Cómo Dejar de Ser una Persona Complaciente

¿Eres una Persona Complaciente?

Los síntomas incluyen pero no se limitan a:

  • Decir sí cuando realmente quieres decir no.
  • Permitir que las personas pisoteen todos tus límites sin reafirmarte a ti mismo.
  • Tener rasgos de carácter o comportamientos que no hablan a tu Yo Auténtico. Esto se traduce en que eres súper amable con todas las personas, que inviertes mucha energía en que haya una buena atmósfera a tu alrededor y que sueles priorizar las necesidades de los demás frente a las tuyas.

Esto suele terminar en que cuando ya no puedes reprimir más la rabia de lo que permites que otras personas te hagan, estallas a modo volcán y puedes llegar a terminar la relación de una forma abrupta y tajante. Estás tan cansado de ser Jekyll todo el tiempo que te conviertes en la peor versión de Hyde para dejar salir todo el vapor que hervía a fuego lento todo el tiempo.

Todos lo hemos hecho en algún momento, e incluso una cierta cantidad de complacencia hacia la gente podría ser necesaria en contextos como el lugar de trabajo. Sin embargo, complacer a las personas puede ser un hábito difícil de erradicar si ser complacientes es algo a lo que nos obligaron en la infancia para evitar conflictos.

A las personas que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales abusivas, se les enseñó que cada vez que llevaban la contraria a las figuras de autoridad, eran castigadas sólo por ser ellas mismas. Esto hace que, inconscientemente, tengan en modo automático este “personaje complaciente” para evitar el conflicto, el rechazo o el abandono en sus relaciones personales.

Para alcanzar la recuperación después del abuso narcisista, estas personas tendrán que aprender a soltar al personaje complaciente para, poco a poco, descubrir su Verdadero Yo.

Personas Complacientes, Abuso y Autocuidado

Estas personas suelen involucrarse en amistades y relaciones que no satisfacen sus necesidades, no se alejan de las situaciones tóxicas y crean un “personaje” en lugar de su Verdadero Yo, su esencia. Estas personas creen que “yo soy así”, pero en realidad arrastran a ese personaje complaciente de infancia.

Dan mucho sin esperar apenas nada a cambio. Inconscientemente, lo que hacen es generar deuda emocional para que las otras personas las quieran y las necesiten porque no creen que tengan valor por sí mismas sino que creen que los demás las valoran por lo que hacen por ellos. En muchas ocasiones, esta situación no es sostenible a largo plazo, ya que la persona complaciente acumula rabia de la que no es consciente, suele expresar de forma pasivo-agresiva y puede llegar a un punto de no aguantar más, en el que estalla. Luego vuelve al personaje complaciente hasta “llenar su vaso” y así una y otra vez de forma cíclica.

Complacer a la gente esencialmente nos priva de la capacidad y el derecho a participar en un autocuidado personal saludable. Nos lleva a satisfacer las necesidades de los demás sin hacernos cargo de las propias.

Ser una persona complaciente es como gritar a los cuatro vientos que buscas que los demás abusen de ti y te maltraten. Por esto, las personas complacientes suelen terminar en relaciones tóxicas y abusivas, donde, en el otro extremo del espectro, están las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad (u otro en el grupo B del DSM), que buscan que otro se sobreadapte a ellos y normalice el abuso o el maltrato que perpetran y justifican.

Salir de este tipo de relaciones es más complejo que de cualquier otra por temas relacionados con el ciclo de abuso como el trauma bonding, el refuerzo intermitente o el gaslighting, donde la persona complaciente, de forma inconsciente, está recreando su trauma de infancia no sanado.

Parte de la sanación consiste en abandonar a ese “personaje complaciente” que te obligaron a adoptar y descubrirte a ti misma. También consiste en replantear la forma en que pensamos en complacer a los demás en lugar de complacernos a nosotros mismos. He aquí un pensamiento revolucionario: ¿qué pasaría si te dijera que tus necesidades y deseos son tan importantes como las personas a las que intentas complacer desesperadamente? ¿Qué pasaría si afirmara que toda tu existencia: tus metas, tus sueños, tus sentimientos, tus pensamientos son válidos pero como en tu infancia no te validaron tú sigues sin validarte a ti misma? ¿Tan válidos como el amigo que intentas impresionar o el padre cuya aprobación buscas?

Las Personas Complacientes y su relación con el Rechazo

Todos buscamos la aprobación a veces y muchos de nosotros tememos el rechazo si nos atrevemos a mostrar nuestro Auténtico Yo. La ironía es que al esforzarnos por evitar el rechazo, terminamos rechazándonos a nosotros mismos. El problema surge cuando esto se convierte en un hábito y nos deja vulnerables a la manipulación, la explotación y la codependencia. Cuando no estás honrando a tu Verdadero Yo, te estás privando a ti mismo de conocer tu esencia, de estar contigo y de descubrir tu verdadero destino, que sólo se abrirá ante ti cuando llegues a tu núcleo. Te pasarás la vida interpretando a un personaje para agradar a los demás. Un personaje que tuviste que construir en tu infancia para sobrevivir pero que ya puedes soltar. Sino te pasarás la vida sin descubrir quién eres realmente.

¿Recuerdas esa regla en los aviones sobre los padres que se ponen sus máscaras de oxígeno antes de ponerles la máscara de oxígeno a sus hijos? Bueno, hay una razón simple para eso: tenemos que cuidarnos a nosotros mismos antes de poder cuidar a los demás. Si agotamos nuestras propias reservas hasta el punto en que no nos quede nada, no ayudaremos a los demás en absoluto, sólo crearemos vínculos disfuncionales y relaciones tóxicas.

El primer paso para minimizar complacer a los demás es aceptar que no podemos y no debemos gustar a todo el mundo. A algunas personas les gustarás y a otras no. Y así está bien. Tú también tienes este derecho. Tú también tienes tus propias preferencias, juicios, prejuicios, sentimientos y opiniones sobre los demás. Lo contrario es pretender vivir en Disneyland, en una fantasía. No es real. No tengas miedo al rechazo. Abraza los noes de otras personas igual que tú tienes derecho a decir que no.

Trabajando tan duro para obtener la aprobación de los demás inviertes muchísima energía en algo que en el fondo es anti natural e inevitablemente te arriesgas a perderte a ti mismo. Te conviertes en un títere guiado por las necesidades y deseos de varios titiriteros. En los casos más extremos, complacer a la gente puede costarte tu salud mental y años en relaciones tóxicas como la que hay entre un(a) codependiente y un(a) narcisista.

Está en tu mano dejar de ser complaciente y empezar a descubrir tu Verdadero Yo si quieres llegar a la recuperación después del abuso narcisista. ¡Al final de ese camino la que está eres tú! 

Primeros Pasos a Dar para Dejar de Ser una Persona Complaciente

  • Haz una lista determinando cuáles son tus límites personales en los diferentes tipos de relaciones que tienes en tu vida y, si alguien los sobrepasa, comunícaselo de forma asertiva.
  • Aprende a decir que no de forma asertiva cuando no quieras, no puedas o no te apetezca hacer algo.
  • Observa con qué personas y situaciones adoptas el “personaje complaciente” de forma casi automática.
  • Comprométete a ser fiel a ti misma si dejar al “personaje complaciente” hace que algunas personas quieran romper su vínculo contigo. No les gustabas tú sino el personaje, por lo que es mejor que se vayan.
  • Permítete comportamientos como estar más callado cuando estás cansado, no tener buena cara todo el tiempo, no alabar a los demás a cada paso o no hacer esfuerzos por quedar bien en cualquier contexto.
  • No tener una sonrisa de oreja a oreja para todo el mundo menos para ti puede ser un buen primer paso. Permítete estar seria. ¡Eres humana!

En mi opinión, la mayoría de las personas complacientes son codependientes. En este blog dispones de más información sobre la codependencia. Si quieres alcanzar la recuperación después del abuso narcisista, una buena manera de empezar es entender porqué y cómo encajas tú con una persona narcisista.

Fuente: https://selfcarehaven.wordpress.com

 

El Vínculo de Fantasía

Qué es el Vínculo de Fantasía

Muchos de los problemas que tenemos en nuestras relaciones (sobre todo de pareja pero no exclusivamente sino también de amistad, de trabajo,…) surgen de un mecanismo de defensa formado en la infancia y que se conoce como el “vínculo de fantasía”. El vínculo de fantasía describe una ilusión de fusión que formamos originalmente con nuestro padre/madre o cuidador(a) principal. Esta fantasía de ser una con nuestra cuidadora actúa como una defensa, ayudando a aliviar la ansiedad y el dolor emocional en momentos de angustia en la infancia. Sin embargo, a medida que crecemos, este mecanismo de defensa limita nuestra capacidad de tener en nuestras vidas amor y conexión reales.

Si quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista, éste tiene en la mayoría de los casos como base el vínculo de fantasía.

Cómo se desarrolla el Vínculo de Fantasía

La mayoría de las personas que han crecido en una familia narcisista/disfuncional desarrollan el vínculo de fantasía. Las propias carencias de desarrollo y emocionales del padre hacen que induzca a creer al niño que no sobreviviría sin él, que le necesita en todo momento porque no es capaz y que sin su validación o aprobación no puede hacer nada, ni dar ni un solo paso.

En un intento por sobrellevar el dolor emocional y recuperar un sentimiento de comodidad (generado por la madre), las niñas se fusionan con su madre en su imaginación, creyendo mágicamente que son una con esa persona. Esta fantasía de estar fusionadas puede dar a la niña una ilusión de seguridad que no es real.

Si bien las personas pueden sentirse cómodas de adultas criticando ocasionalmente a sus padres, como niños, puede que haya sido atemorizante criticar a sus cuidadores. Las personas confían en sus padres para sobrevivir, y en ocasiones, la negligencia u hostilidad de los padres puede haber sido aterradora, incluso mortal para el niño.

Los niños se identifican e interiorizan las formas en que sus padres los vieron y los trataron. Así, preservan una imagen idealizada de los padres y se ven a sí mismos como defectuosos. Es la única manera que tienen para sobrevivir. Lo contrario llevaría a un niño a pensar: “Mi padre me trata mal porque no está bien.” o “Estoy en manos de una madre loca”. Esto es simplemente algo demasiado angustioso para ser tolerado por un niño. Inconscientemente, prefieren “sacrificarse” para mantener una imagen idealizada de sus cuidadores.

“Mi padre me trata mal porque no está bien.” o “Estoy en manos de una madre loca”.

De adultos, mantienen está conexión idealizada con sus padres de las siguientes maneras:

  • Manteniendo una imagen idealizada de sus padres y familia, por ejemplo, “Mis padres fueron geniales. Había/hay algo malo en mí”.
  • Manteniendo una imagen negativa de sí mismos. Muchas personas desarrollan una “voz interior crítica”, un proceso de pensamiento negativo que, como un padre interno, entrena, critica y comenta sobre ellas, por ejemplo, “Soy una persona difícil”; ”Nadie podría quererme”.
  • Proyectando cualidades y comportamientos negativos de los padres en los demás. Sin darnos cuenta, podemos proyectar las cualidades de nuestros padres en las personas a las que nos acercamos a lo largo de nuestras vidas, por ejemplo, “Ella te va a dejar. No puedes confiar en ella “.” Él es crítico contigo. Mira cómo te mira.”
  • Recreando dinámicas familiares negativas en las relaciones adultas. Las personas pueden optar por acercarse a otras personas que les recuerdan su pasado. O bien, pueden distorsionar, e incluso provocar, a las personas cercanas a ellos para recrear antiguas dinámicas familiares negativas, por ejemplo, buscar la intensidad de forma inconsciente provocando peleas con la pareja porque esto es lo que hacían sus padres.
  • Revivir la vida de sus padres en lugar de vivir la suya propia. A muchas personas les resulta difícil diferenciar y vivir sus vidas en sus propios términos. Continúan escuchando la “voz” dentro de sus cabezas que no siempre representa un punto de vista realista.
  • Mantener las defensas psicológicas que eran adaptativas cuando eran niños, pero que las limitan como adultos. Las defensas de la infancia a menudo limitan a las personas en sus vidas adultas. Son recursos adaptativos que les ayudaron a sobrevivir pero que ya no necesitan en su vida actual. Por ejemplo, si solían cerrarse en banda para evitar un castigo o se aferraban emocionalmente a sus padres para tranquilizarse, pueden llevar estos patrones a sus relaciones adultas, cuando en realidad sirven para crear distancia.

Pasos a Dar para Romper con el Vínculo de Fantasía

  • Abrazar a tu niña interior. Es tu niña interior la que se sigue aferrando a tus padres. Si empiezas a ocuparte de ella, dejará de buscar fuera algo que le puedes dar tú: amor y completar la tarea con ella que tus padres no pudieron/supieron hacer.
  • Poner límites y decir que no. Tanto a tus padres como a las otras personas con las que te relacionas. Esto te ayudará a adquirir autonomía e independencia emocionales.
  • Confiar más en ti. No es necesario que informes o pidas permiso a tus padres a cada paso que das o que vayas a ellos para que te solucionen algo. Eres una adulta con los recursos personales suficientes para hacerte cargo de tu propia vida.
  • Basar tus relaciones en la comunicación, el respeto y la igualdad. No tienes que salvar a nadie ni nadie tiene porqué leerte la mente. No tener que responsabilizarte de las emociones de los demás hará que te resulte más fácil responsabilizarte de las tuyas propias.
  • Meditar para cambiar tu voz interior. Si todavía te hablas con la voz de tus padres y éstos fueron muy críticos o amenazantes, esto es muy dañino para ti. Aprende a hablarte con amor y compasión.
  • Aprender a rodearte de personas y relaciones que sean nutritivas para ti. Si tus padres te utilizaban o explotaban en la infancia, seguramente tienes una tendencia inconsciente a este patrón en tus relaciones.

Interacciones de Pareja que representan Amor Real vs Vínculo de Fantasía

  • Ser no defensivo y abierto vs estar enfadado y cerrado.
  • Respetar la independencia de cada una vs sobrepasar los límites.
  • Expresar afecto físico y sexualidad personal vs la falta de afecto y la sexualidad rutinaria.
  • Comprensión de quién es realmente tu pareja vs no ver y tener una imagen distorsionada de tu pareja.
  • Participar en conductas no controladoras vs manipulación, control y patrones de dominación-sumisión.

Si quieres más información sobre el vínculo de fantasía, te recomiendo el libro “Sanando la Vergüenza que te Ata”, de John Bradshaw.

Para saber cómo entender y sanar el abuso narcisista, un buen primer paso es el de hacer consciente y deshacer el vínculo de fantasía.

La Linea que hay entre Abusadores y Víctimas

La línea que separa al abusador de la víctima a veces es muy delgada. Esto es así porque los abusadores suelen verse a sí mismos de forma neurótica como víctimas de la situación. Y porque las víctimas, para evitar volver a ser abusadas, pueden llegar a tener comportamientos abusivos con otras personas.

Si quieres sanar el abuso narcisista, veamos las diferencias entre Abusadores y Víctimas.

La investigación y la experiencia clínica indican que los Abusadores inciden en los siguientes comportamientos:

  • Esconder, ocultar, minimizar o justificar su comportamiento abusivo.
  • Describirse a sí mismos como víctimas.
  • Sentirse abusados cuando los demás no están de acuerdo con ellos o no hacen lo que ellos quieren.
  • Atribuir una intención malévola al comportamiento positivo de los demás a través del engaño y la manipulación.
  • Atribuir una patología a sus parejas con la intención de que se crean que están “locas” para tener el control sobre ellas.
  • Utilizar etiquetas muy negativas para referirse a las personas que están bajo su dominio/control (pareja, hijos, empleadas), como molesto, idiota, histérica, perezoso, no digno de confianza,..
  • Tener grandes dificultades para describir las perspectivas de los demás, sólo ven la propia.
  • Mostrar poca o ninguna compasión.
  • Exhibir justicia propia.

La investigación y la evidencia clínica han demostrado que las Víctimas tienden a:

  • Esconder y/o justificar el comportamiento abusivo de su pareja/amigo/jefa.
  • No etiquetar el comportamiento obviamente abusivo como abuso.
  • Culparse en parte por el abuso que aguantan.
  • Poner excusas al comportamiento del abusador.
  • Muy dubitativas, se cuestionan a sí mismas constantemente.
  • La creencia secreta de que en el fondo se merecen el abuso.
  • La identificación con el agresor.

La expresión “identificación con el agresor” fue acuñada por Sandor Ferenczi y recogida por Anna Freud, dos psicoanalistas con puntos de vista ligeramente diferentes. Es un mecanismo de defensa que consiste en que la víctima defiende y apoya el comportamiento abusivo que el agresor tiene con ella. Un ejemplo clásico de identificación con el agresor es el síndrome de Estocolmo,que se suele utilizar para explicar el “trauma bonding” o “vínculo traumático” entre víctimas y agresores.

Cuando alguien está a merced de un agresor, siente terror y ansiedad, lo que lleva a una regresión infantil. Esta regresión se experimenta como un tipo de gratitud hacia el agresor, a quien comienzan a ver como alguien que atiende sus necesidades básicas. De esta manera, la víctima se vuelve dependiente emocionalmente como un niño. En esta dinámica es más que probable que la víctima haya experimentado abuso/maltrato en la infancia por su padre/madre/cuidador, con lo que lo que hace con esta dinámica tóxica con el agresor es revivir su trauma de infancia no resuelto a través de la repetición-compulsión.

En el caso de un secuestro como en el del “síndrome de Estocolmo”, el abusador los alimenta, los deja ir al baño,.. En respuesta a esta “generosidad”, la víctima sólo siente gratitud hacia su agresor por permitirles mantenerse con vida. Olvidan que su agresor es realmente el origen de su sufrimiento. En el caso de relaciones de pareja, padre-hijo, jefa-empleada, el agresor induce a la víctima a depender completamente de ella minando su autoestima e induciéndole inseguridad a través de técnicas psicológicas como el “gaslighting” o “luz de gas”. Así se llega a la situación de que la víctima agradezca al agresor que se quede con ella porque cree que sino no podría sobrevivir. En todos los casos esto es una fantasía, excepto en el caso de relaciones padre-hijo, donde, cuando éste es pequeño, efectivamente, no podría sobrevivir si el padre/madre lo abandona.

El método habitual de un agresor consiste en “atrapar” a la víctima cuando ésta se encuentra en un momento vulnerable de su vida, crea un vínculo de dependencia fingiendo que le da lo que necesita para después, de forma progresiva, dejarla en un estado de indefensión.

El error principal con los Abusadores es reforzar su identidad de Víctima mediante:

  • Enfatizar su infancia u otras experiencias en las que fueron maltratados.
  • Aprobar su rabia y resentimiento como “apropiados”, lo que valida las perspectivas distorsionadas que acompañan a la rabia y el resentimiento.
  • Reforzar su sentido del derecho de que deben ser respetados, lo que para ellos significa que los demás deben someterse.
  • Confrontarlos de formas que induzcan a la vergüenza, en lugar de hacerlo con asertividad y con respeto.

Puedes ayudar a una Víctima con los siguientes comportamientos:

  • Hacerle ver que la situación en la que está no es “normal”, sino de abuso/maltrato.
  • Señalizando cómo se mete en el rol de víctimas en su vida.
  • Tratándola con respeto y compasión.
  • Recordándole que tiene derecho a un trato digno y a que se la quiera tal y como es.

Sanación para las Víctimas

  • El tratamiento debe desarrollar sus fortalezas, es decir, expandir las cosas buenas acerca de su naturaleza de una manera que garantice su seguridad y crecimiento personal.
  • Aprender a ser asertivas, poner límites y decir que no, es algo fundamental para ellas. Poco a poco, verán cómo su poder personal crece y cómo pueden abandonar el rol de víctimas para vivir una vida plena y satisfactoria.
  • También es importante que abandonen su postura a la defensiva frente a los demás y aprendan a confiar en sí mismas y en sus recursos personales para afrontar las situaciones que la vida les pone delante.
  • Por último, es importante que sanen su dolor del abuso narcisista en psicoterapia para evitar un péndulo de dolor, en el que las víctimas abandonen la rabia y el resentimiento para regresar de nuevo a él, fruto de la culpa y la vergüenza tóxica que sienten.

Sanación para los Abusadores

Los abusadores deben acceder al estado natural de compasión que experimentaron por primera vez como niños. Entonces reconocerán que tienen valores fundamentales que son más importantes que sus egos, que se construyeron en gran parte como defensa contra la vergüenza tóxica que se les infundió en la infancia. Motivados por la defensa del ego, violan sus valores más profundos y maltratan y abusan a las personas más cercanas a ellos. Motivados por sus valores más profundos, su necesidad de defender un ego frágil disminuye, junto con su necesidad de controlar, criticar, dominar y devaluar a los demás.

Una víctima empoderada que ya ha cambiado y ve que su abusador no cambia con ella, se irá. Un abusador que se vuelve más compasivo no puede seguir abusando.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

La Despersonalización

¿Qué es la Despersonalización?

 La despersonalización es la sensación de ser “irreal” o desprenderse del cuerpo y del entorno. Las personas que han sentido la despersonalización alguna vez lo describen como sentir que han cambiado y que el mundo se ha vuelto vago, onírico, menos real, sin importancia, y se sienten robóticas. La despersonalización ocurre cuando uno está bajo estrés o dolor agudos. Es un mecanismo de defensa en el que el cerebro pasa al modo “automático” y suprime cualquier sentimiento o emoción para evitar que la persona sienta más estrés o dolor. Básicamente, el cerebro “adormece” los sentimientos como una forma de protegerse de más “peligro”. La persona se siente desconectada y en un estado de sueño. La sensación de despersonalización puede ser muy atemorizante y, por lo tanto, causar aún más ansiedad, creando un bucle del cual es difícil salir.

Síntomas de la Despersonalización

  • Sentirte irreal.
  • Sentirte desconectado.
  • Sentirte confundida.
  • Sentirte como si estuvieras en un sueño.
  • Sentirte como si hubiera una ventana de cristal entre el mundo y tú.
  • Sentirte como si te estuvieras viendo a ti misma desde fuera.
  • Sentir que no puedes conectarte con otras personas.
  • Sentir que tus extremidades no te pertenecen.
  • Sentirte como un robot.
  • Pensamientos de la muerte y del más allá.
  • Obsesión con descubrir el propósito de la vida.
  • Confusión entre realidad y fantasía.
  • Sentirte entumecido, mental y físicamente.
  • Sentirte mareado en lugares públicos.
  • Dificultad para mantener la atención

Trauma No Resuelto y Despersonalización

¿Qué es el trauma?

El trauma es un evento único o eventos recurrentes que han causado estrés mental, emocional y físico en el cuerpo.

Las personas que experimentan despersonalización suelen tener Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo. Nuestro cerebro entra en un estado de “shock” cuando experimentamos un trauma, ese shock es lo que provoca la despersonalización. Es una forma en que tu cerebro se “desconecta” de la realidad porque hay una similitud entre lo que te ocurre en ese momento y lo que te ocurrió en el pasado. Es un mecanismo de defensa para evitarte más dolor emocional y psicológico. Muchas personas que sufren de despersonalización no tienen a quién recurrir porque se avergüenzan de sus síntomas y piensan que nadie lo entendería si trataran de explicarse. Sufrir en silencio puede llevar a la depresión, por eso es tan importante encontrar una persona segura, como una terapeuta que sepa de trauma, con la que puedas hablar con tranquilidad sobre tus síntomas de despersonalización. Recuerda que la despersonalización no es la causa sino el síntoma del trauma, igual que la tos es el síntoma de un resfriado. 

Causas del Trauma

Las causas del trauma pueden ser de tipo continuado y que se cronifica como por ejemplo, entre otras, haber sido víctima de bullying o de mobbing, abuso emocional y/o psicológico y/o físico y/o sexual en la infancia o en la edad adulta o del tipo de un solo evento muy significativo, como ser víctima de un accidente de tráfico o presenciar la muerte repentina de un ser querido.

La clave es que si experimentas despersonalización, significa que en tu vida has experimentado algún tipo de trauma. Si eres el hijo/la hija de un(a) narcisista y fuiste elegido para desempeñar el rol del chivo expiatorio, el trauma está en tu infancia, en el maltrato y abuso que sufriste.

Darse Cuenta forma una parte fundamental para la Sanación

La despersonalización consiste en sentir que nuestro entorno no es real. Una enorme parte de tu sanación depende de que, precisamente, hagas real el trauma que has sufrido, te des cuenta de que has pasado por él y atravieses el dolor que tu cerebro trata de evitar con la despersonalización. Esto hará que proceses el trauma y dejes de “congelarte” para poder sanar y prosperar en la vida.

Ten en cuenta que para hacer esto es aconsejable que te acompañe una terapeuta que te ayude a procesar el trauma y el dolor. Esto es necesario para sanar. Al final de ese camino está otra versión de ti mismo que ya no sufrirá más de despersonalización.

Fuente: http://www.depersonalizationawareness.com

5 Estrategias para la Sanación si has Sufrido Abuso Narcisista en la Infancia

Si has crecido con un padre/madre narcisista, durante toda la infancia te han condicionado para no identificar ni satisfacer tus necesidades y tus deseos. Te han entrenado para suprimir/anestesiar tus emociones y tu mundo interior y se han dirigido a ti siempre con una voz y un criterio muy críticos, que son destructivos en lugar de alimentarte. Al crecer, todos los niños convierten esa voz de sus padres en su propia voz interior.

Con este background, puede ser difícil adoptar formas más saludables de estar en la edad adulta. Este artículo proporciona algunas sugerencias sobre cómo sanarse del abuso narcisista si has crecido con un padre/madre narcisista, pero no es exhaustivo. Hacer psicoterapia con una terapeuta cualificada sobre narcisismo y trauma, puede ayudarte a determinar la mejor manera de abordar tus necesidades y circunstancias específicas.

Aprendiendo a Quererte

Aquí hay cinco estrategias que puedes incorporar en tu vida a partir de ahora para “reprogramar” tu cerebro y fomentar tu valor propio:

  1. Desarrollar la Autocompasión

    Desarrollar la autocompasión puede resultar bastante desafiante para algunas personas. Puede desencadenar flashbacks emocionales en algunas personas que han estado expuestas a abusos cíclicos donde la compasión era previa al próximo abuso/maltrato. También puede ser difícil para aquellas personas que han crecido en familias emocionalmente negligentes y que rara vez o nunca recibieron compasión.

    La dureza, la frialdad y la crueldad que suelen estar presentes en los padres narcisistas son justo lo contrario a la compasión.

    Sé paciente mientras aprendes a crear bondad hacia ti misma. Considera lo que le dirías a un amigo en circunstancias similares, o lo que te han dicho amigos queridos en el pasado para brindarte consuelo. Aprende a decirte a ti misma estas mismas palabras. Muchas supervivientes de abuso narcisista tienen mucha compasión hacia los demás pero ninguna para sí mismas. Sólo se trata de que extiendas esa compasión que ya tienes y la dirijas también hacia dentro, no sólo hacia fuera.

  2. Eliminar a tu Crítico Interno

    Tu “niño interior” mantiene la esperanza de que si se vuelve lo suficientemente inteligente, útil, talentoso e impecable, a tus padres finalmente les encantará. El fracaso continuo para ganar la aprobación del padre lleva al niño interior a concluir que es defectuoso y no es digno de ser amado.

    Debido a la proyección constante y el abuso narcisista/maltrato por parte de tu padre/madre, no sólo tienes un niño interior herido, sino que también es probable que tengas un “padre interno” interiorizado en forma de voz punitiva y crítico interior.

    Para sanar, has de hacer lo que se llama un rematernaje y/o repaternaje, es decir, darle tú mismo a tu niño interior lo que tus padres no pudieron darte en tu infancia. Desde el adulto, puedes aprender a relacionarte contigo mismo de otra manera, actuando contigo mismo desde el amor. El rematernaje tiene que ver con el mundo interno, con mirar hacia dentro e identificar tus deseos y necesidades. También con apoderarte de tu instinto y tu intuición. El repaternaje tiene que ver con el mundo externo, con dar los pasos y hacer las acciones necesarias para darte a ti mismo lo que quieres del mundo. Si te gusta una persona, llamarla. Si quieres otro trabajo, enviar cvs,..

    Si te interesa más información sobre el crítico interno, te recomiendo el libro “Complex PTSD:From Surviving to Thriving”, de Pete Walker.

  3. Eliminar la Vergüenza Tóxica

    La vergüenza tóxica hace que las personas se sientan o bien “más que humanas” creyendo que son perfectas y no pueden cometer errores o bien “menos que humanas” , pensando que son defectuosas en sí mismas. No es algo temporal, es algo que se es.

    Para evitar esa vergüenza tóxica es posible que se la intentes “pasar” a otras personas avergonzándolas de forma regular o que te hayas creado un “Falso Yo” anulando tu auténtica esencia.

    La vergüenza tóxica es insidiosa, suele haber un detonante que hace que se dispare y que entres en espirales de vergüenza tóxica. Te invito a que pienses en ella como un mal que se te ha inoculado, no con el que has nacido y que puedes sanar.

    El primer paso para sanar la vergüenza tóxica es reconocerla. Todo lo demás que intentes sólo servirá para seguir tapándola y seguir sufriendo. Si eres de los de “más que humanas”, tendrás que reconocer que tienes derecho a cometer errores, que se te puede querer por quien eres, no sólo por lo que haces y que también tienes derecho a mostrarte vulnerable. Si eres de los que “menos que humanas”, reconocer que no hay nada malo en ti, valorarte y quererte tal cual eres, reconocer que tienes los mismos derechos que las demás personas.

    Si quieres profundizar más en el tema de la vergüenza tóxica, te recomiendo el libro “Sanando la Vergüenza que te Ata”, de John Bradshaw.

  4. Construir Confianza en Ti Misma

    Visualiza a tu niña interior y comienza a desarrollar una relación con ella que sea la haga sentir reconfortada, aceptada, fuerte, valiente y segura. La mejor manera de aprender a confiar en ti misma es comenzar a tratarte bien.

    Como has tenido un(a) padre/madre con narcisismo, se ha perdido el ejemplo de conducta y el reflejo de una nutrición saludable. Debido a esto, es posible que tengas un tipo de apego disfuncional y un sistema de creencias inexacto sobre ti en relación con los demás.

    Esto necesita reparación. Deja de rechazarte a ti misma y comienza a reparar el daño que han causado tus padres. Puedes hacerlo. Abraza a tu niña interior con calidez y aceptación.

  5. Ejercitar el Autocuidado

    Debido a que tu padre/madre narcisista te ha entrenado para enfocarte sólo en sus reacciones, estás condicionado a pone la atención la mayor parte del tiempo fuera de ti mismo y por lo tanto no tener idea de cómo mirar internamente tus propias necesidades.

    Empieza a embarcarte en un viaje de autocuidado. Dedícate tiempo, para comer bien, hacer ejercicio, para descansar y tomarte vacaciones. Para tener tiempo de soledad y estar bien contigo mismo. Para dedicar tiempo a tu vida sexual. Para darte un capricho de vez en cuando. Es la oportunidad que tienes de tratarte a ti mismo como querrías que lo hubiesen hecho en tu infancia.

    El Autocuidado empieza por la Autoestima. Si no sabes cómo quererte, puedes empezar por, simplemente, tomar la decisión de quererte. Hay un dicho en los círculos terapéuticos que dice “Fíngelo hasta que lo sientas”. Al principio se te hará raro pero ya verás cómo, poco a poco, verás que esa auto-nutrición es rica para ti hace que te expandas en todos los sentidos.

Ten en cuenta que este artículo sólo da unas pinceladas de lo que puede suceder con una persona que ha crecido con un(a) padre/madre con tendencias narcisistas y es sólo un punto de partida de lo que se necesita para sanar. La recuperación de cualquier tipo de abuso es un proceso, que puede durar toda una vida. Permítete darte tiempo e ir dando pasos, uno detrás de otro. Hay veces que darás un paso hacia atrás. No apresures el proceso. Aprende a disfrutar de cada día y ten en cuenta lo que estás experimentando y aprendiendo. En última instancia, el proceso de recuperación tras el abuso narcisista implica el desarrollo de una relación saludable con uno mismo y con los demás. 

Cómo Terminar con el Micromanaging de tus Padres Narcisistas

Los padres/madres narcisistas tienden a hacer microgestión o micromanaging de sus hijos. Esto los convierte en personas muy inseguras, que dudan mucho de sí mismas y que necesitan constantemente la validación de los demás o son complacientes para que les quieran. También hace de muchas de ellas personas perfeccionistas, que se acaban haciendo ese micromanaging a sí mismos, con estándares poco realistas y pretendiendo auto-mejorarse sin fin. Muchos tienen parejas o jefes o ambos que los controlan, tienden a relacionarse con este tipo de personas en su etapa adulta porque es lo que les resulta familiar.

Si eres hijo o hija de narcisistas y estás en un momento de cambio, o quizás buscando psicoterapia y quieres adquirir autonomía e independencia en tu vida, no sólo respecto a tus padres sino también a las personas con las que te relacionas, aquí tienes algunos consejos.

Desarrolla tu Autonomía y toma decisiones por Ti Misma

Si tus padres/pareja aún controlan temas como tus finanzas, tus compras, tus amistades, tu forma de vestir, comportarte o tus elecciones de vida, como el trabajo o la casa, es hora de poner límites. No les des acceso a tus cuentas, no les consultes cada paso que vas a dar, puedes hacerlo a posteriori, con la decisión ya tomada y la acción ya hecha, no pidas su validación a cada paso que des. Aprende a caminar sola. Tus padres/pareja, seguramente te conocen menos de lo que crees y delegar en ellos para vivir tu vida, te elude de tomar responsabilidades y ser el dueño de ellas. Después de todo, si tú tomas una decisión basándote en lo que te dicen tus padres/pareja, ¿quién va a sufrir las consecuencias, tú o ellos? ¡Pues eso! 

Seguro que cometerás errores, como todos los seres humanos, pero también aprenderás de ellos. Verás cómo, poco a poco, tomar decisiones por ti misma ces cada vez más fácil. Es una cuestión de práctica, como todo en la vida. Además, piensa que si tus padres/pareja te dicen lo que tienes que hacer es porque quieren seguir controlándote, esto habla de sus necesidades, no de las tuyas. No te conocen bien porque no han sabido hacerte un buen mirrroring, por lo que lo que sea que te aconsejen, no será lo mejor para ti sino para ellos. 

Pon Límites y di que No

Al principio esto no será fácil si están acostumbrados a controlarte y microgestionarte, pero tu independencia pasa por esto, como la de cualquier persona. Decir que no a algo que te pidan, como por ejemplo, dejar de hacer recados o favores o poner un límite si te “obligan” a hablar con ellos cada día, te hará crecer y sentirte más fuerte. No se trata de decir que no a todo sino de dejar de hacer concesiones a cosas que no te apetecen o que consideras que están fuera de lugar. Si cuando empieces a hacer esto te tachan de “egoísta” puedes pensar que sí lo es. No pasa nada. Un cierto grado de egoísmo y de narcisismo es necesario en las personas para tener una vida sana y autónoma, con un equilibro entre dar y recibir.

Toma la Iniciativa y Sé Proactivo

Es más que probable que estar en ese estado de dependencia perpetua de tus padres, te haya convertido en una persona muy pasiva, sin mucha iniciativa y con comportamientos de indefensión aprendida. Esto te lleva sentir que no tienes un control sobre tu propia vida. Es hora de cambiar esto. Puedes empezar por pequeñas cosas, como buscar tú misma los vuelos y el alojamiento para el próximo viaje con tu pareja o hablar con tu compañero de piso sobre cómo vais a organizar el tema de la limpieza o proponer esa idea que tienes sobre un nuevo proyecto a tu jefe.

Poco a poco, adquirirás poder personal, sintiendo que eres el dueño de tu propia vida y que tienes voz en todo lo que te ocurre.

¡Responsabilízate!

Tú no tienes la culpa de lo que te pasó en la infancia, tampoco tus padres. Sólo han repetido lo mismo que les han hecho a ellos. El trauma es algo que se pasa de generación en generación si no se sana en terapia.

Tú no tienes la culpa de nada de eso pero sí la responsabilidad de tu propia vida como adulta. A medida que vayas asumiendo esa responsabilidad, te darás cuenta de que te comprometes con las cosas y contigo misma y esto reconforta. Ya no tienes que seguir un patrón inconsciente de huida o de infantilización.

Mantén tu Privacidad y pide respeto a tu Intimidad

Una de las principales herramientas para el control y la dominación es la información. Los padres narcisistas tratan a sus hijas como extensiones de sí mismas, teniendo la fantasía de que son “suyas”. Una buena forma de empezar a deshacer esa fantasía es dejar claro que eres un ser humano independiente de ellos con derecho a privacidad e intimidad. No contestes a nada que no te haga sentir cómoda, bloquéalos de las redes sociales si es ahí donde te quieres expresar libremente, no dejes que te manipulen para sonsacarte información. Di “no” las veces que haga falta o simplemente no contestes a mensajes o llamadas acompañados de chantajes o amenazas implícitos o explícitos.

Acepta que no puedes hacer que ellos Cambien

El sistema familiar disfuncional vive lo que John Bradshaw llama un trance hipnótico. Hay muchos mecanismos de defensa que hacen que tus padres/pareja no puedan ver la realidad. Simplemente sería algo demasiado doloroso y ellos no podrían sostener este dolor. La naturaleza es sabia y el cerebro sólo permite traer eventos a la consciencia cuando la persona está preparada para ello. Para algunas personas, esto no llega en toda su vida.

Si lo que pretendes es que ellos cambien cuando tú quieras, esto no va a ocurrir y además entonces seguirás haciendo las cosas desde tu niño interior herido  (seguramente ya denunciabas de niño que “algo estaba mal” en la familia) y no servirá de gran cosa. La idea es cambiar por ti y para ti. Y entonces los demás cambiarán. Los cambios se dan de dentro hacia fuera y no a la inversa.

Cuando tú empieces a hacer cambios, dependiendo de en qué punto del espectro se encuentren tus padres/padre/madre, aunque al principio te encontrarás con muchas resistencias, quizás ellos cambien también aceptando a la nueva tú. Quizás no lo hagan. Eres tú quien valora si quiere tener mucho, poco o contacto cero con ellos.

Reaprópiate de tu Instinto y tu Intuición

Observa que si dejas que otras personas te digan quién eres y lo que tienes que hacer, te hacen un dependiente crónico. No desarrollarás partes de ti que son importantes y que te llevarán a una vida más sana y plena, como la intuición para decidir si aceptas o no esa oferta de trabajo o el instinto para determinar si esa chica con la que estás quedando te conviene o no.

Si eres hija o hijo de padres narcisistas y buscas psicoterapia y cambios en tu vida, recuerda que sólo tienes una. ¡Vívela como tú quieras!

8 Formas para Dejar de Juzgar a los Demás (Y a Ti Misma)

Las personas que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales tienen una tendencia a juzgar, criticar y atacar a los demás. Éstas eran las dinámicas que había en sus familias de origen y es lo que han aprendido.

Los sistemas familiares disfuncionales son muy rígidos. Hay normas estrictas que se tienen que cumplir a cualquier precio y se asignan roles escogidos por el/la narcisista cuya pareja, en muchas ocasiones un(a) codependiente, acepta sin cuestionar.

El tema de poner etiquetas y juzgar a los demás sirve a los miembros de la familia disfuncional para sentir una falsa seguridad porque creen que “saben por dónde se mueven” y para utilizar el mecanismo de defensa de la proyección, asignándoles cualidades a otras personas que, aunque esas personas sí que tengan esas cualidades, les sirven para no reconocerlas en ellos mismos.

Si quieres sanar con psicoterapia después del abuso narcisista, has de saber que parte de la terapia consiste en aceptar quién eres y otra parte en cambiar.

  • Si quieres cambiar, los juicios son un espacio mental para no hacerlo, ya que per se, impiden verte y ver a los demás desde otra luz.
  • Te dan rigidez, que aunque para ciertas cosas pueda ser útil en realidad es la flexibilidad la que te ayudará a fluir con los acontecimientos de tu vida.
  • Un juicio se emite desde un lugar moral en el que se decide lo que “está bien” y lo que “está mal”. Esto en realidad es algo subjetivo.

“La gente toma caminos diferentes en busca de satisfacción y felicidad. Sólo porque no estén en tu camino no significa que se hayan perdido “. Dalai Lama.

8 Formas para Dejar de Juzgar a los Demás (Y a Ti Misma) después del Abuso Narcisista

  1. No te culpes a ti misma. Estamos hechas instintivamente para la supervivencia. Cuando vemos un perro (o una persona) que puede mordernos (literal o metafóricamente), nos sentimos amenazadas. Entramos en una de las tres respuestas del miedo: el modo de congelación, de huida o de lucha, y somos incapaces de ver las innumerables razones posibles para el comportamiento de otra persona. Nos ponemos firmes y a la defensiva. Ésta es una primera reacción normal para cualquier ser humano. Mucho más si eres la superviviente de una familia narcisista, donde te atacaron tanto en la infancia, que puedes ponerte a la defensiva o ser reactiva con mucha facilidad. La clave está en hacer una pausa antes de reaccionar, no dejarte llevar tanto por tu cerebro reptiliano que grita “¡Peligro!” y poner más en juego a la parte racional de tu cerebro para ver qué otras posibles respuestas puedes dar a esa situación en concreto. Para esto, basta con no dejarte llevar por el impulso que te nace de forma instintiva y respirar de forma profunda unos segundos. Podrás ver la situación bajo otra perspectiva.
  2. Estate atento. Haz una pausa. Mira si puedes entender de dónde viene la persona. Intenta reformular tu pensamiento interno crítico en uno positivo, o al menos en uno neutral. Después de todo, realmente no sabemos las razones del comportamiento de alguien.
  3. Despersonaliza. Cuando alguien no está de acuerdo contigo, de alguna manera esto te dificulta la vida, pero recuerda que no lo hace a propósito para “joderte la vida”, no eres el centro del odio de las personas ni hay un complot mundial para hacerte daño. Cada persona tiene su lucha y su dolor. Si no te lo tomas como algo personal, lo dejarás en un incidente. Si te lo tomas como algo en concreto contra ti, acabarás atrayendo esto hacia ti, de una forma u otra, antes o después, con una persona o con otra.
  4. Busca la bondad básica. Esto requiere práctica, ya que los cerebros de los supervivientes de familias disfuncionales/narcisistas están acostumbrados a “escanear” el entorno en busca de potenciales “peligros” o “amenazas”. Fueron tan atacados en su infancia que normalmente, por defecto, están en el modo alerta y esto les lleva a buscar lo peor de los demás, lo negativo. Poco a poco, si empiezas a confiar más en ti, verás que con ello confías también más en los demás y esto hace que tu actitud hacia las personas sea distinta y puedas ver la bondad y la amabilidad que también hay en ellas.
  5. Repite el mantra: “Igual que yo”. Recuerda que todas las personas somos más parecidas que diferentes. Cuando te sientas crítica con alguien, te puedes recordar a ti misma que la otra persona quiere a su familia, como tú, y quiere ser feliz y libre de sufrimiento, igual que tú. Y comete errores, como tú. Puede ser que, de forma neurótica, creas que las personas van a tener una tendencia a criticarte, juzgarte o atacarte. Pero no es así. Muchas de esas veces, eres tú quien lo acaba haciendo anticipándote a los acontecimientos. Trata de ver a los demás simplemente como personas, igual que tú.
  6. Haz un replanteamiento. Cuando alguien hace algo que no te gusta, puedes pensar que simplemente están resolviendo un problema de una manera diferente a como lo harías tú. Esto puede ayudarte a ser más abierto y aceptar su comportamiento.
  7. Dale a la persona el beneficio de la duda. Antes de precipitarte y ponerle a una persona una etiqueta que crees que la define, trata de ampliar tu perspectiva. Quizás te estés adelantando en tus conclusiones. Además, si pones etiquetas a todo el mundo, les impides la oportunidad de que se expliquen o de cambiar. Recuerda que todo lo que les haces a los demás, te lo haces también a ti misma. Si pones etiquetas a los otros, tampoco te estás permitiendo un cambio para ti.
  8. Siéntete bien contigo. Si te sientes bien con cómo te han criado, no tienes ningún interés en juzgar las elecciones de otras personas. Si te sientes bien con tu cuerpo, no te burlas del peso o la apariencia de otras personas. Somos duros los unos con los otros porque nos utilizamos, de forma inconsciente, como pantallas para salir de la propia deficiencia percibida.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Si quieres sanar con psicoterapia después del abuso narcisista, dejarás de juzgarte a ti y a los demás y con ello descubrirás un aire fresco nuevo en tu vida, donde hay más espacio para otros caminos y  posibilidades y para la compasión.