5 Estrategias para la Sanación si has Sufrido Abuso Narcisista en la Infancia

Si has crecido con un padre/madre narcisista, durante toda la infancia te han condicionado para no identificar ni satisfacer tus necesidades y tus deseos. Te han entrenado para suprimir/anestesiar tus emociones y tu mundo interior y se han dirigido a ti siempre con una voz y un criterio muy críticos, que son destructivos en lugar de alimentarte. Al crecer, todos los niños convierten esa voz de sus padres en su propia voz interior.

Con este background, puede ser difícil adoptar formas más saludables de estar en la edad adulta. Este artículo proporciona algunas sugerencias sobre cómo sanarse del abuso narcisista si has crecido con un padre/madre narcisista, pero no es exhaustivo. Hacer psicoterapia con una terapeuta cualificada sobre narcisismo y trauma, puede ayudarte a determinar la mejor manera de abordar tus necesidades y circunstancias específicas.

Aprendiendo a Quererte

Aquí hay cinco estrategias que puedes incorporar en tu vida a partir de ahora para “reprogramar” tu cerebro y fomentar tu valor propio:

  1. Desarrollar la Autocompasión

    Desarrollar la autocompasión puede resultar bastante desafiante para algunas personas. Puede desencadenar flashbacks emocionales en algunas personas que han estado expuestas a abusos cíclicos donde la compasión era previa al próximo abuso/maltrato. También puede ser difícil para aquellas personas que han crecido en familias emocionalmente negligentes y que rara vez o nunca recibieron compasión.

    La dureza, la frialdad y la crueldad que suelen estar presentes en los padres narcisistas son justo lo contrario a la compasión.

    Sé paciente mientras aprendes a crear bondad hacia ti misma. Considera lo que le dirías a un amigo en circunstancias similares, o lo que te han dicho amigos queridos en el pasado para brindarte consuelo. Aprende a decirte a ti misma estas mismas palabras. Muchas supervivientes de abuso narcisista tienen mucha compasión hacia los demás pero ninguna para sí mismas. Sólo se trata de que extiendas esa compasión que ya tienes y la dirijas también hacia dentro, no sólo hacia fuera.

  2. Eliminar a tu Crítico Interno

    Tu “niño interior” mantiene la esperanza de que si se vuelve lo suficientemente inteligente, útil, talentoso e impecable, a tus padres finalmente les encantará. El fracaso continuo para ganar la aprobación del padre lleva al niño interior a concluir que es defectuoso y no es digno de ser amado.

    Debido a la proyección constante y el abuso narcisista/maltrato por parte de tu padre/madre, no sólo tienes un niño interior herido, sino que también es probable que tengas un “padre interno” interiorizado en forma de voz punitiva y crítico interior.

    Para sanar, has de hacer lo que se llama un rematernaje y/o repaternaje, es decir, darle tú mismo a tu niño interior lo que tus padres no pudieron darte en tu infancia. Desde el adulto, puedes aprender a relacionarte contigo mismo de otra manera, actuando contigo mismo desde el amor. El rematernaje tiene que ver con el mundo interno, con mirar hacia dentro e identificar tus deseos y necesidades. También con apoderarte de tu instinto y tu intuición. El repaternaje tiene que ver con el mundo externo, con dar los pasos y hacer las acciones necesarias para darte a ti mismo lo que quieres del mundo. Si te gusta una persona, llamarla. Si quieres otro trabajo, enviar cvs,..

    Si te interesa más información sobre el crítico interno, te recomiendo el libro “Complex PTSD:From Surviving to Thriving”, de Pete Walker.

  3. Eliminar la Vergüenza Tóxica

    La vergüenza tóxica hace que las personas se sientan o bien “más que humanas” creyendo que son perfectas y no pueden cometer errores o bien “menos que humanas” , pensando que son defectuosas en sí mismas. No es algo temporal, es algo que se es.

    Para evitar esa vergüenza tóxica es posible que se la intentes “pasar” a otras personas avergonzándolas de forma regular o que te hayas creado un “Falso Yo” anulando tu auténtica esencia.

    La vergüenza tóxica es insidiosa, suele haber un detonante que hace que se dispare y que entres en espirales de vergüenza tóxica. Te invito a que pienses en ella como un mal que se te ha inoculado, no con el que has nacido y que puedes sanar.

    El primer paso para sanar la vergüenza tóxica es reconocerla. Todo lo demás que intentes sólo servirá para seguir tapándola y seguir sufriendo. Si eres de los de “más que humanas”, tendrás que reconocer que tienes derecho a cometer errores, que se te puede querer por quien eres, no sólo por lo que haces y que también tienes derecho a mostrarte vulnerable. Si eres de los que “menos que humanas”, reconocer que no hay nada malo en ti, valorarte y quererte tal cual eres, reconocer que tienes los mismos derechos que las demás personas.

    Si quieres profundizar más en el tema de la vergüenza tóxica, te recomiendo el libro “Sanando la Vergüenza que te Ata”, de John Bradshaw.

  4. Construir Confianza en Ti Misma

    Visualiza a tu niña interior y comienza a desarrollar una relación con ella que sea la haga sentir reconfortada, aceptada, fuerte, valiente y segura. La mejor manera de aprender a confiar en ti misma es comenzar a tratarte bien.

    Como has tenido un(a) padre/madre con narcisismo, se ha perdido el ejemplo de conducta y el reflejo de una nutrición saludable. Debido a esto, es posible que tengas un tipo de apego disfuncional y un sistema de creencias inexacto sobre ti en relación con los demás.

    Esto necesita reparación. Deja de rechazarte a ti misma y comienza a reparar el daño que han causado tus padres. Puedes hacerlo. Abraza a tu niña interior con calidez y aceptación.

  5. Ejercitar el Autocuidado

    Debido a que tu padre/madre narcisista te ha entrenado para enfocarte sólo en sus reacciones, estás condicionado a pone la atención la mayor parte del tiempo fuera de ti mismo y por lo tanto no tener idea de cómo mirar internamente tus propias necesidades.

    Empieza a embarcarte en un viaje de autocuidado. Dedícate tiempo, para comer bien, hacer ejercicio, para descansar y tomarte vacaciones. Para tener tiempo de soledad y estar bien contigo mismo. Para dedicar tiempo a tu vida sexual. Para darte un capricho de vez en cuando. Es la oportunidad que tienes de tratarte a ti mismo como querrías que lo hubiesen hecho en tu infancia.

    El Autocuidado empieza por la Autoestima. Si no sabes cómo quererte, puedes empezar por, simplemente, tomar la decisión de quererte. Hay un dicho en los círculos terapéuticos que dice “Fíngelo hasta que lo sientas”. Al principio se te hará raro pero ya verás cómo, poco a poco, verás que esa auto-nutrición es rica para ti hace que te expandas en todos los sentidos.

Ten en cuenta que este artículo sólo da unas pinceladas de lo que puede suceder con una persona que ha crecido con un(a) padre/madre con tendencias narcisistas y es sólo un punto de partida de lo que se necesita para sanar. La recuperación de cualquier tipo de abuso es un proceso, que puede durar toda una vida. Permítete darte tiempo e ir dando pasos, uno detrás de otro. Hay veces que darás un paso hacia atrás. No apresures el proceso. Aprende a disfrutar de cada día y ten en cuenta lo que estás experimentando y aprendiendo. En última instancia, el proceso de recuperación tras el abuso narcisista implica el desarrollo de una relación saludable con uno mismo y con los demás. 

Cómo Terminar con el Micromanaging de tus Padres Narcisistas

Los padres/madres narcisistas tienden a hacer microgestión o micromanaging de sus hijos. Esto los convierte en personas muy inseguras, que dudan mucho de sí mismas y que necesitan constantemente la validación de los demás o son complacientes para que les quieran. También hace de muchas de ellas personas perfeccionistas, que se acaban haciendo ese micromanaging a sí mismos, con estándares poco realistas y pretendiendo auto-mejorarse sin fin. Muchos tienen parejas o jefes o ambos que los controlan, tienden a relacionarse con este tipo de personas en su etapa adulta porque es lo que les resulta familiar.

Si eres hijo o hija de narcisistas y estás en un momento de cambio, o quizás buscando psicoterapia y quieres adquirir autonomía e independencia en tu vida, no sólo respecto a tus padres sino también a las personas con las que te relacionas, aquí tienes algunos consejos.

Desarrolla tu Autonomía y toma decisiones por Ti Misma

Si tus padres/pareja aún controlan temas como tus finanzas, tus compras, tus amistades, tu forma de vestir, comportarte o tus elecciones de vida, como el trabajo o la casa, es hora de poner límites. No les des acceso a tus cuentas, no les consultes cada paso que vas a dar, puedes hacerlo a posteriori, con la decisión ya tomada y la acción ya hecha, no pidas su validación a cada paso que des. Aprende a caminar sola. Tus padres/pareja, seguramente te conocen menos de lo que crees y delegar en ellos para vivir tu vida, te elude de tomar responsabilidades y ser el dueño de ellas. Después de todo, si tú tomas una decisión basándote en lo que te dicen tus padres/pareja, ¿quién va a sufrir las consecuencias, tú o ellos? ¡Pues eso! 

Seguro que cometerás errores, como todos los seres humanos, pero también aprenderás de ellos. Verás cómo, poco a poco, tomar decisiones por ti misma ces cada vez más fácil. Es una cuestión de práctica, como todo en la vida. Además, piensa que si tus padres/pareja te dicen lo que tienes que hacer es porque quieren seguir controlándote, esto habla de sus necesidades, no de las tuyas. No te conocen bien porque no han sabido hacerte un buen mirrroring, por lo que lo que sea que te aconsejen, no será lo mejor para ti sino para ellos. 

Pon Límites y di que No

Al principio esto no será fácil si están acostumbrados a controlarte y microgestionarte, pero tu independencia pasa por esto, como la de cualquier persona. Decir que no a algo que te pidan, como por ejemplo, dejar de hacer recados o favores o poner un límite si te “obligan” a hablar con ellos cada día, te hará crecer y sentirte más fuerte. No se trata de decir que no a todo sino de dejar de hacer concesiones a cosas que no te apetecen o que consideras que están fuera de lugar. Si cuando empieces a hacer esto te tachan de “egoísta” puedes pensar que sí lo es. No pasa nada. Un cierto grado de egoísmo y de narcisismo es necesario en las personas para tener una vida sana y autónoma, con un equilibro entre dar y recibir.

Toma la Iniciativa y Sé Proactivo

Es más que probable que estar en ese estado de dependencia perpetua de tus padres, te haya convertido en una persona muy pasiva, sin mucha iniciativa y con comportamientos de indefensión aprendida. Esto te lleva sentir que no tienes un control sobre tu propia vida. Es hora de cambiar esto. Puedes empezar por pequeñas cosas, como buscar tú misma los vuelos y el alojamiento para el próximo viaje con tu pareja o hablar con tu compañero de piso sobre cómo vais a organizar el tema de la limpieza o proponer esa idea que tienes sobre un nuevo proyecto a tu jefe.

Poco a poco, adquirirás poder personal, sintiendo que eres el dueño de tu propia vida y que tienes voz en todo lo que te ocurre.

¡Responsabilízate!

Tú no tienes la culpa de lo que te pasó en la infancia, tampoco tus padres. Sólo han repetido lo mismo que les han hecho a ellos. El trauma es algo que se pasa de generación en generación si no se sana en terapia.

Tú no tienes la culpa de nada de eso pero sí la responsabilidad de tu propia vida como adulta. A medida que vayas asumiendo esa responsabilidad, te darás cuenta de que te comprometes con las cosas y contigo misma y esto reconforta. Ya no tienes que seguir un patrón inconsciente de huida o de infantilización.

Mantén tu Privacidad y pide respeto a tu Intimidad

Una de las principales herramientas para el control y la dominación es la información. Los padres narcisistas tratan a sus hijas como extensiones de sí mismas, teniendo la fantasía de que son “suyas”. Una buena forma de empezar a deshacer esa fantasía es dejar claro que eres un ser humano independiente de ellos con derecho a privacidad e intimidad. No contestes a nada que no te haga sentir cómoda, bloquéalos de las redes sociales si es ahí donde te quieres expresar libremente, no dejes que te manipulen para sonsacarte información. Di “no” las veces que haga falta o simplemente no contestes a mensajes o llamadas acompañados de chantajes o amenazas implícitos o explícitos.

Acepta que no puedes hacer que ellos Cambien

El sistema familiar disfuncional vive lo que John Bradshaw llama un trance hipnótico. Hay muchos mecanismos de defensa que hacen que tus padres/pareja no puedan ver la realidad. Simplemente sería algo demasiado doloroso y ellos no podrían sostener este dolor. La naturaleza es sabia y el cerebro sólo permite traer eventos a la consciencia cuando la persona está preparada para ello. Para algunas personas, esto no llega en toda su vida.

Si lo que pretendes es que ellos cambien cuando tú quieras, esto no va a ocurrir y además entonces seguirás haciendo las cosas desde tu niño interior herido  (seguramente ya denunciabas de niño que “algo estaba mal” en la familia) y no servirá de gran cosa. La idea es cambiar por ti y para ti. Y entonces los demás cambiarán. Los cambios se dan de dentro hacia fuera y no a la inversa.

Cuando tú empieces a hacer cambios, dependiendo de en qué punto del espectro se encuentren tus padres/padre/madre, aunque al principio te encontrarás con muchas resistencias, quizás ellos cambien también aceptando a la nueva tú. Quizás no lo hagan. Eres tú quien valora si quiere tener mucho, poco o contacto cero con ellos.

Reaprópiate de tu Instinto y tu Intuición

Observa que si dejas que otras personas te digan quién eres y lo que tienes que hacer, te hacen un dependiente crónico. No desarrollarás partes de ti que son importantes y que te llevarán a una vida más sana y plena, como la intuición para decidir si aceptas o no esa oferta de trabajo o el instinto para determinar si esa chica con la que estás quedando te conviene o no.

Si eres hija o hijo de padres narcisistas y buscas psicoterapia y cambios en tu vida, recuerda que sólo tienes una. ¡Vívela como tú quieras!

8 Formas para Dejar de Juzgar a los Demás (Y a Ti Misma)

Las personas que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales tienen una tendencia a juzgar, criticar y atacar a los demás. Éstas eran las dinámicas que había en sus familias de origen y es lo que han aprendido.

Los sistemas familiares disfuncionales son muy rígidos. Hay normas estrictas que se tienen que cumplir a cualquier precio y se asignan roles escogidos por el/la narcisista cuya pareja, en muchas ocasiones un(a) codependiente, acepta sin cuestionar.

El tema de poner etiquetas y juzgar a los demás sirve a los miembros de la familia disfuncional para sentir una falsa seguridad porque creen que “saben por dónde se mueven” y para utilizar el mecanismo de defensa de la proyección, asignándoles cualidades a otras personas que, aunque esas personas sí que tengan esas cualidades, les sirven para no reconocerlas en ellos mismos.

Si quieres sanar con psicoterapia después del abuso narcisista, has de saber que parte de la terapia consiste en aceptar quién eres y otra parte en cambiar.

  • Si quieres cambiar, los juicios son un espacio mental para no hacerlo, ya que per se, impiden verte y ver a los demás desde otra luz.
  • Te dan rigidez, que aunque para ciertas cosas pueda ser útil en realidad es la flexibilidad la que te ayudará a fluir con los acontecimientos de tu vida.
  • Un juicio se emite desde un lugar moral en el que se decide lo que “está bien” y lo que “está mal”. Esto en realidad es algo subjetivo.

“La gente toma caminos diferentes en busca de satisfacción y felicidad. Sólo porque no estén en tu camino no significa que se hayan perdido “. Dalai Lama.

8 Formas para Dejar de Juzgar a los Demás (Y a Ti Misma) después del Abuso Narcisista

  1. No te culpes a ti misma. Estamos hechas instintivamente para la supervivencia. Cuando vemos un perro (o una persona) que puede mordernos (literal o metafóricamente), nos sentimos amenazadas. Entramos en una de las tres respuestas del miedo: el modo de congelación, de huida o de lucha, y somos incapaces de ver las innumerables razones posibles para el comportamiento de otra persona. Nos ponemos firmes y a la defensiva. Ésta es una primera reacción normal para cualquier ser humano. Mucho más si eres la superviviente de una familia narcisista, donde te atacaron tanto en la infancia, que puedes ponerte a la defensiva o ser reactiva con mucha facilidad. La clave está en hacer una pausa antes de reaccionar, no dejarte llevar tanto por tu cerebro reptiliano que grita “¡Peligro!” y poner más en juego a la parte racional de tu cerebro para ver qué otras posibles respuestas puedes dar a esa situación en concreto. Para esto, basta con no dejarte llevar por el impulso que te nace de forma instintiva y respirar de forma profunda unos segundos. Podrás ver la situación bajo otra perspectiva.
  2. Estate atento. Haz una pausa. Mira si puedes entender de dónde viene la persona. Intenta reformular tu pensamiento interno crítico en uno positivo, o al menos en uno neutral. Después de todo, realmente no sabemos las razones del comportamiento de alguien.
  3. Despersonaliza. Cuando alguien no está de acuerdo contigo, de alguna manera esto te dificulta la vida, pero recuerda que no lo hace a propósito para “joderte la vida”, no eres el centro del odio de las personas ni hay un complot mundial para hacerte daño. Cada persona tiene su lucha y su dolor. Si no te lo tomas como algo personal, lo dejarás en un incidente. Si te lo tomas como algo en concreto contra ti, acabarás atrayendo esto hacia ti, de una forma u otra, antes o después, con una persona o con otra.
  4. Busca la bondad básica. Esto requiere práctica, ya que los cerebros de los supervivientes de familias disfuncionales/narcisistas están acostumbrados a “escanear” el entorno en busca de potenciales “peligros” o “amenazas”. Fueron tan atacados en su infancia que normalmente, por defecto, están en el modo alerta y esto les lleva a buscar lo peor de los demás, lo negativo. Poco a poco, si empiezas a confiar más en ti, verás que con ello confías también más en los demás y esto hace que tu actitud hacia las personas sea distinta y puedas ver la bondad y la amabilidad que también hay en ellas.
  5. Repite el mantra: “Igual que yo”. Recuerda que todas las personas somos más parecidas que diferentes. Cuando te sientas crítica con alguien, te puedes recordar a ti misma que la otra persona quiere a su familia, como tú, y quiere ser feliz y libre de sufrimiento, igual que tú. Y comete errores, como tú. Puede ser que, de forma neurótica, creas que las personas van a tener una tendencia a criticarte, juzgarte o atacarte. Pero no es así. Muchas de esas veces, eres tú quien lo acaba haciendo anticipándote a los acontecimientos. Trata de ver a los demás simplemente como personas, igual que tú.
  6. Haz un replanteamiento. Cuando alguien hace algo que no te gusta, puedes pensar que simplemente están resolviendo un problema de una manera diferente a como lo harías tú. Esto puede ayudarte a ser más abierto y aceptar su comportamiento.
  7. Dale a la persona el beneficio de la duda. Antes de precipitarte y ponerle a una persona una etiqueta que crees que la define, trata de ampliar tu perspectiva. Quizás te estés adelantando en tus conclusiones. Además, si pones etiquetas a todo el mundo, les impides la oportunidad de que se expliquen o de cambiar. Recuerda que todo lo que les haces a los demás, te lo haces también a ti misma. Si pones etiquetas a los otros, tampoco te estás permitiendo un cambio para ti.
  8. Siéntete bien contigo. Si te sientes bien con cómo te han criado, no tienes ningún interés en juzgar las elecciones de otras personas. Si te sientes bien con tu cuerpo, no te burlas del peso o la apariencia de otras personas. Somos duros los unos con los otros porque nos utilizamos, de forma inconsciente, como pantallas para salir de la propia deficiencia percibida.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Si quieres sanar con psicoterapia después del abuso narcisista, dejarás de juzgarte a ti y a los demás y con ello descubrirás un aire fresco nuevo en tu vida, donde hay más espacio para otros caminos y  posibilidades y para la compasión.

Cómo Sanar tu Sexualidad si has sufrido Microgestión Sexual por tu Padre Narcisista

Si quieres saber cómo recuperarte tras haber crecido con un padre narcisista, hay que empezar por saber que el amor que dan los padres narcisistas a sus hijas no es incondicional, está sometido a muchas reglas y condiciones.  Tal vez en tu caso el afecto tu padre empezó a retenerlo una vez que alcanzaste la pubertad o pudo haber empezado a sobrepasar límites de lo que es sano en una relación padre-hija.

Es común que los padres y las adolescentes tengan luchas de poder, especialmente cuando se trata de que la adolescente empiece a tener relaciones con otros hombres (o mujeres). Sin embargo, con un padre narcisista, la devaluación es excesiva durante esta etapa.

Esto es especialmente cierto si hubo una idealización poniéndote en un pedestal cuando eras una niña. Quizás tu padre mostró afecto y cuidado hacia ti cuando eras pequeña porque eras más fácil de controlar. Sin embargo, los abrazos al volver a casa del trabajo o los elogios se detuvieron abruptamente al llegar a la pubertad y tu padre se encontró con una adolescente que no era tan fácil de controlar.

Para algunas hijas, el afecto nunca estuvo presente en absoluto. Es posible que el padre narcisista no te tocase ni te cuidase mucho y te haya descuidado emocionalmente durante toda su vida.

Tal vez el padre narcisista eligió a una de sus hijas para ejercer el rol de la niña dorada para mimarla y llenarla de elogios, mientras le asignó a la otra hija el papel de chivo expiatorio, sin darle mucha atención y tratándola mal el poco tiempo que interactuaba con ella.

Con o sin afecto, la falta de límites del padre narcisista puede dar lugar a comportamientos que confunden y hacen daño a su hija en sus relaciones con los hombres o las mujeres. Tomar conciencia de su sexualidad y entablar relaciones puede ser algo muy difícil con un padre controlador y que cree que su hija es una posesión. Los padres narcisistas son muy territoriales y tienen constantes luchas de poder, con lo que es probable que, inconscientemente, vean a otros hombres como potenciales amenazas de “lo que es suyo”. El padre narcisista suele tener la necesidad de asegurarse de que su hija permanezca en un estado de infancia perpetua para que sea más fácil de controlar.

Muchos padres narcisistas practican el incesto emocional. Si tiene problemas de adicción, puede haberle asignado el papel de cuidadora a su hija o incluso el de la figura de “esposa” sustituta si no tiene una relación satisfactoria con su mujer. O, puede que tenga una actitud sexual inapropiada hacia su hija, contándole su vida sexual como si fuese un “amigo” y manteniendo un doble estándar sexual dándole mensajes de que lo que ella tiene que hacer es mantenerse “pura”.

Además, hay muchos padres narcisistas que son sádicos, esto es, disfrutan o sienten alivio infligiendo dolor (no tiene porqué ser físico que, obviamente también, sino dolor emocional) a sus hijas. Esto convierte a las hijas en masoquistas, tratándose de un comportamiento que también pueden llevarse a la cama. Desde niñas, se les da el mensaje de que el amor duele y así es como lo viven de adultas.

En los escenarios más extremos, un padre narcisista maligno puede incluso pasar al abuso sexual. Esto se debe a que los padres narcisistas no tienen límites en la forma en que ven a sus hijos. Los ven como objetos para satisfacer sus necesidades, como extensiones de sí mismos, en lugar de seres humanos individuales. Al degradarlos o devaluarlos sexualmente, mantienen el control sobre sus hijas (o sus hijos) de maneras extremadamente dañinas.

Hay muchas formas en que se puede manifestar esta forma de microgestión sexual, pero lo que es seguro es que todas ellas pueden agotar la sensación de seguridad e independencia de la niña cuando se hace adulta.

Cómo Sanar tu Sexualidad si has sufrido Microgestión Sexual

Como hija de padre narcisista, tu sexualidad puede haber sido sofocada, erosionada o mal utilizada para atender las necesidades del padre narcisista. Es hora de recuperar el dominio sobre tu cuerpo y tu sexualidad, a la que tienes derecho. Ya no es necesario que reprimas, niegues o disfraces tu instinto sexual.

Las supervivientes de familias disfuncionales, cuya parte instintiva fue rechazada en su infancia, se comportan como si sus instintos fuesen caballos encerrados en el sótano, a los que tienen que mantener “a raya”. John Bradshaw, “Sanando la Vergüenza que te Ata.”

Algunas formas de sanar tu sexualidad pueden ser:

  • Reconectarte con un sentido espiritual de la sexualidad que te permita ver tu sexualidad como algo sagrado en lugar de algo vergonzoso. La sexualidad es algo natural para todos los seres humanos y una fuente de placer y de bienestar.
  • Experimentar con el placer propio y/o una mayor intimidad emocional en tus relaciones para aumentar los sentimientos de seguridad y confianza.
  • Trabajar con una terapeuta que sepa sobre trauma para desentrañar cualquier creencia o detonante que esté arraigado de forma inconsciente y que pueda impedirte abrazar tu sexualidad y encontrar satisfacción en la intimidad física. Ejemplos de estas creencias pueden ser introyectos como “Soy una puta”, “Soy una guarra”, “No me lo merezco”, “Estoy ridícula cuando practico el sexo”, “No se me da bien el sexo”.

Los padres narcisistas trabajan duro para mantener el poder y el control sobre sus hijas. Es esencial que las hijas de padres tóxicos recuperen su poder emocional, económico, sexual y psicológico en el camino hacia la curación.  Para saber cómo recuperarte tras haber crecido con un padre narcisista deberás reapropiarte de ti misma.

Fuente: https://blogs.psychcentral.com/recovering-narcissist

¿Vas a pasar la Navidad con tu Familia Narcisista? Consejos para visitar a tu Familia de Origen.

Si tienes un padre o madre narcisista, poco contacto con él/ella (pero no contacto cero) y estás planeando una visita a tu familia de origen durante las vacaciones de Navidad, puede que lo estés afrontando con una cierta inquietud o ansiedad. Te damos algunos consejos para llevar la situación lo mejor posible. Recuerda que si estás pensando en hacer psicoterapia después de una relación con un(a) narcisista, es más que probable que el primer narcisista en tu vida esté en tu familia de origen.

Recuerda quién tiene el Poder

Los padres/madres narcisistas son controladores. Algunos controlan directamente, a través de gritos y amenazas verbales o incluso mediante el uso de la intimidación física. Otros manipulan de maneras mucho más sutiles. Cualquiera que sea la estrategia que elijan, lo más importante es recordar que ya no estás en tu infancia y que tú tienes el poder. 

Tienes derecho a:

  • Poner límites.
  • Decir que no.
  • Abandonar una habitación si alguno de ellos se comporta de forma abusiva o agresiva.
  • Pedir respeto.
  • No contar nada que no te apetezca, aunque te hagan preguntas muy personales.
  • No compartir algo bueno en tu vida o un proyecto si crees que te lo van a intentar sabotear.
  • Pasar tiempo con otras personas que son de tu agrado.
  • No hacer algo que te pidan si no quieres aunque te amenacen, te chantajeen o intenten manipularte.
  • No dar más atención, tiempo, dinero,… de con el que te sientas cómoda.
  • Irte si el ambiente se empieza a caldear y crees que va a terminar en una pelea.
  • No permitir que se burlen/rían de ti o intenten ridiculizarte.
  • Expresarte si crees que te están juzgando o poniendo etiquetas.
  • No permitir que te exploten o utilicen.

No juegues a sus Juegos Psicológicos

Esto incluye:

  • No ser reactivo a provocaciones.
  • No tener una pelea por un tema que es recurrente y que ya sabes que no se va a solucionar ni a llegar a ningún puerto.
  • No intentar ayudarles, cambiarles, arreglarles o salvarles. Esto es un comportamiento codependiente.
  • No señalar nada que la familia niega, por ejemplo, “veo que papá sigue bebiendo cada día, es un alcohólico”. Esto te dará problemas con ellos y no servirá de nada.
  • No hacer ningún otro rol que no sea el de hijo/hija.
  • No pedirles más de lo que te puedan dar.

Decide si realmente Quieres Ir o No

A medida que avanzan los días hacia la Navidad, también lo hacen los planes para regresar a casa para las vacaciones. La pregunta es, ¿qué hacer cuando tu familia de origen no es un “lugar seguro”? Sólo tú puedes decidir si quieres visitar a tu familia narcisista o no.

Si no lo tienes claro, puedes hacer un pequeño ejercicio de visualización. Cierra los ojos, respira hondo varias veces y trata de relajarte. Puedes imaginarte que llegas a la casa de tu familia narcisista, saludando e interactuando con tus padres. Lo más importante es prestar atención a la respuesta de su cuerpo a esta visualización. ¿Tu respiración es constante y tranquila? ¿Está su mente clara ante la idea de sentarse frente a ellos en la mesa de la cena? ¿O tu respiración se acelera solo con la sola idea de tenerlos delante?

La gente asume erróneamente que la intuición es algo turbio y pasajero, sólo para místicos y gurús, pero la verdad es que todos lo tenemos. A los niños adultos se les enseña a ignorarla y a invalidarla desde la infancia por sus padres/madres narcisistas con técnicas como la manipulación y el gaslighting. Por ello, quizás te lleve un tiempo reapropiarte de tu intuición, ¡pero la tienes! Aprende a escucharte.

Estar Preparado

Aquí hay una lista de verificación de cosas que puedes preparar para hacerte la vida más fácil durante tu visita de vacaciones:

  • Tener a alguien con quien puedes quedar para desahogarte o distraerte.
  • Pasar tiempo con familiares que son más sanos y en quienes te puedes apoyar.
  • Llevar música, libros o cualquier otra cosa que te ayude a relajarte.
  • Organizar tu propio transporte durante la estancia, si es posible, para no sentirte atrapada.
  • Preparar una estrategia de salida si la situación se torna insostenible.
  • Usar la respiración tranquila/meditación/mindfulness plena para mantenerte fresco y no quemarte.
  • Tener una actitud firme pero positiva, ¡eso les contagiará!

Si estás pensando en hacer psicoterapia después de una relación con un(a) narcisista, es más que probable que el primer narcisista en tu vida esté en tu familia de origen.

Guía de 4 Pasos para Dejar de ser Codependiente

La Codependencia y la Adicción

Si quieres dejar de ser codependiente, lo primero que tienes que saber es que la codependencia supone ser adicta a una relación con una persona que, a su vez, tiene una adicción a una sustancia o actividad. Las codependientes tienen un muy bajo concepto de sí mismas, no reconocen sus necesidades, derechos ni sentimientos y no se sienten en general bien ni completas si no están en una relación con alguien a quien quieren “arreglar”, “ayudar”, “salvar” o “cambiar”. Esto es en realidad una proyección de sí mismas. Ellas son las que necesitan ayuda por sentirse tan vacías y dependientes pero lo proyectan fuera para no tener que lidiar con ello.

La codependencia subyace en todas las adicciones. Los codependientes que no son adictos a las relaciones disfuncionales, lo son a una sustancia o una actividad, como el juego, las compras o el sexo. En lugar de tener una relación sana contigo mismo, haces que algo o alguien más sea más importante. Con el tiempo, tus pensamientos, sentimientos y acciones giran en torno a esa otra persona, sustancia o actividad, y cada vez más abandonas la relación contigo mismo.

Por debajo de una adicción ya sea a alguien o a algo, lo que hay es una sensación de malestar con uno mismo y vergüenza tóxica. Una persona que tiene vergüenza tóxica se siente defectuosa como ser humano, tiene la creencia de que “hay algo que está mal en ella”, sin saber exactamente qué es y que hace que esconda su Verdadero Yo. Utiliza la adicción como un regulador emocional, que le hace sentirse mejor de forma temporal. La adicción en realidad le distrae de sentimientos incómodos y dolorosos con los que no quiere/puede lidiar. La adicción, obviamente, no es la solución, sólo es un parche que aísla a la persona y la hace convertirse en una “máquina” a través de la obsesión-compulsión. Es un bucle.

La vergüenza sana es necesaria porque nos muestra nuestros límites y nos recuerda que no somos Dios. Supone que una persona se sienta mal en situaciones concretas. También sirve para ser cauteloso antes de cruzar un límite.

Las personas que tienen la vergüenza como base de sí mismas, aún no siendo conscientes de ello, es porque ha sido transmitida por su familia de origen. Es algo que se pasa de generación en generación. Como no se sienten bien consigo mismas, esconden y asfixian su Verdadero Yo. En su infancia no fueron aceptadas por ser quienes eran y como las personas que tenían como referentes, las avergonzaban, aprendieron a ponerse máscaras y desempeñar roles en sus relaciones con los demás para sentirse aceptadas. YA NO ESTÁS EN TU INFANCIA y lo primordial para tener relaciones sanas, no disfuncionales con los demás, es quererte y ser tú misma. LOS DEMÁS YA NO SON TU PADRE NI TU MADRE, no piensan ni sienten como ellos ni tienen poder e influencia sobre ti a menos que se lo permitas.

Recuperación para Dejar de Ser Codependiente

La recuperación implica una inversión de 180 grados de este patrón para reconectar contigo mismo, cuidarte y actuar desde tu esencia. La curación supone un desarrollo de las siguientes características:

  • Eres autentica
  • Eres autónoma
  • Eres capaz de intimar
  • Tus valores, pensamientos, sentimientos y acciones están en coherencia. Esto quiere decir que en tu vida hay coherencia entre lo que piensas, lo que dices y lo que haces. Si te alineas, esta coherencia, saldrá sola. Todo lo que se interpone en esta coherencia son mecanismos de defensa que utilizas de forma inconsciente para no responsabilizarte de ti misma. Para tener una coherencia, hay que autoconocerse y aceptarse.

El cambio no es fácil. Lleva tiempo e implica los siguientes cuatro pasos:

  1. Abstinencia

    La abstinencia es necesaria para recuperarse de la codependencia. El objetivo es atraer tu atención hacia ti mismo, para tener un “locus de control” interno, en lugar de externo. Esto significa que tus acciones están motivadas principalmente por tus valores, necesidades y sentimientos, no por los de otra persona. Aprendes a satisfacer esas necesidades de manera saludable.

    La abstinencia perfecta no es necesaria para el progreso, y es imposible con respecto a la codependenciacon las personas. Necesitas a los demás y, por lo tanto, puedes dar y comprometerte en las relaciones. En lugar de abstenerte, aprendes a no apegarte y a no controlar, complacer u obsesionarte con otras personas. Te vuelves más autónomo y tienes una dirección propia.

    Si estás en una relación abusiva o con un adicto/a, puedes tener miedo de disgustar a tu pareja/padre y requiere de un gran valor romper el patrón de ceder tu poder personal a otra persona. Si eres codependiente en las relaciones con otras personas (parejas, amigos, jefe) ése es el patrón que sigues: ceder tu poder personal (que es tuyo, único e intransferible) a otra persona, dándole el mando de tus emociones y poniendo en lo que esa persona haga contigo, tu felicidad. Es un patrón de infancia obsoleto, que ya no te sirve.

  2. Consciencia o Awareness

    La negación es el sello distintivo de la adicción. Las codependientes no sólo niegan su propia adicción, ya sea a una sustancia, a una actividad o a una persona, sino que también niegan sus sentimientos y necesidades, especialmente las necesidades de nutrirse emocionalmente y de verdadera intimidad.

    Si estás leyendo esto, seguramente has crecido en una familia en la que no te nutrieron emocionalmente, tus opiniones y sentimientos no fueron respetados y tus necesidades emocionales no fueron satisfechas adecuadamente. Con el tiempo, en lugar de arriesgarte a ser rechazada o criticada, aprendiste a ignorar sus necesidades y sentimientos, creyendo que “erran erróneos”. Quizás decidiste volverte “autosuficiente” y encontrar consuelo en el sexo, la comida, las drogas o el trabajo.

    Todo esto lleva a una baja autoestima. Para revertir estos hábitos destructivos, primero debes tomar conciencia de ellos. El obstáculo más perjudicial para la autoestima es el diálogo interno negativo. La mayoría de las personas no son conscientes de sus voces internas que las maltratan y las critican. Esa voz interior no es otra que la voz interiorizada de tus padres que, de forma inconsciente, has hecho tuya. No lo es. Aprende a gestionarla y cambiarla por la tuya propia.

  3. Aceptación

    La curación esencialmente implica la autoaceptación. Esto no es sólo un paso, sino un viaje de por vida. Las personas vienen a la terapia para cambiarse a sí mismas, sin darse cuenta de que parte del trabajo personal consiste en aceptarse a sí mismas. Irónicamente, antes de que puedas cambiar, tienes que aceptar la situación. Lo que resistes, persiste. Lo que aceptas, te libera.

    En la recuperación, descubrirás muchas cosas acerca de ti mismo que requerirán de aceptación. La vida misma presenta limitaciones y pérdidas a aceptar. Esto es madurez. Aceptar la realidad abre las puertas de la posibilidad. El cambio sucede entonces. No en la resistencia a la realidad sino en la aceptación de la misma. Surgen nuevas ideas y energía que antes estaban estancadas por la auto-inculpación y la lucha contra la realidad. Por ejemplo, cuando te sientes triste, solo o culpable, en lugar de castigarte o juzgarte por ello, tienes autocompasión, te calmas a ti mismo y tomas medidas para sentirte mejor.

    La autoaceptación significa que no tienes que complacer a todos por temor a no caer bien. Honras tus necesidades y tus sentimientos displacenteros (tristeza, rabia, miedo) y te perdonas a ti mismo y a los demás. Esta buena voluntad hacia ti mismo te permite ser auto-reflexivo, sin ser autocrítico. Tu autoestima y confianza aumentan y, en consecuencia, no permites que otros abusen de ti ni te digan lo que tienes que hacer. En lugar de manipular, te vuelves más auténtico y asertivo, y eres capaz de una mayor intimidad.

  4. Acción

    La toma de conciencia de todo esto sin acción no te llevará muy lejos. Para crecer, la autoconciencia y la autoaceptación deben ir acompañadas de un nuevo comportamiento. Esto implica asumir riesgos y salir de tu zona de confort.

    Puede implicar expresarte (cuando normalmente te callas), probar algo nuevo, ir sola a algún sitio o poner un límite a alguien o a algo. También significa ponerte límites internos, manteniendo un compromiso contigo misma o diciendo “no” a tu voz interior crítica u otros hábitos que quieras cambiar. En lugar de esperar a que los demás satisfagan todas tus necesidades y te hagan feliz, aprendes a tomar medidas para satisfacerlas tú y a hacer cosas que te den plenitud y satisfacción en tu vida.

    Cada vez que pruebas un nuevo comportamiento o te arriesgas, aprendes algo nuevo sobre ti y tus sentimientos y necesidades. Estás creando un sentido más fuerte de ti misma, así como de autoestima y confianza en ti misma. Esto se construye sobre sí mismo en un circuito de retroalimentación positiva frente a la espiral descendente de la codependencia, que genera más miedo, depresión y baja autoestima.

    Las cuatro As son una hoja de ruta. Aprende todo lo que puedas sobre la recuperación. Si quieres que te acompañe en tu recuperación, sólo tienes que decírmelo. Por favor, recuerda que tu recuperación es un viaje largo, en el que tendrás altibajos y a veces dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás, pero es posible. Sólo requiere de una cosa una vez sabes el camino: voluntad. No te olvides de ser amable contigo misma en tu viaje a ti misma. Para dejar de ser codependiente, sólo tienes que comprometerte contigo misma.

Fuente: https://www.whatiscodependency.com

Cómo Soltar las Expectativas Poco Realistas

Cómo se generan las Expectativas Poco Realistas

Si quieres saber cómo recuperarte después de haber crecido con padres narcisistas, lo primero que tienes que saber es que hay abuso emocional cuando un adulto pone expectativas no realistas en un niño y después le castiga, a través de palabras o acciones, por “no haber estado a la altura”.

La mayoría de los niños “cumplen” e intentan hacer lo que los adultos les piden. Los niños tienen el deseo de cumplir con las expectativas que se ponen en ellos. Quieren ganar la aprobación de las personas que les cuidan, a quienes quieren.

Cuando se crean sobre una niña expectativas poco realistas, no hay deseo de la niña por cumplir que pueda saltarse ese obstáculo. Para eso precisamente su padre o madre narcisista pone unas expectativas tan altas de forma consciente o inconsciente, para poder controlar y dominar a la niña bajo cualquier circunstancia y tener una excusa para retener el amor y el afecto que no puede dar porque no tiene tampoco para él/ella. Entonces las niñas se ven a sí mismas como defectuosas, internalizan la vergüenza (esto es vergüenza tóxica) por no cumplir con esas expectativas nada realistas. Las niñas, en especial las más pequeñas, no tienen la capacidad para distinguir que están en una situación de no-ganar hagan lo que hagan.

Es como un partido al que tú no querías ir pero te han invitado, a jugar a algo que no quieres porque ya sabes que el otro es mejor que tú, aún así te esfuerzas todo lo que puedes, siempre te ganan y te humillan por ganarte, haciéndote sentir que no vales nada.

Cuando estas expectativas no realistas se ponen sobre el niño en un momento de mucho estrés o en el de jugarse algo importante, el mensaje de que “Eres un fracaso” se graba en su cerebro y a nivel celular. Cuando estas expectativas no realistas se convierten en algo habitual en el tiempo, la presión del continuo mensaje de “No eres suficiente” puede suprimir el optimismo natural emocional de un niño.

Las Expectativas poco Realistas en las Hijas Adultas de Narcisistas

Como todas las personas, las hijas adultas de narcisistas interiorizan los mensajes de sus padres hasta convertirlos en mensajes propios, en su “voz interior”. Esto les lleva a vivir sus vidas con ese concepto propio tan pobre de “No soy suficiente” y a sentir mucha frustración por tener unas expectativas poco realistas, las mismas que tuvieron como referente en su infancia. Si alcanzan una meta profesional, en seguida la desvalorizan y buscan la siguiente, si les aumentan el sueldo, podrían cobrar más, si han adelgazado, siempre se puede perder otro kilo,… es infinito. También esperan demasiado de los demás, que les entiendan sin comunicarse, que les den lo que necesitan sin manifestarlo, que se les trate como si fueran de algodón porque son sensibles,… es interminable también. Lo mismo ocurre con el Universo: que se les conceda lo que quieren sin haberse esforzado, que todo sea muy fácil y llevadero,.. A nivel inconsciente, pretenden que el mundo les compense por una infancia muy dura. Si alguien les elogia, les cuesta asimilarlo y son extremadamente críticos consigo mismos. No se trata de una crítica constructiva, que sí que puede venir bien, sino de algo destructivo, que sólo es cruel y hace daño.

Cómo Renunciar a las Expectativas Poco Realistas para Recuperarte tras haber crecido con Padres Narcisistas

  1. Utiliza la técnica de Doble Estándar

    Esta técnica consiste en imaginar lo que le dirías a un amigo cercano o a un familiar que tenga la misma idea o creencia. Ya verás cómo, por lo general, dirías algo mucho más razonable, realista y proporcionado a otra persona que lo que te dirías a ti misma. Luego puedes practicar decir algo así de realista y compasivo contigo misma. Por ejemplo, imaginemos que has cometido un error en el trabajo y crees que esto te convierte en una terrible empleada. La expectativa poco realista subyacente es que no debes cometer errores en el trabajo. Si te preguntan qué le dirías a una amiga que estuviese en la misma situación, probablemente dirías algo como: “Todos cometemos errores a veces. Es parte de ser un ser humano y no una máquina”. Luego te repites a ti misma algo similar.

  2. Observa las Consecuencias de tus Expectativas

    Puedes considerar si una expectativa es útil para ti. Por ejemplo, podrías considerar:

    “¿Me ayuda la expectativa a ser quien quiero ser? ¿Me ayuda a ir a donde quiero ir? “”¿Está al servicio de lo que me importa, como una buena relación, seguridad o metas profesionales o académicas? “.

    Si no es así, puedes reconocer esto y decirte algo así como: “Esta expectativa no me ayuda ahora”. Esto podría ser una pérdida, algo que también puedes hacer consciente. Soltar la expectativa no será fácil porque se trata de un hábito arraigado. Si lloras su pérdida, te lo facilitarás.

    A menudo, las expectativas poco realistas no nos motivan a esforzarnos, como quizás hayas podido creer. Si te pones un listón demasiado alto de hecho lo que ocurre es todo lo contrario, inconscientemente te estás poniendo límites para no ir a por lo que sí podrías conseguir.

    Si la expectativa está en tu contra, mira si puedes llorarla y soltarla.

  3. Practica la Compasión

    Cuando renuncies a algo o aflojes el control sobre creencias malsanas, te ayudará tener compasión, tanto con los demás como contigo mismo. Esto incluye “paciencia, franqueza y gentileza”, igual que tratarías a un niño herido.

    Por ejemplo, si tu pareja te decepciona, reconoce la decepción y la tristeza que sientes. Si es algo que quieres hablar, puedes comunicarle que ha herido tus sentimientos. Cuando hablas con compasión y comprensión, las personas están mucho más dispuestas a escuchar.

    En lugar de decirte a ti mismo: “No puedo creer que arruinase mi presentación. Soy un fracaso”, puedes reconocer tus sentimientos y sentir curiosidad por lo que no funcionó, qué sí funcionó y cómo mejorarás la próxima vez. Muchas cosas en la vida son cuestión de práctica. Si no tienes juicios sobre ti mismo a lo blanco/negro sino que simplemente practicas y eres compasivo contigo mismo, las presentaciones saldrán cada vez mejor.

  4. Dale espacio a la Flexibilidad en tu Vida (practicar Yoga te Ayudará a esto)

    Ser flexibles supone adaptarse a las circunstancias cambiantes. Por ejemplo, en lugar de decirle a tu compañero de piso: “Dijiste que limpiarías la cocina. ¡Teníamos un trato!” puedes reemplazarlo por: “Parece que no pudiste limpiar la cocina. ¿Podrías trabajar en ello? ¿Necesitas mi ayuda? ”. Comunicas tus necesidades al otro de forma asertiva y le das la oportunidad de escuchar y tomar una decisión sobre cómo responderlas.

    Si quieres saber cómo recuperarte después de haber crecido con padres narcisistas, puedes empezar por soltar las expectativas poco realistas y crear nuevas reglas y creencias que realmente inspiren, apoyen y te sirvan tanto a ti como a tus relaciones con los demás.

Fuente: https://psychcentral.com