El rol del/la Salvador(a) y cómo salir de él

Creencia y actitud: “Me siento seguro/segura y bien conmigo mismo/misma cuando ayudo a otras personas”

Características de un(a) Salvador(a)

  • Los/las codependientes que asumen el rol de salvadores/salvadoras suelen haber crecido en familias donde sus necesidades no fueron satisfechas. En su infancia recurrieron a cuidar a los demás para compensar el amor y la atención que no estaban recibiendo. Tienden a ser habilitadoras. Son demasiado protectores y pasan su tiempo ofreciendo ayuda y rescatando a otros de sus problemas.
  • Los salvadores/salvadoras obtienen una gran satisfacción al identificarse con su rol de cuidador(a). Por lo general, se sienten orgullosos de lo “ayudantes” y “arregladores/arregladoras” que son. Creen en su bondad y se ven a sí mismos como gente digna y piadosa. Sin embargo, debajo de estas acciones altruistas, las salvadoras/salvadores esperan que al cuidar y rescatar a los demás, la otra persona corresponda algún día. El salvador/la salvadora alberga esta expectativa a pesar de la experiencia de primera mano que dice lo contrario, es decir, que la persona que es rescatada no reconoce la asistencia, toma que la rescaten como su derecho o resiente al salvador/salvadora por interferir. La verdad es que las personas necesitadas rara vez pueden ayudar a otra. ¿Cómo pueden hacerlo cuando tienen dificultad para ayudarse a sí mismas? A menudo, el salvador/salvadora se siente decepcionado y deprimida, cayendo fácilmente en el rol de la víctima. Sus esfuerzos poco apreciados conducen a la profecía auto-cumplida sobre cómo la vida es injusta y cómo la gente siempre te defrauda: las suposiciones predeterminadas que los/las mantienen en su codependencia.
  • Sentirse usado/usada, a merced de, traicionada/traicionado y sin esperanza son los sentimientos característicos de un(a) salvador(a). Acaban diciendo: “después de todo lo que he hecho por ti, este es el agradecimiento que recibo”; o “no importa cuánto haga por ti, nunca es suficiente”; o, “¿por qué me tratas tan mal cuando te he ayudado tanto?” El mayor temor de un(a) salvador(a) es que terminarán solos/sola. Creen que su valor en la vida depende por completo de lo que hacen por los demás.
  • Es una parte natural de la vida y el crecimiento que una persona asuma las consecuencias de sus acciones. Pero al correr siempre para arreglar situaciones y sacar a otros/otras de los problemas en los que se metieron, los/las salvadores/salvadoras cortocircuitan este saludable mecanismo de aprendizaje. Cuanto más salvan, menos responsabilidad toman las personas a las que rescatan. Y así, cuanta menos responsabilidad asumen las personas salvadas, más necesitan ser que se les salve. Entonces se forma un bucle, círculo vicioso en la relación, lo que hace que la dinámica entre las dos personas sea tóxica y disfuncional.
  • Hay una clara diferencia entre ser una persona cuidadora y salvar. Las personas que realmente quieren ayudar a otras lo hacen sin ninguna expectativa de recibir algo a cambio. Otorgan poder a los demás para que tomen responsabilidad y se ayuden a sí mismos/mismas, en lugar de quitarles el poder al asumir la responsabilidad sobre sus asuntos. Las personas a quienes les gusta ayudar a otros/otras, creen que todos/todas tienen el derecho de cometer errores y aprender de las consecuencias que tienen, aunque a veces sea difícil. Si ayudan, lo hacen sobre la base de que todas las personas tienen el derecho de asumir la responsabilidad de sus acciones y cometer sus propios errores y aprender de ellos. Los/las ayudantes desinteresados/desinteresadas no ofrecen ayuda por motivos ocultos. No esperan secretamente obtener reconocimiento, aprecio y amor o construir su autoestima como resultado de su acción.

Algunos rasgos de una persona que adopta el rol de salvador(a) son:

o Utiliza al salvación y la ayuda para conectar con otros/otras o sentirse importante.

o Necesita controlar a los demás para evitar sus propios sentimientos y problemas.

o Tiene una actitud “más santa/santo que tú” / “superior por ser útil”

o Tiene un sentido de derecho como resultado de ser “bueno/buena y servicial”.

o Tiene un falso sentido de superioridad sobre los demás.

o Siente culpa o vergüenza cuando no ayuda.

Herramientas de recuperación para un(a) salvador(a) hacia la autenticidad y las relaciones más saludables

1. Haz de tu vida una prioridad y toma la responsabilidad de tu propio bienestar y felicidad primero.

2. Verifica tu motivación antes de saltar para ayudar a los demás. Asegúrate de que el motivo subyacente no sea sentirte bien y elevar tu autoestima.

3. Renuncia a la necesidad de sentirte superior porque eres el chico bueno/la chica buena que siempre ayuda a los demás

4. Deja de comportarte como si supieras qué es mejor para los demás. Recuerda que esto tiene que ver más con tu propia autoestima y problemas de control que con querer ser útil.

5. Encuentra y aplica herramientas de recuperación que te ayuden a manejar tus propios temas en lugar de enfocarte en lo que está “mal” en los demás.

6.  Establece límites para resolver los problemas de otras personas y pon toda tu energía en resolver los tuyos primero.

7. Aprende a reconocer los factores desencadenantes que te llevan a asumir el rol de salvador(a).

8. No permitas que las manipulaciones de otras personas, ya sea basadas en el amor o la culpa, te llevan a ayudar a alguien, a menos que esto sea algo que realmente quieres hacer.

9. Ayudar a otros en función de motivos codependientes casi siempre lleva a resentimiento en ambos lados. No sabotees tu recuperación racionalizando y justificando tu comportamiento habilitante.

10. Deja de sentir pena por otras personas y brindarles consejos, dinero o apoyo. Dales a los demás el respeto que merecen y permíteles asumir la responsabilidad de sus propias vidas y sus problemas.

11. Procesa tu rabia y resentimiento por haber tenido una infancia disfuncional o abusiva y reconoce el impacto que la experiencia ha tenido en tu comportamiento como adulto. Tú tienes el poder de elegir si quieres continuar viviendo tu vida como salvador(a) o escoger otra opción de vida para ti. Escoges tú, el adulto. Al niño/la niña interior lo puedes sacar en muchos otros momentos, no tienes que esclavizarlo más, como le ocurrió en su infancia, para estar siempre mirando por otras personas en lugar de ocuparse de sí mismo/misma.

12. Ese “piloto en automático” de infancia que tienes hace que creas que tienes el deber (no la voluntad) de ayudar a otras personas y de anteponer sus necesidades a las tuyas. No es así. Aprende a reconocer cuándo los sentimientos de tu infancia te incitan a rescatar a otros/otras. Recuérdate a ti mismo que ya no eres un(s) niño/niña, sino que eres un adulto que tiene derechos y opciones sobre su vida en general y sobre a quién ayudar o no en particular.

13. Trabaja tus 12 pasos de codependencia diariamente. Los nuevos comportamientos requieren tiempo y práctica, y los pasos proporcionan las herramientas que fomentan la autoestima y las relaciones saludables.

Fuente: http://hamrah.co

Anuncios

Diferencias entre un(a) Cuidador(a) (en el sentido tradicional) y un(a) Codependiente

La muleta de ayudar a los demás

Cuando una persona es codependiente, se define a sí misma a través de la ayuda que le dan a la otra parte en la relación. El cuidado que brindan es lo que les da significado de su vida. Dependen de la otra persona y su papel como cuidador(a), a forma de muleta sobre la cual se basa su existencia.

Un(a) cuidador(a) hace una elección consciente cuando ayuda a alguien. No necesitan ayudar a otros/otras, pero lo hacen porque quieren lo ven como lo correcto. Estas personas pueden describirse como afectuosas, pero no permiten que esto se convierta en su razón de ser.

La necesidad de sentir que te necesitan

Los/las codependientes ponen mucho énfasis en ayudar a otra persona porque tienen un deseo insaciable de sentirse necesitados/necesitadas. A menudo confunden la dependencia de la otra persona con una relación amorosa y comprometida.

No les importa si la responsabilidad en relación es totalmente unilateral o si se basa en ciclos de angustia y salvación, lo ven como un vínculo sano e íntimo.

Cuando un(a) cuidador(a) forma una relación, les guste sentirse amados y queridas por lo que son, pero también respetan la autonomía de la otra persona. Creen que hay muchos beneficios al compartir una vida con alguien pero son completamente capaces de vivir sin una relación.

Falta de límites

Las personas propensas a un comportamiento codependiente no tienen claros los límites entre ellos mismos/ellas mismas y la otra persona. En su concepción de las cosas, ellos/ellas y la otra persona forman un ente indisoluble, como si la otra persona fuese sus brazos o sus piernas.

El resultado tóxico de esto es que no saben distinguir entre lo que es suyo y lo que no lo es. Permiten que los sentimientos de la otra persona dicten los suyos propios. Renuncian a tener pensamientos y criterios propios, se amoldan al otro/la otra por completo.

Los cuidadores/las cuidadoras distinguen perfectamente entre ellos/las y los demás. Son capaces de establecer límites personales claros y firmes y conservar su carácter y pensamientos propios. Pueden ser influenciados/influenciadas por terceras personas, pero nunca dejan que su sentido del yo se confunda con el otro/la otra.

Actuando en tu mejor interés

A los/las codependientes les gusta pensar que están ayudando a otra persona, salvándola, pero a menudo sucede que simplemente están permitiendo la continuación de conductas no deseadas.

Ya sea para mantener a alguien con una salud física o mental deficiente, promover su bajo rendimiento o apoyar su adicción, los/las codependientes no necesariamente actúan en el mejor interés de la otra persona. De hecho, están haciendo lo correcto para ellos/ellas manteniendo la relación y, por lo tanto, el significado que le dan.

Los cuidadores/las cuidadoras adoptan un enfoque diferente porque son más capaces y están más dispuestos/dispuestas a ver los problemas que enfrenta la otra parte. No tienen una intención inconsciente de perpetuar los problemas de la otra persona sino el propósito verdadero de ayudarla para que supere algo o solucione algún problema.

Poniendo a la otra persona primero

Los/las codependientes tienden a anteponer las necesidades de la otra persona a las suyas propias. Sacrificarán su disfrute, su tiempo e incluso su bienestar si eso significa que pueden proporcionar satisfacción. Darán y darán siempre y cuando no obliguen a sacrificar la relación en su totalidad.

Un(a) cuidador(a) estará dispuesto/dispuesta a hacer algunos sacrificios para ayudar a la otra persona, pero habrá límites a lo que harán. Valoran sus propias necesidades y no las dejan de lado por completo.

Lidiar con el rechazo

Cuando a alguien con una personalidad codependiente se le rechaza su oferta de ayuda, o cuando no recibe un reconocimiento, siente una gran cantidad de dolor emocional.

Esto se remonta a su necesidad de sentirse necesitados/necesitadas por los demás. Sin la apreciación de los demás, se sienten inútiles y perdidos porque es lo que realmente les trae paz.

Un(a) cuidador(a) no estará tan disgustado/disgustada si sus esfuerzos pasan desapercibidos. Pueden estar agradecidos/agradecidas por cualquier agradecimiento que se les presente, pero principalmente se deben a su deseo de hacer el bien.

Obsesión

La base de la vida de un codependiente es su relación con otra persona y esto lleva a un nivel de interés poco saludable. Llegan a un punto en el que casi todos los pensamientos del día involucran a la otra parte.

Se preguntan qué están pensando, cómo se sienten, mientras intentan prever todos sus deseos y necesidades. Son tan emocionalmente dependientes y se vuelven tan ansiosos/ansiosas por perder a la otra persona, que se obsesionan.

Un(a) cuidador puede experimentar cierta ansiedad e inseguridad, pero esto es perfectamente normal, mientras que sea algo esporádico. Suelen comunicar estos sentimientos a su pareja, lo que ayuda a resolver el problema antes de que pueda crecer en sus cabezas.

La incapacidad de liberarse

Incluso si una relación llega a un punto en el que ambas partes son infelices, un(a) codependiente tendrá dificultades para terminar las cosas debido a la abrumadora culpa que sienten. Además, a menos que puedan reemplazar rápidamente a la otra parte con un(a) nuevo/nueva dependiente, se verán obligados/obligadas a estar solos/solas un tiempo, lo que para ellos/ellas es algo muy difícil de hacer.

Un(a) cuidadora sabe que, incluso si resulta en una gran cantidad de dolor temporal, a veces es mejor ir por caminos separados cuando una relación ya no da más de sí. No tienen miedo a estar solos/solas y no necesitan estar en una relación para darle sentido a sus vidas.

La recompensa de habilitar

Un(a) codependiente es recompensado/recompensada por su comportamiento habilitante con una relación estable que proporciona significado y propósito a su vida. Sus razones para ser cuidador(a) son principalmente de naturaleza egoísta, encerrar a otra persona en la esclavitud de necesitarles, incluso si no es lo mejor para ellos/ellas. Esto ocurre muchas veces de forma inconsciente, ya que el/la codependiente es muy posible que no entienda esto hasta que empiece a hacer terapia.

Una persona genuinamente cuidadora puede sentirse bien cuando ayuda a otros/otras pero brindarían igualmente la ayuda si en lugar de sentirse bien les hiciera sufrir un poco. Muestran un verdadero altruismo y sólo buscan promover el bienestar de la otra persona.

Fuente: https://www.aconsciousrethink.com

La Posición de “la Víctima” (y Cómo Salir de Ella)

Muchas/muchos de las/los Supervivientes de Familias Disfuncionales fueron víctimas de los abusos de su familia de origen durante años en la infancia y como adultos siguen repitiendo esta postura frente a los demás de forma inconsciente. ¿Te ves reconocida/reconocida en esta descripción? 

Creencia y Actitud

“Me siento seguro/segura y bien conmigo misma/mismo cuando soy sumiso/sumisa y hago lo que me dicen los demás”

Lo que Piensan las Víctimas de Sí Mismas

  • Las personas que han adoptan el rol de víctimas generalmente creen que están intrínsecamente dañadas, que son defectuosas e incapaces de lidiar con la vida. Proyectan una actitud de ser débil, frágil o carente de inteligencia. Su actitud puede resumirse así: “No puedo hacerlo solo/sola”. Su mayor temor es tener que lidiar con la vida por sí mismas/mismos, en lugar de depender de la ayuda de otros/otras para cuidarlas. Están convencidas de que son personas inadecuadas, frágiles, impotentes o defectuosas que necesitan que otros/otras los/las rescaten. Se niegan a sí mismas que tienen el poder y el potencial para resolver sus propios problemas. Esperan que los demás se ocupen de ellos. La ironía es que la mayoría de las personas que desempeñan el papel de víctimas terminan resintiendo a las personas que intentan ayudarlas. La persona que la “arregla” o “rescata” le recuerda a la víctima su sentido de inutilidad e inadecuación.
  • Al final, las personas que desempeñan el papel de víctimas en la vida se cansan de ser tratadas “menos que”. Lo que sucede entonces es que comienzan a encontrar formas de sentirse iguales mediante alguna forma de “vengarse”, lo que generalmente significa encontrar fallos en los esfuerzos de quienes intentan ayudarlos. Un escenario típico puede ser que un(a) rescatador(a) haya ofrecido ayudar a una víctima, pero la víctima rechaza cualquier solución que el/la rescatador(a) le ofrezca como inadecuada o impracticable. Comentarios como “sí, pero eso no funcionará porque …” o “tu sugerencia podría ayudar a otros, pero en realidad no comprende mi problema”. La víctima está decidida a demostrar que su problema es irresoluble, invalidando con ello al/la rescatador(a), haciéndole sentirse tan impotente como se sienten ellos/ellas.
  • Convencidas de su incompetencia intrínseca, las personas que han adoptado el papel de víctimas en la vida a menudo recurren a algún tipo de adicción para sentirse adecuadas y sentirse bien consigo mismas. Las drogas, el alcohol, la comida, el juego o las compras son algunas de las adicciones a las que recurren las víctimas como medio de escape y para lidiar con la vida. 

Características de las Víctimas

  • Tienen baja autoestima y una sensación de ser indignos/indignas y “menos que” los demás.
  • Creen que si son sumisos/sumisas, serán bien tratados/tratadas y escaparán de los abusos.
  • Creen que las necesidades y deseos de otras personas tienen prioridad sobre los suyos propios.
  • Tienen la actitud de que la vida es “un valle de lágrimas”, algo que se debe sufrir y soportar.
  • No se dan cuenta de que tienen el poder de elegir asumir la responsabilidad de una vida de mejor calidad.
  • Se mueven entre la lástima a sí mismos/mismas y el comportamiento pasivo- agresivo. Culpan a los demás de su estado de ánimo y su calidad de vida.
  • No saben cómo hacerse responsables de sus propios sentimientos, pensamientos y acciones.
  • Son Incapaces de defenderse a sí mismos/mismas y evitan los conflictos siendo complacientes.
  • Hacen frente a las amenazas cediendo, para sentirse seguros/seguras y no puede ser asertivos/asertivas cuando otros/otras actúan de manera inapropiada.
  • Pueden ser demasiado sensibles, difusos/difusas e incapaces de tomar decisiones y mantenerlas.
  • Tienen mucha ansiedad, miedo y vergüenza, y se mueven en la vida desde esas emociones.
  • Se sienten atrapados/atrapadas en sus propias vidas e insatisfechos/insatisfechas con todo.

Herramientas de Recuperación para las Víctimas

  1. Eres responsable de tu propia vida, tu bienestar y tu felicidad.
  2. La postura de su víctima puede funcionar por un tiempo, pero en última instancia conduce al abuso, el resentimiento y la desigualdad en tus relaciones.
  3. Hazte consciente de que ya no eres un niño necesitado/una niña necesitada, sino un adulto que tiene valor y poder sobre sí mismo.
  4. Determina tus deseos y necesidades y exprésalas de forma asertiva lo mejor que puedas.
  5. Comprende que en cualquier situación de la vida tienes opciones y derechos.
  6. No permitas que nadie te rescate. Aunque puede ser tentador regresar a ese viejo rol porque es cómodo para ti, te quita la dignidad y tu poder personal.
  7. Sé honesto/honesta contigo mismo/misma y con los demás. Ten la valentía de decir tu verdad con claridad.
  8. Es tu responsabilidad y tú eliges sobre cómo piensas, sientes o actúas.
  9. Aprende las sensaciones y reacciones del cuerpo que indican que estás a punto de caer en el rol de víctima y sentirte impotente. Tu cuerpo te alerta cuando no eres auténtica/auténtico o no te valoras a ti mismo/misma.
  10. Desafía cualquier creencia o pensamiento que diga que eres indigna/indigno y que no puedes cuidar de ti misma/ti mismo. Pregúntate si es la voz de tu infancia, en lugar de la del adulto capaz y poderoso que eres hoy en día.
  11. Deja de culparte a ti misma/mismo o a los demás de las cosas que te pasan.
  12. Pon límites y di que no a comportamientos inaceptables y practica mantenerlos.
  13. Practica actividades que te lleven alegría y te auto-fortalezcan. Esto alimentará tu capacidad para ocuparte de tus propias necesidades.
  14. Rodéate de gente positiva y que te acepte tal y como eres y haz afirmaciones diarias de tu capacidad de poder e independencia.
  15. Procesa tus sentimientos, dolor y resentimiento por criarte en una familia disfuncional o abusiva y hazte consciente de cómo está impactando tu comportamiento hoy como adulto. Tienes el poder de elegir si deseas continuar viviendo tu vida como una víctima.
  16. Los nuevos comportamientos requieren tiempo y práctica. Ten paciencia contigo mismo/misma. Si caes en viejos comportamientos o conductas, no seas dura/duro contigo misma/misma ni te juzgues, simplemente obsérvalo. Observar y poner consciencia es el primer paso para cambiar.
  17. Reconócete a ti mismo/misma como “el salvador”/”la salvadora” que llevas esperando toda la vida. Tú te salvas a ti mismo/misma. Es así de sencillo.

Fuente: hamra.co

17 Dificultades que se encuentran los Niños Adultos/las Niñas Adultas Codependientes de Familias Disfuncionales (Y Cómo Solucionarlas)

Los Niños Adultos/las Niñas Adultas que han crecido en Familias Disfuncionales son Codependientes que se encuentran con una serie de dificultades en sus relaciones adultas.

17 Dificultades que se encuentran los Niños Adultos/las Niñas Adultas Codependientes de Familias Disfuncionales

  1. Dificultad para identificar y expresar con precisión las emociones y los sentimientos.
  2. Problemas para formar y mantener relaciones cercanas e íntimas.
  3. Propensión a tener relaciones íntimas con personas de otra familia disfuncional que tendrán problemas relacionales parecidos.
  4. Perfeccionismo, tener expectativas poco realistas de uno mismo/unas misma y de los demás, y ser demasiado duro/dura con uno mismo/una misma.
  5. Rigidez en el comportamiento y las actitudes, con una creencia arraigada de que es imposible cambiar.
  6. Tener una resistencia a la adaptación al cambio y temer asumir riesgos.
  7. Sensación de exceso de identificación o exceso de carga, sintiéndose culpable/responsable de los sentimientos de los demás.
  8. Tener una necesidad constante de aprobación o atención de los demás para sentirse bien consigo mismos/mismas.
  9. Torpeza al tomar decisiones, sentir terror por cometer errores y diferir tanto la toma de decisiones que al final son los demás los/las que toman las decisiones por ellos/ellas.
  10. Sentirse impotente e ineficaz, hagan lo que hagan nunca es lo suficientemente bueno ni está a la altura de sus propias expectativas.
  11. Sentimientos exagerados de vergüenza (lo que se llama vergüenza tóxica), culpa, inutilidad y baja autoestima.
  12. Evitar el conflicto a cualquier precio, y a menudo reprimir sus sentimientos y opiniones y guardar silencio para mantener la paz en sus relaciones con los demás.
  13. Miedo a ser abandonado/abandonada por los demás.
  14. Actuar de forma beligerante y agresiva para mantener a los demás a distancia.
  15. Tendencias de ser impaciente y controlador(a). Los/las codependientes tienen miedo de las situaciones que no son predecibles para ellos/ellas.
  16. Falta de cuidado propio debido a su absorción en las necesidades y preocupaciones de otras personas, y actuación como mártires/víctimas, viviendo para los demás en lugar de para ellos mismos/ellas mismas.
  17. Miedo la expresión de su propia rabia. Harán cualquier cosa para evitar el conflicto. Sin embargo, provocarán de forma activa o pasiva a otras personas cuando se sientan atacados/atacadas u ofendidos/ofendidas, lo cual ocurre con bastante facilidad.

¿Te ves reconocido/reconocida en estas 17 dificultades? En el post siguiente hablaremos de técnicas para mejorar esto.

 

Patrones de un(a) Codependiente y las 12 Promesas de Codependientes Anónimos (CoDA)

Simplificándolo mucho, un(a) codependiente es una persona que pone su autoestima y su valía en los demás lugar de en sí misma. A la vez, se muestra como una persona dura, que no necesita de nada ni de nadie. Éstos son los patrones de conducta de un(a) codependiente. ¿Eres tú?

Patrones de Negación de un(a) Codependiente

Tengo dificultades para identificar lo que siento. Minimizo, altero o niego cómo me siento realmente. Me percibo a mí mismo/misma como una persona nada egoísta y orientada al bienestar de los que quiero. No tengo empatía por los sentimientos y las necesidades de los demás. Etiqueto a los demás con características mías negativas. Puedo cuidar de mí mismo/misma sin ayuda de los demás. Enmascaro mi dolor a través de diversas formas, como la rabia, el humor o el aislamiento. Expreso negatividad y/o agresividad de formas pasivas e indirectas. No me doy cuenta de la indisponibilidad emocional de las personas por las que me siento atraída/atraído.

Patrones de Baja Autoestima de un(a) Codependiente

Tengo dificultades para tomar decisiones. Juzgo lo que pienso, digo o hago de forma muy dura, como si nunca fuera lo suficientemente bueno/buena. Me da vergüenza recibir regalos, halagos o reconocimiento. Valoro la aprobación de otras personas sobre mis pensamientos, sentimientos y/o comportamiento por encima de la mía propia. No me percibo a mí mismo/misma como una persona que merezca la pena ni que merezca amor. Busco constantemente un reconocimiento exterior que creo que merezco. Tengo dificultades para admitir que he cometido un error. Necesito que parezca que tengo la razón a los ojos de los demás y a veces miento para quedar bien. No soy capaz de pedirles cosas a los demás para satisfacer mis necesidades o mis deseos. Me percibo a mí misma/mismo como superior a los demás. Miro a los demás para proveerme a mí misma/mismo de un sentido de seguridad. Tengo dificultades para empezar tareas, cumplir con plazos establecidos y completar proyectos. Me cuesta mucho establecer prioridades convenientes.

Patrones de Cumplimiento de un(a) Codependiente

Soy muy leal, quedándome en situaciones que me hacen daño durante mucho tiempo. Comprometo mis propias reglas e integridad par evitar el rechazo o el conflicto. Dejo mis intereses a un lado para hacer lo que las otras personas quieren. Soy hipervigilante con respecto a los sentimientos de los demás y asumo esos sentimientos como propios. Tengo miedo de expresar mis creencias, sentimientos y opiniones cuando son distintos a los de los demás. Acepto atención sexual cuando lo que quiero es amor. A veces tomo decisiones sin importarme las consecuencias. No reconozco mi verdad para ganar la atención de otros o para evitar el cambio.

Patrones de Control de un(a) Codependiente

Creo que la mayoría de las personas no son capaces de cuidar de sí mismas. Intento convencer a otras personas de lo que tienen que hacer, pensar o sentir. Ofrezco consejos y orientación a las personas sin que me la hayan pedido. Siento rencor cuando los demás rechazan mis consejos o mi ayuda. Soy pródigo/pródiga en favores y regalos sobre aquellas personas a las que quiero influenciar. Uso la atención sexual para conseguir aprobación o aceptación. Tengo que sentir que las otras personas me necesitan para tener una relación con ellas. Exijo que mis necesidades las satisfagan otras personas. Utilizo mi encanto y mi carisma para convencer a otras personas de mi capacidad para cuidar y ser compasiva/compasivo. Utilizo la culpa y la vergüenza para explotar emocionalmente a otras personas. Normalmente me niego a cooperar, negociar o comprometerme. Adopto una actitud de indiferencia, impotencia, autoridad o ira para manipular resultados de mis acciones. Utilizo términos de recuperación terapéutica para controlar el comportamiento de los demás. Finjo que estoy de acuerdo con los demás para obtener de ellos lo que quiero.

Patrones de Evitación de un(a) Codependiente

A veces me comporto de formas que invito a las otras personas a que me rechacen, me avergüencen o expresen rabia contra mí. Juzgo de forma muy dura lo que los demás piensan, hacen o sienten. Evito contacto e intimidad emocional, sexual y/o físico/física de mantener distancia con los demás. Permito que mis adicciones a la gente, sitios y cosas me distraigan de alcanzar la intimidad en mis relaciones. Utilizo una comunicación indirecta o evasiva para evitar el conflicto o la confrontación. Disminuyo mi capacidad para tener relaciones sanas mediante el rechazo a utilizar las herramientas que me proporciona la recuperación terapéutica. Reprimo mis sentimientos y mis necesidades para no sentirme vulnerable. Tengo comportamientos para atraer a las personas hacia mí, pero cuando se acercan, las alejo. Me niego a renunciar a mi voluntad mi propia para entregarme a un poder que es mayor que yo mismo/misma. Creo que mostrar emociones es un signo de debilidad. Retengo expresiones de aprecio y cariño.

Las 12 Promesas de Codependientes Anónimos

Siguiéndolas, junto con los Doce Pasos de Codependientes Anónimos, llevan a una vida sana y plena.

  1. Conozco un nuevo sentido de pertenecer. El sentimiento de vacío y soledad desaparecerá.
  2. Mis miedos ya no me controlan. Supero mis miedos y actúo con valentía, integridad y dignidad.
  3. Conozco una nueva libertad.
  4. Me libero a mí misma/mismo de la preocupación, la culpa y el arrepentimiento sobre mi pasado y mi presente. Soy lo suficientemente consciente como para no repetirlo.
  5. Conozco un nuevo amor y aceptación de mí misma/mismo y los demás. Me siento genuinamente digna/digno de amor y capaz de amar y ser amada/amado.
  6. Aprendo a verme a mí misma/mismo como igual a los demás. Mis relaciones nuevas y las renovadas son con personas a las que considero iguales a mí.
  7. Soy capaz de establecer y mantener relaciones sanas y nutrientes. La necesidad de controlar y manipular a los otros irá desapareciendo a medida que aprenda a confiar en aquellas personas que sean de fiar.
  8. Aprendo que es posible mejorar – alcanzar más intimidad, dar más apoyo y ser más amorosa/amoroso. Tengo la posibilidad de comunicarme con mi familia de un modo que es seguro para mí y respetuoso hacia ellos/ellas.
  9. Reconozco que soy una creación única y preciosa del universo. Irrepetible.
  10. Ya no necesito de los demás para validar mi valía como persona.
  11. Confío en la guía que recibo de un poder superior a mí y creo en mis capacidades.
  12. Experimento serenidad y fuerza y crecimiento espiritual de forma gradual en mi vida diaria.

Fuente: coda.org

Hay centros CoDA por todo el mundo y son gratuitos. Puedes visitar su web para averiguar cuál es el más cercano a donde tú te encuentras.

¿Qué les pasa a las Personas Complacientes?

Los/las narcisistas pueden tomar a cualquiera como objetivo, pero muchos supervivientes se definen a sí mismos como personas complacientes. Este post va dirigido a todas aquellas personas que resuenen con este concepto.

Características de las Personas Complacientes

  • Centradas en las necesidades de los demás. Las personas complacientes tienden a tener una consciencia elevada de las emociones de los otros. No me refiero a lo que se conoce como “empath” ni nada de eso. Simplemente que siempre son conscientes del humor y los sentimientos de las personas a las que tienen alrededor.
  • Evitan el conflicto. Se dan cuenta de los potenciales conflictos y apagan las llamas antes de que las cosas puedan llegar a explotar. Se dan cuenta de cuándo los otros se disgustan y hacen todo lo que pueden por evitarlo. Ceden todo lo que haga falta para evitar que la situación se ponga tensa.
  • Culpa. Tienden a sentirse demasiado culpables por todo, incluso por cosas que ni siquiera han hecho o que no se la merecen en absoluto. Se sienten especialmente culpables cuando reclaman sus necesidades.
  • Dudan sobre sí mismos/mismas. La mayoría de las veces dudan sobre sus propios sentimientos e intuiciones, especialmente si esto les lleva a decir algo “negativo”, por ejemplo, si alguien les hace daño e intentan poner un límite, se pasarán días decidiendo si lo ponen o no y una vez hecho, le darán vueltas al hecho de si han demasiado duros/duras o han actuado incorrectamente.
  • Perfeccionistas. Tienden a pensar que todo lo que hacen, lo tienen que hacer “perfecto”. Cometer errores les hace sentir que eso significa que ellos mismos son defectuosos por completo.
  • Baja autoestima. Se apoyan demasiado en la validación externa para sentir que son lo “suficientemente buenos/buenas”. Esto les hace demasiado dependientes de las relaciones que tienen y muy vulnerables cuando intentan cosas nuevas.

El origen del comportamiento de las Personas Complacientes

Las personas complacientes en mayoría provienen de familias en las que había mucho conflicto emocional, con al menos un padre o madre narcisista que anteponía sus necesidades a las de sus hijos/hijas y el otro padre o madre coadyuvaba en este comportamiento.

  • Un padre y/o madre narcisista tenía mucha tendencia a discutir y a tener siempre la razón. El hijo/la hija complaciente aprende a sacrificar sus propias opiniones (porque las tiene) para que haya paz.
  • Un padre y/o madre narcisista que tiene un tema no resuelto con su propia rabia. El hijo/la hija complaciente aprende a anticipar el mal humor y calmarle antes de que la rabia escale. Puede haber episodios en los que no aguante más, explotando y entonces la situación explota.
  • Un padre y/o madre narcisista que tiene un problema de adicción de sustancias. El hijo/la hija complaciente aprende a gestionar su enfermedad y a cuidarle.
  • Un padre y/o madre narcisista con Personalidad Histriónica o Borderline. El hijo/la hija complaciente aprende a ofrecer consuelo y confort en casos de crisis dramáticas inapropiadas y de historias lacrimógenas
  • Un padre y/o madre narcisista que pone reglas muy rígidas y que es excesivamente controlador(a). El hijo/la hija complaciente aprende a hacer lo que se espera de él/ella para evitar reacciones desagradables. Esto se traduce en que crecen en un ambiente de muy poca libertad y que no les permite poner prácticamente ningún límite.
  • Un padre y/o madre narcisista con depresión/ansiedad. El hijo/la hija complaciente siente pena por él/ella y se siente responsable de estar siempre feliz y animarle(s).
  • Padres que discuten constantemente. El hijo/la hija complaciente aprende a detectar cuándo se cuece una pelea y se apura a pacificar la situación antes de que empiece una pelea.

El subtexto de todo esto es que las personas complacientes se sienten responsables por el bienestar emocional y mental de otros. Si eres una persona complaciente, es probable que te identifiques rápidamente con los ejemplos de la lista más arriba y te sientas culpable la mayor parte del tiempo. Esto es porque las dinámicas que se mencionan establecen una relación de ansiedad e insana de la persona consigo misma, con conversaciones circulares obsesivas que no tienen fin del tipo de :

¿De qué tengo la culpa? ¿Qué he hecho mal? Quizás no he hecho lo suficiente. ¿Puedo fiarme de mi propio criterio? Podría haberme esforzado más.

Las dinámicas parentales más sanas dan lugar a conversaciones interiores más tranquilas y más equilibradas, como éstas:

“Mis elecciones y mis sentimientos están bien”. “Me van a querer igual aunque cometa un error”. “Me quiero tal y como soy”.

Es posible cambiar ese diálogo interior. Creer en uno/una misma y tener confianza y seguridad es la parte más difícil. Las personas complacientes normalmente ofrecen resistencia a la idea de que se les puede querer tal cual son (sin tener que hacer nada).

Qué hacer para cambiar estas dinámicas

Esas resistencias no sólo son cognitivas y emocionales sino que también son corporales. El trabajo corporal puede ayudar mucho a localizar estas resistencias en el cuerpo y ayudar a liberarlas.

Las personas complacientes muchas veces no tienen ni idea de lo que quieren, de cuáles son sus necesidades y de cuáles son sus límites. Esto es porque todo gira en torno a asegurarse de que son los demás los que están felices. Siempre pueden ver las cosas desde la perspectiva de la otra persona, excusando a los otros de todo sin ofrecerse a sí mismos/mismas esa mirada compasiva. Son expertos en ser muy rígidos/rígidas consigo mismos/mismas y en juzgarse a sí mismos/mismas.

En muchas ocasiones, una relación con una persona con una psicopatología encuadrada dentro del Grupo B del DSM, son llamadas de atención de la vida de que esta mentalidad no funciona y es muy tóxica, haciendo que el mundo interior de la persona complaciente se vuelva tan incómodo y doloroso que ya no le queda más remedio que prestarle atención.

A pesar de lo que has aprendido, no es tu trabajo en la vida gestionar las emociones de los demás ni arreglarles la suya. Es un papel agotador que puede que ofrezca recompensas temporales pero a la larga lo que hace es drenarte y dejarte sin vida a ti. A la vez que aprendemos que nosotros somos responsables de nuestras propias emociones, nos sentimos más cómodos/cómodas con la idea de que los demás también son responsables de sus propias emociones.

Con esto en la cabeza, finalmente nos podemos relajar.

Fuente: psycopathfree.com

12 Señales de que Eres Codependiente

1. Vergüenza y baja autoestima

Sentir que no eres lo suficientemente buena/bueno o compararte con otros es una señal de baja autoestima. Lo que puede ser engañoso acerca de la autoestima es que algunas personas piensan o hablan muy bien de sí mismas, pero en realidad sólo es una tapadera para los sentimientos que tiene de no ser dignas de amor o inadecuadas. Debajo de eso, normalmente a un nivel no consciente, hay sentimientos de vergüenza. Normalmente, unidos a la baja autoestima hay sentimientos de culpa y un tema con el perfeccionismo. Si todo es perfecto, esas personas no se sienten mal sobre sí mismas.

2. Agradar a los demás

Es normal querer agradar a alguien que te importa, pero los codependientes normalmente sienten que no tienen otra opción. Decir que “no” les produce ansiedad. Algunos codependientes lo pasan muy mal cuando dicen “no” a quien sea. Sacrifican sus propias necesidades para que otras personas cumplan las suyas.

3. Límites pobres

Los límites son como una línea imaginaria entre tú y los demás. Hace una división entre lo que es tuyo y de otro, esto se aplica no sólo a tu cuerpo, a tu dinero, a tus pertenencias,  sino también a tus pensamientos, sentimientos y necesidades. Los/las codependencias tiene unos límites débiles o borrosos entre ellos y los demás. Se sienten responsables por los sentimientos y problemas de los demás o culpan a otros de los suyos.

Algunos codependientes tienen límites muy rígidos. Son cerrados e inaccesibles, poniéndoselo difícil a la gente que se les acerca. Algunos codependientes oscilan entre tener límites demasiado rígidos o demasiado pobres.

4. Reactividad

Una consecuencia de tener límites pobres es que reaccionas frente a los pensamientos y sentimientos de todo el mundo. Si alguien dice algo con lo que no estás de acuerdo, o te lo crees o te pones a la defensiva. Absorbes sus palabras porque no hay límite. Con un límite, te darías cuenta de que sólo es una opinión y no un reflejo de lo que tú eres y no te sentirías amenazado/amenazada.

5. Cuidar de los demás

Otro efecto de tener límites pobres es que si alguien tiene un problema, los quieres ayudar hasta el punto de que puedes sentirte culpable si no renuncias a ti en el proceso. Es natural sentir empatía y simpatía por alguien, pero los codependientes ponen a los demás por delante de sí mismos. De hecho, necesitan ayudar y pueden sentirse rechazados si la otra persona no quiere de su ayuda. Lo que es más, siguen intentando ayudar y arreglar a la otra persona incluso cuando esa persona ha rechazado claramente su ayuda y no está siguiendo sus consejos. Para algunos/algunas codependientes, su valor esencial depende de ser necesitados/necesitadas por otras personas.

6. Control

El control ayuda a los codepnedientes a sentirse a salvo y seguros/seguras. Todo el mundo necesita algún control sobre lo que ocurre en sus vidas, nadie quiere vivir en una constante incertidumbre y caos, pero para los codependientes el control limita su habilidad para tomar riesgos y compartir sentimientos. A veces tienen una adicción que o bien les ayuda a desinhibirse, como el alcoholismo o que les ayuda a reprimir sus sentimientos, como la adicción al trabajo. Así no se sienten fuera de control en relaciones cercanas e íntimas.

Los codependientes también necesitan controlar a los que tienen cerca porque necesitan que la gente se comporte de una forma determinada con la que ellos/ellas se sienten bien. De hecho, complacer y cuidar de los demás los pueden usar para controlar y manipular a la gente. Alternativamente, pueden ser mandones/mandonas y decirles a los otros qué es lo que deberían o no hacer. Esto supone una violación del límite de alguien.

7. Comunicación disfuncional

Los/las codependientes tienen dificultades para comunicar sus pensamientos, sentimientos y necesidades. Desde luego, si no sabes lo que piensas, sientes o necesitas, esto se convierte en un problema. Otras veces lo sabes pero no quieres reconocer la verdad. Tienes miedo de ser auténtico/auténtica porque no quieres disgustar a otra persona. En lugar de decir “No me gusta eso”, fingirás que está bien para ti o le dirás a alguien lo que tiene que hacer.

La comunicación se vuelve deshonesta y confusa cuando intentamos manipular a la otra persona a causa de nuestro propio miedo.

8. Obsesiones

Los codependientes tienen una tendencia a pasar su tiempo pensando en otras personas o relaciones. Muchas veces, intentan descifrar lo que otra persona siente o piensa y porqué. Esto se debe a la dependencia de otros y por la ansiedad y el miedo a ser rechazados/rechazadas, a causa de la vergüenza. Por la misma razón, se pueden obsesionar cuando piensan que han cometido o pueden cometer un “error”.

A veces puedes fantasear sobre cómo te gustaría que fuesen las cosas o alguien a quien quieres como una forma de evitar el dolor del presente. Es una forma de mantenerte en la negación, pero no te permite vivir tu vida.

9. Dependencia

Los/las codependientes necesitan gustarle a otras perosnas para sentirse bien sobre sí mismos/mismas, y tienen miedo de ser rechazados/rechazadas o abandonados/abandonadas, a pesar de que pueden ser funcionales por sí mismos/mismas. Esto hace que les resulte muy difícil terminar una relación, incluso cuando la relación es dolorosa o abusiva. Acaban sintiéndose atrapados/atrapadas en ella.

10. Negación

Uno de los problemas a los que se enfrentan las personas para buscar ayuda acerca de la codependencia es que la niegan. Esto es, no hacen frente al problema. Normalmente piensan que el problema es de la otra persona o de la situación. Se siguen quejando o intentan arreglar a la otra persona o van de una relación o trabajo en otra/otro y nunca se hacen cargo del hecho de que tienen un problema.

Los/las codependeintes tambiñen niegan sus sentimientos y necesidades. Muchas veces no saben lo que sienten y en lugar de ello se focalizan en lo que los otros sienten. Lo mismo ocurre con sus necesidades. Se centran en las necesidades de los demás en lugar de en las suyas propias. Con frecuencia, viven en la negación de su necesidad por espacio y autonomía. Algunos/algunas codependientes parecen necesitados/necesitadas. Otros se comportan como autosuficientes en lo relativo a la necesidad de ayuda. No la piden y se les hace difícil recibirla. Viven en la negación de su propia vulnerabilidad y necesidad de amor e intimidad.

11. Problemas con la intimidad

Con esto no me refiero al sexo, aunque muchas veces una disfunción sexual es un reflejo de un problema de intimidad. Se trata de ser abierto/abierta y cercano/cercana alguien en una relación íntima. A causa de la vergüenza y los límites pobres, es posible que temas que vas a ser juzgado/juzgada, rechazado/rechazada o dejado/dejada. Por otro lado, es posible que tengas miedo a mezclarte demasiado en una relación y perder tu autonomía. Es posible que niegues tu necesidad de cercanía y sientas que tu pareja quiere demasiado de tu tiempo. Tu pareja se queja de que no estás disponible, pero es posible que él/ella esté negando su necesidad de separarse a veces.

12. Emociones dolorosas

La codependencia genera estrés y lleva a emociones dolorosas. La vergüenza y la baja autoestima generan ansiedad y miedo sobre:

  • Ser juzgado/juzgada
  • Ser rechazado/rechazada o abandonado/abandonada
  • Cometer errores
  • Ser un fracaso
  • Estar sola/solo

Y todos estos síntomas llevan a sentimientos de rabia y resentimiento, depresión, desesperanza y falta de fe en uno mismo/una misma.

Si te identificas como una persona codependiente ya has dado el paso más importante porque lo más duro es dejar de negarlo. Se puede superar pero necesitas ayuda. Búscala en:

  • Un psicoterapeuta o terapeuta Gestalt.
  • En grupo CoDA de Codependientes Anónimos. Son gratuitos, los hay en muchas ciudades y tienen un programa de 12 Pasos.

Fuente: whatiscodependency.com