6 Maneras de Crear un Buen Karma

Cómo te tratan las personas es SU karma. Cómo respondes tú ante eso ES EL TUYO. Wayne Dyer.

Karma, en pocas palabras, significa “lo que va, vuelve”. Si das una buena energía, volverá a ti para completar el círculo, y lo mismo se aplica a la energía negativa. Muchas personas viven la vida en piloto automático, sin darse cuenta de que sus pensamientos y acciones influyen en sus realidades. Gran parte de los disturbios que vemos en el mundo de hoy es un resultado directo de los pensamientos de la gente. Todas las guerras, las disputas, las quejas,… comienzan con un pensamiento seguido de una acción.

Para contrarrestar toda esta energía negativa, podemos crear un mejor karma para que las cosas buenas y las personas adecuadas comiencen a aparecer en nuestras vidas, lo que aumenta la energía vibratoria de todo el planeta. Crear un buen karma es tan simple como ser el creador y la receptora de energía positiva. Si tienes el alma cansada, generar un buen karma, también te ayudará a tener más energía. Si quieres saber cómo crear un buen karma, en este artículo tienes 6 maneras de crear un buen karma.

6 Maneras de Crear un buen Karma

Di la Verdad

Cada vez que dices una mentira, incluso si es pequeña, te preparas para el engaño y las agendas ocultas de otras personas. Además, los demás no confiarán en ti una vez que descubran que les has estado mintiendo. El viejo dicho de que “la honestidad es la mejor política” todavía es válido hoy en día. No solo atraerás personas de confianza a tu vida, sino que te sentirás mejor sabiendo que estás viviendo auténticamente sin tener que cubrir mentiras con más mentiras. Mentir se vuelve agotador después de un tiempo, por lo que incluso podrías argumentar que es mejor para tu salud decir la verdad desde el principio.

Si eres el superviviente de una familia disfuncional/narcisista es probable que estés acostumbrado a contar mentiras para caer bien y a ser complaciente. Ya no es necesario que hagas esto, gustarás más siendo simplemente tú misma. Eso sí, ten en cuenta que decir la verdad no quiere decir desnudarte emocionalmente frente a alguien sin apenas conocerle. Puedes aplicar la prudencia y compartir información privada e íntima sobre ti cuando conozcas mejor a la otra persona y sepas que puedes confiar en ella.

Vive con un Propósito

Hagas lo que hagas en la vida, hazlo hasta el fondo y establece intenciones claras para lo que quieras. No tengas miedo de perseguir tus metas, y trata de ayudar a otras personas a lo largo de su viaje hacia el cumplimiento también. Pon tu mejor esfuerzo y tu Yo Auténtico en el mundo, y el universo te enviará experiencias y personas que respondan a esa energía.

Tu propósito no tiene que ser algo grande. Puede ser encargarte de la crianza de tus hijos o ser jardinero. Se trata de que vivas acorde a aquello que está hecho para ti, que te da alegría y energía, sea lo que sea. No dejes que sean otros los que juzguen lo que es “bueno” o “malo” para ti o cómo tienes que vivir tu vida. Sólo tienes una. Encuentra tu propósito y vive conforme a él.

Ayuda a otras Personas

Ayudar a otros crea un buen karma porque es más probable que otros te ayuden a ti cuando lo necesites. Además, cuando ayudas a los demás, también te ayudas a ti misma, ya que para nuestro cerebro, todo lo que les hacemos a los demás, también nos lo hacemos a nosotros mismos.

No tiene que ser una ayuda a lo codependiente, “salvando”, “arreglando” o cuidando a alguien constantemente, sino que puede tratarse de pequeñas cosas como regar las plantas de un vecino en vacaciones o ayudar a una pareja de amigos con una mudanza. Atrévete a pedir ayuda a cambio cuando la necesites. Te la mereces igual que todos los demás y pedirla con humildad fortalecerá tus vínculos y te harás consciente de tus limitaciones. Al pedir ayuda, abrazas tu humanidad.

Medita 

Cuando tus pensamientos te agotan, eres más propenso al mal karma porque no has despejado el espacio en tu cabeza y tu corazón para que fluya la energía universal. Es importante que “limpies por dentro” tu cabeza y te conectes con tu ser superior a menudo. De esta forma, estarás más conectada contigo misma y con el universo y atraerás buena energía y un buen karma.

Practica la Compasión y la Amabilidad 

Si quieres compasión y amabilidad de los demás, también tienes que darla. La compasión y la amabilidad tienen que ver con la aceptación de los demás, con no juzgarles y con no tomarte como algo personal (desde el ego) lo que te hacen. Al fin y al cabo, todos hacemos lo que podemos en el viaje de la vida.

Para dar compasión y amabilidad a los demás puedes empezar por dártelos a ti mismo, ya que no podemos dar a los demás de forma auténtica lo que no tenemos para nosotros mismos. Puedes empezar por quererte, respetarte, aceptarte, no criticarte y tratarte bien. Después lo puedes extender a los demás. Con esta actitud, el buen karma llegará por sí solo.

Recuerda Tener la Una Visión Global

Si bien la vida puede parecer una serie de eventos absurdos e incontrolables en la superficie, recuerda mirar más allá y para lo que realmente estás aquí. Todos venimos a sanar el karma pasado y convertirnos en las mejores versiones de nosotros mismos, así que ten esto en cuenta cada día cuando te levantes. ¿Tus pensamientos y acciones de hoy representarán a alguien que quiere que sucedan cosas buenas o malas? Puedes atraear a personas y eventos positivos a tu vida recordando que viniste de un lugar de amor puro y encarnando esa energía.

Este mundo podría usar mucha más energía y todo comienza contigo. Deja de sentirte tan pequeño cuando tienes todo el universo dentro de ti! 🙂

Fuente: https://www.powerofpositivity.com

La Limerencia: Estado Involuntario de profunda Obsesión y Encaprichamiento con otra Persona

Qué es la Limerencia

En 1979 la psicóloga Dorothy Tennov acuñó por primera vez el término “limerencia” en su libro ‘Amor y Limerencia: La experiencia de estar enamorado’ para describir un estado involuntario de profunda obsesión y encaprichamiento con otra persona. Entrevistó a 500 personas en medio de un amor obsesivo, a veces a un nivel poco saludable. La limerencia incluye la sensación de ser emocionalmente dependiente del objeto de tus afectos, la devastación si estos sentimientos no son recíprocos y fantasías acerca de la otra persona que pueden ser extremas.

La limerencia no gira en torno al compromiso y la intimidad con otra persona sino que se trata de una obsesión. Una persona en estado de limerencia exagera los atributos positivos del objeto de su afecto y minimiza sus defectos. Una persona limerente puede sufrir de un enfoque tan intenso en la otra persona que comienza a perder el control sobre su propia vida y hace girar su día entero en torno a la interacción con esa otra persona.

Si quieres sanar del abuso narcisista, has de saber que la limerencia la suelen sentir los/las codependientes en los primeros pasos de su relación con un(a) narcisista, psicópata o sociópata. Se sienten poderosamente atraídos, de una forma que no pueden controlar y que tiene que ver con su trauma de infancia.

11 Señales de Limerencia

Puedes estar sufriendo de limerencia si tienes los siguientes comportamientos:

  1. Aunque la relación con la otra persona es inexistente, superficial o apenas en sus primeras etapas, te encuentras fantaseando constantemente sobre cómo sería vuestro futuro juntos.
  2. Tienes muchas fantasías sobre la otra persona, desde lo típico hasta lo excéntrico. Tus fantasías tienden a tener un elemento “heroico” en el que incluso te imaginas “salvando la relación” de situaciones peligrosas.
  3. Te sientes particularmente ansioso cuando estás esperando una llamada de esa persona o un mensaje o simplemente para quedar con ella. Es posible que tengas palpitaciones cardíacas cuando estés a punto de llamarla o que tartamudees en su presencia.
  4. Imaginas escenarios que te permitirían encontrarte “accidentalmente” con esta persona o hablar con ella. Ya sea que eso signifique “rondar” el barrio en el que vive o visitar el bar al que sabes que va a menudo.
  5. Idealizas a esa persona y la pones en un pedestal. Todo lo que hace, desde lo torpe hasta lo encantador, lo interpretas como la evidencia de que es un ser humano adorable y perfecto.
  6. Estás excesivamente centrada en esa persona y en todo lo que está haciendo: con quién está hablando, qué hace con los días, qué necesita, sus reacciones frente a ti (o la falta de ellas). Todo el día tiende a girar en torno a esta persona, ya sea en tu cabeza o en tus acciones.
  7. Sientes una conexión especial y poderosa, casi como un imán. Crees que es tu alma gemela, aunque apenas le conoces.
  8. Tienes celos, incluso aunque no tengas una relación ni un pacto de compromiso. Te sientes irracionalmente celoso de potenciales pretendientes, ex parejas,… Tampoco puedes fantasear o salir con alguien más porque te sientes “atado” a esa persona, incluso si no hay un compromiso real y tangible.
  9. Cuando la persona se retira de ti, te hundes en una profunda depresión y experimentas una sensación general de desesperanza. Experimentas cambios de humor muy drásticos, que van desde altos de euforia cuando estás con esta persona a bajos insoportables cuando te sientes rechazada o ignorada. Es casi como si estuvieras enganchada a una droga.
  10. Analizas muy profundamente sus palabras y acciones, reviviendo cada momento para encontrar pistas de que esta persona siente lo mismo por ti. Cualquier cosa que hace, por pequeña que sea, te afecta mucho.
  11. Sientes que no puedes vivir sin ella. Experimentas un anhelo enorme y desproporcionado por su afecto, atención y aprobación.

Para sanar del abuso narcisista, es importante que distingas si simplemente sientes atracción por una persona a la que no conoces mucho o en realidad se trata de limerencia.

Cómo se Sana la Limerencia

La limerencia puede desaparecer con el tiempo si el objeto de afecto no devuelve el interés o pasa a otra relación, pero no hay garantía de que no se fortalezca por el desinterés de la otra persona en algunos casos. Hay ocasiones en la que  cuanto más “desafiante” parezca la situación para conseguir a esta potencial pareja, más atractiva resultará inevitablemente esa persona para ti.

Dado que el estado de limerencia puede llevar a comportamientos bastante dañinos y disfuncionales, mantener la fantasía bajo control es importante. Incluso aceptar el hecho de que se trata de una obsesión puede ser útil para volver a la realidad.

En la era de las redes sociales, es más fácil que nunca crear una fantasía elaborada de quién es la persona que te interesa y cómo cubrirá tus necesidades. Tomarse esto como fuente de información a para alimentar una fantasía es algo peligroso e ingenuo, ya que en las redes sociales las personas proyectan una imagen concreta de cómo quieren que se las perciba. Si se trata de un(a) narcisista, psicópata o sociópata esto se da en extremo, ya que utilizan las redes sociales para esto de forma expresa.

Si crees que estás sufriendo de limerencia, observa con cierta distancia por qué te sientes tan atraído por esta persona. ¿Qué es lo que representa? ¿Qué es lo que fantaseas que te va a dar? ¿Crees que tienen que ver con una situación de tu infancia que intentas resolver a través de esta persona?

Quizás tu limerencia tenga que ver con tu indisponibilidad emocional. Tener una relación de fantasía, después de todo, puede resultar más atractivo que tener que lidiar con los problemas de tener una relación real, no una quimera. Quizás sea tu niña interior la que idealiza un amor incondicional que no tuvo y que intenta resolver a través de la limerencia con esta persona. La ironía es que es más que probable que esta persona en realidad se parezca a tu padre/madre, con lo que tampoco te va a poder dar el amor que tu niña interior busca, sino repetir el trauma vivido en la infancia en tu edad adulta.

Es importante que tengas en cuenta que la limerencia puede existir en un espectro que va desde algo moderado hasta algo patológico. Puedes evaluar si se trata de un enamoramiento o si se ha convertido en un problema que requiere de ayuda profesional. La desintoxicación de un apego como éste requiere que mires en tu interior y descubras las heridas, inseguridades, vulnerabilidades y traumas que te han llevado a sentirte “atrapado” en una situación límite y tóxica para ti. Éste es uno de los primeros pasos para sanar del abuso narcisista.

Fuente: https://thoughtcatalog.com

Técnicas de Abuso Verbal que Narcisistas, Psicópatas y Sociópatas Utilizan para Silenciar(te)

Si quieres saber cómo sanar después de una relación con un(a) narcisista, puedes empezar por identificar comportamientos de abuso verbal para silenciarte que han podido afectar a tu autoestima.

  1. Generalizaciones

En lugar de tomarse el tiempo para considerar una perspectiva diferente, narcisistas, psicópatas y sociópatas generalizan cualquier frase que digas, no reconociendo los matices de tus argumentos o no teniendo en cuenta tu perspectiva sobre el tema.  Mejor aún, ¿por qué no ponerte una etiqueta que descarta por completo tu perspectiva?

Las generalizaciones se utilizan para mantener el status quo. Esto es algo que ocurre en las interacciones con narcisistas, psicópatas y sociópatas, que te otorgan un rol (que, por otra parte, tú aceptas y ejerces de forma consciente o inconsciente) con el que se sienten cómodos y, si te comportas de una forma diferente para salir de ese rol, utilizarán las generalizaciones para ponerte una etiqueta e intentar que no salgas de él. Estas dinámicas son las que se dan en las familias narcisistas, donde los roles son rídigos y, cuando un miembro intenta salir de un rol, como por ejemplo el del chivo expiatorio, los demás miembros intentarán que no lo haga con tácticas como la generalización. Ejemplos de generalizaciones que se le dicen en la familia narcisista al chivo expiatorio:

“Las personas como tú nunca llegan a nada”; “Las mujeres son débiles”.

Estas generalizaciones ocurren en forma de microagresiones cotidianas en las relaciones tóxicas. Si le dices a una abusadora narcisista que su comportamiento es inaceptable, a menudo hará una generalización sobre tu hipersensibilidad o sentenciará con frases como “Nunca estás satisfecho” o “Siempre eres muy sensible” en lugar de abordar los problemas reales en la relación y responsabilizarse de su comportamiento. Es posible que a veces seas demasiado sensible, pero también es posible que la abusadora también sea insensible y cruel la mayoría de las veces.

“Nunca estás satisfecho”;”Siempre eres muy sensible”.

Las palabras “siempre” y “nunca” contribuyen a la rigidez de esas frases, y representan una forma de pensamiento a lo blanco/negro, ya que no permiten apreciar la riqueza total de las experiencias y las limitan con una visión muy estrecha, que no es realista.

Al mismo tiempo, no permiten ningún tipo de cambio, ni en el presente ni en el futuro. Señalan una predisposición del narcisista a ver las cosas desde su enfoque estrecho y que satisface las necesidades de su propio ego.

  1. Tergiversar tus Pensamientos y Sentimientos

Si quieres saber cómo sanar después de una relación con un(a) narcisista, psicópata o sociópata, conviene que tengas en cuenta que interactúas con una de ellas, tus opiniones, emociones y experiencias de vida se traducen en defectos de carácter.

Los narcisistas lían la madeja para replantear lo que realmente estás diciendo como una manera de hacer que tus opiniones parezcan absurdas. Digamos que mencionas el hecho de que no estás contento con la forma en que un amigo tóxico te está hablando. En respuesta, él puede responder al trato que te da diciendo: “Oh, ¿así que ahora eres perfecto?” O “Así que soy una mala persona, ¿eh?” Cuando lo que has hecho es expresar tus sentimientos. Esto le permite invalidar tu derecho a tener pensamientos propios y emociones sobre su comportamiento inapropiado y te inculca un sentimiento de culpa cuando intentas establecer límites.

“Oh, ¿así que ahora eres perfecto?”; “Así que soy una mala persona, ¿eh?”.

Ésta es también una forma popular de desviación y distorsión cognitiva que se conoce como “lectura de mente”. Las personas tóxicas a menudo suponen que saben lo que estás pensando y sintiendo y utilizan esto para manipularte. Es frecuente, por ejemplo, que utilicen la culpa a la que saben que eres proclive para que hagas lo que el narcisista, psicópata o sociópata quiere.

  1. Puyas Agresivas disfrazadas de Bromas

Las narcisistas, psicópatas y sociópatas disfrutan haciendo comentarios maliciosos a expensas de los demás. Es una forma inconsciente de proyectar el odio que tienen hacia sí mismas. Normalmente se excusan en que “sólo era una broma” para poder decir cosas espantosas mientras mantienen una actitud inocente. Cada vez que te indignas por un comentario insensible y áspero, te acusan de no tener sentido del humor.

“¿Vas a salir a la calle así vestida?”; “¿Eso era una broma?”; “Lo debiste de pasar muy mal en el colegio”; ”Tú muy listo no eres”.

  1. Tono Condescendiente y Paternalista

Las dinámicas de relación de un narcisista, psicópata o sociópata son de posicionarse por encima de ti, sea esto algo obvio o encubierto. En esa posición de superioridad, tenderán a infantilizarte, a tratarte como a una niña en lugar de la adulta que eres. Por ello, serán frecuentes conductas en las que te habla con un tono infantil, invalida hasta la cosa más ínfima que hagas o minusvalora cualquier logro tuyo personal.

Mientras te traten como a un niño y te desafíen constantemente por expresarte, comenzarás a desarrollar un sentido de hipervigilancia acerca de expresar tus pensamientos y opiniones. Esta autocensura permite al abusador hacer menos trabajo para silenciarte, porque comienzas a silenciarte tú a ti misma.

“Si quieres, te la dejo para que juegues un rato”(refiriéndose a una tarjeta de crédito); “No me obligues a echarte la bronca”; “Hoy te dejo llegar más tarde a casa”.

Fuente: https://thoughtcatalog.com

Si quieres saber cómo sanar después de una relación con un(a) narcisista, lo primero es identificar comportamientos abusivos como estos para poder poner límites  en tus siguientes relaciones.

Qué es el Control Coercitivo en una Relación

Qué es el Control Coercitivo

Aislamiento. Amenazas. Humillación. Éstas son las armas del control coercitivo, una estrategia utilizada por algunas personas contra sus parejas, amigos o empleadas. Una relación que debe involucrar apoyo amoroso termina como una trampa diseñada para la dominación y el control. Si quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, reconocer que has sido sometida a control coercitivo es un buen primer paso.

Las personas sujetas a control coercitivo se vuelven ansiosas y temerosas. El control coercitivo les quita su independencia, el sentido de sí mismas y derechos básicos, como el derecho a tomar decisiones sobre su propio tiempo, amigos, apariencia, tiempo libre, trabajo,.. en definitiva, sobre su vida. El maltrato psicológico que practica una persona que ejerce el control coercitivo es similar a un lavado de cerebro y al que practican los líderes de sectas o cultos.

Muchas personas que usan el control coercitivo también abusan física o sexualmente de sus parejas, pero otras muchas usan el control coercitivo sin violencia física. Es posible que las personas que conocen a la pareja/familia no puedan ver los signos de control coercitivo. Las personas que lo usan suelen proyectar una imagen de carismáticas y encantadoras. El control coercitivo, el abuso y el maltrato es algo que se da siempre de puertas hacia dentro, en la intimidad, no de puertas hacia afuera, donde los demás lo pueden ver.

Comportamientos de Control Coercitivo

¿Te estás preguntando si en tu relación hay control coercitivo? Aquí tienes una lista de ejemplos de control coercitivo para averiguar si estás siendo objeto de control coercitivo:

  • Aislarte de amigos y familiares.
  • Monitorear tu tiempo.
  • Control a través del teléfono, el e-mail, redes sociales,..
  • Tomar control sobre aspectos de tu vida diaria, como a dónde puedes ir, a quién puedes ver, qué puedes ponerte y cuándo puedes dormir.
  • Privarte de acceso a servicios de apoyo, como servicios médicos.
  • Ningunearte de forma repetida, como decirte que “eres inútil”, “tonto/tonta”, “no vales para nada”, “estás loca/loco”.
  • Humillarte, degradarte o deshumanizarte.
  • Controlar tus finanzas: mirar tus cuentas del banco, no permitirte tener un dinero (que te has ganado tú) para ti, decidir en qué puedes gastar o no tu dinero.
  • Amenazarte o intimidarte:”Si te vas, me suicido”; “Si haces esto, te dejo”; “Si no haces lo que yo te digo, te mato”.

Cómo se Siente una persona bajo Control Coercitivo

Las víctimas del control coercitivo a menudo se sienten como rehenes. Con el tiempo, ser criticada, acosada y monitoreada puede parecer rutinario e ineludible. Las víctimas a menudo se culpan a sí mismas ya que se sienten desesperadas y desorientadas. Es fácil para una persona en esta posición perder la confianza y aceptar la visión de la realidad de la persona que ejerce el control coercitivo. Pueden sentirse confundidas cuando se les dice una y otra vez que ellas mismas han desencadenado los comportamientos de su pareja/jefe/amigo al hacer algo “incorrecto”. Al mismo tiempo, para “mantener la paz”, las víctimas pueden reprimir sus necesidades, silenciar sus voces y distanciarse de sus seres queridos. Muchas veces las víctimas no ven la conexión entre el control coercitivo al que están siendo sometidas y su propio aislamiento hasta que el tiempo ha pasado y se dan cuenta de su dependencia y su falta de autoestima. Perder la confianza en una misma es algo que puede resultar paralizante y que perpetúa la situación de control coercitivo en la que se encuentran. Si quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, es más que probable que te suene este patrón de relación.

Las personas que se quedan atrapadas en la red de una persona controladora suelen empezar esta situación en un momento de vulnerabilidad en sus vidas. La diferencia es que alguien que ha crecido en una familia funcional, con referentes más sanos, se da cuenta mucho antes de que “algo está mal” y suele abandonar la relación y con ella el control coercitivo. Las personas que han crecido en familias disfuncionales pueden no darse cuenta de esto, ya que se trata de patrones que les son familiares. Por eso es más que probable que, o bien tarden más en abandonar la relación, o bien no lleguen a hacerlo, quedándose con la persona que las maltrata o abusa de ellas. En este tipo de relaciones las víctimas de control coercitivo se sobreadaptan a lo que les pide/exige la persona que ejerce el control coercitivo, en nombre del “amor”. En este tipo de relaciones se le llama amor a lo que en realidad es control, dominación y poder.

Una vez que una persona controladora atrapa a otra en su red, hará todo lo posible para prolongar la relación. A veces la amenazará, la acosará o la asaltará si se va o sospecha que está intentando irse. Por esta razón, incluso si no hay violencia física, es importante que una persona que está siendo sometida a control coercitivo busque ayuda y confeccione un plan para sentirse sana y segura.

* Si no te gusta la palabra “víctima”, puedes sustituirla por “superviviente”.

Si  quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, o todavía estás en ella, y te das cuenta de que estás siendo sometido a control coercitivo, pide ayuda. Tienes derecho a vivir de forma libre y autónoma y nadie tiene porqué privarte de él. 

Fuente: https://www.psychologytoday.com

¿Eres una Persona que Da Demasiado?

¿Das demasiado en tus Relaciones con los Demás?

Dar demasiado por las razones equivocadas puede ser perjudicial tanto para tus relaciones personales como para tu autoestima. Si quieres dejar de ser codependiente emocional, conviene que sepas que ésta es la forma de vida que tienen muchas codependientes sin ser conscientes de ello. Creen que les gusta sólo dar y se dicen a sí mismas que “Yo no necesito nada”, pero en realidad lo que hacen es asfixiar sus propias necesidades para satisfacer por completo las de su pareja/amigas/jefa. Fueron programadas para dar hasta extenuarse en su familia narcisista/disfuncional de origen. Normalmente se trata de personas empáticas a las que sus padres narcisistas, en lugar de enseñarles  sus hijas a gestionar y utilizar su empatía, la utilizaron para satisfacer tus propias necesidades.

Yo no necesito nada.

Dar de forma desinteresada proviene de un lugar de generosidad, lo que implica que te has ocupado de tus propias necesidades y puedes aportar energía hacia los demás. Viene de un corazón lleno. La entrega excesiva, por otro lado, no es la forma última de desinterés. En realidad proviene de una incapacidad para recibir. Esto significa que das, das y das como un pozo sin fondo porque piensas (o esperas) que será apreciado, o porque te hace sentir bien contigo mismo, o porque te sientes moralmente obligado a hacerlo. La verdad es que si no puedes recibir amor, atención o ayuda de otros y aceptarlo por completo, estás dando desde un corazón vacío. Te invito a que pienses en algunas de tus relaciones personales y trates de ser honesto acerca de si tu “dar tanto” proviene de un lugar generoso o de escasez.

Dar de forma generosa hace sentir ligereza y alegría. El exceso de entrega se siente pesado porque es un flujo de energía que va en un solo sentido, no hay retorno.

Te invito a que consideres los siguientes puntos para ayudarte a determinar si estás dando demasiado en tus relaciones con los demás:

  1. Te sientes muy cómoda y es importante para ti ser la que da en casi todas las relaciones.
  2. Te sientes culpable o incómoda cuando alguien te da algo.
  3. Antepones las necesidades de los demás frente a las tuyas siempre o casi siempre.
  4. Te disculpas si no puedes “dar” de la manera que te gustaría, como si se tratase de un deber para ti.
  5. Evitas o te sientes incómoda ante la idea de pedir algo, a quien sea, lo que sea, ayuda a un amigo, un aumento de sueldo a tu jefe, un abrazo a tu pareja.
  6. Has considerado la posibilidad de que dar tanto pueda ser el resultado de tu inseguridad. Inconscientemente, crees que dando “compensas” por eso que crees que “te falta”.
  7. Te das cuenta de que das porque quieres sentirte querida o admirada.

Si te has identificado a ti mismo como una persona que da demasiado o puedes verte reflejado en cualquiera de estos ejemplos de entrega excesiva, probablemente te sientas agotado. Sacrificar tus propias necesidades por las de otras personas es un estado insostenible emocionalmente, te drena, te deja vacío.

Si no estás segura de si das por las razones correctas, es probable que tu entrega se base en algún tipo de negatividad. ¿Conoces ese sentimiento cuando alguien te da un regalo? ¿Te sientes profundamente incómoda en este tipo de situaciones en las que alguien te da e internamente hay una sensación/sentimiento de no merecerlo?

Formas en las que la Entrega Excesiva puede tomar la forma de Auto-Sabotaje 

  • ¿No es curioso cómo parece que atraes a las personas equivocadas? ¿Estás rodeado de personas que buscan explotarte o utilizarte de alguna manera, o aprovecharse de tu “buena naturaleza”?
  • Te estás esforzando demasiado. No hay equilibrio. La mayoría de las personas pueden sentir cuándo estás dando desde un lugar de deseo, presionadas por algo a cambio, en lugar de un corazón abierto y amable.
  • Tu tendencia a dar tiene que ver con generar una deuda emocional: te di esto, por lo que ahora, me debes. Seguramente, nadie te ha pedido que des, pero tú lo haces y no es gratis, quieres algo a cambio.
  • Si estás dando para obtener algo, el resultado será contraproducente. Si estás dando para probar algo, terminarás perdiendo. Si no estás segura de si esto es lo que estás haciendo, mira más de cerca cuál es tu motivación real para dar.
  • Dar de de más aumentará las probabilidades de que te sientas decepcionado, que se han aprovechado de ti y frustrado.

Finalmente, es importante ver cómo la tendencia a dar en exceso puede venir de pensamientos depresivos y, de ser así, podría hacer que te sientas deprimido por más tiempo. El pensamiento distorsionado puede ser algo así como:

Seré una mejor persona y me querrás más si te doy esto.

Esto no es lo mismo que:

Te quiero y me siento amado por ti y, por lo tanto, te lo daré.

¿Ves la diferencia? Aferrarte a la esperanza (secreta) de obtener algo a cambio por lo que das, puede volverse en tu contra y dejarte sintiendo que los demás no te quieren o no te cuidan.

Hay veces en las que hacer de más puede resultar en un intento inútil de sobrecargar al otro con la esperanza de una atención recíproca. Si doy y doy de nuevo, seguramente obtendré algo por esto, algún retorno. Sin embargo, si es contraproducente, es decir, no obtienes lo que en realidad estás buscando, al final te sentirás infravalorado y no apreciado. Si quieres saber cómo dejar de ser un codependiente emocional, aquí tienes unas señales de advertencia para darte cuenta de cuándo dar de más se convierte en un problema.

Señales de Advertencia: Cuando Dar de más se convierte en un Problema

  • Continúas dando en situaciones que te hacen sentir emocionalmente vacía.
  • Te sientes sola en tus relaciones y no eres capaz de atender tus propias necesidades emocionales.
  • Tienes miedo de que si dejas de dar en exceso, tu pareja, amigos, jefe,… pueden considerar que tú por ti misma “no eres suficiente” para ellos.
  • Tienes miedo de que si dejas de dar mucho, los demás se van a ir.
  • Si sólo le estás dando a los demás y apenas comunicas lo que necesitas y cómo te sientes, estás dando demasiado.

Si te sientes identificada con alguna de estas señales de advertencia, tu sobre-entrega no te está ayudando. Supone mantenerte en una relación en la que, lo sepas o no, no te hace sentir bien. Si te interesa trabajar esto, es recomendable que busques la ayuda de una terapeuta, ya que si tienes un automático de “sólo dar y recibir nada o lo mínimo”, se puede cambiar.

Para compensar esta inclinación a dar en exceso, comienza a pensar en términos de lo que realmente estás haciendo. Se requiere un poco de introspección con honestidad. La mayoría de las personas que dan de más son empáticas y les hace sentir bien tener una buena atmósfera en su radio de acción con los demás. Ésa es la parte buena. El problema viene cuando tienes dificultades para establecer límites y sólo o muy principalmente logras obtener satisfacción personal a través de los demás, de que vean lo amable que eres.

Visualiza cómo te sentirías si no dieses tanto a los demás y simplemente fueses tú misma, con un equilibrio entre dar y recibir. Tendrías más energía para ti misma y te estarías valorando más, dándote a ti misma un valor per se (que ya lo tienes sólo que no te das cuenta), no por lo que das. ¿Te sientes mejor tras visualizar esto? ¡Bingo! Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, esta visualización, puede ser un buen primer paso.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

El Síndrome de Abuso Narcisista y el Síndrome de Imán Humano

El ‘Síndrome de Abuso Narcisista’ y el ‘Síndrome de Imán Humano’

El Síndrome de Abuso Narcisista y el Síndrome del Imán Humano son de los que habla Ross Rossenberg en su libro “Síndrome del Imán Humano”. Rossenberg es un psicoterpeuta estadounidense, conocido por su trabajo con codependientes. El “Síndrome de Abuso Narcisista” consiste en un patrón de abuso perpetrado por un(a) narcisista sobre una víctima codependiente. El “Síndrome del Imán Humano” en su forma más simple, explica por qué las personalidades opuestas se atraen entre sí, y por qué las relaciones perseveran a pesar de que una o ambas personas sean infelices en la relación. Independientemente de las diferencias, según Rossenberg, al menos el 75% de los codependientes experimentan alguna forma de Síndrome de Abuso Narcisista en sus relaciones personales.

Para saber cómo recuperarte de una relación narcisista, has de saber que el Síndrome de Abuso Narcisista es un patrón crónico de abuso físico, emocional y /o sexual perpetrado por narcisistas patológicos contra personas más débiles y más vulnerables. Debido a que las víctimas de Síndrome de Abuso Narcisista por lo general carecen de confianza, autoestima y apoyo social, son propensas a sentirse atrapadas por el perpetrador. La experiencia de “estar atrapada”, en muchas ocasiones, tiene que ver con situaciones (detonantes o “triggers”) de infancia de las codependientes, ya que así es como se sentían al depender de sus padres narcisistas en sus familias de origen. De adultos, inconscientemente, repiten esta dinámica con parejas, amigos, jefes,… sin darse cuenta de que son personas adultas con poder y libertad para tomar decisiones y hacer lo que quieran. El narcisista suele contribuir, con su conducta depredadora, a que la codependiente se sienta atrapada con técnicas como el “gaslighting” o luz de gas. Por lo general, quienes se sienten atrapadas, creen que pueden controlar o mitigar el abuso, o creen que realmente se lo merecen.

Razones por las que un Codependiente Cree que no Puede Terminar una Relación con una Narcisista

Las complicadas dinámicas psicológicas y relacionales del Síndrome del Imán Humano son responsables de la formación y el mantenimiento de la relación perpetrador/víctima y de la incapacidad de terminarla. Las víctimas del Síndrome de Abuso Narcisista, los codependientes, no pueden o creen que no pueden terminar con el abuso y/o la relación debido a lo siguiente:

  1. Incertidumbre/dudas sobre la verdadera naturaleza peligrosa de la abusadora.
  2. El miedo a las consecuencias reales si deja relación (que la perpetradora los pueda acosar, calumniar, demandar, quitarles la custodia de sus hijos en común,…).
  3. Miedo al rechazo y aislamiento social y familiar en el caso de que la abusadora haya puesto a los amigos y/o familia (en común o no) de la víctima en su contra.
  4. Secuestro físico: coger las llaves de la víctima, tenerla retenida en contra de su voluntad.
  5. Dependencia financiera: (la perpetradora mantiene a la víctima o la víctima trabaja para él).
  6. Varias formas de control coercitivo y encubierto: vigilar y trackear el móvil, redes sociales, hablar con amigos/familia a sus espaldas, seguirla.
  7. Una exitosa campaña de gaslighting, por ejemplo, haciendo creer a la víctima que no sobrevivirá “sola” si deja a la perpetradora.

Los perpetradores suelen tener un trastorno anti-social recogido en el grupo B del DSM: narcisistas, psicópatas y/o sociópatas. Cuanta menos empatía tiene un perpetrador de Síndrome de Abuso Narcisista, más efectivos son para controlar y dominar a las personas codependientes. Mantienen el poder y el control sobre sus víctimas golpeando o agotando su resolución de defenderse o de buscar protección o ayuda. Las diversas formas de manipulación y agresión directa, pasiva y encubierta aseguran que la víctima permanezca en la relación, mientras que el codependiente no responde ni la expone la relación. Muchas veces la justifica y en otras ocasiones ni siquiera es consciente del abuso/maltrato. Si quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, lo primero es hacer consciente la relación abusiva en la que has estado involucrada.

10 Consejos para Defenderte del Abuso Narcisista 

  1. Aprende la técnica de Observar No Absorber de Ross Rossenberg: la disociación protectora consciente evitará que te metas en una lucha que no puedes ganar. Ten en cuenta que esta técnica sólo está recomendada para el caso de que estés en una relación con un(a) narcisista, psicópata, sociópata y tiene el objetivo de protegerte mientras tengas este vínculo tóxico en tu vida. La disociación consiste en desconectarse para no sentir, con lo que no está recomendado ni utilizarla en exceso ni considerarla como algo sano en tus relaciones/vínculos con los demás.
  2. Obtén apoyos externos: cuenta tu situación a amigos y/o familiares que puedan brindarte su apoyo y, si llega a ser necesario, su protección. El secreto o la privacidad siempre funcionan en beneficio del abusador.
  3. Prepárate para reacciones agresivas o pasivo-agresivas o “castigos”: los abusadores utilizan la intimidación y amenazas, aún más cuando alguien se resiste o muestra signos de una mejor salud mental.
  4. Obtén información sobre refugios, policía y otros servicios de apoyo y seguridad.
  5. Busca la ayuda profesional de una psicoterapeuta que sabe de Síndrome de Abuso Narcisista. Las terapeutas sin este conocimiento pueden hacer más mal que bien, ya que al desconocer la situación de origen (generalmente de infancia) tienden a alinearse con el abusador por sus habilidades de manipulación y a no validar la versión de la víctima. Terminan agravando las heridas de infancia en lugar de acompañar a sanarlas.
  6. Infórmate sobre los trastornos anti-sociales. Cuanto más sepas sobre el trastorno y cómo se comportan estas personas, más fácil te resultará protegerte.
  7. Reconstruye tu autoestima. El amor propio es el mejor antídoto contra la codependencia.
  8. Encuentra un grupo de apoyo terapéutico o un grupo de 12 pasos, como el Codependientes Anónimos (Co-Da).
  9. Ten paciencia contigo mismo. Hacer consciente el problema es el primer paso. El camino de recuperación no es rápido, lleva tiempo. Aprende a caminarlo paso a paso día a día.
  10. Confía en tu intuición. Seguro que, de una forma o de otra, tu cuerpo te ha señalado al principio de la relación que esa persona era peligrosa para ti. A lo mejor un nudo en el estómago o en el pecho. Ésa es tu intuición hablándote. La próxima vez, hazle caso.

Fuente: https://blogs.psychcentral.com

Ten en cuenta que estos 10 Consejos están pensados para el caso de que todavía estés en una relación con un(a) narcisista, pero si quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, lo ideal es tener contacto cero o un contacto mínimo con el/la narcisista.

El Peligro que Hay en la Falsa Positividad

En la actualidad, el campo de la psicología puede parecer falso. Instagram, Facebook y otras redes sociales, libros de autoayuda, meetups sobre positividad, cursos de empoderamiento,..  sólo hablan sobre lo que llaman energía “positiva”, sobre no permitirte tener energía o pensamientos negativos, sobre rodearte sólo de personas positivas y de “buen rollo”. Si quieres hacer psicoterapia después del abuso narcisista, esto no te servirá para sanar.

A menos que vivas en una burbuja o en Marte, esto no sólo es poco realista, sino que también es una receta para no crecer o darte de cuenta de quién eres realmente, abrazar tu Verdadero Yo. Si intentas trascender o evitar experiencias emocionales difíciles o incómodas, puedes permanecer emocionalmente atrofiado. Hacer esto utilizando como “tapadera” la espiritualidad se conoce como atajo espiritual. Nos guste o no, abrazando “partes feas” de nuestra humanidad (lo que en terapia Gestalt se conoce como la sombra) es cuando se puede dar el crecimiento personal. Los sentimientos de decepción, vergüenza, irritación, resentimiento, rabia, celos, miedo, envidia,… son en realidad momentos muy claros que nos enseñan, son mensajeros que nos dicen, con una enorme claridad dónde nos enganchamos, dónde hay una herida de tu niña interior.

Las emociones son como banderas que indican una oportunidad para que aprendamos. Situaciones como el desafío, la incomodidad, el conflicto,.. dan lugar a emociones como el odio, la tristeza, la depresión o la ansiedad. Enfocados de una forma concreta,  son caminos para el crecimiento y el cambio. Podemos explorar y aceptar las partes de nosotros mismos que la sociedad, el sistema o la familia de origen nos instaron a mantener escondidas, por ser “feas”. En realidad, cualquier emoción sólo es intolerable en otros para las personas que no se las permiten a sí mismas o que las niegan. Es decir, una persona que no tolera el odio de los demás es más que probable que también sienta odio pero no se permita a sí mismo reconocerlo o aceptarlo. Para las personas que las aceptan y gestionan, las experiencias dolorosas o incómodas les permiten crecer en sus vidas, transformarse y estar mejor consigo mismas, más en paz.

La falsa positividad puede perpetuar gran parte del estigma en torno a las enfermedades mentales. Alentar a alguien que tiene depresión clínica (grave o leve) a centrarse en lo positivo, no es útil y puede hacer más daño que beneficio. Este consejo puede reforzar la sensación de que tienen la culpa de lo que les pasa, aumentando su dolor.

Las personas no acuden a terapia porque todo en su vida va de maravilla. Están atrapadas en un patrón de emociones negativas, y parece que no pueden liberarse. A veces necesitamos un tercero imparcial que nos ayude a ver de qué estamos huyendo o nos desafía a enfrentar lo que no estamos dispuestos a sentir. Los amigos y seres queridos no pueden hacerlo porque serían demasiado subjetivos. Hacer este trabajo  no es fácil pero  puede llevar a un cambio duradero. Si estás buscando psicoterapia después del abuso narcisista, has de saber que una buena psicoterapeuta sabe recoger y aceptar todas las emociones de una persona a la que acompaña, devolviéndole, a través del mirroring, una visión más realista y más completa de sí misma.

En realidad, no hay nada que HACER nada con estas emociones. Simplemente es necesario reconocer estos sentimientos, SENTIR la tristeza, el resentimiento o los celos sin intentar cambiar la experiencia. Debemos permitirnos desarrollarnos, ser testigos de emociones que inundan nuestro sistema, respirar en los lugares de nuestros cuerpos donde estamos atrapadas. Si hacemos esto, experimentamos un ablandamiento (entendido como abrazar la ternura en lugar de estar en la dureza) cuando dejamos espacio para todas las emociones, no solo aquéllas que son agradables.

Si podemos permitirnos que el espacio y la aceptación sean más amplios, experimentaremos la vida al máximo. Estar vivo significa aceptar las dos polaridades que todos tenemos: no hay luz sin oscuridad, no hay alegría sin tristeza, no hay placer sin dolor. Si escapamos de ciertas emociones manteniéndonos ocupados, expresando falsos positivos o abusando de sustancias que alteran el estado de ánimo, estamos eliminando la mitad de nuestra existencia. Cuando nos detenemos y honramos las emociones difíciles, tenemos la oportunidad de vivir plenamente e integrar todas las partes de nosotros mismos. Estos sentimientos nos atormentarán hasta que dejemos de huir de ellos y de la verdad de quiénes somos en realidad.

La próxima vez que sientas rabia, miedo o tristeza, te invito a hacer una pausa, quedarte quieta y en silencio y dejarte sentir esa emoción. Observa la sensación en tu cuerpo y respira profundamente en ese espacio. Si quieres, puedes colocar una mano en la parte del cuerpo en la que sientas esa emoción, como el pecho, el estómago o la garganta. Es displacentero atravesar esto, pero una vez lo haces, te invade un enorme bienestar.

También es importante que te responsabilices de tus emociones y sentimientos. Nadie puede hacer sentir a nadie de una manera particular. Puede parecer que alguien más nos está provocando, pero la fuente de incomodidad está siempre dentro. Culpar de tu enfado o resentimiento a otra persona es una manera muy fácil de evitar el trabajo interno y de no responsabilizarte de tus emociones y, por extensión, de tu propia vida.

El camino de la individuación lleva a la integración total de todas las facetas del yo, de tu Yo Verdadero: bueno, malo, feo y regular. Sólo son etiquetas, en realidad no significan nada.

No te desanimes por los momentos difíciles y las emociones displacenteras, y no los alejes ni disminuyas tu experiencia propia o la de otra persona fomentando la falsa positividad. Descubrir y comprender cuál es tu Yo Verdadero es un viaje de por vida que exige el rechazo de las actitudes convencionales y la máscara de la positividad. June Singer, psicóloga estadounidense, lo expresó de esta manera:

Es fácil decir “Sé tú misma”, pero otra cosa es saber quién eres realmente. ¿Cómo puedes ser tú misma si en realidad no te conoces? Por lo tanto, el proceso de individuación se convierte en una búsqueda del autoconocimiento.

Fuente: https://humanparts.medium.com

Si quieres empezar psicoterapia después del abuso narcisista, uno de los primeros pasos es aceptar todas tus emociones, que están ahí para algo, no sólo las “positivas”.