Los Juegos de Poder vs Recuperar tu Poder Personal

La agonía de la Impotencia

Cuando hemos sido abusados por un(a) narcisista, inicialmente sentimos que nuestros sueños y nuestras expectativas de la vida que íbamos a tener con esta persona se hacen añicos. Ya sea como pareja, amigo, empleada, familiar,..

Nos sentimos vacíos, traicionados, engañados, a menudo maltratados, y debido a que nos sentimos despojados de nuestra propia confianza y el saber que no podemos ser una fuente nutriente para nosotros mismos, a menudo nos quedamos enganchados con la persona que nos maltrata, y las obsesiones de “lo que está haciendo” y “cómo puedo parar y arreglar lo que está haciendo” para sentirnos seguras y dignas de amor.

Si permanecemos atrapadas y atascadas pensando en “lo que ha pasado” y “nuestros sueños destrozados”, perdemos la enseñanza interior de nuestra experiencia de abuso narcisista. Nos atascamos en el juicio y la culpa, seguimos buscando “el exterior” para negociar, cambiar y arreglar para restaurar “la vida que creíamos que debíamos tener” y permanecemos impotentes.

Intentar cambiar a otra persona y luchar con esta persona son todos métodos para tratar de hacer que nuestra vida suceda a través del “poder externo” (impotencia). Tratamos de hacer que el exterior (cualquiera o cualquier cosa) sea responsable de nuestra felicidad y bienestar, hasta que finalmente nos damos cuenta de que esto no funciona.

El cambio al Poder Personal (Recuperación después del Abuso Narcisista)

De lo que no nos hemos dado cuenta, y necesitamos, es que todo (sin excepción) lo que nos hace daño en el exterior es simplemente un detonante que nos muestra que hay una parte de nosotros mismos en el “interior” donde hay dolor. La persona que nos hace daño es simplemente un catalizador que ha desencadenado las heridas y la impotencia que ya teníamos dentro de nosotros.

Cada ser humano tiene partes internas que requieren curación, y la gran oportunidad a través de relaciones y eventos dolorosos es liberar y sanar estas partes, para que podamos reclamar nuestro propio poder auténtico.

Lo único que separa a cualquiera de estar conectado a su Verdadero Ser son sus partes rotas, asustadas y dolorosas. Cuando reclamamos, curamos y liberamos estas partes, naturalmente “volvemos a casa” a lo que realmente somos, que es la parte más grande, más expansiva y auténtica de nosotros mismos.

La clave para comenzar a reclamar este regalo es salir de la personalización de lo que el narcisista te hizo y la creencia de que eres una víctima de eso.

Si permanecemos atrapados en estas creencias, significa que no podemos asumir la responsabilidad, no podemos sanar y no podemos salir del dolor y el miedo, o la impotencia de responsabilizar a alguien más por la creación de nuestro bienestar y nuestra vida.

Si ignoramos esto y no llegamos a lo que hay dentro de nosotras que requiere curación, la vida solo seguirá transmitiendo los mismos mensajes dolorosos en forma de experiencias vitales y relaciones hasta que lo hagamos.

Formas de Dar el Poder a la Narcisista

Hay muchas maneras en las que damos el poder a la otra persona, seguro que de muchas de ellas no te das cuenta:

  • Queriendo tener siempre la razón.
  • Queriendo cambiar a la otra persona.
  • Dejar que la otra persona te defina y creerte las etiquetas que te ponga, como “torpe”,”loca”,”tonta”.
  • Dejar que tu ánimo dependa del estado de la relación con esa persona.
  • Crear conflictos en los que siempre quieres ganar.
  • Ceder partes de ti misma, como por ejemplo, ser muy complaciente para mantener el statu quo con el/la narcisista.
  • Ver a la narcisista como una persona que en general está por encima (dominación) o por debajo de ti (sumisión).

Dejar que el narcisista piense/decida/hable por ti con frases como “Nosotros pensamos” cuando es algo que no habéis hablado.

Tu poder personal es algo que NADIE te puede quitar porque has NACIDO con él como persona. Si quieres saber cómo empezar tu recuperación después del abuso narcisista, la única forma que tiene de desempoderarse un adulto es darle su poder personal, de forma consciente o inconsciente al/a otra persona.

Esto suele tener su origen en una herida de infancia, donde seguramente hubo una lucha de poder con tu padre/madre donde el/la narcisista también acumulaba poder a base de “quitárselo” a los demás.

El narcisista se siente atraído por el poder externo, y está constantemente monitoreando su propia vida desde una posición de ego, para generar vínculos dependientes que cubran sentimientos intensos de ser defectuoso, indigno y desagradable.  Esto mismo es lo que le ocurre a la codependiente, sólo que en términos de poder, el codependiente “lo da” y el narcisista lo acumula, “lo toma”.

La dinámica entre el narcisista y el codependiente es la de dos personas vacías y necesitadas que buscan el poder en el exterior, en lugar de comprometerse a desarrollar espiritualmente y crear verdadero poder auténtico por sí mismas.

Eres tu único y verdadero Sanador

Para curar estas partes temerosas e impotentes de nosotras mismas, necesitamos alejarnos del narcisista y concentrarnos firmemente en nosotras mismas.

Es muy importante comprender que su verdadera curación no radica en respuestas externas. Nadie conoce tu alma, tu dolor y tu impotencia.

Para realmente cerrar la brecha entre tu personalidad y tu Alma (Verdadero Ser), tienes que liberar y sanar las partes de tu personalidad que están fracturadas, que duelen y te hacen sentir impotente.

Aquí es donde necesitas caer en tus sentimientos dolorosos con total humildad, honestidad y franca apertura contigo misma, declarándote a ti misma: “Sé que tengo partes dolorosas e impotentes que solo puedo curar, y me doy cuenta de que cada evento doloroso me está mostrando esto” .

Cuando, con el acompañamiento adecuado te preguntes: “¿De dónde viene esto?”, obtendrás la respuesta sobre cuáles son los orígenes de este dolor e impotencia, y también tendrás la intuición y las respuestas sobre cómo curarlo.

Las respuestas y la sanación están dentro de ti. Nadie puede definirte ni controlarte ni manipularte si no se lo permites. Tu poder personal ya es tuyo. El camino es de recuperación de ese poder. ¿Cuándo vas a empezar?

Fuente: https://blog.melanietoniaevans.com

Imagen de Timothy Eberly en Unsplash.

Qué son los Guiones de Vida y Cuál es el Tuyo

Según Eric Berne, médico psiquiatra, inicial creador del Análisis Transaccional, creamos historias sobre nosotras mismas y nuestras vidas, lo que han sido y lo que serán. Esto comienza en la infancia, donde tejimos nuestras percepciones de nosotros mismos y del mundo que nos rodeaba en una narración sobre lo que podíamos, lo que éramos y lo que hacíamos y es algo que se mantiene hasta la edad adulta.

Las Posiciones de Vida

Según el Análisis Transaccional hay cuatro posiciones de vida:

  • Estoy bien, estás bien.
  • Estoy bien, no estás bien.
  • No estoy bien, estás bien.
  • No estoy bien, no estás bien.
  • La posición “Estoy bien, estás bien”

    Se conoce como la posición saludable y generalmente no tiene juego. Es la creencia de que las personas tienen un valor básico, valor y dignidad como seres humanos. Que las personas estén bien es una declaración de su esencia, no necesariamente de su comportamiento. Esta posición se caracteriza por una actitud de confianza y apertura, una disposición a dar y recibir, y una aceptación de los demás tal como son. Las personas están cerca de sí mismas y de los demás. No hay perdedores, sólo ganadores.

  • La posición “Estoy bien, no estás bien”

    Es la posición de las personas que proyectan sus problemas en otros y los culpan, los critican y los juzgan. Los juegos que refuerzan esta posición involucran a un superior autodenominado o un solo (el “Estoy bien”) que proyecta ira, asco y desprecio hacia un inferior designado o chivo expiatorio (el “No estás bien”) . Esta posición es la de la persona que necesita un desvalido para mantener su sentido de “Yo Bien”.

  • La posición “No Estoy bien, tú estás bien”

    Se conoce como la posición depresiva o baja y se caracteriza por sentirse impotente en comparación con los demás. Por lo general, estas personas satisfacen las necesidades de los demás en lugar de las suyas y, en general, se sienten victimizadas. Los juegos que apoyan esta posición incluyen posiciones masoquistas o el rol del mártir, juegos que apoyan el poder personal de los demás y niegan el propio.

  • La posición“No estoy bien, no estás bien”

    Se conoce como la posición de desesperanza, inutilidad y frustración. Operando desde este lugar, la persona ha perdido interés en la vida y la ve de forma desesperanzada. Esta postura autodestructiva es característica de las personas que no pueden afrontar el mundo real, y puede conducir a una abstinencia extrema, un retorno al comportamiento infantil o un comportamiento violento que resulte en lesiones o la muerte de ellos mismos u otros.

En realidad, cada uno de nosotros tiene una posición favorita, es el personaje que se cuenta que es y ha adoptado un ego que se ajusta al mismo. El desafío es tomar conciencia de cómo intentamos hacer realidad la vida a través de nuestra posición básica de vida y, si es necesario, crear una alternativa saludable. Si has crecido en una familia narcisista y fuiste escogido como el chivo expiatorio, seguramente hayas escogido de forma inconsciente la posición “No estoy bien, estás bien”.

La posición de vida “Estoy bien, estás bien” es probablemente la expresión más conocida del propósito de la terapia. Es decir, establecer y reforzar la posición que reconoce el valor y el poder de cada persona. Todas las personas somos “OK” y, por lo tanto, capaces de cambio, crecimiento e interacciones saludables, donde lo que se dan son situaciones de comunicación abierta y sincera y de cooperación, situaciones de ganar-ganar en lugar de dinámicas de dominación-sumisión.

Los Guiones de Vida

Según el Análisis Transaccional, los guiones de vida continúan teniendo un efecto profundo e inconsciente sobre cómo vivimos nuestras vidas. Afectan a las decisiones que tomamos. Controlan lo que creemos que podríamos hacer fácilmente y nunca podríamos hacer. Dan forma a nuestra auto-imagen. Y, sin embargo, rara vez nos damos cuenta de dónde vienen o incluso no sabemos que existen en absoluto.

A menudo hay formas generales de guiones de vida que se pueden expresar de manera muy simple, por ejemplo, “Soy un perdedor” o “Debo ayudar a salvar el mundo”. Los guiones de vida pueden ser muy detallados y pueden ser muy vagos. Pueden ser muy poderosos, pero también pueden limitar severamente nuestras vidas.

Nuestras primeras decisiones existenciales se ven reforzadas por mensajes (tanto verbales como no verbales) que recibimos por nuestros primeros cuidadores y que después nos repetimos a nosotros mismos durante nuestra vida.

Berne afirma que el comportamiento disfuncional es el resultado de decisiones autolimitantes (tomadas en la infancia en aras de la supervivencia) que culminan en un guión de vida poco saludable.

Generalmente, una vez que una persona ha decidido una posición de vida, hay una tendencia a que permanezca fija a menos que haya alguna intervención, como la terapia, para poder cambiar las decisiones subyacentes.

Los mensajes de guión se consideran procedentes de:

  • Modelado: formas visibles de comportamiento de adultos que vemos en la infancia y después imitamos.
  • Atribuciones: que te digan “Eres como …’
  • Sugerencias: Sugerencias y estímulos como “Haz siempre lo mejor”.
  • Mandatos y contra-órdenes: Exigencias de hacer o no hacer cosas.

Se toma una decisión potencial sobre el guión de vida cuando el niño deja a un lado sus  necesidades para sobrevivir. Sólo después de muchas veces en las que ocurre esto, la decisión se convierte en parte del guión. Las decisiones de guión son las mejores que la niña puede manejar en sus circunstancias y, sin embargo, la mejor elección de ayer hecha por la niña, puede ser muy limitante para el adulto. Por ejemplo, si una niña se siente no querida por sus padres porque le emiten muchos mensajes de forma consciente o inconsciente que molesta, esta niña puede interiorizar el mensaje de que lo mejor es pasar desapercibida porque así es como se siente aceptada, con lo que no habla mucho, camina de forma muy ligera, intenta invisibilizarse. Esto le sirvió a la niña para sobrevivir en las circunstancias que tenía entonces. Sin embargo, como adulta, con una actitud así, tenderá a pasar desapercibida y le costará mucho que las demás personas reparen en ella o establecer vínculos saludables.

Los guiones de vida tienen un efecto profundo e inconsciente sobre cómo vivimos nuestras vidas. Afectan las decisiones que tomamos. Controlan lo que creemos que podríamos hacer fácilmente y nunca podríamos hacer. Dan forma a nuestra auto-imagen. Y, sin embargo, rara vez nos damos cuenta de dónde vienen o incluso no sabemos que existen en absoluto.

Las personas siguen su guión debido a la recompensa, un sentimiento familiar, tratando de evitar la pérdida del amor y en un intento de ganar el amor y sentirse aceptadas y queridas.

Permisos y Mandatos

Los permisos suponen, tal y como indica la palabra, dar permiso al niño para hacer algo. Por ejemplo:

  • “Piensa”
  • “Qué te apetece”
  • “Cómo te sientes”
  • “Qué quieres”
  • “Qué necesitas”

Son lo contrario de los mandatos.

Los mandatos son prohibiciones u órdenes negativas de un padre (a menudo fuera de su conocimiento) y provienen del estado del ego infantil del padre. Son expresiones de desilusión, frustración, ansiedad e infelicidad que surgen del propio dolor de los padres.

Los mandatos establecen los “noes” con los cuales los niños aprenden a vivir. Estos mensajes se transmiten predominantemente de forma no verbal y a nivel psicológico entre el nacimiento y los siete años de edad. Las órdenes incluyen:

  • “No”
  • “No seas”
  • “No pertenezcas”
  • “No seas una niña”
  • “No te acerques”
  • “No seas cuerdo”
  • “No sientas”
  • “No crezcas”
  • “No necesites”
  • “No te separes de mí”
  • “No seas el sexo que eres”
  • “No tengas éxito”
  • “No pienses”
  • “No quieras”
  • “No estés bien”
  • “No seas tú”

La niña responde a estos mandatos y toma una decisión de guión. Son las decisiones negativas del guión las que posiblemente causen dificultades más adelante en la vida.

Contra-órdenes

Cuando los padres quieren modelar a sus hijos de forma que sean una mejor versión de sí mismos, estos mensajes provienen del estado del ego de los padres. Transmiten los deberes y obligaciones de las expectativas de los padres. Estas contra-órdenes son las que suelen recibir el hijo/hija que es nombrado por el padre como el niño dorado. Ejemplos de contra-órdenes son:

  • “Sé perfecta”
  • “Sé fuerte pase lo que pase”
  • “Date prisa”
  • “No sientas”
  • “Satisfáceme”

El problema con estas contra-órdenes es que no importa cuánto intentemos complacer, sentimos que todavía no estamos haciendo lo suficiente o no somos suficiente.

Decisiones

En función de los mandatos recibidos, la niña puede tomar diferentes decisiones. La siguiente lista incluye mandatos comunes y algunas posibles decisiones que podrían tomarse en respuesta a ellos:

“No cometas errores”. Los niños que escuchan y aceptan este mensaje a menudo temen correr riesgos que pueden hacerlos parecer estúpidos. Tienden a equiparar cometer errores con ser un fracaso. Posibles decisiones:

“Tengo miedo de tomar una decisión equivocada, así que simplemente no decidiré”.

“Debido a que tomé una decisión tonta, ¡no volveré a decidir sobre nada importante!”

“Será mejor que sea perfecto si espero ser aceptado”.

“No lo hagas”. Este mensaje letal a menudo se transmite de manera no verbal por la forma en que los padres sostienen (o no sostienen) al niño. El mensaje básico es “Ojalá no hubieras nacido”. Posibles decisiones:

“Seguiré intentándolo hasta conseguir que me ames”.

“No te acerques”.

“No seas importante”. Si se le ignora constantemente cuando habla, es probable que crea que no es importante.Posibles decisiones:

“Si, por casualidad, alguna vez me vuelvo importante, minimizaré mis logros”.

“Es mejor no hablar porque no me van a escuchar”.

“Lo que yo tengo que decir no tiene importancia”.

“No seas un niño”. Este mensaje dice: “¡Siempre actúa como adulto!”, “No seas infantil”. “Mantén el control sobre ti mismo”. Posibles decisiones:

“Me ocuparé de los demás y no pediré mucho para mí misma”.

“No me dejaré divertirme”.

“No crezcas”. Este mensaje lo da el padre asustado que desalienta al niño de crecer de muchas maneras o que quiere que la niña no crezca para que la necesite siempre y cubra sus propios vacíos. Posibles decisiones:

“Seguiré siendo un niño, y así conseguiré que mis padres me aprueben”.

“No seré sexual, y así mi padre no me alejará”.

“Si soy infantil, se quedan conmigo”.

“No tengas éxito”. Si se critica gravemente a los niños por fallar, pueden aceptar el mensaje de no buscar el éxito. Posibles decisiones:

“Nunca haré nada lo suficientemente perfecto, así que ¿para qué intentarlo?”

“Tendré éxito, no importa lo que cueste”.

“Si no tengo éxito, no tendré que cumplir con las altas expectativas que otros tienen de mí”.

“No seas tú”. Esto implica sugerir a los niños que son del sexo, forma, tamaño, color incorrecto o que tienen ideas o sentimientos que son inaceptables para las figuras parentales. Posibles decisiones:

“Me querrían solo si fuera un niño por lo que es imposible obtener su amor”.

“Voy a fingir que soy un niño”.

“No seas cuerdo” y “No estés bien”. Algunos niños reciben atención solo cuando están físicamente enfermos o cuando actúan para llamar la atención. Posibles decisiones:

“Me enfermaré y así me aceptarán”.

“Estoy loco.”

“No pertenezcas”. Este mandato puede indicar que la familia siente que la niña no pertenece a la familia. Posibles decisiones:

“Seré un solitario para siempre”.

“Nunca encajaré en ningún sitio”.

Redecisiones

Cualesquiera que sean los mandatos que hayas recibido, y cualesquiera que hayan sido las decisiones de vida resultantes, puedes hacer cambios de vida importantes al cambiar tus decisiones, al volver a decidir en el momento. Todo lo que hayas aprendido, lo puedes volver a aprender con terapia.

Un ejemplo de redecisión al mandato de “No pertenezcas.” Puede ser que hayas llevado una vida muy solitaria hasta ahora o que te hayas metamorfoseado o falseado a ti misma, a un nivel inconsciente, para encajar en ciertos grupos a lo largo de tu vida. Una redecisión es la de permitirte a ti misma buscar a personas más afines a ti y no autoexcluirte de ese grupo, ya sea laboral, social, familiar.. Sentirte con el derecho a pertenecer hará que el universo se alinee para proporcionarte ese grupo. Quedarte en él y formar parte es algo que sólo depende de ti.

Fuente: http://www.clairenewton.co.za

El Doble Vínculo: una forma de Control No Coercitivo

Qué es el Doble Vínculo

Un doble vínculo es un dilema en la comunicación en el que una persona recibe dos mensajes en conflicto por parte de la otra:

  1. Si haces algo, serás castigada,
  2. Si no lo haces, también.
  3. Si la persona denuncia la contradicción, se le negará y/o será castigada
  4. La persona que recibe este dilema, siente que no puede salir de esa situación.

Esto puede ser emocionalmente muy angustioso: la persona se equivocará automáticamente independientemente de la respuesta. La teoría del doble vínculo fue descrita por primera vez por el antropólogo Gregory Bateson en la década de 1950.

El doble vínculo a menudo se utiliza como una forma de control sin coacción abierta: el uso de la confusión hace que sea difícil responder. Las personas que utilizan el doble vínculo lo hacen para mostrar poder y ganar control sobre los demás. Las víctimas a menudo sienten confusión, rabia y desesperación por sentirse atrapadas y por la aparente falta de opciones. El doble vínculo es utilizado muy a menudo por narcisistas, psicópatas y/o sociópatas. Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, romper el doble vínculo puede ser un gran paso adelante.

Se trata de una situación trampa, en la que el escenario creado por el/la narcisista, psicópata y/o sociópata sitúa a la víctima en una situación de perder, haga lo que haga. Generalmente, ambas personas tienen un tema con el poder. La persona que inflige el abuso se siente poderosa y potente por someter a otra y la víctima repite un trauma de infancia en el que se sintió impotente frente a su padre/madre que también ejerció un doble vínculo en su momento.

Muchos narcisistas utilizan esta técnica con sus parejas, hijos, empleados,..

Pongamos un ejemplo: Tu jefe es un narcisista que te encarga hacer una tarea:

  1. Si haces la tarea, te dirá que está mal hecha, la hagas como la hagas.
  2. Si no lo haces, te dirá que eres incompetente por no hacerla.
  3. Si señalas la situación, te dirá que no sabe de lo que le hablas y te castigará durante los días siguientes pidiéndote que hagas tareas que sabe que no te gustan.
  4. Quieres irte de ese trabajo, pero por mucho que envías cvs no encuentras otro.

Pongamos otro ejemplo en el contexto de la pareja: Tu novia narcisista te pide que te vistas de una determinada manera:

  1. Si te vistes como crees que le va a gustar, te dirá que no le gusta.
  2. Si no te vistes como ella quiere, te dirá que nunca aciertas con sus deseos.
  3. Si señalas la situación, te dirá que no sabe de lo que le hablas y te castigará durante los días siguientes con el tratamiento de silencio.
  4. Quieres irte de esa relación, pero no lo haces.

¿Te suena una situación así en tu vida?

Cómo contrarrestar el Doble Vínculo

Si te sientes atrapado, furiosa o desesperado, es posible que estés experimentando un doble vínculo. Da un paso atrás de la situación y encuentra algo de tiempo y privacidad para expresar tus emociones. Después de eso, tendrás más claridad para ver tus opciones.

El primer paso para contrarrestar un doble vínculo es escribir cada parte de la manera más específica posible, incluidos los mensajes en conflicto, los castigos, las consecuencias de nombrar la contradicción y la incapacidad de abandonar la situación.

Si notas que falta parte del doble vínculo, ¡genial! Ya has encontrado una posible salida de la trampa. Las experiencias pasadas de doble vínculo pueden provocar sentimientos de impotencia, incluso si la situación actual no cumple con todas las condiciones. Un detonante te puede llevar a sentirte como en tu infancia. Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, darte cuenta de que ya no eres una niña indefensa, te ayudará a ver el doble vínculo con distancia y perspectiva.

Una vez que hayas descrito un doble vínculo, hay muchas opciones para abordarlo. Cada situación es diferente, y una o más opciones pueden aplicarse en diferentes momentos.

  • No eres tú. Recuerda, hay algo mal con la situación, no contigo.
  • Cuestiona las declaraciones. ¿Es cierto que serás castigado?
  • Redefine el castigo. Si, por ejemplo, el castigo consiste en la retirada de la aprobación/validación, un niño esto lo experimenta con mucha angustia, como algo imposible de tolerar. Un adulto puede encontrar otras fuentes de aprobación, empezando por aprobarte tú a ti mismo, sin ponerlo fuera, en otra persona.
  • Cumple con tus propios estándares. Dado que todas las elecciones conducen al castigo, toma las decisiones que cumplan con tu propia aprobación.
  • Busca aliados dentro de la situación. En el primer ejemplo, ¿hay otras personas en tu entorno de trabajo que puedan supervisarte las tareas? En el segundo ejemplo: ¿Hay algún amigo a quien le puedas contar la situación?
  • Pide ayuda. Cuenta fuera de ese entorno lo que te está ocurriendo: a familiares, amigos, tu terapeuta,.. mantén clara tu visión de la realidad. Mantente consciente de tu propio poder cuando pidas ayuda en lugar de caer en el rol de la víctima o del salvador.
  • Obtén apoyo externo. Busca personas y actividades que te ayuden a sentirte fuerte.
  • Alejarte. Es un mundo grande. Ten confianza y fe en que puedes satisfacer tus necesidades sin abusos. Sigue buscando y creando esas formas.
  • Busca un gris. Puedes probar una solución y luego otra, encontrando tu propio gris entre alejarte y escaparte. Quizás puedes tolerar a un jefe difícil hasta que encuentres otro trabajo con un jefe más comprensivo en otro lugar.

Cuando no podías liberarte

Los dobles vínculos se utilizan en contextos de abuso y tortura, donde la víctima no tiene el poder y los recursos para liberarse. Enfrentadas con opciones forzadas entre dañar a otros y hacerse daño a sí mismas, las víctimas hacen todo lo posible para sobrevivir en el entorno caótico y arbitrario. La violencia doméstica también puede seguir este patrón.

Una vez lejos del peligro inmediato, los supervivientes luchan con sentimientos de culpa e impotencia. Puede traer alivio analizar el doble vínculo y responsabilizar del resultado a las personas que lo crearon. Sentir el dolor por la impotencia del pasado, y pensar en acciones positivas para tomar en el futuro, con ayuda. Con el tiempo, el perdón a ti misma se hace posible.

El Doble Vínculo Interno

A veces llevamos el doble vínculo dentro. Por ejemplo, alguien que se está recuperando de la violencia doméstica podría decir:

  1. Si tengo muchos síntomas de Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo, me digo a mí misma que estoy rota y sin valor.
  2. Si tengo pocos síntomas, entonces justifico/minimizo/racionalizo el abuso.
  3. Una vez que noto la contradicción, me siento aliviado.
  4. Es difícil escapar de mis propias creencias.

En ese juego psicológico y de poder que se da con la persona abusiva, muchas veces la víctima cae en la trampa de aceptarlo y hacer todo lo posible por evitar el abuso. Esto no sirve de nada. Es necesario observar la situación con una cierta distancia para ver qué es lo que está pasando realmente.

En la mayoría de las ocasiones, las creencias contradictorias permanecen inconscientes. Una vez que se articula el doble vínculo, pierde su fuerza. Cuestionar las creencias y obtener apoyo externo a menudo puede ayudar con los dobles vínculos internos.

Herramientas para Sanar

  • Haz consciente la dinámica que tienes con tu pareja, amigo, familiar, jefe,.. donde la otra persona ejerce el doble vínculo y tú lo permites.
  • Averigua qué juego de poder se está dando en esa dinámica.
  • Date cuenta de qué rol ejerces dentro de esa dinámica de doble vínculo: ¿la víctima o el salvador?¿ Y la otra persona: el perseguidor?
  • Expresa las emociones que están asociadas al doble vínculo en un entorno seguro: pueden ser impotencia, rabia, tristeza,… En muchos casos, debajo de la impotencia lo que hay es indefensión aprendida.
  • Date cuenta de que no estás en tu infancia y, sea la situación que sea, puedes comportarte de otra manera, ya sea siendo asertiva con la persona que te está haciendo el doble vínculo, poniendo límites o terminando la relación.
  • Muchas personas que se ven envueltas en la dinámica del doble vínculo han ejercido el rol del chivo expiatorio en su familia de origen, lo que les lleva a repetir esta situación en su vida adulta como una forma de repetir de forma inconsciente el trauma. Internamente, aunque sea a nivel inconsciente, tienen la creencia de que deben aguantar o tolerar este trato.
  • Una terapeuta entrenada puede ayudarte a averiguar cuál es la creencia que está en el origen del doble vínculo y cambiarla. Ejemplos de estas creencias pueden ser:

“Nunca hago las cosas bien”, “Me merezco que me traten mal”, “Merezco ser castigado”.

Fuente: https://traumahealed.com

Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, romper el doble vínculo puede ser un gran paso adelante. El doble vínculo puede generar mucho estrés y mucha angustia a la persona que lo padece. Si estás en una situación así, ¡pide ayuda!

Imagen cortesía de unsplash.com

Los Efectos Reales del Paternaje y Maternaje Narcisista

Los narcisistas crían niños que sufren de dudas paralizantes.

¿Por qué importa si un padre es narcisista? ¿Cómo le duele eso a una niña? ¿En qué le afecta? ¿Cuáles son las secuelas?¿Quieres saber cómo sobrevivir a un padre/madre narcisista?

El Trastorno Narcisista de la Personalidad es un trastorno que es difícil de identificar, tanto para las personas que están cerca del/de la narcisista, como para los psiquiatras, psicólogas y terapeutas. Para empezar, es muy raro que una persona con TNP acuda a un profesional de la salud. El propio trastorno le impide darse cuenta de la realidad y el discurso más frecuente es que “El problema lo tienen los demás”. He oído casos de personas que han ido a un profesional de la salud con su pareja narcisista y éste ha conseguido convencer al médico de que “el problema” lo tenía su pareja y no ellos.

En en el seno de las familias donde hay una persona con este trastorno, la pareja suele ser una persona codependiente que habilita/permite/anima las dinámicas que se dan y que niega, justifica y/o minimiza el abuso que sienten tanto ella como los hijos/hijas u otras personas de la familia. Así, los niños crecen en un entorno disfuncional y muy dañino, sin saberlo y normalizando una situación que no lo es.

Entonces, ¿cómo afecta la crianza narcisista a los niños?

  • El niño no se sentirá escuchado ni visto.
  • Los sentimientos y la realidad de la niña no serán reconocidos.
  • El niño será tratado como un accesorio para el padre, en lugar de una persona.
  • La niña será más valorada por lo que hace que por lo que es como persona.
  • El niño no aprenderá a identificar o confiar en sus propios sentimientos y crecerá con dudas paralizantes.
  • A la niña se le enseñará que la imagen que da a los demás es más importante que cómo se siente.
  • Al niño se le enseñará a guardar secretos para proteger a los padres y la familia.
  • No se alentará a la niña a desarrollar su propio sentido de sí misma.
  • El niño se sentirá emocionalmente vacío y no nutrido.
  • La niña aprenderá a no confiar en los demás.
  • El niño se sentirá usado y manipulado.
  • La niña estará allí para la madre, y no al revés, como debería ser.
  • El niño no podrá tener un desarrollo emocional sino que éste se quedará congelado o muy mermado.
  • La niña se sentirá criticada y juzgada, en lugar de aceptada y querida.
  • El niño se frustrará tratando de buscar amor, aprobación y atención en vano.
  • La niña crecerá sintiéndose “no suficientemente buena”.
  • El niño no tendrá un modelo a seguir para tener relaciones saludables, para responsabilizarse de sus acciones o para tener una actitud de apertura hacia la vida.
  • La niña no aprenderá los límites apropiados para las relaciones.
  • El niño no aprenderá a cuidarse a sí mismo de manera saludable, sino que correrá el riesgo de volverse codependiente (cuidar a otros excluyendo el cuidado de sí mismo).
  • La niña tendrá dificultades con su autonomía respecto del padre o la madre a medida que crezca.
  • Se le enseñará al niño a buscar validación externa vs validación interna.
  • La niña recibirá un doble mensaje que la confundirá de “hazlo bien para hacerme sentir orgulloso como una extensión mía, pero no lo hagas demasiado bien y me eclipses porque yo siempre seré más que tú”.
  • El niño, si eclipsa al padre o la madre, puede experimentar por parte del padre o la madre comportamientos de sabotaje, gaslighting, venganza,…
  • A la niña no se le enseña a darse el crédito a sí misma cuando se lo merece.
  • El niño es muy probable que sufra algún nivel de síndrome de estrés post-traumático, depresión y/o ansiedad en la edad adulta.
  • La niña crecerá creyendo que no es digna de amor. Lo que se dice a sí misma de forma inconsciente es: “Si mis padres no pueden quererme, ¿quién lo hará?”
  • El niño es a menudo avergonzado y humillado por el padre/madre narcisista y crecerá con mucha vergüenza y baja autoestima.
  • La niña necesitará recuperarse de un trauma y tendrá que volver a criarse en la edad adulta, es lo que en terapia Gestalt se llama el repaternaje y el rematernaje de la niña interior.

Ser criada por un padre/madre narcisista es emocional y psicológicamente abusivo y causa efectos debilitantes y duraderos

Los profesionales de la salud muchas veces no lo detectan los/las narcisistas se muestran con una máscara encantadora, mostrando una imagen de cómo desean ser vistos. Sólo con las personas que tienen más cerca muestran su sombra, donde hay una necesidad de controlar, dominar y manipular y donde se dan comportamientos abusivos y de maltrato.

A puerta cerrada,  en esas familias, los niños sienten asfixiados y sienten una soledad y un dolor que no son validados ni reconocidos por la familia narcisista. En muchas ocasiones, se les da el mensaje de que lo que sienten “no está bien” o “no existe”, lo que además del dolor y la soledad les genera mucha confusión.

La narcisista no se responsabiliza de su comportamiento, por lo que la niña cree que tiene la culpa de lo que ocurre y crecerá sintiéndose defectuosa y no merecedora de amor, un trato digno y atención.

Todos los hijos adultos de padres narcisistas tienen los mismos síntomas, más arriba mencionados. Los estilos de vida difieren y las historias también, pero las consecuencias emocionales y psicológicas de su infancia son muy similares. Es toda una lista. Al final, sobrevivir a un padre/madre narcisista es algo que se consigue. Sin embargo, se necesita un trabajo de recuperación serio para dejar de prosperar y realmente fluir y prosperar en la vida.

El narcisismo se encuentra dentro de un espectro, así que podemos pensar en él un continuo que abarca desde rasgos egocéntricos de bajo nivel que todos tenemos hasta cierto punto hasta un trastorno de personalidad en toda regla, una patología psicológica. Cuanto mayor sea el nivel de rasgos, hay menos empatía, y por lo tanto más potencial daño se hace a las personas que están cerca del/de la narcisista, en especial si son niños.

Al crecer en familias donde no se les validaba, ni daba apoyo, estos niños crecen con unas auto dudas muy lacerante. Esto lleva en muchas ocasiones a que el adulto que se da cuenta de su historia y su familia disfuncional, comience a dudar de sí mismo y a cuestionarse a sí mismo y su familia una y otra vez. Esto puede obstaculizar e incluso paralizar el proceso de recuperación.

Tener dudas es algo humano pero en algún momento tendrás que empezar a confiar en ti, en tu historia y en tu verdad. Recuperarse del abuso narcisista es posible. Empieza con un primer paso de confianza pidiendo ayuda a la terapeuta adecuada que entienda sobre narcisismo y pueda acompañarte para recuperar las partes de ti que no pudiste desarrollar y sanar.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Roles Codependientes

¿Qué es la Codependencia?

La gente te trata de la manera en la que les enseñas a tratarte. Un codependiente es un dependiente emocional. Si quieres saber cómo dejar de ser un dependiente emocional, sigue leyendo.

Muchas veces la codependencia es difícil de identificar, porque a menudo se disfraza como una voluntad de adaptarse a las necesidades de los demás o como un deseo desinteresado de ayudar. Todos nos vemos ocasionalmente a través de los ojos de los demás, pero los problemas comienzan cuando nos identificamos en exceso con la forma en que somos vistos (“Puedes confiar en mí”) o nos involucramos demasiado en cómo vemos a los demás (“Lo que debes hacer es..”) Nos confundimos acerca de dónde terminamos y dónde empiezan los demás.

Y cuando no hemos desarrollado un fuerte sentido de identidad – nuestro lugar en el mundo, nuestros límites, nuestros valores – y no hemos aprendido las habilidades para comunicar nuestros deseos y necesidades directamente, es más probable que nos dobleguemos a nosotras mismas para acomodarnos a lo que creemos que otras personas quieren. O que manipulemos situaciones y personas para obtener lo que queremos de ellas.

Los roles que asumimos en la infancia se reproducen cuando somos adultos. En un extremo del espectro están las familias donde todos se meten en los asuntos de los demás. En el otro están las familias con desapego total. Muchas codependientes adquieren un conjunto de creencias autolimitantes sobre nuestro lugar en el mundo y tenemos expectativas poco realistas sobre los demás.

Éstos son algunos de los roles codependientes más comunes y algunas sugerencias sobre cómo cambiar el guión de tu vida.

Roles Codependientes: Cómo dejar de Ser Dependiente Emocional

El Mártir

La Situación: “Sufrir es virtuoso, especialmente cuando pones las necesidades de los demás por encima de las tuyas”. Éste es el mensaje que has recibido de tu familia. En el trabajo, siempre eres la primera en prestarte voluntaria para tareas extra y la última en irte de la oficina cada día; decides saltarte el gimnasio cuando un amigo quiere compañía, o te encargas de la cuenta, sin preguntar, incluso cuando no estás bien de dinero.

El Problema: Cuando el sacrificio es una forma de ser, descuidas tu propia necesidad de recibir amor y cuidado. Sin embargo, eso es precisamente lo que intentas obtener de los demás con tu comportamiento. El enfoque generalmente es contraproducente: no sólo comienzas a sentirte resentida con aquellos a quienes has ayudado, sino que tus supuestos beneficiarios dan por sentado tu disponibilidad.

Una Opción más Saludable: el Autocuidado. Comprende la diferencia entre el egoísmo y el cuidado personal. No es egoísta irte del trabajo a tu hora o encontrarte con tu amigo después de tu entrenamiento. No es grosero dividir la cuenta si no puedes pagarla toda. En casi todos los casos, nadie se irá si atiendes tus propias necesidades. Y si lo hacen, quizás quieras preguntarte para qué quieres tener una relación con alguien que no permite que te cuides a ti misma o que seas tu prioridad y no la suya.

La Salvadora

La Situación: “¡El mundo es un lugar peligroso! Afortunadamente, estoy aquí para salvarlo cada día”. Cuando tu hijo tiene un conflicto en la escuela, a la mañana siguiente vas a la oficina del director para demandar una solución. Cuando tu amiga no tiene suficiente dinero para pagar el alquiler, se lo prestas (otra vez) para que pueda llegar a final de mes.

El Problema: Todas necesitamos ayuda a veces, pero cuando te sientes personalmente responsable de la comodidad y el bienestar de otra persona, le quitas la oportunidad de crear su propia comodidad y bienestar. Habilitas un comportamiento autolimitante y le das a esa persona el mensaje de que está indefensa sin ti.

Una Opción más Saludable: el Empoderamiento. Quizás te des cuenta de que lo que realmente quieres es sentirte necesitado y valorado en tus relaciones. Una vez que reconozcas esta motivación subyacente, puedes encontrar un enfoque más directo para sentirte valorado. No tienes que que ser la “red” en la que los demás se apoyan para sentirte querido. Esto aligerará el peso que sientes en las relaciones y te permitirá ser tú también el que de vez en cuando necesita apoyarse en otra persona.

La Consejera

La Situación: Si fueras un personaje en una tira cómica de Snoopy, serías Lucy, sentada detrás de su escritorio improvisado, ofreciendo consejos sobre cualquier cosa por diez céntimos. De hecho, es posible que tengas una cierta habilidad para ver los problemas de otra persona y ofrecer un consejo claro.

El Problema: Éste es un caso en el que realmente se necesitan dos para bailar tango: podemos pensar en la persona que constantemente busca consejo como la que carece de autoestima. Pero las personas que se sienten obligadas a asesorar y controlar perpetuamente a otros son igualmente inseguras. El que se hace cargo o le dice a alguien qué hacer, es igual de necesitada. Necesitan a alguien que les permita estar a cargo para reforzar artificialmente su autoestima. La dependencia es la misma.

Una Opción más Saludable: Escuchar. Si estás demasiado involucrado en las decisiones que toma otra persona, estás violando su campo de fuerza y la otra persona está permitiendo que lo hagas y no se está responsabilizando de su propia vida.

La Persona Complaciente

La Situación: Te gusta ser voluntario en la escuela de tu vecindario. No te importa preparar el café del viernes para tus colegas. Siempre estás dispuesto a tener la mejor de las sonrisas para un amigo, a pesar de que te encuentres triste por algo.

El Problema: te das cuenta de que en realidad no eres tan buena persona cuando usas tus habilidades para controlar a los demás, creyendo que les agradarás por los favores que haces en lugar de por lo que eres. La satisfacción de las personas es una forma muy pasiva de manipulación. A menudo hacemos cosas para que otros nos den lo que queremos o necesitamos de ellos.

Una Opción más Saludable: decir que no. Cuando estés a punto de ser voluntario una vez más, te invito a que te hagas algunas preguntas: ¿Esta opción me alimenta o me agota? ¿Estas personas realmente me rechazarán si no hago lo que creo que quieren que haga? ¿Cómo siento mi cuerpo cuando imagino comprometerme con esto, y cuando imagino decir que no? Cada vez que dices sí a las cosas pequeñas de los demás, dices que no a las tuyas. Una elección más consciente te libera para hacer las cosas que te dan energía para ti.

Una Persona que dice que Sí

La Situación: Le dices sí a un colega cuando quieres decir que no, y luego te enfadas contigo misma. Sonríes en falso acuerdo con tu amigo en lugar de decir lo que sientes. Mantienes la distensión con tu pareja, pero nunca lo admites cuando estás molesta.

El Problema: Una ausencia total de conflicto significa una erosión de la honestidad.

Una Opción más Saludable: di tu verdad. Se necesita coraje para hablar con sinceridad y arriesgarse a contradecir el punto de vista de otra persona, pero ser honesta no tiene que significar ser confrontativa. El conflicto no es igual a una pelea. Hay formas saludables de plantear los temas con asertividad y hablar sobre lo que sientes.

El Final de las Relaciones Codependientes

Si te ves en alguno de estos roles, ¡enhorabuena! La consciencia es un primer paso crítico para el crecimiento.

Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, cuando estableces límites y reconoces tus propios pensamientos y necesidades, las relaciones se vuelven más honestas, exploratorias y, en última instancia, mucho más gratificantes.

Cambiar las relaciones en las que estás enredada con otras personas no es algo que sucederá de la noche a la mañana. Cuando una persona cambia su rol, las otras pueden cambiar las dinámicas o no, a veces no lo harán de muy buena gana.

A medida que comiences a deshacerte de comportamientos codependientes, quizás con la ayuda de una terapeuta que sabe de codependencia, adquirirás más autonomía como persona y empezarás a tener relaciones más satisfactorias en tu vida.

https://experiencelife.com

La Codependencia está basada en Hechos Falsos

La codependencia se basa en una mentira. Sus síntomas se desarrollan para hacer frente a la creencia profunda, pero falsa y dolorosa: “No soy digna de amor y respeto“. En la tabla a la izquierda, los síntomas centrales de la codependencia están en rojo, pero casi todos los síntomas de la codependencia giran en torno a vergüenza. Todo este sistema funciona por debajo de nuestra conciencia, y hasta que lo hagamos consciente y lo sintamos, estamos atrapados bajo su influencia.

“No soy digna de amor y respeto“.

Síntomas de la Codependencia

Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, es importante que te des cuenta de que los síntomas de codependencia son causados por la vergüenza, son defensas para no sentirla. La mayoría de las codependientes crecen avergonzadas de sus verdaderos sentimientos, deseos y necesidades porque en su infancia no tuvieron una buena recogida por parte de sus padres, que en lugar de darle un espacio de respeto y dignificar esto, las avergonzaban, dándoles el mensaje de que “Lo que sientes es malo” o “Tus necesidades son erróneas” o “No tienes derecho a tener deseos”. Como adultas, los niegan, los devalúan y  no los expresan para evitar detonar esos sentimientos de vergüenza.

“Lo que sientes es malo”, “Tus necesidades son erróneas”, “No tienes derecho a tener deseos”.

Muchos codependientes no pueden identificarlos en absoluto, y, de forma automática, les dan prioridad a los de las personas con las que se relacionan frente a los propios. Esto conduce a la ansiedad, la depresión, las obsesiones y el comportamiento adictivo. Por debajo, lo que suele haber son sentimientos muy intensos de dolor y de rabia no reconocidos ni gestionados. Especialmente durante las primeras fases de una relación, ya sea de pareja, amistad, de trabajo,.. se sobreadaptan a la otra persona y complacen para ser queridos y aceptados. Una vez la relación se estabiliza, a menudo sienten decepción y resentimiento porque se dan cuenta de que la relación está desequilibrada. Dan de más y, en muchas ocasiones, se sienten asfixiados por la otra persona.

Si quieres averiguar cómo dejar de ser dependiente emocional, es importante que te des cuenta de si este tipo de dinámicas tóxicas se dan en tus relaciones con los demás: amistades, parejas, en el entorno de trabajo, familiares,…

La Vergüenza

La vergüenza es un sentimiento que si es muy intenso y se prolonga demasiado en el tiempo, conduce a pensamientos autodestructivos y autoevaluaciones negativas, lo que da lugar a una baja autoestima. La autoestima se refiere a cómo pensamos y nos sentimos acerca de nosotros mismos. Cuando tenemos vergüenza tóxica y cometemos un error, ya sea real o imaginario, nuestros sentimientos de culpa son exagerados e irracionales. Si creemos que no somos dignos de amor, debemos controlar lo que mostramos a los demás. No comunicamos lo que sentimos ni expresamos nuestras necesidades y deseos. En cambio, tenemos expectativas ocultas y manipulamos, insinuamos o nos volvemos pasivo-agresivos. ESCONDEMOS QUIÉNES SOMOS. La autenticidad se ve comprometida y la comunicación se vuelve disfuncional.

Cuando no podemos ser reales, las relaciones y, en especial, las de intimidad, se resienten. Si no podemos comunicarnos de forma efectiva y asertiva, esto es un campo minado para que surjan conflictos y se den malentendidos. Si ambas partes se comportan así, en poco tiempo, la relación se deteriora y es fácil que ambas partes crean que en realidad no conocían a la otra persona.

La “vergüenza de la ansiedad”, el miedo a ser juzgado o rechazado, persigue a los codependientes. Para hacer frente y obtener lo que necesitan y quieren, SIN DARSE CUENTA, intentan manipular y controlar a los demás. Se convierten en dependientes emocionales que dependen de que otra persona les quiera o simplemente esté con ellos para sentirse seguros o mejor consigo mismos. Esta es su dependencia. Su estado de ánimo y felicidad dependen de los de otra persona, y su autoestima depende de la aceptación de otras personas. Por eso creen que tienen que manejar o controlar los sentimientos y el comportamiento de otras personas. Agradar a las personas y dar son formas de hacerlo, al igual que crear drama, amenazar y demandar.

Si nuestro bienestar y autoestima dependen de otra persona, tiene sentido estar muy pendientes y pensar mucho sobre sus motivos, intenciones, sentimientos y comportamiento para sentirnos seguros. Esto explica el enfoque y la obsesión de los codependientes sobre sus seres queridos.

Cuidar a los demás es otra forma de control. Si alguien depende de mí y me necesita, entonces no me rechazará ni me dejará. Además, si soy yo quien da, no me expongo, no tengo que sentirme vulnerable, es una forma de ponerse por encima de la otra persona para evitar sentimientos de vulnerabilidad. Así me siento fuerte, protector, ayudante o confidente. Tal relación desequilibrada con el tiempo, suele generar enfado y resentimiento por ambas partes.

Muchas codependientes son perfeccionistas. En su opinión, deben ser perfectas, porque la alternativa es que “quedarán mal” de alguna manera o se sentirán como un fracaso. Los errores o defectos crean una gran incomodidad debido a la vergüenza que generan. Pueden sentirse ansiosas, enfadadas o impulsadas a arreglar algo, cuando realmente lo que están tratando de arreglar sin darse cuenta es su propia sensación de insuficiencia interna. Viven con la tiranía de sus propios “debería” alimentados por la vergüenza, la ansiedad y el perfeccionismo. Cometer errores, ser humana, sentirse ordinaria, no son aceptables, son experimentados con una intensa vergüenza. Hay un rechazo de su propia naturaleza humana porque en su infancia se les exigió de forma desproporcionada perfeccionismo, muchas veces para no “molestar” a los padres o como proyecciones de sí mismos en su “mejor versión”.

Sanar la Codependencia

Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, hay varias conductas que puedes aprender que te ayudarán a sanar la codependencia:

  • Poner límites y ser asertivo hace mucho para aumentar la autoestima y construir una autonomía personal en lugar de dependencia emocional.
  • Aceptar la imperfección, como la que tienen todas las personas y dejar de ser tan exigente con una misma. Abandonar la idea de que “tengo que ser perfecta para que me quieran”.
  • Poner el foco en quererte y cuidarte tú a ti mismo el lugar de esperar que sean otras personas las que lo hagan.
  • Cambiar la actitud de “la vida me debe algo” y con ella, sanar el resentimiento. Permitirte sentir rabia y aprender a gestionar la emoción.
  • Prestarte más atención a ti misma en lugar de a las personas que te rodean.
  • Aceptarte tal y como eres y validarte, sin buscar esa validación fuera de ti, en otras personas.

Cambiar los hábitos de toda la vida no es algo fácil ni rápido. Se requiere valor y el apoyo de una terapeuta especializada en codependencia.

Sin embargo, para una recuperación duradera, debemos deshacer verdaderamente la mentira que nos envuelve. Enfrentar y sanar el tema central de la vergüenza es necesario para un cambio duradero y para evitar la recaída en las relaciones poco saludables.

Fuente: https://www.whatiscodependency.com

El Verdadero y el Falso Yo: ¿Eres tú misma o en realidad interpretas un personaje?

Donald Winnicott fue un famoso psiquiatra, psicoanalista y pediatra inglés que desarrolló un enfoque interesante de la personalidad humana. Debido a su formación como pediatra, centró sus pensamientos, reflexiones y teorías en los niños. Y, en particular, sobre la relación entre la madre y el niño y con ella el concepto de la madre “suficientemente buena” y la teoría del Falso Yo. También fue presidente de la Sociedad Británica de Psicoanálisis y un pensador muy famoso del siglo XX.

“Con los juegos, y solo con los juegos, el niño o el adulto pueden crear y usar toda su personalidad, y el individuo solo descubre su personalidad cuando se convierte en creador”. Donald Winnicott.

La madre “suficientemente buena”

En línea con otros psicoanalistas, Winnicott afirmó que, durante el primer año de vida, la madre y la niña constituyen una unidad. No se puede hablar del bebé como una entidad separada de su madre: los dos forman una unidad indivisible. El bebé no distingue entre él y su madre, para él son lo mismo.

Winnicott dice que la madre* es el primer “contexto” que tiene un ser humano. Ella es la base total de su desarrollo posterior. Por lo tanto, y especialmente en los primeros meses de vida, la madre es el universo del bebé. La madre es prácticamente sinónimo del mundo.

Entonces aparece el concepto de la “madre suficientemente buena”. Esta madre es la que proporciona la atención necesaria a la niña, de forma espontánea y sincera. Le proporciona un espacio a la niña en el que se siente segura y puede ser ella misma. Se le permite expresarse y sus necesidades son atendidas.

Mientras tanto, la “madre no suficientemente buena” es aquella que en lugar de satisfacer las necesidades del niño, obliga a éste a adaptarse a ella. No está disponible para él, por lo que el niño se ve en la obligación de sobreadaptarse para sobrevivir en este entorno. Esto da lugar a lo que Winnicott llama el Falso Yo. Esto puede ocurrir porque la madre está en un periodo depresivo, bajo mucho estrés o tiene unos comportamientos rígidos que se le aplicaron a ella y simplemente repite.

El Falso Yo

Winnicott sugiere que nuestro sentido más básico del yo no solo se fomenta por sí solo, sino dentro de una relación, es decir, nuestras primeras relaciones con nuestros padres y familia. Esto continúa en nuestra edad adulta, y nuestro sentido de identidad podría seguir adaptándose en función de las relaciones que hacemos a medida que crecemos, pero el punto de partida es un paso crucial.

La madre es como un espejo para la niña, que se ve a sí misma mientras su madre la mira. La niña aprende a identificarse con la raza humana a través de ella. Poco a poco, la niña se separa de su madre y ella debe adaptarse a este cambio. La niña empieza a tener gestos espontáneos que son parte de su desarrollo como persona. Si la madre les da la bienvenida, la experimenta la sensación de ser real y evoluciona en su desarrollo.

Si no lo hace, el niño comienza a esconder partes de sí mismo para protegerse. Aprende a mostrar sólo lo que su madre quiere ver. Se convierte en algo que no es. Esto supone una interrupción en el desarrollo espontáneo del niño, que tiene que adaptarse a lo que le exige la madre, no puede ser él mismo. Esto da lugar a una sensación de irrealidad y es lo que da origen al Falso Yo para sobrevivir a una madre narcisista.

Los Efectos del Falso Yo

Hay diferentes niveles de “falsedad” en nuestro ser, de personajes que representamos. Según Winnicott, en el nivel más básico están aquellos que adoptan una actitud cortés y cumplen con las normas sociales, como por ejemplo, acudir a la cena de navidad de la empresa aunque no sea lo que más apetezca. En el otro extremo están las patologías mentales como el TNP, donde el verdadero ser prácticamente desaparece.

En muchas familias narcisistas ocurre este fenómeno descrito por Winnicott. La niña tiene que esconder muchas partes espontáneas de sí misma que no son bien recibidas por el padre, la madre o ambos. Ha de crear un Falso Yo para sentirse querida o aceptada, para sobrevivir a su madre narcisista. En muchas ocasiones este Falso Yo adopta la forma de una persona complaciente, que vive a expensas de llevarse bien con los demás o de no tener ningún tipo de conflicto con las otras personas. En otras ocasiones, puede ser la de una persona con mucho éxito profesional, pero que en el fondo se siente insatisfecha o, de alguna manera, falsa.

Winnicott señala que tener una personalidad de Falso Yo muy fuerte evita que las personas actúen de acuerdo con su espontaneidad e impulsos creativos, dejando a la persona sintiéndose vacía y con el sentimiento de que “falta algo”, a veces con muy poca idea de por qué se sienten así.

Además, en muchas ocasiones, para compensar a este personaje, la persona suele tener a otro escondido, que está en la sombra (donde están las partes negadas de nosotros mismos) y que suele ser la polaridad de su Falso Yo, el otro extremo. En el caso de una persona complaciente, es probable que sea un personaje más duro, frío o tajante, alguien “borde” para compensar al otro que sigue la corriente a los demás.

Si las relaciones son lo que principalmente forma nuestro sentido del yo, entonces igualmente son lo que puede ayudarnos a cambiarlo. Una excelente manera de sobrevivir a una madre narcisista, desenredar tu Falso Yo y recuperar la confianza en tu espontaneidad es ver a una psicoterapeuta. La terapia es un espacio en el que puedes volver a lo básico, explorar tus verdaderos sentimientos y deseos abiertamente, mientras eres escuchado por una terapeuta que te acompaña a sentirte libre de ser quien realmente eres. Teniendo la libertad de ser tú misma en este espacio podrás comprender mejor quién eres y qué quieres, y tener más confianza en la capacidad del mundo para aceptarte.

Fuente: https://exploringyourmind.com

*El término madre aquí debe entenderse en un sentido amplio, se trata del cuidador o cuidadores principales del niño en sus primeros años de vida. Puede ser el padre y/o abuelos y/o tutores y/o hermanos mayores,…