La alienación consiste en un sentimiento de no pertenecer. ¿Te pasa a ti?

¿Qué es la alienación?

La alienación ocurre cuando una persona se retira o se aísla de su entorno o de otras personas. Las personas que muestran síntomas de alienación a menudo rechazan a sus seres queridos (familia, amigos/amigas) o a la sociedad. También pueden mostrar sentimientos de distancia y extrañamiento, incluso de sus propias emociones.

 Síntomas de la alienación

  • Sentirse distanciado/distanciada del trabajo, la familia y los amigos/las amigas es un síntoma común de la alienación.
  • Sentirse desamparado/desamparada
  • Sentir que el mundo está vacío o sin sentido
  • Sentirse excluido/excluida de conversaciones o eventos
  • Sentirse diferente de los demás, como si realmente fueses un alien
  • Tener dificultad para acercarse y hablar con otras personas
  • sentir inseguridad cuando interactúas con otras personas
  • Negarse a obedecer las reglas/normas

También puede haber síntomas de depresión que incluyen:

  • Tener poco apetito o comer en exceso
  • Dormir excesivamente o tener insomnio
  • Tener fatiga crónica
  • Falta de autoestima
  • Tener sentimientos de desesperanza/impotencia

Tipos de alienación

  • Distanciamiento cultural: sentir que no compartes los valores establecidos.
  • Aislamiento: sentido de soledad o exclusión, como ser una minoría en un grupo.
  • Sinsentido: incapacidad para encontrar el sentido a las acciones propias, relaciones con los demás o asuntos generales. Tener el sentimiento de que la vida no tiene ningún sentido.
  • Ausencia de normas: sentimiento de desconexión de las convenciones social o ser proclive a comportamientos que se salen de lo “normal”.
  • Impotencia: creecia de que las acciones no cambian los resultados, o que no tienes control sobre tu vida.
  • Auto-extrañamiento: no estar en contacto consigo mismo/misma de diferentes maneras, como por ejemplo, no estar en contacto con tus emociones, con tus necesidades, disociar mucho,..

Causas de la alienación

Ejemplos de eventos personales que pueden dar lugar a que una persona se sienta alienada son una muerte en la familia, un cambio de trabajo, un divorcio o salir del hogar por primera vez.

En el caso de supervivientes que han crecido en el seno de familias disfuncionales, pueden tener sentimientos de alienación todas su vida si no los tratan en terapia. A muchos/muchas se les hará sentir que no son bienvenidos/bienvenidas en sus familias y ellos/ellas, inconscientemente, tendrán durante su infancia y adolescencia la sensación de que “algo está mal”. Tenderán a autoinculparse pensando que ellos/ellas son los defectusos/defectuosas y que no encajan allí. Si no tratan este sentimiento en terapia, tenderán a repetir el patrón en sus vidas, sintiéndose alienados/alienadas entre grupos de gente que inconscientemente emularán a sus familias de origen, por ejemplo en el trabajo, en un grupo de amigos/amigas,… tenderán a provocar ellos mismos/ellas mismas esta alienación con comportamientos como el de estar ausentes, mostrarse fríos/frías o rechazar directa o indirectamente a la gente de esos grupos.

¿Cómo se expresa la alienación?

La alienación se expresa de manera diferente por las personas. Algunas se vuelven retraídas y letárgicas, otras pueden reaccionar con hostilidad y violencia, otras pueden desorientarse, rechazando los valores y el comportamiento tradicionales adoptando una apariencia extravagante y patrones de comportamiento erráticos.

Cómo tratar la alienación

La alienación tiene que ver con sentimientos de pertenecer y de conectar con otras personas.

  • Busca un grupo terapéutico en el que puedas anclar una nueva experiencia en la que te sientes que formas parte de un grupo.
  • Trabaja corporalmente el anillo del cuerpo y el chakra que tiene que ver con dar y recibir de las otras personas.
  • Aumenta tu autoestima. Cuanto más sientas que te quieres, más fácil te resultará sentir que te quieren los demás.
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6 Señales de que una persona en tu vida es un(a) Fanático/Fanática del Control (Y cómo cambiar esto)

Todos/todas conocemos a personas que son “fanáticos/fanáticas del control”. Parece que no pueden dejar de dar consejos no solicitados o decirte qué hacer y cómo hacerlo. Al principio, es posible que realmente te lleves bien con él/ella, pero seguramente al poco tiempo te darás cuenta de que la actitud de “¡Hazme caso, que yo sé más que tú y te lo digo por tu bien!” parece impregnar la mayoría de sus interacciones, y terminará por alejar a la gente.

Los fanáticos/las fanáticas del control se sienten obligados/obligadas a orquestar y manipular personas y situaciones para asegurarse de que todo salga “a su manera”, y aunque sus intenciones sean benignas, pueden causar mucho dolor.

El psicólogo Thomas J. Schumacher describe así la lucha de un(a) controlador(a):

“Ten en cuenta que los fanáticos/las fanáticas del control no intentan hacerte daño sino que están tratando de protegerse. Recuérdate a ti mismo/misma que su comportamiento hacia ti no es personal. La compulsión estaba allí antes de que te conocieran, y estará allí toda su vida a menos que hagan terapia. Comprende que son muy manipuladores/manipuladoras, mentirosos/mentirosas, rápidos/rápidas a la hora de debatir para defender sus intereses como sea y excelentes en distorsionar la realidad “.

Puede ser fácil confundir a los fanáticos/las fanáticas del control con los/las narcisistas, y si bien puede haber cierta superposición de características y comportamientos, no todos los fanáticos/todas las fanáticas del control son también narcisistas. El Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) es una enfermedad mental que al menos el 6.3% de la población experimenta, que puede ser altamente tóxica y a menudo no tratable con terapia.

Si bien ser un(a) “fanático /fanática del control” no suele considerarse una enfermedad mental o un trastorno psiquiátrico, los psiquiatras tienden a diagnosticar casos muy extremos como una forma de Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

Si no estás seguro/segura, sigue leyendo.

6 signos de que alguien en tu vida es un(a) fanático/fanática del control

  1. Los fanáticos/las fanáticas del control afirman saber lo que es mejor para ti y emplearán diversas estrategias de manipulación para convencerte de que tienen razón.

Su comportamiento puedes llegar a sentirlo como terriblemente sofocante debido a las intensas tácticas de manipulación usan para convencerte de que tienen razón, como por ejemplo:

  • Microorganizarán tu comportamiento para que se ajuste a sus expectativas (generalmente poco realistas)
  • Emplean la repetición al señalar obsesivamente algo que necesitas cambiar una y otra vez, bajo la apariencia de que te están “ayudando”.
  • Te harán un juicio silencioso como una forma de retención pasiva-agresiva de la energía cuando perciban que tu comportamiento es “incorrecto” o no está alineado con sus expectativas.
  • Te harán sentir miedo presentando los “peores escenarios posibles” en un intento de alejarte de ciertos comportamientos y y/o de otras personas.
  • Intentarán intervenir en tu nombre con otras personas y tratarán de justificar o desestimar tus comportamientos frente a otras personas.
  • Ofrecerán críticas “constructivas” (normalmente no solicitadas) en un intento de provocar cambios de comportamiento que esperan o quieren ver, de nuevo, con la excusa de que “les importa” o están “tratando de ayudar”.
  • Te harán un cumplido o un obsequio y, acto seguido, te pedirán algo de forma sutil.
  1. Quizás sus vidas o una parte de ellas puede estar fuera de control … Pero los fanáticos/las fanáticas del control intentarán implacablemente controlar a todos los demás.

La mentalidad del fanático/la fanática del control a menudo implica proyectar su propia falta de control sobre las personas que los/las rodean.

A menudo son ellos los que parecen no poder lograrlo en alguna área importante de sus vidas (como sus trabajos, relaciones, salud, etc.) pero son los primeros en tratar de dominar y dictar cómo otras personas viven sus vidas.

Este tipo de búsqueda de control puede surgir de un lugar de su propia infelicidad y su inseguridad / incapacidad para afrentar sus propios problemas personales.

  1. Los fanáticos/fanáticas del control constantemente intentan dominar los planes de otras personas.

 Cuando pasas tiempo con un(a) fanático/fanática del control, comenzarás a notar su necesidad de dominar y mandar no sólo en sus propios planes, sino también los planes de todos los/todas las que los/las rodean.

Esto se convierte en algo muy patente en un entorno de grupo donde varias personas hacen planes juntas. El fanático/la fanática del control será quien demande que todos/todas sigan sus planes e ideas, incluso cuando sea evidente que la mayoría quiere hacer otra cosa.

Todo es un juego justo para los fanáticos/las fanáticas del control, desde lo que llevas puesto, hasta cómo estás conduciendo, a dónde vas a cenar o qué estás ordenando.

   4. Los fanáticos/fanáticas del control a menudo carecen de espontaneidad y la diversión que conlleva.

Una de las cosas más trágicas de ser un(a) fanático/fanática del control es la incapacidad de divertirse haciendo cosas espontáneas, porque todo debe planificarse y controlarse.

Mientras que para muchas personas, un viaje o unas vacaciones “sorpresa” suena como una aventura divertida, la mayoría de los fanáticos/las fanáticas del control simplemente no pueden soportar la ambigüedad o no saber sobre el plan.

Así que, en lugar de entusiasmarse con un viaje sorpresa en el que pueden simplemente sentarse y controlarse, pueden preocuparse por cada detalle, hacer un millón de preguntas o, en casos más extremos, tener un ataque de ansiedad completo o simplemente negarse a ir.

  1. Los fanáticos/fanáticas del control son muy obstinados/obstinadas y creen que sus opiniones son objetivamente, universalmente “correctas”.

Tienen una asombrosa tendencia a creer que sus sentimientos y creencias son, de alguna manera, universalmente ciertas, razón por la cual puede resultar muy difícil estar en desacuerdo con ellos/ellas, ya que debatirán hasta la extenuación contigo hasta que les des la razón.

Al creer que sus opiniones son un hecho, los fanáticos/las fanáticas del control pueden alienar fácilmente a las personas y/o rechazarlas, lo que habla de su propia dificultad para aceptar que tienen limitaciones y no son perfectos/perfectas, como todos los seres humanos.

  1. Los fanáticos/fanáticas del control pueden ser perfeccionistas dominantes.

Los fanáticos/las fanáticas del control a menudo son los primeros en juzgar o decir que ellos/ellas saben más que tú, y por lo general aplican el mismo nivel de juicio rígido a sí mismos/mismas.

A menudo intentarán hacer todo lo posible para asegurarse de que las cosas se hagan a su manera, bajo el lema de “si quieres hacer algo bien, ¡hazlo tú mismo/misma!”.

Como resultado, se encargan de mucho más de lo que pueden abarcar, lo que puede llevar a un círculo vicioso de fracasar y decepcionar a la gente, creando más autojuicio, perfeccionismo e intentos de controlar aún más sus sentimientos y actuaciones.

Intentar hacerlo todo y siempre perfecto puede ser una fuente importante de estrés y problemas de salud.

Los fanáticos/fanáticas del control también son frecuentemente adictos/adictas al trabajo, fanáticos/fanáticas de aficiones como el deporte o dietistas obsesivos, por ejemplo.

Cómo lidiar con alguien que es un(a) fanático del control

  1. DEJA de ser una víctima.

Según la psiquiatra Judith Orloff MD, los fanáticos/fanáticas del control a menudo se sienten atraídos/atraídas por personas con baja autoestima o mentalidad de víctima, porque enérgicamente hablando, podrán ejercer su voluntad, manipular y ganar poder en la situación.

Acepta que puedes estar ELEGIENDO para permitir que esta energía entre en tu vida, reflejando una creencia inconsciente de que tú no es digna de que te traten con empatía, amor y respeto.

Tú eres digno/digna de buenos amigos/amigas, parejas, compañeros/compañeras de trabajo, jefes/jefas, compañeros/compañeras de piso y buenas personas que te apoyan a ti y a tus sueños y proyectos, que también te empoderan y te dan espacio para tomar tus propias decisiones. Recuerda, tienes el 100% de control sobre las energías que eliges dejar en tu vida, y cómo elegir RESPONDER (acción distinta de reaccionar) a estas energías.

  1. ¡Sé asertivo/asertiva PERO no juegues sus juegos!

Sé firme y exprésate, pero trate de evitar decirle a los fanáticos/fanáticas del control qué hacer. Si lo haces, estarías haciendo con ellos/ellas, lo mismo que rechazas. Y es muy probable que esto lleve a una lucha de poder en la que sientan la necesidad de demostrar que tienen razón. Así que escoge y elige tus batallas sabiamente para evitar ser arrastrado/arrastrada a un conflicto innecesario.

Asertividad significa emplear comunicación compasiva siempre que sea posible, como “Agradezco tu opinión, pero también me gustaría expresar mis opiniones” con la esperanza de concienciar sobre sus comportamientos, reconocerán que pueden estar cruzando líneas que no corresponde y se detendrán (o en al menos, se relajarán).

  1. Establece límites y aprende a alejarte.

¿Qué pasa si la persona no se detiene? ¿Es posible seguir teniendo una relación(del tipo que sea) con un(a) fanático/fanática del control cuando rechazas su comportamiento de control? Posiblemente. A veces, tendrás que alejarte porque la persona se niega a responsabilizarse de su propio comportamiento.

Si la relación es importante para ti, o si es alguien que ESTARÁ presente en su vida de forma permanente o quizás temporal(como un familiar o un compañero de trabajo), es imperativo establecer límites al comunicar los problemas que estás teniendo con él/ella.

Si la persona está dispuesta a hacer esfuerzos para ajustar su comportamiento, entonces dale un tiempo para ver si los cambios realmente suceden.

Recuerda que continuar rodeado/rodeada de personas que no respetan tus límites personales y que buscan controlar tu vida a través de métodos de manipulación NO TE SIRVE. Bloquea tu energía, entorpeciendo la oportunidad de que relaciones de apoyo y respeto entren en tu espacio (esto es, por supuesto, exactamente lo que el fanático/la fanática del control quiere consciente o inconscientemente).

Cortar el apego, en términos de proximidad física, comunicación, conexión emocional y también el cordón energético que os une, son partes importantes para liberar tu espacio y dar entrada a otro tipo de vínculos más sanos y nutrientes para ti.

4. Mira dentro de ti para entender tu patrón de comportamiento / condicionamiento.

Hazte la pregunta: ¿qué energía o percepciones sobre mí mismo/misma tengo que hacen que este tipo de personas el universo me las siga poniendo delante? ¿qué patrones de conducta tengo yo que hacen que un(a) fanático/fanática del control encaje o crea que encaja conmigo?

Probablemente (al menos ése es mi caso personal) el origen está precisamente en tu familia de origen, con personas con este tipo de perfil y tú jugando el papel de la víctima/controlado/controlada/persona con baja autoestima. En tu infancia muy probablemente no tuviste mucha elección de encajarte en el rol rígido que tu familia disfuncional te otorgó. Ahora sí. Poco a poco, tú tienes el poder para ir cambiando viejos comportamientos y patrones de conducta que ya no te sirven. Así darás paso a relaciones más sanas para ti en tu vida. Si no lo haces, el universo te pondrá delate una y otra vez a personas con este tipo de perfiles, para recordarte que hay algo sobre ti que puedes cambiar para crecer personalmente y darte a ti mismo/misma una vida mejor. La que mereces.

Fuente: https://thelucidplanet.com

La Negación: cuándo ayuda y cuándo hace daño

Qué es la negación

La negación es un mecanismo de defensa que utilizamos de forma inconsciente y que nos da tiempo para adaptarnos a situaciones angustiosas. Sin embargo, permanecer en la negación demasiado tiempo puede ser perjudicial, ya que estrecha nuestras miras y no nos permite afrontar situaciones que la vida nos pone delante para crecer.

Si estás en la negación, no aceptas la verdad sobre algo que está sucediendo en tu vida para protegerte.

La negación es un mecanismo de defensa que te da tiempo para adaptarse a situaciones que te producen mucha angustia o a cuestiones que son dolorosas o estresantes para ti. En ese sentido, la negación es un aliado porque te permite un tiempo de “coartada” para aceptar algo cuando tengas los recursos emocionales adecuados para hacerlo.  Sin embargo, permanecer demasiado tiempo en la negación puede interferir con tu capacidad para enfrentar desafíos o puede hacer que repitas patrones en tu vida sin saber cómo cambiarlos.

Para qué sirve la negación

Negarse a reconocer que algo está mal es una manera de enfrentar el conflicto emocional, el estrés, el dolor, la información amenazante y la ansiedad.

Es posible que niegues cualquier cosa que te haga sentir vulnerable o que amenace tu sentido de control, como por ejemplo, una enfermedad, adicción, un trastorno alimentario, violencia personal, problemas financieros o conflictos en tus relaciones. Puedes negar algo que te ocurre a ti o a otra persona con la que tienes un vínculo.

Cuando estás en la negación, tú:

  • No reconoces una situación difícil.
  • No te enfrentas a los hechos de un problema.
  • Minimizas las posibles consecuencias de un problema.

 Cuándo la negación puede ser útil

Negarse a enfrentar los hechos puede parecer un comportamiento poco sano. A veces, sin embargo, un breve período de negación es necesario. Estar en negación le da a tu cerebro la oportunidad de absorber inconscientemente información impactante o angustiante que en ese momento sería demasiado estresante o angustioso para ti hacerla consciente. Por ejemplo, imaginemos situaciones en las que te has encontrado un bulto en la garganta o te has dado cuenta de que tu pareja, de la que estás enamorado/enamorada y con la que tienes un pacto de fidelidad, te es infiel.

Es más que probable que ambas situaciones te llevan a sentir miedo/angustia/ estrés a unos niveles muy altos. Entonces ignoras el bulto o la infidelidad, esperando que, en el caso del bulto, desaparezca por sí solo y en el caso de la infidelidad, en realidad te hayas equivocado.

Un mes más tarde, cuando el bulto siga ahí y la infidelidad también, quizás ya puedas afrontar consultar a tu médico sobre el bulto o a tu pareja sobre la infidelidad, afrontando la situación en lugar de negarla.

Este tipo de rechazo es una respuesta útil a la información estresante. Inicialmente se niega el problema que produce mucha angustia. Pero a medida que tu cerebro acepta la posibilidad de que realmente eso es lo que está ocurriendo en tu vida, el problema comienza a afrontarse de manera más racional y tomando medidas para buscar ayuda o hablar las cosas.

Cuándo la negación puede hacer daño

Pero, ¿y si hubieras continuado ignorando el bulto? ¿O la infidelidad de tu pareja? ¿Qué pasa si no buscas ayuda ni afrontas la situación? Si la negación persiste y te impide tomar las medidas adecuadas, como consultar a tu médico o hablar con tu pareja sobre la infidelidad, se trata de una respuesta dañina para ti.

Ejemplos de negación tóxica:

  • Un estudiante universitario es testigo de un tiroteo violento pero afirma que ver esto no le ha afectado. Tres meses después sigue diciendo lo mismo.
  • Una mujer mayor en la etapa final de la vida rehúsa debatir las medidas paliativas que se le aplican, insistiendo en que está mejorando.
  • Una persona bebe cada alcohol cada día y se dice a sí misma que no es un adicto y que tiene su vida bajo control, que sólo es una fase.
  • Una mujer afirma que su relación de pareja es “mejor imposible” cuando varias veces ha pillado a su pareja en conversaciones de WhatsApp en las que de forma obvia le ha sido infiel con otras mujeres. En esta pareja hay un pacto de fidelidad.
  • Una persona con dolor en el pecho y dificultad para respirar no cree que esos síntomas indiquen un posible ataque al corazón y se niega a que le den ayuda médica.
  • Una persona que lleva años teniendo pensamientos suicidas, se dice a sí misma que es algo “normal” y no busca ayuda médica para averiguar qué es lo que le pasa realmente.

En todas estas situaciones la negación a largo plazo tiene consecuencias muy dañinas para las personas que están demasiado tiempo en ella. Digamos que intentar evitar inconscientemente el dolor que provoca la situación en concreto hace que se postponga. Pero si se hace por demasiado tiempo, o bien ese dolor ha aumentado o bien posibles soluciones a la situación ya no lo son porque se ha pasado a la acción demasiado tarde o no se ha pasado a la acción en absoluto.

Estrategias para superar la negación

Cuando nos enfrentamos a un giro abrumador de los acontecimientos, está bien decir: “No puedo pensar en todo esto en este momento”.

“No puedo pensar en todo esto en este momento”.

Es posible que necesites tiempo para aceptar lo sucedido y adaptarte a las nuevas circunstancias. Pero sí es importante darte cuenta de que la negación debe ser sólo un recurso temporal. Negar la realidad de una situación no la cambiará. Mirar a otro lado cuando te sucede algo es comprensible al principio pero una mala estrategia a medio-largo plazo.

La fuerza que tiene la negación en una persona puede cambiar con el tiempo. Algunos períodos pueden estar relacionados con una menor actitud defensiva y en otros, la negación puede ser mucho más fuerte.

Si te sientes atascado/atascada en la negación o si alguien en quien confías sugiere que estás en negación, puedes probar estas estrategias:

  • Examina honestamente lo que temes.
  • Piensa en las posibles consecuencias negativas de no tomar medidas.
  • Permítete expresar tus miedos y emociones.
  • Trata de identificar creencias irracionales sobre tu situación, por ejemplo, si admito que soy alcohólico/alcohólica, Dios me va a castigar.
  • Escribe sobre tu experiencia.
  • Comparte tu experiencia a un(a) amigo/amiga de confianza o a un(a) terapeuta.
  • Participa en un grupo de apoyo, como el de coda.

Fuente: https://www.mayoclinic.org

Síntomas de una persona que vive con Trauma

¿Qué es el trauma?

El trauma hace que el cuerpo acumule una enorme cantidad de energía dentro de forma tóxica. Esto se debe a que cuando se produjo la amenaza/peligro original hubo dos respuestas contradictorias por parte del cuerpo que hicieron que la energía se quedase atrapada dentro:

  • Una de las respuestas es la de lucha/huida, que es la que se encuentra en el cerebro reptiliano y que supone una respuesta automática para defendernos de un peligro.
  • La segunda viene de la imposibilidad de moverse, que da lugar a una congelación. Por ejemplo, un(a) niño/niña que está siendo atacado/atacada verbal o físicamente por su padre/madre y que se mueve para huir o luchar pero que es obligado/obligada a quedarse ahí y simplemente “aguantarlo”.

En el cuerpo de ese niño/niña superviviente se dan las dos respuestas a la vez: una que lleva a movilizarse y la otra a congelarse y esto se produce de una forma repetida y prolongada en el tiempo. Estas acciones contradictorias provocan que esa energía movilizada se quede atrapada en el cuerpo, energía que debería de haberse liberado.

A partir de entonces, tarde o temprano en la vida de esa persona, se acabarán produciendo síntomas en su cuerpo que le avisarán de esa energía que sigue atrapada dentro. A pesar de que vivir así genera mucho sufrimiento, el/la superviviente tenderá a no liberar esa energía. ¿Por qué? Fundamentalmente por tres razones:

  • El/la superviviente, mientras pueda, tiende a evitar o a reprimir los síntomas del trauma porque sentirlos (que es lo que lleva a la sanación) supone experimentar una enorme cantidad de angustia.
  • Debido a que la respuesta primitiva acaba provocando “indefensión aprendida”, ya que el/la superviviente cree que no puede hacer nada frente a un peligro o amenaza, como ocurrió en su infancia, tiende a repetir esta respuesta una y otra vez en algunas situaciones en su vida, repitiendo así el colapso de energía dentro del cuerpo.
  • Los/las supervivientes sienten vergüenza de lo que les pasa y tienen un desconocimiento de lo que les ocurre. No conectan el maltrato/abuso sufrido de manos de su familia disfuncional con el trauma y los síntomas en su cuerpo. Saben que algo va mal pero no exactamente el qué, por lo que no piden ayuda. Igualmente, cuando lo hacen, en muchas ocasiones un desconocimiento del tema por parte de profesionales de la salud lleva a que los/las diagnostiquen erróneamente o les administren una terapia que no es adecuada para ellos/ellas.

Síntomas de las personas que viven con trauma

Debido a la experiencia individual de cada persona, es muy difícil elaborar una lista completa de cada síntoma de trauma conocido. Sin embargo, hay síntomas que son indicadores de trauma porque son comunes a la mayoría de las personas traumatizadas. A pesar de la gran diversidad de posibilidades disponibles, el sistema nervioso parece favorecer algunos síntomas sobre otros. En general, algunos síntomas traumáticos tienen más probabilidades de aparecer antes que otros.

En el núcleo de la reacción traumática están:

  • Hiperactivación
  • Constricción
  • Disociación (incluida la negación)
  • Sentimientos de impotencia y desesperanza

Otros síntomas tempranos que comienzan a aparecer al mismo tiempo o poco después de los anteriores son:

  • Hipervigilancia (estar “en guardia” todo el tiempo)
  • Imágenes intrusivas o flashbacks emocionales
  • Extrema sensibilidad a la luz y al sonido
  • Hiperactividad
  • Respuestas emocionales y de sobresalto exageradas
  • Pesadillas y terrores nocturnos
  • Cambios bruscos de humor: por ejemplo, reacciones de ira o berrinches
  • Vergüenza excesiva
  • Capacidad reducida para lidiar con el estrés (personas que se estresan fácilmente y con frecuencia)
  • Dificultad para dormir

Varios de los síntomas anteriores también pueden aparecer en la siguiente fase de desarrollo, así como en la última.

Los síntomas que generalmente ocurren en esta próxima etapa de desarrollo incluyen:

  • Ataques de pánico, ansiedad y fobias
  • “Espacio en blanco” mental o “estar en las nubes”
  • Respuesta de sobresalto exagerada
  • Extrema sensibilidad a la luz y el sonido
  • Hiperactividad
  • Respuestas emocionales exageradas
  • Pesadillas y terrores nocturnos
  • Comportamiento de evitación (evitando ciertas circunstancias)
  • Atracción a situaciones peligrosas
  • Llanto frecuente
  • Cambios de humor abruptos: por ejemplo, reacciones de ira o rabietas.
  • Vergüenza tóxica 
  • Actividad sexual excesiva o inexistente
  • Amnesia y olvido
  • Incapacidad de amarse a sí misma/mismo o a los demás, dificultad o vincularse con otras personas
  • Miedo a morir, volverse loco/loca o tener una vida acortada
  • Capacidad reducida para lidiar con el estrés (personas que se estresan fácilmente y con frecuencia)
  • Dificultad para dormir

El último grupo de síntomas son aquellos que generalmente tardan más en desarrollarse.

En la mayoría de los casos, han sido precedidos por algunos de los síntomas anteriores. Como ves, algunos síntomas aparecen en las tres listas. No hay una regla fija que determine qué síntoma elegirá el organismo para desarrollarlo cuándo lo hará. Los síntomas que generalmente se desarrollan los últimos incluyen:

  • Excesiva timidez
  • Respuestas emocionales silenciadas o disminuidas
  • Incapacidad para comprometerse
  • Fatiga crónica o energía física muy baja
  • Problemas del sistema inmune y ciertos problemas endocrinos, como la disfunción tiroidea
  • Enfermedades psicosomáticas, particularmente dolores de cabeza, problemas de cuello y espalda, asma, digestivos, colon espástico y síndrome premenstrual severo.
  • Depresión, sentimientos de muerte inminente.
  • Sentimientos de desapego, alienación y aislamiento: “muertos vivientes” “sentimiento de ser como un zombie”.
  • Menor interés en la vida
  • Miedo a morir, volverse loco/loca o tener una vida acortada
  • Llanto frecuente
  • Cambios bruscos de humor, por ejemplo, reacciones de ira o rabietas
  • Vergüenza tóxica
  • Actividad sexual excesiva o inexistente
  • Amnesia y olvido
  • Sentimientos y comportamientos de impotencia
  • Incapacidad de amarse a sí misma/mismo o a los demás, dificultad o vincularse con otras personas
  • Dificultad para dormir
  • Capacidad reducida para lidiar con el estrés
  • Incapacidad para formular planes a medio-largo plazo.

Obviamente, no todos estos síntomas son causados ​​exclusivamente por traumas, ni todas las personas que presentan uno o más de estos síntomas han sufrido un trauma. La gripe, por ejemplo, puede causar malestar general y malestar abdominal similar a los síntomas del trauma. Sin embargo, hay una diferencia, los síntomas producidos por la gripe generalmente desaparecen en unos pocos días. Aquellos producidos por el trauma, no.

  • Los síntomas del trauma pueden ser estables (omnipresentes), inestables (aparecerán y desaparecerán) o pueden permanecer ocultos durante décadas.
  • Generalmente, estos síntomas no ocurren individualmente, sino en constelaciones.
  • Estos “síndromes” a menudo se vuelven cada vez más complejos a lo largo del tiempo, cada vez menos conectados con la experiencia traumática original.

Si bien ciertos síntomas pueden sugerir un tipo particular de trauma, ningún síntoma es exclusivamente indicativo del trauma que lo causó. Las personas manifestarán síntomas traumáticos de manera diferente, dependiendo de la naturaleza y la gravedad del trauma, la situación en la que ocurrió y los recursos personales y de desarrollo disponibles para la persona en el momento de la experiencia.

Este post es un extracto (págs. 145 a 149) del libro “Despertando al Tigre. Sanando el Trauma”, de Peter Levine. Las listas no tienen fines de diagnóstico. Es una guía para ayudarte a hacerte una idea de cómo se comportan los síntomas del trauma y averiguar si es posible que sufras de un trauma sin saberlo.

De un modo coloquial, cuando la gente habla de “trauma” lo que nos viene a la cabeza es una situación concreta que supone un antes y un después en la vida de una persona, como un accidente o la muerte de un ser querido. Sin embargo, hay muchas personas que habiendo sufrido abuso/maltrato/negación en sus familias narcisistas/disfuncionales de origen, han desarrollado un trauma en la infancia y viven sin saberlo.

¿Crees que tú eres una de esas personas? Yo sí lo he sido hasta hace unos meses. ¡Deja un comentario!

 

El rol del/ de la Perseguidor(a). Claves para abandonarlo.

Creencia y actitud: “Me siento seguro y bien conmigo misma cuando hiero o menosprecio a los demás”.

Características del/de la Perseguidor(a)

El perseguidor(a) es un rol que con frecuencia toman personas que han sufrido abuso psicológico y/o emocional y/o físico en la infancia. A menudo están furisos/furiosas en secreto por el abuso que se les hizo, al mismo tiempo que experimentan vergüenza por la creencia de que de alguna manera provocaron el abuso o lo merecieron.

Al sentir rabia y sentimientos profundamente arraigados de indignidad, los perseguidores ocultan su dolor detrás de una fachada de arrogancia y desapego indiferente hacia los demás.

Algunas perseguidoras de adultas se convierten en abusadoras ellas mismas, haciendo a los demás lo que se les hizo a ellas en la infancia. Al repetir este comportamiento aprendido, experimentan una falsa sensación de poder y fuerza.

La persona que en la infancia ha sido constantemente ridiculizada y reprimida por sus padres, y que en la edad adulta asume el papel de perseguidor, terminará degradando y abusando de los demás.

Los perseguidores tienden a adoptar una actitud que se traduce en: “El mundo es duro y cruel, sólo los duros sobreviven, así que seré uno de ellos”. Se protegen utilizando métodos autoritarios, manipuladores y castigos en sus relaciones con los demás para sentirse en control de sus vidas.

“El mundo es duro y cruel, sólo los duros sobreviven, así que seré uno de ellos”

En última instancia, este papel que desempeñan los convierte en personas aisladas y miserables.

Las perseguidoras tienden a compensar los sentimientos internos de inutilidad mediante la emisión de aires de grandiosidad (que es una de las características de los/las narcisistas). La grandiosidad viene de la vergüenza, es un encubrimiento de profundos sentimientos de inferioridad.

Para un perseguidor es difícil asumir la responsabilidad sobre cómo hacen daño a los demás. En su cabeza, lo que se dicen a sí mismas para justificar lo que hacen es que las otras personas se merecen lo que les hacen.

La actitud de la perseguidora es que la vida es una lucha constante por la supervivencia. Desde su punto de vista, tienen que luchar para protegerse de las muchas amenazas que hay en un mundo que es hostil.

La mayoría de los perseguidores no pueden admitir que han adoptado actitudes que son, objetivamente hablando, hostiles, agresivas y abusivas. Más bien, racionalizan su hostilidad, justificándola como la única alternativa a la victimización. Es decir, en su cabeza sólo puedes ser el que hace daño o el que lo sufre, no hay más posturas frente a la vida.

Por regla general, las perseguidoras siempre necesitan tener alguna situación o persona en su vida a la que puedan culpar para justificar su rabia y sobre la que pueden descargarla.

Esa otra persona es más que probable que está adoptando a su vez el rol neurótico de la víctima. Si una de las dos personas, abandona ese rol, la otra es posible que lo haga también o se aleje en busca de otra persona que le permita perpetuar el rol. La persona que es más probable que abandone el rol es la víctima porque aunque esté repitiendo un rol de infancia, le hace sufrir.

Mantenerse en su perpetuo enfado, aunque sea algo doloroso, que les convierte en personas muy rígidas y muy neuróticas y en la búsqueda de otros/otras en quienes descargar esa ira, les permite negarse a reconocer y experimentar el dolor de haber sido maltratados o abusados ​​cuando eran niños.

Rasgos de una persona que adoptado el rol del perseguidor/la perseguidora

o Inconscientemente, utiliza la superioridad, la ira y la confrontación para mantenerse en negación sobre el dolor de una infancia disfuncional o abusiva.
o Necesita tener el control y usa la fuerza verbal o física para mantenerse en el poder.
o Incapaz de sentirse vulnerable y niega tener dolor y debilidades.
o Utiliza la culpa, las críticas y los ataques a los demás para negar la ira y el estrés propios.
o Fuerte necesidad de tener razón y no tener su autoridad desafiada.   Encuentra formas rebuscadas y absurdas de afirmar que los demás están equivocados como excusa para debilitarlos, humillarlos o someterlos.
o Fuerte sentido de derecho – actitud de “me debes” – y dispuesto a usar la fuerza verbal o física para obtener lo que quiere.
o Personalidad grandiosa, creyendo que son superiores a los demás y que otros merecen ser maltratados, abusados o castigados.
o Es más que probable que hayan tenido un padre/madre/pariente cercano que les enseñó el comportamiento agresivo y el tema de vencer a través de la fuerza.
o Es más que probable que hayan tenido un padre/madre/pariente cercano que los/las mimó, sembrando sentimientos de derecho y superioridad.

Herramientas de recuperación/sanación para un(a) perseguidor(a) hacia la autenticidad y las relaciones más saludables 

  1. Reconoce que tu comportamiento hacia otros ha sido abusivo o castigador.
  2. Reconoce tu actitud de superioridad o de autojustificación debido a su falta de autoestima.
  3. Reconoce que tu rol de perseguidor(a) fundamentalmente te deja herido y aislada.
  4. Aprende a sentirte vulnerable o con emociones que no son cómodas para ti (como la trsiteza) en lugar de explotar con ira cuando te sientas estresado o amenazada.
  5. Reconoce cómo tu rol de perseguidor(a) te da una falsa sensación de empoderamiento y pregúntate si deseas continuar viviendo tu vida sobre esta base.
  6. Encuentra formas sanas y seguras para liberar tu rabia: practica un deporte como el kick boxing para deshacerte de la energía tóxica o descarga tu ira con técnicas como darle puñetazos a un cojín o al aire frente a un espejo.
  7. Procesa tus sentimientos, dolor y resentimiento por criarte en una familia disfuncional o abusiva y reconozca cómo te está afectando en su comportamiento como adulto. Tienes el poder de elegir si deseas continuar viviendo tu vida como perseguidor(a) o no.

 

El rol del/la Salvador(a) y cómo salir de él

Creencia y actitud: “Me siento seguro/segura y bien conmigo mismo/misma cuando ayudo a otras personas”

Características de un(a) Salvador(a)

  • Los/las codependientes que asumen el rol de salvadores/salvadoras suelen haber crecido en familias donde sus necesidades no fueron satisfechas. En su infancia recurrieron a cuidar a los demás para compensar el amor y la atención que no estaban recibiendo. Tienden a ser habilitadoras. Son demasiado protectores y pasan su tiempo ofreciendo ayuda y rescatando a otros de sus problemas.
  • Los salvadores/salvadoras obtienen una gran satisfacción al identificarse con su rol de cuidador(a). Por lo general, se sienten orgullosos de lo “ayudantes” y “arregladores/arregladoras” que son. Creen en su bondad y se ven a sí mismos como gente digna y piadosa. Sin embargo, debajo de estas acciones altruistas, las salvadoras/salvadores esperan que al cuidar y rescatar a los demás, la otra persona corresponda algún día. El salvador/la salvadora alberga esta expectativa a pesar de la experiencia de primera mano que dice lo contrario, es decir, que la persona que es rescatada no reconoce la asistencia, toma que la rescaten como su derecho o resiente al salvador/salvadora por interferir. La verdad es que las personas necesitadas rara vez pueden ayudar a otra. ¿Cómo pueden hacerlo cuando tienen dificultad para ayudarse a sí mismas? A menudo, el salvador/salvadora se siente decepcionado y deprimida, cayendo fácilmente en el rol de la víctima. Sus esfuerzos poco apreciados conducen a la profecía auto-cumplida sobre cómo la vida es injusta y cómo la gente siempre te defrauda: las suposiciones predeterminadas que los/las mantienen en su codependencia.
  • Sentirse usado/usada, a merced de, traicionada/traicionado y sin esperanza son los sentimientos característicos de un(a) salvador(a). Acaban diciendo: “después de todo lo que he hecho por ti, este es el agradecimiento que recibo”; o “no importa cuánto haga por ti, nunca es suficiente”; o, “¿por qué me tratas tan mal cuando te he ayudado tanto?” El mayor temor de un(a) salvador(a) es que terminarán solos/sola. Creen que su valor en la vida depende por completo de lo que hacen por los demás.
  • Es una parte natural de la vida y el crecimiento que una persona asuma las consecuencias de sus acciones. Pero al correr siempre para arreglar situaciones y sacar a otros/otras de los problemas en los que se metieron, los/las salvadores/salvadoras cortocircuitan este saludable mecanismo de aprendizaje. Cuanto más salvan, menos responsabilidad toman las personas a las que rescatan. Y así, cuanta menos responsabilidad asumen las personas salvadas, más necesitan ser que se les salve. Entonces se forma un bucle, círculo vicioso en la relación, lo que hace que la dinámica entre las dos personas sea tóxica y disfuncional.
  • Hay una clara diferencia entre ser una persona cuidadora y salvar. Las personas que realmente quieren ayudar a otras lo hacen sin ninguna expectativa de recibir algo a cambio. Otorgan poder a los demás para que tomen responsabilidad y se ayuden a sí mismos/mismas, en lugar de quitarles el poder al asumir la responsabilidad sobre sus asuntos. Las personas a quienes les gusta ayudar a otros/otras, creen que todos/todas tienen el derecho de cometer errores y aprender de las consecuencias que tienen, aunque a veces sea difícil. Si ayudan, lo hacen sobre la base de que todas las personas tienen el derecho de asumir la responsabilidad de sus acciones y cometer sus propios errores y aprender de ellos. Los/las ayudantes desinteresados/desinteresadas no ofrecen ayuda por motivos ocultos. No esperan secretamente obtener reconocimiento, aprecio y amor o construir su autoestima como resultado de su acción.

Algunos rasgos de una persona que adopta el rol de salvador(a) son:

o Utiliza al salvación y la ayuda para conectar con otros/otras o sentirse importante.

o Necesita controlar a los demás para evitar sus propios sentimientos y problemas.

o Tiene una actitud “más santa/santo que tú” / “superior por ser útil”

o Tiene un sentido de derecho como resultado de ser “bueno/buena y servicial”.

o Tiene un falso sentido de superioridad sobre los demás.

o Siente culpa o vergüenza cuando no ayuda.

Herramientas de recuperación para un(a) salvador(a) hacia la autenticidad y las relaciones más saludables

1. Haz de tu vida una prioridad y toma la responsabilidad de tu propio bienestar y felicidad primero.

2. Verifica tu motivación antes de saltar para ayudar a los demás. Asegúrate de que el motivo subyacente no sea sentirte bien y elevar tu autoestima.

3. Renuncia a la necesidad de sentirte superior porque eres el chico bueno/la chica buena que siempre ayuda a los demás

4. Deja de comportarte como si supieras qué es mejor para los demás. Recuerda que esto tiene que ver más con tu propia autoestima y problemas de control que con querer ser útil.

5. Encuentra y aplica herramientas de recuperación que te ayuden a manejar tus propios temas en lugar de enfocarte en lo que está “mal” en los demás.

6.  Establece límites para resolver los problemas de otras personas y pon toda tu energía en resolver los tuyos primero.

7. Aprende a reconocer los factores desencadenantes que te llevan a asumir el rol de salvador(a).

8. No permitas que las manipulaciones de otras personas, ya sea basadas en el amor o la culpa, te llevan a ayudar a alguien, a menos que esto sea algo que realmente quieres hacer.

9. Ayudar a otros en función de motivos codependientes casi siempre lleva a resentimiento en ambos lados. No sabotees tu recuperación racionalizando y justificando tu comportamiento habilitante.

10. Deja de sentir pena por otras personas y brindarles consejos, dinero o apoyo. Dales a los demás el respeto que merecen y permíteles asumir la responsabilidad de sus propias vidas y sus problemas.

11. Procesa tu rabia y resentimiento por haber tenido una infancia disfuncional o abusiva y reconoce el impacto que la experiencia ha tenido en tu comportamiento como adulto. Tú tienes el poder de elegir si quieres continuar viviendo tu vida como salvador(a) o escoger otra opción de vida para ti. Escoges tú, el adulto. Al niño/la niña interior lo puedes sacar en muchos otros momentos, no tienes que esclavizarlo más, como le ocurrió en su infancia, para estar siempre mirando por otras personas en lugar de ocuparse de sí mismo/misma.

12. Ese “piloto en automático” de infancia que tienes hace que creas que tienes el deber (no la voluntad) de ayudar a otras personas y de anteponer sus necesidades a las tuyas. No es así. Aprende a reconocer cuándo los sentimientos de tu infancia te incitan a rescatar a otros/otras. Recuérdate a ti mismo que ya no eres un(s) niño/niña, sino que eres un adulto que tiene derechos y opciones sobre su vida en general y sobre a quién ayudar o no en particular.

13. Trabaja tus 12 pasos de codependencia diariamente. Los nuevos comportamientos requieren tiempo y práctica, y los pasos proporcionan las herramientas que fomentan la autoestima y las relaciones saludables.

Fuente: http://hamrah.co

Diferencias entre un(a) Cuidador(a) (en el sentido tradicional) y un(a) Codependiente

La muleta de ayudar a los demás

Cuando una persona es codependiente, se define a sí misma a través de la ayuda que le dan a la otra parte en la relación. El cuidado que brindan es lo que les da significado de su vida. Dependen de la otra persona y su papel como cuidador(a), a forma de muleta sobre la cual se basa su existencia.

Un(a) cuidador(a) hace una elección consciente cuando ayuda a alguien. No necesitan ayudar a otros/otras, pero lo hacen porque quieren lo ven como lo correcto. Estas personas pueden describirse como afectuosas, pero no permiten que esto se convierta en su razón de ser.

La necesidad de sentir que te necesitan

Los/las codependientes ponen mucho énfasis en ayudar a otra persona porque tienen un deseo insaciable de sentirse necesitados/necesitadas. A menudo confunden la dependencia de la otra persona con una relación amorosa y comprometida.

No les importa si la responsabilidad en relación es totalmente unilateral o si se basa en ciclos de angustia y salvación, lo ven como un vínculo sano e íntimo.

Cuando un(a) cuidador(a) forma una relación, les guste sentirse amados y queridas por lo que son, pero también respetan la autonomía de la otra persona. Creen que hay muchos beneficios al compartir una vida con alguien pero son completamente capaces de vivir sin una relación.

Falta de límites

Las personas propensas a un comportamiento codependiente no tienen claros los límites entre ellos mismos/ellas mismas y la otra persona. En su concepción de las cosas, ellos/ellas y la otra persona forman un ente indisoluble, como si la otra persona fuese sus brazos o sus piernas.

El resultado tóxico de esto es que no saben distinguir entre lo que es suyo y lo que no lo es. Permiten que los sentimientos de la otra persona dicten los suyos propios. Renuncian a tener pensamientos y criterios propios, se amoldan al otro/la otra por completo.

Los cuidadores/las cuidadoras distinguen perfectamente entre ellos/las y los demás. Son capaces de establecer límites personales claros y firmes y conservar su carácter y pensamientos propios. Pueden ser influenciados/influenciadas por terceras personas, pero nunca dejan que su sentido del yo se confunda con el otro/la otra.

Actuando en tu mejor interés

A los/las codependientes les gusta pensar que están ayudando a otra persona, salvándola, pero a menudo sucede que simplemente están permitiendo la continuación de conductas no deseadas.

Ya sea para mantener a alguien con una salud física o mental deficiente, promover su bajo rendimiento o apoyar su adicción, los/las codependientes no necesariamente actúan en el mejor interés de la otra persona. De hecho, están haciendo lo correcto para ellos/ellas manteniendo la relación y, por lo tanto, el significado que le dan.

Los cuidadores/las cuidadoras adoptan un enfoque diferente porque son más capaces y están más dispuestos/dispuestas a ver los problemas que enfrenta la otra parte. No tienen una intención inconsciente de perpetuar los problemas de la otra persona sino el propósito verdadero de ayudarla para que supere algo o solucione algún problema.

Poniendo a la otra persona primero

Los/las codependientes tienden a anteponer las necesidades de la otra persona a las suyas propias. Sacrificarán su disfrute, su tiempo e incluso su bienestar si eso significa que pueden proporcionar satisfacción. Darán y darán siempre y cuando no obliguen a sacrificar la relación en su totalidad.

Un(a) cuidador(a) estará dispuesto/dispuesta a hacer algunos sacrificios para ayudar a la otra persona, pero habrá límites a lo que harán. Valoran sus propias necesidades y no las dejan de lado por completo.

Lidiar con el rechazo

Cuando a alguien con una personalidad codependiente se le rechaza su oferta de ayuda, o cuando no recibe un reconocimiento, siente una gran cantidad de dolor emocional.

Esto se remonta a su necesidad de sentirse necesitados/necesitadas por los demás. Sin la apreciación de los demás, se sienten inútiles y perdidos porque es lo que realmente les trae paz.

Un(a) cuidador(a) no estará tan disgustado/disgustada si sus esfuerzos pasan desapercibidos. Pueden estar agradecidos/agradecidas por cualquier agradecimiento que se les presente, pero principalmente se deben a su deseo de hacer el bien.

Obsesión

La base de la vida de un codependiente es su relación con otra persona y esto lleva a un nivel de interés poco saludable. Llegan a un punto en el que casi todos los pensamientos del día involucran a la otra parte.

Se preguntan qué están pensando, cómo se sienten, mientras intentan prever todos sus deseos y necesidades. Son tan emocionalmente dependientes y se vuelven tan ansiosos/ansiosas por perder a la otra persona, que se obsesionan.

Un(a) cuidador puede experimentar cierta ansiedad e inseguridad, pero esto es perfectamente normal, mientras que sea algo esporádico. Suelen comunicar estos sentimientos a su pareja, lo que ayuda a resolver el problema antes de que pueda crecer en sus cabezas.

La incapacidad de liberarse

Incluso si una relación llega a un punto en el que ambas partes son infelices, un(a) codependiente tendrá dificultades para terminar las cosas debido a la abrumadora culpa que sienten. Además, a menos que puedan reemplazar rápidamente a la otra parte con un(a) nuevo/nueva dependiente, se verán obligados/obligadas a estar solos/solas un tiempo, lo que para ellos/ellas es algo muy difícil de hacer.

Un(a) cuidadora sabe que, incluso si resulta en una gran cantidad de dolor temporal, a veces es mejor ir por caminos separados cuando una relación ya no da más de sí. No tienen miedo a estar solos/solas y no necesitan estar en una relación para darle sentido a sus vidas.

La recompensa de habilitar

Un(a) codependiente es recompensado/recompensada por su comportamiento habilitante con una relación estable que proporciona significado y propósito a su vida. Sus razones para ser cuidador(a) son principalmente de naturaleza egoísta, encerrar a otra persona en la esclavitud de necesitarles, incluso si no es lo mejor para ellos/ellas. Esto ocurre muchas veces de forma inconsciente, ya que el/la codependiente es muy posible que no entienda esto hasta que empiece a hacer terapia.

Una persona genuinamente cuidadora puede sentirse bien cuando ayuda a otros/otras pero brindarían igualmente la ayuda si en lugar de sentirse bien les hiciera sufrir un poco. Muestran un verdadero altruismo y sólo buscan promover el bienestar de la otra persona.

Fuente: https://www.aconsciousrethink.com