Qué tienen en común un(a) Narcisista y un(a) Codependiente (=Persona Complaciente)

Lo que tienen en común un(a) Narcisista y un(a) Codependiente (=Persona Complaciente)

Aunque un narcisista y una codependiente (=persona complaciente) actúen como polos opuestos en una relación, tienen una cosa en común: ambos han crecido en una familia disfuncional que no ha podido lidiar con sus emociones y sentimientos.

Las personas codependientes que complacen con frecuencia se tragan sus sentimientos y perciben las emociones de otras personas como más importantes que las propias. Son personas que a menudo son desinteresadas, humildes y empáticas. Sin embargo, ser desinteresado en exceso puede traer problemas en la relaciones con los demás, ya que pueden convertirse en un blanco fácil para ser explotados o manipulados.

Para las personas complacientes es importante equilibrar el deseo de ser aceptadas con la conciencia de que algunas personas manipulan y se pueden aprovechar de ellas.

Normalmente, una narcisista es exactamente lo contrario. Las narcisistas priorizan sus sentimientos primero y cualquiera que no esté de acuerdo a menudo es castigado, intimidado, acosado o castigado por ello. Incapaz de considerar un punto de vista alternativo en el contexto de una relación interpersonal, la narcisista constantemente pronuncia su perspectiva como la «correcta». Hay una completa falta de empatía por los sentimientos y el punto de vista de la otra persona. Aunque la narcisista puede mostrarse amable o comprensivo, es sólo una fachada para atraer o retener a una persona. No se trata de algo que sienta de verdad sino que es una conducta de manipulación.  

Aunque las personas codependientes y los narcisistas tienen comportamientos opuestos en una relación, lo que sí comparten son experiencias tempranas con un cuidador o cuidadores que no pudo lidiar con sus emociones. Para los complacientes, la experiencia de ser continuamente avergonzados, castigados o abandonados por expresar una emoción o sentimiento de niños, suele afectar a su capacidad para confiar en lo que sienten de adultos. Suelen cuestionarse a sí mismos y priorizar los sentimientos de otras personas antes que los propios. El origen de esto es el de un cuidador que sólo ha tenido en cuenta sus emociones y sentimientos cuando ha tratado con el niño, obviando por completo los de éste.

Con frecuencia, en su infancia se han dado escenas en las que al mostrar una emoción, se han encontrado con respuestas como: “¿Y ahora por qué lloras?” ”¡Aquí sólo me enfado yo!” o “Ya eres demasiado mayor para tener miedo”.

Un padre o madre que no puede lidiar con la angustia de un niño a menudo culpa al niño. En lugar de intentar comprender, interpreta los sentimientos del niño como algo “incorrecto» o “prohibido”. El niño es castigado y avergonzado por tener un sentimiento que al padre o a la madre no les gusta. Finalmente, el niño se abstiene de expresar lo que siente para evitar ser castigado o rechazado. El niño devalúa sus sentimientos y se ve obligado a anteponer los sentimientos de sus padres. Al contener los sentimientos, evita el castigo, la vergüenza y el rechazo.

Si este tipo de respuesta de los padres es rutinaria, la niña interioriza este patrón de relación y, de adulta, se comporta de esta manera en todas sus relaciones. Los expertos en apego a menudo se refieren a esto como un desarrollo interno del apego. La niña se convierte en un adulto que desconfía de cómo se siente y cree que los sentimientos de otras personas son más importantes. Aquí es cuando surgen las tendencias a agradar a los demás, a complacerles.

De este modo, la adulta que no expresa sus emociones y prioriza lo que siente la otra persona, se siente segura en la relación, a salvo de ser castigada o abandonada.

También es posible una defensa diferente a la misma situación: el narcisismo. La falta de empatía de los padres y la tendencia a infligir vergüenza y culpa de manera sistemática pueden hacer que un niño desarrolle una estructura defensiva narcisista para protegerse. El ego actuará como un escudo que desvía, proyecta, niega y distorsiona cualquier cosa que amenace el frágil sentido de sí mismo del niño. Se protegerá de emociones incómodas como la responsabilidad, la empatía, la percepción y la autoconciencia.

Si esta estructura defensiva es alimentada por los padres, se vuelve caracterológica, es decir, se vuelve parte de la personalidad de la niña. Por ejemplo, la niña puede ser castigado por sus sentimientos, pero recompensada e idealizada por sus logros. Se le aplaude que intimide o machaque a otras personas y se le recompensa por alcanzar metas que los padres habrían querido para sí mismos.

Es esencial tener en cuenta que un padre o madre que respeta los sentimientos mientras mantiene reglas y expectativas, puede criar a un hijo bastante seguro. Por ejemplo, «Carlos, veo que estás enfadado y lo entiendo, pero no puedes tirar tu mochila. Por favor, ve a recogerla.«. Reconocer y validar el estado emocional de un niño pero corregir el comportamiento es fundamental. El niño se da cuenta de que sus sentimientos son importantes, pero sus acciones deben cambiar. El niño es responsable y se le anima a reconocer y comprender un sentimiento o emoción en lugar de anularlos. La capacidad del niño para reconocer, identificar y verbalizar sentimientos y emociones conduce a una regulación emocional saludable, autoconciencia, percepción e inteligencia emocional.

Conclusión

Si tienes una tendencia a agradar a los demás, puede ser útil que te des cuenta de cómo se relacionaban tus padres con tus emociones. Es posible que tu padre, tu madre o ambos no hayan tolerado tus sentimientos si diferían de los tuyos. Una infancia vivida de esta manera puede explicar porqué de adulta dudas de tus propios sentimientos y te entrega habitualmente a los de otro. La conciencia sobre esto puede ser todo lo que se requiere para inspirar a una persona a confiar en cómo se siente, dejar de necesitar complacer a los demás y empezar a poner límites en sus relaciones.

Una persona con fuertes tendencias narcisistas, por otro lado, puede poner conciencia y aumentar su empatía, hacerse cargo de sus emociones y mostrarse vulnerable. Sin embargo, aquí hay una línea: si el narcisismo desarrollado por esa persona es patológico, es posible que no sea capaz de adquirir esas habilidades. Si ése es el caso, el comportamiento más saludable para las personas que se relacionan con él es alejarse.

Romper el ciclo del abuso emocional es fundamental. Si has sufrido abuso emocional en tu infancia, es posible cambiar esto con terapia. Es importante vivir aceptando y sabiendo gestionar tus emociones y tus sentimientos.

Fuente:https://psychologytoday.com

Imagen de Sharon McCutcheon en Unsplash

¿Sabes cuál es la diferencia entre poner Límites y levantar Muros? 7 Pasos para poner Límites de forma saludable

A las personas que no les han permitido poner límites en su infancia, han de aprenderlo después en la vida. Es muy frecuente que ocurra que si no estás acostumbrada a poner límites, creas que estás estableciendo límites cuando en realidad estás construyendo muros.

Es fácil que ocurra dejarte llevar por una línea en la arena que se convierte en el comienzo de los cimientos de una fortaleza. Una fortaleza destinada a mantenerte a salvo. Pero eso también te aísla, te conviertes en prisionera de tu propia protección.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, poner límites a los demás es uno de los primeros pasos y uno de los más importantes.

¿Conoces la diferencia entre establecer límites saludables y construir muros aislantes?

Los Límites Saludables

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Los límites son líneas deliberadas que definen lo que permites y lo que no permites a los demás. Los comunicas a los demás y son coherentes con cómo te sientes. No se trata de mantener a los demás fuera sino dentro pero contigo intacta.

Los límites permiten que las otras personas te vean y estén contigo. Pero no permiten que otros te utilicen.

Los límites dicen: «No permitiré que nadie abuse de mí» y «Puedes entrar siempre que cumplas las reglas».

Los límites saludables se basan en la conciencia y el respeto por uno mismo. Cuando dos personas en un vínculo los establecen, los límites permiten una conexión más profunda porque ambas personas no se sienten amenazadas por un aumento de la vulnerabilidad.

Los ejemplos de límites incluyen no tolerar acciones o lenguaje abusivo, negarse a aceptar la responsabilidad por la felicidad o las decisiones de otra persona y no actuar en oposición a tus propios valores y creencias.

Los Muros que te Aíslan de los Demás

Los muros emocionales son ladrillos de autoprotección fabricados con miedo. Los ponemos como consecuencia de haber sido heridas. Estos muros en ocasiones las personas que los ponen no se dan cuenta de ellos, se dicen cosas para justificarlos o bien culpan al exterior de ellos. A diferencia de los límites, que sólo mantienen alejados a las personas que no respetan las reglas que hemos puesto, los muros no discriminan, mantienen a distancia a todas las personas.

Los muros dicen: «No voy a permitir que me hagan daño de nuevo» y «No dejaré que nadie se acerque a mí».

Cuando una o ambas personas en una relación se esconden detrás de los muros, una conexión más profunda forjada a través de la vulnerabilidad es imposible. Como resultado, la persona que se esconde detrás puede sentirse segura, pero también se sentirá vacía y desconectada y falsa porque no expresa su verdadero yo. La pared mantiene fuera a los demás. Y también te mantiene prisionera de una imagen, un personaje que es defensivo pero que no te permite ser tú mismo.

Los ejemplos de muros incluyen no mostrar tus emociones, retener deliberadamente información importante sobre ti o aislarte de forma activa (no salir de casa) o pasiva (no quedar con personas nuevas) para que no te hagan daño.

¿Qué es lo que construyes tú: límites o muros?

Mantener tus límites puede ser difícil y requiere práctica. Establecer límites saludables es una parte esencial para crear una vida en la que puedas prosperar.

Lo difícil que encuentres este proceso variará dependiendo de tu personalidad y experiencias pasadas. Si has crecido en una familia narcisista/disfuncional, en la que no se te permitía poner límites o ponerlos suponía después un castigo severo, es muy probable que la idea de poner límites te parezca abrumadora.

Espero que estos 7 pasos para poner límites te ayuden y te acompañen en ese proceso.

7 Pasos a Seguir para poner Límites

Paso 1: reconoce cómo alguien ha traspasado tus Límites

El primer paso para establecer límites saludables es tener muy claro exactamente qué comportamiento está demostrando la otra persona que tú no quieres aguantar más. ¿Qué es exactamente lo que te molesta/incomoda?

Observa y siente tu cuerpo. Cuando sentimos la necesidad de poner un límite, solemos sentir una molestia en el cuerpo: ¿dónde lo sientes? ¿en qué parte de tu cuerpo?

Paso 2: Reconoce tus Emociones

A veces nos podemos quedar enganchados pensando en el comportamiento de la otra persona y nos olvidamos de prestar atención a nuestras propias emociones. Pero si queremos responder de manera eficaz a la situación, entonces debemos tomarnos el tiempo para reconocer y asumir la responsabilidad de las emociones que estamos sintiendo.

¿Qué es lo que sientes frente al comportamiento de la otra persona? ¿Rabia, tristeza, decepción, frustración, ira,…? Siéntate con tu emoción y permítete sentirla antes de pasar a la acción.

Paso 3: Desafía las Creencias que están permitiendo la violación de tus Límites

Cuando no nos permitimos poner límites, suele haber una creencia original que justifica esta posición.

¿Cuáles son tus creencias originales? Algunas pueden ser:

  • Si digo que no, la persona se va a enfadar conmigo o me va a abandonar
  • Si pongo un límite, soy una “quejica”, “borde”, “mandona”
  • Las buenas personas dicen a todo que sí
  • Es la otra persona la que no me permite ponerle un límite

Puedes ir cambiándo poco a poco tus creencias limitantes por nuevas creencias propias que te permitan poner el límite, como:

  • Tengo derecho a expresarme
  • La palabra “no” la puedo utilizar sin problemas
  • Si la persona se enfada o se va, no es algo que esté bajo mi control
  • No quiero vivir a expensas de lo que quieren los demás de mí

Paso 4: Decide cómo quieres poner el Límite

La forma más asertiva de hacerlo es la siguiente:

  1. Describe el comportamiento de la persona de la forma más objetiva posible, por ejemplo, “Observo que muchas veces haces comentarios sobre mi ropa”.
  2. Explica cómo te sientes tú con ese comportamiento. Es importante que expreses como te sientes tú con eso en lugar de ponerlo en la otra persona, para evitar que se sienta atacada y se cierre a la conversación, por ejemplo: “Cuando haces esto, a mí me duele/no me gusta/me incomoda”.
  3. Haz una propuesta para cambiar la situación o déjalo abierto para que sea la otra persona la que decida cómo cambiar su comportamiento. Por ejemplo, “Te pido que, por favor, a partir de ahora, no hagas más comentarios sobre mi ropa”.

Paso 5: Asegúrate de tener un estado emocional de Calma y Paz cuando vayas a ponerle el límite a la otra persona

Si lo necesitas, puedes practicarlo alguien con una amiga o en un espacio de terapia. También puedes hacer una pequeña relajación o meditación antes de encontrarte con la persona a la que le vas a poner el límite.

Paso 6: Pon tu Límite

Es probable que te sientas incómoda al tener esta conversación, pero trata de establecer sus límites con calma, firmeza, respeto y en la menor cantidad de palabras posible.

Tu comportamiento en esta conversación es importante que sea coherente con el límite que estás estableciendo. Esto es, para tener éxito poniendo el límite, es importante que, si pides respeto, pongas el límite con respeto.

Recuerda que tú no tienes el control sobre cómo responderá la otra persona frente al límite que le pones.

  • Puede que la otra persona no se haya dado cuenta de que ha sobrepasado tus límites y, aunque probablemente se sienta incómoda durante la conversación, pueda agradecerte que hayas planteado el tema en lugar de alejarte.  
  • Quizá la otra persona no está acostumbrada a que le pongan límites  y puede enfadarse o intentar justificar su comportamiento.
  • Si la persona está acostumbrada a controlarte, es probable que ponga a prueba tu límite. Si sucede esto, es importante que permanezcas firme en tu límite y no te dejes atrapar por el drama. Si la persona insiste en no reconocer tu límite, entonces podrás plantearte dejar la relación. Alguien que no respeta tus límites, no te respeta a ti y no le interesa tu bienestar sino únicamente el suyo propio.

Paso 7: ¡Felicítate!

Una vez que hayas puesto el límite, intenta no darle muchas vueltas si no ha ido como esperabas. Poner límites es un proceso que lleva tiempo y requiere de paciencia contigo mismo. Lo importante es dar los pasos, más que que el resultado de poner el límite sea perfecto.

Es posible que poner límites te cueste algunas de tus relaciones, ya que si te estás relacionando con personas a las que no les ponías límites, esta dinámica le suele convenir al que quiebra los límites, no al que no los tiene. Si te preocupa esta idea, te invito a que te preguntes: ¿Quiero tener una relación con una persona que no respeta mi voluntad? ¿Es amor/amistad sano lo que tengo con esta persona que no me permite expresarme? ¿Los sentimientos que esta persona dice tener hacia mí son coherentes con cómo recibe lo que le expreso?

Haya salido como haya salido la situación cada vez que pones un límite, ¡felicítate! Has dado un paso más en quererte y en expresar qué tipo de relación quieres con los demás.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, aprender a poner límites constituye un paso fundamental para dejar atrás la codependencia.

Fuente: https://lessonsfromtheendofamarriage.com

Imagen de Wesley Tingey en Unsplash

 

El Rol de la «Niña Buena» y su relación con la Madre Narcisista

*Nota: A lo largo de este artículo hablaré de»niña buena» y «madre narcisista» pero todo ello es también aplicable para «niño bueno» y «padre narcisista».

Cómo se forma el Rol de la Niña Buena

Con la necesidad de conectarse con la madre, la niña mira a los ojos de su madre y necesita verse reflejada en ella. ¿Qué pasa si, en cambio, la mirada de la niña se encuentra con un vacío emocional? Las luces están apagadas. No hay nadie en casa.

¿Qué pasa si el tanque emocional de mamá está perpetuamente bajo y tiene poco o nada para darle a su hija?

Si la madre no recibió el amor y la afirmación que necesitaba cuando era ella una niña, entonces su hija, en el papel de la ”niña buena” aprende rápidamente que las necesidades de su madre, y no las suyas, son las que están en el centro de la relación.

El vacío que siente la madre por dentro puede amenazar con tragarse tanto a la madre como a la hija. Simplemente no hay suficiente nutrición emocional. Y como un balde con un eterno agujero, los sentimientos de la madre, que utiliza una defensa narcisista, necesitan una recarga exterior constante. En respuesta, la hija aprende a dejar sus propias necesidades en un segundo plano mientras trabaja para llenar el vacío de la madre.

Así, muchas niñas a las que se les ha dado el rol de “niña buena” aprenden que tener contenta a mamá es necesario para su propia supervivencia emocional. Con este fin, la “niña buena” logra subvertir / reprimir / negar sus propias necesidades para atender a las de su madre.

La «niña buena» aprende, en un juego de castigos y recompensas y una dinámica dictatorial, sea explícita o implícita, a:

  1. Dar una buena imagen para la madre: El comportamiento, la apariencia y los logros de la «niña buena» deben reflejarse bien en mamá.
  2. Fingir que todo está bien para tener contenta/no preocupar a la madre: La «niña buena» actúa siempre de forma alegre, entusiasta y tiene una cara positiva para no abrumar a la madre. El mal humor, los contratiempos y las luchas deben ser negados y/o escondidos.
  3. Estar siempre disponible para la madre. La niña adopta una actitud complaciente hacia la madre, estando disponible para ella y sus necesidades 24/7. Se revierten los roles y la niña aprende que en su relación con la madre la protagonista es esta última y que su papel es el de comparsa.

El precio a pagar por ser la “Niña Buena”

En el curso de su desarrollo, la «niña buena», sintonizada con las necesidades de su madre y desconectada de las propias, aprende a enterrarlas por el bien de la madre. Sin embargo, estas necesidades y sentimientos no desaparecen por el mero hecho de ignorarlas. Cuando surgen estas necesidades reprimidas, la «niña buena» puede sentirse como una farsa. Se vuelve «buena» a expensas de ser real.

Esto es, puede darse cuenta de que en realidad está representando un personaje que es el que complace a la madre pero que está reprimiendo otras partes de sí misma, como ser mala, sexual, seductora, maleducada, rebelde,… que forman parte de la experiencia humana. Ahí es cuando puede empezar a desidentificarse con el rol de la “niña buena”.

Cuando la “niña buena” de la madre que ha optado por una defensa narcisista, necesita apoyo de la madre con respecto a una pérdida, una decepción o cualquier otra situación con la que tenga una dificultad en la vida, y empiece a demandar este apoyo, es posible que descubra que la madre tiene poco que dar.

La madre no es mala, aunque sus acciones pueden ser destructivas para la hija. En pocas palabras, una madre que está herida de manera narcisista, está consumida por preservar y reponer su empobrecido sentido de sí misma. Su tanque emocional está vacío. Cuando la madre experimenta inseguridades profundas, su crianza puede verse leve o profundamente afectada. La defensa narcisista significa que mamá siempre está en una búsqueda incesante de los suministros emocionales que no recibió durante los momentos cruciales de su propio desarrollo.

Además, la madre puede sentir la necesidad de disfrazar su necesidad, lo que puede resultar en la negación, en estar a la defensiva y en la manipulación de su hija.

Debido a que la «niña buena» está desconectada de su Verdadero Yo y que su sentido de sí misma se basa en hacer feliz a otra persona, corre el riesgo de tener codependencia en sus relaciones. Y como está acostumbrada a hacer de la felicidad de otra persona la base de sus sentimientos de autoestima, puede experimentar dificultades en quererse a sí misma con independencia de los vínculos que hay en su vida.

Así es como “ser buena» para mamá no es necesariamente bueno para la hija.

Cómo Sanar el Rol de la Niña Buena

Sin embargo, la sanación es posible. Éstos son algunos de los pasos para llegar a ella:

  • La «niña buena» puede empezar a ampliar la visión de sí misma para poder abrazar las partes de sí misma que han sido juzgadas como “malas” por ser rechazadas por la madre. Estas partes varían de persona a persona. En general, son todo lo que no tiene que ver con una «niña buena», como la maldad, la rebeldía, la traición, la seducción, la diversión, la fantasía,…
  • La “niña buena” puede empezar a desarrollar comportamientos y actitudes no permitidos en la infancia por la madre con una defensa narcisista , como decir que no, poner límites, ser asertiva, mostrarse vulnerable o hablar de temas en su vida que la enfadan, preocupan,…
  • Aceptar su propia imperfección y soltar la exigencia de ser una perfecta “niña buena”.
  • Comenzar a identificar sus propias necesidades y aprender a priorizarlas frente a las necesidades de los demás, incluida la madre.
  • Permitirse soltar las expectativas que tiene la madre frente a quién es ella y su comportamiento e indagar en quién es realmente, definiéndose desde sí misma sin el espejo de la madre, sino buscando espejos más objetivos, como el de una terapeuta.

Es posible que, si has sido una “niña buena” en tu familia, te encuentres con la oposición de algunos miembros o de tu propia madre cuando quieras salir del rol. Al final, se trata de tu vida y de cómo quieres vivirla. Nadie tendría que dirigirla hasta el punto de negarte ciertas partes naturales y fundamentales de ti. Ni siquiera tu madre.

Fuente: https://goodtherapy.org

Imagen de Limor Zellermayer en Unsplash

La técnica de la Piedra Gris para interactuar con un(a) narcisista

La conocida como “piedra gris” es una técnica para interactuar con personas manipuladoras y abusivas. Esto puede incluir personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad o trastorno de personalidad anti-social, así como personas tóxicas sin un diagnóstico de salud mental.

Esta estrategia implica convertirse en la persona más aburrida y poco interesante que puedas ser al interactuar con una persona manipuladora. Consiste en no reaccionar de forma emocional con independencia de cuál sea la interacción, dar respuestas cortas y concisas, no mostrar ningún tipo de emoción. Esto es, ser tan aburrida y poco estimulante como una piedra gris.

Dado que las personas con personalidades manipuladoras se alimentan del drama, cuanto más aburrido te muestres, menos margen le darás a la persona manipuladora para manipularte y controlarte.

A continuación, incluyo seis consejos que debes tener en cuenta si estás considerando la estrategia de la piedra gris.

Has de saber Cuándo Usar la técnica de la piedra gris y Cuándo No Hacerlo

Reconocer el comportamiento tóxico o manipulador de un amigo, familiar o pareja puede impulsarte a comenzar a tomar medidas para terminar la relación de manera segura y cortar el contacto.

Pero esto no siempre es posible. Por ejemplo, es posible que debas seguir siendo padre/madre de familia con ellos, verlos con regularidad en reuniones familiares o trabajar con estas personas.

Ahí es donde la técnica de la piedra gris puede ayudar. Al hacer que todas tus interacciones sean lo menos interesantes posible, evitas darle a la narcisisita “munición” que pueda usar para manipularte. Con el tiempo, puede dejar de intentarlo o hacerlo con menos frecuencia.

Ahora bien, la técnica de la piedra gris puede no ser la mejor estrategia dependiendo de tu situación personal. Si te están acosando o si temes por tu seguridad, lo mejor es buscar asesoramiento legal e involucrar a las fuerzas del orden público en lugar de depender de la técnica de la piedra gris.

No Ofrezcas Nada

No inicies tú la interacción a menos que sea absolutamente necesario.

Si la persona narcisista o manipuladora te hace preguntas que no puedes evitar responder, mantén la cara neutra y una respuesta corta y clara. Si puedes hacerlo, únicamente utiliza monosílabos como “sí”, “no” u “ok”.

Si necesitas responder a  preguntas relacionadas con el trabajo de manera más completa, no incluyas en tu respuesta una opinión personal o una emoción. Esto puede ayudar a evitar que la persona se dé cuenta de los temas con los que podría intentar manipularte.

No Intentes Conectar 

Si puedes, evita el contacto visual con la persona narcisista o manipuladora cuando practiques la técnica de la piedra gris.

Dado que el contacto visual ayuda a facilitar una conexión emocional, concentrarte en otra actividad o mirar hacia otro lado puede ayudarte a eliminar las emociones de la interacción. También puede ayudar a reforzar tu sentido del desapego.

Las personas narcisistas a menudo buscan atención. Al prestar atención a otra actividad, estarás enviando el mensaje indirecto de que no le darás lo que necesita y que es mejor que lo busque en otro lugar.

Si no tienes algo cerca para distraerte, puedes intentar desconectarte y concentrarte mentalmente en algo más agradable, como tu lugar favorito o una persona que realmente te importa.

Mantén las Interacciones Breves

En algunas situaciones es posible que debas tener conversaciones bastante regulares con una persona tóxica o abusiva. Tal vez tu padre o jefe tiene rasgos narcisistas, o tienes hijos en común con un ex manipulador.

La comunicación electrónica o por teléfono puede funcionar bien aquí, ya que hacerlo te permite evitar interacciones prolongadas que podrían causar estrés y dificultar el mantenimiento de una fachada de piedra gris.

Pero la técnica de la piedra gris puede funcionar para cualquier tipo de comunicación. Recuerda mantener las respuestas lo más breves posible, diciendo cosas como «sí», «no» o «no sé» sin más explicaciones o justificaciones.

Si tienes un horario de crianza compartida, limita la comunicación a las horas de entrega y recogida.

No le digas a las Persona Narcisista o Manipuladora lo que Estás Haciendo

No le digas a la persona manipuladora que estás haciendo la técnica de la piedra gris.

El objetivo de la técnica de la piedra gris es lograr que la otra persona pierda interés en ti por sí sola. Si se da cuenta de que estás tratando de parecer aburrida a propósito, puede utilizar este conocimiento para manipularte y controlarte.

En lugar de darle pistas sobre la técnica, esfuérzate por tratarle como un extraño con el que no tienes ninguna conexión emocional. Recuerda que no tienes la obligación de compartir nada adicional con esta persona.

Evita Perder Identidad o Autenticidad usando la técnica de la Piedra Gris

Es importante tener cuidado de no perderte de ti mismo cuando tengas que practicar la técnica de la piedra gris en tu vida.

El uso de la técnica de la piedra gris requiere una desconexión de tus emociones y sentimientos, por lo que es posible experimentar síntomas de disociación o desconexión total de tus propios sentimientos y emociones.

Puede resultarle útil hablar con una terapeuta si:

  • Comienzas a tener problemas para conectarte con personas que son importantes para ti.
  • Se vuelve difícil expresarte dentro de las relaciones saludables en tu vida.
  • Sientes que estás perdiendo tu identidad o conciencia de ti misma.

Es aconsejable involucrar a una terapeuta cuando tienes que mantener contacto con una persona abusiva, especialmente cuando esa persona es un miembro de la familia, tu pareja, uno de tus padres o tu jefe.

La terapia puede ayudarte a desarrollar estrategias de afrontamiento saludables y trabajar contigo para explorar otros enfoques si la técnica de la piedra gris, o cualquier otra técnica que pruebes, no ayuda.

El Límite sobre Cuándo Utilizar la Técnica de la Piedra Gris

Las personas narcisistas, tóxicas o emocionalmente abusivas pueden ser bastante difíciles de tratar, por decirlo suavemente. Pueden mentir, crear drama o discutir con frecuencia. Con el tiempo, tácticas de manipulación como el gaslighting, las humillaciones, las luchas de poder o las mentiras patológicas puede desgastarte, afectar a tu autoestima y hacerte cuestionarte.

Es muy importante que tengas en cuenta que la técnica de la piedra gris es un paliativo para evitar daños mayores pero en ningún caso deber ser considerada como una solución permanente a una relación abusiva.

Cortar el contacto con las personas tóxicas es en la mayoría de los casos la única forma de evitar que sigan causando daño emocional y psicológico.

Fuente: https://www.healthline.com

Imagen de Álvaro Jacobo Lagunas en Unsplash.

Cómo Evitar Ser Manipulado

¿Por qué las personas manipulan?

Los manipuladores manipulan por una variedad de razones.

A veces, las personas manipuladoras solo están tratando de lograr sus propios objetivos y no les importa a quién hacen daño. Algunos manipuladores son adictos a la necesidad de sentirse poderosos o tener el control. Otras manipuladoras tienen problemas con el control de los impulsos y otros lo hacen porque es un mecanismo de defensa que aprendieron en su infancia para sobrevivir a situaciones difíciles.

Las personas muy manipuladoras pueden sufrir un trastorno de personalidad, como trastornos de personalidad anti-social (entre ellos el Trastorno Narcisista de la Personalidad), límite o histriónico. También se utiliza la palabra «maquiavelismo» para referirse a personas que son propensas a manipular e indiferentes a las ideas convencionales sobre la moralidad.

No todos los que manipulan tienen un trastorno de personalidad, y no todos los que tienen un trastorno de personalidad necesariamente van a manipular, pero los dos a menudo van de la mano.

En este artículo, nos centraremos en las pesonas con Trastorno Narcisista de la Personalidad, de aquí en adelante «narcisista(s)».

Si has crecido en una familia disfuncional, en la que tu padre o madre son narcisistas, es más que probable que seas fácilmente manipulable o sugestionable y/o que tú también manipules a los demás, siendo consciente de esto o no. A continuación, vamos a ver algunas señales para aprender a reconocer a las personas manipuladoras.

Aprende a reconocer los signos de los narcisistas manipuladores

Sintoniza tus emociones con la situación que estás viviendo

La manipulación puede ser sutil, por lo que puede ser difícil reconocer cuándo está sucediendo. Sin embargo, hay algunas comportamientos comunes que los narcisistas manipuladores tienden a hacer, como arrojar dudas, proyectar inseguridades y hacerte dudar de ti mismo. Al aprender a sintonizar cómo te sientes, podrás detectar la manipulación más fácilmente.

La próxima vez que creas que podrías estar siendo manipulada, detente y pregúntate: «¿Estoy haciendo esto porque quiero o porque me siento culpable, avergonzada, asustada, obligada?» Si está haciendo algo por alguna de las últimas razones, es probable que estés siendo manipulada.

Tu cuerpo te puede dar señales. Cuando estás en presencia de esta persona, ¿cómo notas tu cuerpo? ¿Esta rígido en alguna zona? ¿Percibes tensión? ¿Sientes miedo o rabia? Si la respuesta a alguna o todas estas preguntas es sí, es un indicador de que estás siendo manipulado.

Estate atento a alguien que amenaza con retirarte algo

Las personas que te hacen sentir que te quitarán algo si no actúas de la manera que ellas quieren, te están manipulando. Estas amenazas pueden implicar la retirada de compañía, atención, amor, sexo, dinero, apoyo o cualquier otra cosa que crean importante para ti.

Muchas personas se sienten motivadas por este tipo de manipulación en el trabajo, esto es, trabajan hasta tarde porque temen que les despedirán si no lo hacen.

Un ejemplo de una declaración de retirada de amor es: «Claro, puedes hacer lo que quieras, pero no esperes que esté aquí cuando llegues a casa. Me iré para no volver.»

Ojo con las personas que te hagan sentir culpable

Una narcisista manipuladora intentará hacerte sentir culpable por no hacer lo que quiere que hagas. Pueden lograr este objetivo actuando como si las estuvieras defraudando o hablando de la incomodidad/dificultad que supone algo para ellas.

Por lo general, sentimos culpa cuando creemos que nos hemos cumplido nuestra parte en un trato. Pero en situaciones en las que sospechas que estás siendo manipulado, considera si has aceptado conscientemente aquello por lo que te sientes culpable o si la persona simplemente te hace sentir culpable sin ningún motivo.

Una intención de hacerte sentir culpable puede sonar como: “Realmente pensé que te preocupabas por mí, pero creo que esto es más importante para ti. Veo lo poco que significa nuestra relación para ti y me pregunto si siquiera me quieres».

Ten cuidado con las personas cuyos temas personales parecen más importantes que los tuyos

Los narcisistas manipuladores a menudo manipulan a los demás haciendo que sus temas personales parezcan más importantes o más urgentes que los de otras personas. Si te sientes obligado a ayudar a alguien con algo (y esto parece suceder con bastante frecuencia), probablemente estás siendo manipulado.

Cuando decidimos qué tareas son más importantes para completar en nuestras propias vidas, la urgencia es una forma en que organizamos nuestras tareas y decidimos cuál completar primero. Pero cuando otras personas pueden determinar la urgencia de una cosa, esto es problemático y manipulador.

Un ejemplo de la manipulación de este tipo sonará a algo como:«¿Así que te ha dejado tu pareja? Ay, qué pena. Esto me está recordando a cuando mi movia rompió conmigo. Ahí sí que lo pasé mal. ¿Recuerdas cómo fue? Todo empezó aquel día que…»

Presta atención al uso excesivo de datos y cifras

Las personas que mencionan muchos datos y cifras también pueden estar tratando de manipularte. La idea detrás de esta táctica es hacerte sentir como si no supieras tanto como la otra persona. Alguien que hace esto intenta convencerte de que es intelectualmente superior a ti.

Escucha el volumen de la voz de la persona

Algunos narcisistas gritarán o hablarán en voz alta para someter a otras personas. O pisarán a los demás para hablar, interrumpiendo. Esta persona puede ahogar tu voz con la suya propia para que les prestes la atención o para no dejar que te expliques.

Si alguien te está interrupiendo constantemente o hablando por ti, es probable que se trate de manipulación. También puede usar otras tácticas para someterte, como bloquear tu camino o pararse delante de ti.

Piensa en ocasiones en las que la narcisista ha intentado pillarte desprevenida

Alguien también puede manipularte y aprovechando tu falta de preparación. Al pillarte desprevenida, el narcisista espera que sea más probable que cedas a su solicitud.

Por ejemplo, alguien que esté tratando de manipularte podría hacerte una pregunta importante justo cuando entres por la puerta. O bien, alguien podría intentar que realices una tarea importante sin previo aviso.

Presta atención a las críticas

El narcisista manipulador también puede usar la crítica para obtener una ventaja sobre ti. Incluso puede enmascarar las críticas como si fueran humor o como si vinieran de un lugar de amor.

Sin embargo, si alguien te está criticando para obtener algo que quiere o para hacerte sentir de una manera concreta, entonces esto es manipulación.

Por ejemplo, alguien que está tratando de venderle un teléfono nuevo podría enmascarar las críticas con humor diciendo algo como «Dios, ¡tu teléfono es de la edad de piedra!» Esta persona claramente está tratando de hacerte sentir inseguro acerca de tu teléfono para que compres uno nuevo.

Alguien también puede enmascarar las críticas con expresiones de amor, como diciendo: «Aunque no pongas mucho esfuerzo en tu apariencia, todavía te quiero».

Esta declaración tiene la intención de hacer que la persona se sienta insegura acerca de su apariencia, pero el narcisista intenta enmascararla con una declaración de amor añadida a la crítica.

Si tienes un vínculo con una persona en tu vida en la que se dan tres o más de las señales mencionadas, es más que probable que estés siendo manipulado por otra persona.

Te invito a que mires esa relación con una cierta distancia y te hagas las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es lo que quiere de ti en realidad esta persona?
  • ¿Para qué te quedas en esa relación?
  • ¿Qué detonantes de infancia percibes cuando interactúas con esta persona?

Fuente: https://medium.com

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Cómo acabar con tu Dependencia Emocional (Parte 2)

Desafortunadamente, no existe un libro de reglas cuando se trata de lidiar con la dependencia emocional. En muchos casos, superar los traumas que están por debajo de la dependencia emocional requiere ayuda profesional. Pero hay pasos que puedes dar para comenzar a sanar tu dependencia emocional.

Practica estar ahí para ti mismo

Tus necesidades no desaparecerán porque las ignores o porque alguien más las descarte. Eres importante y mereces ser valorado por quién eres, sin más, porque eres un ser humano vivo en este planeta.

Practica estar ahí para ti mismo reconociendo tus necesidades y dándoles prioridad frente a las necesidades de los demás.

Podemos aprender a amarnos a nosotros mismos, pero se necesita un compromiso voluntario, como cualquier otra relación. Vale, es posible que no puedas satisfacer todas tus propias necesidades, pero puedes satisfacer la mayoría de ellas. Sólo tienes que arremangarte y probarlo, en lugar de esperar a que alguien más las satisfaga por ti.

Asume tus responsabilidades para contigo misma

Cuando no estamos seguras de cómo cuidarnos emocionalmente, tendemos pasar la responsabilidad a otra persona, como un padre o madre, pareja, hijo, amiga,.. Sin embargo, esto sólo genera una fantasía y te hace dependiente de esa persona. Tú eres la única persona que puede hacerse cargo de ti, de tu vida y de tus emociones.

Sé amable contigo misma y ten en valor de procurarte y alimentar lo que necesitas. Cuando te haces cargo de ti misma, adquieres autonomía y abandonas la fantasía de que alguien puede hacerlo por ti.

Cuida de tu niño interior y conviértete en su padre y su madre

Si has crecido en una familia disfuncional, aprender a tratar con amor a tu niño interior, puede ser una herramienta muy poderosa.

Con mucha frecuencia, las heridas no sanadas de nuestro niño interior son las que nos hacen daño en nuestra vida de adultos.

En la vida adulta se dan situaciones que son detonantes de momentos vividos en la infancia y que hacen que nos sintamos de nuevo como ese niño herido e indefenso.

Aprender a acceder a este niño interior te permitirá reparentarte, esto es, ser la madre y el padre de ese niño, dándole lo que le faltó con amor. Y ésa es una herramienta que no tiene precio.

Reconoce tu propia crueldad emocional

Las personas que han sufrido maltrato o abuso en la infancia tienden a tratarse mal a sí mismas, repitiendo lo que les ocurrió porque han interiorizado ese maltrato.

Cuando somos demasiado duros con nosotros mismos, tendemos a buscar en los demás un respiro. Buscamos un alivio de ese maltrato en otras personas, buscando que nos traten bien. Sin embargo, esto genera dependencia emocional y no es más que un parche, no la solución.

Identifica a la maltratadora/jueza/crítica que tienes dentro de ti. Empieza a hacerte consciente de qué formas aparece y qué te dice.  

Identificar a esta parte de ti que tienes dentro es el primer paso para gestionarla.

Desarrolla la paciencia

Cultiva la paciencia y trata de tener una mayor paciencia para el viaje de la vida en general.

La dependencia emocional no es algo que se pueda cambiar en dos días. Es un proceso que lleva tiempo. Si desarrollas la paciencia durante ese camino, te pondrás de tu parte y aprenderás a ser más compasivo contigo mismo.

Deja ir las expectativas idealistas

Ser emocionalmente dependientes nos hace ver el mundo de una manera muy sesgada. Cuando dependes de otra persona de esta manera, es más probable que inventes excusas para su comportamiento, sea el que sea.

El peligro de esta ilusión es que nos vuelva ciegos, hace que no engañemos a nosotros mismos y nos aleja de la realidad.

Este tipo de relación puede mantenerte encadenado o atrapado en vínculos que no te dejan crecer o que pueden ser peligrosos para tu bienestar mental y emocional, e incluso físico.

Para liberarte de tu dependencia de otras personas, es necesario que comiences a ver las cosas y las personas, por lo que realmente son, en lugar de lo que tú quieres que sean.

Indicadores de falsos ideales:

  • Confundir la amabilidad con la amistad
  • Confundir la amistad o el amor con una lealtad que te hace daño
  • Hacer favores a los demás generando deuda emocional
  • Ofrecer sexo a cambio de amor, compañía o atención

Date cuenta de que otras personas no son responsables de ti

Uno de los pasos más importantes para dejar la dependencia emocional atrás es a aceptar que nuestras necesidades no son responsabilidad de otra persona.

Es necesario aprender que existen limitaciones en toda relación, como las amistades y las parejas.

Pensar que alguien «debería» ayudarte a sentirte mejor contigo misma o hacerte feliz es una ingenuidad. Vivir bajo esta creencia te hace dependiente y vulnerable de una forma que no es sana para ti. Cuanto antes afrontes el hecho de que solo tú eres responsable de tu ti, más afrontarás tu propia vida y dejarás de ver a los demás como proveedores de algo que sólo tú te puedes dar a ti misma.

Evita dejarte llevar por tus expectativas

Nos dejamos llevar por nuestras ideas de cómo debería ser la vida con expectativas poco realistas, y cuando no obtenemos las cosas que queremos, la decepción nos hiere.

Puedes evitar hacerte daño de esta manera ajustando tus expectativas y aceptándote más a ti mismo y a los demás.

Consejos para mantener tus expectativas bajo control:

  • No confundas los traumas o el dolor de la infancia con alguien que es «adecuado» para ti
  • No confundas lo que sientes por alguien con saber quién es en realidad
  • No confundas la atracción con «la pareja que necesitas”
  • No quieras a alguien por quien te gustaría que fuese sino por quien realmente es

Deja ir la necesidad de controlar a los demás

Cuanto menos capaz te sientas, más exigirás a los demás hagan cosas por ti. Esto puede conducir a una manipulación emocional y una obsesión por el control que nos daña no sólo a nosotros mismos, sino también a nuestros seres queridos.

El comportamiento de los demás es impredecible e incontrolable. Tratar de hacerlo de otra manera no trae nada más que frustración a nuestras vidas.

Puedes cambiar tu necesidad de controlar e influir en los demás ejerciendo ese control e influencia sobre ti. Si no puedes gestionar tus propias emociones y comportamientos, ¿cómo vas a controlar los de alguien más? La respuesta es sencilla: No puedes.

En resumen

No es fácil soltar la muleta de la dependencia emocional, pero es necesario para encontrar la fuerza que necesitamos para vivir de forma plena y prosperar en la vida.

Es posible aprender a superar nuestra dependencia emocional cuando nos detenemos mirar los traumas y las historias que conforman quiénes somos.

Al volver a estar en contacto con nuestro niño interior y curar las heridas del pasado, podemos encontrar quiénes somos y dar pasos hacia el futuro que nos merecemos.

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Cómo terminar con tu Dependencia Emocional (Parte 1)

Cuando permitimos que nuestra felicidad dependa demasiado de otra persona o personas, esto puede tener algunas consecuencias peligrosas para nuestra tranquilidad y bienestar. La dependencia emocional es un verdadero desafío y una dificultad a superar.

Se necesita mucho coraje para aprovechar las fortalezas que nos ayudan a superar nuestra necesidad de los demás, pero es necesario para que podamos alcanzar nuestro verdadero potencial y paz interior.

Tener interdependencia emocional en la pareja es normal, pero cuando tu felicidad depende completamente de ella, se vuelve un desequilibrio y algo poco saludable.

Cómo saber si tienes Dependencia Emocional

A menudo, confundimos sentimientos de obsesión o dependencia con sentimientos de amor o atracción. Es fácil perderse en esos sentimientos y, si no se identifican adecuadamente, perder tu identidad en el proceso, perder a tu Verdadero Yo.

La dependencia emocional comienza cuando somos niños, cuando las personas que más significan para nosotros no nos quieren de la forma en la que necesitamos, y se perpetúa como adultos cuando proyectamos los vínculos con nuestros cuidadores primarios en las parejas. Pero no únicamente. También puede proyectarse en amigos o figuras de autoridad, como jefes.

Tener esta falta de amor en una edad en la que somos vulnerables y dependemos completamente de nuestros cuidadores, conduce a sentimientos de baja autoestima. Esta incapacidad para valorarnos y confiar en nosotros mismos crea un ciclo de necesidad que nos hace buscar esas carencias constantemente en los demás. Buscamos fuera lo que no hemos podido crear dentro.

Sin embargo, no es posible ser sanada por otra persona. Tienes que curar a esa niña interior que vive dentro de ti con la ayuda adecuada. Esto comienza por darte cuenta y aceptar que tienes dependencia emocional.

Características de la Dependencia Emocional

Las personas emocionalmente dependientes no sólo son inseguras sino tienen una necesidad obsesiva de estar cerca y apegadas a otras personas. Este tipo de inseguridad extrema también conduce a la inseguridad sobre el futuro y al miedo obsesivo de perder el amor.

Las personas dependientes emocionales tienen mucho miedo de no ser “lo suficientemente buenas”, que proviene de sus traumas y decepciones infantiles profundamente arraigados. Estos miedos e inseguridades son proyectados en la pareja, a la que convierten en el centro de sus vidas y con la que mantienen el statu quo de “Si estamos bien, yo estoy bien. Si tú me quieres, yo me quiero.”

Debido a este statu quo suelen ser muy complacientes y sumisas con sus parejas, cediendo mucho en la relación y haciendo prácticamente cualquier cosa por mantenerla. En muchas ocasiones, llegan a sufrir maltrato o abuso y lo niegan o lo justifican. Le dan demasiado poder a esa otra persona sobre sí mismas, al punto de perder su identidad y no saber ser caminar en la vida sin la otra persona.

Si en algún momento la relación termina, la persona emocionalmente dependiente se siente igual de desamparada que un niño, por lo que es más que probable que busque rápidamente a otra persona para evitar sentimientos de vacío y soledad que son flashbacks emocionales de como se sintió en la infancia.

El problema que tiene la dependencia emocional es que no resuelve el tema de fondo, sólo lo tapa. Esto es, tus relaciones de adulta con tu pareja en realidad reproduces las dinámicas que viviste en la infancia. Puede que a momentos te sientas satisfecha en la relación cuando tus necesidades son cubiertas pero a la larga, cuando haya un conflicto o un problema en la relación, no te servirá, ya que tu niño interior necesita tu amor incondicional.

Sólo tú le puedes dar a tu niño interior lo que le faltó. Nadie más.

Efectos de la Dependencia Emocional

Pérdida de autoestima

Aunque la dependencia emocional proviene de la falta de autoestima, también socava la autoestima por sí misma, socavando nuestra confianza sutilmente y con el tiempo.

Cuando nos volvemos demasiado dependientes emocionalmente de nuestra pareja, corremos el riesgo de perdernos a nosotros mismos. Nuestras inseguridades crecen, y a medida que dependemos más y más emocionalmente de la otra persona, perdemos el contacto con la persona que éramos cuando comenzó la relación.

Aislamiento y pérdida de habilidades sociales

Encontrarnos en relaciones tan dependientes puede hacer que nos aislemos y perdamos el contacto con nuestros amigos. Cuando cortamos nuestra conexión con el mundo exterior, perdemos una red de apoyo muy importante.

Sentirnos atrapadas y sin fuerzas nos lleva poco a poco a aislarnos más de las cosas y personas que llenan de alegría y energía nuestra vida. También nos empuja a volvernos hacia adentro, avivando a nuestro crítico interior y destruyendo nuestra confianza en nosotras mismas.

Maltrato físico y psicológico

Aislarnos con parejas en las que dependemos para todo, desde nuestra felicidad hasta nuestro sustento, amplifica los peligros y la posibilidad de abuso físico y psicológico en una relación.

No es raro encontrar abusos graves en relaciones en las que la dependencia emocional es alta, donde una de las personas ejerce un rol dominante y la otra un rol sumiso. A pesar de que las dos personas son dependientes en la relación, a la que ejerce el rol de sumisión, la pone en un lugar de demasiada vulnerabilidad, en el que se vuelve más fácil para la pareja que ejerce el rol dominante mandar, manipular, mentir, imponer su voluntad, utilizarla,…

Todo esto genera un caldo de cultivo para que la relación acabe en maltrato. La persona que ejerce el rol de sumisión suele terminar sintiéndose atrapada y queriendo salir de la relación. Sin embargo, esto no es fácil porque sigue habiendo dependencia emocional.

Destrucción del Bienestar

La dependencia emocional equivale a darle el mando de tus emociones a otra persona y a decidir que esa otra persona te define o te completa. Esto genera la fantasía de que sin esa persona no puedes vivir o encontrarte en bienestar.

Esto lleva a comportamientos como tener ansiedad cuando no se sabe nada de la persona, tener disgustos desproporcionados por episodios como una pelea, o postponer planes personales o profesionales para sobreadaptarlos a los planes de la pareja.

Tú ya estás entero tal y como eres. Otra persona no te completa, si acaso te da algo sin lo que puedes vivir pero prefieres no hacerlo porque enriquece tu vida. Con la terapia puedes recuperar esas partes perdidas de ti mismo y darle a tu niño interior lo que le faltó.

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6 Señales de una Relación Codependiente

Las Relaciones Codependientes

Muchas personas codependientes se encuentran repitiendo los mismos patrones de relación poco saludables, a pesar de sus mejores intenciones. Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, espero que este artículo te sirva de ayuda.

Hay codependencia cuando dos personas con rasgos de personalidad disfuncionales empeoran juntas. El enredo ocurre cuando los límites claros sobre dónde comienzas y dónde termina tu pareja no están claramente definidos.

Por poco saludables que sean las relaciones, puede haber ganancias para ambas partes. Las razones comunes para mantenerse unidos incluyen a los niños, las finanzas, el tiempo invertido y el miedo al abandono que puede venir con la separación. El problema más grande es la creencia de que una de las personas cree que merece ser maltratada y la otra se siente con el derecho a maltratar. Muchas veces estas creencias son inconscientes y tienen su origen en dinámicas vividas y/u observadas en la infancia.

Señales de Codependencia

La definición tradicional de codependencia se ha centrado en el fomento, el control y el mantenimiento de las relaciones con personas que son dependientes emocionales y que tienen comportamientos indeseables, como un narcisismo extremo. Un modelo clásico de codependencia es el de una de las personas de la pareja es adicta a algo (drogas, sexo, trabajo, compras,…) y la otra persona de la pareja es habilitadora de este comportamiento.

  • En estas relaciones codependientes la pareja que no es adicta nutre  y habilita a la pareja adicta. La persona que no es adicta cree que está ayudando a la persona adicta a que deje la adicción, pero no es así sino al contrario, ya que con su “ayuda” refuerza el comportamiento del adicto. En realidad, la persona ayudadora se siente válida sólo cuando ayuda, no en sí misma, por lo que en realidad si la adicción termina, se sentiría no válida.  
  • Asimismo, estas relaciones codependientes suelen basarse en el poder, que es percibido en términos absolutos del tipo «el poder o lo tienes tú o lo tengo yo», donde uno de los miembros lo detenta con un juego de castigos y recompensas en el que da y retira el poder a la otra persona. En estas relaciones el poder no se concibe como algo personal, que es inalienable y que te pertenece por el hecho de ser persona y que nadie te lo puede quitar o no se lo puedes quitar a otro sin un consentimiento implícito o explícito.
  • También suele haber una deuda emocional, un acuerdo suyacente entre las personas, que en este caso es el de “Tú me debes/Yo te debo”, donde suele darse que ambas personas se responsabilizan en exceso de la otra o sienten que le deben algo. Esto no suele hablarse de forma abierta en la relación pero genera muchos conflictos.

¿Es tu Relación Codependiente?

Las siguientes preguntas pueden servir como guía para determinar si tu relación involucra codependencia. Las preguntas están pensadas para una relación de pareja pero también se pueden aplicar a una relación de amistad, de trabajo, de familia,…

  1. ¿Tu sentido de propósito implica hacer sacrificios extremos para satisfacer las necesidades de tu pareja?
  2. ¿Te resulta difícil decir que no cuando tu pareja te exige tiempo y energía?
  3. ¿Tapas los problemas de tu pareja con las drogas, el alcohol, la ley, el sexo, el juego, el trabajo?
  4. ¿Te preocupan constantemente las opiniones que los demás tienen de ti?
  5. ¿Te sientes atrapado en tu relación?
  6. ¿Guardas silencio para evitar discusiones?

El Desarrollo de la Codependencia

Al nacer, somos intrínsecamente vulnerables y dependemos por completo de nuestros cuidadores para obtener alimentos, seguridad y regulación emocional. El apego y el vínculo de un bebé con uno o más cuidadores es fundamental para la supervivencia física y emocional. Este apego fundamental hace que el bebé dependa de las necesidades y vulnerabilidades de la cuidadora.

Crecer con un padre/madre poco confiable o no disponible significa asumir el papel de cuidador y/o facilitador. Un niño en esta situación antepone las necesidades de los padres. Las familias disfuncionales no reconocen que existen problemas. Como resultado, los hijos evitan las emociones y hacen caso omiso de sus propias necesidades para centrarse en las necesidades de los padres no disponibles. Cuando el niño «parentificado» se convierte en adulto, él o ella repite la misma dinámica en sus relaciones adultas.

El problema que tiene esto es que tener necesidades y querer su satisfacción es algo humano, por lo que vivir bajo el statu quo de negarlas para atender las de otra persona, acaba generando (de forma inconsciente) rabia y resentimiento. Una tendencia conductual común es reaccionar de forma exagerada o atacar cuando la pareja no hace lo que se espera.

La falta de un lugar de auto-regulación y control internos lleva a buscar fuentes externas de validación y control. Puedes intentar controlar los comportamientos de tu pareja para sentirte bien. Puedes actuar con justicia propia y mandona, y hacer demandas irrazonables a tu pareja. Esto puede generar muchos conflictos en la pareja. Y cuando te das cuenta de que no puedes controlar sus estados de ánimo o acciones, te decepcionas y puedes caer en un estado de depresión.

Recuperarse de la Codependencia

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, la terapia para la codependencia a menudo implica la exploración de tu infancia y su conexión con los patrones de comportamiento disfuncionales actuales.

Contactar con sentimientos profundamente arraigados de dolor, pérdida y rabia será fundamental para poder construir dinámicas de relación sanas.

La psicoterapia es muy recomendable, ya que estas características de personalidad están arraigadas y son difíciles de cambiar por sí mismas. Elegir a la terapeuta adecuada que sepa sobre codependencia puede marcar la diferencia en tu recuperación.

Sabrás que estás encaminada cuando los siguientes rasgos se vuelvan parte de tu personalidad:

  • Te nutres a ti misma, te das amor y reconoces tus necesidades y haces lo posible por satisfacerlas. Estás en conexión contigo misma y con tus emociones. Te auto-apoyas, tienes autoestima y te sientes merecedora de que te vaya bien en la vida.
  • Dices adiós al comportamiento abusivo. Aprendes qué es abuso y qué no, dejas todos los vínculos en tu vida que son abusivos. Dejas el comportamiento de cuidador/ayudador y habilitador compulsivo en las  relaciones y sientes que tienes valor por ti mismo, no por prestar ayuda o por ser complaciente con otras personas.
  • Aprendes a responder en lugar de reaccionar frente a los comportamientos de los demás. No reaccionas automáticamente a los pensamientos y sentimientos de los otros. Toleras las opiniones de otras personas y no te pones a la defensiva cuando no estás de acuerdo. Adoptas un escepticismo saludable con respecto a lo que otros dicen de ti (bueno o malo), y como resultado tu autoestima no aumenta ni disminuye. Dices que no y aceptas escuchar no.
  • Te responsabilizas de ti misma y de tu vida y dejas atrás comportamientos victimistas y/o de salvador(a) o de echar la culpa a los demás de lo que ocurre en tu vida.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, cuando te recuperas de la codependencia, ya no te sientes obligado a permanecer en una relación poco saludable y dolorosa. Sabes que no eres responsable de la felicidad de nadie, excepto de la tuya, y puedes sentirte cómoda con la decisión de alejarte de una relación que te hace daño.

Fuente: https://psychologytoday.com

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Rasgos o Síntomas de Codependencia

¿Cuáles son los rasgos de la Codependencia?

La codependencia es un grupo de rasgos o características de la personalidad. Son patrones cognitivos, emocionales y de comportamiento que afectan la capacidad de una persona para tener una relación sana y satisfactoria consigo misma y con los demás.

La codependencia también se conoce como «adicción a las relaciones» porque las personas con características de codependencia a menudo forman o mantienen relaciones poco saludables. Estas relaciones poco saludables a menudo son unilaterales, emocionalmente destructivas, y psicológica y/o físicamente abusivas.

Voy a enumerar algunas de ellos a continuación (aunque, la lista no es exhaustiva). Decidir si eres codependiente o no no se trata de cuántos de estos rasgos tienes, sino más bien de si te causan angustia e interfieren en tu salud física y emocional, tranquilidad en relación contigo mismo (intrapersonal) y en tus relaciones con los demás (interpersonales).

Lista de características de la Codependencia

• Hiperconsciente de los problemas y necesidades de otras personas en forma de cuidado, control, asesoramiento (dar consejos) y preocupación excesiva por los demás, en muchas ocasiones, infantilizando a los demás o hiper-responsabilizándote de su situación.

• Exigente, controladora y perfeccionista. Deseas que las cosas se hagan de cierta manera y puedes recurrir a decirles a los demás qué hacer y cómo hacerlo.

• Hipercrítico con los demás porque a menudo no cumplen con tus altas expectativas.

• Dificultad para pedir o aceptar ayuda de otras personas. Tendencia a ser auto-suficiente en exceso y tener una auto-imagen de “Yo sola puedo con todo”.

• Tendencia a planear en exceso las cosas y a sentirte estresada o ansiosa cuando las cosas no salen exacta y perfectamente según lo planeado.

• Hipercentrado en la previsibilidad, la estructura y la certeza. Todas ellas  probablemente no las tuviste en el entorno de tu familia en tu infancia.

• Autocrítica, expectativas poco realistas respecto a ti misma. El diálogo interno a menudo es duro con tus imperfecciones y errores.

• Te sientes responsable de todo y de todos, incluso de la felicidad de otras personas, pero niegas tu propia felicidad y necesidades.

• Tendencia a ser una persona complaciente en todas tus relaciones. Tienes miedo de molestar o decepcionar a los demás, pero esto puede conducir a abarcar más de lo necesario respecto a los demás y al agotamiento.

• Fiable y responsable. La gente siempre puede contar contigo para lo que sea. Te sientes culpable si no estás disponible 24/7 para los demás, incluso si estás enfermo en la cama.

• Problemas para poner límites, mantener tu posición y decir «no». Algunas veces permites que la gente te maltrate o se aproveche de tu amabilidad porque no quieres herir sus sentimientos, decepcionarlos o crear un conflicto.

• Ignoras tus propios sentimientos y necesidades, a menudo reprimiéndolos, negándolos, evitándolos o adormeciéndolos. Esto lleva a comportamientos autodestructivos.

• Tu felicidad depende de lo que otras personas sientan o hagan. Por ejemplo, si tu pareja está de buen humor, puedes relajarte un poco. Sin embargo, si tu pareja está enfadada, es probable que te sientas ansioso.

• Te resulta difícil separarse de los sentimientos, necesidades y experiencias de otras personas. Lo que sienten los demás, lo sientes como si fuera tuyo. Exceso de empatía hasta el punto de que vuelves la empatía en tu contra.

• Defines tu Ser (identidad) en relación con los demás porque careces de un fuerte sentido del Ser, es decir, saber quién eres, qué crees, qué quieres y qué te gusta. Tiendes a sobreadaptarte tanto a los demás, por lo que tu identidad es muy difusa.

•Dolor emocional. Para algunas codependientes el dolor está cerca de la superficie (manifiesto) como, por ejemplo, sintiendo una vergüenza intensa en muchas ocasiones; y para otros, el dolor está enterrado en el subconsciente (latente), como en el caso de la rabia, que es una emoción que un codependiente no se permite a sí mismo porque rompe con su auto-imagen de “buena persona”.

• Te sueles sentir culpable y avergonzada. La culpa y la vergüenza son las raíces de la baja autoestima.

• Probablemente sientas que hay algo que está mal en ti. No puedes señalar algo en concreto, se trata más bien del sentimiento general de “ser defectuosa”. A pesar de que se trata de un sentimiento incómodo que te pesa y te condiciona, no lo compartes con nadie.

• Auto-imagen de mártir, santo o salvador: cuidas a todos los demás y das sin recibir. Sin embargo, después te sientes enfadado, resentido y crees que los demás se aprovechan de ti.

Pasivo-agresivo: te quejas de «tener que hacer todo», pero aún continúas con el patrón de complacer a la gente.

• Reactiva. La rabia acumulada que no expresas genera resentimiento, y hace que explotes por cosas triviales. Después sientes vergüenza y culpa por este comportamiento y no lo entiendes. Te sigues diciendo que eres una “buena persona” y que ha sido algo aislado. No es así. El comportamiento de explotar vuelve a aparecer antes o después.

• Exceso de trabajo y de hacer las tareas que sean para demostrar tu valía y/o estar ocupada para distraerte de la baja autoestima u otros sentimientos dolorosos.

• La intimidad, la comunicación abierta y la confianza son difíciles para ti porque no tenías modelos a seguir de las relaciones saludables en la infancia. Y en la edad adulta probablemente has sido traicionado en tus relaciones, pero seguramente te quedaste ahí de todos modos demasiado tiempo.

• Miedo a la rabia de los demás (en especial figuras de autoridad o parejas), la crítica, el rechazo y el fracaso. Sueles mantenerte en tu zona de confort para sentirte segura. Irónicamente, en muchas ocasiones en esa zona de confort hay personas que te agreden (psicológica o emocionalmente) o no te respetan.

• Minimizas tus problemas y necesidades. Estás más pendientes de los de los demás que de los propios.

• En muchas ocasiones te sientes al límite o con episodios de ansiedad y/o depresión. Si no tienes un diagnóstico clínico de niveles de ansiedad o depresión, o trastorno de ansiedad generalizada, entonces te sientes tenso, ansioso o estresado con frecuencia.

• Probablemente tengas problemas físicos continuos o recurrentes que se manifiestan por el estrés: contracturas, problemas en la piel,…

Cómo y Cuándo se forman los Rasgos de Codependencia

Primero, me pregunto si te has sentido identificada con algunos o todos los rasgos o síntomas de codependencia. La codependencia puede ser difícil de aceptar porque el término arrastra un estigma negativo. Sin embargo, si quieres saber cómo superar la codependencia, lo primero es identificarla.

Muchos codependientes se sienten avergonzados, con culpa y como si hubieran hecho algo mal para causar todos estos rasgos. Por lo tanto, te animo a que comprendas dos puntos básicos importantes sobre la codependencia:

  1. No eres responsable de lo que ocurrió en tu infancia. No fue culpa tuya. Tú no hiciste nada mal ni te merecías ese trato.
  2. Ahora eres una adulta y la relación más importante que tienes y tendrás toda tu vida es contigo misma. Entonces, aunque tú no hayas causado los mecanismos de defensa adoptados en la infancia/adolescencia para sobrevivir a las dinámicas familiares, a día de hoy eres tú la única que puede sanar tus rasgos de codependencia. Para sanar y cambiar estos rasgos que se han convertido en parte de tu personalidad, es recomendable hacer terapia, para que una terapeuta pueda acompañarte en el camino de recuperar tu autoestima, descubrir tu verdadera identidad y tener relaciones más saludables con los demás.

Los Rasgos de Personalidad de Codependencia se desarrollan en la Infancia

Durante la infancia y la adolescencia es cuando se forma la personalidad. El núcleo de la personalidad está  se forma durante los primeros siete años de vida.

La codependencia se desarrolló durante esos años formativos importantes como una forma de hacer frente a situaciones traumáticas vividas.

Las personas que desarrollan codependencia han crecido en una familia donde había uno o varios miembros con una enfermedad mental, una adicción, u otro problema grave.

Las personas que desarrollan codependencia han crecido en una familia donde había uno o varios miembros con una enfermedad mental, una adicción, u otro problema grave. Normalmente, estos problemas son negados por la familia, por lo que se obliga a los niños a adoptar mecanismos de adaptación para sobrevivir en este entorno disfuncional.

Otras personas con rasgos de codependencia parecen haber tenido una infancia aparentemente normal a nivel superficial, pero los cuidadores primarios que eran codependientes transmitieron los rasgos codependientes y los patrones de comportamiento sin darse cuenta.

Si no recuerdas gran cosa de lo que ocurrió en tu infancia, esto es algo muy normal. Frente a eventos traumáticos, lo que hace el cerebro para sobrevivir es eliminarlos de la memoria y pasarlos al subconsciente.

Esta amnesia ocurre con frecuencia cuando se dan las siguientes situaciones:

  1. Negligencia emocional: los cuidadores principales eran emocionalmente fríos y distantes, no satisfacían tus necesidades emocionales.
  2. Los cuidadores primarios fueron poco coherentes en sus comportamientos. Había cambios muy bruscos en el comportamiento, que llevaban a una dinámica amor/odio en la que en un momento te daban un abrazo y al momento siguiente te ignoraban por completo.
  3. Hubo abuso emocional o verbal (amenazas, insultos, tratamiento de silencio,…) que se minimizó, justificó y/o negó.
  4. Abuso físico de cualquier tipo (bofetadas, empujones, tirones de pelo, azotes) que se minimizó, justificó y/o negó.
  5. Los cuidadores primarios no suelen reconocer que hubo un trato de abuso y si lo hacen, lo justifican o minimizan.

Los Rasgos Codependientes son el sello distintivo de los Problemas de Relación de todo tipo

El dolor de ser abusado, mentido, engañado, descuidado, ignorado, rechazado, humillado, hecho sentir invisible o invalidado nunca se ha sanado.

El punto clave de los rasgos de codependencia representa las dificultades para amar, aceptar, confiar y ser fiel a una misma.

Los codependientes sienten vergüenza, culpa y sentimientos de insuficiencia que conducen a tratar constantemente de complacer a los demás, querer demostrar su valor constantemente y buscar la validación externa a un alto coste, pero con poca recompensa.

Si quieres saber cómo superar la codependencia, debes saber que las codependientes se centran en lo externo: en tratar de complacer, ayudar, arreglar, o controlar a otras personas y situaciones.

Los codependientes basan la felicidad y los sentimientos en lo que otras personas están haciendo, en lugar de los sentimientos y valores internos.

Las codependientes no saben cómo ser su Verdadero Yo porque no han tenido la oportunidad en su infancia de desarrollar una personalidad propia en un entorno seguro y nutriente. Por esta razón, hay una sobreadaptación al ambiente y una dificultad para saber lo que realmente quieren.

Conclusiones sobre la Codependencia

Espero que este artículo te ayude a comprender mejor los rasgos de codependencia y a reducir cualquier vergüenza que puedas sentir.

Comparto que puede ser difícil si te ves en la lista de rasgos codependientes. Sin embargo, la conciencia y la aceptación son siempre los primeros pasos del cambio.

La relación más importante que tienes y tendrás en toda tu vida es la relación contigo misma. Hasta que tú no te quieras, respetes, cuides y aceptes, es muy difícil que otras personas lo hagan.

La relación más importante que tienes y tendrás en toda tu vida es la relación contigo misma. Hasta que tú no te quieras, respetes, cuides y aceptes, es muy difícil que otras personas lo hagan. O al menos de una forma auténtica. Un codependiente puede atraer mucho a otras personas, pero en general suelen ser personas que querrán aprovecharse de ti y/o utilizarte para sus propios intereses. No se lo pongas tan fácil a los demás para abusar de ti, utilizarte o maltratarte en cualquier sentido. Supera tu codependencia para tener una vida más sana, plena y satisfactoria.

Fuente: https://spacioustherapy.com

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