La Limerencia: Estado Involuntario de profunda Obsesión y Encaprichamiento con otra Persona

Qué es la Limerencia

En 1979 la psicóloga Dorothy Tennov acuñó por primera vez el término “limerencia” en su libro ‘Amor y Limerencia: La experiencia de estar enamorado’ para describir un estado involuntario de profunda obsesión y encaprichamiento con otra persona. Entrevistó a 500 personas en medio de un amor obsesivo, a veces a un nivel poco saludable. La limerencia incluye la sensación de ser emocionalmente dependiente del objeto de tus afectos, la devastación si estos sentimientos no son recíprocos y fantasías acerca de la otra persona que pueden ser extremas.

La limerencia no gira en torno al compromiso y la intimidad con otra persona sino que se trata de una obsesión. Una persona en estado de limerencia exagera los atributos positivos del objeto de su afecto y minimiza sus defectos. Una persona limerente puede sufrir de un enfoque tan intenso en la otra persona que comienza a perder el control sobre su propia vida y hace girar su día entero en torno a la interacción con esa otra persona.

Si quieres sanar del abuso narcisista, has de saber que la limerencia la suelen sentir los/las codependientes en los primeros pasos de su relación con un(a) narcisista, psicópata o sociópata. Se sienten poderosamente atraídos, de una forma que no pueden controlar y que tiene que ver con su trauma de infancia.

11 Señales de Limerencia

Puedes estar sufriendo de limerencia si tienes los siguientes comportamientos:

  1. Aunque la relación con la otra persona es inexistente, superficial o apenas en sus primeras etapas, te encuentras fantaseando constantemente sobre cómo sería vuestro futuro juntos.
  2. Tienes muchas fantasías sobre la otra persona, desde lo típico hasta lo excéntrico. Tus fantasías tienden a tener un elemento “heroico” en el que incluso te imaginas “salvando la relación” de situaciones peligrosas.
  3. Te sientes particularmente ansioso cuando estás esperando una llamada de esa persona o un mensaje o simplemente para quedar con ella. Es posible que tengas palpitaciones cardíacas cuando estés a punto de llamarla o que tartamudees en su presencia.
  4. Imaginas escenarios que te permitirían encontrarte “accidentalmente” con esta persona o hablar con ella. Ya sea que eso signifique “rondar” el barrio en el que vive o visitar el bar al que sabes que va a menudo.
  5. Idealizas a esa persona y la pones en un pedestal. Todo lo que hace, desde lo torpe hasta lo encantador, lo interpretas como la evidencia de que es un ser humano adorable y perfecto.
  6. Estás excesivamente centrada en esa persona y en todo lo que está haciendo: con quién está hablando, qué hace con los días, qué necesita, sus reacciones frente a ti (o la falta de ellas). Todo el día tiende a girar en torno a esta persona, ya sea en tu cabeza o en tus acciones.
  7. Sientes una conexión especial y poderosa, casi como un imán. Crees que es tu alma gemela, aunque apenas le conoces.
  8. Tienes celos, incluso aunque no tengas una relación ni un pacto de compromiso. Te sientes irracionalmente celoso de potenciales pretendientes, ex parejas,… Tampoco puedes fantasear o salir con alguien más porque te sientes “atado” a esa persona, incluso si no hay un compromiso real y tangible.
  9. Cuando la persona se retira de ti, te hundes en una profunda depresión y experimentas una sensación general de desesperanza. Experimentas cambios de humor muy drásticos, que van desde altos de euforia cuando estás con esta persona a bajos insoportables cuando te sientes rechazada o ignorada. Es casi como si estuvieras enganchada a una droga.
  10. Analizas muy profundamente sus palabras y acciones, reviviendo cada momento para encontrar pistas de que esta persona siente lo mismo por ti. Cualquier cosa que hace, por pequeña que sea, te afecta mucho.
  11. Sientes que no puedes vivir sin ella. Experimentas un anhelo enorme y desproporcionado por su afecto, atención y aprobación.

Para sanar del abuso narcisista, es importante que distingas si simplemente sientes atracción por una persona a la que no conoces mucho o en realidad se trata de limerencia.

Cómo se Sana la Limerencia

La limerencia puede desaparecer con el tiempo si el objeto de afecto no devuelve el interés o pasa a otra relación, pero no hay garantía de que no se fortalezca por el desinterés de la otra persona en algunos casos. Hay ocasiones en la que  cuanto más “desafiante” parezca la situación para conseguir a esta potencial pareja, más atractiva resultará inevitablemente esa persona para ti.

Dado que el estado de limerencia puede llevar a comportamientos bastante dañinos y disfuncionales, mantener la fantasía bajo control es importante. Incluso aceptar el hecho de que se trata de una obsesión puede ser útil para volver a la realidad.

En la era de las redes sociales, es más fácil que nunca crear una fantasía elaborada de quién es la persona que te interesa y cómo cubrirá tus necesidades. Tomarse esto como fuente de información a para alimentar una fantasía es algo peligroso e ingenuo, ya que en las redes sociales las personas proyectan una imagen concreta de cómo quieren que se las perciba. Si se trata de un(a) narcisista, psicópata o sociópata esto se da en extremo, ya que utilizan las redes sociales para esto de forma expresa.

Si crees que estás sufriendo de limerencia, observa con cierta distancia por qué te sientes tan atraído por esta persona. ¿Qué es lo que representa? ¿Qué es lo que fantaseas que te va a dar? ¿Crees que tienen que ver con una situación de tu infancia que intentas resolver a través de esta persona?

Quizás tu limerencia tenga que ver con tu indisponibilidad emocional. Tener una relación de fantasía, después de todo, puede resultar más atractivo que tener que lidiar con los problemas de tener una relación real, no una quimera. Quizás sea tu niña interior la que idealiza un amor incondicional que no tuvo y que intenta resolver a través de la limerencia con esta persona. La ironía es que es más que probable que esta persona en realidad se parezca a tu padre/madre, con lo que tampoco te va a poder dar el amor que tu niña interior busca, sino repetir el trauma vivido en la infancia en tu edad adulta.

Es importante que tengas en cuenta que la limerencia puede existir en un espectro que va desde algo moderado hasta algo patológico. Puedes evaluar si se trata de un enamoramiento o si se ha convertido en un problema que requiere de ayuda profesional. La desintoxicación de un apego como éste requiere que mires en tu interior y descubras las heridas, inseguridades, vulnerabilidades y traumas que te han llevado a sentirte “atrapado” en una situación límite y tóxica para ti. Éste es uno de los primeros pasos para sanar del abuso narcisista.

Fuente: https://thoughtcatalog.com

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Cómo Afecta a una Persona Haber Sido Criada por un Padre/Madre Narcisista

¿Por qué importa si un padre o una madre son narcisistas? ¿Cómo le afecta eso a un niño? Es posible que te estés haciendo estas preguntas si eres una persona que comparte la crianza con un ex que tiene Trastorno Narcisista de la Personalidad; has sido criada por una madre narcisista; o si estás en una relación con una persona que sospechas que puede ser narcisista y estás buscando tratamiento después del narcisista.

El Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) se malinterpreta cuando se aplica a alguien que es simplemente egocéntrico, arrogante y todo gira en torno a él mismo. Si bien estos rasgos son molestos y no es divertido estar cerca de una persona así, el narcisismo es un trastorno más profundo y destructivo que tiene efectos devastadores en las personas que tienen relaciones con el/la narcisista. Es un trastorno difícil de tratar, si no imposible. Las piedras angulares del trastorno son el delirio de grandeza, la falta de empatía y la incapacidad de sintonizar con el mundo emocional de los demás.

Entonces, ¿cómo afecta a una niña haber sido criada por al menos un(a) Narcisista?

  • El niño no se siente escuchado o visto. Al niño se le dará el mensaje de que no es importante ni bien recibido y que lo mejor que puede hacer es “molestar” a sus padres lo menos posible.
  • Los sentimientos de la niña no son reconocidos. A la niña no se le permite expresar emociones o sentimientos, con lo que aprende a ocultarlas a través de diferentes mecanismos de defensa (represión, introyección, deflexión,…)
  • El niño será tratado como un accesorio/extensión del padre/madre narcisista con el consentimiento del otro (muy probablemente, codependiente) en lugar de como una persona. Este fenómeno se denomina cosificación o despersonalización.
  • La niña será más valorada por lo que hace que por lo que es como persona. Por ello, muchas niñas adultas son muy exigentes consigo mismas y se ponen muchos objetivos a alcanzar, creyendo que así serán queridas.
  • El niño no aprenderá a identificar o confiar en sus propios sentimientos y su percepción de la realidad y crecerá con una duda paralizante. Esto es debido a muchas técnicas de abuso/maltrato ejercidas por el padre narcisista, encubiertas o descubiertas, como por ejemplo, el gaslighting.
  • Al niño se le enseñará que su imagen es más importante que cómo se siente. En la familia narcisista hay una preocupación extrema por los que piensan los demás y por “quedar bien” en cualquier situación. Esto es un prioridad con respecto a cómo se sienten los miembros o a que puedan expresarse o ser ellos mismos.
  • A la niña se le asignarán una serie de roles en la familia narcisista elegidos por el padre/la madre narcisista y no se le permitirá desarrollar un Verdadero Yo.
  • Se enseñará al niño a guardar secretos para proteger a los padres y a la familia. En la familia narcisista hay secretos relacionados con el trauma, que lleva al abuso/maltrato y que se pasa de generación en generación. El secreto o secretos de la familia pueden estar relacionados con una adicción, incesto, violación,…
  • No se alentará a la niña a desarrollar una identidad propia sino que se la convertirá en una persona dependiente crónica (hasta que empiece terapia) de la validación/aprobación de sus padres y posteriormente proyectará esta necesidad de validación en los jefes, parejas, amigos,…
  • El niño se sentirá emocionalmente vacío y no alimentado emocionalmente. La mayoría de los niños adultos que han crecido en familias narcisistas se sienten vacíos por dentro y faltos de autoestima. Esto se debe a que no se les enseñó a gestionar y expresar sus emociones, algo que es fundamental para el desarrollo sano de un ser humano y tampoco se les dio mucho amor, con lo que se encuentran con dificultades para quererse a sí mismos.
  • La niña aprenderá a no confiar en los demás. Todas las experiencias que tiene la niña en su infancia, sobre todo hasta los 7 años, se quedan grabados a nivel somático y a nivel celular. Como durante su infancia es constantemente rechazada, humillada, abandonada,… por sus padres narcisistas, inconscientemente, crecerá con la idea de que no puede confiar en los demás.
  • El niño será usado y manipulado por la madre narcisista. Esto lo convertirá en una persona altamente manipulable como adulto, que encajará con perfiles de personas que tienden a ser muy manipuladoras, entre los que están los narcisistas, psicópatas y sociópatas, repitiéndose las dinámicas de infancia.
  • A la niña se la obligará a estar disponible para el padre narcisista, en lugar de al revés, como debería ser. Los padres narcisistas, como no vieron sus necesidades satisfechas en su infancia, utilizan a sus hijas para satisfacerlas en lugar de lo que sería lo natural, que es que el padre esté disponible para la niña.
  • El niño no tendrá un desarrollo emocional. Los padres/madres narcisistas no saben gestionar sus propias emociones, por eso no pueden acompañar a sus hijos para validarlas y gestionarlas. El adulto, a menos que lo trate en terapia, tendrá un bloqueo y un vacío emocional.
  • La niña se sentirá criticada y juzgada, en lugar de aceptada y querida. Las madres narcisistas no saben querer ni aceptar ni a sí mismas ni a los demás, incluidas sus hijas. Serán demasiado exigentes con ellas para poder controlarlas y dominarlas y les pondrán etiquetas, juzgándolas, de las que no las dejarán salir, como “tonta”, “sensible”, “loca”, “desequilibrada”. Todo ello son proyecciones, que es un mecanismo de defensa. Así es como en realidad se siente la madre y utiliza a la hija para proyectar sus propios sentimientos de inadecuación.
  • El niño se frustrará tratando de buscar amor, aprobación y atención en vano. Al hijo de un padre narcisista se le dice demasiadas veces “no” a todo lo que pide, como ser dependiente que es por naturaleza. Esto hace que, como adultos, tengan el umbral de la frustración demasiado alto y tiendan a no pedir o no intentar nada por temor que la respuesta sea otro “no”.
  • La niña crecerá sintiendo que “no soy lo suficientemente buena”. La madre narcisista le enviará mensajes, de forma directa o indirecta, que dicen precisamente eso. Como adulta, tenderá a sentir que “no es suficiente” como persona en cualquier área de su vida y se esforzará mucho (demasiado) por llegar a un estándar imposible que ella misma se ha fijado.
  • El niño no tendrá un modelo a seguir para tener relaciones sanas. Al tener un modelo de relación tóxico, tenderá a tener este tipo de vínculos en su edad adulta pensando que ser utilizado o abusado es “lo normal” y que eso es “amor”.
  • A la niña no se le permite poner ningún tipo de límite en la relación con sus padres narcisistas y decir que “no” es algo por lo que se le castiga severamente. En su edad adulta, esta niña tendrá dificultades con poner límites apropiados en sus relaciones con los demás.
  • El niño no aprenderá a cuidarse a sí mismo de forma sana, sino que se volverá codependiente, tendiendo a priorizar cuidar a los demás por encima de cuidarse a sí mismo.
  • El niño tendrá dificultades con la independización emocional necesaria del padre narcisista a medida que crezca. A estos niños no se les deja crecer y madurar, sino que se les mantiene en un estado emocional de niños eternos, (por eso a los hijos de narcisistas se les llama los “niños adultos”) creando lo que se llama el vínculo de fantasía.
  • A la niña se la entrenará para buscar la validación externa frente a la validación interna. Esto le llevará a no creer en sí misma y poner su valía en la opinión subjetiva de los demás, especialmente figuras de autoridad (jefes, profesores,… y parejas).
  • El niño recibirá un mensaje mixto y de locos de “hazlo bien para hacerme sentir orgulloso” como una extensión del padre, “pero no lo hagas demasiado bien y me superes a mí“.
  • La niña puede experimentar celos de la madre narcisista si la madre cree que es mejor que ella en algo. Las narcisistas suelen competir y compararse y su ego no les permite reconocer como mejores que ellas a nadie, especialmente a sus propias hijas.
  • Al niño no se le enseña a darse reconocimiento a sí mismo cuando se lo merece. Se minimizan sus logros, del tipo que sean. El adulto tenderá a hacer lo mismo, viéndose a sí mismo bajo la luz más negativa posible.
  • En última instancia, la niña sufrirá Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo, depresión y/o ansiedad en su edad adulta, que son secuelas de todo el trato recibido en su infancia y que la adulta repite consigo misma de forma inconsciente.
  • El niño crecerá creyendo que no es digno de ser querido, porque “si mis padres no me quieren, ¿quién me va a querer?. En sus relaciones de pareja, o bien serán contradependientes o bien acabarán con personas con perfiles narcisistas, psicópatas y/o sociópatas.
  • Una madre narcisista a menudo avergüenza y humilla a la niña, que crecerá con una baja autoestima.
  • El niño a menudo se convertirá en un gran triunfador o auto-saboteador o una mezcla de ambos.
  • La niña necesitará psicoterapia para recuperarse del trauma y tendrá que convertirse en el propio padre y madre (lo que se denomina auto-paternaje y auto-maternaje) de su niña interior herida en su edad adulta, para así por fin, salir del bloqueo en su desarrollo y darse a sí misma lo que su padre/madre narcisista no pudo darle para madurar y prosperar en su vida adulta.

Haber criado por un padre narcisista es emocional y psicológicamente abusivo y causa efectos debilitantes y duraderos en los niños. A menudo, los profesionales lo pasan por alto, ya que los narcisistas pueden ser encantadores en la superficie, mostrando una imagen de cómo desean ser vistos. Detrás de las puertas cerradas, los niños se asfixian en un ambiente castrante y lidian con la soledad y el dolor. La narcisista no se responsabiliza de su propio comportamiento y le echa la culpa a la niña, justificando así cómo la trata. La niña, que necesita darle sentido a lo que le hacen, se cree que la culpa sí que es suya y, en definitiva, se “traga” el mensaje de que “hay algo malo en mí” (lo que se conoce como “el defecto fatal”) y por eso la tratan así.

Un niño que ha crecido soportando todo esto, necesita como adulto un trabajo de recuperación serio para sentirse mejor.  En definitiva, necesita tratamiento después del narcisista. La buena noticia es que sí se puede estar mejor, sanar esas heridas de infancia tan graves. Sólo hay que dar el primer paso para otro camino distinto de aquél para el que fueron entrenados a recorrer. Es aconsejable buscar ayuda profesional para este proceso personal, en especial de una terapeuta que sepa sobre narcisismo.

 

La Linea que hay entre Abusadores y Víctimas

La línea que separa al abusador de la víctima a veces es muy delgada. Esto es así porque los abusadores suelen verse a sí mismos de forma neurótica como víctimas de la situación. Y porque las víctimas, para evitar volver a ser abusadas, pueden llegar a tener comportamientos abusivos con otras personas.

Si quieres sanar el abuso narcisista, veamos las diferencias entre Abusadores y Víctimas.

La investigación y la experiencia clínica indican que los Abusadores inciden en los siguientes comportamientos:

  • Esconder, ocultar, minimizar o justificar su comportamiento abusivo.
  • Describirse a sí mismos como víctimas.
  • Sentirse abusados cuando los demás no están de acuerdo con ellos o no hacen lo que ellos quieren.
  • Atribuir una intención malévola al comportamiento positivo de los demás a través del engaño y la manipulación.
  • Atribuir una patología a sus parejas con la intención de que se crean que están “locas” para tener el control sobre ellas.
  • Utilizar etiquetas muy negativas para referirse a las personas que están bajo su dominio/control (pareja, hijos, empleadas), como molesto, idiota, histérica, perezoso, no digno de confianza,..
  • Tener grandes dificultades para describir las perspectivas de los demás, sólo ven la propia.
  • Mostrar poca o ninguna compasión.
  • Exhibir justicia propia.

La investigación y la evidencia clínica han demostrado que las Víctimas tienden a:

  • Esconder y/o justificar el comportamiento abusivo de su pareja/amigo/jefa.
  • No etiquetar el comportamiento obviamente abusivo como abuso.
  • Culparse en parte por el abuso que aguantan.
  • Poner excusas al comportamiento del abusador.
  • Muy dubitativas, se cuestionan a sí mismas constantemente.
  • La creencia secreta de que en el fondo se merecen el abuso.
  • La identificación con el agresor.

La expresión “identificación con el agresor” fue acuñada por Sandor Ferenczi y recogida por Anna Freud, dos psicoanalistas con puntos de vista ligeramente diferentes. Es un mecanismo de defensa que consiste en que la víctima defiende y apoya el comportamiento abusivo que el agresor tiene con ella. Un ejemplo clásico de identificación con el agresor es el síndrome de Estocolmo,que se suele utilizar para explicar el “trauma bonding” o “vínculo traumático” entre víctimas y agresores.

Cuando alguien está a merced de un agresor, siente terror y ansiedad, lo que lleva a una regresión infantil. Esta regresión se experimenta como un tipo de gratitud hacia el agresor, a quien comienzan a ver como alguien que atiende sus necesidades básicas. De esta manera, la víctima se vuelve dependiente emocionalmente como un niño. En esta dinámica es más que probable que la víctima haya experimentado abuso/maltrato en la infancia por su padre/madre/cuidador, con lo que lo que hace con esta dinámica tóxica con el agresor es revivir su trauma de infancia no resuelto a través de la repetición-compulsión.

En el caso de un secuestro como en el del “síndrome de Estocolmo”, el abusador los alimenta, los deja ir al baño,.. En respuesta a esta “generosidad”, la víctima sólo siente gratitud hacia su agresor por permitirles mantenerse con vida. Olvidan que su agresor es realmente el origen de su sufrimiento. En el caso de relaciones de pareja, padre-hijo, jefa-empleada, el agresor induce a la víctima a depender completamente de ella minando su autoestima e induciéndole inseguridad a través de técnicas psicológicas como el “gaslighting” o “luz de gas”. Así se llega a la situación de que la víctima agradezca al agresor que se quede con ella porque cree que sino no podría sobrevivir. En todos los casos esto es una fantasía, excepto en el caso de relaciones padre-hijo, donde, cuando éste es pequeño, efectivamente, no podría sobrevivir si el padre/madre lo abandona.

El método habitual de un agresor consiste en “atrapar” a la víctima cuando ésta se encuentra en un momento vulnerable de su vida, crea un vínculo de dependencia fingiendo que le da lo que necesita para después, de forma progresiva, dejarla en un estado de indefensión.

El error principal con los Abusadores es reforzar su identidad de Víctima mediante:

  • Enfatizar su infancia u otras experiencias en las que fueron maltratados.
  • Aprobar su rabia y resentimiento como “apropiados”, lo que valida las perspectivas distorsionadas que acompañan a la rabia y el resentimiento.
  • Reforzar su sentido del derecho de que deben ser respetados, lo que para ellos significa que los demás deben someterse.
  • Confrontarlos de formas que induzcan a la vergüenza, en lugar de hacerlo con asertividad y con respeto.

Puedes ayudar a una Víctima con los siguientes comportamientos:

  • Hacerle ver que la situación en la que está no es “normal”, sino de abuso/maltrato.
  • Señalizando cómo se mete en el rol de víctimas en su vida.
  • Tratándola con respeto y compasión.
  • Recordándole que tiene derecho a un trato digno y a que se la quiera tal y como es.

Sanación para las Víctimas

  • El tratamiento debe desarrollar sus fortalezas, es decir, expandir las cosas buenas acerca de su naturaleza de una manera que garantice su seguridad y crecimiento personal.
  • Aprender a ser asertivas, poner límites y decir que no, es algo fundamental para ellas. Poco a poco, verán cómo su poder personal crece y cómo pueden abandonar el rol de víctimas para vivir una vida plena y satisfactoria.
  • También es importante que abandonen su postura a la defensiva frente a los demás y aprendan a confiar en sí mismas y en sus recursos personales para afrontar las situaciones que la vida les pone delante.
  • Por último, es importante que sanen su dolor del abuso narcisista en psicoterapia para evitar un péndulo de dolor, en el que las víctimas abandonen la rabia y el resentimiento para regresar de nuevo a él, fruto de la culpa y la vergüenza tóxica que sienten.

Sanación para los Abusadores

Los abusadores deben acceder al estado natural de compasión que experimentaron por primera vez como niños. Entonces reconocerán que tienen valores fundamentales que son más importantes que sus egos, que se construyeron en gran parte como defensa contra la vergüenza tóxica que se les infundió en la infancia. Motivados por la defensa del ego, violan sus valores más profundos y maltratan y abusan a las personas más cercanas a ellos. Motivados por sus valores más profundos, su necesidad de defender un ego frágil disminuye, junto con su necesidad de controlar, criticar, dominar y devaluar a los demás.

Una víctima empoderada que ya ha cambiado y ve que su abusador no cambia con ella, se irá. Un abusador que se vuelve más compasivo no puede seguir abusando.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

La Despersonalización

¿Qué es la Despersonalización?

 La despersonalización es la sensación de ser “irreal” o desprenderse del cuerpo y del entorno. Las personas que han sentido la despersonalización alguna vez lo describen como sentir que han cambiado y que el mundo se ha vuelto vago, onírico, menos real, sin importancia, y se sienten robóticas. La despersonalización ocurre cuando uno está bajo estrés o dolor agudos. Es un mecanismo de defensa en el que el cerebro pasa al modo “automático” y suprime cualquier sentimiento o emoción para evitar que la persona sienta más estrés o dolor. Básicamente, el cerebro “adormece” los sentimientos como una forma de protegerse de más “peligro”. La persona se siente desconectada y en un estado de sueño. La sensación de despersonalización puede ser muy atemorizante y, por lo tanto, causar aún más ansiedad, creando un bucle del cual es difícil salir.

Síntomas de la Despersonalización

  • Sentirte irreal.
  • Sentirte desconectado.
  • Sentirte confundida.
  • Sentirte como si estuvieras en un sueño.
  • Sentirte como si hubiera una ventana de cristal entre el mundo y tú.
  • Sentirte como si te estuvieras viendo a ti misma desde fuera.
  • Sentir que no puedes conectarte con otras personas.
  • Sentir que tus extremidades no te pertenecen.
  • Sentirte como un robot.
  • Pensamientos de la muerte y del más allá.
  • Obsesión con descubrir el propósito de la vida.
  • Confusión entre realidad y fantasía.
  • Sentirte entumecido, mental y físicamente.
  • Sentirte mareado en lugares públicos.
  • Dificultad para mantener la atención

Trauma No Resuelto y Despersonalización

¿Qué es el trauma?

El trauma es un evento único o eventos recurrentes que han causado estrés mental, emocional y físico en el cuerpo.

Las personas que experimentan despersonalización suelen tener Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo. Nuestro cerebro entra en un estado de “shock” cuando experimentamos un trauma, ese shock es lo que provoca la despersonalización. Es una forma en que tu cerebro se “desconecta” de la realidad porque hay una similitud entre lo que te ocurre en ese momento y lo que te ocurrió en el pasado. Es un mecanismo de defensa para evitarte más dolor emocional y psicológico. Muchas personas que sufren de despersonalización no tienen a quién recurrir porque se avergüenzan de sus síntomas y piensan que nadie lo entendería si trataran de explicarse. Sufrir en silencio puede llevar a la depresión, por eso es tan importante encontrar una persona segura, como una terapeuta que sepa de trauma, con la que puedas hablar con tranquilidad sobre tus síntomas de despersonalización. Recuerda que la despersonalización no es la causa sino el síntoma del trauma, igual que la tos es el síntoma de un resfriado. 

Causas del Trauma

Las causas del trauma pueden ser de tipo continuado y que se cronifica como por ejemplo, entre otras, haber sido víctima de bullying o de mobbing, abuso emocional y/o psicológico y/o físico y/o sexual en la infancia o en la edad adulta o del tipo de un solo evento muy significativo, como ser víctima de un accidente de tráfico o presenciar la muerte repentina de un ser querido.

La clave es que si experimentas despersonalización, significa que en tu vida has experimentado algún tipo de trauma. Si eres el hijo/la hija de un(a) narcisista y fuiste elegido para desempeñar el rol del chivo expiatorio, el trauma está en tu infancia, en el maltrato y abuso que sufriste.

Darse Cuenta forma una parte fundamental para la Sanación

La despersonalización consiste en sentir que nuestro entorno no es real. Una enorme parte de tu sanación depende de que, precisamente, hagas real el trauma que has sufrido, te des cuenta de que has pasado por él y atravieses el dolor que tu cerebro trata de evitar con la despersonalización. Esto hará que proceses el trauma y dejes de “congelarte” para poder sanar y prosperar en la vida.

Ten en cuenta que para hacer esto es aconsejable que te acompañe una terapeuta que te ayude a procesar el trauma y el dolor. Esto es necesario para sanar. Al final de ese camino está otra versión de ti mismo que ya no sufrirá más de despersonalización.

Fuente: http://www.depersonalizationawareness.com

5 Estrategias para la Sanación si has Sufrido Abuso Narcisista en la Infancia

Si has crecido con un padre/madre narcisista, durante toda la infancia te han condicionado para no identificar ni satisfacer tus necesidades y tus deseos. Te han entrenado para suprimir/anestesiar tus emociones y tu mundo interior y se han dirigido a ti siempre con una voz y un criterio muy críticos, que son destructivos en lugar de alimentarte. Al crecer, todos los niños convierten esa voz de sus padres en su propia voz interior.

Con este background, puede ser difícil adoptar formas más saludables de estar en la edad adulta. Este artículo proporciona algunas sugerencias sobre cómo sanarse del abuso narcisista si has crecido con un padre/madre narcisista, pero no es exhaustivo. Hacer psicoterapia con una terapeuta cualificada sobre narcisismo y trauma, puede ayudarte a determinar la mejor manera de abordar tus necesidades y circunstancias específicas.

Aprendiendo a Quererte

Aquí hay cinco estrategias que puedes incorporar en tu vida a partir de ahora para “reprogramar” tu cerebro y fomentar tu valor propio:

  1. Desarrollar la Autocompasión

    Desarrollar la autocompasión puede resultar bastante desafiante para algunas personas. Puede desencadenar flashbacks emocionales en algunas personas que han estado expuestas a abusos cíclicos donde la compasión era previa al próximo abuso/maltrato. También puede ser difícil para aquellas personas que han crecido en familias emocionalmente negligentes y que rara vez o nunca recibieron compasión.

    La dureza, la frialdad y la crueldad que suelen estar presentes en los padres narcisistas son justo lo contrario a la compasión.

    Sé paciente mientras aprendes a crear bondad hacia ti misma. Considera lo que le dirías a un amigo en circunstancias similares, o lo que te han dicho amigos queridos en el pasado para brindarte consuelo. Aprende a decirte a ti misma estas mismas palabras. Muchas supervivientes de abuso narcisista tienen mucha compasión hacia los demás pero ninguna para sí mismas. Sólo se trata de que extiendas esa compasión que ya tienes y la dirijas también hacia dentro, no sólo hacia fuera.

  2. Eliminar a tu Crítico Interno

    Tu “niño interior” mantiene la esperanza de que si se vuelve lo suficientemente inteligente, útil, talentoso e impecable, a tus padres finalmente les encantará. El fracaso continuo para ganar la aprobación del padre lleva al niño interior a concluir que es defectuoso y no es digno de ser amado.

    Debido a la proyección constante y el abuso narcisista/maltrato por parte de tu padre/madre, no sólo tienes un niño interior herido, sino que también es probable que tengas un “padre interno” interiorizado en forma de voz punitiva y crítico interior.

    Para sanar, has de hacer lo que se llama un rematernaje y/o repaternaje, es decir, darle tú mismo a tu niño interior lo que tus padres no pudieron darte en tu infancia. Desde el adulto, puedes aprender a relacionarte contigo mismo de otra manera, actuando contigo mismo desde el amor. El rematernaje tiene que ver con el mundo interno, con mirar hacia dentro e identificar tus deseos y necesidades. También con apoderarte de tu instinto y tu intuición. El repaternaje tiene que ver con el mundo externo, con dar los pasos y hacer las acciones necesarias para darte a ti mismo lo que quieres del mundo. Si te gusta una persona, llamarla. Si quieres otro trabajo, enviar cvs,..

    Si te interesa más información sobre el crítico interno, te recomiendo el libro “Complex PTSD:From Surviving to Thriving”, de Pete Walker.

  3. Eliminar la Vergüenza Tóxica

    La vergüenza tóxica hace que las personas se sientan o bien “más que humanas” creyendo que son perfectas y no pueden cometer errores o bien “menos que humanas” , pensando que son defectuosas en sí mismas. No es algo temporal, es algo que se es.

    Para evitar esa vergüenza tóxica es posible que se la intentes “pasar” a otras personas avergonzándolas de forma regular o que te hayas creado un “Falso Yo” anulando tu auténtica esencia.

    La vergüenza tóxica es insidiosa, suele haber un detonante que hace que se dispare y que entres en espirales de vergüenza tóxica. Te invito a que pienses en ella como un mal que se te ha inoculado, no con el que has nacido y que puedes sanar.

    El primer paso para sanar la vergüenza tóxica es reconocerla. Todo lo demás que intentes sólo servirá para seguir tapándola y seguir sufriendo. Si eres de los de “más que humanas”, tendrás que reconocer que tienes derecho a cometer errores, que se te puede querer por quien eres, no sólo por lo que haces y que también tienes derecho a mostrarte vulnerable. Si eres de los que “menos que humanas”, reconocer que no hay nada malo en ti, valorarte y quererte tal cual eres, reconocer que tienes los mismos derechos que las demás personas.

    Si quieres profundizar más en el tema de la vergüenza tóxica, te recomiendo el libro “Sanando la Vergüenza que te Ata”, de John Bradshaw.

  4. Construir Confianza en Ti Misma

    Visualiza a tu niña interior y comienza a desarrollar una relación con ella que sea la haga sentir reconfortada, aceptada, fuerte, valiente y segura. La mejor manera de aprender a confiar en ti misma es comenzar a tratarte bien.

    Como has tenido un(a) padre/madre con narcisismo, se ha perdido el ejemplo de conducta y el reflejo de una nutrición saludable. Debido a esto, es posible que tengas un tipo de apego disfuncional y un sistema de creencias inexacto sobre ti en relación con los demás.

    Esto necesita reparación. Deja de rechazarte a ti misma y comienza a reparar el daño que han causado tus padres. Puedes hacerlo. Abraza a tu niña interior con calidez y aceptación.

  5. Ejercitar el Autocuidado

    Debido a que tu padre/madre narcisista te ha entrenado para enfocarte sólo en sus reacciones, estás condicionado a pone la atención la mayor parte del tiempo fuera de ti mismo y por lo tanto no tener idea de cómo mirar internamente tus propias necesidades.

    Empieza a embarcarte en un viaje de autocuidado. Dedícate tiempo, para comer bien, hacer ejercicio, para descansar y tomarte vacaciones. Para tener tiempo de soledad y estar bien contigo mismo. Para dedicar tiempo a tu vida sexual. Para darte un capricho de vez en cuando. Es la oportunidad que tienes de tratarte a ti mismo como querrías que lo hubiesen hecho en tu infancia.

    El Autocuidado empieza por la Autoestima. Si no sabes cómo quererte, puedes empezar por, simplemente, tomar la decisión de quererte. Hay un dicho en los círculos terapéuticos que dice “Fíngelo hasta que lo sientas”. Al principio se te hará raro pero ya verás cómo, poco a poco, verás que esa auto-nutrición es rica para ti hace que te expandas en todos los sentidos.

Ten en cuenta que este artículo sólo da unas pinceladas de lo que puede suceder con una persona que ha crecido con un(a) padre/madre con tendencias narcisistas y es sólo un punto de partida de lo que se necesita para sanar. La recuperación de cualquier tipo de abuso es un proceso, que puede durar toda una vida. Permítete darte tiempo e ir dando pasos, uno detrás de otro. Hay veces que darás un paso hacia atrás. No apresures el proceso. Aprende a disfrutar de cada día y ten en cuenta lo que estás experimentando y aprendiendo. En última instancia, el proceso de recuperación tras el abuso narcisista implica el desarrollo de una relación saludable con uno mismo y con los demás. 

8 Formas para Dejar de Juzgar a los Demás (Y a Ti Misma)

Las personas que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales tienen una tendencia a juzgar, criticar y atacar a los demás. Éstas eran las dinámicas que había en sus familias de origen y es lo que han aprendido.

Los sistemas familiares disfuncionales son muy rígidos. Hay normas estrictas que se tienen que cumplir a cualquier precio y se asignan roles escogidos por el/la narcisista cuya pareja, en muchas ocasiones un(a) codependiente, acepta sin cuestionar.

El tema de poner etiquetas y juzgar a los demás sirve a los miembros de la familia disfuncional para sentir una falsa seguridad porque creen que “saben por dónde se mueven” y para utilizar el mecanismo de defensa de la proyección, asignándoles cualidades a otras personas que, aunque esas personas sí que tengan esas cualidades, les sirven para no reconocerlas en ellos mismos.

Si quieres sanar con psicoterapia después del abuso narcisista, has de saber que parte de la terapia consiste en aceptar quién eres y otra parte en cambiar.

  • Si quieres cambiar, los juicios son un espacio mental para no hacerlo, ya que per se, impiden verte y ver a los demás desde otra luz.
  • Te dan rigidez, que aunque para ciertas cosas pueda ser útil en realidad es la flexibilidad la que te ayudará a fluir con los acontecimientos de tu vida.
  • Un juicio se emite desde un lugar moral en el que se decide lo que “está bien” y lo que “está mal”. Esto en realidad es algo subjetivo.

“La gente toma caminos diferentes en busca de satisfacción y felicidad. Sólo porque no estén en tu camino no significa que se hayan perdido “. Dalai Lama.

8 Formas para Dejar de Juzgar a los Demás (Y a Ti Misma) después del Abuso Narcisista

  1. No te culpes a ti misma. Estamos hechas instintivamente para la supervivencia. Cuando vemos un perro (o una persona) que puede mordernos (literal o metafóricamente), nos sentimos amenazadas. Entramos en una de las tres respuestas del miedo: el modo de congelación, de huida o de lucha, y somos incapaces de ver las innumerables razones posibles para el comportamiento de otra persona. Nos ponemos firmes y a la defensiva. Ésta es una primera reacción normal para cualquier ser humano. Mucho más si eres la superviviente de una familia narcisista, donde te atacaron tanto en la infancia, que puedes ponerte a la defensiva o ser reactiva con mucha facilidad. La clave está en hacer una pausa antes de reaccionar, no dejarte llevar tanto por tu cerebro reptiliano que grita “¡Peligro!” y poner más en juego a la parte racional de tu cerebro para ver qué otras posibles respuestas puedes dar a esa situación en concreto. Para esto, basta con no dejarte llevar por el impulso que te nace de forma instintiva y respirar de forma profunda unos segundos. Podrás ver la situación bajo otra perspectiva.
  2. Estate atento. Haz una pausa. Mira si puedes entender de dónde viene la persona. Intenta reformular tu pensamiento interno crítico en uno positivo, o al menos en uno neutral. Después de todo, realmente no sabemos las razones del comportamiento de alguien.
  3. Despersonaliza. Cuando alguien no está de acuerdo contigo, de alguna manera esto te dificulta la vida, pero recuerda que no lo hace a propósito para “joderte la vida”, no eres el centro del odio de las personas ni hay un complot mundial para hacerte daño. Cada persona tiene su lucha y su dolor. Si no te lo tomas como algo personal, lo dejarás en un incidente. Si te lo tomas como algo en concreto contra ti, acabarás atrayendo esto hacia ti, de una forma u otra, antes o después, con una persona o con otra.
  4. Busca la bondad básica. Esto requiere práctica, ya que los cerebros de los supervivientes de familias disfuncionales/narcisistas están acostumbrados a “escanear” el entorno en busca de potenciales “peligros” o “amenazas”. Fueron tan atacados en su infancia que normalmente, por defecto, están en el modo alerta y esto les lleva a buscar lo peor de los demás, lo negativo. Poco a poco, si empiezas a confiar más en ti, verás que con ello confías también más en los demás y esto hace que tu actitud hacia las personas sea distinta y puedas ver la bondad y la amabilidad que también hay en ellas.
  5. Repite el mantra: “Igual que yo”. Recuerda que todas las personas somos más parecidas que diferentes. Cuando te sientas crítica con alguien, te puedes recordar a ti misma que la otra persona quiere a su familia, como tú, y quiere ser feliz y libre de sufrimiento, igual que tú. Y comete errores, como tú. Puede ser que, de forma neurótica, creas que las personas van a tener una tendencia a criticarte, juzgarte o atacarte. Pero no es así. Muchas de esas veces, eres tú quien lo acaba haciendo anticipándote a los acontecimientos. Trata de ver a los demás simplemente como personas, igual que tú.
  6. Haz un replanteamiento. Cuando alguien hace algo que no te gusta, puedes pensar que simplemente están resolviendo un problema de una manera diferente a como lo harías tú. Esto puede ayudarte a ser más abierto y aceptar su comportamiento.
  7. Dale a la persona el beneficio de la duda. Antes de precipitarte y ponerle a una persona una etiqueta que crees que la define, trata de ampliar tu perspectiva. Quizás te estés adelantando en tus conclusiones. Además, si pones etiquetas a todo el mundo, les impides la oportunidad de que se expliquen o de cambiar. Recuerda que todo lo que les haces a los demás, te lo haces también a ti misma. Si pones etiquetas a los otros, tampoco te estás permitiendo un cambio para ti.
  8. Siéntete bien contigo. Si te sientes bien con cómo te han criado, no tienes ningún interés en juzgar las elecciones de otras personas. Si te sientes bien con tu cuerpo, no te burlas del peso o la apariencia de otras personas. Somos duros los unos con los otros porque nos utilizamos, de forma inconsciente, como pantallas para salir de la propia deficiencia percibida.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Si quieres sanar con psicoterapia después del abuso narcisista, dejarás de juzgarte a ti y a los demás y con ello descubrirás un aire fresco nuevo en tu vida, donde hay más espacio para otros caminos y  posibilidades y para la compasión.

¿Vas a pasar la Navidad con tu Familia Narcisista? Consejos para visitar a tu Familia de Origen.

Si tienes un padre o madre narcisista, poco contacto con él/ella (pero no contacto cero) y estás planeando una visita a tu familia de origen durante las vacaciones de Navidad, puede que lo estés afrontando con una cierta inquietud o ansiedad. Te damos algunos consejos para llevar la situación lo mejor posible. Recuerda que si estás pensando en hacer psicoterapia después de una relación con un(a) narcisista, es más que probable que el primer narcisista en tu vida esté en tu familia de origen.

Recuerda quién tiene el Poder

Los padres/madres narcisistas son controladores. Algunos controlan directamente, a través de gritos y amenazas verbales o incluso mediante el uso de la intimidación física. Otros manipulan de maneras mucho más sutiles. Cualquiera que sea la estrategia que elijan, lo más importante es recordar que ya no estás en tu infancia y que tú tienes el poder. 

Tienes derecho a:

  • Poner límites.
  • Decir que no.
  • Abandonar una habitación si alguno de ellos se comporta de forma abusiva o agresiva.
  • Pedir respeto.
  • No contar nada que no te apetezca, aunque te hagan preguntas muy personales.
  • No compartir algo bueno en tu vida o un proyecto si crees que te lo van a intentar sabotear.
  • Pasar tiempo con otras personas que son de tu agrado.
  • No hacer algo que te pidan si no quieres aunque te amenacen, te chantajeen o intenten manipularte.
  • No dar más atención, tiempo, dinero,… de con el que te sientas cómoda.
  • Irte si el ambiente se empieza a caldear y crees que va a terminar en una pelea.
  • No permitir que se burlen/rían de ti o intenten ridiculizarte.
  • Expresarte si crees que te están juzgando o poniendo etiquetas.
  • No permitir que te exploten o utilicen.

No juegues a sus Juegos Psicológicos

Esto incluye:

  • No ser reactivo a provocaciones.
  • No tener una pelea por un tema que es recurrente y que ya sabes que no se va a solucionar ni a llegar a ningún puerto.
  • No intentar ayudarles, cambiarles, arreglarles o salvarles. Esto es un comportamiento codependiente.
  • No señalar nada que la familia niega, por ejemplo, “veo que papá sigue bebiendo cada día, es un alcohólico”. Esto te dará problemas con ellos y no servirá de nada.
  • No hacer ningún otro rol que no sea el de hijo/hija.
  • No pedirles más de lo que te puedan dar.

Decide si realmente Quieres Ir o No

A medida que avanzan los días hacia la Navidad, también lo hacen los planes para regresar a casa para las vacaciones. La pregunta es, ¿qué hacer cuando tu familia de origen no es un “lugar seguro”? Sólo tú puedes decidir si quieres visitar a tu familia narcisista o no.

Si no lo tienes claro, puedes hacer un pequeño ejercicio de visualización. Cierra los ojos, respira hondo varias veces y trata de relajarte. Puedes imaginarte que llegas a la casa de tu familia narcisista, saludando e interactuando con tus padres. Lo más importante es prestar atención a la respuesta de su cuerpo a esta visualización. ¿Tu respiración es constante y tranquila? ¿Está su mente clara ante la idea de sentarse frente a ellos en la mesa de la cena? ¿O tu respiración se acelera solo con la sola idea de tenerlos delante?

La gente asume erróneamente que la intuición es algo turbio y pasajero, sólo para místicos y gurús, pero la verdad es que todos lo tenemos. A los niños adultos se les enseña a ignorarla y a invalidarla desde la infancia por sus padres/madres narcisistas con técnicas como la manipulación y el gaslighting. Por ello, quizás te lleve un tiempo reapropiarte de tu intuición, ¡pero la tienes! Aprende a escucharte.

Estar Preparado

Aquí hay una lista de verificación de cosas que puedes preparar para hacerte la vida más fácil durante tu visita de vacaciones:

  • Tener a alguien con quien puedes quedar para desahogarte o distraerte.
  • Pasar tiempo con familiares que son más sanos y en quienes te puedes apoyar.
  • Llevar música, libros o cualquier otra cosa que te ayude a relajarte.
  • Organizar tu propio transporte durante la estancia, si es posible, para no sentirte atrapada.
  • Preparar una estrategia de salida si la situación se torna insostenible.
  • Usar la respiración tranquila/meditación/mindfulness plena para mantenerte fresco y no quemarte.
  • Tener una actitud firme pero positiva, ¡eso les contagiará!

Si estás pensando en hacer psicoterapia después de una relación con un(a) narcisista, es más que probable que el primer narcisista en tu vida esté en tu familia de origen.