La Codependencia y su relación con el Trauma

El Trauma y su impacto en la salud mental

El trauma no es un evento o una experiencia, sino más bien una respuesta emocional a una experiencia o experiencias. Cualquier persona puede experienciar eventos que resulten traumáticos. En ocasiones consiste en un evento concreto, como un desastre natural o un accidente y, en otras se trata de una experiencia que se prolonga en el tiempo, como el maltrato o el abuso en la infancia. En realidad, se trata de cualquier evento que dé mucho miedo o que se considere por la persona que lo vive como potencialmente mortal. En el caso de familias abusivas, los niños experiencian muchas situaciones de agresión activa o pasiva, que sienten como amenazadoras para su supervivencia física y emocional.

Con o sin un diagnóstico de salud mental, el trauma puede causar todo tipo de síntomas y complicaciones difíciles si no se trata en terapia, como ansiedad, aislamiento social, abuso de sustancias, autolesiones, pesadillas, recuerdos intrusivos, autolesiones, ideaciones suicidas, depresión o Síndrome de Estrés Postraumático Complejo.

También afecta las relaciones, pudiendo resultar difícil de gestionar el vínculo con la familia, las amistades, los compañeros de trabajo y las parejas.

¿Qué es la Codependencia?

Una relación codependiente no es equilibrada, ya que es unilateral. La persona codependiente centra todas sus energías en satisfacer las necesidades de la otra persona (en muchas ocasiones la pareja pero no necesariamente sólo en este vínculo) mientras se olvida por completo de las suyas.

La codependiente sólo se permite la necesidad de sentirse necesitada en la forma de salvadora, cuidadora, ayudadora de la otra persona.

En principio, lo que quiere es que cambie, pero en realidad, lo que hace es habilitar que la otra persona continúe con el mismo comportamiento. Por lo general, la otra persona (en muchas ocasiones con tendencias narcisistas) tiene un comportamiento adictivo, hacia el trabajo, el juego, el sexo, sustancias,… y en esto está el foco de su vida, donde el codependiente tiene un papel más bien secundario.

Cada relación es única, pero hay algunos puntos en común que muchas personas en relaciones codependientes experimentan.

Puntos en común de las Relaciones Codependientes

  • Baja autoestima. El codependiente suele sentirse indigno, no merecedor de amor, como un perdedor, culpable o avergonzado. En muchas ocasiones no hay una consciencia de estos sentimientos sino que el codependiente ofrece una imagen de seguridad y confianza frente a los demás.
  • Falta de límites. Las relaciones codependientes generalmente tienen límites pobres, teniendo ambas personas dificultades para distinguir dónde empieza una y termina la otra, por ello, poner límites o aceptarlos, suele ser un tema de conflicto.
  • Necesidad de complacer y cuidar a los demás. La codependiente normalmente sólo se ha sentido vista o apreciada en su familia de origen por lo que hacía en lugar de por quién era. Por ello, de adultas, tienden a repetir estos comportamientos con los demás, poniendo el foco en que los demás estén contentos con ellas, sacrificando su bienestar o su autenticidad.  
  • Gestión pobre de las emociones. Un codependiente no suele tener mucho contacto con sus propias emociones, por lo que cuando las expresa, si es que se permite esto en algún momento, lo hará de una forma muy reactiva y poco madura.
  • Mala comunicación. Una codependiente no sabe comunicar sus propias necesidades ni ser asertiva frente a situaciones que no quiere o que la incomodan. Suele tener una expectativa poco realista de que los demás deben adivinar qué es lo que piensa o cómo se siente.

Estas son algunas de las características comunes de la codependencia, pero hay más, como emociones difíciles de gestionar, la negación de que hay un problema, dificultades con la intimidad, obsesión por las relaciones y la necesidad de control.

Cuál es el nexo de unión entre el Trauma Infantil y la Codependencia

Una de las consecuencias de haber sufrido trauma en la infancia son las relaciones dañadas, malsanas y destructivas. No haber contado con una parentalidad sana, conforma la plantilla de las relaciones que tendremos en el futuro, con la tendencia a repetir patrones ya vividos, que son dañinos y no nos permiten sentir bienestar ni crecer. Con demasiada frecuencia, las relaciones se vuelven codependientes, desviándose por un camino poco saludable.

Las relaciones saludables y de apoyo son importantes para recuperarse y minimizar el impacto del trauma. Esto supone que primero hay que poner conciencia en qué tipo de relaciones tenemos como adultas en el trabajo, con la familia, con los amigos, con la pareja… y desde ahí, en el caso de que hayamos desarrollado relaciones codependientes, aprender a relacionarnos de otra manera con los demás: desde un lugar de respeto, compasión, amor por una misma y por el otro, de libertad, con límites y sin intentar controlar a los demás.

Hay muchas personas que han experimentado trauma cuando eran niños y muy pocas llegan a  recibir los recursos para afrontarlo y sanarlo. El trauma en la infancia es la causa fundamental de la codependencia. Para un número muy elevado de personas, las relaciones codependientes son una respuesta a traumas pasados ​​no tratados.

El Trauma Infantil

El trauma infantil suele estar centrado en comportamientos de la la familia de origen: abuso físico y/o emocional y/o psicológico, negligencia (entendida como la ausencia de apoyo, atención, amor,…) violencia dentro de la familia, inversión de roles forzando a un niño a hacer las tareas de un adulto,… Sin un buen modelo de relaciones saludables, muchas personas llevan estos ejemplos a las relaciones adultas.

Estas experiencias vividas en la infancia puede llevar a una persona a sentirse indefensa y sin poder y hacerla dependiente, necesitando que otras personas la validen y satisfagan sus necesidades emocionales. En el otro extremo del espectro, un niño traumatizado puede convertirse en un adulto que se siente omnipotente y que muestra una fachada de perfección y seguridad, esta persona necesitará que alguien dependa de ella, como un suministro de poder y de control. Éste es el otro lado de la relación codependiente.

La Codependencia vinculada al Trauma Bonding

No todas las relaciones codependientes son abusivas, aunque todas son perjudiciales para el bienestar emocional y psicológico. En muchos casos, sin embargo, el codependiente es abusado emocional o físicamente por la otra persona en la relación. Si alguna vez te has sentido avergonzada o débil por no poder dejar una relación abusiva, es muy posible que estés experimentando trauma bonding o vínculo traumático.

El trauma bonding consiste en tener un patrón en la edad adulta repitiendo las dinámicas que se dieron en la infancia con un padre o madre (o ambos) que han sido abusivos. Por ello, suele haber un sentimiento de lealtad y dependencia hacia el abusador. En este tipo de relaciones a menudo ocurre el refuerzo intermitente, donde los momentos de abuso se intercalan con situaciones de afecto.

El refuerzo intermitente engancha mucho a la persona abusada, ya que modificará su comportamiento (y a sí misma al final) hasta la extenuación para conseguir que los momentos de afecto crezcan y los de abuso disminuyan. Desafortunadamente, esto no suele ser así sino al contrario. Es decir, con el paso del tiempo, son los comportamientos abusivos los que están mucho más presentes que os de afecto. Y además es algo manipulativo, que permite al abusador mantener el control y el poder en la relación.

Esto hace que sea muy difícil para la persona abusada dejar la relación. En su fuero interno, suele guardar la esperanza (durante meses, años, décadas,…) de que el abusador cambiará, le tratará bien y satisfará sus necesidades emocionales.

Además, el vínculo por trauma puede ocurrir incluso sin un abuso. Cuando la relación es codependiente, incluso sin un abuso manifiesto, puedes desarrollar este apego y lealtad hacia alguien que simplemente no es bueno para ti. Romper el vínculo del trauma es difícil pero posible.

Tratamiento del Trauma para acabar con la Codependencia

Tratar la codependencia implica reconocer y cambiar los patrones de relación dañinos. Sin embargo, con esto no es suficiente, sino que es necesario llegar a la raíz del problema y procesar los traumas de la infancia.

Esto es lo que considero que funciona después de acompañar a muchas personas en el procesamiento de sus traumas:

  • Poder hablar con libertad y sin sentirse juzgados de lo que les ha pasado
  • Permitirse expresar y gestionar sus emociones, por difíciles o enterradas que parezcan
  • Empezar a reconocerse en quiénes son, qué les gusta, qué es importante para ellas en su vida
  • Aumentar su autoestima, priorizándola frente a los vínculos en su vida
  • Abrazar a su niña interior y otras versiones de sí misma del pasado, pudiendo aceptarlas con compasión
  • Aprender a poner límites y comunicarse de forma asertiva
  • Determinar qué personas y relaciones son los que quieren para sus vidas y los que no
  • Abrazar su humanidad, con las partes de sombra e imperfecciones que todas las personas tenemos
  • Responsabilizarse de sus vidas, de sus decisiones y de sus comportamientos
  • Bajar a su cuerpo, permitiéndose experimentar todo tipo de emociones y sensaciones que surjan

Todo esto es algo que la terapia Gestalt facilita enormemente. Pero no sólo el método terapéutico es importante. Que la terapeuta tenga conocimientos de familias narcisistas y codependientes y del trauma vivido en la infancia y sus efectos, es algo fundamental.

Un terapeuta que no esté familiarizado con las dinámicas que se han comentado en este artículo, de forma no intencionada, puede llegar a retraumatizarte, al invalidarte, no reconocer tu historia, minimizar el daño o pretender que lo perdones todo de manera forzada.

Imagen de Verne Ho en Unsplash

El Impacto de crecer con una Madre Narcisista y Primeros Pasos para tu Recuperación (Parte II)

El impacto de crecer con una madre narcisista es muy alto a nivel piscológico y emocional. Se pueden dar secuelas que afectan al desarrollo personal del niño que ha crecido en un ambiente que es hostil, ausente y, en general, poco nutriente.

A continuación, te voy a describir los rasgos que tienen las hijas adultas de madres narcisistas.

Nota: Todas las menciones que se hacen en el artículo a una «madre narcisista», deben entederse que también podría tratarse de un padre narcisista.

Rasgos de la Hija Adulta de una Madre Narcisista

Indecisión y Culpa

Los hijos adultos de padres narcisistas temen hacer daño a otras personas al elegir hacer lo que necesitan para ellos mismos. Han sido «entrenados» para considerar las necesidades de sus padres narcisistas ante todo y, por lo tanto, les resulta difícil considerar sus propias necesidades frente a las de los demás sin sentirse egoístas. Esta indecisión y culpa pueden ser paralizantes en su vida de adultos.

Gaslighting o Luz de Gas interiorizado

El gaslighting o luz de gas es una forma de manipulación psicológica en la que una persona envía mensajes con los que menoscaba la competencia, sanidad mental,… de otra persona, haciéndole cuestionar su propia memoria, percepción o juicio.

Las hijas de una madre narcisista que han sufrido luz de gas en la infancia tienden a dudar mucho de sí mismas, a necesitar que otras personas confirmen que están en lo cierto y suelen tener dificultades para tomar decisiones en su vida por el miedo a equivocarse.

Amor y Lealtad a la madre narcisista

Incluso después de crecer en un entorno de mentiras, manipulación y abuso, puede ser realmente difícil para los hijos adultos de una madre narcisista dejar de cuidar y quererla. Es probable que se sientan culpables por intentar alejarse y poner límites. También es muy frecuente que entablen relaciones con parejas que muestran rasgos narcisistas. Un amor que se basa en manipulaciones y que está muy condicionado es algo que es conocido, “familiar” para el adulto de una madre narcisista, mientras que un amor incondicional puede resultarle desconocido, incómodo e incluso darle miedo.

Resiliencia

Muy a menudo, los hijos adultos de madres narcisistas han necesitado desarrollar la resiliencia para sobrevivir en un entorno hostil y poco nutriente. Esta cualidad ya les acompañarán toda la vida y también les puede servir en su propio beneficio. Bien aplicada, la resiliencia les sirve para ser constantes, no darse por vencidos frente a los obstáculos y les proporciona la capacidad de convertirse muy resistentes frente a los obstáculos que la vida les pone delante.

Hiper-responsabilidad

Independientemente de que el padre o la madre narcisistas sean abiertamente abusivos con el niño, casi siempre son emocionalmente sordos y están demasiado preocupados por ellos mismos y sus propias preocupaciones como para escuchar a su hijo.

Que los padres narcisistas no se responsabilicen y no ejerzan el rol de padres, llevará a sus hijas a hiper-responsabilizarse de sí mismas desde muy pequeñas y a tener esta tendencia en su edad adulta. Esto les llevará a sentirse responsable de temas que no les corresponden: tenderán a cargarse con las emociones de los demás o con el 100% de los ocurre en sus relaciones (conflictos, rupturas,…) en lugar de repartir la responsabilidad en un sano 50%.

Ecoísmo

Las hijas de madres narcisistas que tienen empatía, suelen desarrollar ecoísmo. Se vuelven apéndices de las madres y no se les permite desarrollar una personalidad propia sino que más bien están a rebufo de la madre narcisista. En la edad adulta, tenderán a buscarse parejas con las que repetir estas dinámicas.

Apego no sano: ambivalente inseguro, evitativo o desorganizado

Los hijos adultos de madres narcisistas no experimentan un vínculo seguro en su entorno, sino que se encuentran con madres que los agobian y no les dan autonomía (apego  ambivalente inseguro), que son muy frías y están emocionalmente indisponibles (apego evitativo) o que tienen un comportamiento caótico y sin coherencia, donde la niña nunca sabe qué esperar de ese cuidador con un comportamiento errático (apego desorganizado).

Esto lleva a algunos adultos a aferrarse a sus parejas de forma dependiente y exigir la atención de su pareja en todo momento (apego  ambivalente inseguro), a volverse ferozmente independientes, teniendo dificultades para tener relaciones en las que sientan que pueden confiar en la otra persona (apego evitativo) o tener relaciones en las que hay dinámicas muy inestables de frío-calor/ amor-odio (apego desorganizado).

Pasos clave para comenzar el proceso de curación de una madre narcisista

Hay muchas formas diferentes en las que puede avanzar y curarse de haber sido criado por una madre narcisista. Te recomendaría que no intentes hacer esto sola, ya que algo que se generó en un vínculo, sólo puede sanar en otros vínculos. Necesitamos un nuevo espejo en el que mirarnos y ésta es una tarea que sólo una terapeuta que sabe de narcisismo, puede hacer de forma adecuada.

Pasos a seguir

  1. Date cuenta. Como con todo, el primer paso es la consciencia. No podemos seguir adelante hasta que sepamos qué nos ha causado dolor. Si estás leyendo este artículo, es probable que sospeches que uno de tus padres tenía o tiene rasgos narcisistas o un Trastorno Narcisista de la Personalidad o es psicópata o sociópata.
  2. Infórmate. Es importante que te informes sobre el Trastorno Narcisista de la Personalidad y el impacto que puede tener en el sistema familiar. Ten en cuenta que hasta ahora has vivido bajo los parámetros de una familia disfuncional, donde se tergiversaban mucho las cosas y la realidad se presentaba de una forma muy sesgada. Es necesario que empieces a anclararte en tu propia realidad.
  3. Cuenta tus experiencias. La validación suele ser un tema para la hija de madre narcisista, ya que ésta no se les suele dar o se juega con ella para manipular o chantajear. Es importante que cuentes tus experiencias para empezar a validarte a ti misma.
  4. Identificar y poner nombre a los comportamientos. Durante el paso anterior, es muy probable que se haya hecho evidente algún comportamiento abusivo, traumático y negligente por parte de la madre narcisista. Por doloroso que sea, es probable que puedas identificar el abuso emocional o la negligencia (hacer sentir culpable, manipular) e incluso el abuso psicológico (luz de gas o el tratamiento de silencio). También puedes darte cuenta de un abuso físico, sexual o financiero. Es necesario que empieces a identificar estos comportamientos para ponerles nombre y empezar a decidir qué es lo que toleras o a lo que pones o no límites en tu vida. Si estos comportamientos han formado parte de tu infancia, es probable que los hayas normalizado y los sigas tolerando o aguantado en tu etapa adulta.
  5. Llora. Tanto el duelo por la infancia que no tuviste como el duelo por la imagen de tu madre narcisista que se ha hecho añicos, son necesarios. Una vez atravesado ese dolor, te darás cuenta de cómo empiezas a cambiar como persona.
  6. Trabaja en los hitos del desarrollo que se bloquearon. Es muy probable que, al crecer, te hayas perdido algunos hitos del desarrollo bastante importantes, y ahora es el momento de comenzar a experimentarlos y aprender. Ahora es el momento de explorar tu propia identidad, experimentar con tu sexualidad, con elegir si quieres un cambio laboral o como saber qué tipo de relaciones quieres tener en tu vida. Es muy probable que tengas que aprender a pedir lo que necesitas, a identificar y gestionar tus emociones y establecer límites saludables.
  7. Aceptar a tu madre narcisista. Finalmente, es importante comprender y llegar a aceptar que tu madre narcisista no cambiará. Por mucho que la confrontes, es muy poco probable que cambie su comportamiento.

¿Y si yo soy el/la Narcisista y no la Víctima?

«¿Y si yo soy el/la Narcicista y no la Víctima?

Una preocupación común entre los supervivientes de abuso narcisista

Cuando las personas llegan a mi consulta después de haber sido víctimas de abuso narcisista, suelen hacerse muchas preguntas que por lo general empiezan por “¿ Y si…?» Y una de las que más oigo es «¿Y si la/el narcisista soy yo y no la víctima?» Si eres una de esas personas,precisamente el hecho de que te hagas esta pregunta, ratifica que no lo eres. Déjame explicarte esto en más detalle.

Los verdaderos narcisistas no reconocen serlo

Si tienes la capacidad de reflexionar sobre esta pregunta y hacer introspección, es más que probable que no seas narcisista. Los narcisistas no tienen esta capacidad de hacer instrospección, ya que su ego se lo impide. En eso consiste precisamente la patología, en crearse una defensa con un ego desmedido que interpreta la realidad y a uno mismo de forma sesgada.

Si a un narcisista le preguntas o le afirmas que lo es, lo más probable es que no lo reconozca o que te lo devuelva diciendo que la narcisista eres tú. A los narcisistas no les interesa mirar adentro y averiguar qué es lo que les ocurre de verdad porque esto desmontaría toda su defensa y su realidad y esto es algo demasiado angustioso para ellos.

Así que, irónicamente, si te preguntas si eres narcisista, ésta es la prueba más palpable de que no lo eres.

Las narcisistas utilizan mucho el mecanismo de defensa de la proyección

Las narcisistas son excelentes para no responsabilizarse de su comportamiento y, por lo general, lo hacen proyectando sus rasgos negativos en ti. Si escuchas de una narcisista que eres egoísta, lo más probable es que sea ella la egoísta. Si te etiqueta como pegajoso o abusivo, dice mucho sobre su codependencia y comportamiento agresivo.

Mediante el mecanismo de defensa de la proyección, logran dos cosas a la vez: descartan toda responsabilidad por su comportamiento y te hacen sentir mal contigo mismo.

Si has estado expuesto al abuso narcisista durante el tiempo suficiente, el condicionamiento al que has sido sometida ya te ha enseñado a asumir la responsabilidad de comportamientos que no son tuyos, a auto-sabotearte y a disculparte por todo, incluso por las cosas que no has hecho. Cualquier inversión en la responsabilidad confirma la creencia distorsionada de las víctimas de que han hecho algo mal y de que se merecen el trato abusivo que están recibiendo.

Estás siendo manipulado para creer que “eres defectuoso”, que estás loco, que eres irresponsable y narcisista. La narcisista aprovecha tu baja autoestima y te hace dudar de ti mismo a través de la luz de gas o gaslighting.

Merecedor(a) del abuso narcisista

A las víctimas de narcisistas se les hace creer que merecen el trato que están recibiendo. Se les dice eso, y como tienden a hacer mucha autorreflexión de todos modos, buscando respuestas y explicaciones, generalmente no hay una explicación razonable y lógica para el comportamiento del narcisista, por lo que necesitan encontrar algo a lo que aferrarse. Como somos humanos, comenzamos a atribuir las razones del abuso a nuestros propios defectos humanos.

«Debo haber hecho algo para enfadarle».

Como no hay otra razón además del propio comportamiento, las víctimas de narcisistas tienden a creerse lo que el narcisista está proyectando sobre ellas, ya que suena lógico. Creen que lo provocan, lo enfadan, sólo por su propia existencia, por estar ahí. Empiezan a creer que merecen el trato abusivo y que si fueran mejores: más inteligentes, más buenos, más serviciales, más… lo que sea, el abuso parará.

Nada más lejos de la realidad. El comportamiento abusivo del narcisista habla de él, no de ti. En muchas ocasiones, una rabia no gestionada, les lleva a querer cargarla sobre alguien para aliviarse. También muchos tienen una parte sádica, que hace que disfruten viendo el daño que hacen a las víctimas. Hay alguien que juega ese papel en sus vidas, que ya se ocupan de buscar, muchas veces de una forma inconsciente. Normalmente ese papel lo juegan las parejas, hijos, amigos o empleados del narcisista.

El origen del abuso narcisista suele estar en la infancia

Las víctimas aguantan y soportan este trato, en la mayoría de los casos, porque provienen de familias disfuncionales/narcisistas donde ya sufrieron este trato de forma constante en la infancia por parte del padre o madre narcisista o de ambos. También en muchas ocasiones de uno o varios hermanos. Este maltrato se convierte en su “zona de confort”, es lo que conocen, y tenderán a repetirlo en sus relaciones adultas.

Es MUY importante que comprendas que tú no has hecho NADA para merecer el trato abusivo en tu infancia ni en tu edad adulta. El abuso habla de temas no resueltos por parte del abusador, no de ti.

Lo que sí es importante es que pongas conciencia en el rol que has desempeñado en tu familia de origen, porque ahí es donde está el origen de un ego que se siente merecedor del maltrato y por ello tiendas a justificar, minimizar y quedarte en relaciones donde los demás abusan de ti. Sólo sanando ese rol y a tu niño/a interior puedes salir de las relaciones abusivas y tener relaciones de respeto, nutrición y crecimiento, que son las que te mereces.

Reaccionar ante el abuso genera un círculo vicioso

Es imposible no reaccionar ante un comportamiento abusivo. Especialmente al principio, cuando te pilla desprevenido y la respuesta automática es reaccionar de la misma manera. Tu decepción, enfado e indignación son reacciones naturales y automáticas que la narcisista utilizará en tu contra.

Una persona puede estar gritándote durante semanas, pero cuando le devuelves el grito una sola vez, le darás la excusa perfecta para escalar el abuso, donde ya la narcisista no sólo se permitirá gritarte sino también insultarte. Le darás carta blanca a al narcisista para escalar y justificar su comportamiento agresivo.

Y como tu expectativa es diferente de lo que te obligan a hacer, como creer en una comunicación tranquila y asertiva, a pesar de los flagrantes dobles mensajes, comenzarás a creer que esta vez fuiste demasiado lejos, por lo tanto, mereces el trato abusivo.

Se trata de una batalla que es imposible ganar, entre otras cosas porque la narcisista ya se ha asegurado de sentirse “por encima de ti” para poder llevar a cabo su comportamiento: esto es algo evidente en relaciones con un padre o madre o cuando se trata de tu jefe; sin embargo, también se da en relaciones de amistad y de pareja, donde la víctima se pone por debajo de la narcisista y depende emocionalmente de ella.

Si estás en una relación abusiva ahora mismo y ya hay una conciencia de que no quieres esto, antes de abandonar la relación, si por diferentes motivos aún no puedes, es conveniente utilizar técnicas como la de la piedra gris para comunicarte con el narcisista. Es un método muy efectivo para hacer que el abuso desescale y para no dar excusas al narcisista para continuar con el comportamiento abusivo. Si no le das lo que está buscando, que es una reacción emocional, es probable que su comportamiento cambie.

Para Salir de Dudas sobre si eres Narcisista

Si a estas alturas del artículo, aún te estás haciendo la pregunta, prueba a hacerte estas otras preguntas y contestar de forma honesta:

  • ¿Te preocupan los demás sin tener una agenda escondida para ellos?
  • ¿Te importa el bienestar de las personas que te rodean?
  • ¿Cuando haces introspección lo haces para justificar tu comportamiento o para cambiarlo si es necesario?

Si has respondido que sí a las dos primeras y a la segunda parte de la tercera, créeme, no eres narcisista.

Conclusión

Si estás en una relación con un(a) narcisista, puede resultar difícil creer que eres la misma persona que antes de esa relación. Pero has de creer que «eres suficiente» y que tienes el derecho a poner los límites que sean necesarios para recibir respeto.

Esto empieza por darte cuenta de quién es el/la narcisista de vosotros dos y, como esa pregunta es la que te ha traído hasta aquí, no hay duda que tú no eres la/el narcisista.

Fuente: medium.com

Imagen de Steven Lasry

Los 5 Rasgos de carácter de las personas que tienen relaciones con Narcisistas

Cuando las personas salen de las relaciones con narcisistas, a veces son duras consigo mismas sobre cómo pudieron haberse involucrado en una relación tan tóxica o por qué se quedaron por tanto tiempo en ella.

Los narcisistas tienen una gran necesidad de admiración y adoración. También tienen egos grandes pero frágiles y cuando las personas que los rodean tienen opiniones diferentes, a menudo ven esto como una crítica o una ofensa y buscan castigar a aquéllos que se atreven a estar en desacuerdo. Además, valoran las apariencias y les encanta el éxito. Su superioridad autopercibida les hace sentir con derecho a asociarse con cualquier persona o cualquier movimiento/evento/institución/compañía que los haga parecer la persona más importante en la habitación porque sienten el privilegio de que que deben tener lo mejor de todo.

El resultado de esto es que hay ciertos rasgos de personalidad de algunas personas que atraen a narcisistas y abusadores, que saben cómo explotar esas cualidades en su beneficio para conseguir lo que se ha explicado más arriba.

Veamos cuáles son.

1. Cuidadores/as.

Las narcisistas buscan personas conocidas como «dadores». Estas relaciones nunca son 50/50. La  narcisista escoge a parejas que tienen una tendencia natural a cuidar de los demás, ya que tenderán a no quejarse por esto y cuidarle con gusto y abnegación porque suelen disfrutar de ese rol. En la mayoría de los casos, ese rol ha sido promovido por la familia de origen, donde la persona ha podido obtener una cierta cantidad de amor o de atención ejerciendo de cuidador de los demás y olvidándose del cuidado de sí misma.

La narcisista no suele apreciar este comportamiento como un regalo especial para atesorar y agradecer sino que  se siente con derecho a ello por lo «excepcional» que es. De hecho, en lo que a la narcisista respecta, no es necesario lo del 50/50 porque su pareja ya tiene la “suerte suficiente” de tener una relación con la narcisista. “¿Qué es lo que hay que agradecer?”

En el otro lado, el cuidador, que ejerce el rol de forma automática y con la raíz en lo que ha ocurrido en su familia de origen, de forma inconsciente está generando una deuda emocional con el narcisista que, si no ve resarcida en forma de agradecimiento o de otra forma, suele acabar generando rabia, que con el tiempo se convierte en resentimiento. Éste es un comportamiento codependiente. Si te ves reflejado en esto, con la terapia se puede trabajar este rol, conocer su origen y aprender a gestionarlo en tu vida de otra forma.

En definitiva, cada una de las personas en la pareja está generando deuda emocional: la narcisista por el mero hecho de sentirse como un “premio” para el otro y el cuidador/codependiente por cuidarle como forma principal de interactuar con él. Esta deuda emocional entre ellos a la larga puede generar resentimientos o crear dificultades para dejar la relación si eso es lo que se quiere hacer.

2. Personas empáticas y comprensivas.

Los narcisistas carecen de empatía emocional, sin embargo, buscan personas que tengan una empatía muy alta. Los narcisistas a menudo cuentan sus historias haciéndose las víctimas, explicando cómo sus ex los engañaron o maltrataron, o tienen otras historias de aflicciones sobre cosas que les han sucedido en el pasado.

No hay nada de malo en compartir información sobre ti a medida que conoces a alguien. Sin embargo, los narcisistas lo hacen estratégicamente o incluso inventan estas cosas para que la persona con empatía conecte en seguida con ellos. El problema es que no se trata de una conexión real, ya que la interacción está siendo manipulada por el narcisista.

Las personas empáticas tienen ciertas cualidades que gustan mucho a las personas con un alto grado de narcisismo: escuchan, no suelen juzgar, anteponen las necesidades de los demás a las propias, ceden con facilidad, son comprensivas,…

3. Personas que se encuentran en un momento vital de mucha vulnerabilidad.

Las narcisistas son, por naturaleza, personas que “cazan” a otras para aprovecharse de ellas, utilizarlas, explotarlas, manipularlas,… esto es porque la narcisista no se ve como un igual frente a los demás, por lo que verá a los otros como recursos para satisfacer sus propias necesidades, no como personas independientes que también tienen sus propias necesidades. Esto es a lo que se llama “extensión narcisista”.

Por ello, cuando se establece el vínculo, la persona “cazada” suele estar en un momento de especial vulnerabilidad cuando conoce a la narcisista: se acaba de mudar de ciudad y no conoce a nadie, la han despedido por sorpresa de su trabajo, está atravesando una ruptura de pareja reciente,… La narcisista ve este momento vital de la persona como una oportunidad para generar dependencia. Un vínculo así forjado ya no suele ser de igual a igual, ya que la narcisista dará la imagen de salvadora de la persona, que la rescata del lugar oscuro en el que se encuentra.

4. Personas con tendencia a la sumisión.

Los narcisistas tienen una gran necesidad de «ganar» y tener la razón. Esperan y se sienten con derecho a la obediencia de las personas que los rodean, incluidos sus deseos y sus opiniones rígidas. Pueden usar la coerción, la manipulación u otras tácticas para salirse con la suya.

Por ello, encajan bien con personas que  están más interesados en la armonía que en asegurarse de que se escuche su opinión o que se haga su voluntad. No les cuesta renunciar a algo o seguir la corriente “por tener paz”. Se trata de personas que le tienen miedo al conflicto y para evitarlo, ceden muy rápido. 

Para los narcisistas, ofrecen la oportunidad perfecta para dominar la relación, ya que rara vez desafiarán su visión de las cosas o su voluntad. Esto da lugar a una relación en la que hay dominación/sumisión en lugar de un trato de igual a igual. Cuando comienza el gaslighting, va en contra de la naturaleza de estas personas cuestionar al narcisista y tenderán a cuestionarse a sí mismas, auto-generando al final más gaslighting para sí mismas.

5. Personas con un exceso de ingenuidad e inocencia.

Las narcisistas suelen entablar relaciones con personas que creen que los demás son esencialmente buenos. Esto hace que sea muy difícil para la víctima irse cuando la narcisista dice que puede cambiar porque hay una visión demasiado ingenua acerca de las verdaderas intenciones de la narcisista.

Aceptar lo que realmente sucedió en la relación significa esencialmente que la víctima tendrá que cambiar la visión acerca de sí misma y de los demás, asumiendo que ella también tienen partes “malas” (su sombra) y aceptando que no todas las personas son buenas ni sus intenciones son nobles. Puede ser doloroso y difícil darse cuenta de que algunas personas se proponen deliberadamente explotar utilizar a otras, sin reparar en el daño que puedan causar.

Para ello, la víctima también tendrá que hacer introspección, responsabilizarse de su comportamiento y darse cuenta de cómo se ha convertido en un blanco fácil al que utilizar o explotar.

La ingenuidad es una cualidad, ni buen ni mala. Sin embargo, cuando esta ingenuidad es infantil, congelada en una edad en la que el niño aún necesita idealizar las cosas para mantener la inocencia, puede ser muy perjudicial para un adulto. Será necesaria una visión más realista de sí mismo y de los demás, acorde a su edad.

Hay muchas ocasiones en que la persona que termina en una relación con un narcisista tiene varios de estos rasgos, en mayor o menor intensidad.

Si te ves reflejado/a en estos rasgos, se trata de temas que se pueden trabajar en terapia con la terapeuta adecuada que sepa sobre narcisismo. No se trata de cambiar de una forma radical sino de aceptar los rasgos de carácter, madurar ciertos aspectos y aprender a protegerse frente a personas que te ven como un potencial objetivo para satisfacer únicamente sus necesidades.

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La Fusión Emocional entre madres narcisistas y sus hijos

¿Qué es la Fusión Emocional?

Los padres narcisistas tienden a adoptar uno de estos dos estilos de crianza: la fusión o el rechazo. Ambos estilos están cargados de consecuencias negativas para los hijos de narcisistas.

La fusión emocional es un estado disfuncional en el que dos o más personas tienen límites porosos o una ausencia total de ellos, al punto de que creen que son la misma persona. El enredo puede ocurrir entre una madre y una hija, familias enteras o parejas adultas. Este artículo hablará sobre el enredo entre una madre narcisista y su hijo. Sin embargo, el padre narcisista podría enredarse con su hija o con todas sus hijas. Lo mismo ocurre con una madre narcisista. Esto también se aplica tanto a un padre como madre codependientes.

Dado que los límites entre las dos personas fusionadas son muy permeables, tienden a hacer suyas las emociones del otro. Si la madre narcisista se enfada con un empleado de la tienda que le hizo esperar, su hijo también se enfadará.

Dado que los límites entre las dos personas fusionadas son muy permeables, tienden a hacer suyas las emociones del otro.

Las emociones son algo complicado para quienes tienen una relación enredada. Incapaces de distinguir entre las emociones propias y las del otro, cada miembro de la relación tendrá momentos en los que sentirán que la otra persona los tiene que rescatar de sus emociones. Y viceversa.

Aquéllos en una relación de fusión llegan a depender de la otra persona para definir su propia identidad. Se pierden tanto en el otro que pierden, o no desarrollan, el sentido de sí mismas.

Una persona fusionada depende de la otra en relación a su autoestima. Dado que las madres narcisistas abusan emocionalmente de sus hijos, éstos a menudo tienen una baja autoestima o una estima que depende de la aprobación de la madre narcisista para prácticamente todo lo que hacen, piensan o sienten en sus vidas.

En qué consiste la crianza fusionada

La fusión emocional tiene que ver con los límites entre la madre narcisista y su hijo. Los padres sanos crían a sus hijos para que tengan límites. El hijo de padres sanos aprende que es un ser independiente de las otras personas. Desarrollan un fuerte sentido de sí mismos.

Éste no es el caso del hijo fusionado de una madre narcisista, que a ve a su hijo como parte de sí misma. No puede ver al niño separada de ella. No permite un desarrollo de los límites personales y busca que su hijo sea una extensión de sí misma. La madre narcisista que se fusiona con su hijo busca controlar todo lo que hace el niño. La justificación para este control puede reducirse a la dificultad de la madre narcisista para ver al niño como un ser independiente, sino que más bien lo que siente es que “Eres mío y puedo hacer contigo lo que quiera.” Hay un sentido muy fuerte de posesión por el hecho de haber dado la vida.

Hay un sentido muy fuerte de posesión por el hecho de haber dado la vida.

La vida de un niño emocionalmente fusionado

Cuando una madre narcisista y su hijo se fusionan, con mucha frecuencia los roles de  madre e hijo se invierten. La madre narcisista espera que su hijo se anticipe y satisfaga continuamente sus necesidades. En esta inversión de roles, el niño se encuentra atendiendo las necesidades físicas y emocionales de sus padres. Mientras tanto, sus necesidades quedan insatisfechas.

Los hijos adultos fusionados emocionalmente no saben en qué parte de su infancia terminaron ellos y empezaron sus padres narcisistas. Esta falta de definición de límites los sigue hasta la edad adulta y con otras personas, en particular las parejas románticas.

Los niños con padres sanos aprenden a tomar sus propias decisiones y afirman su independencia al tomar decisiones que sus padres no aprueban. No es así con el niño emocionalmente fusionado. El vínculo que comparte con su madre narcisista significa que busca tomar decisiones que la agraden. Porque ella aclara que no debe tener ningún disgusto a causa de su hijo. Sin embargo, es simplemente imposible para cualquier niño evitar disgustar a sus padres, especialmente si uno de ellos es narcisista.

Cuando está disgustada, la madre narcisista puede reaccionar con rabia y castigar a su hijo incluso por infracciones menores. O la madre narcisista puede usar la culpa para manipular a su hijo y conseguir que haga lo que ella quiere o incluso hará que el niño se sienta culpable por las formas de abuso «necesarias» que el niño «ha obligado» a la madre a infligirle. Debido a su disgusto, la madre narcisista se siente justificada para usar la culpa como arma emocional contra su hijo.

¿Las consecuencias de esta táctica en el hijo de la madre narcisista? A medida que se acumula la culpa sobre el niño a medida que crece, comienza a sentirse culpable a menos que esté satisfaciendo las necesidades de su madre narcisista. De adulto, se sentirá culpable cada vez que no satisfaga las necesidades de otras personas. La culpa se convertirá en una emoción central en su vida.

La culpa o la necesidad de complacer serán centrales en la vida del hijo fusionado de una madre narcisista.

Cuando una niña y adolescente ha sido fusionada emocionalmente con su padre o madre narcisista, como adulta generalmente escogerá una de estas dos opciones:

  • En la primera, en lugar de desarrollar la autonomía que necesita para convertirse en un adulto sano, su desarrollo se detendrá. El niño que sigue esta ruta seguirá dependiendo de sus padres narcisistas. Su madre se quedará con su “Pequeño Yo” y el hijo adulto seguirá satisfaciendo sus necesidades.
  • La segunda opción es la opuesta a la primera. Aquí la hija huye de la fusión adoptando una posición fuertemente independiente. Esto puede ser peligroso porque a pesar al luchar por ser independiente, esto lo ha conseguido separándose mucho de la familia y ese vacío de amor y acogimiento por la familia junto con una falta de límites sanos y un fuerte sentido de sí misma, esta persona es vulnerable emocionalmente, abriéndose (inconscientemente) a la victimización y las relaciones poco saludables. Hay muchas probabilidades de que tome decisiones pobres y sufra las consecuencias. Esta decisión puede ser empezar con una pareja abusiva, meterse en una banda o una secta, tener relaciones con amigos abusivos, jefes que hacen mobbing, etc.

El niño fusionado como adulto

Una consecuencia de estar fusionada con una madre narcisista es que la niña entra en la edad adulta sin tener un fuerte sentido de sí misma. Las niñas fusionadas no pasan por las etapas normales de desarrollo. No forman una identidad sana porque se ven obligados a adoptar la identidad que sus madres narcisistas quieren.

  • Una persona con un sentido sólido de sí misma, sabe gestionarse emocionalmente. Una adulta emocionalmente fusionada, tenderá a buscar personas fuera de sí misma para calmarla.
  • Tener un fuerte sentido de ti mismo significa que tomas tus propias decisiones. Un adulto emocionalmente fusionado, suele preguntar a los demás hasta para decisiones muy pequeñas, poniendo fuera la validación de sus decisiones o de cómo debe vivir su vida en otras personas.
  • Un adulto con su identidad formada puede poner límites y decir que no sin problemas. Una adulta emocionalmente fusionada tiene problemas para poner límites y mantenerlos. Hará cosas por sus padres y otras personas que no quiere hacer porque se siente demasiado culpable para decir que no.
  • Una adulta con un sentido de sí misma sólido, antepondrá sus necesidades frente a las de los demás y le dará prioridad a sus objetivos y sueños. Una adulta emocionalmente fusionada será la que haga sacrificio tras sacrificio por los demás porque no se siente con derecho a satisfacer sus necesidades y perseguir sus sueños.

Todos los niños necesitan amor incondicional para convertirse en adultos sanos. Un adulto emocionalmente fusionado aprende cuando es niño de sus padres que el amor es condicional.

Sin este amor incondicional, el hijo de una madre narcisista no sabrá cómo entablar relaciones saludables. Darán la espalda a sus propias necesidades para satisfacer las necesidades de sus parejas, amigos, jefes,… Esto dará lugar a tener muchas posibilidades de acabar en una relación abusiva o en relaciones con un narcisista.

La fusión emocional deja al hijo adulto de un narcisista lleno de miedos. Uno de ellos es el miedo a probar y a cambiar. Por ejemplo, el hijo adulto puede tener miedo a cambiar de trabajo o de pareja, pudiendo quedarse “atrapado” en un trabajo que odia o puede tener miedo de salir con varias personas para ver quién le conviene más y quedarse en una relación no satisfactoria o incluso donde hay abuso o maltrato sólo por no ver qué más hay ahí fuera.

La hija adulta de padres narcisistas también tendrá miedo al fracaso. Este miedo puede dañar su calidad de vida de muchas formas. Puede temer fallar en la universidad y por ello no darse la oportunidad de estudiar. Puede temer “no estar a la altura” en una cita y por ello no salir con nadie o muy poco. Puede tener el deseo de comenzar su propio negocio, pero nunca dar el paso por temor al fracaso.

Irónicamente, aunque el hijo adulto de madre narcisista tiene miedo al fracaso, a menudo también le teme al éxito. Es posible que nunca solicite ese trabajo por temor a conseguirlo. El miedo al éxito está relacionado con la baja autoestima y el miedo a tener éxito y ser descubierto como un impostor.

Al no permitir que el niño desarrolle su propia autonomía, la madre narcisista crea miedo al mundo en su hijo. A menudo, la madre narcisista hará que su hijo crea que el mundo es un lugar peligroso. Tan peligroso que su hijo no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir sin ella. Y su hijo temerá que esto sea así.

Sanación de la Fusión Emocional

Si creciste siendo fusionado con una madre narcisista, es posible que aún estés enredado con esa madre narcisista. O quizás fuiste esa persona que huyó de su familia. De cualquier manera, estás cargando mucho bagaje emocional.

Puedes comenzar el proceso de sanación en este mismo instante diciéndote a ti mismo, y creyendo, que «tengo derecho a mis propios pensamientos, sentimientos y vida».

«Tengo derecho a mis propios pensamientos, sentimientos y vida»

Es importante que crea en esta declaración desde el principio porque es el primer paso de un camino a cuyo final:

  • Serás una persona sana y completa con una autoestima sólida.
  • Podrás poner límites a los demás con confianza y asertividad y con respeto.
  • Escogerás a personas sanas para ti en tus relaciones de amistad, pareja, laboral,..
  • Tendrás la confianza en ti mismo, la perseverancia y la voluntad para perseguir los objetivos o metas que te pongas en la vida y lograr tus sueños.

Es importante que la terapeuta que escojas tenga conocimientos y experiencia en el tratamiento de hijos adultos de padres con trastorno narcisista de la personalidad o cualquier otro trastorno recogido en el grupo B del DSM-V.

Fuente: https://narcissismchild.com

Imagen de Dynamic Wang en Unsplash.

El Desarrollo Emocional y Psicológico Detenido

¿Qué es el Desarrollo Emocional y Psicológico Detenido?

El hecho de que alguien sea ya físicamente un adulto, no significa que haya alcanzado todos los hitos del desarrollo necesarios para tener la misma edad mental y emocional. En este párrafo, S. Rufus, periodista especializada en temas psicológicos, comenta sobre el fenómeno del desarrollo emocional y psicológico detenido:

“Algunos de nosotros parecemos mayores, pero no lo somos. Caminamos con trajes, maletines, llaves del coche y tenemos hijos. Pero por dentro tenemos cinco años, diez, doce, dieciséis. Nos sentamos en salas de juntas, viajamos por el mundo e incluso escribimos libros. Pero somos niños, seguimos jugando a disfrazarnos, a las casitas. Nuestros cuerpos maduraron pero nuestras mentes no. Ahora, jugando a ponernos al día, jugando a espías, nos sentimos excluidos del mundo de los adultos, seguros de que nuestros coetáneos están susurrando a nuestras espaldas o hablando en un código que no conocemos .»

S. Rufus

Las adicciones, la inmadurez, el miedo, la culpa, la vergüenza, el resentimiento, la confusión y el sufrimiento suelen ser signos de un desarrollo emocional detenido.

Cuando nos atascamos en nuestro desarrollo psicológico y emocional, dejamos de aprender a asumir la responsabilidad sobre nuestras acciones y nuestras vidas. Esto suele tener sus raíces en el trauma vivido en la infancia de forma continua durante años. Nos quedamos estancadas en lo que ocurrió en nuestras vidas y no sabemos cómo procesarlo.

Las creencias inconscientes generadas por el trauma vivido

El desarrollo psicológico y emocional detenido consiste en estar atrapado en unas experiencias de la infancia o adolescencia, que dan lugar a unas creencias negativas, como las siguientes:

“No soy lo suficientemente bueno”

“Fui un error”

“Soy tonto”

“No tendría que haber nacido”

“Nadie me va a querer”

“No sirvo para nada”

«Soy defectuosa»

«No soy digna de amor»

Estas creencias inconscientes generan respuestas automáticas relacionadas con la emoción del miedo de lucha-huida-congelación, que son generadas por el trauma vivido. Suponen la defensa aprendida para sobrevivir a un entorno hostil o poco nutriente. Lo que ocurre es que el cerebro se congela en las situaciones traumáticas vividas y frente a los detonantes, que son situaciones similares a las de infancia pero vividas en la edad adulta, respondemos de la misma manera, como los niños que fuimos. Un ejemplo de esto sería haber tenido una relación conflictiva con mi madre y sentir que la situación se está repitiendo cuando tengo un conflicto con mi jefa. Entonces tenderé a responder frente a ese conflicto del mismo modo en que lo hice de niña.

Estas situaciones traumáticas no están procesadas, por lo que no solemos recordarlas de forma integral sino más bien en forma de visiones, sonidos o sensaciones. Como no están procesadas, por eso las tenemos almacenadas «a trocitos» y las relegamos al subconsciente en forma de creencias negativas, culpándonos por lo ocurrido para así darle un sentido a lo vivido.

Para deshacer estas creencias, lo primero es hacerlas conscientes, darnos cuenta de cuáles son para poder empezar a trabajar con ellas y deshacerlas, ya que no es responsabilidad nuestra lo que nos ocurrió como niños o adolescentes, pero sí somos responsables como adultos de tomar las riendas de nuestra vida y alcanzar la madurez psicológica y emocional.

Los roles que desempeñamos como aldultos

Hay muchos roles que un adulto debe asumir en la vida, ya sea como pareja, padre, trabajador, hermano, arrendatario,…. Las señales de que el desarrollo psicológico y emocional se ha completado es cuando una persona  tiene empatía, buenas habilidades de comunicación y puede asumir los diferentes roles que se le exigen en los momentos apropiados. Sabe ocupar el lugar que corresponde a cada momento en la vida y se sabe adaptar a las circunstancias de su entorno.

El desarrollo emocional y psicológico no completado crea caos, defensas y colapsos. Cuando una persona ha detenido (involuntariamente) su desarrollo, es difícil entrar y salir de estos diferentes roles debido al hecho de que todavía están atrapados en un estado de la niñez o la adolescencia.

No saben cómo hacer introspección sobre sí mismas, les cuesta asumir errores y aprender de ellos, no saben cómo tener una conversación asertiva y suelen entrar fácilmente en el conflicto, no saben cómo dar un paso al frente y asumir la responsabilidad de las cosas,.. Por dentro, se siguen sintiendo como los niños o adolescentes que fueron, perdidos y sintiéndose atacados y defendiéndose de todo y todos.

Si te sientes identificada con esta descripción, es importante que mires hacia atrás y veas dónde te quedaste atascada y deshagas las creencias y defensas negativas que formaste allí para que puedas seguir adelante y crecer en la vida hasta ser una adulta también psicológica y emocionalmente.

Qué causa el detenimiento en el desarrollo psicológico y emocional

Este detenimiento en el desarrollo no es una casualidad. Tiene lugar porque en tus etapas como bebé, en la niñez y/o en la adolescencia, tus necesidades emocionales no fueron cubiertas por tus cuidadores, lo que provoca un estancamiento. La persona sigue esperando que otro le dé lo que en su momento necesitó y no le fue dado. Se suele tratar de necesidades como atención, apoyo, escucha, cariño, la falta de referentes,…

Si tenemos padres que nos hacen un buen espejo y se sintonizan con nosotros a medida que crecemos, avanzaremos adecuadamente a través de las etapas de desarrollo de la vida.

Sin embargo, si no lo hacen, podemos estar expuestos a experimentar detenimiento en el desarrollo emocional y psicológico. Esto se da siempre en los casos en los que tus padres han estado expuestos ellos mismos a ese detenimiento en el desarrollo. El trauma familiar es algo que se pasa de generación en generación hasta que se sana en terapia.

Esto es algo que ocurre siempre en las familias disfuncionales,entre las que se incluyen la familia narcisista, donde los padres no vieron satisfechas estas necesidades en su infancia y repiten esta experiencia con sus hijos. Esto se agrava cuando el padre o la madre sufre una patología como la del narcisismo, ya que toda la dinámica de carencia y falta de responsabilidad es justificada por el sistema familiar.

En otras palabas, el entorno familiar justifica y normaliza una situación que no lo es, con lo que la defensa que encuentra el niño frente a esta realidad tan dura y precaria emocionalmente, es culparse a sí mismo, y de ahí desarrollar las creencias negativas antes mencionadas, que le acompañarán hasta la edad adulta.

Cuando estamos muy expuestos a heridas de niñas, reaccionamos negativamente y codificamos nuestras heridas como creencias centrales negativas sobre el mundo y los demás. Para defendernos, nos encerramos en cárceles psicológicas y allí nos quedamos porque no creemos que el mundo sea seguro. Cuando no permitimos que entre luz, es imposible crecer.

Si estás en proceso de averiguar cómo sobrevivir a una madre narcisista o a una familia narcisista, gran parte de la clave está en darte cuenta de las necesidades que no fueron cubiertas y que detuvieron tu desarrollo psicológico y emocional.

Cómo Sanar el Desarrollo Psicológico y Emocional Detenido

Si no miramos la causa de nuestro dolor y porqué estamos en un estado defensivo, nos atascamos demasiado pronto en nuestro desarrollo. No tendremos la base psicológica y emocional para construir un sentido saludable de una misma y habilidades psicológicas básicas para la vida, como la comunicación y el comportamiento saludables. Si no los desarrollamos, esto afectará a nuestras relaciones como adultas en la vida.

El desarrollo adulto se puede lograr, pero se necesita tiempo y tratamiento psicológico para reparar las heridas traumáticas centrales que están inherentemente en la raíz de esta disfunción del desarrollo emocional.

Con la ayuda profesional adecuada, puedes aprender a darte a ti mismo lo que te faltó, a cubrir esas necesidades básicas emocionales que no fueron cubiertas en la infancia y la adolescencia. Esto es lo que te permitirá por fin superar esas fases y alcanzar la adultez emocional y psicológica.

Fuente: https://psychologicalclinicalcententer.com

Imagen de Drew Hays en Unsplash

El Rol de la «Niña Buena» y su relación con la Madre Narcisista

*Nota: A lo largo de este artículo hablaré de»niña buena» y «madre narcisista» pero todo ello es también aplicable para «niño bueno» y «padre narcisista».

Cómo se forma el Rol de la Niña Buena

Con la necesidad de conectarse con la madre, la niña mira a los ojos de su madre y necesita verse reflejada en ella. ¿Qué pasa si, en cambio, la mirada de la niña se encuentra con un vacío emocional? Las luces están apagadas. No hay nadie en casa.

¿Qué pasa si el tanque emocional de mamá está perpetuamente bajo y tiene poco o nada para darle a su hija?

Si la madre no recibió el amor y la afirmación que necesitaba cuando era ella una niña, entonces su hija, en el papel de la ”niña buena” aprende rápidamente que las necesidades de su madre, y no las suyas, son las que están en el centro de la relación.

El vacío que siente la madre por dentro puede amenazar con tragarse tanto a la madre como a la hija. Simplemente no hay suficiente nutrición emocional. Y como un balde con un eterno agujero, los sentimientos de la madre, que utiliza una defensa narcisista, necesitan una recarga exterior constante. En respuesta, la hija aprende a dejar sus propias necesidades en un segundo plano mientras trabaja para llenar el vacío de la madre.

Así, muchas niñas a las que se les ha dado el rol de “niña buena” aprenden que tener contenta a mamá es necesario para su propia supervivencia emocional. Con este fin, la “niña buena” logra subvertir / reprimir / negar sus propias necesidades para atender a las de su madre.

La «niña buena» aprende, en un juego de castigos y recompensas y una dinámica dictatorial, sea explícita o implícita, a:

  1. Dar una buena imagen para la madre: El comportamiento, la apariencia y los logros de la «niña buena» deben reflejarse bien en mamá.
  2. Fingir que todo está bien para tener contenta/no preocupar a la madre: La «niña buena» actúa siempre de forma alegre, entusiasta y tiene una cara positiva para no abrumar a la madre. El mal humor, los contratiempos y las luchas deben ser negados y/o escondidos.
  3. Estar siempre disponible para la madre. La niña adopta una actitud complaciente hacia la madre, estando disponible para ella y sus necesidades 24/7. Se revierten los roles y la niña aprende que en su relación con la madre la protagonista es esta última y que su papel es el de comparsa.

El precio a pagar por ser la “Niña Buena”

En el curso de su desarrollo, la «niña buena», sintonizada con las necesidades de su madre y desconectada de las propias, aprende a enterrarlas por el bien de la madre. Sin embargo, estas necesidades y sentimientos no desaparecen por el mero hecho de ignorarlas. Cuando surgen estas necesidades reprimidas, la «niña buena» puede sentirse como una farsa. Se vuelve «buena» a expensas de ser real.

Esto es, puede darse cuenta de que en realidad está representando un personaje que es el que complace a la madre pero que está reprimiendo otras partes de sí misma, como ser mala, sexual, seductora, maleducada, rebelde,… que forman parte de la experiencia humana. Ahí es cuando puede empezar a desidentificarse con el rol de la “niña buena”.

Cuando la “niña buena” de la madre que ha optado por una defensa narcisista, necesita apoyo de la madre con respecto a una pérdida, una decepción o cualquier otra situación con la que tenga una dificultad en la vida, y empiece a demandar este apoyo, es posible que descubra que la madre tiene poco que dar.

La madre no es mala, aunque sus acciones pueden ser destructivas para la hija. En pocas palabras, una madre que está herida de manera narcisista, está consumida por preservar y reponer su empobrecido sentido de sí misma. Su tanque emocional está vacío. Cuando la madre experimenta inseguridades profundas, su crianza puede verse leve o profundamente afectada. La defensa narcisista significa que mamá siempre está en una búsqueda incesante de los suministros emocionales que no recibió durante los momentos cruciales de su propio desarrollo.

Además, la madre puede sentir la necesidad de disfrazar su necesidad, lo que puede resultar en la negación, en estar a la defensiva y en la manipulación de su hija.

Debido a que la «niña buena» está desconectada de su Verdadero Yo y que su sentido de sí misma se basa en hacer feliz a otra persona, corre el riesgo de tener codependencia en sus relaciones. Y como está acostumbrada a hacer de la felicidad de otra persona la base de sus sentimientos de autoestima, puede experimentar dificultades en quererse a sí misma con independencia de los vínculos que hay en su vida.

Así es como “ser buena» para mamá no es necesariamente bueno para la hija.

Cómo Sanar el Rol de la Niña Buena

Sin embargo, la sanación es posible. Éstos son algunos de los pasos para llegar a ella:

  • La «niña buena» puede empezar a ampliar la visión de sí misma para poder abrazar las partes de sí misma que han sido juzgadas como “malas” por ser rechazadas por la madre. Estas partes varían de persona a persona. En general, son todo lo que no tiene que ver con una «niña buena», como la maldad, la rebeldía, la traición, la seducción, la diversión, la fantasía,…
  • La “niña buena” puede empezar a desarrollar comportamientos y actitudes no permitidos en la infancia por la madre con una defensa narcisista , como decir que no, poner límites, ser asertiva, mostrarse vulnerable o hablar de temas en su vida que la enfadan, preocupan,…
  • Aceptar su propia imperfección y soltar la exigencia de ser una perfecta “niña buena”.
  • Comenzar a identificar sus propias necesidades y aprender a priorizarlas frente a las necesidades de los demás, incluida la madre.
  • Permitirse soltar las expectativas que tiene la madre frente a quién es ella y su comportamiento e indagar en quién es realmente, definiéndose desde sí misma sin el espejo de la madre, sino buscando espejos más objetivos, como el de una terapeuta.

Es posible que, si has sido una “niña buena” en tu familia, te encuentres con la oposición de algunos miembros o de tu propia madre cuando quieras salir del rol. Al final, se trata de tu vida y de cómo quieres vivirla. Nadie tendría que dirigirla hasta el punto de negarte ciertas partes naturales y fundamentales de ti. Ni siquiera tu madre.

Fuente: https://goodtherapy.org

Imagen de Limor Zellermayer en Unsplash

La técnica de la Piedra Gris para interactuar con un(a) narcisista

La conocida como “piedra gris” es una técnica para interactuar con personas manipuladoras y abusivas. Esto puede incluir personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad o trastorno de personalidad anti-social, así como personas tóxicas sin un diagnóstico de salud mental.

Esta estrategia implica convertirse en la persona más aburrida y poco interesante que puedas ser al interactuar con una persona manipuladora. Consiste en no reaccionar de forma emocional con independencia de cuál sea la interacción, dar respuestas cortas y concisas, no mostrar ningún tipo de emoción. Esto es, ser tan aburrida y poco estimulante como una piedra gris.

Dado que las personas con personalidades manipuladoras se alimentan del drama, cuanto más aburrido te muestres, menos margen le darás a la persona manipuladora para manipularte y controlarte.

A continuación, incluyo seis consejos que debes tener en cuenta si estás considerando la estrategia de la piedra gris.

Has de saber Cuándo Usar la técnica de la piedra gris y Cuándo No Hacerlo

Reconocer el comportamiento tóxico o manipulador de un amigo, familiar o pareja puede impulsarte a comenzar a tomar medidas para terminar la relación de manera segura y cortar el contacto.

Pero esto no siempre es posible. Por ejemplo, es posible que debas seguir siendo padre/madre de familia con ellos, verlos con regularidad en reuniones familiares o trabajar con estas personas.

Ahí es donde la técnica de la piedra gris puede ayudar. Al hacer que todas tus interacciones sean lo menos interesantes posible, evitas darle a la narcisisita “munición” que pueda usar para manipularte. Con el tiempo, puede dejar de intentarlo o hacerlo con menos frecuencia.

Ahora bien, la técnica de la piedra gris puede no ser la mejor estrategia dependiendo de tu situación personal. Si te están acosando o si temes por tu seguridad, lo mejor es buscar asesoramiento legal e involucrar a las fuerzas del orden público en lugar de depender de la técnica de la piedra gris.

No Ofrezcas Nada

No inicies tú la interacción a menos que sea absolutamente necesario.

Si la persona narcisista o manipuladora te hace preguntas que no puedes evitar responder, mantén la cara neutra y una respuesta corta y clara. Si puedes hacerlo, únicamente utiliza monosílabos como “sí”, “no” u “ok”.

Si necesitas responder a  preguntas relacionadas con el trabajo de manera más completa, no incluyas en tu respuesta una opinión personal o una emoción. Esto puede ayudar a evitar que la persona se dé cuenta de los temas con los que podría intentar manipularte.

Evita Conectar 

Si puedes, evita el contacto visual con la persona narcisista o manipuladora cuando practiques la técnica de la piedra gris.

Dado que el contacto visual ayuda a facilitar una conexión emocional, concentrarte en otra actividad o mirar hacia otro lado puede ayudarte a eliminar las emociones de la interacción. También puede ayudar a reforzar tu sentido del desapego.

Las personas narcisistas a menudo buscan atención. Al prestar atención a otra actividad, estarás enviando el mensaje indirecto de que no le darás lo que necesita y que es mejor que lo busque en otro lugar.

Si no tienes algo cerca para distraerte, puedes intentar desconectarte y concentrarte mentalmente en algo más agradable, como tu lugar favorito o una persona que realmente te importa.

Mantén las Interacciones Breves

En algunas situaciones es posible que debas tener conversaciones bastante regulares con una persona tóxica o abusiva. Tal vez tu padre o jefe tiene rasgos narcisistas, o tienes hijos en común con un ex manipulador.

La comunicación electrónica o por teléfono puede funcionar bien aquí, ya que hacerlo te permite evitar interacciones prolongadas que podrían causar estrés y dificultar el mantenimiento de una fachada de piedra gris.

Pero la técnica de la piedra gris puede funcionar para cualquier tipo de comunicación. Recuerda mantener las respuestas lo más breves posible, diciendo cosas como «sí», «no» o «no sé» sin más explicaciones o justificaciones.

Si tienes un horario de crianza compartida, limita la comunicación a las horas de entrega y recogida.

No le digas a las Persona Narcisista o Manipuladora lo que Estás Haciendo

No le digas a la persona manipuladora que estás haciendo la técnica de la piedra gris.

El objetivo de la técnica de la piedra gris es lograr que la otra persona pierda interés en ti por sí sola. Si se da cuenta de que estás tratando de parecer aburrida a propósito, puede utilizar este conocimiento para manipularte y controlarte.

En lugar de darle pistas sobre la técnica, esfuérzate por tratarle como un extraño con el que no tienes ninguna conexión emocional. Recuerda que no tienes la obligación de compartir nada adicional con esta persona.

Evita Perder Identidad o Autenticidad usando la técnica de la Piedra Gris

Es importante tener cuidado de no perderte de ti mismo cuando tengas que practicar la técnica de la piedra gris en tu vida.

El uso de la técnica de la piedra gris requiere una desconexión de tus emociones y sentimientos, por lo que es posible experimentar síntomas de disociación o desconexión total de tus propios sentimientos y emociones.

Puede resultarle útil hablar con una terapeuta si:

  • Comienzas a tener problemas para conectarte con personas que son importantes para ti.
  • Se vuelve difícil expresarte dentro de las relaciones saludables en tu vida.
  • Sientes que estás perdiendo tu identidad o conciencia de ti misma.

Es aconsejable involucrar a una terapeuta cuando tienes que mantener contacto con una persona abusiva, especialmente cuando esa persona es un miembro de la familia, tu pareja, uno de tus padres o tu jefe.

La terapia puede ayudarte a desarrollar estrategias de afrontamiento saludables y trabajar contigo para explorar otros enfoques si la técnica de la piedra gris, o cualquier otra técnica que pruebes, no ayuda.

El Límite sobre Cuándo Utilizar la Técnica de la Piedra Gris

Las personas narcisistas, tóxicas o emocionalmente abusivas pueden ser bastante difíciles de tratar, por decirlo suavemente. Pueden mentir, crear drama o discutir con frecuencia. Con el tiempo, tácticas de manipulación como el gaslighting, las humillaciones, las luchas de poder o las mentiras patológicas puede desgastarte, afectar a tu autoestima y hacerte cuestionarte.

Es muy importante que tengas en cuenta que la técnica de la piedra gris es un paliativo para evitar daños mayores pero en ningún caso deber ser considerada como una solución permanente a una relación abusiva.

Cortar el contacto con las personas tóxicas es en la mayoría de los casos la única forma de evitar que sigan causando daño emocional y psicológico.

Fuente: https://www.healthline.com

Imagen de Álvaro Jacobo Lagunas en Unsplash.

Cómo Evitar Ser Manipulado

¿Por qué las personas manipulan?

Los manipuladores manipulan por una variedad de razones.

A veces, las personas manipuladoras solo están tratando de lograr sus propios objetivos y no les importa a quién hacen daño. Algunos manipuladores son adictos a la necesidad de sentirse poderosos o tener el control. Otras manipuladoras tienen problemas con el control de los impulsos y otros lo hacen porque es un mecanismo de defensa que aprendieron en su infancia para sobrevivir a situaciones difíciles.

Las personas muy manipuladoras pueden sufrir un trastorno de personalidad, como trastornos de personalidad anti-social (entre ellos el Trastorno Narcisista de la Personalidad), límite o histriónico. También se utiliza la palabra «maquiavelismo» para referirse a personas que son propensas a manipular e indiferentes a las ideas convencionales sobre la moralidad.

No todos los que manipulan tienen un trastorno de personalidad, y no todos los que tienen un trastorno de personalidad necesariamente van a manipular, pero los dos a menudo van de la mano.

En este artículo, nos centraremos en las pesonas con Trastorno Narcisista de la Personalidad, de aquí en adelante «narcisista(s)».

Si has crecido en una familia disfuncional, en la que tu padre o madre son narcisistas, es más que probable que seas fácilmente manipulable o sugestionable y/o que tú también manipules a los demás, siendo consciente de esto o no. A continuación, vamos a ver algunas señales para aprender a reconocer a las personas manipuladoras.

Aprende a reconocer los signos de los narcisistas manipuladores

Sintoniza tus emociones con la situación que estás viviendo

La manipulación puede ser sutil, por lo que puede ser difícil reconocer cuándo está sucediendo. Sin embargo, hay algunas comportamientos comunes que los narcisistas manipuladores tienden a hacer, como arrojar dudas, proyectar inseguridades y hacerte dudar de ti mismo. Al aprender a sintonizar cómo te sientes, podrás detectar la manipulación más fácilmente.

La próxima vez que creas que podrías estar siendo manipulada, detente y pregúntate: «¿Estoy haciendo esto porque quiero o porque me siento culpable, avergonzada, asustada, obligada?» Si está haciendo algo por alguna de las últimas razones, es probable que estés siendo manipulada.

Tu cuerpo te puede dar señales. Cuando estás en presencia de esta persona, ¿cómo notas tu cuerpo? ¿Esta rígido en alguna zona? ¿Percibes tensión? ¿Sientes miedo o rabia? Si la respuesta a alguna o todas estas preguntas es sí, es un indicador de que estás siendo manipulado.

Estate atento a alguien que amenaza con retirarte algo

Las personas que te hacen sentir que te quitarán algo si no actúas de la manera que ellas quieren, te están manipulando. Estas amenazas pueden implicar la retirada de compañía, atención, amor, sexo, dinero, apoyo o cualquier otra cosa que crean importante para ti.

Muchas personas se sienten motivadas por este tipo de manipulación en el trabajo, esto es, trabajan hasta tarde porque temen que les despedirán si no lo hacen.

Un ejemplo de una declaración de retirada de amor es: «Claro, puedes hacer lo que quieras, pero no esperes que esté aquí cuando llegues a casa. Me iré para no volver.»

Ojo con las personas que te hagan sentir culpable

Una narcisista manipuladora intentará hacerte sentir culpable por no hacer lo que quiere que hagas. Pueden lograr este objetivo actuando como si las estuvieras defraudando o hablando de la incomodidad/dificultad que supone algo para ellas.

Por lo general, sentimos culpa cuando creemos que nos hemos cumplido nuestra parte en un trato. Pero en situaciones en las que sospechas que estás siendo manipulado, considera si has aceptado conscientemente aquello por lo que te sientes culpable o si la persona simplemente te hace sentir culpable sin ningún motivo.

Una intención de hacerte sentir culpable puede sonar como: “Realmente pensé que te preocupabas por mí, pero creo que esto es más importante para ti. Veo lo poco que significa nuestra relación para ti y me pregunto si siquiera me quieres».

Ten cuidado con las personas cuyos temas personales parecen más importantes que los tuyos

Los narcisistas manipuladores a menudo manipulan a los demás haciendo que sus temas personales parezcan más importantes o más urgentes que los de otras personas. Si te sientes obligado a ayudar a alguien con algo (y esto parece suceder con bastante frecuencia), probablemente estás siendo manipulado.

Cuando decidimos qué tareas son más importantes para completar en nuestras propias vidas, la urgencia es una forma en que organizamos nuestras tareas y decidimos cuál completar primero. Pero cuando otras personas pueden determinar la urgencia de una cosa, esto es problemático y manipulador.

Un ejemplo de la manipulación de este tipo sonará a algo como:«¿Así que te ha dejado tu pareja? Ay, qué pena. Esto me está recordando a cuando mi movia rompió conmigo. Ahí sí que lo pasé mal. ¿Recuerdas cómo fue? Todo empezó aquel día que…»

Presta atención al uso excesivo de datos y cifras

Las personas que mencionan muchos datos y cifras también pueden estar tratando de manipularte. La idea detrás de esta táctica es hacerte sentir como si no supieras tanto como la otra persona. Alguien que hace esto intenta convencerte de que es intelectualmente superior a ti.

Escucha el volumen de la voz de la persona

Algunos narcisistas gritarán o hablarán en voz alta para someter a otras personas. O pisarán a los demás para hablar, interrumpiendo. Esta persona puede ahogar tu voz con la suya propia para que les prestes la atención o para no dejar que te expliques.

Si alguien te está interrupiendo constantemente o hablando por ti, es probable que se trate de manipulación. También puede usar otras tácticas para someterte, como bloquear tu camino o pararse delante de ti.

Piensa en ocasiones en las que la narcisista ha intentado pillarte desprevenida

Alguien también puede manipularte y aprovechando tu falta de preparación. Al pillarte desprevenida, el narcisista espera que sea más probable que cedas a su solicitud.

Por ejemplo, alguien que esté tratando de manipularte podría hacerte una pregunta importante justo cuando entres por la puerta. O bien, alguien podría intentar que realices una tarea importante sin previo aviso.

Presta atención a las críticas

El narcisista manipulador también puede usar la crítica para obtener una ventaja sobre ti. Incluso puede enmascarar las críticas como si fueran humor o como si vinieran de un lugar de amor.

Sin embargo, si alguien te está criticando para obtener algo que quiere o para hacerte sentir de una manera concreta, entonces esto es manipulación.

Por ejemplo, alguien que está tratando de venderle un teléfono nuevo podría enmascarar las críticas con humor diciendo algo como «Dios, ¡tu teléfono es de la edad de piedra!» Esta persona claramente está tratando de hacerte sentir inseguro acerca de tu teléfono para que compres uno nuevo.

Alguien también puede enmascarar las críticas con expresiones de amor, como diciendo: «Aunque no pongas mucho esfuerzo en tu apariencia, todavía te quiero».

Esta declaración tiene la intención de hacer que la persona se sienta insegura acerca de su apariencia, pero el narcisista intenta enmascararla con una declaración de amor añadida a la crítica.

Si tienes un vínculo con una persona en tu vida en la que se dan tres o más de las señales mencionadas, es más que probable que estés siendo manipulado por otra persona.

Te invito a que mires esa relación con una cierta distancia y te hagas las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es lo que quiere de ti en realidad esta persona?
  • ¿Para qué te quedas en esa relación?
  • ¿Qué detonantes de infancia percibes cuando interactúas con esta persona?

Fuente: https://medium.com

Imagen de Nik Shuliahin en Unsplash