La Cosificación y la Despersonalización

Qué Son la Cosificación y la Despersonalización

La cosificación y la despersonalización hacen que sean posibles el abuso, la manipulación y la explotación en las relaciones entre personas. Si quieres saber cómo curarte de una relación con un narcisista, ¿cómo puedes evitar una relación así en el futuro?

La cosificación consiste en ver a otra persona como un objeto. A veces, sólo se cosifica a una persona o a un grupo en base a alguna diferencia (creencia, religión, cultura, sexo, nacionalidad, discapacidad, estilo de vida,..). Esta cosificación limitada es causada por la función “nosotros y ellos” del cerebro reptiliano, que compartimos con los reptiles (de ahí su nombre), que se encarga de las cuestiones básicas para la supervivencia y que percibe “amenazas” del entorno que considera que deben ser controladas o eliminadas para la supervivencia. El cerebro reptiliano avisa de una amenaza, que llega al sistema límbico, donde se encuentran las emociones. La amenaza da lugar a la emoción del miedo, que finalmente llega al neocórtex, la parte más “nueva” del cerebro humano, que se encarga de generar ideas y pensamientos. Esas ideas y pensamientos son los que justifican la cosificación para hacer frente a lo que se ha percibido como una amenaza para la supervivencia.

Otros aspectos de la cosificación consisten en que una persona trata a otra como una herramienta para sus propios propósitos; la trata como si fuera una propiedad o como un esclavo; como si no hubiera la necesidad de preocuparse por sus experiencias o sentimientos; como carente de autonomía o de libre determinación (esto es cierto en el caso de un niño que sea tratado así por sus padres o por su padre o madre con el consentimiento del otro); tratarlo “como algo que es permisible destruir, romper o penetrar”

La despersonalización es el proceso psicológico de privar a una persona de su humanidad e individualidad y demonizarla, haciéndola menos humana y con ello menos merecedora de un trato humano y de consideración moral.

La cosificación y la despersonalización dan lugar a la opresión, que es el ejercicio de la autoridad o el poder de una forma injusta y/o cruel.

Cuando alguien carece de empatía en general, no la tiene tampoco para las personas más cercana a ella y cosificará a todas las personas que tenga alrededor y que no sean ella misma.

Los narcisistas, psicópatas y sociópatas ven a las otras personas como meros objetos, que sólo existen para su uso. No hay un reconocimiento de los demás como individuos en tres dimensiones y por lo tanto no se tienen en cuenta nuestros derechos, necesidades, límites o su propia vida. Son simplemente un objeto sin ningún significado, salvo para satisfacer sus necesidades.

A las personas se las deshumaniza en las relaciones a través del control, la dominación, la humillación, la burla, la invalidación, la falta de respeto de los límites y todas las demás formas de abuso psicológico, emocional, sexual y/o físico. Para ser cosificada y deshumanizada, debes ser tratada sin la dignidad de los derechos innatos a un ser humano, de ser valorada, respetada y recibir un tratamiento ético.

Ser tratadas como si no tuviésemos valor humano, disminuye nuestro propio sentido de la autoestima. Para una niña es algo crítico porque sus padres son espejos donde forma su identidad. Esa falta de valor humano la llevará consigo de forma inconsciente en sus relaciones con los demás hasta que no lo trate en terapia. Las víctimas de este trato tienden a preguntarse qué es lo que han hecho para merecer ese trato o qué es lo que está mal dentro de ellas para que alguien las trate de esa manera. En otras palabras, se culpan por las acciones del abusador.

La cosificación y la deshumanización no dicen nada de ti o de tu valor como persona, es simplemente el acto de una persona con un desorden mental que carece de empatía.

Si estás leyendo esto, es más que probable que sepas lo que se siente al ser deshumanizado por tu pareja, tu padre/madre, tu jefe/jefa o un amigo o amiga. Si quieres saber cómo curarte de una relación con un narcisista, seguro que una de las preguntas que te estás haciendo es: ¿Cómo puedo evitar que vuelva a sucederme esto en el futuro?

¿Cómo puedo evitar que vuelva a sucederme esto en el futuro? Teniendo en cuenta la Empatía.

La capacidad de una persona para la empatía es el factor más importante en su capacidad de ver a los demás como seres humanos, no como objetos y en la capacidad de formar conexiones emocionales con los demás. La empatía es lo que conecta a las personas emocionalmente. Sin empatía no puede haber una conexión real, ni por tanto una relación real y esto es lo que hace posible el abuso. Esto significa que en tus futuras relaciones el rasgo más importante que hay que buscar en una futura pareja es la empatía.

Las personas que carecen de empatía pueden esconderlo bastante bien al principio de una relación, pero no sin estar alerta para evitar mostrarse. Si tienes dudas de si esa persona tiene empatía o no (pueden ser muy buenas fingiendo para “atrapar” a alguien para cosificarlo) puedes buscar banderas rojas al comienzo de la relación. Si tienes dudas, tómate un tiempo en observar a esa persona y las posibles banderas rojas. No tengas prisa. Si esa persona te apresura a tener intimidad con ella y te presiona, esto ya es de por sí una bandera roja.

Cualquier persona que carece de empatía es capaz de cosificar y deshumanizar a otras personas. Esto incluye no sólo a los narcisistas, psicópatas y sociópatas sino también a las personas autistas, con síndrome de Asperger, con Trastorno Límite de la Personalidad y también las personas afectadas con trastornos psicóticos. No tienes que buscar el diagnóstico de cada persona, basta con que busques la falta de empatía.

La reciprocidad emocional, el amor y la pertenencia son necesidades humanas básicas. Buscamos relaciones con el propósito del cumplimiento mutuo de estas necesidades. Si no se cumplen, tu salud mental y física se verá afectada (como seguramente ya sabes). Si tienes o has tenido una relación con una persona que tiene escasa o ninguna empatía, que te ha cosificado y/o deshumanizado es más que probable que hayas experimentado:

  • Depresión
  • Baja autoestima
  • Miedo
  • Ansiedad
  • Vergüenza toxica
  • Rabia no resuelta
  • Enfermedades físicas: son síntomas, manifestaciones en el cuerpo de lo que te ocurre a nivel emocional de lo que no eres consciente.
  • Estrés post-traumático
  • Pérdida de la identidad
  • Autolesiones
  • Ideaciones suicidas

Si quieres saber cómo curarte de una relación con un narcisista, en el siguiente post te contaré más acerca de la empatía y los signos que muestran las personas que carecen de ella.

Fuente: http://psychopathsandlove.com

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El Umbral del Dolor Emocional en los Hijos de Narcisistas

El Umbral del Dolor Emocional en los Hijos de Narcisistas

Si  te has criado en una familia narcisista, necesitarás ayuda para sobrevivir a tus padres narcisistas. Si has crecido en una familia narcisista, en tu familia de origen al menos uno de tus padres tenía/tiene Trastorno Narcisista de la Personalidad (muy probablemente no diagnosticado), te hicieron daño con frecuencia. Si reaccionabas, eras rápida y severamente castigada. Así que aprendiste a tragarte todo el dolor, a aguantarlo. Seguramente, utilizaste mecanismos de defensa inconscientes para aguantar todo ese dolor, como la disociación, la negación, la desensibilización, el entumecimiento,..

En tu infancia no te quedó más remedio que hacer esto para sobrevivir al abuso narcisista, tu umbral alto del dolor te permitió llegar hasta donde estás pero ya no es necesario que lo utilices más porque en tu vida de adulto te hace daño y ya no es necesario que pases tanto dolor.

Seguramente ni te des cuenta en el momento en el que te hacen daño física o emocionalmente, por ejemplo, reírte con la persona que se está riendo de ti hasta no darte cuenta más tarde que te ha dicho algo que es ofensivo, que te parezca normal que te pongan nombres o motes que son ridículos, que alguien te pise o te de un golpe y tú ni te muevas.

Las frases que te decían cuando alegabas que tu padre/madre narcisista o algún hermano o hermana te había hecho daño era que “Eres muy sensible”, “No se te puede decir nada”, “¿Y ahora por qué lloras?”. Te lo creíste. Normal. Sólo eras una niña que se creía lo que le decían (aunque el mirroring fuese incorrecto) y aprendiste a callarte y aguantar.

“Eres muy sensible”, “No se te puede decir nada”, “¿Y ahora por qué lloras?”

Si eres la superviviente de abuso narcisista, seguro que eres una actriz fantástica. Como no se te permitía expresar el dolor al que se te sometía, a menos que trates esto en terapia, tendrás un piloto automático de fingir a toda costa que no te duele lo que sea que te hagan. Y es más que probable que te hayas dejado hacer burradas si en tu infancia no te dejaban poner límites ni decir que no y has mantenido esto hasta tu edad adulta.

Seguramente, tu historia está inundada de todo tipo de heridas, desaires y escenarios tomados a la ligera. Una vez el umbral del dolor es traspasado, mucho después de aguantar un dolor “normal”, tiendes a dejar de hablar con la persona, sin explicaciones, en un comportamiento blanco/negro (primero te dejas hacer de todo y cuando traspasas al umbral alto del dolor, dejas de tener contacto con la persona de una forma drástica). Como no das salida a ese dolor porque no te sueles permitir llorar, hacer duelos y soltar, acumulas rabia, lo que da lugar a un resentimiento hacia esas personas.

Parte de la ayuda para sobrevivir a padres narcisistas consiste en, precisamente, dejarte sentir tu dolor. No aguantar demasiado pero sí cuando sientas dolor, gestionarlo. Llorar. El dolor, si no le das una salida, se queda en tu cuerpo y hará que te encuentres melancólica o deprimida con facilidad.

Actualizar para no generar Resentimiento

Es importante que te acostumbres a actualizar en tus relaciones con los demás. Actualizar consiste en expresar de forma clara pero respetuosa y asertiva a una persona lo que sea que haya hecho que te ha causado daño o rabia, que te ha incomodado o no te ha gustado.

Los supervivientes de narcisistas suelen tratar con los demás desde su máscara, no desde su verdadero yo, importándoles más la imagen que dan a la otra persona que protegerse, quererse y mostrarse vulnerables si es necesario. Por ello, aguantan que les hagan de todo, no manifiestan lo que sienten y cuando alcanzan el umbral del dolor alto con esa persona o bien se retiran o bien explotan de forma desproporcionada.

Para romper con ese patrón de comportamiento, tendrás que hacer una introspección de qué te duele y qué no. Al principio es probable que no te des cuenta de una forma inmediata o que si te das cuenta, lo expreses de una forma agresiva o reactiva. Es normal. Poco a poco, verás cómo notarás a tiempo real cuándo algo te hace daño o te molesta y aprenderás a comunicarlo de una forma asertiva a la otra persona. Empezará a importante más estar bien tú que mantener el vínculo con la otra persona a toda costa o fingir que no te duele nada, que eres sobrehumano.

Tu Umbral del Dolor Emocional

  • Entonces, ¿cómo es de alto el umbral de tu dolor emocional? ¿Qué dolor te has tragado o has aguantado en un esfuerzo por mantener una amistad o una relación de pareja? ¿Cuántas de esas veces al final le has cogido manía a esa persona y al final has dejado de hablarle?
  • ¿Estás en una relación con alguien que te hiere con frecuencia? Si es así, ¿por qué?
  • ¿Puedes expresar tu dolor a tu pareja sin que se ponga a la defensiva y se haga la inocente?

Decir “me has hecho daño” “me molesta” o “no me hagas esto más” al principio asusta y te dará angustia porque harás sinapsis con escenas de infancia en las que te castigaban duramente y te hacían todavía más daño por expresarte. Ya no estás en tu infancia. Tienes todo el derecho a protegerte, decir que no y decirle a alguien con quien quieres mantener un vínculo que deje de hacer algo que te hace daño.

“Me has hecho daño” “Me molesta” o “No me hagas esto más”

No hay relaciones perfectas, eso forma parte del pensamiento mágico. Los conflictos, los desacuerdos y el dolor forman parte de la vida, por lo que se trata de que aprendas a gestionarlos de una forma sana. Ya no vives en tu infancia. El mundo en el que te mueves ahora es diferente. En él tienes derechos, derecho a cuidarte, a protegerte y a demandar un buen trato por parte de todas las personas con las que te relacionas.

El dolor en tu vida es uno de los elementos claves en la ayuda para sobrevivir a tus padres narcisistas. Ya no tienes que fingir que no lo sientes, ya no tienes que aguantarlo hasta límites demasiado altos y ya no tienes que quedártelo dentro para mantener una imagen frente a los demás y frente a ti mismo.

El dolor forma parte de la vida pero no tienes que aguantar más dolor del necesario. ¿Dónde quieres poner tu umbral del dolor emocional?

Fuente: https://blogs.psychcentral.com

6 Cosas que las Hijas de Narcisistas Anhelan en la Edad Adulta (Y Cómo Sanarlas con Psicoterapia)

Aunque hay diferencias en las historias de todas las hijas no queridas por sus madres/padres narcisistas, también hay puntos importantes en común. Comprenderlos y ver el papel que juega cada uno en tu propia vida puede ser el primer paso de muchos hacia tu recuperación.

Algunos de estos los percibirás conscientemente, aunque es posible que no los pongas en contexto y los conectes con experiencias infantiles durante muchos años. Estadísticamente, el reconocimiento de cómo las experiencias de la infancia tras el abuso narcisista afectan el presente generalmente no comienza hasta que una mujer tiene más de 30 o 40 años, y a veces más tarde.

Si has tenido una infancia difícil y te has sentido bajo el control de un padre/madre controladora, combativa o narcisista, la adultez joven te brinda una sensación de libertad, ya que seguramente por fin te hayas sentido libre después de vivir durante muchos años en un ambiente tóxico, represivo y castrante. Lamentablemente, la realidad es que hay muchas posibilidades de que no te hayas dado cuenta de cuánto equipaje emocional te acompaña en tu vida.

Si bien puedes ser consciente de lo mal que te hizo sentir cómo tu madre/padre narcisista te trató en la infancia, es muy posible que no puedas ver su efecto en la mujer adulta que eres hoy en día hasta que comiences psicoterapia. La mayoría de los comportamientos que adoptamos para superar son inconscientes.

Además, hay otras fuerzas en juego que te impiden el reconocimiento:

  • Has normalizado las experiencias de tu infancia.
  • Te gusta pensar que el pasado es el pasado y eres libre.
  • No estás lista para procesar todo el dolor sobre cómo te trataron en tu infancia.
  • Sólo quieres ser como todas las demás personas, quieres ser normal. Y te avergüenzas de tu infancia y de tu familia de origen.
  • Temes que tu tratamiento esté justificado, y que cómo te trataron haya sido, en el fondo, todo es culpa tuya.
  • Por encima de todas las cosas, quieres que tu padre/madre te quiera. Quizás él/ella por fin lo hará. ¿Pronto?
  • Tu esperanza y negación alternas te mantienen estancada.
  • Hay cosas la hija no amada anhela en su edad adulta.

Cosas que las Hijas de Narcisistas Anhelan en la Edad Adulta

Hay muchas posibilidades de que, si tu madre/padre no supo darte amor, fuiste muy criticada o marginada (el rol de la “niña perdida”), ignorada o severamente castigada, también puede ser que abusada, muchos de estos anhelos profundamente arraigados pueden coexistir y contradecir todo tipo de éxitos y logros.

Ése es el poder de estas primeras experiencias. Las formas en que pueden seguir afectándonos no son necesariamente racionales pero son muy profundas y condicionan nuestras vidas de adultas.

  1. Un sentido de pertenecer, de experimentar tu propia vida.

    Éste es quizás el efecto más común. Sentirse como una extraña, callar, con tu nariz presionada contra el vidrio de una tienda a la que todos los demás parecen tener acceso. Es como ver una película en blanco y negro, estando tú sola en la sala de cine, cuando los demás ven la misma película en la sala de al lado a todo color.

  2. Validación de tus pensamientos y de ti como persona.

    Hasta que estés completamente recuperada de tu infancia de abuso narcisista, puedes sentir inseguridades profundamente arraigadas sobre la validez de tus pensamientos y percepciones.

    Seguramente tu padre/madre narcisista se burlaba mucho de ti y se le unía el otro padre/madre o algún hermano al que se le permitía a animaba a hacerlo, te decían que eras muy “sensible” o “que eras burra” o decían de ti frases como “qué vamos a hacer contigo”, te hacían sentir como un objeto, te humillaban o te intimidaban.

    Tú interiorizaste estos mensajes y ahora dudas mucho de ti, de tu valía, no sabes quién eres y buscas esa validación fuera de ti, en otras personas.

  3. Verdadera confianza en ti misma.

    A pesar de tus logros en la vida, tiendes a pensar que “no eres suficiente” y a pesar de que te pones muchas metas y las consigues, en cuanto lo haces, te quitas mérito y crees que te valorarás cuando consigas la siguiente que te fijes.

    Tienes una tendencia a responder inadecuadamente a situaciones de tensión o desacuerdo con otras personas que socavan tu autoconfianza.

    Tiendes a autocriticarte mucho (esto no es más que la voz de tu padre/madre narcisista interiorizada, que has hecho tuya, como todas las niñas hacen con las voces de su padre y su madre) y a sentirte culpable por demasiadas cosas. Puedes ser muy reactiva intelectual y/o emocionalmente.

  4. Equilibrio emocional.

    Las niñas con estilos de apego inseguros no saben (porque no se les ha enseñado) cómo manejar las emociones dolorosas y terminan o bien perdidas en sus propias emociones o bien alejadas de sus sentimientos. Ésa es la maraña emocional en la que te sueles encontrar frente a situaciones que te provocan estrés o intensidad emocional.

    La buena noticia es que con la psicoterapia adecuada tras el abuso narcisista de tu familia de origen puedes aprender cómo nombrar y gestionar tus emociones. No estás condenada a vivir detrás de altos muros o en una llanura de inundación emocional.

  5. El amor de tu madre/tu padre narcisista.

    Tu anhelo del amor que no te pudieron dar no parece tener una fecha de vencimiento. Esto no es un anhelo racional, por supuesto. Puede coexistir absolutamente con la acción en el mundo real de una hija de eliminar a su madre/padre de su vida, lo que se llama el “contacto cero”, así como con la muerte de tu madre/padre.

    Cuanto más te cures y más te ames a ti misma y empieces a sentir compasión por ti y por los demás, más pequeña será la necesidad de un amor que no es posible. Tu padre/madre no tiene amor para sí mismo/misma, por lo que tampoco lo tiene para ti. No lo tuvo en tu infancia, no lo tiene ahora y no lo tendrá en el futuro.

    El anhelo no va a desaparecer por completo porque tu herida de infancia es profunda y legítima. Pero se convertirá en algo mucho menos doloroso, que puedes gestionar. Igual que tu herida, con la psicoterapia y tu trabajo personal, se convertirá en una cicatriz.

  6. Dar sentido al pasado (y desconectarte del presente).

    A la mayoría de las hijas de padre/madre narcisista les resulta difícil apropiarse de su historia de infancia, en parte debido al tabú de admitir que tu pare/madre no te ha dado mucho amor y en parte porque la negación es potente, todo lo que has tenido que negarte para poder sobrevivir hasta ahora es una realidad muy dura.

    Entender tu pasado y tu historia es clave para tener una vida más sana, así como para asegurarte de no repetir los patrones de comportamiento que aprendiste en tu infancia.

    Necesitarás tiempo, esfuerzo y la ayuda de una psicoterapeuta para reconocer tu historia. La experiencia puede ser dolorosa a veces pero es necesaria. Sólo apropiándote de tu realidad, la puedes cambiar.

Curarte de tu infancia tóxica con psicoterapia es un trabajo arduo pero merece la pena. Al final de ese camino está la que eres tú. De verdad.

10 Comportamientos de las Personas que Buscan la Validación de los Demás

Debajo del comportamiento de las personas que solicitan la aprobación de los demás lo que hay es una falta de autoestima y un sentido de inferioridad.

Muchos supervivientes de familias narcisistas/disfuncionales se pasaron la infancia sintiéndose forzados a complacer a su padre/madre narcisista o ambos para poder sobrevivir en un entorno que era muy hostil. Para ellos, complacer y la búsqueda de validación eran algo “natural”. El padre/madre narcisista jugaba a esto constantemente condicionando el amor o castigando con temas muy delicados para un niño como abandono, rechazo o humillación si no conseguían la validación por parte del padre/de la madre narcisista.

Los adultos que crecen en este tipo de familias no creen en sí mismos y son hiper-críticos consigo mismos, por ello tienden a buscar la validación en otras personas, como lo hacían con su padre/madre narcisista.

Es posible que ni siquiera te des cuenta de que esto es algo para lo que te entrenaron, no algo con lo que hayas nacido. Quizás no seas consciente de las formas en las que alteras tu propio comportamiento u opiniones a favor de los de otra persona. Con este artículo te ayudamos a hacerlas más conscientes

10 Ejemplos de Comportamientos en los que buscas la Validación 

  1. Tomarte el desacuerdo personalmente.

    Cuando alguien no está de acuerdo con algo que dices o haces, ¿te lo tomas en serio como algo personal y terminas sintiéndote molesto o incluso insultado?

    Esta es una respuesta clásica de una persona complaciente porque, claramente, la búsqueda de aprobación ha fracasado. No es sorprendente, entonces, que te sientas herido. 

  2. Cambiar o adaptar tu punto de vista ante la aparente desaprobación.

    Has expresado tu opinión sobre algún asunto, importante o no, y alguien responde con una opinión contraria.

    ¿Defiendes vigorosamente tu posición o cambias ligeramente tu argumento para encajar mejor con los de la otra persona?

    La opinión de una buscadora de aprobación cambia dependiendo de con quién están hablando porque carece de confianza en sus propias convicciones y tiene miedo a alejar a otros adoptando una opinión distinta.

  3. Miedo a decir “no” por temor a la desaprobación.

    ¿Te sientes bien complaciendo? ¿Siempre dices “sí” cuando se te piden o proponen algo, cuando tu respuesta instintiva es en realidad decir “no”?

    El resultado final de este comportamiento es que te vas desgastando y, en última instancia, conduce al resentimiento por todas las cosas que te has comprometido a hacer cuando en realidad no querías.

    Ese resentimiento, si no eres consciente de él, es muy probable que lo acabes expresando de una forma pasivo-agresiva.

  4. No defender tus derechos.

    Para ti, ser un felpudo humano y dejarte pisar por quien sea que quiera hacerlo, es más fácil para ti que “no, no quiero esto” o “no, no te permito hacerme esto” y defenderte.

    No poner un límite y decir “no” solo refuerza tu falta de confianza en ti misma e incluso invita a comportamientos de abuso o de aprovecharse de ti por parte de otras personas. Al final, esto intensifica tu sentimiento de inferioridad.

  5. No te quejas cuando recibes un servicio o bienes insatisfactorios.

    ¿Cuántas veces te has quejado sobre la comida o el servicio en un restaurante, pero cuando el camarero te pregunta si todo está bien, simplemente asientes? O te has comprado algo que al final no te gusta pero no has tenido el valor de devolverlo a la tienda.

    Al no cuestionar estas cosas, estás reforzando tu propia falta de autoestima. Te estás diciendo a ti mismo que no tienes derecho a lo mejor de nada.

  6. Fingir que sabes o entiendes algo.

    Seguro que la escena te es familiar. Alguien te explica algo de lo que no tienes ni idea y en lugar de simplemente expresarlo, finges que ya conocías la película o que entiendes el chiste, cuando en realidad no es así.

    Lo que te dices a ti misma para tener esta clase de comportamiento es que el prejuicio de que “la gente es mala” y si confiesas la verdad, se van a reír de ti.

    En realidad, no tienes ni idea de cuál sería la reacción de la persona que te está explicando la peli o contando el chiste. Lo que estás haciendo con este comportamiento es proyectar en esa persona tu falta de autoestima.

  7. Sientes constantemente la necesidad de disculparte o dar las gracias. Incluso cuando no hay ninguna razón para ello.

    En tu versión de las cosas, siempre es tu culpa, ¿verdad? Tiendes a auto-inculparte de forma tóxica de todo lo que te rodea, en lugar de asumir tu responsabilidad cuando corresponde.También das las gracias por todo, a todas horas, a todo el mundo. En tu trabajo, con tus amigos, con tu pareja. Das las gracias por comportamientos que tú haces sin pedirlas y que son naturales en el vínculo que tienes con las personas. Una cosa es ser agradecido. Otra pedir a los demás que te perdonen la vida constantemente.

  8. Esperar cumplidos o esperar “pescarlos” y estar molesto por no recibirlos.

    Una persona que solicita aprobación puede intentar deliberadamente o inconscientemente que aquéllos con quienes está interactuando le digan algún elogio o piropo.

    Una extensión de este tipo de comportamiento es sentirte molesto cuando los cumplidos deseabas, no llegan.

  9. No saber afrontar ninguna crítica.

    Si tu objetivo es obtener la aprobación de los demás, entonces el concepto de crítica es completamente intolerable. Implica que has fracasado de alguna manera en lograr tu objetivo.

    El hipercriticismo al que fuiste sometido por tu familia narcisista de origen, te ha hecho extremadamente sensible a ellas.

    “La crítica es algo que puedes evitar fácilmente sin decir nada, sin hacer nada, sin ser nada”. Aristóteles.

    Si tomas nota del consejo de Aristóteles, aceptar las críticas es realmente vital para el progreso. Si te ayuda, puedes cambiar la palabra crítica, por “feedback”, que viene a ser una devolución. Si en una devolución te señalan algo a mejorar, seguramente así sea. Si estás rodeado de personas (jefe, amigos, pareja) que sólo te hacen críticas, quizás sea hora de que te replantees el vínculo. Un exceso de críticas sin aportar nada positivo sobre ti (que, como todas las personas, sí tienes) mina tu autoestima y sólo habla de la necesidad neurótica de la otra persona de ponerse por encima de ti.

  10. Comportarte de una manera que es contraria a tus propias creencias.

    Éste es un comportamiento típico de las niñas/adolescentes: unirse a la pandilla sólo para estar en medio de la gente “popular”, incluso si, en el fondo de tu corazón, no estás de acuerdo con lo que dicen y/o hacen o en realidad no tienes mucho en común con ellos. Eso es una cosa cuando eres una niña/adolescente, y otra muy distinta cuando eres una adulta.

    Una buscadora de aprobación puede encontrarse fácilmente en una situación en la que no sigue su corazón o su instinto. Sigue a su cabeza, que es complaciente con la gente, incluso si esto les crea un conflicto interno enorme.

Fuente: https://www.aconsciousrethink.com

Comportamientos de las Supervivientes de Familias Abusivas

Resistencia

Cuando los terapeutas encuentran resistencia a la terapia en los supervivientes, éstos a menudo se sienten frustrados, desanimados y críticos. Al observar el comportamiento de los supervivientes desde el punto de vista del mindfulness, los terapeutas pueden verlo como una forma en que los supervivientes tratan de cuidarse a sí mismos, sin importar lo destructivo que pueda parecer el comportamiento.

Una superviviente de incesto se resistía a renunciar a su objetivo de dejar de  darse atracones de comida y después “purgarse”. Se odiaba a sí misma por este comportamiento “malo y repugnante”, y decía que era “débil”. Creía que si no conseguía detener su comportamiento, esto significaba que carecía de fuerza de voluntad.

Pero como Elissa Epel, psicóloga e investigadora, señaló en su charla de TED “La ilusión de control: comportamiento humano y los donuts”, la fuerza de voluntad es energía finita. El atracón de comida y la posterior purga son solo síntomas, y como la superviviente no podía parar de repetir estas conductas, su único “éxito” era alimentar su ciclo interminable de “fallos”. Si su enfoque estaba en cambiar el comportamiento de atracón y purga, entonces su pensamiento y energía estaban vinculados al comportamiento que no quería. Como no podía ir en dos direcciones al mismo tiempo, no podía avanzar hacia lo que realmente quería: liberarse de este ciclo de sufrimiento.

Límites

Una dificultad importante para las supervivientes que impregna todos los aspectos de sus vidas es la incapacidad de establecer y mantener límites. La falta de límites proviene del sistema de creencias de la superviviente de que ella es demasiado fuerte, demasiado estúpida, demasiado gorda, demasiado delgada, o no es inteligente, guapa, graciosa, delgada o lo suficientemente buena. Si crees que eres demasiado o no lo suficiente “lo que sea”, entonces no crees que tengas derecho a decir no/parar o  decir sí/ quiero más porque no te lo mereces. Si no puedes decir que no, tampoco puedes establecer un límite y estás congelada en la incertidumbre, el lugar que deseas evitar a toda costa.

En un enfoque consciente, la superviviente aprende a establecer límites determinando qué cantidad de cualquier cosa (tiempo, intimidad, argumento, comida) es adecuada para ella. El objetivo es descubrir qué es suficiente para ella y saber que tiene derecho a esos límites. “Esto es suficiente para mí. Esto es todo lo que estoy dispuesta a dar “. “Esto no lo quiero para mí. No lo voy a permitir.” Pequeños pasos trazan un camino que puedas reconocer.

Extremos

Muchos supervivientes viven en los extremos porque así es como aprendieron en su infancia a ver el mundo. Ese mundo suena como “debería o no debería ser”,”blanco o negro”, “bueno o malo”, “ahora o nunca”, “perfecto o fracaso”, “correcto o incorrecto”, y “todo o nada”. Es por eso que los regímenes estrictos de ejercicio, las dietas severamente restrictivas y el perfeccionismo son tan atractivos y repetidamente intentados. Es por esto que los supervivientes creen en una autoridad externa y no en su propia sabiduría interna.

La desconexión de un cuerpo que percibe (de forma distorsionada) que le ha traicionado y/o que le disgusta dificulta el acceso a las sensaciones físicas relacionadas con los pensamientos y emociones, el hambre y la plenitud, el dolor y el placer. Significa que no puedes usar la sabiduría de tu propio cuerpo y debes confiar sólo en tu cabeza y en el pensamiento condicionado desde la infancia. Nunca ha habido un término medio para los supervivientes, sin embargo, el trabajo corporal consiste en encontrar un lugar de descanso entre los extremos. Al disminuir la velocidad para sentir los pies en el suelo o el contacto físico que el cuerpo está haciendo con la silla o prestando atención a la respiración, este momento de auto-calma interrumpe el pensamiento automático, relaja los músculos tensos y crea un pequeño espacio en el que hay un “darse cuenta”, lo que hay aquí y ahora interna y externamente, dando espacio para que haya más opciones. Para ampliar el abanico de un mundo de extremos y descubrir que no sólo hay blanco y negro sino también grises.

Una Postura Radical

A través de las habilidades de la terapia corporal, las supervivientes aprenden a adoptar una postura diferente en relación con sus pensamientos, emociones, sensaciones físicas y comportamientos. Mantenerse presente sin juzgar lo que está aquí y ahora es importante para reducir el drama en las vidas de las supervivientes. La mayoría del drama reside en la mente, ya que viven en el pasado (con las emociones de su niña interior herida) o corren hacia el futuro (huyendo hacia fantasías no realizables) ninguno de los cuales existe, excepto en sus pensamientos.

En última instancia, las prácticas de la terapia corporal conservan la energía, el tiempo y el desgaste del cuerpo y el alma. Esto requiere de práctica. No es una solución rápida. En una cultura en la que una respuesta a todos tus deseos, ya sea comida, música, un nuevo vestido, información o entretenimiento, la próxima subida, es solo un toque o un clic, la terapia corporal ofrece un camino constante y compasivo hacia la libertad. Para las supervivientes no es fácil la idea de participar en un proceso donde no hay una meta ni hay que conseguir nada, ya que la mayoría son controladoras, perfeccionistas y tienden a correr hacia metas, realizables o no. Sin embargo, perseverar en la práctica de simplemente estar con una misma, lleva a unos enormes beneficios de aceptación, paz interior y salud mental y emocional.

Fuente: https://www.socialworktoday.com

La Vergüenza Tóxica

Cuando la vergüenza se vuelve tóxica, puede arruinar nuestras vidas. Todo el mundo experimenta vergüenza en algunos momentos a lo largo de la vida. Es una emoción como cualquier otra que aparece y desaparece, pero cuando se cronifica, puede causar un dolor extremo. Los fuertes sentimientos de vergüenza estimulan el sistema nervioso, causando una reacción de lucha-huida-congelación. Nos sentimos expuestos y queremos escondernos o reaccionar, a la vez que nos sentimos profundamente alejados de los demás. Todas las personas tenemos nuestros propios detonantes o triggers que producen sentimientos de vergüenza. La intensidad de nuestra experiencia también varía, dependiendo de nuestras experiencias de infancia y el evento de activación.

Diferencias entre Vergüenza Sana y Vergüenza Tóxica

Como hemos apuntado, es necesario distinguir entre vergüenza sana y vergüenza tóxica. La vergüenza sana nos avisa sobre nuestros límites, hace que no persigamos metas imposibles y nos evita invertir energía de forma inútil en cosas que no podemos cambiar. Nos indica que necesitamos ayuda y que, como seres humanos que somos, tenemos limitaciones.

La vergüenza tóxica es destructiva. Nos hace sentir de forma permanente que “hay algo que está mal en nosotras”, que “somos defectuosas”. Hace que nos queramos esconder del mundo. A diferencia de la vergüenza ordinaria, es una “vergüenza internalizada”, que altera nuestra auto-imagen. Es una vergüenza que se ha convertido en “tóxica”, un término acuñado por primera vez por Sylvan Tomkins a principios de los años 60 en su examen académico del afecto humano. Para algunas personas, la vergüenza tóxica puede consumir su personalidad, mientras que para otras, se encuentra debajo de su conciencia, pero se puede desencadenar fácilmente.

Hay algo que está mal en mí. Soy defectuosa.

Características de la Vergüenza Tóxica

La vergüenza tóxica difiere de la vergüenza ordinaria, que pasa en un día o unas pocas horas, en las siguientes características:

  1. Puede ocultarse en nuestro inconsciente, de modo que no nos demos cuenta de que tenemos vergüenza tóxica.
  2. Cuando experimentamos vergüenza, dura mucho más tiempo.
  3. Los sentimientos y emociones asociados a la vergüenza son de mayor intensidad.
  4. No se requiere un evento externo para activarlo. Nuestros propios pensamientos pueden provocar sentimientos de vergüenza tóxica.
  5. Conduce a espirales que causan depresión y sentimientos de desesperanza y desesperación.
  6. Causa la “ansiedad vergonzosa” crónica: el miedo a sentir vergüenza.
  7. Está acompañada de determinadas voces, imágenes o creencias que se originan en la infancia y se asocian con una “historia vergonzosa” negativa sobre nosotros mismos.
  8. No necesitamos recordar la fuente original de la vergüenza inmediata, que generalmente se originó en la infancia o en un trauma previo.
  9. Crea sentimientos profundos de insuficiencia e inadecuación.

Creencias basadas en la Vergüenza Tóxica

La creencia fundamental que subyace de la vergüenza es que “No soy digno de ser amado. No soy digno de conexión”. Por lo general, la vergüenza tóxica se manifiesta como una de las siguientes creencias o una variación de la misma:

  • Soy estúpida
  • Soy poco atractiva (especialmente para una pareja romántica)
  • Soy un fracaso
  • Soy una mala persona
  • Soy un fraude o falsa
  • Soy egoísta
  • No soy suficiente (esta creencia puede aplicarse a numerosas áreas)
  • Me odio
  • No importo
  • Soy defectuosa, inadecuada
  • No debería haber nacido
  • No soy digna de amor

La causa de la Vergüenza Tóxica

En la mayoría de los casos, la vergüenza se internaliza o es tóxica debido a las experiencias crónicas o intensas de vergüenza en la infancia. Los padres pueden transferir involuntariamente su vergüenza a sus hijos a través de mensajes verbales o comportamientos no verbales. Por ejemplo, un niño puede sentirse no amado en reacción a la depresión, ausencia, indiferencia o irritabilidad de los padres o sentirse inadecuado debido a la competitividad o comportamiento inadecuado de los padres. Los niños necesitan sentirse amados por sus padres. Cuando se rompe esa conexión, como cuando un niño es regañado con dureza, los niños se sienten solos y avergonzados. Como no entienden el comportamiento de sus padres (que de forma intuitiva, creen inadecuado) se culpan a sí mismos, internalizando todos los mensajes negativos, directos o indirectos, que reciben de sus padres para justificar un comportamiento hacia sus hijos que en realidad es inapropiado.

Si has tenido un padre o madre narcisista y te escogió a ti para desempeñar el rol del chivo expiatorio en tu familia de origen, es más que probable que te haya pasado su vergüenza tóxica proyectando en ti sus sentimientos profundos de inadecuación (aunque negados) que a su vez, el/ella recibió de su padre o madre.

Si no se sana en terapia, la vergüenza tóxica puede llevar a la agresión, la depresión, los trastornos de la alimentación, el Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo y la adicción. Genera baja autoestima, ansiedad, culpa irracional, perfeccionismo y codependencia, y limita nuestra capacidad para disfrutar de relaciones satisfactorias y éxito profesional.

Cómo Superar la Vergüenza Tóxica

La vergüenza tóxica puede ser superada por experiencias positivas posteriores a las de infancia. Una terapeuta te puede proporcionar lo que se denomina una “experiencia emocional correctiva”, es decir, hacerte el mirroring que tus padres no pudieron hacerte y devolverte el espejo de quién eres, que es muy diferente de la vergüenza tóxica con la que te identificas y que está basada en pensamientos  y voces interiores que en realidad son las voces y expresiones de tus padres y que han sido internalizadas. Lo que te dices con esas voces y pensamientos no es real. Se trata de vergüenza tóxica que en tu sistema familiar se ha pasado de generación en generación hasta llegar a ti.

Si te interesa tener más información sobre la vergüenza tóxica, te recomiendo el libro de John Bradshaw: “Sana la Vergüenza que te Ata”, que contiene ejercicios prácticos para sanar la vergüenza tóxica.

Fuente: https://www.whatiscodependency.com

Evitar el Afrontamiento: Cuando Pensamos para no Sentir

Evitar el afrontamiento se refiere a un comportamiento basado en tratar de evitar o escapar de determinadas emociones o sentimientos.

Puede implicar “hacer” (por ejemplo, alguien que se lava las manos excesivamente para tratar de eliminar los temores sobre la contaminación) o “no hacer” (por ejemplo, cuando alguien evita tener una conversación incómoda).

Evitar el afrontamiento hace que la ansiedad se convierta en una bola de nieve, porque cuando las personas usan la evasión evitan a menudo experimentar más ansiedad de la que estaban tratando de escapar en un inicio.

Ejemplos de cómo evitar el afrontamiento conduce a un aumento de la ansiedad y los pensamientos intrusivos.

  • Las personas con fobias evitan el afrontamiento, por ejemplo, no saliendo de su casa durante meses con el fin de tratar de evitar los sentimientos de miedo/pánico. Cuanto más tratan de evitar situaciones que pueden desencadenar sentimientos de pánico, más provocan que situaciones que antes no lo hacían, también comiencen a desencadenar en ellas sentimientos de miedo/pánico. Por ejemplo, al no salir de casa para evitar los espacios abiertos, también acaban desarrollando miedo/pánico a espacios semi-cerrados, a los que con anterioridad no les tenían miedo.
  • Las personas con desórdenes alimenticios hacen un gran esfuerzo para evitar pensar en la comida, pero cuanto más lo hacen, más se preocupan por la comida y más provocan no dejar de pensar en ella a todas horas.
  • Otro ejemplo es cuando personas que temen al abandono actúan de forma muy necesitada, por ejemplo, le preguntan repetidamente a su pareja: “¿Prometes que no me dejarás?” Al final su búsqueda de una reafirmación (dirigida a reducir sus miedos) crea una profecía auto-cumplida porque su compañero se acaba cansando de la búsqueda de reafirmación.
  • Incluso la rumiación puede considerarse un tipo de evitación de afrontamiento. Rumiar consiste en pensar de forma obsesiva, en bucle, sin llegar a ninguna conclusión. Cuando las personas rumian, por lo general, intentan, de forma inconsciente, evadir emociones o sentimientos incómodos o dolorosos. Un ejemplo común es rumiar para tratar de escapar de los sentimientos de incertidumbre.

Primeros pasos para superar la Evitación del Afrontamiento

  1. Hazte las siguientes preguntas:

    ¿Qué tratas de evitar? ¿Te sientes incómoda? ¿Pensamientos de no ser lo suficientemente buena? ¿Todavía tienes esos sentimientos o pensamientos?

  2. Reconoce el coste que ha tenido/tiene la evitación del afrontamiento en tu vida.

    ¿Qué te ha costado evitar el afrontamiento? ¿Cuánto de tu tiempo y energía mental te ha absorbido la evitación del afrontamiento? ¿Cómo ha impactado en tu salud? ¿Cómo te ha afectado las relaciones? ¿Cómo ha afectado en tu percepción de ti mismo como una persona competente?

  3. Aprende a tolerar pensamientos y sentimientos incómodos.

    Debes aprender cómo tolerar experimentar pensamientos y sentimientos que prefieres no experimentar hasta que pasen de forma natural (los pensamientos y los sentimientos son por naturaleza temporales). Si puedes hacer esto, no necesitarás utilizar la evitación del afrontamiento.
    Estar preparado para experimentar ansiedad generalmente te conducirá a una menor ansiedad.

Prácticas que te ayudarán a superar la Evitación del Afrontamiento

  • Aprender a suavizar en lugar de tensar en respuesta a los pensamientos y sentimientos desencadenantes o cuando te ves haciendo un comportamiento autodestructivo.
  • Aprendizaje de cómo activar tu sistema nervioso parasimpático (la parte de nuestro sistema nervioso que se encarga de la relajación) realizando acciones como una respiración lenta, lo que a su vez frena su ritmo cardíaco y hace que sea más fácil pensar con mayor claridad.
  • Aprender a reconocer que tus pensamientos a menudo están distorsionados por lo que no puedes confiar en ningún pensamiento negativo que tengas.
  • Desarrollar tu capacidad para la auto-disciplina.Por ejemplo, si eres propensa a comer en exceso, establece un horario regular para comer que satisfaga tus necesidades energéticas. O si te da pereza hacer ejercicio, ponte una hora al día durante varios días a la semana y respétala, aunque te resulte difícil.
  • Practica la meditación. La meditación es una práctica que al principio puede resultar difícil para una persona rumiante, ya que consiste en hacer justamente lo contrario a lo que el cerebro de esa persona está acostumbrado a hacer: sentir emociones y sensaciones en lugar de pensar. Poco a poco, si eres constante, verás cómo entras menos en en evitar la afrontación.

John Bradshaw en su libro “Volver a casa: Empodera a tu Niño Interior” dice que “La única forma de salir es atravesándolo” refiriéndose a que no se puede superar el dolor sin sentirlo.

“La única forma de salir del dolor es atravesándolo”

Piensa que con la evitación del afrontamiento lo que tu cerebro hace es precisamente eso, evitar sentir sustituyéndolo por pensar. Es un mecanismo de defensa. Efectivamente, así consigues no sentir pero rumiar es algo que agota y que te deja “en bucle” para siempre, si no le pones remedio. Atrévete a sentir. Las emociones y sentimientos son transitorios y harán de ti una persona más flexible, más fuerte y capaz de autogestionarse.

Fuente: https://www.psychologytoday.com