La Fusión Emocional entre madres narcisistas y sus hijos

¿Qué es la Fusión Emocional?

Los padres narcisistas tienden a adoptar uno de estos dos estilos de crianza: la fusión o el rechazo. Ambos estilos están cargados de consecuencias negativas para los hijos de narcisistas.

La fusión emocional es un estado disfuncional en el que dos o más personas tienen límites porosos o una ausencia total de ellos, al punto de que creen que son la misma persona. El enredo puede ocurrir entre una madre y una hija, familias enteras o parejas adultas. Este artículo hablará sobre el enredo entre una madre narcisista y su hijo. Sin embargo, el padre narcisista podría enredarse con su hija o con todas sus hijas. Lo mismo ocurre con una madre narcisista. Esto también se aplica tanto a un padre como madre codependientes.

Dado que los límites entre las dos personas fusionadas son muy permeables, tienden a hacer suyas las emociones del otro. Si la madre narcisista se enfada con un empleado de la tienda que le hizo esperar, su hijo también se enfadará.

Dado que los límites entre las dos personas fusionadas son muy permeables, tienden a hacer suyas las emociones del otro.

Las emociones son algo complicado para quienes tienen una relación enredada. Incapaces de distinguir entre las emociones propias y las del otro, cada miembro de la relación tendrá momentos en los que sentirán que la otra persona los tiene que rescatar de sus emociones. Y viceversa.

Aquéllos en una relación de fusión llegan a depender de la otra persona para definir su propia identidad. Se pierden tanto en el otro que pierden, o no desarrollan, el sentido de sí mismas.

Una persona fusionada depende de la otra en relación a su autoestima. Dado que las madres narcisistas abusan emocionalmente de sus hijos, éstos a menudo tienen una baja autoestima o una estima que depende de la aprobación de la madre narcisista para prácticamente todo lo que hacen, piensan o sienten en sus vidas.

En qué consiste la crianza fusionada

La fusión emocional tiene que ver con los límites entre la madre narcisista y su hijo. Los padres sanos crían a sus hijos para que tengan límites. El hijo de padres sanos aprende que es un ser independiente de las otras personas. Desarrollan un fuerte sentido de sí mismos.

Éste no es el caso del hijo fusionado de una madre narcisista, que a ve a su hijo como parte de sí misma. No puede ver al niño separada de ella. No permite un desarrollo de los límites personales y busca que su hijo sea una extensión de sí misma. La madre narcisista que se fusiona con su hijo busca controlar todo lo que hace el niño. La justificación para este control puede reducirse a la dificultad de la madre narcisista para ver al niño como un ser independiente, sino que más bien lo que siente es que “Eres mío y puedo hacer contigo lo que quiera.” Hay un sentido muy fuerte de posesión por el hecho de haber dado la vida.

Hay un sentido muy fuerte de posesión por el hecho de haber dado la vida.

La vida de un niño emocionalmente fusionado

Cuando una madre narcisista y su hijo se fusionan, con mucha frecuencia los roles de  madre e hijo se invierten. La madre narcisista espera que su hijo se anticipe y satisfaga continuamente sus necesidades. En esta inversión de roles, el niño se encuentra atendiendo las necesidades físicas y emocionales de sus padres. Mientras tanto, sus necesidades quedan insatisfechas.

Los hijos adultos fusionados emocionalmente no saben en qué parte de su infancia terminaron ellos y empezaron sus padres narcisistas. Esta falta de definición de límites los sigue hasta la edad adulta y con otras personas, en particular las parejas románticas.

Los niños con padres sanos aprenden a tomar sus propias decisiones y afirman su independencia al tomar decisiones que sus padres no aprueban. No es así con el niño emocionalmente fusionado. El vínculo que comparte con su madre narcisista significa que busca tomar decisiones que la agraden. Porque ella aclara que no debe tener ningún disgusto a causa de su hijo. Sin embargo, es simplemente imposible para cualquier niño evitar disgustar a sus padres, especialmente si uno de ellos es narcisista.

Cuando está disgustada, la madre narcisista puede reaccionar con rabia y castigar a su hijo incluso por infracciones menores. O la madre narcisista puede usar la culpa para manipular a su hijo y conseguir que haga lo que ella quiere o incluso hará que el niño se sienta culpable por las formas de abuso «necesarias» que el niño «ha obligado» a la madre a infligirle. Debido a su disgusto, la madre narcisista se siente justificada para usar la culpa como arma emocional contra su hijo.

¿Las consecuencias de esta táctica en el hijo de la madre narcisista? A medida que se acumula la culpa sobre el niño a medida que crece, comienza a sentirse culpable a menos que esté satisfaciendo las necesidades de su madre narcisista. De adulto, se sentirá culpable cada vez que no satisfaga las necesidades de otras personas. La culpa se convertirá en una emoción central en su vida.

La culpa o la necesidad de complacer serán centrales en la vida del hijo fusionado de una madre narcisista.

Cuando una niña y adolescente ha sido fusionada emocionalmente con su padre o madre narcisista, como adulta generalmente escogerá una de estas dos opciones:

  • En la primera, en lugar de desarrollar la autonomía que necesita para convertirse en un adulto sano, su desarrollo se detendrá. El niño que sigue esta ruta seguirá dependiendo de sus padres narcisistas. Su madre se quedará con su “Pequeño Yo” y el hijo adulto seguirá satisfaciendo sus necesidades.
  • La segunda opción es la opuesta a la primera. Aquí la hija huye de la fusión adoptando una posición fuertemente independiente. Esto puede ser peligroso porque a pesar al luchar por ser independiente, esto lo ha conseguido separándose mucho de la familia y ese vacío de amor y acogimiento por la familia junto con una falta de límites sanos y un fuerte sentido de sí misma, esta persona es vulnerable emocionalmente, abriéndose (inconscientemente) a la victimización y las relaciones poco saludables. Hay muchas probabilidades de que tome decisiones pobres y sufra las consecuencias. Esta decisión puede ser empezar con una pareja abusiva, meterse en una banda o una secta, tener relaciones con amigos abusivos, jefes que hacen mobbing, etc.

El niño fusionado como adulto

Una consecuencia de estar fusionada con una madre narcisista es que la niña entra en la edad adulta sin tener un fuerte sentido de sí misma. Las niñas fusionadas no pasan por las etapas normales de desarrollo. No forman una identidad sana porque se ven obligados a adoptar la identidad que sus madres narcisistas quieren.

  • Una persona con un sentido sólido de sí misma, sabe gestionarse emocionalmente. Una adulta emocionalmente fusionada, tenderá a buscar personas fuera de sí misma para calmarla.
  • Tener un fuerte sentido de ti mismo significa que tomas tus propias decisiones. Un adulto emocionalmente fusionado, suele preguntar a los demás hasta para decisiones muy pequeñas, poniendo fuera la validación de sus decisiones o de cómo debe vivir su vida en otras personas.
  • Un adulto con su identidad formada puede poner límites y decir que no sin problemas. Una adulta emocionalmente fusionada tiene problemas para poner límites y mantenerlos. Hará cosas por sus padres y otras personas que no quiere hacer porque se siente demasiado culpable para decir que no.
  • Una adulta con un sentido de sí misma sólido, antepondrá sus necesidades frente a las de los demás y le dará prioridad a sus objetivos y sueños. Una adulta emocionalmente fusionada será la que haga sacrificio tras sacrificio por los demás porque no se siente con derecho a satisfacer sus necesidades y perseguir sus sueños.

Todos los niños necesitan amor incondicional para convertirse en adultos sanos. Un adulto emocionalmente fusionado aprende cuando es niño de sus padres que el amor es condicional.

Sin este amor incondicional, el hijo de una madre narcisista no sabrá cómo entablar relaciones saludables. Darán la espalda a sus propias necesidades para satisfacer las necesidades de sus parejas, amigos, jefes,… Esto dará lugar a tener muchas posibilidades de acabar en una relación abusiva o en relaciones con un narcisista.

La fusión emocional deja al hijo adulto de un narcisista lleno de miedos. Uno de ellos es el miedo a probar y a cambiar. Por ejemplo, el hijo adulto puede tener miedo a cambiar de trabajo o de pareja, pudiendo quedarse “atrapado” en un trabajo que odia o puede tener miedo de salir con varias personas para ver quién le conviene más y quedarse en una relación no satisfactoria o incluso donde hay abuso o maltrato sólo por no ver qué más hay ahí fuera.

La hija adulta de padres narcisistas también tendrá miedo al fracaso. Este miedo puede dañar su calidad de vida de muchas formas. Puede temer fallar en la universidad y por ello no darse la oportunidad de estudiar. Puede temer “no estar a la altura” en una cita y por ello no salir con nadie o muy poco. Puede tener el deseo de comenzar su propio negocio, pero nunca dar el paso por temor al fracaso.

Irónicamente, aunque el hijo adulto de madre narcisista tiene miedo al fracaso, a menudo también le teme al éxito. Es posible que nunca solicite ese trabajo por temor a conseguirlo. El miedo al éxito está relacionado con la baja autoestima y el miedo a tener éxito y ser descubierto como un impostor.

Al no permitir que el niño desarrolle su propia autonomía, la madre narcisista crea miedo al mundo en su hijo. A menudo, la madre narcisista hará que su hijo crea que el mundo es un lugar peligroso. Tan peligroso que su hijo no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir sin ella. Y su hijo temerá que esto sea así.

Sanación de la Fusión Emocional

Si creciste siendo fusionado con una madre narcisista, es posible que aún estés enredado con esa madre narcisista. O quizás fuiste esa persona que huyó de su familia. De cualquier manera, estás cargando mucho bagaje emocional.

Puedes comenzar el proceso de sanación en este mismo instante diciéndote a ti mismo, y creyendo, que «tengo derecho a mis propios pensamientos, sentimientos y vida».

«Tengo derecho a mis propios pensamientos, sentimientos y vida»

Es importante que crea en esta declaración desde el principio porque es el primer paso de un camino a cuyo final:

  • Serás una persona sana y completa con una autoestima sólida.
  • Podrás poner límites a los demás con confianza y asertividad y con respeto.
  • Escogerás a personas sanas para ti en tus relaciones de amistad, pareja, laboral,..
  • Tendrás la confianza en ti mismo, la perseverancia y la voluntad para perseguir los objetivos o metas que te pongas en la vida y lograr tus sueños.

Es importante que la terapeuta que escojas tenga conocimientos y experiencia en el tratamiento de hijos adultos de padres con trastorno narcisista de la personalidad o cualquier otro trastorno recogido en el grupo B del DSM-V.

Fuente: https://narcissismchild.com

Imagen de Dynamic Wang en Unsplash.

El Desarrollo Emocional y Psicológico Detenido

¿Qué es el Desarrollo Emocional y Psicológico Detenido?

El hecho de que alguien sea ya físicamente un adulto, no significa que haya alcanzado todos los hitos del desarrollo necesarios para tener la misma edad mental y emocional. En este párrafo, S. Rufus, periodista especializada en temas psicológicos, comenta sobre el fenómeno del desarrollo emocional y psicológico detenido:

“Algunos de nosotros parecemos mayores, pero no lo somos. Caminamos con trajes, maletines, llaves del coche y tenemos hijos. Pero por dentro tenemos cinco años, diez, doce, dieciséis. Nos sentamos en salas de juntas, viajamos por el mundo e incluso escribimos libros. Pero somos niños, seguimos jugando a disfrazarnos, a las casitas. Nuestros cuerpos maduraron pero nuestras mentes no. Ahora, jugando a ponernos al día, jugando a espías, nos sentimos excluidos del mundo de los adultos, seguros de que nuestros coetáneos están susurrando a nuestras espaldas o hablando en un código que no conocemos .»

S. Rufus

Las adicciones, la inmadurez, el miedo, la culpa, la vergüenza, el resentimiento, la confusión y el sufrimiento suelen ser signos de un desarrollo emocional detenido.

Cuando nos atascamos en nuestro desarrollo psicológico y emocional, dejamos de aprender a asumir la responsabilidad sobre nuestras acciones y nuestras vidas. Esto suele tener sus raíces en el trauma vivido en la infancia de forma continua durante años. Nos quedamos estancadas en lo que ocurrió en nuestras vidas y no sabemos cómo procesarlo.

Las creencias inconscientes generadas por el trauma vivido

El desarrollo psicológico y emocional detenido consiste en estar atrapado en unas experiencias de la infancia o adolescencia, que dan lugar a unas creencias negativas, como las siguientes:

“No soy lo suficientemente bueno”

“Fui un error”

“Soy tonto”

“No tendría que haber nacido”

“Nadie me va a querer”

“No sirvo para nada”

«Soy defectuosa»

«No soy digna de amor»

Estas creencias inconscientes generan respuestas automáticas relacionadas con la emoción del miedo de lucha-huida-congelación, que son generadas por el trauma vivido. Suponen la defensa aprendida para sobrevivir a un entorno hostil o poco nutriente. Lo que ocurre es que el cerebro se congela en las situaciones traumáticas vividas y frente a los detonantes, que son situaciones similares a las de infancia pero vividas en la edad adulta, respondemos de la misma manera, como los niños que fuimos. Un ejemplo de esto sería haber tenido una relación conflictiva con mi madre y sentir que la situación se está repitiendo cuando tengo un conflicto con mi jefa. Entonces tenderé a responder frente a ese conflicto del mismo modo en que lo hice de niña.

Estas situaciones traumáticas no están procesadas, por lo que no solemos recordarlas de forma integral sino más bien en forma de visiones, sonidos o sensaciones. Como no están procesadas, por eso las tenemos almacenadas «a trocitos» y las relegamos al subconsciente en forma de creencias negativas, culpándonos por lo ocurrido para así darle un sentido a lo vivido.

Para deshacer estas creencias, lo primero es hacerlas conscientes, darnos cuenta de cuáles son para poder empezar a trabajar con ellas y deshacerlas, ya que no es responsabilidad nuestra lo que nos ocurrió como niños o adolescentes, pero sí somos responsables como adultos de tomar las riendas de nuestra vida y alcanzar la madurez psicológica y emocional.

Los roles que desempeñamos como aldultos

Hay muchos roles que un adulto debe asumir en la vida, ya sea como pareja, padre, trabajador, hermano, arrendatario,…. Las señales de que el desarrollo psicológico y emocional se ha completado es cuando una persona  tiene empatía, buenas habilidades de comunicación y puede asumir los diferentes roles que se le exigen en los momentos apropiados. Sabe ocupar el lugar que corresponde a cada momento en la vida y se sabe adaptar a las circunstancias de su entorno.

El desarrollo emocional y psicológico no completado crea caos, defensas y colapsos. Cuando una persona ha detenido (involuntariamente) su desarrollo, es difícil entrar y salir de estos diferentes roles debido al hecho de que todavía están atrapados en un estado de la niñez o la adolescencia.

No saben cómo hacer introspección sobre sí mismas, les cuesta asumir errores y aprender de ellos, no saben cómo tener una conversación asertiva y suelen entrar fácilmente en el conflicto, no saben cómo dar un paso al frente y asumir la responsabilidad de las cosas,.. Por dentro, se siguen sintiendo como los niños o adolescentes que fueron, perdidos y sintiéndose atacados y defendiéndose de todo y todos.

Si te sientes identificada con esta descripción, es importante que mires hacia atrás y veas dónde te quedaste atascada y deshagas las creencias y defensas negativas que formaste allí para que puedas seguir adelante y crecer en la vida hasta ser una adulta también psicológica y emocionalmente.

Qué causa el detenimiento en el desarrollo psicológico y emocional

Este detenimiento en el desarrollo no es una casualidad. Tiene lugar porque en tus etapas como bebé, en la niñez y/o en la adolescencia, tus necesidades emocionales no fueron cubiertas por tus cuidadores, lo que provoca un estancamiento. La persona sigue esperando que otro le dé lo que en su momento necesitó y no le fue dado. Se suele tratar de necesidades como atención, apoyo, escucha, cariño, la falta de referentes,…

Si tenemos padres que nos hacen un buen espejo y se sintonizan con nosotros a medida que crecemos, avanzaremos adecuadamente a través de las etapas de desarrollo de la vida.

Sin embargo, si no lo hacen, podemos estar expuestos a experimentar detenimiento en el desarrollo emocional y psicológico. Esto se da siempre en los casos en los que tus padres han estado expuestos ellos mismos a ese detenimiento en el desarrollo. El trauma familiar es algo que se pasa de generación en generación hasta que se sana en terapia.

Esto es algo que ocurre siempre en las familias disfuncionales,entre las que se incluyen la familia narcisista, donde los padres no vieron satisfechas estas necesidades en su infancia y repiten esta experiencia con sus hijos. Esto se agrava cuando el padre o la madre sufre una patología como la del narcisismo, ya que toda la dinámica de carencia y falta de responsabilidad es justificada por el sistema familiar.

En otras palabas, el entorno familiar justifica y normaliza una situación que no lo es, con lo que la defensa que encuentra el niño frente a esta realidad tan dura y precaria emocionalmente, es culparse a sí mismo, y de ahí desarrollar las creencias negativas antes mencionadas, que le acompañarán hasta la edad adulta.

Cuando estamos muy expuestos a heridas de niñas, reaccionamos negativamente y codificamos nuestras heridas como creencias centrales negativas sobre el mundo y los demás. Para defendernos, nos encerramos en cárceles psicológicas y allí nos quedamos porque no creemos que el mundo sea seguro. Cuando no permitimos que entre luz, es imposible crecer.

Si estás en proceso de averiguar cómo sobrevivir a una madre narcisista o a una familia narcisista, gran parte de la clave está en darte cuenta de las necesidades que no fueron cubiertas y que detuvieron tu desarrollo psicológico y emocional.

Cómo Sanar el Desarrollo Psicológico y Emocional Detenido

Si no miramos la causa de nuestro dolor y porqué estamos en un estado defensivo, nos atascamos demasiado pronto en nuestro desarrollo. No tendremos la base psicológica y emocional para construir un sentido saludable de una misma y habilidades psicológicas básicas para la vida, como la comunicación y el comportamiento saludables. Si no los desarrollamos, esto afectará a nuestras relaciones como adultas en la vida.

El desarrollo adulto se puede lograr, pero se necesita tiempo y tratamiento psicológico para reparar las heridas traumáticas centrales que están inherentemente en la raíz de esta disfunción del desarrollo emocional.

Con la ayuda profesional adecuada, puedes aprender a darte a ti mismo lo que te faltó, a cubrir esas necesidades básicas emocionales que no fueron cubiertas en la infancia y la adolescencia. Esto es lo que te permitirá por fin superar esas fases y alcanzar la adultez emocional y psicológica.

Fuente: https://psychologicalclinicalcententer.com

Imagen de Drew Hays en Unsplash

El Rol de la «Niña Buena» y su relación con la Madre Narcisista

*Nota: A lo largo de este artículo hablaré de»niña buena» y «madre narcisista» pero todo ello es también aplicable para «niño bueno» y «padre narcisista».

Cómo se forma el Rol de la Niña Buena

Con la necesidad de conectarse con la madre, la niña mira a los ojos de su madre y necesita verse reflejada en ella. ¿Qué pasa si, en cambio, la mirada de la niña se encuentra con un vacío emocional? Las luces están apagadas. No hay nadie en casa.

¿Qué pasa si el tanque emocional de mamá está perpetuamente bajo y tiene poco o nada para darle a su hija?

Si la madre no recibió el amor y la afirmación que necesitaba cuando era ella una niña, entonces su hija, en el papel de la ”niña buena” aprende rápidamente que las necesidades de su madre, y no las suyas, son las que están en el centro de la relación.

El vacío que siente la madre por dentro puede amenazar con tragarse tanto a la madre como a la hija. Simplemente no hay suficiente nutrición emocional. Y como un balde con un eterno agujero, los sentimientos de la madre, que utiliza una defensa narcisista, necesitan una recarga exterior constante. En respuesta, la hija aprende a dejar sus propias necesidades en un segundo plano mientras trabaja para llenar el vacío de la madre.

Así, muchas niñas a las que se les ha dado el rol de “niña buena” aprenden que tener contenta a mamá es necesario para su propia supervivencia emocional. Con este fin, la “niña buena” logra subvertir / reprimir / negar sus propias necesidades para atender a las de su madre.

La «niña buena» aprende, en un juego de castigos y recompensas y una dinámica dictatorial, sea explícita o implícita, a:

  1. Dar una buena imagen para la madre: El comportamiento, la apariencia y los logros de la «niña buena» deben reflejarse bien en mamá.
  2. Fingir que todo está bien para tener contenta/no preocupar a la madre: La «niña buena» actúa siempre de forma alegre, entusiasta y tiene una cara positiva para no abrumar a la madre. El mal humor, los contratiempos y las luchas deben ser negados y/o escondidos.
  3. Estar siempre disponible para la madre. La niña adopta una actitud complaciente hacia la madre, estando disponible para ella y sus necesidades 24/7. Se revierten los roles y la niña aprende que en su relación con la madre la protagonista es esta última y que su papel es el de comparsa.

El precio a pagar por ser la “Niña Buena”

En el curso de su desarrollo, la «niña buena», sintonizada con las necesidades de su madre y desconectada de las propias, aprende a enterrarlas por el bien de la madre. Sin embargo, estas necesidades y sentimientos no desaparecen por el mero hecho de ignorarlas. Cuando surgen estas necesidades reprimidas, la «niña buena» puede sentirse como una farsa. Se vuelve «buena» a expensas de ser real.

Esto es, puede darse cuenta de que en realidad está representando un personaje que es el que complace a la madre pero que está reprimiendo otras partes de sí misma, como ser mala, sexual, seductora, maleducada, rebelde,… que forman parte de la experiencia humana. Ahí es cuando puede empezar a desidentificarse con el rol de la “niña buena”.

Cuando la “niña buena” de la madre que ha optado por una defensa narcisista, necesita apoyo de la madre con respecto a una pérdida, una decepción o cualquier otra situación con la que tenga una dificultad en la vida, y empiece a demandar este apoyo, es posible que descubra que la madre tiene poco que dar.

La madre no es mala, aunque sus acciones pueden ser destructivas para la hija. En pocas palabras, una madre que está herida de manera narcisista, está consumida por preservar y reponer su empobrecido sentido de sí misma. Su tanque emocional está vacío. Cuando la madre experimenta inseguridades profundas, su crianza puede verse leve o profundamente afectada. La defensa narcisista significa que mamá siempre está en una búsqueda incesante de los suministros emocionales que no recibió durante los momentos cruciales de su propio desarrollo.

Además, la madre puede sentir la necesidad de disfrazar su necesidad, lo que puede resultar en la negación, en estar a la defensiva y en la manipulación de su hija.

Debido a que la «niña buena» está desconectada de su Verdadero Yo y que su sentido de sí misma se basa en hacer feliz a otra persona, corre el riesgo de tener codependencia en sus relaciones. Y como está acostumbrada a hacer de la felicidad de otra persona la base de sus sentimientos de autoestima, puede experimentar dificultades en quererse a sí misma con independencia de los vínculos que hay en su vida.

Así es como “ser buena» para mamá no es necesariamente bueno para la hija.

Cómo Sanar el Rol de la Niña Buena

Sin embargo, la sanación es posible. Éstos son algunos de los pasos para llegar a ella:

  • La «niña buena» puede empezar a ampliar la visión de sí misma para poder abrazar las partes de sí misma que han sido juzgadas como “malas” por ser rechazadas por la madre. Estas partes varían de persona a persona. En general, son todo lo que no tiene que ver con una «niña buena», como la maldad, la rebeldía, la traición, la seducción, la diversión, la fantasía,…
  • La “niña buena” puede empezar a desarrollar comportamientos y actitudes no permitidos en la infancia por la madre con una defensa narcisista , como decir que no, poner límites, ser asertiva, mostrarse vulnerable o hablar de temas en su vida que la enfadan, preocupan,…
  • Aceptar su propia imperfección y soltar la exigencia de ser una perfecta “niña buena”.
  • Comenzar a identificar sus propias necesidades y aprender a priorizarlas frente a las necesidades de los demás, incluida la madre.
  • Permitirse soltar las expectativas que tiene la madre frente a quién es ella y su comportamiento e indagar en quién es realmente, definiéndose desde sí misma sin el espejo de la madre, sino buscando espejos más objetivos, como el de una terapeuta.

Es posible que, si has sido una “niña buena” en tu familia, te encuentres con la oposición de algunos miembros o de tu propia madre cuando quieras salir del rol. Al final, se trata de tu vida y de cómo quieres vivirla. Nadie tendría que dirigirla hasta el punto de negarte ciertas partes naturales y fundamentales de ti. Ni siquiera tu madre.

Fuente: https://goodtherapy.org

Imagen de Limor Zellermayer en Unsplash

La técnica de la Piedra Gris para interactuar con un(a) narcisista

La conocida como “piedra gris” es una técnica para interactuar con personas manipuladoras y abusivas. Esto puede incluir personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad o trastorno de personalidad anti-social, así como personas tóxicas sin un diagnóstico de salud mental.

Esta estrategia implica convertirse en la persona más aburrida y poco interesante que puedas ser al interactuar con una persona manipuladora. Consiste en no reaccionar de forma emocional con independencia de cuál sea la interacción, dar respuestas cortas y concisas, no mostrar ningún tipo de emoción. Esto es, ser tan aburrida y poco estimulante como una piedra gris.

Dado que las personas con personalidades manipuladoras se alimentan del drama, cuanto más aburrido te muestres, menos margen le darás a la persona manipuladora para manipularte y controlarte.

A continuación, incluyo seis consejos que debes tener en cuenta si estás considerando la estrategia de la piedra gris.

Has de saber Cuándo Usar la técnica de la piedra gris y Cuándo No Hacerlo

Reconocer el comportamiento tóxico o manipulador de un amigo, familiar o pareja puede impulsarte a comenzar a tomar medidas para terminar la relación de manera segura y cortar el contacto.

Pero esto no siempre es posible. Por ejemplo, es posible que debas seguir siendo padre/madre de familia con ellos, verlos con regularidad en reuniones familiares o trabajar con estas personas.

Ahí es donde la técnica de la piedra gris puede ayudar. Al hacer que todas tus interacciones sean lo menos interesantes posible, evitas darle a la narcisisita “munición” que pueda usar para manipularte. Con el tiempo, puede dejar de intentarlo o hacerlo con menos frecuencia.

Ahora bien, la técnica de la piedra gris puede no ser la mejor estrategia dependiendo de tu situación personal. Si te están acosando o si temes por tu seguridad, lo mejor es buscar asesoramiento legal e involucrar a las fuerzas del orden público en lugar de depender de la técnica de la piedra gris.

No Ofrezcas Nada

No inicies tú la interacción a menos que sea absolutamente necesario.

Si la persona narcisista o manipuladora te hace preguntas que no puedes evitar responder, mantén la cara neutra y una respuesta corta y clara. Si puedes hacerlo, únicamente utiliza monosílabos como “sí”, “no” u “ok”.

Si necesitas responder a  preguntas relacionadas con el trabajo de manera más completa, no incluyas en tu respuesta una opinión personal o una emoción. Esto puede ayudar a evitar que la persona se dé cuenta de los temas con los que podría intentar manipularte.

No Intentes Conectar 

Si puedes, evita el contacto visual con la persona narcisista o manipuladora cuando practiques la técnica de la piedra gris.

Dado que el contacto visual ayuda a facilitar una conexión emocional, concentrarte en otra actividad o mirar hacia otro lado puede ayudarte a eliminar las emociones de la interacción. También puede ayudar a reforzar tu sentido del desapego.

Las personas narcisistas a menudo buscan atención. Al prestar atención a otra actividad, estarás enviando el mensaje indirecto de que no le darás lo que necesita y que es mejor que lo busque en otro lugar.

Si no tienes algo cerca para distraerte, puedes intentar desconectarte y concentrarte mentalmente en algo más agradable, como tu lugar favorito o una persona que realmente te importa.

Mantén las Interacciones Breves

En algunas situaciones es posible que debas tener conversaciones bastante regulares con una persona tóxica o abusiva. Tal vez tu padre o jefe tiene rasgos narcisistas, o tienes hijos en común con un ex manipulador.

La comunicación electrónica o por teléfono puede funcionar bien aquí, ya que hacerlo te permite evitar interacciones prolongadas que podrían causar estrés y dificultar el mantenimiento de una fachada de piedra gris.

Pero la técnica de la piedra gris puede funcionar para cualquier tipo de comunicación. Recuerda mantener las respuestas lo más breves posible, diciendo cosas como «sí», «no» o «no sé» sin más explicaciones o justificaciones.

Si tienes un horario de crianza compartida, limita la comunicación a las horas de entrega y recogida.

No le digas a las Persona Narcisista o Manipuladora lo que Estás Haciendo

No le digas a la persona manipuladora que estás haciendo la técnica de la piedra gris.

El objetivo de la técnica de la piedra gris es lograr que la otra persona pierda interés en ti por sí sola. Si se da cuenta de que estás tratando de parecer aburrida a propósito, puede utilizar este conocimiento para manipularte y controlarte.

En lugar de darle pistas sobre la técnica, esfuérzate por tratarle como un extraño con el que no tienes ninguna conexión emocional. Recuerda que no tienes la obligación de compartir nada adicional con esta persona.

Evita Perder Identidad o Autenticidad usando la técnica de la Piedra Gris

Es importante tener cuidado de no perderte de ti mismo cuando tengas que practicar la técnica de la piedra gris en tu vida.

El uso de la técnica de la piedra gris requiere una desconexión de tus emociones y sentimientos, por lo que es posible experimentar síntomas de disociación o desconexión total de tus propios sentimientos y emociones.

Puede resultarle útil hablar con una terapeuta si:

  • Comienzas a tener problemas para conectarte con personas que son importantes para ti.
  • Se vuelve difícil expresarte dentro de las relaciones saludables en tu vida.
  • Sientes que estás perdiendo tu identidad o conciencia de ti misma.

Es aconsejable involucrar a una terapeuta cuando tienes que mantener contacto con una persona abusiva, especialmente cuando esa persona es un miembro de la familia, tu pareja, uno de tus padres o tu jefe.

La terapia puede ayudarte a desarrollar estrategias de afrontamiento saludables y trabajar contigo para explorar otros enfoques si la técnica de la piedra gris, o cualquier otra técnica que pruebes, no ayuda.

El Límite sobre Cuándo Utilizar la Técnica de la Piedra Gris

Las personas narcisistas, tóxicas o emocionalmente abusivas pueden ser bastante difíciles de tratar, por decirlo suavemente. Pueden mentir, crear drama o discutir con frecuencia. Con el tiempo, tácticas de manipulación como el gaslighting, las humillaciones, las luchas de poder o las mentiras patológicas puede desgastarte, afectar a tu autoestima y hacerte cuestionarte.

Es muy importante que tengas en cuenta que la técnica de la piedra gris es un paliativo para evitar daños mayores pero en ningún caso deber ser considerada como una solución permanente a una relación abusiva.

Cortar el contacto con las personas tóxicas es en la mayoría de los casos la única forma de evitar que sigan causando daño emocional y psicológico.

Fuente: https://www.healthline.com

Imagen de Álvaro Jacobo Lagunas en Unsplash.

Cómo Evitar Ser Manipulado

¿Por qué las personas manipulan?

Los manipuladores manipulan por una variedad de razones.

A veces, las personas manipuladoras solo están tratando de lograr sus propios objetivos y no les importa a quién hacen daño. Algunos manipuladores son adictos a la necesidad de sentirse poderosos o tener el control. Otras manipuladoras tienen problemas con el control de los impulsos y otros lo hacen porque es un mecanismo de defensa que aprendieron en su infancia para sobrevivir a situaciones difíciles.

Las personas muy manipuladoras pueden sufrir un trastorno de personalidad, como trastornos de personalidad anti-social (entre ellos el Trastorno Narcisista de la Personalidad), límite o histriónico. También se utiliza la palabra «maquiavelismo» para referirse a personas que son propensas a manipular e indiferentes a las ideas convencionales sobre la moralidad.

No todos los que manipulan tienen un trastorno de personalidad, y no todos los que tienen un trastorno de personalidad necesariamente van a manipular, pero los dos a menudo van de la mano.

En este artículo, nos centraremos en las pesonas con Trastorno Narcisista de la Personalidad, de aquí en adelante «narcisista(s)».

Si has crecido en una familia disfuncional, en la que tu padre o madre son narcisistas, es más que probable que seas fácilmente manipulable o sugestionable y/o que tú también manipules a los demás, siendo consciente de esto o no. A continuación, vamos a ver algunas señales para aprender a reconocer a las personas manipuladoras.

Aprende a reconocer los signos de los narcisistas manipuladores

Sintoniza tus emociones con la situación que estás viviendo

La manipulación puede ser sutil, por lo que puede ser difícil reconocer cuándo está sucediendo. Sin embargo, hay algunas comportamientos comunes que los narcisistas manipuladores tienden a hacer, como arrojar dudas, proyectar inseguridades y hacerte dudar de ti mismo. Al aprender a sintonizar cómo te sientes, podrás detectar la manipulación más fácilmente.

La próxima vez que creas que podrías estar siendo manipulada, detente y pregúntate: «¿Estoy haciendo esto porque quiero o porque me siento culpable, avergonzada, asustada, obligada?» Si está haciendo algo por alguna de las últimas razones, es probable que estés siendo manipulada.

Tu cuerpo te puede dar señales. Cuando estás en presencia de esta persona, ¿cómo notas tu cuerpo? ¿Esta rígido en alguna zona? ¿Percibes tensión? ¿Sientes miedo o rabia? Si la respuesta a alguna o todas estas preguntas es sí, es un indicador de que estás siendo manipulado.

Estate atento a alguien que amenaza con retirarte algo

Las personas que te hacen sentir que te quitarán algo si no actúas de la manera que ellas quieren, te están manipulando. Estas amenazas pueden implicar la retirada de compañía, atención, amor, sexo, dinero, apoyo o cualquier otra cosa que crean importante para ti.

Muchas personas se sienten motivadas por este tipo de manipulación en el trabajo, esto es, trabajan hasta tarde porque temen que les despedirán si no lo hacen.

Un ejemplo de una declaración de retirada de amor es: «Claro, puedes hacer lo que quieras, pero no esperes que esté aquí cuando llegues a casa. Me iré para no volver.»

Ojo con las personas que te hagan sentir culpable

Una narcisista manipuladora intentará hacerte sentir culpable por no hacer lo que quiere que hagas. Pueden lograr este objetivo actuando como si las estuvieras defraudando o hablando de la incomodidad/dificultad que supone algo para ellas.

Por lo general, sentimos culpa cuando creemos que nos hemos cumplido nuestra parte en un trato. Pero en situaciones en las que sospechas que estás siendo manipulado, considera si has aceptado conscientemente aquello por lo que te sientes culpable o si la persona simplemente te hace sentir culpable sin ningún motivo.

Una intención de hacerte sentir culpable puede sonar como: “Realmente pensé que te preocupabas por mí, pero creo que esto es más importante para ti. Veo lo poco que significa nuestra relación para ti y me pregunto si siquiera me quieres».

Ten cuidado con las personas cuyos temas personales parecen más importantes que los tuyos

Los narcisistas manipuladores a menudo manipulan a los demás haciendo que sus temas personales parezcan más importantes o más urgentes que los de otras personas. Si te sientes obligado a ayudar a alguien con algo (y esto parece suceder con bastante frecuencia), probablemente estás siendo manipulado.

Cuando decidimos qué tareas son más importantes para completar en nuestras propias vidas, la urgencia es una forma en que organizamos nuestras tareas y decidimos cuál completar primero. Pero cuando otras personas pueden determinar la urgencia de una cosa, esto es problemático y manipulador.

Un ejemplo de la manipulación de este tipo sonará a algo como:«¿Así que te ha dejado tu pareja? Ay, qué pena. Esto me está recordando a cuando mi movia rompió conmigo. Ahí sí que lo pasé mal. ¿Recuerdas cómo fue? Todo empezó aquel día que…»

Presta atención al uso excesivo de datos y cifras

Las personas que mencionan muchos datos y cifras también pueden estar tratando de manipularte. La idea detrás de esta táctica es hacerte sentir como si no supieras tanto como la otra persona. Alguien que hace esto intenta convencerte de que es intelectualmente superior a ti.

Escucha el volumen de la voz de la persona

Algunos narcisistas gritarán o hablarán en voz alta para someter a otras personas. O pisarán a los demás para hablar, interrumpiendo. Esta persona puede ahogar tu voz con la suya propia para que les prestes la atención o para no dejar que te expliques.

Si alguien te está interrupiendo constantemente o hablando por ti, es probable que se trate de manipulación. También puede usar otras tácticas para someterte, como bloquear tu camino o pararse delante de ti.

Piensa en ocasiones en las que la narcisista ha intentado pillarte desprevenida

Alguien también puede manipularte y aprovechando tu falta de preparación. Al pillarte desprevenida, el narcisista espera que sea más probable que cedas a su solicitud.

Por ejemplo, alguien que esté tratando de manipularte podría hacerte una pregunta importante justo cuando entres por la puerta. O bien, alguien podría intentar que realices una tarea importante sin previo aviso.

Presta atención a las críticas

El narcisista manipulador también puede usar la crítica para obtener una ventaja sobre ti. Incluso puede enmascarar las críticas como si fueran humor o como si vinieran de un lugar de amor.

Sin embargo, si alguien te está criticando para obtener algo que quiere o para hacerte sentir de una manera concreta, entonces esto es manipulación.

Por ejemplo, alguien que está tratando de venderle un teléfono nuevo podría enmascarar las críticas con humor diciendo algo como «Dios, ¡tu teléfono es de la edad de piedra!» Esta persona claramente está tratando de hacerte sentir inseguro acerca de tu teléfono para que compres uno nuevo.

Alguien también puede enmascarar las críticas con expresiones de amor, como diciendo: «Aunque no pongas mucho esfuerzo en tu apariencia, todavía te quiero».

Esta declaración tiene la intención de hacer que la persona se sienta insegura acerca de su apariencia, pero el narcisista intenta enmascararla con una declaración de amor añadida a la crítica.

Si tienes un vínculo con una persona en tu vida en la que se dan tres o más de las señales mencionadas, es más que probable que estés siendo manipulado por otra persona.

Te invito a que mires esa relación con una cierta distancia y te hagas las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es lo que quiere de ti en realidad esta persona?
  • ¿Para qué te quedas en esa relación?
  • ¿Qué detonantes de infancia percibes cuando interactúas con esta persona?

Fuente: https://medium.com

Imagen de Nik Shuliahin en Unsplash

La Herida del Rechazo

Hay heridas de la infancia que no se pueden ver pero que pueden estar tan arraigadas dentro de nosotros que condicionan mucho nuestra vida de adultos.

Una de las heridas emocionales más profundas es el rechazo. Rechazar significa resistir o despreciar, lo que se puede traducir en “no gustar” algo o alguien.

Orígenes de la Herida de Rechazo

Esta herida de rechazo suelen tenerla personas que han nacido en un contexto en el que no se las esperaba y no se sienten bienvenidas en su familia. También puede venir por el hecho de que el padre o la madre esperaban una niña y han tenido un niño, o viceversa. Son situaciones en las que el mensaje que recibe el niño es que no tendría que estar ahí, que es una molestia o que es inadecuado tal y como es.

Son situaciones en las que el mensaje que recibe el niño es que no tendría que estar ahí, que es una molestia o que es inadecuado tal y como es.

Si has crecido en una familia narcisista, es probable que tengas una herida de rechazo. Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, sigue leyendo…

Desde la primera experiencia de rechazo, las personas que lo han sentido suelen desarrollar de forma inconsciente una máscara de protección frente a este sentimiento desgarrador que está ligado a la infravaloración y se caracteriza por una personalidad evasiva.

De esta forma, cuando una persona tiene la herida de rechazo lo más común es que rehúya situaciones en las que se pueda sentir rechazada, tienda a esconderse en general, y no es raro que los niños se inventen un mundo imaginario.

Características de las personas heridas por el Rechazo

La persona que sufre la herida del rechazo tiende a subestimarse y trata de alcanzar la perfección a toda costa. Al fondo de esta herida, lo que hay es un profundo sentimiento de vergüenza y una sensación de inadecuación.

Es más frecuente que el padre del mismo sexo cause esta herida, aunque no siempre es así. Es de este padre que el niño más desea amor y aceptación, y el niño será muy sensible a cualquier comentario que provenga de ese padre.

Las palabras “nada”, “inexistente” y “desaparecer” forman parte del vocabulario cotidiano, confirmando la creencia y el sentimiento de un rechazo profundamente arraigado.

Estas personas suelen preferir la soledad porque cuanta más atención se recibe, más oportunidad hay de ser despreciada. Si hay la necesidad de pertenecer a grupos (de amigos, en el trabajo,..) intentarán caminar de puntillas, debajo del caparazón que han construido, apenas hablando e intentando pasar lo más desapercibidas posible.

Hay sentimiento profundo interno de no merecer y de no pertenecer, por lo que suelen vivir sus vidas como espectadores de la misma, como quien ve una película, en lugar de ser los protagonistas activos de la misma.

Además, viven en una constante ambivalencia, y cuando son elegidas, como no pueden creerlo, sabotean muchas veces esa situación de forma inconsciente. Esto es, incluso cuando la situación es de aceptación y de querer que se integren, ellas mismas provocan de nuevo la herida de rechazo rechazándose a sí mismas o rechazando a los demás. Ejemplos de esto son ser elegido para un puesto de trabajo que la persona quiere pero al final rechaza, ser invitado a salir por una persona que le gusta pero que declina o ser invitado al cine por un grupo de conocidos que le caen bien y decir que no con una excusa.

Sanando la herida del Rechazo

Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, estos consejos pueden ayudarte a superar la herida de rechazo.

Cuanto más profunda sea la herida del rechazo, más nos rechazaremos a nosotros mismos o a los demás. Además, habrá una tendencia a huir de situaciones que activen la herida, a esconderse, pero esto también es una forma de vivir pobre de estímulos y de satisfacciones. Es algo defensivo pero que limita mucho a la persona para vivir una vida plena.

Un paso fundamental es darnos cuenta de que tenemos la herida y aceptarla como parte de uno mismo, lo que liberará los sentimientos atrapados. Si negamos la presencia de nuestro sufrimiento, no seremos capaces de trabajar para sanarlo.

¿Quién no está familiarizado con el miedo al rechazo? Este miedo probablemente nos acompaña a la mayoría de nosotros todos los días, pero ni siquiera somos conscientes de ello. El problema radica en la verdad de la que no nos damos cuenta de que sólo nosotros tenemos la autoridad para rechazarnos o aceptarnos a nosotros mismos.

Date cuenta

El rechazo es una herida que muchas veces hace que des a los demás lo que has recibido en la infancia. En otras palabras, harás todo lo posible para que te rechacen, porque eso es lo que conoces.

El rechazo que sientes dentro de ti hacia ti misma hará que lo proyectes hacia el exterior: o bien de una forma tácita, como por ejemplo, no yendo al meetup al que te has apuntado, o bien de forma expresa, por ejemplo, cancelando una cita que tenías con alguien en Tinder. Si rechazas a los demás, inevitablemente, ellos te rechazarán a ti también.

Te invito a que te hagas consciente de qué diferentes maneras generas el rechazo de los demás en tu vida. Si alguien, por lo que sea, sin motivo aparente, te rechaza, tendrás que lidiar con tu herida de infancia pero sí puedes empezar a cambiar cómo rechazas tú a los demás.

Rechaza el Rechazo

El rechazo es inevitable, pero puedes decidir si aceptas o no ese rechazo. Necesita poder apreciarte y valorarte a ti mismo, e invertir en ti mismo. Puedes continuar como estás. Cambiar es difícil y tal vez te sientas bastante inseguro. Sin embargo, ¿qué prefieres: rechazar el rechazo o seguir aceptándolo? Eres el único que puede tomar esa decisión: nadie puede quitarte eso.

El rechazo te debilita y te hace susceptible a dolencias como la depresión. Debes mirarte a ti mismo y saber muy bien quién eres. ¡Perdónate! Todos cometemos errores, pero eso no justifica que los demás te rechacen.

Nunca dejes que el hecho de que te hayan rechazado te convierta en el primero en pagar con la misma moneda. Descúbrete, valórate y date el reconocimiento que te mereces.

Sólo tú tienes el poder para Rechazarte

Empieza a ser consciente de lo que piensas de ti misma y de cómo te halas a ti misma. Las palabras que piensas y que dices tienen mucho poder sobre ti. Puedes empezar a cambiar tu diálogo interno y externo con los siguientes comportamientos:

  • Date cuenta de tus puntos fuertes.
  • Acéptate con todo.
  • Empieza un diálogo contigo misma de amor, respeto y nutrición.
  • Niégate a criticarte, juzgarte o castigarte.

El rechazo provoca malestar, ansiedad y te hace sentir que no vales nada. ¡Pero cualquier cosa que otros te digan o cómo te respondan no te define! Estar segura de ti mismo es el primer paso. Camina con la cabeza en alto ante cualquier rechazo que puedas tener que afrontar.

Date lo mejor

Para empezar a apreciarte a ti mismo, debes darte lo mejor. Cuando comas, coma la mejor comida. Cuando te vistas, vístete con tu ropa favorita. Apréciate a ti mismo, sé generoso contigo mismo y recompénsate continuamente. Debes cuidarte bien, eres el único que realmente puede.

Para hacerlo mucho más fácil, también date la oportunidad de rodearte de personas que sean influencias realmente positivas para ti, personas que te apoyen y que te quieran y acepten tal y como eres. Busca la compañía de personas que aporten valor a tu vida y no de quienes la disminuyen. Rodéate de personas que aumenten tu autoestima y que no te menosprecien.

A veces el rechazo por parte de otras personas no es algo obvio sino más bien sutil, como que alguien emita juicios sobre ti de vez en cuando, te diga lo que tienes que hacer sin que le hayas pedido consejo o te de la mejor cara pero luego te enteres de que habla mal de ti o cuenta tus intimidades a otras personas.

Si tú no te apruebas o validas a ti misma, acabarás buscando esto fuera de ti, en los demás, y esto es precisamente lo que le da la llave a otras personas para reactivar tu herida de rechazo. Si no permites que nadie te apruebe o valide más que tú a ti mismo, es posible que otras personas te rechacen o te acepten, pero esto no te afectará tanto.

Darle tu validación a otras personas como tu jefe, pareja, familia, amigos, puede dar lugar a una relación tóxica que te sumirá más en la herida de rechazo o que generará dependencia emocional.

Busca sólo tu propia aprobación. Apóyate en los demás para caminar hacia adelante y no simplemente para adaptarte a sus caminos. Invertir en ti mismo y valorarte como persona será el primer paso importante para empezar a cuidarte. Será el primer paso para vivir sin miedo al rechazo.

Fuente: https://exploryingyourmind.com

Imagen de Isaiah Rustad en Unsplash.

Reglas No Habladas en la Familia Narcisista

En términos simples, una familia narcisista es aquella en la que las necesidades de los padres son el centro y se espera que los niños satisfagan esas necesidades de diversas maneras. Se le da la vuelta a los roles siendo los padres los que se apoyan en sus hijos en lugar de apoyarles para fomentar su desarrollo psicológico y emocional.

Como en otros tipos de familias disfuncionales, hay abuso y la correspondiente negación de ese abuso. También hay secreto, negligencia, expectativas poco realistas, falta de empatía, respeto, compasión y de límites y un conflicto continuo que se normaliza.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, te invito a que sigas leyendo y veas si te sientes reflejado en el artículo.

Reglas No Habladas en la Familia Narcisista

Las familias narcisistas tienen reglas de compromiso que son tácitas, esto es, nunca se expresan de forma clara pero constituyen la base de las relaciones entre sus miembros. Estas reglas son las siguientes:

1. La aceptación es condicional

Para ganar aceptación, las niñas deben cumplir con las reglas que se imponen y los roles que se asignan por el narcisista a cada miembro. Las expresiones de diferencia son rechazadas y castigadas.

2. Se requiere sumisión

Se espera que todos se sometan a la autoridad de la narcisista dominante, sin importar lo ignorante, arbitraria, cruel o destructiva sea. Las dinámicas que hay en la familia son de luchas de poder y de dominación/sumisión.

3. Alguien debe ser culpable de los problemas

Cuando sucede algo malo, desde un trabajo perdido hasta un vaso de leche derramado, alguien debe ser culpado por ello. Por lo general, hay un chivo expiatorio en la familia que debe soportar la carga principal de los problemas, la frustración y la infelicidad de la familia, así como el autodesprecio proyectado por la narcisista dominante. Esto es, la narcisista dominante siente mucho auto-odio y auto-desprecio. Para no tener que lidiar con ellos, los proyecta en el chivo expiatorio, que suele ser uno de los hijos. Expresiones como “Eres tonto”, “Eres débil”, “Estás loco”, en realidad son sentimientos de la narcisista hacia sí misma que proyecta en el chivo expiatorio.

4. La vulnerabilidad es peligrosa

Los errores y debilidades son motivo de tratamiento vergonzoso. A los niños no se les permite expresarse con libertad y de forma espontánea y cuando intentan hacerlo, se les castiga, humilla o ignora. No hay un espacio de confianza, intimidad y seguridad dentro de la familia.

5. Debes tomar partido

Así como siempre hay culpa y vergüenza, siempre hay bandos, y si no estás del lado del narcisista dominante, estás equivocado. Los niños a menudo se sienten obligados a elegir entre padres, hermanos y/o otros miembros de la familia. El narcisista dominante utiliza la triangulación para enfrentar a los miembros de la familia y mantener el poder. No se nutren las relaciones entre los miembros ni hay un espacio para compartir y unirse sino para competir, pelear y separarse.

6. No hay suficiente amor ni respeto

El amor y el respeto se limitan a la narcisista y a cualquier otra persona que se considere “digna”, generalmente la «niña dorada». No hay apenas amor si no es desde la manipulación y las faltas de respeto son rampantes en la forma de humillaciones y burlas.

7. Las emociones están prohibidas

Las emociones nos hacen humanos, nos ayudan a conectarnos y satisfacer nuestras necesidades. Son una parte fundamental de nuestra naturaleza. En la familia narcisista, sólo el narcisista tiene rienda suelta para tener reacciones emocionales desproporcionadas y hacer demandas. Cualquier expresión de una emoción por parte de otro miembro de la familia narcisista, será juzgada, prohibida y/u objeto de burla. Con el tiempo, todos los miembros, excepto el narcisista, aprenden a reprimir sus emociones para sobrevivir en este entorno hostil.

8. La competencia y no la cooperación, es la regla

La superación, el favoritismo y la comparación constante crean un entorno de dura competencia que socava la confianza y genera hostilidad y traición entre los miembros de la familia narcisista.

9. Las apariencias son lo único que importa

En la familia narcisista la prioridad son las apariencias, la imagen que la familia tiene frente a las personas del exterior. Y esta imagen siempre ha de ser la de “una familia feliz”. Lo importante es aparentar que “todo va bien” y se prioriza esto frente a cómo se sienten los miembros de la familia en realidad o a ser auténticos.

10. La rabia se normaliza

Se espera que todos traguen y soporten la rabia irracional y explosiva de la narcisista dominante. Todas las dinámicas de la familia giran en torno a esta emoción de la narcisista, permitiéndole que abuse de ella y teniendo el resto de los miembros de la familia todo tipo de comportamientos y esfuerzos para evitarla o minimizarla.

11. La negación es rampante

Para mantener el control del narcisista dominante sobre la familia, hay una negación de:

  • El maltrato y el abuso que se dan cada día, en especial hacia el chivo expiatorio.
  • La atmósfera continua de miedo.
  • Formas rutinarias de negligencia por parte de los padres hacia los hijos.

En especial, la persona de la familia que vive más en la negación suele ser el cónyuge del narcisista: el codependiente. Otros mecanismos de defensa que puede utilizar son la minimización y la justificación de los comportamientos del narcisista, así como la proyección. El codependiente es el que habilita que todas las dinámicas abusivas y de maltrato tengan lugar, porque la primera persona sobre la que las permite es sobre sí misma. En este sentido, elude la responsabilidad que tiene como cuidador de sus hijos, de protegerlos frente al narcisista.

12. No hay seguridad

Aunque el chivo expiatorio es el blanco de la mayor cantidad de abusos, todas las personas de la familia narcisista están alerta porque nadie está a salvo del maltrato y el abuso por parte del narcisista perverso.

Esta falta de seguridad es algo que las hijas de la familia, en especial el chivo expiatorio, acusarán en la edad adulta. Suelen ser personas con falta de seguridad y de confianza en sí mismas porque no obtuvieron esto de sus cuidadores en la infancia.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre o padre narcisista, la forma de poder aumentar esa seguridad y confianza es haciendo terapia, para darte cuenta de que puedes crear esos lugares dentro de ti mismo, que luego tendrán una proyección en la realidad que vives.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

El Síndrome del Impostor

¿Qué es el Síndrome del Impostor?

El síndrome del impostor fue utilizado por primera vez por las psicólogas Suzanna Imes y Pauline Rose Clance en la década de 1970. Se refiere a una experiencia interna de creer que no eres tan competente como los demás perciben que eres. Si bien esta definición generalmente se aplica de manera restringida a la inteligencia y los logros, tiene vínculos con el perfeccionismo y el contexto social.

En pocas palabras, el síndrome del impostor es la experiencia de sentirse como un farsante: sientes que en cualquier momento te van a descubrir como un fraude, como si no pertenecieras a donde estás y como si hubieses llegado ahí sólo por pura suerte.  Puede afectar a cualquier persona sin importar su estatus social, antecedentes laborales, nivel de habilidad o grado de experiencia.

Características del Síndrome del Impostor

Algunas de las señales comunes del síndrome del impostor incluyen:

  • Dudas sobre una misma
  • Incapacidad para evaluar de manera realista tu competencia y habilidades
  • Atribuir tu éxito a factores externos
  • Reñirte cuando no consigues desempeñar algo
  • Miedo a no estar a la altura de las expectativas
  • Rendimiento excesivo
  • Sabotear tu propio éxito
  • Establecer metas muy desafiantes y sentirte decepcionado contigo mismo cuando no las consigues

Si bien para algunas personas, el síndrome del impostor puede alimentar sentimientos de motivación para alcanzar logros, esto generalmente tiene un precio en forma de ansiedad constante. Puedes prepararte demasiado o trabajar mucho más duro de lo necesario para «asegurarte» de que nadie se entere de que eres un fraude.

Esto crea un círculo vicioso, en el que piensas que la única razón por la que sobreviviste a esa presentación en el trabajo fue que te quedaste despierta toda la noche ensayando. O piensas que la única razón por la que “diste el pego” en esa fiesta fue porque memorizaste detalles sobre todos los invitados para tener ideas a la hora de hablar con ellos.

El problema con el síndrome del impostor es que la experiencia de hacerlo bien en algo no cambia tus creencias internas. A pesar de que puedes tener presencia en una reunión o al comer con compañeros de trabajo, el pensamiento todavía persiste en tu cabeza, «¿Pero qué hago yo aquí?» Cuanto más logras, más te sientes como un fraude. Es como si no pudieras interiorizar tus experiencias de éxito.

Esto se da si recibiste feedbacks a una edad temprana de que no eras bueno en situaciones sociales o en desempeño de tareas. Tus creencias fundamentales sobre ti misma son tan fuertes que no cambian, incluso cuando hay evidencia de lo contrario.

Si has tenido un padre o madre narcisista, es muy probable que tuviese celos de ti y que no le gustase verte triunfar y estar feliz, por lo que si quieres ayuda para sobrevivir a unos padres narcisistas, te invito a que averigües qué mensajes de tu infancia han contribuido a los obstáculos con los que te encuentras como adulta.

El proceso de pensamiento es: si lo haces bien, debe ser el resultado de la suerte porque una persona social o laboralmente incompetente simplemente no pertenece.

Con el tiempo, estos sentimientos empeoran la ansiedad y pueden provocar depresión. Las personas que experimentan el síndrome del impostor también tienden a no hablar sobre cómo se sienten con nadie y lo pasan en silencio, al igual que las personas con trastorno de ansiedad social.

Cómo identificar el Síndrome del Impostor

Si crees que puedes tener el síndrome del impostor, te invito a que te hagas las siguientes preguntas:

  • ¿Te angustias incluso por los más pequeños errores o fallas en tu trabajo?
  • ¿Atribuyes tu éxito a la suerte o factores externos?
  • ¿Eres muy sensible incluso a las críticas constructivas?
  • ¿Sientes que, inevitablemente, antes o después, te descubrirán como una farsante?
  • ¿Le restas importancia a tu propia experiencia, incluso en áreas en las que realmente eres más hábil que otros?

Si a menudo te sientes como si fueras un fraude o una impostora, puede ser útil hablar con una terapeuta. El pensamiento negativo, las dudas sobre ti mismo y el auto-sabotaje que a menudo caracterizan el síndrome del impostor pueden tener un efecto en muchas áreas de tu vida.

Causas del Síndrome del Impostor

Las causas suelen tener su origen en la infancia. Si provienes de una familia disfuncional en la que:

  • Se te valoraba más por tus logros que por quién eras
  • Había una tendencia general por parte de tus padres/cuidadores a demandar de ti perfección en todo lo que hacías, siendo exigencias poco realistas para una niña
  • Había una tendencia a avergonzarte o humillarte si cometías un error
  • Hicieras como hicieras las cosas, no había un feedback positivo o el feedback era de que “podrías haberlo hecho mejor”
  • Había un exceso de crítica en general hacia ti y una ausencia de apoyo
  • Había un mensaje generalizado implícito o explícito de que “no eres lo suficiente listo/rápida/eficiente” o que “hay algo que está mal en ti”

Tipos

El Síndrome del Impostor puede aparecer de diferentes formas. ¿Te sientes identificada con alguna de ellas?

  • El perfeccionista: los perfeccionistas nunca están satisfechos y siempre sienten que su trabajo podría ser mejor. En lugar de centrarse en sus puntos fuertes, tienden a fijarse en cualquier defecto o error. Esto a menudo conduce a una gran cantidad de auto-presión y de ansiedad.
  • La súper heroína: debido a que estas personas se sienten inadecuadas, se sienten obligadas a dar una imagen poco realista de que pueden con todo o de salvadoras.
  • El experto: estas personas siempre están tratando de aprender más y nunca están satisfechas con su nivel de conocimiento o experiencia. Aunque a menudo están altamente cualificados, subestiman su propia experiencia.
  • La genia natural: estas personas se fijan metas excesivamente elevadas y luego se sienten aplastadas cuando no tienen éxito en su primer intento.
  • El solista: estas personas suelen ser muy individualistas y prefieren trabajar solas. La autoestima a menudo proviene de su productividad, por lo que no suelen pedir ayuda bajo ninguna circunstancia. Para ellas, pedir ayuda es un signo de debilidad o de incompetencia.

Cómo Superar el Síndrome del Impostor

Para superar el síndrome del impostor, puedes comenzar por hacerte algunas preguntas:

«¿Qué creencias fundamentales tengo sobre mí mismo?»

«¿Creo que soy digna de amor tal y como soy?»

«¿Debo ser perfecta para que otros me aprueben?»

El perfeccionismo juega un papel importante en el síndrome del impostor. Puedes pensar que hay un «guión» perfecto para las conversaciones y que no puede decir nada incorrecto. Probablemente tengas problemas para pedir ayuda a los demás y puedes procrastinar las tareas debido a tus propios altos estándares poco realistas.

Para superar estos sentimientos, es importante hacer conscientes algunas de esas creencias profundamente arraigadas que tienes sobre ti mismo.

Estos comportamientos te pueden ayudar a traer a la conciencia las creencias que tienes sobre ti misma:

  • Comparte cómo te sientes. Habla con otras personas sobre esto. Estas creencias irracionales tienden a hacerse más fuertes cuando se ocultan y no se habla de ellas.
  • Concéntrate en los demás. Intenta ayudar a otras personas en la misma situación que tú. Si ves a alguien que parece incómodo o solo, haz que se sienta comprendido. A medida que te permitas ayudar a otras personas con este tema, te resultará más fácil ayudarte a ti misma con él.
  • Evalúa tus habilidades. Si tienes creencias arraigadas sobre tu incompetencia en situaciones sociales y en tu desempeño laboral, haz una evaluación realista de tus habilidades. Puedes apoyarte en feedbacks que te hayan dado otras personas sobre ti en estos contextos. Lee tu lista e intégrala. Créete en lo que eres bueno.
  • Da pasos de bebé. Si no te sientes cómoda en los grupos, no te pongas como objetivo dar una conferencia sino que puedes ponerte una tarea que sea más fácil para empezar y recompensarte por actuar. Por ejemplo, en una conversación grupal, ofrece una opinión o comparte una historia sobre ti.
  • Cuestiona tus pensamientos. Cuando empieces a evaluar tus habilidades y des pequeños pasos, pregúntate si tus pensamientos son racionales. ¿Tiene sentido que seas un fraude, dado el punto en el que estás en tu vida y los feedbacks que recibes?
  • Deja de compararte. Cada vez que te comparas con los demás en una situación social, encontrarás algún fallo en ti mismo que alimenta la sensación de no ser lo suficientemente bueno o de no pertenecer. En lugar de compararte, durante las conversaciones, concéntrate en escuchar lo que dice la otra persona.
  • Utiliza las redes sociales con moderación. El uso excesivo de las redes sociales puede estar relacionado con sentimientos de inferioridad. Si intentas retratar una imagen en las redes sociales que no coincide con quién eres realmente o que es imposible de lograr, sólo acentuará tus sentimientos de ser un fraude.
  • Deja de luchar contra tus sentimientos. No luches contra los sentimientos de no pertenecer. En su lugar, acéptalos. Sólo al aceptarlos y reconocerlos, puedes comenzar a transformar esas creencias fundamentales que te están frenando.
  • Agradece. Recuerda que si te sientes como un impostor, significa que tienes cierto grado de éxito en tu vida que estás atribuyendo a la suerte. En su lugar, convierte ese sentimiento en uno de gratitud. Mira lo que has logrado en tu vida y sé agradecido.
  • Sé tú misma. No te escondas detrás de una máscara para ocultar el “fraude”. En cambio, apóyate en ese sentimiento y ve a sus raíces. Baja la guardia y deja que los demás vean tu verdadero yo. Si tú te aceptas a ti misma, los demás también lo harán, o si no lo hacen, te dará completamente igual.
  • Ve a las creencias más profundas. En muchas ocasiones, una sola fras
  • e escuchada en la infancia demasiadas veces, como “No eres suficiente” es el pilar sobre el que se sustenta la creencia de ser una impostora. La ayuda de una profesional puede facilitarte cuáles son esas creencias raíces que están atadas al síndrome del impostor.

Fuente: https://www.verywellmind.com

Imagen de Finan Akbar en Unsplash 

Cómo Gestionar Emocionalmente los Comportamientos de los Demás hacia Ti

Por qué nos tomamos los comportamientos de otras personas de forma personal

Los supervivientes que han crecido en familias disfuncionales/narcisistas tienden a tomarse todo lo que les ocurre de una forma muy personal, como si todas las acciones de los demás a su alrededor estuviesen diseñadas para hacerles daño. Hay una actitud muy auto-referente en esto y una falta de capacidad de desidentificarse con su ego y “ver todo el cuadro” de una forma más objetiva.

Esto es porque en su infancia había una tendencia a culparles de lo que ocurría a su alrededor, a hiper-responsabilizarles de las emociones de otros miembros de la familia, y a señalarles, en general, por cualquier cosa.

Por ello, como adultas, permiten que las acciones de otras personas les afecten a su autoestima o a la forma en la que se ven a sí mismas.

Un buen ejemplo: tu novio te deja, así que te preguntas qué te pasa. ¿Por qué no te quiere? Te abriste a él, compartiste tu ser más íntimo, le diste todo tu amor … y él te ha rechazado. Esto debe significar tienes algún defecto fatal, que no eres digna de amor, ¿verdad?

La verdad es que no, que sus acciones no tienen nada que ver contigo, de verdad. Permíteme enfatizar eso porque es realmente importante: las acciones de otras personas tienen muy poco que ver contigo.

Si tu novio te rechaza, o tu jefa se enfada contigo, o tu amigo está un poco distante hoy… eso tiene muy poco que ver contigo (y con tu valor como persona) y lo que tiene que ver todo con lo que les está pasando A ELLOS. Es posible que estén teniendo un mal día, una mala semana, que se vean atrapados en alguna historia que les ocurra en la cabeza, tengan miedo al compromiso o se rechacen sí mismos, tengan miedo de fallar en la relación, etc…

Esto es en realidad una defensa narcisista. En realidad, no todo tiene siempre que ver tanto contigo. Hay un millón de posibles razones por las que alguien podría hacer algo, y no son un juicio sobre ti. Son más una declaración de lo que está sucediendo con la otra persona.

Con esto no quiero decir que tengas que “tragarte” cualquier comportamiento de esta persona hacia ti, que lo justifiques cuando es agresivo o abusivo o que no pongas límites.

De lo que se trata es de aprender quién eres, lo que vales y lo que mereces es algo que sólo defines tú, no los demás. Lo que los demás hacen contigo tiene que ver más con ellos que contigo. Cuanta más distancia pongas entre lo que hacen los demás y lo que esto te afecta a ti, vivirás más en paz y te sentirás mucho más con el control sobre tu propia vida.

Veamos algunos ejemplos:

  • Tu amigo no está tan atento como lo suele estar contigo. ¿Eso significa que no se preocupa por ti o no quiere que seas feliz? No. Es posible que esté cansado o demasiado atrapado en las cosas que sucedieron hoy para estar atento. Tal vez le molesta algo que tú has hecho, pero eso realmente se trata más de su problema de lidiar con tus acciones que de ti como persona.
  • Tu compañero de trabajo se enfada contigo y es maleducado. ¿Eso significa que no eres un buen profesional? No, significa que la persona tiene mal genio y no es buena para tratar con otras personas, o de nuevo, podría estar teniendo un mal día. En lugar de tomarlo como algo personal, pregúntate cómo puedes darle espacio a esa persona para que se enfríe.
  • Tu jefa no está tan entusiasmada con tu idea para un nuevo proyecto como esperabas. ¿Su rechazo de tu idea significa que no eres buena? No. Es posible que tu idea no sea genial, pero eso no significa que no seas buena o que no tengas buenas ideas. Tal vez esta no sea la idea correcta en este momento. Pero también es probable que sea una buena idea, pero que esta persona no lo aprecie, o que sus intereses no se alineen con esa idea en este momento, o tal vez tengan otras prioridades y no puedan lidiar con esta idea.

Que la opinión o el feedback de una persona te lleve a emitir juicios sobre ti misma, supone ponerte a ti misma en un lugar demasiado estrecho, poco realista y demasiado influenciable por los estímulos externos.

Esto es algo muy frecuente en la dinámica narcisista-codependiente. En momentos de conflicto o devaluación, la narcisista suele emitir juicios y/o etiquetas sobre el codependiente. Etiquetas como “estás loco”, “eres tonto”, «no eres digno de amor», el codependiente se las acaba creyendo y actúa conforme a estas creencias internas.

En realidad, nuevamente, aunque parezca algo personal, no lo es. La narcisista está lidiando con sus propios demonios. Si tú te ves en el rol del codependiente, lo que sí quizás te interese revisar es para qué estás en ese lugar de influencia con una persona que es tan tóxica para ti.

Esos son sólo algunos ejemplos que nos permiten ver cómo a menudo nos tomamos las acciones de otras personas de forma personal, cuando en realidad tienen muy poco que ver con nosotros. Y a menudo podemos interpretar sus acciones como un juicio sobre nosotros, y sentirnos mal con nosotros mismos, cuando realmente no tiene nada que ver con nosotros.

Entonces, ¿cómo lidiamos con las acciones de otras personas? Vamos a ver. Si eres hijo/hija de narcisista y estás buscando psicoterapia, espero que esta guía te ayude a lidiar de una forma más sana con las acciones de otras personas.

Cómo Lidiar con las Acciones de Otras Personas

Entonces si alguien te rechaza, se enfada contigo, es indiferente hacia ti, es maleducado contigo… ¿qué haces?

Hay muchas opciones, por supuesto, pero esto es lo que sugiero en general:

No te lo tomes como algo personal

Sus acciones no tienen nada que ver contigo, así que si te encuentras tomando esto como una afrenta personal, o como un juicio sobre tu valía, observa estos pensamientos y déjalos ir. Recuérdate a ti misma que esto no tiene nada que ver contigo, y todo que ver con la otra persona.

Reafirma tu valor

Si sientes que dudas de tu valor debido a los comportamientos o acciones de otra persona hacia ti, date cuenta de que tu valor no lo decide otra persona. Está determinado por ti. Lo contrario significa que le estás dando mucho poder personal QUE ES TUYO a otra persona. Es como regalarle una parte de ti a alguien porque no encuentras ese poder dentro de ti. Así que reafirma que crees que tienes un gran valor: aprecia las cosas sobre ti que son buenas y que tienen valor. Incluso si nadie más te aprecia, sé la única persona que puede ver esas cosas buenas y sé agradecido por ellas. Eso es todo lo que necesitas. Poco a poco, esos pensamientos y creencias sobre ti empezarán a resonar con el exterior y darás con más personas que te apoyan o te dan un feedback positivo. Lo curioso es que para entonces, ya no lo necesitarás ni le darás tanto peso.

Sé compasiva contigo misma

Si en tu vida hay personas que te juzgan con ligereza, es posible que sin darte cuenta también lo hagas tú contigo misma. Puedes ir cambiando el modo crítica, juicio, castigo,.. por el modo amoroso, de comprensión y acompañamiento amable a ti misma. Juzgar es muy fácil, incluso a uno mismo. Pero supone hacerte daño y no tener en cuenta tu historia, de dónde vienes y qué es lo que te ha llevado a dónde estás. La compasión te traerá amor hacia ti misma y acompañarte de otra manera en la vida. El camino va a ser el mismo, pero tú decides con qué zapatos lo haces. Puedes ir con chinas puestas por ti en tus zapatos o con unas cómodas alpargatas que te ayuden a caminar.

La meditación, de 10 o 15 minutos al día, te puede ayudar a ser más compasivo contigo mismo. Te ayudará a distanciarte de tus propios pensamientos, pudiendo observarlos de una forma más objetiva y desde ahí empezar a generar pensamientos diferentes, de amor, cuidado y aceptación hacia ti mismo.

El tema de tomarse los comportamientos de alguien como una afrenta personal hacia nosotros no sólo es perjudicial en sí mismo sino que suele hacer que la otra persona se tome esta reacción a su vez como algo personal y esto retroalimente una dinámica tóxica y dañina para la relación, ya sea de pareja, trabajo, amistad, familiar,…

Muchas veces, cuando nos tomamos algo de forma muy personal suele tener que ver con heridas de la infancia no curadas. Por ejemplo, tu padre o tu madre tenía una tendencia a decirte que hacías las cosas mal y cuando tu jefe te dice lo mismo, toca esta herida de infancia y hace reaccionar a tu niño interior.

La sanación de las heridas de la infancia ayuda a que cuando alguien tiene un comportamiento hacia ti similar al de tu padre, madre o cuidador que te hacía daño, puedes encajar el comportamiento como una adulta en lugar de que te afecte como si volvieras a tener cinco años y sintieras que esa persona es tu padre, madre o cuidador.

Estos tres pasos y la sanación del niño interior te ayudarán a fortalecer tu autoestima y a cuidar tus relaciones con los demás.

Lo que pasa es lo que es, que haces tú con eso es quién eres.

Si eres hija/hijo de un(a) narcisista y estás pensando en hacer psicoterapia, un buen primer paso puede ser el de revisar cómo respondes frente a los comportamientos de las personas con las que te relacionas.

Fuente: https://zenhabits.net