La Familia Disfuncional

¿Qué es una familia disfuncional?

Una familia disfuncional es aquélla donde una dinámica sana y normal en la familia se ve obstaculizada por conductas negativas como el abuso, la negación, el descuido o la falta de apoyo emocional. Normalmente esto ocurre porque uno a ambos padres tienen una enfermedad mental, diagnosticada o no.

En las familias disfuncionales (entre ellas está la familia narcisista) la relación entre el padre/la madre y el niño/la niña es tensa y antinatural; el padre, la madre o ambos constantemente descuidan o abusan un niño/niña o varios y los otros miembros de la familia se acomodan a este comportamiento.

Comprender las relaciones familiares disfuncionales

Idealmente, los niños deberían crecer en un ambiente que los ayude a sentirse queridos y valiosos.

Deben tener la libertad de expresar sus pensamientos y deseos, y su padre/madre debe cumplirlos si cree que son apropiados y realistas. Dichas niñas crecen y se vuelven emocionalmente sanas y pasan a tener relaciones saludables.

Sin embargo, cuando los niños crecen en un ambiente donde sus necesidades son limitadas o son constantemente criticados y abusados:

  • tienen baja autoestima y una autoimagen pobre.
  • no reconocen sus necesidades y cuando sí lo hacen, les suele parecer que sus necesidades no son importantes o que no es correcto o adecuado expresarlas.
  • el único marco de referencia que tienen en su infancia es su propia familia, por lo que creen que todo el abuso que sufre en ella es “lo normal”, lo que ocurre en todas las familias.

Características de las familias disfuncionales

  1. Control: uno o ambos padres dominan y toman decisiones en nombre de sus hijas, incluso cuando es innecesario. Tienen un miedo subyacente a ser inútiles para sus hijas. Este miedo los hace sentir abandonados cuando sus hijas se vuelven independientes. Las hijas de padres controladores se vuelven resentidas, y se sienten inadecuados e impotentes, arrastrando estos sentimientos hasta su edad adulta. Muchas tienen problemas para tomar decisiones y dudan demasiado de sí mismas, de sus capacidades y de lo que quieren.
  2. Abuso: el abuso, siendo éste emocional y/o psicológico y/o físico y/o sexual, suele estar presente. También la negación severa. Por lo general, el abuso es ejercido de los padres a uno o varios niños o uno de los cónyuges en el otro. Los niños se vuelven inseguros, sienten falta de protección y aceptan la violencia y /o el abuso y/o la negación como parte de la vida.
  3. Violencia: la violencia puede ser física y/o verbal. Uno de los padres pega, empuja, zarandea, golpea al otro de forma habitual o a una o varias de las hijas. En el caso de la violencia verbal, son frecuentes los insultos, los gritos, las amenazas.
  4. Imprevisibilidad y miedo: en la familia hay mucho miedo sentido por uno o ambos padres. Este miedo lo trasladan a los niños de forma consciente o inconsciente a través de su acciones. Se comportan de una forma caótica o amedrentadora, suelen ser tiranos y muy rígidos con las normas.
  5. Mala comunicación: hay una falta de comunicación abierta y honesta. El mínimo de comunicación que hay se utiliza para quedar por encima unos de los otros, hacer daño o desahogarse algún miembro. Esto hace que la familia se convierta en una jaula de grillos donde hay malentendidos, diferencias y desconfianza.
  6. Falta de apoyo emocional: en una familia disfuncional, uno o ambos padres no brindan el apoyo emocional necesario a sus hijas. Las niñas terminan pasando su infancia en aislamiento y soledad y se convierten en adultos emocionalmente vulnerables, blancos fáciles para personas que se parecen a sus padres, perpetuando así el trauma original.
  7. Perfeccionismo: uno o ambos padres tienen expectativas poco realistas sobre sus hijos. Pretenden que los niños se adapten a lo que ellos esperan de una forma muy exigente y hasta inhumana. Las expectativas que tienen con respecto a los hijos depende del rol o roles que se les ha otorgado en la familia. Así, puede ir desde sacar la nota más alta en todos los exámenes que haga hasta que “no pida”, “no hable”, “no se mueva” para “no molestar”. Esta actitud hace que el niño esté permanentemente estresado, y lleva esa bsesión por la perfección hasta su edad adulta .
  8. Posesión llevada al extremo: algunos padres son demasiado posesivos con sus hijas; las tratan como si realmente fuesen posesiones suyas y les dan el mensaje de que tienen que hacer y comportarse tal y como ellos quieren, se les da el mensaje de que “deben algo”. Controlan todas las relaciones de la hija, dificultan sus relaciones sociales o sentimentales. Pueden llegar a monopolizarlas o aislarlas. También pueden ponerse en el medio de todas las parejas de sus hijas, teniendo celos de una forma inapropiada. Esto hace que sus hijas desarrollen pocas habilidades sociales y que lleguen a sentir de forma tóxica que son infieles cuando entablan relaciones sentimentales. No permiten que el niño se mezcle con nadie. No les gusta si el niño habla con alguien. Tal posesión puede privar al niño de habilidades sociales.

¿Cómo superar los efectos de haber crecido en una familia disfuncional?

La vida no es fácil para el superviviente de una familia disfuncional. Los que no hacen terapia están abocados a crear ellos mismos otra familia disfuncional, ya que se trata de algo que, si no lo trabajas personalmente, lo repites. Si quieres cambiar tu vida, todo lo que necesitas es esfuerzo y mucha paciencia.

1. Obtén ayuda. Lo más común en las familias disfuncionales es que las niñas comienzan a cuestionar sus habilidades e intuiciones. Crecen con bajos niveles de confianza y una mala salud emocional. Busca a personas con las que puedas tener vínculos seguros, una red de apoyo fuerte es fundamental para tu recuperación.

2. Exprésate. Busca una terapeuta en la que puedas confiar y ábrete, cuenta tu historia, expresa tus sentimientos y emociones, siéntete libre para ser quien eres que te acepten así. Muchos niños de estas familias disfuncionales han estado muy catastrados en su expresión. Una terapeuta puede validarte ahora como adulto, haciendo la tarea que tus padres no supieron hacer.

3. Acepta. Aceptar es un proceso largo y es emocional, no psicológico. No lo fuerces, simplemente llegará cuando tenga que hacerlo. Aceptar a tus padres tal y como son y agradecer lo que te han dado (ya que ellos también vienen de familias disfuncionales y también fueron abusados por sus padres) te dará paz y serenidad. Soltarás las resistencias (conscientes o inconscientes que hay en tu vida.

4. Confía en ti mismo, en los demás y en la vida. Cuando creces en un entorno en el que tus padres no confían el uno en el otro, ni en ti y tus hermanos, ni a su vez tus hermanos o tú en nadie, resulta difícil confiar en los demás. Genera u vínculo de confianza con buenos amigos y parientes de la familia que tengan dinámicas más sanas. No tienes que seguir a nadie a ciegas. Una vez que empieces a creer en las personas, lograrás un equilibrio entre la confianza ciega y la absoluta desconfianza.

Fuente: http://www.momjunction.com

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28 Síntomas que presentan los Adultos de Familias Narcisistas/Disfuncionales

  1. Los adultos de familias disfuncionales adivinan qué es un comportamiento “normal”, no lo tienen claro porque el comportamiento de su familia de origen no era “normal”.
  2. Los adultos de familias narcisistas tienen dificultad para realizar un proyecto de principio a fin.
  3. Los adultos de familias disfuncionales mienten cuando sería igual de fácil decir la verdad. Mienten para autoprotegerse y lo hacen sobre todo sobre sus emociones o sentimientos.
  4. Los adultos de familias narcisistas se juzgan a sí mismos sin piedad. Los niños/las niñas en familias alcohólicas/ abusivas desarrollan miedo a cometer errores, se comportan somo si caminasen sobre huevos todo el tiempo porque si no son “perfectos/perfectas” se los/las castiga severamente.
  5. Los adultos de familias disfuncionales tienen dificultades para divertirse. Les cuesta relajarse debido a la hipervigilancia de “sentirse seguros”. Son muy controladores de todo lo que les rodea y esto incluye las actividades de entretenimiento.
  6. Los adultos de familias narcisistas se toman muy en serio a sí mismos. Tienden a ser demasiado sensibles debido a los cambios estructurales en su cerebro (gyrus congulado y amígdala) a causa del trauma.
  7. Los adultos de familias disfuncionales tienen dificultades con las relaciones íntimas. Debido a los roles que se vieron obligados a desempeñar en su familia de origen, continúan estos roles hasta su edad adulta sin saber quiénes son realmente. Temen acercarse a los demás por miedo al abandono o porque creen que no van a ser queridos tal y como son.
  8. Los adultos de familias narcisistas reaccionan de forma exagerada a los cambios que no pueden controlar.
  9. Los adultos de familias disfuncionales constantemente buscan la aprobación y la validación de los demás.
  10. Los adultos de familias narcisistas generalmente sienten que son diferentes de otras personas. Los efectos del trauma hacen que piensen del siguiente modo: “nadie va a entender mis problemas. Nadie entiende cómo me siento”.
  11. Los adultos de familias disfuncionales son o bien súper responsables (no saben relajarse no divertirse) o muy irresponsables (no son capaces de asumir prácticamente ninguna responsabilidad, es algo que les abruma) y, a veces ambos (adultos que por ejemplo en su trabajo son muy rígidos y estrictos y después en sus relaciones personales son temerarios y alocados). Se vuelven hipervigilantes en respuesta a su entorno caótico, creyendo que sus acciones determinan los comportamientos de los demás. Algunos niños/niñas tienen un sentido desmedido de sí mismos, sintiéndose responsables de lo que sucede a su alrededor. Otros niños/otras niñas renuncian a una responsabilidad porque creen que “nada de lo que hago es suficiente”. A menudo desarrollan alguno de los siguientes patrones en la infancia temprana tratando de ganar autoestima del mundo exterior: buscando aplausos en lugar de amor (superación);  a veces rindiéndose y aislándose; enfermándose; comenzando sus propios patrones de abuso de sustancias o autoabandono (un bajo perfil en todo lo que hacen).
  12. Los adultos de familias narcisistas son extremadamente leales, incluso ante la evidencia de que la lealtad es inmerecida, frente a personas que abusan, se aprovechan de ellos o los maltratan.
  13. Los adultos de familias disfuncionales son impulsivos. Tienden a realizar acciones sin considerar seriamente las posibles consecuencias. Esta impulsividad conduce a la confusión, el odio hacia sí mismos y la pérdida de control sobre su entorno. Además, gastan una cantidad excesiva de energía arreglando el caos que ellos mismos han generado. Debido a la confusión y la imprevisibilidad en sus vidas desde la infancia y los roles de supervivencia adoptados posteriormente como adultos de forma inconsciente, con frecuencia se encuentran más cómodos con el caos que con una vida tranquila. Buscan los problemas de una forma inconsciente. Simplemente es lo que conocen.Los adultos de familias disfuncionales desarrollan patrones de salvación, buscan la aprobación o se aíslan de los demás. Rehúyen el conflicto con otra personas por miedo a la ira destructiva o la amenaza de violencia experimentada en la infancia y también por temor a su propia ira no expresada.
  14. Los adultos de familias narcisistas a menudo crecieron en sistemas familiares que eran impredecibles y que no respondían a las necesidades de los niños/las niñas. Han crecido confiando únicamente en sí mismos/sí mismas en términos de “autoapoyo”, por eso de adultos son muy reacios a pedir ayuda o a confiar en los demás.
  15. Los adultos de familias disfuncionales a menudo desarrollan o bien “indefensión aprendida” un sentido de total unidad con el otro (codependencia). Con frecuencia estos niños creen que tienen el control en sus vidas al creer que causan las respuestas y el comportamiento de los demás. Pueden tener sentimientos de víctima e intentar rescatar a uno de los padres del otro (a la madre del padre o al padre de la madre). Esto crea una sensación de impotencia y una excesiva sensación de control sobre su entorno. Por ejemplo: “Es culpa mía que papá beba. Si me porto mejor… “.
  16. Los adultos de familias narcisistas desarrollan la actitud temprana en la vida de “no tengo necesidades”, “puedo hacerlo yo solo/sola, gracias”. Cuando las necesidades no se satisfacen repetidamente o los padres “no están ahí” emocional o físicamente, los niños aprenden a dejar de necesitar y temen las situaciones de dependencia normal.
  17. Los adultos de familias disfuncionales necesitan tener el control. Tener miedo a los sentimientos normales lleva a las necesidades compulsivas de controlar y vivir la vida como dice Sharon Wegsheider-Cruse, “en un ensayo constante de la vida”. Controlar tanto las situaciones y a las personas que los rodea los lleva a una incapacidad para fluir de forma natural con la vida. Es como mirar tu propia vida a través de un escaparate sin atreverte a vivirla de verdad.
  18. Los adultos de familias narcisistas tienen dificultades para escuchar cualidades positivas acerca de sí mismos. Debido a una autoimagen muy pobre que se desarrollaron en la infancia (y que no es real), descartan la alimentación positiva de los demás, sienten desconfianza hacia los que los elogian o sienten una profunda sensación de dolor o pérdida al escuchar cosas.
  19. Los adultos de familias disfuncionales que viven en un mundo en blanco y negro. La rigidez y el pensamiento blanco/negro los aprendieron en sus familias de origen. En estas familias se utilizan mucho los términos “siempre/nunca”, “bueno/malo”, “fácil/difícil” y son inamovibles. Por la misma razón, los roles asignados en las familias son rígidos y no permiten a sus miembros cambiar.
  20. Los adultos de familias narcisistas tienen autoimágenes pobres y una baja autoestima. Suelen desempeñar los roles del “chivo expiatorio y/o “el niño perdido/la niña perdida”. De niños/niña, se les envían muchos mensajes muy negativos y se les impide ver sus cualidades y desarrollar sus potencialidades. De adultos, repiten esto de forma inconsciente, manteniendo normalmente perfiles bajos en todas las esferas de la vida hasta que empiezan a hacer terapia.
  21. Los adultos de familias disfuncionales tienen conductas compulsivas y adicciones. El trauma esconde un dolor y una rabia de las que no son conscientes y que les lleva a tener conductas de repetición-compulsión y a volverse adictos al juego, el sexo, las compras, la comida, el deporte,… como una forma de aliviar momentáneamente esa sensación de ser “defectuosos”.
  22. Los adultos de familias narcisistas tienen una necesidad compulsiva de tener razón. La vida se piensa en términos de “correcto” e “incorrecto”, “bien” y “mal”. A menudo, la necesidad de ser siempre correcto y apropiado reemplaza el deseo original de ser amado. Proyectan una imagen de perfección (que incluye la idea de “yo siempre estoy bien”) porque creen que así los demás los querrán. En sus familias de origen eran severamente castigados cuando mostraban emociones o un problema o algo que les preocupaba. El mensaje era “sonríe y no expreses nada, di que todo está bien”.
  23. Los adultos de familias disfuncionales sufren de negación hasta que empiezan a hacer terapia y hacerse conscientes. En sus familias de origen se niegan que haya problemas, que haya abuso o maltrato entre sus miembros, que haya mucho dolor que no se atreven a sentir y del que nadie habla. La negación protege a sus miembros del dolor pero también mantiene la disfunción.
  24. Los adultos de familias narcisistas tienen miedo a sus propias emociones y sentimientos. Expresar sentimientos o emociones no era algo seguro ni cómodo en la familia de un alcohólico. Con frecuencia, a los niños/las niñas sólo se les permitían ciertos sentimientos que no daban “problemas” a los padres: “felices”, “bien”, etc. Si expresaban otros sentimientos, se arriesgan al abandono o a los arrebatos de ira de los padres. Debido a que aprendieron a negar o reprimir los sentimientos en la primera infancia, han perdido la capacidad de sentir o expresar emociones. Lo que ocurre es que al no sentir se convierten en medio autómatas, regidos por sus pensamientos.
  25. Los adultos de familias disfuncionales tienen períodos frecuentes de depresión leve, llamada distimia. La rabia mal gestionada les acaba deprimiendo, ya que o bien no generan rabia y les convierte en personas complacientes, como marionetas de otros o bien la generan y la vuelven contra sí mismos. La tristeza no expresada también acaba en depresión. A estos adultos les cuesta mucho llorar porque en su infancia cuando lo hacían se les tachaba de “débiles o de “cobardes” o se les atacaba por ello. Otros síntomas son dificultad para dormir, comer demasiado o muy poco, tener frecuentes pesadillas, pequeños hurtos en las tiendas, sonambulismo, autolesiones, conductas adictivas que escalan, tener mucho sexo o nada,…
  26. Los adultos de familias narcisistas son hipersensibles a las necesidades de los demás. La supervivencia en una familia disfuncional con frecuencia significaba estar constantemente al tanto de los cambios más pequeños en los estados de ánimo de los adultos, lo que hacía que el niño/la niña fuera muy consciente de lo que los demás estaban haciendo. Como adultos, muchas veces de forma inconsciente escanean las caras de los demás, en busca de posibles señales de que “algo va mal” para ponerse nen guardia o atajar un posible problema con esa persona.
  27. Los adultos de familias disfuncionales tienen patrones de relación repetitivos en sus vidas adultas. Las creencias y los filtros internos los llevan a elegir parejas y amigos/amigas que replican las interacciones de la infancia con los padres. Con frecuencia se encuentran recreando las experiencias dolorosas de su infancia. ¿Por qué? Porque ahí se sienten en su “zona de confort”, se sienten atraídos por lo que es familiar y lo que se conoce. Los que no empiezan terapia acaban escogiendo como pareja a personas que son proyecciones de su padre/su madre para “darle un final feliz” a esa historia que vivieron en la infancia y que no terminó bien. Es lo que se denomina la repetición-compulsión. Hay una sensación de necesidad de superar, “tratando de que mi padre no beba ni ame”. Entonces, escogen a un alcohólico para que se case. Los niños de familias saludables realizan traumas infantiles en la sala de juegos mientras que los niños de familias disfuncionales se encuentran resolviendo los traumas dolorosos del pasado en la vida real.
  28. A Los adultos de familias narcisistas les cuesta mucho relajar, disfrutar y divertirse. Mientras que otros niños/niñas estaban ocupados aprendiendo a relacionarse, competir, jugar y desarrollar habilidades sociales, los niños/las niñas de familias disfuncionales estaban sobreviviendo a situaciones muy hostiles por parte de personas que se suponía que tenían que quererlos y protegerlos, sus padres o cuidadores. Relajarse, disfrutar y divertirse es algo que un adulto de una familia narcisista tiene que aprender, ya que no pudo hacerlo mucho en su infancia y cuando hace algo de este tipo suele sentir culpa, dejar el control con sustancias, proyectar una imagen sin ser él mismo/ella  misma…

No te desanimes si te ves reflejado/reflejada en estos síntomas. El primer paso para cualquier cambio es la consciencia. Con esfuerzo, ganas de cambiar, un(a) terapeuta o un grupo terapéutico, estos síntomas podrás suavizarlos, transformarlos e incluso eliminarlos. Entonces serás libre.

7 Pasos para Sanarte de un(a) Padre y/o Madre Narcisista

La sanación de las secuelas de haber crecido en un hogar con un padre y/o madre narcisista tiene un efecto positivo en la vida del adulto. Los terapeutas llaman a este adulto el/la niñ@ adulto mientras está en recuperación. Hasta que no curan sus heridas, emocionalmente la mayoría del tiempo son l@s niñ@s herid@s de su infancia.

La percepción distorsionada de la realidad que un padre y/o madre narcisista impone a un(a) niñ@ suele tener en la mayoría de los casos consecuencias muy perjudiciales. Algunas de ellas pueden ser  la falta de autoestima, el pensamiento obsesivo, la minimización del abuso, la ansiedad severa, un miedo permanente a casi todo (consciente o no), la depresión y el síndrome de estrés post-traumático complejo. Al abordar el impacto que el narcisismo ha hecho en tu vida y empezar a tratarlo, puede mejorar enormemente tu calidad de vida.

Siete Pasos para la sanación de un Padre y/o Madre Narcisista

Reconoce el Comportamiento Narcisista

El primer paso en el proceso de sanación es admitir y reconocer que ha habido algo anormal (disfuncional) en el comportamiento del padre/de la madre (generalmente de uno de ellos con la colaboración del otro)/ de los padres. Una persona no puede recuperarse de algo que se niega a reconocer.

La mayoría de los padres narcisistas eligen a un(a) niñ@ favorit@, el “niño de oro”, al/a la que se trata como si caminara sobre las aguas. Lo@ otr@s niñ@s son frecuentemente los “chivos expiatorios”, tratad@s como inferiores, comparándoles, ignorándoles, culpándoles constantemente de todo. Los padres narcisistas ven al/a la/a los niñ@(s) como extensiones de sí mismos, no como seres humanos independientes con su propia personalidad, emociones, gustos,… El padre y/o madre narcisista asignará los papeles en función de cuál de ell@s perciba como más parecido a él/ella o sea más proclive a llevarle la corriente, a decirle a todo que sí.

Entiende el Narcisismo

Una vez que se identifica el narcisismo, es importante informarse sobre el trastorno y cómo afecta a todo el sistema familiar. El narcisismo es en parte biológico y en parte se genera por el entorno. Por ello, es probable que haya otr@s narcisistas o trastornos de la personalidad en tu familia. Familiarízate con los signos y síntomas del narcisismo y reconocerás a l@s otr@s narcisistas que hay en tu familia, tanto en la línea ascendente (abuel@s), como en la misma (herman@s), como en la línea descendente (hij@s).

Identifica el Comportamiento Abusivo

Al principio se te hará raro y confuso porque la palabra “abuso” está asociada comúnmente al abuso sexual o físico, pero no al emocional y/o psicólogico, siendo éste muy grave si un(a) niñ@ está expuesto a él durante años respecto a un padre y/o madre sobre el/los que tiene una absoluta dependencia.

Sin embargo, cuanta más información adquieras, más te darás cuenta de que has sido objeto de los siguientes (seguramente varios pero no todos) tipos de abuso:

  • Físico: restricción, agresión (bofetadas, puñetazos, empujones, coscorrones, pellizcos, arañazos,..)
  • Psicológico: gaslighting, tratamiento de silencio.
  • Verbal: gritar a un(a) niñ@ frecuentemente, obligarle a callarse, interrogarle, acosarle con preguntas retóricas.
  • Emocional: decirle regularmente que “eres sensible” “eres difícil”, “no aguantas una broma”, “estás loc@”. Obligar al/a la niñ@ a que sea el/ella el que ejerza de padre/madre.
  • Financiero: negligencia con su presupuesto, regalarle demasiadas cosas.
  • Sexual: actitudes inapropiadas, tocamientos, violación.

Libera la Rabia y la Tristeza

La rabia y la tristeza son respuestas emocionales naturales tras haber entendido tu historia familiar y haber identificado el abuso que has sufrido. Cualquier imagen idealizada que hayas podido tener de tu padre y/o madre narcisista se caerá abajo y esto es algo duro de aceptar.

No sólo es normal sacar la rabia y la tristeza para liberar el trauma sino que es absolutamente necesario. Hasta que no hayas llorado y no te hayas enfadado por todo lo que has perdido en la infancia a causa del abuso, hasta que no cures a tu niñ@ interior, no podrás avanzar como adulto. Llorar y enfadarse significa pasar el duelo y dejar ir. Esto es fundamental para avanzar.

Adquiere Perspectiva

Éste es un buen momento para dar un paso atrás por un tiempo para obtener una perspectiva más amplia de ti mism@ y de tu vida. Comienza por reflexionar sobre cómo la imagen distorsionada del/de la padre y/o madre narcisista del mundo, de las personas y sobre todo DE TI ha moldeado tus creencias actuales.

Después cava más hondo. Busca los pensamientos que tienes que en realidad no son tuyos sino adquiridos del/de la narcisista (seguramente autodestructivos), las cosas que te prohíbes o de las que te culpas, la imagen que tienes de ti mism@, lo que no te permites, lo mucho que te juzgas, lo crític@ que eres contigo mism@. Todo eso no es tuyo, es del/de la narcisista y es hora de que se lo devuelvas. Poco a poco, un(a) nuev@ tú empezará a surgir.

El Perdón

Acepta que no puedes cambiar tu pasado, pero sí reinterpretarlo. Eres tú el/la que decide si perdonas o no a tu padre y/o madre narcisista por el abuso y el daño causados. Conviene recordar que el perdón no es una acción mental sino emocional. Que generalmente no es un sentimiento de todo-o-nada sino que seguramente pasarás por diferentes etapas y éste probablemente nunca sea completo ni definitivo. Y que para perdonar a otr@s el/la primero al/a la que tienes que perdonar es a ti mism@. Sólo eras un(a) niñ@ que hizo lo que pudo para sobrevivir.

Sigue adelante con tu Nueva Vida

Donde hubo esas heridas no es que no vaya a haber nada, quedarán cicatrices, pero ya no serán heridas abiertas. Tu vida puede cambiar de una forma bastante radical, puedes verte a ti mism@ haciendo cosas y desde facetas que jamás habrías soñado. La vida empieza Aquí y Ahora.

Es importante tener en cuenta que estas son sólo unas líneas generales por las que pasa un adulto en recuperación que ha sido víctima de abuso narcisista en su infancia. Para acompañarte y ayudarte en este proceso, te recomiendo que busques la ayuda profesional de un(a) terapeuta Gestalt o un(a) terapeuta especializado en el tratamiento de víctimas de familias disfuncionales o un grupo CoDA (Codependientes Anónimos).

Este artículo está basado en el original de psychcentral.com