El Peligro que Hay en la Falsa Positividad

En la actualidad, el campo de la psicología puede parecer falso. Instagram, Facebook y otras redes sociales, libros de autoayuda, meetups sobre positividad, cursos de empoderamiento,..  sólo hablan sobre lo que llaman energía “positiva”, sobre no permitirte tener energía o pensamientos negativos, sobre rodearte sólo de personas positivas y de “buen rollo”. Si quieres hacer psicoterapia después del abuso narcisista, esto no te servirá para sanar.

A menos que vivas en una burbuja o en Marte, esto no sólo es poco realista, sino que también es una receta para no crecer o darte de cuenta de quién eres realmente, abrazar tu Verdadero Yo. Si intentas trascender o evitar experiencias emocionales difíciles o incómodas, puedes permanecer emocionalmente atrofiado. Hacer esto utilizando como “tapadera” la espiritualidad se conoce como atajo espiritual. Nos guste o no, abrazando “partes feas” de nuestra humanidad (lo que en terapia Gestalt se conoce como la sombra) es cuando se puede dar el crecimiento personal. Los sentimientos de decepción, vergüenza, irritación, resentimiento, rabia, celos, miedo, envidia,… son en realidad momentos muy claros que nos enseñan, son mensajeros que nos dicen, con una enorme claridad dónde nos enganchamos, dónde hay una herida de tu niña interior.

Las emociones son como banderas que indican una oportunidad para que aprendamos. Situaciones como el desafío, la incomodidad, el conflicto,.. dan lugar a emociones como el odio, la tristeza, la depresión o la ansiedad. Enfocados de una forma concreta,  son caminos para el crecimiento y el cambio. Podemos explorar y aceptar las partes de nosotros mismos que la sociedad, el sistema o la familia de origen nos instaron a mantener escondidas, por ser “feas”. En realidad, cualquier emoción sólo es intolerable en otros para las personas que no se las permiten a sí mismas o que las niegan. Es decir, una persona que no tolera el odio de los demás es más que probable que también sienta odio pero no se permita a sí mismo reconocerlo o aceptarlo. Para las personas que las aceptan y gestionan, las experiencias dolorosas o incómodas les permiten crecer en sus vidas, transformarse y estar mejor consigo mismas, más en paz.

La falsa positividad puede perpetuar gran parte del estigma en torno a las enfermedades mentales. Alentar a alguien que tiene depresión clínica (grave o leve) a centrarse en lo positivo, no es útil y puede hacer más daño que beneficio. Este consejo puede reforzar la sensación de que tienen la culpa de lo que les pasa, aumentando su dolor.

Las personas no acuden a terapia porque todo en su vida va de maravilla. Están atrapadas en un patrón de emociones negativas, y parece que no pueden liberarse. A veces necesitamos un tercero imparcial que nos ayude a ver de qué estamos huyendo o nos desafía a enfrentar lo que no estamos dispuestos a sentir. Los amigos y seres queridos no pueden hacerlo porque serían demasiado subjetivos. Hacer este trabajo  no es fácil pero  puede llevar a un cambio duradero. Si estás buscando psicoterapia después del abuso narcisista, has de saber que una buena psicoterapeuta sabe recoger y aceptar todas las emociones de una persona a la que acompaña, devolviéndole, a través del mirroring, una visión más realista y más completa de sí misma.

En realidad, no hay nada que HACER nada con estas emociones. Simplemente es necesario reconocer estos sentimientos, SENTIR la tristeza, el resentimiento o los celos sin intentar cambiar la experiencia. Debemos permitirnos desarrollarnos, ser testigos de emociones que inundan nuestro sistema, respirar en los lugares de nuestros cuerpos donde estamos atrapadas. Si hacemos esto, experimentamos un ablandamiento (entendido como abrazar la ternura en lugar de estar en la dureza) cuando dejamos espacio para todas las emociones, no solo aquéllas que son agradables.

Si podemos permitirnos que el espacio y la aceptación sean más amplios, experimentaremos la vida al máximo. Estar vivo significa aceptar las dos polaridades que todos tenemos: no hay luz sin oscuridad, no hay alegría sin tristeza, no hay placer sin dolor. Si escapamos de ciertas emociones manteniéndonos ocupados, expresando falsos positivos o abusando de sustancias que alteran el estado de ánimo, estamos eliminando la mitad de nuestra existencia. Cuando nos detenemos y honramos las emociones difíciles, tenemos la oportunidad de vivir plenamente e integrar todas las partes de nosotros mismos. Estos sentimientos nos atormentarán hasta que dejemos de huir de ellos y de la verdad de quiénes somos en realidad.

La próxima vez que sientas rabia, miedo o tristeza, te invito a hacer una pausa, quedarte quieta y en silencio y dejarte sentir esa emoción. Observa la sensación en tu cuerpo y respira profundamente en ese espacio. Si quieres, puedes colocar una mano en la parte del cuerpo en la que sientas esa emoción, como el pecho, el estómago o la garganta. Es displacentero atravesar esto, pero una vez lo haces, te invade un enorme bienestar.

También es importante que te responsabilices de tus emociones y sentimientos. Nadie puede hacer sentir a nadie de una manera particular. Puede parecer que alguien más nos está provocando, pero la fuente de incomodidad está siempre dentro. Culpar de tu enfado o resentimiento a otra persona es una manera muy fácil de evitar el trabajo interno y de no responsabilizarte de tus emociones y, por extensión, de tu propia vida.

El camino de la individuación lleva a la integración total de todas las facetas del yo, de tu Yo Verdadero: bueno, malo, feo y regular. Sólo son etiquetas, en realidad no significan nada.

No te desanimes por los momentos difíciles y las emociones displacenteras, y no los alejes ni disminuyas tu experiencia propia o la de otra persona fomentando la falsa positividad. Descubrir y comprender cuál es tu Yo Verdadero es un viaje de por vida que exige el rechazo de las actitudes convencionales y la máscara de la positividad. June Singer, psicóloga estadounidense, lo expresó de esta manera:

Es fácil decir “Sé tú misma”, pero otra cosa es saber quién eres realmente. ¿Cómo puedes ser tú misma si en realidad no te conoces? Por lo tanto, el proceso de individuación se convierte en una búsqueda del autoconocimiento.

Fuente: https://humanparts.medium.com

Si quieres empezar psicoterapia después del abuso narcisista, uno de los primeros pasos es aceptar todas tus emociones, que están ahí para algo, no sólo las “positivas”.

El Trance Hipnótico de un Narcisista: Cómo Romper el Hechizo

Si alguna vez te has relacionado con un(a) narcisista te darás cuenta de que hay algo diferente en estas personas. Debido a que son profundamente inseguras, necesitan reafirmar constantemente su poder y su valor a través de los demás. A un nivel inconsciente, saben que necesitan de los demás para “sobrevivir” emocionalmente, ya que son como niños y no son autónomos a nivel emocional. Son muy encantadores y pueden llegar a resultar hipnotizantes. Una vez te consideran un “target” no es fácil que te suelten…ni tú a él/ella.

Cómo Hipnotizan las Narcisistas

Los narcisistas tienen una técnica principal para ponerte en trance: se hacen con el control. Te atraen a escucharlos mientras hablan sobre ellos mismos o sobre alguna otra cosa relacionada con ellos.

Suelen ser personas carismáticas, con lo que se convierten en el centro de atención con facilidad. A menudo son interesantes, inteligentes, rápidas e ingeniosas, con lo que se convierten en “centros de mesa”. Poco a poco, te empujan a su órbita haciendo que te concentres en ellas. Comienzas a tener una actitud pasiva y a estar entretenido.

De forma progresiva, vas perdiendo personalidad, te das cuenta de que estás de acuerdo con él/ella sobre todo, que se ha convertido en una especie de “líder” para ti y tú en su abnegada audiencia.

A diferencia de un narcisista encubierto, un psicópata o un sociópata (que suelen ser seductores compulsivos), un narcisista descubierto no intenta que te sientas querida, sino que te hacen sentir que la vida es buena porque eres su admiradora y “fan” más fiel. Puede parecer que en momentos concretos te apoya o te ayuda, pero no es real. Primero porque tú le ayudas y apoyas mucho más, con lo cual son migas para el narcisista (que es consciente de que, aunque sea poco, algo tiene que dar) y segundo porque muchas veces se ofrece “de palabra” pero a la hora de la verdad no estaría dispuesto a hacer gran cosa por ti.

Una vez has renunciado a tu voluntad independiente y te has convertido en una extensión o suministro narcisista, estás como hipnotizado. Como psicoterapeuta que sabe de narcisismo, creo que hay una relación directa entre el estado hechizante y el trauma bonding.

Cómo te Mantienes Hipnotizada por un Narcisista

Debido a que el hipnotismo tiene grandes poderes para persuadir, puedes terminar queriendo prolongar la sensación de estar en la órbita del narcisista. Te persuadirá para que sientas que quieres hacerte su amiga/pareja, que quieres ser como él y que quieres ayudarle.

También es necesario que tengas en cuenta que, si a estas alturas del cuento de vuestra relación, aún no te has dado cuenta de que “pasa algo raro”, es más que probable que tú seas codependiente. Si para una narcisista, todo va acerca de ella, para un codependiente, todo va acerca de la otra persona. Por eso hacen tan buena pareja. En realidad, son dos polaridades de personalidades humanas. Una persona equilibrada tiene un cierto grado de egoísmo y egocentrismo y también cierto grado de dar y estar por los demás. La mayoría de las personas tienen una tendencia hacia lo uno o lo otro pero en el caso de las personas narcisistas y codependientes se trata de algo extremo.

Si terminas relacionándote regularmente con un narcisista, entrarás en SU mundo en SUS términos. Terminarás interpretando las cosas en términos de lo que diría o haría el narcisista.

Pero la vida en ESTE mundo es una calle de sentido único. Tú eres el público y ella es la estrella. En su mundo, lo que importa es “proyectar una imagen ideal que no es real” y no sentir que alguien sea superior a ella. Por eso terminan relacionándose de forma íntima con personas codependientes, que son:

  • Son fáciles de hipnotizar: el narcisista repite la manipulación que a una codependiente ya le hizo su padre/madre en la infancia.
  • Suelen mantener un “bajo perfil”: al que se les condiciona y obliga desde la infancia, lo cual permite a la narcisista “brillar”.
  • Ponen el foco de la atención en la otra persona, rara vez en sí mismos.

Rompiendo el Hechizo de la Narcisista

Romper el hechizo es duro. Una psicoterapueta que sabe de narcisismo puede ayudarte a ello. Te importa mucho lo que la narcisista piensa de ti. Y dado que has renunciado a tu sentido de ti mismo, te resulta muy difícil ver la situación de una forma objetiva. Si trabajas para una persona así, tienes una necesidad aún mayor de mantener el status quo.

Hay algunas cosas en las que centrarte que te ayudarán a identificar tu estado de trance hipnótico y, al hacerlo, cambiarlo. También podría ser de gran ayuda para ti hacer terapia con una psicoterapeuta que sabe de narcisismo.

  • Si acabas de conocer a un narcisista y caes bajo su hechizo, puedes dejar el encuentro sintiéndote emocionada, como “de subidón”. Esto es sólo el principio,a esos subidones les seguirán bajones, y así una y otra vez, es una montaña rusa emocional. Con el paso del tiempo, esta dinámica no será sana para ti ni a nivel psicológico ni a nivel emocional. Hay posibilidades de que desarrolles ansiedad, depresión leve o ambas.
  • Nunca puedes estar en el centro de atención cuando estás cerca de una narcisista. Incluso cuando parece estar enfocada en ti, realmente se trata de ella. Pero a veces todos tenemos que ocupar un lugar central en una conversación o en una reunión. Si lo intentas, será algo difícil e incómodo, como si de alguna manera no saliera bien. Comenzarás a sentir tristeza y frustración. Escucha estos sentimientos. Tus emociones te están dando un mensaje sobre esta persona.
  • Si estás en una relación con un narcisista, tarde o temprano comenzarás a sentir que nunca se te escucha y que no hay una conexión real o un intercambio de ideas fácil. Una forma en la que puedes darte cuenta de esto es que tendrás que ver a otra persona para tener una conversación real. Cuando llamas a ese otro amigo/amiga y por fin te sientes escuchado/visto. Cuando hagas esto consciente, habrás roto el hechizo.

Fuente: https://blogs.psychcentral.com

Patrones de Relación Disfuncionales

Qué es un Patrón de Relación Disfuncional

¿Repites los mismos patrones de relación disfuncionales, aunque te dejan frustrado y dolido? Algunos ejemplos de patrón de relación disfuncional son:

  • Tener una relación codependiente. En ella, una de las personas intenta arreglar, ayudar o salvar a la otra en lugar de simplemente aceptarla.
  • Una persona que tuvo una madre emocionalmente indisponible repite esto ella con sus hijos, no está emocionalmente disponible para ellos.
  • Un hijo cuyo madre era alcohólica tiene varias relaciones de pareja con mujeres que también son alcohólicas
  • Una hija en cuya familia de origen presenció agresiones (verbales y/o emocionales y/o físicas) de uno de sus padres al otro, acaba en relaciones en las que es maltratadora o víctima de abuso por su pareja.

En la superficie, esto no tiene ningún sentido. Nadie que haya crecido en una familia disfuncional o haya sido traumatizado quiere repetir estos patrones. Entonces, ¿por qué ocurre? Si quieres saber cómo curar después de una relación con una narcisista, seguramente venga de un patrón disfuncional de infancia.

Porqué Repetimos Patrones de Comportamiento Destructivos

Hay varios factores diferentes que contribuyen a nuestra tendencia a repetir patrones de comportamiento destructivos:

  • Repetimos lo que es familiar. De forma inconsciente, repetimos comportamientos destructivos porque nos resultan familiares y sabemos qué esperar de ellos. Esto es tu zona de confort, incluso aunque se trate de un patrón como el del maltrato. Es “el diablo que conoces” y a menudo lo elegimos por encima de lo desconocido.
  • Repetimos lo que aprendimos de niñas. Las creencias, las habilidades para afrontar y los patrones de comportamiento que aprendimos en la infancia se afianzan profundamente porque los aprendimos cuando éramos vulnerables y nuestros cerebros no estaban completamente desarrollados. Y después de años de usarlos, son difíciles de cambiar. Por ejemplo, si en tu familia de origen había un patrón de evitar el conflicto, eso es lo que harás hasta que aprendas en terapia a afrontar y gestionar el conflicto. Los conflictos simplemente se dan a lo largo de la vida con otras personas (parejas, amigos, compañeros de trabajo,..). Pretender lo contrario es una fantasía. De lo que se trata es de cómo abordamos estos conflictos.
  • Repetimos lo que fue traumático en un esfuerzo inconsciente para cambiar el resultado, cambiar nuestra historia. Si te sentiste rechazada, no querida o impotente de niña, es más que probable que de adulta tengas experiencias y relaciones en las que te sientes de manera similar en un esfuerzo inconsciente para cambiar el resultado: sanarte a ti misma obteniendo la aceptación o el amor de tu padre/madre (a través de tu pareja) o sintiéndote con el control de la situación, en lugar de impotente. La ironía es que escogemos personas que nos acaban tratando como lo hicieron nuestros padres y seguimos desempeñando el rol asignado en la familia, como lo hicimos en la infancia y recreamos el mismo resultado, no uno diferente.
  • Pensamos que merecemos sufrir. A los niños traumatizados (a los que se llama “chivos expiatorios”) a menudo se les dice que son malos y que merecen ser abusados ​​o que son la razón por la que papá, el bebe o la familia tiene tantos problemas. E incluso si no son culpados directamente, interiorizan la vergüenza de su familia y se culpan a sí mismos por todo lo que intuyen que “está mal”, los problemas y secretos de la familia. Su autoestima fue seriamente dañada, por lo que realmente, para justificar lo mal que se sienten, creen que se lo merecen.

Repetimos lo que no Sanamos

Los patrones de relación disfuncionales se aprenden y pasan de una generación a la siguiente. Las nacidas en familias disfuncionales, como la familia narcisista (una en la que el padre, la madre o ambos tienen Trastorno Narcisista de la Personalidad), repetiremos el tipo de relaciones disfuncionales y las dinámicas hasta que sanemos el trauma subyacente y nos sintamos dignas de ser amadas y tratadas con respeto y amabilidad.

Repetimos dinámicas de relaciones disfuncionales porque son familiares. Incluso cuando sabes que “algo está mal” o no es sano ni nutriente para ti, es difícil cambiarlo. Es más fácil seguir haciendo lo que siempre has hecho que aprender y aplicar nuevas herramientas y recursos personales.

Esto es especialmente cierto en situaciones estresantes. Cuando tu sistema nervioso se colapsa, el cuerpo se inunda de adrenalina y sientes tus emociones fuera de control, es extremadamente difícil comportarse de una manera diferente. Esto se debe en parte a nuestra neurobiología, de lo que estamos hechos.

Rompiendo Viejos Patrones

Podemos romper viejos patrones, pero cuanto más haya hecho algo, haya sentido algo o pensado en algo, más fuertes serán esas conexiones neuronales, y más difícil será romperlas. Se trata de “volver a cablear tu cerebro”, formar nuevas conexiones neuronales para que los nuevos pensamientos y comportamientos se conviertan en la norma. Cuando eliges responder de manera diferente o pensar de manera diferente, estás creando nuevas vías neuronales y, con la repetición, se convertirán en las formas preferentes y, poco a poco, más cómodas de actuar y pensar.

Si quieres saber cómo curar después de una relación con una narcisista, puedes empezar por cambiar tus viejos patrones relacionales.

Formas de comenzar a cambiar tus Viejos Patrones

  1. Ser más consciente de los patrones de relación en tu familia de origen. Éstos se han convertido de forma inconsciente en los modelos, los “mapas” para todas tus relaciones futuras. Puede resultarte útil leer sobre narcisismo en el caso de que te hayas criado en una familia narcisista, escribir un diario sobre sus experiencias infantiles y/o sobre cómo te sientes día a día con lo que te pasa, o hacer terapia con una terapeuta que pueda ayudarte a hacer conscientes las reglas y roles asignados a cada miembro en tu familia de origen.
  2. Reflexionar sobre tu propio comportamiento. También es importante ser consciente de tus pensamientos, sentimientos y comportamientos y comprender el papel/rol que desempeñas en tus relaciones disfuncionales. En última instancia, tú eres responsable de tus propias acciones y de aprender formas más saludables de resolver problemas, satisfacer tus necesidades y gestionar el estrés.
  3. Incorporar nuevos recursos personales. Para cambiar nuestros patrones de relación, también debemos cambiar nuestro comportamiento. Esto podría incluir aprender habilidades de comunicación asertivas, aprender a gestionar nuestras emociones y practicar el autocuidado de forma regular.
  4. Ser paciente contigo mismo. Hacer cambios significativos requiere mucha voluntad por tu parte. En realidad, no vas a cambiar los patrones de tantos años en cuestión de semanas o meses. Sé amable contigo mismo mientras haces cambios y los integras poco a poco en tu vida.
  5. Disfrutar del camino. A las niñas a las que se somete durante mucho estrés y presión en su infancia y se les da el mensaje de que tienen que ser “perfectas” para que se las quiera, cuando comienzan un proceso personal de terapia, tienden a pensar que se trata de una carrera de obstáculos en la que tienen que esforzarse mucho para llegar rápido a una meta en la que por fin están “arregladas” y así son dignas de amor. Esto es neurótico y es una repetición inconsciente de lo que ocurrió en su infancia. No hay una meta a la que tienes que llegar ni tienes que “arreglarte” a ti misma. Más bien se trata de un camino vital diferente que te llevará a otros lugares. Ya eres digna de amor y te mereces disfrutar todo lo que puedas de ese camino que es tu vida.

Si quieres saber cómo curar después de una relación con una narcisista, no importa dónde te encuentres en tu viaje hacia la curación y la creación de nuevos patrones de relación. Hay esperanza. ¡El cambio es posible! ¿Cuándo quieres dar el primer paso?

El Vacío Emocional

Sentirse vacío de vez en cuando puede ser una parte normal de la condición humana. Pero si experimentas sentimientos persistentes de vacío, esto puede ser algo muy incómodo con lo que estar.

¿Cómo sientes el Vacío? ¿Te ocurren varias o todas estas cosas?

  • No tienes un sentido de propósito.
  • Percibes una falta de sentido en tu vida.
  • No estás contento, pero tampoco estás particularmente triste.
  • Si alguien te preguntara cómo te sientes, podrías decir: “No lo sé”.

Te resulta difícil reconocer sentimientos o emociones. Tu cuerpo está dormido o anestesiado la mayor parte del tiempo.

¿Qué causa los sentimientos de Vacío Emocional?

Nadie lo sabe a ciencia cierta, y puede haber más de una causa. Una razón común por la que puedes sentirte vacía es la autoalienación: sentirte como una extraña para ti misma. Esta sensación se desarrolla con el tiempo, generalmente como resultado de alejar las emociones no deseadas.

Nuestras emociones son un aspecto importante de nuestra experiencia de nosotros mismos y de nuestra calidad de vida, sin embargo, la mayoría de nosotros tenemos un cierto grado de dificultad para permitirnos tener ciertos sentimientos. La rabia es una emoción que muchas personas intentan no experimentar. La tristeza es otra de ellas.

¿Qué pasa con nuestros sentimientos cuando nos negamos a reconocerlos? Puede ocurrir que nuestro cuerpo nos avise de ello, con enfermedades que lo manifiestan, también que esa falta de gestión nos lleve a sentirnos alienados. El resultado es que nos sentimos vacias. Tenemos pulso, pero no estamos realmente vivas. La vida es una experiencia emocional.

Si te has criado en una familia disfuncional en la que no te enseñaron a expresar y a gestionar tus emociones, es probable que experimentes una polaridad en este tema: o bien reprimes, niegas, ocultas,.. tus emociones y te sientes vacío o bien entras en ellas de una forma abrupta y no sabes qué hacer, como un niño que se abruma con sus propias emociones. Sueles estar en un extremo u otro, sin experimentar un gris en el que las expresas y gestionas, sin ignorarlas ni que te atrapen.

Sugerencias para Salir del Vacío Emocional

  • Deja de buscar fuera de ti un sentido de propósito. Tu propósito surge de tu singularidad. No es algo que flota alrededor de la tierra, como una nube, esperando que lo encuentres. Si no tienes una idea clara de quién eres, puede ser difícil sentirte en contacto con tu propósito. Eres única e irrepetible. Tienes una historia de la que eres la protagonista.
  • Hazte esta pregunta: “¿Quién es la persona que experimenta este sentimiento de vacío?”. Tu Yo Auténtico es la persona que llora cuando está triste, y se ríe cuando le hacen cosquillas. Es tu Yo Auténtico yo el que quiere habitar el vacío, llenándote de significado, propósito y conexión. Comienza donde estás, imagina que es el kilómetro 0 de tu camino. Alguien se siente vacío. ¿Quién es ese alguien?
  •  Pregúntate a ti mismo cómo te sentirías si no te sintieras vacío. Mira tu vida: pasado, presente y futuro. ¿Qué surge cuando lo piensas? Emociones displacenteras, como la rabia, la decepción o la desesperación, te muestran lo que podría estar escondido bajo una manta de vacío. ¿Te estás protegiendo de algo que preferirías no saber, no hacer consciente? Te invito a que mires dentro de ti con curiosidad y sin prejuicios, de forma compasiva y no acusadora. Si tu familia de origen proyectaba sus prejuicios y su culpa en ti, es probable que hoy en día te hagas esto a ti mismo. Puedes vivir bajo otros parámetros más amables para contigo mismo.
  • Abraza tus emociones, cualesquiera que sean. Esto es lo mismo que abrazarte a ti misma. Aunque las emociones no son literalmente una parte de ti, porque son transitorias, sí forman estado confiable de ti en este momento. Cómo te sientes en un momento dado es el camino que te conecta con tu Yo Auténtico. Poco a poco, transita la emoción que sea que tengas y acompáñate en ella con compasión. Las emociones son guías que están ahí para darte un mensaje. Si no las sientes, es cuando ese mensaje aparece “vacío”.
  • Conecta con otras personas. Considera compartir tu sentido de vacío con otra persona. Puede ser un amigo de confianza, un(a) terapeuta o un grupo terapéutico. Si resistes o niegas ese vacío, se hará más grande. Si lo reconoces y le das espacio, acabará por desaparecer para volver de nuevo lo justo.
  • Quiérete. No puedes estar más cerca de otra persona que de ti misma. Sé honesta y amable contigo misma, en lugar de acudir a otras personas para que te rellenen ese vacío. Los demás te pueden apoyar pero no son una parte de ti. Tú eres única y entera.
  • Sácate de encima la vergüenza tóxica. No hay nada inherentemente malo en ti. Es difícil estar cerca de alguien a quien desprecias, y la vergüenza (si es algo permanente y no una emoción transitoria) te alienta a rechazarte a ti mismo.
  • Prueba la psicoterapia con una terapeuta que sabe de narcisismo. Una buena terapeuta sostiene un espejo metafórico (lo que se llama el “mirroring”), ayudándote a verte con más amplitud y aceptarte y apreciar quién eres.
  • Haz terapia corporal. Las tensiones y bloqueos que tienes en el cuerpo tienen que ver con temas emocionales que se han quedado ahí atascados. Se trata de una acumulación de energía que está atrapada. Si haces terapia corporal, contribuirás a liberar esa energía y a sentirte mejor contigo mismo.

No tienes que vivir tu vida sintiéndote vacía si no quieres. Te mereces una buena relación contigo misma y una vida significativa y con propósito. El primer propósito eres tú y el resto llegará solo de forma natural. Deja que este artículo llegue a esa parte de ti que está debajo de la superficie, esperando volver a conectar y disipar esos sentimientos de vacío.

Fuente: https://www.goodtherapy.org.

Cómo Afecta a una Persona Haber Sido Criada por un Padre/Madre Narcisista

¿Por qué importa si un padre o una madre son narcisistas? ¿Cómo le afecta eso a un niño? Es posible que te estés haciendo estas preguntas si eres una persona que comparte la crianza con un ex que tiene Trastorno Narcisista de la Personalidad; has sido criada por una madre narcisista; o si estás en una relación con una persona que sospechas que puede ser narcisista y estás buscando tratamiento después del narcisista.

El Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) se malinterpreta cuando se aplica a alguien que es simplemente egocéntrico, arrogante y todo gira en torno a él mismo. Si bien estos rasgos son molestos y no es divertido estar cerca de una persona así, el narcisismo es un trastorno más profundo y destructivo que tiene efectos devastadores en las personas que tienen relaciones con el/la narcisista. Es un trastorno difícil de tratar, si no imposible. Las piedras angulares del trastorno son el delirio de grandeza, la falta de empatía y la incapacidad de sintonizar con el mundo emocional de los demás.

Entonces, ¿cómo afecta a una niña haber sido criada por al menos un(a) Narcisista?

  • El niño no se siente escuchado o visto. Al niño se le dará el mensaje de que no es importante ni bien recibido y que lo mejor que puede hacer es “molestar” a sus padres lo menos posible.
  • Los sentimientos de la niña no son reconocidos. A la niña no se le permite expresar emociones o sentimientos, con lo que aprende a ocultarlas a través de diferentes mecanismos de defensa (represión, introyección, deflexión,…)
  • El niño será tratado como un accesorio/extensión del padre/madre narcisista con el consentimiento del otro (muy probablemente, codependiente) en lugar de como una persona. Este fenómeno se denomina cosificación o despersonalización.
  • La niña será más valorada por lo que hace que por lo que es como persona. Por ello, muchas niñas adultas son muy exigentes consigo mismas y se ponen muchos objetivos a alcanzar, creyendo que así serán queridas.
  • El niño no aprenderá a identificar o confiar en sus propios sentimientos y su percepción de la realidad y crecerá con una duda paralizante. Esto es debido a muchas técnicas de abuso/maltrato ejercidas por el padre narcisista, encubiertas o descubiertas, como por ejemplo, el gaslighting.
  • Al niño se le enseñará que su imagen es más importante que cómo se siente. En la familia narcisista hay una preocupación extrema por los que piensan los demás y por “quedar bien” en cualquier situación. Esto es un prioridad con respecto a cómo se sienten los miembros o a que puedan expresarse o ser ellos mismos.
  • A la niña se le asignarán una serie de roles en la familia narcisista elegidos por el padre/la madre narcisista y no se le permitirá desarrollar un Verdadero Yo.
  • Se enseñará al niño a guardar secretos para proteger a los padres y a la familia. En la familia narcisista hay secretos relacionados con el trauma, que lleva al abuso/maltrato y que se pasa de generación en generación. El secreto o secretos de la familia pueden estar relacionados con una adicción, incesto, violación,…
  • No se alentará a la niña a desarrollar una identidad propia sino que se la convertirá en una persona dependiente crónica (hasta que empiece terapia) de la validación/aprobación de sus padres y posteriormente proyectará esta necesidad de validación en los jefes, parejas, amigos,…
  • El niño se sentirá emocionalmente vacío y no alimentado emocionalmente. La mayoría de los niños adultos que han crecido en familias narcisistas se sienten vacíos por dentro y faltos de autoestima. Esto se debe a que no se les enseñó a gestionar y expresar sus emociones, algo que es fundamental para el desarrollo sano de un ser humano y tampoco se les dio mucho amor, con lo que se encuentran con dificultades para quererse a sí mismos.
  • La niña aprenderá a no confiar en los demás. Todas las experiencias que tiene la niña en su infancia, sobre todo hasta los 7 años, se quedan grabados a nivel somático y a nivel celular. Como durante su infancia es constantemente rechazada, humillada, abandonada,… por sus padres narcisistas, inconscientemente, crecerá con la idea de que no puede confiar en los demás.
  • El niño será usado y manipulado por la madre narcisista. Esto lo convertirá en una persona altamente manipulable como adulto, que encajará con perfiles de personas que tienden a ser muy manipuladoras, entre los que están los narcisistas, psicópatas y sociópatas, repitiéndose las dinámicas de infancia.
  • A la niña se la obligará a estar disponible para el padre narcisista, en lugar de al revés, como debería ser. Los padres narcisistas, como no vieron sus necesidades satisfechas en su infancia, utilizan a sus hijas para satisfacerlas en lugar de lo que sería lo natural, que es que el padre esté disponible para la niña.
  • El niño no tendrá un desarrollo emocional. Los padres/madres narcisistas no saben gestionar sus propias emociones, por eso no pueden acompañar a sus hijos para validarlas y gestionarlas. El adulto, a menos que lo trate en terapia, tendrá un bloqueo y un vacío emocional.
  • La niña se sentirá criticada y juzgada, en lugar de aceptada y querida. Las madres narcisistas no saben querer ni aceptar ni a sí mismas ni a los demás, incluidas sus hijas. Serán demasiado exigentes con ellas para poder controlarlas y dominarlas y les pondrán etiquetas, juzgándolas, de las que no las dejarán salir, como “tonta”, “sensible”, “loca”, “desequilibrada”. Todo ello son proyecciones, que es un mecanismo de defensa. Así es como en realidad se siente la madre y utiliza a la hija para proyectar sus propios sentimientos de inadecuación.
  • El niño se frustrará tratando de buscar amor, aprobación y atención en vano. Al hijo de un padre narcisista se le dice demasiadas veces “no” a todo lo que pide, como ser dependiente que es por naturaleza. Esto hace que, como adultos, tengan el umbral de la frustración demasiado alto y tiendan a no pedir o no intentar nada por temor que la respuesta sea otro “no”.
  • La niña crecerá sintiendo que “no soy lo suficientemente buena”. La madre narcisista le enviará mensajes, de forma directa o indirecta, que dicen precisamente eso. Como adulta, tenderá a sentir que “no es suficiente” como persona en cualquier área de su vida y se esforzará mucho (demasiado) por llegar a un estándar imposible que ella misma se ha fijado.
  • El niño no tendrá un modelo a seguir para tener relaciones sanas. Al tener un modelo de relación tóxico, tenderá a tener este tipo de vínculos en su edad adulta pensando que ser utilizado o abusado es “lo normal” y que eso es “amor”.
  • A la niña no se le permite poner ningún tipo de límite en la relación con sus padres narcisistas y decir que “no” es algo por lo que se le castiga severamente. En su edad adulta, esta niña tendrá dificultades con poner límites apropiados en sus relaciones con los demás.
  • El niño no aprenderá a cuidarse a sí mismo de forma sana, sino que se volverá codependiente, tendiendo a priorizar cuidar a los demás por encima de cuidarse a sí mismo.
  • El niño tendrá dificultades con la independización emocional necesaria del padre narcisista a medida que crezca. A estos niños no se les deja crecer y madurar, sino que se les mantiene en un estado emocional de niños eternos, (por eso a los hijos de narcisistas se les llama los “niños adultos”) creando lo que se llama el vínculo de fantasía.
  • A la niña se la entrenará para buscar la validación externa frente a la validación interna. Esto le llevará a no creer en sí misma y poner su valía en la opinión subjetiva de los demás, especialmente figuras de autoridad (jefes, profesores,… y parejas).
  • El niño recibirá un mensaje mixto y de locos de “hazlo bien para hacerme sentir orgulloso” como una extensión del padre, “pero no lo hagas demasiado bien y me superes a mí“.
  • La niña puede experimentar celos de la madre narcisista si la madre cree que es mejor que ella en algo. Las narcisistas suelen competir y compararse y su ego no les permite reconocer como mejores que ellas a nadie, especialmente a sus propias hijas.
  • Al niño no se le enseña a darse reconocimiento a sí mismo cuando se lo merece. Se minimizan sus logros, del tipo que sean. El adulto tenderá a hacer lo mismo, viéndose a sí mismo bajo la luz más negativa posible.
  • En última instancia, la niña sufrirá Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo, depresión y/o ansiedad en su edad adulta, que son secuelas de todo el trato recibido en su infancia y que la adulta repite consigo misma de forma inconsciente.
  • El niño crecerá creyendo que no es digno de ser querido, porque “si mis padres no me quieren, ¿quién me va a querer?. En sus relaciones de pareja, o bien serán contradependientes o bien acabarán con personas con perfiles narcisistas, psicópatas y/o sociópatas.
  • Una madre narcisista a menudo avergüenza y humilla a la niña, que crecerá con una baja autoestima.
  • El niño a menudo se convertirá en un gran triunfador o auto-saboteador o una mezcla de ambos.
  • La niña necesitará psicoterapia para recuperarse del trauma y tendrá que convertirse en el propio padre y madre (lo que se denomina auto-paternaje y auto-maternaje) de su niña interior herida en su edad adulta, para así por fin, salir del bloqueo en su desarrollo y darse a sí misma lo que su padre/madre narcisista no pudo darle para madurar y prosperar en su vida adulta.

Haber criado por un padre narcisista es emocional y psicológicamente abusivo y causa efectos debilitantes y duraderos en los niños. A menudo, los profesionales lo pasan por alto, ya que los narcisistas pueden ser encantadores en la superficie, mostrando una imagen de cómo desean ser vistos. Detrás de las puertas cerradas, los niños se asfixian en un ambiente castrante y lidian con la soledad y el dolor. La narcisista no se responsabiliza de su propio comportamiento y le echa la culpa a la niña, justificando así cómo la trata. La niña, que necesita darle sentido a lo que le hacen, se cree que la culpa sí que es suya y, en definitiva, se “traga” el mensaje de que “hay algo malo en mí” (lo que se conoce como “el defecto fatal”) y por eso la tratan así.

Un niño que ha crecido soportando todo esto, necesita como adulto un trabajo de recuperación serio para sentirse mejor.  En definitiva, necesita tratamiento después del narcisista. La buena noticia es que sí se puede estar mejor, sanar esas heridas de infancia tan graves. Sólo hay que dar el primer paso para otro camino distinto de aquél para el que fueron entrenados a recorrer. Es aconsejable buscar ayuda profesional para este proceso personal, en especial de una terapeuta que sepa sobre narcisismo.

 

Lo que tienen en común las Relaciones Abusivas y las Sectas

Las relaciones abusivas tienen mucho en común con las sectas. En ambos, las víctimas se sienten completamente desmoralizadas y atrapadas.

Si quieres saber cómo sanar después de una relación con un(a) narcisista, te interesará saber que tu relación ha sido muy similar a la de las sectas.

Tanto en las relaciones abusivas como en las sectas se produce un lavado de cerebro, que da lugar a que las personas pierdan su sentido del poder. Se sienten atrapadas y tienen miedo de irse, porque creen que les pasará algo horrible si lo hacen.

En ambas hay un líder que ofrece “amor” pero que en realidad lo que hay debajo es control, manipulación, utilización y, si la persona no muestra una obediencia ciega y completamente sumisa, son objeto de abuso/maltrato. Cualquier acto de autonomía o independencia, como tener criterio propio o cuestionar, es considerado por el “líder” como una forma de desobediencia que es severamente castigada. Como si esa persona fuese un niño/una niña.

Características de las Sectas

  1. Primero, generalmente hay un líder carismático (o “maestro”) que atrae a las personas a la secta.
  2. A continuación, se establece una premisa “dentro del grupo” vs “fuera del grupo”, de acuerdo con la cual hay una idea general de “nosotros contra ellos”, donde “ellos” es el mundo exterior, que se considera algo “peligroso” de lo que es necesario protegerse y apartarse.
  3. Hay un férreo control sobre las personas. Si hacen lo que se les dice, se las “quiere” o “premia”. Si no lo hacen, se las castiga.
  4. Salir de la secta supone que la persona es repudiada para siempre e incluso que puede ver amenazada su seguridad y su vida.

En una relación abusiva, el abusador/la abusadora narcisista exigirá lealtad a SUS necesidades. Dependiendo de los casos, puede ofrecer una estabilidad (emocional, económica, …) pero ésta o bien no es real o bien tiene el precio de que si la víctima no obedece, da lugar a un abuso emocional y/o psicológico, y/o físico y/o sexual. Incluso en el caso de una obediencia absoluta que lleve a la víctima a una pérdida de identidad, autoestima, límites personales,.. es más que probable que haya abuso igualmente. El abusador narcisista es una persona con una falta de gestión emocional, inestable, que, antes o después, proyecta este malestar en la víctima para después justificar el maltrato/abuso.

Lo mismo ocurre en una Relación Abusiva

  1. Primero, generalmente hay un líder carismático (o “maestro”) que atrae a las personas a la secta. La abusadora narcisista a menudo es muy convincente. se preocupa por la víctima, está muy pendiente de ella y le ofrece protección, la víctima siente una inusual conexión desde el principio. En realidad, esto es una estrategia (consciente o inconsciente) por parte de la abusadora narcisista que hace a la víctima dependiente de una forma que le hace daño.
  2. A continuación, se establece una premisa “dentro del grupo” vs “fuera del grupo”. En una relación abusiva, a la víctima se la separa progresivamente de sus vínculos externos (familia, amigos, compañeras de trabajo). El objetivo final es volverla completamente dependiente de la abusadora narcisista. Como si fuera un niño.
  3. Hay un férreo control de las personas. En una relación abusiva, se le llama “amor” a lo que en realidad es control y dominación. El abusador narcisista controla a la víctima: qué hace, con quién se relaciona, cómo se viste, cómo tiene que pensar,..
  4. Salir de la secta supone que la persona es repudiada para siempre e incluso que puede ver amenazada su seguridad y su vida. Si una persona deja una relación abusiva en contra de la voluntad del abusador narcisista, esto puede ser peligroso para ella. El abusador narcisista intentará impedirlo por todos los medios. Esto puede incluir amenazas, acoso y/o agresiones físicas. El abusador narcisista, si ya no puede impedirlo, tomará todas las represalias que pueda: con campañas de desprestigio hacia la víctima con personas que hayan tenido en común, difamándola en ambientes como su lugar de trabajo, solicitando la custodia sin derecho a visitas de los hijos que tengan en común,.. Es por esta razón, por la que en muchas situaciones, es recomendable, establecer contacto cero o un contacto mínimo en la medida que la víctima pueda. Cuanto menos sepa el/la abusador(a) narcisista sobre ella, menos daño podrá hacerle.

¿Y por qué la Víctima no se Va?

Tanto las víctimas de relaciones abusivas como de sectas son personas que, sean conscientes de ello o no, fueron abusadas/maltratadas por sus padres/cuidadores en la infancia. Si quieres saber cómo sanar después de una relación con un(a) narcisista, lo primero es comprender que el primer narcisista en tu vida ha sido tu padre o tu madre o ambos.

El fenómeno que se da con estas personas es en ambos casos el mismo: están hambrientas de amor, validación y, en general, perdidas en sus vidas porque en su infancia no obtuvieron nada de esto. El abusador narcisista sabe esto, con lo que les da, en una fase inicial de idealización, ese amor incondicional que tanto necesitan. Pero ese amor no es gratis.

Poco a poco, el abusador/gurú se apodera de estas personas a todos los niveles. Les dice lo que tienen que pensar, cómo tienen que vivir, en lo que tienen que creer y a quién tienen que querer de forma incondicional, les pida lo que les pida.

En realidad, se repite la situación que han vivido en la infancia, donde su padre/madre era igual de autoritario, rígido y radical en nombre del “amor”.

Son los niños/niñas interiores heridos de estas personas, que quieren resolver un conflicto de infancia, los que llevan a los adultos a permanecer sumisos, atrapados y abusados/maltratados. Se sienten como niños indefensos, con miedo a salir al mundo. En realidad son adultos con recursos personales, competentes, con derechos para hacer lo que quieran con sus vidas y vivir en plena libertad y autonomía. Pero sufren tal alienación y falta de autoestima que viven en un estado regresivo de infancia, como cuando eran niñas completamente dependientes de sus padres.

La inseguridad generada por el abusador narcisista les hace sentir y pensar que no podrán vivir sin el abusador narcisista, o que va a ir tras ellas si se van, que no estarán seguras. Otras se responsabilizan del abusador, se sienten culpables porque creen que le “abandonarían”.

La ironía es que el miedo y la culpa que subyacen a estos pensamientos han sido generados por el abusador narcisista. El peligroso para su salud mental y emocional es el abusador narcisista y no el mundo y todo de lo que se les prometió que se les iba a proteger, se les ha hecho por él mismo, especialmente en cualquier situación en la que no hay una obediencia absoluta.

Las relaciones de abuso requieren de ayuda externa. Si estás aguantando una relación de este tipo sin buscar ayuda, conviene que sepas que estás atrapado en un mundo similar al de una secta. Si quieres saber cómo sanar después de una relación con un(a) narcisista, te conviene buscar ayuda.

La ayuda de una terapeuta especializada en relaciones abusivas, te devolverá la confianza y la seguridad que necesitas para quererte a ti en lugar de a una persona que te dice que te quiere pero que en realidad lo que hace es utilizarte, explotarte y maltratarte.

La Intelectualización

¿Evitas emociones en tu vida?  Cuando los sentimientos se vuelven demasiado difíciles de manejar, muchos de nosotros recurrimos inconscientemente a mecanismos de defensa diseñados para evitarlos. Uno de esos mecanismos de defensa es la intelectualización.

Los mecanismos de defensa pueden protegernos a corto plazo pero a largo plazo es más sano aprender a gestionar nuestras emociones en lugar de evitarlas. Las emociones son algo natural, que nos sirven de guía en la vida y que nos hacen sentir vivas y nos ayudan a abrazar nuestro Auténtico Yo, quienes realmente somos.

En este artículo te explico cómo reconocer si intelectualizas o racionalizas emociones y qué puedes hacer para empezar a abordar y gestionar tus emociones y sanarte a ti mismo. Por favor, ten en cuenta que esto son sólo unas líneas generales, si quieres abrazar tu mundo emocional y recibir ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, es aconsejable que una terapeuta te acompañe en ese proceso.

¿Qué es la Intelectualización?

La intelectualización es un mecanismo de defensa por el cual una persona ignora el significado emocional de un suceso en su vida al centrarse excesivamente en una explicación intelectual o racional.

Ser lógico y racional no es algo malo. Pero ignorar el lado emocional de las cosas puede ser insano para ti. Las emociones están ahí para darnos mensajes. Ignorar esos mensajes sólo puede llevarte a no sentirte bien y darte problemas en tu vida.

Utilizamos la intelectualización para liberarnos emocionalmente de una situación estresante con el fin de hacer que la situación difícil sea más fácil de manejar. Si te encuentras sólo abordando los hechos de una situación estresante sin reconocer los sentimientos que ésta te produce, puede ser que lo que estás haciendo sea intelectualizar o racionalizar.

Una razón por la que algunas personas recurren a la intelectualización como mecanismo de defensa es que las hace menos vulnerables a los demás. Mostrar las emociones hace que nos sintamos vulnerables, y ocultar esas emociones sirve como una protección. A veces necesitamos la ayuda de otras personas (lo contrario es un(a) contradependiente), y cuando intelectualizamos, puede parecer que no necesitamos su ayuda en absoluto. Esto puede hacer que las personas que intelectualizan sus emociones se sientan muy solas y vivan en la fantasía de que “no necesito nada de nadie”.

Desde el exterior, una persona que está intelectualizando sus emociones parece estar tranquila y tener todo bajo control. Esto no significa que no estén entrando en pánico por dentro. Y cuando la carga es demasiado grande, es posible que sean reactivas para liberar la tensión y el estrés acumulados.

Ejemplos de Intelectualización

En la situación de una ruptura con su pareja, una persona puede enfocarse lógicamente en las cosas que puede hacer ahora que no pudo hacer durante la relación. Por ejemplo, ahora tiene tiempo para hacer más cosas con sus amigos, no tiene que llegar a acuerdos con su pareja, no tiene que compartir más una casa en común,…  Reconocer estos efectos lógicos de la ruptura no es algo malo, pero puede significar la persona está evitando el dolor de la pérdida que supone una ruptura.

O consideremos el caso de una persona que pierde un trabajo. La persona puede centrarse en  la intelectualización de su pérdida, como actualizar su cv, buscar ofertas de trabajo, disfrutar de más tiempo libre hasta que encuentre un nuevo trabajo,… Esa persona se está centrando en tareas concretas en lugar de tomarse el tiempo para llorar su pérdida. Una vez más, tomar acción es genial. Pero es mejor si coincide con el procesamiento emocional en lugar de usarse como una estrategia de evitación.

¿Qué hay detrás de la Intelectualización?

Cuando te encuentras frente a una situación que te produce miedo/estrés, el sistema de alarma de tu cerebro reptiliano se activa y da lugar a una de estas tres respuestas: congelación, lucha o huida. La intelectualización es un tipo de huida psicológica de una situación. Te retiras de forma inconsciente de sentir una emoción displacentera, como la tristeza o el dolor.

Es un mecanismo de defensa que puede venirte bien durante un tiempo, hasta que tengas los recursos necesarios para lidiar con la emoción de la que huyes. Pero si lo prolongas demasiado, esa emoción se quedará atascada dentro de ti. Y entonces quizás en lugar de estar triste un tiempo por una ruptura, esto desemboque en una depresión leve, también llamada distimia. Si quieres ayuda para sobrevivir a tus padres narcisistas, una buena forma de empezar es abrazar tu mundo emocional.

Cómo Tratar con la Intelectualización

Una vez que seas consciente de que utilizas la intelectualización como un mecanismo de defensa, puedes comenzar a encontrar formas de hacerlo con menos frecuencia y procesar tus emociones de manera saludable.

Lo primero es que te permitas a ti misma sentir tus sentimientos. Incluso si no los admites a nadie más al principio. Aceptar lo que estás sintiendo puede ayudar enormemente a abrazar tus emociones y empezar a sentirte mejor. Luchar constantemente para alejar tus sentimientos es probable que te haga pensar en esos pensamientos no deseados aún más. Y ésa es una receta para la ansiedad crónica.

Lo que aceptas, te libera. Lo que resistes, te aprisiona.

Conviene que tengas en cuenta que intelectualizar no es lo mismo que ser inteligente. Intelectualizar te convierte en un personaje que haces tanto para ti como para los demás. Y te mantiene alejado de la conexión humana y de amarte a ti mismo. Abordar tus emociones no te enviará a una espiral de ansiedad y depresión. De hecho, es al revés, liberar esas emociones puede ser la mejor manera de aliviar tu ansiedad.

Los sentimientos a veces se pueden percibir como un monstruo horrible escondido en la parte más oscura de tu cerebro contra el que intentas luchar. En especial si has crecido en una familia disfuncional/narcisista, donde no te permitieron expresar tus sentimientos y emociones o y por ello, todavía tratas con las emociones como una niña, pensando que son algo abrumador con lo que no puedes. Sólo  es una cuestión de aprender, como todo en la vida.

Honestamente, ¿quieres que ese monstruo se esconda dentro de ti durante los próximos cinco, diez o quince años?¡Está en tu mano recibir ayuda para sobrevivir a padres narcisistas!

Fuente: https://www.betterhelp.com