El Síndrome del Impostor

¿Qué es el Síndrome del Impostor?

El síndrome del impostor fue utilizado por primera vez por las psicólogas Suzanna Imes y Pauline Rose Clance en la década de 1970. Se refiere a una experiencia interna de creer que no eres tan competente como los demás perciben que eres. Si bien esta definición generalmente se aplica de manera restringida a la inteligencia y los logros, tiene vínculos con el perfeccionismo y el contexto social.

En pocas palabras, el síndrome del impostor es la experiencia de sentirse como un farsante: sientes que en cualquier momento te van a descubrir como un fraude, como si no pertenecieras a donde estás y como si hubieses llegado ahí sólo por pura suerte.  Puede afectar a cualquier persona sin importar su estatus social, antecedentes laborales, nivel de habilidad o grado de experiencia.

Características del Síndrome del Impostor

Algunas de las señales comunes del síndrome del impostor incluyen:

  • Dudas sobre una misma
  • Incapacidad para evaluar de manera realista tu competencia y habilidades
  • Atribuir tu éxito a factores externos
  • Reñirte cuando no consigues desempeñar algo
  • Miedo a no estar a la altura de las expectativas
  • Rendimiento excesivo
  • Sabotear tu propio éxito
  • Establecer metas muy desafiantes y sentirte decepcionado contigo mismo cuando no las consigues

Si bien para algunas personas, el síndrome del impostor puede alimentar sentimientos de motivación para alcanzar logros, esto generalmente tiene un precio en forma de ansiedad constante. Puedes prepararte demasiado o trabajar mucho más duro de lo necesario para «asegurarte» de que nadie se entere de que eres un fraude.

Esto crea un círculo vicioso, en el que piensas que la única razón por la que sobreviviste a esa presentación en el trabajo fue que te quedaste despierta toda la noche ensayando. O piensas que la única razón por la que “diste el pego” en esa fiesta fue porque memorizaste detalles sobre todos los invitados para tener ideas a la hora de hablar con ellos.

El problema con el síndrome del impostor es que la experiencia de hacerlo bien en algo no cambia tus creencias internas. A pesar de que puedes tener presencia en una reunión o al comer con compañeros de trabajo, el pensamiento todavía persiste en tu cabeza, «¿Pero qué hago yo aquí?» Cuanto más logras, más te sientes como un fraude. Es como si no pudieras interiorizar tus experiencias de éxito.

Esto se da si recibiste feedbacks a una edad temprana de que no eras bueno en situaciones sociales o en desempeño de tareas. Tus creencias fundamentales sobre ti misma son tan fuertes que no cambian, incluso cuando hay evidencia de lo contrario.

Si has tenido un padre o madre narcisista, es muy probable que tuviese celos de ti y que no le gustase verte triunfar y estar feliz, por lo que si quieres ayuda para sobrevivir a unos padres narcisistas, te invito a que averigües qué mensajes de tu infancia han contribuido a los obstáculos con los que te encuentras como adulta.

El proceso de pensamiento es: si lo haces bien, debe ser el resultado de la suerte porque una persona social o laboralmente incompetente simplemente no pertenece.

Con el tiempo, estos sentimientos empeoran la ansiedad y pueden provocar depresión. Las personas que experimentan el síndrome del impostor también tienden a no hablar sobre cómo se sienten con nadie y lo pasan en silencio, al igual que las personas con trastorno de ansiedad social.

Cómo identificar el Síndrome del Impostor

Si crees que puedes tener el síndrome del impostor, te invito a que te hagas las siguientes preguntas:

  • ¿Te angustias incluso por los más pequeños errores o fallas en tu trabajo?
  • ¿Atribuyes tu éxito a la suerte o factores externos?
  • ¿Eres muy sensible incluso a las críticas constructivas?
  • ¿Sientes que, inevitablemente, antes o después, te descubrirán como una farsante?
  • ¿Le restas importancia a tu propia experiencia, incluso en áreas en las que realmente eres más hábil que otros?

Si a menudo te sientes como si fueras un fraude o una impostora, puede ser útil hablar con una terapeuta. El pensamiento negativo, las dudas sobre ti mismo y el auto-sabotaje que a menudo caracterizan el síndrome del impostor pueden tener un efecto en muchas áreas de tu vida.

Causas del Síndrome del Impostor

Las causas suelen tener su origen en la infancia. Si provienes de una familia disfuncional en la que:

  • Se te valoraba más por tus logros que por quién eras
  • Había una tendencia general por parte de tus padres/cuidadores a demandar de ti perfección en todo lo que hacías, siendo exigencias poco realistas para una niña
  • Había una tendencia a avergonzarte o humillarte si cometías un error
  • Hicieras como hicieras las cosas, no había un feedback positivo o el feedback era de que “podrías haberlo hecho mejor”
  • Había un exceso de crítica en general hacia ti y una ausencia de apoyo
  • Había un mensaje generalizado implícito o explícito de que “no eres lo suficiente listo/rápida/eficiente” o que “hay algo que está mal en ti”

Tipos

El Síndrome del Impostor puede aparecer de diferentes formas. ¿Te sientes identificada con alguna de ellas?

  • El perfeccionista: los perfeccionistas nunca están satisfechos y siempre sienten que su trabajo podría ser mejor. En lugar de centrarse en sus puntos fuertes, tienden a fijarse en cualquier defecto o error. Esto a menudo conduce a una gran cantidad de auto-presión y de ansiedad.
  • La súper heroína: debido a que estas personas se sienten inadecuadas, se sienten obligadas a dar una imagen poco realista de que pueden con todo o de salvadoras.
  • El experto: estas personas siempre están tratando de aprender más y nunca están satisfechas con su nivel de conocimiento o experiencia. Aunque a menudo están altamente cualificados, subestiman su propia experiencia.
  • La genia natural: estas personas se fijan metas excesivamente elevadas y luego se sienten aplastadas cuando no tienen éxito en su primer intento.
  • El solista: estas personas suelen ser muy individualistas y prefieren trabajar solas. La autoestima a menudo proviene de su productividad, por lo que no suelen pedir ayuda bajo ninguna circunstancia. Para ellas, pedir ayuda es un signo de debilidad o de incompetencia.

Cómo Superar el Síndrome del Impostor

Para superar el síndrome del impostor, puedes comenzar por hacerte algunas preguntas:

«¿Qué creencias fundamentales tengo sobre mí mismo?»

«¿Creo que soy digna de amor tal y como soy?»

«¿Debo ser perfecta para que otros me aprueben?»

El perfeccionismo juega un papel importante en el síndrome del impostor. Puedes pensar que hay un «guión» perfecto para las conversaciones y que no puede decir nada incorrecto. Probablemente tengas problemas para pedir ayuda a los demás y puedes procrastinar las tareas debido a tus propios altos estándares poco realistas.

Para superar estos sentimientos, es importante hacer conscientes algunas de esas creencias profundamente arraigadas que tienes sobre ti mismo.

Estos comportamientos te pueden ayudar a traer a la conciencia las creencias que tienes sobre ti misma:

  • Comparte cómo te sientes. Habla con otras personas sobre esto. Estas creencias irracionales tienden a hacerse más fuertes cuando se ocultan y no se habla de ellas.
  • Concéntrate en los demás. Intenta ayudar a otras personas en la misma situación que tú. Si ves a alguien que parece incómodo o solo, haz que se sienta comprendido. A medida que te permitas ayudar a otras personas con este tema, te resultará más fácil ayudarte a ti misma con él.
  • Evalúa tus habilidades. Si tienes creencias arraigadas sobre tu incompetencia en situaciones sociales y en tu desempeño laboral, haz una evaluación realista de tus habilidades. Puedes apoyarte en feedbacks que te hayan dado otras personas sobre ti en estos contextos. Lee tu lista e intégrala. Créete en lo que eres bueno.
  • Da pasos de bebé. Si no te sientes cómoda en los grupos, no te pongas como objetivo dar una conferencia sino que puedes ponerte una tarea que sea más fácil para empezar y recompensarte por actuar. Por ejemplo, en una conversación grupal, ofrece una opinión o comparte una historia sobre ti.
  • Cuestiona tus pensamientos. Cuando empieces a evaluar tus habilidades y des pequeños pasos, pregúntate si tus pensamientos son racionales. ¿Tiene sentido que seas un fraude, dado el punto en el que estás en tu vida y los feedbacks que recibes?
  • Deja de compararte. Cada vez que te comparas con los demás en una situación social, encontrarás algún fallo en ti mismo que alimenta la sensación de no ser lo suficientemente bueno o de no pertenecer. En lugar de compararte, durante las conversaciones, concéntrate en escuchar lo que dice la otra persona.
  • Utiliza las redes sociales con moderación. El uso excesivo de las redes sociales puede estar relacionado con sentimientos de inferioridad. Si intentas retratar una imagen en las redes sociales que no coincide con quién eres realmente o que es imposible de lograr, sólo acentuará tus sentimientos de ser un fraude.
  • Deja de luchar contra tus sentimientos. No luches contra los sentimientos de no pertenecer. En su lugar, acéptalos. Sólo al aceptarlos y reconocerlos, puedes comenzar a transformar esas creencias fundamentales que te están frenando.
  • Agradece. Recuerda que si te sientes como un impostor, significa que tienes cierto grado de éxito en tu vida que estás atribuyendo a la suerte. En su lugar, convierte ese sentimiento en uno de gratitud. Mira lo que has logrado en tu vida y sé agradecido.
  • Sé tú misma. No te escondas detrás de una máscara para ocultar el “fraude”. En cambio, apóyate en ese sentimiento y ve a sus raíces. Baja la guardia y deja que los demás vean tu verdadero yo. Si tú te aceptas a ti misma, los demás también lo harán, o si no lo hacen, te dará completamente igual.
  • Ve a las creencias más profundas. En muchas ocasiones, una sola fras
  • e escuchada en la infancia demasiadas veces, como “No eres suficiente” es el pilar sobre el que se sustenta la creencia de ser una impostora. La ayuda de una profesional puede facilitarte cuáles son esas creencias raíces que están atadas al síndrome del impostor.

Fuente: https://www.verywellmind.com

Imagen de Finan Akbar en Unsplash 

Cómo Gestionar Emocionalmente los Comportamientos de los Demás hacia Ti

Por qué nos tomamos los comportamientos de otras personas de forma personal

Los supervivientes que han crecido en familias disfuncionales/narcisistas tienden a tomarse todo lo que les ocurre de una forma muy personal, como si todas las acciones de los demás a su alrededor estuviesen diseñadas para hacerles daño. Hay una actitud muy auto-referente en esto y una falta de capacidad de desidentificarse con su ego y “ver todo el cuadro” de una forma más objetiva.

Esto es porque en su infancia había una tendencia a culparles de lo que ocurría a su alrededor, a hiper-responsabilizarles de las emociones de otros miembros de la familia, y a señalarles, en general, por cualquier cosa.

Por ello, como adultas, permiten que las acciones de otras personas les afecten a su autoestima o a la forma en la que se ven a sí mismas.

Un buen ejemplo: tu novio te deja, así que te preguntas qué te pasa. ¿Por qué no te quiere? Te abriste a él, compartiste tu ser más íntimo, le diste todo tu amor … y él te ha rechazado. Esto debe significar tienes algún defecto fatal, que no eres digna de amor, ¿verdad?

La verdad es que no, que sus acciones no tienen nada que ver contigo, de verdad. Permíteme enfatizar eso porque es realmente importante: las acciones de otras personas tienen muy poco que ver contigo.

Si tu novio te rechaza, o tu jefa se enfada contigo, o tu amigo está un poco distante hoy… eso tiene muy poco que ver contigo (y con tu valor como persona) y lo que tiene que ver todo con lo que les está pasando A ELLOS. Es posible que estén teniendo un mal día, una mala semana, que se vean atrapados en alguna historia que les ocurra en la cabeza, tengan miedo al compromiso o se rechacen sí mismos, tengan miedo de fallar en la relación, etc…

Esto es en realidad una defensa narcisista. En realidad, no todo tiene siempre que ver tanto contigo. Hay un millón de posibles razones por las que alguien podría hacer algo, y no son un juicio sobre ti. Son más una declaración de lo que está sucediendo con la otra persona.

Con esto no quiero decir que tengas que “tragarte” cualquier comportamiento de esta persona hacia ti, que lo justifiques cuando es agresivo o abusivo o que no pongas límites.

De lo que se trata es de aprender quién eres, lo que vales y lo que mereces es algo que sólo defines tú, no los demás. Lo que los demás hacen contigo tiene que ver más con ellos que contigo. Cuanta más distancia pongas entre lo que hacen los demás y lo que esto te afecta a ti, vivirás más en paz y te sentirás mucho más con el control sobre tu propia vida.

Veamos algunos ejemplos:

  • Tu amigo no está tan atento como lo suele estar contigo. ¿Eso significa que no se preocupa por ti o no quiere que seas feliz? No. Es posible que esté cansado o demasiado atrapado en las cosas que sucedieron hoy para estar atento. Tal vez le molesta algo que tú has hecho, pero eso realmente se trata más de su problema de lidiar con tus acciones que de ti como persona.
  • Tu compañero de trabajo se enfada contigo y es maleducado. ¿Eso significa que no eres un buen profesional? No, significa que la persona tiene mal genio y no es buena para tratar con otras personas, o de nuevo, podría estar teniendo un mal día. En lugar de tomarlo como algo personal, pregúntate cómo puedes darle espacio a esa persona para que se enfríe.
  • Tu jefa no está tan entusiasmada con tu idea para un nuevo proyecto como esperabas. ¿Su rechazo de tu idea significa que no eres buena? No. Es posible que tu idea no sea genial, pero eso no significa que no seas buena o que no tengas buenas ideas. Tal vez esta no sea la idea correcta en este momento. Pero también es probable que sea una buena idea, pero que esta persona no lo aprecie, o que sus intereses no se alineen con esa idea en este momento, o tal vez tengan otras prioridades y no puedan lidiar con esta idea.

Que la opinión o el feedback de una persona te lleve a emitir juicios sobre ti misma, supone ponerte a ti misma en un lugar demasiado estrecho, poco realista y demasiado influenciable por los estímulos externos.

Esto es algo muy frecuente en la dinámica narcisista-codependiente. En momentos de conflicto o devaluación, la narcisista suele emitir juicios y/o etiquetas sobre el codependiente. Etiquetas como “estás loco”, “eres tonto”, «no eres digno de amor», el codependiente se las acaba creyendo y actúa conforme a estas creencias internas.

En realidad, nuevamente, aunque parezca algo personal, no lo es. La narcisista está lidiando con sus propios demonios. Si tú te ves en el rol del codependiente, lo que sí quizás te interese revisar es para qué estás en ese lugar de influencia con una persona que es tan tóxica para ti.

Esos son sólo algunos ejemplos que nos permiten ver cómo a menudo nos tomamos las acciones de otras personas de forma personal, cuando en realidad tienen muy poco que ver con nosotros. Y a menudo podemos interpretar sus acciones como un juicio sobre nosotros, y sentirnos mal con nosotros mismos, cuando realmente no tiene nada que ver con nosotros.

Entonces, ¿cómo lidiamos con las acciones de otras personas? Vamos a ver. Si eres hijo/hija de narcisista y estás buscando psicoterapia, espero que esta guía te ayude a lidiar de una forma más sana con las acciones de otras personas.

Cómo Lidiar con las Acciones de Otras Personas

Entonces si alguien te rechaza, se enfada contigo, es indiferente hacia ti, es maleducado contigo… ¿qué haces?

Hay muchas opciones, por supuesto, pero esto es lo que sugiero en general:

No te lo tomes como algo personal

Sus acciones no tienen nada que ver contigo, así que si te encuentras tomando esto como una afrenta personal, o como un juicio sobre tu valía, observa estos pensamientos y déjalos ir. Recuérdate a ti misma que esto no tiene nada que ver contigo, y todo que ver con la otra persona.

Reafirma tu valor

Si sientes que dudas de tu valor debido a los comportamientos o acciones de otra persona hacia ti, date cuenta de que tu valor no lo decide otra persona. Está determinado por ti. Lo contrario significa que le estás dando mucho poder personal QUE ES TUYO a otra persona. Es como regalarle una parte de ti a alguien porque no encuentras ese poder dentro de ti. Así que reafirma que crees que tienes un gran valor: aprecia las cosas sobre ti que son buenas y que tienen valor. Incluso si nadie más te aprecia, sé la única persona que puede ver esas cosas buenas y sé agradecido por ellas. Eso es todo lo que necesitas. Poco a poco, esos pensamientos y creencias sobre ti empezarán a resonar con el exterior y darás con más personas que te apoyan o te dan un feedback positivo. Lo curioso es que para entonces, ya no lo necesitarás ni le darás tanto peso.

Sé compasiva contigo misma

Si en tu vida hay personas que te juzgan con ligereza, es posible que sin darte cuenta también lo hagas tú contigo misma. Puedes ir cambiando el modo crítica, juicio, castigo,.. por el modo amoroso, de comprensión y acompañamiento amable a ti misma. Juzgar es muy fácil, incluso a uno mismo. Pero supone hacerte daño y no tener en cuenta tu historia, de dónde vienes y qué es lo que te ha llevado a dónde estás. La compasión te traerá amor hacia ti misma y acompañarte de otra manera en la vida. El camino va a ser el mismo, pero tú decides con qué zapatos lo haces. Puedes ir con chinas puestas por ti en tus zapatos o con unas cómodas alpargatas que te ayuden a caminar.

La meditación, de 10 o 15 minutos al día, te puede ayudar a ser más compasivo contigo mismo. Te ayudará a distanciarte de tus propios pensamientos, pudiendo observarlos de una forma más objetiva y desde ahí empezar a generar pensamientos diferentes, de amor, cuidado y aceptación hacia ti mismo.

El tema de tomarse los comportamientos de alguien como una afrenta personal hacia nosotros no sólo es perjudicial en sí mismo sino que suele hacer que la otra persona se tome esta reacción a su vez como algo personal y esto retroalimente una dinámica tóxica y dañina para la relación, ya sea de pareja, trabajo, amistad, familiar,…

Muchas veces, cuando nos tomamos algo de forma muy personal suele tener que ver con heridas de la infancia no curadas. Por ejemplo, tu padre o tu madre tenía una tendencia a decirte que hacías las cosas mal y cuando tu jefe te dice lo mismo, toca esta herida de infancia y hace reaccionar a tu niño interior.

La sanación de las heridas de la infancia ayuda a que cuando alguien tiene un comportamiento hacia ti similar al de tu padre, madre o cuidador que te hacía daño, puedes encajar el comportamiento como una adulta en lugar de que te afecte como si volvieras a tener cinco años y sintieras que esa persona es tu padre, madre o cuidador.

Estos tres pasos y la sanación del niño interior te ayudarán a fortalecer tu autoestima y a cuidar tus relaciones con los demás.

Lo que pasa es lo que es, que haces tú con eso es quién eres.

Si eres hija/hijo de un(a) narcisista y estás pensando en hacer psicoterapia, un buen primer paso puede ser el de revisar cómo respondes frente a los comportamientos de las personas con las que te relacionas.

Fuente: https://zenhabits.net

¿Tengo una herida narcisista?

Si has crecido en una familia disfuncional narcisista, hay una herida del niño o la niña que se pasa de generación en generación. Los adultos al cuidado del niño no cubren sus necesidades emocionales y, en muchas ocasiones, le agreden, dándole justo lo contrario de lo que necesita. Y esto se va repitiendo una y otra vez de padres a hijos.

Si has crecido en una familia disfuncional narcisista, hay una herida del niño o la niña que se pasa de generación en generación.

Esta herida narcisista algunas personas la proyectarán hacia el exterior, como es el caso de los narcisitas, psicópatas y sociópatas y otras personas, la interiorizarán, hasta el punto de llegar a identificarse con el agresor.

La herida narcisista no es otra cosa que la herida de tu niña interior. Si quieres saber cómo recuperarte de haber crecido con padres narcisistas, una forma rápida de averiguar si tienes una herida narcisista es si te ves reflejado en estas 5 señales.

  1. Tienes una necesidad compulsiva de ser perfeccionista, no importa lo que hagas.

  2. Se trata de una necesidad desesperada de obtener un sobresaliente en todo lo que haces. Esta necesidad compulsiva de ser perfecto en todo y serlo todo para los demás se trata de un mecanismo de defensa y de supervivencia, para evitar un dolor profundo y de rechazo con respecto a tus padres narcisistas.

    Tristemente, muchas culturas acuñan como un “buen” paternaje el de empujar a sus hijos a la excelencia. Sin embargo, esta forma de educar se puede volver abusiva y muy dañina cuando la presión que reciben los niños es intensa y cuando el amor se retiene y es condicionado a “conseguir metas u objetivos”.

  3. La idea de decir que “no” a tus padres (incluso ya siendo un adulto)  o a otras personas (pareja, amigos, jefes) es aterradora.

    Es muy frecuente que cuando una persona ha crecido con madres narcisistas, tenga miedo, ya de adulta a compartir con ellas sus deseos, planes de vida o proyectos, ante la perspectiva de no obtener su aprobación o de ser ridiculizada o avergonzada por ello, o incluso abandonada por no seguir los dictados del sistema familiar.

    Estos dictados siempre tienen que ver con los valores de los padres narcisistas y pueden ir desde no abandonar la carrera profesional que se empujó a escoger a la persona hasta temas muy dañinos para una adulta, como no dejarla crear su propia familia para mantener el rol de “niña” o quedarse en un trabajo precario porque tener éxito levantaría los celos de los padres narcisistas.

  4. Te pones a ti mismo el listón de tus metas tan alto que te odias y te avergüenzas de ti mismo cada día por no conseguir y superar tus propias metas imposibles.

    No importa que llegues a conseguir lo que te propongas, que tengas un trabajo de éxito o que hayas hecho cosas en tu vida que no son las más habituales (como vivir en un país extranjero, haber cambiado de carrera profesional,…) siempre tienes una sensación interna de “no ser suficiente”.

    Esta idea fue plantada en la infancia por tus padres narcisistas, por lo que no vas a encontrar su sanación fuera, hagas lo que hagas. De lo que se trata es de que vayas hacia dentro, hacia donde está la herida y de que puedas conectar con tu niña interior y poder cambiar ese mensaje (que, por otra parte, no es real ya que respondía a las necesidades de tus padres narcisistas) de que tu niña es digna de amor tal y como es y que, por supuesto, ser ella misma es más que suficiente.

  5. A menudo hay una diferencia entre la cara que muestras a las demás personas y cómo te sientes en realidad.

    Sueles adoptar personajes o roles en tu vida como “la dura”, “la valiente”, “la fuerte”, “la que no necesita nada” pero que no están en sintonía con cómo te sientes de verdad. Estos personajes dominan tu vida de muchas maneras, no permitiéndote ser auténtica con los demás.

    Muchos hijos de padres narcisistas tuvieron que adaptarse a un ambiente de muchas carencias y/u hostil donde sus necesidades emocionales no eran cubiertas y donde eran avergonzados o humillados por el hecho de manifestarlas. Así que ese niño empieza a ponerse máscaras para poder lidiar con esta realidad. Hasta hacer tearapia, esos personajes se suelen arrastrar hasta la edad adulta y hacen sufrir mucho a la persona, ya que está proyectando una imagen que poco o nada tiene que ver con la realidad.

  6. Es muy frecuente que te tomes las cosas de una forma demasiado personal y que te sientas atacado, juzgado o criticado con mucha facilidad.

    Cada vez que oyes un comentario crítico o un juicio hacia ti, esto detona una herida narcisista de infancia, donde las emociones de sentirte “inadecuado”, “no valioso” o “no merecedor” fueron muy intensas. Puedes ser muy reactivo frente al comentario más insignificante sobre ti, ponerte en seguida a la defensiva o meterte en una cruzada personal para demostrar que esa persona no tiene razón.

Dos preguntas importantes para averiguar si tienes una herida narcisista.

¿Cómo es de antiguo este sentimiento dentro de ti? Esto te puede llevar a darte cuenta de que este sentimiento se creó en la infancia y, en caso afirmativo, qué te pasaba con tu familia y tus padres la primera vez que recuerdas haberlo experimentado.

¿De quién ansiabas más amor en la infancia y quién tenías que ser para obtenerlo? Ésta es una pregunta muy potente que puede ayudarte a darte cuenta de si has tenido que convertirte en alguien que no eras para obtener amor y aceptación de tu familia de origen. Es muy frecuente que los padres narcisistas tengan comportamientos agresivos o pasivo-agresivos para moldear la personalidad de sus hijos en función de sus propios intereses. Esto es lo que lleva, en muchos casos, a convertirte en una persona complaciente y codependiente.

Este moldeamiento se hace durante años y está basado, principalmente en el miedo. Se infunde miedo al niño para que se convierta en lo que el padre quiere, no se le deja ser ni desarrollar su propia personalidad de forma natural.

Se infunde miedo al niño para que se convierta en lo que el padre quiere, no se le deja ser ni desarrollar su propia personalidad de forma natural.

Si quieres saber cómo recuperarte de haber crecido con padres narcisistas, para llegar a tu herida narcisista, es necesario que le bajes el volumen al ruido de tus palabras y pensamientos y permitirte sentir tus emociones a nivel profundo y experimentar todo el peso de esas emociones intensas. Si esto te asusta o te ayuda, puedes buscar ayuda profesional. Una vez que reconozcas los detonantes con los que te sientes no segura, no digna de amor o no aceptada, puedes explorar las experiencias de infancia que están en la raíz de esas emociones.

Fuente: https://kathycaprino.com

Imagen de Claudio Schwarz 

Cómo Sanar la Percepción de un Futuro Borroso en los Hijos Adultos de Narcisistas

Los hijos de padres narcisistas, en particular los niños que son habitualmente devaluados o utilizados para ejercer el rol del chivo expiatorio, comúnmente interiorizan sentimientos de extrema vulnerabilidad, desesperanza y amenaza inminente que crean una sensación de futuro borroso. A causa del trauma prolongado en el tiempo, las niñas de familias narcisistas a menudo albergan la creencia de que están fundamentalmente dañadas y que su vida es precaria, inmanejable e incluso que está condenada y sentenciada al fracaso.

Se trata de trauma prolongado en el tiempo porque no está basado en un evento concreto, como un accidente de tráfico sino de una situación de abuso y/o maltrato que el niño se ve obligado a soportar durante años, sin poder hacer nada y recibiendo el mensaje de que el trato que se le da es “normal” o es “culpa suya”. Esto da lugar a sentimientos de impotencia , frustración e indefensión aprendida que se consolidan y llegan hasta la etapa adulta.

Al crecer, estas niñas experimentan interrupciones en su sentido de agencia personal que dificultan visualizarse como adultas y lograr hitos normales, como tener un trabajo/carrera, una relación de compromiso, un hogar o una familia. A menudo sin darse cuenta se sienten indignas o incapaces de esas cosas, y llevan tales creencias a la edad adulta, y continúan esperando que su vida se vea truncada o que las cosas que esperan, si se atreven a esperar, no son posibles para ellas. Cuando otras personas hablan de su futuro, pueden sentir una sensación de disociación de la suya y de alienación de aquéllos que tienen confianza en tener una vida relativamente plena, larga y estable.

Mensajes familiares destructivos

Un sentido de futuro borroso en niños y adultos de familias narcisistas resulta de mensajes directos o implícitos de su familia. Generalmente es el padre o la madre narcisista el/la que emite el mensaje y el resto de miembros o bien repiten lo mismo que el/la narcisista o bien guardan silencio pero no le contradicen. Éstos son algunos de los mensajes:

  • Tu vida no es importante o no tiene valor.
  • Yo no te apoyo.
  • No mereces que te pasen cosas buenas.
  • No eres capaz de hacer las cosas tú sola.
  • No puedes hacer lo que la mayoría de la gente puede hacer.
  • Nunca podrás tener un trabajo estable.
  • Quién te va a querer a ti.
  • No eres tan capaz o merecedor como tus padres/hermanos.
  • Debes mostrar un perfil bajo.
  • No te mereces amor.
  • Antes o después, siempre la cagas.
  • Eres un desastre.

Mensajes como éstos son devastadores a cualquier edad, especialmente para las niñas que comienzan en la vida. Dichos mensajes suelen reflejar las propias inseguridades proyectadas de los padres narcisistas y los emiten con los siguientes objetivos:

  • Sentirse superiores.
  • Desalentar la competencia.
  • Generar dependencia.
  • Obtener simpatía de los miembros de la familia a los que no van dirigidos estos mensajes.
  • Justificar el comportamiento de control.
  • Apoyar la narrativa familiar, los guiones de vida asignados de forma inconsciente a cada miembro de la familia.

En la edad adulta, las enfermedades y los problemas financieros, que son el resultado de vivenciar esas creencias expuestas más arriba, pueden amplificar una visión de la vida con un futuro borroso. La inestabilidad que con frecuencia viene con problemas de salud y preocupaciones económicas tiende a generar más de lo mismo y crea bucles, círculos ciclos viciosos de discapacidad, desempleo, deuda, desesperanza y aislamiento.

Dudar crónicamente de nuestra capacidad de prosperar es un estado mental profundamente desmoralizador con el que los hijos adultos de narcisistas pueden vivir durante años sin comprender que es resultado de un trauma. La programación que reciben hace que se saboteen las cosas o directamente no intenten nada que creen que merezca la pena. La experiencia es una pérdida fundamental de fe y un sentimiento de desconexión de una misma, de los demás y de la vida misma.

Pero una visión fracturada y fatalista del futuro no es algo con lo que alguien tenga que conformarse. Es importante para nuestro propio bienestar que abordemos este sistema de creencias y tomemos medidas para superarlo. La clave está en cambiar ese programa de infancia que ya no te sirve si lo quieres es dejar de sobrevivir y prosperar en la vida.

Estrategias para sanar un sentido de Futuro Borroso y superar así el Abuso Narcisista

Aquí hay algunas formas de ayudarte a ti misma a generar confianza en el futuro y superar así el abuso narcisista:

  1. Crea una línea de tiempo de tus principales logros en la vida y mantenla actualizada.
  2. Haz un álbum de fotos o un álbum de recortes de eventos importantes en tu vida.
  3. Practica visualizarte en el futuro a diferentes edades y como te gustaría que fuera tu vida.
  4. Escribe las metas que tienes para el futuro, tanto personales como profesionales.
  5. Haz planes sociales o de viaje a corto y largo plazo. Practica hacer planes para dentro de una semana a partir de ahora, dentro de seis meses y dentro de cinco años.
  6. Planea algo que te gustaría hacer que tiene que ver con construir paso a paso y hazlo, como plantar un jardín, construir una terraza en tu casa o aprender otro idioma.
  7. Comparte con amigos de confianza tus pasos hacia adelante.
  8. Repite las afirmaciones: «Confío en mí y en la vida». «Tengo derecho a que me pasen cosas buenas.»

Fuente: https://narcissistfamilyfiles.com

El Síndrome de Burnout. Cuando el sistema de alarma del cuerpo se quema. ¿Te ocurre a ti?

Cómo se genera el Estrés Crónico

Como animales mamíferos que somos los seres humanos, nuestro cuerpo está preparado para reaccionar frente al estrés de manera que lo proteja contra las amenazas exteriores. Antes, las amenazas consistían en un animal salvaje o un fenómeno atmosférico. Tales amenazas ya no existen hoy en día. Es decir, el peligro que no es que nos persiga un león, pero eso no significa que la vida esté libre de estrés. Hoy en día, las amenazas consisten en situaciones como el plazo para entregar un informe, una discusión con nuestra pareja o las facturas a pagar cada mes.

El sistema nervioso de nuestro cuerpo está compuesto por el sistema simpático, que es el que se encarga de la activación del cuerpo, y el sistema parasimpático, que es el que se encarga del reposo. Cuando una persona está sana, hay un equilibrio entre ambos.

Pongamos que te encuentras frente a una amenaza percibida, como un perro grande que te ladra durante tu caminata matutina. Esta situación activa el sistema simpático, el sistema de alarma de tu cuerpo. Mediante una combinación de señales nerviosas y hormonales, este sistema impulsa las glándulas suprarrenales, ubicadas encima de los riñones, para liberar una oleada de hormonas, incluidas la adrenalina y el cortisol.

La adrenalina aumenta el ritmo cardíaco, eleva la presión arterial y aumenta los suministros de energía. El cortisol, la principal hormona del estrés, aumenta los azúcares (glucosa) en el torrente sanguíneo, aumenta el uso de glucosa en el cerebro y aumenta la disponibilidad de sustancias que reparan los tejidos. El cortisol altera las respuestas del sistema inmunitario y suprime el sistema digestivo, el sistema reproductivo y los procesos de crecimiento. Este complejo sistema de alarma natural también se comunica con las regiones del cerebro que controlan el estado de ánimo, la motivación y el miedo.

El sistema de respuesta al estrés del cuerpo suele ser auto-limitado. Esto es, una vez que ha pasado una amenaza percibida, los niveles hormonales vuelven a la normalidad. A medida que disminuyen los niveles de adrenalina y cortisol, la frecuencia cardíaca y la presión arterial vuelven a los niveles normales, y otros sistemas reanudan sus actividades regulares.

Esto es, el sistema de alarma está diseñado para activarse frente a determinadas situaciones y, una vez, pasadas esas circunstancias, volver al estado de reposo. El problema llega cuando este estado se cronifica en el cuerpo en lugar de ser algo puntual. Esto es lo que se conoce como el síndrome de burnout. Cuando el cuerpo permanece durante demasiado tiempo con el sistema de alarma activado, se convierte en una situación que no es natural ni sostenible.

El problema llega cuando este estado se cronifica en el cuerpo en lugar de ser algo puntual. Esto es lo que se conoce como el síndrome de burnout

Cómo el Abuso en la Infancia interviene en el Estrés del Adulto

Haber sido abusado por un padre o madre narcisista y/o, ya como adulto, por una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad, como una pareja, amigo, jefa, compañero de piso,.. mantiene el cuerpo en un estado casi permanente de congelación, lucha o huida (las respuestas biológicas de la emoción del miedo). Esto obliga a las glándulas suprarrenales a bombear cortisol a niveles muy altos. Esto, con el tiempo, hace que las glándulas suprarrenales se sobrecarguen hasta el punto de que simplemente no puedan seguir el ritmo. Cuando esto sucede, la capacidad para tolerar el estrés se reduce severamente. Esto hace que experimentes fatiga y agotamiento.

Si estás en una fase de recuperación del abuso narcisista o has tenido una infancia con un(a) narcisista o estás en una relación de pareja, amistad, trabajo,… con uno, no te tomará mucho tiempo darte cuenta de que te sientes cansado todo el tiempo. Tus músculos suelen estar rígidos, te duelen las articulaciones. Hay una falta general de energía y vitalidad. Tienes el síndrome del burn-out.

Esto te pone en mayor riesgo de muchos problemas de salud, que pueden incluir incluyen:

  • Ansiedad
  • Depresión
  • Problemas digestivos
  • Dolores de cabeza
  • Problemas para dormir
  • Aumento de peso
  • Deterioro de la concentración
  • Fibromialgia
  • Apatía y/o anhedonia
  • Agarrotamiento y/o rigidez en el cuerpo

Aprender a gestionar el Estrés de manera Saludable

Si quieres saber cómo recuperarte del abuso narcisista y te sientes identificada con lo que se ha descrito más arriba, ya te habrás dado cuenta de que el tema del estrés no es algo que puedas ignorar ni tomarte a la ligera.

Por eso, te doy algunos consejos para para equilibrar tu sistema nervioso:

  • Practica yoga y meditación.
  • Pasa tiempo en la naturaleza.
  • Evita situaciones que son drenantes de energía para ti, como los lugares llenos de gente o personas que te agoten.
  • No dejes entrar en tu vida a personas que generan situaciones de tensión con mucha facilidad.
  • Dedica tiempo a hacer cosas que disfrutes, que te recarguen las pilas, como pasear, cuidar de tus plantas, pasar tiempo con tu mascota,… Cualquier actividad que sea restaurativa para ti.
  • No comas demasiados dulces o carbohidratos, ya que pueden aumentar demasiado tus niveles de azúcar en la sangre. Si no puedes evitarlos por completo, intenta reducirlos.
  • Come alimentos con ácidos grasos Omega-3. Manejan la inflamación y reducen los altos niveles de producción de cortisol.
  • Dedica tiempo a dormir, al menos 8 horas de descanso al día. Si lo necesitas, haz una siesta también.
  • Sé paciente. Recuperarse del abuso narcisista lleva tiempo. La curación de las glándulas suprarrenales puede llevar de seis meses a dos años.
  • Haz la afirmación: «Puedo relajarme en mi cuerpo siempre que quiera».
  • Evita los ambientes laborales estresantes.

Fuente: https://kimsaeed.com

Imagen de Kinga Cichewicz en Unsplash.

Los Secretos de las Familias Disfuncionales

En las familias disfuncionales suele haber secretos, cosas que no se nombran, que tienen que ver con miembros vivos o muertos y que suponen una carga y una vergüenza para la familia. En la familia o bien no se habla de estos temas, como si no existieran, o se cuentan como un secreto que nadie más debe saber de una persona a otra. Si quieres saber cómo salir del abuso narcisista, quizás puedes empezar por los secretos que hay en tu familia.

John Bradshaw, terapeuta estadounidense especializado en familias disfuncionales, en su libro «Secretos de Familia» descubrió cuatro tipos de secretos que pueden darse en las familias disfuncionales:

  1. Los secretos sobre acciones que involucran actividad criminal son secretos de primer grado. El robo, el incendio provocado o los delitos sexuales son ejemplos de secretos de primer grado.
  2. Los secretos de segundo grado son las adicciones. Disminuyen la  calidad de vida de una persona y afectan a las personas que tiene a su alrededor. El abuso de sustancias, los trastornos alimentarios, el juego o la adicción al trabajo son algunos tipos de secretos de segundo grado.
  3. Los secretos de tercer grado son aquellos en los que hay que mirar el contexto. Los problemas de enredo familiar, como el de que una persona es el chivo expiatorio o el «problema» en la familia como los secretos maritales, las infidelidades, las enfermedades mentales, los abortos, los suicidios pertenecen a esta categoría.
  4. Los secretos de cuarto grado son sobre secretos individuales que no lastiman a nadie más, pero pueden estar disminuyendo la libertad de una persona. Los problemas de vergüenza tóxica, la culpa, la ansiedad y la depresión, y la vergüenza cultural, incluidos los problemas relacionados con el trasfondo étnico o el estado socioeconómico, se encuentran en esta categoría. Los secretos de cuarto grado no van a causar dolor a nadie más que a ti misma.

¿Cuál es la diferencia entre Secreto y Privacidad?

Bradshaw comenta que tenemos una cobertura natural que usamos. Se llama modestia, se llama vergüenza natural. La vergüenza natural protege la privacidad. Cuando alguien está violando nuestra privacidad, nos sonrojamos. Es decir, cuando estamos descubiertos y necesitamos estar protegidos, nos sonrojamos, y esa es una señal innata del organismo que dice:

«Oye, me estás exponiendo y no estoy listo para exponerme».

Si hay un evento traumático en la familia, como un suicidio o un escándalo y nadie habla de eso, eso va a impactar a la familia y continuará durante generaciones, siempre y cuando nadie lo hable.

En «Secretos de Familia», Bradshaw habla acerca de cómo los patrones o secretos que tenemos pueden provenir de nuestros padres, sus padres u otras generaciones anteriores. Y al descubrir este tipo de patrones, se puede realizar una gran cantidad de sanación para las personas de la familia.

El Genograma que descubre los Secretos de Familia

Existe un sistema de mapeo familiar desarrollado por el psiquiatra estadounidense Murray Bowen llamado Genograma. Los terapeutas de sistemas familiares usan este mapa familiar porque es una forma de obtener una imagen bastante rápida del contexto generacional de los síntomas o problemas de una persona.

Bowen se dio cuenta de que la mayoría de los fracasos en las familias se debían a las carencias e inmadurez en el desarrollo de los padres, de modo que funcionarían como un adulto en algunas áreas y más como un niño en otras.

Bowen descubrió que las personas a menudo llevaban las proyecciones de la propia inmadurez de sus padres. Podía rastrearlo hasta la generación anterior. Y vio que esa generación no había tenido una crianza saludable porque sus padres pueden haber sido extremadamente inmaduros.

El genograma te ayuda a ver a tu familia en un contexto más amplio. Y esto ayuda a reducir la culpa, porque ves que tienes muchos problemas que tu madre y tu abuela también tuvieron. Son problemas transgeneracionales, que se pasan de una persona a la descendiente de forma inconsciente. En el árbol de la familia hay algunas personas que están llamadas o predestinadas a sanar esos temas del sistema familiar.

El valor es que puedo ver claramente que no se trata solo de mi «maldad» o «bondad». Se trata de algo más grande de lo que soy parte. Y cuando me doy cuenta de ello, puedo hacer algo para cambiar los patrones.

Por ejemplo, a veces una niña es usada por el sistema familiar para ejercer el rol del chivo expiatorio. Todos los temas con los que los padres o al menos uno de ellos no pueda lidiar, los proyectará inconscientemente en esta niña. Algunos de estos temas pueden ser su incapacidad para gestionar sus propias emociones, como el miedo o la rabia, sus inseguridades,…. Al usar el mapa familiar, puedes darte cuenta del rol ejercido asignado por la familia y trascenderlo, dejarlo atrás.

De repente, todos estos problemas que crees que son tuyos, los ves ven bajo luz más amplia. Es difícil culpar a nadie por ello. Ves que tu madre lo tenía y tu abuela la tenía y luego, Dios sabe, cuántas generaciones antes la tenían. Nos hace darnos cuenta de que nos enfrentamos a algo muy profundo.

En el lado positivo, nos hace darnos cuenta de que las fortalezas en nuestra vida son el fruto de muchas otras personas también. Cuanto más te pelees con la idea de que te habría gustado tener otra familia o no aceptes tu propia infancia, más estará presente el reflejo de esto en tu vida de adulta. Cuanto más lo aceptes y lo sueltes, que has nacido donde tenías que nacer y que todo esto es el destino, más libre serás de tu pasado y más dueña de tu presente y tu futuro.

Los secretos que haya en tu familia y de los que te hayas dado cuenta, es sano que los compartas con una persona de confianza de tu entorno o con tu terapeuta. Lo que se reconoce es lo que se puede liberar, lo que se esconde, persiste. Hay una profunda vergüenza inconsciente en tu familia por ser quiénes son, que se ha ido pasando de generación en generación.

Si quieres salir del abuso narcisista, no dejes que lo que sea que tu familia haya escondido, te destruya por dentro a ti también. Reconocer algo y darle un lugar es lo que os liberará por fin a ti y a tus descendientes de las secuelas del secreto.

Fuente :https://www.randypeyser.com

Imagen de Kristina Flour en Unsplash.

El Doble Vínculo: una forma de Control No Coercitivo

Qué es el Doble Vínculo

Un doble vínculo es un dilema en la comunicación en el que una persona recibe dos mensajes en conflicto por parte de la otra:

  1. Si haces algo, serás castigada,
  2. Si no lo haces, también.
  3. Si la persona denuncia la contradicción, se le negará y/o será castigada
  4. La persona que recibe este dilema, siente que no puede salir de esa situación.

Esto puede ser emocionalmente muy angustioso: la persona se equivocará automáticamente independientemente de la respuesta. La teoría del doble vínculo fue descrita por primera vez por el antropólogo Gregory Bateson en la década de 1950.

El doble vínculo a menudo se utiliza como una forma de control sin coacción abierta: el uso de la confusión hace que sea difícil responder. Las personas que utilizan el doble vínculo lo hacen para mostrar poder y ganar control sobre los demás. Las víctimas a menudo sienten confusión, rabia y desesperación por sentirse atrapadas y por la aparente falta de opciones. El doble vínculo es utilizado muy a menudo por narcisistas, psicópatas y/o sociópatas. Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, romper el doble vínculo puede ser un gran paso adelante.

Se trata de una situación trampa, en la que el escenario creado por el/la narcisista, psicópata y/o sociópata sitúa a la víctima en una situación de perder, haga lo que haga. Generalmente, ambas personas tienen un tema con el poder. La persona que inflige el abuso se siente poderosa y potente por someter a otra y la víctima repite un trauma de infancia en el que se sintió impotente frente a su padre/madre que también ejerció un doble vínculo en su momento.

Muchos narcisistas utilizan esta técnica con sus parejas, hijos, empleados,..

Pongamos un ejemplo: Tu jefe es un narcisista que te encarga hacer una tarea:

  1. Si haces la tarea, te dirá que está mal hecha, la hagas como la hagas.
  2. Si no lo haces, te dirá que eres incompetente por no hacerla.
  3. Si señalas la situación, te dirá que no sabe de lo que le hablas y te castigará durante los días siguientes pidiéndote que hagas tareas que sabe que no te gustan.
  4. Quieres irte de ese trabajo, pero por mucho que envías cvs no encuentras otro.

Pongamos otro ejemplo en el contexto de la pareja: Tu novia narcisista te pide que te vistas de una determinada manera:

  1. Si te vistes como crees que le va a gustar, te dirá que no le gusta.
  2. Si no te vistes como ella quiere, te dirá que nunca aciertas con sus deseos.
  3. Si señalas la situación, te dirá que no sabe de lo que le hablas y te castigará durante los días siguientes con el tratamiento de silencio.
  4. Quieres irte de esa relación, pero no lo haces.

¿Te suena una situación así en tu vida?

Cómo contrarrestar el Doble Vínculo

Si te sientes atrapado, furiosa o desesperado, es posible que estés experimentando un doble vínculo. Da un paso atrás de la situación y encuentra algo de tiempo y privacidad para expresar tus emociones. Después de eso, tendrás más claridad para ver tus opciones.

El primer paso para contrarrestar un doble vínculo es escribir cada parte de la manera más específica posible, incluidos los mensajes en conflicto, los castigos, las consecuencias de nombrar la contradicción y la incapacidad de abandonar la situación.

Si notas que falta parte del doble vínculo, ¡genial! Ya has encontrado una posible salida de la trampa. Las experiencias pasadas de doble vínculo pueden provocar sentimientos de impotencia, incluso si la situación actual no cumple con todas las condiciones. Un detonante te puede llevar a sentirte como en tu infancia. Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, darte cuenta de que ya no eres una niña indefensa, te ayudará a ver el doble vínculo con distancia y perspectiva.

Una vez que hayas descrito un doble vínculo, hay muchas opciones para abordarlo. Cada situación es diferente, y una o más opciones pueden aplicarse en diferentes momentos.

  • No eres tú. Recuerda, hay algo mal con la situación, no contigo.
  • Cuestiona las declaraciones. ¿Es cierto que serás castigado?
  • Redefine el castigo. Si, por ejemplo, el castigo consiste en la retirada de la aprobación/validación, un niño esto lo experimenta con mucha angustia, como algo imposible de tolerar. Un adulto puede encontrar otras fuentes de aprobación, empezando por aprobarte tú a ti mismo, sin ponerlo fuera, en otra persona.
  • Cumple con tus propios estándares. Dado que todas las elecciones conducen al castigo, toma las decisiones que cumplan con tu propia aprobación.
  • Busca aliados dentro de la situación. En el primer ejemplo, ¿hay otras personas en tu entorno de trabajo que puedan supervisarte las tareas? En el segundo ejemplo: ¿Hay algún amigo a quien le puedas contar la situación?
  • Pide ayuda. Cuenta fuera de ese entorno lo que te está ocurriendo: a familiares, amigos, tu terapeuta,.. mantén clara tu visión de la realidad. Mantente consciente de tu propio poder cuando pidas ayuda en lugar de caer en el rol de la víctima o del salvador.
  • Obtén apoyo externo. Busca personas y actividades que te ayuden a sentirte fuerte.
  • Alejarte. Es un mundo grande. Ten confianza y fe en que puedes satisfacer tus necesidades sin abusos. Sigue buscando y creando esas formas.
  • Busca un gris. Puedes probar una solución y luego otra, encontrando tu propio gris entre alejarte y escaparte. Quizás puedes tolerar a un jefe difícil hasta que encuentres otro trabajo con un jefe más comprensivo en otro lugar.

Cuando no podías liberarte

Los dobles vínculos se utilizan en contextos de abuso y tortura, donde la víctima no tiene el poder y los recursos para liberarse. Enfrentadas con opciones forzadas entre dañar a otros y hacerse daño a sí mismas, las víctimas hacen todo lo posible para sobrevivir en el entorno caótico y arbitrario. La violencia doméstica también puede seguir este patrón.

Una vez lejos del peligro inmediato, los supervivientes luchan con sentimientos de culpa e impotencia. Puede traer alivio analizar el doble vínculo y responsabilizar del resultado a las personas que lo crearon. Sentir el dolor por la impotencia del pasado, y pensar en acciones positivas para tomar en el futuro, con ayuda. Con el tiempo, el perdón a ti misma se hace posible.

El Doble Vínculo Interno

A veces llevamos el doble vínculo dentro. Por ejemplo, alguien que se está recuperando de la violencia doméstica podría decir:

  1. Si tengo muchos síntomas de Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo, me digo a mí misma que estoy rota y sin valor.
  2. Si tengo pocos síntomas, entonces justifico/minimizo/racionalizo el abuso.
  3. Una vez que noto la contradicción, me siento aliviado.
  4. Es difícil escapar de mis propias creencias.

En ese juego psicológico y de poder que se da con la persona abusiva, muchas veces la víctima cae en la trampa de aceptarlo y hacer todo lo posible por evitar el abuso. Esto no sirve de nada. Es necesario observar la situación con una cierta distancia para ver qué es lo que está pasando realmente.

En la mayoría de las ocasiones, las creencias contradictorias permanecen inconscientes. Una vez que se articula el doble vínculo, pierde su fuerza. Cuestionar las creencias y obtener apoyo externo a menudo puede ayudar con los dobles vínculos internos.

Herramientas para Sanar

  • Haz consciente la dinámica que tienes con tu pareja, amigo, familiar, jefe,.. donde la otra persona ejerce el doble vínculo y tú lo permites.
  • Averigua qué juego de poder se está dando en esa dinámica.
  • Date cuenta de qué rol ejerces dentro de esa dinámica de doble vínculo: ¿la víctima o el salvador?¿ Y la otra persona: el perseguidor?
  • Expresa las emociones que están asociadas al doble vínculo en un entorno seguro: pueden ser impotencia, rabia, tristeza,… En muchos casos, debajo de la impotencia lo que hay es indefensión aprendida.
  • Date cuenta de que no estás en tu infancia y, sea la situación que sea, puedes comportarte de otra manera, ya sea siendo asertiva con la persona que te está haciendo el doble vínculo, poniendo límites o terminando la relación.
  • Muchas personas que se ven envueltas en la dinámica del doble vínculo han ejercido el rol del chivo expiatorio en su familia de origen, lo que les lleva a repetir esta situación en su vida adulta como una forma de repetir de forma inconsciente el trauma. Internamente, aunque sea a nivel inconsciente, tienen la creencia de que deben aguantar o tolerar este trato.
  • Una terapeuta entrenada puede ayudarte a averiguar cuál es la creencia que está en el origen del doble vínculo y cambiarla. Ejemplos de estas creencias pueden ser:

“Nunca hago las cosas bien”, “Me merezco que me traten mal”, “Merezco ser castigado”.

Fuente: https://traumahealed.com

Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, romper el doble vínculo puede ser un gran paso adelante. El doble vínculo puede generar mucho estrés y mucha angustia a la persona que lo padece. Si estás en una situación así, ¡pide ayuda!

Imagen cortesía de unsplash.com

Los Efectos Reales del Paternaje y Maternaje Narcisista

Los narcisistas crían niños que sufren de dudas paralizantes.

¿Por qué importa si un padre es narcisista? ¿Cómo le duele eso a una niña? ¿En qué le afecta? ¿Cuáles son las secuelas?¿Quieres saber cómo sobrevivir a un padre/madre narcisista?

El Trastorno Narcisista de la Personalidad es un trastorno que es difícil de identificar, tanto para las personas que están cerca del/de la narcisista, como para los psiquiatras, psicólogas y terapeutas. Para empezar, es muy raro que una persona con TNP acuda a un profesional de la salud. El propio trastorno le impide darse cuenta de la realidad y el discurso más frecuente es que “El problema lo tienen los demás”. He oído casos de personas que han ido a un profesional de la salud con su pareja narcisista y éste ha conseguido convencer al médico de que “el problema” lo tenía su pareja y no ellos.

En en el seno de las familias donde hay una persona con este trastorno, la pareja suele ser una persona codependiente que habilita/permite/anima las dinámicas que se dan y que niega, justifica y/o minimiza el abuso que sienten tanto ella como los hijos/hijas u otras personas de la familia. Así, los niños crecen en un entorno disfuncional y muy dañino, sin saberlo y normalizando una situación que no lo es.

Entonces, ¿cómo afecta la crianza narcisista a los niños?

  • El niño no se sentirá escuchado ni visto.
  • Los sentimientos y la realidad de la niña no serán reconocidos.
  • El niño será tratado como un accesorio para el padre, en lugar de una persona.
  • La niña será más valorada por lo que hace que por lo que es como persona.
  • El niño no aprenderá a identificar o confiar en sus propios sentimientos y crecerá con dudas paralizantes.
  • A la niña se le enseñará que la imagen que da a los demás es más importante que cómo se siente.
  • Al niño se le enseñará a guardar secretos para proteger a los padres y la familia.
  • No se alentará a la niña a desarrollar su propio sentido de sí misma.
  • El niño se sentirá emocionalmente vacío y no nutrido.
  • La niña aprenderá a no confiar en los demás.
  • El niño se sentirá usado y manipulado.
  • La niña estará allí para la madre, y no al revés, como debería ser.
  • El niño no podrá tener un desarrollo emocional sino que éste se quedará congelado o muy mermado.
  • La niña se sentirá criticada y juzgada, en lugar de aceptada y querida.
  • El niño se frustrará tratando de buscar amor, aprobación y atención en vano.
  • La niña crecerá sintiéndose «no suficientemente buena».
  • El niño no tendrá un modelo a seguir para tener relaciones saludables, para responsabilizarse de sus acciones o para tener una actitud de apertura hacia la vida.
  • La niña no aprenderá los límites apropiados para las relaciones.
  • El niño no aprenderá a cuidarse a sí mismo de manera saludable, sino que correrá el riesgo de volverse codependiente (cuidar a otros excluyendo el cuidado de sí mismo).
  • La niña tendrá dificultades con su autonomía respecto del padre o la madre a medida que crezca.
  • Se le enseñará al niño a buscar validación externa vs validación interna.
  • La niña recibirá un doble mensaje que la confundirá de «hazlo bien para hacerme sentir orgulloso como una extensión mía, pero no lo hagas demasiado bien y me eclipses porque yo siempre seré más que tú».
  • El niño, si eclipsa al padre o la madre, puede experimentar por parte del padre o la madre comportamientos de sabotaje, gaslighting, venganza,…
  • A la niña no se le enseña a darse el crédito a sí misma cuando se lo merece.
  • El niño es muy probable que sufra algún nivel de síndrome de estrés post-traumático, depresión y/o ansiedad en la edad adulta.
  • La niña crecerá creyendo que no es digna de amor. Lo que se dice a sí misma de forma inconsciente es: «Si mis padres no pueden quererme, ¿quién lo hará?»
  • El niño es a menudo avergonzado y humillado por el padre/madre narcisista y crecerá con mucha vergüenza y baja autoestima.
  • La niña necesitará recuperarse de un trauma y tendrá que volver a criarse en la edad adulta, es lo que en terapia Gestalt se llama el repaternaje y el rematernaje de la niña interior.

Ser criada por un padre/madre narcisista es emocional y psicológicamente abusivo y causa efectos debilitantes y duraderos

Los profesionales de la salud muchas veces no lo detectan los/las narcisistas se muestran con una máscara encantadora, mostrando una imagen de cómo desean ser vistos. Sólo con las personas que tienen más cerca muestran su sombra, donde hay una necesidad de controlar, dominar y manipular y donde se dan comportamientos abusivos y de maltrato.

A puerta cerrada,  en esas familias, los niños sienten asfixiados y sienten una soledad y un dolor que no son validados ni reconocidos por la familia narcisista. En muchas ocasiones, se les da el mensaje de que lo que sienten “no está bien” o “no existe”, lo que además del dolor y la soledad les genera mucha confusión.

La narcisista no se responsabiliza de su comportamiento, por lo que la niña cree que tiene la culpa de lo que ocurre y crecerá sintiéndose defectuosa y no merecedora de amor, un trato digno y atención.

Todos los hijos adultos de padres narcisistas tienen los mismos síntomas, más arriba mencionados. Los estilos de vida difieren y las historias también, pero las consecuencias emocionales y psicológicas de su infancia son muy similares. Es toda una lista. Al final, sobrevivir a un padre/madre narcisista es algo que se consigue. Sin embargo, se necesita un trabajo de recuperación serio para dejar de prosperar y realmente fluir y prosperar en la vida.

El narcisismo se encuentra dentro de un espectro, así que podemos pensar en él un continuo que abarca desde rasgos egocéntricos de bajo nivel que todos tenemos hasta cierto punto hasta un trastorno de personalidad en toda regla, una patología psicológica. Cuanto mayor sea el nivel de rasgos, hay menos empatía, y por lo tanto más potencial daño se hace a las personas que están cerca del/de la narcisista, en especial si son niños.

Al crecer en familias donde no se les validaba, ni daba apoyo, estos niños crecen con unas auto dudas muy lacerante. Esto lleva en muchas ocasiones a que el adulto que se da cuenta de su historia y su familia disfuncional, comience a dudar de sí mismo y a cuestionarse a sí mismo y su familia una y otra vez. Esto puede obstaculizar e incluso paralizar el proceso de recuperación.

Tener dudas es algo humano pero en algún momento tendrás que empezar a confiar en ti, en tu historia y en tu verdad. Recuperarse del abuso narcisista es posible. Empieza con un primer paso de confianza pidiendo ayuda a la terapeuta adecuada que entienda sobre narcisismo y pueda acompañarte para recuperar las partes de ti que no pudiste desarrollar y sanar.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

El Verdadero y el Falso Yo: ¿Eres tú misma o en realidad interpretas un personaje?

Donald Winnicott fue un famoso psiquiatra, psicoanalista y pediatra inglés que desarrolló un enfoque interesante de la personalidad humana. Debido a su formación como pediatra, centró sus pensamientos, reflexiones y teorías en los niños. Y, en particular, sobre la relación entre la madre y el niño y con ella el concepto de la madre “suficientemente buena” y la teoría del Falso Yo. También fue presidente de la Sociedad Británica de Psicoanálisis y un pensador muy famoso del siglo XX.

«Con los juegos, y solo con los juegos, el niño o el adulto pueden crear y usar toda su personalidad, y el individuo solo descubre su personalidad cuando se convierte en creador». Donald Winnicott.

La madre “suficientemente buena”

En línea con otros psicoanalistas, Winnicott afirmó que, durante el primer año de vida, la madre y la niña constituyen una unidad. No se puede hablar del bebé como una entidad separada de su madre: los dos forman una unidad indivisible. El bebé no distingue entre él y su madre, para él son lo mismo.

Winnicott dice que la madre* es el primer «contexto» que tiene un ser humano. Ella es la base total de su desarrollo posterior. Por lo tanto, y especialmente en los primeros meses de vida, la madre es el universo del bebé. La madre es prácticamente sinónimo del mundo.

Entonces aparece el concepto de la «madre suficientemente buena». Esta madre es la que proporciona la atención necesaria a la niña, de forma espontánea y sincera. Le proporciona un espacio a la niña en el que se siente segura y puede ser ella misma. Se le permite expresarse y sus necesidades son atendidas.

Mientras tanto, la «madre no suficientemente buena» es aquella que en lugar de satisfacer las necesidades del niño, obliga a éste a adaptarse a ella. No está disponible para él, por lo que el niño se ve en la obligación de sobreadaptarse para sobrevivir en este entorno. Esto da lugar a lo que Winnicott llama el Falso Yo. Esto puede ocurrir porque la madre está en un periodo depresivo, bajo mucho estrés o tiene unos comportamientos rígidos que se le aplicaron a ella y simplemente repite.

El Falso Yo

Winnicott sugiere que nuestro sentido más básico del yo no solo se fomenta por sí solo, sino dentro de una relación, es decir, nuestras primeras relaciones con nuestros padres y familia. Esto continúa en nuestra edad adulta, y nuestro sentido de identidad podría seguir adaptándose en función de las relaciones que hacemos a medida que crecemos, pero el punto de partida es un paso crucial.

La madre es como un espejo para la niña, que se ve a sí misma mientras su madre la mira. La niña aprende a identificarse con la raza humana a través de ella. Poco a poco, la niña se separa de su madre y ella debe adaptarse a este cambio. La niña empieza a tener gestos espontáneos que son parte de su desarrollo como persona. Si la madre les da la bienvenida, la experimenta la sensación de ser real y evoluciona en su desarrollo.

Si no lo hace, el niño comienza a esconder partes de sí mismo para protegerse. Aprende a mostrar sólo lo que su madre quiere ver. Se convierte en algo que no es. Esto supone una interrupción en el desarrollo espontáneo del niño, que tiene que adaptarse a lo que le exige la madre, no puede ser él mismo. Esto da lugar a una sensación de irrealidad y es lo que da origen al Falso Yo para sobrevivir a una madre narcisista.

Los Efectos del Falso Yo

Hay diferentes niveles de «falsedad» en nuestro ser, de personajes que representamos. Según Winnicott, en el nivel más básico están aquellos que adoptan una actitud cortés y cumplen con las normas sociales, como por ejemplo, acudir a la cena de navidad de la empresa aunque no sea lo que más apetezca. En el otro extremo están las patologías mentales como el TNP, donde el verdadero ser prácticamente desaparece.

En muchas familias narcisistas ocurre este fenómeno descrito por Winnicott. La niña tiene que esconder muchas partes espontáneas de sí misma que no son bien recibidas por el padre, la madre o ambos. Ha de crear un Falso Yo para sentirse querida o aceptada, para sobrevivir a su madre narcisista. En muchas ocasiones este Falso Yo adopta la forma de una persona complaciente, que vive a expensas de llevarse bien con los demás o de no tener ningún tipo de conflicto con las otras personas. En otras ocasiones, puede ser la de una persona con mucho éxito profesional, pero que en el fondo se siente insatisfecha o, de alguna manera, falsa.

Winnicott señala que tener una personalidad de Falso Yo muy fuerte evita que las personas actúen de acuerdo con su espontaneidad e impulsos creativos, dejando a la persona sintiéndose vacía y con el sentimiento de que “falta algo”, a veces con muy poca idea de por qué se sienten así.

Además, en muchas ocasiones, para compensar a este personaje, la persona suele tener a otro escondido, que está en la sombra (donde están las partes negadas de nosotros mismos) y que suele ser la polaridad de su Falso Yo, el otro extremo. En el caso de una persona complaciente, es probable que sea un personaje más duro, frío o tajante, alguien “borde” para compensar al otro que sigue la corriente a los demás.

Si las relaciones son lo que principalmente forma nuestro sentido del yo, entonces igualmente son lo que puede ayudarnos a cambiarlo. Una excelente manera de sobrevivir a una madre narcisista, desenredar tu Falso Yo y recuperar la confianza en tu espontaneidad es ver a una psicoterapeuta. La terapia es un espacio en el que puedes volver a lo básico, explorar tus verdaderos sentimientos y deseos abiertamente, mientras eres escuchado por una terapeuta que te acompaña a sentirte libre de ser quien realmente eres. Teniendo la libertad de ser tú misma en este espacio podrás comprender mejor quién eres y qué quieres, y tener más confianza en la capacidad del mundo para aceptarte.

Fuente: https://exploringyourmind.com

*El término madre aquí debe entenderse en un sentido amplio, se trata del cuidador o cuidadores principales del niño en sus primeros años de vida. Puede ser el padre y/o abuelos y/o tutores y/o hermanos mayores,…