Cómo Evitar Ser Manipulado

¿Por qué las personas manipulan?

Los manipuladores manipulan por una variedad de razones.

A veces, las personas manipuladoras solo están tratando de lograr sus propios objetivos y no les importa a quién hacen daño. Algunos manipuladores son adictos a la necesidad de sentirse poderosos o tener el control. Otras manipuladoras tienen problemas con el control de los impulsos y otros lo hacen porque es un mecanismo de defensa que aprendieron en su infancia para sobrevivir a situaciones difíciles.

Las personas muy manipuladoras pueden sufrir un trastorno de personalidad, como trastornos de personalidad anti-social (entre ellos el Trastorno Narcisista de la Personalidad), límite o histriónico. También se utiliza la palabra «maquiavelismo» para referirse a personas que son propensas a manipular e indiferentes a las ideas convencionales sobre la moralidad.

No todos los que manipulan tienen un trastorno de personalidad, y no todos los que tienen un trastorno de personalidad necesariamente van a manipular, pero los dos a menudo van de la mano.

En este artículo, nos centraremos en las pesonas con Trastorno Narcisista de la Personalidad, de aquí en adelante «narcisista(s)».

Si has crecido en una familia disfuncional, en la que tu padre o madre son narcisistas, es más que probable que seas fácilmente manipulable o sugestionable y/o que tú también manipules a los demás, siendo consciente de esto o no. A continuación, vamos a ver algunas señales para aprender a reconocer a las personas manipuladoras.

Aprende a reconocer los signos de los narcisistas manipuladores

Sintoniza tus emociones con la situación que estás viviendo

La manipulación puede ser sutil, por lo que puede ser difícil reconocer cuándo está sucediendo. Sin embargo, hay algunas comportamientos comunes que los narcisistas manipuladores tienden a hacer, como arrojar dudas, proyectar inseguridades y hacerte dudar de ti mismo. Al aprender a sintonizar cómo te sientes, podrás detectar la manipulación más fácilmente.

La próxima vez que creas que podrías estar siendo manipulada, detente y pregúntate: «¿Estoy haciendo esto porque quiero o porque me siento culpable, avergonzada, asustada, obligada?» Si está haciendo algo por alguna de las últimas razones, es probable que estés siendo manipulada.

Tu cuerpo te puede dar señales. Cuando estás en presencia de esta persona, ¿cómo notas tu cuerpo? ¿Esta rígido en alguna zona? ¿Percibes tensión? ¿Sientes miedo o rabia? Si la respuesta a alguna o todas estas preguntas es sí, es un indicador de que estás siendo manipulado.

Estate atento a alguien que amenaza con retirarte algo

Las personas que te hacen sentir que te quitarán algo si no actúas de la manera que ellas quieren, te están manipulando. Estas amenazas pueden implicar la retirada de compañía, atención, amor, sexo, dinero, apoyo o cualquier otra cosa que crean importante para ti.

Muchas personas se sienten motivadas por este tipo de manipulación en el trabajo, esto es, trabajan hasta tarde porque temen que les despedirán si no lo hacen.

Un ejemplo de una declaración de retirada de amor es: «Claro, puedes hacer lo que quieras, pero no esperes que esté aquí cuando llegues a casa. Me iré para no volver.»

Ojo con las personas que te hagan sentir culpable

Una narcisista manipuladora intentará hacerte sentir culpable por no hacer lo que quiere que hagas. Pueden lograr este objetivo actuando como si las estuvieras defraudando o hablando de la incomodidad/dificultad que supone algo para ellas.

Por lo general, sentimos culpa cuando creemos que nos hemos cumplido nuestra parte en un trato. Pero en situaciones en las que sospechas que estás siendo manipulado, considera si has aceptado conscientemente aquello por lo que te sientes culpable o si la persona simplemente te hace sentir culpable sin ningún motivo.

Una intención de hacerte sentir culpable puede sonar como: “Realmente pensé que te preocupabas por mí, pero creo que esto es más importante para ti. Veo lo poco que significa nuestra relación para ti y me pregunto si siquiera me quieres».

Ten cuidado con las personas cuyos temas personales parecen más importantes que los tuyos

Los narcisistas manipuladores a menudo manipulan a los demás haciendo que sus temas personales parezcan más importantes o más urgentes que los de otras personas. Si te sientes obligado a ayudar a alguien con algo (y esto parece suceder con bastante frecuencia), probablemente estás siendo manipulado.

Cuando decidimos qué tareas son más importantes para completar en nuestras propias vidas, la urgencia es una forma en que organizamos nuestras tareas y decidimos cuál completar primero. Pero cuando otras personas pueden determinar la urgencia de una cosa, esto es problemático y manipulador.

Un ejemplo de la manipulación de este tipo sonará a algo como:«¿Así que te ha dejado tu pareja? Ay, qué pena. Esto me está recordando a cuando mi movia rompió conmigo. Ahí sí que lo pasé mal. ¿Recuerdas cómo fue? Todo empezó aquel día que…»

Presta atención al uso excesivo de datos y cifras

Las personas que mencionan muchos datos y cifras también pueden estar tratando de manipularte. La idea detrás de esta táctica es hacerte sentir como si no supieras tanto como la otra persona. Alguien que hace esto intenta convencerte de que es intelectualmente superior a ti.

Escucha el volumen de la voz de la persona

Algunos narcisistas gritarán o hablarán en voz alta para someter a otras personas. O pisarán a los demás para hablar, interrumpiendo. Esta persona puede ahogar tu voz con la suya propia para que les prestes la atención o para no dejar que te expliques.

Si alguien te está interrupiendo constantemente o hablando por ti, es probable que se trate de manipulación. También puede usar otras tácticas para someterte, como bloquear tu camino o pararse delante de ti.

Piensa en ocasiones en las que la narcisista ha intentado pillarte desprevenida

Alguien también puede manipularte y aprovechando tu falta de preparación. Al pillarte desprevenida, el narcisista espera que sea más probable que cedas a su solicitud.

Por ejemplo, alguien que esté tratando de manipularte podría hacerte una pregunta importante justo cuando entres por la puerta. O bien, alguien podría intentar que realices una tarea importante sin previo aviso.

Presta atención a las críticas

El narcisista manipulador también puede usar la crítica para obtener una ventaja sobre ti. Incluso puede enmascarar las críticas como si fueran humor o como si vinieran de un lugar de amor.

Sin embargo, si alguien te está criticando para obtener algo que quiere o para hacerte sentir de una manera concreta, entonces esto es manipulación.

Por ejemplo, alguien que está tratando de venderle un teléfono nuevo podría enmascarar las críticas con humor diciendo algo como «Dios, ¡tu teléfono es de la edad de piedra!» Esta persona claramente está tratando de hacerte sentir inseguro acerca de tu teléfono para que compres uno nuevo.

Alguien también puede enmascarar las críticas con expresiones de amor, como diciendo: «Aunque no pongas mucho esfuerzo en tu apariencia, todavía te quiero».

Esta declaración tiene la intención de hacer que la persona se sienta insegura acerca de su apariencia, pero el narcisista intenta enmascararla con una declaración de amor añadida a la crítica.

Si tienes un vínculo con una persona en tu vida en la que se dan tres o más de las señales mencionadas, es más que probable que estés siendo manipulado por otra persona.

Te invito a que mires esa relación con una cierta distancia y te hagas las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es lo que quiere de ti en realidad esta persona?
  • ¿Para qué te quedas en esa relación?
  • ¿Qué detonantes de infancia percibes cuando interactúas con esta persona?

Fuente: https://medium.com

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Cómo acabar con tu Dependencia Emocional (Parte 2)

Desafortunadamente, no existe un libro de reglas cuando se trata de lidiar con la dependencia emocional. En muchos casos, superar los traumas que están por debajo de la dependencia emocional requiere ayuda profesional. Pero hay pasos que puedes dar para comenzar a sanar tu dependencia emocional.

Practica estar ahí para ti mismo

Tus necesidades no desaparecerán porque las ignores o porque alguien más las descarte. Eres importante y mereces ser valorado por quién eres, sin más, porque eres un ser humano vivo en este planeta.

Practica estar ahí para ti mismo reconociendo tus necesidades y dándoles prioridad frente a las necesidades de los demás.

Podemos aprender a amarnos a nosotros mismos, pero se necesita un compromiso voluntario, como cualquier otra relación. Vale, es posible que no puedas satisfacer todas tus propias necesidades, pero puedes satisfacer la mayoría de ellas. Sólo tienes que arremangarte y probarlo, en lugar de esperar a que alguien más las satisfaga por ti.

Asume tus responsabilidades para contigo misma

Cuando no estamos seguras de cómo cuidarnos emocionalmente, tendemos pasar la responsabilidad a otra persona, como un padre o madre, pareja, hijo, amiga,.. Sin embargo, esto sólo genera una fantasía y te hace dependiente de esa persona. Tú eres la única persona que puede hacerse cargo de ti, de tu vida y de tus emociones.

Sé amable contigo misma y ten en valor de procurarte y alimentar lo que necesitas. Cuando te haces cargo de ti misma, adquieres autonomía y abandonas la fantasía de que alguien puede hacerlo por ti.

Cuida de tu niño interior y conviértete en su padre y su madre

Si has crecido en una familia disfuncional, aprender a tratar con amor a tu niño interior, puede ser una herramienta muy poderosa.

Con mucha frecuencia, las heridas no sanadas de nuestro niño interior son las que nos hacen daño en nuestra vida de adultos.

En la vida adulta se dan situaciones que son detonantes de momentos vividos en la infancia y que hacen que nos sintamos de nuevo como ese niño herido e indefenso.

Aprender a acceder a este niño interior te permitirá reparentarte, esto es, ser la madre y el padre de ese niño, dándole lo que le faltó con amor. Y ésa es una herramienta que no tiene precio.

Reconoce tu propia crueldad emocional

Las personas que han sufrido maltrato o abuso en la infancia tienden a tratarse mal a sí mismas, repitiendo lo que les ocurrió porque han interiorizado ese maltrato.

Cuando somos demasiado duros con nosotros mismos, tendemos a buscar en los demás un respiro. Buscamos un alivio de ese maltrato en otras personas, buscando que nos traten bien. Sin embargo, esto genera dependencia emocional y no es más que un parche, no la solución.

Identifica a la maltratadora/jueza/crítica que tienes dentro de ti. Empieza a hacerte consciente de qué formas aparece y qué te dice.  

Identificar a esta parte de ti que tienes dentro es el primer paso para gestionarla.

Desarrolla la paciencia

Cultiva la paciencia y trata de tener una mayor paciencia para el viaje de la vida en general.

La dependencia emocional no es algo que se pueda cambiar en dos días. Es un proceso que lleva tiempo. Si desarrollas la paciencia durante ese camino, te pondrás de tu parte y aprenderás a ser más compasivo contigo mismo.

Deja ir las expectativas idealistas

Ser emocionalmente dependientes nos hace ver el mundo de una manera muy sesgada. Cuando dependes de otra persona de esta manera, es más probable que inventes excusas para su comportamiento, sea el que sea.

El peligro de esta ilusión es que nos vuelva ciegos, hace que no engañemos a nosotros mismos y nos aleja de la realidad.

Este tipo de relación puede mantenerte encadenado o atrapado en vínculos que no te dejan crecer o que pueden ser peligrosos para tu bienestar mental y emocional, e incluso físico.

Para liberarte de tu dependencia de otras personas, es necesario que comiences a ver las cosas y las personas, por lo que realmente son, en lugar de lo que tú quieres que sean.

Indicadores de falsos ideales:

  • Confundir la amabilidad con la amistad
  • Confundir la amistad o el amor con una lealtad que te hace daño
  • Hacer favores a los demás generando deuda emocional
  • Ofrecer sexo a cambio de amor, compañía o atención

Date cuenta de que otras personas no son responsables de ti

Uno de los pasos más importantes para dejar la dependencia emocional atrás es a aceptar que nuestras necesidades no son responsabilidad de otra persona.

Es necesario aprender que existen limitaciones en toda relación, como las amistades y las parejas.

Pensar que alguien «debería» ayudarte a sentirte mejor contigo misma o hacerte feliz es una ingenuidad. Vivir bajo esta creencia te hace dependiente y vulnerable de una forma que no es sana para ti. Cuanto antes afrontes el hecho de que solo tú eres responsable de tu ti, más afrontarás tu propia vida y dejarás de ver a los demás como proveedores de algo que sólo tú te puedes dar a ti misma.

Evita dejarte llevar por tus expectativas

Nos dejamos llevar por nuestras ideas de cómo debería ser la vida con expectativas poco realistas, y cuando no obtenemos las cosas que queremos, la decepción nos hiere.

Puedes evitar hacerte daño de esta manera ajustando tus expectativas y aceptándote más a ti mismo y a los demás.

Consejos para mantener tus expectativas bajo control:

  • No confundas los traumas o el dolor de la infancia con alguien que es «adecuado» para ti
  • No confundas lo que sientes por alguien con saber quién es en realidad
  • No confundas la atracción con «la pareja que necesitas”
  • No quieras a alguien por quien te gustaría que fuese sino por quien realmente es

Deja ir la necesidad de controlar a los demás

Cuanto menos capaz te sientas, más exigirás a los demás hagan cosas por ti. Esto puede conducir a una manipulación emocional y una obsesión por el control que nos daña no sólo a nosotros mismos, sino también a nuestros seres queridos.

El comportamiento de los demás es impredecible e incontrolable. Tratar de hacerlo de otra manera no trae nada más que frustración a nuestras vidas.

Puedes cambiar tu necesidad de controlar e influir en los demás ejerciendo ese control e influencia sobre ti. Si no puedes gestionar tus propias emociones y comportamientos, ¿cómo vas a controlar los de alguien más? La respuesta es sencilla: No puedes.

En resumen

No es fácil soltar la muleta de la dependencia emocional, pero es necesario para encontrar la fuerza que necesitamos para vivir de forma plena y prosperar en la vida.

Es posible aprender a superar nuestra dependencia emocional cuando nos detenemos mirar los traumas y las historias que conforman quiénes somos.

Al volver a estar en contacto con nuestro niño interior y curar las heridas del pasado, podemos encontrar quiénes somos y dar pasos hacia el futuro que nos merecemos.

Imagen de Becca Tapert en Unsplash.

Cómo terminar con tu Dependencia Emocional (Parte 1)

Cuando permitimos que nuestra felicidad dependa demasiado de otra persona o personas, esto puede tener algunas consecuencias peligrosas para nuestra tranquilidad y bienestar. La dependencia emocional es un verdadero desafío y una dificultad a superar.

Se necesita mucho coraje para aprovechar las fortalezas que nos ayudan a superar nuestra necesidad de los demás, pero es necesario para que podamos alcanzar nuestro verdadero potencial y paz interior.

Tener interdependencia emocional en la pareja es normal, pero cuando tu felicidad depende completamente de ella, se vuelve un desequilibrio y algo poco saludable.

Cómo saber si tienes Dependencia Emocional

A menudo, confundimos sentimientos de obsesión o dependencia con sentimientos de amor o atracción. Es fácil perderse en esos sentimientos y, si no se identifican adecuadamente, perder tu identidad en el proceso, perder a tu Verdadero Yo.

La dependencia emocional comienza cuando somos niños, cuando las personas que más significan para nosotros no nos quieren de la forma en la que necesitamos, y se perpetúa como adultos cuando proyectamos los vínculos con nuestros cuidadores primarios en las parejas. Pero no únicamente. También puede proyectarse en amigos o figuras de autoridad, como jefes.

Tener esta falta de amor en una edad en la que somos vulnerables y dependemos completamente de nuestros cuidadores, conduce a sentimientos de baja autoestima. Esta incapacidad para valorarnos y confiar en nosotros mismos crea un ciclo de necesidad que nos hace buscar esas carencias constantemente en los demás. Buscamos fuera lo que no hemos podido crear dentro.

Sin embargo, no es posible ser sanada por otra persona. Tienes que curar a esa niña interior que vive dentro de ti con la ayuda adecuada. Esto comienza por darte cuenta y aceptar que tienes dependencia emocional.

Características de la Dependencia Emocional

Las personas emocionalmente dependientes no sólo son inseguras sino tienen una necesidad obsesiva de estar cerca y apegadas a otras personas. Este tipo de inseguridad extrema también conduce a la inseguridad sobre el futuro y al miedo obsesivo de perder el amor.

Las personas dependientes emocionales tienen mucho miedo de no ser “lo suficientemente buenas”, que proviene de sus traumas y decepciones infantiles profundamente arraigados. Estos miedos e inseguridades son proyectados en la pareja, a la que convierten en el centro de sus vidas y con la que mantienen el statu quo de “Si estamos bien, yo estoy bien. Si tú me quieres, yo me quiero.”

Debido a este statu quo suelen ser muy complacientes y sumisas con sus parejas, cediendo mucho en la relación y haciendo prácticamente cualquier cosa por mantenerla. En muchas ocasiones, llegan a sufrir maltrato o abuso y lo niegan o lo justifican. Le dan demasiado poder a esa otra persona sobre sí mismas, al punto de perder su identidad y no saber ser caminar en la vida sin la otra persona.

Si en algún momento la relación termina, la persona emocionalmente dependiente se siente igual de desamparada que un niño, por lo que es más que probable que busque rápidamente a otra persona para evitar sentimientos de vacío y soledad que son flashbacks emocionales de como se sintió en la infancia.

El problema que tiene la dependencia emocional es que no resuelve el tema de fondo, sólo lo tapa. Esto es, tus relaciones de adulta con tu pareja en realidad reproduces las dinámicas que viviste en la infancia. Puede que a momentos te sientas satisfecha en la relación cuando tus necesidades son cubiertas pero a la larga, cuando haya un conflicto o un problema en la relación, no te servirá, ya que tu niño interior necesita tu amor incondicional.

Sólo tú le puedes dar a tu niño interior lo que le faltó. Nadie más.

Efectos de la Dependencia Emocional

Pérdida de autoestima

Aunque la dependencia emocional proviene de la falta de autoestima, también socava la autoestima por sí misma, socavando nuestra confianza sutilmente y con el tiempo.

Cuando nos volvemos demasiado dependientes emocionalmente de nuestra pareja, corremos el riesgo de perdernos a nosotros mismos. Nuestras inseguridades crecen, y a medida que dependemos más y más emocionalmente de la otra persona, perdemos el contacto con la persona que éramos cuando comenzó la relación.

Aislamiento y pérdida de habilidades sociales

Encontrarnos en relaciones tan dependientes puede hacer que nos aislemos y perdamos el contacto con nuestros amigos. Cuando cortamos nuestra conexión con el mundo exterior, perdemos una red de apoyo muy importante.

Sentirnos atrapadas y sin fuerzas nos lleva poco a poco a aislarnos más de las cosas y personas que llenan de alegría y energía nuestra vida. También nos empuja a volvernos hacia adentro, avivando a nuestro crítico interior y destruyendo nuestra confianza en nosotras mismas.

Maltrato físico y psicológico

Aislarnos con parejas en las que dependemos para todo, desde nuestra felicidad hasta nuestro sustento, amplifica los peligros y la posibilidad de abuso físico y psicológico en una relación.

No es raro encontrar abusos graves en relaciones en las que la dependencia emocional es alta, donde una de las personas ejerce un rol dominante y la otra un rol sumiso. A pesar de que las dos personas son dependientes en la relación, a la que ejerce el rol de sumisión, la pone en un lugar de demasiada vulnerabilidad, en el que se vuelve más fácil para la pareja que ejerce el rol dominante mandar, manipular, mentir, imponer su voluntad, utilizarla,…

Todo esto genera un caldo de cultivo para que la relación acabe en maltrato. La persona que ejerce el rol de sumisión suele terminar sintiéndose atrapada y queriendo salir de la relación. Sin embargo, esto no es fácil porque sigue habiendo dependencia emocional.

Destrucción del Bienestar

La dependencia emocional equivale a darle el mando de tus emociones a otra persona y a decidir que esa otra persona te define o te completa. Esto genera la fantasía de que sin esa persona no puedes vivir o encontrarte en bienestar.

Esto lleva a comportamientos como tener ansiedad cuando no se sabe nada de la persona, tener disgustos desproporcionados por episodios como una pelea, o postponer planes personales o profesionales para sobreadaptarlos a los planes de la pareja.

Tú ya estás entero tal y como eres. Otra persona no te completa, si acaso te da algo sin lo que puedes vivir pero prefieres no hacerlo porque enriquece tu vida. Con la terapia puedes recuperar esas partes perdidas de ti mismo y darle a tu niño interior lo que le faltó.

Fuente: https://medium.com

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9 Estrategias para afrontar una relación con un(a) Narcisista

Una relación con un narcisista puede ser un enorme reto a tu salud mental, ya que están basadas en el abuso y el maltrato a la vez que el narcisista intenta hacerte creer que no es así o que tú eres la culpable de lo que está sucediendo en la relación.

Seguramente quieras saber cómo salir del abuso narcisista. Sin embargo, mientras estés en una relación con un(a) narcisista, también te interese saber cómo gestionar esta relación de la mejor manera posible para ti a nivel emocional.

Los hijos de padres narcisistas tienden a normalizar este tipo de vínculos en la edad adulta porque para ellos esto es “familiar”. En este artículo hay nueve estrategias para lidiar con una narcisista con el que tengas una relación, ya sea familiar, profesional, de amistad, pareja,… Eso sí, ten en cuenta que estas estrategias sirven para minimizar daños emocionales y/o psicológicos y/o físicos pero no para tener un estado de bienestar. Éste sólo llegará cuando termines la relación con la narcisista.

Date cuenta de con qué tipo de narcisista estás tratando

Un narcisista encubierto no parecerá en principio narcisista porque tratará de guardar un perfil bajo y hacerse la víctima. Sin embargo, cuando estés a solas con él, tendrá todo tipo de comportamientos para manipularte y hacerte sentir inferior a él. Un narcisista descubierto es mucho más fácil de detectar, tienen una energía muy intensa y, por lo general, no tienen problemas en mostrar su fuerza ni meterse en conflictos. Su comportamiento frente a ti variará dependiendo de lo que necesite. Si te quiere “de su lado” te manipularán haciéndote dependiente, buscando y aprovechando tus debilidades. Si no estás “de su lado” es probable que te utilice como chivo expiatorio.

Reconoce tus emociones

Muchos comportamientos de las narcisistas son invasivos y agresivos, al punto de que se metan bajo la piel y realmente sientas que esa persona está en tus pensamientos o emociones la mayor parte del tiempo. Si estás tratando de hacer algo, y una persona te interrumpe constantemente o intenta llamar la atención sobre sí misma bombardeándote a mensajes o acapara la conversación y no te permite expresarte, reconocer los sentimientos que esto te produce, como rabia, frustración, impotencia. Reconocer y aceptar tus emociones es un paso muy importante para reconocer con quién estás tratando realmente.

Busca un equilibrio en las dinámicas

Una vez que reconozcas que los comportamientos del narcisista que provienen de un lugar de inseguridad, puedes darle atención suficiente para que se calme. Demasiada atención y avivarás sus llamas egocéntricas, pero la cantidad suficiente le permitirá calmarse y dejarte a ti un espacio. Se trata de darle algo de lo que está buscando pero no todo. Porque son como un agujero negro emocional. Nunca es suficiente. Si no le das nada, tomará represalias. Demasiado y no te dejará en paz.

Observa cómo la narcisista genera deuda emocional

Una relación con una narcisista es de dependencia emocional y/o económica y/o psicológica. Observa cuál es de la deuda que la narcisista está generando contigo y también si tú la estás generando con ella. La deuda emocional supone decirle a la otra persona “Tú me debes” y eso es con lo que hay un enganche. Cuanto más consciente seas de cómo la narcisista genera deuda contigo y tú con ella, más fácil te resultará dejar de generar esa deuda y sentirte libre para dejar la relación.

Muestra una actitud neutral

Los narcisistas se nutren de confirmar que mantienen el control sobre otras personas. Esto lo consiguen sabiendo cuáles son los botones que te hacen reaccionar de forma emocional. No muestres tus emociones. Aunque el comportamiento del narcisista te enfade, te ponga triste o te frustre, no lo muestres. Tus emociones son un indicador para el narcisista del control que tiene sobre ti. Si te mantienes neutral frente a su comportamiento, a la larga cambiará su comportamiento hacia ti porque las tácticas ya no le servirán. Esto no quiere decir que tengas que aguantar lo que sea que el narcisista te hace sino que puedes poner límites y decir que no de forma asertiva.

Mantén tu centro

Es fácil perder tu propio sentido de identidad o de propósito u objetivos cuando una narcisista intenta tomar el centro del escenario. No es necesario que prestes atención ni te creas todo lo que dice o hace esta persona, sin importar cuánto clame por tu atención. Encuentra el equilibrio entre avanzar en la dirección que deseas, dirigir tu vida y conseguir tus propias metas y seguirle la corriente a la narcisista para evitar generar conflictos.

Utiliza el sentido del humor

Tener un contacto muy cercano con un narcisista, a largo plazo puede resultar drenante, descorazonador y puede llevar a una amargura vital. No permitas esto. No puedes controlar las dinámicas con el narcisista pero sí cómo te afectan. Lo que ocurre dentro de ti es algo que sólo decides tú. Mantener el sentido del humor, al punto de reírte de ti misma, del narcisista o de la situación, puede ser una medicina frente a toda la energía negativa que desprende esta persona.

Infórmate sobre el narcisismo

Si estás interactuando con una persona que tiene Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP), la situación puede resultar muy confusa. Esto es así especialmente en el caso de personas que han crecido en una familia donde al menos uno de los padres también tenía TNP o alguna otra enfermedad mental recogida en el Grupo B del DSM:el trastorno anti-social, el trastorno límite de la personalidad, el trastorno histriónico, y el TNP. Al haber tenido un escenario parecido en su infancia y haberlo normalizado, hay una tendencia a normalizar también esta situación de adultos. No es una situación normal porque estás tratando con una persona que tiene una enfermedad mental. Cuanto más sepas sobre esta enfermedad, más fácil te resultará interactuar con la narcisista, así como averiguar cómo la enfermedad de esta persona en tu familia te ha podido afectar a ti.

Acepta que el narcisista no va a cambiar

En muchas ocasiones estas relaciones se perpetúan durante años porque hay una expectativa de que el narcisista cambie y sea por fin la persona que deseamos. Este deseo en muchas ocasiones viene alimentado por el propio narcisista, que se comunica de forma ambigua y da a entender que ese cambio es posible cuando en realidad sabe que no va a cambiar. Es una trampa para mantenerte en la relación. Aceptar que el narcisista no va a cambiar y que la relación que tienes ahora es la misma (o muy parecida) a la que tendrás en el futuro, te permite soltar las expectativas y con ello, liberarte.

Empezar a cambiarte a ti mismo es lo que te dará las claves para superar el abuso narcisista. Mientras estás en tu proceso de recuperación, estas estrategias te ayudarán a protegerte en el vínculo tóxico que hay en tu vida.

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La Herida del Rechazo

Hay heridas de la infancia que no se pueden ver pero que pueden estar tan arraigadas dentro de nosotros que condicionan mucho nuestra vida de adultos.

Una de las heridas emocionales más profundas es el rechazo. Rechazar significa resistir o despreciar, lo que se puede traducir en “no gustar” algo o alguien.

Orígenes de la Herida de Rechazo

Esta herida de rechazo suelen tenerla personas que han nacido en un contexto en el que no se las esperaba y no se sienten bienvenidas en su familia. También puede venir por el hecho de que el padre o la madre esperaban una niña y han tenido un niño, o viceversa. Son situaciones en las que el mensaje que recibe el niño es que no tendría que estar ahí, que es una molestia o que es inadecuado tal y como es.

Son situaciones en las que el mensaje que recibe el niño es que no tendría que estar ahí, que es una molestia o que es inadecuado tal y como es.

Si has crecido en una familia narcisista, es probable que tengas una herida de rechazo. Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, sigue leyendo…

Desde la primera experiencia de rechazo, las personas que lo han sentido suelen desarrollar de forma inconsciente una máscara de protección frente a este sentimiento desgarrador que está ligado a la infravaloración y se caracteriza por una personalidad evasiva.

De esta forma, cuando una persona tiene la herida de rechazo lo más común es que rehúya situaciones en las que se pueda sentir rechazada, tienda a esconderse en general, y no es raro que los niños se inventen un mundo imaginario.

Características de las personas heridas por el Rechazo

La persona que sufre la herida del rechazo tiende a subestimarse y trata de alcanzar la perfección a toda costa. Al fondo de esta herida, lo que hay es un profundo sentimiento de vergüenza y una sensación de inadecuación.

Es más frecuente que el padre del mismo sexo cause esta herida, aunque no siempre es así. Es de este padre que el niño más desea amor y aceptación, y el niño será muy sensible a cualquier comentario que provenga de ese padre.

Las palabras “nada”, “inexistente” y “desaparecer” forman parte del vocabulario cotidiano, confirmando la creencia y el sentimiento de un rechazo profundamente arraigado.

Estas personas suelen preferir la soledad porque cuanta más atención se recibe, más oportunidad hay de ser despreciada. Si hay la necesidad de pertenecer a grupos (de amigos, en el trabajo,..) intentarán caminar de puntillas, debajo del caparazón que han construido, apenas hablando e intentando pasar lo más desapercibidas posible.

Hay sentimiento profundo interno de no merecer y de no pertenecer, por lo que suelen vivir sus vidas como espectadores de la misma, como quien ve una película, en lugar de ser los protagonistas activos de la misma.

Además, viven en una constante ambivalencia, y cuando son elegidas, como no pueden creerlo, sabotean muchas veces esa situación de forma inconsciente. Esto es, incluso cuando la situación es de aceptación y de querer que se integren, ellas mismas provocan de nuevo la herida de rechazo rechazándose a sí mismas o rechazando a los demás. Ejemplos de esto son ser elegido para un puesto de trabajo que la persona quiere pero al final rechaza, ser invitado a salir por una persona que le gusta pero que declina o ser invitado al cine por un grupo de conocidos que le caen bien y decir que no con una excusa.

Sanando la herida del Rechazo

Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, estos consejos pueden ayudarte a superar la herida de rechazo.

Cuanto más profunda sea la herida del rechazo, más nos rechazaremos a nosotros mismos o a los demás. Además, habrá una tendencia a huir de situaciones que activen la herida, a esconderse, pero esto también es una forma de vivir pobre de estímulos y de satisfacciones. Es algo defensivo pero que limita mucho a la persona para vivir una vida plena.

Un paso fundamental es darnos cuenta de que tenemos la herida y aceptarla como parte de uno mismo, lo que liberará los sentimientos atrapados. Si negamos la presencia de nuestro sufrimiento, no seremos capaces de trabajar para sanarlo.

¿Quién no está familiarizado con el miedo al rechazo? Este miedo probablemente nos acompaña a la mayoría de nosotros todos los días, pero ni siquiera somos conscientes de ello. El problema radica en la verdad de la que no nos damos cuenta de que sólo nosotros tenemos la autoridad para rechazarnos o aceptarnos a nosotros mismos.

Date cuenta

El rechazo es una herida que muchas veces hace que des a los demás lo que has recibido en la infancia. En otras palabras, harás todo lo posible para que te rechacen, porque eso es lo que conoces.

El rechazo que sientes dentro de ti hacia ti misma hará que lo proyectes hacia el exterior: o bien de una forma tácita, como por ejemplo, no yendo al meetup al que te has apuntado, o bien de forma expresa, por ejemplo, cancelando una cita que tenías con alguien en Tinder. Si rechazas a los demás, inevitablemente, ellos te rechazarán a ti también.

Te invito a que te hagas consciente de qué diferentes maneras generas el rechazo de los demás en tu vida. Si alguien, por lo que sea, sin motivo aparente, te rechaza, tendrás que lidiar con tu herida de infancia pero sí puedes empezar a cambiar cómo rechazas tú a los demás.

Rechaza el Rechazo

El rechazo es inevitable, pero puedes decidir si aceptas o no ese rechazo. Necesita poder apreciarte y valorarte a ti mismo, e invertir en ti mismo. Puedes continuar como estás. Cambiar es difícil y tal vez te sientas bastante inseguro. Sin embargo, ¿qué prefieres: rechazar el rechazo o seguir aceptándolo? Eres el único que puede tomar esa decisión: nadie puede quitarte eso.

El rechazo te debilita y te hace susceptible a dolencias como la depresión. Debes mirarte a ti mismo y saber muy bien quién eres. ¡Perdónate! Todos cometemos errores, pero eso no justifica que los demás te rechacen.

Nunca dejes que el hecho de que te hayan rechazado te convierta en el primero en pagar con la misma moneda. Descúbrete, valórate y date el reconocimiento que te mereces.

Sólo tú tienes el poder para Rechazarte

Empieza a ser consciente de lo que piensas de ti misma y de cómo te halas a ti misma. Las palabras que piensas y que dices tienen mucho poder sobre ti. Puedes empezar a cambiar tu diálogo interno y externo con los siguientes comportamientos:

  • Date cuenta de tus puntos fuertes.
  • Acéptate con todo.
  • Empieza un diálogo contigo misma de amor, respeto y nutrición.
  • Niégate a criticarte, juzgarte o castigarte.

El rechazo provoca malestar, ansiedad y te hace sentir que no vales nada. ¡Pero cualquier cosa que otros te digan o cómo te respondan no te define! Estar segura de ti mismo es el primer paso. Camina con la cabeza en alto ante cualquier rechazo que puedas tener que afrontar.

Date lo mejor

Para empezar a apreciarte a ti mismo, debes darte lo mejor. Cuando comas, coma la mejor comida. Cuando te vistas, vístete con tu ropa favorita. Apréciate a ti mismo, sé generoso contigo mismo y recompénsate continuamente. Debes cuidarte bien, eres el único que realmente puede.

Para hacerlo mucho más fácil, también date la oportunidad de rodearte de personas que sean influencias realmente positivas para ti, personas que te apoyen y que te quieran y acepten tal y como eres. Busca la compañía de personas que aporten valor a tu vida y no de quienes la disminuyen. Rodéate de personas que aumenten tu autoestima y que no te menosprecien.

A veces el rechazo por parte de otras personas no es algo obvio sino más bien sutil, como que alguien emita juicios sobre ti de vez en cuando, te diga lo que tienes que hacer sin que le hayas pedido consejo o te de la mejor cara pero luego te enteres de que habla mal de ti o cuenta tus intimidades a otras personas.

Si tú no te apruebas o validas a ti misma, acabarás buscando esto fuera de ti, en los demás, y esto es precisamente lo que le da la llave a otras personas para reactivar tu herida de rechazo. Si no permites que nadie te apruebe o valide más que tú a ti mismo, es posible que otras personas te rechacen o te acepten, pero esto no te afectará tanto.

Darle tu validación a otras personas como tu jefe, pareja, familia, amigos, puede dar lugar a una relación tóxica que te sumirá más en la herida de rechazo o que generará dependencia emocional.

Busca sólo tu propia aprobación. Apóyate en los demás para caminar hacia adelante y no simplemente para adaptarte a sus caminos. Invertir en ti mismo y valorarte como persona será el primer paso importante para empezar a cuidarte. Será el primer paso para vivir sin miedo al rechazo.

Fuente: https://exploryingyourmind.com

Imagen de Isaiah Rustad en Unsplash.

Reglas No Habladas en la Familia Narcisista

En términos simples, una familia narcisista es aquella en la que las necesidades de los padres son el centro y se espera que los niños satisfagan esas necesidades de diversas maneras. Se le da la vuelta a los roles siendo los padres los que se apoyan en sus hijos en lugar de apoyarles para fomentar su desarrollo psicológico y emocional.

Como en otros tipos de familias disfuncionales, hay abuso y la correspondiente negación de ese abuso. También hay secreto, negligencia, expectativas poco realistas, falta de empatía, respeto, compasión y de límites y un conflicto continuo que se normaliza.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, te invito a que sigas leyendo y veas si te sientes reflejado en el artículo.

Reglas No Habladas en la Familia Narcisista

Las familias narcisistas tienen reglas de compromiso que son tácitas, esto es, nunca se expresan de forma clara pero constituyen la base de las relaciones entre sus miembros. Estas reglas son las siguientes:

1. La aceptación es condicional

Para ganar aceptación, las niñas deben cumplir con las reglas que se imponen y los roles que se asignan por el narcisista a cada miembro. Las expresiones de diferencia son rechazadas y castigadas.

2. Se requiere sumisión

Se espera que todos se sometan a la autoridad de la narcisista dominante, sin importar lo ignorante, arbitraria, cruel o destructiva sea. Las dinámicas que hay en la familia son de luchas de poder y de dominación/sumisión.

3. Alguien debe ser culpable de los problemas

Cuando sucede algo malo, desde un trabajo perdido hasta un vaso de leche derramado, alguien debe ser culpado por ello. Por lo general, hay un chivo expiatorio en la familia que debe soportar la carga principal de los problemas, la frustración y la infelicidad de la familia, así como el autodesprecio proyectado por la narcisista dominante. Esto es, la narcisista dominante siente mucho auto-odio y auto-desprecio. Para no tener que lidiar con ellos, los proyecta en el chivo expiatorio, que suele ser uno de los hijos. Expresiones como “Eres tonto”, “Eres débil”, “Estás loco”, en realidad son sentimientos de la narcisista hacia sí misma que proyecta en el chivo expiatorio.

4. La vulnerabilidad es peligrosa

Los errores y debilidades son motivo de tratamiento vergonzoso. A los niños no se les permite expresarse con libertad y de forma espontánea y cuando intentan hacerlo, se les castiga, humilla o ignora. No hay un espacio de confianza, intimidad y seguridad dentro de la familia.

5. Debes tomar partido

Así como siempre hay culpa y vergüenza, siempre hay bandos, y si no estás del lado del narcisista dominante, estás equivocado. Los niños a menudo se sienten obligados a elegir entre padres, hermanos y/o otros miembros de la familia. El narcisista dominante utiliza la triangulación para enfrentar a los miembros de la familia y mantener el poder. No se nutren las relaciones entre los miembros ni hay un espacio para compartir y unirse sino para competir, pelear y separarse.

6. No hay suficiente amor ni respeto

El amor y el respeto se limitan a la narcisista y a cualquier otra persona que se considere “digna”, generalmente la «niña dorada». No hay apenas amor si no es desde la manipulación y las faltas de respeto son rampantes en la forma de humillaciones y burlas.

7. Las emociones están prohibidas

Las emociones nos hacen humanos, nos ayudan a conectarnos y satisfacer nuestras necesidades. Son una parte fundamental de nuestra naturaleza. En la familia narcisista, sólo el narcisista tiene rienda suelta para tener reacciones emocionales desproporcionadas y hacer demandas. Cualquier expresión de una emoción por parte de otro miembro de la familia narcisista, será juzgada, prohibida y/u objeto de burla. Con el tiempo, todos los miembros, excepto el narcisista, aprenden a reprimir sus emociones para sobrevivir en este entorno hostil.

8. La competencia y no la cooperación, es la regla

La superación, el favoritismo y la comparación constante crean un entorno de dura competencia que socava la confianza y genera hostilidad y traición entre los miembros de la familia narcisista.

9. Las apariencias son lo único que importa

En la familia narcisista la prioridad son las apariencias, la imagen que la familia tiene frente a las personas del exterior. Y esta imagen siempre ha de ser la de “una familia feliz”. Lo importante es aparentar que “todo va bien” y se prioriza esto frente a cómo se sienten los miembros de la familia en realidad o a ser auténticos.

10. La rabia se normaliza

Se espera que todos traguen y soporten la rabia irracional y explosiva de la narcisista dominante. Todas las dinámicas de la familia giran en torno a esta emoción de la narcisista, permitiéndole que abuse de ella y teniendo el resto de los miembros de la familia todo tipo de comportamientos y esfuerzos para evitarla o minimizarla.

11. La negación es rampante

Para mantener el control del narcisista dominante sobre la familia, hay una negación de:

  • El maltrato y el abuso que se dan cada día, en especial hacia el chivo expiatorio.
  • La atmósfera continua de miedo.
  • Formas rutinarias de negligencia por parte de los padres hacia los hijos.

En especial, la persona de la familia que vive más en la negación suele ser el cónyuge del narcisista: el codependiente. Otros mecanismos de defensa que puede utilizar son la minimización y la justificación de los comportamientos del narcisista, así como la proyección. El codependiente es el que habilita que todas las dinámicas abusivas y de maltrato tengan lugar, porque la primera persona sobre la que las permite es sobre sí misma. En este sentido, elude la responsabilidad que tiene como cuidador de sus hijos, de protegerlos frente al narcisista.

12. No hay seguridad

Aunque el chivo expiatorio es el blanco de la mayor cantidad de abusos, todas las personas de la familia narcisista están alerta porque nadie está a salvo del maltrato y el abuso por parte del narcisista perverso.

Esta falta de seguridad es algo que las hijas de la familia, en especial el chivo expiatorio, acusarán en la edad adulta. Suelen ser personas con falta de seguridad y de confianza en sí mismas porque no obtuvieron esto de sus cuidadores en la infancia.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre o padre narcisista, la forma de poder aumentar esa seguridad y confianza es haciendo terapia, para darte cuenta de que puedes crear esos lugares dentro de ti mismo, que luego tendrán una proyección en la realidad que vives.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Señales de que estás sufriendo Abuso Narcisista

Sobrevivir al abuso narcisista requiere involucrarse en una autosanación activa, y eso a menudo comienza con mirar hacia dentro, a nosotros mismos y nuestras emociones.

Si te armas de voluntad y proteges el bienestar y las necesidades que te pertenecen por derecho, puedes encontrar el camino de regreso a la libertad. Sin embargo, es un proceso que requiere que profundices y veas el panorama más amplio que te espera al otro lado de este camino.

El Abuso Narcisista no es un Mito sino una Realidad

El abuso narcisista siempre incluye manipulación y control y puede ser lento e insidioso, destruyendo tu sentido de identidad antes de que te des cuenta de lo realmente está sucediendo.

Cuando te conviertes en víctima de abuso narcisista, pierdes completamente el sentido de tu valor y la importancia de tus necesidades y sueños. Dejas caer tus límites y cedes el control a otra persona, y con eso entregas partes de tu personalidad y tu libertad.

El abuso narcisista se refiere a los comportamientos que usan los narcisistas en sus relaciones con otras personas. Estos comportamientos erosionan la autoestima de estas personas e incluso pueden cambiar drásticamente su personalidad. Es una forma tóxica de vivir y tiene efectos duraderos para las víctimas involucradas.

El abuso narcisista ocurre a través del abuso verbal y psicológico, la manipulación emocional e incluso campañas de miedo, amenazas y terror. Un narcisista es incapaz de ver el valor inherente en nadie más, porque sólo puede ver sus propias necesidades, deseos y perspectivas.

Liberarse de ellos es sólo el primer paso en la sanación. Para prosperar por completo tras el abuso narcisista, has de entender cómo te ha afectado este abuso y luego trabajar para cambiarlo a través del amor propio y la compasión.

Las Señales reveladoras de Abuso Narcisista

Cuando eres víctima de abuso narcisista, hay una serie de señales reveladoras que pueden ayudarte a advertirlo y ayudarte a protegerte.

No tienes que aceptar el maltrato y el mal comportamiento de la narcisista en tu vida, puedes encontrar la libertad y la felicidad de nuevo, pero es necesario aprender a detectar las señales de que te están despreciando y pisoteando.

Caminando sobre cáscaras de huevo

Cuando construyes una vida con una narcisista, estás construyendo una vida sobre arenas movedizas. Las narcisistas utilizan las emociones para manipular los sentimientos y comportamientos de quienes les rodean.

Si manifiestas tus vulnerabilidades o conoces a la narcisista en un momento de tu vida en el que estás especialmente frágil (porque te has ido a vivir a un sitio nuevo, estás buscando trabajo, acabas de terminar una relación importante para ti,…) la narcisista aprovechará toda la información que le des sobre ti para después manipularte en un juego de poder. Sabrá lo que te hace daño y tus puntos débiles y eso es lo que explotará después en la relación.

La narcisista aprovechará toda la información que le des sobre ti para después manipularte en un juego de poder. Sabrá lo que te hace daño y tus puntos débiles y eso es lo que explotará durante la relación.

Tener una relación con una narcisista significa caminar sobre cáscaras de huevo, en un estado permanente de hipervigilancia y evaluar constantemente tu forma de ser y tu comportamiento para evitar molestarle o alejarle.

Sentirás que no puedes ser tú mismo en la relación, que hay ciertos temas sobre los que no se te permite hablar y que si haces algo contraviniendo su voluntad, este comportamiento tendrá un castigo, tratándote como si fueras un niño en lugar de un adulto.

Gaslighting

La luz de gas es un término todavía poco conocido en España pero que poco a poco se está haciendo más popular. Es una forma de manipulación compleja y muy dañina para la víctima, ya que la hunde en mucha confusión y dudas sobre sí misma. Hace que la víctima se cuestione sus propias emociones, percepciones y cordura.

Ejemplos de gaslighting serían acusaciones directas del tipo “Tú estás loca” o afirmaciones más sutiles que lo que hacen es cuestionar tu sanidad mental, como “tú no estás bien”, “yo creo que necesitas ayuda”, “ya sabes que tienes demasiada imaginación”,.. El fin último del gaslighting es hacer completamente dependiente a la persona, haciéndola dudar de sí misma de aspectos tan básicos como su percepción de la realidad para que dependa por completo del abusador narcisista y así poder utilizarla, abusarla o explotarla de diferentes maneras.

Cero sentido de confianza

No puede haber verdadera confianza o estabilidad cuando se trata de abuso narcisista, porque la desestabilización es una de las tácticas centrales que los narcisistas usan para ponerse por encima en la relación.

El narcisista creará al principio un clima de confianza que en realidad es falso para después dinamitarla haciendo que pierdas la confianza en la relación y en ti misma y culpándote a ti de ello.

Utilizará la confianza que le das para después abusar de ella. Al final, por mucho que parezca que puedes confiar en esta persona, sentirás que no es así.

Dejando de lado tus necesidades

En el mundo de la narcisista, todo se trata de ella, y sólo sus necesidades son importantes. Uno de los signos característicos de que estás sufriendo abuso narcisista es un constante rechazo de tus necesidades.

La abusadora niega, minimiza y/o disminuye tus necesidades hasta el punto que tú comenzarás a hacer lo mismo. Poco a poco, en la relación sólo importarán las necesidades de la narcisista, tanto para ella como para ti y acabarás en modo “aguantar” la relación a la espera de que esto cambie o justificando este gran desequilibrio.

Al final, muchos codependientes desarrollan una rabia hacia el narcisista de la que no son conscientes por tener que anular sus propias necesidades por el bien de la relación.

Un mundo marchito y reducido

¿Has notado que tu mundo se está encogiendo? ¿Tus círculos sociales u oportunidades profesionales se hacen cada vez más pequeños como consecuencia de tu relación?

Poco a poco, la narcisista irá reduciendo tu mundo, aislándote y haciéndote completamente dependiente de ella. Si estás en una relación así, los vínculos con tu familia, amigos y laborales se van haciendo cada vez más débiles y pobres.

Esto es porque a la narcisista en realidad no le importa tu bienestar ni que consigas lo que quieres en la vida, sino que, al contrario, lo que le interesa es controlarte y manipularte hasta el punto de que lo único que te importe sea tu relación con ella.

Siempre cargando con la culpa

Además de dejar de lado sus propias necesidades, las víctimas de abuso narcisista se sienten muy culpables cuando las cosas salen mal.

En el mundo del narcisista, él no puede equivocarse. Ya sea que cometa un error genuino o simplemente se enfrente a los desafíos naturales de la vida, le echa la culpa de todo lo que cree que no va bien a los demás. Por eso, las víctimas interiorizan esa culpa cargando con todo el peso de la relación y lo que ha ocurrido. El narcisista se niega a responsabilizarse de nada y tiende a acusar a la víctima de que si la relación no ha funcionado es por algo que ha hecho o que no ha hecho, que podría haberse esforzado más,..

Por lo general, la persona que está en la relación con un(a) narcisista ya tiene mucha culpa interiorizada de infancia, donde el padre o la madre la culpabilizaba de todo y utilizaba el tema de la culpa para manipularla.

Inestabilidad e inseguridad

La inestabilidad y la inseguridad son la clave del juego del abusador narcisista. Si sientes que nunca puedes obtener una respuesta directa de tu pareja, o te sientes constantemente fuera de lugar en presencia de esta persona, esto no es un error.

Los abusadores narcisistas usan esta inestabilidad de ida y vuelta para hacerte sentir inseguro. Cuanto más inseguro seas, más lo mirarás y llegarás a depender de sus manipulaciones emocionales como el único medio para ser feliz.

Sentirse Atrapada en la Relación

La última señal e inequívoca de que estás en una relación de abuso narcisista es el sentimiento de sentirte atrapada en la relación, como si alguien te estuviese reteniendo y fueses más un rehén que una parte voluntaria del vínculo.

Esto es, tú quieres salir de la relación, sabes que está erosionando tu autoestima, provocándote ansiedad,… y aún así, sientes impotencia, sin las fuerzas o la determinación para salir de ella, al punto de que lo que más te gustaría es que el narcisista terminase la relación para poder salir de ese lugar.

La última señal e inequívoca de que estás en una relación de abuso narcisista es el sentimiento de sentirte atrapada en la relación, como si alguien te estuviese reteniendo y fueses más un rehén que una parte voluntaria del vínculo.

Si estás en una relación así, pide ayuda.

Imagen de Noah Buscher en Unsplash

Fuente: https://medium.com

Tratar de que el Narcisista se responsabilice de su comportamiento es lo que te mantiene enganchada a la relación

Cómo los Narcisistas, Psicópatas y Sociópatas no se Responsabilizan de su comportamiento

Los narcisistas, psicópatas y sociópatas a menudo actúan de maneras que desafían toda definición de normalidad. De forma regular rompen las reglas, mienten, no cumplen promesas, degradan y exhiben un comportamiento injusto, agresivo y abusivo que es inapropiado, infantil, sin remordimientos e inhumano.

Es probable que, si ha sufrido abuso narcisista, tengas un alto nivel de integridad. Tienes conciencia y, como la tienes, tienes en cuenta tu entorno y las demás personas. Y eres una persona empática.

Si interactúas con una narcisista, antes o después te encontrarás describiendo comportamientos básicos, como “vomitar así tu rabia es abusivo” como si estuvieras hablando con un niño de 5 años.

Tu integridad y tu necesidad de probar algo sobre ti son utilizadas en tu contra

En primer lugar, debes comprender que el narcisista se dirige deliberadamente a personas que tienen altos niveles de integridad.

La razón es que él o ella sabe que:

  • Tomarás la responsabilidad de limpiar los líos que crea la narcisista.
  • Trabajarás estoicamente horas extras para limpiar estos líos.
  • Eres la persona perfecta a la que culpar, porque tratas de demostrarle tu integridad al narcisista, en lugar de irte, a pesar del abuso.
  • Al concentrarte en tratar de hacer que la narcisista actúe como una adulta responsable, le darás una gran cantidad de suministro narcisista (atención) que tanto necesita.
  • El narcisista puede acusarte de falta de integridad en cualquier área de la que te enorgullezcas (ser un buen padre, un modelo a seguir, un amante de las mascotas, una buena trabajadora,…) lo que otorga un deleite cuando el narcisista ve cuánto te afecta esto.
  • Serás una persona «que quiere y se preocupa», por lo que entregarás voluntariamente tus recursos, tiempo, apoyo y dinero.

Seguramente intentes hacer todo lo posible para demostrar algo y hacer «lo correcto»: dar el ejemplo correcto, con la esperanza de que la narcisista aprenda y comience a actuar como una persona responsable. Ahí está el enganche de intentar probar algo, de que el narcisista te vea realmente, de hacer que cambie,… todo ello no va a suceder y es lo que te mantiene en la relación: la perspectiva de que sí cambie.

Ahí está el enganche de intentar probar algo, de que el narcisista te vea realmente, de hacer que cambie,… todo ello no va a suceder y es lo que te mantiene en la relación: la perspectiva de que sí cambie.

La narcisista por la definición misma de lo que es el Trastorno Narcisista de la Personalidad, no quiere ser responsable, no quiere ‘jugar limpio’, no quiere conformarse y no quiere ‘hacer lo correcto’. Una narcisista cree que jugar siguiendo las reglas la convierte en alguien ordinario, como todos los demás y es así precisamente como no le gusta sentirse.

Esto puede generar confusión porque muchos narcisistas dan una imagen hacia el exterior de personas súper íntegras, justas y rectas. Pero sólo es una imagen. Por detrás, donde sólo los ven personas con las que tienen confianza, su comportamiento es injusto y abusivo.

Al narcisista, una vez que te asegura en su vida (te contrata en un trabajo, se casa contigo, eres su mejor amigo, su socio,..), en realidad no le importa si crees que es una buena persona o no. Simplemente está en el juego por las dos razones por las que los narcisistas interactúan con cualquiera:

  1. Para asegurarse el suministro narcisista, y
  2. Tener una persona que haga de saco de boxeo en la que poder descargar su rabia, frustraciones, o como una pared para hablar de sus cosas sin querer ningún feedback más que una escucha ni muchos menos escucharte a ti a menos que sea para obtener información para manipularte.

Cómo Soltar la necesidad de que el Narcisista se Responsabilice y llegar a la Aceptación

Una de las lecciones fundamentales más grandes de la vida afrontamos como resultado del abuso narcisista es ésta: las personas pueden ser y hacer lo que quieran ser y hacer. Esta lección de aceptación es una de las más esenciales para recuperarte del abuso narcisista.

Sólo hay dos formas en las que podemos vivir nuestra vida, que son:

Cuando juzgamos algo como incorrecto, nos hemos situado enérgicamente (la energía es el verdadero referente que crea nuestra realidad), ya que “Mi experiencia es incorrecta”, porque “esto está mal” y, por lo tanto, “tengo que corregirlo para que esté bien”.

Por ejemplo: si me haces algo malo y decido que me afectará (una reacción humana normal), lo reproduciré en mi mente y cada vez que lo haga siento el dolor de lo que me hiciste. Sin embargo, ya no estás ahí parado y haciéndome «eso». De hecho, soy libre de seguir adelante con mi vida, pero ahora no puedo, porque lo que hiciste estuvo «mal».

He evaluado que mi vida no puede ser «correcta» ahora, porque intercambiaste conmigo de una manera que estaba «mal». Tu «error» ahora se ha convertido en mi «error» (lo asumí), y no se puede arreglar hasta que te cambie de «equivocado» a «correcto».

Es comprensible que esto sea muy potente: me digo que mo podré tener una vida «correcta» hasta que te cambie de estar «equivocada». Así, lo que estoy propiciando de forma energética es seguir teniendo más experiencias “equivocadas” o “erróneas”.

¿Por qué? Porque incluso si pudiera obligarte a convertirte en «correcto» (muy improbable e imposible cuando se trata de un narcisista), cada vez más personas «incorrectas» seguirían entrando en mi experiencia y seguirían haciéndome cosas «malas»

¿Por qué? ¡Eso suena loco! ¿Por qué seguiría atrayendo el comportamiento «incorrecto» que detesto tanto?

Porque tengo un enfoque intenso y me gusta juzgar lo «incorrecto». Me lo tomo como algo personal, hago que otras personas se comporten conmigo y juzgo quiénes son, y trato de arreglarlos y cambiarlos en un intento inútil de hacerme feliz en lugar de asumir la responsabilidad de ser la creadora de mí misma, de mi realidad.

Siempre que juzgamos algo incorrecto, estamos en resistencia. Al resistirnos a esto, pensamos que le estamos diciendo «No», sin embargo, en realidad estamos diciendo «Sí» y lo incorporamos a nuestra experiencia. La resistencia nos engancha en la lucha de tratar de cambiar algo que está «mal» en «correcto» y contamina nuestro ser y experiencia con «lo malo» en el proceso.

La verdadera aceptación no significa resignarse ni tolerar, significa exactamente lo contrario. Aceptación significa que observamos el comportamiento del narcisista y aceptamos que el narcisista hace lo que hace porque es quien es. Con esta aceptación ya no tendrás la necesidad de cambiar o arreglar al narcisista para tu propio bienestar. Lo aceptas tal y como es, y lo dejas ir. Ha sido una persona en tu camino de vida que te ha mostrado algo sobre ti y que has aprendido. Ésta es la mejor lección que puedes aprender del narcisista.

Lo aceptas tal y como es, y lo dejas ir. Ha sido una persona en tu camino de vida que te ha mostrado algo sobre ti y que has aprendido. Ésta es la mejor lección que puedes aprender del narcisista.

También conviene comentar que seguramente no sólo tu cabezonería e integridad te han llevado a esta situación. Sino también unas expectativas creadas por el narcisista al principio de la relación, unas promesas de algo que te iba a dar o de una persona que parecía que era y que no es real.

La trampa la hizo la narcisista, aprovechándose, seguramente, de una situación de vulnerabilidad por la que pasabas o de algo que sabía que necesitabas de forma desesperada. Y ahí se crea el gancho. Tu actitud de resistencia y de querer arreglarlo (que el narcisista intentará alimentar sabiendo que, sea lo que sea lo que te ha prometido, no te lo va a dar) es lo que te mantiene en la relación de abuso.

Necesitas establecer que TIENES los recursos dentro de ti para crear tu propia verdad y plenitud. Puedes permitir que los demás sean quienes deseen ser, y si quienes son o lo que hacen no se alinea con tu Verdad, entonces esa persona no necesita formar ya parte tu realidad.

Suelta y deja de participar en el juego del narcisista y enfócate completamente en crear lo que quieres para ti.

Fuente: https://blog.melanietoniaevans.com

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El Síndrome del Impostor

¿Qué es el Síndrome del Impostor?

El síndrome del impostor fue utilizado por primera vez por las psicólogas Suzanna Imes y Pauline Rose Clance en la década de 1970. Se refiere a una experiencia interna de creer que no eres tan competente como los demás perciben que eres. Si bien esta definición generalmente se aplica de manera restringida a la inteligencia y los logros, tiene vínculos con el perfeccionismo y el contexto social.

En pocas palabras, el síndrome del impostor es la experiencia de sentirse como un farsante: sientes que en cualquier momento te van a descubrir como un fraude, como si no pertenecieras a donde estás y como si hubieses llegado ahí sólo por pura suerte.  Puede afectar a cualquier persona sin importar su estatus social, antecedentes laborales, nivel de habilidad o grado de experiencia.

Características del Síndrome del Impostor

Algunas de las señales comunes del síndrome del impostor incluyen:

  • Dudas sobre una misma
  • Incapacidad para evaluar de manera realista tu competencia y habilidades
  • Atribuir tu éxito a factores externos
  • Reñirte cuando no consigues desempeñar algo
  • Miedo a no estar a la altura de las expectativas
  • Rendimiento excesivo
  • Sabotear tu propio éxito
  • Establecer metas muy desafiantes y sentirte decepcionado contigo mismo cuando no las consigues

Si bien para algunas personas, el síndrome del impostor puede alimentar sentimientos de motivación para alcanzar logros, esto generalmente tiene un precio en forma de ansiedad constante. Puedes prepararte demasiado o trabajar mucho más duro de lo necesario para «asegurarte» de que nadie se entere de que eres un fraude.

Esto crea un círculo vicioso, en el que piensas que la única razón por la que sobreviviste a esa presentación en el trabajo fue que te quedaste despierta toda la noche ensayando. O piensas que la única razón por la que “diste el pego” en esa fiesta fue porque memorizaste detalles sobre todos los invitados para tener ideas a la hora de hablar con ellos.

El problema con el síndrome del impostor es que la experiencia de hacerlo bien en algo no cambia tus creencias internas. A pesar de que puedes tener presencia en una reunión o al comer con compañeros de trabajo, el pensamiento todavía persiste en tu cabeza, «¿Pero qué hago yo aquí?» Cuanto más logras, más te sientes como un fraude. Es como si no pudieras interiorizar tus experiencias de éxito.

Esto se da si recibiste feedbacks a una edad temprana de que no eras bueno en situaciones sociales o en desempeño de tareas. Tus creencias fundamentales sobre ti misma son tan fuertes que no cambian, incluso cuando hay evidencia de lo contrario.

Si has tenido un padre o madre narcisista, es muy probable que tuviese celos de ti y que no le gustase verte triunfar y estar feliz, por lo que si quieres ayuda para sobrevivir a unos padres narcisistas, te invito a que averigües qué mensajes de tu infancia han contribuido a los obstáculos con los que te encuentras como adulta.

El proceso de pensamiento es: si lo haces bien, debe ser el resultado de la suerte porque una persona social o laboralmente incompetente simplemente no pertenece.

Con el tiempo, estos sentimientos empeoran la ansiedad y pueden provocar depresión. Las personas que experimentan el síndrome del impostor también tienden a no hablar sobre cómo se sienten con nadie y lo pasan en silencio, al igual que las personas con trastorno de ansiedad social.

Cómo identificar el Síndrome del Impostor

Si crees que puedes tener el síndrome del impostor, te invito a que te hagas las siguientes preguntas:

  • ¿Te angustias incluso por los más pequeños errores o fallas en tu trabajo?
  • ¿Atribuyes tu éxito a la suerte o factores externos?
  • ¿Eres muy sensible incluso a las críticas constructivas?
  • ¿Sientes que, inevitablemente, antes o después, te descubrirán como una farsante?
  • ¿Le restas importancia a tu propia experiencia, incluso en áreas en las que realmente eres más hábil que otros?

Si a menudo te sientes como si fueras un fraude o una impostora, puede ser útil hablar con una terapeuta. El pensamiento negativo, las dudas sobre ti mismo y el auto-sabotaje que a menudo caracterizan el síndrome del impostor pueden tener un efecto en muchas áreas de tu vida.

Causas del Síndrome del Impostor

Las causas suelen tener su origen en la infancia. Si provienes de una familia disfuncional en la que:

  • Se te valoraba más por tus logros que por quién eras
  • Había una tendencia general por parte de tus padres/cuidadores a demandar de ti perfección en todo lo que hacías, siendo exigencias poco realistas para una niña
  • Había una tendencia a avergonzarte o humillarte si cometías un error
  • Hicieras como hicieras las cosas, no había un feedback positivo o el feedback era de que “podrías haberlo hecho mejor”
  • Había un exceso de crítica en general hacia ti y una ausencia de apoyo
  • Había un mensaje generalizado implícito o explícito de que “no eres lo suficiente listo/rápida/eficiente” o que “hay algo que está mal en ti”

Tipos

El Síndrome del Impostor puede aparecer de diferentes formas. ¿Te sientes identificada con alguna de ellas?

  • El perfeccionista: los perfeccionistas nunca están satisfechos y siempre sienten que su trabajo podría ser mejor. En lugar de centrarse en sus puntos fuertes, tienden a fijarse en cualquier defecto o error. Esto a menudo conduce a una gran cantidad de auto-presión y de ansiedad.
  • La súper heroína: debido a que estas personas se sienten inadecuadas, se sienten obligadas a dar una imagen poco realista de que pueden con todo o de salvadoras.
  • El experto: estas personas siempre están tratando de aprender más y nunca están satisfechas con su nivel de conocimiento o experiencia. Aunque a menudo están altamente cualificados, subestiman su propia experiencia.
  • La genia natural: estas personas se fijan metas excesivamente elevadas y luego se sienten aplastadas cuando no tienen éxito en su primer intento.
  • El solista: estas personas suelen ser muy individualistas y prefieren trabajar solas. La autoestima a menudo proviene de su productividad, por lo que no suelen pedir ayuda bajo ninguna circunstancia. Para ellas, pedir ayuda es un signo de debilidad o de incompetencia.

Cómo Superar el Síndrome del Impostor

Para superar el síndrome del impostor, puedes comenzar por hacerte algunas preguntas:

«¿Qué creencias fundamentales tengo sobre mí mismo?»

«¿Creo que soy digna de amor tal y como soy?»

«¿Debo ser perfecta para que otros me aprueben?»

El perfeccionismo juega un papel importante en el síndrome del impostor. Puedes pensar que hay un «guión» perfecto para las conversaciones y que no puede decir nada incorrecto. Probablemente tengas problemas para pedir ayuda a los demás y puedes procrastinar las tareas debido a tus propios altos estándares poco realistas.

Para superar estos sentimientos, es importante hacer conscientes algunas de esas creencias profundamente arraigadas que tienes sobre ti mismo.

Estos comportamientos te pueden ayudar a traer a la conciencia las creencias que tienes sobre ti misma:

  • Comparte cómo te sientes. Habla con otras personas sobre esto. Estas creencias irracionales tienden a hacerse más fuertes cuando se ocultan y no se habla de ellas.
  • Concéntrate en los demás. Intenta ayudar a otras personas en la misma situación que tú. Si ves a alguien que parece incómodo o solo, haz que se sienta comprendido. A medida que te permitas ayudar a otras personas con este tema, te resultará más fácil ayudarte a ti misma con él.
  • Evalúa tus habilidades. Si tienes creencias arraigadas sobre tu incompetencia en situaciones sociales y en tu desempeño laboral, haz una evaluación realista de tus habilidades. Puedes apoyarte en feedbacks que te hayan dado otras personas sobre ti en estos contextos. Lee tu lista e intégrala. Créete en lo que eres bueno.
  • Da pasos de bebé. Si no te sientes cómoda en los grupos, no te pongas como objetivo dar una conferencia sino que puedes ponerte una tarea que sea más fácil para empezar y recompensarte por actuar. Por ejemplo, en una conversación grupal, ofrece una opinión o comparte una historia sobre ti.
  • Cuestiona tus pensamientos. Cuando empieces a evaluar tus habilidades y des pequeños pasos, pregúntate si tus pensamientos son racionales. ¿Tiene sentido que seas un fraude, dado el punto en el que estás en tu vida y los feedbacks que recibes?
  • Deja de compararte. Cada vez que te comparas con los demás en una situación social, encontrarás algún fallo en ti mismo que alimenta la sensación de no ser lo suficientemente bueno o de no pertenecer. En lugar de compararte, durante las conversaciones, concéntrate en escuchar lo que dice la otra persona.
  • Utiliza las redes sociales con moderación. El uso excesivo de las redes sociales puede estar relacionado con sentimientos de inferioridad. Si intentas retratar una imagen en las redes sociales que no coincide con quién eres realmente o que es imposible de lograr, sólo acentuará tus sentimientos de ser un fraude.
  • Deja de luchar contra tus sentimientos. No luches contra los sentimientos de no pertenecer. En su lugar, acéptalos. Sólo al aceptarlos y reconocerlos, puedes comenzar a transformar esas creencias fundamentales que te están frenando.
  • Agradece. Recuerda que si te sientes como un impostor, significa que tienes cierto grado de éxito en tu vida que estás atribuyendo a la suerte. En su lugar, convierte ese sentimiento en uno de gratitud. Mira lo que has logrado en tu vida y sé agradecido.
  • Sé tú misma. No te escondas detrás de una máscara para ocultar el “fraude”. En cambio, apóyate en ese sentimiento y ve a sus raíces. Baja la guardia y deja que los demás vean tu verdadero yo. Si tú te aceptas a ti misma, los demás también lo harán, o si no lo hacen, te dará completamente igual.
  • Ve a las creencias más profundas. En muchas ocasiones, una sola fras
  • e escuchada en la infancia demasiadas veces, como “No eres suficiente” es el pilar sobre el que se sustenta la creencia de ser una impostora. La ayuda de una profesional puede facilitarte cuáles son esas creencias raíces que están atadas al síndrome del impostor.

Fuente: https://www.verywellmind.com

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