La Indefensión Aprendida

¿Qué es la indefensión aprendida?

La indefensión aprendida, es un estado mental en el cual una persona(o animal) obligada a soportar estímulos adversos o estímulos dolorosos o desagradables, se vuelve incapaz o no dispuesta a evitar encuentros posteriores con esos estímulos, incluso si son “escapables”, presumiblemente porque ha aprendido que no puede controlar la situación.

Si bien el concepto está fuertemente relacionado con la psicología y el comportamiento animal, también se puede aplicar a muchas situaciones que involucran a seres humanos.

Durante las décadas de 1960 y 1970, el psicólogo estadounidense Martin Seligman y sus colegas acuñaron el término “indefensión aprendida”. Hicieron experimentos con perros a los que se les aplicaban descargas eléctricas metidos en una jaula de la que no podían escapar durante un período de tiempo, esto es, se les condicionó para sentirse indefensos. Seligman demostró que estos perros eran incapaces o encontraban muchas dificultades para escaparse de una situación adversa mientras que otros perros que no habían sido condicionados encontraban la escapada de una forma fácil. La escapada consistía en saltar una barrera que había en la jaula. Los perros que habían sido condicionados para sentirse indefensos no saltaban la barrera. Los que no habían sido condicionados, la saltaban con facilidad.

Los perros del primer grupo se volvieron desanimados y pasivos y se desmotivaron para realizar tareas y tardaban más de lo normal en aprender. Sin embargo, los perros que no habían sido condicionados de forma adversa y que pudieron escapar de los impactos (saltando a través de una barrera) no experimentaron efectos adversos.

¿Cómo llegan a la indefensión aprendida las personas?

En muchos casos éste es un comportamiento aprendido o proceso de pensamiento que se desarrolla cuando una persona ha estado involucrada en una relación tóxica y abusiva. Las personas que han crecido en una familia disfuncional en la que el padre o la madre o ambos eran narcisistas, es muy probable que crecieran oyendo muchos mensajes negativos, adversos, tóxicos, que las han condicionado enormemente de una forma muy negativa.

Muchas de ellas, de adultos sufren de “indefensión aprendida”. Se comportan, de forma inconsciente, como si todavía estuviesen en su infancia, sin recursos para afrontar situaciones adversas y salir de ellas de una forma airosa.

Si una persona no toma medidas para superar estos sentimientos, fácilmente puede terminar cayendo en una depresión. Este nivel de impotencia puede hacer que pierdan interés en metas u objetivos en la vida. Simplemente no sueñan con nada porque no creen que puedan conseguir nada.  

La buena noticia es que, aunque se trate de un patrón de conducta fuertemente arraigado, ya no estamos en la infancia y esto se puede cambiar.

Aquí tienes tres formas en las que dejar la posición de la víctima de indefensión aprendida y empezar a confiar en ti misma/mismo:

  1. Utiliza una metáfora para entender tu situación.

Los adultos de familias disfuncionales/narcisistas tienden a ser muy mentales, ya que los patrones de conducta de sus padres en su infancia eran caóticos, por lo que dedicaban mucho tiempo y esfuerzo a “entender” su comportamiento.

Sus mentes muchas veces son buenas con las metáforas y a menudo funcionan mejor con un patrón paralelo que con una explicación directa. Esto es, decirte a ti mismo/misma que sufres de indefensión aprendida es posible que sea un mensaje demasiado claro y que corras el riesgo de sentirte (irónicamente) más pasivo/pasiva.

Sin embargo, ahora imagina un pájaro hermoso que, sin tener la culpa, ha estado encerrado en una jaula durante muchos años. Un día, la puerta de la jaula queda abierta de par en par. ¡Ahora el pájaro puede volar libre! Pero a pesar de que todavía tiene sus alas, a pesar de que las circunstancias ahora han cambiado, el pájaro no hace ningún movimiento para irse. ¿Por qué? Cree que todavía está atrapado…

Piensa en ti mismo/misma como si fueras ese pájaro, ¿qué pasos podrías dar para empezar a volar?

  1. ¡Viva la diferencia!

La indefensión aprendida significa asumir que una nueva situación tiene las mismas limitaciones que una antigua que se parece a ella, cuando en realidad hay muchas alternativas positivas. Estas nuevas posibilidades pueden existir porque la situación es diferente, o porque la persona ha cambiado, o ambas cosas.

Pongamos por caso que cuando eras niño/niña, tu familia solía reírse de ti cada vez que expresabas una opinión, y que ahora te da miedo tener tu propia voz en el trabajo porque crees que esa misma escena se va a repetir y que tus colegas se van a reír de ti.

Te propongo que hagas una lista con las diferencias entre ambas situaciones:

Qué pasó entonces:

  • Se rieron/burlaron de ti
  • Te pegaron
  • No te escucharon
  • No sabía cómo expresarme
  • Me faltaban al respeto

Qué pasa ahora:

  • Los/las colegas son decentes y justos/justas
  • He aprendido a hablar con claridad y sé lo que quiero decir
  • Me siento respetada/respetado
  • Me valoran
  • Nunca nadie se ha reído ni burlado de mí en este contexto

Una vez tengas claras las diferencias entre una situación y la otra, prueba a empezar a expresarte en pequeñas cosas. Quizás le puedas dar un consejo a un compañero que te lo pide o a lo mejor puedes hacer una intervención en una reunión con todo el equipo de unos dos minutos con algo que hace tiempo que quieres aportar.

No te exijas mucho ni hacerlo perfecto, simplemente se trata de expresarte desde un lugar en el que eres tú mismo/misma en un contexto de trabajo. En cuanto veas que tu intervención tiene un feedback positivo, será algo que empiece a retroalimentarse.

  1. ¡Acción, pasa a la acción!

Muchos/muchas de los hijos/hijas de familias narcisistas/disfuncionales tienden a estar mucho en sus cabezas y a anticiparse de forma catastrófica a situaciones que muy rara vez llegan a ocurrir en la realidad. Tienen tendencia a la paranoia y a esperar lo peor de las personas y de las situaciones porque eso es lo que ocurría normalmente en su infancia.

El problema es que se terminan comportando “como si” las personas a su alrededor realmente fuesen a hacer lo que ellos/ellas están pensando, con lo que muchas veces se comportan de forma agresiva provocando que la otra persona al final, sí saque también lo peor de sí misma.

La próxima vez que pienses sobre algo de forma catastrófica o muy negativa, te animo a que o bien pases a la acción y le preguntes a esa persona de forma asertiva sobre lo que te preocupa, o si es la otra persona la que tiene que dar un paso, le des un margen antes de hacer algo impulsivo que puede ser considerado como una amenaza o como un ataque. Responde y no reacciones. Actúa en lugar de sólo pensar. Ése es el comienzo de un cambio.

La indefensión aprendida drena la motivación y la energía. Cuando aprendemos nuestro propio potencial para influir positivamente en nuestras propias vidas, empezamos a prosperar. ¿Y tú, cuál es el primer paso que has dado para prosperar?

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