Los Flashbacks Emocionales

¿Qué son los flashbacks emocionales?

En las Familias Narcisistas/Disfuncionales los padres, de forma consciente o inconsciente, cometen abusos emocionales y/o psicológicos y/o físicos y/o sexuales con sus hijos/hijas o abandono emocional. Este tipo de trato de forma reiterada durante años hace que muchas personas desarrollen Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo. Arrastran el trauma sufrido en la infancia hasta su edad adulta.  Uno de los componentes del Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo son los flashbacks emocionales.

Experimentamos un flashback emocional cuando un “detonante” (“trigger”, en inglés) en el entorno te recuerda el dolor, el sufrimiento y las situaciones traumáticas de tu infancia. Una persona, objeto, elemento, lugar, expresión o cualquier otro tipo de detonante te retrotrae a momentos dolorosos de tu niñez.

Hay una similitud entre el evento actual, el que te ocurre en el presente como adulto y el pasado, el de tu infancia y eso desencadena un flashback emocional. Nuestro cerebro, durante el flashback emocional no entiende esta diferencia, es como si viviese el presente como si fuera el pasado, el de un(a) niño/niña asustado/asustada e indefenso/indefensa. Por ejemplo, alguien te critica de forma dura y cruel e inconscientemente experimentas todo el dolor de miles de veces cuando uno de tus padres te criticaba.

Un flashback emocional sucede como una respuesta tardía al abuso en la infancia. Cuando éramos niños/niñas, no teníamos ningún poder para defendernos y protegernos.

Además, como un(a) niño/niña busca el amor incondicional y es completamente dependiente de sus padres, se acaba culpando del abuso y/o maltrato y/o negación, piensa que “es lo normal” o “que se lo merece” porque ha hecho algo mal. Esto da lugar a mucho dolor y rabia reprimidos, que hacen mucho daño a la persona que crece con el trauma sin saberlo. Lo correcto habría sido que el niño/la niña gritase, se defendiese, se protegiese, pero no estaba en condiciones de hacerlo. Todo lo que pudo hacer es presenciar el abuso (físico y/o verbal y/o emocional y/o espiritual y/o sexual), reprimir sus sentimientos y continuar con él.

La consecuencia de esto es el desarrollo del Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo y los flashbacks emocionales. Los flashbacks son mensajes directos de tu pasado doloroso, que te alertan sobre la forma injusta en que fuiste tratado/tratada y cuánto dolor tuviste que sufrir. Son un grito de ayuda de tu niño interior/niña interior para abordar de alguna manera tu pasado emocional traumático. Una situación en el presente (un detonante) te recuerda todo lo que sufriste en el pasado que aún no se ha resuelto.

¿Qué pasa en el cuerpo cuando hay un flashback emocional? El “Secuestro de la Amígdala”

Un flashback emocional no sólo ocurre a nivel psicológico. Tu cuerpo también entra en un estado de mucho estrés, con un subidón enorme de noradrenalina. Tu cuerpo reacciona como si hubiese una amenaza de peligro para tu vida, que es como te sentías cuando eras niño/niña, sólo que esa amenaza para tu vida no es real en el presente.

La amígdala es una parte de nuestro cerebro que se encuentra en el lóbulo temporal y que tiene forma de avellana (de ahí su nombre en griego). Su principal función, entre otras, es integrar las emociones con los patrones de respuesta correspondientes a estas. Permite que podamos reaccionar tras percibir un estímulo potencialmente amenazador para la integridad física, estimulando o inhibiendo la respuesta de lucha/huida. Segrega enormes cantidades de noradrenalina como respuesta a un peligro.

Pues bien, en un flashback emocional se produce lo que se conoce como el “secuestro de la amígdala”. Ante determinadas situaciones que nos recuerdan a las de infancia, la amígdala provoca una respuesta muy fuerte porque la percibe como amenazante para la vida de la persona. Esto hace que “secuestre” el resto del cerebro, que permitiría participar en la situación a la parte racional, entendiendo que esa situación, por mucho que se asemeje, no es como en la infancia y no supone una amenaza para nuestra vida.

Daniel Goleman, psicólogo estadounidense, acuñó el término basado en el trabajo del neurocientífico americano Joseph LeDoux, que demostró que cierta información emocional viaja directamente del tálamo a la amígdala sin comprometer el neocortex o regiones cerebrales superiores. Esto provoca una fuerte respuesta emocional que precede a un pensamiento más racional.

Cuando sucede, un flashback emocional lleva a la persona a una regresión severa, estigmatizada por una mezcla potente de experimentar miedo, vergüenza, alienación, ira, dolor y depresión, todo al mismo tiempo, donde un sentimiento negativo domina la experiencia. La persona que experimenta un flashback emocional, reacciona desproporcionadamente en una situación específica. Actúa de manera reactiva, autodestructiva e irracional. 

Mi experiencia personal con los Flashbacks Emocionales

Cuando experimento un flashback emocional así es como me siento:

“No puedo respirar, no puedo hablar, me estoy ahogando, estoy atrapada en un agujero negro. Me siento atrapada, abrumada e impotente. Quiero gritar para pedir ayuda pero no puedo. Siento como una descarga eléctrica por todo el cuerpo, tiemblo, estoy aterrorizada. Quiero salir y no puedo. Quiero estar muerta “.

Suena mal, lo sé. Los/las que me estéis leyendo, y hayáis experimentado alguna vez un flashback emocional, estoy segura de que sabéis de lo que hablo.

Las situaciones en las que he experimentado flashbacks emocionales en mi vida son:

  • En situaciones laborales, cuando un(a) jefe/jefa me ha gritado, señalado un error de forma obvia o me ha dicho que hacía las cosas mal.
  • En situaciones sentimentales, cuando me he sentido abandonada o rechazada por un hombre.

Todas estas situaciones se asemejan en mayor o menor medida a situaciones de infancia vividas con mi padre.

En general, mi hipervigilancia se activa en las siguientes situaciones:

  • Cuando alguien se pone detrás de mí y le oigo pero no le puedo ver.
  • En lugares donde hay mucha gente que me puede tocar con facilidad, como en un concierto o en un bus.
  • Cuando creo que alguien se ríe de mí (creo esto con mucha frecuencia y me he dado cuenta de que la mayoría de las veces sólo es una fantasía, no es verdad).
  • Cuando creo que alguien insinúa que “soy tonta” o “no soy suficiente”.
  • Cuando un grupo de gente me mira mientras hablo o explico algo.

 Pete Walker, psicoterapeuta estadounidense especializado en el tratamiento de supervivientes de familias disfuncionales, tiene un post en su web para la gestión en 13 pasos de los flashbacks emocionales.

¿Crees que a lo largo de tu vida has experimentado flashbacks emocionales? ¿Quieres compartirlo? ¡Deja un comentario!

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