La contradependencia

¿Qué es la contradependencia?

La codependencia, el hábito de conseguir autoestima complaciendo a los demás, es algo que la mayoría de la gente conoce hoy en día.

Pero se sabe menos de lo contrario, llamado contradependencia, puede ser un gran problema y, a menudo, está relacionado con la codependencia.

De hecho, a veces una persona cambia de un extremo a otro en una relación, volviéndose contradependiente, después de meses o años de codependencia. También es posible que una persona tenga ambas a la vez, por ejemplo, siendo codependiente con las mujeres y contradependiente con los hombres.

Entonces, ¿qué es la contradependencia? En muchos sentidos, es realmente una palabra elegante que quiere decir “miedo a la intimidad”. Las personas contradependientes tienen miedo de depender de alguien o necesitar a alguien, en el fondo de lo cual es una incapacidad para confiar. Si hubiera un mantra que tienen todos los/las contradependientes, probablemente sería “No necesito a nadie”.

Señales de contradependencia

Los/las contradependientes a menudo pueden parecer vibrantes, de tipo “vida de la fiesta”, o ser de los que tienen muchos amigos/amigas y relaciones. La diferencia es que esas relaciones no serán profundas y confiables, y pueden no durar.

Uno de los principales signos de contradependencia es la incapacidad de tener relaciones auténticas y conectadas. Esto involucra:

  • Parecen buenos para relacionarse pero luego tienen un ‘punto’ o ‘pared’ donde se detiene
  • Sentirse “atrapado”/”atrapada” en las relaciones
  • Alejar a las personas o enfriarse sin previo aviso
  • Miedo al abandono o al rechazo (así que abandonan o rechazan primero)
  • Tendencia a tener una relación corta después de otra
  • Tendencia a salir con los necesitados ‘por encima de los dadores’ (codependientes)
  • Pueden tener diferentes personalidades para diferentes personas (para evitar ser “vista”)
  • Siempre están ‘ocupados’ (pueden trabajar demasiado o tener demasiados pasatiempos para evitar la intimidad)
  • Ansiedad y miedo que surgen si las relaciones se vuelven demasiado profundas
  • Pueden hacer que todo contacto se reduzca a algo sexual (para evitar temas emocionales como la ternura)
  • Pueden salir con personas con las que no son un buen match (para que no enamorarse) y mantener a las personas con las que se relaciona bien únicamente como amigos/amigas
  • En lugar de pedir apoyo en una relación, son personas propensas a quejarse y enfurruñarse.

Debido a que una contradependiente busca evitar que alguien se acerque lo suficiente como para estar tentada a depender, la comunicación es fría por la falta de confianza, que se manifiesta de la siguiente manera:

  • alejarse o evitar un conflicto, o necesita “tener la razón”
  • No confían en los motivos de los demás, sino que a menudo intentan averiguar intenciones ocultas
  • Una sensación constante de que los demás siempre les fallan
  • Rara vez pide ayuda a otras personas

Luego está el mundo interno de un contradependiente. Con una infancia en la que fueron continuamente abandonados y/o traicionados, los contradependientes suelen tener una mente tumultuosa, que incluye:

  • Ser demasiado sensibles a las críticas de los demás, incluso cuando a menudo ellos critican
  • Muy duros consigo mismos, odian cometer errores
  • Intensa autocrítica
  • No se relajan con facilidad
  • Pueden experimentar vergüenza si sienten que necesitan
  • Ven la vulnerabilidad como debilidad
  • Sufren secretamente sentimientos de soledad y vacío
  • Podría tener dificultades para recordar su infancia

¿Qué piensan las contradependientes?

¿Cómo suenan los pensamientos de una contradependiente? Los siguientes son los tipos de pensamiento que produce la contradependencia:

“No necesito a nadie”

“No dejes que se acerquen demasiado, solo te decepcionarán”

“Prefiero ser exitosa que tener una relación, de todos modos”

“El amor está sobrevalorado, no lo necesito”

“La gente solo toma y toma de mí y me deja agotada, no vale la pena”

“De todos modos soy demasiado bueno para él/ella”

“No bajes la guardia o te harán daño”

“Él/ella nunca podría manejarme”

“Nadie puede entenderme, no son lo suficientemente inteligentes”

La conexión entre la codependencia y la contradependencia

Debido a que la codependencia y la contradependencia giran en torno a la necesidad de otros, ya sea que eso sea deseable o que se evite, no es raro que las personas en una relación ‘basada en la dependencia’ cambien roles. 

¿Por qué eres contradependiente?

La contradependencia a menudo se desarrolla como un adulto a partir del resultado de los acontecimientos en tu infancia.

Esto podría ser un trauma infantil. Puede haber sucedido algo que haya inculcado en ti la creencia de que no se puede confiar en los demás y que es peligroso necesitarlos. Esto podría haber sido un abandono por parte de un padre/una madre, una persona cercana a ti que se murió, el abuso o una tragedia que sucedió en tu familia.

Pero la contradependencia también podría surgir del tipo de crianza que recibiste de tu padre/madre/cuidadores durante tu infancia. Llamado ‘apego’, la conexión que una niña forma con su cuidador(es) durante los primeros años de vida es muy importante, ya que determina cómo se relacionarán con el mundo y con los demás en el futuro.

La “teoría del apego”, desarrollada por John Bowlby, ve un apego sano donde los padres son sensibles a las necesidades de sus hijos, lo que significa que es probable que el niño crezca y pueda manejar sus emociones, tener confianza en sí mismo y manejar bien las relaciones.

Pero si su padre/madre/cuidadores su figura no estaban emocionalmente disponibles, no podía confiar en ellos o no respondían a sus necesidades, la empujaba a ser más independiente de lo que una niña debería ser, o incluso era peligroso para ti, te sometían a abusos emocionales y/o físicos y/o sexuales, entonces estas personas desarrollarán lo que se conoce como “apego evitativo”, “apego ansioso” o “apego desorganizado”, los otros tres tipos de apego disfuncional que hay.

Aunque un niño necesita una figura parental, en tal situación reprimirá su confianza en el cuidador(a) y no recurrirá a los padres cuando esté molesto, sufriendo o necesitando consuelo. En otras palabras, decidiste a una edad muy temprana de forma inconsciente que era demasiado peligroso confiar en tu cuidador y te entrenaste para no apegarte a ellos para sobrevivir.

De niña ésta fue una táctica de supervivencia que te ayudó a evitar el rechazo o el castigo injustificados. El problema es cuando continúas usando esta táctica de supervivencia como adulto, no permitiendo ninguna dependencia de los demás para mantenerte “segura”. En realidad lo que hay debajo de esa “seguridad” es dolor y vacío.

Esto se traduce en convertirse en un adulto que no confía en los demás para ser para ellos, piensa que puede cuidarse por completo sin ayuda, y que en secreto podría estar muy solo.

Esta es la razón por la cual una definición que se le da a la contradependencia en los círculos de la psicología es ‘el rechazo del apego’.

La interdependencia

 Entonces, ¿a qué debería aspirar en lugar de la contradependencia?

Una persona sana no necesita a otras personas todo el tiempo o no las necesita nunca. Por el contrario, entienden lo que se llama interdependencia.

La interdependencia se da cuando reconocemos que podemos cuidarnos y deseamos estar a cargo de nuestras vidas, pero nos permitimos estar conectados con otros y confiar en ellos para algunas cosas.

Cuando somos interdependientes, podemos permitirnos necesitar cosas de otros al mismo tiempo que sabemos que si no pueden proporcionar lo que esperamos, estaremos bien por nosotras mismas. Por lo tanto, no se trata de depender de los demás por necesidad, o no depender de los demás debido al miedo, sino de depender de los demás de vez en cuando a medida que compartimos su vida o sus intereses y nos hace la vida más fácil y más feliz.

¿Qué hago si creo que soy un(a) contradependiente?

Es recomendable hacer terapia para empezar a confiar. Muchas personas que tienen problemas para crear vínculos profundos por falta de confianza o por miedo a depender, forman el primer vínculo de confianza con su terapeuta, en un entorno seguro, y esto les da la base para después crear vínculos de confianza en su vida. También puede ser de mucha ayuda un animal, ya que son seres que proporcionan el amor incondicional que una persona necesita para empezar a volver a confiar.

Fuente: https://www.harleytherapy.co.uk

El reto del perdón

El perdón a veces puede parecer imposible o incluso indeseable. Otras veces, solo perdonamos que nos hagan daño nuevamente y concluimos que perdonar fue una tontería. Ambas situaciones surgen de la confusión sobre lo que realmente significa el perdón. El perdón no requiere que olvidemos las acciones de otras personas o el daño causado. De hecho, para la autoprotección en lugar de la ira, podemos decidir no volver a ver a la persona nunca más.  El perdón no significa que justifiquemos o minimicemos el daño causado. A menudo, los/las codependientes perdonan y olvidan y continúan poniéndose en peligro. Perdonan y luego racionalizan o minimizan el abuso o la adicción a sus seres queridos.

El significado del perdón

“Retener la rabia dentro es un veneno. Te come por dentro. Creemos que el odio es un arma que ataca a la persona que nos hizo daño. Pero el odio es una espada curva. Y el daño que hacemos, nos lo hacemos a nosotros mismos “. (Mitch Albom, del libro “Las cinco personas que conoces en el cielo”).

Cuando guardamos rencor, la hostilidad puede sabotear nuestra capacidad de disfrutar del presente y nuestras relaciones futuras. La rabia permanente nos hace daño y  tiene consecuencias negativas para nuestra salud (emocional, mental y física). Aumenta la presión arterial, dificulta la digestión y crea síntomas psicosomáticos, como ansiedad, depresión y dolor.

El perdón, en general, significa soltar el resentimiento, liberándonos de los pensamientos negativos obsesivos o recurrentes. Cuando “perdonamos a nuestros enemigos”, renunciamos a cualquier deseo de venganza o que la desgracia les llegue. La empatía y la comprensión hacia nuestro/a ofensor(a) nos ayudan a perdonar. Si estamos en una relación, intentamos reconstruir la confianza y podemos establecer límites en torno a la conducta de esa persona con la que queremos continuar la relación. Aunque el pasado nos impacta, nos permite actualizar, esto es, hacer cambios constructivos y avanzar en paz.

Cuándo perdonar

Un perdón demasiado pronto puede negar la rabia que se necesita para el cambio. Si hemos sido engañadas, abusadas o victimizadas, la rabia justificada afirma nuestro respeto por nosotras mismas. Nos puede motivar para protegernos con los límites apropiados. Nos ayuda a ver la realidad y sentirnos con los recursos necesarios para afrontarla. Ayuda para dejar de permitir los abusos.

Inicialmente, nos duele. Si hemos sido traicionados o rechazados, es natural sentir dolor, como una herida física. Debemos experimentarlo y llorar sin juzgarnos a nosotros mismos. Necesitamos tiempo para sentir el dolor y la pérdida que ha sucedido y para sanar. Una vez nos sentimos seguros y hemos atravesado etapas de pérdida, puede ser más fácil perdonar.

La negación puede hacernos perdonar demasiado pronto o bloquear el perdón por completo. Nunca debemos negar, habilitar o condonar el abuso. Negar que alguien sea una adicta o una abusadora nos lleva a aceptar continuamente promesas incumplidas, evitar establecer límites o mantener una relación tóxica. Negar que un ser querido no sea el ideal que queremos o imaginamos sólo alimenta nuestra decepción y resentimiento. Aceptar que tu pareja o tus padres tienen fallas, como todas nosotras, puede abrir la puerta a la aceptación y el perdón.

Si el perdón se retiene demasiado tiempo, puede impedir completar las etapas de la pena y llevar a la amargura, el resentimiento. Muchos codependientes se sienten incómodos con sentir o mostrar enfado. Sin embargo, están invadidos por el resentimiento y reproducen guiones y eventos negativos en sus cerebros, una y otra vez, de forma obsesiva, como una vía de escape, pero que en realidad no sana, está ahí atascada la rabia. El resentimiento puede desaparecer cuando nos damos permiso para enfadarnos y permitir que fluyan sentimientos de rabia y tristeza. Puede que ni siquiera necesiten expresarse de forma directa a la persona que nos hizo daño. Para esto va muy bien el ejercicio de Gestalt de la silla vacía, donde pones de forma simbólica a la persona que te ha hecho daño y le expresas todo lo que sientes, sin filtros, con tu terapeuta como testigo y en un entorno seguro, donde la persona a la que van dirigidas las emociones no es dañada, por ejemplo, tu padre o tu madre.

Cómo perdonar

Se necesita reflexión consciente y, a menudo, meditación y trabajo terapéutico con la pena para dejar ir y perdonar. Las siguientes son algunas sugerencias:

  1. Asegúrate de trabajar en las etapas del duelo. Una terapeuta te puede ayudar con esto.
  2. Ten en cuenta que el perdón te alivia del dolor. Es una medicina para ti.
  3. Piensa en las formas en las que el resentimiento te retiene negativamente y afecta a tu vida.
  4. No eres responsable del comportamiento de la otra persona, pero sí del tuyo propio. Considera tu contribución a la situación. Quizás no comunicaste tus expectativas o límites o no le comunicabas el daño que te hacía con ciertos comportamientos o actitudes. En las familias narcisistas/disfuncionales, la culpa es como una patata caliente que los miembros se pasan constantemente los unos a los otros. Nadie se responsabiliza de nada. Por eso, hay muchos adultos que, como han crecido en este tipo de familias, la responsabilidad es un concepto que les es desconocido, tanto hacia sí mismos como hacia los demás.
  5. Desarrolla tu compasión, tanto hacia ti mismo como hacia la persona que te hizo daño. La compasión es distinta de la pena, no se trata de verte a ti y a esa persona como “pobrecitos” sino de tener una mirada menos crítica, rígida y enjuiciante. Al final, todos hacemos lo que podemos teniendo en cuenta los recursos de todo tipo con los que contamos en cada momento.
  6. Únete a un grupo de Doce Pasos. Cuenta tu historia y escucha la de otras personas. Que te validen en lugar de negarte o mentirte (lo que hacía tu familia) te ayudará a perdonar. 

Auto-perdón

Debemos perdonarnos a nosotras mismas antes de estar listas para perdonar a otras personas. A menudo culpamos a los demás cuando nos sentimos culpables. Podemos aferrarnos al resentimiento para evitar aceptar la responsabilidad de nuestras acciones o para evitar sentirnos culpables. Aunque es importante reflexionar y asumir la responsabilidad de nuestra contribución al problema, debemos perdonarnos a nosotras mismas por cualquier comportamiento o acción, por muy doloroso que sea. Piensa que mientras continúes sintiéndote culpable, seguirás a su vez echando la culpa a los demás de tu situación.

Tú no tienes la culpa de lo que te pasó. No es tu culpa que te maltrataran y/o, abusaran y/o te negaran tus padres narcisistas. Tampoco es culpa de ellos, a su vez son víctimas de sus padres o cuidadores, que les hicieron lo mismo. Ellos lo repitieron de forma inconsciente. Te culpaban por lo que te hacían para poder justificarlo porque en verdad es una aberración hacer daño a un niño que sólo quiere que le quieran. No eres culpable de nada de eso. De lo que sí eres responsable hoy en día, como el adulto que eres, es de estar bien, quererte, cuidarte, darte la vida de bienestar que tus padres narcisistas no te pudieron dar.

La reconciliación

La reconciliación puede o no seguir al perdón. Si fuimos heridos por alguien cercano a nosotros y deseamos mantener la relación, entonces la reconciliación podría requerir que ambas personas asuman la responsabilidad de sus acciones y que no repitan su comportamiento. Recuerda que tiene que haber una coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, tanto por tu parte como por la de la otra persona. Es decir, no vale “no te volveré a gritar nunca más” y a a la semana volver a estar a gritos.

En algunos casos, es mejor reconocer claramente y creer que la persona que nos importa no cambiará, que su comportamiento refleja su niño interior herido. Dejar ir las expectativas de que actúan de manera diferente puede preparar el escenario para la aceptación de la realidad. Podemos decidir continuar la relación en términos menos íntimos o con diferentes límites que nos protejan.  Por ejemplo, puedes optar por pasar tiempo con una adicta sólo cuando, o con la condición de que esté sobria, o ver a una persona abusiva en un lugar seguro, para visitas cortas, y / o con una tercera persona presente.

La otra persona puede no estar dispuesta a asumir la responsabilidad de su comportamiento o perdonarnos la nuestra, pero el perdón es para nuestro beneficio, no tiene que ser bilateral. Recuerda que el perdón aumenta nuestra integridad y tranquilidad. Sana las grietas en nuestro corazón.

Una última cosa, recuerda que el perdón no es un tema de blanco/negro sino más bien un proceso en el que a veces irás hacia adelante y otras hacia atrás. Se trata de un gris en el que quizás no consigas perdonar del todo pero sí mucho como para alcanzar mucha paz. No es tampoco un proceso psicológico sino emocional, no te obligues a él. Llegará cuando tenga que llegar si das los pasos necesarios para alcanzarlo.

Fuente: https://www.whatiscodependency.com

13 señales de que has tenido una madre y/o padre narcisista

El padre/madre narcisista cuestionan la sanidad de sus hijos desde que son pequeños, les hacen creer que están “locos” o que son “tontos”. De adultos tienen muchos problemas de autoestima y de autoconfianza a causa de esto.

Aquí tienes 13 signo de que has tenido una madre y/o padre narcisista (para que salgas de dudas). A lo largo del post hablaremos de los “padres narcisistas”. Esto debe entenderse como el padre, la madre o ambos.

  1. Intentaban controlarte a través de la codependencia

En otras palabras, tus padres te dijeron: “No me dejes. Te necesito. No puedo vivir sin ti “. Esto hizo imposible para ti vivir una vida autónoma o establecer prioridades independientes que no sean satisfacer las necesidades de tus padres.

  1. Utilizaban la culpa para manipularte

Otro método de control fue hacerte sentir constantemente culpable por hacer lo que querías. Es posible que te hayan dicho: “He hecho tanto por ti, he sacrificado todo por ti”. Como resultado, te sentiste en deuda con ellos y como si “debieras” una completa obediencia. Te sientes como si tuvieses una enorme deuda con ellos y que, hagas lo que hagas, es impagable.

  1. Te sometían a un chantaje emocional

Tu padre / madre retiraba el amor o lo retenía muy fácilmente. Si no hacías lo que querían, te castigaban severamente o te ignoraban. Siempre tenías la impresión de que sólo te querían cuando hacías exactamente lo que ellos querían.

  1. Les gustaba “vengarse” de ti

Cuando hacías algo “incorrecto” o en contra de su voluntad, incluso de la manera más pequeña, se aseguraban de castigarte. Esta manera mezquina e infantil de “vengarse” puede haber sido sutil o muy obvia. Por ejemplo, pueden haber saboteado deliberadamente algo que te importaba, romper o esconder algo tuyo, decir algo que sabían que te hacía daño,.

  1. No te permitían poner límites ni decir que no

Si decías que no a algo que te pedían, demandaban o reclamaban, te castigaban de una forma muy severa o te minaban hasta que lo cambiabas por un sí. No respetaban tu privacidad, te controlaban e interrogaban y te decían constantemente lo que tenías que hacer.

  1. Nunca escucharon (o se preocuparon) por tus sentimientos

Nunca podías compartir tus sentimientos con tus padres porque se burlaban de ti o cambiaban de tema para hablar sobre ellos mismos. Las emociones eran algo prohibido, que no podías expresar y que cuando lo intentabas, las reprimían de forma muy dura.

  1. Te insultaron / mintieron / menospreciaron

Tus padres te reprendían constantemente, incluso cuando no había ninguna causa para ello, te menospreciaban burlándose de ti y te acosaban para que hicieras algo o te comportases de una forma determinada.

  1. Te hacían “gaslighting”

Para controlarte, usaban una táctica de manipulación psicológica conocida como gaslighting. De forma deliberada, te hacían dudar de tus propias opiniones o criterios o cuestionaban tu sanidad mental o nivel intelectual para tener ventaja sobre ti

9. Te han “parentificado” o “infantilizado”

Cuando eras niño, se esperaba que tú “criaras” a tus padres, o te comportaras como un padre sustituto para atender sus necesidades, en lugar de atender las tuyas. O bien se te trataba como a una niña cuando ya no lo eras, no permitiéndote asumir ningún tipo de responsabilidad ni compromiso en la familia y dirigiéndose siempre a ti como si estuviesen hablando con una niña de siete años.

  1. Proyectaban su comportamiento en ti

Por ejemplo, te decían que eras “muy sensible” o “difícil” o “egoísta” cuando eran ellos los que tenían estas cualidades

11. Una falta total de empatía

La forma de tratarte, de dirigirse a ti, de abusar de su posición de superioridad, el gusto por humillarte o hacerte sentir mal, la constante búsqueda de un conflicto.. denotaban una enorma falta de empatía.

12. Siempre tenían la razón

Incluso cuando cometían un error de forma obvia o te trataban de manera, nunca se disculpaban por su comportamiento. Cuando los confrontabas al respecto, negaban todas las acusaciones y te echaban la culpa a ti.

13. Les gustaba presentar una imagen familiar perfecta a los de fuera

Tus padres hacían todo lo posible para asegurarse de que los demás os percibían como una familia amorosa/exitosa/envidiable. Cuando había gritos en casa, estaban más preocupados por qué pensarían los vecinos que por el conflicto que estaba ocurriendo en la familia.

Cómo confirmar que eres el hijo/la hija de un(a) narcisista

Si eres hijo/hija de un(a) narcisista, es probable que tengas problemas como estos:

  • Codependencia en otras relaciones
  • Un sentido de ti mismo muy débil
  • Límites pobres e incapacidad para decir “no”
  • Culpa crónica o vergüenza
  • Autodesprecio
  • Sensación de vacío existencial permanente
  • Problemas de autoconfianza
  • Incapacidad para expresar o gestionar las emociones
  • Tener de forma permanente o intermitente ansiedad y/o depresión
  • Ser una persona complaciente

Si estás seguro de que uno o ambos padres son narcisistas, es probable que todavía tengan mucha influencia en tu vida. Ahora que lo sabes, tú decides el grado del vínculo que quieres tener con ellos. Si quieres porque todavía te hacen daño, puedes reducir el contacto o incluso llegar al contacto cero si la relación es muy tóxica y crees que eso es lo mejor para ti.

Fuente: https://lonerwolf.com

6 Pasos para Salir de una Relación Tóxica

Los apegos emocionales muy fuertes se desarrollan a partir de dos características específicas de las relaciones abusivas: la necesidad de control de una de las personas a la otra y el tratamiento intermitente bueno-malo.

Si te encuentras atrapado/atrapada en una relación tóxica y no sabes qué hacer, los siguientes pasos prácticos te ayudarán a separarte de un vínculo traumático.

      1. Comprométete a vivir en la realidad a toda costa. Haz un compromiso contigo mismo/misma para no engañarte y pensar que tu relación por arte de magia mejorará y se volverá saludable. Para vivir una vida sana, debes ser honesto/honesta contigo acerca de cuánto de compulsivas y obsesivas son tus conductas con respecto a la relación, y cómo de abusiva es en realidad la persona tóxica. Dite a ti misma/mismo: “Estoy comprometido/comprometida a vivir en la verdad”.
      2. Sé amable y compasiva contigo misma. No puedes curarte sin tener una voz interior compasiva y alentar el diálogo interno. No necesita más abusos en tu vida, por parte de otras personas o de ti misma. Comprométete a cuidar de ti misma.
      3. Haz una lista de todas las conductas autodestructivas específicas que repites una y otra vez, que son patrones poco saludables en tu vida, y comprométete a abstenerte de estas conductas. Algunas de estas conductas pueden ser:
        • No quererte o querer más a la otra persona que a ti misma
        • Abandonarte para salvar a la otra persona
        • Justificar, excusar o minimizar cualquier abuso de esa persona hacia ti
        • Creer que si consigues que la otra persona cambie, serás feliz
        • Olvidarte de tus necesidades, tus deseos, tus proyectos o tus sueños y priorizar los de la otra persona
        • Creer que sin la otra persona “no eres nada”
        • Permitir que la otra persona te trate mal, te insulte, te pegue, te empuje, te llame nombres.
        • Permitir que la otra persona te deje de hablar por completo durante días o semanas considerándolo un comportamiento “aceptable”
      4. Escribe una autobiografía sobre tu relación tóxica. Escribe en tercera persona sobre ti mismo: “Pablo quería mucho a su novia. A veces lo trataba mal, lo hacía de menos o lo insultaba. Él lo pasaba mal pero aguantaba porque pensaba que eso era el amor, “aguantar”. A veces pensaba en dejarla pero al final no lo hacía porque le daba mucho miedo encontrarse solo. Lee tu historia en voz alta a alguien en quien confíes para que la valide, un amigo o tu un terapeuta.
      5.  Haz una lista de los comportamientos que ahora los conviertes en un límite que ya no practicarás o que ya no te dejarás hacer. Ejemplos de estos comportamientos pueden ser:
        • Faltar al respeto o que te falten a él durante una discusión
        • Disculpar frases hirientes, motes, insultos o amenazas
        • Permitir que te digan constantemente lo que tienes que hacer, cómo tienes que pensar o lo que te tienes que poner para vestirte
        • Que no respeten tus gustos, tu criterio sobre algo o tu opinión
        • Que te hagan sentir incompetente, incapaz, defectuoso o tonta
        • Que controlen todo lo que hagas
        • Buscar una validación constante en la otra persona
        • Obsesionarte con la relación
        • Abandonarte a ti para salvar a la otra persona
      6. Hazte algunas preguntas:

        ¿Es la persona con la que estoy “honorable”? O, ¿es él / ella una “situación imposible”?

        ¿Qué tipo de comportamientos quiero en una relación?

        ¿De qué maneras estoy devaluado en esta relación, por la otra persona y por mí mismo?

        ¿Cuándo reacciono demasiado y cuándo reacciono de manera muy negativa en esta relación?

        ¿Para qué permito ciertos comportamientos por parte de la otra persona?

        ¿La relación tiene una trayectoria lineal o es más bien como un bucle?

        ¿Hay una coherencia entre lo que dice y lo que hace la otra persona? ¿Y en mí?

        ¿Cómo me siento físicamente cuando tengo cerca esa persona? ¿Estoy relajada o en tensión?

        ¿Soy yo misma cuando estoy con esa persona o más bien actúo como si estuviese “pisando huevos” todo el tiempo?

      7. Deja de intentar tener la “charla” o escribir una carta o mensajes a la persona que abusa que comprenda tu punto de vista y finalmente se resuelva el “problema”. El “problema” es en realidad toda la relación. La otra persona no va a cambiar, la primera fase de idealización era una fantasía. La promesa de un cambio, que esa persona sabe que no va a hacer, es lo que te mantiene enganchado. Tu necesidad de “arreglar”, “ayudar” y/o “salvar” a esa persona es tóxico para ti y lo que te conviene es soltarla y aceptar.

      Los vínculos basados en el trauma son muy potentes. Tienen de fondo a un niño cuya necesidad de amor incondicional no sólo no fue cubierta sino que también fue abandonado, rechazado y/o abusado y/o negado y/o maltratado por su padre/madre narcisista/disfuncional. Ese niño sigue proyectando a sus padres en parejas que se parecen a ellos y que los tratan igual de mal. Esta necesidad de infancia no cubierta lleva a una repetición-compulsión en una relación tras otra.

      Ahora la buena noticia. Esto lo puedes cambiar. Encontrar relaciones de apoyo y sanas es la base de la recuperación. En términos de neurociencia, la sanación implica cambiar la forma en que  nuestros cerebros hacen conexiones. Si bien nuestros viejos hábitos existen en una “autopista” neuronal de conductas profundamente arraigadas y habituales, nuestros nuevos comportamientos serán difíciles de adquirir y requerirán de mucha práctica porque estamos forjando nuevas “carreteras”, nuevas vías neuronales en nuestro cerebro. Se trata de reeducar al cerebro, que ya va en automático con el abuso, para que reaprenda qué es el amor, qué es un vínculo sano, quién es un lugar seguro, e identifique dónde está el peligro.

      Asegúrate de encontrar otras relaciones saludables para empezar a cambiar.

      Únete a un grupo terapéutico y/o busca una terapeuta en quien puedas confiar.

      El primer paso es el más difícil, de ahí en adelante sólo irás a mejor.

      Fuente: https://pro.psychcentral.com

Los cambios de humor bruscos. Cómo tener equilibrio emocional

Los cambios de humor, o cambios rápidos en el estado emocional pueden ocurrir como una reacción a las circunstancias o al entorno, como resultado de una condición de salud física o mental o sin razón aparente. Estar “de mal humor” de vez en cuando es algo que ocurre a la mayoría de las personas, pero en algunas circunstancias, los cambios en el estado emocional pueden ser muy extremos, causando problemas a la persona para tener una vida funcional o para no abrumarse con esas oscilaciones tan radicales.

¿Qué causa los cambios de humor?

Las personas que han crecido en familias narcisistas disfuncionales/ han estado sometidas a los cambios de humor bruscos de su padre, su madre o de ambos, provocándoles altos niveles de estrés durante muchos años. Esto provoca que estas personas, ya de adultos arrastren esta desregulación emocional, en la que experimentan bajadas y subidas del ánimo profundas y radicales.

Los cambios de humor de los hijos de padres/madres narcisistas son una desregulación orgánica, en el cuerpo, producida por circunstancias externas vividas en la infancia. Estos cambios de humor se pueden cambiar haciendo un trabajo terapéutico de lo que la terapia Gestalt llama autorregulación organísmica. Es decir, tu cuerpo ya contiene la solución adecuada al problema que fue causado por causas exógenas (externas). Sólo tienes que “ajustarlo” de nuevo y volverá a su estado natural de regulación autónoma. La naturaleza es sabia. Sólo deja que siga su curso y confía.

Cuando los cambios de humor no son tratados con terapia, pueden contribuir en los/las supervivientes a ideaciones/tentativas suicidas, pensamientos/tentativas de autolesión, comportamientos de riesgo, falta de sueño, problemas con la comida u otros efectos negativos sobre la salud y el bienestar.

Gestión de los cambios de humor 

Los cambios de humor los puedes gestionar con las siguientes estrategias:

  • El seguimiento de los estados de ánimo puede ayudar a facilitar una mayor comprensión. Empieza un diario. Si anotas en él los cambios bruscos sobre los estados de ánimo puede ayudarte a identificar patrones en tus cambios de humor, así como los factores desencadenantes, los detonantes que pueden afectar a tu estado de ánimo.
  • El yoga te ayudará a equilibrarte. Los altibajos emocionales tienen que ver con un desequilibrio en el sistema nervioso y las funciones que cumplen sus sistemas: el simpático y el parasimpático. Los/las supervivientes de familias narcisistas/disfuncionales tenemos el sistema simpático hiperactivado porque fue excesivamente estimulado en la infancia. El yoga te ayudará a que el sistema parasimpático, que se encarga del sueño, la relajación, el descanso, esté más presente.
  • Mantener un horario regular. Hacer cosas a la misma hora todos los días puede ayudar a regular los altibajos emocionales.
  • El sueño puede ayudar a mejorar el estado de ánimo. La falta de sueño, que puede afectar el apetito y el nivel de energía, también puede contribuir a la tristeza, irritabilidad y malestar general.
  • La nutrición se considera un componente vital para el manejo del estado de ánimo. Obtener suficientes nutrientes y evitar el consumo de grandes cantidades de azúcar, alcohol y cafeína puede ayudar a reducir la frecuencia de los cambios de humor.

Terapia para los cambios de humor

Tus cambios de humor es posible que sean un síntoma de una condición subyacente: el Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo, un(a) terapeuta que sepa del tema te puede ayudar a darle luz a esto.

En la terapia también puedes desarrollar métodos para obtener control sobre los cambios repentinos en el estado de ánimo. Una vez que esto se logra, a menudo a través de técnicas como el diario, la meditación, la atención plena o los ejercicios de respiración, puede ser más fácil abordar los problemas subyacentes.

La terapia también te puede ayudar a desarrollar estrategias de afrontamiento para enfrentar los factores estresantes a medida que surgen. Por ejemplo, conflictos con tu jefe, un exceso de carga de trabajo, una discusión con tu pareja, hacer algo nuevo,.. pueden resultar abrumadores con un ánimo fluctuante. Aprender a respirar o técnicas como las autoafirmaciones pueden ayudar mucho a llevar estas situaciones con estabilidad emocional.

Fuente: https://www.goodtherapy.org

Caminar hacia la autoconfianza

Hay tres razones principales por las cuales los hijos de padres/madres narcisistas entran en una relación/situación tóxica:

  1. Probablemente fueron demasiado abiertos y confiaron demasiado rápido en alguien a quien en el fondo apenas conocían.
  2. Dudaron de su intuición acerca de esta persona.
  3. Fueron manipulados de la misma forma que se lo hicieron durante años en la infancia.

A muchas niñas se les enseña a desconfiar de su intuición por los padres/madres que no se toman su tiempo para validar sus sentimientos o emociones.

Cuando un niño, naturalmente inteligente y perceptivo, se acerca a un padre/madre cuando siente que algo está mal, muchos padres rechazan la pregunta o simplemente niegan las corazonadas del niño. Esto le enseña al niño, especialmente si sucede con suficiente frecuencia, que su intuición no funciona. Crecen creyendo que debe haber algo malo en ellos.

Esta es la semilla de la duda, que puede afectará  a la capacidad de esta persona para formar relaciones sanas y experimentar el éxito más adelante en la vida. Esa persona, atravesará la vida como una hoja suelta que lleva el viento arrastra: con falta de raíces y  de autoconfianza. Tenderá a tener dificultades para tomar decisiones y externalizará su confianza a otras personas. Esas otras personas acabarán tomando decisiones por ella y/o aprovechándose de ella y de la confianza ciega brindada. ¿Por qué? Primero porque una persona sana no quiere tomar una decisión por otra persona o traicionar su confianza aunque vea que puede hacerlo. Segundo porque las personas con las que tienden a relacionarse estas niñas de adultas son precisamente las que les recuerdan a sus padres/madres, que les hacen lo mismo que se les hacía de niñas.

Los hijos de narcisistas tendemos a ser o muy desconfiados con todas las personas en general. Sin embargo, con algunas en concreto, que son precisamente las menos fiables de todas, confiamos de forma ciega. La confianza es una cualidad que está muy polarizada.

Aprende a confiar mas en tu intuición para saber si puedes confiar en las personas. Observa las señales que te da tu cuerpo. Intenta estar en los grises en lugar de en el blanco o negro. Mira si la persona presenta coherencia entre lo que dice y lo que hace. Observa también si parece que te da demasiado muy rápido, la rapidez hacia la intimidad es una bandera roja. Tómate tu tiempo para decidir si quieres dar un paso más en el vínculo que tienes con alguien. Nadie tiene porqué meterte prisa ni forzarte a algo para lo que no te sientas preparada. Tú eres la dueña de tu vida y la que toma las decisiones en ella.

Ya verás cómo, poco a poco, empiezas a confiar más en ti misma.

Todo en esta vida se puede reaprender. Puedes aprender a hacer lo que hacías de niño, a escuchar tu intuición. Puedes hacerlo al notar cómo se siente tu cuerpo cuando estás frente a una persona en particular, al escuchar un determinado tipo de música, ver un paisaje o acariciar a un animal.

La razón por la que estás teniendo problemas para confiar en los demás en tu vida es porque estás en modo de autoprotección. Es la respuesta natural de tu cuerpo al sufrimiento por el que has pasado. 

El grado en el que te hicieron daño es el grado en que tu Alma quiere retirarse a la hibernación. La palabra Alma aquí es un término que engloba todo tu ser: tu cuerpo, mente, emoción y espíritu.

Sé paciente contigo mismo. Te llevará un tiempo sanar. Es un proceso en el que algunas veces darás pasos para atrás, no es una línea recta. Pero si te comprometes con tu proceso y contigo mismo, llegarás a la recuperación.

Si escalas esta montaña, es la cumbre más dura que se puede escalar en la vida, ya que requiere una completa reconstrucción de ti misma y tu vida después de una destrucción total de tu antiguo ego, con el que te has identificado hasta ahora pero no eres realmente tú sino lo que tú te has dicho que eres basado en etiquetas falsas de tu familia disfuncional/narcisista, que no pudo hacer el mirroring y la validación de tus sentimientos, emociones e intuiciones que necesitabas cuando eras un niño. Ahora, como adulto, tienes todos los recursos y la capacidad para darte eso a ti mismo y darle a tu niño interior lo que le faltó: amor incondicional.

Pero primero..

  • La confusión mental y emocional a consecuencia del abuso, el gaslighting y de la disonancia cognitiva deben despejarse. Busca un(a) terapeuta que te ayude a verte a ti misma, a distinguir qué es el abuso y el maltrato y que te haga el mirrroring que necesitas.
  • Te sentará bien romper con los vínculos traumáticos que tienes con personas que son en realidad proyecciones de tus padres narcisistas. Haz un repaso de todas las personas que hay en estos momentos en tu vida. ¿Hay alguna o algunas que te traten mal, que te minusvaloren, que se aprovechen, que te manipulen? Si es así, empieza a poner límites y a decir que no. Si lo crees necesario y puedes, también puedes iniciar el contacto cero.
  • El vacío emocional puede dar lugar a autoestima y autocompasión hacia ti misma. Practica el mindfulness y la meditación para abandonar los pensamientos tóxicos, la rigidez y los juicios hacia ti mismo.
  • Las hormonas de stress altamente adictivas que tu cuerpo ya fabrica de forma automática es necesario que vuelvan a su estado normal para que tú tengas equilibrio y paz. El yoga va súper bien para equilibrar tu sistema nervioso. El exceso de cortisol, la hormona del stress, hace que tengas el sistema simpático hiperactivado, lo que te provoca ansiedad e hipervigilancia.

 

Fuente: https://medium.com

La Familia Disfuncional

¿Qué es una familia disfuncional?

Una familia disfuncional es aquélla donde una dinámica sana y normal en la familia se ve obstaculizada por conductas negativas como el abuso, la negación, el descuido o la falta de apoyo emocional. Normalmente esto ocurre porque uno a ambos padres tienen una enfermedad mental, diagnosticada o no.

En las familias disfuncionales (entre ellas está la familia narcisista) la relación entre el padre/la madre y el niño/la niña es tensa y antinatural; el padre, la madre o ambos constantemente descuidan o abusan un niño/niña o varios y los otros miembros de la familia se acomodan a este comportamiento.

Comprender las relaciones familiares disfuncionales

Idealmente, los niños deberían crecer en un ambiente que los ayude a sentirse queridos y valiosos.

Deben tener la libertad de expresar sus pensamientos y deseos, y su padre/madre debe cumplirlos si cree que son apropiados y realistas. Dichas niñas crecen y se vuelven emocionalmente sanas y pasan a tener relaciones saludables.

Sin embargo, cuando los niños crecen en un ambiente donde sus necesidades son limitadas o son constantemente criticados y abusados:

  • tienen baja autoestima y una autoimagen pobre.
  • no reconocen sus necesidades y cuando sí lo hacen, les suele parecer que sus necesidades no son importantes o que no es correcto o adecuado expresarlas.
  • el único marco de referencia que tienen en su infancia es su propia familia, por lo que creen que todo el abuso que sufre en ella es “lo normal”, lo que ocurre en todas las familias.

Características de las familias disfuncionales

  1. Control: uno o ambos padres dominan y toman decisiones en nombre de sus hijas, incluso cuando es innecesario. Tienen un miedo subyacente a ser inútiles para sus hijas. Este miedo los hace sentir abandonados cuando sus hijas se vuelven independientes. Las hijas de padres controladores se vuelven resentidas, y se sienten inadecuados e impotentes, arrastrando estos sentimientos hasta su edad adulta. Muchas tienen problemas para tomar decisiones y dudan demasiado de sí mismas, de sus capacidades y de lo que quieren.
  2. Abuso: el abuso, siendo éste emocional y/o psicológico y/o físico y/o sexual, suele estar presente. También la negación severa. Por lo general, el abuso es ejercido de los padres a uno o varios niños o uno de los cónyuges en el otro. Los niños se vuelven inseguros, sienten falta de protección y aceptan la violencia y /o el abuso y/o la negación como parte de la vida.
  3. Violencia: la violencia puede ser física y/o verbal. Uno de los padres pega, empuja, zarandea, golpea al otro de forma habitual o a una o varias de las hijas. En el caso de la violencia verbal, son frecuentes los insultos, los gritos, las amenazas.
  4. Imprevisibilidad y miedo: en la familia hay mucho miedo sentido por uno o ambos padres. Este miedo lo trasladan a los niños de forma consciente o inconsciente a través de su acciones. Se comportan de una forma caótica o amedrentadora, suelen ser tiranos y muy rígidos con las normas.
  5. Mala comunicación: hay una falta de comunicación abierta y honesta. El mínimo de comunicación que hay se utiliza para quedar por encima unos de los otros, hacer daño o desahogarse algún miembro. Esto hace que la familia se convierta en una jaula de grillos donde hay malentendidos, diferencias y desconfianza.
  6. Falta de apoyo emocional: en una familia disfuncional, uno o ambos padres no brindan el apoyo emocional necesario a sus hijas. Las niñas terminan pasando su infancia en aislamiento y soledad y se convierten en adultos emocionalmente vulnerables, blancos fáciles para personas que se parecen a sus padres, perpetuando así el trauma original.
  7. Perfeccionismo: uno o ambos padres tienen expectativas poco realistas sobre sus hijos. Pretenden que los niños se adapten a lo que ellos esperan de una forma muy exigente y hasta inhumana. Las expectativas que tienen con respecto a los hijos depende del rol o roles que se les ha otorgado en la familia. Así, puede ir desde sacar la nota más alta en todos los exámenes que haga hasta que “no pida”, “no hable”, “no se mueva” para “no molestar”. Esta actitud hace que el niño esté permanentemente estresado, y lleva esa bsesión por la perfección hasta su edad adulta .
  8. Posesión llevada al extremo: algunos padres son demasiado posesivos con sus hijas; las tratan como si realmente fuesen posesiones suyas y les dan el mensaje de que tienen que hacer y comportarse tal y como ellos quieren, se les da el mensaje de que “deben algo”. Controlan todas las relaciones de la hija, dificultan sus relaciones sociales o sentimentales. Pueden llegar a monopolizarlas o aislarlas. También pueden ponerse en el medio de todas las parejas de sus hijas, teniendo celos de una forma inapropiada. Esto hace que sus hijas desarrollen pocas habilidades sociales y que lleguen a sentir de forma tóxica que son infieles cuando entablan relaciones sentimentales. No permiten que el niño se mezcle con nadie. No les gusta si el niño habla con alguien. Tal posesión puede privar al niño de habilidades sociales.

¿Cómo superar los efectos de haber crecido en una familia disfuncional?

La vida no es fácil para el superviviente de una familia disfuncional. Los que no hacen terapia están abocados a crear ellos mismos otra familia disfuncional, ya que se trata de algo que, si no lo trabajas personalmente, lo repites. Si quieres cambiar tu vida, todo lo que necesitas es esfuerzo y mucha paciencia.

1. Obtén ayuda. Lo más común en las familias disfuncionales es que las niñas comienzan a cuestionar sus habilidades e intuiciones. Crecen con bajos niveles de confianza y una mala salud emocional. Busca a personas con las que puedas tener vínculos seguros, una red de apoyo fuerte es fundamental para tu recuperación.

2. Exprésate. Busca una terapeuta en la que puedas confiar y ábrete, cuenta tu historia, expresa tus sentimientos y emociones, siéntete libre para ser quien eres que te acepten así. Muchos niños de estas familias disfuncionales han estado muy catastrados en su expresión. Una terapeuta puede validarte ahora como adulto, haciendo la tarea que tus padres no supieron hacer.

3. Acepta. Aceptar es un proceso largo y es emocional, no psicológico. No lo fuerces, simplemente llegará cuando tenga que hacerlo. Aceptar a tus padres tal y como son y agradecer lo que te han dado (ya que ellos también vienen de familias disfuncionales y también fueron abusados por sus padres) te dará paz y serenidad. Soltarás las resistencias (conscientes o inconscientes que hay en tu vida.

4. Confía en ti mismo, en los demás y en la vida. Cuando creces en un entorno en el que tus padres no confían el uno en el otro, ni en ti y tus hermanos, ni a su vez tus hermanos o tú en nadie, resulta difícil confiar en los demás. Genera u vínculo de confianza con buenos amigos y parientes de la familia que tengan dinámicas más sanas. No tienes que seguir a nadie a ciegas. Una vez que empieces a creer en las personas, lograrás un equilibrio entre la confianza ciega y la absoluta desconfianza.

Fuente: http://www.momjunction.com