Ansiedad y Depresión: las dos caras de la misma moneda

La Ansiedad y la Depresión

Es muy frecuente que las personas que experimentan ansiedad, también experimenten depresión a lo largo de su vida, y viceversa. En realidad, ambas son las dos caras de la misma moneda. La ansiedad es como tener el botón en “on” del organismo activado todo el tiempo, hay una prevalencia del sistema simpático del cuerpo, que se encarga de la activación. La depresión consiste en tener el botón de “off” del organismo activado todo el tiempo, hay una prevalencia del sistema parasimpático del cuerpo, encargado del descanso.

Aunque cada una de ellas tiene sus propios síntomas muy distintivos, tienden a superponerse de muchas maneras. La más importante de ellas es la desregulación emocional.

Con la depresión, normalmente sientes que todo se ralentiza y se silencia. Tienes dolor, una capacidad disminuida para hacer cosas y no te interesan las actividades ni experiencias. En realidad, no te interesa nada de lo que ocurra en el mundo exterior. Hay una falta de esperanza total. Estás triste, no quieres levantarte, no quieres alimentarte, todo duele. Piensas: ‘¿Cómo voy a seguir? ¿Se detendrá este dolor?’

La ansiedad envía tus emociones en la dirección opuesta. Estás hiperactivada e hipervigilante. No encuentras descanso. Tu cerebro y tu cuerpo están acelerados. Es como tener el motor encendido todo el tiempo y no saber cómo apagarlo.

Los problemas de juicio y concentración se superponen tanto en la ansiedad como en la depresión.

  • En ambos estados tendemos a ver la realidad de una forma distorsionada. En la depresión es como si todo fuera un desierto en el que nada nutre, acoge o consuela. En la ansiedad es como verlo todo a velocidad de vértigo, sintiendo que no es posible parar, descansar o desacelerar el ritmo, como si alguien nos persiguiera.
  • La concentración también se ve muy afectada en situaciones de ansiedad y/o depresión. Hay una dificultad para vivir el momento presente y una tendencia, en el caso de la depresión a vivir emocionalmente en el pasado, y en el caso de la ansiedad, en el futuro.

Lo que suele haber debajo es un trauma no resuelto

Idealmente, cuando alguien sufre un trauma concreto, como un accidente de tráfico, debe buscar tratamiento rápidamente para que los efectos no persistan.

Pero con un trauma vivido en la infancia de una forma continuada, la cosa cambia. La persona que ha sufrido una situación así puede tardar tiempo en darse cuenta de que lo que tiene se llama trauma y que, entre los síntomas que sufre están la ansiedad y/o la depresión, que suelen formar parte de un cuadro más amplio y complejo llamado Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo.

Ya de adultos, estas personas es frecuente que tengan relaciones donde ese trauma se recrea, es decir, se repite en una relación (generalmente de pareja, aunque no exclusivamente, ya que también puede ser de trabajo, familia, amistad,…) lo mismo que ocurrió en la infancia. Estas personas suelen minimizar, justificar o negar lo que ocurre en su relación o lo mantienen en secreto, sin buscar ayuda.

Los supervivientes de familias disfuncionales con frecuencia encuentran sus propias formas de lidiar con esto y “tirar hacia adelante” en la vida, haciendo ver hacia los demás y hacia sí mismas que están bien cuando en realidad no lo están. Les cuesta mucho romper esa imagen de que “todo está bien” y esa fachada se convierte en quiénes son durante años.

Habitualmente, ha de ocurrirles algo en sus vidas que les abra los ojos y se den cuenta de que necesitan ayuda. Suele tratarse de una situación en la que tocan fondo, como una ruptura muy difícil con una pareja, la pérdida de un trabajo en circunstancias extrañas, una situación límite con su familia de origen,…

La Terapia puede Ayudar

A los supervivientes de familias disfuncionales a menudo se les diagnostica de ansiedad, depresión o de ambas y el diagnóstico es importante, pero lo crucial es centrarse en tratar lo que está por debajo de estas enfermedades, que son los síntomas. De lo contrario,a la larga, la enfermedad volverá a aparecer.

Como hemos comentado antes, en muchos casos, la ansiedad y la depresión a menudo están relacionadas con el trauma infantil, que incluye abuso, maltrato y/o negligencia por parte de los cuidadores.

Hablar sobre estos temas y que la persona esté dispuesta a abrirse para contar su historia no es algo fácil y cada uno ha de encontrar su momento adecuado para ello. Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, sólo hablando de lo que ocurrió e integrándolo de diferentes maneras, es posible dejarlo atrás. El cerebro se defiende de esto, está programado para que sobrevivamos, no para que prosperemos o florezcamos en la vida. Por eso se necesita tiempo, paciencia y el acompañamiento de una terapeuta que sepa de trauma infantil.

La Autocompasión es crucial para la Curación

La autocompasión supone ser comprensivos con nosotros mismos y con las situaciones vividas, aceptando que hicimos las cosas lo mejor que supimos/sabemos, acorde a nuestro nivel de consciencia. Sin criticarnos, juzgarnos, castigarnos ni reñirnos. Consiste en ser amables con nosotros mismos, sin importar la circunstancia o situación.

Muchas supervivientes, por lo comentado antes, tienden a ver su situación como algo permanente, que “siempre va a ser así”. Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, es convemiente que te des cuenta de que no podemos cambiar el pasado o lo que nos hicieron, pero podemos evolucionar y encontrar mejores formas de gestionar y afrontar las cosas y crecer.

Podemos rodearnos de personas que nos apoyen, adquirir un sentido de agencia, querernos más, validarnos a nosotras mismas, hacer elecciones más sabias en la vida y disfrutar más de la vida en general.

https://www.domesticshelters.org

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El Síndrome de Burnout. Cuando el sistema de alarma del cuerpo se quema. ¿Te ocurre a ti?

Cómo se genera el Estrés Crónico

Como animales mamíferos que somos los seres humanos, nuestro cuerpo está preparado para reaccionar frente al estrés de manera que lo proteja contra las amenazas exteriores. Antes, las amenazas consistían en un animal salvaje o un fenómeno atmosférico. Tales amenazas ya no existen hoy en día. Es decir, el peligro que no es que nos persiga un león, pero eso no significa que la vida esté libre de estrés. Hoy en día, las amenazas consisten en situaciones como el plazo para entregar un informe, una discusión con nuestra pareja o las facturas a pagar cada mes.

El sistema nervioso de nuestro cuerpo está compuesto por el sistema simpático, que es el que se encarga de la activación del cuerpo, y el sistema parasimpático, que es el que se encarga del reposo. Cuando una persona está sana, hay un equilibrio entre ambos.

Pongamos que te encuentras frente a una amenaza percibida, como un perro grande que te ladra durante tu caminata matutina. Esta situación activa el sistema simpático, el sistema de alarma de tu cuerpo. Mediante una combinación de señales nerviosas y hormonales, este sistema impulsa las glándulas suprarrenales, ubicadas encima de los riñones, para liberar una oleada de hormonas, incluidas la adrenalina y el cortisol.

La adrenalina aumenta el ritmo cardíaco, eleva la presión arterial y aumenta los suministros de energía. El cortisol, la principal hormona del estrés, aumenta los azúcares (glucosa) en el torrente sanguíneo, aumenta el uso de glucosa en el cerebro y aumenta la disponibilidad de sustancias que reparan los tejidos. El cortisol altera las respuestas del sistema inmunitario y suprime el sistema digestivo, el sistema reproductivo y los procesos de crecimiento. Este complejo sistema de alarma natural también se comunica con las regiones del cerebro que controlan el estado de ánimo, la motivación y el miedo.

El sistema de respuesta al estrés del cuerpo suele ser auto-limitado. Esto es, una vez que ha pasado una amenaza percibida, los niveles hormonales vuelven a la normalidad. A medida que disminuyen los niveles de adrenalina y cortisol, la frecuencia cardíaca y la presión arterial vuelven a los niveles normales, y otros sistemas reanudan sus actividades regulares.

Esto es, el sistema de alarma está diseñado para activarse frente a determinadas situaciones y, una vez, pasadas esas circunstancias, volver al estado de reposo. El problema llega cuando este estado se cronifica en el cuerpo en lugar de ser algo puntual. Esto es lo que se conoce como el síndrome de burnout. Cuando el cuerpo permanece durante demasiado tiempo con el sistema de alarma activado, se convierte en una situación que no es natural ni sostenible.

El problema llega cuando este estado se cronifica en el cuerpo en lugar de ser algo puntual. Esto es lo que se conoce como el síndrome de burnout

Cómo el Abuso en la Infancia interviene en el Estrés del Adulto

Haber sido abusado por un padre o madre narcisista y/o, ya como adulto, por una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad, como una pareja, amigo, jefa, compañero de piso,.. mantiene el cuerpo en un estado casi permanente de congelación, lucha o huida (las respuestas biológicas de la emoción del miedo). Esto obliga a las glándulas suprarrenales a bombear cortisol a niveles muy altos. Esto, con el tiempo, hace que las glándulas suprarrenales se sobrecarguen hasta el punto de que simplemente no puedan seguir el ritmo. Cuando esto sucede, la capacidad para tolerar el estrés se reduce severamente. Esto hace que experimentes fatiga y agotamiento.

Si estás en una fase de recuperación del abuso narcisista o has tenido una infancia con un(a) narcisista o estás en una relación de pareja, amistad, trabajo,… con uno, no te tomará mucho tiempo darte cuenta de que te sientes cansado todo el tiempo. Tus músculos suelen estar rígidos, te duelen las articulaciones. Hay una falta general de energía y vitalidad. Tienes el síndrome del burn-out.

Esto te pone en mayor riesgo de muchos problemas de salud, que pueden incluir incluyen:

  • Ansiedad
  • Depresión
  • Problemas digestivos
  • Dolores de cabeza
  • Problemas para dormir
  • Aumento de peso
  • Deterioro de la concentración
  • Fibromialgia
  • Apatía y/o anhedonia
  • Agarrotamiento y/o rigidez en el cuerpo

Aprender a gestionar el Estrés de manera Saludable

Si quieres saber cómo recuperarte del abuso narcisista y te sientes identificada con lo que se ha descrito más arriba, ya te habrás dado cuenta de que el tema del estrés no es algo que puedas ignorar ni tomarte a la ligera.

Por eso, te doy algunos consejos para para equilibrar tu sistema nervioso:

  • Practica yoga y meditación.
  • Pasa tiempo en la naturaleza.
  • Evita situaciones que son drenantes de energía para ti, como los lugares llenos de gente o personas que te agoten.
  • No dejes entrar en tu vida a personas que generan situaciones de tensión con mucha facilidad.
  • Dedica tiempo a hacer cosas que disfrutes, que te recarguen las pilas, como pasear, cuidar de tus plantas, pasar tiempo con tu mascota,… Cualquier actividad que sea restaurativa para ti.
  • No comas demasiados dulces o carbohidratos, ya que pueden aumentar demasiado tus niveles de azúcar en la sangre. Si no puedes evitarlos por completo, intenta reducirlos.
  • Come alimentos con ácidos grasos Omega-3. Manejan la inflamación y reducen los altos niveles de producción de cortisol.
  • Dedica tiempo a dormir, al menos 8 horas de descanso al día. Si lo necesitas, haz una siesta también.
  • Sé paciente. Recuperarse del abuso narcisista lleva tiempo. La curación de las glándulas suprarrenales puede llevar de seis meses a dos años.
  • Haz la afirmación: «Puedo relajarme en mi cuerpo siempre que quiera».
  • Evita los ambientes laborales estresantes.

Fuente: https://kimsaeed.com

Imagen de Kinga Cichewicz en Unsplash.

Los Secretos de las Familias Disfuncionales

En las familias disfuncionales suele haber secretos, cosas que no se nombran, que tienen que ver con miembros vivos o muertos y que suponen una carga y una vergüenza para la familia. En la familia o bien no se habla de estos temas, como si no existieran, o se cuentan como un secreto que nadie más debe saber de una persona a otra. Si quieres saber cómo salir del abuso narcisista, quizás puedes empezar por los secretos que hay en tu familia.

John Bradshaw, terapeuta estadounidense especializado en familias disfuncionales, en su libro «Secretos de Familia» descubrió cuatro tipos de secretos que pueden darse en las familias disfuncionales:

  1. Los secretos sobre acciones que involucran actividad criminal son secretos de primer grado. El robo, el incendio provocado o los delitos sexuales son ejemplos de secretos de primer grado.
  2. Los secretos de segundo grado son las adicciones. Disminuyen la  calidad de vida de una persona y afectan a las personas que tiene a su alrededor. El abuso de sustancias, los trastornos alimentarios, el juego o la adicción al trabajo son algunos tipos de secretos de segundo grado.
  3. Los secretos de tercer grado son aquellos en los que hay que mirar el contexto. Los problemas de enredo familiar, como el de que una persona es el chivo expiatorio o el «problema» en la familia como los secretos maritales, las infidelidades, las enfermedades mentales, los abortos, los suicidios pertenecen a esta categoría.
  4. Los secretos de cuarto grado son sobre secretos individuales que no lastiman a nadie más, pero pueden estar disminuyendo la libertad de una persona. Los problemas de vergüenza tóxica, la culpa, la ansiedad y la depresión, y la vergüenza cultural, incluidos los problemas relacionados con el trasfondo étnico o el estado socioeconómico, se encuentran en esta categoría. Los secretos de cuarto grado no van a causar dolor a nadie más que a ti misma.

¿Cuál es la diferencia entre Secreto y Privacidad?

Bradshaw comenta que tenemos una cobertura natural que usamos. Se llama modestia, se llama vergüenza natural. La vergüenza natural protege la privacidad. Cuando alguien está violando nuestra privacidad, nos sonrojamos. Es decir, cuando estamos descubiertos y necesitamos estar protegidos, nos sonrojamos, y esa es una señal innata del organismo que dice:

«Oye, me estás exponiendo y no estoy listo para exponerme».

Si hay un evento traumático en la familia, como un suicidio o un escándalo y nadie habla de eso, eso va a impactar a la familia y continuará durante generaciones, siempre y cuando nadie lo hable.

En «Secretos de Familia», Bradshaw habla acerca de cómo los patrones o secretos que tenemos pueden provenir de nuestros padres, sus padres u otras generaciones anteriores. Y al descubrir este tipo de patrones, se puede realizar una gran cantidad de sanación para las personas de la familia.

El Genograma que descubre los Secretos de Familia

Existe un sistema de mapeo familiar desarrollado por el psiquiatra estadounidense Murray Bowen llamado Genograma. Los terapeutas de sistemas familiares usan este mapa familiar porque es una forma de obtener una imagen bastante rápida del contexto generacional de los síntomas o problemas de una persona.

Bowen se dio cuenta de que la mayoría de los fracasos en las familias se debían a las carencias e inmadurez en el desarrollo de los padres, de modo que funcionarían como un adulto en algunas áreas y más como un niño en otras.

Bowen descubrió que las personas a menudo llevaban las proyecciones de la propia inmadurez de sus padres. Podía rastrearlo hasta la generación anterior. Y vio que esa generación no había tenido una crianza saludable porque sus padres pueden haber sido extremadamente inmaduros.

El genograma te ayuda a ver a tu familia en un contexto más amplio. Y esto ayuda a reducir la culpa, porque ves que tienes muchos problemas que tu madre y tu abuela también tuvieron. Son problemas transgeneracionales, que se pasan de una persona a la descendiente de forma inconsciente. En el árbol de la familia hay algunas personas que están llamadas o predestinadas a sanar esos temas del sistema familiar.

El valor es que puedo ver claramente que no se trata solo de mi «maldad» o «bondad». Se trata de algo más grande de lo que soy parte. Y cuando me doy cuenta de ello, puedo hacer algo para cambiar los patrones.

Por ejemplo, a veces una niña es usada por el sistema familiar para ejercer el rol del chivo expiatorio. Todos los temas con los que los padres o al menos uno de ellos no pueda lidiar, los proyectará inconscientemente en esta niña. Algunos de estos temas pueden ser su incapacidad para gestionar sus propias emociones, como el miedo o la rabia, sus inseguridades,…. Al usar el mapa familiar, puedes darte cuenta del rol ejercido asignado por la familia y trascenderlo, dejarlo atrás.

De repente, todos estos problemas que crees que son tuyos, los ves ven bajo luz más amplia. Es difícil culpar a nadie por ello. Ves que tu madre lo tenía y tu abuela la tenía y luego, Dios sabe, cuántas generaciones antes la tenían. Nos hace darnos cuenta de que nos enfrentamos a algo muy profundo.

En el lado positivo, nos hace darnos cuenta de que las fortalezas en nuestra vida son el fruto de muchas otras personas también. Cuanto más te pelees con la idea de que te habría gustado tener otra familia o no aceptes tu propia infancia, más estará presente el reflejo de esto en tu vida de adulta. Cuanto más lo aceptes y lo sueltes, que has nacido donde tenías que nacer y que todo esto es el destino, más libre serás de tu pasado y más dueña de tu presente y tu futuro.

Los secretos que haya en tu familia y de los que te hayas dado cuenta, es sano que los compartas con una persona de confianza de tu entorno o con tu terapeuta. Lo que se reconoce es lo que se puede liberar, lo que se esconde, persiste. Hay una profunda vergüenza inconsciente en tu familia por ser quiénes son, que se ha ido pasando de generación en generación.

Si quieres salir del abuso narcisista, no dejes que lo que sea que tu familia haya escondido, te destruya por dentro a ti también. Reconocer algo y darle un lugar es lo que os liberará por fin a ti y a tus descendientes de las secuelas del secreto.

Fuente :https://www.randypeyser.com

Imagen de Kristina Flour en Unsplash.

6 Formas en que la Identidad Personal puede ser moldeada por Trauma en la Infancia

Los adultos que han sufrido trauma en su infancia pueden desarrollar Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo (CPTSD, por sus siglas en inglés), que se caracteriza por dificultades en la regulación emocional, la conciencia y la memoria, la autopercepción, una percepción distorsionada de los perpetradores del abuso (generalmente, los padres, con lo que la niña interioriza que la culpa es suya o que no está habiendo un abuso), dificultades en las relaciones con otras personas y  efectos negativos sobre el sentido de la vida y el mundo en general.

¿Cómo afecta el trauma en el desarrollo a la formación de la identidad de una persona?

La identidad incluye la integración de la emoción y el intelecto, la conciencia básica del estado emocional, sentirse seguro y coherente como individuo e incluso la experiencia básica de quién se es realmente. Todo esto se ve interrumpido por un trauma en el desarrollo, porque la supervivencia básica tiene prioridad sobre todas estas cosas, y la niña utiliza los recursos normalmente asignados para el desarrollo normal del yo a sobrevivir.

Es decir, las personas que han sufrido abuso/maltrato en su infancia, sufren una alteración en su desarrollo natural como personas, teniendo que estar más pendientes de sobrevivir a nivel emocional a un entorno hostil o nada nutriente que a crecer y evolucionar, a desarrollarse.

El trauma temprano cambia la trayectoria del desarrollo del cerebro, porque un entorno caracterizado por el miedo, por ejemplo, causa diferentes adaptaciones de los circuitos cerebrales que un entorno de seguridad, seguridad y amor. Cuanto antes siente la angustia el niño por ese entorno hostil, más profundo es el efecto que el trauma de desarrollo tendrá en su vida de adulto en general.

La identidad de los adultos con trauma en su desarrollo no resuelto a menudo se organiza en torno a ser un(a) superviviente y mantener la seguridad básica en relación con los demás, lo que lleva a repeticiones traumatizantes y desalentadoras, evitando experiencias orientadas al crecimiento. Se disocian de su entorno y de sí mismas y pueden permanecer desconectadas de sí mismas durante la infancia, la adolescencia y la edad adulta. Si quieres saber cómo recuperarte del abuso narcisista, te invitamos a que veas en cuántas de estas formas identitarias moldeadas por el trauma te ves identificado.

6 Formas Clave en las que la Identidad tiende a ser moldeada por Experiencias Traumáticas Anteriores

  1. Pérdida de la infancia: «Nunca tuve una infancia» o «No recuerdo mucho de mi infancia».

    Las personas que experimentan una infancia muy angustiosa a menudo tienen grandes lagunas sobre sus primeros años de vida. Pueden recordar momentos particularmente vívidos, a veces como flashes pero sin poco contexto. A menudo no tienen una historia clara de sí mismas cuando eran niñas al menos hasta la adolescencia.

    Este sentido autobiográfico se denomina «narrativa coherente» en la teoría del apego y en las personas que han sufrido trauma temprano, suele estar ausente (la persona no recuerda mucho), ser falsa (la persona no es consciente de que ha sido maltratada) o estar simplificada en exceso (mi padre no sabía hablar, sólo gritar). Muchas de estas personas sienten que su infancia ha “sido robada”, y sin esa base, la identidad adulta se ve comprometida. Les resulta difícil formarse una identidad clara y suelen decir: «No sé quién soy».

  2. Faltan partes de uno mismo: «Siempre he sentido que me faltaba algo, pero no sé qué es».

    En un entorno que es hostil o poco nutriente, un niño desarrolla angustia crónica. Para evitar sentir esta angustia todo el tiempo, los niños a menudo se desconectan de sí mismos, se trata de un mecanismo de defensa que se llama disociación. Pueden llegar a confiar en una persona importante para tener estabilidad y hacer que parezca que todo estaba bien, por ejemplo ser un estudiante ejemplar con excelentes notas, dando la imagen de que todo está bien, mientras tienen poca o ninguna vida personal real.

    Más adelante en la vida, pueden sentir que faltan partes de sí mismos. A través del crecimiento personal y la terapia, pueden redescubrir e incluso crear de nuevo estas partes que faltan. Es común que estas partes que faltan se asocien con estados emocionales y recuerdos particulares, y que la integración conduzca a un sentido de la identidad más pleno.

  3. Atracción a las relaciones destructivas: «Soy el tipo de persona que siempre sale con personas que son malas para mí».

    No es raro que las personas traumatizadas por sus cuidadores terminen con amistades, relaciones de pareja e incluso entornos de trabajo que no son buenos para ellos. Encuentran personas que se ajustan a su identidad traumática, incluso cuando intentan tomar decisiones diferentes y mejores, lo que lleva a una retraumatización a través de la repetición del pasado.

    Pueden terminar rodeados de personas emocionalmente no disponibles, personas abusivas o narcisistas, o terminar tratando de rescatar y arreglar a las personas con las que salen. Conscientemente, quieren encontrar a alguien que pueda proporcionar lo que saben que necesitan y desean, pero las influencias inconscientes los llevan por caminos no deseados y que son “familiares”.

    Con frecuencia, hay una poderosa «química» con las nuevas relaciones, lo que hace que parezca que la relación será diferente, sólo para darse cuenta desilusión que la dinámica se vuelve, de nuevo, demasiado familiar.

    Entrar repetidamente en relaciones destructivas puede ser desorientador y confuso, lo que lleva a uno a cuestionarse y a permanecer estancado en lugar de tener relaciones que le hagan evolucionar y crecer en la vida.

  4. Evitar las relaciones: «Estoy mejor sola».

    Alternativamente, las personas con experiencias negativas de desarrollo pueden optar por evitar la cercanía y la intimidad y aislarse. A veces esto comienza temprano y otras más tarde, como una forma de romper el ciclo de relaciones perjudiciales. Estas personas pueden volverse contradependientes, que es la otra cara de la moneda de la codependencia. Un contradependiente dice: «No necesito a nadie». Un codependidente dice: «Sin ti no puedo vivir». Las dos son posturas extremas sobre cómo se posicionan frente a los demás en las relaciones.

    Pero las relaciones saludables con otras personas son cruciales para el desarrollo personal, ya que suponen oportunidades para el crecimiento y el cambio. No tener relaciones en la edad adulta como medida de autoprotección perjudica el desarrollo de una identidad completamente adulta, solidificando una autopercepción de indignidad (no soy digna de amor) y autocondena (yo misma me desahucio en el amor).

    La mayoría de nosotros tenemos la capacidad de ofrecer más de lo que pensamos y, por lo tanto, de apreciarnos más.

  5. Evitarse a uno mismo: «No me gusta pensar en mí mismo. Sólo me hace sentir mal».

    Especialmente cuando el trauma infantil fue un componente definitorio de las relaciones más importantes en la infancia (padres, hermanos y otras personas importantes), cualquier recordatorio de esas experiencias (un detonante) puede conducir a esfuerzos por alejar las emociones y experiencias dolorosas a través de escaparse de uno mismo.

    La conexión con uno mismo, como con los demás, es un poderoso recordatorio de traumas anteriores, activando recuerdos y emociones que pueden ser difíciles de manejar. El autocuidado se ve afectado, y uno aprende a vivir separado de uno mismo como una cuestión de hábito. Es posible que no puedan contactar consigo mismos, con sus emociones y huyan de cualquier estímulo para hacerlo. El sentido del yo, en estos casos, a menudo se caracteriza por el asco («Me doy asco») y la maldad esencial («Soy malo«), lo que refleja una identidad traumática rígida, esto es, la propia persona no se ve con la capacidad de cambiar o evolucionar.

  6. Dificultad para integrar las emociones en la identidad de uno: «No soy el tipo de persona que tiene fuertes sentimientos sobre las cosas«.

    Cuando a las emociones y los sentimientos no se les ha dado un lugar en la familia de origen, las emociones se separan de la identidad, lo que lleva a la confusión y un sentido inestable de uno mismo. Necesitamos las emociones para ser plenamente nosotros mismos y para tomar decisiones. La desregulación emocional conduce a problemas por decisiones impulsivas y se interpone en el camino para formar relaciones saludables con los demás.

    Las personas pueden experimentar una sensación de entumecimiento emocional o (paradójicamente) sentir que no tienen ninguna emoción en absoluto. Pueden experimentar una gama limitada de emociones o sentir las emociones de forma apagada. Pueden, por ejemplo, sólo ser capaces de sentir emociones vagas, como frustración o aburrimiento, o pueden acumular la rabia hasta explotar. Es posible que sólo sientan emociones negativas sobre sí mismos, como asco y odio a sí mismos, y retrocedan ante cualquier cosa o persona que presente una visión positiva de ellos, se sientan incómodos con la gratitud de los demás, o sientan desconfianza cuando otras personas les expresan amabilidad. Pueden adoptar una identidad excesivamente intelectualizada, actuando forzados o incómodos con los demás.

    Esto conduce a dificultades en las relaciones personales, ya que las emociones son necesarias para la intimidad y dar forma a las opciones de vida (estilo de vida, carrera profesional, elecciones de pareja…).

    La reintegración de las emociones en el sentido de uno mismo es gratificante y necesaria para el crecimiento.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Recuperarse del abuso narcisista consiste, en parte, en recuperar partes de ti causadas por el trauma. Si te sientes identificada con lo que se menciona en este artículo, es más que probable que hayas sufrido un trauma en tu infancia y que arrastres dificultades en el desarrollo a causa de esto. Con la terapia se pueden recuperar partes perdidas de una misma o incluso crear nuevas. Al final de ese camino la que está eres tú, entera. 

Si te interesa saber más sobre este tema, te recomiendo el libro «Despertando al Tigre. Sanando el Trauma», de Peter Levine.

La Limerencia: Estado Involuntario de profunda Obsesión y Encaprichamiento con otra Persona

Qué es la Limerencia

En 1979 la psicóloga Dorothy Tennov acuñó por primera vez el término «limerencia» en su libro ‘Amor y Limerencia: La experiencia de estar enamorado’ para describir un estado involuntario de profunda obsesión y encaprichamiento con otra persona. Entrevistó a 500 personas en medio de un amor obsesivo, a veces a un nivel poco saludable. La limerencia incluye la sensación de ser emocionalmente dependiente del objeto de tus afectos, la devastación si estos sentimientos no son recíprocos y fantasías acerca de la otra persona que pueden ser extremas.

La limerencia no gira en torno al compromiso y la intimidad con otra persona sino que se trata de una obsesión. Una persona en estado de limerencia exagera los atributos positivos del objeto de su afecto y minimiza sus defectos. Una persona limerente puede sufrir de un enfoque tan intenso en la otra persona que comienza a perder el control sobre su propia vida y hace girar su día entero en torno a la interacción con esa otra persona.

Si quieres sanar del abuso narcisista, has de saber que la limerencia la suelen sentir los/las codependientes en los primeros pasos de su relación con un(a) narcisista, psicópata o sociópata. Se sienten poderosamente atraídos, de una forma que no pueden controlar y que tiene que ver con su trauma de infancia.

11 Señales de Limerencia

Puedes estar sufriendo de limerencia si tienes los siguientes comportamientos:

  1. Aunque la relación con la otra persona es inexistente, superficial o apenas en sus primeras etapas, te encuentras fantaseando constantemente sobre cómo sería vuestro futuro juntos.
  2. Tienes muchas fantasías sobre la otra persona, desde lo típico hasta lo excéntrico. Tus fantasías tienden a tener un elemento «heroico» en el que incluso te imaginas “salvando la relación” de situaciones peligrosas.
  3. Te sientes particularmente ansioso cuando estás esperando una llamada de esa persona o un mensaje o simplemente para quedar con ella. Es posible que tengas palpitaciones cardíacas cuando estés a punto de llamarla o que tartamudees en su presencia.
  4. Imaginas escenarios que te permitirían encontrarte “accidentalmente” con esta persona o hablar con ella. Ya sea que eso signifique “rondar” el barrio en el que vive o visitar el bar al que sabes que va a menudo.
  5. Idealizas a esa persona y la pones en un pedestal. Todo lo que hace, desde lo torpe hasta lo encantador, lo interpretas como la evidencia de que es un ser humano adorable y perfecto.
  6. Estás excesivamente centrada en esa persona y en todo lo que está haciendo: con quién está hablando, qué hace con los días, qué necesita, sus reacciones frente a ti (o la falta de ellas). Todo el día tiende a girar en torno a esta persona, ya sea en tu cabeza o en tus acciones.
  7. Sientes una conexión especial y poderosa, casi como un imán. Crees que es tu alma gemela, aunque apenas le conoces.
  8. Tienes celos, incluso aunque no tengas una relación ni un pacto de compromiso. Te sientes irracionalmente celoso de potenciales pretendientes, ex parejas,… Tampoco puedes fantasear o salir con alguien más porque te sientes «atado» a esa persona, incluso si no hay un compromiso real y tangible.
  9. Cuando la persona se retira de ti, te hundes en una profunda depresión y experimentas una sensación general de desesperanza. Experimentas cambios de humor muy drásticos, que van desde altos de euforia cuando estás con esta persona a bajos insoportables cuando te sientes rechazada o ignorada. Es casi como si estuvieras enganchada a una droga.
  10. Analizas muy profundamente sus palabras y acciones, reviviendo cada momento para encontrar pistas de que esta persona siente lo mismo por ti. Cualquier cosa que hace, por pequeña que sea, te afecta mucho.
  11. Sientes que no puedes vivir sin ella. Experimentas un anhelo enorme y desproporcionado por su afecto, atención y aprobación.

Para sanar del abuso narcisista, es importante que distingas si simplemente sientes atracción por una persona a la que no conoces mucho o en realidad se trata de limerencia.

Cómo se Sana la Limerencia

La limerencia puede desaparecer con el tiempo si el objeto de afecto no devuelve el interés o pasa a otra relación, pero no hay garantía de que no se fortalezca por el desinterés de la otra persona en algunos casos. Hay ocasiones en la que  cuanto más «desafiante» parezca la situación para conseguir a esta potencial pareja, más atractiva resultará inevitablemente esa persona para ti.

Dado que el estado de limerencia puede llevar a comportamientos bastante dañinos y disfuncionales, mantener la fantasía bajo control es importante. Incluso aceptar el hecho de que se trata de una obsesión puede ser útil para volver a la realidad.

En la era de las redes sociales, es más fácil que nunca crear una fantasía elaborada de quién es la persona que te interesa y cómo cubrirá tus necesidades. Tomarse esto como fuente de información a para alimentar una fantasía es algo peligroso e ingenuo, ya que en las redes sociales las personas proyectan una imagen concreta de cómo quieren que se las perciba. Si se trata de un(a) narcisista, psicópata o sociópata esto se da en extremo, ya que utilizan las redes sociales para esto de forma expresa.

Si crees que estás sufriendo de limerencia, observa con cierta distancia por qué te sientes tan atraído por esta persona. ¿Qué es lo que representa? ¿Qué es lo que fantaseas que te va a dar? ¿Crees que tienen que ver con una situación de tu infancia que intentas resolver a través de esta persona?

Quizás tu limerencia tenga que ver con tu indisponibilidad emocional. Tener una relación de fantasía, después de todo, puede resultar más atractivo que tener que lidiar con los problemas de tener una relación real, no una quimera. Quizás sea tu niña interior la que idealiza un amor incondicional que no tuvo y que intenta resolver a través de la limerencia con esta persona. La ironía es que es más que probable que esta persona en realidad se parezca a tu padre/madre, con lo que tampoco te va a poder dar el amor que tu niña interior busca, sino repetir el trauma vivido en la infancia en tu edad adulta.

Es importante que tengas en cuenta que la limerencia puede existir en un espectro que va desde algo moderado hasta algo patológico. Puedes evaluar si se trata de un enamoramiento o si se ha convertido en un problema que requiere de ayuda profesional. La desintoxicación de un apego como éste requiere que mires en tu interior y descubras las heridas, inseguridades, vulnerabilidades y traumas que te han llevado a sentirte «atrapado» en una situación límite y tóxica para ti. Éste es uno de los primeros pasos para sanar del abuso narcisista.

Fuente: https://thoughtcatalog.com

Cómo Afecta a una Persona Haber Sido Criada por un Padre/Madre Narcisista

¿Por qué importa si un padre o una madre son narcisistas? ¿Cómo le afecta eso a un niño? Es posible que te estés haciendo estas preguntas si eres una persona que comparte la crianza con un ex que tiene Trastorno Narcisista de la Personalidad; has sido criada por una madre narcisista; o si estás en una relación con una persona que sospechas que puede ser narcisista y estás buscando tratamiento después del narcisista.

El Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) se malinterpreta cuando se aplica a alguien que es simplemente egocéntrico, arrogante y todo gira en torno a él mismo. Si bien estos rasgos son molestos y no es divertido estar cerca de una persona así, el narcisismo es un trastorno más profundo y destructivo que tiene efectos devastadores en las personas que tienen relaciones con el/la narcisista. Es un trastorno difícil de tratar, si no imposible. Las piedras angulares del trastorno son el delirio de grandeza, la falta de empatía y la incapacidad de sintonizar con el mundo emocional de los demás.

Entonces, ¿cómo afecta a una niña haber sido criada por al menos un(a) Narcisista?

  • El niño no se siente escuchado o visto. Al niño se le dará el mensaje de que no es importante ni bien recibido y que lo mejor que puede hacer es “molestar” a sus padres lo menos posible.
  • Los sentimientos de la niña no son reconocidos. A la niña no se le permite expresar emociones o sentimientos, con lo que aprende a ocultarlas a través de diferentes mecanismos de defensa (represión, introyección, deflexión,…)
  • El niño será tratado como un accesorio/extensión del padre/madre narcisista con el consentimiento del otro (muy probablemente, codependiente) en lugar de como una persona. Este fenómeno se denomina cosificación o despersonalización.
  • La niña será más valorada por lo que hace que por lo que es como persona. Por ello, muchas niñas adultas son muy exigentes consigo mismas y se ponen muchos objetivos a alcanzar, creyendo que así serán queridas.
  • El niño no aprenderá a identificar o confiar en sus propios sentimientos y su percepción de la realidad y crecerá con una duda paralizante. Esto es debido a muchas técnicas de abuso/maltrato ejercidas por el padre narcisista, encubiertas o descubiertas, como por ejemplo, el gaslighting.
  • Al niño se le enseñará que su imagen es más importante que cómo se siente. En la familia narcisista hay una preocupación extrema por los que piensan los demás y por “quedar bien” en cualquier situación. Esto es un prioridad con respecto a cómo se sienten los miembros o a que puedan expresarse o ser ellos mismos.
  • A la niña se le asignarán una serie de roles en la familia narcisista elegidos por el padre/la madre narcisista y no se le permitirá desarrollar un Verdadero Yo.
  • Se enseñará al niño a guardar secretos para proteger a los padres y a la familia. En la familia narcisista hay secretos relacionados con el trauma, que lleva al abuso/maltrato y que se pasa de generación en generación. El secreto o secretos de la familia pueden estar relacionados con una adicción, incesto, violación,…
  • No se alentará a la niña a desarrollar una identidad propia sino que se la convertirá en una persona dependiente crónica (hasta que empiece terapia) de la validación/aprobación de sus padres y posteriormente proyectará esta necesidad de validación en los jefes, parejas, amigos,…
  • El niño se sentirá emocionalmente vacío y no alimentado emocionalmente. La mayoría de los niños adultos que han crecido en familias narcisistas se sienten vacíos por dentro y faltos de autoestima. Esto se debe a que no se les enseñó a gestionar y expresar sus emociones, algo que es fundamental para el desarrollo sano de un ser humano y tampoco se les dio mucho amor, con lo que se encuentran con dificultades para quererse a sí mismos.
  • La niña aprenderá a no confiar en los demás. Todas las experiencias que tiene la niña en su infancia, sobre todo hasta los 7 años, se quedan grabados a nivel somático y a nivel celular. Como durante su infancia es constantemente rechazada, humillada, abandonada,… por sus padres narcisistas, inconscientemente, crecerá con la idea de que no puede confiar en los demás.
  • El niño será usado y manipulado por la madre narcisista. Esto lo convertirá en una persona altamente manipulable como adulto, que encajará con perfiles de personas que tienden a ser muy manipuladoras, entre los que están los narcisistas, psicópatas y sociópatas, repitiéndose las dinámicas de infancia.
  • A la niña se la obligará a estar disponible para el padre narcisista, en lugar de al revés, como debería ser. Los padres narcisistas, como no vieron sus necesidades satisfechas en su infancia, utilizan a sus hijas para satisfacerlas en lugar de lo que sería lo natural, que es que el padre esté disponible para la niña.
  • El niño no tendrá un desarrollo emocional. Los padres/madres narcisistas no saben gestionar sus propias emociones, por eso no pueden acompañar a sus hijos para validarlas y gestionarlas. El adulto, a menos que lo trate en terapia, tendrá un bloqueo y un vacío emocional.
  • La niña se sentirá criticada y juzgada, en lugar de aceptada y querida. Las madres narcisistas no saben querer ni aceptar ni a sí mismas ni a los demás, incluidas sus hijas. Serán demasiado exigentes con ellas para poder controlarlas y dominarlas y les pondrán etiquetas, juzgándolas, de las que no las dejarán salir, como “tonta”, “sensible”, “loca”, “desequilibrada». Todo ello son proyecciones, que es un mecanismo de defensa. Así es como en realidad se siente la madre y utiliza a la hija para proyectar sus propios sentimientos de inadecuación.
  • El niño se frustrará tratando de buscar amor, aprobación y atención en vano. Al hijo de un padre narcisista se le dice demasiadas veces “no” a todo lo que pide, como ser dependiente que es por naturaleza. Esto hace que, como adultos, tengan el umbral de la frustración demasiado alto y tiendan a no pedir o no intentar nada por temor que la respuesta sea otro “no”.
  • La niña crecerá sintiendo que «no soy lo suficientemente buena». La madre narcisista le enviará mensajes, de forma directa o indirecta, que dicen precisamente eso. Como adulta, tenderá a sentir que “no es suficiente” como persona en cualquier área de su vida y se esforzará mucho (demasiado) por llegar a un estándar imposible que ella misma se ha fijado.
  • El niño no tendrá un modelo a seguir para tener relaciones sanas. Al tener un modelo de relación tóxico, tenderá a tener este tipo de vínculos en su edad adulta pensando que ser utilizado o abusado es “lo normal” y que eso es “amor”.
  • A la niña no se le permite poner ningún tipo de límite en la relación con sus padres narcisistas y decir que “no” es algo por lo que se le castiga severamente. En su edad adulta, esta niña tendrá dificultades con poner límites apropiados en sus relaciones con los demás.
  • El niño no aprenderá a cuidarse a sí mismo de forma sana, sino que se volverá codependiente, tendiendo a priorizar cuidar a los demás por encima de cuidarse a sí mismo.
  • El niño tendrá dificultades con la independización emocional necesaria del padre narcisista a medida que crezca. A estos niños no se les deja crecer y madurar, sino que se les mantiene en un estado emocional de niños eternos, (por eso a los hijos de narcisistas se les llama los «niños adultos») creando lo que se llama el vínculo de fantasía.
  • A la niña se la entrenará para buscar la validación externa frente a la validación interna. Esto le llevará a no creer en sí misma y poner su valía en la opinión subjetiva de los demás, especialmente figuras de autoridad (jefes, profesores,… y parejas).
  • El niño recibirá un mensaje mixto y de locos de «hazlo bien para hacerme sentir orgulloso” como una extensión del padre, “pero no lo hagas demasiado bien y me superes a mí«.
  • La niña puede experimentar celos de la madre narcisista si la madre cree que es mejor que ella en algo. Las narcisistas suelen competir y compararse y su ego no les permite reconocer como mejores que ellas a nadie, especialmente a sus propias hijas.
  • Al niño no se le enseña a darse reconocimiento a sí mismo cuando se lo merece. Se minimizan sus logros, del tipo que sean. El adulto tenderá a hacer lo mismo, viéndose a sí mismo bajo la luz más negativa posible.
  • En última instancia, la niña sufrirá Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo, depresión y/o ansiedad en su edad adulta, que son secuelas de todo el trato recibido en su infancia y que la adulta repite consigo misma de forma inconsciente.
  • El niño crecerá creyendo que no es digno de ser querido, porque “si mis padres no me quieren, ¿quién me va a querer?. En sus relaciones de pareja, o bien serán contradependientes o bien acabarán con personas con perfiles narcisistas, psicópatas y/o sociópatas.
  • Una madre narcisista a menudo avergüenza y humilla a la niña, que crecerá con una baja autoestima.
  • El niño a menudo se convertirá en un gran triunfador o auto-saboteador o una mezcla de ambos.
  • La niña necesitará psicoterapia para recuperarse del trauma y tendrá que convertirse en el propio padre y madre (lo que se denomina auto-paternaje y auto-maternaje) de su niña interior herida en su edad adulta, para así por fin, salir del bloqueo en su desarrollo y darse a sí misma lo que su padre/madre narcisista no pudo darle para madurar y prosperar en su vida adulta.

Haber criado por un padre narcisista es emocional y psicológicamente abusivo y causa efectos debilitantes y duraderos en los niños. A menudo, los profesionales lo pasan por alto, ya que los narcisistas pueden ser encantadores en la superficie, mostrando una imagen de cómo desean ser vistos. Detrás de las puertas cerradas, los niños se asfixian en un ambiente castrante y lidian con la soledad y el dolor. La narcisista no se responsabiliza de su propio comportamiento y le echa la culpa a la niña, justificando así cómo la trata. La niña, que necesita darle sentido a lo que le hacen, se cree que la culpa sí que es suya y, en definitiva, se “traga” el mensaje de que “hay algo malo en mí” (lo que se conoce como «el defecto fatal») y por eso la tratan así.

Un niño que ha crecido soportando todo esto, necesita como adulto un trabajo de recuperación serio para sentirse mejor.  En definitiva, necesita tratamiento después del narcisista. La buena noticia es que sí se puede estar mejor, sanar esas heridas de infancia tan graves. Sólo hay que dar el primer paso para otro camino distinto de aquél para el que fueron entrenados a recorrer. Es aconsejable buscar ayuda profesional para este proceso personal, en especial de una terapeuta que sepa sobre narcisismo.

 

La Linea que hay entre Abusadores y Víctimas

La línea que separa al abusador de la víctima a veces es muy delgada. Esto es así porque los abusadores suelen verse a sí mismos de forma neurótica como víctimas de la situación. Y porque las víctimas, para evitar volver a ser abusadas, pueden llegar a tener comportamientos abusivos con otras personas.

Si quieres sanar el abuso narcisista, veamos las diferencias entre Abusadores y Víctimas.

La investigación y la experiencia clínica indican que los Abusadores inciden en los siguientes comportamientos:

  • Esconder, ocultar, minimizar o justificar su comportamiento abusivo.
  • Describirse a sí mismos como víctimas.
  • Sentirse abusados cuando los demás no están de acuerdo con ellos o no hacen lo que ellos quieren.
  • Atribuir una intención malévola al comportamiento positivo de los demás a través del engaño y la manipulación.
  • Atribuir una patología a sus parejas con la intención de que se crean que están “locas” para tener el control sobre ellas.
  • Utilizar etiquetas muy negativas para referirse a las personas que están bajo su dominio/control (pareja, hijos, empleadas), como molesto, idiota, histérica, perezoso, no digno de confianza,..
  • Tener grandes dificultades para describir las perspectivas de los demás, sólo ven la propia.
  • Mostrar poca o ninguna compasión.
  • Exhibir justicia propia.

La investigación y la evidencia clínica han demostrado que las Víctimas tienden a:

  • Esconder y/o justificar el comportamiento abusivo de su pareja/amigo/jefa.
  • No etiquetar el comportamiento obviamente abusivo como abuso.
  • Culparse en parte por el abuso que aguantan.
  • Poner excusas al comportamiento del abusador.
  • Muy dubitativas, se cuestionan a sí mismas constantemente.
  • La creencia secreta de que en el fondo se merecen el abuso.
  • La identificación con el agresor.

La expresión «identificación con el agresor» fue acuñada por Sandor Ferenczi y recogida por Anna Freud, dos psicoanalistas con puntos de vista ligeramente diferentes. Es un mecanismo de defensa que consiste en que la víctima defiende y apoya el comportamiento abusivo que el agresor tiene con ella. Un ejemplo clásico de identificación con el agresor es el síndrome de Estocolmo,que se suele utilizar para explicar el “trauma bonding” o «vínculo traumático» entre víctimas y agresores.

Cuando alguien está a merced de un agresor, siente terror y ansiedad, lo que lleva a una regresión infantil. Esta regresión se experimenta como un tipo de gratitud hacia el agresor, a quien comienzan a ver como alguien que atiende sus necesidades básicas. De esta manera, la víctima se vuelve dependiente emocionalmente como un niño. En esta dinámica es más que probable que la víctima haya experimentado abuso/maltrato en la infancia por su padre/madre/cuidador, con lo que lo que hace con esta dinámica tóxica con el agresor es revivir su trauma de infancia no resuelto a través de la repetición-compulsión.

En el caso de un secuestro como en el del “síndrome de Estocolmo”, el abusador los alimenta, los deja ir al baño,.. En respuesta a esta «generosidad», la víctima sólo siente gratitud hacia su agresor por permitirles mantenerse con vida. Olvidan que su agresor es realmente el origen de su sufrimiento. En el caso de relaciones de pareja, padre-hijo, jefa-empleada, el agresor induce a la víctima a depender completamente de ella minando su autoestima e induciéndole inseguridad a través de técnicas psicológicas como el “gaslighting” o «luz de gas». Así se llega a la situación de que la víctima agradezca al agresor que se quede con ella porque cree que sino no podría sobrevivir. En todos los casos esto es una fantasía, excepto en el caso de relaciones padre-hijo, donde, cuando éste es pequeño, efectivamente, no podría sobrevivir si el padre/madre lo abandona.

El método habitual de un agresor consiste en “atrapar” a la víctima cuando ésta se encuentra en un momento vulnerable de su vida, crea un vínculo de dependencia fingiendo que le da lo que necesita para después, de forma progresiva, dejarla en un estado de indefensión.

El error principal con los Abusadores es reforzar su identidad de Víctima mediante:

  • Enfatizar su infancia u otras experiencias en las que fueron maltratados.
  • Aprobar su rabia y resentimiento como «apropiados», lo que valida las perspectivas distorsionadas que acompañan a la rabia y el resentimiento.
  • Reforzar su sentido del derecho de que deben ser respetados, lo que para ellos significa que los demás deben someterse.
  • Confrontarlos de formas que induzcan a la vergüenza, en lugar de hacerlo con asertividad y con respeto.

Puedes ayudar a una Víctima con los siguientes comportamientos:

  • Hacerle ver que la situación en la que está no es «normal», sino de abuso/maltrato.
  • Señalizando cómo se mete en el rol de víctimas en su vida.
  • Tratándola con respeto y compasión.
  • Recordándole que tiene derecho a un trato digno y a que se la quiera tal y como es.

Sanación para las Víctimas

  • El tratamiento debe desarrollar sus fortalezas, es decir, expandir las cosas buenas acerca de su naturaleza de una manera que garantice su seguridad y crecimiento personal.
  • Aprender a ser asertivas, poner límites y decir que no, es algo fundamental para ellas. Poco a poco, verán cómo su poder personal crece y cómo pueden abandonar el rol de víctimas para vivir una vida plena y satisfactoria.
  • También es importante que abandonen su postura a la defensiva frente a los demás y aprendan a confiar en sí mismas y en sus recursos personales para afrontar las situaciones que la vida les pone delante.
  • Por último, es importante que sanen su dolor del abuso narcisista en psicoterapia para evitar un péndulo de dolor, en el que las víctimas abandonen la rabia y el resentimiento para regresar de nuevo a él, fruto de la culpa y la vergüenza tóxica que sienten.

Sanación para los Abusadores

Los abusadores deben acceder al estado natural de compasión que experimentaron por primera vez como niños. Entonces reconocerán que tienen valores fundamentales que son más importantes que sus egos, que se construyeron en gran parte como defensa contra la vergüenza tóxica que se les infundió en la infancia. Motivados por la defensa del ego, violan sus valores más profundos y maltratan y abusan a las personas más cercanas a ellos. Motivados por sus valores más profundos, su necesidad de defender un ego frágil disminuye, junto con su necesidad de controlar, criticar, dominar y devaluar a los demás.

Una víctima empoderada que ya ha cambiado y ve que su abusador no cambia con ella, se irá. Un abusador que se vuelve más compasivo no puede seguir abusando.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

La Despersonalización

¿Qué es la Despersonalización?

 La despersonalización es la sensación de ser «irreal» o desprenderse del cuerpo y del entorno. Las personas que han sentido la despersonalización alguna vez lo describen como sentir que han cambiado y que el mundo se ha vuelto vago, onírico, menos real, sin importancia, y se sienten robóticas. La despersonalización ocurre cuando uno está bajo estrés o dolor agudos. Es un mecanismo de defensa en el que el cerebro pasa al modo «automático» y suprime cualquier sentimiento o emoción para evitar que la persona sienta más estrés o dolor. Básicamente, el cerebro «adormece» los sentimientos como una forma de protegerse de más «peligro». La persona se siente desconectada y en un estado de sueño. La sensación de despersonalización puede ser muy atemorizante y, por lo tanto, causar aún más ansiedad, creando un bucle del cual es difícil salir.

Síntomas de la Despersonalización

  • Sentirte irreal.
  • Sentirte desconectado.
  • Sentirte confundida.
  • Sentirte como si estuvieras en un sueño.
  • Sentirte como si hubiera una ventana de cristal entre el mundo y tú.
  • Sentirte como si te estuvieras viendo a ti misma desde fuera.
  • Sentir que no puedes conectarte con otras personas.
  • Sentir que tus extremidades no te pertenecen.
  • Sentirte como un robot.
  • Pensamientos de la muerte y del más allá.
  • Obsesión con descubrir el propósito de la vida.
  • Confusión entre realidad y fantasía.
  • Sentirte entumecido, mental y físicamente.
  • Sentirte mareado en lugares públicos.
  • Dificultad para mantener la atención

Trauma No Resuelto y Despersonalización

¿Qué es el trauma?

El trauma es un evento único o eventos recurrentes que han causado estrés mental, emocional y físico en el cuerpo.

Las personas que experimentan despersonalización suelen tener Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo. Nuestro cerebro entra en un estado de «shock» cuando experimentamos un trauma, ese shock es lo que provoca la despersonalización. Es una forma en que tu cerebro se «desconecta» de la realidad porque hay una similitud entre lo que te ocurre en ese momento y lo que te ocurrió en el pasado. Es un mecanismo de defensa para evitarte más dolor emocional y psicológico. Muchas personas que sufren de despersonalización no tienen a quién recurrir porque se avergüenzan de sus síntomas y piensan que nadie lo entendería si trataran de explicarse. Sufrir en silencio puede llevar a la depresión, por eso es tan importante encontrar una persona segura, como una terapeuta que sepa de trauma, con la que puedas hablar con tranquilidad sobre tus síntomas de despersonalización. Recuerda que la despersonalización no es la causa sino el síntoma del trauma, igual que la tos es el síntoma de un resfriado. 

Causas del Trauma

Las causas del trauma pueden ser de tipo continuado y que se cronifica como por ejemplo, entre otras, haber sido víctima de bullying o de mobbing, abuso emocional y/o psicológico y/o físico y/o sexual en la infancia o en la edad adulta o del tipo de un solo evento muy significativo, como ser víctima de un accidente de tráfico o presenciar la muerte repentina de un ser querido.

La clave es que si experimentas despersonalización, significa que en tu vida has experimentado algún tipo de trauma. Si eres el hijo/la hija de un(a) narcisista y fuiste elegido para desempeñar el rol del chivo expiatorio, el trauma está en tu infancia, en el maltrato y abuso que sufriste.

Darse Cuenta forma una parte fundamental para la Sanación

La despersonalización consiste en sentir que nuestro entorno no es real. Una enorme parte de tu sanación depende de que, precisamente, hagas real el trauma que has sufrido, te des cuenta de que has pasado por él y atravieses el dolor que tu cerebro trata de evitar con la despersonalización. Esto hará que proceses el trauma y dejes de “congelarte” para poder sanar y prosperar en la vida.

Ten en cuenta que para hacer esto es aconsejable que te acompañe una terapeuta que te ayude a procesar el trauma y el dolor. Esto es necesario para sanar. Al final de ese camino está otra versión de ti mismo que ya no sufrirá más de despersonalización.

Fuente: http://www.depersonalizationawareness.com

¿Tienes comportamientos Autolesivos? Empieza a Sanar.

Las personas que se autolesionan sufren mucho dolor emocional. Las autolesiones son una vía de escape maladaptativa a ese dolor. 

¿Qué son las Autolesiones?

El corte es la forma más frecuente de autolesión. Pero puede hacerse de muchas formas. Es cualquier comportamiento auto-agresivo que sea dañino, que se usa para lidiar con el dolor emocional. Algunos ejemplos específicos son:

  • Cortes con cuchillos, cuchillas, objetos punzantes
  • Romper huesos intencionalmente
  • Perforar la piel con alfileres u otros objetos
  • Quemaduras
  • Sacarse el cabello, las uñas o pedazos de piel
  • Golpearse la cabeza, las manos, los pies, las rodillas o las extremidades contra superficies duras
  • Darse puñetazos

¿Por qué algunas personas tienen un Comportamiento Autodestructivo?

El comportamiento autodestructivo es para algunas personas un mecanismo de autocastigo. A veces las personas lesionan las partes de sí mismas que les parecen «malas». Es como si esas partes pudieran ser «castigadas» para ayudarles a sentirse menos avergonzadas de sí mismas.

Otras personas usan el comportamiento autolesivo como una distracción. Duele, y esa es la intención. El dolor físico ayuda a una persona a disociarse del dolor emocional que les abruma y les sobrepasa. Cuando se autolesionan, se sienten con más control sobre sus propias emociones.

Sanación de la persona que se autodaña

No te juzgues ni te culpes ni te avergüences por tu comportamiento. Adopta una actitud de autocompasión. Al fin y al cabo, tú no has elegido esto. Es más que probable que el dolor emocional provenga de una situación anterior y/o actual de abuso o maltrato por parte de otra persona y que tú repitas ese comportamiento hacia ti mismo/misma en forma de autolesión.

Estás usando el comportamiento autolesivo para lidiar con una ansiedad o un dolor emocional que están fuera de tu umbral de tolerancia. El dolor físico se ha convertido en tu forma de calmar el dolor emocional, ya sea abrumador por hiperexcitación (hipervigilancia) o hipoexcitación (insensibilización, disociación) estando siempre en un estado de inestabilidad.

Para acabar con esa sensación de inestabilidad, puedes hacer ejercicios como los siguientes:

  • La toma de tierra: es un ejercicio corporal energético que te ayuda a anclarte, a dejar de estar tanto en tu cabeza, con pensamientos negativos obsesivos. Puedes ver ejercicios como éste y otros en la web de la fundación de Alexander Lowen, el creador de la bioenergética.
  • Otro ejercicio que va muy bien es el de la sensación sentida. Se trata de sentarte una silla en un rato y escanear tus sensaciones corporales, como el roce de la camiseta que llevas en tu piel, el aire que entra y sale por tu nariz,.. La sensación sentida está explicada con mucho detalle por Peter Levine en su libro: “Despertando al Tigre. Sanando el Trauma”.
  • En general, todo el trabajo corporal está muy recomendado por los expertos en trauma para que recuperes la sensación de sentirte segura en tu propio cuerpo y para que lidies con emociones displacenteras como el dolor, que una vez son transitadas, te devuelven al equilibrio. Busca un centro de Terapia Corporal.
  • También es importante que puedas poner tu historia en palabras y que un(a) terapeuta que sepa de trauma, la valide. Frases como

    “en mi familia lo llamaban disciplina pero era abuso”, “mi madre me tocaba de forma inapropiada cuando era niño” “mi novio me decía que era tonta, fea, que estaba loca y después lo negaba”

    dejan de ser tan graves cuando puedes reconstruir tu historia y llamar a las cosas por su nombre. En las familias narcisistas/disfuncionales hay una negación y/o justificación de lo que pasa en ellas y es importante que puedas contar tu historia a una persona que empatice contigo y no te cuestione.

  • El EMDR es una técnica de Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares, que está recomendada por expertos en trauma, como Vessel Van Der Kolk en “El Cuerpo lleva la Cuenta” para integrar las experiencias traumáticas como algo que sucedió en el pasado y que dejen de formar parte de tu presente.
  • El Neurofeedback es un tratamiento neurólogico no invasivo. Consiste en entrenar al cerebro para que cree caminos neuronales diferentes de patrones que ya tienes, que seguramente son maladaptativos.

La importancia del autocuidado en la Sanación

El comportamiento autolesionante no suele ser un acto suicida. Las personas que se autolesionan tienen problemas de autoestima y para gestionar sus propias emociones, pero esto no quiere decir que pretenda quitarse la vida.

Como persona que has sido maltratada, empezar a tratarte bien a ti misma será el comienzo de la sanación. Quiérete y busca apoyo en tus seres queridos. La atención y la comprensión de un ser querido pueden ayudar a reducir el riesgo de muerte accidental o un daño más serio.

Y también..

  • Aliméntate bien
  • Duerme el número suficiente de horas
  • Practica yoga (te dará equilibrio)
  • Aleja a las personas tóxicas de tu vida
  • Dedica tiempo a hacer actividades que disfrutes

Si quieres a una persona que se autolesiona

Si quieres a alguien que tiene un comportamiento autodestructivo, intenta no ser reactivo, no alarmarte o no decirle cosas como “¡Ya lo has hecho otra vez!””¡¿Estás loco?!. Esto seguramente le provocará más estrés o más dolor y lo volverá a hacer con más frecuencia o más intensidad.

Muéstrate compasiva con él. Si te ve tranquila y calmada al lidiar con la situación, le estarás enseñando a auto-calmarse de una manera saludable. Esto es un regalo para él, especialmente cuando sus emociones son tan abrumadoras.

Con el tiempo, la regulación que una vez trataron de encontrar a través de la autolesión, la acabarán encontrando en conexiones saludables y el autocuidado personal.

Conclusión

Si te autolesionas, no es necesario que vivas así. Tú no tienes la culpa de lo que te ha pasado pero sí la responsabilidad de quererte, cuidarte, vivir disfrutando de la vida y prosperando en ella, no sufriéndola y sobreviviendo. Pide ayuda. Tu sanación es posible y puede empezar hoy.

Fuente: https://brickelandassociates.com