El Caos, el Comportamiento Errático y el Asesinato del Carácter en una Relación Abusiva

(continuación del post 45 Señales de Abuso Emocional)

Creación de Caos y de Crisis

  1. Tiene celos y sospecha de tus amigos/as y contactos sociales.

No importa qué lo inocente, platónica o sana sea una relación con un(a) amigo/a, compañero/a de trabajo o incluso un miembro de la familia, tu abusador(a) tiene una forma de convertirlo en algo sórdido, egoísta o equivocado.

Tiene berrinches de celos o preguntas acusatorias. Ve todos tus vínculos con las demás personas como potenciales amenazas a vuestra relación. Te lo pone difícil o te sabotea para que no puedas relacionarte de forma natural con los demás.

  1. Quiere ser el centro de atención.

Es la fiesta de cumpleaños de vuestro hijo/a y tu abusador(a) se asegura de ser él/ella el centro de atención de la fiesta. Estás empezando a contar una historia divertida en una reunión familiar, y él/ella te interrumpe con una excusa de que estás contando la historia mal y él/ella toma el mando de la conversación y la atención.

  1. Hace una escena sobre pequeños problemas de la vida.

El pavo navidad se quema y tiene que anunciar qué pésimo/a cocinero/a eres delante de toda la familia. Te olvidas de traer algunos documentos importantes a una reunión de trabajo, y ella/él se asegura de que todos/as sepan que siempre cometes errores estúpidos como este. Tu abusador(a) se mueve por la vida buscando excusas para tener una explosión y hacer una escena.

  1. Hace algo para fastidiarte, para molestarte.

Tu abusador(a) sabe que quieres llegar temprano para conseguir un buen asiento en el partido de baloncesto de vuestro/a hijo/a, pero intencionalmente se toma su tiempo preparándose para retrasarlo.

Tu jefe/a sabe que es importante para ti irte normalmente del trabajo a tu hora y deliberadamente, cuando quedan unos minutos para la hora, se sienta a tu lado y empieza a repasar temas pendientes. 

  1. Amenaza con una infidelidad o divorciarse para desequilibrarte.

Aumenta la tensión y crea drama con frases como:

“Hay muchos hombres/muchas mujeres que me tratarían mejor que tú. Creo que es hora de buscar uno/una” o ” He terminado con esta mierda. Este matrimonio ha terminado.”

Incluso si sabes que es una amenaza vacía, lo sientes como un golpe en el estómago, te desequilibra y te hace sentir mal, poco valioso/valiosa, no digno/digna de amor.

  1. Utiliza el abandono para castigarte o asustarte.

Tu abusador(a) quiere hacerte sufrir, por lo que, con un comportamiento pasivo-agresivo, se retirará de la relación sin avisar, para castigarte y/o asustarte. Por ejemplo, no volverá a casa por la noche y lo hará de madrugada sin darte explicaciones de dónde ha estado ni con quién. O después de una discusión, se va con el coche dejándote solo/sola en el resturante sin decirte nada, ignorándote por completo.

Asesinato de tu Carácter y de tu Espíritu 

  1. Bromea, te insulta o te regaña frente a otras personas.

Tu abusador(a) espera hasta que haya una audiencia de personas que te importan, y luego empieza a hacerte de menos/humillarte de diferentes maneras. Los desaires pueden ser sutiles o más directos, pero la mayoría de las personas que lo presencian sienten la tensión en el aire y saben lo que está pasando.Tú te sientes humillado/a y avergonzada/o.

  1. Menosprecia tu apariencia física o tu intelecto.

“¿Cuándo vas a perder peso? No quiero estar con un(a) gordito/a.”

“Incluso un(a) niño/a lo puede hacer mejor que tú. Eres inútil.”

La apariencia y el intelecto son los dos objetivos más fáciles para un(a) abusador(a), especialmente si se siente inseguro/a acerca de su propio aspecto o intelecto. Si los ataques suceden con la suficiente frecuencia, empiezas a sentirte feo/ y estúpido/a. Te preocupa que si dejas la relación, nadie más te va a querer nunca. 

Se acaba dando la dinámica absurda de que ambos os créeis que el/la abusador(a) te hace un favor teniendo una relación contigo. 

  1. Bromea y trivializa con tus logros, esperanzas y sueños.

Independientemente de los éxitos que hayas tenido, tu abusador(a) encontrará la manera de minimizarlos. No verás el orgullo brillando en sus ojos por tu éxito. En cambio, verá celos, desprecio o pasividad. No te dará ninguna palabra ni de elogio ni de apoyo a menos que o bien vea que puede manipularte con eso con objetivos propios o que vea que le puede sacar partido de alguna manera. 

  1. Te dice que tus sentimientos son irracionales o que “estás loco/a”.

En los momentos en que, como todas las personas, necesites un abrazo, una conversación tranquila, una respuesta amorosa o un comentario de apoyo, tu abusador(a) no sabe, no quiere o no puede darte lo que necesitas. Entonces lo que hace es darle la vuelta a la tortilla y te ridiculiza por tener esas necesidades. Sólo quiere recibir de ti, no quiere darte nada o casi nada.

Entre los dos, se acaba dando la dinámica delirante de que ambos pensáis que tu abusador(a) tiene todo el derecho a no darte nada o casi nada a pesar de que tengáis una relación y que tú simplemente eres demasiado “demandante” o “difícil” o “sensible”. 

  1. Vuelve a las personas con las que tenéis un vínculo en común o incluso amigos/as o familiares tuyos, en tu contra.

A estas personas en el argot narcisista se les denomina “monos voladores”. Pueden ser desde tu madre, hasta amigos/as en común o personas del trabajo. Los/las manipulará para ponerlas en tu contra cuando tú termines la relación y quiera vengarse o bien para que te convenzan de hacer algo, que es lo que él/ella quiere.

  1. Te corrige constantemente por cualquier comportamiento o acción.

No importa lo que hagas, nunca parece lo suficientemente bueno para tu abusadro(a). Te señala constantemente que “lo haces mal” cuando esto muchas veces no es verdad o cómo podrías hacerlo mejor. Te hacen sentir incompetente y estúpida/o, incluso cuando has hecho algo esforzándote mucho.

Por parte del abusador(a) se crea la fantasía de que su misión es “perfeccionarte” o “enseñarte”, como si fueras un proyecto o un objeto. Por tu parte, intentas esforzarte al máximo para alcanzar la perfección, que es un ideal, esperando un feedback positivo y de refuerzo que nunca llega.

  1. Comparte tu información privada e íntima con otras personas.

Tu abusador(a) usa información personal que le has dado tú como una herramienta útil para controlarlo, manipularlo y avergonzarte. También revela información personal que sabe que tú no quieres que se sepa simplemente para “hacer una gracia” o para “contar algo chistoso a otras personas”. Por ejemplo, tú tienes una historia humillante sobre levantarse tu vestido por accidente y enseñar la ropa interior en una reunión de trabajo y él/ella la va contando por ahí sin que lo sepas para hacer reír a los demás.

¿Qué hacer cuando te das cuenta de que estás siendo emocionalmente abusado/abusada?

El primer paso para quienes sufren de abuso emocional es reconocer lo que está sucediendo. Si observas varias o muchas de estas señales de abuso emocional en tu relación, debe ser honesto/a consigo/a mismo/a para poder recuperar el poder sobre tu propia vida, detener el abuso y comenzar a sanar.

Para las personas han estado minimizando, negando y/u ocultando el abuso, este puede ser un primer paso doloroso y que da miedo. Un(a) terapeuta adecuada/o para ti puede acompañarte en los primeros pasos que des para tomar acciones que te lleven a dejar de ser abusado/a y reconstruir tu autoestima y tu autoconfianza.

Aquí hay algunas estrategias para reclamar tu poder y tu autoestima a corto plazo:

Pon tus propias necesidades primero. Deja de preocuparte por complacer o proteger al/a la abusador(a). Cuídate a ti mismo/misma y tus necesidades, y priorízalas a las de la otra persona, incluso cuando se burla o trata de manipularte y de controlar tu comportamiento.

Establece algunos límites firmes. Cuando el/la abusador(a) empiece con el comportamiento abusivo, pídele de forma asertiva que deje de hacerlo y pide respeto. Si continúa, vete.

No participes en las peleas. Si el abusador intenta pelear o ganar una pelea, no exageres, ni te disculpes tratando de calmarlo/a. Simplemente, vete.

Date cuenta de que no puedes “arreglarle”. Tu abusador(a) no es alguien a quien tengas que arreglar o cambiar o ayudar o salvar. Si eres honesto/a contigo mismo/a verás que al fondo de tu comportamiento hay codependencia y que, inconscientemente, necesitas que te necesite para poder sentirte bien tú.

Tú no tienes la culpa. Al fondo de la mayoría de los casos de abuso hay una historia personal de abuso en la infancia. El niño/la niña sufre abuso por parte de su padre, su madre, ambos o uno de ellos con el consentimiento del otro, y para justificar ese abuso el mensaje que se le da es el de que él mismo/ella misma tiene la culpa del trato que se le da. De adulto, repite esto en sus relaciones. Empieza a decirte a ti mismo que tú no tenías/tienes la culpa del abuso, que te mereces respeto por parte de los demás y que eres digno/digna de amor.

Busca ayuda. Habla con amigos/as y/o familiares de confianza y/o un(a) terapeuta o sobre lo que estás pasando. Aléjate de la persona abusiva con la mayor frecuencia posible y pasa tiempo con aquellos que te quieren y te apoyan.

Haz un plan de salida. No puedes permanecer en una relación emocionalmente abusiva para siempre. Si las finanzas, los hijos/las hijas o alguna otra razón válida te impide irte ahora, desarrolla un plan para irte y bajo ninguna circunstancia lo compartas con el/la abusador(a). Comienza a ahorrar dinero, busque un lugar seguro para vivir o planifica el divorcio. Cuando llegue la hora de irte, él/ella intentará impedirlo, por lo que tendrás que estar fuerte emocionalmente para hacerlo. Una vez vea que no es posible convencerte o hacerte cambiar de idea, intentará sabotearte y vengarse con todos los medios que tenga a su alcance.

Es muy importante que tengas en cuenta que si intentas huir de la relación y lo consigues pero no has hecho el trabajo interno de sanación, es más que probable que tu siguiente relación acabe siendo de abuso de nuevo. Internamente, si has permitido un abuso emocional es porque tu niño/niña interior está herido/herida y sigue en la posición de la víctima. La sanación está en empoderarte, aceptar lo que te has dejado hacer y entender que ya no estás en la infancia y que tienes otras opciones. Tienes el resto de tu vida por delante. Qué pasa en ella es algo que decides tú.

Anuncios

Las Exigencias, el Control y el Chantaje emocional forman parte de una Relación Emocionalmente Abusiva

(continuación del post 45 Señales de Abuso Emocional)

Exigencias y Control 

  1. Te ordena y te trata como a un(a) sirviente.

Ya sea de buenas maneras, manipulando o de malas maneras, a gritos, el/la abusador(a) te pide que hagas muchas cosas en un tono de orden, como si hubiese una jerarquía entre vosotros/vosotras y estuviese muy claro quién es el que manda y quién el mandado/la mandada. Es una relación de dominación-sumisión. Cuando él/ella dice “salta”, tú saltas.

  1. Se enfada si no cumples con sus demandas.

Si no cumples con sus demandas, esto tiene consecuencias negativas para ti. El comportamiento vengativo pueden incluir gritos, amenazas, golpes a cosas, pucheros, humillaciones, chantaje emocional, tratamiento de silencio,..

Te pondrá tan ansioso/ansiosa o incómodo/incómoda muchas veces  cumplir con las demandas, por muy injustas o desproporcionadas que te parezcan, es la mejor alternativa para evitar una guerra emocional.

18. Te trata como si fueras un niño/una niña e intenta controlarte.

Tu abusador(a) no te ve como un(a) igual. Te ve como a un(a) niño/niña que necesita que alguien le diga lo que tiene que hacer y le controle. Tiene comportamientos como el de hablarte como si tuvieras 7 años o darte “premios” como se hace con los niños/las niñas cuando se portan bien. 

19. Se comporta como un niño mimado/una niña mimada.

A veces te sientes como si tuvieras una relación con un niño pequeño/una niña pequeña o un(a) adolescente enfurruñado/a en vez de un adulto. Rabietas, gritos, pucheros, quejas y malas caras son frecuentes.

Intenta culparte, avergonzarte o frustrarte lo suficiente como para que hagas lo que él/ella quiere. 

En realidad, así es, estás teniendo una relación con una persona que, emocionalmente, es como un niño/una niña. Él/ella también tuvo una infancia difícil y emocionalmente no ha sabido/podido madurar. No tienes una relación con el adulto que tienes delante sino con su niño interior herido/niña interior herida. 

20. Tiene una incapacidad para reírse de sí mismo/misma y no puede tolerar que otras personas se rían de él/ella.

Tu abusador(a) no tiene humildad ni humor autocrítico. Si comete un error, es mejor fingir que no ha sucedido. Si te ríes, de ál/ella, aunque sea sin mala intención, antes o después, se lo “cobrará”.

Se toma a sí mismo/misma muy en serio. Pero es la ley del embudo, ya que a veces se comporta como si tú fueras un chiste andante.

21. Le faltan empatía y compasión por ti y por los demás.

Puedes estar enfermo/a o deprimida/o, pero a tu abusador(a) no parece importarle, especialmente si stus problemas interfieren con lo que quiere o necesita.

Hay una sorprendente falta de empatía y compasión cuando estás pasando por algo difícil, y no puedes contar con que él o ella esté ahí para ti. Puede ver esta falta de empatía con vuestras/os hijos/as y otras personas también.

22. Te ve como una extensión de ella/él y no como una persona independiente.

Si no haces lo que él/ella quiere, lo ve como una traición completa e intentará castigarte por ello. No importa tanto quién seas tú como persona sino lo que le das. Si dejas de dárselo, dejará de verte como una extensión y para él/ella pasarás a dejar de “tener importancia” en su vida.

Chantaje Emocional

23. Escala el lenguaje o el comportamiento abusivos si no respondes.

Deja de hablarte, te ignora de forma obvia, te hace feos,.. cuando dejas de hacer caso a sus demandas. Si quieres que la relación vuelva a su estado “normal” tienes que “pasar por el aro” de hacer todo lo que él/ella quiere, por muy injusto o abusivo que sea.

24. Utiliza la culpa y/o la vergüenza para salirse con la suya.

Se hace la víctima con frases como “Lo hago porque me preocupo por ti” o “Si me quisieras, lo harías” Cualquier negativa por tu parte se posiciona como un defecto de carácter o una crueldad por tu parte.

“Lo hago porque me preocupo por ti”.“Si me quisieras, lo harías”

No tienes derecho a decir “No” sin sentirte mal por ello. Tu abusador(a) sabe exactamente qué es lo que te hace sentir tan mal que te acabarás cediendo.

25. Se comporta dramáticamente en público hasta que aceptas hacer lo que él o ella quiere.

Nada es más vergonzoso que ventilar los trapos sucios de la relación en público. Pero tu compañero/a abusivo/a no parece incómodo/a con eso.

De hecho, no tiene ningún problema en tener una rabieta en un restaurante o una reunión familiar para salirse con la suya. No le importa tener una pelea frente a los vecinos si eso significa que cederás.

26. Retiene el sexo o el afecto para salirse con la suya.

Anhelas su afecto físico y abrazos. Anhelas la intimidad y la conexión que solo puedes encontrar durante el sexo. Tu abusador(a) ha encontrado la manera de convertir el afecto y el sexo en una herramienta para presionarte. Los retiene a voluntad.

Cuando no te sometes a sus deseos, rechaza tus abrazos y tu contacto. A menos que le pidas perdón tras esa pelea que habéis tenido, no vais a tener relaciones sexuales.

27. Es emocionalmente distante o está emocionalmente no disponible.

Con frecuencia te encuentras diciendo: “¿Qué pasa?” “¿Está todo bien?” Tu abusador(a), de repente, y sin ningún motivo aparente, se ha vuelto tan frío/a como Siberia contigo, y sus conversaciones se han convertido en declaraciones de una sola palabra sin ningún esfuerzo de su parte para mostrar amabilidad o cercanía.

“¿Qué pasa?” “¿Está todo bien?”

Tiene un comportamiento errático que no responde a nada de lo que tú le haces y que te hace sentirte como “pisando huevos” cuando estás con él/ella. Te pasas el día hipervigilante.

28. Te da una apariencia desaprobadora o despectiva o un lenguaje corporal para hacerte sentir mal.

Tu abusador(a) no tiene que decir nada. Él o ella pueden simplemente mirarte de forma amenazante o poner cara de disgusto o de asco. Sabes que el mensaje implícito de esos gestos es de desaprobación, o de rechazo.

Es como si fueses constantemente a examen y da igual lo que hagas, muchas veces tu abusador(a) te suspende porque sí, porque le da la gana. Sientes con frecuencia vergüenza y/o culpa tóxicas a causa de este comportamiento abusivo.

¿Estás en una Relación Emocionalmente Abusiva? 45 Señales de Abuso Emocional

Nada es más perjudicial para tu confianza y autoestima que estar en una relación emocionalmente abusiva.

A diferencia del abuso físico, que es muy evidente, el abuso emocional puede ser más insidioso y elusivo.

En algunos casos, ni el/la abusador(a) ni la víctima son plenamente conscientes de lo que está sucediendo.

El abuso emocional puede ocurrir en cualquier relación: de pareja, entre padres/madres e hijos/hijas, en amistades y con parientes.

A lo largo del artículo me referiré al abuso en el contexto de una relación de pareja, entendiendo que se puede extrapolar a todas las mencionadas arriba.

¿Qué es el Abuso Emocional?

El abuso emocional es una forma de lavado de cerebro que erosiona lentamente el sentido de la autoestima, seguridad y confianza de la víctima en sí mismo/misma y en los demás.

En muchos sentidos, es más perjudicial que el abuso físico porque desintegra lentamente el sentido de una misma/uno mismo y el valor personal. Corta llegar al núcleo de tu ser esencial, lo que te impide reconocer tus deseos y necesidades. Causa heridas emocionales y psicológicas.

Implica un patrón de ofensas verbales, amenazas, control financiero y críticas constantes, así como tácticas más sutiles como la intimidación, infundir vergüenza y culpa tóxicas y la manipulación.

El abuso emocional se usa para controlar y dominar a la otra persona, y con frecuencia ocurre porque el/la abusador(a) tiene heridas e inseguridades de infancia que no ha tratado, como resultado de haber sido abusado/abusada y que repite consciente o inconscientemente.

Los abusadores y las abusadoras tienden a tener altas tasas de trastornos de la personalidad que incluyen el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), el Trastorno Narcisista de la Personalidad (NPD) y el Trastorno de la Personalidad Antisocial (ASPD), entre otros.

Muchos/muchas supervivientes de familias narcisistas/disfuncionales crecen en familias en las que el padre o la madre o ambos tienen uno de estos trastornos. Normalmente en la familia hay una negación y/o minimización del problema, de que alguien tenga un trastorno y de que el trato entre los miembros sea abusivo.

Aunque el abuso emocional no siempre conduce al abuso físico, el abuso físico casi siempre va precedido y acompañado de abuso emocional.

La víctima del abuso a menudo no ve el maltrato como abusivo. Desarrollan mecanismos de afrontamiento de negación y minimización porque como han crecido en familias disfuncionales, para ellos/ellas, el trato abusivo es lo “normal”, es lo que conocen e, inconscientemente, ya de adultos, se relacionan con personas abusivas, igual que lo eran/son su padre/madre o ambos.

Los efectos del abuso emocional a largo plazo pueden causar un trauma emocional grave, que incluye depresión (grave o leve, llamada dystimia), ansiedad (crónica o intermitente) y Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo.

Si no estás seguro/segura de si estás en una relación abusiva, lee la lista de señales más abajo. Dentro del Abuso Emocional están la dominación y el control, el abuso verbal, las expectativas demandantes y de control, el chantaje emocional, el comportamiento impredecible, la creación de caos y crisis, el asesinato del carácter y el gaslighting. Los veremos todos divididos en tres posts. El de hoy es el primero.

60 Signos de Abuso Emocional en una Relación

Signos de Dominación y Control

  1. Dice cosas que te molestan o te asustan.

Tu pareja abusiva ha encontrado tu talón de Aquiles y lo utiliza contra ti. Si no obedeces o te esfuerzas por llevarte bien, tu pareja te amenazará y te asustará con lo que sabe que te da miedo, por ejemplo, te amenazará con dejar la relación si no haces exactamente lo que él/ella quiere.

  1. Se vuelve inapropiadamente celosa de tu atención o tu conversación con los demás.

A tu pareja no le gusta la idea de compartirte con nadie, incluso en las situaciones más inocuas e inocentes. Le molestan situaciones como que envíes un whatsapp a tu madre o salgas unos minutos tarde del trabajo.

  1. Monitorea tu tiempo y tu ubicación.

Tu pareja te interroga constantemente si no estás con ella sobre dónde estás, con quién y a qué hora vas a volver a casa. Si tu pareja no está satisfecha con el tiempo que pasas con otras personas, te hará sentir culpable. Como resultado, te sientes bajo libertad condicional, teniendo que dar innumerables explicaciones de lo que haces.

  1. Supervisa tu teléfono y tu mail.

Es otra forma de control de todas tus relaciones y contactos con otras personas. Te hace sentir como en la infancia, cuando tenías que justificar tu comportamiento. Eres un adulto con derecho a la privacidad y derecho a contactar a quien desees sin interferencias.

  1. Toma decisiones que afectan tanto a ti como a la familia sin consultarlo o llegar a un acuerdo contigo.

Un(a) abusador(a) emocional intentará colocarte en una posición inferior, al descuidar o negarse a incluirte en la toma de decisiones importantes. No te ve como un igual a la hora de tomar decisiones. Finalmente, olvidas cómo tomar decisiones y dependes de tu abusador(a) para prácticamente todo. Por ejemplo, puede decidir que os mudáis de residencia sin consultarlo contigo.

  1. Controla las finanzas y cómo gastas el dinero.

No sabes cómo acceder a tus cuentas bancarias porque tu pareja no te da las contraseñas. No puedes hacer una compra sin pedir permiso. Todo lo que haces financieramente pasa antes por su supervisión y aprobación.

  1. No respeta tus límites e ignora lo que le pides.

Cuando dices que no, consigue la forma de que acabes cediendo y se convierta en un sí, ya sea para hacer un plan que no te apetece o para tener sexo con él/ella.

Puedes pedirle cosas de forma explícita que te molestan o que son importantes para ti, como que no deje la ropa tirada por el suelo o no te dé besos delante de otras personas. Si no le apetece hacerlo o simplemente para oponerse, hará caso omiso, lo ignorará o te dirá alguna excusa, como “vaya, no me he acordado”. 

Señales de Abuso Verbal 

  1. Muestra completa indiferencia y falta de respeto.

Te ignora a propósito a veces, comportándose como si no hubieses oído lo que te ha dicho o haciendo bromas sobre tu ropa o sobre cómo cocinas. Si le reclamas, te dirá que “estás exagerando” o que “eres muy sensible y no se te puede decir nada”.

  1. Ignora tus opiniones, ideas, sugerencias o necesidades.

Tu punto de vista y tus necesidades emocionales no son importantes para el/la abusador(a). A él o ella realmente no le importa cómo te sientes o cuál es tu opinión. Si intentas expresarte, te ignorará o te hará sentir como una persona demasiado demandante o que tus pensamientos y sentimientos son “incorrectos”, no válidos.

  1. Utiliza sarcasmo o la burla para desanimarte o hacerte sentir mal.

Utiliza el sarcasmo a través de palabras que significan lo contrario de lo que realmente quiere decir para insultarte, degradarte o mostrar irritación. El sarcasmo puede ser un comportamiento pasivo-agresivo que le permite al/a la abusador(a) fingir que sus palabras en realidad eran broma. Es un intento de mantenerte en desequilibrio e incómodo/incómoda. Por ejemplo, “estás preciosa/preciso hoy” (y estás en pijama) o “me encanta tu aliento” cuando acabas de comer ajo).

  1. Te llama nombres.

No se trata de palabras afectuosas como “cariño” o “cosita. Se trata más bien de palabras que van sobre temas sobre los que sabe que tú eres susceptible, como “canija” si eres pequeña o “gordito” o “gordo” si te sobran unos kilos.

  1. Crea conversaciones circulares e interminables.

El/la abusador(a) hace esto con técnicas como la ensalada de palabras. El objetivo es confundir. ¿Para qué? Para no tener que darte la razón en algo o para evitar hablar de un tema que no les interesa. Es una táctica de desgaste. El/la abusador(a) juega con ventaja porque sabe lo que está haciendo. Su comunicación no es sincera ni orientada a una solución que satisfaga a ambas partes.

  1. Señala regularmente tus defectos, errores o deficiencias.

Todas las personas cometen errores y tienen defectos. Es algo inherente a la condición humana. El/la abusador(a) señalará los tuyos de una forma obvia y para hacerte sentir vergüenza (esta vergüenza normalmente ya es tóxica de infancia, por la cantidad de veces que te sometieron a ella de forma intensa). Sin embargo, él/ella se esforzará por mantener una imagen de perfección irreal ante ti y los demás, no reconociendo nunca un defecto ni un error. Su intención es quedar siempre y en cualquier circunstancia por encima de ti, tanto frente a ti como frente a los demás.

Continuará..

¿Eres una persona perfeccionista?

Cómo se modela el perfeccionismo en los niños/las niñas

Desde que los hijos/las hijas de padres/madres narcisistas son pequeños/pequeñas, comienzan a creer que se les quiere sólo si demuestran que son perfectos/perfectas. Se les da el mensaje de que necesitan ser tolerados/toleradas por el padre/la madre.

Si no cumplen con un cierto estándar de comportamiento, se sienten inútiles. El mensaje que reciben del/de la narcisista es:

Tu valor está en lo que haces y no en quién eres. No me importa quién eres sino en cómo me dejas quedar delante de otras personas.

¿Sufres de perfeccionismo?

Si has crecido con padres/madres narcisistas poco realistas que han establecido estándares absurdos de comportamiento para ti, entonces puede que tengas dificultades con el perfeccionismo.

Date cuenta si crees que eres digno/digna de amor incondicional sin importar lo que hayas hecho en la vida. ¿El amor incondicional es algo que debe ganarse? ¿O para ti es solo un regalo que se nos da libremente?

Hay otras preguntas que puedes hacerte:

¿Crees que eres digno/digna de vivir una vida feliz? ¿Eres digno/digna de una relación satisfactoria dejando que alguien esté cerca de ti?

9 Señales de que eres una persona perfeccionista

  1. Piensas en términos de todo/nada, blanco/negro. Algo está bien o mal, es bueno o malo, perfecto o un desastre. Tiendes a pensar en un extremo o el otro, más que en las características de las personas y las situaciones existentes en un contexto de grises. Por ejemplo, tiendes a pensar: “Ella es mala”, en lugar de “A veces puede ser mala”.
  2. Piensas, y luego actúas en extremos. ¿Alguna vez te has sentido así, más de una vez ?: “Me comí una galleta y una arruinó mi dieta.”
  3. No puedes confiar en que los demás hagan una tarea correctamente, por lo que rara vez delegas. Otras personas ven que haces micro-managing o que eres un(a) control freak, pero para ti todas tus acciones están encaminadas a que el trabajo esté bien hecho.
  4. Tienes estándares exigentes para ti y para los demás. Crees en dar siempre lo mejor de uno mismo/una misma en todo momento y esperas que las otras personas hagan lo mismo. Tienes miedo de parecer una persona fracasada.
  5. Tienes problemas para completar un proyecto porque siempre crees que se puede hacer mejor. Estás obsesionado/obsesionada en compartir con otras personas tu libro, proyecto, comida, invitación, tarjeta de visita, sitio web, artículo o discurso. Quieres asegurarte de que tu trabajo sea lo mejor posible antes de revelarlo. Le das vueltas y vueltas a las cosas y te cuesta mucho estar satisfecho/satisfecha con el resultado final.
  6. Usas mucho las expresiones “debería hacer esto” o “tengo que lo otro”. Te mueves por unas reglas rígidas que crees que las demás personas también deberían seguir, sino no estás satisfecho/satisfecha.
  7. La confianza en ti misma/mismo depende de tus logros y cómo reaccionan los demás frente a ti. Te esfuerzas mucho para obtener la excelencia y necesitas la validación de los demás para sentirte bien. Además, una vez que has logrado un objetivo que te has propuesto, pasas rápidamente al siguiente.
  8. Tiendes a fijarte en algo que, muchas veces según tú, has hecho mal. Es posible que haya hecho algo muy bien, pero aún así te centrarás en el único error que has cometido.
  9. Procrastinas o evitas situaciones en las que crees que no puede sobresalir. Puede parecer contradictorio, pero muchas personas que postergan o evitan hacer algo son en realidad perfeccionistas: temen fallar, cometer un error. Lo que suelen pensar es: ¿No puedo hacerlo perfecto? ¿Entonces para qué molestarme? Y simplemente no haces nada.

Cómo sanar el perfeccionismo

En primer lugar, debes darte cuenta de que no importa lo que hagas, nunca podrás cambiar a tus padres/madres narcisistas. Del mismo modo en el que ellos intentan “arreglarte” a ti, es lo que haces tú intentando que cambien para que sean lo que necesitas ahora y lo que necesitabas en tu infancia. Acepta que eso no va a ocurrir y acéptalos a ellos tal y como son.

Ahora bien, esto no quiere decir que no puedas ponerles límites y decirles que no. Su tendencia será la de buscar formas de reducir tu confianza para que no puedas cambiar e, inconscientemente, digas representando los roles tóxicos que te asignaron ellos en la infancia atendiendo a las necesidades del sistema familiar disfuncional y no a las tuyas.

Entiende que actúan porque no se quieren a sí mismos/mismas. Alguien que no tiene autoestima no puede dar amor a otras personas. Constantemente, aunque lo escondan, se dicen a sí mismos/mismas que no son dignos/dignas en la esencia y proyectan esa indignidad en sus hijos/hijas, pretendiendo que cambien, perfeccionándolos/las.

No caigas en la trampa de ser perfecto/perfecta para que tus padres/madres narcisistas u otras personas con las que te relacionas te acepten o te quieran. La perfección es un ideal. Vivir pretendiendo ser perfecto/perfecta es autodestructivo y es una enorme carga vivir pretendiendo ser perfecto/perfecta.

Consejos prácticos para sanarte de la esclavitud del perfeccionismo con el que vives:

  1. Haz consciente que la razón por la que quieres ser perfecto/perfecta es para conseguir validación, amor o apoyo de otras personas. Buscas fuera lo que ya tienes dentro de ti.
  2. Haz terapia. Busca un(a) terapeuta que pueda hacerte el mirroring que tus padres narcisistas no pudieron y deja que su mirada compasiva hacia ti te demuestre que no necesitas ser perfecto/perfecta para que te quieran, sino simplemente ser tu mismo/misma.
  3. Pon límites a tus padres/madres narcisistas y diles que no. Si siguen teniendo dinámicas tóxicas en las que te exigen perfección, critican todo lo que haces o encuentran siempre la manera de minusvalorarte, pon distancia. No es posible recuperarse del perfeccionismo siguiendo las dinámicas tóxicas de la infancia que las generaron. Quizás con poner límites ellos entiendan que ya eres un adulto al que ya no pueden tratar como quieran, si no es así, quizás tengas que empezar el contacto cero.
  4. Practica la meditación para aceptarte. Tienes derecho a que te quieran siendo tal y como eres.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

¿Estás siendo víctima de Abuso Narcisista? Identíficalo y di NO

Qué es el Abuso Narcisista

Los narcisistas en realidad no se quieren a sí mismos. Están guiados, de forma inconsciente, por la vergüenza tóxica, de la que fueron víctimas en la infancia y que, como no suelen tratarla, la arrastran toda la vida. Es la imagen idealizada de ellos mismos, que se convencen a sí mismos de que ése es su Verdadero Yo (pero no lo es) lo que admiran y pretenden que los demás admiren.

Pero en el fondo, los narcisistas, aunque no lo identifican o no lo entiendan, sienten la brecha entre la fachada que muestran al mundo y su identidad basada en la vergüenza tóxica. Trabajan duro para evitar sentir esa vergüenza. Para llenar este vacío, los narcisistas usan mecanismos de defensa que son destructivo, que causan dolor y daño a las personas que tienen relaciones con ellos.

Muchos de los mecanismos de defensa de las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad son abusivos, de ahí el término “abuso narcisista”. Sin embargo, alguien puede ser abusivo, pero no ser un narcisista. Los adictos y las personas con otras enfermedades mentales, como el trastorno bipolar y el trastorno de personalidad antisocial (similar al término anterior, sociopatía) y los trastornos límite de la personalidad también pueden ser abusivos, como lo son muchos codependientes sin una enfermedad mental. El abuso es abuso, no importa cuál sea el diagnóstico del abusador.

Diferencias entre un Narcisista Perverso y un Sociópata

Una persona con rasgos pronunciados rasgos narcisistas que se comporta de manera maliciosa y hostil tiene “narcisismo maligno”. Los narcisistas malignos suelen ser sádicos y infligiendo dolor (emocional) a otros. Pueden ser tan competitivos y faltos de escrúpulos que tienen un comportamiento antisocial. La paranoia los pone en un modo de ataque defensivo como medio para autoprotegerse.

Los sociópatas muestran rasgos narcisistas, pero no todos los narcisistas son sociópatas. Sus motivaciones son diferentes. Mientras que los narcisistas tienen la necesidad de ser admirados, los sociópatas cambian su fachada para conseguir los objetivos de su propia agenda secreta. No se adhieren a las personas como lo hacen los narcisistas. Los narcisistas no quieren ser abandonados, son codependientes, necesitan la admiración de los demás. Los sociópatas no tienen esta clase de apego, pueden alejarse fácilmente de las relaciones que no les sirven. Aunque algunos narcisistas planearán con anticipación ocasionalmente para obtener sus objetivos, generalmente son más reactivos, más viscerales y más agresivos. Los sociópatas calculan sus planes de una forma mucho más fría y tienen un enorme control sobre sus propias emociones. Son capaces de planear una venganza durante años antes de llevarla a cabo. Un narcisista maligno tiene delirios de grandiosidad y se cree con más derechos que el común de los mortales. Un sociópata tiende más a considerarse una víctima de su propia vida y vive escondido, sin mostrar más

Tipos de Abuso Narcisista

Las personas que hemos crecido en Familias Narcisistas/Disfuncionales, donde muchas de nosotras sufrimos acoso y abuso (emocional y/o psicológico y/o verbal y/o sexual y/o físico y/o espiritual) durante la infancia, tendemos a repetir este comportamiento como adultos y dejarnos abusar o acosar por otras personas hasta que empezamos a hacer terapia. Una niña no puede comparar su familia con otra, piensa que lo que sucede en su familia es lo “normal” y que eso es lo que ocurre en todas. Por ello, es necesario aprender que muchos de los comportamientos tolerados en realidad suponen un maltrato o un abuso y que nos merecemos no permitir este trato por parte de nadie. Es nuestra responsabilidad y nuestro derecho protegernos, poner límites y decir que no.

Si eres una víctima de abuso, los principales desafíos para ti son:

  1. Identificarlo claramente.
  2. Construir un sistema de apoyo.
  3. Aprender a fortalecerte y protegerte.

Tipos de abuso (que quizás aún no hayas reconocido que lo estás padeciendo o que lo has padecido)

  • Abuso verbal. El abuso verbal incluye despreciar, intimidar, acusar, culpar, avergonzar, exigir, ordenar, amenazar, criticar, provocar, el sarcasmo, enfurecerse, oponerse, socavar, interrumpir, bloquear e insultar. Ten en cuenta que muchas personas ocasionalmente hacen demandas, usan el sarcasmo, interrumpen, se oponen, critican, culpan o bloquean. Considera el contexto, la malicia y la frecuencia del comportamiento antes de etiquetarlo como abuso narcisista.
  • Manipulación. En general, la manipulación es una influencia indirecta sobre alguien para que se comporte de una manera que promueva los objetivos del manipulador. A menudo, expresa una agresión encubierta. Piensa en un “lobo con piel de cordero”. En la superficie, las palabras parecen inofensivas, incluso halagadoras; pero debajo de forma intuitiva, te sientes humillada o percibes hostilidad. En este post hay muchos ejemplos de conductas manipuladoras.
  • Chantaje emocional. El chantaje emocional puede incluir amenazas, enfado, advertencias, intimidación o castigos. Es una forma de manipulación que provoca dudas en ti. Te hace sentir miedo, obligación y/o culpa
  • Gaslighting. Se trata de una técnica de manipulación muy agresiva que, intencionalmente, te hace desconfiar de tus propias percepciones de la realidad o creer que eres mentalmente incapaz.
  • Competición. Vivir de un modo en el que el narcisista compite con los demás en todo y siempre encuentra la manera de ganar, quedando por encima de ti. Cómo consigue ganar es a través de cualquier medio, dejando a un lado la ética, haciendo trampas, utilizando a otras personas para triangular, …
  • Comparación negativa. Supone hacer comparaciones innecesarias para ser siempre el narcisista, de nuevo, el que sale ganando en la comparación, quedando por encima de quien sea que se compare.
  • Sabotaje. Interferencia disruptiva en tus acciones o relaciones con el propósito de vengarse de ti.
  • Explotación. Utilizarte, explotarte o aprovecharse de ti para fines personales sin tener en cuenta tus sentimientos o necesidades.
  • Mentir. Engaño persistente para evitar la responsabilidad o para lograr los fines del narcisista. Muchas veces estos fines pertenecen a una “agenda secreta” que el narcisista no muestra a los demás.
  • Retención. Retener cosas de ti, como dinero, sexo, comunicación o afecto, utilizándolo como arma para conseguir algo o simplemente para hacerte daño.
  • Desatención. Supone ignorar las necesidades de un niño/una niñas del cual/de la cual el abusador es responsable. Incluye peligro para los niños, es decir, colocar o dejar a un niño en una situación peligrosa.
  • Invasión de la privacidad. Ignorar tus límites y ponerse a revisar de forma periódica tus cosas, tu teléfono o tu correo; negar tu privacidad física o acosarte o seguirte, ignorando la privacidad que has solicitado.
  • Difamación. Difundir cotilleos maliciosos o mentiras sobre ti o sobre personas cercanas a ti con el fin de perjudicarte
  • Violencia. La violencia incluye bloquear tus movimientos, tirar cosas o destruir objetos como forma de amenaza.
  • Abuso financiero. Puede incluir controlarte por dominación económica (controlar tus cuentas, toda tu economía, decidir en qué gastas tus ingresos,…) o agotar tus finanzas mediante la extorsión, el robo, la manipulación, el juego, acumulando deudas en tu nombre o vendiendo tus pertenencias personales.
  • Aislamiento. Utilizar la manipulación y el control para aislarte progresivamente de tu familia, amigos, compañeros de trabajo,.. con esto el abusador narcisista lo que pretende es que dependas completamente de él emocionalmente y que no tengas apoyos externos cuando haya discusiones o te plantees dejar la relación.

Típicamente, los narcisistas no se responsabilizan de su comportamiento y le echan la culpa a los demás por lo que hacen, justifican su comportamiento sobre todo a través del mecanismo de defensa de la proyección. Sin embargo, algunos son capaces de reflexionar sobre su comportamiento y rectificarlo, pero siempre que dicho cambio también cumpla un interés propio.

 Busca Ayuda

Si crees que estás en una relación con un narcisista perverso o un sociópata busca ayuda terapéutica. Interactuar con esta clase de personas durante un periodo prolongado de tiempo puede ser muy dañino para tu salud mental y tu autoestima. Si te has visto reflejada en alguna de las formas de maltrato explicadas en este post, páralo de inmediato. El abuso y el maltrato suelen escalar con el tiempo, no ir a menos. No esperes a estar en peligro psicológico o físico para poner límites y decir que no.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

9 Señales de que Estás en una Relación (Emocional y/o psicológicamente) Abusiva

¿Estás en una Relación abusiva?

A menudo, las mujeres que están en relaciones emocionalmente y/o psicológicamente abusivas no reconocen su situación como abuso porque no están siendo atacadas físicamente. Mucha gente cree que si no hay signos físicos de abuso, entonces no es realmente abuso. Pero el dolor y el trauma del abuso emocional son tan reales como los del abuso físico. Se la conoce como la “herida invisible” precisamente por eso, porque no se ve físicamente pero está ahí, en lo profundo del inconsciente de las sobrevivientes hasta que se dan cuenta de que “algo va mal” y empiezan a hacer terapia.

Es por esto que es importante hacerte consciente de que estás en una relación emocionalmente abusiva. Las supervivientes no nos damos cuenta porque venimos de familias narcisistas/ disfuncionales con los mismos patrones de conducta, donde todo este comportamiento abusivo es etiquetado como “normal” por la familia narcisista/disfuncional. Inconscientemente, las supervivientes escogen parejas que son proyecciones de sus padres, con lo que se perpetúa el abuso emocional y/o psicológico que sufrieron de niñas.

 Preguntas para identificar Abuso Emocional/Psicológico en las Relaciones

Tu compañero…

  • ¿Te humilla o menosprecia delante de amigxs, familiares o en público?
  • ¿Hace de menos tus metas o logros?
  • ¿Critica constantemente tus habilidades como pareja, novia, novia, trabajadora o estudiante?
  • ¿Te llama “nombres” constantemente que pueden considerarse humillantes?
  • ¿Te sientes impotente para tomar tus propias decisiones?
  • ¿Amenaza (de forma directa o indirecta con hacerte daño a ti, a tus hijxs, mascotas, amigxs o familiares para conseguir que hagas lo que él quiere?
  • ¿Destruye cosas para asustarte, por ejemplo, tirar un cuadro o darle una patada a una puerta?
  • ¿Te dice o te hace entender que no vales nada sin él?
  • ¿Te agarra, pellizca, empuja o zarandea y después se excusa por ese comportamiento?
  • ¿Te llama o te envía mensajes de texto constantemente o se presenta de improviso donde sabe que estarás para controlarte?
  • ¿Te aísla de amigxs o familiares, por ejemplo, te hace chantaje para que no vayas a una cena con amigxs o te dice que cree que cae mal a tu madre para que ninguno de los dos vayáis a visitarla?
  • ¿Consume drogas o alcohol como una excusa para hacerte daño verbalmente?
  • ¿Te culpa por lo que siente?
  • ¿Te presiona para tener sexo con él cuando tú no quieres?
  • ¿Amenaza con hacerse daño o suicidarse si te vas?

 Y tú…

  • ¿Te asusta cómo actuará tu pareja?
  • ¿Constantemente te excusas frente a otras personas por el comportamiento de tu pareja?
  • ¿Crees que puedes ayudar a tu pareja a cambiar si sólo cambias algo sobre ti?
  • ¿Tratas de no hacer nada que pueda causar conflicto o enfadar a tu pareja, es decir, te comportas la mayor parte del tiempo como si estuvieses pisando huevos?
  • ¿Sientes que, hagas lo que hagas o por mucho que te esfuerces, tu pareja nunca estará contento del todo contigo?
  • ¿Siempre haces lo que tu pareja quiere que hagas en lugar de lo que tú quieres? ¿La mayoría de las veces ya no sabes lo que quieres?
  • ¿A pesar de no estar feliz no terminas la relación porque tienes miedo de lo que tu pareja haría si la relación se terminase o porque crees que no ibas a encontrar a nadie más que te quisiese?

Si has respondido que sí a la mayoría de estas preguntas, es muy posible que estés en una relación abusiva.

9 Señales de que Estás en una Relación (Emocional y/o psicológicamente) Abusiva

  1. Te aísla

Los compañeros emocionalmente abusivos a menudo te aislan de otras relaciones cercanas, incluidas aquellas con familiares, amigos o incluso compañeros de trabajo.

El abusador puede que ni siquiera sepa conscientemente que lo está haciendo. Con el aislamiento progresivo el abusador lo que consigue es que dependas emocionalmente por completo de él, influir en ti de una forma más fácil y controlar la relación.

  1. Te hace cuestionar tu Sanidad Mental

Para hacer esto, una de las técnicas más comunes que utilizan es el Gaslighting (o Luz de Gas), una fomra de abuso psicológico que hace que la víctima cuestione su propia realidad. Algunos ejemplos de una persona emocionalmente abusiva que hace gaslighting a su pareja son frases como:  “Estás loca, eso nunca sucedió”, “¿Estás segura? Yo creo que tú eres un poco tonta.” o “Todo está en tu cabeza. Tú no estás bien”.

El Gaslighting es una táctica de abuso muy poderosa porque hace que la víctima cuestione todo: su cordura, sus sentimientos y su propia percepción de la realidad. Esto le da al abusador el control.

  1. No puedes expresar tus Sentimientos

Si te da miedo plantear ciertos temas, esta es una señal de peligro de que tu relación tiene una base inestable”. Un compañero abusivo impedirá que te expreses de forma libre, haciándote sentir culpa o vergüenza por ello.

Muchas veces las personas abusivas no son claras en su comunicación porque con una comunicación equívoca es como consiguen sus objetivos. Por ello, es muy probable que un compañero abusivo no diga explícitamente “No hables de esto”, pero si tú tienes la sensación de que si tocas algunos temas pueden provocar una reacción inesperada y/o agresiva por parte de tu compañero, eso es abuso emocional.

 4. Es celoso de forma irracional

Los sentimientos ocasionales de celos son normales en una relación.

Los celos se convierten en un problema cuando la persona con celos se vuelve posesiva o controla, o impone un doble rasero a su pareja, por ejemplo, un abusador que le prohíbe a su novia que hable con compañeros de trabajo masculinos cuando él sí que interactúa con normalidad con sus compañeras mujeres.

5. Te amenaza (de forma obvia o solapada)

Las amenazas no tienen que estar limitadas a ti. Un compañero abusivo puede amenazar con herir o matar a los hijos comunes, otros miembros de la familia o las mascotas. El abusador incluso puede amenazar con suicidarse.

Una amenaza también puede venir en forma de intimidación, comportamientos como el re romper cosas delante de ti o decir frases como “No me hagas enfadar” o “Te la estás buscando”.

6. Te culpa de todo

Un abusado culpa a su pareja por su propio comportamiento. Afirmará que lo provocaste tú u otra persona para justificar su comportamiento agresivo. Te culpará de su propia infidelidad argumentando que no le das sexo o cariño o atención en cantidades suficientes. Un abusador también alegará que el estrés, las drogas o el alcohol los hicieron comportarse de cierta manera.

La razón por la que hacen esto es el mecanismo de defensa de la proyección. La proyección consiste en poner fuera de uno mismo comportamientos que no podemos aceptar que son nuestros. Por eso justifican todo lo que hacen y la proyección les da una “carta blanca”dentro de su cabeza para poder hacer lo que quieran y no responsabilizarse de su comportamiento, por muy abusivo que sea.

  1. Te controla

Un abusador utilizará diferentes medios para controlarte. Así es como se ponen por encima de ti en la relación, es su forma de conseguir tener “la sartén por el mango”, ya que se sienten permanentemente amenazados.

Lo que utilicen para controlarte dependerá de cada persona. Son instrumentos de control para el abusador:

  • El dinero: tendrán acceso a tus cuentas bancarias, te quitarán las tarjetas, decidirán en qué se gasta y en qué no.
  • El sexo: utilizará el sexo como arma reteniéndolo cuando sepa que lo quieres y dándotelo como a cuentagotas para mantenerte en una situación de necesidad perpetua.
  • El trabajo: querrá decidir el tipo de relación que tienes con tu jefe y/o compañeros de trabajo, diciéndote cómo tienes que comportarte.

8. Te avergüenza y te critica

Un compañero abusivo critica a su pareja constantemente, en privado o en público. Cómo lo hacen puede variar mucho. Por ejemplo, críticas sobre tu inteligencia o apariencia de su compañera. O pueden burlarse de su pareja y humillarla. Todo ello es una táctica para reducir la autoestima y la confianza de su compañera.

 9. Su comunicación es equívoca

Su comunicación no está orientada a una solución del conflicto sino a “ganar” el abusador. Algunas de estas técnicas de comunicación equívoca son:

  • La manipulación
  • La triangulación
  • El tratamiento de silencio
  • “Cerrarse en banda”
  • “Gaslighting” o luz de gas
  • Comportarse de forma pasivo-agresiva

El abuso emocional tiene el objetivo por parte del abusador de mantener el control sobre la relación y su pareja. Es una forma de oprimir a su pareja y no dejar que se exprese, que manifieste sus opiniones ni que defienda sus criterios y percepciones. Es una forma de maltrato muy grave, ya que anula por completo a la víctima, dejándola sin autoestima y creyendo que merece el trato que se le da.

Nadie merece ese tipo de abuso y de trato. Si te ves reconocida en este post, busca ayuda en lugares como éste:

http://www.violenciagenero.msssi.gob.es

Hablemos un poco sobre Sadomasoquismo (y también sobre Narcisismo)

¿Qué es el Sadomasoquismo?

El sadomasoquismo puede definirse como la entrega o recepción de placer, muchas veces sexual, mediante infligir o recibir daño o humillación. Puede significar un aumento del placer sexual o, en otras ocasiones, como un sustituto o un requisito imprescindible en una relación. Infligir dolor se usa para incitar el placer sexual, mientras que la simulación de la violencia puede servir para expresar apego. Las actividades sadomasoquistas son en la mayoría de los casos iniciadas a petición, o en beneficio, del/de la masoquista, que muchas veces dirige las acciones a través de sutiles señales emocionales.

Algunos estudios sugieren que las fantasías sádicas se encuentran tanto en las mujeres como en los hombres. Mientras que algunas personas son puramente sádicas o completamente masoquistas , muchas son diferentes grados de ambas, y se describen a sí mismos/mismas como intercambiables en los papeles de sádico/sádica – masoquista.

El sadomasoquismo es una palabra híbrida, compuesta por sadismo y masoquismo, términos acuñados en el sigo XIX por el psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing, quien habló de tendencias naturales de sadismo en los hombres y de masoquismo en las mujeres. Krafft-Ebing nombró el sadismo tomando el nombre del Marqués de Sade, autor de “Los crímenes del amor”, “Aline y Valcour” y otras obras.

El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, remarcó que la tendencia a infligir y recibir dolor durante las relaciones sexuales es “la más común e importante de todas las perversiones” y la adscribió – como otros muchos temas – a un desarrollo emocional y/o psicológico incompleto o disfuncional en la infancia.

la más común e importante de todas las perversiones

El Sadismo y el Masoquismo en las relaciones

El sadismo también puede representar una clase de actividad disfuncional, como la de utilizar a alguien como “cabeza de turco” o como “chivo expiatorio”. Sentimientos displacenteros como la rabia o la culpa son desplazados hacia fuera de la persona que los siente y proyectados en otra persona: el chivo expiatorio. Ésta es una práctica antigua y con raíces profundas. De acuerdo con el Levítico, Dios les dijo a Moisés y a Aaron que sacrificasen a dos chivos (cabras) cada año. El primer chivo era para ser sacrificado y su sangre derramada en el Arca de Noé. Entonces el Sumo Sacerdote pondría sus manos sobre la cabeza del segundo chivo y confesar los pecados de la gente. Este segundo chivo, con más suerte que el primero, no sería asesinado, sino que sería abandonado en el desierto llevando la carga del pecado, que es por lo que se le acabaría conociendo como el “chivo expiatorio”. El altar que hay en cada iglesia es un recordatorio simbólico de esta práctica de sacrificio, siendo el último objeto del sacrificio, el propio Jesús.

Para el masoquista, tomar el rol de la subyugación y la impotencia puede ofrecer una liberación frente al estrés o la carga de la responsabilidad o la culpa. También puede evocar sentimientos infantiles de dependencia, seguridad y protección, que pueden servir como un sustitutos de la intimidad. Además, el/la masoquista puede obtener placer de ganarse la aprobación del sádico/ de la sádica, solicitando su plena atención, y con ello, controlándole.

En casi todas las relaciones, un(a) compañero/compañera está más apegado/apegada que el otro/la otra, llevando a que el/la que está menos apegado/apegada a ser el/la dominante, mientras que el/la más apegado/apegada se infantiliza y se vuelve sumiso/sumisa para conseguir pacificar, complacer y seducir. Al final, es más que probable que el/la menos apegado/apegada se agobie y tome distancia, pero si se aleja demasiado, el/la más apegado/apegada puede que se enfríe, se cierre o se vaya. Esto puede provocar que el menos apegado/la menos apegada cambie de rol y se vuelva el más entusiasta de los dos /de las dos en la relación. Al final, el equilibrio se reestablece, hasta que ocurre algo que rompe ese equilibrio, y así ad infinitum. La dominación y la sumisión son elementos que se encuentran en la mayoría de las relaciones, pero esto no es óbice para que estos componentes las hagan agotadoras, estériles, y, parafraseando a Freud, inmaduras.

En lugar de jugar al gato y al ratón, los amantes necesitan tener confianza (en sí mismos/en sí mismas y en el otro/la otra) y el valor para elevarse por encima del juego. ¿Cómo? Aprendiendo a confiar cada uno/una en el otro/la otra y atreverse a mirarse como los dos seres humanos de completos que en realidad son, finales en sí mismos y no medios para conseguir un fin. El amor verdadero consiste en respetar, compartir, nutrir y facilitar. ¿Cuántas personas tienen la capacidad y la madurez para esta clase de amor transpersonal?

En cualquier caso, es un baile que bailan dos.

El Sadomasoquismo y el Narcisismo

La tendencia es que aquellas personas que han sido criadas por un padre y/o madre narcisista sádico/sádica esto es, que se reconfortaba (en la mayoría de los casos, seguramente de forma inconsciente) infligiendo dolor psicológico o emocional, estas personas de adultos desarrollan dinámicas sadomasoquistas en sus relaciones con sus parejas. ¿Por qué? Porque en su infancia se les enseñó que el amor tenía un componente doloroso, componente que posteriormente introdujeron en sus relaciones de forma natural, repitiendo lo que se les había enseñado.

La posición extremadamente vulnerable en la que está un niño/una niña durante años (tiene una dependencia total de sus progenitores) y las situaciones de humillación, dolor,.. que sufre, siendo éstas realizadas por una figura a la que quiere (su padre o su madre o ambos), para él/ella habrá una enorme facilidad/naturalidad para desarrollar roles de sumisión (viviendo lo que le hacían a él/ella) o de dominación (haciéndole a otra persona lo que le hacían a él/ella).N

No estoy calificando el sadomasoquismo ni de bueno ni de malo, ya que entiendo que dos adultos que son libres y consienten de forma mutua, pueden realizar las prácticas sexuales que les apetezcan, por mucho que a otras personas estas prácticas les puedan parecer aberrantes, raras o indignas. Lo que digo es que simplemente quizás te apetezca reflexionar sobre hasta qué punto es tu inconsciente el que te lleva a adoptar prácticas sadomasoquistas en tus relaciones, esto es, te conviertes en ese niño/niña que pide que papá/mamá le pegue o bien ese niño/niña cabreado/cabreada que quiere pegarle a papá/mamá. Y no sólo en la cama.

¿Crees que has tenido o tienes una relación sadomasoquista? ¿Piensas que esta dinámica puede estar relacionada con el sadismo de uno de tus padres? Deja un comentario.

Fuente: Psychologytoday.com