¿Por qué nos volvemos adictos/adictas?

Cada vez más, estamos entendiendo que los niños/las niñas que fueron traumatizados/traumatizadas durante su infancia, se convierten en adultos que corren el riesgo de tener problemas de salud mental y física. Si eres un adulto que fue abusado o maltratado en la infancia, tus posibilidades de desarrollar enfermedades y de abusar de sustancias son mucho mayores que las de una persona que no fue maltratada. El trauma que no es tratado, afecta durante toda la vida adulta de muchas formas. Hay muchas personas que viven traumatizadas sin ser conscientes de ello.

El Dr. Gabor Maté, en su mirada a las causas de las adicciones, ha sugerido que la adicción (ya sea a las drogas, el alcohol, el sexo, las compras o el juego) es una búsqueda para abordar el “fantasma hambriento” dentro de nosotros que se siente no amado y desconectado. La adicción satisface la necesidad de superar el dolor que perdura por nuestro trauma de infancia.

Las personas que fueron maltratadas y/o abusadas en su infancia están emocionalmente desreguladas, algunas sufren de depresión (leve o grave) o puede ser que tengan ataques de rabia inesperados,… hay días que se levantan eufóricas y otros que se sienten muy tristes. Esto no proviene de fuera, es decir, no les ha ocurrido nada que haga que se sientan así. El problema viene de dentro, de su propio cuerpo, del trauma.

Se vuelven adictas al sexo, el juego, las compras, las drogas porque esto les “altera” emocionalmente, les hace sentirse mejor y más estables de forma temporal. El problema es que se vuelven como máquinas vivientes, que tienen que repetir una y otra vez proporcionarse a sí mismas eso a lo que se han vuelto adictas para poder “regularse”. Les genera dependencia, a veces hasta el punto de no poder llevar una vida normal. Mienten y se engañan. El trauma sólo se sana atravesando el dolor. Con las adicciones lo que se hace con el dolor es evitarlo.

¿Qué buscan las personas adictas?

Estos objetivos son los que los adictos/las adictas buscan cuando van una y otra vez a la fuente de la adicción:

  • Mantenerse a salvo: permite que el/la superviviente del trauma se sienta seguro/segura y protegido/protegida.
  • Calmar el dolor: los sucesos traumáticos dejan heridas emocionales, lo cual es doloroso de soportar. La adicción alivia este dolor por un breve periodo de tiempo.
  • Tener el control: los/las supervivientes del trauma quieren tener el control porque fue la impotencia de su situación la que causó el trauma en su infancia. La adicción les crea la fantasía de que tienen control sobre sus vidas.
  • Un chute de falsa autoestima: si el amor fue muy insuficiente en la infancia, se buscan medios sintéticos para evocarlo.
  • Sensación de empoderamiento que no es real: la adicción proporciona una breve auto-empoderamiento y una identificación que está muy alejada de la realidad.

El tema más importante con las adicciones es dejar de engañarse a uno mismo/una misma y de justificar un comportamiento que en el fondo, el adicto/la adicta “sabe” que es perjudicial. Es muy doloroso verse a uno mismo/una misma como un adicto/una adicta. Os invito a miraros a vosotros mismos/vosotras mismas con compasión. El trauma es muy doloroso y sobrevivir lo más importante hasta que podemos empezar a sanar.

Recuperación y sanación

  • Terapia EMDR: reprocesamiento de desensibilización del movimiento ocular.
  • Terapias que se centren en la gestión emocional, como la terapia Gestalt.
  • Mindfulness: el mindfulness se centra en la atención plena en el momento presente y en la experiencia sensorial. Es muy buena para los/las supervivientes, que tienden a estar mucho en sus cabezas con pensamientos obsesivos o en bucle.
  • Meditación: al principio es difícil pero la meditación ayuda mucho a calmar los pensamientos y a respirar mejor, de una forma más natural. Ponte objetivos fáciles, que sean alcanzables. Si empiezas por tan sólo cinco minutos al día, empezarás a notar los efectos en tan sólo un par de meses.
  • Yoga: El yoga tiene efectos sobre el sistema nervioso. Esto es súper bueno para los/las supervivientes, que lo tienen alterado debido al estado permanente de alerta en el que tuvieron que vivir durante su infancia y que repiten como adultos de forma inconsciente, a pesar de que ya no hay ningún peligro ni amenaza que temer constantemente.
  • Compasión. Practica una mirada compasiva hacia ti mismo/misma. Al fin y al cabo sólo eras una niña/un niño que hizo lo que pudo para sobrevivir en un entorno muy hostil, donde recibía de forma continuada ataques. Tu(s) padre(s)/madre narcisista(s) tan sólo repite el abuso del que fueron objeto ellos mismos/ellas mismas por parte de sus padres/cuidadores. Ten compasión hacia ti mismo/misma y hacia ellos/ellas. Dedica unos minutos al día frente al espejo para darte esa mirada compasiva. Cuando observes a ese crítico/crítica que llevas dentro y que te transmite mensajes negativos y autodestructivos, páralo. Es tu responsabilidad quererte y cuidarte.
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El Estilo Asertivo genera situaciones de “ganar/ganar”. Intégralo en tu comunicación.

Si obtenemos más de lo que deseamos de una relación, como por ejemplo cariño, atención, conexión, ayuda, colaboración, entonces es más probable que permanezcamos. Del mismo modo, si la otra persona obtiene más de lo que quiere, es más probable que se quede allí también. Esta situación de ganar-ganar se establece a través de un estilo de comunicación conocido como Asertividad.

Si eres el/la superviviente de una familia narcisista/disfuncional, es más que probable que la asertividad sea algo desconocido para ti y que te sean más familiares los otros tres estilos de comunicación. Es posible cambiar esta dinámica, sólo requiere de un poco de esfuerzo y práctica. Te damos unos consejos para que empieces a ser asertivo/asertiva.

Hay cuatro estilos de comunicación principales: Agresivo, Evitativo, Pasivo-Agresivo y Asertivo. Vamos a ver cada una de ellas.

  1. El Estilo Agresivo.

El estilo agresivo es probablemente el más fácil de reconocer. Es contundente y amenazante, por ejemplo: “Si no haces esto, voy a (una amenaza)”. En el Estilo agresivo, “mis necesidades” son la prioridad principal , el mensajes es “quiero lo que quiero y lo quiero ahora”. La dificultad del estilo agresivo es que quizás funcione para algo concreto pero en conjunto empeora la relación con la persona sobre la que lo estamos ejerciendo. Es muy probable que el mensaje llegue, pero de una forma tan contundente, que la otra persona o bien lo cumple por miedo o bien reacciona también agresivamente, a lo que si contestamos, la agresividad escalará. Es un juego peligroso en el que “gana el/la más fuerte”. Se pueden causar muchos daños emocionales a uno mismo/una misma y a los demás con este estilo.

“Si no haces esto, voy a (una amenaza)”.”Quiero lo que quiero y lo quiero ahora”.

Muchos/muchas supervivientes que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales, hasta que empiezan a practicar el estilo de comunicación asertivo, pueden comunicarse de una forma muy agresiva. Muchas veces reaccionando a lo que ellos/ellas perciben como un ataque y convirtiendo al final el conflicto con la persona en una batalla campal.

  1. El Estilo Evitativo.

El estilo evitativo es la otra cara. Para el estilo evitativo, “la relación” es la principal prioridad, por lo que es poco probable que las personas expresen una opinión, hagan una solicitud o digan que no por miedo a que la otra persona juzgue, les haga daño o las abandone; por ejemplo: “No me importa. ¿Qué quieres hacer tú? “De nuevo, a corto plazo esto funciona, ya que las personas complacientes suelen agradar a los demás al principio. Si embargo, si hacemos esto durante demasiado tiempo es posible que acabemos resentidos/resentidas por “aguantarle” comportamientos a esa persona o no tener una voz propia y finalmente explotamos o tenemos que excluir a esa persona, con lo que nos acabamos llevando por delante la relación. Además, es posible que esto al principio guste pero también lo es que la otra persona se canse de ser siempre la que toma todas las decisiones o de poder hacer “lo que quiera con nosotros/nosotras” y abandone la relación. Evitar los conflictos, que son parte de las relaciones, no es una buena estrategia a largo plazo ni saludable emocionalmente.

“Me da igual, yo sólo quiero estar contigo”. “No me importa, estoy bien”.

Éste es un estilo proclive a ser adoptado por muchos/muchas supervivientes también, ya que es sus familias narcisistas/disfuncionales de origen se les obligaba a ser “buenos/buenas”, con ello no se les dejaba poner límites o decir que no o eran severamente castigados/castigadas o abandonados/abandonadas cuando intentaban hacerlo.

  1. El Estilo Pasivo-Agresivo.

En el Estilo Pasivo-Agresivo la persona expresa la rabia de una forma indirecta. Incluye comportamientos como los de ser agresivo con otra persona que también está en la habitación pero no con la que es objeto de la rabia, dar golpes o tirar cosas, decir cosas amenazantes o agresivas pero con un tono dulce, ser sarcástico/sarcástica.

“Tienes un aliento fantástico por las mañanas”. “Me gustas incluso con tus 5 kilos de más”.

Esto es realmente una situación de Perder-Perder, ya que expresamos nuestra insatisfacción y rabia, pero lo hacemos de una manera confusa, nuestro lenguaje corporal y el tono no coinciden con nuestras palabras. No manifestamos lo que queremos de una forma clara y por eso el mensaje llega confuso, con lo que al final nadie se aclara. Es una forma poco sana e indirecta de expresar rabia.

Muchos/muchas supervivientes no son conscientes de su propia rabia, creen que no tienen y en realidad la expresan de forma pasivo-agresiva. También lo hacen porque en la infancia eran severamente castigados/castigadas o abandonados/abandonadas cuando expresaban rabia, por lo que se acostumbraron a expresarla de esta manera hasta la edad adulta.

  1. El Estilo Asertivo.

La asertividad es una comunicación clara y efectiva que expresa nuestras necesidades / preferencias en una situación de una manera que mantiene la línea de comunicación abierta para que podamos escuchar las necesidades / preferencias de la otra persona, así como también avanzar hacia una solución o compromiso conjuntos.

La asertividad es una habilidad de comunicación que requiere tiempo, paciencia y práctica. A menudo es frustrante para las personas que tienden a ser más agresivas porque no existe una gratificación instantánea. También puede ser aterradora e intimidante para las personas que son más pasivas porque les resulta difícil creer que otros se puedan preocupar por sus necesidades. Sin duda es la mejor forma de comunicarse y generar situaciones de ganar/ganar.

Sé que puede resultar un poco abrumador si eres el/la superviviente de una familia narcisista/disfuncional y en ella todos los conflictos se resolvían evitando, triangulando, o bien de una forma muy agresiva y/o violenta. Otra forma de resolver un conflicto es posible con el estilo asertivo.

Consejos para practicar la Asertividad en un Conflicto

  • Antes de hablar con la otra persona, respira profundo y mantén la calma. La emoción de la rabia es la que te avisa de que hay un potencial peligro y que debes actuar. Comunicarte con la otra persona cuando estés sintiendo la rabia de forma intensa no es una buena idea. La asertividad requiere de estar tranquilo/tranquila, tener las ideas claras y centrarse en el problema. Cuando sientas la rabia de forma intensa, espera un poco. El conflicto seguirá ahí unas horas después y tú estarás mucho más tranquilo/tranquila.
  • Sé claro/clara sobre lo que quieres de la otra persona. Si mientes o lo minimizas no servirá de gran cosa. Ten tu objetivo claro y, si es necesario, practica delante de un espejo antes de hablar con la persona.
  • Un gran marco para la asertividad es usar las declaraciones del tipo”Yo”, por ejemplo: “Me siento menospreciado/menospreciada cuando tú…”. “Lo que me gustaría es…” “Siendo honesto/honesta me duele cuando…” . Las afirmaciones ponen el foco en ti para no elevar las emociones y la actitud defensiva de la otra persona para que puedan responder más amablemente y no reaccionar frente a lo que podrían considerar un ataque por tu parte. Idealmente, hay que intentar no juzgar, no criticar, no insultar a la otra persona.
  • Ten una actitud abierta durante el diálogo. Si tú tienes objetivos en el conflicto, seguro que la otra persona también. Se trata de expresar tus necesidades y escuchar las de la otra persona de forma tal que ambas cedan un poco para obtener de la otra lo que quieren. Si no puedes conseguir todos tus objetivos, valora si lo que te ofrece la otra persona te parece suficiente. Si eres muy esctricta/estricto o muy rígido/rígida es probable que la otra persona haga lo mismo y entonces sea muy difícil llegar a un entendimiento que satisfaga a ambas partes.

Fuente: http://drbodden.com

Apodérate de tu rabia y gestiónala de una forma sana

La rabia es una emoción, ni más ni menos

La rabia, como todas las emociones, no es ni buena ni mala sino normal, saludable y esencial. La rabia es una salvaguardia biológica para garantizar nuestra supervivencia. Es la respuesta de nuestro cuerpo a las demandas, amenazas y presiones internas o externas. La rabia nos advierte que hay un problema o una amenaza potencial. Al mismo tiempo, nos da valor para enfrentarnos al problema o la amenaza al proporcionarnos la liberación de adrenalina.

El maltrato o los comentarios abusivos de otras personas no deben ser tolerados. Tenemos derecho a enfadarnos cuando alguien nos lastima o nos insulta. Es una amenaza para nuestro bienestar emocional. La rabia es la emoción que nos alerta de que algo está mal y nos lleva finalmente a la acción.

El problema con el que se encuentran muchos adultos de familias narcisistas/disfuncionales es que en su infancia, cuando mostraban rabia, o bien se les avergonzaba por ello, o bien esa rabia era aplastada de forma brutal y continuada en el tiempo. Por ello, la mayoría tienen conductas maladaptativas respecto a la rabia, que luego veremos.

Cuando empiezas un proceso terapéutico de sanación te apropias de tu rabia, dejando de condenarla o de no ser consciente de ella. No ignores tu propia rabia. Debes reconocerla como una señal de que hay un problema que debe resolverse. La rabia es un sistema de alarma interno que nos dice que algo está mal. Ignorarla es peligroso.

Comportamientos maladaptativos con respecto a la rabia

  1. Reprimir la rabia o volverla contra ti misma/mismo

Esas dos acciones: la represión de la rabia y la retroflexión (volver la rabia que está proyectada hacia el exterior contra ti mismo/misma) son mecanismos de defensa que utilizas para no apropiarte de tu propia rabia, utilizarla para protegerte y expresarla y ventilarla en un entorno seguro, sin hacerte daño a ti mismo/misma ni a los demás.Esos mecanismos de defensa te sirvieron para sobrevivir en el entorno hostil que fue tu infancia pero como adulto ese escenario ha cambiado y usarlos en lugar de apropiarte de tu rabia te perjudica más que te beneficia en tu vida. Volver la rabia contra ti o ignorarla te desenergetiza y te convierte en impotente frente a situaciones adversas de la vida. Si no te permites sentir rabia, pierdes sus beneficios, que son muy importantes: motivación, fuerza, energía, poder y protección.

  1. Expresarla de forma pasivo-agresiva

Las formas pasivo-agresivas siguen siendo agrevivas. Si te expresas de forma pasivo-agresiva tu mensaje no quedará claro, serás igualmente percibido como agresivo/agresiva y seguramente no servirá para resolver el conflicto de que se trate, ya que es una forma tóxica de ventilar la rabia, donde no te expresas para resolver sino para ventilar la rabia de una forma indirecta.

  1. Volcar la rabia en personas que son inocentes

Algunos/algunas supervivientes que no saben gestionar la rabia pero que no la ignoran ni la vuelven hacia ellos/ellas mismas lo que hacen con ella es volcarla en personas inocentes sobre las que pueden hacerlo porque están en una posición de superiorioridad frente a ellas, por ejemplo, se trata de hijos/hijas, empleados/empleadas, también amigos/amigas o parejas que entre ambos hayan creado la fantasía de que el que vuelca la rabia está en una situación de superioridad frente al/ a la que es objeto de la rabia.

Estos/estas supervivientes también pueden “vomitar” la rabia al azar, a personas a las que no conocen de nada, en situaciones como provocando una pelea en la calle o en un bar. Esto los convierte en repetidores/repetidoras del círculo de abuso y en personas potencialmente violentas.

Esta situación de ser objeto de una rabia que no es merecida, que es injusta y que volcada de una forma continuada es maltrato y abuso, es la que muchos de nosotros/nosotras sufrimos en la infancia cuando el sistema familiar (el/la narcisista con la connivencia de los demás miembros de la familia) nos asignó el papel del chivo expiatorio. Muchos/muchas de nosotros/nosotras, hemos seguido repitiendo ese papel en nuestras relaciones adultas con los demás a través de la repetición-compulsión.

Formas sanas de procesar tu rabia

Aunque la rabia -y su primo aún más intenso, la ira- son beneficiosas para ti y facilitarán tu sanación, también son emociones difíciles de procesar de manera segura. Esto se vuelve muy evidente durante los primeros meses de tu sanación del abuso narcisista, en los que experimentarás una rabia potente, que puede llegar a descontrolarse si no eres muy consciente de ella y de cómo expresarla y ventilarla.

Es importante que entiendas que tu rabia tiene muchas facultades positivas y beneficiosas para ti y que has de reapropiarte de ella. Ahora bien, esto no te da carta blanca para enfadarte a diestro y siniestro con todas las personas a tu alrededor. Esto es contraproducente y te causará problemas en tu vida. Lo ideal es que expreses tu rabia y la ventiles de formas seguras y que con las personas practiques la asertividad.

Dicho de un modo muy sencillo, cuando tengas un conflicto con alguien, el guerrero/la guerrera que se despertará en ti es el que te avisa de que hay un peligro. Al/a la que sacas para lidiar con el conflicto con otra persona es a la negociadora/el negociador, que preserva la relación con esa persona (amigo/amiga, pareja, compañero/compañera de piso, jefe/jefa) por encima del conflicto que tengáis entre manos.

Lista no exhaustiva de formas sanas de expresar y procesar tu rabia

  • El ejercicio físico y el movimiento son beneficiosos de muchas maneras. También es un gran método para liberar la rabia. Apúntate a clases de boxeo o de kick boxing.
  • Hay muchas formas de expresión creativa, todas las cuales se pueden usar para canalizar la rabia (y otras emociones). Las posibilidades incluyen la danza, el arte (arteterapia), la escritura (empieza un diario) y la música. Yo me he dado cuenta de que bailar hiphop me gusta mucho porque, entre otras cosas, canaliza mi rabia.
  • Puede parecer extraño o incómodo, pero acceder al hemisferio derecho del cerebro (el racional) es un método muy efectivo para procesar la rabia y el dolor. Las técnicas que pueden ayudarte a hacer esto incluyen la terapia EMDR, la meditación y el tapping.
  • Dos formas de ventilar tu rabia en casa de forma sana y segura son o bien darle golpes a un cojín o bien lanzar puñetazos al aire delante de un espejo.
  • Gritar es una forma súper buena de liberar rabia. Grita al tope de tu voz. Asegúrate de hacerlo en un lugar en el que no sea molesto para otras personas.
  • Únete a un grupo terapéutico (yo recomiendo un grupo Gestalt) en el que puedas expresar y ventilar tu rabia. También puedes hacerlo con terapeuta experimentado (yo recomiendo un(a) terapeuta Gestalt que sepa del tema de la gestión de las emociones.

Aferrarse a la rabia es como agarrar un carbón caliente con la intención de tirárselo a otra persona, tú eres el/la que se quema

Siddharta, el fundador del budismo, 563-483 a. C.

¿Eres una esclava/un esclavo de tus emociones? 6 claves para surfear la ola de tus emociones

Todas las niñas adultas/todos los niños adultos de familias disfuncionales (muchas de ellas con uno de los padres narcisista y el otro codependiente o ambos narcisistas u otro desorden de la personalidad recogido en el Grupo B del DSM) tienen problemas con sus emociones. Viven en una montaña rusa emocional, en la que se sienten abrumados/abrumadas y fuera de control con respecto a sus propias emociones. Tienen muchos altibajos en su ánimo, arranques de ira, depresión leve crónica (llamada distimia), ciclotimia,… en los casos más graves pueden dar lugar a un desorden bipolar.

La razón de esto es que en su infancia las emociones eran algo prohibido, que tenían que esconder, que acababan reprimiendo y que podía salir a modo de volcán cuando se sentían sobrepasados/sobrepasadas. Escuchaban en su familia narcisista disfuncional con frecuencia frases como “Y ahora por qué lloras” “ Aquí sólo me enfado yo” o “A ver si te quito esa sonrisa de una bofetada”. Se les enseñó que mostrar emociones era de débiles, por lo que crecieron considerándolas como algo “malo” que era mejor que escondiesen. Muchos/muchas aprendieron a comportarse como robots, fingiendo no sentir.

“Y ahora por qué lloras” “ Aquí sólo me enfado yo” “A ver si te quito esa sonrisa de una bofetada”

Todos los seres humanos tenemos sentimientos y emociones y es mostrándolos y gestionándolos, abrazando esa parte vulnerable, la del niño/la niña interior, como vivimos una vida sana y plena. La ironía que es lo que nos hace más fuertes es precisamente mostrar nuestra vulnerabilidad.

La sociedad tampoco ayuda con este tema. Sigue habiendo los estereotipos de que un hombre que llora es un “débil” y una mujer que se enfada es una “bruja”. Se condena las emociones por géneros. También por colectivos, como si un jefe o una jefa no pudieran estar nunca alegres.

6 Claves para una mejor Gestión de tus Emociones

  1. Valida tus Emociones

Cuando te des cuenta de que estás surfeando la ola de la emoción, es importante que no deseches tus sentimientos. Las emociones pueden ser muy parecidas a niñas díscolas/niños díscolos que buscan atención. Una vez que las validamos, les permitimos ser vistas y que tengan voz. Sentir nuestras emociones es una parte importante de la vida. Es lo que hacemos con ellas lo que puede crear problemas.

Por ejemplo, es posible que si te sientes aburrido/aburrida, triste o solo/sola, te des a comer más para que la comida te reconforte. Esto normalmente no termina bien. Quizás en unas semana de este comportamiento, además de sentirte culpable, ganes peso y con ello baje tu autoestima.  O a lo mejor te da por comprarte ropa porque en el momento en el que compras algo, esto te hace sentir mejor, pero esto es algo sólo momentáneo, y además de todo el dinero que te puedas llegar a gastar en una “solución temporal”, el problema de fondo de lo que evitas sentir, seguirá ahí.

La clave es rendirte ante tus emociones. No me refiero a rendirte en el sentido de sentirte derrotado/derrotada sino en el sentido de soltar, dejar de controlar y aceptar tus emociones. Sentir es un paso fundamental en tu proceso de recuperación.

Cuando validamos nuestras emociones, nos hacemos más conscientes y las aceptamos. Es entonces cuando entendemos de dónde vienen. Es en este lugar de consciencia en el podemos ver el poder que ejercen sobre nosotras/nosotros.

   2.  Sé consciente de tus propios Detonantes

Si te das cuenta de que tienes problemas con ciertas emociones, como la rabia o el miedo, intenta hacerte consciente de cuáles son las circunstancias que las activan. Es más que probable que encuentres uno o más patrones.

Por ejemplo, cuando alguien se mete conmigo, tengo tendencia a ponerme muy triste y pensar que me lo merezco y muchas veces acabo teniendo pensamientos auto-destructivos del tipo “No valgo para nada””Nada tiene sentido para mí”, que agravan esa tristeza. Hacerme consciente de este patrón ha hecho que cada vez más, cuando alguien se mete conmigo en lugar de ponerme triste, le digo a esa persona de forma asertiva que deje de comportarse así.

Es normal estar triste a veces, la emoción está ahí para indicarnos algo, pero si se activa por un tema de infancia que ya no se corresponde con la realidad, no tenemos porqué sentirnos así ya más bajo esas circunstancias. Somos adultos con derecho a decir que no y a expresar lo que pensamos y sentimos.

Recuerda siempre que la emoción es la consecuencia de un pensamiento. Si ves que experimentas emociones fuertes, ayuda examinar cuáles son los pensamientos que te llevaron a ellas. Ahora pregúntate:

¿Mis pensamientos están basados en la verdad o en mi percepción de la verdad? ¿Hay algún detonante relacionado con mi pasado que me hace entrar en la emoción?

3.  Escribe sobre tus Emociones

Escribir sobre tus emociones te dará más consciencia sobre ellas y te ayudará a ver cuáles son los pensamientos que te han llevado a ellas.

Si te sientes dominado/dominada por tus emociones le puedes preguntar al diario: ¿por qué me siento tan abrumada/abrumado hoy? Así, puedes recorrer la sucesión de eventos y/o pensamientos que te han llevado ahí.

Como superviviente de una familia disfuncional, has pasado mucho tiempo ignorándolas, suprimiéndolas, escondiéndolas,… Verlas plasmadas en un papel te ayudará a apropiarte de ellas, como algo natural que forma parte de ti.

  1. Asume tu Responsabilidad

Es cierto que las palabras y las acciones de otras personas nos afectan, pero es necesario que tomemos la responsabilidad por las emociones que sentimos en relación a esas palabras y acciones.

Muchos niños adultos/muchas niñas adultas fueron obligados/obligadas a adoptar rol  del chivo expiatorio en su familia narcisista. Esto les llevó a adoptar de forma inconsciente el papel de víctima de sus propias vidas, sintiéndose sin el poder y contol de tomar las riendas de su propia vida. Este patrón neurótico lleva a no responsabilizarte de nada, tampoco de tus propias emociones.

No podemos controlar lo que los demás nos dicen o nos hacen pero sí podemos decidir de forma consciente el impacto que tienen esas palabras y acciones sobre nuestras emociones.

Del mismo modo, muchos/muchas supervivientes tienen el “síndrome del Mesías”, adoptar el papel neurótico del salvador porque en su infancia eran obligados/obligadas a representarlo para su padre, su madre o ambos.

Esto les lleva como adultos a tener parejas que quieran que ejerzan el papel de “el salvador””la salvadora” con ellos/ellas. Esto lleva a que el/la Superviviente asuma la responsabilidad por las emociones de su pareja. Tú no eres responsable de las emociones de nadie, igual que nadie lo es de las tuyas.

Si alguien hace algo que te molesta o te hace daño, exprésalo de forma asertiva, por ejemplo “me enfada que siempre llegues tarde”, ya que los demás no son videntes que tengan que adivinar tus pensamientos. Una vez expresado, la otra persona puede decidir qué hacer. El/la responsable de esa rabia y su gestión eres tú mismo/misma.

  1. Toma un poco de distancia

Cuando estás muy conectada/conectado con una emoción displacentera que te vuelve reactiva/reactivo, es importante que, si puedes, te distancies de la persona o la situación frente a la que estás reaccionando.

Intenta no actuar bajo el efecto de emociones intensas. Espera hasta que estés tranquila/tranquilo y tengas tiempo para reflexionar tranquilamente. Sólo entonces, actúa.

¿Cuántas veces has tomado una decisión bajo los efectos de una emoción intensa y después has pensado que no era la mejor opción? ¿Por ejemplo, dejar a tu pareja llevado/llevada por la rabia?

  1. Crea tu propio mantra

Cuando te sientas abrumada/abrumado por una emoción y creas que vas a perder el control sobre una determinada situación y no puedas tomar distancia, por ejemplo, en el trabajo, crea tu propio manta para retomar el control.

Una de las emociones por las que yo me siento más dominada es por la rabia. Cuando siento que puedo empezar a perder el control, respiro de forma profunda y me digo a mí misma “respira, tranquila”. Muchas veces esto me ayuda a reducir la intensidad de la rabia.

Se trata de que seas consciente de cuáles son las emociones que te hacen más reactiva/reactivo y que tengas tu estrategia para dominarlas en lugar de que ellas te controlen a ti. Las emociones están a tu servicio, no tú al servicio de ellas.

Cuanto más construyas tu conciencia sobre tus emociones y averigües cuáles son tus detonantes, te volverás muy sabia/sabio sobre cuándo tus emociones te están sirviendo bien y cuándo es necesario que seas tú la/el que tome el control sobre ellas.

Fuente: tinybuddha.com

Cómo liberarte de ser Emocionalmente Manipulado/Manipulada

¿Alguna vez te has preguntado cómo alguien te hizo hacer algo que tú realmente no querías? ¿O cómo acabaste envuelto/envuelta en una situación que tú tienes la sensación de que no la escogiste?

Si te sientes así con frecuencia con respecto a tu pareja actual, anteriores parejas, amigos íntimos/amigas íntimas o algún familiar cercano, entonces quizá sea hora de que consideres si estás siendo emocionalmente manipulado/manipulada. Hay algunas personas que son realmente buenas manipulando. Lo han aprendido como una habilidad de supervivencia para conseguir lo que quieren en la vida. Lo han aprendido, muchas de ellas, de sus padres/madres cuando eran niños/niñas que conseguían lo que quería de ellos/ellas manipulándolos/manipulándolas.

En su edad adulta estas personas siguen repitiendo este patrón de manipulación (consciente o inconscientemente), cuando en realidad ya no lo necesitan. Viene de una idea de baja autoestima y de que sólo van a conseguir lo que quieren/necesitan manipulando el medio, no siendo ellos mismos ni manifestando sus necesidades a través de una comunicación directa, sana y asertiva.

 ¿Qué es la manipulación emocional?

La manipulación supone tener una agenda encubierta y actuar “bajo el radar” para conseguir que otra persona o personas haga(n) lo que el manipulador/manipuladora quiere. Esto puede ocurrir de una forma consciente o inconsciente tanto por parte del manipulador /de la manipuladora como de la persona manipulada.

Hay que dejar claro que todas las personas (o casi todas) manipulamos en un cierto grado para conseguir nuestras metas y objetivos. Esto es parte de un comportamiento sano y natural. Es lo que hacemos cuando mostramos nuestra cara más profesional en una entrevista de trabajo o la más seductora cuando estamos con una persona a la que queremos conquistar. La manipulación es dañina y tóxica cuando conlleva una tendencia a explotar a los otros o a no sentir culpa por cualquier daño que se les pueda causar a las personas manipuladas.

¿Quién es más vulnerable a la manipulación emocional?

Todas las personas son susceptibles de ser manipuladas por aquéllas que son realmente buenas manipulando. Sin embargo, hay algunas características que son compartidas por las personas que son más susceptibles de ser emocionalmente manipuladas. ¿Te sientes identificado/identificada?

  • Sólo te sientes útil y/o querido o querida cuando satisfaces las necesidades de otras personas en lugar de las tuyas. Esto va más allá de ser simpático/simpática. En este caso, tu sentido de valía está ligado a hacer cosas para otras personas hasta el punto de llegar a comprometer tu propio bienestar.
  • Tienes miedo a expresar tus emociones. Haces casi lo que sea para evitar las confrontaciones y eres lo que se conoce como una “persona complaciente”. Crees que si expresas lo que quieres de alguien o cómo te sientes, la relación con las personas que quieres se va a deteriorar hasta el punto de terminar y ese pensamiento te angustia mucho, por lo que guardas silencio.
  • Dificultad para poner límites y para decir que no. Te cuesta mucho poner límites a las personas, mirando más por que estén bien los demás en lugar de estarlo tú. Muchas veces dices que sí a propuestas, planes, órdenes,… a las que en realidad te gustaría decir que no.
  • Un Sentido Débil de Ti Mismo/Misma. Normalmente proyectas una imagen de ti a los demás que no se corresponde con tu Yo Auténtico. Si quieres agradar a alguien, te acabas esforzando por proyectar la imagen de que lo que crees que esa persona quiere en lugar de ser tú mismo/misma. Sin tener Un Sentido Claro de Ti Mismo/Misma, es difícil que confíes en tu criterio y que tomes decisiones en tu propio beneficio.

Características de las Personas Manipuladoras

 La lista no es exhaustiva pero éstas son algunas de las características comunes que presentan las personas que son manipuladoras emocionales:

  • Les da igual lo que Quieran los Demás. Puede que se comporten como si sí que les importe lo que quieren los demás, e incluso puede que estas personas piensen que realmente les preocupase (son personas complejas que tienden a hacerse lavados de cerebro a sí mismas), pero lo cierto es que al final intentan que todo gire en torno a ellas sin que se note mucho.
  • Son encantadores/encantadoras para gustar a todo el mundo. Cuando quieren conseguir algo de otra persona son realmente encantadores/encantadoras: amables, educados/educadas, divertidos/divertidas, aduladores/aduladoras. Sin embargo, esto es sólo una fachada. Al mismo tiempo suelen tener comportamientos completamente faltos de empatía con otras personas, como un(a) camarero/camarera, mostrando mucha rabia.
  • Saben cuáles son los temas que te afectan a ti. Utilizarán tus vulnerabilidades como si fuera la munición para atacarte. Una vez sepan tus secretos y tus miedos, los utilizarán para hacerte sentir una persona inestable y poco razonable (cuando en realidad es al revés).
  • Parecen conseguir siempre lo que quieren de los demás. Son muy buenos/buenas utilizando la culpa ajena para evitar asumir responsabilidades o para hacer que los demás sientan pena por ellos/ellas y hagan lo que ellos/ellas quieren.

Cómo tratar con una persona manipuladora emocional

Sólo un cambio profundo en ti mismo/misma hará que seas consciente de si alguien te manipula o intenta hacerlo. Aquí te doy algunas claves sobre cómo responder a una persona que es emocionalmente manipuladora:

  • Sé Consciente. Pon una cierta distancia entre tú y esa persona y analiza lo que dice de una forma objetiva. Es como poner un filtro a lo que te dicen sin tragártelo sin más. ¿Esa persona parece auténtica? ¿Tienes la sensación de que quiere algo concreto de ti?
  • Haz Caso de tus Sensaciones y de tus Pensamientos. Si te sientes confuso/confusa, que te están haciendo de menos o dudas mucho de ti mismo/misma, hazte caso. Ni estás exagerando ni estás loco/loca.
  • Encuentra la causa de tus Sentimientos. Si te sientes siempre culpable después de hablar con una persona concreta, “rebobina” la conversación en tu cabeza e intenta descubrir qué palabras o qué tono te llevaron a ese sentimiento. Si haces esto cada vez que ocurre, seguramente te lleve a descubrir un patrón de comportamiento tanto en ti como en la persona que te manipula.
  • Mira si sus Palabras son coherentes con sus Acciones. No te dejes engatusar rápido por unas cuantas palabras bonitas. Toma un poco de distancia y mira si hay coherencia entre lo que esa persona dice y lo que hace.
  • Ten claro que el Problema lo tiene esa persona, no Tú. No es tu culpa haber crecido en una familia disfuncional y por ello ser susceptible de manipulación, pero sí es responsabilidad tuya trabajarte hoy en día para que no se siga repitiendo este patrón de infancia. Lo bueno es que tú puedes trabajarlo. Las personas que son muy manipuladoras no, porque no creen que tengan un problema.
  • Empieza a ser Asertivo/Asertiva. Esto empieza con responder (no reaccionar) de una forma diferente frente a la persona manipuladora. Dices que “no” si no quieres y expresas lo que quieres o lo que te molesta o lo que te hace daño, aunque sepas que no les va a gustar. Al principio sentirás miedo y culpa haciendo esto. Sostenlos, es normal. Cuanto más lo hagas, saldrá con más naturalidad. Hay una cosa que tienes que tener muy clara, y es que tienes que estar dispuesto/dispuesta a perder la relación con esa persona (sea cual sea el vínculo) para poder cambiarla de forma profunda. Si la relación no resiste a tu nuevo Yo, entonces podrás buscar otra. No merece la pena mantener una relación con alguien que no te respeta y que te quiere principalmente porque haces lo que él o ella quiere.

 

Si quieres saber más sobre las técnicas que utilizan las personas manipuladoras emocionales, aquí tienes más información.

Fuente: monikahoyt.com

¿Estás Emocionalmente Quemado/Quemada?

¿Qué significa estar emocionalmente quemado/quemada?

Es un estado de estrés crónico que lleva a:

  • Cansancio físico y emocional.
  • Cinismo y desapego.
  • Sentimientos de inefectividad y de falta de realización personal.

En última instancia supone no ser capaz de ser funcional en tu vida profesional y/o personal. Sin embargo, no ocurre de una forma repentina. No te levantas un día y de repente te dices a ti mismo/misma: “Uy, creo que estoy un poco quemado/quemada”. Su naturaleza es más profunda e insidiosa, a veces gestándose de una forma paulatina y, en el caso de los que han crecido en una familia disfuncional, con padres narcisistas, es algo que seguramente estés arrastrando desde la infancia y has continuado alimentando de forma inconsciente durante tu edad adulta. Es difícil de reconocer. Sin embargo, tu mente y tu cuerpo te avisan de esto. Quizás estás seguro/segura de que algo te pasa con esos avisos pero no has podido hasta ahora juntar las piezas de tu propio rompecabezas personal. Pues bien. Llegó la hora.

Las personas que han crecido en familias disfuncionales, muchas de ellas con padres/madres narcisistas, a causa del trato que reciben, crecen ya estando quemados/quemadas emocionalmente, la mayoría de las veces sin saberlo. Llegan a adultos con muchos temas emocionales no resueltos y con obstáculos en su desarrollo vital.

Normalmente, a los hijos/hijas de familias narcisistas no se les permite mostrar sus emociones, se les reprimen porque hay el juicio de que son algo “malo” o de personas “débiles”. Esto les lleva a bloquear sus emociones y a anestesiarse a sí mismos/mismas para no sentir. El problema es que las emociones no desaparecen por mucho que las ignoremos. Finalmente, llevan a ese estado de estar permanentemente quemado/quemada emocionalmente, que es muy doloroso y perjudicial.

¿Quieres averiguar si estás emocionalmente quemada/quemado?

Señales de Cansancio Físico y Emocional

  • Fatiga crónica: sientes falta de energía, incluso a primera hora de la mañana después de haber dormido bien, te sientes casi siempre cansado/cansada. Te sientes exhausto/exhausta, drenado/drenada y es posible que sientas miedo por el futuro sin que haya una amenaza particular para ello.
  • Insomnio: Normalmente tienes problemas para dormir, te vas tarde cada noche y es algo te cuesta mucho. No consigues descansar adecuadamente a pesar de lo cansado/cansada que estás.
  • Falta de concentración y de atención. Te cuesta mucho concentrarte en las tareas diarias, tener una atención en el momento presente, a lo “mindfulness”, sueles estar distraído/distraída, como soñando despierto/despierta.
  • Síntomas físicos: pueden incluir dolor de pecho, palpitaciones en el corazón, respiración entrecortada, dolor grastrointestinal, mareos, desmayos y/o dolores de cabeza.
  • Más proclive a ponerte enfermo/enferma: debido a que tu cuerpo está agotado, tu sistema inmune está debilitado también, lo que te hace más vulnerable a infecciones, resfriados, gripes y otras enfermedades relacionadas con el sistema inmune.
  • Pérdida de apetito: te cuesta comer, normalmente no tienes hambre y tienes que hacer un esfuerzo para alimentarte correctamente. Es posible que, por esta razón, pierdas peso con facilidad.
  • Ansiedad: Supone experimentar tensión, preocupación y agitación. Con estos síntomas, es más que posible que normalmente te cueste relajarte y simplemente disfrutar.
  • Depresión: Si es leve, es posible que te sientas con frecuencia triste, en ocasiones falto/falta de esperanza y que esto te lleve a experimentar sentimientos de culpa y de inutilidad. Si es grave, puede que te cueste levantarte de la cama y encontrar sentido a tu existencia y tengas ideaciones suicidas.
  • Rabia: En su estado leve supone tener tensión e irritabilidad. En su estado grave, puede suponer tener estallidos de ira y peleas graves con seres queridos. En ocasiones como la rabieta de un niño/una niña que no puedes contener.

Señales de Cinismo y Desapego

  • Falta de disfrute: en su estado leve puede tratarse de síntomas como no querer ir a trabajar o no tener muchas ganas de hacer planes con amigos. Sin trabajarlo en terapia, la falta de disfrute puede extenderse a todas las áreas de tu vida, convirtiéndote en una persona que sufre de anhedonia .
  • Pesimismo: en su estado leve, se presentará en forma de un diálogo negativo contigo mismo/misma y una actitud de ver el vaso siempre medio vacío. Si esto va a más, se acaba produciendo lo que se denomina “profecía autocumplida”, haciendo que esos pensamientos negativos creen tu realidad.
  • Aislamiento: en sus primeras manifestaciones puede ser una resistencia (consciente o inconsciente a socializar, por ejemplo, no querer quedar con un(a) amigo/amiga para comer o tener tu puerta siempre cerrada para mantener a los demás alejados. Si se agrava, puede ser que el mero hecho de salir de casa para algo que no sean gestiones se convierta en algo que no haces nunca o casi nunca.
  • Desapego: El desapego es una sensación general de sentirse desconectado/desconectada de los demás y/o del entorno. Supone vivir de una manera “ermitaña” emocionalmente hablando, sin sentir una conexión con nada de lo que te rodea, como si en el mundo estuvieses sólo tú.

Si estás experimentando alguno de estos síntomas, es un aviso de que estás pisando una senda peligrosa. Te aconsejo que te tomes un tiempo para ver qué cambios puedes hacer en tu vida para recuperar un estado emocional sano.

Estos son algunos consejos de acciones a realizar para dejar de estar emocionalmente quemado/quemada (la lista no es exhaustiva).

  • Sé compasivo contigo misma/mismo y con los demás. No te juzgues ni les juzgues.
  • Busca tiempo en tu agenda para hacer cosas que disfrutas, como por ejemplo, pasear por la montaña, ir en bicicleta, jugar a padel,..
  • Dedica unos minutos al día a meditar y/o hacer yoga.
  • Mima tu cuerpo de vez en cuando bañándote con sales aromáticas o hidratándolo con tu crema favorita.
  • Ríete. Es terapéutico.
  • Busca ayuda. Si crees que no puedes tú solo/sola con ello, busca un terapeuta y/o grupo terapéutico que te acompañe en tu recuperación.
  • Prioriza tu bienestar. Cuando sea necesario, di que no, pon límites y diles a los demás de forma asertiva lo que te hace daño de su comportamiento.
  • Da besos y abrazos a tus seres queridos (familia, amigos,..) y déjate abrazar y besar.
  • Agradece al Universo todo lo bueno que hay en tu vida y pídele y trabaja por lo que quieres cambiar.
  • Apúntate a ese curso que siempre has querido pero nunca has encontrado el tiempo.
  • Respira.Ya sé que parece tonto pero no lo es. La mayoría de nosotros respiramos de forma superficial (hasta el tórax en lugar del abdomen) porque así nos anestesiamos de sentir. Una respiración completa, desde la nariz hasta el abdomen, hará que te tomes la vida con más calma.

10 Señales de que Estás Saliendo con una Persona Emocionalmente Indisponible

Las personas pueden no estar disponibles emocionalmente por razones sanas o tóxicas. Algunas han sufrido una experiencia problemática que les ha dañado o quizás en estos momentos de sus vidas tengan otras prioridades, como su carrera profesional o cuidar de un padre o una madre que está enfermo/enferma.  A lo mejor hace no mucho tiempo que se han divorciado o que han enviudado, y aún no están preparados/preparadas para involucrarse en una nueva relación sentimental. También están esas personas que tienen demasiado miedo a enamorarse porque han sufrido mucho en sus anteriores relaciones.

Lo importante del tema es que detectes que esa persona simplemente no puede darte lo que estás buscando o que seas tú mismo/misma el/la que no está emocionalmente disponible y no se da cuenta. En este post te doy las claves para identificar ambas situaciones.

10 Señales de que Estás Saliendo con una Persona Emocionalmente Indisponible

  1. Sexualmente rápido/rápida.

Vigila con una persona que quiere intimar contigo rápidamente en el sexo. Muchas veces se trata de personas que lo que buscan es su siguiente conquista. O, si están demasiado centrados/centradas en el sexo es porque no están interesados/interesadas o no pueden ofrecer (consciente o inconscientemente). Si la cosa se pone íntima emocionalmente hablando, se irán corriendo.

  1. Alguien encantador.

Vigila a la persona que es rápida diciéndote cumplidos y cosas bonitas sin realmente conocerte. Se trata de un acto muy bien ensayado. Se centran en intimidad a corto plazo, pareciendo que están abiertos/abiertas y que son comunicativos/comunicativas y se que se muestran vulnerables. No es así. En realidad prefieren el juego de la conquista que lo que hay después de eso.

  3. Se queja sobre relaciones pasadas.

En una conversación sobre sus relaciones pasadas, hablarán mal de sus ex. Sus rupturas nunca son ha causa de ellos/ellas y nunca crearon ningún problema. Todo es siempre culpa del otro/de la otra. No tienen madurez emocional para asumir la responsabilidad por los errores cometidos en sus relaciones pasadas.

  1. Tiene problemas con la intimidad.

Sondea a esa persona para averiguar porqué sus relaciones pasadas no funcionaron o por qué razón terminaron. Quizás mucho de ello tenga que ver con su inhabilidad para desarrollar intimidad con una pareja. Asegúrate de que lees entre líneas la información que te da porque nunca va a reconocer esto de forma abierta.

  1. Lo que dice.

Muchas veces, la gente emocionalmente indisponible dirá frases como “No estoy hecho/hecha para las relaciones”, “No estoy preparado/preparada para comprometerme”. ¡Y cree lo que dicen! En este caso no están mintiendo. Pero no caigas en la trampa. Hay algo muy tentador en intentar ser esa “persona especial” que les cambia. No lo intentes. Acepta las frases negativas que dicen y busca a otra persona que sí que esté realmente disponible para ti.

  1. Cómo tratan a los demás.

Especialmente cuando estás en público con ellos/ellas, fíjate en si tratan a los demás con amabilidad o con desprecio. Por ejemplo, si son maleducados/maleducadas con un(a) camarero/camarera o un(a) taxista, puede ser indicativo de su rabia reprimida. Ésta es una señal de que son personas demandantes y emocionalmente abusivas, que un día, tarde o temprano, volcarán esa rabia no gestionada en ti.

  1. Un ego grande.

Evita a las personas con un ego grande, arrogantes, que constantemente se chulean sobre quiénes son, qué han hecho o lo que tienen. Esto es una bandera roja que señala una autoestima baja y una falta de salud emocional. Las personas emocionalmente sanas que han hecho algún tipo de desarrollo personal, muestran una natural en sí mismas, pueden tener intimidad y comprometerse a pesar de sus fallos.

  1. Ten cuidado con los/las perfeccionistas

Las personas emocionalmente indisponibles tienden a ser perfeccionistas, siempre buscando el fallo imperdonable o el defecto en el carácter de la otra persona que les permita dejar la relación. En realidad, están debilitados/debilitadas por sus propias auto-críticas y tienen miedo a ser rechazados/rechazadas. Le tienen tanto miedo a la intimidad que finalmente encontrarán una excusa para dejar la relación. El premio trampa es pensar que en algún momento serás lo suficientemente bueno/buena para cumplir con sus expectativas imposibles.

  1. Comportamiento auto-referente.

Ten cuidado con las personas que se comportan como si relación tuviese que girar en torno a ellos/ellas. Estas personas establecen la agenda para la relación, la controlan y se asegurarán de no tener que modificar su rutina ni los planes que hayan hecho, te guste o no. Este tipo de persona emocionalmente indisponible es fóbica al compromiso y en realidad no quiere una relación. Son inflexibles y odian tener que comprometerse.

  1. Conducta Elusiva.

Parecen estar disponibles sólo cuando les conviene a ellos/ellas. Si les pides pasar más tiempo con ellos/ellas, serán respondidos con excusas sobre lo mucho que tienen que trabajar o lo cansados/cansadas que están. Sus acciones no tienen coherencia con sus palabras. Para ellos/ellas es fácil decir “te quiero” y después tener un comportamiento que en realidad indica justo lo contrario.

Si te das cuenta o te haces consciente de que la persona con la que estás teniendo citas tiene varios o muchos de estas señales, no pierdas tu tiempo intentando convertirles o cambiarles. Simplemente acepta que él/ella no es lo que estás buscando. Ya lo sé, esto será algo duro de hacer y requiere un compromiso grande contigo mismo/misma. Pero a cambio te ahorrará muchos disgustos emocionales que (créeme) antes o después ocurrirán y te dejarán libre para conocer a una persona con la que tener una relación sana y fructífera emocionalmente hablando. Tú escoges.

10 Preguntas para Hacerte y Averiguar Si Eres Una Persona Emocionalmente Disponible o No.

Y ahora unas cuantas preguntas a ti mismo/misma, para que seas honesto/honesta acerca de tu propia disponibilidad emocional:

  1. ¿Estás enfadado/enfadada con el sexo opuesto? ¿Te gusta hacer chistes sobre los hombres/las mujeres? Si la respuesta es sí, quizás necesites sanar heridas pasadas antes de sentirte cómodo/cómoda acercándote a otra persona.
  2. Si estás en una relación, ¿pones excusas para evitar estar juntos/juntas?
  3. ¿Crees que eres tan independiente que no necesitas a nadie?
  4. ¿Tienes miedo de enamorarte porque crees que te harás daño?
  5. ¿Estás siempre con la mosca detrás de la oreja? Aunque muchas personas se quejan de sus problemas, otras muchas tienen más dificultad para aceptar las cosas buenas que les pasan sin cuestionarlas.
  6. ¿No te fías de nadie? Quizás te han mentido o traicionado en el pasado y ahora crees que te va a ocurrir eso otra vez. Eso es algo que en realidad depende de ti. Si crees que te va a volver a ocurrir, provocarás (de forma consciente o inconsciente) que de verdad te pase. Deja el pasado atrás y céntrate en las cosas buenas que hay esperándote. El universo hará el resto.
  7. ¿Evitas la intimidad rellenando el tiempo de ocio con todo tipo de distracciones?
  8. ¿Te sientes incómodo/incómoda hablando sobre ti mismo/misma y tus sentimientos? ¿Tienes secretos de los que te avergüenzas y que te hacen sentir no digno/digna de amor o de deseo?
  9. ¿Prefieres mantener tus opciones abiertas por si acaso te cruzas con algo mejor de lo que tienes en la actualidad?
  10. ¿Tienes miedo de que una relación ponga demasiadas expectativas en ti, que renunciarías a tu independencia o tu autonomía?

El libro “Maneras de Amar” de Amir Levine y Rachel Heller, explica los tipos de apego basados en las teorías de John Bowlby. En él te dan las claves del comportamiento de las personas que no están emocionalmente disponibles.