La Frustración: Qué es, Cómo Afrontarla y Técnicas para Gestionarla mejor

Fui cómplice de mi propia frustración.

Peter shaffer

Si bien podemos no reconocer cuándo lo hacemos, o incluso admitirlo cuando sabemos que lo hacemos, todos a veces tenemos la tendencia de sabotear nuestros esfuerzos, lo que conduce a una frustración innecesaria e incómoda.

La frustración es una emoción que surge de los desafíos que se interponen en el camino de los objetivos. La capacidad de lidiar con la frustración se conoce como tolerancia a la frustración.

Las personas con alta tolerancia a la frustración pueden hacer frente a los contratiempos con éxito. Las personas con baja tolerancia a la frustración pueden sentirse frustradas por inconvenientes cotidianos aparentemente menores, como atascos de tráfico o esperar en la cola del supermercado.

Las personas con baja tolerancia a la frustración pueden renunciar a tareas difíciles de inmediato. La mera idea de tener que esperar en la cola o trabajar en una tarea que no entienden puede parecer intolerable.

Si tú estás en el extremo inferior del espectro de tolerancia a la frustración, esto te puede causar algunos problemas en tu vida. Afortunadamente, hay algunas cosas que puedes hacer para mejorar su tolerancia a la frustración.

¿De dónde viene la frustración?

En los términos más simples, la frustración es una emoción que proviene de sentirse bloqueada para lograr un objetivo deseado. Hay fuentes internas de frustración, así como fuentes externas.

Fuentes internas: si has crecido en una familia disfuncional, es probable que te encontrases en tu infancia con muchos “noes” por parte de tu padre o madre o ambos. Esto genera un sentimiento de frustración que se arrastra (muchas veces de forma inconsciente) hasta la edad adulta. Esto suele llevar a acabar diciéndote esos “noes” a ti misma de adulta provocando un auto-sabotaje en las metas que te propongas conseguir en tu vida. Al final, se trata de ir poniéndote “palos en las ruedas” a ti misma en lugar de auto-apoyarte.

Si quieres recibir tratamiento después del narcisista, un buen primer paso es darte cuenta de si en tu infancia se potenciaron tus sentimientos de frustración.

Fuentes externas: esta frustración interna acaba teniendo un reflejo fuera de ti, en el mundo exterior, que te lleva a dar con personas, lugares y ambientes que sirven como obstáculos para conseguir lo que quieres. Una persona puede ser un jefe que no te apoya y te critica en exceso o una amiga que te tiene envidia y en realidad no quiere tu felicidad o no se alegra por ti cuando te ocurre algo bueno. En cuanto a los lugares y ambientes, puede ser que frente a un atasco de tráfico o una cola en el supermercado, tengas poca paciencia y en seguida te frustres.

¿Cómo te hace sentir la frustración?

Las personas reaccionamos a la frustración de varias maneras. En respuesta a la frustración, podemos:

  • Enfadarnos
  • Renunciar o abandonar
  • Perder la autoestima
  • Sentir una pérdida de confianza en nosotros mismos
  • Experimentar estrés
  • Sentirse triste, insegura, deprimida o ansiosa
  • Recurrir al abuso de sustancias
  • Participar en otros comportamientos autodestructivos o adictivos

¿Ciertas personas, lugares y cosas te hacen sentir frustrado?

En algún momento, sólo con ver a una persona con la que has estado en desacuerdo es suficiente para provocar sentimientos de frustración. Otra situación en la que podría surgir la frustración es tener que ir a un lugar donde hayas sufrido frustración en el pasado. Tal vez tratar de ayudar a tu hijo con los deberes es una fuente de frustración.

¿Te sientes más frustrado en ciertos momentos?

Sin lugar a dudas, si mantienes un calendario o toma notas en casos en los que has experimentado frustración, podrás notar un patrón. Por ejemplo, ¿te sientes más frustrada cuando tienes que pagar facturas y sabes que el presupuesto se va a resentir? ¿El lunes te frustra porque sabes que se avecinan plazos importantes y no estás seguro de poder cumplir con tus obligaciones? ¿Tienes conversaciones con tu pareja que no llegan a ningún lugar sino que se repiten en bucle y esto te frustra?

¿Qué otros factores contribuyen a la frustración?

Puede haber otros factores que contribuyan a tu frustración. Tu nivel de frustración puede verse afectado por:

  • Tu estado de salud y cualquier condición física o médica
  • Tu situación financiera, en especial tener pocos recursos, el sobre-endeudamiento y/o gastar de forma descontrolada
  • Dificultades o pérdidas emocionales, como una ruptura de pareja o la pérdida de un ser querido
  • Estancamiento en el trabajo o la pérdida de un trabajo

Señales de tener baja tolerancia a la frustración

La baja tolerancia a la frustración se ve un poco diferente en cada persona. Pero aquí hay algunas señales comunes:

  • Procrastinación frecuente debido a la incapacidad de tolerar la frustración asociada con una tarea difícil o aburrida.
  • Intentos impulsivos de «arreglar» una situación debido a la impaciencia en lugar de esperar a que el problema se solvente por sí mismo.
  • Insistir en buscar la gratificación inmediata.
  • Renunciar de inmediato cuando se te presenta un desafío u obstáculo.
  • Volverte irritable por factores estresantes cotidianos.
  • Pensamientos del tipo: «No puedo soportar esto», “La vida debería ser fácil” o “Esta persona debería cubrir mis expectativas de inmediato”.
  • Evitar tareas que puedan causar angustia.

Consecuencias de tener baja tolerancia a la frustración

La tolerancia a la frustración es un componente central del bienestar psicológico. Las personas que pueden gestionar los contratiempos tienen más probabilidades de persistir en sus objetivos, lo que puede ayudarles a tener bienestar emocional y conseguir más logros en la vida.

Aquéllos con baja tolerancia a la frustración pueden rendirse fácilmente o evitar por completo las tareas difíciles. Puede afectar gravemente a sus logros y su bienestar emocional del día a día.

También puede afectar a las relaciones. Las personas con baja tolerancia a la frustración pueden ser más propensas a reaccionar de forma abrupta enfadándose. Es posible que tengan poca paciencia con el comportamiento de sus parejas o su intolerancia a las situaciones cotidianas (como esperar una mesa en el restaurante), y esto puede conducir a una mayor tensión en la relación.

Construir tolerancia a la frustración

La tolerancia a la frustración se puede aprender. Con práctica y dedicación puedes disminuir la intensidad de tu frustración, y puedes aprender a expresar tus sentimientos de una manera sana para ti.

Aquí hay algunas estrategias que pueden ayudarte a desarrollar tolerancia a la frustración.

Acepta situaciones difíciles

Los sentimientos de frustración se alimentan de pensamientos como «¡Estas cosas siempre me pasan a mí!» o «¿Por qué el tráfico tiene que ser tan malo todos los días? Esto es horrible «.

Responde a declaraciones exageradamente negativas con declaraciones más realistas. En lugar de pensar en la injusticia de los atascos, recuérdate: “Hay millones de automóviles en la carretera todos los días. Los atascos van a suceder «.

Cuando te encuentres pensando en la injusticia de la vida, considera si es una situación que puedes cambiar o si necesitas cambiar la forma en que respondes a ella. Si la situación está fuera de tu control, concéntrate en la aceptación.

Háblate a ti misma con compasión

La frustración puede deberse a la duda de tu incapacidad para tolerar la angustia. Pensar «No soporto esperar en la cola» o «Estoy demasiado abrumado para intentarlo nuevamente» aumentará tu frustración. Estos tipos de pensamientos también pueden evitar que realices tareas que pueden generar sentimientos de frustración.

Recuerda que puedes hacer frente a los sentimientos angustiantes. Puedes respirar hondo e intentar la tarea nuevamente, o contar hasta 10 cuando te sientas molesta. Puedes decirte frases a ti misma como «No importa si no sale a la primera. Mañana lo hago de nuevo. Al final saldrá.» o «Este tiempo que esté en la cola voy a centrarme en mi respiración y en lo que siento».

Practica la tolerancia a la frustración

Al igual que cualquier otra habilidad, la tolerancia a la frustración requiere práctica. Comienza con poco y trabaja en practicar tu habilidad.

Haz algo a propósito que sea ligeramente frustrante, como trabajar en un rompecabezas difícil o esperar en una cola larga. Observa tu diálogo interno y respira mientras abrazas los sentimientos que te producen la frustración, como angustia, rabia o desesperanza. La tendencia automática es a evitarlos, por lo que la clave está en afrontarlos y sentirlos. Si te permites sentirlos, poco a poco, bajarán en intensidad y se volverán más manejables.

Observa tu diálogo interno y respira mientras abrazas los sentimientos que te producen la frustración, como angustia, rabia o desesperanza.

Cuando tengas éxito en el manejo de tu frustración, ganarás confianza en tu capacidad para tolerar la angustia, la rabia, la desesperanza o el sentimiento que experimentes. Con el tiempo, puedes exponerte gradualmente a situaciones cada vez más frustrantes.

Si quieres recibir tratamiento después del narcisista, un buen primer paso es darte cuenta de que cómo la relación seguramente aumentó tus sentimientos de frustración, los cuales puedes cambiar.

Fuente: https://www.verywellmind.com

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Cómo evitar ser Manipulada en una Relación

Las Personas Manipuladoras

La manipulación consiste en influir o intentar influir en el comportamiento o las emociones de los demás para fines propios.

Por qué un manipulador te manipula tiene una respuesta sencilla:  porque puede salirse con la suya contigo. Todos los narcisistas, psicópatas y sociópatas son personas extremadamente manipuladoras.

Las manipuladoras son expertas en convencer a los demás de darles más de lo ellas dan. Puede hacerte sentir bien, al principio, tener un amigo, pareja, familiar que te escuche, te aliente a abrirte, compartir tus pensamientos y revelar tus debilidades y vulnerabilidades. Alguien que nos escucha cuando estamos deprimidos es de valorar. Sin embargo, alguien que usa lo que sabe sobre nosotros durante esos momentos débiles para manipularnos… no tanto.

Estas personas manipuladoras conocen sus necesidades y cómo satisfacerlas a un bajo costo para ellos, pero a un costo significativo para los demás. Los maestros manipuladores conocen muchas formas de forzar tu asistencia que pueden dejarte confundido, desconcertado y/o enfadada o resentida. Si ya te encuentras en este punto y crees que puedes estar necesitando recuperarte de una relación narcisista, la pregunta es…

¿Por qué te has dejado manipular?

Una razón puede ser que tienes tanta hambre de atención (porque no la recibiste de niño o no la recibes de una relación actual importante), que cuando el manipulador te presta atención y te dice cosas positivas, te enganchas a la relación. Esto prepara el escenario para sentir que le debes algo a cambio o que te sentirías culpable si le decepcionaras.

Pero una razón psicológica más profunda puede ser que realmente no sabes lo que es sentirse realmente querida o valorada por ti misma, por lo que has decidido (inconscientemente) que un lugar segundo cercano es lograr que la gente te necesite. Y luego crees que puedes controlar la relación simplemente dando a las personas lo que necesitan. Esto puede ser un territorio conocido para ti. Con el tiempo, sin embargo, te das cuenta de que, aunque te gusta sentirte necesitada, no te gusta sentirte utilizada y comienzas a sentirte resentida.

Pero puedes pasar mucho tiempo dejando que la gente te necesite y sintiendo que eres especial antes de que te des cuenta de que estás siendo utilizado y/o explotado en diferentes sentidos.

¿Cómo saber cuándo hay un problema con la manipulación?

Aquí hay algunas señales de que estás siendo manipulado:

  • Cuando sientas un desequilibrio en el nivel de información personal que se comparte entre tú y la otra persona.
  • Cuando sientes que siempre estás «de guardia» para ayudar a esa persona, pero ella no está cuando la necesitas.
  • Cuando te das cuenta de que sus necesidades tienen prioridad sobre las tuyas.
  • Cuando otros amigos comienzan a hacer observaciones puntuales sobre la equidad en tu relación con esta persona en particular.
  • Cuando sientes enfado o rencor hacia la otra persona y no sabes explicar muy bien a qué se debe.
  • Cuando tienes la sensación de que no puedes ser tú mismo con esta persona pero al confrontarla sobre esto, lo niega.

Desafortunadamente, terminar o salir de una relación manipuladora, ya sea amistad o de pareja, es probablemente más fácil que tratar de realinearla. Los manipuladores pasan una gran cantidad de tiempo creando un mundo en el que sus necesidades son satisfechas por otros sobre quienes mantienen el control.

Cómo no volver a ser manipulado

La única persona a la que puedes cambiar es a ti mismo. La mejor manera de manejar a las personas manipuladoras es volverse menos susceptible a ellas. Somos tan fácilmente manipulables como elegimos serlo. Los manipuladores nos hacen sentir bien cuando nos inclinamos por sus necesidades, pero podemos aprender a darnos cuenta de que hay mejores formas de desarrollar nuestra autoestima que ceder ante ellas.

Si quieres recuperarte de una relación narcisista o con un psicópata o sociópata, puedes empezar por reflexionar de qué formas has permitido que esta persona te manipulase y aceptar tu responsabilidad por ello.

La mejor manera de manejar a las personas manipuladoras es volverse menos susceptible a ellas.

Conductas que te ayudarán a no volver a ser manipulada

  • Darte cuenta de cuándo te están halagando demasiado y muy pronto. Esta fase es la que en una relación de pareja se llama love bombing.
  • Darte de cuenta de que una persona a la que apenas conoces tiene la intención de formar parte de tu vida demasiado rápido y de una forma muy intensa.
  • Dejar de hacer cosas por los demás.
  • Aumentar tu autoestima por quién eres, no por lo que das a las otras personas.
  • Tener claro lo que quieres de los demás, de cada relación que tienes en tu vida. Si tú tienes claro el tipo de relación que quieres con alguien, ninguna persona podrá meterte en una dinámica que no quieres.
  • Observar a esa nueva persona en tu vida: ¿su comportamiento cómo te hace sentir? ¿Dónde lo sientes en el cuerpo? ¿Hay coherencia entre lo que esta persona dice y lo que hace? Por ejemplo, ¿te llama porque dice que le apetece hablar contigo pero después se pasa todo el tiempo hablando de sí misma?
  • Decir que no. Si no quieres hacer algo, simplemente dilo. Es algo a lo que tienes derecho y que nadie te puede quitar si no le dejas. Practica decir: «No, no estoy disponible para ayudarte con eso», incluso delante del espejo si esote ayuda.
  • Si te sientes culpable por no ceder a lo que esta persona quiere, sostén esa culpa. Poco a poco, se irá volviendo menos intensa. Generalmente, esos sentimientos de culpa fueron insertados ahí en la infancia por un padre o madre que te manipulaba para que hicieras lo que él o ella quería.
  • Crear límites que puedas mantener. Decide lo que quieres/puedes hacer por las personas y lo que no. Escucha a tu cuerpo para poner un límite a alguien. Recuerda que del mismo modo que los demás tienen derecho a pedirte lo que quieran, tú tienes el mismo derecho a decir que no si no quieres hacerlo.

Las relaciones saludables incluyen dar y recibir, y que hay un límite para lo que incluso los mejores amigos, pareja,.. deberían pedirse mutuamente. Las relaciones rara vez son totalmente iguales en lo que se da y se recibe en un momento específico. Sin embargo, con el tiempo, una relación saludable proporciona a ambos miembros un sentido de compromiso y apoyo del otro.

Si no te quieres de verdad y tiendes a ayudar o estar disponible para los demás de forma compulsiva, serás un objetivo fácil para una persona manipuladora.

La autoestima es un tema clave en las relaciones en las que hay manipulación. Tener una autoestima sana te permitirá ir a los demás desde un lugar en el que te permites que te quieran por quién eres, no por lo que haces por ellas ni por cubrir únicamente sus necesidades ignorando las tuyas.

Si quieres recuperarte de una relación narcisista, la autoestima es un tema clave.

Fuente: https://psychologytoday.com

Imagen de Sagar Dani en Unsplash

Cómo Gestionar Emocionalmente los Comportamientos de los Demás hacia Ti

Por qué nos tomamos los comportamientos de otras personas de forma personal

Los supervivientes que han crecido en familias disfuncionales/narcisistas tienden a tomarse todo lo que les ocurre de una forma muy personal, como si todas las acciones de los demás a su alrededor estuviesen diseñadas para hacerles daño. Hay una actitud muy auto-referente en esto y una falta de capacidad de desidentificarse con su ego y “ver todo el cuadro” de una forma más objetiva.

Esto es porque en su infancia había una tendencia a culparles de lo que ocurría a su alrededor, a hiper-responsabilizarles de las emociones de otros miembros de la familia, y a señalarles, en general, por cualquier cosa.

Por ello, como adultas, permiten que las acciones de otras personas les afecten a su autoestima o a la forma en la que se ven a sí mismas.

Un buen ejemplo: tu novio te deja, así que te preguntas qué te pasa. ¿Por qué no te quiere? Te abriste a él, compartiste tu ser más íntimo, le diste todo tu amor … y él te ha rechazado. Esto debe significar tienes algún defecto fatal, que no eres digna de amor, ¿verdad?

La verdad es que no, que sus acciones no tienen nada que ver contigo, de verdad. Permíteme enfatizar eso porque es realmente importante: las acciones de otras personas tienen muy poco que ver contigo.

Si tu novio te rechaza, o tu jefa se enfada contigo, o tu amigo está un poco distante hoy… eso tiene muy poco que ver contigo (y con tu valor como persona) y lo que tiene que ver todo con lo que les está pasando A ELLOS. Es posible que estén teniendo un mal día, una mala semana, que se vean atrapados en alguna historia que les ocurra en la cabeza, tengan miedo al compromiso o se rechacen sí mismos, tengan miedo de fallar en la relación, etc…

Esto es en realidad una defensa narcisista. En realidad, no todo tiene siempre que ver tanto contigo. Hay un millón de posibles razones por las que alguien podría hacer algo, y no son un juicio sobre ti. Son más una declaración de lo que está sucediendo con la otra persona.

Con esto no quiero decir que tengas que “tragarte” cualquier comportamiento de esta persona hacia ti, que lo justifiques cuando es agresivo o abusivo o que no pongas límites.

De lo que se trata es de aprender quién eres, lo que vales y lo que mereces es algo que sólo defines tú, no los demás. Lo que los demás hacen contigo tiene que ver más con ellos que contigo. Cuanta más distancia pongas entre lo que hacen los demás y lo que esto te afecta a ti, vivirás más en paz y te sentirás mucho más con el control sobre tu propia vida.

Veamos algunos ejemplos:

  • Tu amigo no está tan atento como lo suele estar contigo. ¿Eso significa que no se preocupa por ti o no quiere que seas feliz? No. Es posible que esté cansado o demasiado atrapado en las cosas que sucedieron hoy para estar atento. Tal vez le molesta algo que tú has hecho, pero eso realmente se trata más de su problema de lidiar con tus acciones que de ti como persona.
  • Tu compañero de trabajo se enfada contigo y es maleducado. ¿Eso significa que no eres un buen profesional? No, significa que la persona tiene mal genio y no es buena para tratar con otras personas, o de nuevo, podría estar teniendo un mal día. En lugar de tomarlo como algo personal, pregúntate cómo puedes darle espacio a esa persona para que se enfríe.
  • Tu jefa no está tan entusiasmada con tu idea para un nuevo proyecto como esperabas. ¿Su rechazo de tu idea significa que no eres buena? No. Es posible que tu idea no sea genial, pero eso no significa que no seas buena o que no tengas buenas ideas. Tal vez esta no sea la idea correcta en este momento. Pero también es probable que sea una buena idea, pero que esta persona no lo aprecie, o que sus intereses no se alineen con esa idea en este momento, o tal vez tengan otras prioridades y no puedan lidiar con esta idea.

Que la opinión o el feedback de una persona te lleve a emitir juicios sobre ti misma, supone ponerte a ti misma en un lugar demasiado estrecho, poco realista y demasiado influenciable por los estímulos externos.

Esto es algo muy frecuente en la dinámica narcisista-codependiente. En momentos de conflicto o devaluación, la narcisista suele emitir juicios y/o etiquetas sobre el codependiente. Etiquetas como “estás loco”, “eres tonto”, «no eres digno de amor», el codependiente se las acaba creyendo y actúa conforme a estas creencias internas.

En realidad, nuevamente, aunque parezca algo personal, no lo es. La narcisista está lidiando con sus propios demonios. Si tú te ves en el rol del codependiente, lo que sí quizás te interese revisar es para qué estás en ese lugar de influencia con una persona que es tan tóxica para ti.

Esos son sólo algunos ejemplos que nos permiten ver cómo a menudo nos tomamos las acciones de otras personas de forma personal, cuando en realidad tienen muy poco que ver con nosotros. Y a menudo podemos interpretar sus acciones como un juicio sobre nosotros, y sentirnos mal con nosotros mismos, cuando realmente no tiene nada que ver con nosotros.

Entonces, ¿cómo lidiamos con las acciones de otras personas? Vamos a ver. Si eres hijo/hija de narcisista y estás buscando psicoterapia, espero que esta guía te ayude a lidiar de una forma más sana con las acciones de otras personas.

Cómo Lidiar con las Acciones de Otras Personas

Entonces si alguien te rechaza, se enfada contigo, es indiferente hacia ti, es maleducado contigo… ¿qué haces?

Hay muchas opciones, por supuesto, pero esto es lo que sugiero en general:

No te lo tomes como algo personal

Sus acciones no tienen nada que ver contigo, así que si te encuentras tomando esto como una afrenta personal, o como un juicio sobre tu valía, observa estos pensamientos y déjalos ir. Recuérdate a ti misma que esto no tiene nada que ver contigo, y todo que ver con la otra persona.

Reafirma tu valor

Si sientes que dudas de tu valor debido a los comportamientos o acciones de otra persona hacia ti, date cuenta de que tu valor no lo decide otra persona. Está determinado por ti. Lo contrario significa que le estás dando mucho poder personal QUE ES TUYO a otra persona. Es como regalarle una parte de ti a alguien porque no encuentras ese poder dentro de ti. Así que reafirma que crees que tienes un gran valor: aprecia las cosas sobre ti que son buenas y que tienen valor. Incluso si nadie más te aprecia, sé la única persona que puede ver esas cosas buenas y sé agradecido por ellas. Eso es todo lo que necesitas. Poco a poco, esos pensamientos y creencias sobre ti empezarán a resonar con el exterior y darás con más personas que te apoyan o te dan un feedback positivo. Lo curioso es que para entonces, ya no lo necesitarás ni le darás tanto peso.

Sé compasiva contigo misma

Si en tu vida hay personas que te juzgan con ligereza, es posible que sin darte cuenta también lo hagas tú contigo misma. Puedes ir cambiando el modo crítica, juicio, castigo,.. por el modo amoroso, de comprensión y acompañamiento amable a ti misma. Juzgar es muy fácil, incluso a uno mismo. Pero supone hacerte daño y no tener en cuenta tu historia, de dónde vienes y qué es lo que te ha llevado a dónde estás. La compasión te traerá amor hacia ti misma y acompañarte de otra manera en la vida. El camino va a ser el mismo, pero tú decides con qué zapatos lo haces. Puedes ir con chinas puestas por ti en tus zapatos o con unas cómodas alpargatas que te ayuden a caminar.

La meditación, de 10 o 15 minutos al día, te puede ayudar a ser más compasivo contigo mismo. Te ayudará a distanciarte de tus propios pensamientos, pudiendo observarlos de una forma más objetiva y desde ahí empezar a generar pensamientos diferentes, de amor, cuidado y aceptación hacia ti mismo.

El tema de tomarse los comportamientos de alguien como una afrenta personal hacia nosotros no sólo es perjudicial en sí mismo sino que suele hacer que la otra persona se tome esta reacción a su vez como algo personal y esto retroalimente una dinámica tóxica y dañina para la relación, ya sea de pareja, trabajo, amistad, familiar,…

Muchas veces, cuando nos tomamos algo de forma muy personal suele tener que ver con heridas de la infancia no curadas. Por ejemplo, tu padre o tu madre tenía una tendencia a decirte que hacías las cosas mal y cuando tu jefe te dice lo mismo, toca esta herida de infancia y hace reaccionar a tu niño interior.

La sanación de las heridas de la infancia ayuda a que cuando alguien tiene un comportamiento hacia ti similar al de tu padre, madre o cuidador que te hacía daño, puedes encajar el comportamiento como una adulta en lugar de que te afecte como si volvieras a tener cinco años y sintieras que esa persona es tu padre, madre o cuidador.

Estos tres pasos y la sanación del niño interior te ayudarán a fortalecer tu autoestima y a cuidar tus relaciones con los demás.

Lo que pasa es lo que es, que haces tú con eso es quién eres.

Si eres hija/hijo de un(a) narcisista y estás pensando en hacer psicoterapia, un buen primer paso puede ser el de revisar cómo respondes frente a los comportamientos de las personas con las que te relacionas.

Fuente: https://zenhabits.net

Qué es la Deuda Emocional y Cómo te está Bloqueando

La deuda emocional consiste en tener emociones no procesadas por eventos que nos han ocurrido en nuestra vida y que permanecen así durante semanas, meses o años.

Si, por ejemplo, tu padre o tu madre te trataron mal en la infancia o en la escuela secundaria sufriste bullying y esto te ha producido rabia y con la rabia prolongada en el tiempo, resentimiento, esto es algo que llevas contigo y que arrastras.

Si luego ves personas que te recuerdan a ellas en el lugar de trabajo es posible que de forma inconsciente tiendas a repetir las mismas dinámicas porque esa emoción, ese sentimiento no ha sido procesado, sentido, y tiende a proyectarse fuera hasta que lo hacemos consciente y nos responsabilizamos de él.

Cuando hemos tenido experiencias que son traumáticas, hay diferentes mecanismos de defensa que utilizamos de forma inconsciente para lidiar con ellas. Algunos de los más comunes son:

  • Represión: la represión consiste en negar que sientes emociones. Parece que vivimos en una sociedad que frunce el ceño al sentir cualquier emoción y, como resultado, muchos de nosotros sentimos la necesidad de ocultarla y por ello no la dejamos salir o cuando lo hace, fingimos que no está, que no la sentimos.
  • Escapismo: para escapar de las emociones, solemos caer en actividades como fumar, beber, ver la televisión, comer en exceso,.. para desconectarnos de nosotros mismos. Esto funciona de forma temporal, ya que, efectivamente, se da la desconexión. El problema que tiene esto es que si se convierte en un hábito, necesitamos hacer alguna de estas actividades todo el tiempo que estamos despiertos para sentirnos bien.
  • Proyección: la proyección es un mecanismo de defensa donde ponemos en la otra persona algo que también es nuestro. Por ejemplo, cuando una persona le dice a su pareja “No me gusta lo mandona que eres” cuando en realidad esa persona también lo es.  Esto desvía la responsabilidad y produce un alivio. Sin embargo, no responsabilizarte de ti misma te lleva a ser más proclive a tener conflictos, a repetir patrones sin crecer personalmente y a llevar una vida donde el timón no está en ti sino fuera, en los demás o en «las circunstancias».

Muchas codependientes acumulan deuda emocional a lo largo de su vida y esto condiciona mucho su presente. Normalmente no sólo la acumulan hacia sí mismas sino también hacia los demás. Antes o después, de forma directa o indirecta, a las personas con las que se relacionan, les acaban dando el mensaje de «Me lo debes».

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, empezar por darte cuenta de la deuda emocional que tienes contigo misma y la que generas con los demás, puede ser un fantástico comienzo.

Cómo no saldar la deuda emocional te bloquea

Si bien en el mundo moderno se le da mucha importancia al cerebro racional puede hacer mucho, éste en realidad sólo representa una pequeña parte del mismo y una pequeña parte de nuestra conciencia. Tu subconsciente es el que en realidad dirige tu vida. No saldar tu deuda emocional puede:

  • Evitar que aumentes tu Inteligencia Emocional: la investigación moderna nos muestra que las personas con más bienestar son las que pueden comprenderse a sí mismas y a los demás. Cuando comienzas a pagar tu deuda emocional, descubres tus fortalezas, tu potencial y tus debilidades en ti y en los demás también.
  • Perder el tiempo rumiando sobre el pasado. Aceptar lo que te ha pasado supone saldar tu deuda emocional. Aceptar es algo emocional, no racional. Si tienes temas no aceptados en tu pasado, es posible que tengas la tendencia a intentar procesarlos desde la cabeza, pensando en ellos en bucle. Rumiar puede ser algo muy incómodo y agotador y no te va a ayudar a procesar tus emociones sino a retenerlas.
  • Preocuparte poniendo la atención en el futuro, que en realidad no existe. Lo único real es el presente. El futuro es sólo una construcción de una multitud de cosas que pueden suceder o no. Si bien es bueno pronosticar, cuando nos contenemos con emociones negativas al mirar escenarios futuros… entonces es absolutamente perjudicial para nosotros.
  • Estresarte de más: estar estresada significa que obstaculizas tu capacidad creativa. Una pequeñas dosis de estrés pueden motivar la creatividad de alguien, pero demasiado puede obstaculizar sus talentos. Thomas Edison creó 1.093 patentes en su vida, pero fue despedido de sus dos primeros trabajos. Los psicólogos creen que la creatividad necesita espacio para respirar y, en el caso de Edison, hubo demasiadas situaciones estresantes en sus dos primeros trabajos para permitir que fluyera su creatividad.
  • Puede afectar a tu cuerpo físico: los estados mental y físico están muy entrelazados. Si tienes deuda emocional, emociones no procesadas, es más que probable que tu cuerpo físico se resienta y termines desarrollando un síntoma de esto como dolor de espalda, de cabeza, psoriasis,… todo lo emocional afecta al cuerpo físico y viceversa. Por esto practicar algo de deporte, dormir las horas suficientes y llevar una dieta saludable son temas importantes.

¿Qué puedes hacer para saldar tus deudas emocionales?

Aquí tienes algunas cosas que pueden ayudarte a empezar a procesar tus emociones.

  • Amplía tu conciencia: la autoconciencia e identificar las fortalezas y debilidades, patrones de conducta, puntos ciegos, creencias irracionales,… que tienes puede suponer una mejora grande en tu vida. A partir de ahí puedes decidir qué es lo que quieres cambiar, qué quieres aceptar de ti y qué ya no te sirve en tu vida.
  • Encuentra una buena terapeuta: todo este proceso no puede hacerlo una persona sola, al menos no en profundidad, necesitas que alguien te haga de espejo para autoconocerte y que alguien te acompañe en tu nueva forma de sentir y caminar en la vida.
  • Prepárate para sentirte incómodo mientras realizas el proceso. El crecimiento nunca es cómodo ya que precisamente supone salir de la zona de confort, de lo que conocemos y a lo que estamos acostumbrados. Cuando saldas tu deuda emocional, realmente haces cambios por dentro que se reflejarán luego en tu vida… pero pasar por todo ese proceso en ocasiones supone darte cuenta de cosas que no te gustan de ti y de tocar el dolor por eventos que han ocurrido en tu vida.
  • Comienza a escribir un diario donde registres tus emociones, pensamientos y comportamientos. Escribir es una buena forma de empezar a saldar deuda emocional.
  • Haz el trabajo y date cuenta de que nada es personal. El Universo sólo resuena con lo que tienes dentro y eres tú misma la que proyectas tu realidad interna en el mundo. Si has crecido en una familia disfuncional y has tenido muchos episodios en tu vida que han sido difíciles y dolorosos, es posible que creas que hay complot contra ti o que las demás personas están en tu contra. No es así. Cada persona tiene sus propios temas y es posible que algunos proyecten sus sombras en ti, como tú lo haces con ellos.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, saldar la deuda emocional que tienes contigo misma y la que generas con los demás, puede darte una enorme liberación.

La realidad es un lienzo en blanco. El universo está lleno de posibilidades. Hacerlas reales sólo depende de ti. Cuanta más deuda emocional saldes, más libre serás para pintar el cuadro que tú quieras.

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10 Señales de un Adulto Infantil

Las personas que han crecido en familias disfuncionales no han tenido la oportunidad de vivir las etapas del desarrollo de una forma natural, acompañadas en este proceso por adultos responsables.

Cuando esto ocurre, la persona llega a su etapa adulta con carencias emocionales y/o psicológicas, comportándose en ciertas circunstancias o parcelas de su vida como un niño en el cuerpo de un adulto.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, puede ser muy útil para ti averiguar si eres un niño adulto o si te relacionas con alguien que lo es.

¿Cómo puedes saber si tú a alguien con quien te relacionas funciona emocionalmente más como una niña que como una adulta?

¿Qué es la Edad Emocional?

La edad física se puede contar por la cantidad de cumpleaños. La edad física, especialmente en los niños, también tiende a correlacionarse con la altura, la fuerza y el funcionamiento cognitivo.

La edad psicológica o emocional, por el contrario, se hace evidente en las reacciones y respuestas emocionales. Por ejemplo, los adultos pueden mantener la calma, mientras que los niños tienden a enfadarse más rápido.

Los adultos ejercen un juicio cuidadoso antes de hablar, mientras que los niños pueden decir de manera impulsiva palabras hirientes y sin tacto.

Si has crecido en una familia narcisista/disfuncional, es más que probable que al menos uno de tus cuidadores o los dos fuesen niños adultos, con lo que emocionalmente así es como se comportaban, como niños.

En estas familias no se les da un espacio a las emociones ni un cuidado. Además, en muchas ocasiones hay una confusión de los roles, obligando al niño a que se comporte como un adulto con exigencias poco realistas, haciendo incesto emocional o simplemente no permitiéndole hacer y sentir las cosas típicas de los niños a su edad, como tener rabietas, ser poco razonables o querer salirse con la suya.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, puedes empezar por averiguar si has sido infantilizado.

¿Puedes reconocer el comportamiento infantil en un adulto? ¿Crees que tú o alguna persona con la que te relacionas es una niña adulta?

  1. Escaladas emocionales: los niños a menudo lloran, se enfadan, tienen rabietas o hacen pucheros. Los adultos rara vez lo hacen.

  2. Culpar: cuando las cosas van mal, las niñas buscan culpar a alguien. Los adultos buscan solucionar el problema.

  3. Mentiras: cuando hay una situación que es incómoda, los niños  pueden mentir para evitar problemas. Los adultos lidian con la realidad, diciendo la verdad de manera confiable.

  4. Insultos: las niñas, en un momento de conflicto, se llaman cosas. Los adultos no realizan ataques ad hominen, es decir, ataques directos a las personas sino que se centran en resolver el problema.  No faltan al respeto a los demás poniendo etiquetas de forma gratuita, faltando al respeto.

  5. Impulsividad o «falta de control de los impulsos»: los niños se golpean impulsivamente cuando se sienten heridos o enfadados. Hablan imprudentemente o toman medidas impulsivas sin detenerse a pensar en las posibles consecuencias. Del mismo modo, en lugar de escuchar los puntos de vista de los demás, los interrumpen impulsivamente. Los adultos hacen una pausa, resistiendo el impulso de disparar palabras o acciones hirientes.

  6. Necesidad de ser el centro de atención: Los niños necesitan la atención, es algo básico para ellos porque así es como validan que existen, es la forma que tienen de afirmarse, de decir “Yo estoy aquí”. Un adulto maduro no necesita ser el centro de atención de todos los escenarios en los que se mueve y encuentra un equilibro entre ser visto y escuchado y ver y escuchar a los demás.

  7. Bullying: un niño que es físicamente más grande que otros niños de su edad puede acercarse a otro niño que está jugando con un juguete que le gusta y simplemente cogerlo. Es la ley del más fuerte. Las niñas son intrínsecamente egoístas y tardan un cierto tiempo en desarrollar un código moral y entender que sus acciones afectan a los demás. Los adultos respetan los límites: lo tuyo es tuyo y lo mío es mío, y entienden que no pueden hacer siempre lo que quieran sin importar nada más.

  8. Narcisismo incipiente: Si los niños, o los adultos, pueden obtener lo que quieran porque son más grandes, más fuertes o más ricos, corren el riesgo de aprender que las reglas no se aplican a ellos. Lo que quieran, lo toman. Esta tendencia narcisista puede parecer inicialmente fuerza. Pero en realidad, refleja una grave debilidad: no poder ver más allá del yo.

    Las personas psicológicamente fuertes escuchan a los demás, con la intención de comprender los sentimientos, preocupaciones y preferencias de los demás. Los narcisistas solo se escuchan a sí mismos y como resultado son emocionalmente frágiles. Operan como niños que quieren quedarse afuera y jugar, a pesar de que la cena está sobre la mesa, y que hacen un ataque en lugar de escuchar la explicación de sus padres de que la familia está comiendo ahora. Su mentalidad, en resumen, es: «Todo se trata de mí». A los ojos de un narcisista, nadie más cuenta. Si no se salen con la suya, pueden montar “pollos” o intimidar a los demás para conseguir lo que quieren.

  9. Defensas inmaduras: Todas las personas tenemos mecanismos de defensa que son inconscientes. Las utilizamos para protegernos del dolor. Dependiendo del carácter, cada persona tenderá a utilizar unos mecanismos de defensa más que otros.

    Las narcisistas utilizan mucho los siguientes mecanismos de defensa y hay mucha falta de conciencia de lo que en realidad está pasando:

    • La negación: «¡No dije eso!» o «¡Nunca hice eso!» cuando de hecho dijeron o hicieron lo que dicen no haber hecho. ¿Te suena infantil?
    • La proyección: “Eres débil”, “No reconoces tus errores”, “Estás loco”. Dicen esto a otra persona sin darse cuenta de que esto también está en ellos.
    • La mentira: los narcisistas son mentirosos patológicos con los demás y consigo mismos. De ahí un ego tan inflado que distorsiona una realidad que no quieren ver.
  10. La carencia de un ego observador, es decir, sin capacidad de ver, reconocer y aprender de sus errores.

    Cuando los adultos emocionalmente maduros «pierden la calma» y expresan rabia inapropiadamente, poco después, con su «ego observador», se dan cuenta de que su estallido fue inapropiado. Es decir, pueden ver en retrospectiva que su comportamiento estaba no alineado con su sistema de valores.

    Los niños (y los adultos narcisistas, esto es, infantiles) que aún no han interiorizado pautas maduras de comportamiento respetuoso hacia los demás, o que no han desarrollado la capacidad de observar sus comportamientos para juzgar lo que está alineado o no con sus valores, ven su enfado como algo normal. O bien utilizan su escala de valores de una forma errónea, aplicándola a los demás pero no a sí mismos. Culpan a la otra persona de su comportamiento. El mensaje que dan es: “Me has obligado a hacer esto» o “Me he puesto así por tu culpa”.

Si tú o alguien con quien tienes una relación (amiga, padre, pareja, jefa,,..) funciona más como un niño que como un adulto, ¿cuáles son tus opciones?

Qué hacer si tú o alguien con quien te relacionas es un Adulto Infantil

Es fácil querer a los niños que actúan como niños. Es más difícil querer a alguien que actúa como un niño en el cuerpo de un adulto. Aún así, la mayoría de los niños adultos sólo actúan infantilmente cuando se sienten amenazados.

Si quieres a alguien que tiene rasgos infantiles, una estrategia es enfocarte principalmente en los aspectos más adultos y atractivos de la persona. Si eres tú la infantil, ama tus fortalezas y presta atención al crecimiento en tus áreas menos maduras.

Otra estrategia es dejar de sorprenderte cuando surgen los patrones infantiles. Pensando: «¡No puedo creer que haya hecho eso!«. Esto significa que aún no has aceptado la realidad de los comportamientos infantiles. Aceptar que los comportamientos ocurren es un primer y vital paso hacia el cambio.

Si eres el receptor de comportamientos infantiles, ten cuidado de tratar de cambiar a la otra persona. En cambio, descubre qué puedes hacer tú de manera diferente para que esos patrones ya no sean problemáticos para ti. Tu trabajo es seguir creciendo, no cambiar a los demás.

Por último, aprende con la ayuda de una terapeuta profesional a aceptar, sentir y gestionar tus propias emociones. Acepta que tienes comportamientos infantiles y observa a algún adulto maduro a tu alrededor que te sirva de “role model”. Empieza a imitarle. Poco a poco, verás que adquieres actitudes más maduras frente a diferentes situaciones de la vida.

Hazte responsable de ti misma y dale a tu niña interior lo que le faltó.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, aprende a comunicarte de forma asertiva, manifestando tus necesidades y respetando las de los demás. Hazte responsable de ti misma y dale a tu niña interior lo que le faltó.

En la terapia Gestalt es muy importante el rematernaje y repaternaje de tu niño interior. Esto es, poder sentir dentro de ti y desarrollar una madre y padre internos que puedan darle a tu niña interior lo que le faltó en la infancia.

Fuente: https://psychologytoday.com

Imagen de Steven Van Loy en Unsplash 

Formas de Gestionar el Conflicto

El conflicto entre personas

El conflicto interpersonal se refiere a cualquier tipo de conflicto que involucre a dos o más personas. Es diferente de un conflicto intrapersonal, que se refiere a un conflicto interno contigo mismo.

Cuando inevitablemente ocurre un conflicto, la comunicación respetuosa es clave. Es posible que no siempre estés de acuerdo con todos, y eso está bien. Las palabras educadas y una mente abierta pueden ayudarte a resolver, o aceptar, las diferencias de manera más efectiva.

Si quieres saber cómo recuperarte del abuso narcisista, aprender a gestionar los conflictos puede ser un buen primer paso.

Hay muchas formas saludables y productivas de superar el conflicto, aunque algunas no funcionarán en todas las situaciones. En general, la resolución de conflictos cae en una de las siguientes categorías.

La Retirada o Evitación

Cuando te retiras del conflicto, evitas el problema. No se habla de eso, o sólo se habla de manera indirecta.

La retirada puede involucrar:

• Ignorar a las otras personas involucradas

• Negarse a discutir el tema

Cerrarse en banda

• Retirarse físicamente cuando la otra persona o personas sacan el tema

• Comportarse como si no hubiera ocurrido nada

• Negarse a discutir directamente el tema pero plantearlo indirectamente con comentarios sarcásticos o pasivo-agresivos

En general, la retirada no es una buena táctica, ya que puede aumentar la frustración y empeorar la situación para todos los involucrados. O puede funcionar en el corto plazo, pero a la larga, intensifica el problema.

Esta postura normalmente la adoptan personas pasivo-agresivas, que no tienen ninguna intención de llegar a un acuerdo y que quieren posicionarse por encima de la otra persona de un modo indirecto. Se trata de una táctica muy utilizada por los narcisistas encubiertos.

De todos modos, la retirada sí que puede resultar útil en situaciones en las que el conflicto es intenso. Cuando las emociones son muy intensas, puedes retirarte temporalmente para refrescarte y recuperarte de esa intensidad.

La evitación temporal puede ayudar mucho cuando no deseas dañar tu relación con la otra persona involucrada. Cuando te sientas más calmada y con las emociones no tan a flor de piel, es cuando puedes escoger el momento para tratar el conflicto con la persona o personas involucradas de forma asertiva.

Adaptación

La adaptación implica poner las necesidades de otra persona primero. Cedes ante el conflicto, que te permite «ponerte por encima de la situación», por así decirlo.

A las otras personas involucradas les puede ir bien este posicionamiento, pero ten en cuenta que acomodarte siempre a otras personas cuando surgen desacuerdos te impide satisfacer sus propias necesidades. Tal vez no te importe no conseguir lo que quieres, ya que quieres que tu pareja sea feliz. O tal vez realmente no te importa dónde vas a ir de vacaciones este verano.

Las relaciones saludables incluyen un equilibrio entre dar y recibir. Del mismo modo en que consideras las necesidades y los deseos de tu pareja u otras personas, también es saludable tener en cuenta tus necesidades y deseos y expresarlos.

Las relaciones saludables incluyen un equilibrio entre dar y recibir.

Ésta es la postura más frecuente de las personas codependientes, que tienden a sobreadaptarse a los deseos y necesidades de la otra persona, en muchas ocasiones esta otra persona es un narcisista, psicópata o sociópata que siente muy cómodo con el hecho de que sea siempre la otra persona la que cede.

Una codependiente suele ceder para “tener paz” en la relación o bien porque está tan fusionada con la otra persona, que no es capaz ni tiene la costumbre de diferenciar sus deseos y necesidades de los de la otra persona.

Competición

Competir o forzar implica presionar en favor de tu propia perspectiva. La persona quiere «ganar» el conflicto, por lo que intenta involucrar a los demás para que vean las cosas a su manera.

La competencia, aunque no siempre, en muchas ocasiones implica el uso de tácticas de agresión o manipulación.

También puede afectar a las relaciones. De la misma manera que acomodarse siempre puede tener un impacto negativo con el tiempo, forzar siempre a otra persona a acomodarse también puede generar problemas, especialmente cuando competir involucra coerción.

Esta técnica es la más usada por los narcisistas descubiertos, que no tienen muchos reparos en presionar a la otra persona de forma abierta hasta conseguir lo que quieren.

Compromiso

Cuando te comprometes, cedes algo de terreno, pero también lo hace la otra persona. En otras palabras, ambas personas obtienen algo de lo que quieren. Esto puede hacer que el compromiso parezca un gran enfoque para la resolución de conflictos. Todos ganan, ¿verdad?

Sí, pero también no, ya que también pierdes un poco. Más adelante, cuando uno o ambos recuerden lo que concedieron, podrían sentirse frustrados o resentidos. En algunos casos, incluso podría causar que el conflicto inicial se intensifique nuevamente.

Sin embargo, el compromiso puede tener beneficios. En general, es mejor obtener algo de lo que quieres que nada. También puede funcionar bien cuando, por cualquier razón, no es posible resolver un problema de una manera que satisfaga completamente a todos.

Sólo ten en cuenta que, una vez que llegues al punto de compromiso, a menudo puedes ir un paso más allá y resolver problemas en colaboración.

Colaboración

La colaboración exitosa generalmente significa que todos ganan. Pero requiere un esfuerzo por parte de todos, por lo que si bien puede ofrecer más beneficios a largo plazo que otras estrategias de resolución de conflictos, puede tener menos popularidad que soluciones más rápidas como el compromiso.

Para colaborar con éxito, debes comunicarte. Ambas o más personas en el conflicto comparten sus sentimientos y emociones y utilizan la escucha activa para comprender realmente el punto de vista de la otra persona. Utilizan este conocimiento para encontrar una solución que les permita a ambos obtener lo que desean.

Para colaborar con éxito, el conflicto debe considerarse como un problema a resolver juntos, no como una competencia para ganar individualmente. La flexibilidad también ayuda. Puedes pensar que has encontrado la respuesta correcta, pero también puede ser que la otra persona en conflicto tenga una idea que hace que la solución sea aún mejor.

Comportamientos a evitar

Si has crecido en una familia disfuncional, es más que posible que hayas visto algunos o todos los comportamientos que se describen más abajo cuando había un conflicto. Como el comportamiento es algo que se aprende, puede que los utilices en tus conflictos a día de hoy.

El problema es que estas conductas tienden a perpetuar o agravar el conflicto, a convertirlo en un conflicto congelado, o, en última instancia, a terminar con la relación. Si quieres mantener relaciones duraderas y de respeto mutuo en tu vida y recuperarte del abuso narcisista, es mejor evitarlas.

Hostilidad mutua

La hostilidad puede involucrar ataques personales, gritos y otros tipos de abuso verbal.

Son comportamientos hostiles:

• Desprecio o intercambio de insultos

• Criticar o atacar el carácter de alguien en lugar de expresar una queja específica

• Actitud defensiva en lugar de apertura al feedback

• Cerrarse en banda

Demanda-Retirada

Este patrón describe una situación en la que una persona expresa sus necesidades o trata de abordar un conflicto, pero la otra persona responde retirándose o evitando el problema.

Como sólo una persona intenta resolver el problema, a menudo no se resuelve. Por lo general, la persona que quiere resolver el conflicto seguirá sacando el tema mientras que la otra persona seguirá cambiando de tema, siendo evitativa.

En la mayoría de los casos, la frustración y el resentimiento se acumulan en ambos lados a medida que el problema sigue ahí.

Culpar a la otra persona

Esto sucede cuando una persona redirige el conflicto al culpar a la otra persona por el problema.

Por ejemplo, le preguntas a tu pareja por qué no ha aspirado la casa, como dijo que lo haría, y responde diciendo: «Bueno, moviste la aspiradora, así que no pude encontrarla».

Los conflictos que implican culpar a los demás pueden irse rápidamente de las manos. Las acusaciones pueden provocar frustración y estrés, y es posible que la persona culpada tenga más ganas de ser reactiva que de responder.

Es recomendable usar frases que hablen de ti para evitar este patrón. En lugar de decir: «Hiciste X» o «Siempre Y», puedes intentar algo como: «Me cuesta mucho cuando X» o «Siento Y».

Esto te permite compartir tu propia perspectiva sin culpar a nadie más.

Discusiones en bucle

¿Alguna vez has terminado una discusión sin llegar a una resolución real? Simplemente ya no podías hablar más sobre el problema, por lo que te diste por vencida o te retiraste.

Cuando los problemas no se resuelven, es probable que surjan una y otra vez. Un problema no se va a solucionar por sí solo por aparcarlo ni va a dejar a las personas en el conflicto satisfechas porque no ha habido una resolución.

Discutir sobre lo mismo una y otra vez puede tener un grave impacto en tu relación. Lo que comenzó como un problema menor puede convertirse en una bola de nieve que escala muy rápido para convertirse en un verdadero problema.

El Límite

Ya sea que ocurra un conflicto entre amigos, compañeros de trabajo o parejas, es perfectamente normal. Es posible que te sientas inseguro sobre la mejor manera de resolver cada tipo de conflicto a medida que surja, pero recuerda que no siempre existe una forma perfecta.

Cuando abordes el conflicto con flexibilidad, respeto y la voluntad de escuchar y considerar las perspectivas de los demás, tendrás una mejor oportunidad de colaborar con éxito para encontrar la mejor solución para todos.

Aviso para los codependientes. Para que un conflicto se resuelva, necesita de que ambas personas pongan de su parte para su resolución.

Si te das cuenta de que te estás esforzando mucho, que intentas resolver lo mismo una y otra vez, que por mucho que intentas comunicarte, te sientes incomprendida, quizás quieras replantearte si la persona con la que tienes el conflicto realmente quiere resolverlo o en realidad estás tratando con un narcisista, psicópata o sociópata que no tiene en cuenta tus sentimientos y que no le importa la resolución del conflicto sino ganar y que no tiene ninguna intención de facilitarte las cosas.

Para recuperartde del abuso narcisista, debes saber que para resolver temas en una relación, se necesita que las dos personas se responsabilicen de su comportamiento. Un narcisista, psicópata o sociópata no va hacer esto NUNCA.

Imagen de Chris Liverani en Unsplash

El Conflicto y su relación con la Luz y la Sombra

¿Crees que eres una persona conflictiva? ¿Atraes a tu vida o te metes en conflictos constantemente? No hablo del cliché de alguien que está en la cárcel o de personas que van por la calle o en el metro llamando la atención. Me refiero a conflictos en tu trabajo, con tu familia, tu pareja, con amigos,…

Qué es un Conflicto Intrapersonal

El conflicto interpersonal se refiere a cualquier tipo de conflicto que involucre a dos o más personas. Es diferente de un conflicto intrapersonal, que se refiere a un conflicto interno contigo mismo.

Con mucha frecuencia, un conflicto interpersonal es un reflejo de un conflicto intrapersonal, un conflicto que vives dentro de ti y que proyectas en el exterior.

En muchas ocasiones en las que hay un conflictos lo que hacemos las personas es proyectar. La proyección es un mecanismo de defensa mediante el cual ponemos fuera de nosotros algo que es nuestro y que no queremos/podemos ver o aceptar.

Es decir, partes de mí misma que no quiero ver y de las que no quiero responsabilizarme, las pongo fuera, en la otra persona, que a su vez hace lo mismo conmigo. Y esto suele ser lo que genera el conflicto.

Las dos personas están esperando que sea la otra la que cambie esa parte que en realidad es propia y no les gusta de sí mismas.

La Sombra y la Luz en los Conflictos

Todas esas partes que no nos gustan de nosotros mismos y que escondemos, condenamos, censuramos,… es lo que en terapia Gestalt llamamos la sombra de una persona. Lo que no se ve. Es lo prohibido, lo que no me permito, porque entra en conflicto con la imagen que tengo de mí mismo.

En contraposición, la luz de una persona son esas partes visibles que considera sanas y beneficiosas y que muestra a los demás.

Por ejemplo, si yo tengo un personaje que es muy tirano en la sombra y no quiero hacerme cargo de él, de esa parte de mí que también soy, voy a encontrarme una y otra vez con personas que también tienen un personaje tirano dentro y entraré en conflicto con ellas.

En el conflicto, las dos personas estarán acusando a la otra de la situación y pidiendo lo mismo: “Cambia tú”.

En lugar de decir “No me gusta esta parte de mí” es más fácil decir: “No me gusta esta parte de ti”.

Esa parte de mí misma que tiene una energía concreta, en un momento de mi vida (muy probablemente en la infancia) fue rechazada y condenada y por eso, sin darme cuenta, yo hago lo mismo.

Cuando me reconcilie, acepte e integre esa parte de mí misma, dejaré de dar con personas que también tienen esa parte y, por lo tanto, dejaré de tener conflictos, al menos por este motivo.

El trabajo con la sombra supone aceptar partes de mí misma que no me gustan, que seguramente crea que no son muy “cool” ni me dan una buena imagen.

Esto hará que lo que pongo fuera y, en efecto, el Universo me lo muestre fuera, a través de otra persona, como en un espejo.

Cuando más realista y completa sea la visión que tengo de mí misma, en un espejo de 360º, el Universo dejará de ponerme un espejo delante a través de otras personas para darme una visión completa de mí misma. El Universo tiende a completar, a unificar.

En la naturaleza todo tiene dos partes: no hay frío sin calor, ying sin yang, noche sin día.

Si tengo a una tirana en la sombra, esto quiere decir que en potencia tengo en la luz a una parte de mí muy conciliadora y amable. Si no reconozco una, tampoco podré ver y desarrollar la otra.

Como es adentro, es afuera. Esta afirmación procede del Kybalión, un documento del siglo XIX que describe los principios y las leyes que rigen el Universo, y cuya metafísica se relaciona con las enseñanzas de Hermes Trismegisto.

En esencia, se refiere a que nuestro mundo interior genera nuestro mundo exterior. De hecho, gracias a los que nos pasa afuera (lo visible) podemos reconocer lo que nos ocurre adentro (lo invisible).

Te propongo que mires a los diferentes aspectos de tu vida por un momento. ¿En dónde hay conflictos? ¿La pareja? ¿El trabajo? ¿La familia? ¿Los amigos? Cada relación conflictiva que tengas te está dando la oportunidad de mirar dentro de ti y sanar algo.

¿Qué es lo que te enfada de esa persona? ¿Lo que no soportas? Es justo ahí donde tienes que mirar dentro y preguntarte qué es lo que estás condenando, apartando o pasando por alto.

Hay muchas personas que tienen la auto-imagen de “buenas” (esto es muy frecuente en el caso de las codependientes) y esto hace que les cueste mucho aceptar, por ejemplo, la emoción de la rabia o la maldad (además de la bondad) que también hay en ellas. ‘¿Mala yo?’

Hasta que no aceptes tu propia maldad como ser humano que eres, con tus cualidades y defectos, habrá un espejo en tu vida en la forma de marido, novio, jefe, amigo,… que será el “malo” de tu propia película.

Si crees que puedes necesitar psicoterapia después del abuso narcisista, el trabajo con la sombra es algo fundamental.

Los Conflictos entre una Narcisista y un Codependiente

Este juego de espejos y proyecciones es gran parte de las dinámicas que se dan entre una narcisista y un codependiente. Para algunas cosas el narcisista y la codependiente son extremos en el espectro, por ejemplo:

  • Centrado en el yo – centrado en el tú
  • Falta de empatía – mucha empatía
  • Tiende a ponerse por encima – tiende a ponerse por debajo

Sin embargo, para otras muchas cosas, se parecen mucho más de lo que pueda parecer a simple vista:

  • Ambos suelen ser personas rígidas, poco flexibles.
  • Generan deuda emocional en el otro: la narcisista dando lo que sea de lo que se da cuenta que el codependiente está carente (apoyo, estima,..), el codependiente teniendo una actitud de ayuda eterna frente a la narcisista, queriendo cambiarle, arreglarle, salvarle,…
  • Los dos tienen un vacío dentro que el otro llena de forma disfuncional.

En la mayoría de los conflictos que hay entre ellos suele haber una negación de lo propio y una proyección en el otro.

El Conflicto en la Familia Narcisista/Disfuncional

Si has crecido en una familia narcisista o disfuncional, y sobre todo en el caso de que hayas ejercido el rol del chivo expiatorio y/o el rebelde, es más que probable que hayas tenido una relación muy conflictiva con tu padre o madre narcisista.

La psicoterapia después del abuso narcisista es importante para poder sanar esta relación conflictiva de amor-odio.

Además del dolor y la rabia que genera una dinámica tan tóxica, esto tiene el problema de llegar a normalizar la relación y recrearla de nuevo más adelante en la vida adulta con otras personas.

Si quieres vivir una vida más plena, auténtica y beneficiosa para ti, donde no haya relaciones conflictivas, mira tus relaciones y pregúntate: ¿qué es lo que tiene la otra persona que me afecta tanto, que me enfada? ¿Qué dinámica de mi infancia es la que estoy repitiendo aquí?

¿Cómo quieres vivir tu vida, en la paz o en la guerra?

Si necesitas acompañamiento para trabajar tu sombra o las relaciones de conflicto que ahora mismo en tu vida, yo te puedo ayudar con psicoterapia después del abuso narcisista.

Foto de Johnson Wang en Unsplash

La Zona de Confort

Qué es la Zona de Confort

Hacer dieta, hacer ejercicio, dejar una relación tóxica, comenzar un negocio: éstas son algunas de las muchas cosas que muchas personas comúnmente queremos lograr, pero muchas veces no lo pasmos a la acción, a la vida.

Evitamos estas cosas porque de una forma u otra, todas implican diferentes tipos de dolor. Si quieres perder peso, debe afrontar el dolor de privarte de alimentos que te gustan. Si quieres dejar una relación, debes asumir el vacío que deja esta persona. Si deseas comenzar un nuevo negocio, debes afrontar la posibilidad de que no tenga éxito.

Esto no importaría demasiado si evitáramos estas cosas una o dos veces al año. Pero para la mayoría de nosotros, la evitación se convierte en una forma de vida. Nos encerramos detrás de una barrera invisible y no nos aventuramos a salir porque más allá de ese muro hay dolor.

Otras veces, lo que nos mantiene en la zona de confort es el miedo. La zona de confort puede estar hecha de mucho dolor, como quedarnos en una relación tóxica o aceptar que las demás personas nos ignoren. Esto es, salir de ella supondría reducir el dolor, pero muchas veces no hay conciencia de vivir en esta zona y salir de ella produce demasiado miedo e incomodidad. Si yo llevo toda una vida acostumbrada a que las demás personas me traten mal, para mí es mi mundo, lo conocido. Salir de ahí y empezar a permitirme que los demás me traten bien supone estar en un lugar muy extraño y muy incómodo al principio.

La zona de confort está compuesta de aquéllo a lo que estamos acostumbradas, no porque sea cómodo, haciendo honor al nombre, sino porque es lo que conocemos.

La zona de confort está compuesta de aquéllo a lo que estamos acostumbradas, no porque sea cómodo, haciendo honor al nombre, sino porque es lo que conocemos.

En los casos más extremos, las personas realmente se esconden detrás de las paredes de su hogar, se aíslan. Pero para la mayoría de nosotros, la zona de confort no es un espacio físico, es una forma de vida que evita cualquier evento que pueda ser doloroso o que nos dé miedo.

Para hacer de esto algo más personal, prueba este ejercicio: cierra los ojos y piensa en algo que evitas de manera crónica: ya sea conocer nuevas personas, fumar o beber menos o tener una conversación difícil con tu jefe o una amiga. ¿Cómo organizas tu vida para evitar hacerlo? Imagina que el patrón de evasión es en realidad un lugar donde te escondes. Ésa es tu zona de confort. ¿Cómo se siente?

La Zona de Confort: Un lugar familiar y «seguro»

Lo más probable es que lo sientas como un lugar familiar y seguro, pero no tiene porqué ser seguro en realidad. Más bien lo contrario si has crecido en una familia disfuncional. Es un lugar que te parece seguro porque es lo conocido, pero si en él estás sufriendo maltrato o abuso, no es seguro.

Familiar lo es siempre, ya que eso es lo que nos lleva a convertirlo en la zona de confort. Lo primero que conocemos al llegar al mundo es nuestra familia de origen, con la que se dan una serie de interacciones y dinámicas que integramos y con las que nos decimos de forma inconsciente: “Esto es el mundo y éste soy yo”. Todo esto lo arrastramos hasta la edad adulta, gravitando de forma energética hacia personas y relaciones que se parecen mucho a las de nuestra infancia. Esto, a la larga, es lo que convertimos en nuestra zona de confort. Sea lo que sea lo que nos ha ocurrido, lo normalizaremos y haremos de ello “el hogar”, “mi casa”.

Cualquiera que sea tu zona de confort, estás pagando un precio enorme por ella. La vida ofrece posibilidades increíbles, pero no puedes aprovecharlas sin afrontar el dolor y/o el miedo.

Hay muchos ejemplos de esto:

  • Si eres tímida y evitas a las personas, pierdes la vitalidad que conlleva un sentido de comunidad.
  • Si eres creativo pero no puedes tolerar las críticas, nunca llegarás a personas que puedan apreciar (y financiar) tu trabajo.
  • Si eres una líder y no puedes establecer límites con las personas, nadie te seguirá.
  • Si te dices “Esto es lo que me ha tocado vivir y ya está” te estás negando a ti misma una infinidad de posibilidades que están a tu alcance.

Al permanecer en la zona de confort, terminas renunciando a tener una calidad de vida, relaciones satisfactorias y a desarrollar todo tu potencial.

Al permanecer en la zona de confort, terminas renunciando a tener una calidad de vida, relaciones satisfactorias y a desarrollar todo tu potencial.

Oliver Wendell Holmes en su obra «The Voiceless» lo expresó así: «¡Ay de aquellos que nunca cantan, / Pero mueren con toda su música dentro de ellos».

Gran parte de todo esto tiene que ver precisamente con tu voz. Cómo te expresas, lo que te pasa en la garganta, lo que te dejas oír frente a los demás para expresar tu verdad tiene que ver con el peso que le das tú a tus propios criterios y opiniones en tu propia vida.

Claves para Salir de la Zona de Confort

Esto, aunque es sencillo de entender, no es tan fácil de llevar a la acción, a la práctica. La razón es que la información funciona en el nivel del pensamiento racional. Pero la parte de nosotros que evita el dolor y/o el miedo es completamente irracional, está en el subconsciente y esto quiere decir que el programa que tenemos corriendo por el fondo de nuestro cerebro se va a “oponer” a que salgamos de esa zona, que la ha creado para algo, para que todas las vivencias que hemos tenido tengan coherencia en la visión que nos hemos creado del mundo.

Pero se puede salir de la zona de confort. Las claves están en:

  • Darte cuenta de cuál es tu zona de confort y que quieres salir de ella.
  • La palabra “sostener”, sostener la emoción que sea cuando estemos saliendo de ella: si es dolor, sostener dolor, si es miedo, sostener miedo, si es culpa, sostener culpa. Es decir, la barrera a romper es emocional y sólo se puede hacer sintiendo lo que sea al salir de la zona de confort. La emoción, como todas, estará un rato o tiempo y después se irá. Pongámoslo así: ¿Prefieres estar en relaciones de maltrato toda tu vida o sostener el miedo a dejar a estas personas y creer que tienes derecho a que te traten bien? ¿Prefieres pasar el resto de tu vida en un trabajo que odias y te amarga o prefieres sostener el dolor de que ese negocio en el que siempre estás pensando en montar quizás no salga adelante?
  • Tener paciencia contigo misma. De la zona de confort no se sale de un día para otro ni de un salto. Se trata de un proceso cuya duración varía de persona a persona. Lo más importante durante este proceso es que acompañes a tu niña interior. Es muy posible que necesites acompañamiento de una psicoterapeuta que sabe de narcisismo si has crecido en una familia disfuncional y de verdad quieres salir de tu zona de confort para vivir una vida más plena y satisfactoria.

Tú no has decidido cuál es tu zona de confort. Si quieres salir de ella sólo necesitas una cosa: quererlo. Al otro lado de la zona está la mejor versión de ti mismo.

Foto de Markus Spiske en Unsplash

Fuente:https://www.psychologytoday.com

El Auto-Abandono

Qué es el Auto-Abandono

Casi todas las personas nos abandonamos de una forma u otra, en un momento u otro. El daño que hacemos al auto-abandonarnos es mucho más sustancial que cualquier negligencia emocional que experimentemos por parte de otras personas.

¿Qué es lo que hace que nos auto-abandonemos como adultos? Principalmente, haber sido emocionalmente descuidados en la infancia.  Si vienes de una familia disfuncional y tus padres no respondieron lo suficiente a tus necesidades emocionales cuando fuiste niño, sin querer, te han enseñado de forma inconsciente a ignorar tus propias necesidades como adulto. Entonces, si te has estado auto-abandonando, no te sientas mal porque no es culpa tuya. Pero ahora sí es tu responsabilidad cambiarlo. Y, créeme, puedes.

Más abajo menciono las áreas comunes de auto-abandono a ti misma. Te invito a que mires si alguno de estos comportamientos te resultan habituales por hacerlos contigo misma.

También es posible que durante este tiempo de confinamiento, estos comportamientos se hayan hecho más evidentes o dispongas más tiempo para darte cuenta sobre ellos.

Ejemplos comunes de Auto-Abandono

  • No realizar una actividad que sabes que disfrutarías.
  • Conformarte con un trabajo que es poco desafiante o no es estimulante.
  • Comer de forma poco saludable.
  • No dormir lo suficiente o no tomarte el tiempo necesario para descansar.
  • No desarrollar un talento que sabes que tienes.
  • Involucrarte excesivamente en una actividad que daña tu cuerpo y mina tu salud emocional, como fumar marihuana todos los días o con mucha frecuencia.
  • Centrarte demasiado en las necesidades de otras personas mientras dejas las tuyas no satisfechas. Éste es un comportamiento en el que inciden mucho las personas codependientes. Si quieres saber cómo superar la codependencia, puedes poner una especial atención a esto.
  • No hacer ejercicio.
  • No tener una dieta equilibrada y saludable.
  • No expresar tus opiniones.
  • Agendarte demasiadas cosas, lo que resulta en que no tengas suficiente tiempo libre.
  • Conformarte con muy poca alegría o diversión en tu vida.
  • Negarte a abordar las fuentes de infelicidad en tu vida, como una relación de pareja que no es satisfactoria, una necesidad de limpieza en la casa que no acometes nunca o no buscar amistades que te satisfagan emocionalmente
  • Gastar muy poco tiempo, esfuerzo o dinero en tu apariencia, una fuente potencial de autoestima
  • Privarte de la libertad y el placer que conlleva pasar tiempo en la naturaleza.
  • Negarte el derecho a tener una relación sexual satisfactoria.

¿Te has estado descuidando de estas u otras formas? Si es así, ten la seguridad de que estás en buena compañía, junto con gran parte de la raza humana.

Te invito a que te tomes un momento e intentes imaginar tratar a un niño de la manera en que se trata a ti misma/a tu cuerpo en este momento. ¿Privarías a un niño de alegría? ¿Vegetales y frutas? ¿Diversión? ¿Una opinión? ¿Aire fresco y ejercicio? Entonces, ¿por qué te tratas a ti misma o a tu cuerpo de esta manera?

Ahora, con todo lo que está ocurriendo en el mundo, que invita a poner el foco de la atención dentro de nosotros, es un buen momento para detener el auto-abandono y comenzar a darte el tiempo, la atención y el cuidado que necesitas y mereces.

5 pasos para sanar tu Auto-Abandono

1. Identifica el área o áreas en las que tu auto-abandono es más evidente.

2. Escribe cada una de ellas. Verlo por escrito lo hará más real y también servirá como un registro para consultarlo cuando quieras.

3. Elige una de esas áreas (Trabajar en una a la vez es ponértelo más fácil para conseguirlo) de tu lista, y comprométete contigo misma para cambiarla.

4. Presta atención a cuando no haces lo que es mejor para ti o tu cuerpo en relación con esa área.

5. Haz cambios cuando te des cuenta de que te estás auto-abandonando en esa área. Empieza por las cosas más pequeñas, sin exigirte grandes cambios en poco tiempo. Por ejemplo, si te has dado cuenta de que haces una dieta que no es la más saludable para ti, no pretendas cambiar la forma en la que comes en un mes. Puedes empezar por incluir más vegetales y piezas de fruta 3 días a la semana.

6. Sé paciente y compasiva contigo misma cuando no puedas/quieras hacer esos cambios.

La Relación entre el Auto-Abandono y la Autoestima

Las raíces profundas del auto-abandono a menudo surgen de la falta de autoestima. En algún lugar, de alguna manera, tal vez no sientas que vales la pena el cuidado personal. Este, de nuevo, es un sentimiento muy común entre las personas codependientes.

Si quieres saber cómo superar la codepencia, te sorprenderá darte cuenta de que, en realidad, la autoestima está compuesta de las cosas más sencillas, como:

  • Tener pensamientos que te apoyan a ti mismo
  • Respetarte sobre lo que sientes, tus emociones
  • Escucharte, tener en cuenta tu intuición y tu voz interior
  • Rodearte de personas con las que fluye dar y recibir
  • Permitirte el placer y la diversión
  • No reñirte, castigarte, criticarte ni juzgarte constantemente
  • Aceptar tus talentos y también tus limitaciones
  • Hacer una dieta saludable, dormir al menor ocho horas y hacer algo de ejercicio
  • Darle un espacio a tu niña interior, queriéndola, sosteniéndola y escuchándola
  • Perdonarte tus errores
  • Responsabilizarte de ti misma
  • Dedicar tiempo a hacer las cosas que te gustan y te nutren
  • Pedir ayuda, si sientes que lo necesitas

Cambiar el auto-abandono o tener una mejor autoestima sólo van de comprometerte contigo mismo.

El planeta Tierra te está invitando a que mires dentro.

Tú lo vales.