6 Señales de una Relación Codependiente

Las Relaciones Codependientes

Muchas personas codependientes se encuentran repitiendo los mismos patrones de relación poco saludables, a pesar de sus mejores intenciones. Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, espero que este artículo te sirva de ayuda.

Hay codependencia cuando dos personas con rasgos de personalidad disfuncionales empeoran juntas. El enredo ocurre cuando los límites claros sobre dónde comienzas y dónde termina tu pareja no están claramente definidos.

Por poco saludables que sean las relaciones, puede haber ganancias para ambas partes. Las razones comunes para mantenerse unidos incluyen a los niños, las finanzas, el tiempo invertido y el miedo al abandono que puede venir con la separación. El problema más grande es la creencia de que una de las personas cree que merece ser maltratada y la otra se siente con el derecho a maltratar. Muchas veces estas creencias son inconscientes y tienen su origen en dinámicas vividas y/u observadas en la infancia.

Señales de Codependencia

La definición tradicional de codependencia se ha centrado en el fomento, el control y el mantenimiento de las relaciones con personas que son dependientes emocionales y que tienen comportamientos indeseables, como un narcisismo extremo. Un modelo clásico de codependencia es el de una de las personas de la pareja es adicta a algo (drogas, sexo, trabajo, compras,…) y la otra persona de la pareja es habilitadora de este comportamiento.

  • En estas relaciones codependientes la pareja que no es adicta nutre  y habilita a la pareja adicta. La persona que no es adicta cree que está ayudando a la persona adicta a que deje la adicción, pero no es así sino al contrario, ya que con su “ayuda” refuerza el comportamiento del adicto. En realidad, la persona ayudadora se siente válida sólo cuando ayuda, no en sí misma, por lo que en realidad si la adicción termina, se sentiría no válida.  
  • Asimismo, estas relaciones codependientes suelen basarse en el poder, que es percibido en términos absolutos del tipo «el poder o lo tienes tú o lo tengo yo», donde uno de los miembros lo detenta con un juego de castigos y recompensas en el que da y retira el poder a la otra persona. En estas relaciones el poder no se concibe como algo personal, que es inalienable y que te pertenece por el hecho de ser persona y que nadie te lo puede quitar o no se lo puedes quitar a otro sin un consentimiento implícito o explícito.
  • También suele haber una deuda emocional, un acuerdo suyacente entre las personas, que en este caso es el de “Tú me debes/Yo te debo”, donde suele darse que ambas personas se responsabilizan en exceso de la otra o sienten que le deben algo. Esto no suele hablarse de forma abierta en la relación pero genera muchos conflictos.

¿Es tu Relación Codependiente?

Las siguientes preguntas pueden servir como guía para determinar si tu relación involucra codependencia. Las preguntas están pensadas para una relación de pareja pero también se pueden aplicar a una relación de amistad, de trabajo, de familia,…

  1. ¿Tu sentido de propósito implica hacer sacrificios extremos para satisfacer las necesidades de tu pareja?
  2. ¿Te resulta difícil decir que no cuando tu pareja te exige tiempo y energía?
  3. ¿Tapas los problemas de tu pareja con las drogas, el alcohol, la ley, el sexo, el juego, el trabajo?
  4. ¿Te preocupan constantemente las opiniones que los demás tienen de ti?
  5. ¿Te sientes atrapado en tu relación?
  6. ¿Guardas silencio para evitar discusiones?

El Desarrollo de la Codependencia

Al nacer, somos intrínsecamente vulnerables y dependemos por completo de nuestros cuidadores para obtener alimentos, seguridad y regulación emocional. El apego y el vínculo de un bebé con uno o más cuidadores es fundamental para la supervivencia física y emocional. Este apego fundamental hace que el bebé dependa de las necesidades y vulnerabilidades de la cuidadora.

Crecer con un padre/madre poco confiable o no disponible significa asumir el papel de cuidador y/o facilitador. Un niño en esta situación antepone las necesidades de los padres. Las familias disfuncionales no reconocen que existen problemas. Como resultado, los hijos evitan las emociones y hacen caso omiso de sus propias necesidades para centrarse en las necesidades de los padres no disponibles. Cuando el niño «parentificado» se convierte en adulto, él o ella repite la misma dinámica en sus relaciones adultas.

El problema que tiene esto es que tener necesidades y querer su satisfacción es algo humano, por lo que vivir bajo el statu quo de negarlas para atender las de otra persona, acaba generando (de forma inconsciente) rabia y resentimiento. Una tendencia conductual común es reaccionar de forma exagerada o atacar cuando la pareja no hace lo que se espera.

La falta de un lugar de auto-regulación y control internos lleva a buscar fuentes externas de validación y control. Puedes intentar controlar los comportamientos de tu pareja para sentirte bien. Puedes actuar con justicia propia y mandona, y hacer demandas irrazonables a tu pareja. Esto puede generar muchos conflictos en la pareja. Y cuando te das cuenta de que no puedes controlar sus estados de ánimo o acciones, te decepcionas y puedes caer en un estado de depresión.

Recuperarse de la Codependencia

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, la terapia para la codependencia a menudo implica la exploración de tu infancia y su conexión con los patrones de comportamiento disfuncionales actuales.

Contactar con sentimientos profundamente arraigados de dolor, pérdida y rabia será fundamental para poder construir dinámicas de relación sanas.

La psicoterapia es muy recomendable, ya que estas características de personalidad están arraigadas y son difíciles de cambiar por sí mismas. Elegir a la terapeuta adecuada que sepa sobre codependencia puede marcar la diferencia en tu recuperación.

Sabrás que estás encaminada cuando los siguientes rasgos se vuelvan parte de tu personalidad:

  • Te nutres a ti misma, te das amor y reconoces tus necesidades y haces lo posible por satisfacerlas. Estás en conexión contigo misma y con tus emociones. Te auto-apoyas, tienes autoestima y te sientes merecedora de que te vaya bien en la vida.
  • Dices adiós al comportamiento abusivo. Aprendes qué es abuso y qué no, dejas todos los vínculos en tu vida que son abusivos. Dejas el comportamiento de cuidador/ayudador y habilitador compulsivo en las  relaciones y sientes que tienes valor por ti mismo, no por prestar ayuda o por ser complaciente con otras personas.
  • Aprendes a responder en lugar de reaccionar frente a los comportamientos de los demás. No reaccionas automáticamente a los pensamientos y sentimientos de los otros. Toleras las opiniones de otras personas y no te pones a la defensiva cuando no estás de acuerdo. Adoptas un escepticismo saludable con respecto a lo que otros dicen de ti (bueno o malo), y como resultado tu autoestima no aumenta ni disminuye. Dices que no y aceptas escuchar no.
  • Te responsabilizas de ti misma y de tu vida y dejas atrás comportamientos victimistas y/o de salvador(a) o de echar la culpa a los demás de lo que ocurre en tu vida.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, cuando te recuperas de la codependencia, ya no te sientes obligado a permanecer en una relación poco saludable y dolorosa. Sabes que no eres responsable de la felicidad de nadie, excepto de la tuya, y puedes sentirte cómoda con la decisión de alejarte de una relación que te hace daño.

Fuente: https://psychologytoday.com

Imagen de Kristina Litvjak en Unsplash

Rasgos o Síntomas de Codependencia

¿Cuáles son los rasgos de la Codependencia?

La codependencia es un grupo de rasgos o características de la personalidad. Son patrones cognitivos, emocionales y de comportamiento que afectan la capacidad de una persona para tener una relación sana y satisfactoria consigo misma y con los demás.

La codependencia también se conoce como «adicción a las relaciones» porque las personas con características de codependencia a menudo forman o mantienen relaciones poco saludables. Estas relaciones poco saludables a menudo son unilaterales, emocionalmente destructivas, y psicológica y/o físicamente abusivas.

Voy a enumerar algunas de ellos a continuación (aunque, la lista no es exhaustiva). Decidir si eres codependiente o no no se trata de cuántos de estos rasgos tienes, sino más bien de si te causan angustia e interfieren en tu salud física y emocional, tranquilidad en relación contigo mismo (intrapersonal) y en tus relaciones con los demás (interpersonales).

Lista de características de la Codependencia

• Hiperconsciente de los problemas y necesidades de otras personas en forma de cuidado, control, asesoramiento (dar consejos) y preocupación excesiva por los demás, en muchas ocasiones, infantilizando a los demás o hiper-responsabilizándote de su situación.

• Exigente, controladora y perfeccionista. Deseas que las cosas se hagan de cierta manera y puedes recurrir a decirles a los demás qué hacer y cómo hacerlo.

• Hipercrítico con los demás porque a menudo no cumplen con tus altas expectativas.

• Dificultad para pedir o aceptar ayuda de otras personas. Tendencia a ser auto-suficiente en exceso y tener una auto-imagen de “Yo sola puedo con todo”.

• Tendencia a planear en exceso las cosas y a sentirte estresada o ansiosa cuando las cosas no salen exacta y perfectamente según lo planeado.

• Hipercentrado en la previsibilidad, la estructura y la certeza. Todas ellas  probablemente no las tuviste en el entorno de tu familia en tu infancia.

• Autocrítica, expectativas poco realistas respecto a ti misma. El diálogo interno a menudo es duro con tus imperfecciones y errores.

• Te sientes responsable de todo y de todos, incluso de la felicidad de otras personas, pero niegas tu propia felicidad y necesidades.

• Tendencia a ser una persona complaciente en todas tus relaciones. Tienes miedo de molestar o decepcionar a los demás, pero esto puede conducir a abarcar más de lo necesario respecto a los demás y al agotamiento.

• Fiable y responsable. La gente siempre puede contar contigo para lo que sea. Te sientes culpable si no estás disponible 24/7 para los demás, incluso si estás enfermo en la cama.

• Problemas para poner límites, mantener tu posición y decir «no». Algunas veces permites que la gente te maltrate o se aproveche de tu amabilidad porque no quieres herir sus sentimientos, decepcionarlos o crear un conflicto.

• Ignoras tus propios sentimientos y necesidades, a menudo reprimiéndolos, negándolos, evitándolos o adormeciéndolos. Esto lleva a comportamientos autodestructivos.

• Tu felicidad depende de lo que otras personas sientan o hagan. Por ejemplo, si tu pareja está de buen humor, puedes relajarte un poco. Sin embargo, si tu pareja está enfadada, es probable que te sientas ansioso.

• Te resulta difícil separarse de los sentimientos, necesidades y experiencias de otras personas. Lo que sienten los demás, lo sientes como si fuera tuyo. Exceso de empatía hasta el punto de que vuelves la empatía en tu contra.

• Defines tu Ser (identidad) en relación con los demás porque careces de un fuerte sentido del Ser, es decir, saber quién eres, qué crees, qué quieres y qué te gusta. Tiendes a sobreadaptarte tanto a los demás, por lo que tu identidad es muy difusa.

•Dolor emocional. Para algunas codependientes el dolor está cerca de la superficie (manifiesto) como, por ejemplo, sintiendo una vergüenza intensa en muchas ocasiones; y para otros, el dolor está enterrado en el subconsciente (latente), como en el caso de la rabia, que es una emoción que un codependiente no se permite a sí mismo porque rompe con su auto-imagen de “buena persona”.

• Te sueles sentir culpable y avergonzada. La culpa y la vergüenza son las raíces de la baja autoestima.

• Probablemente sientas que hay algo que está mal en ti. No puedes señalar algo en concreto, se trata más bien del sentimiento general de “ser defectuosa”. A pesar de que se trata de un sentimiento incómodo que te pesa y te condiciona, no lo compartes con nadie.

• Auto-imagen de mártir, santo o salvador: cuidas a todos los demás y das sin recibir. Sin embargo, después te sientes enfadado, resentido y crees que los demás se aprovechan de ti.

Pasivo-agresivo: te quejas de «tener que hacer todo», pero aún continúas con el patrón de complacer a la gente.

• Reactiva. La rabia acumulada que no expresas genera resentimiento, y hace que explotes por cosas triviales. Después sientes vergüenza y culpa por este comportamiento y no lo entiendes. Te sigues diciendo que eres una “buena persona” y que ha sido algo aislado. No es así. El comportamiento de explotar vuelve a aparecer antes o después.

• Exceso de trabajo y de hacer las tareas que sean para demostrar tu valía y/o estar ocupada para distraerte de la baja autoestima u otros sentimientos dolorosos.

• La intimidad, la comunicación abierta y la confianza son difíciles para ti porque no tenías modelos a seguir de las relaciones saludables en la infancia. Y en la edad adulta probablemente has sido traicionado en tus relaciones, pero seguramente te quedaste ahí de todos modos demasiado tiempo.

• Miedo a la rabia de los demás (en especial figuras de autoridad o parejas), la crítica, el rechazo y el fracaso. Sueles mantenerte en tu zona de confort para sentirte segura. Irónicamente, en muchas ocasiones en esa zona de confort hay personas que te agreden (psicológica o emocionalmente) o no te respetan.

• Minimizas tus problemas y necesidades. Estás más pendientes de los de los demás que de los propios.

• En muchas ocasiones te sientes al límite o con episodios de ansiedad y/o depresión. Si no tienes un diagnóstico clínico de niveles de ansiedad o depresión, o trastorno de ansiedad generalizada, entonces te sientes tenso, ansioso o estresado con frecuencia.

• Probablemente tengas problemas físicos continuos o recurrentes que se manifiestan por el estrés: contracturas, problemas en la piel,…

Cómo y Cuándo se forman los Rasgos de Codependencia

Primero, me pregunto si te has sentido identificada con algunos o todos los rasgos o síntomas de codependencia. La codependencia puede ser difícil de aceptar porque el término arrastra un estigma negativo. Sin embargo, si quieres saber cómo superar la codependencia, lo primero es identificarla.

Muchos codependientes se sienten avergonzados, con culpa y como si hubieran hecho algo mal para causar todos estos rasgos. Por lo tanto, te animo a que comprendas dos puntos básicos importantes sobre la codependencia:

  1. No eres responsable de lo que ocurrió en tu infancia. No fue culpa tuya. Tú no hiciste nada mal ni te merecías ese trato.
  2. Ahora eres una adulta y la relación más importante que tienes y tendrás toda tu vida es contigo misma. Entonces, aunque tú no hayas causado los mecanismos de defensa adoptados en la infancia/adolescencia para sobrevivir a las dinámicas familiares, a día de hoy eres tú la única que puede sanar tus rasgos de codependencia. Para sanar y cambiar estos rasgos que se han convertido en parte de tu personalidad, es recomendable hacer terapia, para que una terapeuta pueda acompañarte en el camino de recuperar tu autoestima, descubrir tu verdadera identidad y tener relaciones más saludables con los demás.

Los Rasgos de Personalidad de Codependencia se desarrollan en la Infancia

Durante la infancia y la adolescencia es cuando se forma la personalidad. El núcleo de la personalidad está  se forma durante los primeros siete años de vida.

La codependencia se desarrolló durante esos años formativos importantes como una forma de hacer frente a situaciones traumáticas vividas.

Las personas que desarrollan codependencia han crecido en una familia donde había uno o varios miembros con una enfermedad mental, una adicción, u otro problema grave.

Las personas que desarrollan codependencia han crecido en una familia donde había uno o varios miembros con una enfermedad mental, una adicción, u otro problema grave. Normalmente, estos problemas son negados por la familia, por lo que se obliga a los niños a adoptar mecanismos de adaptación para sobrevivir en este entorno disfuncional.

Otras personas con rasgos de codependencia parecen haber tenido una infancia aparentemente normal a nivel superficial, pero los cuidadores primarios que eran codependientes transmitieron los rasgos codependientes y los patrones de comportamiento sin darse cuenta.

Si no recuerdas gran cosa de lo que ocurrió en tu infancia, esto es algo muy normal. Frente a eventos traumáticos, lo que hace el cerebro para sobrevivir es eliminarlos de la memoria y pasarlos al subconsciente.

Esta amnesia ocurre con frecuencia cuando se dan las siguientes situaciones:

  1. Negligencia emocional: los cuidadores principales eran emocionalmente fríos y distantes, no satisfacían tus necesidades emocionales.
  2. Los cuidadores primarios fueron poco coherentes en sus comportamientos. Había cambios muy bruscos en el comportamiento, que llevaban a una dinámica amor/odio en la que en un momento te daban un abrazo y al momento siguiente te ignoraban por completo.
  3. Hubo abuso emocional o verbal (amenazas, insultos, tratamiento de silencio,…) que se minimizó, justificó y/o negó.
  4. Abuso físico de cualquier tipo (bofetadas, empujones, tirones de pelo, azotes) que se minimizó, justificó y/o negó.
  5. Los cuidadores primarios no suelen reconocer que hubo un trato de abuso y si lo hacen, lo justifican o minimizan.

Los Rasgos Codependientes son el sello distintivo de los Problemas de Relación de todo tipo

El dolor de ser abusado, mentido, engañado, descuidado, ignorado, rechazado, humillado, hecho sentir invisible o invalidado nunca se ha sanado.

El punto clave de los rasgos de codependencia representa las dificultades para amar, aceptar, confiar y ser fiel a una misma.

Los codependientes sienten vergüenza, culpa y sentimientos de insuficiencia que conducen a tratar constantemente de complacer a los demás, querer demostrar su valor constantemente y buscar la validación externa a un alto coste, pero con poca recompensa.

Si quieres saber cómo superar la codependencia, debes saber que las codependientes se centran en lo externo: en tratar de complacer, ayudar, arreglar, o controlar a otras personas y situaciones.

Los codependientes basan la felicidad y los sentimientos en lo que otras personas están haciendo, en lugar de los sentimientos y valores internos.

Las codependientes no saben cómo ser su Verdadero Yo porque no han tenido la oportunidad en su infancia de desarrollar una personalidad propia en un entorno seguro y nutriente. Por esta razón, hay una sobreadaptación al ambiente y una dificultad para saber lo que realmente quieren.

Conclusiones sobre la Codependencia

Espero que este artículo te ayude a comprender mejor los rasgos de codependencia y a reducir cualquier vergüenza que puedas sentir.

Comparto que puede ser difícil si te ves en la lista de rasgos codependientes. Sin embargo, la conciencia y la aceptación son siempre los primeros pasos del cambio.

La relación más importante que tienes y tendrás en toda tu vida es la relación contigo misma. Hasta que tú no te quieras, respetes, cuides y aceptes, es muy difícil que otras personas lo hagan.

La relación más importante que tienes y tendrás en toda tu vida es la relación contigo misma. Hasta que tú no te quieras, respetes, cuides y aceptes, es muy difícil que otras personas lo hagan. O al menos de una forma auténtica. Un codependiente puede atraer mucho a otras personas, pero en general suelen ser personas que querrán aprovecharse de ti y/o utilizarte para sus propios intereses. No se lo pongas tan fácil a los demás para abusar de ti, utilizarte o maltratarte en cualquier sentido. Supera tu codependencia para tener una vida más sana, plena y satisfactoria.

Fuente: https://spacioustherapy.com

Foto de Andrey Zvyagintsev en Unsplash

El Auto-Abandono

Qué es el Auto-Abandono

Casi todas las personas nos abandonamos de una forma u otra, en un momento u otro. El daño que hacemos al auto-abandonarnos es mucho más sustancial que cualquier negligencia emocional que experimentemos por parte de otras personas.

¿Qué es lo que hace que nos auto-abandonemos como adultos? Principalmente, haber sido emocionalmente descuidados en la infancia.  Si vienes de una familia disfuncional y tus padres no respondieron lo suficiente a tus necesidades emocionales cuando fuiste niño, sin querer, te han enseñado de forma inconsciente a ignorar tus propias necesidades como adulto. Entonces, si te has estado auto-abandonando, no te sientas mal porque no es culpa tuya. Pero ahora sí es tu responsabilidad cambiarlo. Y, créeme, puedes.

Más abajo menciono las áreas comunes de auto-abandono a ti misma. Te invito a que mires si alguno de estos comportamientos te resultan habituales por hacerlos contigo misma.

También es posible que durante este tiempo de confinamiento, estos comportamientos se hayan hecho más evidentes o dispongas más tiempo para darte cuenta sobre ellos.

Ejemplos comunes de Auto-Abandono

  • No realizar una actividad que sabes que disfrutarías.
  • Conformarte con un trabajo que es poco desafiante o no es estimulante.
  • Comer de forma poco saludable.
  • No dormir lo suficiente o no tomarte el tiempo necesario para descansar.
  • No desarrollar un talento que sabes que tienes.
  • Involucrarte excesivamente en una actividad que daña tu cuerpo y mina tu salud emocional, como fumar marihuana todos los días o con mucha frecuencia.
  • Centrarte demasiado en las necesidades de otras personas mientras dejas las tuyas no satisfechas. Éste es un comportamiento en el que inciden mucho las personas codependientes. Si quieres saber cómo superar la codependencia, puedes poner una especial atención a esto.
  • No hacer ejercicio.
  • No tener una dieta equilibrada y saludable.
  • No expresar tus opiniones.
  • Agendarte demasiadas cosas, lo que resulta en que no tengas suficiente tiempo libre.
  • Conformarte con muy poca alegría o diversión en tu vida.
  • Negarte a abordar las fuentes de infelicidad en tu vida, como una relación de pareja que no es satisfactoria, una necesidad de limpieza en la casa que no acometes nunca o no buscar amistades que te satisfagan emocionalmente
  • Gastar muy poco tiempo, esfuerzo o dinero en tu apariencia, una fuente potencial de autoestima
  • Privarte de la libertad y el placer que conlleva pasar tiempo en la naturaleza.
  • Negarte el derecho a tener una relación sexual satisfactoria.

¿Te has estado descuidando de estas u otras formas? Si es así, ten la seguridad de que estás en buena compañía, junto con gran parte de la raza humana.

Te invito a que te tomes un momento e intentes imaginar tratar a un niño de la manera en que se trata a ti misma/a tu cuerpo en este momento. ¿Privarías a un niño de alegría? ¿Vegetales y frutas? ¿Diversión? ¿Una opinión? ¿Aire fresco y ejercicio? Entonces, ¿por qué te tratas a ti misma o a tu cuerpo de esta manera?

Ahora, con todo lo que está ocurriendo en el mundo, que invita a poner el foco de la atención dentro de nosotros, es un buen momento para detener el auto-abandono y comenzar a darte el tiempo, la atención y el cuidado que necesitas y mereces.

5 pasos para sanar tu Auto-Abandono

1. Identifica el área o áreas en las que tu auto-abandono es más evidente.

2. Escribe cada una de ellas. Verlo por escrito lo hará más real y también servirá como un registro para consultarlo cuando quieras.

3. Elige una de esas áreas (Trabajar en una a la vez es ponértelo más fácil para conseguirlo) de tu lista, y comprométete contigo misma para cambiarla.

4. Presta atención a cuando no haces lo que es mejor para ti o tu cuerpo en relación con esa área.

5. Haz cambios cuando te des cuenta de que te estás auto-abandonando en esa área. Empieza por las cosas más pequeñas, sin exigirte grandes cambios en poco tiempo. Por ejemplo, si te has dado cuenta de que haces una dieta que no es la más saludable para ti, no pretendas cambiar la forma en la que comes en un mes. Puedes empezar por incluir más vegetales y piezas de fruta 3 días a la semana.

6. Sé paciente y compasiva contigo misma cuando no puedas/quieras hacer esos cambios.

La Relación entre el Auto-Abandono y la Autoestima

Las raíces profundas del auto-abandono a menudo surgen de la falta de autoestima. En algún lugar, de alguna manera, tal vez no sientas que vales la pena el cuidado personal. Este, de nuevo, es un sentimiento muy común entre las personas codependientes.

Si quieres saber cómo superar la codepencia, te sorprenderá darte cuenta de que, en realidad, la autoestima está compuesta de las cosas más sencillas, como:

  • Tener pensamientos que te apoyan a ti mismo
  • Respetarte sobre lo que sientes, tus emociones
  • Escucharte, tener en cuenta tu intuición y tu voz interior
  • Rodearte de personas con las que fluye dar y recibir
  • Permitirte el placer y la diversión
  • No reñirte, castigarte, criticarte ni juzgarte constantemente
  • Aceptar tus talentos y también tus limitaciones
  • Hacer una dieta saludable, dormir al menor ocho horas y hacer algo de ejercicio
  • Darle un espacio a tu niña interior, queriéndola, sosteniéndola y escuchándola
  • Perdonarte tus errores
  • Responsabilizarte de ti misma
  • Dedicar tiempo a hacer las cosas que te gustan y te nutren
  • Pedir ayuda, si sientes que lo necesitas

Cambiar el auto-abandono o tener una mejor autoestima sólo van de comprometerte contigo mismo.

El planeta Tierra te está invitando a que mires dentro.

Tú lo vales.

Los Juegos de Poder vs Recuperar tu Poder Personal

La agonía de la Impotencia

Cuando hemos sido abusados por un(a) narcisista, inicialmente sentimos que nuestros sueños y nuestras expectativas de la vida que íbamos a tener con esta persona se hacen añicos. Ya sea como pareja, amigo, empleada, familiar,..

Nos sentimos vacíos, traicionados, engañados, a menudo maltratados, y debido a que nos sentimos despojados de nuestra propia confianza y el saber que no podemos ser una fuente nutriente para nosotros mismos, a menudo nos quedamos enganchados con la persona que nos maltrata, y las obsesiones de «lo que está haciendo» y «cómo puedo parar y arreglar lo que está haciendo» para sentirnos seguras y dignas de amor.

Si permanecemos atrapadas y atascadas pensando en «lo que ha pasado» y «nuestros sueños destrozados», perdemos la enseñanza interior de nuestra experiencia de abuso narcisista. Nos atascamos en el juicio y la culpa, seguimos buscando «el exterior» para negociar, cambiar y arreglar para restaurar «la vida que creíamos que debíamos tener» y permanecemos impotentes.

Intentar cambiar a otra persona y luchar con esta persona son todos métodos para tratar de hacer que nuestra vida suceda a través del «poder externo» (impotencia). Tratamos de hacer que el exterior (cualquiera o cualquier cosa) sea responsable de nuestra felicidad y bienestar, hasta que finalmente nos damos cuenta de que esto no funciona.

El cambio al Poder Personal (Recuperación después del Abuso Narcisista)

De lo que no nos hemos dado cuenta, y necesitamos, es que todo (sin excepción) lo que nos hace daño en el exterior es simplemente un detonante que nos muestra que hay una parte de nosotros mismos en el «interior» donde hay dolor. La persona que nos hace daño es simplemente un catalizador que ha desencadenado las heridas y la impotencia que ya teníamos dentro de nosotros.

Cada ser humano tiene partes internas que requieren curación, y la gran oportunidad a través de relaciones y eventos dolorosos es liberar y sanar estas partes, para que podamos reclamar nuestro propio poder auténtico.

Lo único que separa a cualquiera de estar conectado a su Verdadero Ser son sus partes rotas, asustadas y dolorosas. Cuando reclamamos, curamos y liberamos estas partes, naturalmente «volvemos a casa» a lo que realmente somos, que es la parte más grande, más expansiva y auténtica de nosotros mismos.

La clave para comenzar a reclamar este regalo es salir de la personalización de lo que el narcisista te hizo y la creencia de que eres una víctima de eso.

Si permanecemos atrapados en estas creencias, significa que no podemos asumir la responsabilidad, no podemos sanar y no podemos salir del dolor y el miedo, o la impotencia de responsabilizar a alguien más por la creación de nuestro bienestar y nuestra vida.

Si ignoramos esto y no llegamos a lo que hay dentro de nosotras que requiere curación, la vida solo seguirá transmitiendo los mismos mensajes dolorosos en forma de experiencias vitales y relaciones hasta que lo hagamos.

Formas de Dar el Poder a la Narcisista

Hay muchas maneras en las que damos el poder a la otra persona, seguro que de muchas de ellas no te das cuenta:

  • Queriendo tener siempre la razón.
  • Queriendo cambiar a la otra persona.
  • Dejar que la otra persona te defina y creerte las etiquetas que te ponga, como “torpe”,”loca”,”tonta”.
  • Dejar que tu ánimo dependa del estado de la relación con esa persona.
  • Crear conflictos en los que siempre quieres ganar.
  • Ceder partes de ti misma, como por ejemplo, ser muy complaciente para mantener el statu quo con el/la narcisista.
  • Ver a la narcisista como una persona que en general está por encima (dominación) o por debajo de ti (sumisión).

Dejar que el narcisista piense/decida/hable por ti con frases como “Nosotros pensamos” cuando es algo que no habéis hablado.

Tu poder personal es algo que NADIE te puede quitar porque has NACIDO con él como persona. Si quieres saber cómo empezar tu recuperación después del abuso narcisista, la única forma que tiene de desempoderarse un adulto es darle su poder personal, de forma consciente o inconsciente al/a otra persona.

Esto suele tener su origen en una herida de infancia, donde seguramente hubo una lucha de poder con tu padre/madre donde el/la narcisista también acumulaba poder a base de “quitárselo” a los demás.

El narcisista se siente atraído por el poder externo, y está constantemente monitoreando su propia vida desde una posición de ego, para generar vínculos dependientes que cubran sentimientos intensos de ser defectuoso, indigno y desagradable.  Esto mismo es lo que le ocurre a la codependiente, sólo que en términos de poder, el codependiente “lo da” y el narcisista lo acumula, “lo toma”.

La dinámica entre el narcisista y el codependiente es la de dos personas vacías y necesitadas que buscan el poder en el exterior, en lugar de comprometerse a desarrollar espiritualmente y crear verdadero poder auténtico por sí mismas.

Eres tu único y verdadero Sanador

Para curar estas partes temerosas e impotentes de nosotras mismas, necesitamos alejarnos del narcisista y concentrarnos firmemente en nosotras mismas.

Es muy importante comprender que su verdadera curación no radica en respuestas externas. Nadie conoce tu alma, tu dolor y tu impotencia.

Para realmente cerrar la brecha entre tu personalidad y tu Alma (Verdadero Ser), tienes que liberar y sanar las partes de tu personalidad que están fracturadas, que duelen y te hacen sentir impotente.

Aquí es donde necesitas caer en tus sentimientos dolorosos con total humildad, honestidad y franca apertura contigo misma, declarándote a ti misma: «Sé que tengo partes dolorosas e impotentes que solo puedo curar, y me doy cuenta de que cada evento doloroso me está mostrando esto» .

Cuando, con el acompañamiento adecuado te preguntes: «¿De dónde viene esto?», obtendrás la respuesta sobre cuáles son los orígenes de este dolor e impotencia, y también tendrás la intuición y las respuestas sobre cómo curarlo.

Las respuestas y la sanación están dentro de ti. Nadie puede definirte ni controlarte ni manipularte si no se lo permites. Tu poder personal ya es tuyo. El camino es de recuperación de ese poder. ¿Cuándo vas a empezar?

Fuente: https://blog.melanietoniaevans.com

Imagen de Timothy Eberly en Unsplash.

Roles Codependientes

¿Qué es la Codependencia?

La gente te trata de la manera en la que les enseñas a tratarte. Un codependiente es un dependiente emocional. Si quieres saber cómo dejar de ser un dependiente emocional, sigue leyendo.

Muchas veces la codependencia es difícil de identificar, porque a menudo se disfraza como una voluntad de adaptarse a las necesidades de los demás o como un deseo desinteresado de ayudar. Todos nos vemos ocasionalmente a través de los ojos de los demás, pero los problemas comienzan cuando nos identificamos en exceso con la forma en que somos vistosPuedes confiar en mí») o nos involucramos demasiado en cómo vemos a los demásLo que debes hacer es..”) Nos confundimos acerca de dónde terminamos y dónde empiezan los demás.

Y cuando no hemos desarrollado un fuerte sentido de identidad – nuestro lugar en el mundo, nuestros límites, nuestros valores – y no hemos aprendido las habilidades para comunicar nuestros deseos y necesidades directamente, es más probable que nos dobleguemos a nosotras mismas para acomodarnos a lo que creemos que otras personas quieren. O que manipulemos situaciones y personas para obtener lo que queremos de ellas.

Los roles que asumimos en la infancia se reproducen cuando somos adultos. En un extremo del espectro están las familias donde todos se meten en los asuntos de los demás. En el otro están las familias con desapego total. Muchas codependientes adquieren un conjunto de creencias autolimitantes sobre nuestro lugar en el mundo y tenemos expectativas poco realistas sobre los demás.

Éstos son algunos de los roles codependientes más comunes y algunas sugerencias sobre cómo cambiar el guión de tu vida.

Roles Codependientes: Cómo dejar de Ser Dependiente Emocional

El Mártir

La Situación: “Sufrir es virtuoso, especialmente cuando pones las necesidades de los demás por encima de las tuyas”. Éste es el mensaje que has recibido de tu familia. En el trabajo, siempre eres la primera en prestarte voluntaria para tareas extra y la última en irte de la oficina cada día; decides saltarte el gimnasio cuando un amigo quiere compañía, o te encargas de la cuenta, sin preguntar, incluso cuando no estás bien de dinero.

El Problema: Cuando el sacrificio es una forma de ser, descuidas tu propia necesidad de recibir amor y cuidado. Sin embargo, eso es precisamente lo que intentas obtener de los demás con tu comportamiento. El enfoque generalmente es contraproducente: no sólo comienzas a sentirte resentida con aquellos a quienes has ayudado, sino que tus supuestos beneficiarios dan por sentado tu disponibilidad.

Una Opción más Saludable: el Autocuidado. Comprende la diferencia entre el egoísmo y el cuidado personal. No es egoísta irte del trabajo a tu hora o encontrarte con tu amigo después de tu entrenamiento. No es grosero dividir la cuenta si no puedes pagarla toda. En casi todos los casos, nadie se irá si atiendes tus propias necesidades. Y si lo hacen, quizás quieras preguntarte para qué quieres tener una relación con alguien que no permite que te cuides a ti misma o que seas tu prioridad y no la suya.

La Salvadora

La Situación: «¡El mundo es un lugar peligroso! Afortunadamente, estoy aquí para salvarlo cada día». Cuando tu hijo tiene un conflicto en la escuela, a la mañana siguiente vas a la oficina del director para demandar una solución. Cuando tu amiga no tiene suficiente dinero para pagar el alquiler, se lo prestas (otra vez) para que pueda llegar a final de mes.

El Problema: Todas necesitamos ayuda a veces, pero cuando te sientes personalmente responsable de la comodidad y el bienestar de otra persona, le quitas la oportunidad de crear su propia comodidad y bienestar. Habilitas un comportamiento autolimitante y le das a esa persona el mensaje de que está indefensa sin ti.

Una Opción más Saludable: el Empoderamiento. Quizás te des cuenta de que lo que realmente quieres es sentirte necesitado y valorado en tus relaciones. Una vez que reconozcas esta motivación subyacente, puedes encontrar un enfoque más directo para sentirte valorado. No tienes que que ser la «red» en la que los demás se apoyan para sentirte querido. Esto aligerará el peso que sientes en las relaciones y te permitirá ser tú también el que de vez en cuando necesita apoyarse en otra persona.

La Consejera

La Situación: Si fueras un personaje en una tira cómica de Snoopy, serías Lucy, sentada detrás de su escritorio improvisado, ofreciendo consejos sobre cualquier cosa por diez céntimos. De hecho, es posible que tengas una cierta habilidad para ver los problemas de otra persona y ofrecer un consejo claro.

El Problema: Éste es un caso en el que realmente se necesitan dos para bailar tango: podemos pensar en la persona que constantemente busca consejo como la que carece de autoestima. Pero las personas que se sienten obligadas a asesorar y controlar perpetuamente a otros son igualmente inseguras. El que se hace cargo o le dice a alguien qué hacer, es igual de necesitada. Necesitan a alguien que les permita estar a cargo para reforzar artificialmente su autoestima. La dependencia es la misma.

Una Opción más Saludable: Escuchar. Si estás demasiado involucrado en las decisiones que toma otra persona, estás violando su campo de fuerza y la otra persona está permitiendo que lo hagas y no se está responsabilizando de su propia vida.

La Persona Complaciente

La Situación: Te gusta ser voluntario en la escuela de tu vecindario. No te importa preparar el café del viernes para tus colegas. Siempre estás dispuesto a tener la mejor de las sonrisas para un amigo, a pesar de que te encuentres triste por algo.

El Problema: te das cuenta de que en realidad no eres tan buena persona cuando usas tus habilidades para controlar a los demás, creyendo que les agradarás por los favores que haces en lugar de por lo que eres. La satisfacción de las personas es una forma muy pasiva de manipulación. A menudo hacemos cosas para que otros nos den lo que queremos o necesitamos de ellos.

Una Opción más Saludable: decir que no. Cuando estés a punto de ser voluntario una vez más, te invito a que te hagas algunas preguntas: ¿Esta opción me alimenta o me agota? ¿Estas personas realmente me rechazarán si no hago lo que creo que quieren que haga? ¿Cómo siento mi cuerpo cuando imagino comprometerme con esto, y cuando imagino decir que no? Cada vez que dices sí a las cosas pequeñas de los demás, dices que no a las tuyas. Una elección más consciente te libera para hacer las cosas que te dan energía para ti.

Una Persona que dice que Sí

La Situación: Le dices sí a un colega cuando quieres decir que no, y luego te enfadas contigo misma. Sonríes en falso acuerdo con tu amigo en lugar de decir lo que sientes. Mantienes la distensión con tu pareja, pero nunca lo admites cuando estás molesta.

El Problema: Una ausencia total de conflicto significa una erosión de la honestidad.

Una Opción más Saludable: di tu verdad. Se necesita coraje para hablar con sinceridad y arriesgarse a contradecir el punto de vista de otra persona, pero ser honesta no tiene que significar ser confrontativa. El conflicto no es igual a una pelea. Hay formas saludables de plantear los temas con asertividad y hablar sobre lo que sientes.

El Final de las Relaciones Codependientes

Si te ves en alguno de estos roles, ¡enhorabuena! La consciencia es un primer paso crítico para el crecimiento.

Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, cuando estableces límites y reconoces tus propios pensamientos y necesidades, las relaciones se vuelven más honestas, exploratorias y, en última instancia, mucho más gratificantes.

Cambiar las relaciones en las que estás enredada con otras personas no es algo que sucederá de la noche a la mañana. Cuando una persona cambia su rol, las otras pueden cambiar las dinámicas o no, a veces no lo harán de muy buena gana.

A medida que comiences a deshacerte de comportamientos codependientes, quizás con la ayuda de una terapeuta que sabe de codependencia, adquirirás más autonomía como persona y empezarás a tener relaciones más satisfactorias en tu vida.

https://experiencelife.com

La Codependencia está basada en Hechos Falsos

La codependencia se basa en una mentira. Sus síntomas se desarrollan para hacer frente a la creencia profunda, pero falsa y dolorosa: «No soy digna de amor y respeto«. En la tabla a la izquierda, los síntomas centrales de la codependencia están en rojo, pero casi todos los síntomas de la codependencia giran en torno a vergüenza. Todo este sistema funciona por debajo de nuestra conciencia, y hasta que lo hagamos consciente y lo sintamos, estamos atrapados bajo su influencia.

«No soy digna de amor y respeto«.

Síntomas de la Codependencia

Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, es importante que te des cuenta de que los síntomas de codependencia son causados por la vergüenza, son defensas para no sentirla. La mayoría de las codependientes crecen avergonzadas de sus verdaderos sentimientos, deseos y necesidades porque en su infancia no tuvieron una buena recogida por parte de sus padres, que en lugar de darle un espacio de respeto y dignificar esto, las avergonzaban, dándoles el mensaje de que «Lo que sientes es malo» o «Tus necesidades son erróneas» o «No tienes derecho a tener deseos». Como adultas, los niegan, los devalúan y  no los expresan para evitar detonar esos sentimientos de vergüenza.

«Lo que sientes es malo», «Tus necesidades son erróneas», «No tienes derecho a tener deseos».

Muchos codependientes no pueden identificarlos en absoluto, y, de forma automática, les dan prioridad a los de las personas con las que se relacionan frente a los propios. Esto conduce a la ansiedad, la depresión, las obsesiones y el comportamiento adictivo. Por debajo, lo que suele haber son sentimientos muy intensos de dolor y de rabia no reconocidos ni gestionados. Especialmente durante las primeras fases de una relación, ya sea de pareja, amistad, de trabajo,.. se sobreadaptan a la otra persona y complacen para ser queridos y aceptados. Una vez la relación se estabiliza, a menudo sienten decepción y resentimiento porque se dan cuenta de que la relación está desequilibrada. Dan de más y, en muchas ocasiones, se sienten asfixiados por la otra persona.

Si quieres averiguar cómo dejar de ser dependiente emocional, es importante que te des cuenta de si este tipo de dinámicas tóxicas se dan en tus relaciones con los demás: amistades, parejas, en el entorno de trabajo, familiares,…

La Vergüenza

La vergüenza es un sentimiento que si es muy intenso y se prolonga demasiado en el tiempo, conduce a pensamientos autodestructivos y autoevaluaciones negativas, lo que da lugar a una baja autoestima. La autoestima se refiere a cómo pensamos y nos sentimos acerca de nosotros mismos. Cuando tenemos vergüenza tóxica y cometemos un error, ya sea real o imaginario, nuestros sentimientos de culpa son exagerados e irracionales. Si creemos que no somos dignos de amor, debemos controlar lo que mostramos a los demás. No comunicamos lo que sentimos ni expresamos nuestras necesidades y deseos. En cambio, tenemos expectativas ocultas y manipulamos, insinuamos o nos volvemos pasivo-agresivos. ESCONDEMOS QUIÉNES SOMOS. La autenticidad se ve comprometida y la comunicación se vuelve disfuncional.

Cuando no podemos ser reales, las relaciones y, en especial, las de intimidad, se resienten. Si no podemos comunicarnos de forma efectiva y asertiva, esto es un campo minado para que surjan conflictos y se den malentendidos. Si ambas partes se comportan así, en poco tiempo, la relación se deteriora y es fácil que ambas partes crean que en realidad no conocían a la otra persona.

La «vergüenza de la ansiedad», el miedo a ser juzgado o rechazado, persigue a los codependientes. Para hacer frente y obtener lo que necesitan y quieren, SIN DARSE CUENTA, intentan manipular y controlar a los demás. Se convierten en dependientes emocionales que dependen de que otra persona les quiera o simplemente esté con ellos para sentirse seguros o mejor consigo mismos. Esta es su dependencia. Su estado de ánimo y felicidad dependen de los de otra persona, y su autoestima depende de la aceptación de otras personas. Por eso creen que tienen que manejar o controlar los sentimientos y el comportamiento de otras personas. Agradar a las personas y dar son formas de hacerlo, al igual que crear drama, amenazar y demandar.

Si nuestro bienestar y autoestima dependen de otra persona, tiene sentido estar muy pendientes y pensar mucho sobre sus motivos, intenciones, sentimientos y comportamiento para sentirnos seguros. Esto explica el enfoque y la obsesión de los codependientes sobre sus seres queridos.

Cuidar a los demás es otra forma de control. Si alguien depende de mí y me necesita, entonces no me rechazará ni me dejará. Además, si soy yo quien da, no me expongo, no tengo que sentirme vulnerable, es una forma de ponerse por encima de la otra persona para evitar sentimientos de vulnerabilidad. Así me siento fuerte, protector, ayudante o confidente. Tal relación desequilibrada con el tiempo, suele generar enfado y resentimiento por ambas partes.

Muchas codependientes son perfeccionistas. En su opinión, deben ser perfectas, porque la alternativa es que «quedarán mal» de alguna manera o se sentirán como un fracaso. Los errores o defectos crean una gran incomodidad debido a la vergüenza que generan. Pueden sentirse ansiosas, enfadadas o impulsadas a arreglar algo, cuando realmente lo que están tratando de arreglar sin darse cuenta es su propia sensación de insuficiencia interna. Viven con la tiranía de sus propios “debería” alimentados por la vergüenza, la ansiedad y el perfeccionismo. Cometer errores, ser humana, sentirse ordinaria, no son aceptables, son experimentados con una intensa vergüenza. Hay un rechazo de su propia naturaleza humana porque en su infancia se les exigió de forma desproporcionada perfeccionismo, muchas veces para no “molestar” a los padres o como proyecciones de sí mismos en su “mejor versión”.

Sanar la Codependencia

Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, hay varias conductas que puedes aprender que te ayudarán a sanar la codependencia:

  • Poner límites y ser asertivo hace mucho para aumentar la autoestima y construir una autonomía personal en lugar de dependencia emocional.
  • Aceptar la imperfección, como la que tienen todas las personas y dejar de ser tan exigente con una misma. Abandonar la idea de que “tengo que ser perfecta para que me quieran”.
  • Poner el foco en quererte y cuidarte tú a ti mismo el lugar de esperar que sean otras personas las que lo hagan.
  • Cambiar la actitud de “la vida me debe algo” y con ella, sanar el resentimiento. Permitirte sentir rabia y aprender a gestionar la emoción.
  • Prestarte más atención a ti misma en lugar de a las personas que te rodean.
  • Aceptarte tal y como eres y validarte, sin buscar esa validación fuera de ti, en otras personas.

Cambiar los hábitos de toda la vida no es algo fácil ni rápido. Se requiere valor y el apoyo de una terapeuta especializada en codependencia.

Sin embargo, para una recuperación duradera, debemos deshacer verdaderamente la mentira que nos envuelve. Enfrentar y sanar el tema central de la vergüenza es necesario para un cambio duradero y para evitar la recaída en las relaciones poco saludables.

Fuente: https://www.whatiscodependency.com

El Verdadero y el Falso Yo: ¿Eres tú misma o en realidad interpretas un personaje?

Donald Winnicott fue un famoso psiquiatra, psicoanalista y pediatra inglés que desarrolló un enfoque interesante de la personalidad humana. Debido a su formación como pediatra, centró sus pensamientos, reflexiones y teorías en los niños. Y, en particular, sobre la relación entre la madre y el niño y con ella el concepto de la madre “suficientemente buena” y la teoría del Falso Yo. También fue presidente de la Sociedad Británica de Psicoanálisis y un pensador muy famoso del siglo XX.

«Con los juegos, y solo con los juegos, el niño o el adulto pueden crear y usar toda su personalidad, y el individuo solo descubre su personalidad cuando se convierte en creador». Donald Winnicott.

La madre “suficientemente buena”

En línea con otros psicoanalistas, Winnicott afirmó que, durante el primer año de vida, la madre y la niña constituyen una unidad. No se puede hablar del bebé como una entidad separada de su madre: los dos forman una unidad indivisible. El bebé no distingue entre él y su madre, para él son lo mismo.

Winnicott dice que la madre* es el primer «contexto» que tiene un ser humano. Ella es la base total de su desarrollo posterior. Por lo tanto, y especialmente en los primeros meses de vida, la madre es el universo del bebé. La madre es prácticamente sinónimo del mundo.

Entonces aparece el concepto de la «madre suficientemente buena». Esta madre es la que proporciona la atención necesaria a la niña, de forma espontánea y sincera. Le proporciona un espacio a la niña en el que se siente segura y puede ser ella misma. Se le permite expresarse y sus necesidades son atendidas.

Mientras tanto, la «madre no suficientemente buena» es aquella que en lugar de satisfacer las necesidades del niño, obliga a éste a adaptarse a ella. No está disponible para él, por lo que el niño se ve en la obligación de sobreadaptarse para sobrevivir en este entorno. Esto da lugar a lo que Winnicott llama el Falso Yo. Esto puede ocurrir porque la madre está en un periodo depresivo, bajo mucho estrés o tiene unos comportamientos rígidos que se le aplicaron a ella y simplemente repite.

El Falso Yo

Winnicott sugiere que nuestro sentido más básico del yo no solo se fomenta por sí solo, sino dentro de una relación, es decir, nuestras primeras relaciones con nuestros padres y familia. Esto continúa en nuestra edad adulta, y nuestro sentido de identidad podría seguir adaptándose en función de las relaciones que hacemos a medida que crecemos, pero el punto de partida es un paso crucial.

La madre es como un espejo para la niña, que se ve a sí misma mientras su madre la mira. La niña aprende a identificarse con la raza humana a través de ella. Poco a poco, la niña se separa de su madre y ella debe adaptarse a este cambio. La niña empieza a tener gestos espontáneos que son parte de su desarrollo como persona. Si la madre les da la bienvenida, la experimenta la sensación de ser real y evoluciona en su desarrollo.

Si no lo hace, el niño comienza a esconder partes de sí mismo para protegerse. Aprende a mostrar sólo lo que su madre quiere ver. Se convierte en algo que no es. Esto supone una interrupción en el desarrollo espontáneo del niño, que tiene que adaptarse a lo que le exige la madre, no puede ser él mismo. Esto da lugar a una sensación de irrealidad y es lo que da origen al Falso Yo para sobrevivir a una madre narcisista.

Los Efectos del Falso Yo

Hay diferentes niveles de «falsedad» en nuestro ser, de personajes que representamos. Según Winnicott, en el nivel más básico están aquellos que adoptan una actitud cortés y cumplen con las normas sociales, como por ejemplo, acudir a la cena de navidad de la empresa aunque no sea lo que más apetezca. En el otro extremo están las patologías mentales como el TNP, donde el verdadero ser prácticamente desaparece.

En muchas familias narcisistas ocurre este fenómeno descrito por Winnicott. La niña tiene que esconder muchas partes espontáneas de sí misma que no son bien recibidas por el padre, la madre o ambos. Ha de crear un Falso Yo para sentirse querida o aceptada, para sobrevivir a su madre narcisista. En muchas ocasiones este Falso Yo adopta la forma de una persona complaciente, que vive a expensas de llevarse bien con los demás o de no tener ningún tipo de conflicto con las otras personas. En otras ocasiones, puede ser la de una persona con mucho éxito profesional, pero que en el fondo se siente insatisfecha o, de alguna manera, falsa.

Winnicott señala que tener una personalidad de Falso Yo muy fuerte evita que las personas actúen de acuerdo con su espontaneidad e impulsos creativos, dejando a la persona sintiéndose vacía y con el sentimiento de que “falta algo”, a veces con muy poca idea de por qué se sienten así.

Además, en muchas ocasiones, para compensar a este personaje, la persona suele tener a otro escondido, que está en la sombra (donde están las partes negadas de nosotros mismos) y que suele ser la polaridad de su Falso Yo, el otro extremo. En el caso de una persona complaciente, es probable que sea un personaje más duro, frío o tajante, alguien “borde” para compensar al otro que sigue la corriente a los demás.

Si las relaciones son lo que principalmente forma nuestro sentido del yo, entonces igualmente son lo que puede ayudarnos a cambiarlo. Una excelente manera de sobrevivir a una madre narcisista, desenredar tu Falso Yo y recuperar la confianza en tu espontaneidad es ver a una psicoterapeuta. La terapia es un espacio en el que puedes volver a lo básico, explorar tus verdaderos sentimientos y deseos abiertamente, mientras eres escuchado por una terapeuta que te acompaña a sentirte libre de ser quien realmente eres. Teniendo la libertad de ser tú misma en este espacio podrás comprender mejor quién eres y qué quieres, y tener más confianza en la capacidad del mundo para aceptarte.

Fuente: https://exploringyourmind.com

*El término madre aquí debe entenderse en un sentido amplio, se trata del cuidador o cuidadores principales del niño en sus primeros años de vida. Puede ser el padre y/o abuelos y/o tutores y/o hermanos mayores,…

¿Qué tienen en común las Narcicistas y los Codependientes? (Más de lo que te Imaginas)

Las codependientes y los narcisistas son polos opuestos para algunas cosas pero para otras, por extraño que pueda parecer, son muy similares. Los narcisistas exhiben síntomas de las codependientes como la vergüenza, la negación, el control, la dependencia emocional y la comunicación y límites disfuncionales, todo lo cual conduce a problemas de intimidad.

Eso sí. Aunque la mayoría de los narcisistas pueden clasificarse como codependientes, lo contrario no es cierto: la mayoría de las codependientes no son narcisistas. No exhiben rasgos comunes de explotación, sentirse con más derechos que los demás y la falta de empatía.

Si quieres saber cómo superar la codependencia, puedes empezar por darte cuenta de las características que tienes en común con una persona narcisista.

6 Características que tienen en común las Narcisistas y los Codependientes 

Dependencia Emocional

La codependencia supone tener un ‘Yo Perdido’. Los codependientes han perdido su conexión con su Yo Verdadero, consigo mismos. En cambio, su pensamiento y comportamiento giran en torno a una persona o sustancia. Se sobreadaptan para complacer y gustar a los demás y así sentirse queridos y aceptados. Las narcisistas también sufren de una falta de conexión con su Verdadero Yo. En su lugar, se identifican con su ‘Yo Ideal‘. Su privación interna y la falta de conexión con su yo real las hace dependientes de otras personas para su reconocimiento. En consecuencia, al igual que los codependientes, su autoimagen, pensamiento y comportamiento están orientados hacia otras personas para estabilizar y validar su autoestima y su ego frágil.

Irónicamente, a pesar de la alta autoestima declarada, las narcisistas anhelan el reconocimiento de los demás y tienen una necesidad insaciable de ser admiradas, para obtener su suministro narcisista. Esto los hace tan dependientes del reconocimiento de los demás como un adicto una sustancia. Una narcisista grita: “Mírame y escúchame”, pero muchas de ellas no quieren más que eso, por lo que prefieren tener vínculos con personas pasivas, que no participen mucho en la conversación ni les contradigan. Utilizan a las demás personas como espejos de sí mismas.

Vergüenza

La vergüenza está en el núcleo de la codependencia y la adicción. Proviene de crecer en una familia disfuncional. La autoestima inflada de las narcisistas se confunde comúnmente con el amor propio. Sin embargo, la exageración y la arrogancia simplemente alivian la vergüenza inconsciente e interiorizada, que también es común entre las codependientes.

Los niños desarrollan diferentes formas de lidiar con la ansiedad, la inseguridad, la vergüenza y la hostilidad que experimentan al haber crecido en familias disfuncionales. La vergüenza interiorizada puede resultar a pesar de las buenas intenciones de los padres y la falta de abuso manifiesto.

Para sentirse seguras, algunas niñas adoptan patrones de afrontamiento que dan lugar a un Yo Ideal, desde donde buscan reconocimiento, dominio y poder sobre los demás. Buscan poder y control de su entorno para satisfacer sus necesidades. Su búsqueda de prestigio, superioridad y poder les ayuda a evitar sentirse inferiores, vulnerables, necesitadas e indefensas a toda costa. Ésta es una estrategia que suelen adoptar tanto narcisistas como codependientes. Creen que si muestran una imagen de perfección, los demás les querrán.

Es justo al contrario. Cuanto una persona más persigue su Yo Ideal, más se aleja de su Yo Real, lo que sólo aumenta su inseguridad, su falso yo y su sentido de la vergüenza.

Negación

La negación es un síntoma central de la codependencia. Las codependientes generalmente niegan su codependencia y, a menudo, sus sentimientos y necesidades.

Del mismo modo, los narcisistas niegan sus sentimientos, particularmente aquellos que expresan vulnerabilidad. Muchos no admitirán sentimientos de insuficiencia, incluso ni para sí mismos. Desconocen y, a menudo, proyectan en los demás sentimientos que consideran «débiles», como el anhelo, la tristeza, la soledad, la impotencia, la culpa,.. La rabia los hace sentir poderosos. La rabia, la arrogancia, la envidia y el desprecio son defensas de la vergüenza subyacente.

Las codependientes niegan sus necesidades, especialmente las necesidades emocionales, que fueron descuidadas o que les hicieron sentir vergüenza al demandarlas en sus familias disfuncionales de origen. Muchas codependientes actúan de manera autosuficiente y ponen rápidamente a otros en primer lugar. Otras codependientes exigen a las personas que satisfagan sus necesidades.

Aunque los narcisistas no suelen priorizar las necesidades de los demás, algunos en realidad complacen a las personas y pueden ser muy generosos. Además de asegurar el apego de aquellos de quienes dependen, a menudo su motivo es el reconocimiento o sentirse superior o grandioso en virtud del hecho de que pueden ayudar a las personas que consideran inferiores. Al igual que muchos codependientes, pueden sentirse explotados y resentidos hacia las personas a las que ayudan.

Muchos narcisistas se esconden detrás de una fachada de autosuficiencia y distanciamiento cuando se trata de necesidades de cercanía emocional, apoyo, aflicción, cuidado e intimidad. Su búsqueda de poder los protege de experimentar la humillación de sentirse débiles, tristes, asustados o querer o necesitar a alguien, en última instancia, para evitar el rechazo y el sentimiento de vergüenza. Sólo la “amenaza” del abandono revela lo dependientes que son en realidad.

Comunicación Disfuncional

Generalmente, tanto como las codependientes como las narcisistas carecen de habilidades de asertividad. Su comunicación a menudo consiste en críticas, demandas, etiquetado y otras formas de abuso verbal.

Por otro lado, algunos también intelectualizan, se ofuscan y son indirectos. Les resulta difícil identificar y expresar claramente sus sentimientos. Aunque pueden expresar opiniones y tomar posiciones, con frecuencia tienen problemas para escuchar y son dogmáticos e inflexibles. Éstos son signos de comunicación disfuncional que evidencian inseguridad y falta de respeto por parte de la otra persona.

Control

Al igual que las codependientes, los narcisistas buscan el control. El control sobre nuestro entorno nos ayuda a sentirnos seguros. Cuanto mayor es nuestra ansiedad e inseguridad, mayor es nuestra necesidad de control.

Cuando dependemos de los demás para nuestra seguridad, felicidad y autoestima, lo que las personas piensan, dicen y hacen se vuelve primordial para nuestra sensación de bienestar e incluso seguridad.

Intentaremos controlarlas directa o indirectamente siendo personas complacientes, mintiendo o manipulando. Si estamos asustados o avergonzados de nuestros sentimientos, como la rabia o el dolor, intentamos controlarlos. La rabia o el dolor de otras personas nos molestarán, por lo que también deben evitarse o controlarse.

Intimidad

Finalmente, la combinación de todos estos patrones hace que la intimidad sea un desafío tanto para las narcisistas como para los codependientes. En las parejas formadas tanto por narcisistas como por codependientes, hay una dependencia mutua, una fusión con el otro, una falta de límites y de autoestima y una necesidad de controlar y de manipular, que hace que suelan ser relaciones conflictivas, con muchos altibajos, donde hay dificultades para expresar la vulnerabilidad, para sentirse seguras y para manifestar las necesidades de una forma clara y asertiva.

Superar la codependencia no es algo fácil ni rápido, pero sí posible. Lo que no tienen en común un codependiente y una narcisista es que el codependiente, si recibe la ayuda adecuada, puede cambiar patrones de conducta, sanar a su niño interior y sanar. Una narcisista puede realizar ciertas modificaciones de comportamiento siempre que sean en beneficio propio pero no cambiar de una forma profunda.

Fuente: https://psychcentral.com

¿Eres Dependiente Emocional?

Qué es la Dependencia Emocional

¿Crees que puedes ser dependiente emocional? ¿Quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional?

Aquí tienes una lista de cómo se suelen sentir las personas que tienen dependencia emocional:

  • No puedo sentirme digno de amor sin la aprobación de otras personas.
  • Necesito mucha atención de ciertas personas para sentir que estoy bien.
  • No confío en mis propios sentimientos. Necesito que otros validen mis sentimientos.
  • Tengo miedo al rechazo. Me aíslo, trato de ser perfecto, estoy de acuerdo con los demás, me entrego de forma ciega o me cierro en mí misma para evitar el rechazo.
  • Tengo miedo de estar sola.
  • A menudo me siento vacía por dentro.
  • A menudo estoy ansiosa por los demás.
  • A menudo tengo celos y soy posesiva en mis relaciones.
  • Cuando alguien se comporta de forma despreocupada conmigo, me lo tomo personalmente.
  • Me enfado (de forma abierta o pasivo-agresiva) cuando otros hacen lo que quieren hacer en lugar de lo que yo quiero que hagan.
  • La gente me ha dicho en alguna ocasión que soy una persona necesitada.
  • No sé qué hacer conmigo mismo cuando no estoy cerca de otros.
  • Estoy bien cuando estoy sola, pero me pongo tensa y ansiosa cuando estoy con otras personas a las que no conozco mucho.
  • A menudo me encuentro culpando a otros por mis sentimientos: mi enfado, vacío, inseguridad, ansiedad,..
  • Creo que los buenos sentimientos hacia mí mismo deberían venir de alguien que me quiere.
  • Acudo con frecuencia a otras personas para preguntarles antes de tomar mis propias decisiones.
  • No puedo divertirme a menos que esté con alguien más que sepa cómo divertirse.
  • A menudo me siento ansiosa, deprimida, culpable, avergonzada, dolida o enfadada.

Ésta no es una lista completa, pero se entiende la idea. Eres emocionalmente dependiente cuando no estás asumiendo el cien por cien de la responsabilidad de tus propios sentimientos y emociones. Cuando no asumes la responsabilidad de tus propios sentimientos y de definir tu propio valor, entonces dependes de que otros lo hagan por ti. Esto es ser un títere de las elecciones de los demás. Esto es dependencia emocional.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, lo contrario de la dependencia emocional es la libertad emocional. Alcanzas la libertad emocional cuando aprendes a asumir el cien por cien de la responsabilidad tus sentimientos y emociones y dejar atrás el miedo al abandono.

Un dependiente emocional, aunque no se dé cuenta porque se trata de algo inconsciente, TOMA de las demás personas lo que NECESITA y no está emocionalmente en la relación. Es decir, no se escucha y no manifiesta lo que siente de verdad. Tiene MIEDO AL ABANDONO y por eso representa el “personaje” que cree que su pareja, amigos, jefe quieren para sentirse aceptada y querida.

Un dependiente emocional CUBRE LAS CARENCIAS SUFRIDAS EN LA INFANCIA a través de los demás por falta de autoestima. Lo que se dice a sí misma una persona dependiente emocional es:

Yo me quiero si tú me quieres.

De este modo, crea la FANTASÍA de que así está completa y puede vivir tranquila. Este vínculo de fantasía cuando se forja es en la infancia. Los padres que no están emocionalmente disponibles o que utilizan a la niña para satisfacer sus necesidades, le hacen sentir que necesita de ellos para sentirse bien, querido y completo. Después, ya de adulta, la persona repite esta dinámica sobre todo con la pareja pero no exclusivamente, sino que también puede darse con amigos o jefes.

En realidad, una relación entre dos personas dependientes emocionales es un ‘diálogo de besugos’ porque ninguna de las dos ve a la otra persona realmente ni está disponible emocionalmente. Cada una está cubriendo sus propias necesidades ‘usando’ a la otra, para que le dé el suplemento emocional que necesita. 

Este tipo de relaciones se dan, sobre todo, entre personas que tienen un tipo de apego disfuncional: apego ansioso, apego evitativo y apego desorganizado. Las dinámicas que se dan en la relación reproducen las dinámicas que se dieron en la infancia con su padre o su madre y son las necesidades emocionales y las heridas de infancia lo que en realidad se juega en la relación.

Cómo dejar de ser Codependiente Emocional

No es algo fácil, ya que tiene que ver con la autoestima, que es un tema que requiere de tiempo y paciencia.

Aquí tienes algunas pautas que pueden ser útiles para abandonar tu dependencia emocional:

  • Acompañar y cuidar a tu niña interior porque es ella la que tiene miedo al abandono y la única persona que la puede abandonar eres tú misma.
  • Identificar los roles de infancia que representabas en tu familia y con los que te sentías querida y aceptada. Esos roles son los que tenderás a representar con las demás personas.
  • Empezar a escucharte emocionalmente y tener una comunicación más honesta y sincera en tus relaciones. Si algo te molesta o te hace daño, darte un espacio para hablarlo y permitirle a la otra persona que haga lo mismo. Algunos ejemplos de esto pueden ser:

‘Cuando estamos hablando y no me miras, me siento ignorado’

‘Cada vez que me comparas con tu ex, siento vergüenza y frustración’

‘En ocasiones la distancia que pones conmigo, me entristece’.

  • Aceptar la responsabilidad de tus emociones. Un dependiente emocional tiende a culpar a los demás de sus emociones, como si fueran algo que ‘otros le hacen’. Los demás sólo interactúan contigo. Tus emociones, que están dentro, son tuyas y lo que te dará bienestar es aprender a estar con ellas y a gestionarlas.
  • Aceptar que cuando empieces a comportarte de otra manera, algunas personas se irán. La pregunta que te invito a hacerte es: ‘¿Quiero tener una relación con una persona que no me permite ser yo misma?’
  • Quererte, cuidarte, mimarte, darle a tu niña interior lo que tu familia no le pudo dar.

Fuente: https://www.innerbonding.com