10 Razones para Agradecer tu Familia Disfuncional

Sé que a veces no es fácil no darle vueltas a la idea de cómo habría sido tu vida si no hubieses tenido una familia disfuncional. El problema es que esto es una fantasía y si bien las fantasías te han ayudo en su momento para poder sobrevivir a situaciones muy difíciles en tu infancia, ésta en concreto es mejor que la sueltes. Darle vueltas a lo que no ha podido, no puede y no podrá ser sólo te desgasta y consume tu energía, que estará mucho mejor invertida en quererte y en tu sanación. Lo que retienes, te esclaviza, lo que sueltas, te libera y es transformador.

Lo que retienes, te esclaviza. Lo que sueltas, te hace libre y es transformador.

Por si aún sientes resistencia a esto, que estoy segura, no es fácil para ti, te doy…

10 Razones para Agradecer tu Familia Disfuncional

  1. Has aprendido con el ejemplo. Tienes ejemplos conmovedores de lo que no te gustó y lo que no quieres repetir dentro de tu propia vida.
  2. Ya has conectado con la rabia y la ira, y aunque has pasado por una etapa de resentimiento antes y te das cuenta de que la culpa no crea cambio y acción, sino que perpetúa tus proyecciones y te mantiene en la posición emocional de tu niño/niña interior heridx. Asumir la responsabilidad personal y adaptar un plan de acción es mucho más efectivo y sanador para tu crecimiento personal.
  3. Te has dado cuenta de que tú eres más que lo que te ha pasado. Ese pasado es parte de ti y no hay nada que pueda cambiarlo. Sin embargo, a medida que sanas tus heridas de infancia y vas hacia tu recuperación, te das cuenta de que eso no tiene porqué definirte en absoluto ni en el presente ni en el futuro. Tú no eres lo que te ha pasado, tú eres en quien decides convertirte.
  4. Te has dado cuenta de tus ciclos y patrones de comportamiento que han sido destructivos y tóxicos de ti (porque, debido al trauma, repetías tu infancia una y otra vez, mediante la repetición-compulsión, tratando de darle el final feliz que no tuvo) y reconoces que tienes el poder personal de poner fin a estos ciclos y patrones en el presente y el futuro.
  5. Has pasado por situaciones en tu infancia que muchas personas ni se imaginan y que no vivirán nunca. Esto te ha dado una fortaleza y una resiliencia que ya son parte de ti y que puedes aprovechar en tu favor en el presente y en el futuro. Siempre teniendo en cuenta que también tienes derecho a ser frágil y vulnerable a veces.
  6. Te has dado cuenta de que es contraproducente compararte con los demás. Ver a las personas de forma neurótica por encima por debajo de ti hace que tengas relaciones de control y dominación/sumisión. Compararse es irreal porque cada uno de nosotrxs partimos de una situación, de una familia distinta y recorremos un camino diferente en la vida. Nadie puede vivir tu experiencia vital por ti y tú no puedes vivir la de otra persona. Como seres humanos nuestras vidas fluyen, se mueven y siempre hay espacio para el crecimiento y el cambio.
  7. Si estás leyendo este blog, es más que probable que a ti te tocasen los roles del/de la “niño perdido/niña perdida”/chivo expiatorio/rebelde en tu familia de origen. Si ése es tu caso, tienes un enorme don que es un diamante en bruto: la empatía. Si la desarrollas, expandirá enormemente tu compasión por hacia ti mismo/misma y los demás. La compasión no es más que abrazar el amor a un nivel transpersonal (sin estar atado a tu ego), la espiritualidad y la idea de que eres un ser con limitaciones, que hay un poder superior a ti que es el que te guía.
  8. El hecho de tener que separarte mucho de tu familia de origen para poder sanar, te ha dado una visión más amplia del mundo y de las cosas. Tienes mucho criterio para decidir qué quieres y qué no y te sientes más libre a la hora de tomar decisiones sobre cómo vivir tu vida, qué valores tienes o qué es importante o superfluo para ti, sin estar sujetx a convencionalismos o estándares.
  9. Aprecia tu enorme resiliencia. Pasaste de gravitar entre los estados de confusión y autoculpa a un estado de iluminación y alivio al darte cuenta de que nunca has tenido la culpa de lo que te ha pasado y de que entonces no podrías haber hecho nada mejor. De hecho, eras sólo un(a) niñx indefensx haciendo un buen trabajo, sobreviviendo y lidiando con el maltrato/abuso de tus padres disfucionales. Tú no tenías la culpa de lo que te ocurrió, aunque tu familia disfuncional justificase así el maltrato/abuso, pero sí que eres responsable hoy en día, como adulto, de ejercer tu poder personal y de tomar el control sobre tu vida. Tu familia disfuncional tampoco tiene la culpa. Sólo han repetido lo que se les hizo a ellxs por no tener consciencia de ello. El trauma se pasa de generación en generación si no se sana con terapia.
  10. El tema de la perfección estuvo muy presente en tu infancia. Se te condicionaba el amor a cambio de ser “perfectx”. Esa perfección dependía del criterio subjetivo de tu familia disfuncional. Ya puedes soltar eso. No eres perfectx, nadie lo es. Es una fantasía. Ya puedes relajarte y simplemente ser tú mismx. Eso es un enorme regalo. ¡Disfrútalo!

Fuente: http://www.michellemaidenberg.com

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El rol del Chivo Expiatorio u Oveja Negra. Porqué te ha caído a ti y cómo salir de él.

El problema inherente de las Familias Disfuncionales

Aclaración: casi todas las familias son disfuncionales en mayor o menor grado. En este post y los del resto del blog, cuando hablo de “familia disfuncional” me refiero a una familia en la que al menos uno de los padres tiene un trastorno mental, diagnosticado o no.

Las familias disfuncionales por definición tienen una visión pobre de sus propios comportamientos y problemas y harán casi cualquier cosa para proyectar “lo normal”. En realidad, estas familias están frecuentemente paralizadas por sus miedos, adicciones, desórdenes mentales e inseguridades mal gestionadas.

En esta versión distorsionada de la vida familiar a lo “Alicia en el país de las maravillas”, los padres/madres disfuncionales a menudo evitan los problemas obvios y muy reales dentro de ellas y eligen a un(a) niño/a  para desempeñar el rol del chivo expiatorio, sobre el cual se vuelcan todos los fallos, problemas y disfunciones familiares.

Este papel del chivo expiatorio es asignado por la familia a menudo temprano en la vida y forzado por la presión puesta sobre lxs otrxs hermanxs para que lo acepten.

Otro aspecto del síndrome de oveja negra / chivo expiatorio es que los chivos expiatorios generalmente perpetúan este rol en las familias que ellos mismos/ellas mismas fundan, más allá de su familia de origen porque es un comportamiento aprendido.

La proyección de la culpa y lo que “está mal” en el Chivo Expiatorio por la Familia Disfuncional

Un(a) niño/a naturalmente sensible o empático/a que crece en el hogar con padres y otras personas que no pueden estar “equivocadxs”, que culpan al niño/la niña por las cosas que ellos mismos han hecho o que se niegan a asumir la responsabilidad de su propia vida interior y comportamiento, el(la) niño/a comienza a empatizar para después echarse a la espalda y finalmente identificarse con todos los temas no resueltos flotando en esta casa.

Lxs niñxs sensibles y empáticxs -sin que se les haya enseñado cómo usar la empatía- pueden ser utilizados por la familia, ya sea intencionalmente o no, como portadorxs de los “pecados” de la familia. Los niños buscan de forma natural espejos que los definan, ya que se están forjando una identidad. Si el único espejo es uno que define al niño/la niña como el culpable o el responsable, un(a) niño/a sensible, que anhela la conexión, comenzará a definirse a sí mismx acorde a eso que le dicen que es, sobre lo que la familia proyecta, y que no es real.

A medida que esx niñx crezca, se encontrará con más mundo, pero vendrá de la misma dinámica establecida en el hogar. ¿Por qué? Porque él/ella se ha identificado con esta forma de interactuar. Él/Ella es el/la culpable. El/la que constantemente debe asumir la responsabilidad de los demás, las emociones y los “pecados”, porque esto es exactamente lo que hace. Se preocupa mucho por los demás, como una parte natural de su autenticidad, pero este cuidado se ha contorsionado, por esta identidad definida, en llevar a cuestas, cargar, “aguatar” el peso.

Entonces, estx niñx, cuyo don es el de la empatía, se vuelve en su contra. No utilizará su empatía como reconocimiento de lo que otros sienten y la capacidad de reflejar eso (lo que se conoce como mirroring, hacer de espejo) para que luego puedan usar esa información para su propio crecimiento. Usará su don de empatía para llevar la carga de la culpa, y de sentirse responsable sobre cómo se sienten los demás. Y al hacerlo, de alguna manera se probará a sí mismx que no es la mala persona que siente que es. Él/ella siente esta sensación de incorrección como si realmente lx definiese. Él/ella  oficialmente el chivo expiatorio, porque se ha lleva consigo los “pecados” de los demás.

Pero en verdad, bajo esta máscara y traje, es una persona genuina, que está dotada con una herramienta poderosa. Si quieres romper con la identidad del chivo expiatorio, tendrás que conocer a esta auténtica persona dentro de ti. Este proceso comienza reconociendo y comenzando a honrar tus emociones y tu parte más egoísta y narcisista, porque te llevan a la verdad de que estás haciendo muchas cosas que no son genuinas sino que crees que “tienes el deber” de hacerlas para así sentirte digno/digna de amor.

Cómo son los Chivos Expiatorios

Lxs niñxs que crecen como chivos expiatorios en una familia pueden desarrollar problemas de confianza, resentimiento y baja autoestima.  Se culpan a sí mismxs por cómo lxs tratan y buscan encontrar razones lógicas que justifiquen su maltrato. Tienden a sentirse inútiles, fexs, estúpidxs y/o incompetentes. Pueden tener dificultades académicas y evitar situaciones u oportunidades competitivas. Suelen intentar guardar un bajo perfil. Se pelean con los demás con ira explosiva. Son pesimistas y guardan resentimiento en las relaciones personales. Creen que se les debe algo porque ellxs mismxs tratan de generar esa deuda, consciente o inconscientemente, cargando con los problemas de los demás. Algunxs pueden tratar de demostrar su valía convirtiéndose en “conseguidorxs de metas”, a menudo en detrimento de sus propias aspiraciones e intereses en la vida.

A menudo buscan la validación que nunca tuvieron fuera del hogar, por lo que pueden ser vulnerables a los grupos depredadores y las personas que buscan aprovecharse, como los cultos religiosos, las bandas criminales, las organizaciones terroristas  y los depredadores emocionales y/o sexuales a menudo lxs atraen al ofrecer gratis y muy rápido esa validación que el chivo expiatorio tanto anhela. Eso es precisamente lo que ocurre, en un contexto romántico, con el bombardeo de amor o love bombing, donde el/la narcisista (depredador) “baña” al chivo expiatorio de falsa validación. Es por esto que el vínculo que se crea entre ellxs es tan poderoso para el chivo expiatorio. Porque su niño/niña interior por fin tiene el amor incondicional que tanto anheló y no obtuvo en su infancia.

Qué No hacer si eres el Chivo Expiatorio

  • No te culpes ni pienses que hiciste algo para merecer la forma en que te trataron. Muy probablemente, tus padres también tienen un trauma y han repetido lo que les hicieron a ellos.
  • No aceptes el rol del chivo expiatorio como algo normal en tu vida ni le des bola a la gente que te trata como tal.
  • No persigas a alguien que está siendo el chivo expiatorio. Eso es participar en el abuso.
  • No lo ignores cuando alguien más está siendo el chivo expiatorio. Eso es tolerar el abuso.
  • No intentes justificar tu valía convirtiéndote en un(a) triunfador(a). No trabajes más duro para ganarte el amor de un padre, un miembro de la familia, un(a) amigx o una pareja. El amor verdadero es un regalo gratis. No requiere que las personas hagan esfuerzos sobrehumanos, tengan que probar su valía con lo que hacen o “pasen por el aro” de todo lo que se les hace.
  • No confíes inmediatamente en las personas u organizaciones de cualquier tipo que te ofrecen validación. Guarda tu confianza para las personas que te traten bien y que no tienen una agenda oculta propia. Identifica si hay una aceptación radical e inmediata de esa persona u organización. Si la hay, es una bandera roja.
  • No pierdas tu tiempo y energía tratando de cambiar la opinión de otra persona sobre ti. Es doloroso admitirlo, pero la verdad es que casi no tienes poder ni control sobre los pensamientos, palabras y acciones de otra persona.
  • No tomes represalias ni trates de lastimar a una persona o personas que te trata(n) como el chivo expiatorio. Intenta, lo mejor que puedas, desvincularte de ella(s). Entrar en una lucha de quién es el más fuerte, en una guerra emocional, sólo te hará engancharte a emociones y sentimientos displacenteros y te descentrará de ti misma/mismo. No tienes que demostrar nada. Sólo aléjate de un comportamiento que es tóxico y dañino para ti.

Qué Hacer si eres el Chivo Expiatorio

  • Termina la conversación y retírate de la habitación y de la casa si es posible cada vez que alguien te trate mal.
  • Llame a la policía si alguien te lastima físicamente, te amenaza o te intimida.
  • Trata de basar tu propia opinión sobre ti mismx en función de tus méritos, tus fortalezas y debilidades únicas, y no en las emociones y opiniones de los demás.
  • Defiende lo que es correcto cuando veas una injusticia. Dilo una vez y luego no lo repitas ni discutas al respecto. Acepta estar en desacuerdo si es necesario. Sólo decirlo una vez a veces puede ayudar.
  • Obtén apoyo. Busca amistades y relaciones validadoras y saludables donde la gente te valore y saque lo mejor de ti.
  • Si te encuentras en una situación de empleo, ejerce tu autoridad como empleadx haciendo las tareas que se te encomiendan pero también pon límites si se cometen abusos. Exprésate de forma asertiva. Si el comportamiento no cambia, busca otro puesto de trabajo.
  • Si recibes un tratamiento no equitativo, rechaza amablemente el favor y solicita un trato igualitario.

Cualidades y Potencialidades del Chivo Expiatorio

  • Resiliencia
  • Independencia
  • Inteligencia
  • Empatía
  • Un fuerte sentido del Yo
  • Espíritu Crítico
  • Fuerza

La Familia Disfuncional

¿Qué es una familia disfuncional?

Una familia disfuncional es aquélla donde una dinámica sana y normal en la familia se ve obstaculizada por conductas negativas como el abuso, la negación, el descuido o la falta de apoyo emocional. Normalmente esto ocurre porque uno a ambos padres tienen una enfermedad mental, diagnosticada o no.

En las familias disfuncionales (entre ellas está la familia narcisista) la relación entre el padre/la madre y el niño/la niña es tensa y antinatural; el padre, la madre o ambos constantemente descuidan o abusan un niño/niña o varios y los otros miembros de la familia se acomodan a este comportamiento.

Comprender las relaciones familiares disfuncionales

Idealmente, los niños deberían crecer en un ambiente que los ayude a sentirse queridos y valiosos.

Deben tener la libertad de expresar sus pensamientos y deseos, y su padre/madre debe cumplirlos si cree que son apropiados y realistas. Dichas niñas crecen y se vuelven emocionalmente sanas y pasan a tener relaciones saludables.

Sin embargo, cuando los niños crecen en un ambiente donde sus necesidades son limitadas o son constantemente criticados y abusados:

  • tienen baja autoestima y una autoimagen pobre.
  • no reconocen sus necesidades y cuando sí lo hacen, les suele parecer que sus necesidades no son importantes o que no es correcto o adecuado expresarlas.
  • el único marco de referencia que tienen en su infancia es su propia familia, por lo que creen que todo el abuso que sufre en ella es “lo normal”, lo que ocurre en todas las familias.

Características de las familias disfuncionales

  1. Control: uno o ambos padres dominan y toman decisiones en nombre de sus hijas, incluso cuando es innecesario. Tienen un miedo subyacente a ser inútiles para sus hijas. Este miedo los hace sentir abandonados cuando sus hijas se vuelven independientes. Las hijas de padres controladores se vuelven resentidas, y se sienten inadecuados e impotentes, arrastrando estos sentimientos hasta su edad adulta. Muchas tienen problemas para tomar decisiones y dudan demasiado de sí mismas, de sus capacidades y de lo que quieren.
  2. Abuso: el abuso, siendo éste emocional y/o psicológico y/o físico y/o sexual, suele estar presente. También la negación severa. Por lo general, el abuso es ejercido de los padres a uno o varios niños o uno de los cónyuges en el otro. Los niños se vuelven inseguros, sienten falta de protección y aceptan la violencia y /o el abuso y/o la negación como parte de la vida.
  3. Violencia: la violencia puede ser física y/o verbal. Uno de los padres pega, empuja, zarandea, golpea al otro de forma habitual o a una o varias de las hijas. En el caso de la violencia verbal, son frecuentes los insultos, los gritos, las amenazas.
  4. Imprevisibilidad y miedo: en la familia hay mucho miedo sentido por uno o ambos padres. Este miedo lo trasladan a los niños de forma consciente o inconsciente a través de su acciones. Se comportan de una forma caótica o amedrentadora, suelen ser tiranos y muy rígidos con las normas.
  5. Mala comunicación: hay una falta de comunicación abierta y honesta. El mínimo de comunicación que hay se utiliza para quedar por encima unos de los otros, hacer daño o desahogarse algún miembro. Esto hace que la familia se convierta en una jaula de grillos donde hay malentendidos, diferencias y desconfianza.
  6. Falta de apoyo emocional: en una familia disfuncional, uno o ambos padres no brindan el apoyo emocional necesario a sus hijas. Las niñas terminan pasando su infancia en aislamiento y soledad y se convierten en adultos emocionalmente vulnerables, blancos fáciles para personas que se parecen a sus padres, perpetuando así el trauma original.
  7. Perfeccionismo: uno o ambos padres tienen expectativas poco realistas sobre sus hijos. Pretenden que los niños se adapten a lo que ellos esperan de una forma muy exigente y hasta inhumana. Las expectativas que tienen con respecto a los hijos depende del rol o roles que se les ha otorgado en la familia. Así, puede ir desde sacar la nota más alta en todos los exámenes que haga hasta que “no pida”, “no hable”, “no se mueva” para “no molestar”. Esta actitud hace que el niño esté permanentemente estresado, y lleva esa bsesión por la perfección hasta su edad adulta .
  8. Posesión llevada al extremo: algunos padres son demasiado posesivos con sus hijas; las tratan como si realmente fuesen posesiones suyas y les dan el mensaje de que tienen que hacer y comportarse tal y como ellos quieren, se les da el mensaje de que “deben algo”. Controlan todas las relaciones de la hija, dificultan sus relaciones sociales o sentimentales. Pueden llegar a monopolizarlas o aislarlas. También pueden ponerse en el medio de todas las parejas de sus hijas, teniendo celos de una forma inapropiada. Esto hace que sus hijas desarrollen pocas habilidades sociales y que lleguen a sentir de forma tóxica que son infieles cuando entablan relaciones sentimentales. No permiten que el niño se mezcle con nadie. No les gusta si el niño habla con alguien. Tal posesión puede privar al niño de habilidades sociales.

¿Cómo superar los efectos de haber crecido en una familia disfuncional?

La vida no es fácil para el superviviente de una familia disfuncional. Los que no hacen terapia están abocados a crear ellos mismos otra familia disfuncional, ya que se trata de algo que, si no lo trabajas personalmente, lo repites. Si quieres cambiar tu vida, todo lo que necesitas es esfuerzo y mucha paciencia.

1. Obtén ayuda. Lo más común en las familias disfuncionales es que las niñas comienzan a cuestionar sus habilidades e intuiciones. Crecen con bajos niveles de confianza y una mala salud emocional. Busca a personas con las que puedas tener vínculos seguros, una red de apoyo fuerte es fundamental para tu recuperación.

2. Exprésate. Busca una terapeuta en la que puedas confiar y ábrete, cuenta tu historia, expresa tus sentimientos y emociones, siéntete libre para ser quien eres que te acepten así. Muchos niños de estas familias disfuncionales han estado muy catastrados en su expresión. Una terapeuta puede validarte ahora como adulto, haciendo la tarea que tus padres no supieron hacer.

3. Acepta. Aceptar es un proceso largo y es emocional, no psicológico. No lo fuerces, simplemente llegará cuando tenga que hacerlo. Aceptar a tus padres tal y como son y agradecer lo que te han dado (ya que ellos también vienen de familias disfuncionales y también fueron abusados por sus padres) te dará paz y serenidad. Soltarás las resistencias (conscientes o inconscientes que hay en tu vida.

4. Confía en ti mismo, en los demás y en la vida. Cuando creces en un entorno en el que tus padres no confían el uno en el otro, ni en ti y tus hermanos, ni a su vez tus hermanos o tú en nadie, resulta difícil confiar en los demás. Genera u vínculo de confianza con buenos amigos y parientes de la familia que tengan dinámicas más sanas. No tienes que seguir a nadie a ciegas. Una vez que empieces a creer en las personas, lograrás un equilibrio entre la confianza ciega y la absoluta desconfianza.

Fuente: http://www.momjunction.com

28 Síntomas que presentan los Adultos de Familias Narcisistas/Disfuncionales

  1. Los adultos de familias disfuncionales adivinan qué es un comportamiento “normal”, no lo tienen claro porque el comportamiento de su familia de origen no era “normal”.
  2. Los adultos de familias narcisistas tienen dificultad para realizar un proyecto de principio a fin.
  3. Los adultos de familias disfuncionales mienten cuando sería igual de fácil decir la verdad. Mienten para autoprotegerse y lo hacen sobre todo sobre sus emociones o sentimientos.
  4. Los adultos de familias narcisistas se juzgan a sí mismos sin piedad. Los niños/las niñas en familias alcohólicas/ abusivas desarrollan miedo a cometer errores, se comportan somo si caminasen sobre huevos todo el tiempo porque si no son “perfectos/perfectas” se los/las castiga severamente.
  5. Los adultos de familias disfuncionales tienen dificultades para divertirse. Les cuesta relajarse debido a la hipervigilancia de “sentirse seguros”. Son muy controladores de todo lo que les rodea y esto incluye las actividades de entretenimiento.
  6. Los adultos de familias narcisistas se toman muy en serio a sí mismos. Tienden a ser demasiado sensibles debido a los cambios estructurales en su cerebro (gyrus congulado y amígdala) a causa del trauma.
  7. Los adultos de familias disfuncionales tienen dificultades con las relaciones íntimas. Debido a los roles que se vieron obligados a desempeñar en su familia de origen, continúan estos roles hasta su edad adulta sin saber quiénes son realmente. Temen acercarse a los demás por miedo al abandono o porque creen que no van a ser queridos tal y como son.
  8. Los adultos de familias narcisistas reaccionan de forma exagerada a los cambios que no pueden controlar.
  9. Los adultos de familias disfuncionales constantemente buscan la aprobación y la validación de los demás.
  10. Los adultos de familias narcisistas generalmente sienten que son diferentes de otras personas. Los efectos del trauma hacen que piensen del siguiente modo: “nadie va a entender mis problemas. Nadie entiende cómo me siento”.
  11. Los adultos de familias disfuncionales son o bien súper responsables (no saben relajarse no divertirse) o muy irresponsables (no son capaces de asumir prácticamente ninguna responsabilidad, es algo que les abruma) y, a veces ambos (adultos que por ejemplo en su trabajo son muy rígidos y estrictos y después en sus relaciones personales son temerarios y alocados). Se vuelven hipervigilantes en respuesta a su entorno caótico, creyendo que sus acciones determinan los comportamientos de los demás. Algunos niños/niñas tienen un sentido desmedido de sí mismos, sintiéndose responsables de lo que sucede a su alrededor. Otros niños/otras niñas renuncian a una responsabilidad porque creen que “nada de lo que hago es suficiente”. A menudo desarrollan alguno de los siguientes patrones en la infancia temprana tratando de ganar autoestima del mundo exterior: buscando aplausos en lugar de amor (superación);  a veces rindiéndose y aislándose; enfermándose; comenzando sus propios patrones de abuso de sustancias o autoabandono (un bajo perfil en todo lo que hacen).
  12. Los adultos de familias narcisistas son extremadamente leales, incluso ante la evidencia de que la lealtad es inmerecida, frente a personas que abusan, se aprovechan de ellos o los maltratan.
  13. Los adultos de familias disfuncionales son impulsivos. Tienden a realizar acciones sin considerar seriamente las posibles consecuencias. Esta impulsividad conduce a la confusión, el odio hacia sí mismos y la pérdida de control sobre su entorno. Además, gastan una cantidad excesiva de energía arreglando el caos que ellos mismos han generado. Debido a la confusión y la imprevisibilidad en sus vidas desde la infancia y los roles de supervivencia adoptados posteriormente como adultos de forma inconsciente, con frecuencia se encuentran más cómodos con el caos que con una vida tranquila. Buscan los problemas de una forma inconsciente. Simplemente es lo que conocen.Los adultos de familias disfuncionales desarrollan patrones de salvación, buscan la aprobación o se aíslan de los demás. Rehúyen el conflicto con otra personas por miedo a la ira destructiva o la amenaza de violencia experimentada en la infancia y también por temor a su propia ira no expresada.
  14. Los adultos de familias narcisistas a menudo crecieron en sistemas familiares que eran impredecibles y que no respondían a las necesidades de los niños/las niñas. Han crecido confiando únicamente en sí mismos/sí mismas en términos de “autoapoyo”, por eso de adultos son muy reacios a pedir ayuda o a confiar en los demás.
  15. Los adultos de familias disfuncionales a menudo desarrollan o bien “indefensión aprendida” un sentido de total unidad con el otro (codependencia). Con frecuencia estos niños creen que tienen el control en sus vidas al creer que causan las respuestas y el comportamiento de los demás. Pueden tener sentimientos de víctima e intentar rescatar a uno de los padres del otro (a la madre del padre o al padre de la madre). Esto crea una sensación de impotencia y una excesiva sensación de control sobre su entorno. Por ejemplo: “Es culpa mía que papá beba. Si me porto mejor… “.
  16. Los adultos de familias narcisistas desarrollan la actitud temprana en la vida de “no tengo necesidades”, “puedo hacerlo yo solo/sola, gracias”. Cuando las necesidades no se satisfacen repetidamente o los padres “no están ahí” emocional o físicamente, los niños aprenden a dejar de necesitar y temen las situaciones de dependencia normal.
  17. Los adultos de familias disfuncionales necesitan tener el control. Tener miedo a los sentimientos normales lleva a las necesidades compulsivas de controlar y vivir la vida como dice Sharon Wegsheider-Cruse, “en un ensayo constante de la vida”. Controlar tanto las situaciones y a las personas que los rodea los lleva a una incapacidad para fluir de forma natural con la vida. Es como mirar tu propia vida a través de un escaparate sin atreverte a vivirla de verdad.
  18. Los adultos de familias narcisistas tienen dificultades para escuchar cualidades positivas acerca de sí mismos. Debido a una autoimagen muy pobre que se desarrollaron en la infancia (y que no es real), descartan la alimentación positiva de los demás, sienten desconfianza hacia los que los elogian o sienten una profunda sensación de dolor o pérdida al escuchar cosas.
  19. Los adultos de familias disfuncionales que viven en un mundo en blanco y negro. La rigidez y el pensamiento blanco/negro los aprendieron en sus familias de origen. En estas familias se utilizan mucho los términos “siempre/nunca”, “bueno/malo”, “fácil/difícil” y son inamovibles. Por la misma razón, los roles asignados en las familias son rígidos y no permiten a sus miembros cambiar.
  20. Los adultos de familias narcisistas tienen autoimágenes pobres y una baja autoestima. Suelen desempeñar los roles del “chivo expiatorio y/o “el niño perdido/la niña perdida”. De niños/niña, se les envían muchos mensajes muy negativos y se les impide ver sus cualidades y desarrollar sus potencialidades. De adultos, repiten esto de forma inconsciente, manteniendo normalmente perfiles bajos en todas las esferas de la vida hasta que empiezan a hacer terapia.
  21. Los adultos de familias disfuncionales tienen conductas compulsivas y adicciones. El trauma esconde un dolor y una rabia de las que no son conscientes y que les lleva a tener conductas de repetición-compulsión y a volverse adictos al juego, el sexo, las compras, la comida, el deporte,… como una forma de aliviar momentáneamente esa sensación de ser “defectuosos”.
  22. Los adultos de familias narcisistas tienen una necesidad compulsiva de tener razón. La vida se piensa en términos de “correcto” e “incorrecto”, “bien” y “mal”. A menudo, la necesidad de ser siempre correcto y apropiado reemplaza el deseo original de ser amado. Proyectan una imagen de perfección (que incluye la idea de “yo siempre estoy bien”) porque creen que así los demás los querrán. En sus familias de origen eran severamente castigados cuando mostraban emociones o un problema o algo que les preocupaba. El mensaje era “sonríe y no expreses nada, di que todo está bien”.
  23. Los adultos de familias disfuncionales sufren de negación hasta que empiezan a hacer terapia y hacerse conscientes. En sus familias de origen se niegan que haya problemas, que haya abuso o maltrato entre sus miembros, que haya mucho dolor que no se atreven a sentir y del que nadie habla. La negación protege a sus miembros del dolor pero también mantiene la disfunción.
  24. Los adultos de familias narcisistas tienen miedo a sus propias emociones y sentimientos. Expresar sentimientos o emociones no era algo seguro ni cómodo en la familia de un alcohólico. Con frecuencia, a los niños/las niñas sólo se les permitían ciertos sentimientos que no daban “problemas” a los padres: “felices”, “bien”, etc. Si expresaban otros sentimientos, se arriesgan al abandono o a los arrebatos de ira de los padres. Debido a que aprendieron a negar o reprimir los sentimientos en la primera infancia, han perdido la capacidad de sentir o expresar emociones. Lo que ocurre es que al no sentir se convierten en medio autómatas, regidos por sus pensamientos.
  25. Los adultos de familias disfuncionales tienen períodos frecuentes de depresión leve, llamada distimia. La rabia mal gestionada les acaba deprimiendo, ya que o bien no generan rabia y les convierte en personas complacientes, como marionetas de otros o bien la generan y la vuelven contra sí mismos. La tristeza no expresada también acaba en depresión. A estos adultos les cuesta mucho llorar porque en su infancia cuando lo hacían se les tachaba de “débiles o de “cobardes” o se les atacaba por ello. Otros síntomas son dificultad para dormir, comer demasiado o muy poco, tener frecuentes pesadillas, pequeños hurtos en las tiendas, sonambulismo, autolesiones, conductas adictivas que escalan, tener mucho sexo o nada,…
  26. Los adultos de familias narcisistas son hipersensibles a las necesidades de los demás. La supervivencia en una familia disfuncional con frecuencia significaba estar constantemente al tanto de los cambios más pequeños en los estados de ánimo de los adultos, lo que hacía que el niño/la niña fuera muy consciente de lo que los demás estaban haciendo. Como adultos, muchas veces de forma inconsciente escanean las caras de los demás, en busca de posibles señales de que “algo va mal” para ponerse nen guardia o atajar un posible problema con esa persona.
  27. Los adultos de familias disfuncionales tienen patrones de relación repetitivos en sus vidas adultas. Las creencias y los filtros internos los llevan a elegir parejas y amigos/amigas que replican las interacciones de la infancia con los padres. Con frecuencia se encuentran recreando las experiencias dolorosas de su infancia. ¿Por qué? Porque ahí se sienten en su “zona de confort”, se sienten atraídos por lo que es familiar y lo que se conoce. Los que no empiezan terapia acaban escogiendo como pareja a personas que son proyecciones de su padre/su madre para “darle un final feliz” a esa historia que vivieron en la infancia y que no terminó bien. Es lo que se denomina la repetición-compulsión. Hay una sensación de necesidad de superar, “tratando de que mi padre no beba ni ame”. Entonces, escogen a un alcohólico para que se case. Los niños de familias saludables realizan traumas infantiles en la sala de juegos mientras que los niños de familias disfuncionales se encuentran resolviendo los traumas dolorosos del pasado en la vida real.
  28. A Los adultos de familias narcisistas les cuesta mucho relajar, disfrutar y divertirse. Mientras que otros niños/niñas estaban ocupados aprendiendo a relacionarse, competir, jugar y desarrollar habilidades sociales, los niños/las niñas de familias disfuncionales estaban sobreviviendo a situaciones muy hostiles por parte de personas que se suponía que tenían que quererlos y protegerlos, sus padres o cuidadores. Relajarse, disfrutar y divertirse es algo que un adulto de una familia narcisista tiene que aprender, ya que no pudo hacerlo mucho en su infancia y cuando hace algo de este tipo suele sentir culpa, dejar el control con sustancias, proyectar una imagen sin ser él mismo/ella  misma…

No te desanimes si te ves reflejado/reflejada en estos síntomas. El primer paso para cualquier cambio es la consciencia. Con esfuerzo, ganas de cambiar, un(a) terapeuta o un grupo terapéutico, estos síntomas podrás suavizarlos, transformarlos e incluso eliminarlos. Entonces serás libre.

7 Pasos para Sanarte de un(a) Padre y/o Madre Narcisista

La sanación de las secuelas de haber crecido en un hogar con un padre y/o madre narcisista tiene un efecto positivo en la vida de un adulto. Los terapeutas llaman a este adulto el/la niñx adulto mientras está en recuperación. Hasta que no sanan sus heridas, emocionalmente la mayoría del tiempo son lxs niñxs heridxs de su infancia.

La percepción distorsionada de la realidad que un padre y/o madre narcisista impone a un(a) niñx suele tener en la mayoría de los casos consecuencias muy perjudiciales. Algunas de ellas pueden ser la falta de autoestima, el pensamiento obsesivo, la minimización del abuso, la ansiedad severa, un miedo permanente a casi todo (consciente o no), la depresión y el Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo. Al abordar el impacto que el narcisismo ha tenido en tu infancia y empezar a tratarlo, puede mejorar enormemente tu calidad de vida de adulto.

Siete Pasos para la Sanación de un Padre y/o Madre Narcisista

Reconoce el Comportamiento Narcisista

El primer paso en el proceso de sanación es admitir y reconocer que ha habido algo anormal (disfuncional) en el comportamiento del padre/de la madre (generalmente de uno de ellos con la colaboración del otro)/de ambos padres. Una persona no puede recuperarse de algo que se niega a reconocer.

La mayoría de los padres narcisistas eligen a un(a) niñx favoritx, el “Niño Dorado”, al/a la que se trata como si caminara sobre las aguas. El/la otrx (utrxs) niñx es frecuentemente el “Chivos Expiatorio”, tratadx como inferior, comparándole, ignorándole, culpándole constantemente de todo. Los padres narcisistas ven al/a la/a los niñx(s) como extensiones de sí mismos, no como seres humanos independientes con su propia personalidad, emociones, gustos,… El padre y/o madre narcisista asignará los papeles en función de cuál de ellxs perciba como más parecido a él/ella o sea más proclive a llevarle la corriente, a decirle a todo que sí.

Entiende el Narcisismo

Una vez que se identifica el narcisismo, es importante informarse sobre el trastorno y cómo afecta a todo el sistema familiar. El narcisismo es en parte biológico y en parte se genera por el entorno. Por ello, es probable que haya otrxs narcisistas o trastornos de la personalidad en tu familia. Familiarízate con los signos y síntomas del narcisismo y reconocerás a lxs otrxs narcisistas que hay en tu familia, tanto en la línea ascendente (abuelxs), como en la misma (hermanxs), como en la línea descendente (hijxs).

Identifica el Comportamiento Abusivo

Al principio se te hará raro y confuso porque la palabra “abuso” está asociada comúnmente al abuso sexual o físico, pero no al emocional y/o psicólogico, siendo éste muy grave porque un(a) niñx está expuesto a él durante años respecto a un padre y/o madre sobre el/lxs que tiene una absoluta dependencia.

Sin embargo, cuanta más información adquieras, más te darás cuenta de que has sido objeto de los siguientes (seguramente varios pero no todos) tipos de abuso:

  • Físico: restricción, agresión (bofetadas, puñetazos, empujones, coscorrones, pellizcos, arañazos,..)
  • Psicológico: gaslighting, frases como “eres tontx”, “eres bipolar”, dar golpes a cosas para infundir miedo-
  • Verbal: gritar a un(a) niñx frecuentemente, obligarle a callarse, interrogarle, acosarle con preguntas retóricas, insultarle, amenazarle.
  • Emocional: decirle regularmente que “eres sensible” o “eres difícil” o amenazarle cuando el niñx intenta expresar un emoción en concreto o cómo se siente.
  • Financiero: negligencia con su presupuesto, regalarle demasiadas cosas, no permitirle que pida nunca nada bajo ninguna circunstancia.
  • Sexual: actitudes inapropiadas, tocamientos, violación, frases inapropiadas como si el/ hijx fuese la pareja.

Libera la Rabia y la Tristeza

La rabia y la tristeza son respuestas emocionales naturales tras haber entendido tu historia familiar y haber identificado el abuso que has sufrido. Cualquier imagen idealizada que hayas podido tener de tu padre y/o madre narcisista se caerá abajo y esto es algo duro de aceptar.

No sólo es normal sacar la rabia y la tristeza para liberar el trauma sino que es absolutamente necesario. Hasta que no hayas llorado y no te hayas enfadado por todo lo que has perdido en la infancia a causa del abuso, hasta que no sanes a tu niñx interior, no podrás avanzar como adulto. Llorar y enfadarse significa pasar el duelo y dejar ir. Soltar lo que tu infancia pudo haber sido y no fue.

Adquiere Perspectiva

Éste es un buen momento para dar un paso atrás por un tiempo para obtener una perspectiva más amplia de ti mismx y de tu vida. Comienza por reflexionar sobre cómo la imagen distorsionada del/de la padre y/o madre narcisista del mundo, de las personas y sobre todo DE TI ha moldeado tus creencias actuales.

Después cava más hondo. Busca los pensamientos que tienes que en realidad no son tuyos sino adquiridos del/de la narcisista (seguramente autodestructivos), las cosas que te prohíbes o de las que te culpas, la imagen que tienes de ti mismx, lo que no te permites, lo mucho que te juzgas, lo críticx que eres contigo mismx. Todo eso no es tuyo, es del/de la narcisista. Poco a poco, un(a) nuevx tú empezará a surgir.

El Perdón

Acepta que no puedes cambiar tu pasado, pero sí reinterpretarlo. Eres tú el/la que decide si perdonas o no a tu padre y/o madre narcisista por el abuso y el daño causados. Conviene recordar que el perdón no es una acción mental sino emocional. Que generalmente no es un sentimiento de todo/nada sino que seguramente pasarás por diferentes etapas y éste probablemente nunca sea completo ni definitivo. Y que para perdonar a otrxs el/la primero al/a la que tienes que perdonar es a ti mismx. Sólo eras un(a) niñx que hizo lo que pudo para sobrevivir.

Sigue adelante con tu Nueva Vida

Donde hubo esas heridas no es que no vaya a haber nada, quedarán cicatrices, pero ya no serán heridas abiertas. Tu vida puede cambiar de una forma bastante radical, puedes verte a ti mismx haciendo cosas y desde facetas que jamás habrías soñado. La vida empieza Aquí y Ahora.

Es importante tener en cuenta que éstas son sólo unas líneas generales por las que pasa un adulto en recuperación que ha sido víctima de abuso narcisista en su infancia. Para acompañarte y ayudarte en este proceso, te recomiendo que busques la ayuda profesional de un(a) terapeuta Gestalt o un(a) terapeuta especializadx en el tratamiento de víctimas de familias disfuncionales o un grupo CoDA (Codependientes Anónimos).

Este artículo está basado en el original de psychcentral.com