La única forma en que le puedes ganar a una Persona Tóxica es no jugando. 8 Formas de Tratar con Personas Tóxicas.

Cuando se trata de personas tóxicas, como narcisistas, psicópatas y sociópatas, es conveniente reconocerlas temprano para evitarte problemas. Estas personas están heridas, no tienen una clara percepción sobre sí mismas y los demás, se mueven desde la manipulación, la dominación, la mentira y el control y usan los juegos mentales para obtener lo que quieren. Si quieres obtener recuperación después del abuso narcisista, lo más sano es hacer terapia.

¿La única forma en que puedes ganar en su juego? Negarte a jugar.

Si te sientes así, probablemente te encuentres cerca de una persona tóxica (narcisista, psicópata o sociópata). Tienes miedo cuando estás cerca de ellas, estás constantemente enfada y te sientes agotada, sientes que siempre tienes que “andar con pies de plomo” cuando están cerca, no aceptan el ‘no’ como respuesta, sientes que tienes que demostrar constantemente lo que eres o que eres válida y te sientes negativa con respecto a ti misma.

Necesitas ser inteligente para no dejar que te alcancen. Pueden dejarte herido emocionalmente si te involucras en su juego.

Si por tu situación personal, aún no puedes tener contacto cero con alguna persona tóxica, aquí tienes 8 formas efectivas de cómo tratarlas.

  1. Pon Límites

    A las personas tóxicas les gusta hablar de forma infinita sobre sí mismas. “Vomitan” de forma incesante. No es un diálogo. Es un monólogo. Buscan receptores humanos que les escuchen indefinidamente. Se comportan de forma abusiva en esa necesidad de que se les escuche. Muchas veces ni siquiera dicen nada o son todo mentiras o conversaciones en bucle.

    Si crees que la conversación está siendo abusiva y te está dejando agotada, permítete levantarte e irte. Lo mejor es una excusa para que no intenten retenerte del tipo “Me tengo que ir”.

  2. Ignóralas

    A las personas tóxicas les encanta ser el centro de atención. Cuando están en una fiesta, en la oficina, en cualquier reunión social,…  les gusta que se enfoquen en ellos. La mejor manera de tratar con ellas es no darles lo que quieren. Es decir, ignóralas. Ignora su necesidad y no les prestes atención en absoluto. Si ven que no cubres su necesidad, simplemente cambiarán de objetivo y se buscarán a otra persona que le preste atención.

    Las personas tóxicas a menudo tienden a insultar o menospreciar a los demás para sentirse por encima y mejores que los demás. Critican mucho. Dicen frases como:

    Nunca me vestiría así. Vaya mal gusto. La organización es un desastre.

    Simplemente, ignóralas.

  3. No intentes Descubrirlas o Exponerlas

    Si estás en presencia de una persona tóxica y sabes que te está mintiendo, déjala que mienta. Nunca funcionaría tratar de convencerlas de lo contrario y exponer sus mentiras.

    Lo mejor es no preocuparse por sus mentiras. Tú sabes tu verdad, déjalos tener sus mentiras. No pierdas tu tiempo y energía confrontándolas. Te meterás en una guerra emocional sin fin. Es mejor seguir la corriente “como a los locos”.

  4. No Confíes en Ellas 

    Toda la información personal que le das a una persona tóxica es material que utilizará para manipularte. Puede hacerlo “de buen rollo”, para generara dependencia. Por ejemplo, sabe que tienes falta de autoestima y de vez en cuando te halaga, o “de mal rollo”, es decir, sabe cuáles son tus debilidades o puntos flacos y es justo a donde irá cuando quiera hacerte daño. Es decir, en el mismo caso de la autoestima, lo utilizará para bajarte la moral con frases del tipo:

    No vales para nada o ¿A ti quién te va a querer?

  5. No asumas la Culpa de lo que no te corresponde

    Las personas tóxicas son maestras en culpar a los demás. Justifican sus acciones como sea, sacándose la culpa de encima y buscan a un objetivo al que echársela.

    Con una persona tóxica no hables de culpa sino de responsabilidad. Si te corresponde asumir la responsabilidad por algo, hazlo, pero no dejes que te manipulen para asumir la culpa por temas o acciones que no te corresponden.

  6. No intentes Complacerlas

    Es natural que las personas tóxicas sean un día amorosas contigo, y al día siguiente te dejen preguntándote qué has hecho mal porque han dejado de hablarte de forma repentina. Se trata de un juego mental en el que es mejor no entrar. Sino acabarás intentando complacer a una persona que es imposible de complacer porque es eso a lo que juega.

    Cuando le preguntes qué le pasa, si responde “nada” o se niega a responderte, déjala. Las personas tóxicas normalmente cambian su forma de tratarte para que entres en su juego de manipulación. No les dejes.

  7. No Participes en su Drama

    Las personas tóxicas buscan pelea de forma consciente o inconsciente para poder descargar su rabia en ti. Buscarán la excusa que sea para justificar su enfado contigo. Sin embargo, es peligroso entrar en esta dinámica porque son personas sin empatía y que no se responsabilizan del daño que le hacen a los demás.

    La mejor solución es no involucrarse en la pelea en absoluto. Si de alguna manera te encuentras en esa situación, simplemente distánciate o manifiesta cómo te sientes con esa situación de una forma asertiva.

  8. No entres en su Juego

    No puedes ganarle en el juego a una persona tóxica, simplemente porque tú sí tienes empatía y no te interesa relacionarte con los demás con dinámicas de poder y control. Entonces, lo más sano que puedes hacer para ti es distanciarte física y emocionalmente de ellas. Así evitarás que te dañen emocionalmente.

Esto se aplica en el caso de que aún tengas contacto con una persona tóxica (narcisista, psicópata o sociópata). Si lo que buscas es unarecuperación después del abuso narcisista, lo más sano es hacer terapia. En la terapia verás cuáles son tus patrones para acabar interactuando con este tipo de personas y podrás sanar.

Fuente: https://curiousmindmagazine.com

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Qué es el Tratamiento de Silencio (Y Cómo Gestionarlo si te lo Hacen a Ti)

Si estás recibiendo el tratamiento de silencio por parte de alguien, seguramente te estés preguntando qué es lo que has hecho mal y cómo puedes solucionar la situación. Seguro que identificar lo que pasa en esa situación en concreto, te ayuda a resolverla pero es probable que, antes o después, la persona que te ha hecho el tratamiento de silencio, te lo vuelva a hacer.

Para resolver el tema a largo plazo, es necesario que averigües porqué la persona ha decidido utilizar el tratamiento de silencio como recurso para gestionar los problemas entre vosotros. Cuando lo consigas, podrás resolver el tema de fondo, porque ya no estarás tratando con el síntoma sino con la enfermedad.

El tratamiento de silencio es una de las técnicas pasivo-agresivas más dañinas que hay y que te pueden causar mucho daño emocional. Mediante la retención de su aprobación hacia ti, la persona pretende que adivines qué es lo que está mal y lo soluciones tú para volver a comunicarse contigo. El tratamiento de silencio puede ser una forma de comunicación disfuncional de una persona con poca inteligencia emocional o bien un modo premeditado, alevoso y manipulativo de infligir cuanto más daño emocional, mejor.

El tratamiento de silencio es utilizado con frecuencia por personalidades anti-sociales como narcisistas, psicópatas y sociópatas, pero no exclusivamente. Por ello, si quieres curarte de una relación con un(a) narcisista, este artículo te puede aportar información valiosa. El tratamiento de silencio se suele dar en relaciones de pareja, donde hay un vínculo profundo, pero no exclusivamente. También se puede dar en relaciones de trabajo, de amistad, de familia, de convivencia,…

7 Razones Comunes para el Tratamiento de Silencio

  1. Deseo de Manipular y Controlar

    Hay un deseo natural de pertenecer en cada persona. Queremos que nos quieran y que nos acepten. Una de las formas que las personas tienen de demostrar que nos aceptan es tomándose el tiempo para tener una conversación con nosotros. Si una persona decide no hablarte y te lo tomas como algo personal, es posible que tu autoestima se vea afectada.

    Cuando alguien te aplica el tratamiento de silencio, es posible que el mensaje que te quiera dar es que no mereces la pena a menos que pienses, actúes y te comportes como esa persona quiere. El que aplica el tratamiento de silencio está decidido a salirse con la suya y está dispuesto a retener su aprobación a través de no hablarte hasta que te adaptes a su forma de pensar.

    Punto Clave: Alguien puede controlarte sólo si tú lo permites. Ten cuidado con ceder a la voluntad de otra persona sólo para que te acepten.

  2. Una Forma de Infligir Dolor Emocional

    El dolor emocional puede ser más dañino que el dolor físico, sólo que pasa más desapercibido porque no se ve. Es una herida que es invisible a los ojos. El dolor emocional no sólo se consigue con palabras dañinas sino también con el silencio.

    Cuando una persona te aplica el tratamiento de silencio, es posible que lo haga con la intención de expresarte que no le gusta cómo eres o que para ella no eres lo “suficientemente bueno”. Aunque tu comportamiento sea normal, quizás tengas una tendencia a pensar qué es lo que has hecho mal para que alguien te aplique el tratamiento de silencio. Si el tratamiento de silencio es prolongado y continuo, es posible que te acabes preguntando qué hay de malo en ti. Es posible que te acabes diciendo que hay algo terrible en ti para que alguien te aplique el tratamiento de silencio de una forma tan intensa.

    Cuando alguien te da el tratamiento de silencio para infligirte dolor emocional, eso es lo que quiere conseguir, quieren que dudes de ti misma y te cuestiones.

    Punto Clave: Si alguien en tu vida está intentando infligirte dolor emocional, quizás es hora de que te preguntes para qué tienes a esta persona en tu vida.

  3. Sentimiento de que no se le toma En Serio

    En ocasiones, la persona que aplica el tratamiento de silencio, siente que no te estás tomando con la seriedad que ella merece los temas que le preocupan. Se siente ignorada, por lo que decide ignorar ella también. En este caso, es posible que tu comportamiento o tus palabras hayan sido ofensivas o que así es como las ha interpretado la otra persona.

    Punto Clave: El tratamiento de silencio es una forma de comunicación disfuncional e implica un comportamiento inmaduro e infantil, por lo que es absurdo utilizarlo para que nos tomen en serio. Lo mejor es no adoptar comportamientos que lo permitan o lo alienten.

  4. No Sabe Cómo Comunicarse

    El tratamiento de silencio es una señal de que la comunicación se ha roto en la relación. Si quieres cambiar esto, es aconsejable que estés dispuesto a comunicarte y recibir un feedback de la otra persona y ajustarte a ella si lo consideras adecuado. No tienes que aceptar todo lo que la otra persona dice pero estar dispuesta a escuchar y considerar sus opiniones y sentimientos comunica un nivel de respeto que puede ayudar a elevar la relación al siguiente nivel.

    Punto Clave: La comunicación es la herramienta que necesitas para que lo que pasa entre vosotros salga a la luz pero una vez lo haga, lo que realmente tienes que resolver es lo que ha llevado a esa persona a utilizar el tratamiento de silencio para comunicarse de forma disfuncional.

  5. Tiene Miedo de su Propia Rabia

    A las personas con comportamientos pasivo-agresivos como el tratamiento de silencio no se les permitía expresar la rabia en su infancia o cuando lo hacían, eran severamente castigados por ello, con lo que en su etapa de adultos o bien la niegan (“Yo no siento rabia”) o bien tienen miedo de ella o de mostrarse agresivos y por eso guardan silencio cuando en realidad están enfadadas.

    Si una persona tiene miedo o condena su propia rabia, lo hará también con la tuya, por lo que es importante que la hora de romper el tratamiento de silencio para abrir la comunicación, lo hagas de una forma asertiva.

    Punto Clave: Una persona que no es consciente de su propia rabia puede hacerte mucho daño con formas pasivo-agresivas de expresarla. Guíate por tu intuición. Si tú percibes rabia, por mucho que la persona parezca que está tranquila, es que tiene rabia y no sabe expresarla de una forma sana. No te dejes hacer lo que sea por otro sólo porque “parece” que “todo está bien” en la superficie.

  6. No quiere quedar como “el Malo”

    Lo que pasa con el tratamiento de silencio es que el que lo aplica es el que se siente como una víctima y en la situación puede jugar el rol de la víctima. Si miras la situación desde fuera y hay una persona A que ha dejado de hablarle a B lo primero que tiendes a pensar es que B ha debido de hacerle algo terrible a A para dejar de hablarle. Por lo tanto, es posible ser agresivo utilizando el tratamiento de silencio y dar la imagen de la víctima en la situación.

    Normalmente, las personas que aplican el tratamiento de silencio están más preocupadas por la imagen que dan a los demás desde el exterior que por los comportamientos que tienen con las personas con las que comparten intimidad.

    Punto Clave: Es posible que te estés relacionando con una persona que le da más importancia a las apariencias que a lo que realmente pasa entre tú y ella. ¿Te interesa tener un vínculo con una persona que tiene estas prioridades en la vida?

  7. Necesidad de Atención

    Si la persona que te aplica el tratamiento de silencio, tiene mucha necesidad de atención, es posible que intente obtenerla de esta forma disfuncional. Como la persona se siente ignorada por ti, te “devuelve la juagada” aplicándote el tratamiento de silencio.

    Punto Clave: las personas que necesitan mucha atención, tienen temas personales más profundos no resueltos, por lo que no es conveniente que alientes este tipo de comportamientos infantiles cediendo al chantaje de dar más atención a cambio de que la persona rompa el tratamiento de silencio.

Como hemos comentado más arriba, el tratamiento de silencio es una forma pasivo-agresiva y disfuncional de comunicarse. Si una persona te lo está aplicando a ti y quieres arreglar la situación, lo sano es comunicarte de una forma abierta y asertiva, expresando a la otra persona cómo te hace sentir el silencio y abriendo la comunicación. Si a pesar de esto, la persona persiste en el tratamiento de silencio o continúa utilizándolo de forma recurrente, quizás te convenga dejar la relación, ya que una exposición continuada al tratamiento de silencio es algo que te puede hacer mucho daño emocional.

Si quieres curarte de una relación con un(a) narcisista, establecer estándares y poner límites como no permitir el tratamiento de silencio, puede ser un buen primer paso.

Fuente: https://www.liveyourtruestory.com

El Peligro que Hay en la Falsa Positividad

En la actualidad, el campo de la psicología puede parecer falso. Instagram, Facebook y otras redes sociales, libros de autoayuda, meetups sobre positividad, cursos de empoderamiento,..  sólo hablan sobre lo que llaman energía “positiva”, sobre no permitirte tener energía o pensamientos negativos, sobre rodearte sólo de personas positivas y de “buen rollo”. Si quieres hacer psicoterapia después del abuso narcisista, esto no te servirá para sanar.

A menos que vivas en una burbuja o en Marte, esto no sólo es poco realista, sino que también es una receta para no crecer o darte de cuenta de quién eres realmente, abrazar tu Verdadero Yo. Si intentas trascender o evitar experiencias emocionales difíciles o incómodas, puedes permanecer emocionalmente atrofiado. Hacer esto utilizando como “tapadera” la espiritualidad se conoce como atajo espiritual. Nos guste o no, abrazando “partes feas” de nuestra humanidad (lo que en terapia Gestalt se conoce como la sombra) es cuando se puede dar el crecimiento personal. Los sentimientos de decepción, vergüenza, irritación, resentimiento, rabia, celos, miedo, envidia,… son en realidad momentos muy claros que nos enseñan, son mensajeros que nos dicen, con una enorme claridad dónde nos enganchamos, dónde hay una herida de tu niña interior.

Las emociones son como banderas que indican una oportunidad para que aprendamos. Situaciones como el desafío, la incomodidad, el conflicto,.. dan lugar a emociones como el odio, la tristeza, la depresión o la ansiedad. Enfocados de una forma concreta,  son caminos para el crecimiento y el cambio. Podemos explorar y aceptar las partes de nosotros mismos que la sociedad, el sistema o la familia de origen nos instaron a mantener escondidas, por ser “feas”. En realidad, cualquier emoción sólo es intolerable en otros para las personas que no se las permiten a sí mismas o que las niegan. Es decir, una persona que no tolera el odio de los demás es más que probable que también sienta odio pero no se permita a sí mismo reconocerlo o aceptarlo. Para las personas que las aceptan y gestionan, las experiencias dolorosas o incómodas les permiten crecer en sus vidas, transformarse y estar mejor consigo mismas, más en paz.

La falsa positividad puede perpetuar gran parte del estigma en torno a las enfermedades mentales. Alentar a alguien que tiene depresión clínica (grave o leve) a centrarse en lo positivo, no es útil y puede hacer más daño que beneficio. Este consejo puede reforzar la sensación de que tienen la culpa de lo que les pasa, aumentando su dolor.

Las personas no acuden a terapia porque todo en su vida va de maravilla. Están atrapadas en un patrón de emociones negativas, y parece que no pueden liberarse. A veces necesitamos un tercero imparcial que nos ayude a ver de qué estamos huyendo o nos desafía a enfrentar lo que no estamos dispuestos a sentir. Los amigos y seres queridos no pueden hacerlo porque serían demasiado subjetivos. Hacer este trabajo  no es fácil pero  puede llevar a un cambio duradero. Si estás buscando psicoterapia después del abuso narcisista, has de saber que una buena psicoterapeuta sabe recoger y aceptar todas las emociones de una persona a la que acompaña, devolviéndole, a través del mirroring, una visión más realista y más completa de sí misma.

En realidad, no hay nada que HACER nada con estas emociones. Simplemente es necesario reconocer estos sentimientos, SENTIR la tristeza, el resentimiento o los celos sin intentar cambiar la experiencia. Debemos permitirnos desarrollarnos, ser testigos de emociones que inundan nuestro sistema, respirar en los lugares de nuestros cuerpos donde estamos atrapadas. Si hacemos esto, experimentamos un ablandamiento (entendido como abrazar la ternura en lugar de estar en la dureza) cuando dejamos espacio para todas las emociones, no solo aquéllas que son agradables.

Si podemos permitirnos que el espacio y la aceptación sean más amplios, experimentaremos la vida al máximo. Estar vivo significa aceptar las dos polaridades que todos tenemos: no hay luz sin oscuridad, no hay alegría sin tristeza, no hay placer sin dolor. Si escapamos de ciertas emociones manteniéndonos ocupados, expresando falsos positivos o abusando de sustancias que alteran el estado de ánimo, estamos eliminando la mitad de nuestra existencia. Cuando nos detenemos y honramos las emociones difíciles, tenemos la oportunidad de vivir plenamente e integrar todas las partes de nosotros mismos. Estos sentimientos nos atormentarán hasta que dejemos de huir de ellos y de la verdad de quiénes somos en realidad.

La próxima vez que sientas rabia, miedo o tristeza, te invito a hacer una pausa, quedarte quieta y en silencio y dejarte sentir esa emoción. Observa la sensación en tu cuerpo y respira profundamente en ese espacio. Si quieres, puedes colocar una mano en la parte del cuerpo en la que sientas esa emoción, como el pecho, el estómago o la garganta. Es displacentero atravesar esto, pero una vez lo haces, te invade un enorme bienestar.

También es importante que te responsabilices de tus emociones y sentimientos. Nadie puede hacer sentir a nadie de una manera particular. Puede parecer que alguien más nos está provocando, pero la fuente de incomodidad está siempre dentro. Culpar de tu enfado o resentimiento a otra persona es una manera muy fácil de evitar el trabajo interno y de no responsabilizarte de tus emociones y, por extensión, de tu propia vida.

El camino de la individuación lleva a la integración total de todas las facetas del yo, de tu Yo Verdadero: bueno, malo, feo y regular. Sólo son etiquetas, en realidad no significan nada.

No te desanimes por los momentos difíciles y las emociones displacenteras, y no los alejes ni disminuyas tu experiencia propia o la de otra persona fomentando la falsa positividad. Descubrir y comprender cuál es tu Yo Verdadero es un viaje de por vida que exige el rechazo de las actitudes convencionales y la máscara de la positividad. June Singer, psicóloga estadounidense, lo expresó de esta manera:

Es fácil decir “Sé tú misma”, pero otra cosa es saber quién eres realmente. ¿Cómo puedes ser tú misma si en realidad no te conoces? Por lo tanto, el proceso de individuación se convierte en una búsqueda del autoconocimiento.

Fuente: https://humanparts.medium.com

Si quieres empezar psicoterapia después del abuso narcisista, uno de los primeros pasos es aceptar todas tus emociones, que están ahí para algo, no sólo las “positivas”.

Los cambios de humor bruscos. Cómo tener Equilibrio Emocional.

Los cambios de humor, o cambios rápidos en el estado emocional pueden ocurrir como una reacción a las circunstancias o al entorno, como resultado de una condición de salud física o mental o sin razón aparente. Estar “de mal humor” de vez en cuando es algo que ocurre a la mayoría de las personas, pero en algunas circunstancias, los cambios en el estado emocional pueden ser muy extremos, causando problemas a la persona para tener una vida funcional o para no abrumarse con esas oscilaciones tan radicales.

¿Qué causa los Cambios de Humor?

Las personas que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales han estado sometidas a cambios de humor bruscos de su padre, su madre o de ambos, provocándoles altos niveles de estrés durante años. Esto provoca que estas personas, ya de adultos arrastren esta desregulación emocional, en la que experimentan bajadas y subidas del ánimo profundas y radicales.

Los cambios de humor de los hijos de padres/madres narcisistas son una desregulación orgánica, en el cuerpo, producida por circunstancias externas vividas en la infancia. Estos cambios de humor se pueden cambiar haciendo un trabajo terapéutico de lo que la terapia Gestalt llama autorregulación organísmica. Es decir, tu cuerpo ya contiene la solución adecuada al problema que fue causado por causas exógenas (externas). Sólo tienes que “ajustarlo” de nuevo y volverá a su estado natural de regulación autónoma. La naturaleza es sabia. Sólo deja que siga su curso y confía.

Cuando los cambios de humor no son tratados en terapia, pueden contribuir a que las supervivientes tengan ideaciones/tentativas suicidas, pensamientos/tentativas de autolesión, comportamientos de riesgo, falta o exceso de sueño, fatiga, migrañas, problemas con la comida u otros efectos negativos sobre la salud y el bienestar.

También es posible tratar estos cambios de humor con fármacos. Aunque es cierto que los medicamentos ayudan a estar más estable, también lo es que lo “adormecen” todo. Es decir, la persona que los toma siente menos estrés pero también menos placer. Además, muchos de estos fármacos son altamente adictivos y sólo surten efecto mientras la persona se los toma.

Gestión de los Cambios de Humor 

Los cambios de humor los puedes gestionar con las siguientes estrategias:

  • El seguimiento de los estados de ánimo puede ayudar a facilitar una mayor comprensión. Empieza un diario. Si anotas en él los cambios bruscos sobre los estados de ánimo, puede ayudarte a identificar patrones en tus cambios de humor, así como los factores desencadenantes, los detonantes que pueden afectar a tu estado de ánimo.
  • El yoga te ayudará a equilibrarte. Los altibajos emocionales tienen que ver con un desequilibrio en el sistema nervioso y las funciones que cumplen sus sistemas: el simpático y el parasimpático. Las supervivientes de familias narcisistas/disfuncionales tienen el sistema simpático hiperactivado porque fue excesivamente estimulado en la infancia. El yoga te ayudará a que el sistema parasimpático, que se encarga del sueño, la relajación y el descanso, esté más presente.
  • Mantener un horario regular. Hacer cosas a la misma hora todos los días puede ayudar a regular los altibajos emocionales.
  • El sueño puede ayudar a mejorar el estado de ánimo. La falta de sueño, que puede afectar el apetito y el nivel de energía, también puede contribuir a la tristeza, irritabilidad y el malestar general.
  • La nutrición se considera un componente vital para el manejo del estado de ánimo. Obtener suficientes nutrientes y evitar el consumo de grandes cantidades de azúcar, alcohol y cafeína puede ayudar a reducir la frecuencia de los cambios de humor.

Terapia para los Cambios de Humor

Tus cambios de humor es posible que sean un síntoma del Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo, un(a) terapeuta que sepa del tema te puede ayudar a darle luz a esto.

En la terapia también puedes desarrollar métodos para obtener control sobre los cambios repentinos en el estado de ánimo. Una vez que esto se logra, a menudo a través de técnicas como el diario, la meditación, la atención plena o los ejercicios de respiración, puede ser más fácil abordar los problemas subyacentes.

La terapia también te puede ayudar a desarrollar estrategias de afrontamiento para enfrentar los factores estresantes a medida que surgen. Por ejemplo, conflictos con tu jefe, un exceso de carga de trabajo, una discusión con tu pareja, hacer algo nuevo,.. pueden resultar abrumadores con un ánimo fluctuante. Aprender a respirar o técnicas como las autoafirmaciones pueden ayudar mucho a llevar estas situaciones con estabilidad emocional.

Fuente: https://www.goodtherapy.org

Las Adicciones. Para qué nos volvemos adictos y cómo cambiar esta dinámica.

Cada vez más, estamos entendiendo que los niños que fueron traumatizados/traumatizadas durante su infancia, se convierten en adultos que corren el riesgo de tener problemas de salud mental y física. Si eres un adulto que fue abusado o maltratado en la infancia, tus posibilidades de desarrollar enfermedades y de abusar de sustancias son mucho mayores que las de una persona que no fue maltratada. El trauma que no es tratado, afecta durante toda la vida adulta de muchas formas. Hay muchas personas que viven traumatizadas sin ser conscientes de ello.

El Dr. Gabor Maté, en su mirada a las causas de las adicciones, ha sugerido que la adicción (ya sea a las drogas, el alcohol, el sexo, las compras o el juego) es una búsqueda para abordar el “fantasma hambriento” dentro de nosotros que se siente no amado y desconectado. La adicción satisface la necesidad de superar el dolor que perdura por nuestro trauma de infancia.

Las personas que fueron maltratadas y/o abusadas en su infancia están emocionalmente desreguladas, algunas sufren de depresión (leve o grave) o puede ser que tengan ataques de rabia inesperados,… hay días que se levantan eufóricas y otros que se sienten muy tristes. Esto no proviene de fuera, es decir, no les ha ocurrido nada que haga que se sientan así. El problema es endógeno, viene de dentro, de su propio cuerpo, del trauma.

Se vuelven adictas al sexo, el juego, las compras, las drogas,… porque esto les “altera” emocionalmente, les hace sentirse mejor y más estables de forma temporal. El problema es que se vuelven como máquinas vivientes, que tienen que repetir una y otra vez proporcionarse a sí mismas eso a lo que se han vuelto adictas para poder “regularse”. Les genera dependencia, a veces hasta el punto de no poder llevar una vida normal. Mienten a los demás y se engañan a sí mismas. El trauma sólo se sana atravesando el dolor. Con las adicciones lo que se hace con el dolor es evitarlo.

¿Qué buscan las personas adictas?

Estos objetivos son los buscan cuando van una y otra vez a la fuente de la adicción:

  • Mantenerse a salvo: permite que la superviviente del trauma se sienta segura y protegida.
  • Calmar el dolor: los sucesos traumáticos dejan heridas emocionales, lo cual es doloroso de soportar. La adicción alivia este dolor por un breve periodo de tiempo.
  • Tener el control: los supervivientes del trauma quieren tener el control porque fue la impotencia de su situación la que causó el trauma en su infancia. La adicción les crea la fantasía de que tienen control sobre sus vidas.
  • Un chute de falsa autoestima: si el amor fue muy insuficiente en la infancia, se buscan medios sintéticos para evocarlo.
  • Sensación de empoderamiento que no es real: la adicción proporciona una breve auto-empoderamiento y una identificación que está muy alejada de la realidad.

El tema más importante con las adicciones es dejar de engañarse a una misma y de justificar un comportamiento que en el fondo, la adicta “sabe” que es perjudicial. Es muy doloroso verse a una misma como una adicta. Os invito a miraros a vosotras mismas con compasión. El trauma es muy doloroso y sobrevivir lo más importante hasta que podemos empezar a sanar.

Recuperación y sanación

  • Terapia EMDR: reprocesamiento de desensibilización del movimiento ocular.
  • Terapias que se centren en la gestión emocional, como la terapia Gestalt.
  • Mindfulness: el mindfulness se centra en la atención plena en el momento presente y en la experiencia sensorial. Es muy buena para los supervivientes, que tienden a estar mucho en sus cabezas con pensamientos obsesivos o en bucle.
  • Meditación: la meditación ayuda mucho a calmar los pensamientos y a respirar mejor, de una forma más natural. Ponte objetivos fáciles, que sean alcanzables. Si empiezas por tan sólo cinco minutos al día, empezarás a notar los efectos en tan sólo un par de meses.
  • Yoga: El yoga tiene efectos sobre el sistema nervioso. Esto es súper bueno para las supervivientes, que lo tienen alterado debido al estado permanente de alerta en el que tuvieron que vivir durante su infancia y que repiten como adultos de forma inconsciente, a pesar de que ya no hay ningún peligro ni amenaza que temer constantemente.
  • Compasión. Practica una mirada compasiva hacia ti misma. Al fin y al cabo sólo eras una niña que hizo lo que pudo para sobrevivir en un entorno muy hostil, donde recibía de forma continuada ataques. Tu(s) padre(s)/madre narcisista(s) tan sólo repite el abuso del que fueron objeto ellos mismos por parte de sus padres/cuidadores. Ten compasión hacia ti misma y hacia ellos. Dedica unos minutos al día frente al espejo para darte esa mirada compasiva. Cuando observes a esa crítica que llevas dentro y que te transmite mensajes negativos y autodestructivos, páralo. Es tu responsabilidad quererte y cuidarte.

El Estilo Asertivo genera situaciones de “Ganar-Ganar”. Intégralo en tu comunicación.

Si obtenemos lo que deseamos de una relación, como por ejemplo cariño, atención, conexión, ayuda, colaboración, entonces es más probable que permanezcamos. Del mismo modo, si la otra persona obtiene lo que quiere, es más probable que se quede allí también. Esta situación de ganar-ganar se establece a través de un estilo de comunicación conocido como Asertividad.

Si eres el superviviente de una familia narcisista/disfuncional, es más que probable que la asertividad sea algo desconocido para ti y que te sean más familiares los otros tres estilos de comunicación de los que hablaré en este artículo. Es posible cambiar esta dinámica, sólo requiere de un poco de esfuerzo y práctica. Te doy algunos consejos si quieres empezar a ser asertivo.

Hay cuatro estilos de comunicación principales: Agresivo, Evitativo, Pasivo-Agresivo y Asertivo.

  1. El Estilo Agresivo

El estilo agresivo es probablemente el más fácil de reconocer. Es contundente y amenazante, por ejemplo: “Si no haces esto, voy a (una amenaza)”. En el Estilo agresivo, “mis necesidades” son la prioridad principal , el mensajes es “quiero lo que quiero y lo quiero ahora”. La dificultad del estilo agresivo es que quizás funcione para algo concreto pero en conjunto empeora la relación con la persona sobre la que lo estamos ejerciendo. Es muy probable que el mensaje llegue, pero de una forma tan contundente, que la otra persona o bien lo cumple por miedo o bien reacciona también agresivamente, a lo que si contestamos, la agresividad escalará. Es un juego peligroso en el que “gana el más fuerte”. Se pueden causar muchos daños emocionales a uno mismo y a los demás con este estilo.

“Si no haces esto, voy a (una amenaza)”.”Quiero lo que quiero y lo quiero ahora”.

Muchos supervivientes que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales, hasta que empiezan a practicar el estilo de comunicación asertivo, pueden comunicarse de una forma muy agresiva. Muchas veces reaccionando a lo que ellos perciben como un ataque (y que muchas veces no lo es) y convirtiendo un conflicto puntual en una batalla campal.

  1. El Estilo Evitativo

El estilo evitativo es la otra cara. Para el estilo evitativo, “la relación” es la principal prioridad, por lo que es poco probable que las personas expresen una opinión, hagan una solicitud o digan que no por miedo a que la otra persona juzgue, les haga daño o las abandone. Por ejemplo: “No me importa. ¿Qué quieres hacer tú? “De nuevo, a corto plazo esto funciona, ya que las personas complacientes suelen agradar a los demás al principio. Si embargo, si hacemos esto durante demasiado tiempo es posible que acabemos resentidas por “aguantar” comportamientos a esa persona o no tener una voz propia y finalmente explotamos o tenemos que excluir a esa persona, con lo que nos acabamos llevando por delante la relación. Además, es posible que esto al principio guste pero también lo es que la otra persona se canse de ser siempre la que toma todas las decisiones o de poder hacer “lo que quiera con nosotras” y abandone la relación. Evitar los conflictos, que son parte de las relaciones, no es una buena estrategia a largo plazo ni saludable emocionalmente.

“Me da igual, yo sólo quiero estar contigo”. “No me importa, estoy bien”.

Éste es un estilo proclive a ser adoptado por muchas supervivientes también, ya que es sus familias narcisistas/disfuncionales de origen se les obligaba a ser “buenas”, con ello no se les dejaba poner límites o decir que no o eran severamente castigadas o abandonadas cuando intentaban hacerlo.

  1. El Estilo Pasivo-Agresivo

En el Estilo Pasivo-Agresivo la persona expresa la rabia de una forma indirecta. Incluye comportamientos como los de ser agresivo con otra persona que también está en la habitación pero no con la que es objeto de la rabia, dar golpes o tirar cosas, decir cosas amenazantes o agresivas pero con un tono dulce, ser sarcástico.

“Tienes un aliento fantástico por las mañanas”. “Me gustas incluso con tus 5 kilos de más”.

Esto es realmente una situación de Perder-Perder, ya que expresamos nuestra insatisfacción y rabia, pero lo hacemos de una manera confusa, nuestro lenguaje corporal y el tono no coinciden con nuestras palabras. No manifestamos lo que queremos de una forma clara y por eso el mensaje llega confuso, con lo que al final nadie se aclara. Es una forma poco sana e indirecta de expresar rabia.

Muchos supervivientes no son conscientes de su propia rabia, creen que no tienen y en realidad la expresan de forma pasivo-agresiva. También lo hacen porque en la infancia eran severamente castigados o abandonados cuando expresaban rabia, por lo que se acostumbraron a expresarla de esta manera hasta la edad adulta.

  1. El Estilo Asertivo

La asertividad es una comunicación clara y efectiva que expresa nuestras necesidades/preferencias en una situación de una manera que mantiene la línea de comunicación abierta para que podamos escuchar las necesidades/preferencias de la otra persona, así como también avanzar hacia una solución o compromiso conjuntos.

La asertividad es una habilidad de comunicación que requiere tiempo, paciencia y práctica. A menudo es frustrante para las personas que tienden a ser más agresivas porque no existe una gratificación instantánea. También puede ser aterradora e intimidante para las personas que son más pasivas porque les resulta difícil creer que otros se puedan preocupar por sus necesidades. Sin duda es la mejor forma de comunicarse y generar situaciones de Ganar-Ganar.

Sé que puede resultar un poco abrumador si eres la superviviente de una familia narcisista/disfuncional y en ella todos los conflictos se resolvían evitando, triangulando, o bien de una forma muy agresiva y/o violenta. Otra forma de resolver un conflicto es posible con el estilo asertivo.

Consejos para practicar la Asertividad en un Conflicto

  • Antes de hablar con la otra persona, respira profundo y mantén la calma. La rabia es la que te avisa de que hay un potencial peligro y que debes actuar. Comunicarte con la otra persona cuando estés sintiendo la rabia de forma intensa no es una buena idea. La asertividad requiere de estar tranquilo, tener las ideas claras y centrarse en el problema. Cuando sientas la rabia de forma intensa, espera un poco. El conflicto seguirá ahí unas horas después y tú estarás mucho más tranquilo.
  • Sé clara sobre lo que quieres de la otra persona. Si mientes o lo minimizas no servirá de gran cosa. Ten tu objetivo claro y, si es necesario, practica delante de un espejo antes de hablar con la persona.
  • Un gran marco para la asertividad es usar las declaraciones del tipo”Yo”, por ejemplo: “Me siento menospreciado cuando tú…”. “Lo que me gustaría es…”.“Siendo honesto me duele cuando…” . Las afirmaciones ponen el foco en ti para no elevar las emociones y la actitud defensiva de la otra persona, para que puedan responder más amablemente y no reaccionar frente a lo que podrían considerar un ataque por tu parte. Idealmente, hay que intentar no juzgar, no criticar, no insultar a la otra persona.
  • Ten una actitud abierta durante el diálogo. Si tú tienes objetivos en el conflicto, seguro que la otra persona también. Se trata de expresar tus necesidades y escuchar las de la otra persona de forma tal que ambas cedan un poco para obtener de la otra lo que quieren. Si no puedes conseguir todos tus objetivos, valora si lo que te ofrece la otra persona te parece suficiente. Si eres muy esctricta o muy rígida es probable que la otra persona haga lo mismo y entonces sea muy difícil llegar a un entendimiento que satisfaga a ambas partes.

Fuente: http://drbodden.com

Apodérate de tu rabia y gestiónala de una forma sana

La rabia es una emoción, ni más ni menos

La rabia, como todas las emociones, no es ni buena ni mala sino normal, saludable y esencial. La rabia es una salvaguardia biológica para garantizar nuestra supervivencia. Es la respuesta de nuestro cuerpo a las demandas, amenazas y presiones internas o externas. La rabia nos advierte que hay un problema o una amenaza potencial. Al mismo tiempo, nos da valor para enfrentarnos al problema o la amenaza al proporcionarnos la liberación de adrenalina.

El maltrato o los comentarios abusivos de otras personas no deben ser tolerados. Tenemos derecho a enfadarnos cuando alguien nos lastima o nos insulta. Es una amenaza para nuestro bienestar emocional. La rabia es la emoción que nos alerta de que algo está mal y nos lleva finalmente a la acción.

El problema con el que se encuentran muchos adultos de familias narcisistas/disfuncionales es que en su infancia, cuando mostraban rabia, o bien se les avergonzaba por ello, o bien esa rabia era aplastada de forma brutal y continuada en el tiempo. Por ello, la mayoría tienen conductas maladaptativas respecto a la rabia, que luego veremos.

Cuando empiezas un proceso terapéutico de sanación te apropias de tu rabia, dejando de condenarla o de no ser consciente de ella. No ignores tu propia rabia. Debes reconocerla como una señal de que hay un problema que debe resolverse. La rabia es un sistema de alarma interno que nos dice que algo está mal. Ignorarla es peligroso.

Comportamientos maladaptativos con respecto a la rabia

  1. Reprimir la rabia o volverla contra ti mismo

Esas dos acciones: la represión de la rabia y la retroflexión (volver la rabia que está proyectada hacia el exterior contra ti mismo) son mecanismos de defensa que utilizas para no apropiarte de tu propia rabia, utilizarla para protegerte y expresarla y ventilarla en un entorno seguro, sin hacerte daño ni a ti ni a los demás.Esos mecanismos de defensa te sirvieron para sobrevivir en el entorno hostil que fue tu infancia pero como adulto ese escenario ha cambiado y usarlos en lugar de apropiarte de tu rabia te perjudica más que te beneficia. Volver la rabia contra ti o ignorarla te desenergetiza y te convierte en impotente frente a situaciones adversas de la vida. Si no te permites sentir rabia, pierdes sus beneficios, que son muy importantes: motivación, fuerza, energía, poder y protección.

  1. Expresarla de forma pasivo-agresiva

Las formas pasivo-agresivas siguen siendo agrevivas. Si te expresas de forma pasivo-agresiva tu mensaje no quedará claro, serás igualmente percibida como agresiva y seguramente no servirá para resolver el conflicto de que se trate, ya que es una forma tóxica de ventilar la rabia, donde no te expresas para resolver sino para ventilar la rabia de una forma indirecta.

  1. Volcar la rabia en personas que son inocentes

Algunos supervivientes que no saben gestionar la rabia pero que no la ignoran ni la vuelven hacia ellos mismos lo que hacen con ella es volcarla en personas inocentes sobre las que pueden hacerlo porque están en una posición de superiorioridad frente a ellas, por ejemplo, se trata de hijos, empleados, también amigos o parejas que entre ambos hayan creado la fantasía de que el que vuelca la rabia está en una situación de superioridad frente al que es objeto de la rabia.

Estos supervivientes también pueden “vomitar” la rabia al azar, a personas a las que no conocen de nada, en situaciones como provocando una pelea en la calle o en un bar. Esto los convierte en repetidores del ciclo de abuso y en personas potencialmente violentas.

Esta situación de ser objeto de una rabia que no es merecida, que es injusta y que volcada de una forma continuada es maltrato y abuso, es la que muchos supervivientes sufrieron en la infancia cuando el sistema familiar (el narcisista con la connivencia de los demás miembros de la familia) les asignó el papel del chivo expiatorio. Muchos siguen repitiendo ese papel en sus relaciones adultas a través de la repetición-compulsión.

Formas sanas de procesar tu rabia

Aunque la rabia -y su primo aún más intenso, la ira- son beneficiosas para ti y facilitarán tu sanación, también son emociones difíciles de procesar de manera segura. Esto se vuelve muy evidente durante los primeros meses de tu sanación del abuso narcisista, en los que experimentarás una rabia potente, que puede llegar a descontrolarse si no eres muy consciente de ella y de cómo expresarla y ventilarla.

Es importante que entiendas que tu rabia tiene muchas facultades positivas y beneficiosas para ti y que has de reapropiarte de ella. Ahora bien, esto no te da carta blanca para enfadarte a diestro y siniestro con todas las personas a tu alrededor. Esto es contraproducente y te causará problemas en tu vida. Lo ideal es que expreses tu rabia y la ventiles de formas seguras y que con las personas practiques la asertividad.

Dicho de un modo muy sencillo, cuando tengas un conflicto con alguien, la guerrera que se despertará en ti es el que te avisa de que hay un peligro. A la que sacas para lidiar con el conflicto con otra persona es a la negociadora, que preserva la relación con esa persona (amiga, pareja, compañera de piso, jefa) por encima del conflicto que tengáis entre manos.

Lista no exhaustiva de formas sanas de expresar y procesar tu rabia

  • El ejercicio físico y el movimiento son beneficiosos de muchas maneras. También es un gran método para liberar la rabia. Apúntate a clases de boxeo o de kick boxing.
  • Hay muchas formas de expresión creativa, todas las cuales se pueden usar para canalizar la rabia (y otras emociones). Las posibilidades incluyen la danza, el arte (arteterapia), la escritura (empieza un diario) y la música. 
  • Puede parecer extraño o incómodo, pero acceder al hemisferio derecho del cerebro (el racional) es un método muy efectivo para procesar la rabia y el dolor. Las técnicas que pueden ayudarte a hacer esto incluyen la terapia EMDR, la meditación y el tapping.
  • Dos formas de ventilar tu rabia en casa de forma sana y segura son o bien darle golpes a un cojín o lanzar puñetazos al aire delante de un espejo.
  • Gritar es una forma súper buena de liberar rabia. Grita al tope de tu voz. Asegúrate de hacerlo en un lugar en el que no sea molesto para otras personas.
  • Únete a un grupo terapéutico en el que puedas expresar y ventilar tu rabia. También puedes hacerlo con una terapeuta que sepa del tema de la gestión de las emociones.

Aferrarse a la rabia es como agarrar un carbón caliente con la intención de tirárselo a otra persona, tú eres el que se quema.

Siddharta, fundador del budismo, 563-483 a. C.