Proyecciones, Narcisistas y Codependientes

¿Qué es una proyección?

Cuando una persona tiene pensamientos o sentimientos incómodos, a veces los proyectan en otras personas, asignando  dichos sentimientos o pensamientos que se niegan a sí mism@s a una persona que escogen como objetivo para esto. La proyección también puede ocurrir para ocultar o eliminar cualidades de otras personas con las que nos sentimos incómod@s. Asumimos que son como nosotros, y al hacerlo, nos permitimos ignorar estas cualidades y así dejamos de estar incómod@s.

La proyección neurótica es percibir a los demás de formas que nosotros inconscientemente consideramos criticables de nosotros mismos. La proyección complementaria consiste en asumir que los otros hacen, piensan y se sienten de la misma manera que nosotros. También lo es la asunción de que las otras personas pueden hacer las cosas igual que nosotros.

La proyección también aparece cuando vemos nuestros propios rasgos de carácter en los demás, como en el efecto de falso consenso. Así, por ejemplo, vemos a nuestros amigos más parecidos a nosotros de lo que realmente lo son.

Ejemplos de proyecciones

  • No me gusta otra persona, pero tengo un principio moral que dice que me debería gustar todo el mundo, así que proyecto en ellos que yo no les gusto. Esto me permite evitarles y también lidiar con mis propios sentimientos de disgusto.
  • Una mujer que se siente atraída por un compañero de trabajo, acusa a esta persona de acoso sexual en el trabajo.
  • Un marido que es infiel sospecha de una infidelidad por parte de su esposa.

Debate sobre la proyección

Proyectar pensamientos o emociones en otros nos permite considerarles como disfuncionales sin sentir la incomodidad de que estos pensamientos y emociones también son nuestros. Así podemos criticar y juzgar a la otra persona, distanciándonos de nuestra propia disfuncionalidad.

Una de las explicaciones para este mecanismo es que el ego percibe la disfunción proveniente de “algún sitio” y buscar resituar eso en algún sitio. El super ego avisa de un castigo si “ese sitio” es interior, así que el ego lo sitúa un en sitio externo más aceptable – muchas veces, de forma muy conveniente- en otra persona.

La proyección vuelve la ansiedad moral o neurótica en ansiedad real, con la que es más fácil lidiar.

Cuando hay empatía, una persona experimenta las emociones que percibe en otros. Quizás la empatía podría considerarse como el contrario a la  la proyección.

Por qué l@s Narcisistas proyectan: las dicotomías del/de la Narcisista

L@s narcisistas tienen una construcción identitaria muy pobre, que está constantemente plagada de sentimientos de inadecuación y de la sensación de que no son lo suficientemente buen@s.

El/la narcisista intenta ser “perfect@”, especial, “atractiv@”, un “amante increíble”, o “maravillos@” o lo que sea necesario para ganar la aprobación de los demás, esto para alimentar y mantener su falso yo (ego), hace todo ese esfuerzo para conseguir de las demás personas el suministro narcisista que “necesita” para sentirse bien.

Ese falso yo (ego) busca la aprobación a toda costa, por lo que cuando no tiene ese alimento por parte del exterior de forma constante (una necesidad porque no tiene un alimento del interior) el comportamiento se vuelve errático, vengativo y se comporta de una forma cruel. Esto es lo que un ego lleno de dolor, miedo y vacío produce. Cuanto más grande sea el ego, más fuerte es la respuesta.

El comportamiento cruel del/de la narcisista, cuando aparece, no encaja con la creación de “perfección creada por el falso yo”. Las partes “imperfectas” (no curadas) del/de la narcisista han sido repudiadas por él/ella y por lo tanto tiene que ponerlas en “algún sitio” – y rápido – para que el/la narcisista no tenga que hacer frente a sus propios miedos. “Hay algo malo en mí y no soy el ser increíble que pretendo ser”. Aquí es cuando surge la proyección.

Cuanto más intentes que el/la narcisista se responsabilice de sus acciones y su comportamiento, las proyecciones aumentarán.

La Proyección Narcisista de los Padres

Si has tenido un padre y/o madre narcisista, en la infancia estabas indefens@ y, desde luego, no tenías un sentido del yo propio establecido. Era imposible poner barreras y decir “esto no es mío”. Tod@s l@s niñ@s se sienten que están errando cuando sus padres proyectan en ell@s. Las frases: “eres estúpid@, mal@, egoísta, no lo suficientemente buen@,…”   Son fácilmente absorbidos por los niñ@s como si fueran ciertos.

El/la niñ@ más empátic@ tiende a internalizar estas heridas y a sufrir lo que se llama vergüenza tóxica. Este es el modelo de un(a) codependiente.

L@s niñ@s menos empátic@s repudian su dolor y la vergüenza tóxica, se ponen a sí mim@s en lucha con el mundo “Nunca me voy a permitir a mí mism@ ser vulnerable, que me hagan daño o confiar en otr@s” y crean un falso yo con el que viven su vida (adoptan un comportamiento amoral). Este es el modelo de un(a) narcisista.

L@s niñ@s no tienen un yo establecido en esa etapa. Son completamente dependientes y vulnerables. Un(a) niñ@ no puede decir “Mamá/Papá, eres un(a) narcisista, eres tóxic@ y no quiero tener nada más que ver contigo – ¡Me voy de casa!”

Tu Sentido Esencial del Yo: qué les pasa a los Codependientes

Cuando no tienes un sentido del yo esencial, inevitablemente asignarás a alguien más para que sea esa “fuente” para ti. El/la narcisista, porque tú eras susceptible a ello por ser un(a) niñ@, fue capaz de co-crear esta dependencia a propósito contigo.

Cuando no tenemos un sentido esencial del yo, dependemos de la validación, de la aprobación de otros. Necesitamos que la persona a la que hemos designado como “nuestra fuente del yo” nos quiera, nos dé su aprobación y crea en nosotr@s. Nos destroza y nos hace creer que nuestra supervivencia está en peligro si esa persona (pareja, padre o madre, amig@(s) no cree que somos buen@s, si no nos apoya, si no está ahí para nosotros, si nos acusan de cualquier cosa (estás loc@, eres egoísta, eres tont@,…) y nos apegamos para rogar clemencia y justicia.

Nos creemos que si perdemos a esta persona, no seremos capaces de sobrevivir emocionalmente, mentalmente y/o físicamente. Esto en realidad es una fantasía. Lo que opera es nuestro inconsciente. Lo que el/la narcisista sembró en nuestro cerebro cuando éramos niñ@s.

Con la terapia adecuada este proceso se revierte y poco a poco construimos nuestro sentido esencial del yo y una autoestima fuerte que haga que no dependamos de nadie para querernos a nosotros mismos. La autoestima es fundamental para tener una vida plena y desarrollar todo nuestro potencial.

Este artículo está basado en el original de changingminds.org.

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