¿Eres una Persona Paranoica? 8 Características de la Paranoia

En el lenguaje cotidiano, el término paranoia se refiere a alguien que  siente excesiva sospecha de los demás, sin justificación, y/ o que cree que otras personas están conspirando contra él/ella.

Leen demasiado entre líneas todo lo que dice la gente y critican rápidamente, pero no están abiertxs a la crítica.

El estado emocional general de una persona que es paranoica es negativo (estado de ánimo deprimido, ansiedad y baja autoestima).

Lxs supervivientes de familias disfuncionales son personas con tendencia a la paranioa. De forma neurótica tienen muchos pensamientos anticipatorios sobre lo que la gente les va a hacer o a decir. Creen de antemano que lxs otrxs les van a atacar, juzgar, criticar, humillar si son figuras de autoridad,… la mayoría de estos pensamientos son fantasías catastróficas que no llegan a ocurrir en la realidad y que impiden que lxs supervivientes pasen a la acción porque ya se han dicho a sí mismxs lo que va a ocurrir, teniendo un final horrible.

Lxs supervivientes son más tendentes a la paranoia (aunque está presente en sus vidas de un modo u otro, sobre todo cuando interactúan con personas a las que no conocen) cuando se encuentran en situaciones de estrés o ansiedad, cuando están en una situación conflictiva o de tensión con otrx o cuando se enfrentan a una situación nueva que supone un reto.

¿Eres una persona paranoica?

8 Características del Pensamiento Paranoico

  1. Sesgo de Confirmación

    Las personas paranoicas tienen algo en mente y buscan intensamente la confirmación de sus expectativas. No prestará atención a los argumentos racionales, excepto para encontrar en ellos algún La atención de una persona paranoica es intensa y extremadamente estrecha en su enfoque. Por ejemplo, una persona con baja autoestima es muy sensible a que otras personas lxs ignoren. Monitorean constantemente en busca de indicios de que no gustan a los demás.

  2. Sesgo de Atención

    La atención de una persona paranoica es intensa y extremadamente estrecha en su enfoque. Por ejemplo, una persona con baja autoestima es muy sensible a que otras personas lxs ignoren. Monitorean constantemente en busca de indicios de que no gustan a los demás.

  3. Trastornos del Razonamiento

    Una vez que una persona paranoica acepta una creencia basada en alguna evidencia, es reacia a renunciar a ella. Al escuchar nuevas pruebas, es menos probable que revise sus juicios originales sobre la posibilidad de explicaciones alternativas.

  4. Realidad Distorsionada

    Una persona paranoica tiene una visión parcial sobre el mundo real. Sus procesos de pensamiento van de la creencia a la evidencia. Generalmente, escucha y observa sólo las pistas específicas que le interesan, que se relacionan con creencias sospechosas. Por ejemplo, en una conversación con un compañero de trabajo que ha ido a hablar con el jefe y que la persona paranoica cree que ha sido para criticarle, pasa por alto los matices y la verdadera intención del/de la compañerx , que en realidad el/la compañerx criticaba la dinámica de trabajo de todo su departamento para intentar mejorarla, ya que no lee entre líneas y sólo se centra en lo que quiere ver.

  5. Delirio Persecutorio

    Las personas paranoicas explican los acontecimientos de su vida culpando a los demás. Explican los eventos negativos (por ejemplo, perder un trabajo) atribuyéndolos a las intenciones maliciosas de los demás (por ejemplo, lxs jefxs me tenían manía) en lugar de analizar qué han hecho ellas que les ha llevado a esa situación (por ejemplo, me despidieron porque contesté mal a un cliente).

    La otra cara del engaño persecutorio es la grandiosidad, que sirve para defenderse de las ansiedades y las vulnerabilidades. En un intento de lidiar con la baja autoestima y el temor a que nadie lxs quiera, se convencen a sí mismxs de que lxs quiere todo el mundo.

  6. La Proyección Paranoica

    La proyección es la sustitución de una amenaza o tensión interna que nos negamos a nosotrxs mismxs por una externa, la proyectamos fuera para no tener que lidiar con ella porque no sabemos cómo hacerlo, no tenemos los recursos personales para gestionarlo. Por ejemplo, “Le odio” se convierte en “Me odia” o “Me gusta estar con él/ella” se convierte en “Le gusta estar conmigo”. Este mecanismo mental es fundamental en el pensamiento paranoico. Por ejemplo, una persona paranoica que ha cometido un pequeño error en el trabajo buscará pistas de desaprobación (o aversión) en el comportamiento de su superior. Cuando encuentra ese signo, la anticipación parcial se convierte en una convicción de desaprobación. O sea “Cree que no valgo, que lo hago mal, me va a despedir” cuando en realidad la lucha que hay dentro es “creo que no valgo, lo hago mal, merezco que me despidan”.

  7. Ideas Sobrevaloradas

    Una idea sobrevalorada es una idea simple que se asemeja a un engaño y, a menudo, guía el comportamiento específico. Un ejemplo son las supersticiones, como por ejemplo, golpear la madera para protegerse contra la desgracia o pensar que si te cruzas con un gato negro, vas a tener mala suerte. Un aspecto de la superstición es la idea del pensamiento mágico: que tienes el control sobre todo. El control es en realidad una fantasía. Nadie puede controlar nada. Aprender eso y fluir con la vida es fundamental para la sanación de un(a) superviviente. Lo más importante es lo que tú piensas y sientes a nivel interno. Es decir, que si tú piensas que estás “gafadx” por el gato negro o cualquier otra cosa, atraerás eso hacia fuera. Si tú crees que eres afortunadx y una persona con suerte, lo mismo, eso es lo que se reflejará en el exterior, lo que te traerá el Universo.

  8. Darle un Sentido Erróneo a las Cosas

La presión para justificar las acciones propias refleja la operación de “un sistema de intérprete” en el cerebro del hemisferio izquierdo (analítico). El intérprete (el “yo”) está motivado para generar explicaciones e hipótesis independientemente de las circunstancias. En otras palabras, el cerebro sólo percibe lo que desea. ¡Deséate lo mejor!

Fuente: https://www.psychologytoday.com

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El rol del Chivo Expiatorio u Oveja Negra. Porqué te ha caído a ti y cómo salir de él.

El problema inherente de las Familias Disfuncionales

Aclaración: casi todas las familias son disfuncionales en mayor o menor grado. En este post y los del resto del blog, cuando hablo de “familia disfuncional” me refiero a una familia en la que al menos uno de los padres tiene un trastorno mental, diagnosticado o no.

Las familias disfuncionales por definición tienen una visión pobre de sus propios comportamientos y problemas y harán casi cualquier cosa para proyectar “lo normal”. En realidad, estas familias están frecuentemente paralizadas por sus miedos, adicciones, desórdenes mentales e inseguridades mal gestionadas.

En esta versión distorsionada de la vida familiar a lo “Alicia en el país de las maravillas”, los padres/madres disfuncionales a menudo evitan los problemas obvios y muy reales dentro de ellas y eligen a un(a) niño/a  para desempeñar el rol del chivo expiatorio, sobre el cual se vuelcan todos los fallos, problemas y disfunciones familiares.

Este papel del chivo expiatorio es asignado por la familia a menudo temprano en la vida y forzado por la presión puesta sobre lxs otrxs hermanxs para que lo acepten.

Otro aspecto del síndrome de oveja negra / chivo expiatorio es que los chivos expiatorios generalmente perpetúan este rol en las familias que ellos mismos/ellas mismas fundan, más allá de su familia de origen porque es un comportamiento aprendido.

La proyección de la culpa y lo que “está mal” en el Chivo Expiatorio por la Familia Disfuncional

Un(a) niño/a naturalmente sensible o empático/a que crece en el hogar con padres y otras personas que no pueden estar “equivocadxs”, que culpan al niño/la niña por las cosas que ellos mismos han hecho o que se niegan a asumir la responsabilidad de su propia vida interior y comportamiento, el(la) niño/a comienza a empatizar para después echarse a la espalda y finalmente identificarse con todos los temas no resueltos flotando en esta casa.

Lxs niñxs sensibles y empáticxs -sin que se les haya enseñado cómo usar la empatía- pueden ser utilizados por la familia, ya sea intencionalmente o no, como portadorxs de los “pecados” de la familia. Los niños buscan de forma natural espejos que los definan, ya que se están forjando una identidad. Si el único espejo es uno que define al niño/la niña como el culpable o el responsable, un(a) niño/a sensible, que anhela la conexión, comenzará a definirse a sí mismx acorde a eso que le dicen que es, sobre lo que la familia proyecta, y que no es real.

A medida que esx niñx crezca, se encontrará con más mundo, pero vendrá de la misma dinámica establecida en el hogar. ¿Por qué? Porque él/ella se ha identificado con esta forma de interactuar. Él/Ella es el/la culpable. El/la que constantemente debe asumir la responsabilidad de los demás, las emociones y los “pecados”, porque esto es exactamente lo que hace. Se preocupa mucho por los demás, como una parte natural de su autenticidad, pero este cuidado se ha contorsionado, por esta identidad definida, en llevar a cuestas, cargar, “aguatar” el peso.

Entonces, estx niñx, cuyo don es el de la empatía, se vuelve en su contra. No utilizará su empatía como reconocimiento de lo que otros sienten y la capacidad de reflejar eso (lo que se conoce como mirroring, hacer de espejo) para que luego puedan usar esa información para su propio crecimiento. Usará su don de empatía para llevar la carga de la culpa, y de sentirse responsable sobre cómo se sienten los demás. Y al hacerlo, de alguna manera se probará a sí mismx que no es la mala persona que siente que es. Él/ella siente esta sensación de incorrección como si realmente lx definiese. Él/ella  oficialmente el chivo expiatorio, porque se ha lleva consigo los “pecados” de los demás.

Pero en verdad, bajo esta máscara y traje, es una persona genuina, que está dotada con una herramienta poderosa. Si quieres romper con la identidad del chivo expiatorio, tendrás que conocer a esta auténtica persona dentro de ti. Este proceso comienza reconociendo y comenzando a honrar tus emociones y tu parte más egoísta y narcisista, porque te llevan a la verdad de que estás haciendo muchas cosas que no son genuinas sino que crees que “tienes el deber” de hacerlas para así sentirte digno/digna de amor.

Cómo son los Chivos Expiatorios

Lxs niñxs que crecen como chivos expiatorios en una familia pueden desarrollar problemas de confianza, resentimiento y baja autoestima.  Se culpan a sí mismxs por cómo lxs tratan y buscan encontrar razones lógicas que justifiquen su maltrato. Tienden a sentirse inútiles, fexs, estúpidxs y/o incompetentes. Pueden tener dificultades académicas y evitar situaciones u oportunidades competitivas. Suelen intentar guardar un bajo perfil. Se pelean con los demás con ira explosiva. Son pesimistas y guardan resentimiento en las relaciones personales. Creen que se les debe algo porque ellxs mismxs tratan de generar esa deuda, consciente o inconscientemente, cargando con los problemas de los demás. Algunxs pueden tratar de demostrar su valía convirtiéndose en “conseguidorxs de metas”, a menudo en detrimento de sus propias aspiraciones e intereses en la vida.

A menudo buscan la validación que nunca tuvieron fuera del hogar, por lo que pueden ser vulnerables a los grupos depredadores y las personas que buscan aprovecharse, como los cultos religiosos, las bandas criminales, las organizaciones terroristas  y los depredadores emocionales y/o sexuales a menudo lxs atraen al ofrecer gratis y muy rápido esa validación que el chivo expiatorio tanto anhela. Eso es precisamente lo que ocurre, en un contexto romántico, con el bombardeo de amor o love bombing, donde el/la narcisista (depredador) “baña” al chivo expiatorio de falsa validación. Es por esto que el vínculo que se crea entre ellxs es tan poderoso para el chivo expiatorio. Porque su niño/niña interior por fin tiene el amor incondicional que tanto anheló y no obtuvo en su infancia.

Qué No hacer si eres el Chivo Expiatorio

  • No te culpes ni pienses que hiciste algo para merecer la forma en que te trataron. Muy probablemente, tus padres también tienen un trauma y han repetido lo que les hicieron a ellos.
  • No aceptes el rol del chivo expiatorio como algo normal en tu vida ni le des bola a la gente que te trata como tal.
  • No persigas a alguien que está siendo el chivo expiatorio. Eso es participar en el abuso.
  • No lo ignores cuando alguien más está siendo el chivo expiatorio. Eso es tolerar el abuso.
  • No intentes justificar tu valía convirtiéndote en un(a) triunfador(a). No trabajes más duro para ganarte el amor de un padre, un miembro de la familia, un(a) amigx o una pareja. El amor verdadero es un regalo gratis. No requiere que las personas hagan esfuerzos sobrehumanos, tengan que probar su valía con lo que hacen o “pasen por el aro” de todo lo que se les hace.
  • No confíes inmediatamente en las personas u organizaciones de cualquier tipo que te ofrecen validación. Guarda tu confianza para las personas que te traten bien y que no tienen una agenda oculta propia. Identifica si hay una aceptación radical e inmediata de esa persona u organización. Si la hay, es una bandera roja.
  • No pierdas tu tiempo y energía tratando de cambiar la opinión de otra persona sobre ti. Es doloroso admitirlo, pero la verdad es que casi no tienes poder ni control sobre los pensamientos, palabras y acciones de otra persona.
  • No tomes represalias ni trates de lastimar a una persona o personas que te trata(n) como el chivo expiatorio. Intenta, lo mejor que puedas, desvincularte de ella(s). Entrar en una lucha de quién es el más fuerte, en una guerra emocional, sólo te hará engancharte a emociones y sentimientos displacenteros y te descentrará de ti misma/mismo. No tienes que demostrar nada. Sólo aléjate de un comportamiento que es tóxico y dañino para ti.

Qué Hacer si eres el Chivo Expiatorio

  • Termina la conversación y retírate de la habitación y de la casa si es posible cada vez que alguien te trate mal.
  • Llame a la policía si alguien te lastima físicamente, te amenaza o te intimida.
  • Trata de basar tu propia opinión sobre ti mismx en función de tus méritos, tus fortalezas y debilidades únicas, y no en las emociones y opiniones de los demás.
  • Defiende lo que es correcto cuando veas una injusticia. Dilo una vez y luego no lo repitas ni discutas al respecto. Acepta estar en desacuerdo si es necesario. Sólo decirlo una vez a veces puede ayudar.
  • Obtén apoyo. Busca amistades y relaciones validadoras y saludables donde la gente te valore y saque lo mejor de ti.
  • Si te encuentras en una situación de empleo, ejerce tu autoridad como empleadx haciendo las tareas que se te encomiendan pero también pon límites si se cometen abusos. Exprésate de forma asertiva. Si el comportamiento no cambia, busca otro puesto de trabajo.
  • Si recibes un tratamiento no equitativo, rechaza amablemente el favor y solicita un trato igualitario.

Cualidades y Potencialidades del Chivo Expiatorio

  • Resiliencia
  • Independencia
  • Inteligencia
  • Empatía
  • Un fuerte sentido del Yo
  • Espíritu Crítico
  • Fuerza

8 Mitos sobre el Abuso Infantil

Mito 1: El abuso infantil es poco frecuente

La contradependencia

¿Qué es la contradependencia?

La codependencia, el hábito de conseguir autoestima complaciendo a los demás, es algo que la mayoría de la gente conoce hoy en día.

Pero se sabe menos de lo contrario, llamado contradependencia, puede ser un gran problema y, a menudo, está relacionado con la codependencia.

De hecho, a veces una persona cambia de un extremo a otro en una relación, volviéndose contradependiente, después de meses o años de codependencia. También es posible que una persona tenga ambas a la vez, por ejemplo, siendo codependiente con las mujeres y contradependiente con los hombres.

Entonces, ¿qué es la contradependencia? En muchos sentidos, es realmente una palabra elegante que quiere decir “miedo a la intimidad”. Las personas contradependientes tienen miedo de depender de alguien o necesitar a alguien, en el fondo de lo cual es una incapacidad para confiar. Si hubiera un mantra que tienen todos los/las contradependientes, probablemente sería “No necesito a nadie”.

Señales de contradependencia

Los/las contradependientes a menudo pueden parecer vibrantes, de tipo “vida de la fiesta”, o ser de los que tienen muchos amigos/amigas y relaciones. La diferencia es que esas relaciones no serán profundas y confiables, y pueden no durar.

Uno de los principales signos de contradependencia es la incapacidad de tener relaciones auténticas y conectadas. Esto involucra:

  • Parecen buenos para relacionarse pero luego tienen un ‘punto’ o ‘pared’ donde se detiene
  • Sentirse “atrapado”/”atrapada” en las relaciones
  • Alejar a las personas o enfriarse sin previo aviso
  • Miedo al abandono o al rechazo (así que abandonan o rechazan primero)
  • Tendencia a tener una relación corta después de otra
  • Tendencia a salir con los necesitados ‘por encima de los dadores’ (codependientes)
  • Pueden tener diferentes personalidades para diferentes personas (para evitar ser “vista”)
  • Siempre están ‘ocupados’ (pueden trabajar demasiado o tener demasiados pasatiempos para evitar la intimidad)
  • Ansiedad y miedo que surgen si las relaciones se vuelven demasiado profundas
  • Pueden hacer que todo contacto se reduzca a algo sexual (para evitar temas emocionales como la ternura)
  • Pueden salir con personas con las que no son un buen match (para que no enamorarse) y mantener a las personas con las que se relaciona bien únicamente como amigos/amigas
  • En lugar de pedir apoyo en una relación, son personas propensas a quejarse y enfurruñarse.

Debido a que una contradependiente busca evitar que alguien se acerque lo suficiente como para estar tentada a depender, la comunicación es fría por la falta de confianza, que se manifiesta de la siguiente manera:

  • alejarse o evitar un conflicto, o necesita “tener la razón”
  • No confían en los motivos de los demás, sino que a menudo intentan averiguar intenciones ocultas
  • Una sensación constante de que los demás siempre les fallan
  • Rara vez pide ayuda a otras personas

Luego está el mundo interno de un contradependiente. Con una infancia en la que fueron continuamente abandonados y/o traicionados, los contradependientes suelen tener una mente tumultuosa, que incluye:

  • Ser demasiado sensibles a las críticas de los demás, incluso cuando a menudo ellos critican
  • Muy duros consigo mismos, odian cometer errores
  • Intensa autocrítica
  • No se relajan con facilidad
  • Pueden experimentar vergüenza si sienten que necesitan
  • Ven la vulnerabilidad como debilidad
  • Sufren secretamente sentimientos de soledad y vacío
  • Podría tener dificultades para recordar su infancia

¿Qué piensan las contradependientes?

¿Cómo suenan los pensamientos de una contradependiente? Los siguientes son los tipos de pensamiento que produce la contradependencia:

“No necesito a nadie”

“No dejes que se acerquen demasiado, solo te decepcionarán”

“Prefiero ser exitosa que tener una relación, de todos modos”

“El amor está sobrevalorado, no lo necesito”

“La gente solo toma y toma de mí y me deja agotada, no vale la pena”

“De todos modos soy demasiado bueno para él/ella”

“No bajes la guardia o te harán daño”

“Él/ella nunca podría manejarme”

“Nadie puede entenderme, no son lo suficientemente inteligentes”

La conexión entre la codependencia y la contradependencia

Debido a que la codependencia y la contradependencia giran en torno a la necesidad de otros, ya sea que eso sea deseable o que se evite, no es raro que las personas en una relación ‘basada en la dependencia’ cambien roles. 

¿Por qué eres contradependiente?

La contradependencia a menudo se desarrolla como un adulto a partir del resultado de los acontecimientos en tu infancia.

Esto podría ser un trauma infantil. Puede haber sucedido algo que haya inculcado en ti la creencia de que no se puede confiar en los demás y que es peligroso necesitarlos. Esto podría haber sido un abandono por parte de un padre/una madre, una persona cercana a ti que se murió, el abuso o una tragedia que sucedió en tu familia.

Pero la contradependencia también podría surgir del tipo de crianza que recibiste de tu padre/madre/cuidadores durante tu infancia. Llamado ‘apego’, la conexión que una niña forma con su cuidador(es) durante los primeros años de vida es muy importante, ya que determina cómo se relacionarán con el mundo y con los demás en el futuro.

La “teoría del apego”, desarrollada por John Bowlby, ve un apego sano donde los padres son sensibles a las necesidades de sus hijos, lo que significa que es probable que el niño crezca y pueda manejar sus emociones, tener confianza en sí mismo y manejar bien las relaciones.

Pero si su padre/madre/cuidadores su figura no estaban emocionalmente disponibles, no podía confiar en ellos o no respondían a sus necesidades, la empujaba a ser más independiente de lo que una niña debería ser, o incluso era peligroso para ti, te sometían a abusos emocionales y/o físicos y/o sexuales, entonces estas personas desarrollarán lo que se conoce como “apego evitativo”, “apego ansioso” o “apego desorganizado”, los otros tres tipos de apego disfuncional que hay.

Aunque un niño necesita una figura parental, en tal situación reprimirá su confianza en el cuidador(a) y no recurrirá a los padres cuando esté molesto, sufriendo o necesitando consuelo. En otras palabras, decidiste a una edad muy temprana de forma inconsciente que era demasiado peligroso confiar en tu cuidador y te entrenaste para no apegarte a ellos para sobrevivir.

De niña ésta fue una táctica de supervivencia que te ayudó a evitar el rechazo o el castigo injustificados. El problema es cuando continúas usando esta táctica de supervivencia como adulto, no permitiendo ninguna dependencia de los demás para mantenerte “segura”. En realidad lo que hay debajo de esa “seguridad” es dolor y vacío.

Esto se traduce en convertirse en un adulto que no confía en los demás para ser para ellos, piensa que puede cuidarse por completo sin ayuda, y que en secreto podría estar muy solo.

Esta es la razón por la cual una definición que se le da a la contradependencia en los círculos de la psicología es ‘el rechazo del apego’.

La interdependencia

 Entonces, ¿a qué debería aspirar en lugar de la contradependencia?

Una persona sana no necesita a otras personas todo el tiempo o no las necesita nunca. Por el contrario, entienden lo que se llama interdependencia.

La interdependencia se da cuando reconocemos que podemos cuidarnos y deseamos estar a cargo de nuestras vidas, pero nos permitimos estar conectados con otros y confiar en ellos para algunas cosas.

Cuando somos interdependientes, podemos permitirnos necesitar cosas de otros al mismo tiempo que sabemos que si no pueden proporcionar lo que esperamos, estaremos bien por nosotras mismas. Por lo tanto, no se trata de depender de los demás por necesidad, o no depender de los demás debido al miedo, sino de depender de los demás de vez en cuando a medida que compartimos su vida o sus intereses y nos hace la vida más fácil y más feliz.

¿Qué hago si creo que soy un(a) contradependiente?

Es recomendable hacer terapia para empezar a confiar. Muchas personas que tienen problemas para crear vínculos profundos por falta de confianza o por miedo a depender, forman el primer vínculo de confianza con su terapeuta, en un entorno seguro, y esto les da la base para después crear vínculos de confianza en su vida. También puede ser de mucha ayuda un animal, ya que son seres que proporcionan el amor incondicional que una persona necesita para empezar a volver a confiar.

Fuente: https://www.harleytherapy.co.uk

La Familia Disfuncional

¿Qué es una familia disfuncional?

Una familia disfuncional es aquélla donde una dinámica sana y normal en la familia se ve obstaculizada por conductas negativas como el abuso, la negación, el descuido o la falta de apoyo emocional. Normalmente esto ocurre porque uno a ambos padres tienen una enfermedad mental, diagnosticada o no.

En las familias disfuncionales (entre ellas está la familia narcisista) la relación entre el padre/la madre y el niño/la niña es tensa y antinatural; el padre, la madre o ambos constantemente descuidan o abusan un niño/niña o varios y los otros miembros de la familia se acomodan a este comportamiento.

Comprender las relaciones familiares disfuncionales

Idealmente, los niños deberían crecer en un ambiente que los ayude a sentirse queridos y valiosos.

Deben tener la libertad de expresar sus pensamientos y deseos, y su padre/madre debe cumplirlos si cree que son apropiados y realistas. Dichas niñas crecen y se vuelven emocionalmente sanas y pasan a tener relaciones saludables.

Sin embargo, cuando los niños crecen en un ambiente donde sus necesidades son limitadas o son constantemente criticados y abusados:

  • tienen baja autoestima y una autoimagen pobre.
  • no reconocen sus necesidades y cuando sí lo hacen, les suele parecer que sus necesidades no son importantes o que no es correcto o adecuado expresarlas.
  • el único marco de referencia que tienen en su infancia es su propia familia, por lo que creen que todo el abuso que sufre en ella es “lo normal”, lo que ocurre en todas las familias.

Características de las familias disfuncionales

  1. Control: uno o ambos padres dominan y toman decisiones en nombre de sus hijas, incluso cuando es innecesario. Tienen un miedo subyacente a ser inútiles para sus hijas. Este miedo los hace sentir abandonados cuando sus hijas se vuelven independientes. Las hijas de padres controladores se vuelven resentidas, y se sienten inadecuados e impotentes, arrastrando estos sentimientos hasta su edad adulta. Muchas tienen problemas para tomar decisiones y dudan demasiado de sí mismas, de sus capacidades y de lo que quieren.
  2. Abuso: el abuso, siendo éste emocional y/o psicológico y/o físico y/o sexual, suele estar presente. También la negación severa. Por lo general, el abuso es ejercido de los padres a uno o varios niños o uno de los cónyuges en el otro. Los niños se vuelven inseguros, sienten falta de protección y aceptan la violencia y /o el abuso y/o la negación como parte de la vida.
  3. Violencia: la violencia puede ser física y/o verbal. Uno de los padres pega, empuja, zarandea, golpea al otro de forma habitual o a una o varias de las hijas. En el caso de la violencia verbal, son frecuentes los insultos, los gritos, las amenazas.
  4. Imprevisibilidad y miedo: en la familia hay mucho miedo sentido por uno o ambos padres. Este miedo lo trasladan a los niños de forma consciente o inconsciente a través de su acciones. Se comportan de una forma caótica o amedrentadora, suelen ser tiranos y muy rígidos con las normas.
  5. Mala comunicación: hay una falta de comunicación abierta y honesta. El mínimo de comunicación que hay se utiliza para quedar por encima unos de los otros, hacer daño o desahogarse algún miembro. Esto hace que la familia se convierta en una jaula de grillos donde hay malentendidos, diferencias y desconfianza.
  6. Falta de apoyo emocional: en una familia disfuncional, uno o ambos padres no brindan el apoyo emocional necesario a sus hijas. Las niñas terminan pasando su infancia en aislamiento y soledad y se convierten en adultos emocionalmente vulnerables, blancos fáciles para personas que se parecen a sus padres, perpetuando así el trauma original.
  7. Perfeccionismo: uno o ambos padres tienen expectativas poco realistas sobre sus hijos. Pretenden que los niños se adapten a lo que ellos esperan de una forma muy exigente y hasta inhumana. Las expectativas que tienen con respecto a los hijos depende del rol o roles que se les ha otorgado en la familia. Así, puede ir desde sacar la nota más alta en todos los exámenes que haga hasta que “no pida”, “no hable”, “no se mueva” para “no molestar”. Esta actitud hace que el niño esté permanentemente estresado, y lleva esa bsesión por la perfección hasta su edad adulta .
  8. Posesión llevada al extremo: algunos padres son demasiado posesivos con sus hijas; las tratan como si realmente fuesen posesiones suyas y les dan el mensaje de que tienen que hacer y comportarse tal y como ellos quieren, se les da el mensaje de que “deben algo”. Controlan todas las relaciones de la hija, dificultan sus relaciones sociales o sentimentales. Pueden llegar a monopolizarlas o aislarlas. También pueden ponerse en el medio de todas las parejas de sus hijas, teniendo celos de una forma inapropiada. Esto hace que sus hijas desarrollen pocas habilidades sociales y que lleguen a sentir de forma tóxica que son infieles cuando entablan relaciones sentimentales. No permiten que el niño se mezcle con nadie. No les gusta si el niño habla con alguien. Tal posesión puede privar al niño de habilidades sociales.

¿Cómo superar los efectos de haber crecido en una familia disfuncional?

La vida no es fácil para el superviviente de una familia disfuncional. Los que no hacen terapia están abocados a crear ellos mismos otra familia disfuncional, ya que se trata de algo que, si no lo trabajas personalmente, lo repites. Si quieres cambiar tu vida, todo lo que necesitas es esfuerzo y mucha paciencia.

1. Obtén ayuda. Lo más común en las familias disfuncionales es que las niñas comienzan a cuestionar sus habilidades e intuiciones. Crecen con bajos niveles de confianza y una mala salud emocional. Busca a personas con las que puedas tener vínculos seguros, una red de apoyo fuerte es fundamental para tu recuperación.

2. Exprésate. Busca una terapeuta en la que puedas confiar y ábrete, cuenta tu historia, expresa tus sentimientos y emociones, siéntete libre para ser quien eres que te acepten así. Muchos niños de estas familias disfuncionales han estado muy catastrados en su expresión. Una terapeuta puede validarte ahora como adulto, haciendo la tarea que tus padres no supieron hacer.

3. Acepta. Aceptar es un proceso largo y es emocional, no psicológico. No lo fuerces, simplemente llegará cuando tenga que hacerlo. Aceptar a tus padres tal y como son y agradecer lo que te han dado (ya que ellos también vienen de familias disfuncionales y también fueron abusados por sus padres) te dará paz y serenidad. Soltarás las resistencias (conscientes o inconscientes que hay en tu vida.

4. Confía en ti mismo, en los demás y en la vida. Cuando creces en un entorno en el que tus padres no confían el uno en el otro, ni en ti y tus hermanos, ni a su vez tus hermanos o tú en nadie, resulta difícil confiar en los demás. Genera u vínculo de confianza con buenos amigos y parientes de la familia que tengan dinámicas más sanas. No tienes que seguir a nadie a ciegas. Una vez que empieces a creer en las personas, lograrás un equilibrio entre la confianza ciega y la absoluta desconfianza.

Fuente: http://www.momjunction.com

Cómo “romper” con tu Padre/Madre Narcisista

A veces querer a un(a) narcisista significa hacerlo a una distancia segura, incluso si el/la narcisista en cuestión es tu padre o tu madre.

Darte cuenta y aceptar que tienes uno o más padres/madres narcisistas es un camino largo e intensamente doloroso. Eso se debe a que los niños/las niñas, incluso los adultos, siguen deseando amor y aprobación, a menudo en contra de toda razón de que tus padres/madres no te han podido ni podrán nunca proporcionarte ese amor.

En última instancia, tener un contacto cero o bajo con un(a) padre/madre narcisista puede ser una opción saludable y liberadora.

Crear distancia con tus padres/madres significa renunciar a la ilusión de que algún día cambiarán y liberando la sensación de responsabilidad por ellos/ellas que pueden haber inculcado en ti.

Lo que es más importante que iniciar un receso es aprender a ser asertivo/asertiva y poner límites cuando los padres/las madres son inapropiados, controladoras, invasivos o abusivas.

Tener una relación con un(a) narcisista es muy difícil, porque tienen poca o ninguna empatía por los demás. Un(a) padre/madre narcisista pisará a toda su familia, incluso sus hijos/hijas, para satisfacer sus propias necesidades.

Salir de la sombra de un padre/una madre narcisista puede ser difícil, pero a menudo increíblemente necesario en la edad adulta.

Consejos para destruir los ciclos negativos de comunicación con tu padre/madre narcisista

  1. Reconoce que tu salud y bienestar deben ser lo primero

Es más que probable que, tal y como era la dinámica familiar, hayas intentado complacer a tus padres/madres narcisistas mucho, de hecho demasiado, hasta el punto de no reconocer ni pensar que tienes derecho a tus propias necesidades y deseos.

Como adulto, es hora de que te reapropies de tus deseos y necesidades y los pongas como prioritarios. Si priorizas los deseos y necesidades de otras personas (amigos/amigas, parejas, jefes/jefas) tendrás relaciones disfuncionales, repitiendo las dinámicas de tu familia narcisista. Esto no quieres decir que no tengas en cuenta a los demás y que no cuides el vínculo que tienes con las personas que son importantes en tu vida. Se trata de priorizarte a ti misma/mismo teniendo en cuenta a la otra persona y negociar. Negociar incluye poner límites y decir que no.

  1. Aprende a despegarte y poner límites

Para desvincularte de verdad y forjar una identidad fuera de la sombra de sus padres, tendrás que aprender a desapegarte, lo que esencialmente significa dejar de ser reactivo/reactiva, compartir sólo cierta información o poner límites a exigencias como Whatsapps diarios. En definitiva, dejar de ser un niño adulto/una niña adulta y empoderarte.

Si esta estrategia no funciona y el padre/la madre narcisista sigue acosándote, interrogándote, riéndose de ti, desvalorizándote, invalidándote, quizás sea hora de considerar tener contacto cero. Se trata de una decisión muy difícil y el proceso puede llevar algo de tiempo.

  1. Trata de no ser conflictivo/conflictiva, pero establece límites claros

Los/las narcisistas no se hacen responsables de sus comportamientos y generalmente no son capaces de tener empatía, por lo que una confrontación es una trampa para más dolor, desilusión y angustia.

Aún así, necesitas comunicar tu necesidad de espacio. Poséelo como algo que necesitas, expón tu posición sin reproches ni acusaciones, y luego apégate a él con límites sólidos.

Es importante trabajar en ti mismo/misma durante este tiempo. Estás tomando la mejor decisión posible para ti y tu salud mental para seguir adelante. Tienes derecho a ello.

  1. Acepta que tu padre/madre narcisista (o codependiente) puede hacerte muy difícil iniciar un descanso

Tenga en cuenta que hay una gran probabilidad de que tus padres/madres no respeten tu deseo por un tiempo. Eso es porque los narcisistas suelen ver a sus hijos/hijas como extensiones de ellos mismos/ellas mismas en lugar de personas con sus propias necesidades.

Es posible que intenten castigarte, boicotearte o chantajearte por tu decisión. Una vez que hayas establecido tus límites, no los muevas. No sucumbas a regaños, amenazas, inculpaciones ni a ninguna otra forma de manipulación.

Establecer límites es la consecuencia de la autoestima. Este proceso lleva tiempo e incluye la capacidad de identificar y creer que tienes derecho a tus sentimientos y necesidades, y aprender a afirmarlos.

  1. No te culpes por el estado de la relación

Los hijos/hijas de padres/madres narcisistas suelen tener una larga historia de autoculpación, sentir el miedo como la emoción más presente en sus vidas y tener la sensación de que son defectuosos/defectuosas. Esto es porque sus familias narcisistas fueron muy manipulados/manipuladas para sentirse así, han interiorizado estos sentimientos y ya como adultos los siguen repitiendo hasta que empiezan terapia.

Los padres/madres narcisistas son muy buenos para arremeter o llorar cuando sus hijos/hijas expresan necesidades propias, entrenándoles para que se señalen a sí mismos cada vez que se sienten heridos, solas o enfadados por el abuso. A su vez, los hijos/las hijas crecen pensando:

“Soy demasiado demandante, muy sensible, extremadamente egoísta”

Ahora que eres un adulto, es fundamental que te liberes de la culpa y reconozcas que es el comportamiento de tu familia narcisista fue muy tóxico y dañino para ti en tu infancia. Entonces no podías hacer nada, eras completamente dependiente de tus padres. Ahora tienes el poder de crear un nuevo vínculo más sano para ti y al que tienes derecho.

Si sigues dejando que tu padre/madre narcisista te controle, manipule, culpe, ridiculice… es como tener una puerta abierta a que otras personas que se parecen a él/ella, lo hagan también. Si empiezas a poner límites a tus padres, te resultará más fácil hacerlo con otras personas en tu vida. Ése será el comienzo de un cambio para no seguir atrapado/atrapada emocionalmente en una infancia abusiva que no te merecías.

Fuente: https://www.huffingtonpost.com

La Impotencia.

Qué es la Impotencia

Piensa en una estación o un aeropuerto. Cuando un tren o un avión se cancela inesperadamente, a menudo produce reacciones extremas en los pasajeros: ¿por qué? Es porque no tienen poder sobre su situación y lo saben. No hay absolutamente nada que puedan hacer. No tienen otra forma de llegar a su destino, están en manos de otros/otras y no tienen control sobre su situación actual. Están impotentes.

Ser abusado/abusada emocional, psicológica, física y/o sexualmente es experimentar un acto de impotencia – y debido a la impotencia a menudo el niño/la niña se separa de la situación enterrando el abuso en la negación y la disociación.

Las familias disfuncionales en las que crecen los niños/las niñas abusados/abusadas suelen ser temerosas, controladoras y emocionalmente descuidadas. El niño/la niña está en una posición en la no tiene poder, fuerza, control ni esperanza. Esto establece las condiciones para que el abuso se repita no sólo fuera de la familia sino también cuando esos niños/esas niñas se hacen adultos.

 El daño que causa la impotencia

Los niños/las niñas que son abusados/abusadas sufren la impotencia de tres formas principales durante el abuso:

  • No pueden hablar sobre el abuso y que se les comprenda
  • No pueden abandonar la situación familiar abusiva
  • Tienen un dolor espantoso y no pueden aliviarse de su dolor interno

Esto causa mucho daño interno y conduce a una dificultad extrema para confiar en las relaciones como adulto.

Las víctimas de abuso en sus familias disfuncionales, de adultos tratan de lidiar con el dolor interno de la situación de impotencia que experimentaron cuando eran niños a través del control en sus relaciones con las demás personas.

Buscando controlar

La experiencia de impotencia puede llevar a un miedo extremo a ser vulnerable o a sufrir mucho daño de nuevo, con lo que los adultos de familias disfuncionales que sufrieron abuso psicológico y/o emocional y/o físico y/o sexual en su infancia, intentan controlar mediante los siguientes patrones de comportamiento:

  • Controlar las relaciones: ser muy difícil para entablar una relación con otro/otra y, en el caso de hacerlo, entrar en patrones de sumisión/dominación.
  • Rituales obsesivos-compulsivos, como una tendencia al perfeccionismo, adicción al trabajo, actos de repetición de determinadas acciones, como cerrar una puerta o encender y apagar una luz.
  • Adicción al alcohol, las compras, el sexo, el deporte, la comida,..
  • Codependencia: adicción a ayudar a otra(s) persona(s) que a su vez son adictas a algo.

Mediante todos estos patrones de comportamiento lo que pretenden los adultos es controlar sus sentimientos internos con situaciones externas

 Permanecer en el rol de la víctima

La impotencia a menudo resulta en no poder hacerse cargo de la vida, responsabilizarse de uno mismo/una misma de una forma adulta.

La falta de límites que no les permitieron poner en su infancia con sus familias disfuncionales, les lleva a convertirse inconscientemente en víctimas en su vida adulta. Aceptan tratamientos por parte de otros/otras que las personas sanas no toleran.

Esto lo hacen (inconscientemente) para:

  • Permanecer como víctimas y repetir patrones abusivos / destructivos una y otra vez
  • Quedarse como niños/niñas emocionalmente en las relaciones, lo que se denomina como niño adulto/niña adulta
  • Atracción hacia personas controladoras en sus relaciones
  • No ser capaz de tener el control o poder personal en las relaciones con los demás o en la vida en general.

 Sin confianza en uno mismo/una misma

Junto con la falta de límites, la impotencia y la indefensión, a menudo resulta que el niño/la niña interioriza los sentimientos negativos y esté lleno/llena de dudas e incluso de odi hacia sí mismo/misma, y como adultos experimentan  na enorme falta de confianza en sí mismos/mismas.

Esto se manifiesta de las siguientes maneras:

  • No saben confiar en sus propios instintos
  • Dejan la puerta abierta para que el abuso se repita en sus relaciones como adultos.
  • Repetición de relaciones dañinas
  • Refuerzo del auto odio – “Hay algo que está mal en mí”
  • Cuando experimentan el abuso lo aceptan como algo normal y “que se merecen”.

Vacío Emocional

Uno de los efectos de estar continuamente en un lugar de miedo e impotencia es que al final estas personas se insensibilizan a sí mismas para no sentir. Esto lleva a un adormecimiento gradual en el interior: un autoabandono hacia la vida y las otras personas. El dolor se amortigua y en su lugar hay un vacío emocional.

Esto puede resultar en:

  • Negación: pretender que el abuso no está sucediendo o que no ha sucedido.
  • Disociación: no estar presentes para no vivir lo que está pasando.
  • Adormecimiento del interior: renuncian a involucrarse en las relaciones de una forma profunda.
  • Pensamiento mágico: fantasear con personas, situaciones, otras vidas para escaparse de la real.

Viviendo con miedo

Cuando el miedo es indeterminado, puede manifestarse como ansiedad, fobias, ataques de pánico, pesadillas, terror.

Los niños/niñas objeto de abuso por sus familias disfuncionales a menudo desarrollan Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo donde se sienten emocionalmente atrapados/atrapadas en la situación y no pueden salir de ella, repitiendo inconscientemente cómo se sintieron en su infancia.

Hablar de sus experiencias con un(a) terapeuta y enraizarlas en el pasado ayudará a sentir menos miedo y a vivir con confianza en el presente.

Identificar la Impotencia

El primer paso para abandonar la impotencia en tu vida es hacer conscientes los patrones de conducta que te llevan a ella.

Aquí tienes unas preguntas para ayudarte a identificar los pensamientos/conductas que te llevan a sentirte impotente:

  • ¿Qué tipo de elecciones haces cuando te sientes impotente?
  • ¿Puedes pensar en alguna forma con la que intentas controlar tu vida o tus relaciones?
  • ¿Siente que se retiras de las relaciones por temor a que la otra persona te domine?
  • ¿Te has encontrado en situaciones en las que has sentido que “algo va mal” pero te sientes incapaz de enfrentar la situación?
  • ¿Le resulta difícil confiar en tus propias percepciones sobre las situaciones?
  • Cuando sientes dolor, ¿utilizas de forma inconsciente algún mecanismo para no sentir, como por ejemplo, la disociación, la desensibilización o la negación?
  • ¿Cómo podrías construir límites más sanos en tus relaciones con los demás?

Límites y Re-empoderamiento

Una forma muy importante de obtener una sensación saludable de poder es poner límites.

La impotencia conduce a que las víctimas no puedan establecer límites apropiados en sus vidas.

Los/las supervivientes de familias disfuncionales/narcisistas no se les permitía poner limites al abuso al que les sometían sus padres, por eso encuentran muchas dificultades para hacerlo de adultos. Con terapia y un poco de práctica es posible cambiar esto.

El primer paso es reconocer dónde están tus límites. Evalúa tus relaciones: ¿la gente respeta tus opiniones y deseos o lo que haces es complacer las demandas y los deseos de los demás la mayor parte del tiempo?

Por otro lado, ¿cuánto escuchas los pensamientos y sentimientos de los demás? ¿Y los tuyos propios?

La manera de dejar la impotencia atrás es mirar tus patrones de relación e intentar enraizar tus miedos en el pasado y ver cómo te afectan en la actualidad. Esos miedos estaban en tu infancia y los repites de forma inconsciente pero ya no tienes porqué hacerlo.

Cuando sientas miedo las primeras veces que pongas límites, no lo resistas, acompáñalo, déjatelo sentir. Poco a poco, verás cómo ese miedo cada vez se hace más pequeño. Tienes derecho a poner límites en tus relaciones con los demás y eres libre para ejercitarlo cuando quieras.

Fuente: http://www.intothelight.org.uk