Los Efectos Reales del Paternaje y Maternaje Narcisista

Los narcisistas crían niños que sufren de dudas paralizantes.

¿Por qué importa si un padre es narcisista? ¿Cómo le duele eso a una niña? ¿En qué le afecta? ¿Cuáles son las secuelas?¿Quieres saber cómo sobrevivir a un padre/madre narcisista?

El Trastorno Narcisista de la Personalidad es un trastorno que es difícil de identificar, tanto para las personas que están cerca del/de la narcisista, como para los psiquiatras, psicólogas y terapeutas. Para empezar, es muy raro que una persona con TNP acuda a un profesional de la salud. El propio trastorno le impide darse cuenta de la realidad y el discurso más frecuente es que “El problema lo tienen los demás”. He oído casos de personas que han ido a un profesional de la salud con su pareja narcisista y éste ha conseguido convencer al médico de que “el problema” lo tenía su pareja y no ellos.

En en el seno de las familias donde hay una persona con este trastorno, la pareja suele ser una persona codependiente que habilita/permite/anima las dinámicas que se dan y que niega, justifica y/o minimiza el abuso que sienten tanto ella como los hijos/hijas u otras personas de la familia. Así, los niños crecen en un entorno disfuncional y muy dañino, sin saberlo y normalizando una situación que no lo es.

Entonces, ¿cómo afecta la crianza narcisista a los niños?

  • El niño no se sentirá escuchado ni visto.
  • Los sentimientos y la realidad de la niña no serán reconocidos.
  • El niño será tratado como un accesorio para el padre, en lugar de una persona.
  • La niña será más valorada por lo que hace que por lo que es como persona.
  • El niño no aprenderá a identificar o confiar en sus propios sentimientos y crecerá con dudas paralizantes.
  • A la niña se le enseñará que la imagen que da a los demás es más importante que cómo se siente.
  • Al niño se le enseñará a guardar secretos para proteger a los padres y la familia.
  • No se alentará a la niña a desarrollar su propio sentido de sí misma.
  • El niño se sentirá emocionalmente vacío y no nutrido.
  • La niña aprenderá a no confiar en los demás.
  • El niño se sentirá usado y manipulado.
  • La niña estará allí para la madre, y no al revés, como debería ser.
  • El niño no podrá tener un desarrollo emocional sino que éste se quedará congelado o muy mermado.
  • La niña se sentirá criticada y juzgada, en lugar de aceptada y querida.
  • El niño se frustrará tratando de buscar amor, aprobación y atención en vano.
  • La niña crecerá sintiéndose “no suficientemente buena”.
  • El niño no tendrá un modelo a seguir para tener relaciones saludables, para responsabilizarse de sus acciones o para tener una actitud de apertura hacia la vida.
  • La niña no aprenderá los límites apropiados para las relaciones.
  • El niño no aprenderá a cuidarse a sí mismo de manera saludable, sino que correrá el riesgo de volverse codependiente (cuidar a otros excluyendo el cuidado de sí mismo).
  • La niña tendrá dificultades con su autonomía respecto del padre o la madre a medida que crezca.
  • Se le enseñará al niño a buscar validación externa vs validación interna.
  • La niña recibirá un doble mensaje que la confundirá de “hazlo bien para hacerme sentir orgulloso como una extensión mía, pero no lo hagas demasiado bien y me eclipses porque yo siempre seré más que tú”.
  • El niño, si eclipsa al padre o la madre, puede experimentar por parte del padre o la madre comportamientos de sabotaje, gaslighting, venganza,…
  • A la niña no se le enseña a darse el crédito a sí misma cuando se lo merece.
  • El niño es muy probable que sufra algún nivel de síndrome de estrés post-traumático, depresión y/o ansiedad en la edad adulta.
  • La niña crecerá creyendo que no es digna de amor. Lo que se dice a sí misma de forma inconsciente es: “Si mis padres no pueden quererme, ¿quién lo hará?”
  • El niño es a menudo avergonzado y humillado por el padre/madre narcisista y crecerá con mucha vergüenza y baja autoestima.
  • La niña necesitará recuperarse de un trauma y tendrá que volver a criarse en la edad adulta, es lo que en terapia Gestalt se llama el repaternaje y el rematernaje de la niña interior.

Ser criada por un padre/madre narcisista es emocional y psicológicamente abusivo y causa efectos debilitantes y duraderos

Los profesionales de la salud muchas veces no lo detectan los/las narcisistas se muestran con una máscara encantadora, mostrando una imagen de cómo desean ser vistos. Sólo con las personas que tienen más cerca muestran su sombra, donde hay una necesidad de controlar, dominar y manipular y donde se dan comportamientos abusivos y de maltrato.

A puerta cerrada,  en esas familias, los niños sienten asfixiados y sienten una soledad y un dolor que no son validados ni reconocidos por la familia narcisista. En muchas ocasiones, se les da el mensaje de que lo que sienten “no está bien” o “no existe”, lo que además del dolor y la soledad les genera mucha confusión.

La narcisista no se responsabiliza de su comportamiento, por lo que la niña cree que tiene la culpa de lo que ocurre y crecerá sintiéndose defectuosa y no merecedora de amor, un trato digno y atención.

Todos los hijos adultos de padres narcisistas tienen los mismos síntomas, más arriba mencionados. Los estilos de vida difieren y las historias también, pero las consecuencias emocionales y psicológicas de su infancia son muy similares. Es toda una lista. Al final, sobrevivir a un padre/madre narcisista es algo que se consigue. Sin embargo, se necesita un trabajo de recuperación serio para dejar de prosperar y realmente fluir y prosperar en la vida.

El narcisismo se encuentra dentro de un espectro, así que podemos pensar en él un continuo que abarca desde rasgos egocéntricos de bajo nivel que todos tenemos hasta cierto punto hasta un trastorno de personalidad en toda regla, una patología psicológica. Cuanto mayor sea el nivel de rasgos, hay menos empatía, y por lo tanto más potencial daño se hace a las personas que están cerca del/de la narcisista, en especial si son niños.

Al crecer en familias donde no se les validaba, ni daba apoyo, estos niños crecen con unas auto dudas muy lacerante. Esto lleva en muchas ocasiones a que el adulto que se da cuenta de su historia y su familia disfuncional, comience a dudar de sí mismo y a cuestionarse a sí mismo y su familia una y otra vez. Esto puede obstaculizar e incluso paralizar el proceso de recuperación.

Tener dudas es algo humano pero en algún momento tendrás que empezar a confiar en ti, en tu historia y en tu verdad. Recuperarse del abuso narcisista es posible. Empieza con un primer paso de confianza pidiendo ayuda a la terapeuta adecuada que entienda sobre narcisismo y pueda acompañarte para recuperar las partes de ti que no pudiste desarrollar y sanar.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

El Verdadero y el Falso Yo: ¿Eres tú misma o en realidad interpretas un personaje?

Donald Winnicott fue un famoso psiquiatra, psicoanalista y pediatra inglés que desarrolló un enfoque interesante de la personalidad humana. Debido a su formación como pediatra, centró sus pensamientos, reflexiones y teorías en los niños. Y, en particular, sobre la relación entre la madre y el niño y con ella el concepto de la madre “suficientemente buena” y la teoría del Falso Yo. También fue presidente de la Sociedad Británica de Psicoanálisis y un pensador muy famoso del siglo XX.

“Con los juegos, y solo con los juegos, el niño o el adulto pueden crear y usar toda su personalidad, y el individuo solo descubre su personalidad cuando se convierte en creador”. Donald Winnicott.

La madre “suficientemente buena”

En línea con otros psicoanalistas, Winnicott afirmó que, durante el primer año de vida, la madre y la niña constituyen una unidad. No se puede hablar del bebé como una entidad separada de su madre: los dos forman una unidad indivisible. El bebé no distingue entre él y su madre, para él son lo mismo.

Winnicott dice que la madre* es el primer “contexto” que tiene un ser humano. Ella es la base total de su desarrollo posterior. Por lo tanto, y especialmente en los primeros meses de vida, la madre es el universo del bebé. La madre es prácticamente sinónimo del mundo.

Entonces aparece el concepto de la “madre suficientemente buena”. Esta madre es la que proporciona la atención necesaria a la niña, de forma espontánea y sincera. Le proporciona un espacio a la niña en el que se siente segura y puede ser ella misma. Se le permite expresarse y sus necesidades son atendidas.

Mientras tanto, la “madre no suficientemente buena” es aquella que en lugar de satisfacer las necesidades del niño, obliga a éste a adaptarse a ella. No está disponible para él, por lo que el niño se ve en la obligación de sobreadaptarse para sobrevivir en este entorno. Esto da lugar a lo que Winnicott llama el Falso Yo. Esto puede ocurrir porque la madre está en un periodo depresivo, bajo mucho estrés o tiene unos comportamientos rígidos que se le aplicaron a ella y simplemente repite.

El Falso Yo

Winnicott sugiere que nuestro sentido más básico del yo no solo se fomenta por sí solo, sino dentro de una relación, es decir, nuestras primeras relaciones con nuestros padres y familia. Esto continúa en nuestra edad adulta, y nuestro sentido de identidad podría seguir adaptándose en función de las relaciones que hacemos a medida que crecemos, pero el punto de partida es un paso crucial.

La madre es como un espejo para la niña, que se ve a sí misma mientras su madre la mira. La niña aprende a identificarse con la raza humana a través de ella. Poco a poco, la niña se separa de su madre y ella debe adaptarse a este cambio. La niña empieza a tener gestos espontáneos que son parte de su desarrollo como persona. Si la madre les da la bienvenida, la experimenta la sensación de ser real y evoluciona en su desarrollo.

Si no lo hace, el niño comienza a esconder partes de sí mismo para protegerse. Aprende a mostrar sólo lo que su madre quiere ver. Se convierte en algo que no es. Esto supone una interrupción en el desarrollo espontáneo del niño, que tiene que adaptarse a lo que le exige la madre, no puede ser él mismo. Esto da lugar a una sensación de irrealidad y es lo que da origen al Falso Yo para sobrevivir a una madre narcisista.

Los Efectos del Falso Yo

Hay diferentes niveles de “falsedad” en nuestro ser, de personajes que representamos. Según Winnicott, en el nivel más básico están aquellos que adoptan una actitud cortés y cumplen con las normas sociales, como por ejemplo, acudir a la cena de navidad de la empresa aunque no sea lo que más apetezca. En el otro extremo están las patologías mentales como el TNP, donde el verdadero ser prácticamente desaparece.

En muchas familias narcisistas ocurre este fenómeno descrito por Winnicott. La niña tiene que esconder muchas partes espontáneas de sí misma que no son bien recibidas por el padre, la madre o ambos. Ha de crear un Falso Yo para sentirse querida o aceptada, para sobrevivir a su madre narcisista. En muchas ocasiones este Falso Yo adopta la forma de una persona complaciente, que vive a expensas de llevarse bien con los demás o de no tener ningún tipo de conflicto con las otras personas. En otras ocasiones, puede ser la de una persona con mucho éxito profesional, pero que en el fondo se siente insatisfecha o, de alguna manera, falsa.

Winnicott señala que tener una personalidad de Falso Yo muy fuerte evita que las personas actúen de acuerdo con su espontaneidad e impulsos creativos, dejando a la persona sintiéndose vacía y con el sentimiento de que “falta algo”, a veces con muy poca idea de por qué se sienten así.

Además, en muchas ocasiones, para compensar a este personaje, la persona suele tener a otro escondido, que está en la sombra (donde están las partes negadas de nosotros mismos) y que suele ser la polaridad de su Falso Yo, el otro extremo. En el caso de una persona complaciente, es probable que sea un personaje más duro, frío o tajante, alguien “borde” para compensar al otro que sigue la corriente a los demás.

Si las relaciones son lo que principalmente forma nuestro sentido del yo, entonces igualmente son lo que puede ayudarnos a cambiarlo. Una excelente manera de sobrevivir a una madre narcisista, desenredar tu Falso Yo y recuperar la confianza en tu espontaneidad es ver a una psicoterapeuta. La terapia es un espacio en el que puedes volver a lo básico, explorar tus verdaderos sentimientos y deseos abiertamente, mientras eres escuchado por una terapeuta que te acompaña a sentirte libre de ser quien realmente eres. Teniendo la libertad de ser tú misma en este espacio podrás comprender mejor quién eres y qué quieres, y tener más confianza en la capacidad del mundo para aceptarte.

Fuente: https://exploringyourmind.com

*El término madre aquí debe entenderse en un sentido amplio, se trata del cuidador o cuidadores principales del niño en sus primeros años de vida. Puede ser el padre y/o abuelos y/o tutores y/o hermanos mayores,…

Desdén, Desprecio y Asco: Las Emociones Favoritas de los Narcisistas

Una de las consecuencias de estar cerca de un narcisista durante una parte significativa del tiempo es que terminas sintiendo una profunda sensación de autodesprecio. Esto se puede dar en cualquier categoría de relación, como pareja, padre-hijo, jefe-empleado, hermano, compañero de trabajo o cualquier otro tipo de relación que implique una interacción continua con una narcisista.

Si eres hijo de un narcisista y quieres saber cómo recuperarte del abuso narcisista, seguro crees que tus padres te quieren porque te cuidan, ¿verdad? Limpian la casa, te llevan al colegio, te preparan la cena y te compran ropa. Incluso tienes estructura y reglas que cumplir. Nadie te está pegando o tocando de manera inapropiada. Vives en una bonita casa y no te falta de nada. Pero, a pesar de todas estas bendiciones y signos de cuidado, dentro de ti sientes una profunda sensación de vergüenza. ¿Por qué es esto?

Si en tu familia de origen, tu padre o tu madre es narcisista, en tu infancia experimentaste un flujo constante de proyecciones emocionales y mensajes directos o indirectos despectivos, de asco y de desprecio. ¿Cómo, exactamente, ocurrió esto? Principalmente se hizo de manera encubierta y a través de una postura recurrente de superioridad y de realidad presentada por tus padres de que el problema está en ti: “Eres un desastre”. “¿Cómo pudiste ser tan estúpida?” “¿En qué estabas pensando?” “¿No ves que no sabes hacer nada?”

Y cuando no experimentabas el desdén, el desprecio y el asco proyectados, entonces solías tener que lidiar con la comparación. La narcisista no se responsabiliza de sus acciones y echa la culpa de lo que va mal en la familia a los demás. Ahí suele entrar en la comparación con otros hijos, parejas,.. Si tan sólo tú pudieras ser como ellos, todo iría bien. Esto te lleva a sentirte que lo haces mal y que eres un fracaso e inadecuada.

Además del desprecio, el desdén o el asco, los narcisistas suelen sentir muy a menudo envidia. Los narcisistas son personas muy envidiosas en el fondo, bajo toda esa imagen de grandiosidad y perfección, hay un niño herido que se siente inadecuado y “menos que”. Por eso, cuando destaques en algo o se den cuenta de que eres mejor que ellos en cualquier disciplina o tengas un éxito profesional o personal, intentarán echarlo por tierra, buscando algún defecto, restándole importancia, obviando que eso ha ocurrido o incluso sacando a colación cualquier cosa que saben que te duele del pasado.

¿Por qué las narcisistas sienten particularmente las emociones de asco, desprecio, desdén y envidia y las proyectan en ti?

Primero diseccionemos las tres emociones anteriores, porque todas son bastante similares y se proyectan de manera crítica hacia otras personas.

Piensa en cuando te sientes asqueado por algo o alguien. ¿No sientes que estás en una posición que no te desagrada, capaz de poner la etiqueta de “asco” fuera de ti? ¿No te sientes de alguna manera por encima de lo que no te gusta?

Piensa en las emociones del desprecio y el desdén por un minuto. Cuando te sientes despectivo hacia alguien, por un lado estás enfadada con el objetivo de tu desprecio, y por otro lado eres superior a lo que es despectivo. Lo mismo se aplica a la emoción del desdén. Cuando tu ser querido narcisista muestra abierta o encubiertamente las emociones de desprecio o desdén hacia ti, entonces él o ella obviamente está en una posición elevada, presumido y superior, sintiéndose con el derecho para emitir juicios sobre ti y proyectando sus propias emociones.

Probablemente hay dos razones principales por las que los narcisistas a menudo sienten estas emociones despectivas y negativas:

  • Uno, es porque alguien en su infancia (probablemente uno o ambos de sus padres) les hizo lo mismo. Les proyectó esta emoción y después lo que hace el narcisista es repetir comportamientos aprendidos, a él le hicieron sentir así a través de una proyección y él hace lo mismo contigo, de una manera inconsciente. Si, por la razón que fuera, rompieses el vínculo con el narcisista, éste buscaría a otra persona en su vida para ocupar este lugar de ser el objeto de sus proyecciones. Esto quiere decir que su comportamiento hacia ti no es personal sino que se trata de algo que él tiene dentro y que necesita proyectar en otra persona. Esto no quiere decir que tengas que aguantar o justificar ese trato. Entender estas dinámicas no te exime de la responsabilidad de quererte, cuidarte y protegerte, incluso si esto significa terminar con la relación.
  • La segunda explicación para este tipo de exhibición emocional se debe a la vergüenza y la rabia proyectadas. La narcisista, incapaz de experimentar  vulnerabilidad, proyecta su vergüenza y rabia hacia ciertos objetivos para no tener que sentir su vergüenza y rabia dentro de sí misma. Los objetivos, sin darse cuenta de lo que está sucediendo, sirven como vertederos de toxicidad proyectada por sus seres queridos narcisistas. Esto, en muchas ocasiones da lugar a convertirse en el rol del chivo expiatorio en la familia.

Debido a que los narcisistas no tienen la capacidad de reflexionar sobre sí mismos, utilizan estrategias de afrontamiento excesivamente compensatorias para sentirse bien consigo mismos. Es por eso que cuando estás cerca de una narcisista durante un período de tiempo largo, acabas sintiendo un profundo odio hacia ti mismo. La narcisista que hay en tu vida (a veces son varias) inconscientemente te ha lavado el cerebro con vergüenza tóxica intercalada con episodios aleatorios de normalidad. La narcisista no tiene que decirte descaradamente que eres un fracaso, lo descubres tú mismo por tu incapacidad para hacerlo feliz y satisfecho. Después de todo, si fueras suficiente, tu narcisista no estaría experimentando desdén, asco, desprecio o envidia.

Es una fantasía. La red peligrosa en la que te encuentras atrapada es la red de pensar que de alguna manera si puedes descubrir cómo ser “suficiente” para la otra persona, entonces él o ella será feliz. El primer paso para salir de esta toxicidad es entender que YA ERES SUFICIENTE. Por mucho que te esfuerces por ser lo más perfecta posible como hija, pareja, trabajadora,.. el sentimiento de insuficiencia interno del narcisista y su proyección hacia ti de esto no van a desaparecer. NO PODRÁS HACER FELIZ AL NARCISISTA. Punto. Ésta es una de las claves para superar el abuso narcisista. Así que quizás te siente bien dejar de intentarlo. Si te sientes suficiente, empezarás a poner límites a sus comportamientos, protegerte más o irte.

Si has crecido con una madre o padre narcisista y tienes heridas de infancia que condicionan tu vida de adulta, yo puedo acompañarte a sanarlas.

Fuente: https://pro.psychcentral.com

5 Mentiras Dañinas que los Padres Narcisistas, Psicópatas y/o Sociópatas les dicen a sus Hijas

Los niños de padres narcisistas son entrenados desde una edad temprana por sus padres narcisistas para buscar su validación, para creer que su valía está vinculada a la imagen de sus familias y para interiorizar el mensaje de que sólo su valor está directamente relacionado con la capacidad para satisfacer las necesidades de sus padres narcisistas. Han vivido una infancia donde el amor estaba siempre (o casi siempre) condicionado.

Esto no quiere decir que las supervivientes de abuso narcisista no puedan superar su condicionamiento infantil. Se necesita un verdadero trabajo interno y valentía para desentrañar los traumas que han tenido que soportar de niñas y abordar cualquier retraumatización de adultas.

Ser capaces de comprender la relación y patrones de comportamiento, así como cualquier diálogo interno negativo que haya surgido como resultado del abuso, puede ser revolucionario para desafiar los mitos y falsedades que han alimentado a la persona sobre su valía y capacidades.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, es importante que te des cuenta de que las hijas de padres narcisistas aprenden lo siguiente desde una edad muy temprana:

  1. Sólo eres válida cuando me complaces

    Como hija de un padre o padres narcisistas, te enseñaron que no eras inherentemente digna, sino que tu valía dependía de lo que pudieras hacer por el padre/madre narcisista y lo complaciente que eras. Debido a la grandiosidad de los padres narcisistas, la máscara falsa y la necesidad de ser el mejor, probablemente has sido parte de una familia que fue “presentada” hacia los demás de la mejor manera posible, como “perfecta” cuando en realidad el abuso se daba de puertas para adentro.

    Si alguna vez te atreviste a denunciar el abuso, lo más probable es que te castigaran. La carga emocional y psicológica que los hijos de padres narcisistas soportan cuando van en contra de las expectativas y creencias de la familia puede ser increíblemente perjudicial y tener efectos su confianza en sí mismos. Se les enseña que no son personas independientes, sino más bien objetos cuya misión es servir al ego narcisista y a las agendas egoístas de los padres.

  2. Debes ser perfecta y exitosa, pero nunca debes ser recompensada por ello o sentirte “suficiente”

    Los narcisistas son maestros en mover los postes para que nada de lo que hagan sus víctimas sea suficiente. Los logros de los hijos rara vez se reconocen a menos que cumplan con un criterio arbitrario para “lo que queda mejor” de cara hacia fuera o confirmen las fantasías grandiosas de los padres narcisistas. El padre abusivo nunca está realmente orgulloso a menos que él o ella pueda reclamar el mérito por ese éxito en particular. Algunos padres narcisistas pueden incluso envidiar o despreciar el éxito de sus hijos, especialmente si ese éxito permite que ese hijo se vuelva independiente de sus padres, fuera de su reino de poder y control.

    No es raro que este tipo de padres intenten sabotear el éxito y la felicidad de sus hijos si ese éxito interfiere con la grandiosa imagen de sí mismos, sus propias ideas de lo que debe implicar la ‘felicidad’ (generalmente lo que los hace “quedar bien” en lugar de lo que hace que sus hijos se sientan bien) o su compulsión por la microgestión y el control de todas las facetas de la vida de sus hijos.

    En la mente enferma del padre narcisista sería mejor que sus hijos no existieran si no pueden encarnar la identidad que el padre desea o cumpla con sus deseos de una forma estricta. Incluso si fueran las hijas o los hijos perfectos, los postes del objetivo volverían a cambiar y su nivel de perfección nunca sería lo suficientemente bueno a los ojos del padre narcisista.

    Todo ello es un juego psicológico y emocional en el que se fuerza a los hijos a que se esfuercen hasta la extenuación para conseguir amor, validación,.. que sólo se les da a migajas de forma esporádica. Ese juego es el que mantiene al padre narcisista en control de la relación y que le permite seguir jugando con sus hijos y tratarlos como marionetas. La promesa de lo que conseguirán es lo que hace que se esfuercen pero eso que prometen que recibirán, en realidad no llega nunca.

    Estas dinámicas los supervivientes de abuso infantil tienden a repetirlas en su vida adulta con sus parejas, amigos o incluso jefes, donde la persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad las hace sentir como en su infancia. El superviviente en muchas ocasiones no se da cuenta de lo que está sucediendo porque las dinámicas son tan familiares que han sido interiorizadas como normales.

  3. Siempre hay alguien mejor, y debes vencerlo, comenzando con tus propios hermanos

    Dentro de la familia narcisista, a los hermanos se les anima a competir entre ellos y no se fomentan el afecto ni la conexión entre ellos. Los padres narcisistas son conocidos por “triangular” a los niños unos contra otros como un intento de compararlos innecesariamente, degradarlos y alimentar su propia sensación de poder y control sobre sus hijos.

    Por lo general, hay un niño dorado y un chivo expiatorio, y a veces los roles se invierten, según lo que la madre narcisista necesite para cumplir con su agenda. Los niños rebeldes convertidos en chivos expiatorios a menudo buscan la verdad y desean una conexión auténtica con los miembros de su familia, pero no guardan silencio sobre el abuso que ocurre y esto supone que el padre narcisista cargue contra ellos. El niño dorado, por otro lado, generalmente es alabado como el “modelo a seguir” pero esto también puede cambiar rápidamente si el niño dorado alguna vez ejerce su independencia y hace algo fuera de la aprobación de los padres. A una edad muy temprana se les enseña que nunca serán lo suficientemente buenos, que siempre deben compararse con los demás y a no reconocer su valía y singularidad.

    Como adultos, aprendemos que no tenemos que competir con nadie para ser dignos o valiosos, ni tenemos que ser necesariamente los mejores en todo. Cultivar una sensación de amor propio incondicional, así como una apreciación de nuestras habilidades y capacidades únicas, puede ser de gran ayuda para combatir estas secuelas dañinas del abuso y reemplazarlas por un nivel saludable de autoestima y autosuficiencia.

  4. El desprecio es parte del amor y “normal” en una relación

    Los padres narcisistas pueden someter a sus hijas a períodos de idealización cuando las necesitan, seguidos por desprecio y rabia cuando ‘desobedecen’ y amenazan su excesivo sentido del derecho y el control. La condescendencia, el desprecio y el odio con los que un padre narcisista trata sus hijas no sólo les hace mucho daño sino que también les da la referencia de que eso es el amor, convirtiéndolo en un patrón que repetirán en su edad adulta.

    Este patrón de idealización y devaluación enseña a las hijas de padres narcisistas que el amor es inestable e impredecible. También las insensibiliza y las hace sordas al abuso más adelante en la edad adulta  porque, desafortunadamente, este tipo de relaciones son “familiares” para ellas como la única versión del amor que han experimentado.

    Las hijas de padres narcisistas pueden volver a sensibilizarse en el hecho de que el abuso no es una parte normal o saludable de ninguna relación, empezar a poner límites y reemplazar viejas narrativas de indignidad por empoderamiento sobre el tipo de amor y respeto que realmente se merecen. Esencialmente pueden hacerse un rematernaje y un repaternaje a sí mismos en un espacio seguro y protector.

  5. Tus emociones no son válidas

    Los padres narcisistas invalidan las emociones de sus hijos hasta el punto de que los dejan sin voz.

    Por eso, como adultos, tendrán dificultades con la gestión de sus emociones porque el dolor no se procesa de manera saludable, comenzando desde la infancia.

    En la edad adulta, tenemos la oportunidad de validar nuestras propias emociones y reconocer que lo que sentimos, que es válido. Aprendemos cómo procesar nuestras emociones, nuestro trauma y el dolor de no ser amados tal y como somos.

    Aprendemos que tenemos oportunidades para separarnos de nuestros padres abusivos, ya sea a través de poco contacto bajo (contacto mínimo sólo cuando sea necesario) o contacto cero.

    Aprendemos a separar las creencias dañinas de los padres narcisistas sobre nosotras y nuestra propia confianza. Sobre todo, aprendemos que está bien creer en nosotras mismas y dar la bienvenida a las cosas buenas en nuestras vidas. Aprendemos que merecemos todo lo que es bueno.

    Es importante recordar que como hijas de padres narcisistas, llevamos el legado de nuestras heridas, pero que estas heridas pueden convertirse en portales para una curación más profunda y más rica. No tenemos que cargar a la próxima generación con nuestras heridas, sino usarla como una forma de nutrir y validar a las generaciones futuras. Tenemos opciones sobre cómo podemos canalizar este trauma para nuestro propio crecimiento, en lugar de nuestra destrucción. Estas heridas no pueden sanar si no se abordan o si las negamos.

    Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, como hijas de madres narcisistas, tenemos que aprender a protegernos de más abusos y establecer un plan para participar y comprometernos con nuestro autocuidado.

    Podemos hacernos un repaternaje y rematernaje a nosotras mismas a través de la empatía, compasión, autoaceptación y amor propio. Cuando eres hijo de un padre narcisista, la idea de que nunca mereciste este amor es quizás la mentira más grande de todas.

Fuente: https://www.huffpost.com

5 Tipos de Madres Tóxicas

Es un tabú del que “está mal” hablar, pero se trata de una realidad. No todas las personas han crecido con madres amables y amorosas, en un ambiente seguro, amable y enriquecedor.

Hay muchas personas que han crecido en familias en las que se han sentido aisladas o no comprendidas por su propia madre (o padre). La persona a la que un niño necesita acudir en momentos de dolor emocional puede ser perjudicial en más de un sentido. El vacío que deja este tipo de tristeza a menudo se prolonga hasta la edad adulta.

La mayor pérdida que experimentan las hijas no amadas es la pérdida de la autoestima innata y el sentido de pertenecer.

Una persona que pasa por una infancia así, tendrá mucha dificultad para quererse a sí misma y no acabar en relaciones tóxicas en las que repita las dinámicas de infancia. También tendrá muchos problemas para encontrar su lugar en el mundo, a todos los niveles: una casa a la que llamar hogar, un grupo al que pertenecer, ya sea de amigos o para crear su propia familia o un trabajo en el que encajar y sentirse valorada y reconocida.

Como adulto, es posible que aún te preguntes si tu forma de ser es lo que hizo que tu madre se comportara así. Es importante recuerdes que no ha sido culpa tuya. Puede que el mensaje que te hayan transmitido de forma consciente o inconsciente sea ése pero no es verdad, no es la realidad.

¿Qué tipo de maternidad has experimentado y cuál es el rol que ejercías en esa dinámica con tu madre? 

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, sigue leyendo…

5 Tipos de Madres Tóxicas

  1. La Madre Controladora 

Crecer con una madre controladora supone estar a la sombra de su personalidad. La madre controladora dicta todo sobre la vida de la niña: lo que tiene que ponerse, cómo tiene que hablar, con quién se puede relacionar o cómo debe comportarse en cada momento.

Si la niña intenta salirse del guión o disentir con lo que la madre manda o escoge para ella, puede amenazarla de forma obvia o velada, aplicarle el tratamiento de silencio, castigarla, manipularla, chantajearla,…

Hay un entrenamiento para que la niña busque la aprobación de la madre en todo lo que hace, privándola de escucharse a sí misma y tomar sus propias decisiones. La madre microgestiona toda la vida de la hija y la convence de que es por su propio bien.

Debido a esto, es posible que la hija de adulta sienta que tus opiniones o pensamientos no son lo suficientemente importantes como para expresarse o cumplirse o que tenga dificultades para tomar tus propias decisiones porque no sabe lo que quiere o porque tiende a buscar la validación de los demás.

  1. La Madre Narcisista

Una madre narcisista es la que ve a sus hijos como extensiones de sí misma, sin darse cuenta de que son personas independientes, no propiedades a las que utilizar para satisfacer necesidades (lo que se denomina “suministro narcisista”) no cubiertas o ventilar emocionalmente temas que son suyos.

Las madres (o padres) narcisistas suelen ver a sus hijas en términos de blanco o negro. Si hay más de una, por lo general, a una de ellas le asigna el papel del chivo expiatorio y a la otra el de la niña dorada.

El chivo expiatorio es la que para la madre narcisista “no puede hacer nada bien”. Esta niña es utilizada por la madre narcisista para proyectar en ella partes de su personalidad que rechaza, como la inseguridad o el miedo. Por ello, tendrá comportamientos para alimentar estas facetas en la niña. Son muy frecuentes frases como “lo haces mal”, “no sirves para nada”, “qué vamos a hacer contigo”. En muchas ocasiones, también la utilizará para descargar su rabia en ella, enfadándose con ella por cualquier excusa.

Esta niña crecerá con ese tipo de pensamientos, por lo que tendrá dificultades con su autoestima y con reconocerse y validarse como persona en todos los sentidos.

La niña dorada es la que para la madre narcisista “lo hace todo bien”. En esta niña proyectará todo lo que la madre narcisista considera buenas cualidades, inflándole el ego, igual que el de ella misma, dándole el mensaje de que es mejor que las demás personas. Esta niña también es manipulada por la madre, que condiciona su amor a que cumpla por completo con las expectativas que tiene puestas en ella y a la que suele utilizar, convirtiéndola muchas veces en una especie de asistente o secretaria personal.

Esta niña será muy exigente consigo misma en la edad adulta, dándole mucha importancia a la imagen que ofrece a los demás, sin saber realmente quién es y basando toda su existencia en sus logros.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, es importante que te des cuenta del rol que te asignó en la infancia.

  1. La Madre que actúa como si fuera ella la Hija

Esta inversión de los roles tiene el nombre de parentificación.

En esta dinámica, es la hija la que ha servido de apoyo a la madre, que la utiliza para sus necesidades emocionales en lugar de estar disponible para ella, cargándola con una responsabilidad que no le corresponde a una niña.

Crecer con una madre que necesitaba ser atendida o “salvada” de vez en cuando podría haber forzado a la niña a crecer más rápido de lo necesario, haciéndole sentir que siempre ha tenido que anteponer sus necesidades a las de su madre.

En la edad adulta, esto podría traducirse en la forma de expresar amor en una relación, tomando como referencia que querer es lo mismo que cuidar o ayudar a su pareja o priorizando siempre la comodidad  de su pareja frente a la propia.

  1. La Madre que se Fusiona

Esta madre se negó a respetar los límites del niño, por lo que ha llegado a un punto en el que la vida de la madre y la del niño están tan enredadas que no hay un “yo” y un “tú” sino que ambas viven en la fantasía de ser una sola persona.

Debido a esto, es posible que el niño haya crecido con un sentido confuso de sí mismo y sin una identidad personal verdadera.

A causa de esto, es probable que de adulto tienda a fusionarte con sus parejas, siendo emocionalmente dependiente y teniendo apego ansioso.

  1. La Madre negligente que inflige Daño Emocional

Una niña que no recibe elogios, reconocimiento o aceptación, crece anhelando conexiones y buscando atención positiva de los demás.

Este tipo de negligencia emocional priva a la niña del amor y afecto necesarios, que arrastrará hasta la edad adulta.

Éste es un tipo de negligencia que se da por omisión porque no hay acciones, por eso a veces es más difícil de detectar. A la niña no se le da ningún mensaje negativo pero se le priva del amor, el afecto y la atención que necesita.

En muchas ocasiones suele deberse a una situación de vida de la madre, como estar atravesando una depresión o pasar poco tiempo con su hija a causa del trabajo.

A causa de esto, la adulta tendrá problemas de autoestima, de conexión con otras personas, internamente sentirá que no merece amor ni atención y buscará la validación de otras personas.

Lo más importante es que te des cuenta de que, fuese cual fuese el tipo de madre que tuviste, su comportamiento no fue culpa tuya. Ella también tiene una herida de infancia que arrastra y que se pasa de generación en generación. Esas heridas no van a desaparecer, pero sí se pueden sanar en una gran medida. Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista o a cualquier otro tipo de madre tóxica, tan sólo tienes que buscar la ayuda de alguien te acompañe en el viaje de vuelta a tu niña interior para darle lo que necesita.

Fuente:https://daily.lessonslearnedinlife.com

6 Formas en que la Identidad Personal puede ser moldeada por Trauma en la Infancia

Los adultos que han sufrido trauma en su infancia pueden desarrollar Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo (CPTSD, por sus siglas en inglés), que se caracteriza por dificultades en la regulación emocional, la conciencia y la memoria, la autopercepción, una percepción distorsionada de los perpetradores del abuso (generalmente, los padres, con lo que la niña interioriza que la culpa es suya o que no está habiendo un abuso), dificultades en las relaciones con otras personas y  efectos negativos sobre el sentido de la vida y el mundo en general.

¿Cómo afecta el trauma en el desarrollo a la formación de la identidad de una persona?

La identidad incluye la integración de la emoción y el intelecto, la conciencia básica del estado emocional, sentirse seguro y coherente como individuo e incluso la experiencia básica de quién se es realmente. Todo esto se ve interrumpido por un trauma en el desarrollo, porque la supervivencia básica tiene prioridad sobre todas estas cosas, y la niña utiliza los recursos normalmente asignados para el desarrollo normal del yo a sobrevivir.

Es decir, las personas que han sufrido abuso/maltrato en su infancia, sufren una alteración en su desarrollo natural como personas, teniendo que estar más pendientes de sobrevivir a nivel emocional a un entorno hostil o nada nutriente que a crecer y evolucionar, a desarrollarse.

El trauma temprano cambia la trayectoria del desarrollo del cerebro, porque un entorno caracterizado por el miedo, por ejemplo, causa diferentes adaptaciones de los circuitos cerebrales que un entorno de seguridad, seguridad y amor. Cuanto antes siente la angustia el niño por ese entorno hostil, más profundo es el efecto que el trauma de desarrollo tendrá en su vida de adulto en general.

La identidad de los adultos con trauma en su desarrollo no resuelto a menudo se organiza en torno a ser un(a) superviviente y mantener la seguridad básica en relación con los demás, lo que lleva a repeticiones traumatizantes y desalentadoras, evitando experiencias orientadas al crecimiento. Se disocian de su entorno y de sí mismas y pueden permanecer desconectadas de sí mismas durante la infancia, la adolescencia y la edad adulta. Si quieres saber cómo recuperarte del abuso narcisista, te invitamos a que veas en cuántas de estas formas identitarias moldeadas por el trauma te ves identificado.

6 Formas Clave en las que la Identidad tiende a ser moldeada por Experiencias Traumáticas Anteriores

  1. Pérdida de la infancia: “Nunca tuve una infancia” o “No recuerdo mucho de mi infancia”.

    Las personas que experimentan una infancia muy angustiosa a menudo tienen grandes lagunas sobre sus primeros años de vida. Pueden recordar momentos particularmente vívidos, a veces como flashes pero sin poco contexto. A menudo no tienen una historia clara de sí mismas cuando eran niñas al menos hasta la adolescencia.

    Este sentido autobiográfico se denomina “narrativa coherente” en la teoría del apego y en las personas que han sufrido trauma temprano, suele estar ausente (la persona no recuerda mucho), ser falsa (la persona no es consciente de que ha sido maltratada) o estar simplificada en exceso (mi padre no sabía hablar, sólo gritar). Muchas de estas personas sienten que su infancia ha “sido robada”, y sin esa base, la identidad adulta se ve comprometida. Les resulta difícil formarse una identidad clara y suelen decir: “No sé quién soy”.

  2. Faltan partes de uno mismo: “Siempre he sentido que me faltaba algo, pero no sé qué es”.

    En un entorno que es hostil o poco nutriente, un niño desarrolla angustia crónica. Para evitar sentir esta angustia todo el tiempo, los niños a menudo se desconectan de sí mismos, se trata de un mecanismo de defensa que se llama disociación. Pueden llegar a confiar en una persona importante para tener estabilidad y hacer que parezca que todo estaba bien, por ejemplo ser un estudiante ejemplar con excelentes notas, dando la imagen de que todo está bien, mientras tienen poca o ninguna vida personal real.

    Más adelante en la vida, pueden sentir que faltan partes de sí mismos. A través del crecimiento personal y la terapia, pueden redescubrir e incluso crear de nuevo estas partes que faltan. Es común que estas partes que faltan se asocien con estados emocionales y recuerdos particulares, y que la integración conduzca a un sentido de la identidad más pleno.

  3. Atracción a las relaciones destructivas: “Soy el tipo de persona que siempre sale con personas que son malas para mí”.

    No es raro que las personas traumatizadas por sus cuidadores terminen con amistades, relaciones de pareja e incluso entornos de trabajo que no son buenos para ellos. Encuentran personas que se ajustan a su identidad traumática, incluso cuando intentan tomar decisiones diferentes y mejores, lo que lleva a una retraumatización a través de la repetición del pasado.

    Pueden terminar rodeados de personas emocionalmente no disponibles, personas abusivas o narcisistas, o terminar tratando de rescatar y arreglar a las personas con las que salen. Conscientemente, quieren encontrar a alguien que pueda proporcionar lo que saben que necesitan y desean, pero las influencias inconscientes los llevan por caminos no deseados y que son “familiares”.

    Con frecuencia, hay una poderosa “química” con las nuevas relaciones, lo que hace que parezca que la relación será diferente, sólo para darse cuenta desilusión que la dinámica se vuelve, de nuevo, demasiado familiar.

    Entrar repetidamente en relaciones destructivas puede ser desorientador y confuso, lo que lleva a uno a cuestionarse y a permanecer estancado en lugar de tener relaciones que le hagan evolucionar y crecer en la vida.

  4. Evitar las relaciones: “Estoy mejor sola”.

    Alternativamente, las personas con experiencias negativas de desarrollo pueden optar por evitar la cercanía y la intimidad y aislarse. A veces esto comienza temprano y otras más tarde, como una forma de romper el ciclo de relaciones perjudiciales. Estas personas pueden volverse contradependientes, que es la otra cara de la moneda de la codependencia. Un contradependiente dice: “No necesito a nadie”. Un codependidente dice: “Sin ti no puedo vivir”. Las dos son posturas extremas sobre cómo se posicionan frente a los demás en las relaciones.

    Pero las relaciones saludables con otras personas son cruciales para el desarrollo personal, ya que suponen oportunidades para el crecimiento y el cambio. No tener relaciones en la edad adulta como medida de autoprotección perjudica el desarrollo de una identidad completamente adulta, solidificando una autopercepción de indignidad (no soy digna de amor) y autocondena (yo misma me desahucio en el amor).

    La mayoría de nosotros tenemos la capacidad de ofrecer más de lo que pensamos y, por lo tanto, de apreciarnos más.

  5. Evitarse a uno mismo: “No me gusta pensar en mí mismo. Sólo me hace sentir mal”.

    Especialmente cuando el trauma infantil fue un componente definitorio de las relaciones más importantes en la infancia (padres, hermanos y otras personas importantes), cualquier recordatorio de esas experiencias (un detonante) puede conducir a esfuerzos por alejar las emociones y experiencias dolorosas a través de escaparse de uno mismo.

    La conexión con uno mismo, como con los demás, es un poderoso recordatorio de traumas anteriores, activando recuerdos y emociones que pueden ser difíciles de manejar. El autocuidado se ve afectado, y uno aprende a vivir separado de uno mismo como una cuestión de hábito. Es posible que no puedan contactar consigo mismos, con sus emociones y huyan de cualquier estímulo para hacerlo. El sentido del yo, en estos casos, a menudo se caracteriza por el asco (“Me doy asco”) y la maldad esencial (“Soy malo“), lo que refleja una identidad traumática rígida, esto es, la propia persona no se ve con la capacidad de cambiar o evolucionar.

  6. Dificultad para integrar las emociones en la identidad de uno: “No soy el tipo de persona que tiene fuertes sentimientos sobre las cosas“.

    Cuando a las emociones y los sentimientos no se les ha dado un lugar en la familia de origen, las emociones se separan de la identidad, lo que lleva a la confusión y un sentido inestable de uno mismo. Necesitamos las emociones para ser plenamente nosotros mismos y para tomar decisiones. La desregulación emocional conduce a problemas por decisiones impulsivas y se interpone en el camino para formar relaciones saludables con los demás.

    Las personas pueden experimentar una sensación de entumecimiento emocional o (paradójicamente) sentir que no tienen ninguna emoción en absoluto. Pueden experimentar una gama limitada de emociones o sentir las emociones de forma apagada. Pueden, por ejemplo, sólo ser capaces de sentir emociones vagas, como frustración o aburrimiento, o pueden acumular la rabia hasta explotar. Es posible que sólo sientan emociones negativas sobre sí mismos, como asco y odio a sí mismos, y retrocedan ante cualquier cosa o persona que presente una visión positiva de ellos, se sientan incómodos con la gratitud de los demás, o sientan desconfianza cuando otras personas les expresan amabilidad. Pueden adoptar una identidad excesivamente intelectualizada, actuando forzados o incómodos con los demás.

    Esto conduce a dificultades en las relaciones personales, ya que las emociones son necesarias para la intimidad y dar forma a las opciones de vida (estilo de vida, carrera profesional, elecciones de pareja…).

    La reintegración de las emociones en el sentido de uno mismo es gratificante y necesaria para el crecimiento.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Recuperarse del abuso narcisista consiste, en parte, en recuperar partes de ti causadas por el trauma. Si te sientes identificada con lo que se menciona en este artículo, es más que probable que hayas sufrido un trauma en tu infancia y que arrastres dificultades en el desarrollo a causa de esto. Con la terapia se pueden recuperar partes perdidas de una misma o incluso crear nuevas. Al final de ese camino la que está eres tú, entera. 

Si te interesa saber más sobre este tema, te recomiendo el libro “Despertando al Tigre. Sanando el Trauma”, de Peter Levine.

Control=Resistencia

Control y Resistencia= dejar que la ola te golpee intentando no caerte y controlarla. Aceptación=ayudarte a surfear la ola lo mejor que puedas sin cuestionarla.

El Control y la Resistencia

Las personas queremos controlar. Lo que no daríamos por tener más control en nuestras relaciones, el trabajo y nuestras vidas en general.

No es que lo vayamos gritando a los cuatro vientos. Más bien nos protegemos un poco, preguntando a familiares, terapeutas y amigos cómo gestionar mejor nuestras vidas y a otras personas. Cómo podemos cambiar este o aquel aspecto de nosotros mismos o de nuestras circunstancias, cómo podríamos lidiar mejor con situaciones y relaciones concretas.

No hay nada de malo en querer crecimiento y desarrollo. Sin embargo, eso no es lo que la mayoría de nosotras buscamos realmente. La prueba está en el conjunto de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. A pesar de todas nuestras preguntas y dudas, muchas de nosotras nos sentimos bastante atrapadas. No importa la energía que invirtamos, permanecemos paradas, como en un bucle.

Muchas personas cuando llegan a terapia se encuentran con que con su comportamiento lo que pretenden es librarse de la tensión creando más tensión, forzar la flexibilidad de forma rígida y controlar su libertad o la de otras personas.

¿Por qué es esto? ¿Por qué persistimos en intentar controlar nuestro camino hacia la libertad personal, creativa y profesional?  La respuesta es que la mayoría de nosotros no queremos libertad.

Antes de estar en desacuerdo, echa un vistazo a tu propia vida. Mira las áreas en las que desearías tener un mayor nivel de libertad, paz y vitalidad. Si todavía no has logrado estas cosas, apuesto a que lo que realmente buscas es el control. O dicho de otra manera, libertad a tu manera.

Sí, quieres una buena relación de pareja, si eso significa que la otra persona es así y asá. Sí, deseas una carrera satisfactoria, con la condición de que implique tal y tal. Y sí, quieres hijos mientras bla, bla, bla.

Eso no quiere decir que no debas tener estándares, esperanzas y objetivos.

Pero si estás luchando o sientes la necesidad de controlar, es menos probable que algo esté mal con el objeto de tus deseos y que haya algo a lo que no hayas querido renunciar para poder obtener lo que dices que quieres. Incluyendo lo que podrían ser estándares imposibles. O tal vez un estándar que cambia cada vez que lo que afirmas anhelar se acerca demasiado, se vuelve demasiado cómodo para ti.

Cuando anhelamos que las cosas sean como queremos que sean, en lugar de como son, eso no es una búsqueda de libertad. Eso es resistencia. Especialmente si lo que queremos va en contra de la realidad…

¿Qué es exactamente lo que estamos resistiendo?

Las circunstancias de la vida.

Cómo somos nosotros y otras personas.

Lo que pasó.

Lo que podría pasar.

Resistimos la vida y a otras personas. Resistimos el pasado y el futuro. Resistimos nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y a nosotras mismas. Resistimos la verdad. Y luego nos engañamos pensando que si resistimos lo suficiente, si tratamos de controlar lo suficiente, al final seremos libres.

Verificación de la realidad: no puedes cambiar una situación o circunstancia cuando estás en proceso de resistirla. Del mismo modo que no puedes atrapar una pelota de playa si estás sosteniendo otra en tus manos, no puedes aceptar algo nuevo hasta que dejes de lado las viejas y dolorosas razones y argumentos sobre por qué las cosas son así.

Para ser clara, no estoy diciendo que debamos lanzar todo al viento, mirando pasivamente mientras el mundo y otras personas nos pasan por delante. De ningún modo. Lo opuesto al control no es la pereza o la apatía. 

Lo Opuesto al Control es la Aceptación

Cuando aceptas, cuando abandonas la ilusión de control, no sólo descubres la paz y la libertad que conlleva. Te vuelves, tal vez por primera vez, empoderado para manejar cualquier cosa que se te presente.

¿Por qué? Porque no hay energía que se dedique a detenerte por más tiempo. El descanso (congelación) que te has tomado se termina, y finalmente puedes avanzar con poder, libertad y la capacidad de expresarte completamente y crear en el mundo … un mundo, ahora te das cuenta, que está lleno de oportunidades y amor.

Así que haz las paces con la vida. Acéptate a ti misma y al mundo tal y como sois. Ríndete a surfear las olas en lugar de mantenerte terca e inmóvil mientras te golpean. Cuando lo haces, la necesidad de controlar se disipa y surge la libertad. Y junto con esto, el sentido y finalmente el conocimiento de que cualquier cosa, y todo, es posible.

La Familia Narcisista y el Control

La Familia Narcisista es un escenario en el que los niños aprenden a controlar desde muy pequeños porque así mantienen la idea ilusoria de que habrá menos abuso o maltrato y más amor. Aprenden a controlarse a sí mismos, con comportamientos como no expresar sus emociones o a permanecer callados y quietos; también aprenden a controlar a sus padres, identificando sus estados emocionales y anticipándose a lo que el padre/madre puede necesitar para dárselo.

Se trata de un ambiente en el que no hay lugar para la espontaneidad, las expectativas respecto a los niños son poco realistas y no hay libertad.

El control, como hemos visto, está muy relacionado con la resistencia. La resistencia es algo normal porque evita el dolor. Lo único es que atravesar ese dolor es lo que realmente sana, evitarlo supone seguir teniendo el dolor dentro, atascado.

La resistencia seguramente es algo que te haya ayudado a lo largo de tu vida para llegar hasta donde estás, para sobrevivir. Sin embargo, si lo que quieres es salir del abuso narcisista y tener cambios profundos y verdaderos en tu vida, esos no te los va a dar la resistencia, que te hace perseverar, ser rígida y pensar que hay un solo camino para las cosas.

Aceptar y soltar la resistencia es doloroso y te pondrá frente a frente con tu vulnerabilidad y tu realidad. También requiere de muchas dosis de perdón hacia ti misma, aceptando el daño que te has hecho porque en tu pasado no contabas con los mismos recursos personales que en tu presente si aceptas.

Aceptar que has vivido en una familia donde uno de sus miembros tiene un trastorno mental (Trastorno Narcisista de la Personalidad) es algo duro y difícil, pero sólo eso es lo que te llevará a cambiar el rumbo de tu vida para reconstruirte y ser lo que tú quieras, sin que tu pasado sea ya una pesada mochila que no te deja caminar sino algo que te pasó pero que no define quién eres.

Si quieres salir del abuso narcisista, es necesario que sientas lo doloroso de tu infancia para que puedas, por fin, transformar estos sentimientos en una alquimia que se da en el hoy, en el presente.

No has podido escoger dónde empieza tu vida. Nadie puede. Lo que sí está en tu mano es escoger dónde estás hoy y hacia dónde vas mañana. Pon la intención en las cosas que quieras conseguir y suelta el control. El universo se encargará de hacer el resto.

Fuente: https://www.psychologytoday.com