La Codependencia y su relación con el Trauma

El Trauma y su impacto en la salud mental

El trauma no es un evento o una experiencia, sino más bien una respuesta emocional a una experiencia o experiencias. Cualquier persona puede experienciar eventos que resulten traumáticos. En ocasiones consiste en un evento concreto, como un desastre natural o un accidente y, en otras se trata de una experiencia que se prolonga en el tiempo, como el maltrato o el abuso en la infancia. En realidad, se trata de cualquier evento que dé mucho miedo o que se considere por la persona que lo vive como potencialmente mortal. En el caso de familias abusivas, los niños experiencian muchas situaciones de agresión activa o pasiva, que sienten como amenazadoras para su supervivencia física y emocional.

Con o sin un diagnóstico de salud mental, el trauma puede causar todo tipo de síntomas y complicaciones difíciles si no se trata en terapia, como ansiedad, aislamiento social, abuso de sustancias, autolesiones, pesadillas, recuerdos intrusivos, autolesiones, ideaciones suicidas, depresión o Síndrome de Estrés Postraumático Complejo.

También afecta las relaciones, pudiendo resultar difícil de gestionar el vínculo con la familia, las amistades, los compañeros de trabajo y las parejas.

¿Qué es la Codependencia?

Una relación codependiente no es equilibrada, ya que es unilateral. La persona codependiente centra todas sus energías en satisfacer las necesidades de la otra persona (en muchas ocasiones la pareja pero no necesariamente sólo en este vínculo) mientras se olvida por completo de las suyas.

La codependiente sólo se permite la necesidad de sentirse necesitada en la forma de salvadora, cuidadora, ayudadora de la otra persona.

En principio, lo que quiere es que cambie, pero en realidad, lo que hace es habilitar que la otra persona continúe con el mismo comportamiento. Por lo general, la otra persona (en muchas ocasiones con tendencias narcisistas) tiene un comportamiento adictivo, hacia el trabajo, el juego, el sexo, sustancias,… y en esto está el foco de su vida, donde el codependiente tiene un papel más bien secundario.

Cada relación es única, pero hay algunos puntos en común que muchas personas en relaciones codependientes experimentan.

Puntos en común de las Relaciones Codependientes

  • Baja autoestima. El codependiente suele sentirse indigno, no merecedor de amor, como un perdedor, culpable o avergonzado. En muchas ocasiones no hay una consciencia de estos sentimientos sino que el codependiente ofrece una imagen de seguridad y confianza frente a los demás.
  • Falta de límites. Las relaciones codependientes generalmente tienen límites pobres, teniendo ambas personas dificultades para distinguir dónde empieza una y termina la otra, por ello, poner límites o aceptarlos, suele ser un tema de conflicto.
  • Necesidad de complacer y cuidar a los demás. La codependiente normalmente sólo se ha sentido vista o apreciada en su familia de origen por lo que hacía en lugar de por quién era. Por ello, de adultas, tienden a repetir estos comportamientos con los demás, poniendo el foco en que los demás estén contentos con ellas, sacrificando su bienestar o su autenticidad.  
  • Gestión pobre de las emociones. Un codependiente no suele tener mucho contacto con sus propias emociones, por lo que cuando las expresa, si es que se permite esto en algún momento, lo hará de una forma muy reactiva y poco madura.
  • Mala comunicación. Una codependiente no sabe comunicar sus propias necesidades ni ser asertiva frente a situaciones que no quiere o que la incomodan. Suele tener una expectativa poco realista de que los demás deben adivinar qué es lo que piensa o cómo se siente.

Estas son algunas de las características comunes de la codependencia, pero hay más, como emociones difíciles de gestionar, la negación de que hay un problema, dificultades con la intimidad, obsesión por las relaciones y la necesidad de control.

Cuál es el nexo de unión entre el Trauma Infantil y la Codependencia

Una de las consecuencias de haber sufrido trauma en la infancia son las relaciones dañadas, malsanas y destructivas. No haber contado con una parentalidad sana, conforma la plantilla de las relaciones que tendremos en el futuro, con la tendencia a repetir patrones ya vividos, que son dañinos y no nos permiten sentir bienestar ni crecer. Con demasiada frecuencia, las relaciones se vuelven codependientes, desviándose por un camino poco saludable.

Las relaciones saludables y de apoyo son importantes para recuperarse y minimizar el impacto del trauma. Esto supone que primero hay que poner conciencia en qué tipo de relaciones tenemos como adultas en el trabajo, con la familia, con los amigos, con la pareja… y desde ahí, en el caso de que hayamos desarrollado relaciones codependientes, aprender a relacionarnos de otra manera con los demás: desde un lugar de respeto, compasión, amor por una misma y por el otro, de libertad, con límites y sin intentar controlar a los demás.

Hay muchas personas que han experimentado trauma cuando eran niños y muy pocas llegan a  recibir los recursos para afrontarlo y sanarlo. El trauma en la infancia es la causa fundamental de la codependencia. Para un número muy elevado de personas, las relaciones codependientes son una respuesta a traumas pasados ​​no tratados.

El Trauma Infantil

El trauma infantil suele estar centrado en comportamientos de la la familia de origen: abuso físico y/o emocional y/o psicológico, negligencia (entendida como la ausencia de apoyo, atención, amor,…) violencia dentro de la familia, inversión de roles forzando a un niño a hacer las tareas de un adulto,… Sin un buen modelo de relaciones saludables, muchas personas llevan estos ejemplos a las relaciones adultas.

Estas experiencias vividas en la infancia puede llevar a una persona a sentirse indefensa y sin poder y hacerla dependiente, necesitando que otras personas la validen y satisfagan sus necesidades emocionales. En el otro extremo del espectro, un niño traumatizado puede convertirse en un adulto que se siente omnipotente y que muestra una fachada de perfección y seguridad, esta persona necesitará que alguien dependa de ella, como un suministro de poder y de control. Éste es el otro lado de la relación codependiente.

La Codependencia vinculada al Trauma Bonding

No todas las relaciones codependientes son abusivas, aunque todas son perjudiciales para el bienestar emocional y psicológico. En muchos casos, sin embargo, el codependiente es abusado emocional o físicamente por la otra persona en la relación. Si alguna vez te has sentido avergonzada o débil por no poder dejar una relación abusiva, es muy posible que estés experimentando trauma bonding o vínculo traumático.

El trauma bonding consiste en tener un patrón en la edad adulta repitiendo las dinámicas que se dieron en la infancia con un padre o madre (o ambos) que han sido abusivos. Por ello, suele haber un sentimiento de lealtad y dependencia hacia el abusador. En este tipo de relaciones a menudo ocurre el refuerzo intermitente, donde los momentos de abuso se intercalan con situaciones de afecto.

El refuerzo intermitente engancha mucho a la persona abusada, ya que modificará su comportamiento (y a sí misma al final) hasta la extenuación para conseguir que los momentos de afecto crezcan y los de abuso disminuyan. Desafortunadamente, esto no suele ser así sino al contrario. Es decir, con el paso del tiempo, son los comportamientos abusivos los que están mucho más presentes que os de afecto. Y además es algo manipulativo, que permite al abusador mantener el control y el poder en la relación.

Esto hace que sea muy difícil para la persona abusada dejar la relación. En su fuero interno, suele guardar la esperanza (durante meses, años, décadas,…) de que el abusador cambiará, le tratará bien y satisfará sus necesidades emocionales.

Además, el vínculo por trauma puede ocurrir incluso sin un abuso. Cuando la relación es codependiente, incluso sin un abuso manifiesto, puedes desarrollar este apego y lealtad hacia alguien que simplemente no es bueno para ti. Romper el vínculo del trauma es difícil pero posible.

Tratamiento del Trauma para acabar con la Codependencia

Tratar la codependencia implica reconocer y cambiar los patrones de relación dañinos. Sin embargo, con esto no es suficiente, sino que es necesario llegar a la raíz del problema y procesar los traumas de la infancia.

Esto es lo que considero que funciona después de acompañar a muchas personas en el procesamiento de sus traumas:

  • Poder hablar con libertad y sin sentirse juzgados de lo que les ha pasado
  • Permitirse expresar y gestionar sus emociones, por difíciles o enterradas que parezcan
  • Empezar a reconocerse en quiénes son, qué les gusta, qué es importante para ellas en su vida
  • Aumentar su autoestima, priorizándola frente a los vínculos en su vida
  • Abrazar a su niña interior y otras versiones de sí misma del pasado, pudiendo aceptarlas con compasión
  • Aprender a poner límites y comunicarse de forma asertiva
  • Determinar qué personas y relaciones son los que quieren para sus vidas y los que no
  • Abrazar su humanidad, con las partes de sombra e imperfecciones que todas las personas tenemos
  • Responsabilizarse de sus vidas, de sus decisiones y de sus comportamientos
  • Bajar a su cuerpo, permitiéndose experimentar todo tipo de emociones y sensaciones que surjan

Todo esto es algo que la terapia Gestalt facilita enormemente. Pero no sólo el método terapéutico es importante. Que la terapeuta tenga conocimientos de familias narcisistas y codependientes y del trauma vivido en la infancia y sus efectos, es algo fundamental.

Un terapeuta que no esté familiarizado con las dinámicas que se han comentado en este artículo, de forma no intencionada, puede llegar a retraumatizarte, al invalidarte, no reconocer tu historia, minimizar el daño o pretender que lo perdones todo de manera forzada.

Imagen de Verne Ho en Unsplash

9 Pasos para Superar el Ciclo de Abuso Narcisista

Si has terminado hace poco una relación tóxica con un(a) narcisistas y estás intentando superar el ciclo de abuso narcisista, es probable que estés lidiando con mucho dolor y confusión.

Incluso cuando sabes, en el fondo, que no tienes la culpa, creerte esto es a menudo una historia completamente diferente.

Es probable que te preguntes qué podrías haber hecho de manera diferente para prevenir el abuso o ayudar tu pareja a solucionar sus problemas.

Las relaciones tóxicas también comparten algunas similitudes con la adicción. Son muy intensas y, por lo general, hay refuerzo intermitente y mucha vergüenza y culpa en ellas.

Estos factores pueden entrar en juego durante tu recuperación.

Sabes que la relación no ha sido saludable y que ha habido maltrataron. Pero aún no puedes deshacerte de tus recuerdos de cómo te sentiste al principio y de los buenos momentos vividos.

Estos recuerdos activan elementos químicos del cerebro que son adictivos. El deseo de sentirte así de nuevo, puede llevarte a desear volver a la relación y sentir que harías cualquier cosa para ganarte nuevamente el amor y aprobación del maltratador narcisista.

Las relaciones de abuso suelen ser profundamente traumatizantes y el proceso de sanación puede llevar algún tiempo.

Si te sientes perdida, los siguientes consejos pueden ayudarte a dar tus primeros pasos en el camino hacia la superación del ciclo de abuso narcisista.

9 Pasos para Superar el Ciclo de Abuso Narcisista

Reconoce y acepta el abuso narcisista

Reconocer que has experimentado abuso, ya sea por parte de una pareja, un familiar o un amigo, es un primer paso importante hacia la recuperación del abuso narcisista.

Al comienzo del proceso de sanación, es posible que tengas dificultades para dejar de lado la racionalización, minimización y la justificación por el comportamiento de la abusadora narcisista.

La negación es un mecanismo de defensa puede protegerte durante algún tiempo. Sin embargo, negar durante un plazo demasiado largo, puede hacerte daño porque te impide afrontar lo que ha pasado, que es el primer paso para superarlo: reconocer que el abuso ha sucedido.

Informarte sobre el narcisismo, en qué consiste y cuáles son los comportamientos de las personas con esta patología, puede ser un muy buen primer paso para aceptar la experiencia o experiencias que has vivido.

Pon límites claros y mantenlos

Si relación ha terminado, es común sentir la tentación de acercarte de nuevo o responder llamadas telefónicas y mensajes, especialmente si el abusador narcisista se disculpa y promete cambiar. Es importante no caer en esto para romper con el ciclo de abuso narcisista. Una persona no cambia de la noche a la mañana. Sólo es una táctica para que vuelvas a la misma relación de abuso.

Bloquear su número de teléfono, dirección de correo electrónico y cuentas de redes sociales puede ayudarte a evitar caer en esa tentación.

Ten en cuenta que aún pueden intentar comunicarse contigo a través de otros medios, como por ejemplo, a través de familiares o amigos en común, por lo que puede ser útil tener un plan sobre cómo lidiar con esto.

De toda maneras, el contacto cero no siempre es posible. Tal vez tenéis hijos en común, o sea un miembro de la familia que verás de vez en cuando en las reuniones familiares.

Si es así, piensa en lo que quieres y necesitas, como: «Merezco que me traten con respeto».

Después, puedes convertirlo en un límite: «Estoy dispuesto a tener una conversación contigo, pero si me gritas o me insultas, me iré de inmediato».

Para crear un espacio y una distancia esenciales para ti, también puedes considerar límites como:

  • No compartir información personal de ningún tipo.
  • Restringir la comunicación a una plataforma, como una dirección de correo electrónico que no usas para nada más.
  • Asegurarte de que en los encuentros que tengas, habrá al menos una persona más presente.
  • Aceptar encuentros que sean en lugares neutrales, como un bar, la calle,…

Prepárate para lidiar con emociones complejas

La mayoría de las rupturas involucran sentimientos dolorosos, que incluyen:

  • Sorpresa
  • Dolor y pérdida
  • Enfado
  • Tristeza o sentimientos de depresión
  • Después de terminar una relación caracterizada por el abuso narcisista, es posible que experimentes estas emociones junto con otras más complejas, como: 
  • Dudas patológicas
  • Ansiedad
  • Miedo
  • Paranoia
  • Vergüenza y culpa
  • El trauma de una relación tóxica también puede dejar síntomas de Síndrome de Estrés Postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés).

Tu amor por la abusadora narcisista puede, por ejemplo, convencerte de que fue tu culpa que te manipularan y maltrataran. O incluso puede hacerte dudar de que ha habido maltrato.

Romper una relación familiar tóxica también puede desencadenar sentimientos de culpa o deslealtad.

Estas son consecuencias emocionales normales derivadas de una relación de maltrato, que no tiene porqué ser físico sino también emocional y psicológico. Gestionar estas complejas emociones no es algo fácil, especialmente cuando al salir de la relación aún sientes confusión por toda la manipulación que ha habido.

Una terapeuta que tenga experiencia en relaciones de abuso y maltrato puede ofrecerte apoyo mientras das tus primeros pasos tras salir de una relación de abuso.

Recupera tu identidad tras el abuso narcisista

Las personas narcisistas a menudo esperan que los demás se comporten de cierta manera. Tienden a menospreciar o criticar duramente a las personas por no cumplir con sus estándares.

Algunos ejemplos pueden ser:

  • Tu ex te dijo que tu peinado le parecía  “absurdo y ridículo», así que lo cambiaste.
  • Tu padre te decía con regularidad lo «tonta» que eras por «perder el tiempo» con la música, por lo que dejaste de tocar el piano.

Toda esta manipulación impide tener contacto con uno mismo y un criterio propio. Esto, a largo plazo, puede generar confusión acerca de la identidad, de quién eres realmente, porque no has tenido la oportunidad de construirla de una forma natural sino teniendo que mirar constantementehacia fuera para conseguir una validación.

Es posible que sientas que no te conoces muy bien a ti misma o que eres muy camaleónica.

Parte de la recuperación implica volver a tener contacto contigo mismo, descubrir quién eres y qué te gusta, qué es importante para ti, cuáles son tus valores y prioridades en la vida,…

Practica la auto-compasión

Una vez que te des cuenta de que la relación en la que has estado ha sido abusiva, es posible que te critiques mucho a ti misma.

Recuerda que nadie merece abuso y el comportamiento de otra persona no es responsabilidad tuya. También te recomiendo que tengas en cuenta que, en un ratio muy alto, las personas que se involucran en este tipo de relaciones no es que sean menos listas que las demás sino que han experimentado o han visto dinámicas de abuso en la infancia dentro de su familia de origen y lo han normalizado sin darse cuenta.

En lugar de culparte o castigarte por enamorarte de una narcisista manipuladora y maltratadora, o juzgarte por haber permitido que te maltraten durante tanto tiempo, prueba a perdonarte por no haber sabido hacerlo mejor, por no contar con unos determinados recursos personales en esa época.  

No puedes cambiar el pasado pero lo que sí está en tu mano es aprender de la experiencia vivida para evitar que se produzca en el futuro.

Puedes recuperar tu poder personal para tomar la decisión de satisfacer tus necesidades y darte respeto, amor y auto-cuidado.

Felicítate y reconócete el mérito por haber sobrevivido a la relación, por la decisión de poner fin a la misma y anímate a mantener esa decisión.

Recuerda que la fuerza y la valentía también están dentro de ti y sólo tienes que empezar a alimentarlas para experimentarlas más en tu día a día.

Acepta que tus sentimientos pueden persistir por un tiempo

No puedes dejar de querer a alguien de la noche a la mañana, incluso si te ha hecho mucho daño.

Después de terminar la relación, es posible que aún conserves recuerdos positivos y desees poder volver a experimentar esas vivencias de alguna manera.

Pero es importante reconocer que no es necesario que dejes de querer a alguien para comenzar a sanar. Esperar a que eso suceda puede detener el proceso de recuperación.

Puedes seguir queriendo a alguien mientras reconoces que su comportamiento hace que te sea imposible mantener una relación con esa persona y sentirte segura en esa relación.

Cuídate

El cuidado personal puede marcar una gran diferencia en tu recuperación. El cuidado personal implica satisfacer sus necesidades emocionales y corporales.

Eso puede incluir:

  • Dormir lo suficiente.
  • Aprender a relajarte cuando estás abrumado o estresado.
  • Pasar el tiempo haciendo actividades que disfrutes.
  • Conectarte con tus seres queridos.
  • Hacer algo de ejercicio. Tu mente y cuerpo están muy conectados, por lo que ocuparte de tus necesidades físicas puede ayudarte a sentirte más fuerte para gestionar tus emociones.
  • Hablar con otros.
  • Abrirte a amigos y familiares que te apoyen puede ayudarte a sentirte menos solo mientras te recuperas.

Las personas que te aprecian pueden:

  • Ofrecer compasión.
  • Ser testigos de la experiencia que has vivido.
  • Ayudarte a distraerte o darte compañía en días difíciles.
  • Recordarte que el abuso no fue tu culpa.

Eso sí, es importante que escojas bien a esas personas porque es más que probable que no toda tu familia ni todos tus amigos tengan la capacidad de entender por lo que has pasado en tu relación.

Intentar obtener comprensión y escucha por parte de personas que no te la van a dar puede hacer mucho daño. Simplemente testea las aguas y utiliza tu intuición para darte cuenta de en qué personas puedes confiar para que te den su apoyo en tu recuperación.

También hay muchos supervivientes de abuso ahí fuera que pueden ayudarte a compartir y superar lo sucedido. Hay grupos de Facebook, cuentas de Instagram y canales de YouTube donde puedes estar en contacto con personas que han pasado por una experiencia similar a la tuya.

Obtén ayuda profesional para superar el abuso narcisista

Hablar con una terapeuta sobre la relación de abuso que has vivido puede ayudarte a dar un paso significativo hacia la mejora del bienestar emocional.

Si te está resultando difícil dejar a la persona que te maltrata, o si ya le has dejado pero piensas en darle otra oportunidad, una terapeuta puede ayudarte a identificar lo que hay detrás de estos sentimientos y gestionar mejor la ruptura.

Una terapeuta especializada en abuso y narcisismo también puede ofrecer orientación con:

  • Desarrollar nuevas habilidades para afrontar situaciones en la vida en lugar de evitarlas.
  • Gestionar los impulsos de contactar a la persona abusiva.
  • Lidiar con la depresión, la ansiedad, la culpa y/o el síndrome de estrés post-traumático.
  • Superar los pensamientos de suicidio o autolesión.
  • Profundizar en ti mismo y reconstruir tu identidad.
  • Integrar las experiencias vividas para poder dejarlas atrás.
  • Comprender los factores subyacentes que podrían hacerte más vulnerable a relaciones de abuso.

En resumen, la terapia ofrece un espacio seguro donde una profesional capacitada y compasiva puede ayudarte en este momento crucial de tu vida para dejar atrás el abuso y las relaciones tóxicas.

La curación siempre es posible, pero no sucede de inmediato. Una terapeuta puede ayudarte a sentirte más apoyada en tu viaje de recuperación.

Cómo lidiar con un familiar narcisista

Cuando irse no es una opción, necesitas estrategias para poder lidiar con un familiar narcisista

Muchas veces, sacar de tu vida a una persona que muestra rasgos de carácter severamente narcisistas es la forma más viable y efectiva de prevenir un trauma o un abuso emocional o psicológico.

Sin embargo, es posible que esta decisión no sea una opción si eres es pariente o vives con alguien que tiene Trastorno Narcisista de la Personalidad. En la mayoría de estos casos, se trata de un padre, madre, hermano, tía, abuelo,… o pareja.  

Cuando irse no es una opción, necesitas estrategias para poder lidiar con un familiar narcisista. A eso es a lo que destino este artículo.

Herramientas para gestionar la relación con un familiar narcisista

Evita la confrontación directa con el familiar narcisista

Debido a que las personas narcisistas son extremadamente sensibles a las críticas, llamar narcisista a un verdadero narcisista normalmente resulta contraproducente y empeora la situación. Independientemente de cualquier buena intención detrás del feedback o lo constructivo que sea, las personas narcisistas no pueden reflexionar sobre su propio comportamiento lo suficiente como para ver alguna verdad detrás de la confrontación. En cambio, normalmente se obsesionan con demostrar que eres tú la que tiene un problema y exigen una disculpa por lo que consideran una acusación sin fundamento.

Si sientes que necesitas tratar un tema, intenta ser inteligente acerca de cómo abordar la conversación. El familiar narcisista sólo será potencialmente receptivo a un feedback negativo comunicado en pequeñas dosis y cargado de halagos. En lugar de lanzarte directamente a la discusión con quejas, ofrécele cumplidos primero.

Específicamente, intenta usar el enfoque de sándwich de cumplidos, que implica tanto abrir como cerrar la conversación con comentarios positivos sobre el familiar narcisista con el que estás hablando. Intenta utilizar un estilo asertivo cuando hables, no utilizando reproches ni un tono acusatorio. También puede ser útil mencionarlo de forma ligera, sin ponerle mucho peso. Si el familiar narcisista detecta que esto es muy importante para ti, es muy probable que cambie su comportamiento a corto plazo pero que lo acabe utilizando en tu contra a largo plazo.

No aceptes comportamientos que te hacen daño

Por la misma razón que normalmente es inútil confrontar a un familiar narcisista, no es prudente discutir con uno. Una discusión puede convertirse rápidamente en abuso debido a su falta de empatía y habilidades interpersonales. Un familiar narcisista puede manipularte para que creas que eres tú quien está loco o tiene un problema mediante la luz de gas o gaslighting, un tipo de manipulación muy dañino que implica hacer que alguien cuestione su propia realidad.

Normalmente, un familiar narcisista no tendrá límites en su comportamiento, por lo que serás tú quien tendrá que ponerlos, dejando claro con tu comportamiento (mejor que con sólo tus palabras) que no vas a permitir conductas que te hagan daño. Estos límites pueden consistir en:

  • Decir que no
  • Pedir respeto
  • Abandonar la habitación si sientes que se te está haciendo daño de forma verbal o emocional
  • No aceptar gritos, insultos ni comentarios pasivo-agresivos

Es importante que si, por ejemplo, quieres respeto y que se te escuche, estés dispuesta a dar lo mismo. Esa coherencia es muy atrayente e invita a la persona a hacer lo mismo.

Date cuenta de que tienes opciones

Si tienes que tratar con un familiar narcisista, es posible que a veces se te olvide que tienes opciones y que no tienes que “tragar todo lo que te echen”. Puedes echar mano de un poco de estrategia para que, ya que tienes que relacionarte con esta persona, minimizar los potenciales daños de estos encuentros. Esto incluye:

  • Reducir lo máximo posible el tiempo y espacio compartidos con el familiar narcisista. No es lo mismo asistir a una comida de Navidad durante dos horas que cinco.
  • Puedes poner la atención en que otra persona esté siempre contigo cuando estés en presencia del familiar narcisista. Cuando hay testigos, las personas narcisistas tienden a reducir el abuso porque afecta a su imagen.
  • Puedes solicitar ver al familiar narcisista en un lugar neutral como una cafetería, la calle o la casa de una tercera persona, negándote a verla sólo en su casa.
  • Puedes evitar tocar temas que ya sabes que son como “botones rojos” para el familiar narcisista, manteniendo la conversación con un tono superficial y poco intenso.

Pon límites al familiar narcisista

Desafortunadamente, las personas narcisistas no suelen tener un sentido de límites. Aunque no puedes controlar los comportamientos del familiar narcisista, sí tienes el control sobre los tuyos.

Puedes dejar de permitir que el familiar narcisista te hable de manera irrespetuosa o dejar de estar de acuerdo con cualquier palabra despectiva que comparta sobre los demás.

También puedes dejar de responder a los mensajes o llamadas con tanta frecuencia o establecer un límite de tiempo en tus conversaciones telefónicas.

Sin embargo, debes estar preparada para la posibilidad de que tu familiar narcisista no respete sus límites. Las personas narcisistas tienden a verse a sí mismos como la persona más importante del mundo. A pesar de tus mejores esfuerzos para llegar a un compromiso, hay ocasiones en las que la única solución eficaz puede ser cortar el contacto por completo, esto es, lo que se llama el contacto cero.

Busca apoyo y ayuda profesional

Cuando se trata de un familiar narcisista tóxico, es esencial tener un sistema de apoyo sólido y recibir asesoramiento de un profesional de la salud mental. Tratar con un ser querido narcisista puede hacerte sentir solo e inducir una baja autoestima por ser el blanco de abuso o maltrato de forma continuada, tanto de forma descubierta como encubierta.

Muchas personas, cuando llegan a mi consulta, tienen dudas acerca de lo que está pasando en su vida y de si están siendo o han sido víctimas de abuso o maltrato. En muchas ocasiones, esto es producto de la luz de gas y de la disonancia cognitiva. Por ello, es importante acudir a una profesional que sepa sobre narcisismo, para poder poner un nombre a lo ocurrido, validar tu realidad y encontrar un referente de apoyo.

También, hablar con una terapeuta sobre lo que está pasando puede ayudarte a aumentar tu confianza y decidir el mejor enfoque para interactuar con tu familiar narcisista.

Ya sea que decidas cortar los lazos u obtener la distancia que necesitas, la terapia te puede ofrecer los recursos que necesitas para dejar de habilitar el abuso del familiar narcisista mientras permaneces conectada como familia.

El Impacto de crecer con una Madre Narcisista y Primeros Pasos para tu Recuperación (Parte II)

El impacto de crecer con una madre narcisista es muy alto a nivel piscológico y emocional. Se pueden dar secuelas que afectan al desarrollo personal del niño que ha crecido en un ambiente que es hostil, ausente y, en general, poco nutriente.

A continuación, te voy a describir los rasgos que tienen las hijas adultas de madres narcisistas.

Nota: Todas las menciones que se hacen en el artículo a una «madre narcisista», deben entederse que también podría tratarse de un padre narcisista.

Rasgos de la Hija Adulta de una Madre Narcisista

Indecisión y Culpa

Los hijos adultos de padres narcisistas temen hacer daño a otras personas al elegir hacer lo que necesitan para ellos mismos. Han sido «entrenados» para considerar las necesidades de sus padres narcisistas ante todo y, por lo tanto, les resulta difícil considerar sus propias necesidades frente a las de los demás sin sentirse egoístas. Esta indecisión y culpa pueden ser paralizantes en su vida de adultos.

Gaslighting o Luz de Gas interiorizado

El gaslighting o luz de gas es una forma de manipulación psicológica en la que una persona envía mensajes con los que menoscaba la competencia, sanidad mental,… de otra persona, haciéndole cuestionar su propia memoria, percepción o juicio.

Las hijas de una madre narcisista que han sufrido luz de gas en la infancia tienden a dudar mucho de sí mismas, a necesitar que otras personas confirmen que están en lo cierto y suelen tener dificultades para tomar decisiones en su vida por el miedo a equivocarse.

Amor y Lealtad a la madre narcisista

Incluso después de crecer en un entorno de mentiras, manipulación y abuso, puede ser realmente difícil para los hijos adultos de una madre narcisista dejar de cuidar y quererla. Es probable que se sientan culpables por intentar alejarse y poner límites. También es muy frecuente que entablen relaciones con parejas que muestran rasgos narcisistas. Un amor que se basa en manipulaciones y que está muy condicionado es algo que es conocido, “familiar” para el adulto de una madre narcisista, mientras que un amor incondicional puede resultarle desconocido, incómodo e incluso darle miedo.

Resiliencia

Muy a menudo, los hijos adultos de madres narcisistas han necesitado desarrollar la resiliencia para sobrevivir en un entorno hostil y poco nutriente. Esta cualidad ya les acompañarán toda la vida y también les puede servir en su propio beneficio. Bien aplicada, la resiliencia les sirve para ser constantes, no darse por vencidos frente a los obstáculos y les proporciona la capacidad de convertirse muy resistentes frente a los obstáculos que la vida les pone delante.

Hiper-responsabilidad

Independientemente de que el padre o la madre narcisistas sean abiertamente abusivos con el niño, casi siempre son emocionalmente sordos y están demasiado preocupados por ellos mismos y sus propias preocupaciones como para escuchar a su hijo.

Que los padres narcisistas no se responsabilicen y no ejerzan el rol de padres, llevará a sus hijas a hiper-responsabilizarse de sí mismas desde muy pequeñas y a tener esta tendencia en su edad adulta. Esto les llevará a sentirse responsable de temas que no les corresponden: tenderán a cargarse con las emociones de los demás o con el 100% de los ocurre en sus relaciones (conflictos, rupturas,…) en lugar de repartir la responsabilidad en un sano 50%.

Ecoísmo

Las hijas de madres narcisistas que tienen empatía, suelen desarrollar ecoísmo. Se vuelven apéndices de las madres y no se les permite desarrollar una personalidad propia sino que más bien están a rebufo de la madre narcisista. En la edad adulta, tenderán a buscarse parejas con las que repetir estas dinámicas.

Apego no sano: ambivalente inseguro, evitativo o desorganizado

Los hijos adultos de madres narcisistas no experimentan un vínculo seguro en su entorno, sino que se encuentran con madres que los agobian y no les dan autonomía (apego  ambivalente inseguro), que son muy frías y están emocionalmente indisponibles (apego evitativo) o que tienen un comportamiento caótico y sin coherencia, donde la niña nunca sabe qué esperar de ese cuidador con un comportamiento errático (apego desorganizado).

Esto lleva a algunos adultos a aferrarse a sus parejas de forma dependiente y exigir la atención de su pareja en todo momento (apego  ambivalente inseguro), a volverse ferozmente independientes, teniendo dificultades para tener relaciones en las que sientan que pueden confiar en la otra persona (apego evitativo) o tener relaciones en las que hay dinámicas muy inestables de frío-calor/ amor-odio (apego desorganizado).

Pasos clave para comenzar el proceso de curación de una madre narcisista

Hay muchas formas diferentes en las que puede avanzar y curarse de haber sido criado por una madre narcisista. Te recomendaría que no intentes hacer esto sola, ya que algo que se generó en un vínculo, sólo puede sanar en otros vínculos. Necesitamos un nuevo espejo en el que mirarnos y ésta es una tarea que sólo una terapeuta que sabe de narcisismo, puede hacer de forma adecuada.

Pasos a seguir

  1. Date cuenta. Como con todo, el primer paso es la consciencia. No podemos seguir adelante hasta que sepamos qué nos ha causado dolor. Si estás leyendo este artículo, es probable que sospeches que uno de tus padres tenía o tiene rasgos narcisistas o un Trastorno Narcisista de la Personalidad o es psicópata o sociópata.
  2. Infórmate. Es importante que te informes sobre el Trastorno Narcisista de la Personalidad y el impacto que puede tener en el sistema familiar. Ten en cuenta que hasta ahora has vivido bajo los parámetros de una familia disfuncional, donde se tergiversaban mucho las cosas y la realidad se presentaba de una forma muy sesgada. Es necesario que empieces a anclararte en tu propia realidad.
  3. Cuenta tus experiencias. La validación suele ser un tema para la hija de madre narcisista, ya que ésta no se les suele dar o se juega con ella para manipular o chantajear. Es importante que cuentes tus experiencias para empezar a validarte a ti misma.
  4. Identificar y poner nombre a los comportamientos. Durante el paso anterior, es muy probable que se haya hecho evidente algún comportamiento abusivo, traumático y negligente por parte de la madre narcisista. Por doloroso que sea, es probable que puedas identificar el abuso emocional o la negligencia (hacer sentir culpable, manipular) e incluso el abuso psicológico (luz de gas o el tratamiento de silencio). También puedes darte cuenta de un abuso físico, sexual o financiero. Es necesario que empieces a identificar estos comportamientos para ponerles nombre y empezar a decidir qué es lo que toleras o a lo que pones o no límites en tu vida. Si estos comportamientos han formado parte de tu infancia, es probable que los hayas normalizado y los sigas tolerando o aguantado en tu etapa adulta.
  5. Llora. Tanto el duelo por la infancia que no tuviste como el duelo por la imagen de tu madre narcisista que se ha hecho añicos, son necesarios. Una vez atravesado ese dolor, te darás cuenta de cómo empiezas a cambiar como persona.
  6. Trabaja en los hitos del desarrollo que se bloquearon. Es muy probable que, al crecer, te hayas perdido algunos hitos del desarrollo bastante importantes, y ahora es el momento de comenzar a experimentarlos y aprender. Ahora es el momento de explorar tu propia identidad, experimentar con tu sexualidad, con elegir si quieres un cambio laboral o como saber qué tipo de relaciones quieres tener en tu vida. Es muy probable que tengas que aprender a pedir lo que necesitas, a identificar y gestionar tus emociones y establecer límites saludables.
  7. Aceptar a tu madre narcisista. Finalmente, es importante comprender y llegar a aceptar que tu madre narcisista no cambiará. Por mucho que la confrontes, es muy poco probable que cambie su comportamiento.

Consecuencias de crecer con una Madre Narcisista

Primero veamos en qué consiste una madre narcisista. Imagínate una madre que parece ser la madre perfecta en público, pero que se enfada y grita a sus hijos y a su pareja en privado cuando no hacen lo que ella quiere … o una madre que deliberadamente hace que sus hijas se sientan confundidas diciéndoles que algo no ha sucedido cuando sí que ha sucedió objetivamente, invalidando su experiencia y ayudándoles a aprender que no pueden confiar en sí mismas.

¿Te sientes reflejado en estas descripciones? Ambos son ejemplos de madres que tienen rasgos narcisistas. Al igual que muchos rasgos de personalidad, el narcisismo se distribuye en un espectro, lo que significa que la mayoría de las personas se encuentran en algún lugar a lo largo del medio del espectro, mientras que sólo unas pocas llegan a los extremos. El narcisismo patológico, en forma de Trastorno Narcisista de la Personalidad es el que está en el completo extremo. En ese extremo también se encuentran los trastornos anti-sociales: los psicópatas y sociópatas.

Cómo se comporta una madre narcisista

Ser criado por una madre narcisista da lugar a la creencia de que «No soy lo suficientemente bueno».

El reparto de roles

Las madres narcisistas tienen la fantasía de que sus hijas son extensiones de sí mismas, no personas independientes, y por ello el trato que les dará es muy peculiar. Por lo general, una o varias serán la extensión de lo que la madre narcisista considera sus cualidades y su luz, que es a al que se conoce como la niño dorada y en la otra u otras proyectará su sombra, las cosas o temas que no le gustan de sí misma, y será utilizada como descarga de las emociones que la madre narcisista no sabe gestionar: es el que se conoce como el rol del chivo expiatorio.

Una vez asignados los roles, lo cual ocurre a una edad muy temprana, los niños aprenden a encajar en los moldes que su madre narcisista ha creado para ellos, y esto puede generar ansiedad en el niño, que constantemente hace a un lado su propia personalidad para complacer a los padres. La pareja de la madre narcisista, por lo general, codependiente, seguirá el juego de al narcisista, sin tener voz ni voto en lo que ocurre en la familia. En muchas ocasiones, la madre narcisista infantiliza al codependiente y lo trata como si fuera un niño más.

El hijo de una madre narcisista, tanto el niño dorado como el chivo expiatorio, debe adherirse a la agenda de los padres para sobrevivir en un entorno muy inestable. Afirmar sus propios sentimientos o pensamientos puede llevar a problemas con los padres que pueden incluir enfados muy intensos, lágrimas o castigos. A través de esto, el niño aprende que sus sentimientos y pensamientos no son importantes, inválidos e intrascendentes, así que aprenden a reprimir sus propios sentimientos para mantener la paz en la familia.

Una madre narcisista envía el mensaje de que todo tiene un precio

Las madres narcisistas no siempre son crueles. A menudo pueden ser amables, pero esta amabilidad casi siempre viene con condiciones. El niño a menudo llegará a interiorizar que la amabilidad de su madre narcisista le lleva a sentirse en deuda con ella. Ya sea abierto o encubierto, el sentimiento «Como hago esto por ti, me debes una» siempre está ahí, a veces de una forma muy inconsciente. La bondad y el amor son muy condicionados y esta deuda emocional hará sentir al niño constantemente que el amor no es gratis y que está en deuda cuando se le trata bien. En estas familias, nada es gratis. Todo tiene un precio.

El comportamiento de una madre narcisista puede ser difícil de manejar en el mejor de los casos, por lo que para una niña puede resultar extremadamente impredecible e inquietante. Las niñas pequeños no pueden simplemente levantarse y dejar a su familia, por lo que sacrifican su propia autoestima y se culpan a sí mismas cuando reciben castigos o se las maltrata.

El hijo interioriza la creencia de que lo que pasa es culpa suya

El niño interioriza la creencia de que él es el problema: «Si fuera mejor en esto o aquello, entonces mis padres me querrían más». La propia creencia de los padres de que son los padres perfectos sólo agrava esta creencia, ya que creen que cualquier resistencia o negatividad que experimenten por parte del niño, es culpa del niño.

El niño interioriza la creencia de que él es el problema: «Si fuera mejor en esto o aquello, entonces mis padres me querrían más».

Una niña no tiene los recursos psicológicos para ver las cosas con objetividad y es auto-referente mientras crece. De ahí que ponga en sí misma y se culpe por el trato que le dan, en lugar de darse cuenta de que hay un miembro en la familia con una patología. Además, como su realidad es lo único que conoce, cree que todas las familias son así.

Sólo cuando se hace adulto, tiene la oportunidad de encajar las piezas del puzzle y darse cuenta de la disfuncionalidad de su familia y de que no hay nada “malo” ni de “insuficiencia” en él. Para ello, normalmente es necesaria la ayuda de una terapeuta que sepa sobre narcisismo para cambiar estas creencias. El primer paso es entenderlo cognitivamente y el segundo, más importante, integrarlo emocionalmente.

El Niño Dorado

Conviene aclarar que todo lo mencionado arriba se refiere al chivo expiatorio más que al niño dorado, que no crecerá con una sensación de insuficiencia ni de que “hace las cosas mal”, sino más bien al contrario, tendrá una sensación de omnipotencia y de que es “perfecto”. Aunque esto también tiene su precio, ya que se espera mucho de este niño, se le exige mucho y también se le condiciona el amor y no se le permiten expresar sus emociones y sentimientos con libertad. En esencia, el mensaje que se le da al chivo expiratorio es el de “lo haces mal”, “hay algo defectuoso en ti” y el mensaje que se le da al niño dorado es “lo haces bien si lo haces como yo te digo” y “eres perfecto y esto es lo que se espera de ti”. Todo ello es un escenario manipulado por la madre narcisista para cubrir sus propias necesidades y para proyectarse en sus hijos y así no tener que lidiar consigo misma.

Al final, ni el chivo expiatorio es defectuosa, ni la niña dorada perfecta. Pero muchos años de este entrenamiento les lleva a ambas a creer que ésa es la realidad. Sólo saliendo de este ambiente tóxico y con tanta manipulación es cuando podrán empezar a sanar y tener más equilibrio psicológico y emocional en sus vidas y una visión más realista de sí mismas. La niña dorada, en muchas ocasiones, no saldrá de este ambiente, que aunque le exige, le refuerza sus cualidades. El chivo expiatorio es la más proclive a distanciarse de la familia y buscar respuestas fuera de ella, en entornos diferentes.

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(Continúa en el siguiente artículo)

Cómo sanar la Codependencia

Cómo dejar de ser Codependiente

Si tiene rasgos codependientes, probablemente te estés preguntando cómo puedes cambiar estos patrones y sanar la codependencia.

En este artículo te doy una descripción general de algunos de los componentes centrales para la recuperación de la codependencia.

Ten en cuenta que entender sólo sirve para una parte de la recuperación. Si quieres dejar la codependencia realmente atrás, puedes utilizar recursos como un grupo de apoyo o la ayuda profesional de una terapeuta para sanar patrones de relación disfuncionales y las causas fundamentales de la codependencia, como el trauma infantil.

La sanación de la Codependencia

La sanación de la codependencia implica:

  1. Dejar de enredarte en el vínculo con otras personas.
  2. Responsabilizarte de tus comportamientos.
  3. Conocerte a ti misma.
  4. Aumentar tu autoestima.

Vamos a ver cada uno de ellos con más detenimiento.

Es necesario que el codependiente deje de enredarse en los vínculos con otras personas para sanar la Codependencia

Los codependientes se enredan sin darse cuenta en los problemas de otras personas. Tratan de arreglar, controlar, rescatar, dar consejos y forzar soluciones a personas que a menudo no quieren cambiar. Estos comportamientos, aunque bien intencionados, son muy frustrantes para todos los involucrados.

Las codependientes se frustran porque generalmente no pueden lograr el cambio que buscan a pesar de esforzarse mucho o brindar toda la ayuda posible. Esto es porque no es posible ayudar a una persona que, en el fondo, ni ha pedido ni quiere ser ayudada. Además, enfocarse en los problemas y déficits de otras personas, distrae a las codependientes de darse cuenta de sus problemas, afrontarlos y cambiarse a sí mismas.

En estas relaciones no hay una aceptación del otro sino una necesidad de que cambie que normalmente no llega a producirse. La dinámica que se está dando por debajo, en la mayoría de los casos de forma inconsciente, es que el codependiente no se siente valioso por sí mismo, por eso brinda una ayuda que no se le ha pedido y que se siente más seguro en el vínculo si es necesitado por lo que da, en lugar de si es querido por quién es. La ironía es que el comportamiento de ayuda es lo que mantiene al narcisista/adicto en la misma posición, la alimenta y la habilita en lugar de hacerle salir de ella.

El codependiente se siente más seguro en el vínculo si es necesitado por lo que da, en lugar de si es querido por quién es.

Las emociones de las codependientes suelen estar enredadas y depender de los sentimientos de otras personas. Puede ser que cuando tu pareja esté de buen humor, tú estés de buen humor y cuando tu pareja esté de mal humor, tú también. O puede que tengas dificultades para reconocer tus propios sentimientos. Te has desapegado tanto de ti misma y apegado tanto a los demás que ya no sabes dónde terminas tú y dónde empieza la otra persona.

Podemos desenredarnos de los demás aprendiendo a desapegarnos con amor y dejando de habilitar sus comportamientos. Separarse es similar a establecer límites. Separarse crea un espacio emocional o físico saludable entre el codependiente y su ser querido para que ambos tengan la libertad de tomar sus propias decisiones y tener sus propios sentimientos. Separarse puede incluir dejar una situación incómoda, insegura o peligrosa, no entablar una discusión, decir que no o abstenerse de dar consejos.

Preguntas para que reflexiones:

¿Cómo te enredas en la vida o los problemas de otras personas o habilitas sus comportamientos?

¿Qué tipo de límites te ayudarían a separar y priorizar tus necesidades?

¿Cómo te sientes ahora? Trata de prestar atención a tus pensamientos y cómo te sientes en tu cuerpo. Aprender a tomar contacto contigo misma y tus emociones, te ayudará a empezar a reconocerlas como diferentes de las de las demás personas.

La persona Codependiente ha de responsabilizarse de sus comportamientos para sanar la Codependencia

Al comienzo de la recuperación, la mayoría de las personas con comportamientos codependientes tienen dificultades para verse a sí mismas y sus relaciones de manera objetiva. Suelen experimentar la negación como mecanismo de defensa. La negación está ahí para  protegernos de emociones como la rabia, la frustración o la vergüenza. A corto plazo esto sirve, pero a largo plazo, la negación se convierte en un obstáculo para cambiar patrones codependientes.

Una persona con comportamientos codependientes tiende a culpar a los demás de sus problemas en lugar de responsabilizarse y hacerse cargo de sus propios comportamientos. Pueden decir cosas como que “estoy agobiada porque mi pareja se gasta todo nuestro dinero en el juego” o “no puedo dormir porque mi madre se niega a tomar su insulina”.

Cuando culpamos a otros por nuestros problemas, actuamos como víctimas, basando nuestra felicidad en si otras personas cambiarán.

El rol de la víctima, aunque causa mucho sufrimiento, en el fondo es cómodo, porque desplazamos la responsabilidad de lo que ocurre en nuestra vida a los demás y desde ahí no es necesario cambiar ni hacer auto-reflexión sino que lo que hacemos es quejarnos y mantener el statu quo. La victimización nos resta poder personal y no nos permite tomar las riendas de nuestra propia vida.

Cuando hay codependencia, hay un desplazamiento erróneo de la responsabilidad. Una persona codependiente no se responsabiliza de sí misma y se hiper-responsabiliza de los comportamientos de las personas adultas con las que se relaciona.

Tomar conciencia significa aceptar la responsabilidad de nosotros mismos, pero no asumir la responsabilidad de lo que hacen otros adultos. Es decir, tú no eres responsable de las malas decisiones financieras que toma tu pareja o de la salud de tu madre. De lo que sí eres responsable es de tu propia felicidad y salud, lo que significa que tienes opciones y puedes hacerte cargo de tus finanzas incluso si tu pareja sigue jugando y puedes aprender formas de superar tu insomnio incluso si tu madre no controla su diabetes.

Preguntas para hacer auto-reflexión:

¿Puedes abrirte a la posibilidad de que tienes algunos puntos ciegos? Un punto ciego es algo sobre mí mismo de lo que no me doy cuenta, y que, precisamente por ello, no lo puedo cambiar a pesar de que me hace daño.

¿Cuáles crees que son tus puntos ciegos? ¿Podrían ser que te victimizas? ¿Que te cuesta mucho el cambio? ¿Que no reconoces emociones en ti como la rabia?

¿Culpas a los demás por tu infelicidad? ¿Alguna vez piensas: «Seré feliz cuando _______»? Esto es una forma de pensamiento mágico, poniendo la felicidad como una especie de Santo Grial que se puede alcanzar con algún comportamiento o acción y que impide estar en contacto con uno mismo, momento a momento, acogiendo las emociones que sea que haya dentro sin calificarlas como “buenas” o “malas”.

¿Qué puedes hacer para disfrutar del momento presente?

¿Cómo puedes empoderarte o empezar a responsabilizarte de tu vida?

La profundización en el auto-conocimiento es importante para sanar la Codependencia

El enredo en familias codependientes impide desarrollar una identidad clara. A menudo, la emoción del miedo se ha utilizado por los padres para obligar a los hijos codependientes a cumplir con las normas familiares y no se les permitió ni se les animó a explorar sus propios intereses y creencias durante la infancia. Estos niños aprendieron a reprimir, contener y ocultar quiénes eran para complacer a sus padres y así evitar los conflictos.

En la edad adulta, tienden a permanecer enredados o a centrarse en otras personas de tal manera que realmente no saben quiénes son, qué les gusta o qué quieren. Les definen sus roles: pareja, madre, maestra,.. o roles que perpetúan los de infancia: cuidadora, chivo expiatorio, payasa,.. en lugar de ser vistos de forma holística como personas con toda la complejidad que esto entraña.

La recuperación de la codependencia, por tanto, debe incluir conocernos a nosotros mismos: tener un sano interés y respeto por nosotras mismas y por averiguar quiénes somos de verdad debajo de todos esos roles impuestos por la familia.

Preguntas para la reflexión:

¿Qué te gusta hacer para divertirte?

¿Cómo quieres que te traten?

¿Cuáles son tus metas?

¿En qué crees?

Para sanar la codependencia has de aprender a quererte a ti misma

Sentirse inútil, inseguro y no digno de amor está en el centro de la codependencia.

Con el foco puesto en “tener paz”, complacer y cuidar a los demás, junto con los miedos al rechazo y la insuficiencia, a menudo mantienen a las personas codependientes atrapadas en relaciones insatisfactorias en las que aceptan la falta de respeto, el abuso o el maltrato. Es necesario tener la valentía para ser y amar nuestro auténtico yo para recuperarse de la codependencia.

Podemos hacer esto a través de compasión, la aceptación incondicional de quiénes somos y aumentando la autoestima.

En mi opinión, el amor propio va por capas:

  • Una primera capa consiste en priorizar tus necesidades físicas básicas, como dormir lo suficiente, comer alimentos nutritivos, hacer ejercicio o tomar los medicamentos recetados.
  • Una segunda capa supone amable contigo misma y tratarte de forma amorosa en lugar de ser autocrítica, exagerar lo que consideras tus defectos o juzgarte constantemente.
  • Una tercera capa supone establecer límites, expresar tu opinión, pedir lo que necesitas y dedicar tiempo a la diversión y las conexiones sociales.
  • Una cuarta capa supone priorizar tus metas y objetivos en la vida, comprometerte con tu crecimiento personal y creerte que te mereces todo lo que desees.

Si no estás acostumbrada a cuidarte a ti misma, puedes sentirte incómoda por un tiempo, ya que es probable que tu zona de confort consista en maltratarte a ti misma, descuidarte o menospreciarte. Pero cada pequeño acto de autocompasión o cuidado personal, es un paso concreto para quererte a ti misma.

Preguntas para reflexionar:

¿Qué puedes hacer por tu salud emocional esta semana?

¿Qué puede hacer por tu salud física esta semana?

¿Qué te dices a ti misma cuando te equivocas? ¿Qué podrías decir en su lugar algo que sea compasivo y comprensivo?

¿Cómo te hablas a ti misma, como si fueras tu amiga o tu enemiga?

La curación de la codependencia es una carrera de largo recorrido, no un sprint. Por ello, te invito a que te lo tomes con calma, no corras, y te acompañes a cada paso del camino en lugar de poner la vista únicamente en la meta. Ya que en realidad no hay meta, ni lugar perfecto. Ese lugar perfecto lo creas tú, momento a momento, al acompañarte a ti misma desde un lugar de amor y compasión, diferente del que te acompañaron en tu infancia y del que estás acostumbrada.

Sanar la codependencia puede ser algo desafiante, ya que supone cambiar patrones de conducta de toda una vida. Si necesitas que una terapeuta que sabe de codependencia te ayude, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

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50 Señales para determinar si tu Pareja es Narcisista

¿Alguna vez te has preguntado si tu pareja es narcisista? La etiqueta «narcisista» se usa de manera extensa en estos días, típicamente para indicar a cualquiera que sea vanidoso y egoísta, pero el verdadero Trastorno Narcisista de la Personalidad es mucho más profundo y tienen efectos debilitantes a largo plazo para quienes tienen una relación con estas personas.

Si has crecido en una familia narcisista o has sido criado por un padre o madre narcisista o estás en una relación de pareja, laboral o de amistad íntima con un narcisista, es probable que, a largo plazo, te sientas muy utilizada y manipulada para cumplir con los objetivos o necesidades de la persona narcisista. Al final, te das cuenta de la incapacidad de la persona narcisista para dejarte ser tú mismo. Es un descubrimiento doloroso darse cuenta de que has sido estafado o engañado por alguien en quien has confiado y querido.

Si estás en un momento en el que tienes dudas sobre si tu pareja es narcisista, a continuación te ofrezco una lista de verificación para determinar si tu relación tiene estos rasgos.

Recuerda que el narcisismo corre en un espectro: cuanta más cantidad de estos rasgos, la influencia es más dañina para ti. Cuantos más rasgos, más se acerca a un trastorno de personalidad en toda regla.

50 Señales para determinar si tu pareja es Narcisista

Nota: esta lista también se puede adaptar a una relación con un jefe, amigo o familiar.

  1. Cuando algo sale mal, ¿culpa tu pareja a todos menos a sí misma?
  2. ¿Tu pareja se niega a responsabilizarse de sus emociones? (Por ejemplo, «Me enfadaste tanto que no pude controlarme…»)
  3. ¿Tu pareja cree que siempre tiene la razón?
  4. ¿Tu pareja es incapaz de sintonizar con tus sentimientos o reconocerlos?
  5. ¿Tu pareja parece más preocupada por cómo tu comportamiento o el comportamiento de tus hijos le hace quedar frente a los demás que en comprender y aceptar quién eres tú y tus hijos como personas?
  6. ¿Tu pareja no está en contacto con sus propios sentimientos o los niega?
  7. ¿Tu pareja guarda rencor a ti y/o a otras personas?
  8. ¿Toda la relación gira en torno a tu pareja y su dinero, tiempo, propiedades y deseos/demandas?
  9. ¿En general, tu pareja no tiene mucha predisposición a escucharte?
  10. ¿Tu pareja te dice constantemente lo que tienes que hacer?
  11. ¿Tu pareja te hace sentir “no lo suficientemente bueno”? ¿Las constantes humillaciones de su pareja te han hecho interiorizar este mensaje?
  12. ¿Tu pareja nunca pregunta sobre ti, tu día o tus sentimientos, ni siquiera de pasada?
  13. ¿Tu pareja necesita seguir hablando y hablando de lo genial que es en todo?
  14. ¿Miente tu pareja y, aunque le hayas pillado de forma flagrante, no lo reconoce?
  15. ¿Tu pareja tiende a manipularte a ti y a las demás personas con las que se relaciona?
  16. ¿Tu compañero le cuenta a diferentes personas historias diferentes sobre el mismo evento, tergiversando la historia para quedar bien?
  17. Cuando tu pareja habla de sus hijos, ¿se trata de lo que hacen los niños y no de quiénes son?
  18. ¿Los niños se sienten incómodos con tu pareja, quieren a tu pareja pero al mismo tiempo son reacios a pasar tiempo con ella?
  19. ¿Te has dado cuenta de que los niños se protegen al no compartir sus sentimientos con tu pareja?
  20. ¿Tu pareja tiende a desconfiar de todo el mundo?
  21. ¿Los niños siempre intentan ganarse el amor y la aprobación de tu pareja?
  22. ¿Tu pareja tiende a competir con tus hijos por tu amor y atención?
  23. ¿Tienes la sensación de estar siendo constantemente cuestionado por tu pareja?
  24. Hagas lo que hagas, ¿no te sientes valorada por tu pareja y acabas teniendo la sensación de que te podrías esforzar un poco más?
  25. ¿Hay personas a tu alrededor que te han dicho que hay algo diferente o extraño en tu pareja?
  26. ¿Tu pareja se aprovecha de otras personas de forma disimulada o abierta?
  27. ¿Sientes que tu pareja quiere tener el poder y el control sobre ti?
  28. ¿Tu pareja tiene muestras de falta de empatía hacia ti y otras personas que son flagrantes?
  29. ¿Parece que tu pareja no tiene un sistema de valores, ni una idea clara de lo que está bien y lo que está mal en su comportamiento?
  30. ¿Sientes que tu pareja niega o tergiversa a veces tu percepción de las cosas?
  31. Cuando la conversación gira en torno a ti, ¿tu pareja aprovecha cualquier oportunidad para cambiar el tema de conversación y conseguir que gire en torno a ella?
  32. Cuando intentas hablar sobre tus sentimientos, ¿tu pareja los niega o los rechaza tratándote de “difícil”, “sensible” o “loca”?
  33. ¿Tiene tu pareja celos de ti al punto que sientes que eres como una posesión suya?
  34. Cuando logras algo, ¿sientes que no es celebrado por tu pareja y que le resta importancia?
  35. ¿Tu pareja sólo apoya actividades por tu parte que cree que le harán quedar bien a ella?
  36. ¿Sientes una falta constante de cercanía emocional con tu pareja?
  37. A pesar de que tu pareja te dice que te quiere, tú no te sientes querido en la relación.
  38. ¿Tiene tu pareja una parte oscura que sólo muestra cuando estáis a solas y que es lo opuesto a lo que muestra a los demás?
  39. ¿Te sientes responsable por las emociones de tu pareja?
  40. ¿Tu pareja espera que el foco de tu atención esté en ella en lugar de en ti?
  41. ¿No te sientes aceptada por tu pareja?
  42. ¿Tu pareja a veces te compara con otras personas situándote por debajo de ellas?
  43. ¿Sientes que tu pareja te aprecia más por lo que le das (afecto, atención, sexo, dinero,..) que por quién eres?
  44. ¿Tu pareja se comporta como si el mundo girase o tuviese que girar en torno a ella?
  45. Cuando tenéis una discusión, ¿sientes que tu pareja te hace daño adrede en lugar de ser asertiva?
  46. ¿Tu pareja utiliza información sensible que le has dado sobre ti para hacerte daño cuando está enfadada?
  47. ¿Hay temas que tratas con tu pareja que sientes que están en bucle y que nunca llegan a nada?
  48. ¿Hay ocasiones en las que sientes que tu pareja te esconde frente a los demás o se avergüenza de ti?
  49. ¿Tu pareja te compara ocasional o constantemente con sus ex parejas?
  50. ¿Tu pareja quiere tener siempre y bajo cualquier circunstancia la razón?
  51. ¿Tu pareja siempre quiere salirse con la suya siempre o casi siempre?
  52. Por mucho que intentes explicarte, ¿sientes que muchas veces tu pareja no te comprende?
  53. ¿Tienes episodios de sentirte sin poder, impotente o defectuoso cuando estás con tu pareja?
  54. ¿Hay ocasiones en las que te sientes muy sola a pesar de que tu pareja está contigo?
  55. ¿Tienes la sensación de que ya no te conoces después de llevar tiempo saliendo con tu pareja?
  56. ¿Tienes frecuentes episodios en los que te cuestionas o dudas de ti misma desde que estás en esta relación?
  57. ¿A veces tienes la sensación de que tu pareja está vacía por dentro?
  58. ¿Tu pareja tiene cambios de humor que son muy extremos y por los que te culpa?
  59. ¿Te sientes culpable/responsable por todo lo que ocurre en la relación mientras que tu pareja no se siente culpable/responsabiliza de nada?
  60. ¿Hay veces que te sientes muy solo aunque estés con tu pareja, como si en realidad no hubiera nadie allí?

Cuantas más veces hayas respondido que sí a éstas 60 preguntas, más probabilidad hay de que tu pareja sea narcisista y de que estés en una relació que es dañina para ti a muchos niveles: psicológico, emocional, físico y/ sexual.

Como le he oído comentar en sesión a una de las personas que he acompañado:

“Si alguna vez te has despertado a las 3 am con el corazón latiendo con fuerza y una certeza de que debes terminar la relación con la persona que duerme a tu lado, pero al día siguiente has continuado como si los pensamientos nocturnos hayan sido sólo un mal sueño, entonces es posible que necesites ayuda con qué hacer a continuación. El surrealismo de Alicia en el país de las Maravillas de vivir con un narcisista no es algo que nacemos sabiendo cómo lidiar o siquiera entender.”

Por supuesto, hay esperanza y sanación, y si crees que estás lidiando con una pareja narcisista, te animo a que busques la ayuda de una terapeuta que tenga conocimiento sobre este tipo de relaciones y aprendas todo lo que pueda sobre el Trastorno Narcisista de la Personalidad y la Codependencia.

Te mereces respeto, amor, admiración y apoyo. Pero para que te lo dé tu pareja u otras personas, antes has de aprender a dártelo a ti mismo.

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5 Razones por las que tu Ex Pareja Narcisista no permite que dejes la Relación

Las relaciones con narcisistas se caracterizan por ser difíciles. Y esto incluye no sólo toda la relación sino también cómo termina. Si tu ex pareja narcisista no termina de soltarte, te explico seis razones por las que no lo hace.

1. Tu ex pareja narcisista quiere seguir utilizándote

Si tu ex narcisista ya no es parte de tu vida, es más que probable no suelte del todo el vínculo tan fácilmente.

En este tipo de relaciones se da con frecuencia el ciclo de abuso narcisista, donde, tras romper, el narcisista abusador vuelve a una etapa de bombardeo de amor o love bombing para que su víctima ex pareja vuelva a la relación.

De repente, hay un cambio de actitud y el abusador narcisista muestra su mejor cara de nuevo, hace las cosas que sabe que le gustan a la víctima, le dice todo lo que pidió oír durante la relación pero nunca le dijo, parece una persona que está realmente reformada,…

En realidad se trata de una trampa para que la víctima vuelva a la relación abusiva y el narcisista pueda seguir abusando, manipulando, controlando, utilizando.

Los ex narcisistas son personas muy manipuladoras que conocen muy bien a sus víctimas, y saben lo que buscan, por lo que fingirán por un rato que se lo van a dar.

Se trata de algo cíclico. Si la víctima vuelve a la relación, más pronto que tarde, volverá a la fase de devaluación y con ella el abuso y el maltrato.

2. No soporta el hecho de que seas tú quien ha dejado la relación

Las relaciones con narcisistas están basadas en dinámicas de dominación/sumisión, donde la narcisista es el dominante y la víctima, la sumisa. Son relaciones en las que la víctima no tiene voz y básicamente, hace, dice y se comporta como quiere la narcisista.

Si es la víctima quien deja la relación, esto daña el ego de la narcisista, que puede ver incluso como una ofensa que una persona que cree que está muy por debajo de ella, haya “osado” abandonarle. Por ello, hará todo lo que pueda para que la víctima vuelva a la relación y con ello, restaurar su ego dañado.

3. Tu ex pareja narcisista quiere recuperar el poder y el control sobre ti

Para la ex pareja narcisistas abusadoras, las relaciones están basadas en el poder y el control que ejercen sobre la víctima. Es algo de lo que alimentan su ego, a lo que son adictas. Por lo que si la víctima deja la relación, este suministro de poder y control que hacen sentirse grande al narcisista, desaparece.

Por ello, el narcisista intentará que la víctima vuelva a la relación, importándole poco o nada el daño que pueda hacer, pensando únicamente en sus intereses y en sus necesidades personales.

Después de todo, invertir energía en que una persona vuelva a una relación en la que ya ha estado es más eficiente que invertirla en conocer de cero a otra persona que pueda ser apta para el abuso y el maltrato.

4. No quiere sentirse abandonada

En general, las narcisistas tienen un tema con el abandono, ya que son personas que se han sentido abandonadas en su infancia por sus cuidadores. Esta herida de abandono se activa si la víctima deja la relación. La narcisista volverá a sentirse como la niña que fue, abandonada e indefensa.

Por ello, la narcisista evitará a toda costa y en cualquier situación reactivar esa herida, por lo que si la víctima le deja, hará todo lo posible para que reconsidere su decisión y así no tener que lidiar con su propia herida de abandono.

5. Tu ex pareja narcisista quiere mantenerte como suministro narcisista, aunque sea en dosis menores

Los narcisistas también tiene un tema con cerrar las relaciones. Cerrar una relación supone decir adiós a la otra persona de una modo maduro, agradeciendo lo compartido y deseándole lo mejor a la otra persona en su camino.

Un narcisista nunca hace esto, ¿por qué? Porque no saben soltar los vínculos de una forma sana y porque cerrar la relación supondría reducir las posibilidades de que la víctima siga siendo una fuente de suministro narcisista, aunque sea en menor grado.

Por ejemplo, puede aceptar que ya no va a ser una pareja sentimental con la víctima pero quizá quiera seguir manteniendo relaciones sexuales de manera esporádica. Por esta razón, intentará no cerrar la relación o, si la víctima ya le ha dejado, hacer todo lo posible para mantener el vínculo, y que la víctima continúe en la posición de suministro narcisista, aunque sea en menor medida.

6. No soporta verte feliz

El ego de la narcisista hace que no pueda soportar verte salir adelante en la vida y ser feliz sin ella.  Las relaciones de abuso y maltrato están basadas en la dependencia emocional y psicológica, donde la maltratadora le da el mensaje a la víctima de que “Sin mí estás perdida”. “Sin mí no sabrás arreglártelas sola”, “Sin mí nadie te va a querer”.

Estos mensajes son los que terminan calando en la víctima y hacen que, a pesar de sentirse atrapada, se quede en la relación aunque sepa y sienta que no es un lugar sano, seguro ni de crecimiento para ella.

Es por eso que aprovechará cada momento para estar cerca de la víctima y así poder lavarle el cerebro de nuevo. Lo pude hacer en modo “poli bueno” con el love bombing y fingiendo que ha cambiado y que la relación será mejor, o en modo “poli malo”, dándole el mensaje a la víctima de que sin la narcisista, no podrá vivir.

Éste es el momento en el que la víctima deberá sentir su fuerza y darse cuenta de que en realidad es al revés. Es decir, que si se mantiene firme en su decisión de dejar la relación, es cuando podrá por fin empezar a recuperar su autoestima y generar relaciones con otras personas donde haya espacio, respeto y amor.

Sea cual sea la agenda escondida del narcisista maltratador para mantener el vínculo con la víctima, en ninguno de los casos está mirando por su sanidad mental y emocional sino por sus necesidades personales y la ve como un recurso para cubrirlas, no como una persona independiente que también tiene necesidades y el derecho de que su pareja se las cubra.

Si necesitas ayuda para mantener tu posición al dejar la relación y sanar tus heridas de infancia para no volver a caer en una relación abusiva, la terapia te puede ayudar a esto. Al fondo de estas relaciones hay temas muy importantes y nucleares, como el trauma y el apego, que se pueden sanar con el acompañamiento de la terapeuta adecuada para ello.

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¿Y si yo soy el/la Narcisista y no la Víctima?

«¿Y si yo soy el/la Narcicista y no la Víctima?

Una preocupación común entre los supervivientes de abuso narcisista

Cuando las personas llegan a mi consulta después de haber sido víctimas de abuso narcisista, suelen hacerse muchas preguntas que por lo general empiezan por “¿ Y si…?» Y una de las que más oigo es «¿Y si la/el narcisista soy yo y no la víctima?» Si eres una de esas personas,precisamente el hecho de que te hagas esta pregunta, ratifica que no lo eres. Déjame explicarte esto en más detalle.

Los verdaderos narcisistas no reconocen serlo

Si tienes la capacidad de reflexionar sobre esta pregunta y hacer introspección, es más que probable que no seas narcisista. Los narcisistas no tienen esta capacidad de hacer instrospección, ya que su ego se lo impide. En eso consiste precisamente la patología, en crearse una defensa con un ego desmedido que interpreta la realidad y a uno mismo de forma sesgada.

Si a un narcisista le preguntas o le afirmas que lo es, lo más probable es que no lo reconozca o que te lo devuelva diciendo que la narcisista eres tú. A los narcisistas no les interesa mirar adentro y averiguar qué es lo que les ocurre de verdad porque esto desmontaría toda su defensa y su realidad y esto es algo demasiado angustioso para ellos.

Así que, irónicamente, si te preguntas si eres narcisista, ésta es la prueba más palpable de que no lo eres.

Las narcisistas utilizan mucho el mecanismo de defensa de la proyección

Las narcisistas son excelentes para no responsabilizarse de su comportamiento y, por lo general, lo hacen proyectando sus rasgos negativos en ti. Si escuchas de una narcisista que eres egoísta, lo más probable es que sea ella la egoísta. Si te etiqueta como pegajoso o abusivo, dice mucho sobre su codependencia y comportamiento agresivo.

Mediante el mecanismo de defensa de la proyección, logran dos cosas a la vez: descartan toda responsabilidad por su comportamiento y te hacen sentir mal contigo mismo.

Si has estado expuesto al abuso narcisista durante el tiempo suficiente, el condicionamiento al que has sido sometida ya te ha enseñado a asumir la responsabilidad de comportamientos que no son tuyos, a auto-sabotearte y a disculparte por todo, incluso por las cosas que no has hecho. Cualquier inversión en la responsabilidad confirma la creencia distorsionada de las víctimas de que han hecho algo mal y de que se merecen el trato abusivo que están recibiendo.

Estás siendo manipulado para creer que “eres defectuoso”, que estás loco, que eres irresponsable y narcisista. La narcisista aprovecha tu baja autoestima y te hace dudar de ti mismo a través de la luz de gas o gaslighting.

Merecedor(a) del abuso narcisista

A las víctimas de narcisistas se les hace creer que merecen el trato que están recibiendo. Se les dice eso, y como tienden a hacer mucha autorreflexión de todos modos, buscando respuestas y explicaciones, generalmente no hay una explicación razonable y lógica para el comportamiento del narcisista, por lo que necesitan encontrar algo a lo que aferrarse. Como somos humanos, comenzamos a atribuir las razones del abuso a nuestros propios defectos humanos.

«Debo haber hecho algo para enfadarle».

Como no hay otra razón además del propio comportamiento, las víctimas de narcisistas tienden a creerse lo que el narcisista está proyectando sobre ellas, ya que suena lógico. Creen que lo provocan, lo enfadan, sólo por su propia existencia, por estar ahí. Empiezan a creer que merecen el trato abusivo y que si fueran mejores: más inteligentes, más buenos, más serviciales, más… lo que sea, el abuso parará.

Nada más lejos de la realidad. El comportamiento abusivo del narcisista habla de él, no de ti. En muchas ocasiones, una rabia no gestionada, les lleva a querer cargarla sobre alguien para aliviarse. También muchos tienen una parte sádica, que hace que disfruten viendo el daño que hacen a las víctimas. Hay alguien que juega ese papel en sus vidas, que ya se ocupan de buscar, muchas veces de una forma inconsciente. Normalmente ese papel lo juegan las parejas, hijos, amigos o empleados del narcisista.

El origen del abuso narcisista suele estar en la infancia

Las víctimas aguantan y soportan este trato, en la mayoría de los casos, porque provienen de familias disfuncionales/narcisistas donde ya sufrieron este trato de forma constante en la infancia por parte del padre o madre narcisista o de ambos. También en muchas ocasiones de uno o varios hermanos. Este maltrato se convierte en su “zona de confort”, es lo que conocen, y tenderán a repetirlo en sus relaciones adultas.

Es MUY importante que comprendas que tú no has hecho NADA para merecer el trato abusivo en tu infancia ni en tu edad adulta. El abuso habla de temas no resueltos por parte del abusador, no de ti.

Lo que sí es importante es que pongas conciencia en el rol que has desempeñado en tu familia de origen, porque ahí es donde está el origen de un ego que se siente merecedor del maltrato y por ello tiendas a justificar, minimizar y quedarte en relaciones donde los demás abusan de ti. Sólo sanando ese rol y a tu niño/a interior puedes salir de las relaciones abusivas y tener relaciones de respeto, nutrición y crecimiento, que son las que te mereces.

Reaccionar ante el abuso genera un círculo vicioso

Es imposible no reaccionar ante un comportamiento abusivo. Especialmente al principio, cuando te pilla desprevenido y la respuesta automática es reaccionar de la misma manera. Tu decepción, enfado e indignación son reacciones naturales y automáticas que la narcisista utilizará en tu contra.

Una persona puede estar gritándote durante semanas, pero cuando le devuelves el grito una sola vez, le darás la excusa perfecta para escalar el abuso, donde ya la narcisista no sólo se permitirá gritarte sino también insultarte. Le darás carta blanca a al narcisista para escalar y justificar su comportamiento agresivo.

Y como tu expectativa es diferente de lo que te obligan a hacer, como creer en una comunicación tranquila y asertiva, a pesar de los flagrantes dobles mensajes, comenzarás a creer que esta vez fuiste demasiado lejos, por lo tanto, mereces el trato abusivo.

Se trata de una batalla que es imposible ganar, entre otras cosas porque la narcisista ya se ha asegurado de sentirse “por encima de ti” para poder llevar a cabo su comportamiento: esto es algo evidente en relaciones con un padre o madre o cuando se trata de tu jefe; sin embargo, también se da en relaciones de amistad y de pareja, donde la víctima se pone por debajo de la narcisista y depende emocionalmente de ella.

Si estás en una relación abusiva ahora mismo y ya hay una conciencia de que no quieres esto, antes de abandonar la relación, si por diferentes motivos aún no puedes, es conveniente utilizar técnicas como la de la piedra gris para comunicarte con el narcisista. Es un método muy efectivo para hacer que el abuso desescale y para no dar excusas al narcisista para continuar con el comportamiento abusivo. Si no le das lo que está buscando, que es una reacción emocional, es probable que su comportamiento cambie.

Para Salir de Dudas sobre si eres Narcisista

Si a estas alturas del artículo, aún te estás haciendo la pregunta, prueba a hacerte estas otras preguntas y contestar de forma honesta:

  • ¿Te preocupan los demás sin tener una agenda escondida para ellos?
  • ¿Te importa el bienestar de las personas que te rodean?
  • ¿Cuando haces introspección lo haces para justificar tu comportamiento o para cambiarlo si es necesario?

Si has respondido que sí a las dos primeras y a la segunda parte de la tercera, créeme, no eres narcisista.

Conclusión

Si estás en una relación con un(a) narcisista, puede resultar difícil creer que eres la misma persona que antes de esa relación. Pero has de creer que «eres suficiente» y que tienes el derecho a poner los límites que sean necesarios para recibir respeto.

Esto empieza por darte cuenta de quién es el/la narcisista de vosotros dos y, como esa pregunta es la que te ha traído hasta aquí, no hay duda que tú no eres la/el narcisista.

Fuente: medium.com

Imagen de Steven Lasry