¿Intimidad o Intensidad? ¿En qué se basan tus Relaciones?

Normalmente, el amor romántico es una experiencia que conlleva intimidad y la generación de un vínculo. Eso no puede ocurrir si estás en una relación con una persona que no es capaz de tener intimidad ni de generar un vínculo con alguien tratándolo de igual a igual. Quizás no te des cuenta de que falta esto si estás viviendo una experiencia muy intensa con una persona que lo hace es manipularte y mentirte. Si quieres recuperarte después del abuso narcisista, lo primero es entender cómo funciona tu subconsciente en este tipo de relaciones.

Conviene tener en cuenta que una persona que no ha tenido un padre o madre narcisista, psicópata o sociópata detecta algo raro en el comportamiento de la otra persona durante la fase de idealización o love bombing. Le parece extraño tanta prisa por la “intimidad” y un mirroring que parece que ha encontrado a su alma gemela. Como tienen un referente sano del amor, detectan fácilmente las banderas rojas. Una persona cuyo padre o madre es narcisista, psicópata o sociópata no las detecta porque en su infancia tuvo el mismo tipo de relación con su padre o madre y aprendió que eso era el amor. Es el único referente experiencial que tiene. Ése y el de otras parejas, que seguramente han tenido un comportamiento muy parecido al de su padre o madre.

La Intimidad

La intimidad tiene que ver con la confianza, el entendimiento y el sentirse comprendida. Las personas que tienen intimidad emocional pueden mostrar su vulnerabilidad sin el temor a ser rechazadas, ridiculizadas o invalidadas. La intimidad está basada en la seguridad emocional, la aceptación, el respeto y un dar y recibir mutuo. Sin auto-revelarnos no puede haber intimidad, pero la intimidad requiere que esa auto-revelación sea recogida por la otra persona con respeto.

La intimidad significa que podemos ser quienes somos realmente dentro de la relación y que permitimos a la otra persona hacer lo mismo. “Ser quienes somos realmente” implica que podemos hablar de una forma abierta de las cosas que nos importan, que somos claros en nuestras posiciones en temas emocionales y que ponemos los límites de lo que es aceptable o permitido para nosotros en la relación.

Esto es algo simplemente imposible con un(a) narcisista, psicópata o sociópata. No son capaces de tener intimidad emocional, lo que significa que no pueden tener relaciones sanas. ¿Por qué no pueden tener intimidad emocional? Porque su ego hace que se pongan siempre por encima de la otra persona y la utilicen para sus propias necesidades, controlándola y teniendo poder sobre ella con la manipulación y las mentiras. No saben mostrar vulnerabilidad porque les hace sentirse demasiado expuestos. En el fondo, a pesar el ego inflado, sienten vergüenza tóxica.

La Intensidad

La intensidad tiene que ver con el drama, la ansiedad, la inseguridad y el miedo. Es una dinámica emocional de tirar-soltar, frío-caliente, arriba-abajo. La intensidad supone estar completamente perdido en la emoción de un deseo irracional. Está marcada por la urgencia, el deseo sexual, la ansiedad y elecciones de alto riesgo. Lleva a un estadio de euforia extrema similar al del uso de drogas (reacciones químicas adictivas en el cerebro), a la pérdida de la habilidad de hacer evaluaciones racionales de los que es verdadero y sincer y el deseo de estar cerca de esa persona en todo momento y a cualquier precio.

Un vínculo creado a través de fuertes altibajos emocionales se mantiene a través de la oxitocina y la serotonina en los altos – llamadas hormonas da la felicidad – y cortisol, que genera estrés y ansiedad en los bajos.

Estudios sobre el aprendizaje han demostrado que a través del patrón de castigo y recompensa del refuerzo intermitente, se desarrollan los vínculos emocionales más fuertes. Esto es así porque con una pareja que tiene un comportamiento predecible, con el que nos sentimos seguros en todo momento, la secreción de dopamina y serotonina disminuye con el paso del tiempo. Nos acostumbramos a eso, se convierte en un estado cotidiano. Sin embargo, cuando el comportamiento de nuestra pareja es caótico e impredecible, el cerebro secreta más hormonas de la felicidad y el estrés de forma alternativa. Estos altibajos se vuelven adictivos porque pensamos que así “sentimos más”. Pero no es cierto. Esto no está relacionado con las emociones sino con la intensidad de algo que es tóxico, poco saludable, es un comportamiento “de locos” que no es sostenible a medio-largo plazo.

El tratamiento intermitente bueno-malo detona reacciones emocionales y biológicas. Enfriarse y no tener contacto con esa persona (el contacto cero) parece algo imposible de realizar. El efecto en el cerebro es similar a una adicción (a las drogas, el juego, el sexo, las compras, el trabajo,..). Ésta es la razón por las que nos obsesionamos con estas personas y resulta tan difícil soltar el vínculo, incluso a pesar de que ya sepamos lo tóxicas que son o el daño que nos hacen.

A este apego adictivo se le conoce como el vínculo del trauma o trauma bonding. El trauma bonding es el apego adictivo a un(a) abusador(a). Algunas señales del trauma bonding son la inhabilidad para el desapego, la negación autodestructiva, la indefensión aprendida, la ansiedad,… Todo esto se da por la disonancia cognitiva. Racionalmente (parte izquierda del cerebro) con el comportamiento SABEMOS que esa persona es tóxica, cruel, miente, traiciona,… Sin embargo, emocionalmente (parte derecha del cerebro) del cerebro, SENTIMOS ese potente vínculo con la persona, que hace que generemos pensamientos para autoengañarnos y justificar quedarnos son esa persona. Cuanto más hayamos invertido en la relación, más pensamientos crearemos para quedarnos en la relación. La generación de estos pensamientos contradictorios es lo que se denomina disonancia cognitiva.

Cuanto más avanza la relación, te sientes menos seguro. Esto es una bandera roja de que hay algo que va mal en la relación.

La vulnerabilidad no significa ser débil. Al contrario, significa tener el valor de ser tú misma. Implica exponerte, arriesgarte y tener incertidumbre. No es necesario exponerte de forma rápida a esa persona, de hecho, esto es algo temerario y, si no la conoces mucho y ves que esa persona o bien se expone demasiado (te cuenta cosas muy personales como la muerte de su padre y acabas de conocerla) o no se expone nada pero te acribilla a preguntas sobre ti, esto es una bandera roja. Observa a esa persona y muéstrate de una forma gradual. En seguida notarás si acoge tu vulnerabilidad y también se expone o, por lo contrario, se esconde o te rechaza. Si lo hace, sabrás que esa relación no es sana para ti.

Sentir que nos quieren por quiénes somos y conocer a otra persona en toda su vulnerabilidad y quererla por quien es, es una de las experiencias más reconfortantes que la vida nos puede ofrecer. La intensidad es lo contrario a esto. Es agotadora, te deja exhausta, es insana, es “de locos” y te deja vacía.

Si queremos sanar después del abuso narcisista en nuestras futuras relaciones, podemos preguntarnos: “¿Es esto una intimidad real o sólo intensidad”?

Fuente: http://psychopathsandlove.com

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La Invalidación

La invalidación está considerada como la forma de abuso emocional más dañina. Si has tenido un padre o madre narcisista, psicópata o sociópata, no hay duda de que la has experimentado durante toda tu infancia. Tus sentimientos y percepciones de la realidad fueron invalidados de una forma tal que te hacían sentir que estabas loco, aunque estuvieses perfectamente sano.

¿Qué es la Invalidación?

Invalidar a una persona no supone simplemente estar en desacuerdo con ella. Es un proceso mediante el cual una persona comunica a otra que sus opiniones y emociones son inválidas, egoístas, estúpidas, locas y en general, equivocadas. La persona invalidante le hará saber a la invalidada de forma directa o indirecta que sus sentimientos y puntos de vista no cuentan para nada, a nadie, en cualquier momento y/o de cualquier forma. El mensaje es: Tú no importas y estás equivocada con lo que piensas y sientes.

Tú no importas y estás equivocada con lo que piensas y sientes.

Las hijas de padres o madres narcisistas, psicópatas o sociópatas han sufrido invalidación durante muchos años. La invalidación es tan perversa e insidiosa y ha sido algo tan común en tu infancia, que es posible que no te des cuenta en el momento en el que la estás experimentando. En el fondo, sabías que “algo estaba mal” pero no podías señalar de forma precisa de qué se trataba.

La forma más extrema de invalidación emocional y psicológica es el gaslighting.

Las personas que invalidan a otras lo hacen por una serie de razones, algunas veces de forma consciente y otras, inconsciente. Un abusador(a) utilizará la invalidación como una herramienta de manipulación y un arma. Otros quizás simplemente tengan poca empatía emocional. Otras puede que se sientan incómodas o impotentes frente al dolor de la persona a la que invalidan. Otros tendrán envidia de algo que la persona invalidada ha conseguido o la pone contenta y querrán arrebatárselo mediante la invalidación con frases como: “No es para tanto” o “¿Y tú de qué te ríes?”.

Lo más importante es que cuando estás siendo invalidado, no se están satisfaciendo tus necesidades emocionales y se está sembrando una duda sobre tus percepciones que afectará a tu autoestima y al criterio que tienes de ti mismo.

Los hijos de narcisistas, psicópatas o sociópatas se acostumbraron tanto a la invalidación en su infancia que o bien no son conscientes de sus necesidades emocionales, o bien, si lo son, creen que éstas no serán ser satisfechas por los demás, por lo que no piden ni las manifiestan. En lugar de eso, utilizan mecanismos inconscientes de defensa como negarlas, reprimirlas, deflectarlas,…

Lista de Necesidades Emocionales Básicas a las que todas las Personas tienen Derecho

  • Ser reconocida
  • Ser aceptado
  • Ser escuchada
  • Ser entendido
  • Ser querida
  • Ser apreciado
  • Ser respetada
  • Sentirse seguro
  • Ser valorada
  • Ser digno de confianza
  • Sentirse capaz y competente
  • Sentirse con claridad (en lugar de confuso)
  • Ser apoyada

 Si has estado en una relación con un(a) narcisista, psicópata o sociópata, te invito a que pienses por un momento en la fase de idealización, cuando hizo todo el love bombing. Lo que hizo que esta fase fuese algo tan maravilloso para ti es que por fin tus necesidades emocionales eran satisfechas. Se sentiste visto, valorado, querido, cuidado,..

Seguramente como nunca antes porque eso en tu infancia no lo tuviste. Las narcisistas, psicópatas y sociópatas son buenas averiguando cuáles son las necesidades emocionales de alguien – porque suelen tener mucha empatía cognitiva, no emocional –  y fingiendo por un tiempo que las cubren. Realmente parecía que le importabas, a través de un falso “mirroring” de tus emociones y sentimientos, te demostraba que conectaba contigo. Así es como consiguen establecer un vínculo muy potente en tan poco tiempo. Ese vínculo está basado en el anhelo de tu niño interior, que sigue buscando un amor que no obtuvo en su infancia que esta persona, como de la nada, te lo da en bandeja.

Ahora piensa por un momento en la fase de devaluación. ¿Qué pasó entonces? Tus necesidades emocionales empezaron a no ser satisfechas. Te sentiste confusa, no querida, no comprendida, rechazada, incompetente, no segura,.. Tus necesidades, emociones, pensamientos y percepciones pasaron a ser invalidados por esta persona. Lo mismo que tu padre/madre narcisista, psicópata o sociópata hacía contigo en la infancia.

El núcleo de toda la farsa fue primero ser validado y después, invalidado.

Ahora que has traído esto a tu consciencia, lo puedes utilizar para determinar la salud no sólo de tus futuras relaciones sino de las que tienes en la actualidad.

Qué hacer ante la Invalidación

Normalmente, cuando nos sentimos invalidados, tendemos a defendernos retirándonos o atacando (dos de las respuestas del cerebro reptiliano cuando sentimos miedo: huir o atacar). Sin embargo, una retirada continua tiende a hacernos disminuir la autoconfianza y llevar a sentimientos de impotencia y depresión. Por otro lado, atacar lo que hace es escalar el conflicto, llevando a escenarios agresivos y que pueden comportar mucho estrés. Una respuesta sana, que es asertiva e informativa y no agresiva es simplemente expresar tus sentimientos de forma clara y concisa. Por ejemplo, respondiendo “me siento invalidado”, ”me siento burlado”, ”me siento juzgado” o “esto me hace daño”.

La invalidación no verbal incluye abandonar la habitación, dar el tratamiento de silencio y “poner caras” como una mueca de disgusto, poner los ojos en blanco o una mirada fija que clava a la persona. Algunos de ellos es posible que te recuerden tanto a una situación de infancia vivida con tu padre o madre narcisista, psicópata o sociópata que puedan dar lugar a un flashback emocional.

Si comienzas a hacer psicoterapia después del abuso narcisista, verás que tu consciencia aumenta y con ella, te será mucho más fácil identificar comportamientos de este tipo.

Las siguientes son invalidaciones verbales que o bien minimizan tus sentimientos, niegan tus percepciones, te ordenan que te sientas de otra manera, te dicen cómo te deberías de sentir o que pretenden hacerte sentir culpable por pensar o sentirte de una manera determinada. La lista no es exhaustiva:

Me niego a tener esta conversación

  • Podría ser peor
  • Supéralo
  • No has entendido nada
  • Deberías olvidarte de eso
  • ¿Y qué pasa con mis sentimientos?
  • Estás de broma, ¿no?
  • Te estás imaginando cosas
  • Eres/estás celosa, demasiado sensible, dramático, loca, inseguro, inestable, amargada, paranoico,…

Y en la otra cara de la moneda.. ¿Qué es la Validación?

Validar los sentimientos de alguien supone aceptar esos sentimientos, entenderlos y, por último, nutrirlos.

Validar significa RECONOCER Y ACEPTAR LA IDENTIDAD DE CADA PERSONA Y SU INDIVIDUALIDAD. La invalidación consiste en rechazar, ignorar o juzgar los sentimientos de alguien y, con ellos, SU INDIVIDUALIDAD COMO PERSONA.

Si has tenido una infancia abusiva, es más que probable que necesites psicoterapia después del abuso narcisista, ya que fuiste muy invalidado en tu infancia y, muy probablemente, has repetido esto de forma inconsciente a lo largo de tu vida, rodeándote de personas que hacen lo mismo que hacían tus padres.

Cuando validamos a alguien, le permitimos compartir sus pensamientos y sentimientos en un entorno seguro. Les damos la tranquilidad de que tiene derecho a tener los sentimientos que tiene. Le demostramos que le aceptamos tras mostrar sus sentimientos, por muy dolorosos que éstos sean. Le hacemos saber que respetamos su percepción de las cosas en ese momento. Supone acompañar a alguien para que se sienta escuchado, reconocido, aceptado y entendido.

Los sentimientos dolorosos que son compartidos por una persona en la que podemos confiar, por ejemplo, una psicoterapeuta especializada en abuso narcisista, se reducirán. Los sentimientos dolorosos que son ignorados o negados, se harán más fuertes.

Cómo otra persona responde a tus sentimientos y emociones, indicará:

  • Cuánto te respeta
  • Cuánta empatía emocional tiene
  • Cuánto le importáis tú y tus sentimientos
  • Si esa persona está intentando cambiarte o controlarte en lugar de aceptarte y nutrirte

Fuente: http://psychopathsandlove.com

 

Signos de falta de Empatía Emocional por un(a) Narcisista (necesaria para las Relaciones Sentimentales)

Empatía Cognitiva y Empatía Emocional

  1. La Empatía Cognitiva consiste en saber cómo se siente la otra persona y qué podría estar pensando. También se denomina toma de perspectiva y es una buena cualidad en contextos como una negociación o en motivar a un equipo de personas. Los narcisistas, psicópatas y sociópatas suelen tener este tipo de empatía, sin sentir simpatía por sus víctimas. La usan para acumular información y con ella, poder sobre las víctimas.
  2. La Empatía Emocional supone sentirse como la otra persona, como si sus emociones fueran contagiosas. Este contagio emocional por estar en el campo de una persona depende en gran medida del sistema de neuronas espejo en el cerebro. La cantidad de estas neuronas que tenga esta persona determinará su grado de empatía emocional. Supone ser capaz de sintonizar con la otra persona, lo cual es importante de los padres para sus hijos y entre las parejas sentimentales.

Signos de una falta de Empatía Emocional de un(a) Narcisista (necesaria para las Relaciones Sentimentales)

Las personas que han crecido en familias disfuncionales, donde al menos uno de los padres/madres o cuidadores/cuidadoras era un narcisista, psicópata o sociópata, tienden a emparejarse con personas similares en la edad adulta, sin ni siquiera darse cuenta de que están siendo maltratadas o abusadas. Simplemente lo tóxico es algo tan familiar que buscan inconscientemente repetir el patrón de infancia.

Si ése es tu caso y quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista (o de una persona con otro desorden mental de los recogidos en el grupo B del DSM), más abajo tienes una lista con signos de falta de empatía emocional.

  • No respeta tus límites, ya sean emocionales o físicos. Cuando alguien no respeta tus límites, no te respetan y no te ven como una persona separada y autónoma con sus propios derechos, necesidades, deseos y sentimientos.
  • Hace comentarios invalidantes cuando compartes alguna dificultad o duda. Dice frases como:

“Podría ser peor”. “No deberías sentirte así.” “Deja de tomarte todo personalmente.” “¿Y qué hay de mis sentimientos?” “Estás montando un pollo por nada.”

  • Niega tus percepciones o emociones como algo malo o estúpido. Esto se llama gaslighting
  • El Egocentrismo
  • Parece tener mucha empatía por ti pero trata fatal, por ejemplo, a los camareros que le sirven. Cualquier comportamiento que veas en una persona, antes o después, te lo hará a ti.
  • Indiferencia hacia el sufrimiento de los demás
  • Prisa por tener sexo
  • Cree que siempre tiene la razón
  • Crítica
  • Se niega a reconocer errores o faltas de cualquier tipo
  • Espera que tú encajes en su horario, sin tener en cuenta el tuyo
  • Te descuida o te ignora cuando estás enfermo/enferma
  • No te consuela cuando lo necesitas
  • Cuando expresas cómo te sientes, la persona te responde diciendo que no te sientes así. Esto es una señal de que no te ve como otra persona separada e independiente. Cuando alguien niega tu realidad y pretende sustituirla por otra, es mejor que salgas corriendo.
  • Arrogancia. La arrogancia en realidad es una tapadera emocional para la vergüenza tóxica. Significa que alguien se siente superior a los demás por tener más conocimientos, experiencia o dinero que los demás. La persona que se pone en el lugar de la víctima, se siente inferior a la persona arrogante y legitima su comportamiento. La persona que se siente al mismo nivel que la arrogante, simplemente reconoce la arrogancia.
  • Cuando dice “lo siento” no va a acompañado de acciones que muestren una verdadera intención de reparar el daño o modificar una conducta. Son palabras vacías para aplacarte o consolarte.
  • Incapacidad para imaginar o percibir cómo sus palabras o acciones pueden hacer que te sientas
  • Tramposa. Si le pillas en la trampa, lo negará, le dará la vuelta o intentará culparte a ti
  • No te permite tomar espacio pero cuando lo hace él/ella puede ser ininterrumpido, de días o incluso semanas, y no parece importarle el daño que te pueda hacer esto
  • No está interesada en consolarte o aliviarte cuando le cuentas tus preocupaciones. Más bien te hace sentir que eres una carga cuando compartes un problema
  • Coquetea o liga descaradamente con otras personas delante de ti. Si lo señalas cuando estáis a solas, no lo reconoce y te acusa de ser celoso y posesiva
  • Cuando lloras, se le queda una cara en blanco, de no saber qué hacer con eso, como deseando que se te pase porque le incomoda
  • Detectas una falta de conexión emocional, como si esa persona estuviera a la distancia de otro planeta a pesar de que esté físicamente a tu lado
  • En la relación hay drama e intensidad pero si la miras más en profundidad, no hay verdadera intimidad emocional. Tienes la sensación de que, en el fondo, esa persona no te conoce
  • Te dice que eres “muy necesitada” o “muy sensible”. Cuando le pides algo emocional, te hace sentir como una pedigüeña
  • A veces es muy directa en sus comentarios y muy crítica. Cuando lo señalas, te dice que “sólo está siendo honesta”. Un feedback duro y crítico, sin bondad, es un ataque
  • Tenéis conversaciones muy largas sobre temas que a ti claramente te aburre mucho (bostezas, intentas cambiar de tema, es más bien un monólogo,…) y no esa persona no se da cuenta
  • Saca a colación un tema que es delicado para ti o que te hace daño, incluso cuando le has pedido de forma expresa que no lo haga
  • Juzga a todas las personas a alas que considera que están por debajo de ella, sin tener en cuenta sus circunstancias.
  • Espera que le perdones de forma instantánea
  • Tiene una actitud de censarte, catastre y juzgarte constantemente

Ten en cuenta que si una persona narcisista, psicópata o sociópata tiene estos comportamientos contigo es porque tú lo estás permitiendo. Cada conducta de este tipo que permites quiere decir que también te tratas así a ti mismo/misma, por eso no lo reconoces como ajeno o extraño.

Si quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista, necesitarás la ayuda de una terapeuta que te ayude a identificar qué es abuso o maltrato, no sólo por parte de los demás sino también hacia ti mismo/misma.

Qué es el Refuerzo Intermitente y cómo interviene en el Abuso

Flores después de días del tratamiento de silencio. Lágrimas de cocodrilo después de semanas de brutales insultos. Un regalo inesperado después de un ataque de ira. Un momento repentino de ternura después de horas de comentarios críticos. ¿Qué tienen todos estos gestos en común? En el contexto de una relación abusiva, todas son demostraciones de refuerzo intermitente, una peligrosa táctica de manipulación utilizada por el abusador(a) para mantener el vínculo con la víctima.

El psicólogo B.F. Skinner descubrió que si bien el comportamiento a menudo está influenciado por recompensas o castigos, hay una manera específica en la que se otorgan recompensas que pueden causar que ese comportamiento persista durante largos períodos de tiempo, haciendo que ese comportamiento sea menos vulnerable a la extinción. Las recompensas periódicas y predecibles para un cierto comportamiento en realidad producen menos de ese comportamiento en el tiempo que un calendario incoherente de recompensas.

Este psicólogo hizo experimentos con ratas a las que se les recompensaba con alimentos. Resultó que las ratas presionaban una palanca para obtener alimentos de manera más constante cuando no sabían cuándo vendría el siguiente comprimido de alimento que cuando siempre recibían el comprimido después de presionar la palanca (lo que se conoce como refuerzo continuo).

En términos sencillos, cuando sabemos la recompensa después de tomar una determinada acción, tendemos a trabajar menos por ella. Sin embargo, cuando el momento de la recompensa o la certeza de que lo obtendremos es impredecible, tendemos a repetir ese comportamiento con aún más entusiasmo, con la esperanza del resultado final. Disfrutamos la alegría de una recompensa “duramente ganada” mucho más.

El poder del refuerzo intermitente radica en el poder de la incertidumbre. La víctima de abuso tiene dudas sobre el abuso porque generalmente hay momentos de afecto, disculpas y falso remordimiento involucrados. Aquí es donde interviene el refuerzo intermitente.

El Abuso y el Refuerzo Intermitente

Casi siempre hay un refuerzo intermitente cuando se trata de una relación con un(a) narcisista maligno, psicópata y/o sociópata porque el abuso generalmente se mezcla con afectos periódicos en momentos impredecibles. El refuerzo intermitente funciona precisamente porque las “recompensas” (que pueden ser cualquier cosa, desde la efímera normalidad del afecto hasta la exhibición del remordimiento de la abusador(a)) se dan esporádicamente a la víctima durante todo el ciclo de abuso. Esto hace que la víctima trabaje más para mantener la relación tóxica porque desea desesperadamente volver a la “fase de luna de miel” del ciclo de abuso.

El refuerzo intermitente junto con los efectos del trauma aseguran que las personas se vuelvan “adictas” a la esperanza de cosechar su “recompensa” a pesar de la evidencia de que están arriesgando su propia seguridad y bienestar psicológico, emocional y quizás también físico.

La inestabilidad de la abusador(a) conduce irónicamente a sus víctimas a convertirse en una fuente de constante estabilidad para ellas

Este mismo fenómeno (aunque mucho más simplista) se muestra en el comportamiento de los jugadores en las máquinas tragaperras. A pesar de la baja probabilidad de ganar, los jugadores se vuelven “adictos” a invertir su dinero duramente ganado sólo por la posibilidad de un pago.

El Refuerzo Intermitente causa Adicción 

El refuerzo intermitente funciona a un nivel bioquímico. Cuando los momentos agradables son pocos y están muy espaciados en el tiempo, fusionados con la crueldad, los circuitos de recompensa del cerebro se ven alterados.

Cuando el placer es predecible, nuestros circuitos de recompensa se acostumbran a él y, de hecho, nuestro cerebro libera menos dopamina y serotonina a lo largo del tiempo cuando estamos con una pareja que nos trata bien. Se podría argumentar que, en muchos casos, el rechazo y el caos por parte de un compañero tóxico crea una adicción que es mucho más potente que la calidad predecible del amor “estable”.

La dopamina es un poderoso neurotransmisor que hace que los cerebros de los enamorados (especialmente en relaciones dominadas por la adversidad) se asemejen a los cerebros de los adictos a la cocaína. Hay una privación de la hormona y una imprevisibilidad sobre cuándo y cómo volverá a “chutar” al cerebro. Esto hace que se convierta en algo muy preciado y que se “persigue” como sea. Viene a convertirse en la gasolina que mantiene “la máquina”.

“La dopamina realmente fluye mucho más fácilmente cuando las recompensas son intermitentes. Así, o cuando ves a X, él/ella es amable contigo a veces, pero no siempre. Su gran falta de fiabilidad pone en marcha tus neuronas de dopamina “. Esto es lo que describe la Dra. Susan Carnell, Profesora Asistente en el Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Universidad Johns Hopkins, en su artículo, “Bad Boys, Bad Brains”.

La percepción de “Pequeña Amabilidad” y Porqué la Víctima se Queda

Las abusadoras usan el afecto periódico o pequeños actos de bondad en su beneficio. Al emplear tácticas de lástima o dar a sus víctimas algo de afecto, un regalo, o simplemente la ausencia de su abuso de vez en cuando, su comportamiento positivo se amplifica a los ojos de sus víctimas.

La víctima se aferra a la esperanza de que estos pequeños actos de bondad son evidencia de la capacidad del abusador para cambiar o, como mínimo, la justificación de su comportamiento malicioso. La realidad es que se trata de excusas y juegos, no signos de redención. Estos períodos intermitentes de bondad rara vez duran. Están integrados en el ciclo de abuso como una forma de explotar aún más a las víctimas de abuso y manipularlas para que se queden.

Agravando el Trauma Bonding

Los abusadores pueden lastimar a la víctima deliberadamente sólo para aparentemente ir a su rescate. Actúan tanto de villano como de héroe. Con toda la manipulación y las mentiras y el refuerzo intermitente, se crea el delirio en la cabeza de la víctima de “Hemos pasado por tanto juntos…” cuando la realidad es que el abusador y la víctima no han pasado por nada juntos sino que ha sido el abusador el que ha ejercido el abuso/maltrato y la víctima lo ha aguantado, muchas veces racionalizándolo, minimizándolo o justificándolo.

Hemos pasado por tanto juntos…

El refuerzo intermitente se usa para fortalecer el vínculo traumático, un vínculo creado por la intensa experiencia emocional de la víctima que lucha por la supervivencia y busca la validación del/de la abusador(a). La víctima suele estar desgastada, aislada y “programada” para necesitar la validación del abusador para tener falsa autoestima.

Para cortar el vínculo traumático es esencial que la víctima de abuso busque apoyo y le quite espacio al abusador, ya sea en forma de Contacto Cero o Contacto Bajo en los casos de coparentalidad.

La manera más poderosa de sanar de la incertidumbre creada a partir del refuerzo intermitente es encontrarlo con la certeza de que se trata de un abuso que es muy perjudicial para la salud mental y emocional de la víctima.

Las supervivientes pueden beneficiarse si empiezan terapia con una terapeuta que sepa sobre el vínculo traumático para conectar de forma segura con su rabia por el abuso, lo que les permitirá mantenerse alejadas de su abusador(a) y “pisar el suelo” sobre la realidad del abuso que han experimentado. Aprender a identificar el patrón ayuda a interrumpir el círculo vicioso antes de que comience nuevamente.

Sólo cuando los supervivientes se permiten la complejidad de sus emociones hacia las abusadoras pueden reconocer plenamente que su inversión en sus parejas tóxicas tiene poco o ningún retorno positivo. En todo caso, ese retorno no es el que se merecen, como personas que son, dignas de amor verdadero, sincero y sano.

Fuente: https://thoughtcatalog.com

40 Señales de Abuso Emocional (Parte 3) y Qué Hacer si estás siendo Emocionalmente Abusado

Creación de Caos y de Crisis

  1. Tiene celos y sospecha de tus amigas y contactos sociales

    No importa lo inocente, platónica o sana sea una relación con una amiga, compañera de trabajo o incluso un miembro de la familia, tu abusador(a) tiene una forma de convertirlo en algo sórdido, egoísta o equivocado.

    Tiene berrinches de celos o preguntas acusatorias. Ve todos tus vínculos con las demás personas como potenciales amenazas a vuestra relación. Te lo pone difícil o te sabotea para que no puedas relacionarte de forma natural con los demás.

  2. Quiere ser el centro de atención

    Es la fiesta de cumpleaños de vuestro hijo y tu abusador(a) se asegura de ser él el centro de atención de la fiesta. Estás empezando a contar una historia divertida en una reunión familiar, y él te interrumpe con una excusa de que estás contando la historia mal y él toma el mando de la conversación y la atención.

  3. Hace una escena sobre pequeños problemas de la vida

    El pavo de navidad se quema y tiene que anunciar qué pésima cocinera eres delante de toda la familia. Te olvidas de traer algunos documentos importantes a una reunión de trabajo, y ella se asegura de que todas sepan que siempre cometes errores estúpidos como éste. Tu abusador(a) se mueve por la vida buscando excusas para tener una explosión y hacer una escena.

  4. Hace algo para fastidiarte, para molestarte

    Tu abusador(a) sabe que quieres llegar temprano para conseguir un buen asiento en el partido de baloncesto de vuestro hijo, pero intencionalmente se toma su tiempo preparándose para retrasarlo.

    Tu jefe sabe que es importante para ti irte normalmente del trabajo a tu hora y deliberadamente, cuando quedan unos minutos para la hora, se sienta a tu lado y empieza a repasar temas pendientes. 

  5. Amenaza con una infidelidad o divorciarse para desequilibrarte

    Aumenta la tensión y crea drama con frases como:

    “Hay muchas mujeres que me tratarían mejor que tú. Creo que es hora de buscar una” o “He terminado con esta mierda. Este matrimonio ha terminado.”

    Incluso si sabes que es una amenaza vacía, lo sientes como un golpe en el estómago, te desequilibra y te hace sentir mal, poco valiosa, no digna de amor.

  6. Utiliza el abandono para castigarte o asustarte

    Tu abusador(a) quiere hacerte sufrir, por lo que, con un comportamiento pasivo-agresivo, se retirará de la relación sin avisar, para castigarte y/o asustarte. Por ejemplo, no volverá a casa por la noche y lo hará de madrugada sin darte explicaciones de dónde ha estado ni con quién. O después de una discusión, se va con el coche dejándote solo en el resturante sin decirte nada, ignorándote por completo.

Asesinato de tu Carácter y de tu Espíritu 

  1. Bromea, te insulta o te regaña frente a otras personas

    Tu abusador(a) espera hasta que haya una audiencia de personas que te importan, y luego empieza a hacerte de menos, humillarte de diferentes maneras. Los desaires pueden ser sutiles o más directos, pero la mayoría de las personas que lo presencian sienten la tensión en el aire y saben lo que está pasando.Tú te sientes humillada y avergonzada.

  2. Menosprecia tu apariencia física o tu intelecto

    “¿Cuándo vas a perder peso? No quiero estar con un gordito”

    “Incluso un niño lo puede hacer mejor que tú. Eres inútil.”

    La apariencia y el intelecto son los dos objetivos más fáciles para un(a) abusador(a), especialmente si se siente inseguro acerca de su propio aspecto o intelecto. Si los ataques suceden con la suficiente frecuencia, empiezas a sentirte feo y estúpido. Te preocupa que si dejas la relación, nadie más te va a querer nunca. 

    Se acaba dando la dinámica absurda de que ambos os créeis que el/la abusador(a) te hace un favor teniendo una relación contigo. 

  3. Bromea y trivializa con tus logros, esperanzas y sueños.

    Independientemente de los éxitos que hayas tenido, tu abusador(a) encontrará la manera de minimizarlos. No verás el orgullo brillando en sus ojos por tu éxito. En cambio, verá celos, desprecio o pasividad. No te dará ninguna palabra ni de elogio ni de apoyo a menos que o bien vea que puede manipularte con eso para sus propios objetivos o que vea que le puede sacar partido de alguna manera. 

  4. Te dice que tus sentimientos son irracionales o que “estás loca”.

    En los momentos en que, como todas las personas, necesites un abrazo, una conversación tranquila, una respuesta amorosa o un comentario de apoyo, tu abusador(a) no sabe, no quiere o no puede darte lo que necesitas. Entonces lo que hace es darle la vuelta a la tortilla y te ridiculiza por tener esas necesidades. Sólo quiere recibir de ti, no quiere darte nada o casi nada.

    Entre los dos, se acaba dando la dinámica delirante de que ambos pensáis que tu abusador(a) tiene todo el derecho a no darte nada o casi nada a pesar de que tengáis una relación y que tú simplemente eres demasiado “demandante” o “difícil” o “sensible”. 

  5. Vuelve a las personas con las que tenéis un vínculo en común, o incluso amigos o familiares tuyos, en tu contra

    A estas personas en el argot narcisista se les denomina “monos voladores”. Pueden ser desde tu madre, hasta amigos en común o personas del trabajo. Los manipulará para ponerlos en tu contra cuando tú termines la relación y quiera vengarse o bien para que te convenzan de hacer algo, que es lo que él quiere.

  6. Te corrige constantemente por cualquier comportamiento o acción

    No importa lo que hagas, nunca parece lo suficientemente bueno para tu abusador(a). Te señala constantemente que “lo haces mal” cuando esto muchas veces no es verdad o cómo podrías hacerlo mejor. Te hacen sentir incompetente y estúpida, incluso cuando has hecho algo esforzándote mucho.

    Por parte del abusador(a) se crea la fantasía de que su misión es “perfeccionarte” o “enseñarte”, como si fueras un proyecto o un objeto. Por tu parte, intentas esforzarte al máximo para alcanzar la perfección, que es un ideal, esperando un feedback positivo y de refuerzo que nunca llega.

  7. Comparte tu información privada e íntima con otras personas

    Tu abusador(a) usa información personal que le has dado tú como una herramienta útil para controlarlo, manipularlo y avergonzarte. También revela información personal que sabe que tú no quieres que se sepa simplemente para “hacer una gracia” o para “contar algo chistoso a otras personas”. Por ejemplo, tú tienes una historia humillante sobre levantarse tu vestido por accidente y enseñar la ropa interior en una reunión de trabajo y ella la va contando por ahí sin que lo sepas para hacer reír a los demás.

¿Qué hacer cuando te das cuenta de que estás siendo emocionalmente abusado?

El primer paso para quienes sufren de abuso emocional es reconocer lo que está sucediendo. Si observas varias o muchas de estas señales de abuso emocional en tu relación, debe ser honesto contigo mismo para poder recuperar el poder sobre tu propia vida, detener el abuso y comenzar a sanar.

Para las personas han estado minimizando, negando y/u ocultando el abuso, éste puede ser un primer paso doloroso y que da miedo. Una terapeuta adecuada para ti puede acompañarte en los primeros pasos que des para tomar acciones que te lleven a dejar de ser abusado y reconstruir tu autoestima y tu autoconfianza.

Aquí hay algunas estrategias para reclamar tu poder y tu autoestima a corto plazo:

Pon tus propias necesidades primero. Deja de preocuparte por complacer o proteger al/a la abusador(a). Cuídate a ti misma y tus necesidades, y priorízalas frente a las de la otra persona, incluso cuando se burla o trata de manipularte y de controlar tu comportamiento.

Establece algunos límites firmes. Cuando el/la abusador(a) empiece con el comportamiento abusivo, pídele de forma asertiva que deje de hacerlo y pide respeto. Si continúa, vete.

No participes en las peleas. Si el/la abusador(a) intenta pelear o ganar una pelea, no exageres, ni te disculpes tratando de calmarla. Simplemente, vete.

Date cuenta de que no puedes “arreglarle”. Tu abusador(a) no es alguien a quien tengas que arreglar o cambiar o ayudar o salvar. Si eres honesto contigo mismo verás que al fondo de tu comportamiento hay codependencia y que, inconscientemente, necesitas que te necesite para poder sentirte bien tú.

Tú no tienes la culpa. Al fondo de la mayoría de los casos de abuso hay una historia personal de abuso en la infancia. La niña sufre abuso por parte de su padre, su madre, ambos o uno de ellos con el consentimiento del otro, y para justificar ese abuso, el mensaje que se le da es el de que es ella quien tiene la culpa del trato que se le da. De adulta, repite esto en sus relaciones. Empieza a decirte a ti misma que tú no tenías/tienes la culpa del abuso, que te mereces respeto por parte de los demás y que eres digna de amor.

Busca ayuda. Habla con amigos y/o familiares de confianza y/o un(a) terapeuta o sobre lo que estás pasando. Aléjate de la persona abusiva con la mayor frecuencia posible y pasa tiempo con aquellos que te quieren y te apoyan.

Haz un plan de salida. No puedes permanecer en una relación emocionalmente abusiva para siempre. Si las finanzas, los hijos o alguna otra razón válida te impide irte ahora, desarrolla un plan para irte y bajo ninguna circunstancia lo compartas con el/la abusador(a). Comienza a ahorrar dinero, busca un lugar seguro para vivir o planifica el divorcio. Cuando llegue la hora de irte, él intentará impedirlo, por lo que tendrás que estar fuerte emocionalmente para hacerlo. Una vez vea que no es posible convencerte o hacerte cambiar de idea, intentará sabotearte y vengarse con todos los medios que tenga a su alcance.

Es muy importante que tengas en cuenta que si intentas huir de la relación y lo consigues pero no has hecho el trabajo interno de sanación, es más que probable que tu siguiente relación acabe siendo de abuso de nuevo. Internamente, si has permitido un abuso emocional es porque tu niño interior está herido y sigues en la posición de la víctima. La sanación está en empoderarte, aceptar lo que te has dejado hacer y entender que ya no estás en la infancia y que tienes otras opciones. Tienes el resto de tu vida por delante. Qué pasa en ella es algo que decides tú.

40 Señales de Abuso Emocional (Parte 2)

 Exigencias y Control

  1. Te ordena y te trata como a un(a) sirviente. Ya sea de buenas maneras, manipulando o de malas maneras, a gritos, el/la abusador(a) te pide que hagas muchas cosas en un tono de orden, como si hubiese una jerarquía entre vosotros y estuviese muy claro quién es el que manda y quién el mandado. Es una relación de dominación-sumisión. Cuando él/ella dice “salta”, tú saltas.
  2. Se enfada si no cumples con sus demandas. Si no cumples con sus demandas, esto tiene consecuencias negativas para ti. El comportamiento vengativo pueden incluir gritos, amenazas, golpes a cosas, pucheros, humillaciones, chantaje emocional, tratamiento de silencio,..Te pondrá tan ansiosa o incómoda que cumplir con las demandas, por muy injustas o desproporcionadas que te parezcan, es la mejor alternativa para evitar una guerra emocional.
  3. Te trata como si fueras un niño e intenta controlarte.Tu abusador(a) no te ve como un(a) igual. Te ve como a un niño que necesita que alguien le diga lo que tiene que hacer y le controle. Tiene comportamientos como el de hablarte como si tuvieras 7 años o darte “premios” como se hace con los niños cuando se portan bien. 
  4. Se comporta como una niña mimada. A veces te sientes como si tuvieras una relación con una niña pequeña o un(a) adolescente enfurruñada en vez de un adulto. Rabietas, gritos, pucheros, quejas y malas caras son frecuentes. Intenta culparte, avergonzarte o frustrarte lo suficiente como para que hagas lo que él/ella quiere. En realidad, así es, estás teniendo una relación con una persona que, emocionalmente, es como una niña. Ella también tuvo una infancia difícil y emocionalmente no ha sabido/podido madurar. No tienes una relación con la adulta que tienes delante sino con su niña interior herida. 
  5. Tiene incapacidad para reírse de sí mismo y no puede tolerar que otras personas se rían de él.Tu abusador(a) no tiene humildad ni humor ni autocrítica. Si comete un error, es mejor fingir que no ha sucedido. Si te ríes, de él, aunque sea sin mala intención, antes o después, se lo “cobrará”. Se toma a sí mismo muy en serio. Pero es la ley del embudo, ya que a veces se comporta como si tú fueras un chiste andante.
  6. Le faltan empatía y compasión por ti y por los demás. Puedes estar enferma o deprimida, pero a tu abusador(a) no parece importarle, especialmente si tus problemas interfieren con lo que quiere o necesita. Hay una sorprendente falta de empatía y compasión cuando estás pasando por algo difícil, y no puedes contar con que él esté ahí para ti. Puedes ver esta falta de empatía con vuestros hijos y otras personas también.
  7. Te ve como una extensión de ella y no como una persona independiente. Si no haces lo que ella quiere, lo ve como una traición e intentará castigarte por ello. No importa tanto quién seas tú como persona sino lo que le das. Si dejas de dárselo, dejará de verte como una extensión y para ella pasarás a dejar de “tener importancia” en su vida.

Chantaje Emocional

  1. Escala el lenguaje o el comportamiento abusivos si no respondes. Deja de hablarte, te ignora de forma obvia, te hace feos,.. cuando dejas de hacer caso a sus demandas. Si quieres que la relación vuelva a su estado “normal” tienes que “pasar por el aro” de hacer todo lo que él quiere, por muy injusto o abusivo que sea.
  2. Utiliza la culpa y/o la vergüenza para salirse con la suya. Se hace la víctima con frases como “Lo hago porque me preocupo por ti” o “Si me quisieras, lo harías” Cualquier negativa por tu parte se posiciona como un defecto de carácter o una crueldad por tu parte.

    “Lo hago porque me preocupo por ti”.“Si me quisieras, lo harías”

    No tienes derecho a decir “No” sin sentirte mal por ello. Tu abusador(a) sabe exactamente qué es lo que te hace sentir tan mal que te acabarás cediendo.

  3. Se comporta dramáticamente en público hasta que aceptas hacer lo que ella quiere. Nada es más vergonzoso que ventilar los trapos sucios de la relación en público. Pero tu compañera abusiva no parece incómoda con eso. De hecho, no tiene ningún problema en tener una rabieta en un restaurante o una reunión familiar para salirse con la suya. No le importa tener una pelea frente a los vecinos si eso significa que cederás.
  4. Retiene el sexo o el afecto para salirse con la suya. Anhelas su afecto físico y abrazos. Anhelas la intimidad y la conexión que solo puedes encontrar durante el sexo. Tu abusador(a) ha encontrado la manera de convertir el afecto y el sexo en una herramienta para presionarte y dominarte. Los retiene a voluntad. Cuando no te sometes a sus deseos, rechaza tus abrazos y tu contacto. A menos que le pidas perdón tras esa pelea que habéis tenido, no vais a tener relaciones sexuales.
  5. Es emocionalmente distante o está emocionalmente no disponibleCon frecuencia te encuentras diciendo: “¿Qué pasa?” “¿Está todo bien?” Tu abusador(a), de repente, y sin ningún motivo aparente, se ha vuelto tan frío como Siberia contigo, y sus conversaciones se han convertido en declaraciones de una sola palabra sin ningún esfuerzo de su parte para mostrar amabilidad o cercanía.

    “¿Qué pasa?” “¿Está todo bien?”

    Tiene un comportamiento errático que no responde a nada de lo que tú le haces y que te hace sentirte como “pisando huevos” cuando estás con él. Te pasas el día hipervigilante.

  6. Te da una apariencia desaprobadora o despectiva o un lenguaje corporal para hacerte sentir mal.Tu abusador(a) no tiene que decir nada. Ella pueden simplemente mirarte de forma amenazante o poner cara de disgusto o de asco. Sabes que el mensaje implícito de esos gestos es de desaprobación, o de rechazo. Es como si fueses constantemente a examen y da igual lo que hagas, muchas veces tu abusador(a) te suspende porque sí, porque le da la gana. Sientes con frecuencia vergüenza y/o culpa tóxicas a causa de este comportamiento abusivo.

¿Estás en una Relación Emocionalmente Abusiva? 40 Señales de Abuso Emocional (Parte 1)

Nada es más perjudicial para tu confianza y autoestima que estar en una relación emocionalmente abusiva.

A diferencia del abuso físico, que es muy evidente, el abuso emocional puede ser más insidioso y elusivo.

En algunos casos, ni el/la abusador(a) ni la víctima son plenamente conscientes de lo que está sucediendo.

El abuso emocional puede ocurrir en cualquier relación: de pareja, entre padres/madres e hijos/hijas, en amistades y con parientes.

A lo largo del artículo me referiré al abuso en el contexto de una relación de pareja, entendiendo que se puede extrapolar a todas las mencionadas.

¿Qué es el Abuso Emocional?

El abuso emocional es una forma de lavado de cerebro que erosiona lentamente el sentido de la autoestima, seguridad y confianza de la víctima en sí misma y en los demás.

En muchos sentidos, es más perjudicial que el abuso físico porque desintegra lentamente el sentido de una misma y el valor personal. Corta llegar al núcleo de tu ser esencial, lo que te impide reconocer tus deseos y necesidades. Causa heridas emocionales y psicológicas.

Implica un patrón de ofensas verbales, amenazas, control financiero y críticas constantes, así como tácticas más sutiles como la intimidación, infundir vergüenza y culpa tóxicas y la manipulación.

El abuso emocional se usa para controlar y dominar a la otra persona, y con frecuencia ocurre porque el/la abusador(a) tiene heridas e inseguridades de infancia que no ha tratado, como resultado de haber sido abusado y que repite consciente o inconscientemente.

Las abusadoras tienden a tener altas tasas de trastornos de la personalidad que incluyen el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), el Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) y el Trastorno de la Personalidad Antisocial (ASPD), entre otros.

Muchos supervivientes de familias narcisistas/disfuncionales crecen en familias en las que el padre o la madre o ambos tienen uno de estos trastornos. Normalmente en la familia hay una negación y/o minimización del problema, de que alguien tenga un trastorno y de que el trato entre los miembros sea abusivo.

Aunque el abuso emocional no siempre conduce al abuso físico, el abuso físico casi siempre va precedido y acompañado de abuso emocional.

La víctima del abuso a menudo no ve el maltrato como abusivo. Desarrollan mecanismos de defensa de negación y/o minimización porque como han crecido en ese ambiente, para ellas, el trato abusivo es lo “normal”, es lo que conocen e, inconscientemente, ya de adultos, se relacionan con personas abusivas, igual que lo eran/son su padre/madre o ambos.

Los efectos del abuso emocional a largo plazo pueden causar un trauma emocional grave, que incluye depresión (grave o leve, llamada distimia), ansiedad (crónica o intermitente) y Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo.

Si no estás seguro de si estás en una relación abusiva, lee la lista de señales más abajo. Dentro del Abuso Emocional están la dominación y el control, el abuso verbal, las expectativas demandantes y de control, el chantaje emocional, el comportamiento impredecible, la creación de caos y crisis, el asesinato del carácter y el gaslighting.

60 Signos de Abuso Emocional en una Relación

Signos de Dominación y Control

  1. Dice cosas que te molestan o te asustan.

Tu pareja abusiva ha encontrado tu talón de Aquiles y lo utiliza contra ti. Si no obedeces o te esfuerzas por llevarte bien, tu pareja te amenazará y te asustará con lo que sabe que te da miedo, por ejemplo, te amenazará con dejar la relación si no haces exactamente lo que él/ella quiere.

  1. Se vuelve inapropiadamente celosa de tu atención o tu conversación con los demás.

A tu pareja no le gusta la idea de compartirte con nadie, incluso en las situaciones más inocuas e inocentes. Le molestan situaciones como que envíes un whatsapp a tu madre o salgas unos minutos tarde del trabajo.

  1. Monitorea tu tiempo y tu ubicación.

Tu pareja te interroga constantemente si no estás con ella sobre dónde estás, con quién y a qué hora vas a volver a casa. Si tu pareja no está satisfecha con el tiempo que pasas con otras personas, te hará sentir culpable. Como resultado, te sientes bajo libertad condicional, teniendo que dar innumerables explicaciones de lo que haces.

  1. Supervisa tu teléfono y tu mail.

Es otra forma de control de todas tus relaciones y contactos con otras personas. Te hace sentir como en la infancia, cuando tenías que justificar tu comportamiento. Eres un adulto con derecho a la privacidad y derecho a contactar a quien desees sin interferencias.

  1. Toma decisiones que afectan tanto a ti como a la familia sin consultarlo o llegar a un acuerdo contigo.

Un(a) abusador(a) emocional intentará colocarte en una posición inferior, al descuidar o negarse a incluirte en la toma de decisiones importantes. No te ve como un igual a la hora de tomar decisiones. Finalmente, olvidas cómo tomar decisiones y dependes de tu abusador(a) para prácticamente todo. Por ejemplo, puede decidir que os mudáis de residencia sin consultarlo contigo.

  1. Controla las finanzas y cómo gastas el dinero.

No sabes cómo acceder a tus cuentas bancarias porque tu pareja no te da las contraseñas. No puedes hacer una compra sin pedir permiso. Todo lo que haces financieramente pasa antes por su supervisión y aprobación.

  1. No respeta tus límites e ignora lo que le pides.

Cuando dices que no, consigue la forma de que acabes cediendo y se convierta en un sí, ya sea para hacer un plan que no te apetece o para tener sexo.

Puedes pedirle cosas de forma explícita que te molestan o que son importantes para ti, como que no deje la ropa tirada por el suelo o no te dé besos delante de otras personas. Si no le apetece hacerlo o simplemente para oponerse, hará caso omiso, lo ignorará o te dirá alguna excusa, como “vaya, no me he acordado”. 

Señales de Abuso Verbal 

  1. Muestra completa indiferencia y falta de respeto.

Te ignora a propósito a veces, comportándose como si no hubieses oído lo que te ha dicho o haciendo bromas sobre tu ropa o sobre cómo cocinas. Si le reclamas, te dirá que “estás exagerando” o que “eres muy sensible y no se te puede decir nada”.

  1. Ignora tus opiniones, ideas, sugerencias o necesidades.

Tu punto de vista y tus necesidades emocionales no son importantes para el/la abusador(a). A él o ella realmente no le importa cómo te sientes o cuál es tu opinión. Si intentas expresarte, te ignorará o te hará sentir como una persona demasiado demandante o que tus pensamientos y sentimientos son “incorrectos”, no válidos.

  1. Utiliza sarcasmo o la burla para desanimarte o hacerte sentir mal.

Utiliza el sarcasmo a través de palabras que significan lo contrario de lo que realmente quiere decir para insultarte, degradarte o mostrar irritación. El sarcasmo puede ser un comportamiento pasivo-agresivo que le permite al/a la abusador(a) fingir que sus palabras en realidad eran broma. Es un intento de mantenerte en desequilibrio e incómodo. Por ejemplo, “estás precioso hoy” (y estás en pijama) o “me encanta tu aliento” cuando acabas de comer ajo).

  1. Te llama nombres.

No se trata de palabras afectuosas como “cariño” o “cosita”. Se trata más bien de palabras que van sobre temas sobre los que sabe que tú eres susceptible, como “canija” si eres pequeña o “gordito” o “gordo” si te sobran unos kilos.

  1. Crea conversaciones circulares e interminables.

El/la abusador(a) hace esto con técnicas como la ensalada de palabras. El objetivo es confundir. ¿Para qué? Para no tener que darte la razón en algo o para evitar hablar de un tema que no les interesa. Es una táctica de desgaste. El/la abusador(a) juega con ventaja porque sabe lo que está haciendo. Su comunicación no es sincera ni orientada a una solución que satisfaga a ambas partes.

  1. Señala regularmente tus defectos, errores o deficiencias.

Todas las personas cometen errores y tienen defectos. Es algo inherente a la condición humana. El/la abusador(a) señalará los tuyos de una forma obvia y para hacerte sentir vergüenza (esta vergüenza normalmente ya es tóxica de infancia, por la cantidad de veces que te sometieron a ella de forma intensa). Sin embargo, él/ella se esforzará por mantener una imagen de perfección irreal ante ti y los demás, no reconociendo nunca un defecto ni un error. Su intención es quedar siempre y en cualquier circunstancia por encima de ti, tanto frente a ti como frente a los demás.