Los Efectos Reales del Paternaje y Maternaje Narcisista

Los narcisistas crían niños que sufren de dudas paralizantes.

¿Por qué importa si un padre es narcisista? ¿Cómo le duele eso a una niña? ¿En qué le afecta? ¿Cuáles son las secuelas?¿Quieres saber cómo sobrevivir a un padre/madre narcisista?

El Trastorno Narcisista de la Personalidad es un trastorno que es difícil de identificar, tanto para las personas que están cerca del/de la narcisista, como para los psiquiatras, psicólogas y terapeutas. Para empezar, es muy raro que una persona con TNP acuda a un profesional de la salud. El propio trastorno le impide darse cuenta de la realidad y el discurso más frecuente es que “El problema lo tienen los demás”. He oído casos de personas que han ido a un profesional de la salud con su pareja narcisista y éste ha conseguido convencer al médico de que “el problema” lo tenía su pareja y no ellos.

En en el seno de las familias donde hay una persona con este trastorno, la pareja suele ser una persona codependiente que habilita/permite/anima las dinámicas que se dan y que niega, justifica y/o minimiza el abuso que sienten tanto ella como los hijos/hijas u otras personas de la familia. Así, los niños crecen en un entorno disfuncional y muy dañino, sin saberlo y normalizando una situación que no lo es.

Entonces, ¿cómo afecta la crianza narcisista a los niños?

  • El niño no se sentirá escuchado ni visto.
  • Los sentimientos y la realidad de la niña no serán reconocidos.
  • El niño será tratado como un accesorio para el padre, en lugar de una persona.
  • La niña será más valorada por lo que hace que por lo que es como persona.
  • El niño no aprenderá a identificar o confiar en sus propios sentimientos y crecerá con dudas paralizantes.
  • A la niña se le enseñará que la imagen que da a los demás es más importante que cómo se siente.
  • Al niño se le enseñará a guardar secretos para proteger a los padres y la familia.
  • No se alentará a la niña a desarrollar su propio sentido de sí misma.
  • El niño se sentirá emocionalmente vacío y no nutrido.
  • La niña aprenderá a no confiar en los demás.
  • El niño se sentirá usado y manipulado.
  • La niña estará allí para la madre, y no al revés, como debería ser.
  • El niño no podrá tener un desarrollo emocional sino que éste se quedará congelado o muy mermado.
  • La niña se sentirá criticada y juzgada, en lugar de aceptada y querida.
  • El niño se frustrará tratando de buscar amor, aprobación y atención en vano.
  • La niña crecerá sintiéndose “no suficientemente buena”.
  • El niño no tendrá un modelo a seguir para tener relaciones saludables, para responsabilizarse de sus acciones o para tener una actitud de apertura hacia la vida.
  • La niña no aprenderá los límites apropiados para las relaciones.
  • El niño no aprenderá a cuidarse a sí mismo de manera saludable, sino que correrá el riesgo de volverse codependiente (cuidar a otros excluyendo el cuidado de sí mismo).
  • La niña tendrá dificultades con su autonomía respecto del padre o la madre a medida que crezca.
  • Se le enseñará al niño a buscar validación externa vs validación interna.
  • La niña recibirá un doble mensaje que la confundirá de “hazlo bien para hacerme sentir orgulloso como una extensión mía, pero no lo hagas demasiado bien y me eclipses porque yo siempre seré más que tú”.
  • El niño, si eclipsa al padre o la madre, puede experimentar por parte del padre o la madre comportamientos de sabotaje, gaslighting, venganza,…
  • A la niña no se le enseña a darse el crédito a sí misma cuando se lo merece.
  • El niño es muy probable que sufra algún nivel de síndrome de estrés post-traumático, depresión y/o ansiedad en la edad adulta.
  • La niña crecerá creyendo que no es digna de amor. Lo que se dice a sí misma de forma inconsciente es: “Si mis padres no pueden quererme, ¿quién lo hará?”
  • El niño es a menudo avergonzado y humillado por el padre/madre narcisista y crecerá con mucha vergüenza y baja autoestima.
  • La niña necesitará recuperarse de un trauma y tendrá que volver a criarse en la edad adulta, es lo que en terapia Gestalt se llama el repaternaje y el rematernaje de la niña interior.

Ser criada por un padre/madre narcisista es emocional y psicológicamente abusivo y causa efectos debilitantes y duraderos

Los profesionales de la salud muchas veces no lo detectan los/las narcisistas se muestran con una máscara encantadora, mostrando una imagen de cómo desean ser vistos. Sólo con las personas que tienen más cerca muestran su sombra, donde hay una necesidad de controlar, dominar y manipular y donde se dan comportamientos abusivos y de maltrato.

A puerta cerrada,  en esas familias, los niños sienten asfixiados y sienten una soledad y un dolor que no son validados ni reconocidos por la familia narcisista. En muchas ocasiones, se les da el mensaje de que lo que sienten “no está bien” o “no existe”, lo que además del dolor y la soledad les genera mucha confusión.

La narcisista no se responsabiliza de su comportamiento, por lo que la niña cree que tiene la culpa de lo que ocurre y crecerá sintiéndose defectuosa y no merecedora de amor, un trato digno y atención.

Todos los hijos adultos de padres narcisistas tienen los mismos síntomas, más arriba mencionados. Los estilos de vida difieren y las historias también, pero las consecuencias emocionales y psicológicas de su infancia son muy similares. Es toda una lista. Al final, sobrevivir a un padre/madre narcisista es algo que se consigue. Sin embargo, se necesita un trabajo de recuperación serio para dejar de prosperar y realmente fluir y prosperar en la vida.

El narcisismo se encuentra dentro de un espectro, así que podemos pensar en él un continuo que abarca desde rasgos egocéntricos de bajo nivel que todos tenemos hasta cierto punto hasta un trastorno de personalidad en toda regla, una patología psicológica. Cuanto mayor sea el nivel de rasgos, hay menos empatía, y por lo tanto más potencial daño se hace a las personas que están cerca del/de la narcisista, en especial si son niños.

Al crecer en familias donde no se les validaba, ni daba apoyo, estos niños crecen con unas auto dudas muy lacerante. Esto lleva en muchas ocasiones a que el adulto que se da cuenta de su historia y su familia disfuncional, comience a dudar de sí mismo y a cuestionarse a sí mismo y su familia una y otra vez. Esto puede obstaculizar e incluso paralizar el proceso de recuperación.

Tener dudas es algo humano pero en algún momento tendrás que empezar a confiar en ti, en tu historia y en tu verdad. Recuperarse del abuso narcisista es posible. Empieza con un primer paso de confianza pidiendo ayuda a la terapeuta adecuada que entienda sobre narcisismo y pueda acompañarte para recuperar las partes de ti que no pudiste desarrollar y sanar.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Roles Codependientes

¿Qué es la Codependencia?

La gente te trata de la manera en la que les enseñas a tratarte. Un codependiente es un dependiente emocional. Si quieres saber cómo dejar de ser un dependiente emocional, sigue leyendo.

Muchas veces la codependencia es difícil de identificar, porque a menudo se disfraza como una voluntad de adaptarse a las necesidades de los demás o como un deseo desinteresado de ayudar. Todos nos vemos ocasionalmente a través de los ojos de los demás, pero los problemas comienzan cuando nos identificamos en exceso con la forma en que somos vistos (“Puedes confiar en mí”) o nos involucramos demasiado en cómo vemos a los demás (“Lo que debes hacer es..”) Nos confundimos acerca de dónde terminamos y dónde empiezan los demás.

Y cuando no hemos desarrollado un fuerte sentido de identidad – nuestro lugar en el mundo, nuestros límites, nuestros valores – y no hemos aprendido las habilidades para comunicar nuestros deseos y necesidades directamente, es más probable que nos dobleguemos a nosotras mismas para acomodarnos a lo que creemos que otras personas quieren. O que manipulemos situaciones y personas para obtener lo que queremos de ellas.

Los roles que asumimos en la infancia se reproducen cuando somos adultos. En un extremo del espectro están las familias donde todos se meten en los asuntos de los demás. En el otro están las familias con desapego total. Muchas codependientes adquieren un conjunto de creencias autolimitantes sobre nuestro lugar en el mundo y tenemos expectativas poco realistas sobre los demás.

Éstos son algunos de los roles codependientes más comunes y algunas sugerencias sobre cómo cambiar el guión de tu vida.

Roles Codependientes: Cómo dejar de Ser Dependiente Emocional

El Mártir

La Situación: “Sufrir es virtuoso, especialmente cuando pones las necesidades de los demás por encima de las tuyas”. Éste es el mensaje que has recibido de tu familia. En el trabajo, siempre eres la primera en prestarte voluntaria para tareas extra y la última en irte de la oficina cada día; decides saltarte el gimnasio cuando un amigo quiere compañía, o te encargas de la cuenta, sin preguntar, incluso cuando no estás bien de dinero.

El Problema: Cuando el sacrificio es una forma de ser, descuidas tu propia necesidad de recibir amor y cuidado. Sin embargo, eso es precisamente lo que intentas obtener de los demás con tu comportamiento. El enfoque generalmente es contraproducente: no sólo comienzas a sentirte resentida con aquellos a quienes has ayudado, sino que tus supuestos beneficiarios dan por sentado tu disponibilidad.

Una Opción más Saludable: el Autocuidado. Comprende la diferencia entre el egoísmo y el cuidado personal. No es egoísta irte del trabajo a tu hora o encontrarte con tu amigo después de tu entrenamiento. No es grosero dividir la cuenta si no puedes pagarla toda. En casi todos los casos, nadie se irá si atiendes tus propias necesidades. Y si lo hacen, quizás quieras preguntarte para qué quieres tener una relación con alguien que no permite que te cuides a ti misma o que seas tu prioridad y no la suya.

La Salvadora

La Situación: “¡El mundo es un lugar peligroso! Afortunadamente, estoy aquí para salvarlo cada día”. Cuando tu hijo tiene un conflicto en la escuela, a la mañana siguiente vas a la oficina del director para demandar una solución. Cuando tu amiga no tiene suficiente dinero para pagar el alquiler, se lo prestas (otra vez) para que pueda llegar a final de mes.

El Problema: Todas necesitamos ayuda a veces, pero cuando te sientes personalmente responsable de la comodidad y el bienestar de otra persona, le quitas la oportunidad de crear su propia comodidad y bienestar. Habilitas un comportamiento autolimitante y le das a esa persona el mensaje de que está indefensa sin ti.

Una Opción más Saludable: el Empoderamiento. Quizás te des cuenta de que lo que realmente quieres es sentirte necesitado y valorado en tus relaciones. Una vez que reconozcas esta motivación subyacente, puedes encontrar un enfoque más directo para sentirte valorado. No tienes que que ser la “red” en la que los demás se apoyan para sentirte querido. Esto aligerará el peso que sientes en las relaciones y te permitirá ser tú también el que de vez en cuando necesita apoyarse en otra persona.

La Consejera

La Situación: Si fueras un personaje en una tira cómica de Snoopy, serías Lucy, sentada detrás de su escritorio improvisado, ofreciendo consejos sobre cualquier cosa por diez céntimos. De hecho, es posible que tengas una cierta habilidad para ver los problemas de otra persona y ofrecer un consejo claro.

El Problema: Éste es un caso en el que realmente se necesitan dos para bailar tango: podemos pensar en la persona que constantemente busca consejo como la que carece de autoestima. Pero las personas que se sienten obligadas a asesorar y controlar perpetuamente a otros son igualmente inseguras. El que se hace cargo o le dice a alguien qué hacer, es igual de necesitada. Necesitan a alguien que les permita estar a cargo para reforzar artificialmente su autoestima. La dependencia es la misma.

Una Opción más Saludable: Escuchar. Si estás demasiado involucrado en las decisiones que toma otra persona, estás violando su campo de fuerza y la otra persona está permitiendo que lo hagas y no se está responsabilizando de su propia vida.

La Persona Complaciente

La Situación: Te gusta ser voluntario en la escuela de tu vecindario. No te importa preparar el café del viernes para tus colegas. Siempre estás dispuesto a tener la mejor de las sonrisas para un amigo, a pesar de que te encuentres triste por algo.

El Problema: te das cuenta de que en realidad no eres tan buena persona cuando usas tus habilidades para controlar a los demás, creyendo que les agradarás por los favores que haces en lugar de por lo que eres. La satisfacción de las personas es una forma muy pasiva de manipulación. A menudo hacemos cosas para que otros nos den lo que queremos o necesitamos de ellos.

Una Opción más Saludable: decir que no. Cuando estés a punto de ser voluntario una vez más, te invito a que te hagas algunas preguntas: ¿Esta opción me alimenta o me agota? ¿Estas personas realmente me rechazarán si no hago lo que creo que quieren que haga? ¿Cómo siento mi cuerpo cuando imagino comprometerme con esto, y cuando imagino decir que no? Cada vez que dices sí a las cosas pequeñas de los demás, dices que no a las tuyas. Una elección más consciente te libera para hacer las cosas que te dan energía para ti.

Una Persona que dice que Sí

La Situación: Le dices sí a un colega cuando quieres decir que no, y luego te enfadas contigo misma. Sonríes en falso acuerdo con tu amigo en lugar de decir lo que sientes. Mantienes la distensión con tu pareja, pero nunca lo admites cuando estás molesta.

El Problema: Una ausencia total de conflicto significa una erosión de la honestidad.

Una Opción más Saludable: di tu verdad. Se necesita coraje para hablar con sinceridad y arriesgarse a contradecir el punto de vista de otra persona, pero ser honesta no tiene que significar ser confrontativa. El conflicto no es igual a una pelea. Hay formas saludables de plantear los temas con asertividad y hablar sobre lo que sientes.

El Final de las Relaciones Codependientes

Si te ves en alguno de estos roles, ¡enhorabuena! La consciencia es un primer paso crítico para el crecimiento.

Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, cuando estableces límites y reconoces tus propios pensamientos y necesidades, las relaciones se vuelven más honestas, exploratorias y, en última instancia, mucho más gratificantes.

Cambiar las relaciones en las que estás enredada con otras personas no es algo que sucederá de la noche a la mañana. Cuando una persona cambia su rol, las otras pueden cambiar las dinámicas o no, a veces no lo harán de muy buena gana.

A medida que comiences a deshacerte de comportamientos codependientes, quizás con la ayuda de una terapeuta que sabe de codependencia, adquirirás más autonomía como persona y empezarás a tener relaciones más satisfactorias en tu vida.

https://experiencelife.com

La Codependencia está basada en Hechos Falsos

La codependencia se basa en una mentira. Sus síntomas se desarrollan para hacer frente a la creencia profunda, pero falsa y dolorosa: “No soy digna de amor y respeto“. En la tabla a la izquierda, los síntomas centrales de la codependencia están en rojo, pero casi todos los síntomas de la codependencia giran en torno a vergüenza. Todo este sistema funciona por debajo de nuestra conciencia, y hasta que lo hagamos consciente y lo sintamos, estamos atrapados bajo su influencia.

“No soy digna de amor y respeto“.

Síntomas de la Codependencia

Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, es importante que te des cuenta de que los síntomas de codependencia son causados por la vergüenza, son defensas para no sentirla. La mayoría de las codependientes crecen avergonzadas de sus verdaderos sentimientos, deseos y necesidades porque en su infancia no tuvieron una buena recogida por parte de sus padres, que en lugar de darle un espacio de respeto y dignificar esto, las avergonzaban, dándoles el mensaje de que “Lo que sientes es malo” o “Tus necesidades son erróneas” o “No tienes derecho a tener deseos”. Como adultas, los niegan, los devalúan y  no los expresan para evitar detonar esos sentimientos de vergüenza.

“Lo que sientes es malo”, “Tus necesidades son erróneas”, “No tienes derecho a tener deseos”.

Muchos codependientes no pueden identificarlos en absoluto, y, de forma automática, les dan prioridad a los de las personas con las que se relacionan frente a los propios. Esto conduce a la ansiedad, la depresión, las obsesiones y el comportamiento adictivo. Por debajo, lo que suele haber son sentimientos muy intensos de dolor y de rabia no reconocidos ni gestionados. Especialmente durante las primeras fases de una relación, ya sea de pareja, amistad, de trabajo,.. se sobreadaptan a la otra persona y complacen para ser queridos y aceptados. Una vez la relación se estabiliza, a menudo sienten decepción y resentimiento porque se dan cuenta de que la relación está desequilibrada. Dan de más y, en muchas ocasiones, se sienten asfixiados por la otra persona.

Si quieres averiguar cómo dejar de ser dependiente emocional, es importante que te des cuenta de si este tipo de dinámicas tóxicas se dan en tus relaciones con los demás: amistades, parejas, en el entorno de trabajo, familiares,…

La Vergüenza

La vergüenza es un sentimiento que si es muy intenso y se prolonga demasiado en el tiempo, conduce a pensamientos autodestructivos y autoevaluaciones negativas, lo que da lugar a una baja autoestima. La autoestima se refiere a cómo pensamos y nos sentimos acerca de nosotros mismos. Cuando tenemos vergüenza tóxica y cometemos un error, ya sea real o imaginario, nuestros sentimientos de culpa son exagerados e irracionales. Si creemos que no somos dignos de amor, debemos controlar lo que mostramos a los demás. No comunicamos lo que sentimos ni expresamos nuestras necesidades y deseos. En cambio, tenemos expectativas ocultas y manipulamos, insinuamos o nos volvemos pasivo-agresivos. ESCONDEMOS QUIÉNES SOMOS. La autenticidad se ve comprometida y la comunicación se vuelve disfuncional.

Cuando no podemos ser reales, las relaciones y, en especial, las de intimidad, se resienten. Si no podemos comunicarnos de forma efectiva y asertiva, esto es un campo minado para que surjan conflictos y se den malentendidos. Si ambas partes se comportan así, en poco tiempo, la relación se deteriora y es fácil que ambas partes crean que en realidad no conocían a la otra persona.

La “vergüenza de la ansiedad”, el miedo a ser juzgado o rechazado, persigue a los codependientes. Para hacer frente y obtener lo que necesitan y quieren, SIN DARSE CUENTA, intentan manipular y controlar a los demás. Se convierten en dependientes emocionales que dependen de que otra persona les quiera o simplemente esté con ellos para sentirse seguros o mejor consigo mismos. Esta es su dependencia. Su estado de ánimo y felicidad dependen de los de otra persona, y su autoestima depende de la aceptación de otras personas. Por eso creen que tienen que manejar o controlar los sentimientos y el comportamiento de otras personas. Agradar a las personas y dar son formas de hacerlo, al igual que crear drama, amenazar y demandar.

Si nuestro bienestar y autoestima dependen de otra persona, tiene sentido estar muy pendientes y pensar mucho sobre sus motivos, intenciones, sentimientos y comportamiento para sentirnos seguros. Esto explica el enfoque y la obsesión de los codependientes sobre sus seres queridos.

Cuidar a los demás es otra forma de control. Si alguien depende de mí y me necesita, entonces no me rechazará ni me dejará. Además, si soy yo quien da, no me expongo, no tengo que sentirme vulnerable, es una forma de ponerse por encima de la otra persona para evitar sentimientos de vulnerabilidad. Así me siento fuerte, protector, ayudante o confidente. Tal relación desequilibrada con el tiempo, suele generar enfado y resentimiento por ambas partes.

Muchas codependientes son perfeccionistas. En su opinión, deben ser perfectas, porque la alternativa es que “quedarán mal” de alguna manera o se sentirán como un fracaso. Los errores o defectos crean una gran incomodidad debido a la vergüenza que generan. Pueden sentirse ansiosas, enfadadas o impulsadas a arreglar algo, cuando realmente lo que están tratando de arreglar sin darse cuenta es su propia sensación de insuficiencia interna. Viven con la tiranía de sus propios “debería” alimentados por la vergüenza, la ansiedad y el perfeccionismo. Cometer errores, ser humana, sentirse ordinaria, no son aceptables, son experimentados con una intensa vergüenza. Hay un rechazo de su propia naturaleza humana porque en su infancia se les exigió de forma desproporcionada perfeccionismo, muchas veces para no “molestar” a los padres o como proyecciones de sí mismos en su “mejor versión”.

Sanar la Codependencia

Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, hay varias conductas que puedes aprender que te ayudarán a sanar la codependencia:

  • Poner límites y ser asertivo hace mucho para aumentar la autoestima y construir una autonomía personal en lugar de dependencia emocional.
  • Aceptar la imperfección, como la que tienen todas las personas y dejar de ser tan exigente con una misma. Abandonar la idea de que “tengo que ser perfecta para que me quieran”.
  • Poner el foco en quererte y cuidarte tú a ti mismo el lugar de esperar que sean otras personas las que lo hagan.
  • Cambiar la actitud de “la vida me debe algo” y con ella, sanar el resentimiento. Permitirte sentir rabia y aprender a gestionar la emoción.
  • Prestarte más atención a ti misma en lugar de a las personas que te rodean.
  • Aceptarte tal y como eres y validarte, sin buscar esa validación fuera de ti, en otras personas.

Cambiar los hábitos de toda la vida no es algo fácil ni rápido. Se requiere valor y el apoyo de una terapeuta especializada en codependencia.

Sin embargo, para una recuperación duradera, debemos deshacer verdaderamente la mentira que nos envuelve. Enfrentar y sanar el tema central de la vergüenza es necesario para un cambio duradero y para evitar la recaída en las relaciones poco saludables.

Fuente: https://www.whatiscodependency.com

El Verdadero y el Falso Yo: ¿Eres tú misma o en realidad interpretas un personaje?

Donald Winnicott fue un famoso psiquiatra, psicoanalista y pediatra inglés que desarrolló un enfoque interesante de la personalidad humana. Debido a su formación como pediatra, centró sus pensamientos, reflexiones y teorías en los niños. Y, en particular, sobre la relación entre la madre y el niño y con ella el concepto de la madre “suficientemente buena” y la teoría del Falso Yo. También fue presidente de la Sociedad Británica de Psicoanálisis y un pensador muy famoso del siglo XX.

“Con los juegos, y solo con los juegos, el niño o el adulto pueden crear y usar toda su personalidad, y el individuo solo descubre su personalidad cuando se convierte en creador”. Donald Winnicott.

La madre “suficientemente buena”

En línea con otros psicoanalistas, Winnicott afirmó que, durante el primer año de vida, la madre y la niña constituyen una unidad. No se puede hablar del bebé como una entidad separada de su madre: los dos forman una unidad indivisible. El bebé no distingue entre él y su madre, para él son lo mismo.

Winnicott dice que la madre* es el primer “contexto” que tiene un ser humano. Ella es la base total de su desarrollo posterior. Por lo tanto, y especialmente en los primeros meses de vida, la madre es el universo del bebé. La madre es prácticamente sinónimo del mundo.

Entonces aparece el concepto de la “madre suficientemente buena”. Esta madre es la que proporciona la atención necesaria a la niña, de forma espontánea y sincera. Le proporciona un espacio a la niña en el que se siente segura y puede ser ella misma. Se le permite expresarse y sus necesidades son atendidas.

Mientras tanto, la “madre no suficientemente buena” es aquella que en lugar de satisfacer las necesidades del niño, obliga a éste a adaptarse a ella. No está disponible para él, por lo que el niño se ve en la obligación de sobreadaptarse para sobrevivir en este entorno. Esto da lugar a lo que Winnicott llama el Falso Yo. Esto puede ocurrir porque la madre está en un periodo depresivo, bajo mucho estrés o tiene unos comportamientos rígidos que se le aplicaron a ella y simplemente repite.

El Falso Yo

Winnicott sugiere que nuestro sentido más básico del yo no solo se fomenta por sí solo, sino dentro de una relación, es decir, nuestras primeras relaciones con nuestros padres y familia. Esto continúa en nuestra edad adulta, y nuestro sentido de identidad podría seguir adaptándose en función de las relaciones que hacemos a medida que crecemos, pero el punto de partida es un paso crucial.

La madre es como un espejo para la niña, que se ve a sí misma mientras su madre la mira. La niña aprende a identificarse con la raza humana a través de ella. Poco a poco, la niña se separa de su madre y ella debe adaptarse a este cambio. La niña empieza a tener gestos espontáneos que son parte de su desarrollo como persona. Si la madre les da la bienvenida, la experimenta la sensación de ser real y evoluciona en su desarrollo.

Si no lo hace, el niño comienza a esconder partes de sí mismo para protegerse. Aprende a mostrar sólo lo que su madre quiere ver. Se convierte en algo que no es. Esto supone una interrupción en el desarrollo espontáneo del niño, que tiene que adaptarse a lo que le exige la madre, no puede ser él mismo. Esto da lugar a una sensación de irrealidad y es lo que da origen al Falso Yo para sobrevivir a una madre narcisista.

Los Efectos del Falso Yo

Hay diferentes niveles de “falsedad” en nuestro ser, de personajes que representamos. Según Winnicott, en el nivel más básico están aquellos que adoptan una actitud cortés y cumplen con las normas sociales, como por ejemplo, acudir a la cena de navidad de la empresa aunque no sea lo que más apetezca. En el otro extremo están las patologías mentales como el TNP, donde el verdadero ser prácticamente desaparece.

En muchas familias narcisistas ocurre este fenómeno descrito por Winnicott. La niña tiene que esconder muchas partes espontáneas de sí misma que no son bien recibidas por el padre, la madre o ambos. Ha de crear un Falso Yo para sentirse querida o aceptada, para sobrevivir a su madre narcisista. En muchas ocasiones este Falso Yo adopta la forma de una persona complaciente, que vive a expensas de llevarse bien con los demás o de no tener ningún tipo de conflicto con las otras personas. En otras ocasiones, puede ser la de una persona con mucho éxito profesional, pero que en el fondo se siente insatisfecha o, de alguna manera, falsa.

Winnicott señala que tener una personalidad de Falso Yo muy fuerte evita que las personas actúen de acuerdo con su espontaneidad e impulsos creativos, dejando a la persona sintiéndose vacía y con el sentimiento de que “falta algo”, a veces con muy poca idea de por qué se sienten así.

Además, en muchas ocasiones, para compensar a este personaje, la persona suele tener a otro escondido, que está en la sombra (donde están las partes negadas de nosotros mismos) y que suele ser la polaridad de su Falso Yo, el otro extremo. En el caso de una persona complaciente, es probable que sea un personaje más duro, frío o tajante, alguien “borde” para compensar al otro que sigue la corriente a los demás.

Si las relaciones son lo que principalmente forma nuestro sentido del yo, entonces igualmente son lo que puede ayudarnos a cambiarlo. Una excelente manera de sobrevivir a una madre narcisista, desenredar tu Falso Yo y recuperar la confianza en tu espontaneidad es ver a una psicoterapeuta. La terapia es un espacio en el que puedes volver a lo básico, explorar tus verdaderos sentimientos y deseos abiertamente, mientras eres escuchado por una terapeuta que te acompaña a sentirte libre de ser quien realmente eres. Teniendo la libertad de ser tú misma en este espacio podrás comprender mejor quién eres y qué quieres, y tener más confianza en la capacidad del mundo para aceptarte.

Fuente: https://exploringyourmind.com

*El término madre aquí debe entenderse en un sentido amplio, se trata del cuidador o cuidadores principales del niño en sus primeros años de vida. Puede ser el padre y/o abuelos y/o tutores y/o hermanos mayores,…

Desdén, Desprecio y Asco: Las Emociones Favoritas de los Narcisistas

Una de las consecuencias de estar cerca de un narcisista durante una parte significativa del tiempo es que terminas sintiendo una profunda sensación de autodesprecio. Esto se puede dar en cualquier categoría de relación, como pareja, padre-hijo, jefe-empleado, hermano, compañero de trabajo o cualquier otro tipo de relación que implique una interacción continua con una narcisista.

Si eres hijo de un narcisista y quieres saber cómo recuperarte del abuso narcisista, seguro crees que tus padres te quieren porque te cuidan, ¿verdad? Limpian la casa, te llevan al colegio, te preparan la cena y te compran ropa. Incluso tienes estructura y reglas que cumplir. Nadie te está pegando o tocando de manera inapropiada. Vives en una bonita casa y no te falta de nada. Pero, a pesar de todas estas bendiciones y signos de cuidado, dentro de ti sientes una profunda sensación de vergüenza. ¿Por qué es esto?

Si en tu familia de origen, tu padre o tu madre es narcisista, en tu infancia experimentaste un flujo constante de proyecciones emocionales y mensajes directos o indirectos despectivos, de asco y de desprecio. ¿Cómo, exactamente, ocurrió esto? Principalmente se hizo de manera encubierta y a través de una postura recurrente de superioridad y de realidad presentada por tus padres de que el problema está en ti: “Eres un desastre”. “¿Cómo pudiste ser tan estúpida?” “¿En qué estabas pensando?” “¿No ves que no sabes hacer nada?”

Y cuando no experimentabas el desdén, el desprecio y el asco proyectados, entonces solías tener que lidiar con la comparación. La narcisista no se responsabiliza de sus acciones y echa la culpa de lo que va mal en la familia a los demás. Ahí suele entrar en la comparación con otros hijos, parejas,.. Si tan sólo tú pudieras ser como ellos, todo iría bien. Esto te lleva a sentirte que lo haces mal y que eres un fracaso e inadecuada.

Además del desprecio, el desdén o el asco, los narcisistas suelen sentir muy a menudo envidia. Los narcisistas son personas muy envidiosas en el fondo, bajo toda esa imagen de grandiosidad y perfección, hay un niño herido que se siente inadecuado y “menos que”. Por eso, cuando destaques en algo o se den cuenta de que eres mejor que ellos en cualquier disciplina o tengas un éxito profesional o personal, intentarán echarlo por tierra, buscando algún defecto, restándole importancia, obviando que eso ha ocurrido o incluso sacando a colación cualquier cosa que saben que te duele del pasado.

¿Por qué las narcisistas sienten particularmente las emociones de asco, desprecio, desdén y envidia y las proyectan en ti?

Primero diseccionemos las tres emociones anteriores, porque todas son bastante similares y se proyectan de manera crítica hacia otras personas.

Piensa en cuando te sientes asqueado por algo o alguien. ¿No sientes que estás en una posición que no te desagrada, capaz de poner la etiqueta de “asco” fuera de ti? ¿No te sientes de alguna manera por encima de lo que no te gusta?

Piensa en las emociones del desprecio y el desdén por un minuto. Cuando te sientes despectivo hacia alguien, por un lado estás enfadada con el objetivo de tu desprecio, y por otro lado eres superior a lo que es despectivo. Lo mismo se aplica a la emoción del desdén. Cuando tu ser querido narcisista muestra abierta o encubiertamente las emociones de desprecio o desdén hacia ti, entonces él o ella obviamente está en una posición elevada, presumido y superior, sintiéndose con el derecho para emitir juicios sobre ti y proyectando sus propias emociones.

Probablemente hay dos razones principales por las que los narcisistas a menudo sienten estas emociones despectivas y negativas:

  • Uno, es porque alguien en su infancia (probablemente uno o ambos de sus padres) les hizo lo mismo. Les proyectó esta emoción y después lo que hace el narcisista es repetir comportamientos aprendidos, a él le hicieron sentir así a través de una proyección y él hace lo mismo contigo, de una manera inconsciente. Si, por la razón que fuera, rompieses el vínculo con el narcisista, éste buscaría a otra persona en su vida para ocupar este lugar de ser el objeto de sus proyecciones. Esto quiere decir que su comportamiento hacia ti no es personal sino que se trata de algo que él tiene dentro y que necesita proyectar en otra persona. Esto no quiere decir que tengas que aguantar o justificar ese trato. Entender estas dinámicas no te exime de la responsabilidad de quererte, cuidarte y protegerte, incluso si esto significa terminar con la relación.
  • La segunda explicación para este tipo de exhibición emocional se debe a la vergüenza y la rabia proyectadas. La narcisista, incapaz de experimentar  vulnerabilidad, proyecta su vergüenza y rabia hacia ciertos objetivos para no tener que sentir su vergüenza y rabia dentro de sí misma. Los objetivos, sin darse cuenta de lo que está sucediendo, sirven como vertederos de toxicidad proyectada por sus seres queridos narcisistas. Esto, en muchas ocasiones da lugar a convertirse en el rol del chivo expiatorio en la familia.

Debido a que los narcisistas no tienen la capacidad de reflexionar sobre sí mismos, utilizan estrategias de afrontamiento excesivamente compensatorias para sentirse bien consigo mismos. Es por eso que cuando estás cerca de una narcisista durante un período de tiempo largo, acabas sintiendo un profundo odio hacia ti mismo. La narcisista que hay en tu vida (a veces son varias) inconscientemente te ha lavado el cerebro con vergüenza tóxica intercalada con episodios aleatorios de normalidad. La narcisista no tiene que decirte descaradamente que eres un fracaso, lo descubres tú mismo por tu incapacidad para hacerlo feliz y satisfecho. Después de todo, si fueras suficiente, tu narcisista no estaría experimentando desdén, asco, desprecio o envidia.

Es una fantasía. La red peligrosa en la que te encuentras atrapada es la red de pensar que de alguna manera si puedes descubrir cómo ser “suficiente” para la otra persona, entonces él o ella será feliz. El primer paso para salir de esta toxicidad es entender que YA ERES SUFICIENTE. Por mucho que te esfuerces por ser lo más perfecta posible como hija, pareja, trabajadora,.. el sentimiento de insuficiencia interno del narcisista y su proyección hacia ti de esto no van a desaparecer. NO PODRÁS HACER FELIZ AL NARCISISTA. Punto. Ésta es una de las claves para superar el abuso narcisista. Así que quizás te siente bien dejar de intentarlo. Si te sientes suficiente, empezarás a poner límites a sus comportamientos, protegerte más o irte.

Si has crecido con una madre o padre narcisista y tienes heridas de infancia que condicionan tu vida de adulta, yo puedo acompañarte a sanarlas.

Fuente: https://pro.psychcentral.com

20 Señales de que estás siendo Manipulado en tu Relación

La manipulación emocional puede ser tan sutil y encubierta que puede controlarte hasta que te des cuenta de lo que realmente está sucediendo. Eso si llegas a darte cuenta. Hay manipuladores emocionales que son realmente buenos manipulando y víctimas que no pueden hacer consciente la realidad en la que están viviendo. Es un proceso lento y minucioso, en el que en una primera fase el manipulador averigua cuáles son tus “puntos débiles” y una segunda fase en la que utiliza esa información para hacer que te muevas como una marioneta, haciendo lo que él desea.

Si eres víctima de una manipulación emocional de este tipo, probablemente sientas que “algo está mal” pero no sepas señalar de qué se trata.

La otra cara de la moneda es que es más que probable, si estás siendo manipulada emocionalmente, que tú también manipules tú a la otra persona, desde el rol de la víctima o de la salvadora, sin darte cuenta.

Si tienes dudas acerca de si estás siendo manipulada en una relación, con este artículo puedes salir de dudas.

Si quieres saber cómo salir del abuso narcisista, lo primero es darte cuenta de que estás siendo manipulada en una relación abusiva.

Si estás en una relación y detectas algunas de las siguientes 20 señales, es muy probable que estés siendo manipulado. En el artículo me refiero a una relación de pareja pero esto puede extenderse a una relación de amistad, de trabajo y también de familia con una padre, madre o hermano/hermana.

20 Señales de que estás siendo Manipulado en tu Relación con un(a) Narcisista, Psicópata o Sociópata 

  • Tu alegría de haber encontrado el amor se ha convertido en el miedo a perderlo. Las cosas empezaron muy bien y no estás segura de cuándo se torcieron. Tus sentimientos han pasado de felicidad y euforia a ansiedad, tristeza e incluso desesperación.
  • Tu estado de ánimo depende por completo del estado de la relación.
  • Estás infeliz en tu relación la mayor parte del tiempo, aún así temes perderla porque sí te sientes contento en ella de vez en cuando.
  • Te sientes como si hubieses saboteado lo mejor que te ha pasado en la vida…. Pero no sabes cómo lo has hecho.
  • Sientes que tu relación es complicada pero no sabes porqué. Cuando hablas con tus amigas sobre ella, te das cuenta de que acabas diciendo: “ Es difícil de explicar. La verdad es que es…complicado.”
  • Estás obsesionado con la relación. La analizas una y otra vez, hasta el más mínimo detalle, creyendo que así la vas a entender o solucionar lo que no funciona. Hablas sobre ella constantemente, a cualquiera que te escuche. Nada de todo esto te lleva a ningún lugar.
  • Nunca sabes qué es lo que pasa en tu relación ni cómo comportarte con tu pareja, lo que te deja en un estado perenne de incertidumbre y ansiedad.
  • Le preguntas constantemente a tu pareja si algo está mal. Te sueles sentir como si realmente algo estuviese mal, pero nunca estás segura de lo que es.
  • Adoptas una posición a la defensiva porque te sientes atacada muy a menudo. Cuando le hablas de esto a tu pareja, lo niega, cambia de tema o lo pone en ti, diciendo que “eres muy sensible”.
  • Muy a menudo te sientes incomprendido, con lo que tiendes a explicar mucho las cosas, con todo tipo de detalles. Esto no te sirve de nada.
  • Sientes que es mejor callar en muchas situaciones, hacerte la tonta, o como que algo no ha pasado. Esto te deja con una enorme sensación de vacío y ansiedad.
  • Parece que has desarrollado un problema con la confianza, la inseguridad y los celos, que tu pareja te señala constantemente.
  • Expresar tus propios pensamientos y emociones lo sientes como algo restringido o incluso prohibido, así que intentas esconderlos. Esto hace que muchas veces sientas frustración porque no te puedes expresar de forma libre.
  • Te sientes inadecuado. No te sientes tan bien contigo mismo como antes de la relación. Te sientes menos seguro, menos inteligente, menos sano, “menos que” en cualquier aspecto que antes de estar en esa relación.
  • Siempre sientes que no estás a la altura de las expectativas de tu pareja.
  • Te disculpas y das las gracias constantemente.
  • Te sientes culpable muy a menudo. Tratas de reparar continuamente el daño que crees que has causado. Te sientes culpable de que tu pareja se aleje de ti. Te sientes como si estuvieras saboteando la relación constantemente.
  • Controlas de forma cuidadosa tus acciones, palabras y emociones cuando estás con tu pareja para evitar que te retire el afecto. Tiendes a reprimir las emociones o a acumularlas dentro y a veces explotas como un volcán. Cuando lo haces, te sientes muy culpable y tu pareja te da el mensaje directo o indirecto de que “estás loca”.
  • Haces cosas con las que no te sientes cómodo o que van en contra de tus valores o límites para que tu pareja esté contenta y mantener la relación.
  • Te esfuerzas mucho porque la relación funcione. Sin embargo, cualquier esfuerzo por la relación, por grande que sea, tu pareja te hace sentir que no es suficiente. Mientras, ella no se esfuerza en absoluto, se limita a culparte de todo lo que va mal en la relación.

Puede que te preguntes que cómo tú o cualquier otra persona puede quedarse en una relación que le causa miedo, ansiedad, depresión, dudas sobre sí misma, frustración, odio y hostilidad. Pues bien, muchas de éstas son dinámicas de infancia con el padre o madre narcisista, psicópata o sociópata que estás repitiendo de forma inconsciente intentado que tu niño/niña interior obtenga lo que no se le dio en la infancia y que (al igual que en la infancia) aunque se le confunde sobre ello y se le da a entender que sí, ese escenario de amor, seguridad y confianza nunca se da.

Una relación de este tipo puede ser extremadamente dañina para tu salud mental, emocional, corporal y espiritual. Si quieres saber cómo salir del abuso narcisista, si detectas estas señales, es aconsejable que te plantees dejar la relación y buscar ayuda.

Fuente: http://psychopathsandlove.com

5 Mentiras Dañinas que los Padres Narcisistas, Psicópatas y/o Sociópatas les dicen a sus Hijas

Los niños de padres narcisistas son entrenados desde una edad temprana por sus padres narcisistas para buscar su validación, para creer que su valía está vinculada a la imagen de sus familias y para interiorizar el mensaje de que sólo su valor está directamente relacionado con la capacidad para satisfacer las necesidades de sus padres narcisistas. Han vivido una infancia donde el amor estaba siempre (o casi siempre) condicionado.

Esto no quiere decir que las supervivientes de abuso narcisista no puedan superar su condicionamiento infantil. Se necesita un verdadero trabajo interno y valentía para desentrañar los traumas que han tenido que soportar de niñas y abordar cualquier retraumatización de adultas.

Ser capaces de comprender la relación y patrones de comportamiento, así como cualquier diálogo interno negativo que haya surgido como resultado del abuso, puede ser revolucionario para desafiar los mitos y falsedades que han alimentado a la persona sobre su valía y capacidades.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, es importante que te des cuenta de que las hijas de padres narcisistas aprenden lo siguiente desde una edad muy temprana:

  1. Sólo eres válida cuando me complaces

    Como hija de un padre o padres narcisistas, te enseñaron que no eras inherentemente digna, sino que tu valía dependía de lo que pudieras hacer por el padre/madre narcisista y lo complaciente que eras. Debido a la grandiosidad de los padres narcisistas, la máscara falsa y la necesidad de ser el mejor, probablemente has sido parte de una familia que fue “presentada” hacia los demás de la mejor manera posible, como “perfecta” cuando en realidad el abuso se daba de puertas para adentro.

    Si alguna vez te atreviste a denunciar el abuso, lo más probable es que te castigaran. La carga emocional y psicológica que los hijos de padres narcisistas soportan cuando van en contra de las expectativas y creencias de la familia puede ser increíblemente perjudicial y tener efectos su confianza en sí mismos. Se les enseña que no son personas independientes, sino más bien objetos cuya misión es servir al ego narcisista y a las agendas egoístas de los padres.

  2. Debes ser perfecta y exitosa, pero nunca debes ser recompensada por ello o sentirte “suficiente”

    Los narcisistas son maestros en mover los postes para que nada de lo que hagan sus víctimas sea suficiente. Los logros de los hijos rara vez se reconocen a menos que cumplan con un criterio arbitrario para “lo que queda mejor” de cara hacia fuera o confirmen las fantasías grandiosas de los padres narcisistas. El padre abusivo nunca está realmente orgulloso a menos que él o ella pueda reclamar el mérito por ese éxito en particular. Algunos padres narcisistas pueden incluso envidiar o despreciar el éxito de sus hijos, especialmente si ese éxito permite que ese hijo se vuelva independiente de sus padres, fuera de su reino de poder y control.

    No es raro que este tipo de padres intenten sabotear el éxito y la felicidad de sus hijos si ese éxito interfiere con la grandiosa imagen de sí mismos, sus propias ideas de lo que debe implicar la ‘felicidad’ (generalmente lo que los hace “quedar bien” en lugar de lo que hace que sus hijos se sientan bien) o su compulsión por la microgestión y el control de todas las facetas de la vida de sus hijos.

    En la mente enferma del padre narcisista sería mejor que sus hijos no existieran si no pueden encarnar la identidad que el padre desea o cumpla con sus deseos de una forma estricta. Incluso si fueran las hijas o los hijos perfectos, los postes del objetivo volverían a cambiar y su nivel de perfección nunca sería lo suficientemente bueno a los ojos del padre narcisista.

    Todo ello es un juego psicológico y emocional en el que se fuerza a los hijos a que se esfuercen hasta la extenuación para conseguir amor, validación,.. que sólo se les da a migajas de forma esporádica. Ese juego es el que mantiene al padre narcisista en control de la relación y que le permite seguir jugando con sus hijos y tratarlos como marionetas. La promesa de lo que conseguirán es lo que hace que se esfuercen pero eso que prometen que recibirán, en realidad no llega nunca.

    Estas dinámicas los supervivientes de abuso infantil tienden a repetirlas en su vida adulta con sus parejas, amigos o incluso jefes, donde la persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad las hace sentir como en su infancia. El superviviente en muchas ocasiones no se da cuenta de lo que está sucediendo porque las dinámicas son tan familiares que han sido interiorizadas como normales.

  3. Siempre hay alguien mejor, y debes vencerlo, comenzando con tus propios hermanos

    Dentro de la familia narcisista, a los hermanos se les anima a competir entre ellos y no se fomentan el afecto ni la conexión entre ellos. Los padres narcisistas son conocidos por “triangular” a los niños unos contra otros como un intento de compararlos innecesariamente, degradarlos y alimentar su propia sensación de poder y control sobre sus hijos.

    Por lo general, hay un niño dorado y un chivo expiatorio, y a veces los roles se invierten, según lo que la madre narcisista necesite para cumplir con su agenda. Los niños rebeldes convertidos en chivos expiatorios a menudo buscan la verdad y desean una conexión auténtica con los miembros de su familia, pero no guardan silencio sobre el abuso que ocurre y esto supone que el padre narcisista cargue contra ellos. El niño dorado, por otro lado, generalmente es alabado como el “modelo a seguir” pero esto también puede cambiar rápidamente si el niño dorado alguna vez ejerce su independencia y hace algo fuera de la aprobación de los padres. A una edad muy temprana se les enseña que nunca serán lo suficientemente buenos, que siempre deben compararse con los demás y a no reconocer su valía y singularidad.

    Como adultos, aprendemos que no tenemos que competir con nadie para ser dignos o valiosos, ni tenemos que ser necesariamente los mejores en todo. Cultivar una sensación de amor propio incondicional, así como una apreciación de nuestras habilidades y capacidades únicas, puede ser de gran ayuda para combatir estas secuelas dañinas del abuso y reemplazarlas por un nivel saludable de autoestima y autosuficiencia.

  4. El desprecio es parte del amor y “normal” en una relación

    Los padres narcisistas pueden someter a sus hijas a períodos de idealización cuando las necesitan, seguidos por desprecio y rabia cuando ‘desobedecen’ y amenazan su excesivo sentido del derecho y el control. La condescendencia, el desprecio y el odio con los que un padre narcisista trata sus hijas no sólo les hace mucho daño sino que también les da la referencia de que eso es el amor, convirtiéndolo en un patrón que repetirán en su edad adulta.

    Este patrón de idealización y devaluación enseña a las hijas de padres narcisistas que el amor es inestable e impredecible. También las insensibiliza y las hace sordas al abuso más adelante en la edad adulta  porque, desafortunadamente, este tipo de relaciones son “familiares” para ellas como la única versión del amor que han experimentado.

    Las hijas de padres narcisistas pueden volver a sensibilizarse en el hecho de que el abuso no es una parte normal o saludable de ninguna relación, empezar a poner límites y reemplazar viejas narrativas de indignidad por empoderamiento sobre el tipo de amor y respeto que realmente se merecen. Esencialmente pueden hacerse un rematernaje y un repaternaje a sí mismos en un espacio seguro y protector.

  5. Tus emociones no son válidas

    Los padres narcisistas invalidan las emociones de sus hijos hasta el punto de que los dejan sin voz.

    Por eso, como adultos, tendrán dificultades con la gestión de sus emociones porque el dolor no se procesa de manera saludable, comenzando desde la infancia.

    En la edad adulta, tenemos la oportunidad de validar nuestras propias emociones y reconocer que lo que sentimos, que es válido. Aprendemos cómo procesar nuestras emociones, nuestro trauma y el dolor de no ser amados tal y como somos.

    Aprendemos que tenemos oportunidades para separarnos de nuestros padres abusivos, ya sea a través de poco contacto bajo (contacto mínimo sólo cuando sea necesario) o contacto cero.

    Aprendemos a separar las creencias dañinas de los padres narcisistas sobre nosotras y nuestra propia confianza. Sobre todo, aprendemos que está bien creer en nosotras mismas y dar la bienvenida a las cosas buenas en nuestras vidas. Aprendemos que merecemos todo lo que es bueno.

    Es importante recordar que como hijas de padres narcisistas, llevamos el legado de nuestras heridas, pero que estas heridas pueden convertirse en portales para una curación más profunda y más rica. No tenemos que cargar a la próxima generación con nuestras heridas, sino usarla como una forma de nutrir y validar a las generaciones futuras. Tenemos opciones sobre cómo podemos canalizar este trauma para nuestro propio crecimiento, en lugar de nuestra destrucción. Estas heridas no pueden sanar si no se abordan o si las negamos.

    Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, como hijas de madres narcisistas, tenemos que aprender a protegernos de más abusos y establecer un plan para participar y comprometernos con nuestro autocuidado.

    Podemos hacernos un repaternaje y rematernaje a nosotras mismas a través de la empatía, compasión, autoaceptación y amor propio. Cuando eres hijo de un padre narcisista, la idea de que nunca mereciste este amor es quizás la mentira más grande de todas.

Fuente: https://www.huffpost.com