativas que se le aplican, insistiendo en que está mejorando.
  • Una persona bebe cada alcohol cada día y se dice a sí misma que no es un adicto y que tiene su vida bajo control, que sólo es una fase.
  • Una mujer afirma que su relación de pareja es “mejor imposible” cuando varias veces ha pillado a su pareja en conversaciones de WhatsApp en las que de forma obvia le ha sido infiel con otras mujeres. En esta pareja hay un pacto de fidelidad.
  • Una persona con dolor en el pecho y dificultad para respirar no cree que esos síntomas indiquen un posible ataque al corazón y se niega a que le den ayuda médica.
  • Una persona que lleva años teniendo pensamientos suicidas, se dice a sí misma que es algo “normal” y no busca ayuda médica para averiguar qué es lo que le pasa realmente.

En todas estas situaciones la negación a largo plazo tiene consecuencias muy dañinas para las personas que están demasiado tiempo en ella. Digamos que intentar evitar inconscientemente el dolor que provoca la situación en concreto hace que se postponga. Pero si se hace por demasiado tiempo, o bien ese dolor ha aumentado o bien posibles soluciones a la situación ya no lo son porque se ha pasado a la acción demasiado tarde o no se ha pasado a la acción en absoluto.

Estrategias para superar la negación

Cuando nos enfrentamos a un giro abrumador de los acontecimientos, está bien decir: “No puedo pensar en todo esto en este momento”.

“No puedo pensar en todo esto en este momento”.

Es posible que necesites tiempo para aceptar lo sucedido y adaptarte a las nuevas circunstancias. Pero sí es importante darte cuenta de que la negación debe ser sólo un recurso temporal. Negar la realidad de una situación no la cambiará. Mirar a otro lado cuando te sucede algo es comprensible al principio pero una mala estrategia a medio-largo plazo.

La fuerza que tiene la negación en una persona puede cambiar con el tiempo. Algunos períodos pueden estar relacionados con una menor actitud defensiva y en otros, la negación puede ser mucho más fuerte.

Si te sientes atascado/atascada en la negación o si alguien en quien confías sugiere que estás en negación, puedes probar estas estrategias:

  • Examina honestamente lo que temes.
  • Piensa en las posibles consecuencias negativas de no tomar medidas.
  • Permítete expresar tus miedos y emociones.
  • Trata de identificar creencias irracionales sobre tu situación, por ejemplo, si admito que soy alcohólico/alcohólica, Dios me va a castigar.
  • Escribe sobre tu experiencia.
  • Comparte tu experiencia a un(a) amigo/amiga de confianza o a un(a) terapeuta.
  • Participa en un grupo de apoyo, como el de coda.

Fuente: https://www.mayoclinic.org

La “infantilización” consiste en tratar a un adulto como si fuera un(a) niño/niña.

Un rasgo que casi todas las familias narcisistas tienen en común es la necesidad de o bien “parentificar” o bien “infantilizar” a sus hijos/hijas. Esto puede ser tan algo tan directo como hacer que el niño/la niña se sienta incompetente cada vez que prueba algo nuevo, o puede ser tan sutil como intervenir y ofrecer hacer algo que claramente puede hacer por sí mismo/misma, creando la fantasía en el niño/la niña de que necesita siempre y para todo que su padre/madre o ambos le asistan.

Desafortunadamente, este comportamiento rara vez se detiene incluso después de que el niño/la niña crece y se convierte en un adulto. De hecho, a veces puede empeorar a medida que el padre/la madre narcisista teme la creciente independencia de sus hijos/hijas. Ya no tendrá suministro narcisista o bien sentirá que ya no le necesitan, lo cual le da sentido a su vida.

El diccionario Collins define la infantilización como “el acto de prolongar un estado infantil en una persona al tratarla como a un niño/niña”. En otras palabras, tratar a alguien deliberadamente como si fuera mucho más joven que su edad real.

Los padres/las madres narcisistas hacen esto porque ven a su hijo/hija como una extensión de ellos mismos/ellas mismas y como una fuente para satisfacer sus propias necesidades, en lugar de estar ellos/ellas disponibles para sus hijos/hijas.

Si el niño/la niña o ya el adulto comienza a darse cuenta de esto y a intentar separarse para forjar su propia identidad, el padre/la madre narcisista utilizará tácticas como la culpa, el control, el miedo y la manipulación para que el niño/la niña o el adulto siga en el rol infantil que se le ha asignado.

Para hacer que el adulto siga en el rol de niño/niña los padres narcisistas adoptan actitudes como la de darle el mensaje de que carece de la capacidad de manejar su vida, controlar sus finanzas, sus amigos/amigas y parejas, hablarles como si todavía fuesen pequeños/pequeñas o decirles constantemente lo que tienen que hacer.

Formas en las que los Padres/Madres Narcisistas infantilizan a sus Hijos/Hijas

  1. Desaprobación.

Esto pueden hacerlo en forma de miradas que silenciosamente le dicen que ha fallado o pueden ser preguntas puntuales sobre su estilo de vida u otras decisiones que haya tomado. Casi cualquier decisión que haya tomado sin consultarlo primero será recibida con desaprobación. Hacen esto para intentar acostumbrar al adulto a pasar primero por  ellos pase lo que pase, reforzando así su creencia de que eres incapaz de tomar sus propias decisiones y asumir las consecuencias de ellas. Sin embargo, si el adulto va al padre/la madre para pedir ayuda pare resolver un problema, el mensaje que recibirá siempre es que la culpa de lo que le pasa, es suya.

    2. Interferencia.

Muchos padres narcisistas creen que tienen derecho a interferir en la vida privada de sus hijos adultos/hijas adultas. Esto puede tomar la forma de decirle con quién debe salir, aprobar o no a sus amigos/amigas o a sus parejas. Llevado al extremo, algunos padres narcisistas sabotean deliberadamente las relaciones de sus hijos adultos/hijas adultas. Frases como “Estoy empezando a salir con alguien” son respondida con un “Pues a ver cuánto te dura”.

  1. Crítica excesiva.

Las críticas excesivas están diseñadas para destruir la autoconfianza. Muchas madres/padres narcisistas le hacen esto a sus hijas/hijos con el pretexto de “ser útiles.” Los comentarios hirientes con respecto a su peso, vestimenta, elección de carrera, elección de pareja o tu estilo de vida son temas propicios para que los padres/las madres narcisistas muestren que saben lo que es mejor para sus hijos/hijas, lo que implica que ellos/ellas no lo saben.

Ser infantilizado/infantilizada por un padre/madre narcisista puede haber sido una parte tan integral de la vida de algunas personas que ni siquiera se dan cuenta hasta que llegan a la edad adulta de lo mucho que están enredadas emocionalmente con sus padres, sin crecer psicológica y emocionalmente y sin desarrollar su propia personalidad.

¿Qué puedes hacer para que tu padre/madre narcisista deje de infantilizarte?

Establece límites

No hay nada que un(a) padre/madre narcisista odie más que que se le opongan, pero hasta que comiences a establecer algunos límites saludables, continuarán controlando tu vida.

No compartas en exceso detalles de su vida privada con ellos ni les digas nada que luego puedan usar como munición en tu contra. Esto supone protegerte. Sentirás culpa al empezar a hacerlo pero es la única manera de, poco a poco, empezar a construir tu vida como el adulto que eres.

Ten algunas frases útiles listas

Memoriza cuatro o cinco frases que puedas usar para cualquier situación que surja con ellos. Cuando tu madre/padre narcisista empiece a decirte que no lo estás haciendo bien, simplemente di con un tono respetuoso, pero firme:

“Tú tienes tu manera de hacer las cosas, y yo tengo la mía. Y ninguno de los/las está equivocado/equivocada “.

Otras frases podrían incluir:

“Gracias, pero puedo hacerlo solo/sola”.

“Esa puede ser tu opinión, pero no tengo que estar de acuerdo”.

“Esa es mi decisión y no quiero discutirla contigo”.

Al cerrar la conversación, le niegas al padre/madre narcisista la oportunidad de controlar la situación.

Aléjate

Si todo lo demás falla, abandona la habitación o cuelga el teléfono.

Piensa que todo esto será una etapa dura porque tus padres narcisistas no querrán que te empoderes ni que te hagas adulto. Es más que probable que después de un tiempo inestable en el que habrá discusiones y distancia, finalmente se den por vencidos y acepten a regañadientes el nuevo statu quo.

Si no es así y la situación se ha vuelto tan tóxica que tu salud mental y física están sufriendo a causa de ella, es posible que quieras valorar si contactarles muy poco o directamente tener contacto cero. Tú eres quien decide lo que es mejor para ti.

Fuente: https://psychcentral.com

Los Siete Chakras y los Siete Anillos Corporales y su relación con las emociones

Alexander Lowen, padre de la bioenergética dijo:

“No tenemos un cuerpo. Somos un cuerpo”

Para tu proceso de recuperación, además de hacer terapia individual y/o en grupo, es fundamental que cuides y le prestes atención a tu cuerpo. El trauma se fija sobre todo de forma fisiológica y por ello el cuerpo ocupará un papel fundamental en tu sanación.

En este post vamos a hablar de los chakras corporales y espirituales, según las filosofías orientales y veremos su conexión con las terapias corporales que se practican hoy en día en occidente.

Los Siete Chakras de la filosofía oriental

Chakra es una palabra en sánscrito que significa “Rueda de Luz”. De acuerdo con muchas filosofías orientales, las personas tenemos siete chakras, que son centros de energía de nuestros cuerpos. Se representan como vórtices de energía pura en forma de rueda y algunas veces se los denomina “lotos”. Cuando estamos profundamente conectados en un nivel espiritual, pueden convertirse en esferas de energía radiante. Jung se refirió a los chakras como puertas de la conciencia. Cada chakra tiene su propio propósito, asociación y conexión, y es importante que estén equilibrados y en armonía los unos con los otros.

La forma en que nos sentimos a nivel emocional se vincula con nuestro sistema de chakras. Cada chakra está vinculado a diferentes estados emocionales, esto puede afectar nuestra sensación general de bienestar físico. Cuando uno o más de nuestros chakras está desequilibrado, esto afectará a todo nuestro sistema.

Chakra Raíz  (Muladhara, naranja)

Sirve como nuestra base para evolucionar y construir nuestra personalidad. Nuestro vínculo con el mundo físico, la tierra, nuestras raíces, el “ser” arraigado, nuestros instintos de supervivencia.

Cuando estamos en equilibrio nos sentimos seguras/seguros, conectadas/conectados, apoyadas/apoyados, fuertes, seguras/seguros.

Cuando estamos desequilibrados/desequilibradas nos sentimos inseguros/inseguras, molestos, irritadas y preocupados/preocupadas por nuestras necesidades básicas, como dinero, comida y alojamiento.

Chakra del Sacro (Svadhisthana, rojo)

Es el centro de la energía sexual y la creatividad. Equilibra la entrega gratuita y la recepción de sentimientos y emociones.

Cuando está en equilibrio, nos sentimos valientes, apasionadas, enérgicas, extrovertidas, seguras, creativas, espontáneas, abiertas, amables y felizmente conectadas con la vida.

Cuando está en desequilibrio, nos sentimos inseguros de nosotros mismos en las relaciones, la vulnerabilidad y el miedo a expresar verdades que nos llevan a suprimir necesidades, a sentirnos traicionados, adictos, frustrados, arrepentidos, ansiosos, estresados y culpables.

Chakra del Plexo Solar (Manipura, amarillo)

Donde se forma la personalidad. Se relaciona con nuestros sentimientos de integración en el crisol de aspectos espirituales y terrenales. Este es nuestro chakra instinto.

Cuando está en equilibrio, nos sentimos positivos, con compasión, autoestima, poder personal, confianza, esperanza y asertividad.

Cuando está en desequilibrio, nos sentimos impotentes, inútiles, autocríticas, temerosas, avergonzadas, rechazadas. Hay una necesidad de dominar y controlar por miedo a la confianza en el flujo natural.

Chakra del Corazón (Anahata, verde)

Se relaciona con nuestro centro de amor, espiritualidad, humanidad y sanación. Nuestro chakra del corazón es el centro neurálgico de todos los sentimientos y emociones.

Cuando está en equilibrio, sentimos alegría, gratitud, amor, unidad de lo divino, compasión, fe, orgullo, aceptación, inspiración, perdón y empatía.

Cuando está en desequilibrio, sentimos celos, abandono, ira, amargura, miedo, rechazo, envidia y amor condicional.

Chakra de la Garganta (Visuddha, azul)

Se relaciona con expresar nuestra verdad, comunicar nuestras necesidades y asumir la responsabilidad de las decisiones que tomamos. También se conecta con nuestras habilidades para manifestar nuestra creatividad.

Cuando está en equilibrio sentimos que podemos relajarnos, comunicarnos libremente, expresarnos, ser lo que somos, ser honestas, veraces y congruentes.

Cuando está en desequilibrio nos sentimos impotentes para hablar, tenemos miedo de ser juzgados o rechazados y esto puede llevarnos a sentirnos fuera de control, heridos, tristes, negativos y resentidos.

 Chakra del Tercer Ojo(Ajna, lila)

Se relaciona con nuestra visión interna, perspectiva, entendimiento e intuición.

Cuando está en equilibrio, nos sentimos claros, concentrados, podemos diferenciar entre la realidad y la fantasía. Estamos abiertos a recibir sabiduría, perspicacia e inteligencia. Hay una conciencia de un reino de conexión espiritual más allá de lo físico.

Cuando está en desequilibrio, rechazamos las ideas de los aspectos espirituales de la vida, podemos temernos a nosotras mismas y a los demás, exagerar las verdades, sentirnos volátiles y no podemos reflexionar. Solo vemos lo obvio, negro y blanco de la vida.

Chakra de la Corona (Sahasrara, añil)

Nos conecta con la conciencia de la UNIDAD con la fuente, la integración del todo, la vida en el ahora, es decir, la devoción. Una alineación consciente de conocimiento más allá de las palabras o el intelecto.

Cuando está en equilibrio nos sentimos empoderadas, tranquilas, valoradas, presentes en el momento, confiando en nosotras mismas y en el flujo de la vida. Nos vemos como un reflejo de lo divino. Podemos abandonar el ego para un propósito universal superior.

Cuando está en desequilibrio, sentimos confusión, miedo, alienación, depresión. Podemos tener pensamientos muy fijos sobre la religión y la espiritualidad, ser pensadores rígidos que no son capaces de fluir.

La relación entre oriente y occidente: Los Anillos Corporales de Wilhelm Reich

Wilhelm Reich fue un psicoterapueta austriaco. Estudió en la Escuela de Viena y fue alumno de Freud y después se separó de él. Entre las teorías desarrolladas por Reich está la de los segmentos corporales. Su incorporación a las teorías humanistas como la Gestalt es de un enorme valor, ya que hasta entonces, sólo se tenía en cuenta a la mente, no al cuerpo, como en el psicoanálisis.

Según esta teoría de Reich,  existen siete segmentos en el  cuerpo donde tienen lugar tensiones musculares o bloqueos. Estas tensiones o bloqueos, que cumplen una función de “armadura” se han generado como mecanismos de defensa frente a experiencias de vida angustiosas. Cada segmento está relacionado con unos sentimientos concretos.

Los siete segmentos o anillos corporales de Reich  tienen una correlación con los siete chakras de la filosofía oriental. Los siete anillos corporales son:

  1. Ocular
  2. Oral
  3. Cervical
  4. Torácico
  5. Diafragmático
  6. Abdominal
  7. Pélvico

Si quieres alinear tus chakras, haz yoga.

Si quieres trabajar los bloqueos o tensiones corporales, únete a un grupo de Terapia Corporal.

Fuente: http://www.themoodcards.com

Cómo terminar con el pesimismo de las Profecías Auto-cumplidas que dirigen tu vida

Crees que nunca tendrá una relación sana, por lo que elige compañeros/compañeras que no están emocionalmente indisponibles o directamente indisponibles, o sea, sin pareja.

Crees que no vas a hacer bien la presentación, por lo que no ensayas ni te preparas.

Crees que vas a tener un día frustrante, por lo que te metes con tu pareja, lo que desencadena una pelea, que te hace perder tu tren, lo que te hace llegar tarde al trabajo.

Crees que pasarás un mal momento en una fiesta, por lo que no hablas con nadie. Los demás te perciben como una persona fría y distante, y tampoco se acercan a ti.

Estos son diferentes ejemplos de lo mismo: profecías auto-cumplidas.

Una profecía auto-cumplida es lo que ocurre cuando piensas que algo va a pasar, y luego haces que suceda. Imaginamos uno de los muchos resultados, y luego, consciente o inconscientemente, hacemos que el resultado se convierta en una realidad.

Imaginemos a una chica que se preocupa mucho porque su novio la deje. Todos los días ella le pregunta si va a romper con ella. Le envía wahtsapps y le llama constantemente. Se pone celosa y provoca una pelea cada vez que le ve hablando con otra mujer. Al final tenía razón. Él terminó rompiendo con ella –  a causa de su comportamiento. Él la quería de verdad, pero su constante paranoia e inseguridad hicieron que la relación se acabase convirtiendo en insoportable para él.

A menudo, las profecías autocumplidas son un intento de protegerse contra el dolor, el fracaso, la desilusión, el rechazo o cualquier otro resultado perturbador. Es un intento de “pre-afligir algo”. Tenemos la creencia (inconsciente) de que si vemos algo que falla ahora y comenzamos a lamentar esa pérdida antes de que suceda, no nos dolerá tanto. Pero eso rara vez es el caso. Una pérdida es una pérdida. Tratar de llorar antes de un resultado supuestamente doloroso no reduce nuestro dolor. Sólo crea más.

La vida se convierte en una serie de expectativas o experiencias negativas  ¿y quién se beneficia de eso? Además, una mentalidad negativa nos priva de una experiencia humana vital: la esperanza.

Entiende y Busca tus Temas

El primer paso para evitar que las profecías autocumplidas formen parte de  tu vida es tomar conciencia de ellas. Esto suena bastante fácil, pero a menudo nuestros propios patrones son oscuros para nosotros. Es por eso hacer terapia puede ayudar. El/la terapeuta te puede ayudar a ver patrones que estás repitiendo en tu vida basándote en creencias que no son reales. Probablemente lo fueron en la infancia per ya no. Y los sigues repitiendo como adulto.

Puede haber un hilo común que se entrelaza a través de tu historia en el trabajo o en tus relaciones. Estos patrones pueden resaltar tanto las áreas de dificultad como las situaciones con las que acabas encontrando una y otra vez, seguramente de forma inconsciente.

Por ejemplo, ¿te agobian las situaciones de mucho estrés? ¿Es difícil que alguien dependa de ti? ¿Te resulta difícil pedir ayuda ?

Las profecías auto-cumplidas tienen raíces profundas. Tendemos a gravitar hacia asuntos de infancia, que están pendientes en nuestras vidas. Por ejemplo, si se sentiste abusado/abusada en tu infancia, podrías buscar parejas que tengan un comportamiento similar contigo, porque, aunque sea doloroso, es una situación que es familiar para ti, en la que sabes cómo comportarte, es como “estar en casa”, aunque sea  tóxico. Es lo que se llama repetición-compulsión.

Las profecías auto-cumplidas se derivan del deseo de reescribir nuestra historia y que situaciones dolorosas de la infancia tengan esta vez un final feliz. Buscamos a una pareja no disponible porque nos resulta familiar y tratamos de tener un resultado diferente, donde finalmente se nos conoce y se nos aprecia. Sin embargo, lo que generalmente sucede es que estamos nuevamente en la misma situación, experimentando las mismas heridas, una y otra vez. Esto es lo que en la terapia Gestalt se denominan “Gestalts inconclusas”. La misma situación emerge una y otra vez porque para nosotros/nosotras todavía no ha sido satisfactoriamente resuelta.

Sin embargo, como las profecías autocumplidas son profundas, hay una oportunidad de sanar estas heridas. Para ser más consciente de ti mismo/misma , piensa en tres temas importantes en tu vida en este momento. ¿Puedes recordar  algún momento en el pasado en el que no tenías estas preocupaciones? Si no puedes recordar un momento en el que no estuviste estresado por el dinero por ejemplo, ése es un tema para ti.

La Libertad de Cambiar tus Patrones y Escoger Otra Vida

Afortunadamente, puedes romper tus patrones en cualquier momento. Tenemos el poder de tomar decisiones diferentes.

Por ejemplo, personas que se han dado cuenta de que estaban buscando la aprobación de un jefe/jefa muy crítico/crítica debido a experiencias en la infancia con un padre/una madre que tenían el mismo tipo de comportamientos. Algunas pueden dejar esos trabajos por empresas en las que su superior aprecie su trabajo. Otras pueden desarrollar diferentes respuestas hacia su jefe/jefa. Se trata de encontrar tu propia voz en tus asuntos y cambiar el resultado en tu vida.

Otro ejemplo es el de que una vez te das cuenta (el darse cuenta es uno de los tres principios básicos de la terapia Gestalt) de que estás buscando relaciones con personas críticas y distantes para reescribir un viejo guión, puedes tener una respuesta diferente hacia tu pareja o puedes abrirte más a recibir el amor de personas disponibles y cariñosas.

Tu profecía puede cambiar de una situación inevitable a una elección. Tú tienes el poder de dejar de reescribir guiones viejos y tóxicos y escribir nuevas historias que, esta vez sí, tengan una final feliz para ti.

Fuente: https://psychcentral.com

El Pensamiento Mágico

La magia es la creencia de que ciertas palabras, gestos o comportamientos pueden cambiar la realidad. Los padres de familias narcisistas/disfuncionales a menudo refuerzan el pensamiento mágico de sus hijos/hijas. Por ejemplo, si le dicen al niño/la niña que su comportamiento es directamente responsable de los sentimientos de otra persona, se les está enseñando pensamiento mágico.

Algunas frases que se oyen mucho en este tipo de familias disfuncionales son:

“Estás matando a tu madre”; “Mira lo que has hecho, ahora tu madre está enferma”; “¿Estás satisfecho/satisfecha? Ya has conseguido enfadar a tu padre.”

Otra forma de refuerzo mágico es la afirmación:

” Sé lo que estás pensando “, “Todo esto es culpa tuya”, “Si cerrases la boca, todo se arreglaría” “Sin ti no soy nada”.

Es natural que una niña/un niño piense mágicamente. Si a un niño/una niña se le manipula de esta forma con el pensamiento mágico por necesidades de dependencia de sus padres no resueltas, no le permite crecer. El adulto en el que se convierte todavía está contaminado por el pensamiento mágico del niño/la niña.

 Otras creencias mágicas contaminantes son:

  •  Si tengo dinero, estaré bien.
  • Si mi pareja me deja, me  moriré o no conseguiré salir adelante.
  • Un pedazo de papel (un título) me hará inteligente.
  • Si “me esfuerzo”, el mundo me recompensará.
  • “Esperar” traerá resultados maravillosos.
  • Si me “porto mal”, Dios me castigará.

El pensamiento mágico es bastante común en situaciones donde las personas tienen poco control real sobre sus circunstancias, ya que puede reducir los sentimientos de miedo e impotencia.

A las niñas se les enseñan cuentos de hadas llenos de magia. Les películas de Disney están llenas de pensamientos mágicos. A Cenicienta le enseñan a esperar en la cocina a un tipo con el zapato correcto. Blancanieves recibe el mensaje de que si espera lo suficiente, su príncipe vendrá. A un nivel literal, esa historia les dice a las mujeres que su destino depende de esperar a que un necrófilo (alguien a quien le gusta besar a personas muertas) tropiece en el bosque en el momento correcto. ¡No es una bonita imagen!

A los niños también se les enseñan expectativas mágicas a través de los cuentos de hadas. Muchas historias contienen el mensaje de que hay una mujer correcta, a quien deben buscar y encontrar. En su búsqueda, el hombre debe viajar lejos, atravesando bosques oscuros y venciendo a dragones.

Los cuentos de hadas, igual que las pelis de Disney operan en un nivel simbólico y mítico. No son lógicos y, como los sueños, hablan a través de imágenes. Muchos cuentos de hadas son declaraciones simbólicas sobre cómo encontrar nuestra identidad masculina o femenina. Cuando el proceso de desarrollo de una persona se da sin problemas, finalmente superamos la comprensión literal de las historias que tienen los niños/las niñas y llegamos a comprender su significado simbólico. A un niño/una niña le vienen muy bien este tipo de contenidos mientras conserva su inocencia y está forjando su identidad. Pero en un momento dado, de forma natural, abandona estas fantasías para tener pensamientos (y acciones que los acompañen) realistas.

El problema es que cuando nuestro niño/niña interior está herido/herida, el adulto continúa tomándose estas historias de forma literal. Como niños adultos/niñas adultas, esperamos mágicamente o buscamos ese final perfecto en el que viviremos “felices y comeremos perdices”.

En mi opinión, el pensamiento mágico está relacionado con el ciclo de abuso narcisista, ya que en la fase de idealización lo que ha ocurre es que se proyectan  en la pareja fantasías idealizadas sobre el amor como un “salvador” en lugar de algo real. Cuando se empieza a conocer de verdad a la pareja, se pasa al otro extremo, en el que se ve sólo lo malo, por lo que hay una devaluación. Finalmente ocurre el descarte y vuelta a empezar. Es el niño/la niña necesitado/necesitada el/la que escoge a la pareja como una proyección de su padre/madre para intentar por fin ver sus necesidades satisfechas.

La terapia Gestalt tiene un papel importante en el mirroring necesario para todas las personas que los niños/niñas adultas no pudieron obtener de sus padres disfuncionales en la infancia. El/la terapeuta acompaña a la persona en abrazar, amar y sanar a su niño/niña interior herido/herida, y avanzar con el tiempo a una perspectiva con más matices y más flexible. Poco a poco, dejarás atrás los roles rígidos del sistema familiar, el pensamiento blanco/negro y las creencias mágicas.

Sin embargo, no creo que haya que abandonar la magia por completo sino que es a través de una recuperación, el adulto (y su niño/niña interior) saldrá de las aplicaciones literales de la metáfora, el símbolo y el mito.

Una parte de la recuperación o sanación consiste en conectar con la espiritualidad del niño/la niña. Esa “magia” que nos hace seres únicos, irrepetibles y “queribles” por lo que somos, no por lo que hacemos. Esta espiritualidad estará constituida por una serie de creencias que cada uno de nosotros/nosotras construiremos como queramos, decidiendo en qué creer y en qué no. Por ello, de alguna manera, sigue habiendo una conexión con algo superior en lo que simplemente creemos.

Se trata de adquirir una visión más holística de nosotros mismos/nosotras mismas, como adultos más flexibles y más realistas con todo lo que nos rodea y como niños/niñas interiores que creen en la magia de un universo que protege y guía.

John Bradshaw, en su libro “Volver a casa” propone muchos ejercicios que son muy útiles para la sanación y el empoderamiento del niño/la niña interior.

 

La Indefensión Aprendida

¿Qué es la indefensión aprendida?

La indefensión aprendida, es un estado mental en el cual una persona(o animal) obligada a soportar estímulos adversos o estímulos dolorosos o desagradables, se vuelve incapaz o no dispuesta a evitar encuentros posteriores con esos estímulos, incluso si son “escapables”, presumiblemente porque ha aprendido que no puede controlar la situación.

Si bien el concepto está fuertemente relacionado con la psicología y el comportamiento animal, también se puede aplicar a muchas situaciones que involucran a seres humanos.

Durante las décadas de 1960 y 1970, el psicólogo estadounidense Martin Seligman y sus colegas acuñaron el término “indefensión aprendida”. Hicieron experimentos con perros a los que se les aplicaban descargas eléctricas metidos en una jaula de la que no podían escapar durante un período de tiempo, esto es, se les condicionó para sentirse indefensos. Seligman demostró que estos perros eran incapaces o encontraban muchas dificultades para escaparse de una situación adversa mientras que otros perros que no habían sido condicionados encontraban la escapada de una forma fácil. La escapada consistía en saltar una barrera que había en la jaula. Los perros que habían sido condicionados para sentirse indefensos no saltaban la barrera. Los que no habían sido condicionados, la saltaban con facilidad.

Los perros del primer grupo se volvieron desanimados y pasivos y se desmotivaron para realizar tareas y tardaban más de lo normal en aprender. Sin embargo, los perros que no habían sido condicionados de forma adversa y que pudieron escapar de los impactos (saltando a través de una barrera) no experimentaron efectos adversos.

¿Cómo llegan a la indefensión aprendida las personas?

En muchos casos éste es un comportamiento aprendido o proceso de pensamiento que se desarrolla cuando una persona ha estado involucrada en una relación tóxica y abusiva. Las personas que han crecido en una familia disfuncional en la que el padre o la madre o ambos eran narcisistas, es muy probable que crecieran oyendo muchos mensajes negativos, adversos, tóxicos, que las han condicionado enormemente de una forma muy negativa.

Muchas de ellas, de adultos sufren de “indefensión aprendida”. Se comportan, de forma inconsciente, como si todavía estuviesen en su infancia, sin recursos para afrontar situaciones adversas y salir de ellas de una forma airosa.

Si una persona no toma medidas para superar estos sentimientos, fácilmente puede terminar cayendo en una depresión. Este nivel de impotencia puede hacer que pierdan interés en metas u objetivos en la vida. Simplemente no sueñan con nada porque no creen que puedan conseguir nada.  

La buena noticia es que, aunque se trate de un patrón de conducta fuertemente arraigado, ya no estamos en la infancia y esto se puede cambiar.

Aquí tienes tres formas en las que dejar la posición de la víctima de indefensión aprendida y empezar a confiar en ti misma/mismo:

  1. Utiliza una metáfora para entender tu situación.

Los adultos de familias disfuncionales/narcisistas tienden a ser muy mentales, ya que los patrones de conducta de sus padres en su infancia eran caóticos, por lo que dedicaban mucho tiempo y esfuerzo a “entender” su comportamiento.

Sus mentes muchas veces son buenas con las metáforas y a menudo funcionan mejor con un patrón paralelo que con una explicación directa. Esto es, decirte a ti mismo/misma que sufres de indefensión aprendida es posible que sea un mensaje demasiado claro y que corras el riesgo de sentirte (irónicamente) más pasivo/pasiva.

Sin embargo, ahora imagina un pájaro hermoso que, sin tener la culpa, ha estado encerrado en una jaula durante muchos años. Un día, la puerta de la jaula queda abierta de par en par. ¡Ahora el pájaro puede volar libre! Pero a pesar de que todavía tiene sus alas, a pesar de que las circunstancias ahora han cambiado, el pájaro no hace ningún movimiento para irse. ¿Por qué? Cree que todavía está atrapado…

Piensa en ti mismo/misma como si fueras ese pájaro, ¿qué pasos podrías dar para empezar a volar?

  1. ¡Viva la diferencia!

La indefensión aprendida significa asumir que una nueva situación tiene las mismas limitaciones que una antigua que se parece a ella, cuando en realidad hay muchas alternativas positivas. Estas nuevas posibilidades pueden existir porque la situación es diferente, o porque la persona ha cambiado, o ambas cosas.

Pongamos por caso que cuando eras niño/niña, tu familia solía reírse de ti cada vez que expresabas una opinión, y que ahora te da miedo tener tu propia voz en el trabajo porque crees que esa misma escena se va a repetir y que tus colegas se van a reír de ti.

Te propongo que hagas una lista con las diferencias entre ambas situaciones:

Qué pasó entonces:

  • Se rieron/burlaron de ti
  • Te pegaron
  • No te escucharon
  • No sabía cómo expresarme
  • Me faltaban al respeto

Qué pasa ahora:

  • Los/las colegas son decentes y justos/justas
  • He aprendido a hablar con claridad y sé lo que quiero decir
  • Me siento respetada/respetado
  • Me valoran
  • Nunca nadie se ha reído ni burlado de mí en este contexto

Una vez tengas claras las diferencias entre una situación y la otra, prueba a empezar a expresarte en pequeñas cosas. Quizás le puedas dar un consejo a un compañero que te lo pide o a lo mejor puedes hacer una intervención en una reunión con todo el equipo de unos dos minutos con algo que hace tiempo que quieres aportar.

No te exijas mucho ni hacerlo perfecto, simplemente se trata de expresarte desde un lugar en el que eres tú mismo/misma en un contexto de trabajo. En cuanto veas que tu intervención tiene un feedback positivo, será algo que empiece a retroalimentarse.

  1. ¡Acción, pasa a la acción!

Muchos/muchas de los hijos/hijas de familias narcisistas/disfuncionales tienden a estar mucho en sus cabezas y a anticiparse de forma catastrófica a situaciones que muy rara vez llegan a ocurrir en la realidad. Tienen tendencia a la paranoia y a esperar lo peor de las personas y de las situaciones porque eso es lo que ocurría normalmente en su infancia.

El problema es que se terminan comportando “como si” las personas a su alrededor realmente fuesen a hacer lo que ellos/ellas están pensando, con lo que muchas veces se comportan de forma agresiva provocando que la otra persona al final, sí saque también lo peor de sí misma.

La próxima vez que pienses sobre algo de forma catastrófica o muy negativa, te animo a que o bien pases a la acción y le preguntes a esa persona de forma asertiva sobre lo que te preocupa, o si es la otra persona la que tiene que dar un paso, le des un margen antes de hacer algo impulsivo que puede ser considerado como una amenaza o como un ataque. Responde y no reacciones. Actúa en lugar de sólo pensar. Ése es el comienzo de un cambio.

La indefensión aprendida drena la motivación y la energía. Cuando aprendemos nuestro propio potencial para influir positivamente en nuestras propias vidas, empezamos a prosperar. ¿Y tú, cuál es el primer paso que has dado para prosperar?