¿Sabes qué es el “Ecoismo”? Averigua si Eres un(a) Ecoísta

En el mito de Narciso, Eco, la ninfa que se enamora locamente de Narciso, es maldecida para a las últimas palabras que escucha para toda la eternidad. Del mismo modo, las ecoistas definitivamente luchan por tener una voz propia. El mito contiene ambos lados del narcisismo: los peligros de una adicción a sentirse especial y la incapacidad de disfrutar sintiéndose especial en absoluto. Todo el mundo se olvida de Eco en el mito, y eso es precisamente lo que les ocurre a las ecoistas, que se olvidan de sí mismas.

En este artículo, te ofrecemos ayuda para sobrevivir a padres narcisistas y hablaremos sobre el ecoísmo en una serie de preguntas y respuestas.

  1. ¿Qué es el Ecoísmo? Es la otra cara de la moneda del Narcisismo. Las ecoístas son personas empáticas, con miedo a convertirse en una carga para los demás, se suelen sentir incómodas cuando están en el foco de la atención, especialmente los elogios y les resulta difícil saber lo que quieren. Las narcisistas son adictas a sentirse especiales, las ecoístas le tienen miedo a eso.
  2. ¿Puede existir el Ecoísmo sin el Narcisismo? Los ecoístas suelen sentirse atraídos por los narcisistas precisamente porque tienen tanto miedo de agobiar a los demás o de parecer “necesitados” que tener a alguien que disfruta ocupando todo el espacio, como hacen los narcisistas, es un alivio. Pero es un precio alto que pagar por un respiro de sus ansiedades, ya así, un ecoísta prácticamente desaparece de la ecuación, haciendo de espejo del narcisista, que en ese “diálogo loco” lo que hace el narcisista en realidad es hablar consigo mismo.
  3. ¿Hay algunas personas más proclives a convertirse en ecoístas extremas? Las ecoístas suelen traer genéticamente mucha sensibilidad, sienten profundamente, y cuando eso se expone a un padre que las avergüenza o las castiga por tener alguna necesidad, esto da lugar al ecoísmo. Las ecoístas tienen tanto miedo de expresar sus necesidades, creyendo que les costará el amor, como en su infancia, que pierden el contacto con sus propias necesidades y deseos.
  4. ¿Cuáles son los problemas típicos del ecoísmo extremo? Los ecoístas nunca o rara vez se sienten especiales. Sentirse un poco especial ayuda a las personas a persistir frente al fracaso, a tener proyectos  y tal vez incluso a vivir más tiempo. Y la ausencia de esa capacidad puede simplemente convertirse en un problema para tener ilusión y esperanza, un motor en la vida.
  5. ¿Es el Ecoismo un diagnóstico? El ecoísmo es un rasgo de carácter, no un trastorno, y se trata de una estrategia de supervivencia que tiene su origen en la infancia: El pensamiento al que le lleva es: “Si quiero sentirme segura y querida, debo asegurarme de pedir lo menos posible a las personas y dar todo lo que pueda”. Los ecoistas, ya de adultos, creen que no pueden recurrir a las personas cuando se sienten tristes o asustados o solos, por lo que entierran sus necesidades con la esperanza de que serán aceptados y amados, porque piden muy poco. Pero esta no es una forma sana de vivir. Cualquiera puede alejarse del ecoísmo y aprender a compartir sus emociones y a pedir. En relaciones sanas, podemos afirmar nuestras necesidades de manera asertiva cuando no se satisfacen, compartir cuando nos sentimos solos, pedir consuelo cuando sea necesario y expresar una preferencia sin preocuparnos de que seamos una carga. Es posible que tengas que comenzar esta práctica con una psicoterapeuta, pero vale la pena intentar probarlo con amigos. Puedes empezar por pequeñas cosas como proponer un plan que te apetezca a ti en lugar de decir: “Me da igual” cuando te lo pregunten; empezar alguna frase con “Lo que necesito es…” o celebrar tu último logro con alguien sin sentirte culpable por ello. Estarías empezando a usar tu voz. Cómo te expresas, tu voz, tiene que ver con el espacio que le das a tu propia voz, tus asuntos, en tu vida. Es decir, si hablas poco, tiendes a hablar bajo o a no expresarte, esto equivale a que te sientes como que no tienes derecho sobre ti misma y a manejar lo que ocurre en tu propia vida. El tema de la voz está relacionado con el chakra de la garganta, el encargado de la comunicación. Si lo quieres ejercitar para tener más voz en tu propia vida, puedes hacerlo con este video del canal de Kassandra. Es una clase para reforzar el yin y el chakra de la garganta.
  6. ¿Los ecoistas se enfadan alguna vez? Los ecoistas no son simplemente personas complacientes. Pueden culparse a sí mismos por las malas interacciones, pero están especialmente motivados para evitar sentirse como una carga, por lo que pueden enfadarse si insistes en darles atención en un cumpleaños, por ejemplo. Es como si la única posición que tomaran es la de “No te atrevas a tratarme como si fuera especial.”. Son personas que están tan pendientes de no convertirse en una carga que se pueden ir al extremo de esto y volverse contradependientes, rechazando cualquier acto de nutrición con “No me trates como a un niño; ¡Estoy bien!”. Toda esa fuerza que se dirige hacia eludir la atención debe ser redirigida a pedir y apreciarla. Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, la buena noticia es que ya no estás en tu infancia y que ya no tienes porqué negar tus necesidades y deseos, algo que en el fondo te hace daño.
  7. ¿Qué tipo de familia en la infancia conduce al Ecoismo en la edad adulta? Éste es un testimonio: “La tendencia de mi madre a estallar en lágrimas o rabia cuando no estaba contenta con ella me hizo temer que la perdería si no tuviera cuidado de atender todas sus necesidades”. O este otro: “Cuando manifestaba una necesidad, mi padre me avergonzaba o me humillaba por ello, por lo que aprendí a necesitar poco o nada para sentirme a salvo.” Algunos ecoistas se desarrollan a partir de padres ecoistas, que transmiten la idea de que cualquier atención especial (querer ropa única, soñar a lo grande, pedir más) son actos arrogantes y egoístas y que esto es algo “malo”. Por ejemplo, una persona con una madre que cada vez que celebra algo le dice: “Que no se te suba a la cabeza” crecerá sintiéndose avergonzada del orgullo normal, minimizando todos sus logros y guardando un “perfil bajo”.

La mayoría de las veces son los padres narcisistas los que empujan a sus hijos en esta dirección, siendo frecuente también que en la pareja uno de los padres sea narcisista y el otro, ecoista. Por ello, si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, puedes empezar por ver cuánto tienes de ecoísta.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

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El rol del “Niño Perdido” en las Familias Narcisistas/Disfuncionales

En las familias narcisistas/disfuncionales los roles que se asignan a los miembros son rígidos y el/la que los decide (y que está predispuesto a asignarlos en función de sus propias necesidades y proyecciones) es el padre/madre narcisista con el apoyo del otro, que suele ser codependiente. Son como los papeles en una obra de teatro, de los que no es fácil salir a menos que se empiece terapia. Si quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista, puedes empezar por ver qué roles son los que has desempeñado en tu familia de origen.

En familias disfuncionales es muy común que uno de los hijos sea ignorado y tratado como si no existiera. Es como si los padres no notaran que el niño está ahí. El “Niño Perdido” es como se llama a este rol en la familia porque el mensaje que se le da es ése precisamente, el de: “¡Piérdete!”. No es victimizado como el niño que ejerce el rol del Chivo Expiatorio, pero se le ignora. Aprenden a invisibilizarse en la familia porque se les da el mensaje de que molestan a los padres y que cuanto menos se hagan notar, serán “apreciados” o “valorados” por esto.

La Niña Perdida tiende a ser callada y tímida, y no llama la atención. De adultas, siguen siendo tímidas y pueden retirarse, siendo muy reacias al contacto y a tener vínculos con otras personas. Tienden a evitar la confrontación y el drama, y ​​pueden volverse muy inexpresivas. Esta falta de conexión con la familia y consigo mismas puede hacer que de adultas tengan dificultades para identificar quiénes son.

Se vuelven muy independientes porque en su familia disfuncional no se les permitía o se les hacía sentir culpables por pedir o por expresarse. Les resulta difícil aceptar sus limitaciones y pedir cosas a otras personas. Han aprendido a no esperar nada de los demás. Su forma de lidiar con la realidad es retirarse de ella. Niegan que tienen sentimientos y “no se molesten en molestarse”.

El Niño Perdido suele invertir mucho tiempo en estas actividades:

  • Soñar despierto, fantasear.
  • Leer, estudiar.
  • Ver la televisión, jugar a videojuegos.
  • Entretenerse jugando solo.

Estas niñas crecen y se convierten en adultas que están emocionalmente anestesiadas y tienen baja autoestima. Le tienen miedo a la intimidad y las relaciones sociales les dan ansiedad. Son muy retraídas y tímidas, y se aíslan socialmente. Muchas actrices y escritoras son Niñas Perdidas que han encontrado una manera de expresar emociones mientras se esconden detrás de sus personajes.

Los niños de familias disfuncionales, al adaptarse a la dinámica familiar y los roles asignados, tienen una visión distorsionada de quiénes son hasta el punto de creer que ellos son su rol. Algunos se pasan así toda una vida, sin llegar a descubrir quiénes son realmente, sin desarrollar una personalidad madura y propia, que a más allá de unos roles infantiles, asignados para propiciar dinámicas tóxicas en el sistema familiar disfuncional.

Características del Niño Perdido en la Familia Narcisista/Disfuncional

Para entender si tú o alguien a quien conoces ejerció el rol de la Niña Perdida en una familia narcisista/disfuncional, éstas son sus características:

  1. Anestesiado

    El adulto que alguna vez fue un Niño Perdido en una familia disfuncional tiene problemas para sentir sus propias emociones. Cuando les sucede algo negativo, les será difícil sentirse tristes. También les puede resultar difícil sentirse felices cuando les pasan cosas buenas.

    Esto se debe a que en su infancia se acostumbraron a esconder sus emociones para “no dar que hacer” o “no ser un problema” para la familia. A base de reprimir, negar, introyectar (volverlas contra uno mismo) emociones, la persona llega a la edad adulta estando en muy poco contacto con sus emociones, como adormecida. Esto lleva, en general, a tener poca energía vital.

  2. Aislada

    Debido a esta necesidad de ser invisible en su familia de origen, estará muy acostumbrada a pasar tiempo sola y a entretenerse consigo misma, desarrollando pocas habilidades sociales. Generalmente, serán personas tímidas e introvertidas y con pocos amigos.

    En casos extremos, puede llevar a situaciones de un auténtico aislamiento social.

  3. Falta de intimidad

    Básicamente, el Niño Perdido en la infancia no hizo conexiones con otros miembros de la familia. Debido a esto, como adultos, les resulta muy difícil tener vínculos y conexiones profundos, en los que haya intimidad física y emocional. Inconscientemente, hay un miedo a la intimidad.

  4. Se sacrifica

    Por lo general, se trata de una persona que sacrificará sus necesidades por las de los demás, que estará disponible para los otros y que tendrá una actitud de “yo siempre estoy bien y no necesito nada”.

    Al fondo, lo que hay es la experiencia de una niña que nunca pedía nada, ni esperaba nada de los demás y que creció pensando que el mundo tenía poco que ofrecerle.

  5. Baja autoestima

    Generalmente, la Niña Perdida crecerá con una autoestima baja. A pesar de que realmente no se hicieron notar de manera negativa en la familia, tampoco recibieron apoyo ni amor. Si no hacen terapia, de adultas mantienen un perfil bajo, pasan desapercibidas, sin hundirse y sin destacar. En definitiva, sobreviviendo sin esperar gran cosa de la vida.

Si quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista, salir del rol de la Niña Perdida requiere salir de la invisibilización, aceptar las necesidades y los deseos, querer conectar con una misma y con los demás e interiorizar ideas como las de:

“Yo importo” o “Merezco dar y recibir amor”

A la persona que ha ejercido el rol del Niña Perdida le pueden venir  bien, además de hacer terapia, actividades como el teatro o la danza, en las que pueda expresarse de una forma espontánea.

Si quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista, éste y otros roles de los miembros en familias disfuncionales, son tratados en profundidad por el psicoterapeuta estadounidense John Bradshaw en su libro “Volver a Casa”.

Fuente: https://www.learning-mind.com

8 Secuelas de las Personas que han sufrido Abuso Emocional en la Infancia

El abuso emocional tiene efectos muy profundos en una persona. Supone una pérdida de autoestima y altera enormemente la capacidad para construir una identidad personal propia. Una parte muy importante de la terapia si eres hijo o hija de narcisistas es aceptar el abuso/maltrato del que fuiste víctima en tu infancia.

Ser víctima de abuso emocional en la infancia es algo que deja huellas en la personalidad que llegan hasta la edad adulta y que, si no se tratan en terapia, acompañan a una persona toda su vida. El abuso es algo intergeneracional, que se pasa de padres a hijos. Finalizar el ciclo de abuso es posible con terapia y trabajo personal.

Hay algo diferente en la forma en que las personas que han sufrido abuso/maltrato en la infancia miran el mundo. La mayoría aún se sienten atrapadas, como en su infancia. Se trata de una prisión que ellas mismas se han creado, bien teniendo relaciones con personas abusivas o bien en su propio cerebro, con patrones  de comportamiento como la indefensión aprendida o la profecía auto-cumplida.

Entonces, ¿cómo se refleja el abuso emocional más adelante en la vida? Las personas que han sufrido abuso/maltrato emocional en la infancia por lo general exhiben estas secuelas. Si has sido abusado emocionalmente de niña, es posible que reconozcas estas secuelas en ti. Si eres hijo o hija de narcisistas y estás buscando psicoterapia, es probable que te reconozcas en estas 8 secuelas.

8 Secuelas de las Personas que han sufrido Abuso Emocional en la Infancia

      1. Sensibilidad a los ruidos

        Los ruidos altos te ponen en alerta, en estado de hipervigilancia. Durante tu infancia hubo a tu alrededor muchos gritos y golpes. Esto te ha hecho muy sensible, en especial a los sonidos que oyes de adulto y que se parecen a los del abuso de tu infancia.

        Te encantan los lugares pacíficos y silenciosos. Es donde te puedes relajar y tú mismo tiendes a ser muy silencioso, como un gato. No te suele gustar la música a un volumen alto (o sólo por un rato), las personas gritonas o los sitios bulliciosos. Tiendes a agobiarte con facilidad.

      2. Evitar el contacto visual

        Te resulta muy difícil mantener el contacto visual con las personas.  Sueles mirar hacia cualquier otro lado que no sean los ojos de tu interlocutor.

        Durante tu infancia, pasaste por muchas escenas de vergüenza intensa y humillaciones, lo que hace que, ahora de adulta, cuando miras a alguien de forma directa, experimentes de nuevo esa vergüenza intensa. Es una vergüenza que va más allá de algo sano, se trata de vergüenza tóxica.

      3. Introversión/Comportamiento antisocial

        Haber sido muy dañado y traicionado por tus padres/cuidadores (o por uno con el consentimiento del otro) no es algo que te haya dejado precisamente con un corazón abierto y dispuesto a confiar.

        Puedes ser muy frío y distante en tus relaciones con los demás y tiendes a encerrarte en ti mismo. Paradójicamente, cuando has confiado en alguien, en muchas ocasiones no ha sido la persona adecuada para hacerlo y has confiado de más, dando mucha información a alguien que en realidad no conocías bien y que ha terminado utilizándola en tu contra.

      4. Falta de autoestima

        Durante tu infancia, te repitieron mucho frases del tipo “No vales para nada”, “Eres un fracaso”, “A ti quién te va a querer” y de adulta te las sigues diciendo a ti misma.

        Te cuesta recibir cumplidos, tienes una auto-imagen distorsionada de ti misma, no tienes mucha confianza y le das demasiada importancia a las opiniones que tienen los demás sobre ti.

      5. Evitar el conflicto

        No importa el daño que te esté haciendo la otra persona, prefieres evitar el conflicto par que no se enfaden contigo, ya que no puedes soportar estar en situaciones tensas. Tu infancia está tan llena de escenas tensas, que prefieres evitar la situación y no expresarte.

        En lugar de afrontarlo para tratar de encontrar una solución, o bien te quedas en la relación en modo “aguantar” o bien te vas, huyes en lugar de afrontar el problema y tratar de solucionarlo.

      6. Dudar de todo

        Tomar decisiones es algo difícil para ti. Tiendes a dudar mucho y a perderte analizando los “pros” y los “contras” de algo. Tienes mucho miedo de cometer errores y en muchas ocasiones son otras personas las que toman las decisiones por ti.

        Debido a la falta de autoestima, te cuesta creer que eres capaz de tomar buenas decisiones. Es por eso que a menudo te escapas de algunas responsabilidades que requieren una actitud decisiva.

      7. Pedir perdón constantemente

        Otro síntoma típico del trauma por abuso infantil es tu necesidad de disculparte por todo, incluso cuando alguien no te está respetando. Esto lo haces en parte para evitar el conflicto y en parte porque tiendes a echarte toda la culpa de lo que te ocurre con los demás, sea lo que sea.

        La dinámica que se establece entre un padre/madre abusivo y al hijo/hija del que abusa es de dominación-sumisión. En esta dinámica el niño aprende desde muy pequeño que cuanto más sumiso sea, tiene menos posibilidades de ser atacado, por lo que si pide perdón por cualquier cosa, sabe que está reduciendo la posibilidad de un ataque o una agresión (no sólo física sino también verbal y/o emocional.

        Esta dinámica se lleva hasta la etapa adulto, en la que te disculpas y das las gracias constantemente y por casi cualquier cosa, cuando no hay ninguna necesidad para ello.

      8. Arrebatos de rabia

        A veces reaccionas de forma desproporcionada con rabia frente a lo que consideras ataques de los demás. No sueles gestionar tu rabia y cuando la expresas, lo haces de una forma descontrolada. Sientes una rabia inconsciente que se apodera de ti. Te enfadas con los demás por una rabia más profunda que pertenece a tu infancia.

        La verdad es que no fue tu culpa que te abusaran de niña. Tus padres (o padre o madre) te manipularon para justificar el abuso/maltrato que te hacían haciéndote sentir que el abuso era culpa tuya. Pues bien, no es así. En realidad, es su responsabilidad no haber sabido cuidar mejor de ti. No se trata de echarles la culpa a ellos tampoco, sino de hacer consciente de que esa situación te hizo un daño que no merecías y que fue justificado con manipulaciones. Tus padres, muy probablemente, fueron a su vez víctimas de abuso/maltrato infantil y repitieron contigo de forma inconsciente lo que les hicieron a ellos.

      Hay maneras de salir de la prisión mental y emocional que te has construido. Si quieres psicoterapia porque eres hijo o hija de narcisistas, en ella podrás hacer conscientes al abuso y expresarte emocionalmente para liberar las emociones que tienes atascadas dentro de tu cuerpo. Sólo necesitas desearlo y creer que una vida mejor es posible para ti dejando atrás, por fin, tu infancia. No para negarla u olvidarla sino para reubicarla en el lugar que le corresponde: tu pasado, no tu presente ni tu futuro.

Fuente: https://curiousmindmagazine.com

La Disonancia Cognitiva

Qué es la Disonancia Cognitiva

El psicólogo social Leon Festinger fue el que acuñó por primera vez el término “disonancia cognitiva” en su obra “Teoría sobre la Disonancia Cognitiva”. Si quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista, en este artículo te explicamos en qué consiste la disonancia cognitiva y qué papel juega en las relaciones abusivas.

Para entender esta expresión, examinaremos cada una de las palabras en ella. “Cognitivo” se refiere a los pensamientos, mientras que “disonancia” tiene que ver con una tensión entre dos elementos. Juntas, las dos palabras significan una tensión entre pensamientos, sentimientos o conductas en desacuerdo. Por ejemplo, una persona que piensa “fumar mata” y fuma un paquete de tabaco al día, esto causa incomodidad y tensión internas.

Esta incomodidad es lo que se denomina disonancia cognitiva. Siguiendo con el ejemplo anterior, para resolver la incomodidad, la persona puede tener pensamientos del tipo “fumar no es tan malo”, “el mes que viene lo dejo” o “la culpa la tiene mi amigo, que fue el que me invitó a fumar por primera vez”. Otra forma de resolver la incomodidad sería dejar de fumar. Tanto una como otra resuelven la disonancia cognitiva. La primera supone utilizar mecanismos de defensa como la negación o la proyección. La segunda requiere de más esfuerzo para alcanzar la coherencia interna.

La Disonancia Cognitiva en una relación tóxica con un(a) Narcisista, Psicópata o Sociópata

Una persona que está siendo abusada por su pareja narcisista, psicópata o sociópata no quiere la situación que vive. Sin embargo, por cuestionarse a sí misma, o por miedo a estar sola o bien por todo lo que ya ha invertido en la relación, es posible que se quede.

Sobre lo invertido en la relación, no es lo mismo estar en las primeras semanas de una relación con alguien que tener un matrimonio y dos hijos en común. Cuanto más hayamos invertido emocionalmente en una relación con alguien, habrá una mayor tendencia a eliminar la disonancia cognitiva con mecanismos de defensa como la negación o la racionalización en lugar de dejando la relación.  La disonancia cognitiva, en este caso, se manifestará de la siguiente manera:

  1. Situación 1. Pensamiento Original : “Mi pareja narcisista, psicópata o sociópata me traiciona, es infiel, me miente y muchas veces es cruel conmigo. Esta persona, a pesar de que me dice que me quiere, no lo demuestra con sus acciones. Debería dejarle”. Acción: La persona no deja a su pareja narcisista, psicópata o sociópata. Resultado: Disonancia cognitiva porque no hay una coherencia entre lo que piensa/siente y lo que hace. Pensamiento para neutralizar la Disonancia Cognitiva: “Es sólo una mala racha. Ayer me gritó porque estaba enfadada pero hoy me ha traído flores. Todo va mejor. No puede evitar mentir y ser infiel.” Resultado Final: La persona no deja a la pareja narcisista a pesar del abuso/maltrato.
  2. Situación 2. Pensamiento Original “Mi pareja me traiciona, es infiel, me miente y muchas veces es cruel conmigo. Esta persona, a pesar de que me dice que me quiere, no lo demuestra con sus acciones. Debería dejarle”. Acción: La persona no deja a su pareja narcisista, psicópata o sociópata. Resultado: Disonancia cognitiva porque no hay una coherencia entre lo que piensa/siente y lo que hace. Acción para neutralizar la Disonancia Cognitiva: La persona deja a su pareja porque se da cuenta de que la relación no es sana para ella. Resultado Final: La persona termina la relación y deja de ser víctima de abuso/maltrato.

Muchos supervivientes/víctimas/codependientes, en algún momento de la relación experimentan muchas dudas y conflicto externo e interno. Quieren salir de una relación que es tóxica y dañina pero o no saben cómo hacerlo o no se atreven. La disonancia cognitiva que experimentan es muy intensa porque sienten mucho malestar emocional a causa del abuso, el maltrato y el gaslighting y a la vez se autoengañan y racionalizan la situación para quedarse en la relación a cualquier precio.

Además, para apoyar sus decisiones aparentemente irracionales de permanecer en la relación abusiva, la víctima/superviviente/codependiente realiza grandes inversiones en la relación, que hace que le resulte muy difícil abandonarla. Hay seis tipos de inversión en las que la víctima puede involucrarse, lo que ayuda a reducir su disonancia cognitiva:

  1. Inversión emocional: la víctima cree que el abuso y el trauma bonding son en realidad amor.
  2. Inversión social: la vida social de la víctima es la que tiene a través de su pareja narcisista, psicópata o sociópata. No tiene vínculos propios y no se ve con los recursos personales para forjarlos.
  3. Inversión familiar: la víctima tiene hijos con su pareja narcisista, psicópata o sociópata y no quiere romper la unidad familiar.
  4. Inversión económica: la víctima no tiene trabajo ni recursos financieros propios, con lo que depende económicamente de su pareja narcisista, psicópata o sociópata.
  5. Inversión en el estilo de vida: la víctima puede estar acostumbrada a unos ciertos estándares de vida proporcionados por su pareja narcisista, psicópata o sociópata que sabe que perderá si abandona la relación.

Cuanto más haya invertido la víctima en la relación traumática o algún interés suyo nuclear dependa de su pareja narcisista, psicópata o sociópata, más tendencia habrá, a pesar de que experimente momentos de disonancia cognitiva muy intensa, a neutralizar los pensamientos que le llevan a cuestionar la relación y el trato que se le da. También hay que tener en cuenta el patrón de desempoderamiento, de cuestionarse a sí mismas y de autolimitarse que tienen estas personas, que hace que neutralicen la disonancia cognitiva de pensamientos como:

“Me merezco que me traten bien”.”Esta persona dice que me quiere pero no es verdad”.”Esta persona me hace mucho daño con sus palabras o sus acciones”

Con pensamientos del tipo:

“A lo mejor estoy exagerando y mi pareja no me trata tan mal”.”Seguro que si le ayudo, al final mi pareja cambiará”.”Todas las mujeres/hombres son iguales”.

Si quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista, te vendría bien averiguar cuáles son los patrones de pensamiento que tienes tú que te llevan a neutralizar la disonancia cognitiva.

Cómo Gestionar la Disonancia Cognitiva

La disonancia cognitiva desempeña un papel en muchos juicios de valor, decisiones y evaluaciones en tu vida. Tomar conciencia de cómo las creencias en conflicto afectan el proceso de toma de decisiones es una excelente manera de mejorar tu capacidad para tomar decisiones y vivir tu vida de una forma más coherente, tener cambios y crecer como persona.

Por ejemplo, si crees que el ejercicio es importante para tu salud, pero rara vez tiene tiempo para la actividad física, puedes experimentar disonancia cognitiva. Esta incomodidad puede llevarte a buscar alivio al aumentar la cantidad de ejercicio que haces cada semana. En este caso, alterar tu comportamiento para aumentar la coherencia con tu creencia y reducir la disonancia cognitiva que experimentas puede desempeñar un papel positivo en tu vida. Para resolver la disonancia cognitiva también podrías generar pensamientos como “Empiezo el mes que viene” o “El ejercicio físico está sobrevalorado”. Todos estos mecanismos de resolver la disonancia cognitiva son inconscientes. A medida que los vayas haciendo conscientes, podrás decidir de forma más auténtica y real cómo disolver tu disonancia cognitiva.

Si estás en una relación tóxica con una persona con un trastorno anti-social como un(a) narcisista, psicópata o sociópata es posible, como hemos comentado más arriba, que en momentos concretos de la relación experimentes la disonancia cognitiva con mucha intensidad. Esos momentos se dan sobre todo en situaciones de crisis, cuando el vínculo te hace sufrir y cuestionas toda la relación. Puedes tomarte la disonancia cognitiva como un aviso de que hay algo que realmente no funciona en tu relación. Resolver la disonancia cognitiva dejando la relación es un paso que no es fácil de dar y probablemente necesitarás que una terapeuta te acompañe durante esta etapa de tu vida. Sin embargo, también será el primer paso para tu ejercer tu poder personal y para quererte. Si quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista, es más que probable que averiguar qué papel juega la disonancia cognitiva en tus patrones de conducta, te ayude.

La Limerencia: Estado Involuntario de profunda Obsesión y Encaprichamiento con otra Persona

Qué es la Limerencia

En 1979 la psicóloga Dorothy Tennov acuñó por primera vez el término “limerencia” en su libro ‘Amor y Limerencia: La experiencia de estar enamorado’ para describir un estado involuntario de profunda obsesión y encaprichamiento con otra persona. Entrevistó a 500 personas en medio de un amor obsesivo, a veces a un nivel poco saludable. La limerencia incluye la sensación de ser emocionalmente dependiente del objeto de tus afectos, la devastación si estos sentimientos no son recíprocos y fantasías acerca de la otra persona que pueden ser extremas.

La limerencia no gira en torno al compromiso y la intimidad con otra persona sino que se trata de una obsesión. Una persona en estado de limerencia exagera los atributos positivos del objeto de su afecto y minimiza sus defectos. Una persona limerente puede sufrir de un enfoque tan intenso en la otra persona que comienza a perder el control sobre su propia vida y hace girar su día entero en torno a la interacción con esa otra persona.

Si quieres sanar del abuso narcisista, has de saber que la limerencia la suelen sentir los/las codependientes en los primeros pasos de su relación con un(a) narcisista, psicópata o sociópata. Se sienten poderosamente atraídos, de una forma que no pueden controlar y que tiene que ver con su trauma de infancia.

11 Señales de Limerencia

Puedes estar sufriendo de limerencia si tienes los siguientes comportamientos:

  1. Aunque la relación con la otra persona es inexistente, superficial o apenas en sus primeras etapas, te encuentras fantaseando constantemente sobre cómo sería vuestro futuro juntos.
  2. Tienes muchas fantasías sobre la otra persona, desde lo típico hasta lo excéntrico. Tus fantasías tienden a tener un elemento “heroico” en el que incluso te imaginas “salvando la relación” de situaciones peligrosas.
  3. Te sientes particularmente ansioso cuando estás esperando una llamada de esa persona o un mensaje o simplemente para quedar con ella. Es posible que tengas palpitaciones cardíacas cuando estés a punto de llamarla o que tartamudees en su presencia.
  4. Imaginas escenarios que te permitirían encontrarte “accidentalmente” con esta persona o hablar con ella. Ya sea que eso signifique “rondar” el barrio en el que vive o visitar el bar al que sabes que va a menudo.
  5. Idealizas a esa persona y la pones en un pedestal. Todo lo que hace, desde lo torpe hasta lo encantador, lo interpretas como la evidencia de que es un ser humano adorable y perfecto.
  6. Estás excesivamente centrada en esa persona y en todo lo que está haciendo: con quién está hablando, qué hace con los días, qué necesita, sus reacciones frente a ti (o la falta de ellas). Todo el día tiende a girar en torno a esta persona, ya sea en tu cabeza o en tus acciones.
  7. Sientes una conexión especial y poderosa, casi como un imán. Crees que es tu alma gemela, aunque apenas le conoces.
  8. Tienes celos, incluso aunque no tengas una relación ni un pacto de compromiso. Te sientes irracionalmente celoso de potenciales pretendientes, ex parejas,… Tampoco puedes fantasear o salir con alguien más porque te sientes “atado” a esa persona, incluso si no hay un compromiso real y tangible.
  9. Cuando la persona se retira de ti, te hundes en una profunda depresión y experimentas una sensación general de desesperanza. Experimentas cambios de humor muy drásticos, que van desde altos de euforia cuando estás con esta persona a bajos insoportables cuando te sientes rechazada o ignorada. Es casi como si estuvieras enganchada a una droga.
  10. Analizas muy profundamente sus palabras y acciones, reviviendo cada momento para encontrar pistas de que esta persona siente lo mismo por ti. Cualquier cosa que hace, por pequeña que sea, te afecta mucho.
  11. Sientes que no puedes vivir sin ella. Experimentas un anhelo enorme y desproporcionado por su afecto, atención y aprobación.

Para sanar del abuso narcisista, es importante que distingas si simplemente sientes atracción por una persona a la que no conoces mucho o en realidad se trata de limerencia.

Cómo se Sana la Limerencia

La limerencia puede desaparecer con el tiempo si el objeto de afecto no devuelve el interés o pasa a otra relación, pero no hay garantía de que no se fortalezca por el desinterés de la otra persona en algunos casos. Hay ocasiones en la que  cuanto más “desafiante” parezca la situación para conseguir a esta potencial pareja, más atractiva resultará inevitablemente esa persona para ti.

Dado que el estado de limerencia puede llevar a comportamientos bastante dañinos y disfuncionales, mantener la fantasía bajo control es importante. Incluso aceptar el hecho de que se trata de una obsesión puede ser útil para volver a la realidad.

En la era de las redes sociales, es más fácil que nunca crear una fantasía elaborada de quién es la persona que te interesa y cómo cubrirá tus necesidades. Tomarse esto como fuente de información a para alimentar una fantasía es algo peligroso e ingenuo, ya que en las redes sociales las personas proyectan una imagen concreta de cómo quieren que se las perciba. Si se trata de un(a) narcisista, psicópata o sociópata esto se da en extremo, ya que utilizan las redes sociales para esto de forma expresa.

Si crees que estás sufriendo de limerencia, observa con cierta distancia por qué te sientes tan atraído por esta persona. ¿Qué es lo que representa? ¿Qué es lo que fantaseas que te va a dar? ¿Crees que tienen que ver con una situación de tu infancia que intentas resolver a través de esta persona?

Quizás tu limerencia tenga que ver con tu indisponibilidad emocional. Tener una relación de fantasía, después de todo, puede resultar más atractivo que tener que lidiar con los problemas de tener una relación real, no una quimera. Quizás sea tu niña interior la que idealiza un amor incondicional que no tuvo y que intenta resolver a través de la limerencia con esta persona. La ironía es que es más que probable que esta persona en realidad se parezca a tu padre/madre, con lo que tampoco te va a poder dar el amor que tu niña interior busca, sino repetir el trauma vivido en la infancia en tu edad adulta.

Es importante que tengas en cuenta que la limerencia puede existir en un espectro que va desde algo moderado hasta algo patológico. Puedes evaluar si se trata de un enamoramiento o si se ha convertido en un problema que requiere de ayuda profesional. La desintoxicación de un apego como éste requiere que mires en tu interior y descubras las heridas, inseguridades, vulnerabilidades y traumas que te han llevado a sentirte “atrapado” en una situación límite y tóxica para ti. Éste es uno de los primeros pasos para sanar del abuso narcisista.

Fuente: https://thoughtcatalog.com

Cómo Afecta a una Persona Haber Sido Criada por un Padre/Madre Narcisista

¿Por qué importa si un padre o una madre son narcisistas? ¿Cómo le afecta eso a un niño? Es posible que te estés haciendo estas preguntas si eres una persona que comparte la crianza con un ex que tiene Trastorno Narcisista de la Personalidad; has sido criada por una madre narcisista; o si estás en una relación con una persona que sospechas que puede ser narcisista y estás buscando tratamiento después del narcisista.

El Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) se malinterpreta cuando se aplica a alguien que es simplemente egocéntrico, arrogante y todo gira en torno a él mismo. Si bien estos rasgos son molestos y no es divertido estar cerca de una persona así, el narcisismo es un trastorno más profundo y destructivo que tiene efectos devastadores en las personas que tienen relaciones con el/la narcisista. Es un trastorno difícil de tratar, si no imposible. Las piedras angulares del trastorno son el delirio de grandeza, la falta de empatía y la incapacidad de sintonizar con el mundo emocional de los demás.

Entonces, ¿cómo afecta a una niña haber sido criada por al menos un(a) Narcisista?

  • El niño no se siente escuchado o visto. Al niño se le dará el mensaje de que no es importante ni bien recibido y que lo mejor que puede hacer es “molestar” a sus padres lo menos posible.
  • Los sentimientos de la niña no son reconocidos. A la niña no se le permite expresar emociones o sentimientos, con lo que aprende a ocultarlas a través de diferentes mecanismos de defensa (represión, introyección, deflexión,…)
  • El niño será tratado como un accesorio/extensión del padre/madre narcisista con el consentimiento del otro (muy probablemente, codependiente) en lugar de como una persona. Este fenómeno se denomina cosificación o despersonalización.
  • La niña será más valorada por lo que hace que por lo que es como persona. Por ello, muchas niñas adultas son muy exigentes consigo mismas y se ponen muchos objetivos a alcanzar, creyendo que así serán queridas.
  • El niño no aprenderá a identificar o confiar en sus propios sentimientos y su percepción de la realidad y crecerá con una duda paralizante. Esto es debido a muchas técnicas de abuso/maltrato ejercidas por el padre narcisista, encubiertas o descubiertas, como por ejemplo, el gaslighting.
  • Al niño se le enseñará que su imagen es más importante que cómo se siente. En la familia narcisista hay una preocupación extrema por los que piensan los demás y por “quedar bien” en cualquier situación. Esto es un prioridad con respecto a cómo se sienten los miembros o a que puedan expresarse o ser ellos mismos.
  • A la niña se le asignarán una serie de roles en la familia narcisista elegidos por el padre/la madre narcisista y no se le permitirá desarrollar un Verdadero Yo.
  • Se enseñará al niño a guardar secretos para proteger a los padres y a la familia. En la familia narcisista hay secretos relacionados con el trauma, que lleva al abuso/maltrato y que se pasa de generación en generación. El secreto o secretos de la familia pueden estar relacionados con una adicción, incesto, violación,…
  • No se alentará a la niña a desarrollar una identidad propia sino que se la convertirá en una persona dependiente crónica (hasta que empiece terapia) de la validación/aprobación de sus padres y posteriormente proyectará esta necesidad de validación en los jefes, parejas, amigos,…
  • El niño se sentirá emocionalmente vacío y no alimentado emocionalmente. La mayoría de los niños adultos que han crecido en familias narcisistas se sienten vacíos por dentro y faltos de autoestima. Esto se debe a que no se les enseñó a gestionar y expresar sus emociones, algo que es fundamental para el desarrollo sano de un ser humano y tampoco se les dio mucho amor, con lo que se encuentran con dificultades para quererse a sí mismos.
  • La niña aprenderá a no confiar en los demás. Todas las experiencias que tiene la niña en su infancia, sobre todo hasta los 7 años, se quedan grabados a nivel somático y a nivel celular. Como durante su infancia es constantemente rechazada, humillada, abandonada,… por sus padres narcisistas, inconscientemente, crecerá con la idea de que no puede confiar en los demás.
  • El niño será usado y manipulado por la madre narcisista. Esto lo convertirá en una persona altamente manipulable como adulto, que encajará con perfiles de personas que tienden a ser muy manipuladoras, entre los que están los narcisistas, psicópatas y sociópatas, repitiéndose las dinámicas de infancia.
  • A la niña se la obligará a estar disponible para el padre narcisista, en lugar de al revés, como debería ser. Los padres narcisistas, como no vieron sus necesidades satisfechas en su infancia, utilizan a sus hijas para satisfacerlas en lugar de lo que sería lo natural, que es que el padre esté disponible para la niña.
  • El niño no tendrá un desarrollo emocional. Los padres/madres narcisistas no saben gestionar sus propias emociones, por eso no pueden acompañar a sus hijos para validarlas y gestionarlas. El adulto, a menos que lo trate en terapia, tendrá un bloqueo y un vacío emocional.
  • La niña se sentirá criticada y juzgada, en lugar de aceptada y querida. Las madres narcisistas no saben querer ni aceptar ni a sí mismas ni a los demás, incluidas sus hijas. Serán demasiado exigentes con ellas para poder controlarlas y dominarlas y les pondrán etiquetas, juzgándolas, de las que no las dejarán salir, como “tonta”, “sensible”, “loca”, “desequilibrada”. Todo ello son proyecciones, que es un mecanismo de defensa. Así es como en realidad se siente la madre y utiliza a la hija para proyectar sus propios sentimientos de inadecuación.
  • El niño se frustrará tratando de buscar amor, aprobación y atención en vano. Al hijo de un padre narcisista se le dice demasiadas veces “no” a todo lo que pide, como ser dependiente que es por naturaleza. Esto hace que, como adultos, tengan el umbral de la frustración demasiado alto y tiendan a no pedir o no intentar nada por temor que la respuesta sea otro “no”.
  • La niña crecerá sintiendo que “no soy lo suficientemente buena”. La madre narcisista le enviará mensajes, de forma directa o indirecta, que dicen precisamente eso. Como adulta, tenderá a sentir que “no es suficiente” como persona en cualquier área de su vida y se esforzará mucho (demasiado) por llegar a un estándar imposible que ella misma se ha fijado.
  • El niño no tendrá un modelo a seguir para tener relaciones sanas. Al tener un modelo de relación tóxico, tenderá a tener este tipo de vínculos en su edad adulta pensando que ser utilizado o abusado es “lo normal” y que eso es “amor”.
  • A la niña no se le permite poner ningún tipo de límite en la relación con sus padres narcisistas y decir que “no” es algo por lo que se le castiga severamente. En su edad adulta, esta niña tendrá dificultades con poner límites apropiados en sus relaciones con los demás.
  • El niño no aprenderá a cuidarse a sí mismo de forma sana, sino que se volverá codependiente, tendiendo a priorizar cuidar a los demás por encima de cuidarse a sí mismo.
  • El niño tendrá dificultades con la independización emocional necesaria del padre narcisista a medida que crezca. A estos niños no se les deja crecer y madurar, sino que se les mantiene en un estado emocional de niños eternos, (por eso a los hijos de narcisistas se les llama los “niños adultos”) creando lo que se llama el vínculo de fantasía.
  • A la niña se la entrenará para buscar la validación externa frente a la validación interna. Esto le llevará a no creer en sí misma y poner su valía en la opinión subjetiva de los demás, especialmente figuras de autoridad (jefes, profesores,… y parejas).
  • El niño recibirá un mensaje mixto y de locos de “hazlo bien para hacerme sentir orgulloso” como una extensión del padre, “pero no lo hagas demasiado bien y me superes a mí“.
  • La niña puede experimentar celos de la madre narcisista si la madre cree que es mejor que ella en algo. Las narcisistas suelen competir y compararse y su ego no les permite reconocer como mejores que ellas a nadie, especialmente a sus propias hijas.
  • Al niño no se le enseña a darse reconocimiento a sí mismo cuando se lo merece. Se minimizan sus logros, del tipo que sean. El adulto tenderá a hacer lo mismo, viéndose a sí mismo bajo la luz más negativa posible.
  • En última instancia, la niña sufrirá Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo, depresión y/o ansiedad en su edad adulta, que son secuelas de todo el trato recibido en su infancia y que la adulta repite consigo misma de forma inconsciente.
  • El niño crecerá creyendo que no es digno de ser querido, porque “si mis padres no me quieren, ¿quién me va a querer?. En sus relaciones de pareja, o bien serán contradependientes o bien acabarán con personas con perfiles narcisistas, psicópatas y/o sociópatas.
  • Una madre narcisista a menudo avergüenza y humilla a la niña, que crecerá con una baja autoestima.
  • El niño a menudo se convertirá en un gran triunfador o auto-saboteador o una mezcla de ambos.
  • La niña necesitará psicoterapia para recuperarse del trauma y tendrá que convertirse en el propio padre y madre (lo que se denomina auto-paternaje y auto-maternaje) de su niña interior herida en su edad adulta, para así por fin, salir del bloqueo en su desarrollo y darse a sí misma lo que su padre/madre narcisista no pudo darle para madurar y prosperar en su vida adulta.

Haber criado por un padre narcisista es emocional y psicológicamente abusivo y causa efectos debilitantes y duraderos en los niños. A menudo, los profesionales lo pasan por alto, ya que los narcisistas pueden ser encantadores en la superficie, mostrando una imagen de cómo desean ser vistos. Detrás de las puertas cerradas, los niños se asfixian en un ambiente castrante y lidian con la soledad y el dolor. La narcisista no se responsabiliza de su propio comportamiento y le echa la culpa a la niña, justificando así cómo la trata. La niña, que necesita darle sentido a lo que le hacen, se cree que la culpa sí que es suya y, en definitiva, se “traga” el mensaje de que “hay algo malo en mí” (lo que se conoce como “el defecto fatal”) y por eso la tratan así.

Un niño que ha crecido soportando todo esto, necesita como adulto un trabajo de recuperación serio para sentirse mejor.  En definitiva, necesita tratamiento después del narcisista. La buena noticia es que sí se puede estar mejor, sanar esas heridas de infancia tan graves. Sólo hay que dar el primer paso para otro camino distinto de aquél para el que fueron entrenados a recorrer. Es aconsejable buscar ayuda profesional para este proceso personal, en especial de una terapeuta que sepa sobre narcisismo.

 

La Linea que hay entre Abusadores y Víctimas

La línea que separa al abusador de la víctima a veces es muy delgada. Esto es así porque los abusadores suelen verse a sí mismos de forma neurótica como víctimas de la situación. Y porque las víctimas, para evitar volver a ser abusadas, pueden llegar a tener comportamientos abusivos con otras personas.

Si quieres sanar el abuso narcisista, veamos las diferencias entre Abusadores y Víctimas.

La investigación y la experiencia clínica indican que los Abusadores inciden en los siguientes comportamientos:

  • Esconder, ocultar, minimizar o justificar su comportamiento abusivo.
  • Describirse a sí mismos como víctimas.
  • Sentirse abusados cuando los demás no están de acuerdo con ellos o no hacen lo que ellos quieren.
  • Atribuir una intención malévola al comportamiento positivo de los demás a través del engaño y la manipulación.
  • Atribuir una patología a sus parejas con la intención de que se crean que están “locas” para tener el control sobre ellas.
  • Utilizar etiquetas muy negativas para referirse a las personas que están bajo su dominio/control (pareja, hijos, empleadas), como molesto, idiota, histérica, perezoso, no digno de confianza,..
  • Tener grandes dificultades para describir las perspectivas de los demás, sólo ven la propia.
  • Mostrar poca o ninguna compasión.
  • Exhibir justicia propia.

La investigación y la evidencia clínica han demostrado que las Víctimas tienden a:

  • Esconder y/o justificar el comportamiento abusivo de su pareja/amigo/jefa.
  • No etiquetar el comportamiento obviamente abusivo como abuso.
  • Culparse en parte por el abuso que aguantan.
  • Poner excusas al comportamiento del abusador.
  • Muy dubitativas, se cuestionan a sí mismas constantemente.
  • La creencia secreta de que en el fondo se merecen el abuso.
  • La identificación con el agresor.

La expresión “identificación con el agresor” fue acuñada por Sandor Ferenczi y recogida por Anna Freud, dos psicoanalistas con puntos de vista ligeramente diferentes. Es un mecanismo de defensa que consiste en que la víctima defiende y apoya el comportamiento abusivo que el agresor tiene con ella. Un ejemplo clásico de identificación con el agresor es el síndrome de Estocolmo,que se suele utilizar para explicar el “trauma bonding” o “vínculo traumático” entre víctimas y agresores.

Cuando alguien está a merced de un agresor, siente terror y ansiedad, lo que lleva a una regresión infantil. Esta regresión se experimenta como un tipo de gratitud hacia el agresor, a quien comienzan a ver como alguien que atiende sus necesidades básicas. De esta manera, la víctima se vuelve dependiente emocionalmente como un niño. En esta dinámica es más que probable que la víctima haya experimentado abuso/maltrato en la infancia por su padre/madre/cuidador, con lo que lo que hace con esta dinámica tóxica con el agresor es revivir su trauma de infancia no resuelto a través de la repetición-compulsión.

En el caso de un secuestro como en el del “síndrome de Estocolmo”, el abusador los alimenta, los deja ir al baño,.. En respuesta a esta “generosidad”, la víctima sólo siente gratitud hacia su agresor por permitirles mantenerse con vida. Olvidan que su agresor es realmente el origen de su sufrimiento. En el caso de relaciones de pareja, padre-hijo, jefa-empleada, el agresor induce a la víctima a depender completamente de ella minando su autoestima e induciéndole inseguridad a través de técnicas psicológicas como el “gaslighting” o “luz de gas”. Así se llega a la situación de que la víctima agradezca al agresor que se quede con ella porque cree que sino no podría sobrevivir. En todos los casos esto es una fantasía, excepto en el caso de relaciones padre-hijo, donde, cuando éste es pequeño, efectivamente, no podría sobrevivir si el padre/madre lo abandona.

El método habitual de un agresor consiste en “atrapar” a la víctima cuando ésta se encuentra en un momento vulnerable de su vida, crea un vínculo de dependencia fingiendo que le da lo que necesita para después, de forma progresiva, dejarla en un estado de indefensión.

El error principal con los Abusadores es reforzar su identidad de Víctima mediante:

  • Enfatizar su infancia u otras experiencias en las que fueron maltratados.
  • Aprobar su rabia y resentimiento como “apropiados”, lo que valida las perspectivas distorsionadas que acompañan a la rabia y el resentimiento.
  • Reforzar su sentido del derecho de que deben ser respetados, lo que para ellos significa que los demás deben someterse.
  • Confrontarlos de formas que induzcan a la vergüenza, en lugar de hacerlo con asertividad y con respeto.

Puedes ayudar a una Víctima con los siguientes comportamientos:

  • Hacerle ver que la situación en la que está no es “normal”, sino de abuso/maltrato.
  • Señalizando cómo se mete en el rol de víctimas en su vida.
  • Tratándola con respeto y compasión.
  • Recordándole que tiene derecho a un trato digno y a que se la quiera tal y como es.

Sanación para las Víctimas

  • El tratamiento debe desarrollar sus fortalezas, es decir, expandir las cosas buenas acerca de su naturaleza de una manera que garantice su seguridad y crecimiento personal.
  • Aprender a ser asertivas, poner límites y decir que no, es algo fundamental para ellas. Poco a poco, verán cómo su poder personal crece y cómo pueden abandonar el rol de víctimas para vivir una vida plena y satisfactoria.
  • También es importante que abandonen su postura a la defensiva frente a los demás y aprendan a confiar en sí mismas y en sus recursos personales para afrontar las situaciones que la vida les pone delante.
  • Por último, es importante que sanen su dolor del abuso narcisista en psicoterapia para evitar un péndulo de dolor, en el que las víctimas abandonen la rabia y el resentimiento para regresar de nuevo a él, fruto de la culpa y la vergüenza tóxica que sienten.

Sanación para los Abusadores

Los abusadores deben acceder al estado natural de compasión que experimentaron por primera vez como niños. Entonces reconocerán que tienen valores fundamentales que son más importantes que sus egos, que se construyeron en gran parte como defensa contra la vergüenza tóxica que se les infundió en la infancia. Motivados por la defensa del ego, violan sus valores más profundos y maltratan y abusan a las personas más cercanas a ellos. Motivados por sus valores más profundos, su necesidad de defender un ego frágil disminuye, junto con su necesidad de controlar, criticar, dominar y devaluar a los demás.

Una víctima empoderada que ya ha cambiado y ve que su abusador no cambia con ella, se irá. Un abusador que se vuelve más compasivo no puede seguir abusando.

Fuente: https://www.psychologytoday.com