La alienación consiste en un sentimiento de no pertenecer. ¿Te pasa a ti?

¿Qué es la alienación?

La alienación ocurre cuando una persona se retira o se aísla de su entorno o de otras personas. Las personas que muestran síntomas de alienación a menudo rechazan a sus seres queridos (familia, amigos/amigas) o a la sociedad. También pueden mostrar sentimientos de distancia y extrañamiento, incluso de sus propias emociones.

 Síntomas de la alienación

  • Sentirse distanciado/distanciada del trabajo, la familia y los amigos/las amigas es un síntoma común de la alienación.
  • Sentirse desamparado/desamparada
  • Sentir que el mundo está vacío o sin sentido
  • Sentirse excluido/excluida de conversaciones o eventos
  • Sentirse diferente de los demás, como si realmente fueses un alien
  • Tener dificultad para acercarse y hablar con otras personas
  • sentir inseguridad cuando interactúas con otras personas
  • Negarse a obedecer las reglas/normas

También puede haber síntomas de depresión que incluyen:

  • Tener poco apetito o comer en exceso
  • Dormir excesivamente o tener insomnio
  • Tener fatiga crónica
  • Falta de autoestima
  • Tener sentimientos de desesperanza/impotencia

Tipos de alienación

  • Distanciamiento cultural: sentir que no compartes los valores establecidos.
  • Aislamiento: sentido de soledad o exclusión, como ser una minoría en un grupo.
  • Sinsentido: incapacidad para encontrar el sentido a las acciones propias, relaciones con los demás o asuntos generales. Tener el sentimiento de que la vida no tiene ningún sentido.
  • Ausencia de normas: sentimiento de desconexión de las convenciones social o ser proclive a comportamientos que se salen de lo “normal”.
  • Impotencia: creecia de que las acciones no cambian los resultados, o que no tienes control sobre tu vida.
  • Auto-extrañamiento: no estar en contacto consigo mismo/misma de diferentes maneras, como por ejemplo, no estar en contacto con tus emociones, con tus necesidades, disociar mucho,..

Causas de la alienación

Ejemplos de eventos personales que pueden dar lugar a que una persona se sienta alienada son una muerte en la familia, un cambio de trabajo, un divorcio o salir del hogar por primera vez.

En el caso de supervivientes que han crecido en el seno de familias disfuncionales, pueden tener sentimientos de alienación todas su vida si no los tratan en terapia. A muchos/muchas se les hará sentir que no son bienvenidos/bienvenidas en sus familias y ellos/ellas, inconscientemente, tendrán durante su infancia y adolescencia la sensación de que “algo está mal”. Tenderán a autoinculparse pensando que ellos/ellas son los defectusos/defectuosas y que no encajan allí. Si no tratan este sentimiento en terapia, tenderán a repetir el patrón en sus vidas, sintiéndose alienados/alienadas entre grupos de gente que inconscientemente emularán a sus familias de origen, por ejemplo en el trabajo, en un grupo de amigos/amigas,… tenderán a provocar ellos mismos/ellas mismas esta alienación con comportamientos como el de estar ausentes, mostrarse fríos/frías o rechazar directa o indirectamente a la gente de esos grupos.

¿Cómo se expresa la alienación?

La alienación se expresa de manera diferente por las personas. Algunas se vuelven retraídas y letárgicas, otras pueden reaccionar con hostilidad y violencia, otras pueden desorientarse, rechazando los valores y el comportamiento tradicionales adoptando una apariencia extravagante y patrones de comportamiento erráticos.

Cómo tratar la alienación

La alienación tiene que ver con sentimientos de pertenecer y de conectar con otras personas.

  • Busca un grupo terapéutico en el que puedas anclar una nueva experiencia en la que te sientes que formas parte de un grupo.
  • Trabaja corporalmente el anillo del cuerpo y el chakra que tiene que ver con dar y recibir de las otras personas.
  • Aumenta tu autoestima. Cuanto más sientas que te quieres, más fácil te resultará sentir que te quieren los demás.
Anuncios

6 Señales de que una persona en tu vida es un(a) Fanático/Fanática del Control (Y cómo cambiar esto)

Todos/todas conocemos a personas que son “fanáticos/fanáticas del control”. Parece que no pueden dejar de dar consejos no solicitados o decirte qué hacer y cómo hacerlo. Al principio, es posible que realmente te lleves bien con él/ella, pero seguramente al poco tiempo te darás cuenta de que la actitud de “¡Hazme caso, que yo sé más que tú y te lo digo por tu bien!” parece impregnar la mayoría de sus interacciones, y terminará por alejar a la gente.

Los fanáticos/las fanáticas del control se sienten obligados/obligadas a orquestar y manipular personas y situaciones para asegurarse de que todo salga “a su manera”, y aunque sus intenciones sean benignas, pueden causar mucho dolor.

El psicólogo Thomas J. Schumacher describe así la lucha de un(a) controlador(a):

“Ten en cuenta que los fanáticos/las fanáticas del control no intentan hacerte daño sino que están tratando de protegerse. Recuérdate a ti mismo/misma que su comportamiento hacia ti no es personal. La compulsión estaba allí antes de que te conocieran, y estará allí toda su vida a menos que hagan terapia. Comprende que son muy manipuladores/manipuladoras, mentirosos/mentirosas, rápidos/rápidas a la hora de debatir para defender sus intereses como sea y excelentes en distorsionar la realidad “.

Puede ser fácil confundir a los fanáticos/las fanáticas del control con los/las narcisistas, y si bien puede haber cierta superposición de características y comportamientos, no todos los fanáticos/todas las fanáticas del control son también narcisistas. El Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) es una enfermedad mental que al menos el 6.3% de la población experimenta, que puede ser altamente tóxica y a menudo no tratable con terapia.

Si bien ser un(a) “fanático /fanática del control” no suele considerarse una enfermedad mental o un trastorno psiquiátrico, los psiquiatras tienden a diagnosticar casos muy extremos como una forma de Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

Si no estás seguro/segura, sigue leyendo.

6 signos de que alguien en tu vida es un(a) fanático/fanática del control

  1. Los fanáticos/las fanáticas del control afirman saber lo que es mejor para ti y emplearán diversas estrategias de manipulación para convencerte de que tienen razón.

Su comportamiento puedes llegar a sentirlo como terriblemente sofocante debido a las intensas tácticas de manipulación usan para convencerte de que tienen razón, como por ejemplo:

  • Microorganizarán tu comportamiento para que se ajuste a sus expectativas (generalmente poco realistas)
  • Emplean la repetición al señalar obsesivamente algo que necesitas cambiar una y otra vez, bajo la apariencia de que te están “ayudando”.
  • Te harán un juicio silencioso como una forma de retención pasiva-agresiva de la energía cuando perciban que tu comportamiento es “incorrecto” o no está alineado con sus expectativas.
  • Te harán sentir miedo presentando los “peores escenarios posibles” en un intento de alejarte de ciertos comportamientos y y/o de otras personas.
  • Intentarán intervenir en tu nombre con otras personas y tratarán de justificar o desestimar tus comportamientos frente a otras personas.
  • Ofrecerán críticas “constructivas” (normalmente no solicitadas) en un intento de provocar cambios de comportamiento que esperan o quieren ver, de nuevo, con la excusa de que “les importa” o están “tratando de ayudar”.
  • Te harán un cumplido o un obsequio y, acto seguido, te pedirán algo de forma sutil.
  1. Quizás sus vidas o una parte de ellas puede estar fuera de control … Pero los fanáticos/las fanáticas del control intentarán implacablemente controlar a todos los demás.

La mentalidad del fanático/la fanática del control a menudo implica proyectar su propia falta de control sobre las personas que los/las rodean.

A menudo son ellos los que parecen no poder lograrlo en alguna área importante de sus vidas (como sus trabajos, relaciones, salud, etc.) pero son los primeros en tratar de dominar y dictar cómo otras personas viven sus vidas.

Este tipo de búsqueda de control puede surgir de un lugar de su propia infelicidad y su inseguridad / incapacidad para afrentar sus propios problemas personales.

  1. Los fanáticos/fanáticas del control constantemente intentan dominar los planes de otras personas.

 Cuando pasas tiempo con un(a) fanático/fanática del control, comenzarás a notar su necesidad de dominar y mandar no sólo en sus propios planes, sino también los planes de todos los/todas las que los/las rodean.

Esto se convierte en algo muy patente en un entorno de grupo donde varias personas hacen planes juntas. El fanático/la fanática del control será quien demande que todos/todas sigan sus planes e ideas, incluso cuando sea evidente que la mayoría quiere hacer otra cosa.

Todo es un juego justo para los fanáticos/las fanáticas del control, desde lo que llevas puesto, hasta cómo estás conduciendo, a dónde vas a cenar o qué estás ordenando.

   4. Los fanáticos/fanáticas del control a menudo carecen de espontaneidad y la diversión que conlleva.

Una de las cosas más trágicas de ser un(a) fanático/fanática del control es la incapacidad de divertirse haciendo cosas espontáneas, porque todo debe planificarse y controlarse.

Mientras que para muchas personas, un viaje o unas vacaciones “sorpresa” suena como una aventura divertida, la mayoría de los fanáticos/las fanáticas del control simplemente no pueden soportar la ambigüedad o no saber sobre el plan.

Así que, en lugar de entusiasmarse con un viaje sorpresa en el que pueden simplemente sentarse y controlarse, pueden preocuparse por cada detalle, hacer un millón de preguntas o, en casos más extremos, tener un ataque de ansiedad completo o simplemente negarse a ir.

  1. Los fanáticos/fanáticas del control son muy obstinados/obstinadas y creen que sus opiniones son objetivamente, universalmente “correctas”.

Tienen una asombrosa tendencia a creer que sus sentimientos y creencias son, de alguna manera, universalmente ciertas, razón por la cual puede resultar muy difícil estar en desacuerdo con ellos/ellas, ya que debatirán hasta la extenuación contigo hasta que les des la razón.

Al creer que sus opiniones son un hecho, los fanáticos/las fanáticas del control pueden alienar fácilmente a las personas y/o rechazarlas, lo que habla de su propia dificultad para aceptar que tienen limitaciones y no son perfectos/perfectas, como todos los seres humanos.

  1. Los fanáticos/fanáticas del control pueden ser perfeccionistas dominantes.

Los fanáticos/las fanáticas del control a menudo son los primeros en juzgar o decir que ellos/ellas saben más que tú, y por lo general aplican el mismo nivel de juicio rígido a sí mismos/mismas.

A menudo intentarán hacer todo lo posible para asegurarse de que las cosas se hagan a su manera, bajo el lema de “si quieres hacer algo bien, ¡hazlo tú mismo/misma!”.

Como resultado, se encargan de mucho más de lo que pueden abarcar, lo que puede llevar a un círculo vicioso de fracasar y decepcionar a la gente, creando más autojuicio, perfeccionismo e intentos de controlar aún más sus sentimientos y actuaciones.

Intentar hacerlo todo y siempre perfecto puede ser una fuente importante de estrés y problemas de salud.

Los fanáticos/fanáticas del control también son frecuentemente adictos/adictas al trabajo, fanáticos/fanáticas de aficiones como el deporte o dietistas obsesivos, por ejemplo.

Cómo lidiar con alguien que es un(a) fanático del control

  1. DEJA de ser una víctima.

Según la psiquiatra Judith Orloff MD, los fanáticos/fanáticas del control a menudo se sienten atraídos/atraídas por personas con baja autoestima o mentalidad de víctima, porque enérgicamente hablando, podrán ejercer su voluntad, manipular y ganar poder en la situación.

Acepta que puedes estar ELEGIENDO para permitir que esta energía entre en tu vida, reflejando una creencia inconsciente de que tú no es digna de que te traten con empatía, amor y respeto.

Tú eres digno/digna de buenos amigos/amigas, parejas, compañeros/compañeras de trabajo, jefes/jefas, compañeros/compañeras de piso y buenas personas que te apoyan a ti y a tus sueños y proyectos, que también te empoderan y te dan espacio para tomar tus propias decisiones. Recuerda, tienes el 100% de control sobre las energías que eliges dejar en tu vida, y cómo elegir RESPONDER (acción distinta de reaccionar) a estas energías.

  1. ¡Sé asertivo/asertiva PERO no juegues sus juegos!

Sé firme y exprésate, pero trate de evitar decirle a los fanáticos/fanáticas del control qué hacer. Si lo haces, estarías haciendo con ellos/ellas, lo mismo que rechazas. Y es muy probable que esto lleve a una lucha de poder en la que sientan la necesidad de demostrar que tienen razón. Así que escoge y elige tus batallas sabiamente para evitar ser arrastrado/arrastrada a un conflicto innecesario.

Asertividad significa emplear comunicación compasiva siempre que sea posible, como “Agradezco tu opinión, pero también me gustaría expresar mis opiniones” con la esperanza de concienciar sobre sus comportamientos, reconocerán que pueden estar cruzando líneas que no corresponde y se detendrán (o en al menos, se relajarán).

  1. Establece límites y aprende a alejarte.

¿Qué pasa si la persona no se detiene? ¿Es posible seguir teniendo una relación(del tipo que sea) con un(a) fanático/fanática del control cuando rechazas su comportamiento de control? Posiblemente. A veces, tendrás que alejarte porque la persona se niega a responsabilizarse de su propio comportamiento.

Si la relación es importante para ti, o si es alguien que ESTARÁ presente en su vida de forma permanente o quizás temporal(como un familiar o un compañero de trabajo), es imperativo establecer límites al comunicar los problemas que estás teniendo con él/ella.

Si la persona está dispuesta a hacer esfuerzos para ajustar su comportamiento, entonces dale un tiempo para ver si los cambios realmente suceden.

Recuerda que continuar rodeado/rodeada de personas que no respetan tus límites personales y que buscan controlar tu vida a través de métodos de manipulación NO TE SIRVE. Bloquea tu energía, entorpeciendo la oportunidad de que relaciones de apoyo y respeto entren en tu espacio (esto es, por supuesto, exactamente lo que el fanático/la fanática del control quiere consciente o inconscientemente).

Cortar el apego, en términos de proximidad física, comunicación, conexión emocional y también el cordón energético que os une, son partes importantes para liberar tu espacio y dar entrada a otro tipo de vínculos más sanos y nutrientes para ti.

4. Mira dentro de ti para entender tu patrón de comportamiento / condicionamiento.

Hazte la pregunta: ¿qué energía o percepciones sobre mí mismo/misma tengo que hacen que este tipo de personas el universo me las siga poniendo delante? ¿qué patrones de conducta tengo yo que hacen que un(a) fanático/fanática del control encaje o crea que encaja conmigo?

Probablemente (al menos ése es mi caso personal) el origen está precisamente en tu familia de origen, con personas con este tipo de perfil y tú jugando el papel de la víctima/controlado/controlada/persona con baja autoestima. En tu infancia muy probablemente no tuviste mucha elección de encajarte en el rol rígido que tu familia disfuncional te otorgó. Ahora sí. Poco a poco, tú tienes el poder para ir cambiando viejos comportamientos y patrones de conducta que ya no te sirven. Así darás paso a relaciones más sanas para ti en tu vida. Si no lo haces, el universo te pondrá delate una y otra vez a personas con este tipo de perfiles, para recordarte que hay algo sobre ti que puedes cambiar para crecer personalmente y darte a ti mismo/misma una vida mejor. La que mereces.

Fuente: https://thelucidplanet.com

El rol del/ de la Perseguidor(a). Claves para abandonarlo.

Creencia y actitud: “Me siento seguro y bien conmigo misma cuando hiero o menosprecio a los demás”.

Características del/de la Perseguidor(a)

El perseguidor(a) es un rol que con frecuencia toman personas que han sufrido abuso psicológico y/o emocional y/o físico en la infancia. A menudo están furisos/furiosas en secreto por el abuso que se les hizo, al mismo tiempo que experimentan vergüenza por la creencia de que de alguna manera provocaron el abuso o lo merecieron.

Al sentir rabia y sentimientos profundamente arraigados de indignidad, los perseguidores ocultan su dolor detrás de una fachada de arrogancia y desapego indiferente hacia los demás.

Algunas perseguidoras de adultas se convierten en abusadoras ellas mismas, haciendo a los demás lo que se les hizo a ellas en la infancia. Al repetir este comportamiento aprendido, experimentan una falsa sensación de poder y fuerza.

La persona que en la infancia ha sido constantemente ridiculizada y reprimida por sus padres, y que en la edad adulta asume el papel de perseguidor, terminará degradando y abusando de los demás.

Los perseguidores tienden a adoptar una actitud que se traduce en: “El mundo es duro y cruel, sólo los duros sobreviven, así que seré uno de ellos”. Se protegen utilizando métodos autoritarios, manipuladores y castigos en sus relaciones con los demás para sentirse en control de sus vidas.

“El mundo es duro y cruel, sólo los duros sobreviven, así que seré uno de ellos”

En última instancia, este papel que desempeñan los convierte en personas aisladas y miserables.

Las perseguidoras tienden a compensar los sentimientos internos de inutilidad mediante la emisión de aires de grandiosidad (que es una de las características de los/las narcisistas). La grandiosidad viene de la vergüenza, es un encubrimiento de profundos sentimientos de inferioridad.

Para un perseguidor es difícil asumir la responsabilidad sobre cómo hacen daño a los demás. En su cabeza, lo que se dicen a sí mismas para justificar lo que hacen es que las otras personas se merecen lo que les hacen.

La actitud de la perseguidora es que la vida es una lucha constante por la supervivencia. Desde su punto de vista, tienen que luchar para protegerse de las muchas amenazas que hay en un mundo que es hostil.

La mayoría de los perseguidores no pueden admitir que han adoptado actitudes que son, objetivamente hablando, hostiles, agresivas y abusivas. Más bien, racionalizan su hostilidad, justificándola como la única alternativa a la victimización. Es decir, en su cabeza sólo puedes ser el que hace daño o el que lo sufre, no hay más posturas frente a la vida.

Por regla general, las perseguidoras siempre necesitan tener alguna situación o persona en su vida a la que puedan culpar para justificar su rabia y sobre la que pueden descargarla.

Esa otra persona es más que probable que está adoptando a su vez el rol neurótico de la víctima. Si una de las dos personas, abandona ese rol, la otra es posible que lo haga también o se aleje en busca de otra persona que le permita perpetuar el rol. La persona que es más probable que abandone el rol es la víctima porque aunque esté repitiendo un rol de infancia, le hace sufrir.

Mantenerse en su perpetuo enfado, aunque sea algo doloroso, que les convierte en personas muy rígidas y muy neuróticas y en la búsqueda de otros/otras en quienes descargar esa ira, les permite negarse a reconocer y experimentar el dolor de haber sido maltratados o abusados ​​cuando eran niños.

Rasgos de una persona que adoptado el rol del perseguidor/la perseguidora

o Inconscientemente, utiliza la superioridad, la ira y la confrontación para mantenerse en negación sobre el dolor de una infancia disfuncional o abusiva.
o Necesita tener el control y usa la fuerza verbal o física para mantenerse en el poder.
o Incapaz de sentirse vulnerable y niega tener dolor y debilidades.
o Utiliza la culpa, las críticas y los ataques a los demás para negar la ira y el estrés propios.
o Fuerte necesidad de tener razón y no tener su autoridad desafiada.   Encuentra formas rebuscadas y absurdas de afirmar que los demás están equivocados como excusa para debilitarlos, humillarlos o someterlos.
o Fuerte sentido de derecho – actitud de “me debes” – y dispuesto a usar la fuerza verbal o física para obtener lo que quiere.
o Personalidad grandiosa, creyendo que son superiores a los demás y que otros merecen ser maltratados, abusados o castigados.
o Es más que probable que hayan tenido un padre/madre/pariente cercano que les enseñó el comportamiento agresivo y el tema de vencer a través de la fuerza.
o Es más que probable que hayan tenido un padre/madre/pariente cercano que los/las mimó, sembrando sentimientos de derecho y superioridad.

Herramientas de recuperación/sanación para un(a) perseguidor(a) hacia la autenticidad y las relaciones más saludables 

  1. Reconoce que tu comportamiento hacia otros ha sido abusivo o castigador.
  2. Reconoce tu actitud de superioridad o de autojustificación debido a su falta de autoestima.
  3. Reconoce que tu rol de perseguidor(a) fundamentalmente te deja herido y aislada.
  4. Aprende a sentirte vulnerable o con emociones que no son cómodas para ti (como la trsiteza) en lugar de explotar con ira cuando te sientas estresado o amenazada.
  5. Reconoce cómo tu rol de perseguidor(a) te da una falsa sensación de empoderamiento y pregúntate si deseas continuar viviendo tu vida sobre esta base.
  6. Encuentra formas sanas y seguras para liberar tu rabia: practica un deporte como el kick boxing para deshacerte de la energía tóxica o descarga tu ira con técnicas como darle puñetazos a un cojín o al aire frente a un espejo.
  7. Procesa tus sentimientos, dolor y resentimiento por criarte en una familia disfuncional o abusiva y reconozca cómo te está afectando en su comportamiento como adulto. Tienes el poder de elegir si deseas continuar viviendo tu vida como perseguidor(a) o no.

 

La Culpa Tóxica. Cómo sacártela de encima.

La Familia Narcisista y la culpa

La culpa es una especie de alarma emocional. Normalmente, cuando nos sentimos culpables, nos damos cuenta de que hemos hecho algo mal o hemos hecho daño a alguien. La culpa, usada correctamente, nos permite corregir nuestro comportamiento y enmendarlo.

El tema con la culpa y las familias narcisistas es que ésta se usa de una forma indiscriminada para conseguir un determinado comportamiento por parte de los hijos/hijas. Los padres/madres narcisistas consiguen esto sobre todo enjuiciándoles y etiquetándoles para que sientan culpa constantemente. Son muy comunes las frases como:

“Eres egoísta”

“¿Te crees mejor que nosotros?”

“Con todo lo que hemos hecho por ti”

“Que bien vives, ¿no?”

“No sabes el daño que me estás haciendo”

“Si eres bueno/buena, no me pedirás nada”

El/la padre/madre narcisista utiliza la culpa con sus hijos/hijas para conseguir que hagan lo que él/ella quiere o para conseguir atención. Si te sentiste constantemente culpable en tu infancia es porque la culpa fue utilizada como una herramienta para manipularte, para hacerte chantaje emocional.

Los/las supervivientes internalizan esa culpa, que es tóxica, y la arrastran consigo hasta su edad adulta. Esto hace que se sientan culpables por prácticamente todo, incluyendo cosas tan naturales como tener sexo, reírse por algo o aceptar un cumplido.

Diferencias entre la vergüenza y la culpa tóxicas

La culpa supone sentirte mal por algo que has hecho. La vergüenza supone sentirte mal por quién eres como persona.

La culpa, al referirse a algo que has hecho, es temporal. La vergüenza, sin embargo, como se refiere a quién eres, es permanente.

La culpa que sientes dice “No tienes derecho”. La vergüenza que sientes dice “Eres defectuoso/defectuosa”. 

La culpa que tiene que sostener un/una superviviente hasta que empieza a hacer terapia es enorme. Sí que es temporal pero como sienten culpa por casi todo, se convierte en un obstáculo importante para que puedan tener una vida sana y normal, sintiéndose casi todo el tiempo sin derecho a todo lo bueno que la vida puede ofrecer. Su situación suele agravarse porque se rodean en su vida como adultos de personas similares a sus padres/madres, que les siguen manipulando a través de la culpa.

Cómo gestionar la culpa que sientes

  • Aléjate de personas que te hacen sentir culpable constantemente o bien manifiesta tus sentimientos y mira cómo reaccionan.
  • Permítete sentir completamente esa culpa. No la resistas. Sostén esa culpa. Respira profundo. La culpa es una emoción, y como todas las emociones, es pasajera.
  • Trata de observar los patrones. Esas situaciones en las que una y otra vez te sientes culpable. Seguramente muchas de ellas tengan como origen una situación de infancia.
  • Si tienes/quieres hacer algo que sabes que te va a hacer sentir culpable, no lo evites, hazlo de todos modos y acompaña a esa culpa. Verás cómo, poco a poco, esa culpa disminuirá. Cuantas más veces lo hagas, lo internalizarás como una situación normal en la que tienes derecho a expresarte y dejarás de sentirte culpable.
  • Puedes protegerte planificando de antemano lo que dirás y cómo vas a responder. Si dices un “no” y te exigen otra respuesta, “simplemente di: “Siento que estoy haciendo lo mejor para los/las dos. Lo siento si no estás de acuerdo”.
  • Pete Walker, en su libro “Complex PTSD: From Surviving to Thriving”, tiene un ejercicio de Gestalt muy bueno sobre la culpa, en el que el/la superviviente devuelve la culpa (simbólicamente) a su padre o madre, a quien fuese que la insertó en su infancia.

La recuperación para dejar de sentirte culpable, como todo lo que se trata en terapia, es un proceso largo. No hay nada mágico que vaya a hacer que dejes de sentirte culpable de la noche a la mañana. Sin embargo, si sigues estos pasos, observas la culpa cuando la sientes y la sostienes en lugar de evitar las situaciones que te la generen, verás cómo, poco a poco, la culpa en tu vida será cada vez menor, hasta convertirse en un sentimiento sano, que aparece sólo en algunas ocasiones.

La “Parentificación” consiste en tratar a un niño/niña como si fuera un adulto.

¿Qué es la Parentificación?

La parentificación es una forma de cambiar los roles, en la que se asigna inadecuadamente al niño/la niña la función de satisfacer las necesidades emocionales o físicas del padre, de la madre o de los otros hijos/hijas de la familia.

Los padres/madres narcisistas (y otros con otros trastornos de la personalidad) cargan con parte de la responsabilidad de satisfacer sus necesidades físicas y/o emocionales a uno o varios de sus hijos/hijas.

El objetivo habitual es el hijo/la hija mayor o más emocional o físicamente maduro/madura de la familia.  En algunos casos, el niño/la niña del sexo opuesto se elige para satisfacer las necesidades emocionales y físicas del padre/la madre y asumir el papel de un “cónyuge sustituto”. Estos niños/niñas “parentificados/parentificadas” se verán en la obligación de sacrificar las necesidades normales de la niñez como jugar, las amistades con los compañeros/compañeras, el descanso o la educación.

Hay dos tipos comunes de Parentificación: Física y Emocional

La Parentificación Física (también llamada Parentificación Instrumental) ocurre cuando a un niño/niña se le asigna la responsabilidad de cuidar las necesidades físicas del padre/madre y/o de los otros hermanos/hermanas. Esto puede incluir tareas como cocinar, limpiar, hacer compras, pagar facturas, administrar el presupuesto familiar, preparar a los niños/las niñas para ir a la escuela, supervisar sus tareas, administrar medicamentos o imponer disciplina a los niños más pequeños/niñas más pequeñas.

La Parentificación Física es diferente de asignar un nivel normal y saludable de las tareas domésticas a los niños/niñas, ya que implica un nivel injusto de responsabilidad y permite al padre/madre real abdicar de parte de su propia responsabilidad para el cuidado y educación de sus hijos/hijas.

También se vuelve disfuncional cuando la tarea asignada está más allá de la madurez del desarrollo del niño/niña o cuando los deberes asignados dejan poco o nada de tiempo para que el niño/niña participe en las actividades normales de la niñez.

La Parentificación Emocional ocurre cuando a un niño/una niña se hace responsable de cuidar las necesidades emocionales y psicológicas del padre/ la madre.

Esto incluye situaciones en los que el padre/la madre/ambos le cuentan intimidades sexuales al niño/la niña, discuten sobre sus propios problemas y asuntos relacionados con adultos, y lo/la usan de facto como si fuera su pareja o terapeuta sustituto/sustituta. Este tipo de Parentificación Emocional también se llama incesto emocional.

Otros hermanos/hermanas, siguiendo las indicaciones del padre/la madre que lo hace, también pueden intentar descargarse sobre ese niño/niña.

Cómo hace sentir la Parentificación a los niños/las niñas

Los niños/las niñas a menudo sienten ansiedad por complacer a sus padres/madres y un niño/niña parentificado/parentificada a menudo se tomará sus responsabilidades muy en serio. Incluso pueden sentirse honrados/honradas al principio por ser tratados/tratadas como un “adulto” y confiarles la responsabilidad de otros miembros de la familia o sus padres. Sin embargo, el niño/la niña generalmente sufrirá el descuido de sus propias necesidades emocionales y se verá obligado/obligada a cumplir con la carga de las expectativas que no le corresponden y que, como es lógico, le van grandes.

Los niños/las niñas que son objeto de parentificación pueden tener problemas con un resentimiento persistente (por la rabia acumulada que no descargan), enfados explosivos (por estar emocionalmente desregulados/desreguladas) y tener dificultades para formar relaciones adultas basadas en la confianza y en la intimidad. Tener parejas en una relación íntima, de confianza  y de seguridad puede resultarles particularmente difícil hasta que lo empiezan a tratar en terapia. 

Consejos para los Adultos que fueron Parentificados en su infancia

Qué No hacer

  • No te sientas culpable por tu situación. Eras un niño/una niña que no tenía elección. No es culpa tuya.
  • No hagas conjeturas con frases del tipo “qué habría pasado si…”. Céntrate en lo que puede hacer hoy para que tu situación sea lo mejor posible.
  • No aceptes tu situación como si fuera normal. No te disculpes por tener pensamientos, sentimientos o reacciones infantiles.
  • No te avergüences ni te sientas obligado/obligada a guardar secretos familiares.

Qué Sí Hacer

  • Trata de encontrar situaciones donde puedas volver a ser un niño/una niña que se permite jugar, reír, bailar, todo aquello que no pudiste hacer en tu infancia. Esto hará que poco a poco, sanes a tu niño/niña interior.
  • Ponte y mantente en contacto con adultos responsables, como un/una terapeuta en quien puedas apoyarte y confiar.
  • Reconoce que tienes derecho a mantener a los miembros abusivos de tu familia de origen a distancia si siguen siendo abusivos en tu etapa de adulto.
  • Perdónate por cualquier sentimiento negativo que tengas sobre tu infancia o tus padres, y encuentra formas de procesarlos, como la terapia Gestalt.

 

Fuente: http://outofthefog.website

El Niño Dorado y El Chivo Expiatorio: la rivalidad entre hermanos/hermanas en la familia narcisista

Cuando un(a) hijo/hija adulto de padres narcisistas, crece, puede sentir que algo está mal pero no necesariamente identificar qué es eso que “va mal”.

Seguramente, fuiste parentificado/parentificada cuando eras un(a) niño/niña, asumiendo el papel como responsable emocional y psicológico del bienestar de tu padre/madre narcisista, cuando realmente debería haber sido al revés. O quizás fuiste infantilizado/infantilizada, obligándote a permanecer en un rol infantil a pesar de que crecías e impidiéndote madurar e independizarte emocionalmente de tus padres narcisistas.

Hay dos respuestas que son muy comunes entre los hijos/las hijas de padres narcisistas frente a esta parentificación o infantilización: la respuesta de complacencia y la respuesta de rebelión.

Si escogiste la respuesta complaciente, la complacencia reina en tu vida adulta. Puede dedicar una gran cantidad de tiempo a cuidar a los demás (al igual que cuando eras un(a) niño/niña con tus padres narcisistas), siempre tratando de agradar a quienes te rodean, y hacer lo que sea necesario para mantener una atmósfera armoniosa, lo que generalmente significa que tus necesidades las pones siempre en último lugar y que evitas el conflicto a toda costa. Esto puede haber hecho que te autodesprecies, sintiendo que puedes dar y dar, pero que igualmente nunca serás lo “suficientemente bueno/buena”.

También está la respuesta de rebelión, es el extremo opuesto al de la respuesta complaciente. Si ésta ha sido tu respuesta, entonces probablemente eres desafiante y rebelde, y te has protegido volviéndote frío/fría y distante con la gente  y extremadamente independiente.

Ambas respuestas pueden darse en la misma persona. Es posible, por ejemplo, que seas complaciente en tus relaciones personales y un(a) rebelde con las figuras de autoridad, como tu jefe/jefa.

En muchas familias con un(a) padre/madre narcisista, los niños/las niñas se usan como peones y se juega con ellos/ellas, se les hace competir entre ellos/ellas para que rivalicen, se les compara y todo se convierte en una competición en la que el/la narcisista decide de forma subjetiva quién gana. Esto es una triangulación que el /la narcisista hace (muchas veces inconsciente para ejercer un control sobre sus hijos/hijas).

El padre/la madre narcisista en la familia decide los roles que sus hijos/hijas van a desempeñar dentro de ella para servir a sus propias necesidades, sin ser capaz de hacer el mirroring que un niño/una niña necesita y sin ver quiénes son realmente. Para ello utilizará técnicas como la manipulación emocional, la triangulación antes nombrada o el “gaslighting”.

Además del chivo expiatorio y el niño dorado, hay otros roles comunes que ejercen los hijos/hijas de familias narcisistas. Es posible que el/la narcisista cambie los roles entre sus hijos/hijas de forma abrupta sirviendo a sus propios intereses.

El Chivo Expiatorio y el Niño Dorado/la Niña Dorada: la rivalidad entre hermanos/hermanas en la familia narcisista

El niño dorado/la niña dorada es la extensión del padre/ la madre narcisista, la niña perfecta/el niño perfecto que lo hace todo bien y que es como una reproducción de del padre/la madre narcisista.

No se establecen límites apropiados entre el niño/la niña de oro y el padre/la madre narcisista, lo que da un sentido de unidad entre los/las dos que deja poco o ningún espacio para que el niño/la niña desarrolle su propia identidad. A medida que este hijo/esta hija crece, él o ella se siente con derecho a recibir este mismo tratamiento, y espera que los demás actúen de la misma manera que el padre/la madre.

El chivo expiatorio es el/la paria de la familia, se le echa la culpa de cualquier cosa y todo lo que sale mal. Es utilizado/utilizada por la familia para volcar en él/ella el miedo y la rabia del sistema familiar. Suele ser objeto de burlas y se le castiga de forma arbitraria. Se le da el mensaje (erróneo e injusto) de que hace las cosas mal y que es mejor que no aspire a mucho en la vida y que lo mejor que puede hacer es conformarse con poco y mantener un perfil bajo.

Al chivo expiatorio se le compara con el niño dorada/la niña dorada en una competición injusta donde el/la narcisista decide que el niño dorado/la niña dorada siempre gana y el chivo expiatorio siempre pierde. La situación que se crea entre los hermanos/las hermanas, siempre compitiendo entre sí, es de perder-perder, donde el/la árbitro no juzga justamente a los jugadores/las jugadoras.

A medida que el chivo expiatorio crece y sale al mundo fuera de sus sistema familiar, tiene una comprensión más firme de su independencia que el niño dorado, ya que a éste/ésta nunca se le ha permitido ser independiente en su vida.

Típicamente, los chivos expiatorios pueden liberarse de las dinámicas tóxicas y distorsionadas de su familia disfuncional y romper los lazos que los unen a la vida abusiva que se les obligó a llevar. Tienen más oportunidades de crear una vida sana fuera de su familia de origen.

Sin embargo, las cargas que llevaban desde la infancia todavía pueden desempeñar un papel en su vida adulta hasta que no las trabajan en terapia. En el lugar de trabajo, el chivo expiatorio tiene una tendencia a ser sobrecargado/sobrecargada de trabajo y mal pagado/pagada, incluso si su tarea es superior a la de los demás. Pueden sentirse marginados/marginadas y no tener la sensación de que encajan cómodamente con quienes los rodean, como lo hicieron durante la infancia.

Los chivos expiatorios a menudo se dan cuenta de que en su familia hay un problema y son más propensos/propensas a la búsqueda de ayuda profesional y  terapia que los demás miembros de su familia.

Si tú fuiste o eres el chivo expiatorio de tu familia narcisista, lo más probable es que hayas sido devaluado/devaluada y infravalorado/infravalorada, maltratado/maltratada y abusado emocional y/o psicológicamente (puede que ser que también física y/o sexualmente). En el mundo más amplio, lejos del antiguo sistema familiar narcisista, tienes la oportunidad de ser valorado/valorada por tus opiniones, siendo tú mismo/misma, ser cuidado/cuidada por seres queridos como tus amigos/amigas y tu pareja y valorado/valorada por tus compañeros/compañeras de trabajo y tus jefes/jefas.

Puedes encontrar a otras personas que te permitan expresarte y darte una respuesta nutritiva a tus necesidades. Pueden ayudarte a reconocer que eres un ser humano adecuado con atributos y habilidades positivas para compartir con el mundo. No hay nada defectuoso en ti, así es cómo el sistema familiar te hizo sentir para satisfacer sus propias necesidades.

Es importante que tengas claro que no es culpa tuya que tu padre/madre narcisista o familia narcisista no te hayan tratado mejor o no te hayan sabido querer o nutrir emocionalmente. Como te echaban siempre la culpa por todo, tú ahora tiendes a sentirte culpable en tu vida de adulto. Pero ya no es necesario. Te invito a que cada vez que observes la palabra “culpa” la cambies por “responsabilidad”. Hoy en día, tú, el adulto, sí que eres responsable de tu vida y de asumir que tus actos y decisiones tienen consecuencias. De que te escogieran como el chivo expiatorio no tienes la culpa, ni de eso ni de nada de lo que ocurre en tu sistema familiar. Tienes derecho a rehacerte a ti mismo/misma y buscar tu propia felicidad, como todos los seres humanos.

Fuente: https://www.narcissisticmother.com

7 Estrategias para cambiar la falsa creencia de un “futuro acortado”

Muchos/muchas supervivientes de familias narcisistas, tras haber sufrido trauma en su infancia, pueden desarrollar dificultades para proyectarse en el futuro. Esto es un síntoma de evitación  a causa del Síndrome de Estrés Post- Traumático Complejo.

Las personas que experimentan este síntoma sienten que su vida de alguna manera se verá truncada sin una explicación real de porqué se sienten así. También pueden sentir que no podrán alcanzar hitos en sus vidas, como una carrera, un matrimonio o crear una familia propia.

La sensación de que no hay un futuro o de que éste no es muy prometedor puede variar en términos de intensidad. Algunas personas pueden tener una ligera sensación de que su vida será interrumpida, mientras que otras pueden tener una predicción específica sobre la duración de su vida y están completamente convencidas de su muerte prematura. A otras simplemente les resultará muy difícil proyectarse en el futuro, siendo capaces únicamente de verse a sí mismos/mismas en el hoy.

La razón de esto está en que cuando vivir representa una amenaza constante, no hay espacio para un plan de cinco años vista. El futuro se vuelve nebuloso, incluso opaco, y cuando eso sucede, trazar los siguientes pasos en la vida es como tratar de atravesar una pared de ladrillos.

Un/una superviviente vive manteniendo patrones de infancia, en los que el foco está puesto en evitar potenciales peligros y amenazas en la vida diaria. Esta forma de vivir no deja espacio para la nutrición, el amor, la espontaneidad, el aprendizaje o la prosperidad. Viven atrapados/atrapadas en el “modo supervivencia”.

Intentar estar a salvo de peligros o amenazas les lleva a un patrón de evitación que les lleva a retroalimentar el miedo. Este patrón de evitación puede ser muy difícil de sobrellevar y puede llevar al aislamiento, a la desesperanza, a la impotencia y a la depresión.

El patrón de evitación se puede cambiar y con él cambiar la visión de futuro acortado: hacer planes, fijarte metas, verte a ti mismo/misma proyectado/proyectada en el futuro, tomar decisiones hoy que te lleven a objetivos que quieres conseguir mañana es algo que puedes conseguir.

7 Estrategias para cambiar el patrón de evitación y salir del “modo supervivencia” y de la falsa creencia del “futuro acortado”

  1. Practica Mindfulness de tus Pensamientos

Después de una infancia traumática, nuestras suposiciones sobre el mundo como un lugar seguro se rompen. La creencia de que tu vida se puede terminar en cualquier momento porque se vio muy amenazada en tu infancia, es normal, pero ya no es real. Por ello, puede ser muy útil ser consciente de esos pensamientos acerca de tu muerte prematura.

Observa sus pensamientos como simples objetos en su mente, en oposición a la realidad. Hacer esto evitará que te conectes con esos pensamientos, reduciendo así la creencia de desesperanza e impotencia.

  1. Involúcrate en actividades más positivas

La sensación de un futuro acortado puede aumentar el riesgo de depresión. Es muy importante para ti identificar con qué actividades te diviertes y disfrutas y aumentar la medida en que participas en esas actividades. Hacer las cosas que te gustan aumenta el amor por la vida.

Es posible que no notes un cambio inmediato en tus emociones o pensamientos. Eso es normal. Síguelo. Ser más activo, especialmente en actividades positivas, eventualmente mejorará tu estado de ánimo y puede prevenir la depresión.

  1. Presta atención a las elecciones que hagas

Qué tipo de comida comes, con qué clase de personas pasas tu tiempo libre o cuánto tiempo dedicas a practicar deporte son elecciones que hablan de ti y de lo que quieres en tu vida.

Las elecciones que haces cada día, por pequeñas que parezcan, determinarán tu futuro. Dedica unos minutos al día durante un par de meses a ver qué escoges y para qué lo haces, qué es lo que consigues con eso.

Si ves algo que escoges que no está en consonancia con lo que quieres, es muy sencillo, ¡cámbialo!

  1. Conecta con otras personas

La sensación de un futuro acortado puede hacer que te aísle de los demás. De fondo, aunque no te des cuenta, seguramente habrá una idea del tipo “Total, ¿para qué?” o “Qué más da”.

Lo mejor que puede hacer para contrarrestar esto es conectar con otras personas y establecer un soporte social. Cuanto más significativas sean las relaciones que tengas en su vida, más satisfactoria será ésta.

  1. Reduce tu conducta evitativa

Cuando evitamos algo, le estamos transmitiendo el mensaje a nuestro cerebro de que una situación no es segura. Cuanto más evitemos, más inseguros/inseguras nos sentiremos, lo que nos llevará a evitar cada vez más situaciones.

Es importante que tomes medidas para abordar situaciones o actividades que normalmente evites. Esto puede ser difícil de hacer, ya que sentirás ansiedad y miedo. El tema está en aprender a acompañarlos, a estar con ellos, a sostenerlos. Si los acompañas en lugar de resistirlos o evitarlos, al final se van. Es difícil porque es algo incómodo pero merece la pena. Al otro lado de esa zona de confort seguramente hay muchas vivencias y relaciones que te nutrirán y te harán quererte más a ti mismo, a los demás y a la vida.

  1. ¡Cuídate!

Otra forma de combatir la sensación de un futuro acortado es involucrarte en comportamientos y conductas en las que te valores y te cuides. Busca y reserva tiempo para cuidarte y participar en actividades de compasión hacia ti misma/mismo. Practica ejercicio, como el yoga, come bien, hidrata tu cuerpo, medita, date un largo baño. Estas sencillas actividades pueden tener un tremendo impacto en tus emociones y pensamientos.

  1. Aumenta tus posibilidades de Éxito

Al tener la creencia falsa de un futuro acortado, a los/las supervivientes les cuesta mucho realizar actividades que los proyecten a un futuro de éxito. Dedica un tiempo a averiguar qué quieres, qué te gusta, en qué eres bueno/buena y visualízate a ti mismo/misma durante unos minutos al día haciéndolo.

Comienza por dar los primeros pasos para conseguir eso que te gusta tanto y en lo que en lo más profundo de ti, sabes que tendrías éxito. Si tú crees en ti mismo/misma, el Universo te pondrá delante el escenario para que se haga realidad.

Muchas de las estrategias de afrontamiento mencionadas anteriormente son más fáciles de decir que de hacer. Sé paciente y tómate tu tiempo. Recompénsate a ti mismo/misma por cualquier pequeño progreso que hagas para reducir tu sensación de futuro acortado.

Al reducir tus síntomas de Síndrome de Estrés Postraumático Complejo en general, probablemente notarás que su sentido de futuro acortado también se reduce en intensidad.

Un(a) terapeuta Gestalt puede brindarte apoyo a medida que progresas en las estrategias de afrontamiento descritas. Te hará de espejo, mostrándote lo que ve y tus progresos.

Fuente: https://www.verywellmind.com