6 Formas en que la Identidad Personal puede ser moldeada por Trauma en la Infancia

Los adultos que han sufrido trauma en su infancia pueden desarrollar Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo (CPTSD, por sus siglas en inglés), que se caracteriza por dificultades en la regulación emocional, la conciencia y la memoria, la autopercepción, una percepción distorsionada de los perpetradores del abuso (generalmente, los padres, con lo que la niña interioriza que la culpa es suya o que no está habiendo un abuso), dificultades en las relaciones con otras personas y  efectos negativos sobre el sentido de la vida y el mundo en general.

¿Cómo afecta el trauma en el desarrollo a la formación de la identidad de una persona?

La identidad incluye la integración de la emoción y el intelecto, la conciencia básica del estado emocional, sentirse seguro y coherente como individuo e incluso la experiencia básica de quién se es realmente. Todo esto se ve interrumpido por un trauma en el desarrollo, porque la supervivencia básica tiene prioridad sobre todas estas cosas, y la niña utiliza los recursos normalmente asignados para el desarrollo normal del yo a sobrevivir.

Es decir, las personas que han sufrido abuso/maltrato en su infancia, sufren una alteración en su desarrollo natural como personas, teniendo que estar más pendientes de sobrevivir a nivel emocional a un entorno hostil o nada nutriente que a crecer y evolucionar, a desarrollarse.

El trauma temprano cambia la trayectoria del desarrollo del cerebro, porque un entorno caracterizado por el miedo, por ejemplo, causa diferentes adaptaciones de los circuitos cerebrales que un entorno de seguridad, seguridad y amor. Cuanto antes siente la angustia el niño por ese entorno hostil, más profundo es el efecto que el trauma de desarrollo tendrá en su vida de adulto en general.

La identidad de los adultos con trauma en su desarrollo no resuelto a menudo se organiza en torno a ser un(a) superviviente y mantener la seguridad básica en relación con los demás, lo que lleva a repeticiones traumatizantes y desalentadoras, evitando experiencias orientadas al crecimiento. Se disocian de su entorno y de sí mismas y pueden permanecer desconectadas de sí mismas durante la infancia, la adolescencia y la edad adulta. Si quieres saber cómo recuperarte del abuso narcisista, te invitamos a que veas en cuántas de estas formas identitarias moldeadas por el trauma te ves identificado.

6 Formas Clave en las que la Identidad tiende a ser moldeada por Experiencias Traumáticas Anteriores

  1. Pérdida de la infancia: “Nunca tuve una infancia” o “No recuerdo mucho de mi infancia”.

    Las personas que experimentan una infancia muy angustiosa a menudo tienen grandes lagunas sobre sus primeros años de vida. Pueden recordar momentos particularmente vívidos, a veces como flashes pero sin poco contexto. A menudo no tienen una historia clara de sí mismas cuando eran niñas al menos hasta la adolescencia.

    Este sentido autobiográfico se denomina “narrativa coherente” en la teoría del apego y en las personas que han sufrido trauma temprano, suele estar ausente (la persona no recuerda mucho), ser falsa (la persona no es consciente de que ha sido maltratada) o estar simplificada en exceso (mi padre no sabía hablar, sólo gritar). Muchas de estas personas sienten que su infancia ha “sido robada”, y sin esa base, la identidad adulta se ve comprometida. Les resulta difícil formarse una identidad clara y suelen decir: “No sé quién soy”.

  2. Faltan partes de uno mismo: “Siempre he sentido que me faltaba algo, pero no sé qué es”.

    En un entorno que es hostil o poco nutriente, un niño desarrolla angustia crónica. Para evitar sentir esta angustia todo el tiempo, los niños a menudo se desconectan de sí mismos, se trata de un mecanismo de defensa que se llama disociación. Pueden llegar a confiar en una persona importante para tener estabilidad y hacer que parezca que todo estaba bien, por ejemplo ser un estudiante ejemplar con excelentes notas, dando la imagen de que todo está bien, mientras tienen poca o ninguna vida personal real.

    Más adelante en la vida, pueden sentir que faltan partes de sí mismos. A través del crecimiento personal y la terapia, pueden redescubrir e incluso crear de nuevo estas partes que faltan. Es común que estas partes que faltan se asocien con estados emocionales y recuerdos particulares, y que la integración conduzca a un sentido de la identidad más pleno.

  3. Atracción a las relaciones destructivas: “Soy el tipo de persona que siempre sale con personas que son malas para mí”.

    No es raro que las personas traumatizadas por sus cuidadores terminen con amistades, relaciones de pareja e incluso entornos de trabajo que no son buenos para ellos. Encuentran personas que se ajustan a su identidad traumática, incluso cuando intentan tomar decisiones diferentes y mejores, lo que lleva a una retraumatización a través de la repetición del pasado.

    Pueden terminar rodeados de personas emocionalmente no disponibles, personas abusivas o narcisistas, o terminar tratando de rescatar y arreglar a las personas con las que salen. Conscientemente, quieren encontrar a alguien que pueda proporcionar lo que saben que necesitan y desean, pero las influencias inconscientes los llevan por caminos no deseados y que son “familiares”.

    Con frecuencia, hay una poderosa “química” con las nuevas relaciones, lo que hace que parezca que la relación será diferente, sólo para darse cuenta desilusión que la dinámica se vuelve, de nuevo, demasiado familiar.

    Entrar repetidamente en relaciones destructivas puede ser desorientador y confuso, lo que lleva a uno a cuestionarse y a permanecer estancado en lugar de tener relaciones que le hagan evolucionar y crecer en la vida.

  4. Evitar las relaciones: “Estoy mejor sola”.

    Alternativamente, las personas con experiencias negativas de desarrollo pueden optar por evitar la cercanía y la intimidad y aislarse. A veces esto comienza temprano y otras más tarde, como una forma de romper el ciclo de relaciones perjudiciales. Estas personas pueden volverse contradependientes, que es la otra cara de la moneda de la codependencia. Un contradependiente dice: “No necesito a nadie”. Un codependidente dice: “Sin ti no puedo vivir”. Las dos son posturas extremas sobre cómo se posicionan frente a los demás en las relaciones.

    Pero las relaciones saludables con otras personas son cruciales para el desarrollo personal, ya que suponen oportunidades para el crecimiento y el cambio. No tener relaciones en la edad adulta como medida de autoprotección perjudica el desarrollo de una identidad completamente adulta, solidificando una autopercepción de indignidad (no soy digna de amor) y autocondena (yo misma me desahucio en el amor).

    La mayoría de nosotros tenemos la capacidad de ofrecer más de lo que pensamos y, por lo tanto, de apreciarnos más.

  5. Evitarse a uno mismo: “No me gusta pensar en mí mismo. Sólo me hace sentir mal”.

    Especialmente cuando el trauma infantil fue un componente definitorio de las relaciones más importantes en la infancia (padres, hermanos y otras personas importantes), cualquier recordatorio de esas experiencias (un detonante) puede conducir a esfuerzos por alejar las emociones y experiencias dolorosas a través de escaparse de uno mismo.

    La conexión con uno mismo, como con los demás, es un poderoso recordatorio de traumas anteriores, activando recuerdos y emociones que pueden ser difíciles de manejar. El autocuidado se ve afectado, y uno aprende a vivir separado de uno mismo como una cuestión de hábito. Es posible que no puedan contactar consigo mismos, con sus emociones y huyan de cualquier estímulo para hacerlo. El sentido del yo, en estos casos, a menudo se caracteriza por el asco (“Me doy asco”) y la maldad esencial (“Soy malo“), lo que refleja una identidad traumática rígida, esto es, la propia persona no se ve con la capacidad de cambiar o evolucionar.

  6. Dificultad para integrar las emociones en la identidad de uno: “No soy el tipo de persona que tiene fuertes sentimientos sobre las cosas“.

    Cuando a las emociones y los sentimientos no se les ha dado un lugar en la familia de origen, las emociones se separan de la identidad, lo que lleva a la confusión y un sentido inestable de uno mismo. Necesitamos las emociones para ser plenamente nosotros mismos y para tomar decisiones. La desregulación emocional conduce a problemas por decisiones impulsivas y se interpone en el camino para formar relaciones saludables con los demás.

    Las personas pueden experimentar una sensación de entumecimiento emocional o (paradójicamente) sentir que no tienen ninguna emoción en absoluto. Pueden experimentar una gama limitada de emociones o sentir las emociones de forma apagada. Pueden, por ejemplo, sólo ser capaces de sentir emociones vagas, como frustración o aburrimiento, o pueden acumular la rabia hasta explotar. Es posible que sólo sientan emociones negativas sobre sí mismos, como asco y odio a sí mismos, y retrocedan ante cualquier cosa o persona que presente una visión positiva de ellos, se sientan incómodos con la gratitud de los demás, o sientan desconfianza cuando otras personas les expresan amabilidad. Pueden adoptar una identidad excesivamente intelectualizada, actuando forzados o incómodos con los demás.

    Esto conduce a dificultades en las relaciones personales, ya que las emociones son necesarias para la intimidad y dar forma a las opciones de vida (estilo de vida, carrera profesional, elecciones de pareja…).

    La reintegración de las emociones en el sentido de uno mismo es gratificante y necesaria para el crecimiento.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Recuperarse del abuso narcisista consiste, en parte, en recuperar partes de ti causadas por el trauma. Si te sientes identificada con lo que se menciona en este artículo, es más que probable que hayas sufrido un trauma en tu infancia y que arrastres dificultades en el desarrollo a causa de esto. Con la terapia se pueden recuperar partes perdidas de una misma o incluso crear nuevas. Al final de ese camino la que está eres tú, entera. 

El Resentimiento

¿Prefieres el resentimiento o el perdón? Puedes escoger entre uno u otro.

Qué es el Resentimiento

En las familias narcisistas/disfuncionales suele haber un tema con la rabia en general. O bien no se muestra ni se reconoce en absoluto y la familia tiene muchos comportamientos pasivo-agresivos, o bien hay una muestra excesiva de ella, siendo utilizada por el/la narcisista para abusar, controlar y dominar a los demás miembros de la familia.

Si uno de los hijos de la familia es escogido para ejercer el rol del chivo expiatorio, el/la narcisista de la familia le vomitará su rabia (que no sabe gestionar) de una forma abusiva, durante años, lo que llevará a esta persona a crecer con esta emoción de una forma intensa, teniendo problemas para gestionarla, sin saber cuál es su origen y pudiendo derivar en el resentimiento crónico.

El resentimiento supone arrastrar una rabia antigua, de infancia, hasta la edad adulta, que lleva a una actitud beligerante y auto-destructiva. Una persona con resentimiento crónico se suele sentir mal consigo misma, cree que la vida le debe algo y está constantemente a la defensiva.

A diferencia de la rabia, que es estimulada por incidentes o pensamientos concretos, el resentimiento crónico tiene que ver más bien con un poso de rabia antigua, que está como de fondo la mayor parte del tiempo. Es una defensa general del ego: cuanto más frágil es el ego, más resentimiento se requiere para la defensa.

Para quienes más lo necesitan, la defensa del ego es más importante que el aprendizaje, la verdad y la razón. Por lo tanto, el resentimiento distorsiona en gran medida el pensamiento a través de:

  • La simplificación excesiva, por ejemplo, “Este tío es tonto y punto”.
  • El sesgo de confirmación, por ejemplo, “Todas las personas tienen pareja menos yo”.
  • La incapacidad para comprender otras perspectivas, por ejemplo, no poner nada de tu parte para resolver un conflicto con otra persona.
  • La prueba de la realidad deteriorada vs principio de realidad, que supone una incapacidad para distinguir los pensamientos de la realidad, por ejemplo, “Mis compañeros de trabajo tienen un complot contra mí” en lugar de “Estoy paranoica”.

Con el tiempo, el resentimiento se convierte en una visión del mundo o una forma de vida. Debido a que los resentidos tienen que devaluar a los demás para proteger sus frágiles egos, el resentimiento crónico en las relaciones íntimas inevitablemente conduce a alguna forma de abuso verbal o emocional y, al final, si la pareja se queda allí, al desprecio y al asco.

Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, superar el resentimiento es algo que te llevará a estar a otro lugar en la vida.

Características del Resentimiento en las Relaciones

  • Alta reactividad emocional: un sentimiento negativo en uno desencadena el caos o el cierre en banda por parte de la otra.
  • Regulación externa de las emociones: las emociones desagradables están reguladas por intentos de controlar o devaluar a la otra persona.
  • Luchas de poder: intentar “ganar” o estar por encima de la otra persona en lugar de reconciliarse y conectarse.
  • Crítica, obstrucción, defensa, desprecio.
  • Caminar como ‘pisando huevos’: ambas partes sienten esto, pero típicamente será una de ellas la que se comporte como si la relación fuera un campo de minas en un intento por evitar el resentimiento o abuso por parte de la otra.
  • Abanico emocional estrecho y rígido: las partes se balancean entre el resentimiento y la depresión, con poca experiencia emocional en el medio.

Aunque se entiende mejor como un conjunto de malos hábitos en lugar de como una adicción, como algunos autores han sugerido, el resentimiento comparte con las adicciones la necesidad de “tocar fondo” antes de que haya motivación para cambiar. Eso es porque el resentimiento requiere una atribución de culpa: “Es culpa de alguien que yo me sienta mal o impotente”. Las emociones negativas parecen castigos (a una misma) que requieren represalias (a otras personas) en lugar de motivaciones para sanar y mejorar. Las personas resentidas generalmente tienen que tocar fondo: perder una relación, ser despedidas de un trabajo,.. antes de que haya suficiente motivación para responsabilizarse y cambiar de actitud.

Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, el tema de un cambio de actitud, presencia y percepción de la realidad es fundamental. Si quieres saber cómo superar el resentimiento al que te ha llevado el abuso narcisista, te damos las claves.

 Cómo Superar el Resentimiento

Las personas resentidas se sienten devaluadas e impotentes sin el resentimiento. Antes de renunciar a una defensa que probablemente hayan mantenido desde la infancia, sus egos necesitan una forma más efectiva de sentirse valiosos y poderosos, es decir, capaces de actuar en su mejor interés a largo plazo.

  • Una persona resentida reacciona de forma agresiva y se queja mucho de los demás. Lo primero es que se de cuenta de que tiene una actitud que es tóxica y dañina para sí misma y para las personas que le rodean.
  • Encontrar la motivación dentro de sí misma que le lleve a construir en lugar de destruir.
  • Dejar de poner la atención afuera. Cuando la persona sienta rabia, darle herramientas para que aprenda a gestionarla en lugar de culpar a los demás de ella.
  • Aumentar el poder personal. Muchas personas resentidas entran en juegos de poder en el que la premisa es: ‘el poder o lo tienes tú o lo tengo yo’, y gastan una cantidad enorme de energía en ganar la batalla del poder. Cuando una persona aumenta su poder personal, no necesita competir con nadie por él porque es consciente de que nadie se lo puede quitar si ella no lo da. Actuar desde el poder personal supone respetarse a una misma y a las personas con las que nos relacionamos.

Todo estos son pasos que te llevarán a abandonar el resentimiento, tener una visión más realista de ti misma y de los demás y a perdonarte a ti y a la persona de tu familia que te transmitió su problema con la rabia.

Como tantos otros temas de la terapia, el resentimiento es algo que lleva un tiempo superar, que requiere de paciencia y que supone un cambio de perspectiva, para estar más en el agradecimiento y el perdón y menos en la queja y la deuda emocional. Es posible que necesites que una persona te acompañe en este proceso de liberar el resentimiento.

Romper las defensas del ego no es algo fácil, porque suele llevar a la persona a sentirse indefensa y sin recursos. A la larga, es lo contrario, ya que el ego te está defendiendo de algo que ya no está y que te comportas como siguiese ahí. El único lugar en el que sigue viviendo es dentro de ti. Hasta que lo liberes y lo dejes ir para abrazar el presente.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

¿Qué tienen en común las Narcicistas y los Codependientes? (Más de lo que te Imaginas)

Las codependientes y los narcisistas son polos opuestos para algunas cosas pero para otras, por extraño que pueda parecer, son muy similares. Los narcisistas exhiben síntomas de las codependientes como la vergüenza, la negación, el control, la dependencia emocional y la comunicación y límites disfuncionales, todo lo cual conduce a problemas de intimidad.

Eso sí. Aunque la mayoría de los narcisistas pueden clasificarse como codependientes, lo contrario no es cierto: la mayoría de las codependientes no son narcisistas. No exhiben rasgos comunes de explotación, sentirse con más derechos que los demás y la falta de empatía.

Si quieres saber cómo superar la codependencia, puedes empezar por darte cuenta de las características que tienes en común con una persona narcisista.

6 Características que tienen en común las Narcisistas y los Codependientes 

Dependencia Emocional

La codependencia supone tener un ‘Yo Perdido’. Los codependientes han perdido su conexión con su Yo Verdadero, consigo mismos. En cambio, su pensamiento y comportamiento giran en torno a una persona o sustancia. Se sobreadaptan para complacer y gustar a los demás y así sentirse queridos y aceptados. Las narcisistas también sufren de una falta de conexión con su Verdadero Yo. En su lugar, se identifican con su ‘Yo Ideal‘. Su privación interna y la falta de conexión con su yo real las hace dependientes de otras personas para su reconocimiento. En consecuencia, al igual que los codependientes, su autoimagen, pensamiento y comportamiento están orientados hacia otras personas para estabilizar y validar su autoestima y su ego frágil.

Irónicamente, a pesar de la alta autoestima declarada, las narcisistas anhelan el reconocimiento de los demás y tienen una necesidad insaciable de ser admiradas, para obtener su suministro narcisista. Esto los hace tan dependientes del reconocimiento de los demás como un adicto una sustancia. Una narcisista grita: “Mírame y escúchame”, pero muchas de ellas no quieren más que eso, por lo que prefieren tener vínculos con personas pasivas, que no participen mucho en la conversación ni les contradigan. Utilizan a las demás personas como espejos de sí mismas.

Vergüenza

La vergüenza está en el núcleo de la codependencia y la adicción. Proviene de crecer en una familia disfuncional. La autoestima inflada de las narcisistas se confunde comúnmente con el amor propio. Sin embargo, la exageración y la arrogancia simplemente alivian la vergüenza inconsciente e interiorizada, que también es común entre las codependientes.

Los niños desarrollan diferentes formas de lidiar con la ansiedad, la inseguridad, la vergüenza y la hostilidad que experimentan al haber crecido en familias disfuncionales. La vergüenza interiorizada puede resultar a pesar de las buenas intenciones de los padres y la falta de abuso manifiesto.

Para sentirse seguras, algunas niñas adoptan patrones de afrontamiento que dan lugar a un Yo Ideal, desde donde buscan reconocimiento, dominio y poder sobre los demás. Buscan poder y control de su entorno para satisfacer sus necesidades. Su búsqueda de prestigio, superioridad y poder les ayuda a evitar sentirse inferiores, vulnerables, necesitadas e indefensas a toda costa. Ésta es una estrategia que suelen adoptar tanto narcisistas como codependientes. Creen que si muestran una imagen de perfección, los demás les querrán.

Es justo al contrario. Cuanto una persona más persigue su Yo Ideal, más se aleja de su Yo Real, lo que sólo aumenta su inseguridad, su falso yo y su sentido de la vergüenza.

Negación

La negación es un síntoma central de la codependencia. Las codependientes generalmente niegan su codependencia y, a menudo, sus sentimientos y necesidades.

Del mismo modo, los narcisistas niegan sus sentimientos, particularmente aquellos que expresan vulnerabilidad. Muchos no admitirán sentimientos de insuficiencia, incluso ni para sí mismos. Desconocen y, a menudo, proyectan en los demás sentimientos que consideran “débiles”, como el anhelo, la tristeza, la soledad, la impotencia, la culpa,.. La rabia los hace sentir poderosos. La rabia, la arrogancia, la envidia y el desprecio son defensas de la vergüenza subyacente.

Las codependientes niegan sus necesidades, especialmente las necesidades emocionales, que fueron descuidadas o que les hicieron sentir vergüenza al demandarlas en sus familias disfuncionales de origen. Muchas codependientes actúan de manera autosuficiente y ponen rápidamente a otros en primer lugar. Otras codependientes exigen a las personas que satisfagan sus necesidades.

Aunque los narcisistas no suelen priorizar las necesidades de los demás, algunos en realidad complacen a las personas y pueden ser muy generosos. Además de asegurar el apego de aquellos de quienes dependen, a menudo su motivo es el reconocimiento o sentirse superior o grandioso en virtud del hecho de que pueden ayudar a las personas que consideran inferiores. Al igual que muchos codependientes, pueden sentirse explotados y resentidos hacia las personas a las que ayudan.

Muchos narcisistas se esconden detrás de una fachada de autosuficiencia y distanciamiento cuando se trata de necesidades de cercanía emocional, apoyo, aflicción, cuidado e intimidad. Su búsqueda de poder los protege de experimentar la humillación de sentirse débiles, tristes, asustados o querer o necesitar a alguien, en última instancia, para evitar el rechazo y el sentimiento de vergüenza. Sólo la “amenaza” del abandono revela lo dependientes que son en realidad.

Comunicación Disfuncional

Generalmente, tanto como las codependientes como las narcisistas carecen de habilidades de asertividad. Su comunicación a menudo consiste en críticas, demandas, etiquetado y otras formas de abuso verbal.

Por otro lado, algunos también intelectualizan, se ofuscan y son indirectos. Les resulta difícil identificar y expresar claramente sus sentimientos. Aunque pueden expresar opiniones y tomar posiciones, con frecuencia tienen problemas para escuchar y son dogmáticos e inflexibles. Éstos son signos de comunicación disfuncional que evidencian inseguridad y falta de respeto por parte de la otra persona.

Control

Al igual que las codependientes, los narcisistas buscan el control. El control sobre nuestro entorno nos ayuda a sentirnos seguros. Cuanto mayor es nuestra ansiedad e inseguridad, mayor es nuestra necesidad de control.

Cuando dependemos de los demás para nuestra seguridad, felicidad y autoestima, lo que las personas piensan, dicen y hacen se vuelve primordial para nuestra sensación de bienestar e incluso seguridad.

Intentaremos controlarlas directa o indirectamente siendo personas complacientes, mintiendo o manipulando. Si estamos asustados o avergonzados de nuestros sentimientos, como la rabia o el dolor, intentamos controlarlos. La rabia o el dolor de otras personas nos molestarán, por lo que también deben evitarse o controlarse.

Intimidad

Finalmente, la combinación de todos estos patrones hace que la intimidad sea un desafío tanto para las narcisistas como para los codependientes. En las parejas formadas tanto por narcisistas como por codependientes, hay una dependencia mutua, una fusión con el otro, una falta de límites y de autoestima y una necesidad de controlar y de manipular, que hace que suelan ser relaciones conflictivas, con muchos altibajos, donde hay dificultades para expresar la vulnerabilidad, para sentirse seguras y para manifestar las necesidades de una forma clara y asertiva.

Superar la codependencia no es algo fácil ni rápido, pero sí posible. Lo que no tienen en común un codependiente y una narcisista es que el codependiente, si recibe la ayuda adecuada, puede cambiar patrones de conducta, sanar a su niño interior y sanar. Una narcisista puede realizar ciertas modificaciones de comportamiento siempre que sean en beneficio propio pero no cambiar de una forma profunda.

Fuente: https://psychcentral.com

7 Comportamientos con los que te Haces Auto-Sabotaje (Y Quizás No Te Des Cuenta)

Qué es el Auto-Sabotaje

El auto-sabotaje sucede cuando una parte de ti actúa en conflicto con otra parte de ti. Cuando nos involucramos en comportamientos de auto-sabotaje, es porque hay un conflicto dentro de nosotras. Una parte de ti quiere una cosa y otra parte de ti quiere algo completamente diferente. Una de esas partes suele ser consciente y la otra, inconsciente.

Por ejemplo, pongamos que uno de tus deseos desde hace tiempo es el de cambiar de trabajo. Para ello, te has esforzado mucho en mejorar tu cv, aplicas a ofertas de trabajo y haces malabares para ir a las entrevistas y compaginarlas con tu trabajo actual. Sin embargo, al final siempre te pasan cosas. O bien llegas tarde a la entrevista, o bien dices algo inconveniente a la persona que te está entrevistando,… La parte consciente de ti que quiere cambiar de trabajo entra en conflicto con la parte inconsciente, que cree que no se merece un trabajo mejor o que tiene miedo al cambio. Cuando entran en conflicto es cuando se da el auto-sabotaje.

Los comportamientos de auto-sabotaje pueden ser graves y obvios, como las adicciones, comer en exceso o de menos o las auto-lesiones. Pero en lo que me voy a centrar en este artículo es en formas más sutiles y no tan obvias en las que te saboteas a ti misma.

Ayuda para Sobrevivir a Padres Narcisistas

Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, sigue leyendo..

  1. Tienes “Miedo al Éxito”

Cuando las personas hablan sobre el miedo al éxito, a lo que realmente se refieren es al miedo al cambio. Las barreras psicológicas al cambio están profundamente arraigadas en tu cerebro. El cerebro está acostumbrado a ir “en automático”, por los caminos (carreteras neuronales) que ya conoce. Hacerle cambiar de carretera es algo que lleva tiempo y paciencia.

Nos preocupa que el éxito nos convierta en personas diferentes. Nos preocupa que el éxito aleje a nuestros amigos o familiares. O que la nueva responsabilidad nos abrume.

La clave es no detenerse en cómo esa responsabilidad podría salir mal, sino cómo dar ese paso puede capacitarte para hacer cosas más grandes, más satisfactorias y que te traigan una mayor recompensa a nivel personal, económico y social.

  1. Valoras Demasiadas Opciones

Muchas opciones no son necesariamente algo bueno. Demasiadas opciones pueden conducir a una parálisis a la hora de tomar decisiones. Las opciones pueden congelarte y hacer que le des muchas vueltas a los potenciales caminos frente a ti.

El secreto para derrotar a la parálisis por análisis es pasar a la acción. Escoger una cosa te llevará a aceptar la pérdida de las demás opciones. Es es a lo que tienes miedo. Si lo pasas a la acción, ya no es un miedo sino un hecho. En esta vida es necesario escoger y no hay nada que sea perfecto, todo tiene sus pros y sus contras.

Y prácticamente nada de lo que hacemos es irreversible.  Encontrar lo que quieres hacer en la vida es un proceso, por lo que es importante pasar a la acción para averiguarlo.

  1. Lo Dejas cuando la Cosa se Complica

Algo que tienen en común las hijas de narcisistas es que para algunas cosas son muy resilientes y para otras tienen un patrón en el que empiezan algo con mucho entusiasmo para dejarlo al poco tiempo. Hay una falta de compromiso y una pérdida de ilusión de lo que no es nuevo que hacen que los proyectos no les duren mucho.

También hay una falta de fe en sí mismas y en que pueden conseguir lo que se propongan. Muchas veces no se han metido en algo de verdad, a fondo, y ya están pensando en dejarlo. Hay una diferencia entre fracasar rápido y dejarlo rápido. Te invito a que te preguntes cuál de las dos es la que haces.

No auto-sabotearte con esto tiene que ver con no dejarlo, quedarte cuando la cosa se complica y, por encima de todo, tener fe en ti y paciencia en un proceso que te llevará a donde quieres.

  1. No te Tomas En Serio 

Ya sea tu situación laboral, de pareja, social,… hay una tendencia a no tomarte en serio a ti mismo, como tus padres narcisistas lo hacían con el niño que fuiste. Puede tratarse de una pareja que te maltrata, una jefa que te hace mobbing o un amigo que se aprovecha de ti.

Te quedas o permites situaciones que te hacen daño porque tienes una tendencia a minimizarlas o justificarlas en lugar de lidiar con lo que realmente son y dar los pasos para salir de ellas.

Y esto nos lleva a..

  1. Te rodeas de Personas que son Tóxicas 

Hay una frase de Sigmund Freud que dice:

Antes de que te diagnostiques con depresión o baja autoestima, primero asegúrate de no estar rodeado de idiotas.

Las personas con las que compartes tu tiempo, en las que confías, se acaban convirtiendo en una influencia muy importante en tu vida. Si esas personas son envidiosas, celosas, inseguras, competitivas, poco empáticas,.. antes o después, acabarán teniendo ese tipo de comportamientos contigo. Una persona que ha crecido en una familia narcisista y que es empática, tenderá a tener vínculos con personas narcisistas en su edad adulta. Algunas simplemente egocéntricas, otras con Trastorno Narcisista de la Personalidad. Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, empieza a observar de qué personas te rodeas en tu vida.

Quizás te vendría bien echar una mirada alrededor y pararte a mirar con qué personas compartes tu tiempo y en quiénes confías. Si ves comportamientos en estas personas que no te gustan, tienes todo el derecho a dejarlas. Es tu vida y tienes todo el derecho a pasarla con quien tú quieras y a rodearte de personas que te nutran y te quieran de forma genuina.

  1. Te cuentas una Historia Negativa sobre ti Mismo

Muchos de nosotros vivimos con historias negativas en nuestras cabezas:

  • Nunca voy a ser lo suficientemente bueno.
  • Nunca cumpliré con las expectativas de mis padres narcisistas.
  • Siempre seré de los segundones.

¿Qué crees que le está haciendo a tu autoestima cuando te cuentas repetidamente una historia negativa sobre ti misma? Este tipo de diálogos internos negativos llevan a la profecía auto-cumplida. Lo que te dices que va a ocurrir te lleva a acciones que hagan que al final sea eso lo que ocurra. No depende del mundo exterior sino de ti mismo.

Suelta tu pasado. Te despiertas todos los días con el resto de tu vida por delante. Es hora de pasar la página a un nuevo capítulo.

  1. Te Echas para Atrás en el Último Momento

Ya puede ser una cita en Tinder o una entrevista de trabajo. Pones toda la energía en conseguir algo nuevo que quieres en tu vida y cuando llega el momento de ponerlo de verdad en acción, te echas para atrás.

Puede ser que te ocurra un “accidente” inesperado como quedarte sin batería en el móvil o retrasarte demasiado en llegar porque te has perdido. En realidad te estás saboteando de forma inconsciente y sutil.

Si internamente no te crees realmente que tienes derecho a una relación de pareja o a un mejor trabajo que el actual, no sucederá. Pero no porque el universo no quiere que suceda sino porque tú misma te crees sin derecho a ello. El universo sólo te da lo que le pides, ya sea consciente o inconscientemente.

El auto-sabotaje es un comportamiento aprendido que, como todos los patrones de comportamiento, se puede cambiar. Es un discurso interno en el que te repites a ti misma lo que te decían en tu infancia tu padre/madre narcisista. Es hora de soltar esto. Lo que te decían en tu infancia no era la verdad sino el producto de una persona con un trastorno mental y un ego desmedido.

Date a ti misma la oportunidad de prosperar, mejorar y ser feliz. Cuanto más conectada estés con el derecho que tienes a todo esto, menos te sabotearás a ti misma.

Quiérete en todo este proceso. El auto-sabotaje supone patrones de comportamiento de toda una vida. Si durante el proceso de cambio, das algún paso hacia atrás y te auto-saboteas, puedes tomártelo simplemente como parte del proceso y de tu aprendizaje. Recuerda, mientras tanto, disfrutar del camino. Así es como te ayudarás a ti misma a sobrevivir a tus padres narcisistas y prosperar en la vida.

Fuente: http://agilelifestyle.net/

Cómo se Comunican los Narcisistas con los Demás

La comunicación con una narcisista, psicópata o sociópata suele ser muy difícil y generar mucha confusión. Esto se debe en parte que la narcisista no se comunica de forma honesta y sincera para llegar a un acuerdo que satisfaga a ambas partes sino para salirse con la suya y llevar a cabo su “agenda secreta”. La otra razón es que el Trastorno Narcisista de la Personalidad hace que la narcisista vea la realidad y a las demás personas de una forma distorsionada, como extensiones de sí misma, lo cual lleva a una comunicación disfuncional.

Comportamientos de los Narcisistas que dificultan o bloquean la Comunicación

  • Los narcisistas, psicópatas y sociópatas tienen un desarrollo emocional defectuoso.

    Específicamente, un mapeo defectuoso entre una emoción y lo que ésta significa realmente. Por ejemplo, lo que piensan que es “amor”, objetivamente es “sumisión”. Esto es, dentro de su particular mapeo, “querer” significa “obedecer” y cualquier acción que no implique esto será tomada como un desafío o un desacato a su autoridad.

  • Hacer generalizaciones apresuradas en sus declaraciones.

    Esto se hace evidente en la forma en que usan el lenguaje y los pronombres específicos como “nosotros”, “todos” y “tú”. Por ello, son frecuentes las frases como “todos pensamos que tú..” cuando “todos” en realidad es “yo”. También utilizan el plural mayestático para incluirte en temas sobre los que no se te ha pedido tu opinión y asumen de forma directa que tú piensas lo mismo que él/ella, como en una situación en la que eres la pareja de uno y estáis hablando con otra pareja y dice algo como: “Nosotros creemos que las políticas de inmigración…”.

  • Comportamientos pasivo-agresivos que dificultan o bloquean la comunicación (Identificarlas te ayudarán a recuperarte de haber crecido con un padre/madre narcisista)

    • Evitar responder preguntas.
    • Ocultar información.
    • Hablar de sí mismos repetidamente todo el tiempo.
    • Hacer falsas promesas.
    • Predicar constantemente con falsa moral que ellos no cumplen.
    • Terminar una conversación de forma abrupta.
    • No tener en cuenta información que se les da.
    • Invalidar lo que dice la otra persona.
    • Perder el tiempo de la otra persona sin ningún propósito.
    • Discutir en la superficie y perder la esencia y el significado.
    • Culpar a la otra persona por pequeños detalles.
    • Oponerse a la otra persona para controlar el flujo de la conversación.
    • Insistir en las mismas declaraciones una y otra vez, a pesar de que ya se les ha respondido a ellas.
  • Leer de forma equívoca las señales de otras personas.

    Las narcisistas leen señales sensoriales mucho más y más profundamente que otras personas. Esto incluye el tono de voz, el volumen de la voz, las expresiones faciales, cuándo comienza y se detiene una conversación, la velocidad del movimiento de una persona, etc. En lugar de procesar el contexto de la conversación, los roles de las personas y el significado de sus palabras, los narcisistas analizan estas señales e intentan inferir el significado de las palabras de otras personas.

  • Control del comportamiento.

    Los narcisistas no se dan cuenta de que cada persona tiene sus propios sentimientos y emociones. Piensan que sus sentimientos y los de los demás son uno. Los narcisistas no se dan cuenta de cómo su comportamiento influye en los demás. Piensan que de alguna manera los otros reaccionan porque sí, como si las reacciones de los demás no tuviera que ver con cómo se comportan ellos mismos. Los narcisistas no sólo controlan su propio comportamiento. También controlan a la otra persona en el momento en que interactúan con ella, como si la otra persona fuera parte de ellos, una extensión de sí mismos. Ven la conversación como juego de poder. Durante la interacción, verifican, cambian su comportamiento y juzgan a otros por temas como:

    • ¿Quién ha empezado la conversación? ¿Quién puede terminarla? Esto significa algo sobre el poder para ellos. Quien puede iniciar y detener la conversación, la controla.
    • ¿Quién responde o no? En una conversación es frecuente que se hagan preguntas como “¿Has viajado a la India?” o“¿Sabes quién es el autor de ese libro”o “¿Viste anoche cuánto llovió?” Para el narcisista, el que responde tiene más poder que el que no lo hace. Por ello, siempre tienen una respuesta, aunque sea una invención o una mentira. Lo que sea con tal de no quedarse callados o reconocer que no saben algo.
    • ¿Quién oculta información y quién no? Quien oculta la información tiene más poder. Quien da más información tiene menos poder. Esto es algo que hacen mucho al principio. Intentan averiguar cuanta más información mejor sobre la otra persona para saber sobre qué temas es sensible o reacciona. Mientras tanto, ellos no mostrarán ninguna debilidad, sino que presentarán una imagen de “superhéroe” o “Mr. Perfecto”. Excepto los encubiertos que van de víctimas.
    • ¿Qué expresiones emocionales demuestra la otra persona? Quien muestra más emociones es más débil (tiene menos poder), quien muestra menos es más fuerte (tiene más poder).
  • Utilizar a los demás para que hagan de “espejo”.

    El único propósito con el que interactúa la narcisista es para que alguien valide sus declaraciones y tener el control sobre su propio comportamiento. Es decir, la otra persona no tiene identidad por sí misma sino que es utilizada por la narcisista para que le haga de espejo. Por ello, suelen buscar rodearse de personas complacientes que siguen la corriente. Si se oponen demasiado al discurso de la narcisista, no le sirven para este propósito y ahí es cuando comienza el conflicto. En resumen, lo que una narcisista quiere es que le sigas la corriente ‘como a los locos’.

  • Hacer declaraciones ambiguas.

    Los narcisistas son expertos en hacer declaraciones ambiguas, poco claras y muy confusas. El propósito que tiene esto es el de salirse con la suya y siempre tener un recurso para poder decir: “Yo no dije eso” “Me has entendido mal” “Creo que no te explicas bien”,.. todo ello tiene que ver de nuevo con el control, con tener la razón y con quedar por encima de la otra persona.

Cómo recuperarte de haber crecido con un padre/madre narcisista

Las personas que han crecido en familias donde el padre o la madre tiene Trastorno Narcisista de la Personalidad suelen tener un tema con la comunicación en general, que se traduce en tener uno o varios de los siguientes comportamientos:

  • Necesitar la información de una forma muy clara y precisa.
  • Pedir muchas aclaraciones para asegurarse de que han entendido a la otra persona.
  • Repetir lo que se les dice para asegurarse de que la otra persona y ella hablan de lo mismo.
  • Querer hablar todas las cosas en todo momento para evitar malentendidos.
  • Si no tienen confianza con la persona, decir que sí que han entendido algo cuando no lo han hecho para evitar que se las juzgue de “tontas”.

Si quieres saber cómo recuperarte de haber crecido con un padre/madre narcisista, la señal emocional que te avisará de que estás tratando con una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad es la confusión. Si después de tener conversaciones con esta persona, te sientes confusa; si hay muchos malentendidos entre esta persona y tú; si recibes el mensaje directo o indirecto por parte de esta persona que no sabes comunicarte; si por mucho que intentes que la comunicación fluya, sientes que estás en un bucle, todo ello son banderas rojas. 

Fuente: https://www.quora.com

12 Estrategias de Distanciamiento que las Personas Evitativas utilizan para evitar la Intimidad

La expresión “evitador(a) de amor” a lo largo del artículo se refiere tanto a narcisistas, psicópatas o sociópatas o cualquier otra persona con un trastorno recogido en el Grupo B del DSM como a personas con apego evitativo o apego desorganizado

Al crecer, los evitadores de amor han desarrollado mecanismos de defensa para protegerse a sí mismos de un padre/madre controlador, exigente y/o necesitada … En la edad adulta, estos patrones defensivos permanecen activos para impulsar elecciones de comportamiento en relaciones cercanas, es decir, para evitar la intimidad.

Inicialmente, la evitadora de amor parecerá muy ansiosa por conectar, provocando en su pareja la ilusión de que finalmente ha encontrado a “la persona”. Pero una vez enganchada y a medida que la relación se desarrolla, la evitadora de amor se transforma, convirtiéndose en alguien completamente diferente. En lugar de mostrar un deseo de conectarse, se desconecta emocionalmente, se vuelve fría, no está disponible y no se puede confiar en ella.

En poco tiempo, el mensaje parece ser: “Te quiero, pero vete”, dejando a  su pareja desconcertada y preguntándose: “¿Qué es lo que ha pasado?”

Los evitadores del amor comparten un profundo miedo a la intimidad esto es, a la cercanía, a “que me conozcan”, a mostrarse vulnerables, a compartir pensamientos/sentimientos junto con un miedo subyacente al abandono. En la mente de los evitadores del amor, la intimidad con otra persona es equivalente a estar engullido, asfixiado y controlado.

Demasiada cercanía con el otro la sienten literalmente como perderse a sí mismas e incluso con una equivalencia a morirse. Así de intensos pueden ser sus miedos. En consecuencia, en las relaciones románticas mantienen siempre una distancia para asegurarse de que su pareja no se acerque demasiado. Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, quizás te des cuenta de que tu pareja tiene este tipo de comportamiento contigo.

Una evitadora de amor no abraza la intimidad, sino que abraza “desafiarla”

La evitadora de amor puede enviar dobles mensajes, los suficientes para mantener viva la fantasía, como para dar pistas de lo que “podría” ser posible. Pero todo se queda en eso, potencialidades.

La REALIDAD es que todos eso que proyectado, imaginado, fantaseado NUNCA se hace real. Cualquier “migaja” esporádica de conexión que consigas es la máximo que obtendrás con un evitador del amor.

Estrategias de distanciamiento para evitar el amor

Las estrategias de distanciamiento son comportamientos tácticos y actitudes utilizadas para eludir y evitar la conexión íntima.

Aunque las evitadoras de amor tienen la necesidad y el deseo de buscar la cercanía en las relaciones (una verdad inconsciente detrás de su máscara), hacen un esfuerzo intenso para reprimir estas necesidades.

12 Técnicas de Distanciamiento que usan los Evitadores del Amor para evadir la Intimidad

Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, es posible que identifiques comportamientos de tu pareja en estas técnicas de distanciamiento, que hacen que tú te aferres más a la relación.

  1. Evitar la cercanía física: evitar el sexo o reducir severamente el contacto sexual, eludir el afecto físico, evitar la proximidad/cercanía, por ejemplo, abrazar, besar, tomarse de las manos, sentarse cerca; evitar compartir la misma cama; caminar por delante o detrás de la persona,…; también puede retirarse cuando se le ofrece afecto (rechazar un abrazo, un beso, una caricia,…).
  2. Negarse a comprometerse: usar frases concretas para evitar el compromiso en una relación, “No estoy listo para el compromiso”, “No soy bueno en las relaciones” o “No me gusta poner etiquetas”.
  3. Evita verbalizar “Te quiero” al tiempo que afirma sentimientos hacia la pareja. Se excusa sobre porqué no puede o no quiere decir “Te quiero”, puede decir algo como “Sabes cómo me siento, por qué debería tener que decirlo”.
  4. Sabotea la relación cuando las cosas van bien: cuando una relación parece ir bien, la sabotea o la interrumpe de alguna manera, por ejemplo, intenta pelearse; de repente, se enfada o está resentida;  se vuelve pasivo-agresiva; no mantiene acuerdos o compromisos; no devuelve llamadas o mensajes; se vuelve demasiado exigente, arrogante; se vuelve hostil, defensivo o reactivo sin razón aparente; crea drama innecesario,…
  5. Es infiel: establece una relación sexual, romántica o emocional con otra persona; crea una relación con personas que no están disponibles (por ejemplo, casadas o que ya están en una relación romántica de compromiso).
  6. Se niega a resolver conflictos: se niega a discutir problemas relacionales o a resolver conflictos; rechaza compartir lo que le preocupa; retiene sentimientos, pensamientos, deseos o necesidades.
  7. Critica o devalúa: la pareja se convierte en el “enemigo”; se enfoca en defectos o imperfecciones de la pareja; hace observaciones de menosprecio, por ejemplo, comentarios sobre la forma en que la pareja habla, se viste, come,…; culpabiliza a la pareja por cualquier problema; muestra una actitud negativa de resentimiento, asco o disgusto; hace comentarios despectivos sobre rasgos que le parecían positivos en el pasado reciente; devalúa, a pesar del esfuerzo genuino de la pareja por ser abierta, amorosa, honesta, afectuosa,…
  8. Suspira e idealiza una relación pasada: habla o piensa en una relación anterior con una sensación de anhelo, nostalgia, por “el amor perdido”; se convence de esta relación anterior fue “la mejor pareja que he tenido”; también puede soñar con “la única pareja perfecta” que está “allá afuera en alguna parte”. Esta defensa puede parecer absurda. Sin embargo, en la mente de los evitadores de amor esta defensa justifica que “Estoy bien y no soy el problema, mi pareja (actual) es el problema” . Esto es una justificación perfecta para mantener a una pareja actual a una cierta distancia y hacerle sentir poco importante a través de la comparación.
  9. Flirtea con otras personas: con frecuencia coquetea o juega con otras personas (mostrando poca o nada de empatía, ya que también lo hace frente a su pareja). Se trata de una táctica para enviar un mensaje consciente o inconsciente que “Siempre estoy buscando a otro/a, no eres tan importante para mí”. Sin duda, este es un acto emocionalmente abusivo e insensible para hacer que una pareja se sienta insegura, ansiosa y celosa. 
  10. Se retira emocionalmente la relación: pasa mucho tiempo lejos de la pareja; muestra desinterés por la vida cotidiana, preocupaciones, pensamientos, opiniones o sentimientos de la pareja; rara vez inicia conversaciones y/o las interrumpe; actitudes indiferentes, distantes y despreocupadas; exhibe una actitud que comunica de forma indirecta:”No eres importante para mí”, “Tengo cosas más importantes que hacer con mi tiempo” o “Me molestas”.
  11. Guarda secretos: retiene información importante frente a su pareja, por ejemplo, no dirá cómo se gasta el dinero, no comparte lo que está haciendo con su tiempo cuando no se ven u oculta sentimientos importantes, pensamientos u opiniones; comparte información de manera que deja las cosas poco claras, vagas o ambiguas. Esta defensa es para mantener un deseo arraigado de ser independiente y autosuficiente. Las relaciones sanas y seguras implican interdependencia: un equilibrio entre independencia y dependencia. Un extremo u otro bloquea la interacción auténtica y la intimidad, y conduce a relaciones dolorosas e infelices.
  12. El foco está fuera de la relación: con distracciones externas, como por ejemplo estar excesivamente preocupado por el trabajo, actividades de ocio, niños u otras relaciones. El foco externo puede ser alguna adicción al sexo, drogas, alcohol, trabajo, juegos de azar, compras,.. Es una forma segura de desconectarse y evitar darle tiempo y alimento a una relación, garantizando la obstrucción de la intimidad.

Para las evitadoras de amor, las estrategias de distanciamiento tienen sentido, ya que son muy efectivas para mantenerse amuralladas y desconectadas emocionalmente en una relación romántica. Sin embargo, el uso de estrategias de distanciamiento es muy ineficaz para crear una relación amorosa y de confianza para ambas partes.

Los evitadores de amor tienen miedo a la intimidad, a la vulnerabilidad y a la cercanía. No les gusta el compromiso y lo que consideran algo rutinario y predecible, incluso aunque sea una relación satisfactoria.

En muchas ocasiones,  las evitadores de amor tienen relaciones con personas dependientes con apego ansioso. Cuanto más intenta esta última acercarse y se aferra, más se distanciará la evitadora de amor. Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional en tu relación, es posible que esta dinámica te sea familiar. Hacerla consciente es el primer paso para cambiarla.

Si eres tú la persona con apego ansioso, no te culpes ni aceptes la responsabilidad de lo que no es tuyo. Un evitador de amor no entra en una relación y de repente se convierte a esta forma de ver el amor y las relaciones. Quien eres tú no es la causa de que esa persona se comporte como lo hace. Estas personas tienen temas por resolver, y no puedes rescatarlas, ni salvarlas ni cambiarlas a menos que ellas quieran cambiar voluntariamente.

Las personas que te hacen sentir como si fueras difícil de amar tienen temas no resueltos, no tiene nada que ver contigo. Si, en cambio, te ves reflejada en estos patrones de conducta, quizás quieras pedir ayuda terapéutica para afrontar estos temas, cambiar y permitirte tener amor en tu vida.

Fuente: https://www.loveaddictionhelp.com

Control=Resistencia

Control y Resistencia= dejar que la ola te golpee intentando no caerte y controlarla. Aceptación=ayudarte a surfear la ola lo mejor que puedas sin cuestionarla.

El Control y la Resistencia

Las personas queremos controlar. Lo que no daríamos por tener más control en nuestras relaciones, el trabajo y nuestras vidas en general.

No es que lo vayamos gritando a los cuatro vientos. Más bien nos protegemos un poco, preguntando a familiares, terapeutas y amigos cómo gestionar mejor nuestras vidas y a otras personas. Cómo podemos cambiar este o aquel aspecto de nosotros mismos o de nuestras circunstancias, cómo podríamos lidiar mejor con situaciones y relaciones concretas.

No hay nada de malo en querer crecimiento y desarrollo. Sin embargo, eso no es lo que la mayoría de nosotras buscamos realmente. La prueba está en el conjunto de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. A pesar de todas nuestras preguntas y dudas, muchas de nosotras nos sentimos bastante atrapadas. No importa la energía que invirtamos, permanecemos paradas, como en un bucle.

Muchas personas cuando llegan a terapia se encuentran con que con su comportamiento lo que pretenden es librarse de la tensión creando más tensión, forzar la flexibilidad de forma rígida y controlar su libertad o la de otras personas.

¿Por qué es esto? ¿Por qué persistimos en intentar controlar nuestro camino hacia la libertad personal, creativa y profesional?  La respuesta es que la mayoría de nosotros no queremos libertad.

Antes de estar en desacuerdo, echa un vistazo a tu propia vida. Mira las áreas en las que desearías tener un mayor nivel de libertad, paz y vitalidad. Si todavía no has logrado estas cosas, apuesto a que lo que realmente buscas es el control. O dicho de otra manera, libertad a tu manera.

Sí, quieres una buena relación de pareja, si eso significa que la otra persona es así y asá. Sí, deseas una carrera satisfactoria, con la condición de que implique tal y tal. Y sí, quieres hijos mientras bla, bla, bla.

Eso no quiere decir que no debas tener estándares, esperanzas y objetivos.

Pero si estás luchando o sientes la necesidad de controlar, es menos probable que algo esté mal con el objeto de tus deseos y que haya algo a lo que no hayas querido renunciar para poder obtener lo que dices que quieres. Incluyendo lo que podrían ser estándares imposibles. O tal vez un estándar que cambia cada vez que lo que afirmas anhelar se acerca demasiado, se vuelve demasiado cómodo para ti.

Cuando anhelamos que las cosas sean como queremos que sean, en lugar de como son, eso no es una búsqueda de libertad. Eso es resistencia. Especialmente si lo que queremos va en contra de la realidad…

¿Qué es exactamente lo que estamos resistiendo?

Las circunstancias de la vida.

Cómo somos nosotros y otras personas.

Lo que pasó.

Lo que podría pasar.

Resistimos la vida y a otras personas. Resistimos el pasado y el futuro. Resistimos nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y a nosotras mismas. Resistimos la verdad. Y luego nos engañamos pensando que si resistimos lo suficiente, si tratamos de controlar lo suficiente, al final seremos libres.

Verificación de la realidad: no puedes cambiar una situación o circunstancia cuando estás en proceso de resistirla. Del mismo modo que no puedes atrapar una pelota de playa si estás sosteniendo otra en tus manos, no puedes aceptar algo nuevo hasta que dejes de lado las viejas y dolorosas razones y argumentos sobre por qué las cosas son así.

Para ser clara, no estoy diciendo que debamos lanzar todo al viento, mirando pasivamente mientras el mundo y otras personas nos pasan por delante. De ningún modo. Lo opuesto al control no es la pereza o la apatía. 

Lo Opuesto al Control es la Aceptación

Cuando aceptas, cuando abandonas la ilusión de control, no sólo descubres la paz y la libertad que conlleva. Te vuelves, tal vez por primera vez, empoderado para manejar cualquier cosa que se te presente.

¿Por qué? Porque no hay energía que se dedique a detenerte por más tiempo. El descanso (congelación) que te has tomado se termina, y finalmente puedes avanzar con poder, libertad y la capacidad de expresarte completamente y crear en el mundo … un mundo, ahora te das cuenta, que está lleno de oportunidades y amor.

Así que haz las paces con la vida. Acéptate a ti misma y al mundo tal y como sois. Ríndete a surfear las olas en lugar de mantenerte terca e inmóvil mientras te golpean. Cuando lo haces, la necesidad de controlar se disipa y surge la libertad. Y junto con esto, el sentido y finalmente el conocimiento de que cualquier cosa, y todo, es posible.

La Familia Narcisista y el Control

La Familia Narcisista es un escenario en el que los niños aprenden a controlar desde muy pequeños porque así mantienen la idea ilusoria de que habrá menos abuso o maltrato y más amor. Aprenden a controlarse a sí mismos, con comportamientos como no expresar sus emociones o a permanecer callados y quietos; también aprenden a controlar a sus padres, identificando sus estados emocionales y anticipándose a lo que el padre/madre puede necesitar para dárselo.

Se trata de un ambiente en el que no hay lugar para la espontaneidad, las expectativas respecto a los niños son poco realistas y no hay libertad.

El control, como hemos visto, está muy relacionado con la resistencia. La resistencia es algo normal porque evita el dolor. Lo único es que atravesar ese dolor es lo que realmente sana, evitarlo supone seguir teniendo el dolor dentro, atascado.

La resistencia seguramente es algo que te haya ayudado a lo largo de tu vida para llegar hasta donde estás, para sobrevivir. Sin embargo, si lo que quieres es salir del abuso narcisista y tener cambios profundos y verdaderos en tu vida, esos no te los va a dar la resistencia, que te hace perseverar, ser rígida y pensar que hay un solo camino para las cosas.

Aceptar y soltar la resistencia es doloroso y te pondrá frente a frente con tu vulnerabilidad y tu realidad. También requiere de muchas dosis de perdón hacia ti misma, aceptando el daño que te has hecho porque en tu pasado no contabas con los mismos recursos personales que en tu presente si aceptas.

Aceptar que has vivido en una familia donde uno de sus miembros tiene un trastorno mental (Trastorno Narcisista de la Personalidad) es algo duro y difícil, pero sólo eso es lo que te llevará a cambiar el rumbo de tu vida para reconstruirte y ser lo que tú quieras, sin que tu pasado sea ya una pesada mochila que no te deja caminar sino algo que te pasó pero que no define quién eres.

Si quieres salir del abuso narcisista, es necesario que sientas lo doloroso de tu infancia para que puedas, por fin, transformar estos sentimientos en una alquimia que se da en el hoy, en el presente.

No has podido escoger dónde empieza tu vida. Nadie puede. Lo que sí está en tu mano es escoger dónde estás hoy y hacia dónde vas mañana. Pon la intención en las cosas que quieras conseguir y suelta el control. El universo se encargará de hacer el resto.

Fuente: https://www.psychologytoday.com