¿Qué tienen en común las Narcicistas y los Codependientes? (Más de lo que te Imaginas)

Las codependientes y los narcisistas son polos opuestos para algunas cosas pero para otras, por extraño que pueda parecer, son muy similares. Los narcisistas exhiben síntomas de las codependientes como la vergüenza, la negación, el control, la dependencia emocional y la comunicación y límites disfuncionales, todo lo cual conduce a problemas de intimidad.

Eso sí. Aunque la mayoría de los narcisistas pueden clasificarse como codependientes, lo contrario no es cierto: la mayoría de las codependientes no son narcisistas. No exhiben rasgos comunes de explotación, sentirse con más derechos que los demás y la falta de empatía.

Si quieres saber cómo superar la codependencia, puedes empezar por darte cuenta de las características que tienes en común con una persona narcisista.

6 Características que tienen en común las Narcisistas y los Codependientes 

Dependencia Emocional

La codependencia supone tener un ‘Yo Perdido’. Los codependientes han perdido su conexión con su Yo Verdadero, consigo mismos. En cambio, su pensamiento y comportamiento giran en torno a una persona o sustancia. Se sobreadaptan para complacer y gustar a los demás y así sentirse queridos y aceptados. Las narcisistas también sufren de una falta de conexión con su Verdadero Yo. En su lugar, se identifican con su ‘Yo Ideal‘. Su privación interna y la falta de conexión con su yo real las hace dependientes de otras personas para su reconocimiento. En consecuencia, al igual que los codependientes, su autoimagen, pensamiento y comportamiento están orientados hacia otras personas para estabilizar y validar su autoestima y su ego frágil.

Irónicamente, a pesar de la alta autoestima declarada, las narcisistas anhelan el reconocimiento de los demás y tienen una necesidad insaciable de ser admiradas, para obtener su suministro narcisista. Esto los hace tan dependientes del reconocimiento de los demás como un adicto una sustancia. Una narcisista grita: “Mírame y escúchame”, pero muchas de ellas no quieren más que eso, por lo que prefieren tener vínculos con personas pasivas, que no participen mucho en la conversación ni les contradigan. Utilizan a las demás personas como espejos de sí mismas.

Vergüenza

La vergüenza está en el núcleo de la codependencia y la adicción. Proviene de crecer en una familia disfuncional. La autoestima inflada de las narcisistas se confunde comúnmente con el amor propio. Sin embargo, la exageración y la arrogancia simplemente alivian la vergüenza inconsciente e interiorizada, que también es común entre las codependientes.

Los niños desarrollan diferentes formas de lidiar con la ansiedad, la inseguridad, la vergüenza y la hostilidad que experimentan al haber crecido en familias disfuncionales. La vergüenza interiorizada puede resultar a pesar de las buenas intenciones de los padres y la falta de abuso manifiesto.

Para sentirse seguras, algunas niñas adoptan patrones de afrontamiento que dan lugar a un Yo Ideal, desde donde buscan reconocimiento, dominio y poder sobre los demás. Buscan poder y control de su entorno para satisfacer sus necesidades. Su búsqueda de prestigio, superioridad y poder les ayuda a evitar sentirse inferiores, vulnerables, necesitadas e indefensas a toda costa. Ésta es una estrategia que suelen adoptar tanto narcisistas como codependientes. Creen que si muestran una imagen de perfección, los demás les querrán.

Es justo al contrario. Cuanto una persona más persigue su Yo Ideal, más se aleja de su Yo Real, lo que sólo aumenta su inseguridad, su falso yo y su sentido de la vergüenza.

Negación

La negación es un síntoma central de la codependencia. Las codependientes generalmente niegan su codependencia y, a menudo, sus sentimientos y necesidades.

Del mismo modo, los narcisistas niegan sus sentimientos, particularmente aquellos que expresan vulnerabilidad. Muchos no admitirán sentimientos de insuficiencia, incluso ni para sí mismos. Desconocen y, a menudo, proyectan en los demás sentimientos que consideran “débiles”, como el anhelo, la tristeza, la soledad, la impotencia, la culpa,.. La rabia los hace sentir poderosos. La rabia, la arrogancia, la envidia y el desprecio son defensas de la vergüenza subyacente.

Las codependientes niegan sus necesidades, especialmente las necesidades emocionales, que fueron descuidadas o que les hicieron sentir vergüenza al demandarlas en sus familias disfuncionales de origen. Muchas codependientes actúan de manera autosuficiente y ponen rápidamente a otros en primer lugar. Otras codependientes exigen a las personas que satisfagan sus necesidades.

Aunque los narcisistas no suelen priorizar las necesidades de los demás, algunos en realidad complacen a las personas y pueden ser muy generosos. Además de asegurar el apego de aquellos de quienes dependen, a menudo su motivo es el reconocimiento o sentirse superior o grandioso en virtud del hecho de que pueden ayudar a las personas que consideran inferiores. Al igual que muchos codependientes, pueden sentirse explotados y resentidos hacia las personas a las que ayudan.

Muchos narcisistas se esconden detrás de una fachada de autosuficiencia y distanciamiento cuando se trata de necesidades de cercanía emocional, apoyo, aflicción, cuidado e intimidad. Su búsqueda de poder los protege de experimentar la humillación de sentirse débiles, tristes, asustados o querer o necesitar a alguien, en última instancia, para evitar el rechazo y el sentimiento de vergüenza. Sólo la “amenaza” del abandono revela lo dependientes que son en realidad.

Comunicación Disfuncional

Generalmente, tanto como las codependientes como las narcisistas carecen de habilidades de asertividad. Su comunicación a menudo consiste en críticas, demandas, etiquetado y otras formas de abuso verbal.

Por otro lado, algunos también intelectualizan, se ofuscan y son indirectos. Les resulta difícil identificar y expresar claramente sus sentimientos. Aunque pueden expresar opiniones y tomar posiciones, con frecuencia tienen problemas para escuchar y son dogmáticos e inflexibles. Éstos son signos de comunicación disfuncional que evidencian inseguridad y falta de respeto por parte de la otra persona.

Control

Al igual que las codependientes, los narcisistas buscan el control. El control sobre nuestro entorno nos ayuda a sentirnos seguros. Cuanto mayor es nuestra ansiedad e inseguridad, mayor es nuestra necesidad de control.

Cuando dependemos de los demás para nuestra seguridad, felicidad y autoestima, lo que las personas piensan, dicen y hacen se vuelve primordial para nuestra sensación de bienestar e incluso seguridad.

Intentaremos controlarlas directa o indirectamente siendo personas complacientes, mintiendo o manipulando. Si estamos asustados o avergonzados de nuestros sentimientos, como la rabia o el dolor, intentamos controlarlos. La rabia o el dolor de otras personas nos molestarán, por lo que también deben evitarse o controlarse.

Intimidad

Finalmente, la combinación de todos estos patrones hace que la intimidad sea un desafío tanto para las narcisistas como para los codependientes. En las parejas formadas tanto por narcisistas como por codependientes, hay una dependencia mutua, una fusión con el otro, una falta de límites y de autoestima y una necesidad de controlar y de manipular, que hace que suelan ser relaciones conflictivas, con muchos altibajos, donde hay dificultades para expresar la vulnerabilidad, para sentirse seguras y para manifestar las necesidades de una forma clara y asertiva.

Superar la codependencia no es algo fácil ni rápido, pero sí posible. Lo que no tienen en común un codependiente y una narcisista es que el codependiente, si recibe la ayuda adecuada, puede cambiar patrones de conducta, sanar a su niño interior y sanar. Una narcisista puede realizar ciertas modificaciones de comportamiento siempre que sean en beneficio propio pero no cambiar de una forma profunda.

Fuente: https://psychcentral.com

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¿Eres Dependiente Emocional?

Qué es la Dependencia Emocional

¿Crees que puedes ser dependiente emocional? ¿Quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional?

Aquí tienes una lista de cómo se suelen sentir las personas que tienen dependencia emocional:

  • No puedo sentirme digno de amor sin la aprobación de otras personas.
  • Necesito mucha atención de ciertas personas para sentir que estoy bien.
  • No confío en mis propios sentimientos. Necesito que otros validen mis sentimientos.
  • Tengo miedo al rechazo. Me aíslo, trato de ser perfecto, estoy de acuerdo con los demás, me entrego de forma ciega o me cierro en mí misma para evitar el rechazo.
  • Tengo miedo de estar sola.
  • A menudo me siento vacía por dentro.
  • A menudo estoy ansiosa por los demás.
  • A menudo tengo celos y soy posesiva en mis relaciones.
  • Cuando alguien se comporta de forma despreocupada conmigo, me lo tomo personalmente.
  • Me enfado (de forma abierta o pasivo-agresiva) cuando otros hacen lo que quieren hacer en lugar de lo que yo quiero que hagan.
  • La gente me ha dicho en alguna ocasión que soy una persona necesitada.
  • No sé qué hacer conmigo mismo cuando no estoy cerca de otros.
  • Estoy bien cuando estoy sola, pero me pongo tensa y ansiosa cuando estoy con otras personas a las que no conozco mucho.
  • A menudo me encuentro culpando a otros por mis sentimientos: mi enfado, vacío, inseguridad, ansiedad,..
  • Creo que los buenos sentimientos hacia mí mismo deberían venir de alguien que me quiere.
  • Acudo con frecuencia a otras personas para preguntarles antes de tomar mis propias decisiones.
  • No puedo divertirme a menos que esté con alguien más que sepa cómo divertirse.
  • A menudo me siento ansiosa, deprimida, culpable, avergonzada, dolida o enfadada.

Ésta no es una lista completa, pero se entiende la idea. Eres emocionalmente dependiente cuando no estás asumiendo el cien por cien de la responsabilidad de tus propios sentimientos y emociones. Cuando no asumes la responsabilidad de tus propios sentimientos y de definir tu propio valor, entonces dependes de que otros lo hagan por ti. Esto es ser un títere de las elecciones de los demás. Esto es dependencia emocional.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, lo contrario de la dependencia emocional es la libertad emocional. Alcanzas la libertad emocional cuando aprendes a asumir el cien por cien de la responsabilidad tus sentimientos y emociones y dejar atrás el miedo al abandono.

Un dependiente emocional, aunque no se dé cuenta porque se trata de algo inconsciente, TOMA de las demás personas lo que NECESITA y no está emocionalmente en la relación. Es decir, no se escucha y no manifiesta lo que siente de verdad. Tiene MIEDO AL ABANDONO y por eso representa el “personaje” que cree que su pareja, amigos, jefe quieren para sentirse aceptada y querida.

Un dependiente emocional CUBRE LAS CARENCIAS SUFRIDAS EN LA INFANCIA a través de los demás por falta de autoestima. Lo que se dice a sí misma una persona dependiente emocional es:

Yo me quiero si tú me quieres.

De este modo, crea la FANTASÍA de que así está completa y puede vivir tranquila. Este vínculo de fantasía cuando se forja es en la infancia. Los padres que no están emocionalmente disponibles o que utilizan a la niña para satisfacer sus necesidades, le hacen sentir que necesita de ellos para sentirse bien, querido y completo. Después, ya de adulta, la persona repite esta dinámica sobre todo con la pareja pero no exclusivamente, sino que también puede darse con amigos o jefes.

En realidad, una relación entre dos personas dependientes emocionales es un ‘diálogo de besugos’ porque ninguna de las dos ve a la otra persona realmente ni está disponible emocionalmente. Cada una está cubriendo sus propias necesidades ‘usando’ a la otra, para que le dé el suplemento emocional que necesita. 

Este tipo de relaciones se dan, sobre todo, entre personas que tienen un tipo de apego disfuncional: apego ansioso, apego evitativo y apego desorganizado. Las dinámicas que se dan en la relación reproducen las dinámicas que se dieron en la infancia con su padre o su madre y son las necesidades emocionales y las heridas de infancia lo que en realidad se juega en la relación.

Cómo dejar de ser Codependiente Emocional

No es algo fácil, ya que tiene que ver con la autoestima, que es un tema que requiere de tiempo y paciencia.

Aquí tienes algunas pautas que pueden ser útiles para abandonar tu dependencia emocional:

  • Acompañar y cuidar a tu niña interior porque es ella la que tiene miedo al abandono y la única persona que la puede abandonar eres tú misma.
  • Identificar los roles de infancia que representabas en tu familia y con los que te sentías querida y aceptada. Esos roles son los que tenderás a representar con las demás personas.
  • Empezar a escucharte emocionalmente y tener una comunicación más honesta y sincera en tus relaciones. Si algo te molesta o te hace daño, darte un espacio para hablarlo y permitirle a la otra persona que haga lo mismo. Algunos ejemplos de esto pueden ser:

‘Cuando estamos hablando y no me miras, me siento ignorado’

‘Cada vez que me comparas con tu ex, siento vergüenza y frustración’

‘En ocasiones la distancia que pones conmigo, me entristece’.

  • Aceptar la responsabilidad de tus emociones. Un dependiente emocional tiende a culpar a los demás de sus emociones, como si fueran algo que ‘otros le hacen’. Los demás sólo interactúan contigo. Tus emociones, que están dentro, son tuyas y lo que te dará bienestar es aprender a estar con ellas y a gestionarlas.
  • Aceptar que cuando empieces a comportarte de otra manera, algunas personas se irán. La pregunta que te invito a hacerte es: ‘¿Quiero tener una relación con una persona que no me permite ser yo misma?’
  • Quererte, cuidarte, mimarte, darle a tu niña interior lo que tu familia no le pudo dar.

Fuente: https://www.innerbonding.com

Cómo Saber si estás siendo Emocionalmente Manipulada/Manipulado o si Eres tú la/el que Manipula (o Ambas)

La manipulación es una forma de influir de manera encubierta en alguien con tácticas indirectas, engañosas o abusivas. La manipulación puede parecer benigna o incluso amistosa o halagadora, como si la persona realmente se preocupase por ti, pero en realidad es para lograr un motivo ulterior. Otras veces, es una hostilidad velada, y cuando se usan métodos abusivos, el objetivo es el poder sobre ti. Puede que no te des cuenta de que estás siendo manipulada.

Si creciste siendo manipulado, a veces es difícil discernir qué está pasando, porque se trata de algo que te resulta familiar. Es posible que tengas una sensación de incomodidad o de enfado, pero en la superficie el manipulador puede usar palabras agradables, congruentes, razonables o que activan tu culpa o simpatía, por lo que ignoras tus instintos o intuición y te dejas arrastrar por sus palabras.  Las personas complacientes, no asertivas o codependientes tienen problemas para ser directas y asertivas y pueden usar la manipulación para salirse con la suya. También son presa fácil de ser manipuladas por narcisistas, piscópatas o sociópatas y por otros codependientes.

Tácticas de Manipulación Emocional

Las tácticas de los manipuladores emocionales son la culpa, quejarse, comparar, mentir, negar (incluyendo excusas y racionalizaciones), fingir ignorancia o inocencia (la defensa de “¡¿Quién?!¡¿Yo?!”), culpar, sobornar, socavar, juegos mentales, suposiciones, el “pie en la puerta”, revocaciones, chantaje emocional, evasivas, olvido, falsa preocupación, simpatía, disculpas, halagos, regalos y favores.

Las manipuladoras utilizan la culpa con frases como: “Después de todo lo que he hecho por ti”, o comportándose crónicamente como una persona necesitada e indefensa. Pueden compararte negativamente con otra persona (triangulación) o reunir aliados imaginarios con su causa, diciendo que “Todos pensamos que tú…” o ” X dice sobre ti que…”.

Algunos manipuladores emocionales niegan promesas, acuerdos o conversaciones, o inician una discusión y te culpan por algo que has hecho o no has hecho para obtener simpatía y poder. Este enfoque se puede utilizar para romper una fecha, promesa o acuerdo.

Las manipuladoras emocionales a menudo expresan suposiciones acerca de tus intenciones o creencias y luego reaccionan a ellas como si fueran verdaderas para justificar sus sentimientos o acciones, negando todo lo que has dicho en una conversación. Pueden actuar como si se hubiera acordado o decidido algo cuando no se ha hecho para ignorar cualquier objeción que puedas tener.

La técnica del “pie en la puerta” es realizar una pequeña petición, que aceptas, que es seguida por la solicitud real, que es más grande. Es más difícil decir que no, porque ya has dicho que sí. La inversión da la vuelta a tus palabras para significar algo que no pretendías. Cuando te opones, los manipuladores le dan la vuelta a tus palabras para parecer ellos los perjudicados. Ahora se trata de ellos y sus quejas, y tú estás a la defensiva. ¿Te suena esta dinámica?

La preocupación a veces se usa para socavar tus decisiones y confianza en forma de advertencias o preocupaciones sobre ti. Por ejemplo, te quieres ir de viaje a otro país durante quince días con una amiga y tu pareja, que en realidad no quiere quedarse solo, consigue convencerte de que te quedes porque viajar a un país extranjero puede ser algo peligroso para ti y él sólo está mirando por tu bienestar.

Chantaje Emocional

El chantaje emocional es una forma de manipulación que supone un abuso emocional. Puede incluir el uso de la ira, la intimidación, las amenazas, la vergüenza o la culpa. El avergonzarte es un método para crear dudas y hacer que te sientas inseguro. Incluso se puede expresar con un cumplido: “¡Me sorprende que de todas las personas, tú opinaras eso!” Una táctica clásica es asustarte con amenazas, enfado, acusaciones o advertencias, como “A tu edad, nunca te encontrarás con nadie más si te vas “ o “Tal y como eres, ¿quién te va a querer? “o jugar a la víctima:“Sin ti, me moriré”.

Los chantajistas emocionales también pueden asustarte con su rabia y después cambian repentinamente a un estado de ánimo más ligero. Estás tan aliviada por este cambio que estás dispuesta a aceptar lo que se te pide. Es posible que mencionen algo de lo que te sientas culpable o avergonzado del pasado como influencia para amenazar o avergonzarte, como por ejemplo, “Les diré a los niños X si no haces lo que quiero”.

Las víctimas de los chantajistas emocionales son propensas a experimentar muchas dudas psicológicas. La víctima tiene miedo de enfadar a la manipuladora emocional, se siente obligada a cumplir con su solicitud y se siente demasiado culpable para no hacerlo. La vergüenza y la culpa se pueden usar directamente con críticas o acusaciones de que eres “egoísta” (lo peor que le puedes decir a muchos codependientes) o que “Sólo piensas en ti mismo”, “No te preocupas por mí” o ” Tú lo tienes tan fácil”.

Codependientes

Los codependientes rara vez son asertivos. Suelen decir lo que piensan que alguien quiere escuchar para llevarse bien, tener “buen rollo” o sentirse queridos, pero luego hacen lo que quieren. Ésta es una forma de manipulación pasiva motivada por el miedo.

En lugar de responder a una pregunta que podría conducir a una confrontación, son evasivas, cambian de tema o utilizan la culpa y la negación (incluidas las excusas y las racionalizaciones) para evitar equivocarse. Debido a que les resulta tan difícil decir que “no”, terminan diciendo que sí, para después no hacer lo prometido, o hacerlo a medias, o quejarse mucho por tener que hacer algo a lo que han dicho voluntariamente que sí.

Las codependientes tienen dificultades para aceptar la responsabilidad debido a que en su infancia no se hablaba de responsabilidad como algo que puede ser ejercido desde el amor hacia una misma y que también proporciona satisfacciones. Sino que de lo que se hablaba siempre era de la culpa, que en la familia disfuncional era como una patata caliente que las personas se pasan las unas a las otras sin distinguir quiénes son adultos y quiénes niñas. Por ello, cuando a una codependiente se le exige algún tipo de responsabilidad, la niega y culpa a otro o pone excusas o se disculpa para mantener la paz.

Usan el encanto y la adulación y ofrecen favores, ayuda y regalos para ser aceptados y queridos. También utilizan las críticas y la culpa para manipular y obtener lo que quieren: “¿Por qué solo piensas en ti mismo y nunca me preguntas o ayudas con mis problemas? Yo te he ayudado a ti muchas veces”. Actuar como una víctima es una forma de manipular utilizando la culpa.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

4 Tipos de Comportamientos de las Personas Pasivo-Agresivas

El comportamiento pasivo-agresivo es un patrón de expresión indirecta de sentimientos negativos en lugar de abordarlos de forma abierta. Existe una desconexión entre lo que dice una persona pasivo-agresiva dice y lo que hace. Son personas que están desconectadas de su propia rabia, que proyectan en los demás con diferentes estrategias.

Muchas personas con este comportamiento son codependientes que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales y en cuya infancia no se les permitía expresar la rabia o se les castigaban muy severamente por ello, con lo que de adultos se han acostumbrado a negarla y a proyectarla en otras personas con estrategias pasivo-agresivas cuando tienen un conflicto. Para ellas, apropiarse y expresar su rabia rompería con su auto-imagen de “buena persona” o de “persona que tiene un comportamiento correcto”. Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, quizás este artículo te sirva de ayuda para identificar comportamientos pasivo-agresivos que tengas y que te causen problemas en tu vida.

Para el que tiene que lidiar con una persona con este tipo de comportamientos pasivo-agresivos puede resultar difícil, ya que no suelen responsabilizarse de su comportamiento cuando se les habla sobre él de forma clara y abierta. Una estrategia pasivo-agresiva es infantil, supone que la persona se sienta por encima de la otra u otras con la que está teniendo el conflicto (no de igual a igual) y no sirve para la resolución de conflictos sino para escalarlos o congelarlos.

Aquí hay cuatro categorías de comportamientos pasivo-agresivos, hechas por Preston Ni M.S.B.A. autor de los libros “Cómo Lidiar Existosamente con Personas Pasivo-Agresivas” y “Guía Práctica para cambiar la Pasivo-Agresividad por un Yo Elevado“.

Categoría Uno: Hostilidad Verbal Encubierta

– Chismes negativos:

“¿Has visto las pintas que tiene la vecina?” ”Mis compañeros de trabajo son unos incompetentes.”

– Sarcasmo:

“Pensaba que intentabas ser gracioso.” “Hace mucho tiempo que no oía algo tan inteligente.”

– Ataques hostiles velados disfrazados de bromas:

“¿Vas a salir así?” “¿Ese jarrón de verdad es para adornar?

– Burlas repetitivas: con temas como la forma de hablar, de vestir, la educación, la alimentación, el estilo de vida,…

– Orientación negativa hacia los demás:

“Ya lo hago yo porque tú no vas a saber”. “Esto mejor que lo haga otra persona porque tú no te aclaras”.

– Una actitud crítica y perfeccionista hacia todo:

“La fiesta podía haber estado mejor organizada”. “Te voy a enseñar a planchar las camisas”. “La muy impresentable llegó 10 minutos tarde a la reunión”.

Categoría Dos: Hostilidad Relacional Encubierta

  • Estrategias de desgaste: hacer algo de forma deliberada sabiendo que se trata de un comportamiento que enfada a la otra persona, como por ejemplo un compañero de piso que pone la música alta sabiendo que esto es algo que molesta a los otros o un compañero de trabajo que espera hasta el último momento para entregar algo a otro que a su vez tiene un plazo para hacerlo llegar al jefe.
  • El tratamiento de silencio: supone guardar silencio frente a un conflicto, como una estrategia de desgaste o de “castigo” frente a la otra persona, negándose a reabrir la comunicación y al mismo tiempo negando el silencio cuando la persona es confrontada acerca del mismo.
  • Negligencia deliberada, por ejemplo, un trabajador que es muy eficiente y comienza a ser pasivo y cometer muchos errores a propósito para que le echen de la empresa.
  • Dobles mensajes. Es una estrategia para confundir a la otra persona y donde hay una necesidad concreta que el que lanza los mensajes quiere cubrir. Por ejemplo, una persona que a veces da a entender a otra que lo que tienen es una relación de amistad y otras se comporta como si quisiera una relación sentimental. La necesidad que está debajo de este comportamiento es la de que se le preste atención y sentirse deseado sin tener intimidad real.
  • Sorpresas negativas o incómodas: por ejemplo, la pareja que invita a casa a los padres de la otra sabiendo que hace años que no se hablan.
  • Dañar algo o alguien de importancia para la persona objetivo. Por ejemplo, un amigo que se mete con el aspecto del perro de otro porque sabe que ese perro es muy importante para él/ella.

Hostilidad Encubierta en la Gestión de Tareas

  • Procrastinación de las tareas asignadas o a las que la persona se ha comprometido. Por ejemplo, un compañero de piso que, a raíz de un conflicto, no limpia más las zonas comunes y cuando se le pregunta sobre ello, lo niega. O un marido que es el que se encarga de pagar las facturas y deliberadamente lo retrasa.
  • Retener recursos o información. Por ejemplo, un jefe que, de forma deliberada, no contesta los e-mails, los mensajes ni las llamadas de un empleado.
  • Romper un acuerdo al que se ha llegado sobre algo de forma deliberada. Por ejemplo, no cumplir con los acuerdos de la custodia compartida para hacer daño a la ex pareja.
  • No completar o arruinar una tarea. Por ejemplo, un padre que tiene que ayudar a su hijo a estudiar para un examen y no lo hace de forma deliberada para hacer daño a la madre, de la que está divorciado.

Categoría Cuatro: Hostilidad hacia otros a través del auto-castigo (Actitud “Yo te enseñaré”)

  • Dejar la relación sin avisar y sin dar explicaciones, lo que se denomina descartar en el ciclo de abuso.
  • Exagerar o imaginar temas de salud.
  • Hacerse la víctima.
  • Debilidad deliberada para obtener simpatía y cuidados.
  • Autolesiones.

Muchas personas pasivo-agresivas sufren reveses personales a lo largo de sus vidas por este comportamiento. Las consecuencias negativas de la agresión pasiva pueden incluir algunas de los siguientes:

  • Múltiples problemas de comunicación y relación debido a la falta de voluntad o la incapacidad de la persona para participar en un diálogo constructivo.
  • Enajenación personal y/o profesional de otros, sintiéndose desilusionados, decepcionados, traicionados, manipulados o saboteados.
  • Mala reputación personal por falta de confianza, credibilidad, confiabilidad y autenticidad.
  • La persona pasivo-agresiva puede experimentar “infelicidad silenciosa pero persistente” en la vida por la negación de los problemas, la supresión de las emociones y la falta de voluntad para manejar los problemas.

La sanación de los comportamientos pasivo-agresivos de una persona incluye reconocer y gestionar su rabia, aprender a comunicarse de forma asertiva y responsabilizarse de su comportamiento en lugar de proyectarlo en los demás. Estas cuestiones, que se pueden sanar con psicoterapia, pueden llevar tiempo y requieren de paciencia y compasión con uno mismo. Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, identificar tus comportamientos pasivo-agresivos y cambiarlos puede ser un excelente primer paso.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

¿Crees que puedes ser Codependiente? ¡Haz este test y Averígualo!

Qué es la Codependencia

¿Quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional? La codependencia es un comportamiento aprendido que se transmite de generación en generación en familias disfuncionales. Es una condición emocional y de comportamiento que afecta la capacidad de una persona para tener relaciones sanas y mutuamente satisfactorias. También se conoce como “adicción a las relaciones” porque las personas con codependencia a menudo forman o mantienen relaciones que son unilaterales en el sentido de que una de las personas casi sólo da y la otra casi sólo recibe, emocionalmente destructivas y/o abusivas. La codependencia es una condición aprendida que se puede sanar pero requiere de un trabajo personal para ello.

¿A quién afecta la Codependencia?

Originariamente, el término codependencia se utilizó para describir a la pareja, pariente, amigo, o un compañero de trabajo de una persona afectada por una adicción al alcohol o las drogas. Se observó que las personas que tenían una relación estrecha con la adicta, tenían a su vez comportamientos adictivos hacia su relación con el adicto. Se han observado patrones similares en personas en relaciones con personas con enfermedades crónicas o mentales. Hoy, el término codependiente se ha ampliado para definir a las personas que han crecido en familias disfuncionales y con unos ciertos patrones de comportamiento de desempoderamiento, dependencia emocional y falta de autoestima.

¿Qué es una Familia Disfuncional y cómo conduce a la Codependencia?

Una familia disfuncional es aquella en la que los miembros sufren de miedo, ira, dolor o vergüenza que se ignora o se niega. Los problemas subyacentes pueden incluir cualquiera de los siguientes:

  • Una adicción de uno de los miembros a las drogas, el alcohol, las relaciones, el trabajo, la comida, el sexo, el juego,..
  • La existencia de abuso físico, emocional o sexual.
  • La presencia de un miembro de la familia que padece una enfermedad mental o física crónica.

Las familias disfuncionales no reconocen los problemas que hay en ellas. No hablan de ellos ni los afrontan. Como resultado, los miembros de la familia aprenden a reprimir las emociones y a ignorar de sus propias necesidades. Se convierten en “supervivientes”. Desarrollan conductas que les ayudan a negar, ignorar o evitar emociones difíciles o displacenteras. Se abandonan sí mismos. No hablan No se tocan. No afrontan las cosas. No se sienten. No confían. Ni en los demás ni en sí mismos. La identidad y el desarrollo emocional de los miembros de una familia disfuncional a menudo se inhiben. Por eso, los miembros, de adultos, tienen dificultades para su gestión emocional y problemas para saber quiénes son.

La atención y la energía se centran en el miembro de la familia que está enfermo o es adicto. La persona codependiente típicamente sacrifica sus necesidades para cuidar a una persona enferma. Cuando los codependientes colocan la salud, el bienestar y la seguridad de otras personas antes que las propias, pueden perder el contacto con sus propias necesidades, deseos y sentido de sí mismas.

¿Cómo se comportan las personas Codependientes?

Las personas codependientes tienen baja autoestima y buscan estímulos en el exterior que las hagan sentirse mejor con respecto a sí mismas. Les resulta difícil “ser ellas mismas”. Muchas de ellas terminan desarrollando una adicción que “tapa” todos estos problemas.

Una persona codependiente suele cuidar a otra persona que está experimentando dificultades (en muchas ocasiones, esta otra persona tiene Trastorno Narcisista de la Personalidad), pero el cuidado se vuelve compulsivo y adictivo. Los codependientes a menudo asumen el papel de mártires y de “buenos/buenas” que “cuidan” al otro. Algunos ejemplos pueden ser: Una esposa puede cubrir a su esposo alcohólico; una madre puede poner excusas para un niño ausente; o un padre puede “echar mano de influencias” para evitar que su hijo sufra las consecuencias de una conducta delictiva.

El problema es que estos repetidos intentos de rescate permiten que la persona a la que ayuda continúe con la misma dinámica y se vuelva aún más dependiente de la atención poco saludable del “benefactor”. A medida que se fortalece el vínculo, el codependiente desarrolla un sentido de recompensa y satisfacción de “ser necesario”. Inconscientemente, un codependiente cree que no tiene valía por sí mismo, por lo que cree que tiene que ayudar, cuidar o ser necesitado de alguna manera por otros para que le quieran. Cuando el cuidado se vuelve compulsivo, es posible que el codependiente se sienta sin elección e indefenso en la relación, pero es incapaz de romper con el ciclo de comportamiento que lo causa.

Características de las personas Codependientes

  • Un sentido de responsabilidad desmedido por las acciones de los demás.
  • Una tendencia a confundir el amor y la ayuda, con la tendencia a establecer relaciones con personas a las que cuidar o ayudar.
  • Una tendencia a hacer más de lo que les corresponde todo el tiempo.
  • Una tendencia a sentirse heridas cuando las personas no reconocen sus esfuerzos.
  • Una dependencia poco saludable de las relaciones.
  • Una necesidad extrema de aprobación, validación y reconocimiento por parte de los demás.
  • Un sentimiento de culpa al priorizarse a sí mismas o manifestar o ejercer derechos o necesidades personales.
  • Necesidad de controlar a los demás.
  • Falta de confianza en sí mismas y en los demás.
  • Miedo a ser abandonadas. Sentimientos de soledad patológica.
  • Dificultad para identificar sentimientos.
  • Rigidez, dificultad para adaptarse a los cambios.
  • Problemas con la intimidad y con poner límites a los demás.
  • Rabia crónica de la que no suelen ser conscientes.
  • Personalidad muy camaleónica. Pueden cambiar mucho dependiendo de con quién estén interactuando.
  • Comunicación pobre. Falta de coherencia entre lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen. No suelen ser claros con los demás con lo que piensan a sienten. Muchas veces porque ni ellos mismos lo saben.
  • Dificultad para tomar decisiones, incluso para pequeñas cosas.

¿Crees que Puedes Ser Codependiente? Test de 20 Preguntas para Averiguarlo.

Si quieres saber cómo dejar de ser un codependiente emocional, lo primero es tener claro que lo eres. Ten en cuenta que esto no es un diagnóstico definitivo y que con la ayuda adecuada de una terapeuta, la codependencia es una condición que se puede sanar. Ten en cuenta que la codependencia cubre un espectro amplio, con lo que te corresponderá averiguar en qué punto del espectro te encuentras tú. A cuantas más de las siguientes preguntas respondas afirmativamente, hay más probabilidad de que seas codependiente:

  1. ¿Te callas para evitar discusiones? ¿Evitas el conflicto?
  2. ¿Le das demasiada importancia a las opiniones que tienen los demás sobre ti?
  3. Alguna vez has tenido una relación con una persona con un problema de adicción? ¿Hay alguna persona en tu familia de origen que también haya tenido o tenga un problema de adicción?
  4. ¿Alguna vez has tenido alguna relación (de amistad, pareja, trabajo,..) con alguien que te maltrata y/ se aprovecha de ti y/o abusa de ti y/o te menosprecia?
  5. ¿Buscas que los demás te validen en lugar de creer en ti?
  6. ¿Tienes dificultades para adaptarte a los cambios en general?
  7. ¿Te sientes rechazada con facilidad? ¿Si los demás no te demuestran constantemente que te quieren o que están ahí te sientes mal?
  8. ¿Dudas de tus capacidades para conseguir lo que quieres? ¿Tienes dificultades para identificar qué es lo que quieres?
  9. ¿Te sientes incómodo al expresar tus verdaderos sentimientos a los demás?
  10. ¿Alguna vez te has sentido “inadecuado”, como si “algo estuviera mal en ti” y no fueras digna de amor y atención?
  11. ¿Te sientes realmente mal cuando cometes un error? ¿Eres muy perfeccionista en todo lo que haces?
  12. ¿Tiene dificultades para recibir cumplidos o regalos?
  13. ¿Crees que las personas con las que te relacionas en tu vida irían cuesta abajo sin tu esfuerzo constante? ¿Tienes una necesidad compulsiva de ayudar/cuidar/cambiar a las persona que quieres?
  14. ¿Te cuesta mucho pedir ayuda a los demás?
  15. ¿Sueles tener problemas o una relación conflictiva con figuras de autoridad, como la policía o tu jefe/jefa?
  16. ¿Estás confundido acerca de quién eres o hacia dónde vas en tu vida?
  17. ¿Tiene problemas para decir “no” cuando los demás te piden algo?
  18. ¿Te dedicas a tantas cosas a la vez que al final no te centras de verdad en ninguna?
  19. ¿Sientes rabia con frecuencia por dentro y esto es algo que escondes frente a los demás?
  20. ¿Eres muy fiel a ciertas personas, quedándote en una relación a pesar de que te han hecho mucho daño?

¿Cómo se Sana la Codependencia?

Si quieres saber cómo dejar de ser un codependiente emocional, has de saber que, debido a que la codependencia está arraigada en la infancia de una persona, sanarla implica la exploración de las dinámicas con los padres/cuidadores en la infancia de la persona y su relación con los patrones de comportamiento tóxicos y autodestructivos en la edad adulta. También requiere identificar los roles asignados en la infancia por la familia de origen y ver cuáles de esos roles la persona adulta sigue adoptando de forma inconsciente en sus relaciones con los demás.

También hay una parte importante que supone reapropiarse de las emociones y aprender a gestionarlas. A las personas codependientes en su infancia no se les permitía expresar sus emociones, con lo que aprendieron a negarlas, reprimirlas, retroflectarlas (aplicase a uno mismo la emoción sentida en lugar de expresarla, es como “tragársela”). Muchos codependientes o bien tienen miedo de expresar sus emociones o bien no saben lo que sienten. Este trabajo es conveniente hacerlos en grupos coda, donde puedan verse identificados con los patrones de comportamiento y proporcionarse apoyo mutuo. Esto es aconsejable hacerlo de forma paralela a la terapia con una terapeuta que sepa sobre codependencia. Los grupos no sustituyen a la terapia individual y viceversa.

Fuente: http://www.mentalhealthamerica.net

La Limerencia: Estado Involuntario de profunda Obsesión y Encaprichamiento con otra Persona

Qué es la Limerencia

En 1979 la psicóloga Dorothy Tennov acuñó por primera vez el término “limerencia” en su libro ‘Amor y Limerencia: La experiencia de estar enamorado’ para describir un estado involuntario de profunda obsesión y encaprichamiento con otra persona. Entrevistó a 500 personas en medio de un amor obsesivo, a veces a un nivel poco saludable. La limerencia incluye la sensación de ser emocionalmente dependiente del objeto de tus afectos, la devastación si estos sentimientos no son recíprocos y fantasías acerca de la otra persona que pueden ser extremas.

La limerencia no gira en torno al compromiso y la intimidad con otra persona sino que se trata de una obsesión. Una persona en estado de limerencia exagera los atributos positivos del objeto de su afecto y minimiza sus defectos. Una persona limerente puede sufrir de un enfoque tan intenso en la otra persona que comienza a perder el control sobre su propia vida y hace girar su día entero en torno a la interacción con esa otra persona.

Si quieres sanar del abuso narcisista, has de saber que la limerencia la suelen sentir los/las codependientes en los primeros pasos de su relación con un(a) narcisista, psicópata o sociópata. Se sienten poderosamente atraídos, de una forma que no pueden controlar y que tiene que ver con su trauma de infancia.

11 Señales de Limerencia

Puedes estar sufriendo de limerencia si tienes los siguientes comportamientos:

  1. Aunque la relación con la otra persona es inexistente, superficial o apenas en sus primeras etapas, te encuentras fantaseando constantemente sobre cómo sería vuestro futuro juntos.
  2. Tienes muchas fantasías sobre la otra persona, desde lo típico hasta lo excéntrico. Tus fantasías tienden a tener un elemento “heroico” en el que incluso te imaginas “salvando la relación” de situaciones peligrosas.
  3. Te sientes particularmente ansioso cuando estás esperando una llamada de esa persona o un mensaje o simplemente para quedar con ella. Es posible que tengas palpitaciones cardíacas cuando estés a punto de llamarla o que tartamudees en su presencia.
  4. Imaginas escenarios que te permitirían encontrarte “accidentalmente” con esta persona o hablar con ella. Ya sea que eso signifique “rondar” el barrio en el que vive o visitar el bar al que sabes que va a menudo.
  5. Idealizas a esa persona y la pones en un pedestal. Todo lo que hace, desde lo torpe hasta lo encantador, lo interpretas como la evidencia de que es un ser humano adorable y perfecto.
  6. Estás excesivamente centrada en esa persona y en todo lo que está haciendo: con quién está hablando, qué hace con los días, qué necesita, sus reacciones frente a ti (o la falta de ellas). Todo el día tiende a girar en torno a esta persona, ya sea en tu cabeza o en tus acciones.
  7. Sientes una conexión especial y poderosa, casi como un imán. Crees que es tu alma gemela, aunque apenas le conoces.
  8. Tienes celos, incluso aunque no tengas una relación ni un pacto de compromiso. Te sientes irracionalmente celoso de potenciales pretendientes, ex parejas,… Tampoco puedes fantasear o salir con alguien más porque te sientes “atado” a esa persona, incluso si no hay un compromiso real y tangible.
  9. Cuando la persona se retira de ti, te hundes en una profunda depresión y experimentas una sensación general de desesperanza. Experimentas cambios de humor muy drásticos, que van desde altos de euforia cuando estás con esta persona a bajos insoportables cuando te sientes rechazada o ignorada. Es casi como si estuvieras enganchada a una droga.
  10. Analizas muy profundamente sus palabras y acciones, reviviendo cada momento para encontrar pistas de que esta persona siente lo mismo por ti. Cualquier cosa que hace, por pequeña que sea, te afecta mucho.
  11. Sientes que no puedes vivir sin ella. Experimentas un anhelo enorme y desproporcionado por su afecto, atención y aprobación.

Para sanar del abuso narcisista, es importante que distingas si simplemente sientes atracción por una persona a la que no conoces mucho o en realidad se trata de limerencia.

Cómo se Sana la Limerencia

La limerencia puede desaparecer con el tiempo si el objeto de afecto no devuelve el interés o pasa a otra relación, pero no hay garantía de que no se fortalezca por el desinterés de la otra persona en algunos casos. Hay ocasiones en la que  cuanto más “desafiante” parezca la situación para conseguir a esta potencial pareja, más atractiva resultará inevitablemente esa persona para ti.

Dado que el estado de limerencia puede llevar a comportamientos bastante dañinos y disfuncionales, mantener la fantasía bajo control es importante. Incluso aceptar el hecho de que se trata de una obsesión puede ser útil para volver a la realidad.

En la era de las redes sociales, es más fácil que nunca crear una fantasía elaborada de quién es la persona que te interesa y cómo cubrirá tus necesidades. Tomarse esto como fuente de información a para alimentar una fantasía es algo peligroso e ingenuo, ya que en las redes sociales las personas proyectan una imagen concreta de cómo quieren que se las perciba. Si se trata de un(a) narcisista, psicópata o sociópata esto se da en extremo, ya que utilizan las redes sociales para esto de forma expresa.

Si crees que estás sufriendo de limerencia, observa con cierta distancia por qué te sientes tan atraído por esta persona. ¿Qué es lo que representa? ¿Qué es lo que fantaseas que te va a dar? ¿Crees que tienen que ver con una situación de tu infancia que intentas resolver a través de esta persona?

Quizás tu limerencia tenga que ver con tu indisponibilidad emocional. Tener una relación de fantasía, después de todo, puede resultar más atractivo que tener que lidiar con los problemas de tener una relación real, no una quimera. Quizás sea tu niña interior la que idealiza un amor incondicional que no tuvo y que intenta resolver a través de la limerencia con esta persona. La ironía es que es más que probable que esta persona en realidad se parezca a tu padre/madre, con lo que tampoco te va a poder dar el amor que tu niña interior busca, sino repetir el trauma vivido en la infancia en tu edad adulta.

Es importante que tengas en cuenta que la limerencia puede existir en un espectro que va desde algo moderado hasta algo patológico. Puedes evaluar si se trata de un enamoramiento o si se ha convertido en un problema que requiere de ayuda profesional. La desintoxicación de un apego como éste requiere que mires en tu interior y descubras las heridas, inseguridades, vulnerabilidades y traumas que te han llevado a sentirte “atrapado” en una situación límite y tóxica para ti. Éste es uno de los primeros pasos para sanar del abuso narcisista.

Fuente: https://thoughtcatalog.com

¿Eres una Persona que Da Demasiado?

¿Das demasiado en tus Relaciones con los Demás?

Dar demasiado por las razones equivocadas puede ser perjudicial tanto para tus relaciones personales como para tu autoestima. Si quieres dejar de ser codependiente emocional, conviene que sepas que ésta es la forma de vida que tienen muchas codependientes sin ser conscientes de ello. Creen que les gusta sólo dar y se dicen a sí mismas que “Yo no necesito nada”, pero en realidad lo que hacen es asfixiar sus propias necesidades para satisfacer por completo las de su pareja/amigas/jefa. Fueron programadas para dar hasta extenuarse en su familia narcisista/disfuncional de origen. Normalmente se trata de personas empáticas a las que sus padres narcisistas, en lugar de enseñarles  sus hijas a gestionar y utilizar su empatía, la utilizaron para satisfacer tus propias necesidades.

Yo no necesito nada.

Dar de forma desinteresada proviene de un lugar de generosidad, lo que implica que te has ocupado de tus propias necesidades y puedes aportar energía hacia los demás. Viene de un corazón lleno. La entrega excesiva, por otro lado, no es la forma última de desinterés. En realidad proviene de una incapacidad para recibir. Esto significa que das, das y das como un pozo sin fondo porque piensas (o esperas) que será apreciado, o porque te hace sentir bien contigo mismo, o porque te sientes moralmente obligado a hacerlo. La verdad es que si no puedes recibir amor, atención o ayuda de otros y aceptarlo por completo, estás dando desde un corazón vacío. Te invito a que pienses en algunas de tus relaciones personales y trates de ser honesto acerca de si tu “dar tanto” proviene de un lugar generoso o de escasez.

Dar de forma generosa hace sentir ligereza y alegría. El exceso de entrega se siente pesado porque es un flujo de energía que va en un solo sentido, no hay retorno.

Te invito a que consideres los siguientes puntos para ayudarte a determinar si estás dando demasiado en tus relaciones con los demás:

  1. Te sientes muy cómoda y es importante para ti ser la que da en casi todas las relaciones.
  2. Te sientes culpable o incómoda cuando alguien te da algo.
  3. Antepones las necesidades de los demás frente a las tuyas siempre o casi siempre.
  4. Te disculpas si no puedes “dar” de la manera que te gustaría, como si se tratase de un deber para ti.
  5. Evitas o te sientes incómoda ante la idea de pedir algo, a quien sea, lo que sea, ayuda a un amigo, un aumento de sueldo a tu jefe, un abrazo a tu pareja.
  6. Has considerado la posibilidad de que dar tanto pueda ser el resultado de tu inseguridad. Inconscientemente, crees que dando “compensas” por eso que crees que “te falta”.
  7. Te das cuenta de que das porque quieres sentirte querida o admirada.

Si te has identificado a ti mismo como una persona que da demasiado o puedes verte reflejado en cualquiera de estos ejemplos de entrega excesiva, probablemente te sientas agotado. Sacrificar tus propias necesidades por las de otras personas es un estado insostenible emocionalmente, te drena, te deja vacío.

Si no estás segura de si das por las razones correctas, es probable que tu entrega se base en algún tipo de negatividad. ¿Conoces ese sentimiento cuando alguien te da un regalo? ¿Te sientes profundamente incómoda en este tipo de situaciones en las que alguien te da e internamente hay una sensación/sentimiento de no merecerlo?

Formas en las que la Entrega Excesiva puede tomar la forma de Auto-Sabotaje 

  • ¿No es curioso cómo parece que atraes a las personas equivocadas? ¿Estás rodeado de personas que buscan explotarte o utilizarte de alguna manera, o aprovecharse de tu “buena naturaleza”?
  • Te estás esforzando demasiado. No hay equilibrio. La mayoría de las personas pueden sentir cuándo estás dando desde un lugar de deseo, presionadas por algo a cambio, en lugar de un corazón abierto y amable.
  • Tu tendencia a dar tiene que ver con generar una deuda emocional: te di esto, por lo que ahora, me debes. Seguramente, nadie te ha pedido que des, pero tú lo haces y no es gratis, quieres algo a cambio.
  • Si estás dando para obtener algo, el resultado será contraproducente. Si estás dando para probar algo, terminarás perdiendo. Si no estás segura de si esto es lo que estás haciendo, mira más de cerca cuál es tu motivación real para dar.
  • Dar de de más aumentará las probabilidades de que te sientas decepcionado, que se han aprovechado de ti y frustrado.

Finalmente, es importante ver cómo la tendencia a dar en exceso puede venir de pensamientos depresivos y, de ser así, podría hacer que te sientas deprimido por más tiempo. El pensamiento distorsionado puede ser algo así como:

Seré una mejor persona y me querrás más si te doy esto.

Esto no es lo mismo que:

Te quiero y me siento amado por ti y, por lo tanto, te lo daré.

¿Ves la diferencia? Aferrarte a la esperanza (secreta) de obtener algo a cambio por lo que das, puede volverse en tu contra y dejarte sintiendo que los demás no te quieren o no te cuidan.

Hay veces en las que hacer de más puede resultar en un intento inútil de sobrecargar al otro con la esperanza de una atención recíproca. Si doy y doy de nuevo, seguramente obtendré algo por esto, algún retorno. Sin embargo, si es contraproducente, es decir, no obtienes lo que en realidad estás buscando, al final te sentirás infravalorado y no apreciado. Si quieres saber cómo dejar de ser un codependiente emocional, aquí tienes unas señales de advertencia para darte cuenta de cuándo dar de más se convierte en un problema.

Señales de Advertencia: Cuando Dar de más se convierte en un Problema

  • Continúas dando en situaciones que te hacen sentir emocionalmente vacía.
  • Te sientes sola en tus relaciones y no eres capaz de atender tus propias necesidades emocionales.
  • Tienes miedo de que si dejas de dar en exceso, tu pareja, amigos, jefe,… pueden considerar que tú por ti misma “no eres suficiente” para ellos.
  • Tienes miedo de que si dejas de dar mucho, los demás se van a ir.
  • Si sólo le estás dando a los demás y apenas comunicas lo que necesitas y cómo te sientes, estás dando demasiado.

Si te sientes identificada con alguna de estas señales de advertencia, tu sobre-entrega no te está ayudando. Supone mantenerte en una relación en la que, lo sepas o no, no te hace sentir bien. Si te interesa trabajar esto, es recomendable que busques la ayuda de una terapeuta, ya que si tienes un automático de “sólo dar y recibir nada o lo mínimo”, se puede cambiar.

Para compensar esta inclinación a dar en exceso, comienza a pensar en términos de lo que realmente estás haciendo. Se requiere un poco de introspección con honestidad. La mayoría de las personas que dan de más son empáticas y les hace sentir bien tener una buena atmósfera en su radio de acción con los demás. Ésa es la parte buena. El problema viene cuando tienes dificultades para establecer límites y sólo o muy principalmente logras obtener satisfacción personal a través de los demás, de que vean lo amable que eres.

Visualiza cómo te sentirías si no dieses tanto a los demás y simplemente fueses tú misma, con un equilibrio entre dar y recibir. Tendrías más energía para ti misma y te estarías valorando más, dándote a ti misma un valor per se (que ya lo tienes sólo que no te das cuenta), no por lo que das. ¿Te sientes mejor tras visualizar esto? ¡Bingo! Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, esta visualización, puede ser un buen primer paso.

Fuente: https://www.psychologytoday.com