El Desapego Emocional: Cómo dejar atrás el apego codependiente

Muchas personas codependientes terminan en relaciones con narcisitas, psicópatas o sociópatas. Esto es porque de alguna manera, encajan con ellos estando en el otro lado del espectro: un narcisista sólo piensa en sí mismo y utiliza a los demás al punto de convertirlos en extensiones de sí mismo, lo que se conoce como extensiones narcisistas. Una codependiente sólo piensa en los demás, hasta el extremo de complacer como sea y de obviar todas sus necesidades en favor de las necesidades del narcisista para sentirse querida.

Este artículo está pensado desde el punto de vista de un codependiente y cómo el desapego emocional le puede proporcionar independencia, bienestar y libertad en sus relaciones.

Cómo dejar atrás el apego codependiente: el Desapego Emocional

Aunque puede ser doloroso ver a la narcisista ser autodestructivo, el desapego nos permite disfrutar de nuestra vida a pesar de los problemas y el comportamiento de la narcisista. Es saludable apegarse de forma sana a las personas que queremos y nos importan, pero el apego codependiente nos causa dolor y problemas en las relaciones. Cuando nos apegamos demasiado, que es a lo que llamamos apego codependiente, no es tanto por querer al narcisista sino porque creemos que le necesitamos mucho.

Cuando hay apego codependiente es cuando necesitamos que alguien se comporte de cierta manera para que podamos sentirnos bien. Controlar, reaccionar, preocuparse y obsesionarse con el narcisista son patrones codependientes que a la larga pueden hacer mucho daño. Suponen involucrarse demasiado, al punto de vivir la fantasía de que somos uno con la otra persona, sin distinguir dónde empezamos y dónde termina la otra persona. Estas relaciones son codependientes. El antídoto es desapegarse y soltar.

¿Qué es el Desapego Emocional?

El desapego emocional implica neutralidad. Desapegarse es una forma de separar el pegamento emocional que nos mantiene fusionados en una relación codependiente donde no hay límites.

Qué No es desapegarse emocionalmente

El desapego emocional no significa retirarnos de forma física ni dejar la relación. Desapegarse tampoco es retraimiento emocional, como ser distante, fría, cerrada emocionalmente o ignorar a la narcisista.

Separarse no significa descuidar las responsabilidades familiares o dejar a alguien. Aunque el espacio físico o la separación pueden ser útiles como medio para establecer límites, esto no es lo que significa desapegarse emocionalmente. Por ejemplo, algunas personas deciden no tener contacto con el narcisista (lo que se conoce como contacto cero), porque la relación es demasiado dolorosa.

La proximidad física es irrelevante. Alguien que vive lejos puede presionar nuestros botones emocionales en una llamada telefónica y hacer que reaccionemos de forma desproporcionada o alterarnos sin poder dejar de pensar en ello durante horas, días o semanas.

Desapegarse emocionalmente se trata de reenfocarnos y hacernos cargo de nosotros mismos.

Ingredientes clave del Desapego Emocional

El desapego emocional implica dejar de involucrarnos en los asuntos del narcisista. Dejamos de reaccionar a las cosas que dice y hace y de obsesionarnos y preocuparnos por la relación.

Supone hacernos cargo de nuestros sentimientos y pensamientos y ocuparnos de nosotros mismos. Supone no darle el mando de nuestras emociones al narcisista y gestionar lo que sea que sintamos o pensemos de forma autónoma.

En la práctica, es más compasivo y amoroso que un apego codependiente.

Separarse implica cuatro conceptos clave:

  • Poner límites
  • Aceptar la realidad
  • Vivir en el presente, no en el pasado ni en el futuro
  • Asumir la responsabilidad de nuestros sentimientos y necesidades

El Desapego Emocional es dejar ir con amor

Cuando aprendemos a desapegarnos por primera vez, a menudo lo que hacemos es apagar nuestros sentimientos o usar muros de silencio para abstenernos de un comportamiento codependiente. Sin embargo, con persistencia, comprensión y compasión, es posible desapegarse emocionalmente.

Gradualmente, en lugar de dedicarnos a cambiar, controlar, ayudar o salvar a la narcisista, podemos ser compasivos y simplemente apoyarla si lo pide. Ya no tenemos la necesidad de tener la razón o convencer a la otra persona, sino que sentimos curiosidad por los diferentes puntos de vista. Esto muestra respeto y honra los límites.

En lugar de manipular al narcisista para que sean como nosotras queremos, lo aceptamos, igual que nos aceptamos a nosotras mismas. Por ejemplo, podemos decir: “Me siento triste cuando te veo deprimido”. En lugar de tratar de cambiar la necesidad de espacio o silencio de alguien, disfrutamos de nuestro tiempo a solas o buscamos a otra persona con la que compartir tiempo.

¿Te involucras demasiado en tus relaciones?

Cuando nos preocupamos, es una señal de que estamos apegados a un resultado determinado.

Cuando estamos frustrados con alguien, es porque estamos apegados a que sea diferente de lo que es.

Cuando damos consejos no solicitados, estamos cruzando un límite y asumiendo una posición de superioridad frente a la otra persona.

Muchas personas tienen estos comportamientos alguna que otra vez, pero las personas codependientes lo hacen en exceso.

En lugar de ser dos personas con mentes separadas y sentimientos independientes a las que les une un vínculo, los límites se difuminan y ambas personas viven en la fantasía de que son una sola.

Más abajo tienes unas preguntas para averiguar si esto se aplica a ti.

  • ¿Tu estado de ánimo y tu felicidad dependen de cómo está o se comporta la narcisista?
  • ¿Tienes fuertes reacciones emocionales frente a las opiniones, pensamientos, sentimientos o juicios del narcisista?
  • ¿Pasas tiempo preocupándote y pensando en los problemas de la narcisista?
  • ¿Analizas en exceso los motivos o sentimientos del narcisista?
  • ¿Te obsesionas con lo que la narcisista está haciendo, dejando de hacer, pensando o sintiendo?
  • ¿Descuidas tus estudios, trabajo, tiempo libre, actividades o amigos debido a tu relación?
  • ¿Abandonas actividades, comportamientos u opiniones si la narcisista no se une a ti o los desaprueba?
  • ¿Complaces al narcisista por miedo a que te rechace?
  • ¿Tienes ansiedad si estás mucho tiempo en soledad?

Cuando estamos demasiado involucrados con la otra persona, somos miopes. La otra persona se convierte en una extensión de nosotros.

Tratamos de controlar sus opiniones, sentimientos y acciones para obtener lo que necesitamos y sentirnos bien. Tratamos de impresionarlos y complacerlos. Tratamos de manipularlos consciente o inconscientemente para que estén de acuerdo con nosotros o hagan lo que queremos.

Entonces, si tenemos un conflicto con la narcisista o no hace o se comporta como queremos, lo vivimos con angustia, ansiedad o mucha tristeza, nos lo tomamos como si nos estuviéramos haciendo esto a nosotros mismos.

Cuáles son los beneficios del Desapego Emocional

Desapegarnos emocionalmente nos puede reportar profundos beneficios, no solo en la relación, sino en el crecimiento personal, la paz interior y todas las áreas de nuestra vida.

  • Aprendemos a querer
  • Ganamos paz, libertad y poder personal
  • Nos volvemos más resilientes frente a la pérdida
  • Aprendemos a ser independientes y a responsabilizarnos de nosotros mismos

Somos responsables de nuestros pensamientos, sentimientos, acciones y las consecuencias de esas acciones. A su vez, las otras personas son responsables de los suyos. Animar a alguien de vez en cuando o prestarle más atención no es codependiente. Un beneficio de una pareja sana es que las dos personas se nutren mutuamente y se apoyan y esto es algo recíproco.

Por el contrario, cuando intentamos constantemente cambiar el estado de ánimo de los demás o resolver sus problemas, nos estamos convirtiendo en sus cuidadores basados ​​en la creencia errónea de que podemos controlar lo que les causa dolor. Estamos asumiendo responsabilidades que son de ellos, no nuestras.

A veces, las parejas codependientes acuerdan inconscientemente que una de las personas en la pareja tiene la obligación de hacer feliz a la otra. Ésa es una tarea imposible y conduce a la infelicidad, la rabia y el resentimiento mutuos. La animadora se sentirá constantemente fracasada y frustrada, y la receptora, muy probablemente, insaciable y con resentimiento.

Cómo practicar el desapegarte emocionalmente

El desapego emocional comienza con la comprensión, pero se necesita tiempo para aceptar que de quienes somos responsables es únicamente de nosotras mismas y que nuestros esfuerzos por cambiar, ayudar o salvar a alguien en realidad tienen que ver con carencias emocionales y de autoestima que se intentan compensar de esta manera.

Y que por muy apegados que estemos a otra persona, al final del día, es otra persona, diferente a nosotros y es necesario abrazar la soledad para poder disfrutar de la compañía y el contacto más que necesitarlos desesperadamente.  

Si quieres practicar el desapego, puedes empezar por los siguientes pasos:

  • Pregúntate si estás en la realidad o en la negación.
  • Observa si tus expectativas con respecto a la otra persona te parecen razonables.
  • Profundiza honestamente en tus motivaciones. ¿Están disfrazadas de bondad pero en realidad son egoístas?
  • Practica aceptar la realidad en todos los aspectos de tu vida.
  • Date el permiso a sentir: alegría, tristeza, rabia, miedo, sorpresa,… estamos acostumbrados a etiquetar las emociones como buenas o malas o a pensar que expresarlas es un signo de debilidad. No es así. El cuerpo humano ha sido diseñado para generar y transitar todas las emociones. Cuanto más te permitas sentirlas, te sentirás más tú misma.
  • Practica la meditación para ser menos apegado y reactivo.
  • Practica la compasión. La compasión es una práctica que consiste simplemente en ser amable con las otras personas y no juzgarlas, dejarlas ser. La primera persona con la que puedes empezar es contigo mismo.
  • Sé auténtica. Haz declaraciones en primera persona sobre tus sentimientos en lugar de ofrecer consejos a los demás.
  • Observa a los demás, al universo, sin hacer ninguna acción, sin intervenir en nada. La observación es el preludio de la aceptación.

Si crees que lo necesitas, busca la ayuda profesional adecuada. Practicar tú sola el desapego emocional si tienes tendencias o comportamientos codependientes puede resultar difícil.

Imagen de Aditya Saxena en Unsplash

¿Estás en una relación unilateral con un(a) narcisista? Por qué sucede y cómo afrontarlo

Si alguna vez has sido parte de una relación unilateral con un(a) narcisista, es probable que hayas sentido mucha soledad. El narcisista puede estar físicamente en la habitación sentado a tu lado, pero aún así te sientes sola porque no estás siendo vista ni atendida emocionalmente.

Hay una diferencia fundamental entre ser desinteresado en el amor y querer a alguien que lo pide todo y a cambio sólo te da migas.

Lo que se comenta en este artículo se refiere a las relaciones de pareja con una narcisista pero su contenido se puede extrapolar a relaciones de familia, amistad, trabajo,…

Conviene aclarar que una relación unilateral no es exclusiva de un narcisista, se puede dar con una persona que no tenga Trastorno Narcisista de la Personalidad. Sin embargo, si estás en una relación con una narcisista, es más que probable que sea unilateral.

Pero empecemos por el principio.

¿Qué es una relación unilateral con un(a) narcisista?

Es una relación que carece de equilibrio y reciprocidad. En ella, una de las personas invierte más tiempo, energía, esfuerzo, apoyo emocional o financiero que la narcisista.

Esto es agotador física, mental y espiritualmente. Una relación sana se siente como un lugar seguro para jugar, relajarse y capear la tormenta juntos. Una relación unilateral no se percibe como este lugar seguro en el que crecer y ser una misma, sino más bien como un sitio de peligro o de sequedad, donde un ataque, crítica o falta de respeto puede llegar en cualquier momento o donde las necesidades emocionales o bien no son cubiertas o bien lo son sólo de una forma mínima, como darle a alguien un vaso de agua para que no se muera de sed cuando en realidad lo que necesitaría para saciarse de verdad es una jarra entera.

Se vuelve abrumador y agotador para la pareja abusada/negada sostener todo (o casi todo) el peso de la relación cuando debería ser una responsabilidad compartida por ambas partes nutrir y construir la relación.

Señales de que estas en una relación unilateral con un(a) narcisista

1. El narcisista no está ahí para ti como tú estás ahí para él

Te das cuenta de que haces cosas por el narcisista, pero no puedes decir que el narcisista haga lo mismo por ti. Si tienes que adaptarte a todas las necesidades de tu pareja en lugar de experimentar un flujo de compromiso, es una señal de que estás en una relación unilateral. Puedes poner la atención en si el narcisista sólo está en contacto cuando quiere algo, pero no puedes acceder a él en momentos de necesidad similar.

2. Eres el único que pone trabajo en la relación unilateral

Establecer cercanía o conexión se siente exclusivamente como tu responsabilidad en lugar de como una responsabilidad compartida. Si tratas de mencionar el esfuerzo desproporcionado en la relación, es posible que la narcisista lo minimice o haga gaslighting o luz de gas como si tu experiencia fuera exagerada o falsa.

3. Te sientes insegura y sientes que no eres suficiente

A pesar de que pones mucho esfuerzo en la relación, ésta no avanza, está como en punto muerto. Con el tiempo, comienzas a cuestionar tu propio valor y crees que tus necesidades no son lo suficientemente importantes como para expresarlas. Después de todo, si fueras suficiente ¿no pondría el narcisista más atención en ti? Puedes llegar a rumiar pensando en posibles soluciones para “arreglarlo”, siempre basado en tu esfuerzo.

4. Pones excusas por el comportamiento de la narcisista

Tu pareja narcisista parece estar teniendo siempre un mal día o pasando por una mala racha. Justificar continuamente las acciones de tu pareja podría significar que estás evitando la verdad. Estás viendo a la narcisista de forma idealizada, como te gustaría que fuese, en lugar de verla como realmente es.

5. Sientes algunas emociones muy frecuentemente y con mucha intensidad

Sueles tener experiencias intensas y continuas de ansiedad, culpa, vergüenza y resentimiento.

6. Te disculpas con mucha frecuencia y eres el único que lo hace

Para reducir el estrés y la tensión en la relación, que suelen ser frecuentes, es posible que te disculpes a menudo sólo para poner fin a las discusiones, incluso si no has hecho nada o no sientas la disculpa de verdad. Con el tiempo, puedes darte cuenta de que hay una clara desigualdad de poder entre tú y tu pareja narcisista.

7. Sientes que tienes que estar como “pisando huevos” alrededor de tu pareja narcisista

La comunicación la haces como de puntillas sobre ciertos temas para evitar un conflicto o que tu pareja narcisista se enfade. Todo lo que pueda desencadenar un conflicto lo escondes debajo de la alfombra. A nivel superficial, las conversaciones son agradables y benignas pero en realidad has aprendido a caminar por un campo de minas y evitas pisarlas para sentirte a salvo en la relación.

8. Nunca estás segura de cómo se siente tu pareja narcisista

Debido a que la comunicación no es clara ni transparente, es posible que pienses demasiado en sus comportamientos hacia ti y en cómo se siente tu pareja narcisista realmente, porque resulta una incógnita. La conexión puede estar llena de más conjeturas y especulaciones en lugar de hechos basados ​​en la realidad y sabiendo dónde estáis realmente.

9. Eres el único que proporciona comunicación en la relación unilateral

A pesar de que hayas tenido múltiples intentos de comunicarte en la relación y de poner los problemas encima de la mesa, tu pareja narcisista se limita a echarte la culpa o evitar las conversaciones difíciles con frases como : “Qué pesada eres” O “Ahora no quiero hablar de eso” o se muestra evasivo para después castigarte con comportamientos como el tratamiento de silencio.

10. No está permitido poner límites

Los límites son necesarios y saludables para una relación porque ayudan a reducir los conflictos y los malentendidos y porque son fundamentales para evitar sentirte manipulado, usado o abusado dentro de la relación. Si tu pareja narcisista no acepta o lleva mal que le pongas límites, mientras no tiene ningún problema en ponértelos a ti, es una señal de que estás en una relación unilateral.

11. No estáis en el mismo lugar sobre las cosas importantes

Vuestras prioridades sobre la relación difieren. Quizás quieras llevar la relación a la siguiente etapa, como ir a vivir juntos, pero tu pareja narcisista está más interesada ​​en seguir viviendo sola y salir con sus amigos. No está receptiva a escuchar las cosas que te importan. Estáis en la misma relación, pero es como si ambos estuvierais haciendo las cosas cada uno a su manera sin la sensación de formar un equipo. No hay reconciliación entre ambas perspectivas y eres tú la que siempre ha de ceder para que tu pareja narcisista esté contenta en la relación.

¿Qué causa una relación unilateral?

Normalmente empieza en la familia de origen, donde había pocos límites o ninguna y muchas dinámicas caóticas. Seguramente has presenciado una relación unilateral entre tus padres o te has sentido poco vista, respetada, valorada, querida,.. en tu infancia.

A menos que aprendas lo contrario, a través de la terapia u otras formas de autodesarrollo, probablemente estás replicando los tipos de dinámicas de relación a las que estás acostumbrado porque eso es lo que has experimentado y normalizado.

La unilateralidad se ha convertido así en tu zona de confort y puede dar menos miedo e incomodidad que una relación equilibrada, donde la energía fluya de forma proporcionada en ambas direcciones.

Cómo afrontar las relaciones unilaterales

Aquí hay algunos consejos sobre cómo llevar tu relación a un lugar más saludable y transformar la dinámica en una en la que ambas partes se sientan mutuamente escuchadas y comprendidas:

  1. Sé realista y hazte las preguntas que puedas estar evitando. Sé honesta acerca de la persona con la que estás en una relación. ¿Qué comportamientos parecen ser consistentes en sus relaciones? ¿Son exclusivos de tu relación? ¿Es seguro hablar con el narcisista? ¿Escucha? ¿Acepta que le hagan comentarios?
  2. Explora tus límites. Tener límites aclaran lo que puedes y no puedes tolerar. Expresar tus límites y mantenerlos es fundamental en una relación. Observa cómo responde la narcisista cuando pones un límite.
  3. Reestablece el equilibrio. Si tú das mucho en la relación al punto de agotarte y tu pareja narcisista no da prácticamente nada, esta dinámica ya le va bien. Para equilibrarlo, no des tanto, sé más egoísta, priorízate a ti, empieza a decir que no y a no estar disponible 24/7 para tu pareja. Observa cómo responde tu pareja narcisista frente a estos cambios. ¿Está dispuesta a dar más o a pedir menos? ¿Mantiene el comportamiento como si no estuviese pasando nada?
  4. Comunícate. Si no te comunicas de una forma abierta y honesta en la relación, estás alimentando que tu pareja narcisista haga lo mismo. Manifiesta de forma clara tus necesidades, prioridades y límites en la relación. Observa cómo responde tu pareja frente a este cambio. ¿Se está empezando a comunicar también de forma clara y honesta o al menos en parte? ¿Sigue sin comunicarse en absoluto y tienes que adivinar qué es lo que piensa o cómo se siente?

Cuándo terminar una relación unilateral

Si te sientes drenada emocionalmente, vacía, confundida triste y muy sola, es hora de dejar la relación si quieres recuperar tu sanidad mental y emocional.

A menos que tu pareja narcisista decida hacerse cargo de su responsabilidad afectiva, la relación es muy probable que se mantenga en la dinámica de unilateralidad.

Si tu pareja se muestra indiferente frente a todo esto, la relación que estás teniendo no es de amor sino de abuso y es probable que haya un intercambio de intereses no expresado. Observa qué es lo que realmente te mantiene en una relación unilateral y, si lo necesitas, pide ayuda.

Imagen de Eric Ward en Unsplash.

¿Crees que te están haciendo Gaslighting o Luz de gas? Claves para responder

En qué consiste el Gaslighting o Luz de Gas

Si alguna de las frases más abajo te resulta familiar esprobable que te estén haciendo gaslighting o luz de gas.

“Debes estar volviéndote loco. Eso no es lo que pasó».

«No sabes de lo que estás hablando».

«Estás imaginando cosas».

“No hay necesidad de ser tan sensible. Sólo estaba bromeando.»

El gaslighting o luz de gas es una técnica muy peligrosa e insidiosa de manipulación, hecha para que dudes de tus sentimientos y emociones y de tu percepción de la realidad en general. Se trata de un comportamiento que tiene el objetivo de confundirte y hacerte dudar de ti misma para que hagas lo que la otra persona quiere.

Ejemplos de Gaslighting o Luz de gas

  • Trivializar. Minimizar tus sentimientos o sugerir que tus emociones no importan o acusarte de reaccionar de forma exagerada. “Ay, es que eres tan sensible que no se te puede decir nada.”
  • Contrarrestar. Cuestionar tu memoria, inventar nuevos detalles o directamente negar que haya sucedido algo.“No te estás acordando bien de aquello, yo no llegué tarde, creo que tu memoria te juega malas pasadas.”
  • Retener. Ignorar tus intentos de tener una conversación o de aclarar algo que ha sucedido. “Ahora no puedo hablar”; “No tengo tiempo para cosas como ésta”.
  • Olvidar o negar. Cuando mencionas un evento específico o algo que la persona ha dicho, contesta diciendo que no puede recordarlo o que nunca ha sucedido. “No me acuerdo”; “No sé de qué me hablas”.
  • Desprestigio. Sugerir a otras personas que no puedes recordar las cosas correctamente, que te confundes fácilmente o que inventas cosas. Esto puede amenazar tu carrera profesional cuando sucede en el trabajo. «Creo que está perdiendo la cabeza»; «Se pone muy nerviosa y no sabe lo que dice.»

De una forma genérica, que alguien te haga gaslighting o luz de gas de una forma continuada te lleva a:

  • Dudar y cuestionarte a ti mismo y tu percepción de la realidad
  • Afirmar de forma constante directa o indirectamente que eres demasiado sensible, o tonto, o débil, o pesado o…
  • Disculparte con frecuencia
  • Tener dificultades para tomar decisiones
  • Sentirte confundido o perdido con mucha facilidad
  • Evitar hacer preguntas sobre algo o rebatir cuando crees que alguien no tiene la razón por miedo a estar equivocado o creer que dices “una tontería”.

Aunque las parejas emocionalmente abusivas y los miembros de la familia son los que más suelen utilizar esta táctica, el gaslighting o luz de gas también se da en las amistades o en las relaciones de trabajo. Si no hay conciencia de lo que es y se empieza a frenar, puede tener un impacto grave en tu salud mental y autoestima.

Aquí tienes algunos consejos para responder al gaslighting y recuperar el control.

Aprende a sentirte y validar tus emociones y percepciones

El gaslighting o luz de gas no suele ser fácil de reconocer, especialmente porque a menudo comienza con algo pequeño, como comentarios a los que no les damos mucha importancia, y poco a poco, comienza a escalar hasta que se convierte en un patrón de manipulación.

La persona que te hace gaslighting o luz de gas quiere que dudes de ti mismo y dependas de su versión de la realidad.

A menudo, las personas que llegan a mi consulta, dudan de sí mismas y de la versión de las cosas que me plantean. Suelen utilizar frases como: “A lo mejor estoy exagerando”, “Quizás no lo esté viendo bien” o “¿Y si esto en realidad me lo estoy inventando?”. Estas frases son señales muy claras de que han sufrido luz de gas. No sólo dudan de un situación o evento en concreto sino de toda su historia.

En el fondo, su cuerpo les está dando mensajes de lo que pasa a través de sus emociones y sensaciones corporales pero han aprendido a ignorarlo por estar metidas en esta dinámica durante mucho tiempo.

Al considerar si alguien te está haciendo gaslighting o luz de gas, te invito a poner la atención en tus emociones y sensaciones corporales. Cuando estás en la presencia de esta persona, ¿cómo te sientes? ¿Sientes miedo, rabia y/o asco? ¿Aprietas las mandíbulas o los glúteos? ¿Sientes una presión en el estómago?

Todas ellas son señales de que la persona te está manipulando y está intentando que no confíes en ti mismo. Si empiezas a poner la atención en tu cuerpo cuando interactúas con esta persona, podrás observar las señales que te da.

Esto te ayudará a poner la atención en ti y no en la otra persona y empezar a validarte a ti mismo y dejar de buscar la validción en la otra persona.

Toma distancia de la situación

Es comprensible experimentar muchas emociones intensas cuando una persona te esté haciendo gaslighting o luz de gas.

Ira, frustración, preocupación, tristeza o miedo: estos sentimientos, y cualquier otro, son completamente válidos, pero trata de no dejar que guíen tu reacción inmediata. Mantener la calma puede ayudarte a manejar la situación de manera más efectiva.

Es posible que desees rebatir lo que ha dicho la persona que está tratando de hacerte gaslighting. Si embargo, es posible que esta respuesta haga la otra persona no retroceda sino al contrario. Detectar tu reacción emocional, puede alentar a la persona que te hace gaslighting a seguir tratando de manipularte.

Mantener la calma también puede ayudarte a concentrarte en tu verdad, lo que hace que sea menos probable que la versión de la persona que te hace gaslighting influya en tu confianza en ti misma.

Normalmente, las personas que hacen gaslighting tienen dificultades para respetar los límites de la otra persona, por lo que conseguir algo de espacio físico te puede ayudar a poner ese límite. Puedes sugerir tomar un descanso y volver a hablar sobre el tema más tarde. Salir a caminar o salir brevemente puede ayudarte a despejar tu mente y reenfocarte.

Si no puedes salir físicamente, puedes hacer esto en su lugar para evitar reaccionar y así entrar en un bucle conflictivo:

  • Respirar de forma profunda varias veces
  • Contar lentamente hasta 10
  • Repetir para tus adentros un mantra afirmativo como: “Yo tengo mi verdad” o “Nadie me tiene que validar porque yo me valido a mí misma”.

Cuando más te separes emocionalmente de la situación, menos te engancharás en ella a la necesidad de tener la razón o de que la persona que hace gaslighting reconozca lo que está haciendo. No es muy probable que esto ocurra, pero ahí es donde está el secreto, si no necesitas probarle nada a esta persona y simplemente estar contigo, te alejarás de forma natural, dejándole con su “locura”.

Lleva un registro del Gaslighting o Luz de gas

Documentar tus interacciones con alguien que intenta hacerte gaslighting, puede ayudarte a ganar objetividad sobre lo que realmente está sucediendo. Te puede ayudar a ver la manipulación con más claridad o si, por ejemplo, la persona niega que se ha llevado a cabo una conversación o un evento, puedes comprobarlo y verificar la verdad por ti mismo.

Más abajo tienes algunas ideas sobre cómo llevar ese registro:

  • Guarda o toma capturas de pantalla de mensajes de texto y correos electrónicos.
  • Toma fotografías de cualquier objeto dañado.
  • Anota las fechas, horas de las conversaciones y frases o acciones del/de la gaslighter en ellas.
  • Utiliza tu teléfono para grabar conversaciones. Es posible que legalmente no puedas usar estas conversaciones en un juicio, pero te permitirá tener pruebas del comportamiento de esta persona y también puedes, si quieres, informar a otras personas sobre la situación.

Contar con pruebas palpables puede ser de gran ayuda para restaurar tu paz mental y contribuir a tu bienestar emocional.

Mientras haces todo esto, es conveniente que la persona que te está haciendo gaslighting o luz de gas no lo sepa, ya que si se lo comentas, es más que probable que intente utilizarlo en tu contra.

La recolección de pruebas ya sirve por sí misma para reafirmarte y experimentar que no es necesario que la persona que te hace el gaslighting lo reconozca sino que verlo por ti mismo es suficiente para no cuestionarte, validar tu realidad y crecer en confianza.

Estar sometido al gaslighting de otra persona con la que hay un vínculo cercano puede ser una experiencia muy abrumadora y angustiante. Por ello, y hasta qua puedas poner fin o alejarte de la persona que te hace gaslighting, recuerda tratarte con respeto, compasión y amabilidad.

El gaslighting o luz de gas es un asunto serio de salud mental y emcional. Si lo estás experimentando, es conveniente que busques la ayuda adecuada para que darte cuenta de qué es lo que te ha llevado a esta situación y sanar las heridas que necesites para no volver a caer en una dinámica tan tóxica y dañina para ti.

Imagen de Apollo Reyes en Unsplash.

¿No estoy locx? ¡No, no lo estás! Características de lxs supervivientes que han crecido en familias codependientes (Parte II)

(Empieza en el artículo anterior).

Vamos a continuar viendo las características o rasgos de lxs supervivientes que han crecido en familias codependientes.

Incapacidad para divertirse

Los niños adultos de familias codependientes tienen dificultad para relajarse y divertirse o jugar. Les resulta difícil quedarse quietos y relajarse. Necesitan estar constantemente haciendo algo y mantenerse ocupados.

De niños, se promovió más valorarles por lo que hacían que por quiénes eran, por lo que de adultos tienden a valorarse del mismo modo. Por ello, tienen dificultades con simplemente sentarse y relajarse y decir “Está bien ser yo.»

Se toman a sí mismas demasiado en serio

Las niñas adultas de familias codependientes se toman muy en serio a sí mismas, son impacientes y tienen problemas para ser flexibles. Normalmente, su espontaneidad no fue bien recibida por sus padres por lo que se perdió en la infancia. Suelen tener mucho control en su comportamiento y no saben cómo fluir momento a momento acorde a cómo se están sintiendo. Hay mucha represión de las emociones, que suelen ser percibidas como un signo de debilidad.

Los supervivientes de familias codependientes tienen dificultades con las relaciones íntimas

Los adultos que ahn crecido en familias codependientes suelen tener dificultades con las relaciones íntimas. Desean tener relaciones íntimas pero les falta un marco de referencia de lo que es sano. Muchos han vivido la experiencia de ser manipulados por sus padres o usados emocionalmente para las necesidades emocionales de los padres, sin ser verdaderamente tenidos en cuenta ni respetados.

Esto supone que tengan no sólo miedo a la cercanía con otra persona sino también a que, en el caso de que se dé es cercanía, los acaben abandonando. De fondo, lo que suele haber es la creencia de que no son dignos de amor.

Se sienten bien sólo si alguien más les dice que están bien o les da atención. Esto le da a la otra persona el poder de jugar con sus emociones. Un pequeño desacuerdo se vuelve muy grande muy rápidamente debido a que el problema del abandono tiene prioridad sobre el problema original. El miedo a ser abandonado o rechazado genera comportamientos muy reactivos o explosivos que pueden ser difíciles de gestionar para la otra persona.

Dificultad para adaptarse al cambio

Las adultas que han crecido en familias codependientes reaccionan de forma exagerada a los cambios sobre los que no tienen control. Tener el control es muy importante para ellas porque les da un falso sentido de seguridad. Esto hace que sean rígidas frente a los cambios y que prefieran el statu quo de su zona de confort.

Emociones no procesadas

Los adultos que han crecido en familias codependientes suelen tener temas con la rabia, la tristeza y la frustración, que son emociones que están muy presentes, aunque a veces no haya consciencia de esto. Esto hace que tengan dificultades para auto-regualarse en la gestión de sus emociones y que puedan ser muy reactivos frente a pequeños estímulos, que en realidad son detonantes de una situación muy intensa vivida en la infancia.

Los niños adultos han de poder llorar la infancia perdida. En estas familias codependientes han tenido que crecer demasiado rápido. Eran los niños que se veían y actuaban como “pequeños adultos” incluso cuando eran niños muy pequeños.

Al no permitir a un niño comportarse como tal, esto deriva en que algunos serán adultos muy infantiles, con pocas herramientas para gestionar su vida adulta o bien adultos muy serios, con poca capacidad para conectar con la inocencia, la espontaneidad o la vulnerabilidad del niño que fueron.

Las supervivientes de familias codependientes se sienten diferentes

Las adultas que han crecido en familias codependientes se sienten diferentes de las demás personas y se dicen no encajan. Tienen dificultades para relajarse con los demás y simplemente ser ellas mismas. Asumen que todos los demás se sienten cómodos y son las únicas que se sienten incómodas.

Es difícil para estas adultas creer que pueden ser aceptadas por lo que son y que la aceptación no tiene que ganarse. También que puedan ser aceptadas tal y como son, sin hacer un personaje ni dar mucho a los demás. Con esto, suelen repetir lo que les ocurrió en sus familias de origen. Sentirse diferentes y algo aisladas es algo muy habitual.

Un sentido de la responsabilidad muy desarrollado o muy pobre

Algunos adultos que han crecido en familias codependientes tienden a ser súper responsables en todo lo que dicen y hacen. Hay una tendencia a ser perfeccionistas, compulsivos, obsesivos y tener la necesidad de tener todo en orden. Reaccionan frente a todo lo que no se hace bajo su percepción de la perfección. Tienden a ver a los demás como inútiles o incompetentes y creen que ellos son los únicos que pueden hacer algo “bien”.

Otros adultos que han crecido en familias codependientes son todo lo contrario: súper irresponsables. Cuando se les pide su capacidad para responder para algo, suelen intentar escabullirse y experimentan muchas dificultades para comprometerse con un proyecto, trabajo o relación. Hacen todo lo posible por mantenerse en un estadio infantil por no saber cómo afrontar o lidiar con la vida como adultos. Tienen muy poca fe o confianza en sí mismos y la idea distorsionada de que todo lo hacen “mal”.

Lealtad extrema por las supervivientes de familias codependientes

Las adultas que han crecido en familias codependientes suelen extremadamente leales, incluso ante la evidencia de que esa lealtad a otra persona o proyecto es inmerecida. La falta de un lugar en la familia y la carencia de amor les pueden llevar a permanecer en lugares o vínculos que no son beneficiosos para ellas sino que, todo lo contrario, suele haber abuso, maltrato o explotación. El caso extremo de esto serían las sectas.

Impulsividad o parálisis por análisis

De nuevo en los extremos del espectro, los adultos que han crecido en familias codependientes pueden ser muy reactivos en determinadas situaciones, careciendo de la capacidad para responder de una forma adecuada emocionalmente adecuada al contexto en el que se encuentran. Además, en otras situaciones, pueden ser extremadamente reflexivos, dándole demasiadas vueltas a un asunto, al punto de la obsesión sin tener mucha capacidad para tomar una decisión.

Esto se debe a la falta de regulación emocional en la familia de origen, de un entorno donde se pudieran expresar las emociones y éstas fueran contenidas, con lo que estos adultos, en lugar de encontrar un equilibrio, suelen acabar en los extremos.

Si te ves reflejade en muchas de estas características, es muy probable que hayas crecido en una familia codependiente disfuncional. La recuperación es posible con la terapia adecuada. Es necesario dejar atrás los patrones de infancia aprendidos y sustituirlos por unos más sanos, donde poder vivir una vida plena y satisfactoria como adultos.

Imagen de Mel Elías en Unsplash.

¿No estoy locx?¡No, has crecido en una familia codependiente/disfuncional! (Parte I)

Si has crecido en una familia codependiente/disfuncional, esto ha alterado tu forma de percibirte a ti misma, el mundo y a los demás. Por ello, es importante comprender cómo esto te ha afectado para que puedas tener la oportunidad de cambiar los patrones de elecciones y comportamientos en tu vida adulta.

La conclusión es que es importante que te des cuenta de que no estás loca sino que has crecido en una familia «loca» o codependiente/ disfuncional que te ha hecho desarrollar hábitos de supervivencia (necesarios en su momento para sobrevivir en la infancia) pero poco saludables para tener una vida adulta plena y satisfactoria. Aprendiste a adaptarte a un entorno disfuncional y caótico. Para liberarte de tu pasado, es importante aprender cómo esto te ha impactado.

Y seguro que te estás preguntando…

¿Por qué mi familia es codependiente/disfuncional?

Una familia es disfuncional cuando uno o más de los cuidadores adultos tienen alguna adicción o patología (como el Trastorno Narcisista de la Personalidad) o son inmaduros emocionalmente. Cuando los cuidadores (padres u otras figuras) no han sabido ejercer el rol, esto afecta mucho a sus hijos, que normalizan patrones y comportamientos normalmente de abuso o maltrato o negligencia emocional como normales.

Los padres suelen a su vez heredar esto de sus familias disfuncionales de origen y lo que hacen es pasar el trauma a la generación siguiente. Los hijos no han tenido sus necesidades emocionales básicas satisfechas y han crecido en un entorno que no ha sido nutriente ni amoroso sino peligroso y/o carente. Esto les lleva a desarrollar mecanismos de supervivencia como los de no necesitar a nadie (contradependencia) o vivir el amor desde un rol de cuidador o salvador (codependencia).

¿Cómo me impactó mi familia codependiente/disfuncional?

Las personas que crecen en familias disfuncionales tienden a tener rasgos similares y patrones de afrontamiento poco saludables. Más abajo tienes alguna lista de los rasgos de las supervivientes de este tipo de familias. ¿En cuántos de ellos te reconoces?

  • Tienen dificultades para determinar qué es lo “normal”.
  • Sienten que los demás tienen las «reglas secretas» sobre cómo vivir como un adulto sano.
  • Suelen vivir las relaciones con mucho caos y altibajos.
  • Pueden tener dificultad para terminar con las tareas que han empezado.
  • A menudo se juzgan a sí mismos sin piedad.
  • Tienen dificultades para relajarse y simplemente divertirse.
  • Pueden tomarse a sí mismas muy en serio y ser muy intensas.
  • Tienen dificultades con la intimidad.
  • Reaccionan de forma exagerada frente a determinados estímulos.
  • Buscan constantemente aprobación y validación por parte de los demás.
  • Se sienten diferentes y que no encajan.
  • Son súper responsables o muy irresponsables.
  • Son extremadamente leales, al punto de permanecer en relaciones que les hacen daño y no les permiten ser ellos mismos ni crecer como personas.
  • Mantienen la mentira de que todo estaba bien en la familia.
  • Pueden impulsivas y lanzarse a las cosas sin sopesar los riesgos antes.
  • Suelen desarrollar depresión, ansiedad y/o enfermedades auto-inmunes.
  • Basan las relaciones en esforzarse o sentirse necesitados en lugar de que les quieran porque sí o por quiénes son.
  • En sus relaciones suele haber mucho control como una falsa forma de seguridad.

Vamos a ver con más detenimiento algunas de ellas.

No saber qué es “lo normal» al venir de una familia codependiente/disfuncional

Las niñas que han crecido en una familia codependiente/disfuncional, de adultas adultos nunca sienten que saben lo que es “lo normal”. Al haber crecido en familias disfuncionales, tienen una referencia que no se corresponde con lo que la mayoría entiende por conceptos básicos como el amor, el abuso o lo razonable.

A consecuencia de esto, no tienen un marco de referencia claro, lo que les lleva a comportarse de forma extraña en algunos contextos, o a estar buscando constantemente la validación fuera o a tener dudas sobre temas muy básicos que para otros adultos hace tiempo que han resuelto. Esto les puede llevar a sentir mucha confusion y a fingir, por ejemplo, que entienden cosas que no, para que los demás no se den cuenta de lo que les pasa.

Dificultad para terminar las tareas

Los niños adultos de familias codependientes/disfuncionales tienen dificultades para seguir un proyecto de principio a fin. Pueden tener buenos comienzos, pero luego tienen problemas para continuarlo, bien porque no se cansan rápido porque no dosifican su energía, bien porque se aburren con facilidad porque las expectativas que tienen son poco realistas, o bien por la falta de auto-apoyo, que les lleva a, en el fondo, no creer en sí mismos.  

Vienen de familias donde no se les ha dado apoyo ni se les ha permitido creer en sí mismos, ni tampoco se les ha acompañado a terminar algo hasta el final. Esto lleva a que de adultos, repitan inconscientemente estos patrones consigo mismos.

Evitación de la verdad sobre lo que pasa en la familia codependiente/disfuncional

Cuando eres una niña e intuyes que en tu familia hay algo que no va bien, la tendencia es que te culpes a ti misma y justifiques los comportamientos de tus padres, por muy locos que sean, porque el ego de una niña es auto-referente y aún no hay una capacidad crítica formada ni la posibilidad de comparar tu realidad con la de otras personas.

En muchos casos, es posible que hayan vivido en una familia “como si» todo estaba bien de cara hacia el exterior: los vecinos, conocidos, familiares lejanos,.. pero el alcohol, la patología de alguno de los padres u otra disfunción no les ha permitido ser niñas de verdad.

Niveles de exigencia muy altos

Los hijos adultos de una familia codependiente/disfuncional se juzgan a sí mismos sin mucha compasión y tienen exigencias muy altas y poco realistas para el desempeño en todo lo que hacen.

Cuando fueron niños, no había forma de que fueran lo suficientemente buenos por sus cuidadores. Fueron criticados constantemente, a menudo por cosas que no tenían sentido. Si escuchamos algo con mucha frecuencia, durante un período de tiempo largo y en una época en la que aún nos estamos formando como personas, terminaremos creyéndolo, aunque sea falso. Como resultado, estos niños interiorizan estas críticas y se siguen criticando a sí mismos (muchas veces de forma inconsciente) de adultos.

También, el blanco/negro, bueno/ malo, es típicamente la forma de ver las cosa, de una manera extrema y en términos absolutos, sin tener en cuenta los grises. Si las cosas les van bien, suelen tener el temor de que no dure o sentirse con el “síndrome del impostor”. Se presionan mucho a sí mismos todo el tiempo, lo cual puede derivar en un control férreo de los demás para transferir esa exigencia o en no intentar muchas cosas en la vida para no tener que pasar por esa presión auto-impuesta.

(Continúa en el siguiente post).

Imagen de michael schaffler en Unsplash

7 Tácticas que usan los Narcisistas para hacerte sentir inferior

Las personas con fuertes rasgos narcisistas, sociópatas y/o psicopáticos (en adelante, narcisistas) tienen un sentido de autoestima bajo y frágil. Para relacionarse con otras personas, su ego necesita sentirse constantemente mejor que los demás. Siempre se comparan con los demás y cuando se sienten amenazados, intentarán hacer que la otra persona se sienta peor para elevarse y sentirse superiores. De hecho, piensan jerárquicamente y esto lo exteriorizan de diferentes maneras. Para compensar este sentimiento de inferioridad, utilizan diferentes tácticas para hacerte sentir inferior.

En este artículo revisaremos algunas tácticas comunes que usan los narcisistas para sentirse mejor que los demás, incluso si hacen daño a otros y, a menudo, precisamente necesitan hacer daños a otros para conseguir esto. Una persona con buena autoestima no necesita compararse ni sentirse superior a los demás, conoce su valor y lo siente de forma interna, sin necesidad de proyectar esto en el exterior a través de otras personas. Así es cómo los narcisistas te hacen sentir inferior.

Autoestima fingida

Como seguramente ya habrás experimentado porque estás leyendo este artículo, las narcisistas habitualmente exhiben un falso sentido de confianza en sí mismas, hablando con la apariencia mucha confianza, como si lo supieran todo o fueran expertas sobre cualquier cosa sobre la que hablan. Sin embargo, si observas esto con una cierta profundidad, rápidamente queda claro que todo es una farsa.

Su forma de hablar es muy categórica y tajante, como si estuvieran en posesión de la verdad, y no dudan en denostar a las personas que no están de acuerdo con ellas. Normalmente, mucho del conocimiento que tienen sobre algo es en realidad superficial, aparentando que hay mucho más conocimiento y experiencia del que hay realmente. Pueden resultar muy convincentes, pero en lo que suelen ser expertas en realidad es en vender humo. Mienten de forma patológica, manipulan y se las arreglan para crear y mantener una imagen que es falsa y no tiene mucho que ver con quiénes son en realidad.

Infunden dudas sobre ti misma y practican el gaslighting o luz de gas

Si tienes la tendencia a dudar de ti misma, es muy fácil para un narcisista presionar tus “botones sensibles” y manipularte para que hagas lo que él quiere o para someterte en una dinámica de dominación-sumisión. Puede crear dudas al jugar con tus inseguridades y puntos débiles.

O simplemente pueden hacerte gaslighting invalidando tus sentimientos, recuerdos o experiencias, y haciéndote dudar de la realidad. Aquí puedes leer más sobre el gaslighting o luz de gas, en qué consiste esta técnica de manipulación y por qué es tan destructiva.

Al hacerte dudar de ti misma y de tu percepción de la realidad, pueden hacerte asumir la responsabilidad de algo de lo que no eres responsable, o hacerte sentir culpable y obligarte a hacer algo que en realidad no quieres hacer, o simplemente pueden humillarte para sentirse superiores.

Las narcisistas actúan con derecho para hacerte sentir inferior

Una tendencia narcisista central es el derecho. Una narcisista se siente y cree que es mejor, más importante y por lo tanto, se siente con derecho a un trato especial. Entonces, cuando siente la necesidad de regular su inestable autoestima, tiende a actuar con derecho a hacer que los demás se sientan peor.

Por ejemplo, pueden ir a una tienda o restaurante y gritar a los trabajadores de servicio allí para sentirse mejor consigo mismas; pueden hacer mobbing a los trabajadores de la empresa de la que son jefas para sentirse mejor consigo mismas; pueden abusar de su pareja o hijos y normalizarlo como si ese trato degradante y humillante se lo mereciesen por algo que han hecho.

En definitiva, usan su dinero, poder, atractivo, estatus social y otras ventajas para degradar y abusar de otros con el fin de sentirse superiores.

Los narcisistas culpan y proyectan para hacerte sentir inferior

Los narcisistas no asumen la responsabilidad por errores que cometen o por comportamientos que hacen daño a otras personas con una enorme falta de empatía y de humanidad. Asumir la responsabilidad supone tener la capacidad de responder frente a algo que se ha hecho y a asumir las consecuencias de esto.

Al tener un ego muy grande e infantilizado, los narcisistas no desarrollan la capacidad de responsabilizarse, que supondría hacer una introspección y tener la capacidad de aceptar su humanidad y con ella, su imperfección, connatural al ser humano. Esta defensa es muy nociva para las personas que les rodean, ya que las culparán de todo lo que haga falta para defenderse y salirse con la suya, como un niño.

Además, otro mecanismo de defensa que los narcisistas utilizan mucho es la proyección. Las características que tienen que no les gustan o los comportamientos que exhiben y de los que no se quieren hacer cargo, los proyectan en los demás. Algunos ejemplos de esto y que yo he visto en consulta podrían ser:

  • “¿Ves cómo en realidad no quieres cambiar?”
  • “Eres una persona inestable y no se cómo dirigirme a ti por tus reacciones impredecibles.”
  • “Tienes mucha rabia dentro y me la echas a mí encima.”
  • “Yo creo que no estás muy contento con tu vida y llevas mucha amargura dentro.”

Estos son ejemplos de comportamientos que puede que la persona que se relaciona con el narcisista tenga, pero lo importante es que el narcisista también los tiene y al proyectarlos en la otra persona, no los reconoce como propios y por ello, no se responsabiliza de ellos.

Ataques agresivos

Si las narcisistas se sienten subestimadas, maltratadas o simplemente amenazadas, se pueden enfadar y expresar esa rabia de forma indiscriminada, sin contención, con mucha agresividad y ningún miramiento sobre el daño que pueden hacer. Mientras están en este estado, justificarán su agresividad descontrolada como sea.

Estos comportamientos son ataques directos como gritos, agresiones físicas, que pueden incluir manotazos, empujones, pellizcos,tirar cosas a tu alrededor para asustarte, amenazas con hacer que te echen del trabajo, hacerte daño o incluso matarte o matar a un ser querido tuyo o a una mascota, rompiendo o robando tus cosas,…

Los narcisistas encubiertos no suelen tener este tipo de ataques sino que la forma que tienen de expresar la rabia es de forma indirecta, a través de comportamientos pasivo-agresivos. Esta rabia no es tan obvia y puede ser difícil de identificar. Sin embargo también puede hacer mucho daño. Ejemplos de comportamientos pasivo-agresivos son:

  • “Ese vestido la verdad es que no te queda nada bien, te hace gorda, yo creo que es mejor que no lo lleves a la cena de hoy.”
  • “¿Te han echado del trabajo? Bueno, tampoco puedes culparles mucho, en realidad tú no eres muy lista.”
  • “Hace 20 minutos que te espero, ¿crees que podrías darte prisa o no eres capaz de ser efectiva en nada?”

Estos ataques son expresados con un tono de calma e incluso con una sonrisa, lo que genera confusión acerca de lo que realmente son: ataques que hacen daño.

Otros comportamientos pasivo-agresivos pueden consistir en conspirar para sabotearte, por ejemplo, tratando de que te despidan, o difamándote y calumniándote para erosionar o destruir tu imagen pública.

Asumiendo méritos que no les corresponden

Si bien las narcisistas nunca admiten sus errores, sí están muy felices de aceptar el mérito por el trabajo de otra persona. Nunca dan crédito a los demás si pueden salirse con la suya y fingir que el trabajo, la idea, el proyecto, la solución,.. ha sido cosa suya.

También minimizan los esfuerzos y méritos de otras personas para que se sientan menos importantes.

Asimismo, es frecuente que roben, plagien y usen los logros de otras personas para promover sus propias agendas personales o ganar estatus social.

Los narcisistas se hacen las víctimas

De todo lo anterior, a estas alturas está claro que los narcisistas intentan parecer fuertes y dominantes, sin embargo, cuando alguien los enfrenta o los pone en evidencia, se pueden comportar como una víctima indefensa que está siendo tratada injustamente.

Un ejemplo de esto es cuando un narcisista habla de sus ex parejas, donde es muy frecuente que se presente como la víctima en esas relaciones acusando a sus ex parejas de locas, inestables, agresivas,.. en realidad la historia es al revés, siendo el narcisista el que las ha maltratado.

Esta victimización permite al narcisista no responsabilizarse de sus comportamientos y ganar la simpatía y el afecto de las personas que están escuchando estas lacrimógenas historias sin darse cuenta de que si empiezan una relación con el narcisista… en no mucho tiempo pasarán a formar parte de esa lista de personas locas y desequilibradas.

Conclusiones finales sobre las tácticas que usan los narcisistas para hacerte sentir inferior

Los narcisistas son personas increíblemente frágiles e inseguras, en la medida en que hacen daño y abusan de otros para sentirse mejor consigo mismos.

Los recursos que utilizan para hacer esto están descritos más arriba. Al final, lo importante es que si estás con una persona que constantemente te hace daño, hace que te sientas mal contigo mismo, te ataca de forma directa o indirecta, no te apoya ni te cuida, eso no es amor, es maltrato. Y esa persona no se quiere sino que te está utilizando para sentirse mejor consigo misma. Al final, los dos tenéis la misma carencia: falta de autoestima. Recuerda que NADIE puede hacerte sentir inferior si tú no se lo permites.

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Porqué los Narcisistas son mentirosos patológicos

Porqué los Narcisistas son mentirosos patológicos

¿Por qué los Narcisistas son mentirosos patológicos?

Tarde o temprano todas las personas mentimos. Forma parte del comportamiento humano. Sin embargo, un narcisista es un mentiroso patológico. Digamos que lleva el tema de las mentiras al siguiente nivel.

Cuando nos enfrentamos a la situación de decir la verdad o de decir una mentira, la mayoría de nosotros revisamos nuestro interior para ver si nuestra respuesta se siente correcta. Esta prueba de instinto es un cálculo que ocurre automáticamente, en su mayoría en el nivel inconsciente.

Esto es cierto incluso para los mentirosos.

Por lo tanto, todos actuamos de acuerdo con nuestro sentido de … quiénes sabemos que somos.

Una niña de tres años, con la boca rodeada de chocolate, que declara impunemente que ella NO fue la que se comió la barra de chocolate a medio comer, recibe un pase porque una niña no tiene un sentido de sí misma completamente formado.

Esto es algo similar a lo que les ocurre a los narcisistas.

El narcisismo es un trastorno del yo. Lo vivido por esta persona, le ha hecho crearse un ego muy grande, con el que se identifica, teniendo muy poco contacto con sus emociones y con su esencia. Hay tanta identificación con ese yo distorsionado, que una narcisista hará cualquier cosa para mantenerlo, lo que incluye mentir todo lo que sea necesario. La narcisista lo vive inconscientemente como una cuestión de supervivencia (psicológica), ya que sin ese yo, cree que se moriría. No hay un compás moral sobre el daño que puede hacer a otros debido a ese sentido de sí misma no completado. Como el de una niña.

No hay un compás moral sobre el daño que puede hacer a otros debido a ese sentido de sí misma no completado. Como el de una niña.

Para qué necesitan mentir tanto los Narcisistas Mentirosos Patológicos

Como ya hemos visto, para un narcisista, la mentira es una necesidad para preservar lo que consideran un yo.

Ese yo, sin embargo, es un conjunto de defensas, no valores interiorizados. Ese conjunto de defensas los mantienen inconscientes de un dolor emocional con el que no pueden lidiar. Dejar de mentir a los demás y a sí mismos supondría afrontar verdades que duelen, como “No soy tan especial como me creo que soy”, “Mis padres no me han querido”, “Maltrato a los demás porque repito un patrón”.

Como el narcisista está operando desde un lugar de defensa todo el tiempo, la mentira es una estrategia para proyectar una imagen concreta (muy calculada) frente a los demás en lugar de un conjunto de valores internos. La personalidad narcisista es más un escaparate diseñado para ocultar lo que hay dentro de sí mismos. Hay una incapacidad para bajar la guardia y dejar entrar a alguien porque ni ellos mismos pueden entrar adentro y afrontar sus verdades y el dolor fruto de éstas.

Es por esto por lo que no hay una capacidad y disponibilidad para la intimidad y la vulnerabilidad. Es por esto que en muchas ocasiones los vínculos (de pareja, amistad, laboral,…) al principio son fantásticos, porque las mentiras y la imagen proyectada funcionan a la perfección, pero con el paso del tiempo las personas que los tienen cerca empiezan a notar la falta de coherencia, las lagunas en sus historias, la incapacidad para gestionar y expresar emociones, la falta de empatía… y las mentiras patológicas.

La deshonestidad persistente es una clara señal de que algo le ocurre a la persona que miente tanto. Dado que la confianza es un componente fundamental de las relaciones, las violaciones repetidas de ella indican que hay problemas graves en la persona.

La mentira patológica es una característica que a menudo coexiste con otras afecciones de salud mental, como en el caso del que estamos tratando, el Trastorno Narcisista de la Personalidad.

¿Qué es la Mentira Patológica?

La mentira patológica se define ampliamente como decir mentiras elaboradas y compulsivas. Algunas características comunes de la mentira patológica incluyen:

  • Mentir sin ningún beneficio o razón: ¿notas que la narcisista miente aparentemente sÓlo por el simple hecho de mentir? Este es un rasgo común de la mentira patológica y una clara señal de que la mentira se ha vuelto compulsiva y habitual.
  • Decir mentiras complicadas, dramáticas y detalladas, aunque las historias puedan parecer inverosímiles. La forma convincente en que se cuentan en las mentiras patológicas, puede hacer que parezcan creíbles.
  • Creer (o parecer creer) sus propias mentiras: algunos expertos creen que debido a que las personas que mienten patológicamente lo hacen con gran facilidad y frecuencia, es posible que no siempre recuerden lo que es real y lo que han inventado.

Las mentiras pueden hacer que la persona que las dice parezca una heroína o una víctima. Las narcisistas mentirosas patológicas a veces mienten para ganar simpatía o admiración. Si la persona cuenta historias que la hacen quedar súper bien (heroína) o con las que constantemente se gana tu compasión (víctima), es muy probable que sean inventadas.

¿Qué hace que una Mentira Patológica sea diferente de otra?

Hay una diferencia significativa entre mentiras patológicas y mentiras “normales”.

Las mentiras “normales” suelen ser poco frecuentes, tener una buena razón detrás de ellas y no afectar a la identidad de la persona que la cuenta, no afecta a quién es, como sus gustos, en qué trabaja, sus creencias,… También suelen ser simples, esto es, la mentira no lleva a tener que contar otras para mantener la primera mentira, sino que se queda ahí.

Las mentiras patológicas son continuas, compulsivas, complejas y pueden ocurrir sin razón aparente. Esto puede incluir crear una historia personal completamente falsa, inventar una relación ficticia con una celebridad o afirmar que la persona padece una enfermedad grave. Cuando se le pregunte más, el narcisista puede dar respuestas rápidas y detalladas que sólo respondan vagamente a la pregunta. A pesar del escepticismo o la frustración de los demás por la falta de veracidad, los mentirosos patológicos a menudo muestran poca preocupación o culpa por ser descubiertos.

Cómo descubrir a los Narcisistas Mentirosos Patológicos

  • Observa si las historias que cuenta la persona te hacen verla de una manera concreta, como un héroe o una víctima.
  • En las vidas de estas personas suele haber huecos grandes, inconsistencias, patrones tipo todas sus ex eran abusivas,… busca este tipo de incoherencias en su historia. Si hay muchas, esto es una bandera roja.
  • Observa qué sensaciones sientes en tu cuerpo cuando esta persona está hablando contigo: ¿sientes un ardor en el estómago, estás apretando las nalgas, tu respiración se acorta¿ Tu cuerpo te indicará si se siente seguro en presencia de esta persona. Si no es así, es probable que se trate de un mentiroso patológico.
  • Hazle preguntas directas sobre sí mismo, del tipo de las que sólo permiten responder “sí” o “no”. Si las evade o es ambiguo, es probable que te esté mintiendo mucho.

Tener una relación con una narcisista mentirosa patológica es algo que puede ser muy dañino para tu salud mental, genera mucha confusión y no te permite tener una relación real con el mentiroso patológico. Si crees que puedes estar en un vínculo con un narcisista mentiroso patológico, busca ayuda.

Imagen de Jametlene Reskp en Unsplash.

La Codependencia y su relación con el Trauma

El Trauma y su impacto en la salud mental

El trauma no es un evento o una experiencia, sino más bien una respuesta emocional a una experiencia o experiencias. Cualquier persona puede experienciar eventos que resulten traumáticos. En ocasiones consiste en un evento concreto, como un desastre natural o un accidente y, en otras se trata de una experiencia que se prolonga en el tiempo, como el maltrato o el abuso en la infancia. En realidad, se trata de cualquier evento que dé mucho miedo o que se considere por la persona que lo vive como potencialmente mortal. En el caso de familias abusivas, los niños experiencian muchas situaciones de agresión activa o pasiva, que sienten como amenazadoras para su supervivencia física y emocional.

Con o sin un diagnóstico de salud mental, el trauma puede causar todo tipo de síntomas y complicaciones difíciles si no se trata en terapia, como ansiedad, aislamiento social, abuso de sustancias, autolesiones, pesadillas, recuerdos intrusivos, autolesiones, ideaciones suicidas, depresión o Síndrome de Estrés Postraumático Complejo.

También afecta las relaciones, pudiendo resultar difícil de gestionar el vínculo con la familia, las amistades, los compañeros de trabajo y las parejas.

¿Qué es la Codependencia?

Una relación codependiente no es equilibrada, ya que es unilateral. La persona codependiente centra todas sus energías en satisfacer las necesidades de la otra persona (en muchas ocasiones la pareja pero no necesariamente sólo en este vínculo) mientras se olvida por completo de las suyas.

La codependiente sólo se permite la necesidad de sentirse necesitada en la forma de salvadora, cuidadora, ayudadora de la otra persona.

En principio, lo que quiere es que cambie, pero en realidad, lo que hace es habilitar que la otra persona continúe con el mismo comportamiento. Por lo general, la otra persona (en muchas ocasiones con tendencias narcisistas) tiene un comportamiento adictivo, hacia el trabajo, el juego, el sexo, sustancias,… y en esto está el foco de su vida, donde el codependiente tiene un papel más bien secundario.

Cada relación es única, pero hay algunos puntos en común que muchas personas en relaciones codependientes experimentan.

Puntos en común de las Relaciones Codependientes

  • Baja autoestima. El codependiente suele sentirse indigno, no merecedor de amor, como un perdedor, culpable o avergonzado. En muchas ocasiones no hay una consciencia de estos sentimientos sino que el codependiente ofrece una imagen de seguridad y confianza frente a los demás.
  • Falta de límites. Las relaciones codependientes generalmente tienen límites pobres, teniendo ambas personas dificultades para distinguir dónde empieza una y termina la otra, por ello, poner límites o aceptarlos, suele ser un tema de conflicto.
  • Necesidad de complacer y cuidar a los demás. La codependiente normalmente sólo se ha sentido vista o apreciada en su familia de origen por lo que hacía en lugar de por quién era. Por ello, de adultas, tienden a repetir estos comportamientos con los demás, poniendo el foco en que los demás estén contentos con ellas, sacrificando su bienestar o su autenticidad.  
  • Gestión pobre de las emociones. Un codependiente no suele tener mucho contacto con sus propias emociones, por lo que cuando las expresa, si es que se permite esto en algún momento, lo hará de una forma muy reactiva y poco madura.
  • Mala comunicación. Una codependiente no sabe comunicar sus propias necesidades ni ser asertiva frente a situaciones que no quiere o que la incomodan. Suele tener una expectativa poco realista de que los demás deben adivinar qué es lo que piensa o cómo se siente.

Estas son algunas de las características comunes de la codependencia, pero hay más, como emociones difíciles de gestionar, la negación de que hay un problema, dificultades con la intimidad, obsesión por las relaciones y la necesidad de control.

Cuál es el nexo de unión entre el Trauma Infantil y la Codependencia

Una de las consecuencias de haber sufrido trauma en la infancia son las relaciones dañadas, malsanas y destructivas. No haber contado con una parentalidad sana, conforma la plantilla de las relaciones que tendremos en el futuro, con la tendencia a repetir patrones ya vividos, que son dañinos y no nos permiten sentir bienestar ni crecer. Con demasiada frecuencia, las relaciones se vuelven codependientes, desviándose por un camino poco saludable.

Las relaciones saludables y de apoyo son importantes para recuperarse y minimizar el impacto del trauma. Esto supone que primero hay que poner conciencia en qué tipo de relaciones tenemos como adultas en el trabajo, con la familia, con los amigos, con la pareja… y desde ahí, en el caso de que hayamos desarrollado relaciones codependientes, aprender a relacionarnos de otra manera con los demás: desde un lugar de respeto, compasión, amor por una misma y por el otro, de libertad, con límites y sin intentar controlar a los demás.

Hay muchas personas que han experimentado trauma cuando eran niños y muy pocas llegan a  recibir los recursos para afrontarlo y sanarlo. El trauma en la infancia es la causa fundamental de la codependencia. Para un número muy elevado de personas, las relaciones codependientes son una respuesta a traumas pasados ​​no tratados.

El Trauma Infantil

El trauma infantil suele estar centrado en comportamientos de la la familia de origen: abuso físico y/o emocional y/o psicológico, negligencia (entendida como la ausencia de apoyo, atención, amor,…) violencia dentro de la familia, inversión de roles forzando a un niño a hacer las tareas de un adulto,… Sin un buen modelo de relaciones saludables, muchas personas llevan estos ejemplos a las relaciones adultas.

Estas experiencias vividas en la infancia puede llevar a una persona a sentirse indefensa y sin poder y hacerla dependiente, necesitando que otras personas la validen y satisfagan sus necesidades emocionales. En el otro extremo del espectro, un niño traumatizado puede convertirse en un adulto que se siente omnipotente y que muestra una fachada de perfección y seguridad, esta persona necesitará que alguien dependa de ella, como un suministro de poder y de control. Éste es el otro lado de la relación codependiente.

La Codependencia vinculada al Trauma Bonding

No todas las relaciones codependientes son abusivas, aunque todas son perjudiciales para el bienestar emocional y psicológico. En muchos casos, sin embargo, el codependiente es abusado emocional o físicamente por la otra persona en la relación. Si alguna vez te has sentido avergonzada o débil por no poder dejar una relación abusiva, es muy posible que estés experimentando trauma bonding o vínculo traumático.

El trauma bonding consiste en tener un patrón en la edad adulta repitiendo las dinámicas que se dieron en la infancia con un padre o madre (o ambos) que han sido abusivos. Por ello, suele haber un sentimiento de lealtad y dependencia hacia el abusador. En este tipo de relaciones a menudo ocurre el refuerzo intermitente, donde los momentos de abuso se intercalan con situaciones de afecto.

El refuerzo intermitente engancha mucho a la persona abusada, ya que modificará su comportamiento (y a sí misma al final) hasta la extenuación para conseguir que los momentos de afecto crezcan y los de abuso disminuyan. Desafortunadamente, esto no suele ser así sino al contrario. Es decir, con el paso del tiempo, son los comportamientos abusivos los que están mucho más presentes que os de afecto. Y además es algo manipulativo, que permite al abusador mantener el control y el poder en la relación.

Esto hace que sea muy difícil para la persona abusada dejar la relación. En su fuero interno, suele guardar la esperanza (durante meses, años, décadas,…) de que el abusador cambiará, le tratará bien y satisfará sus necesidades emocionales.

Además, el vínculo por trauma puede ocurrir incluso sin un abuso. Cuando la relación es codependiente, incluso sin un abuso manifiesto, puedes desarrollar este apego y lealtad hacia alguien que simplemente no es bueno para ti. Romper el vínculo del trauma es difícil pero posible.

Tratamiento del Trauma para acabar con la Codependencia

Tratar la codependencia implica reconocer y cambiar los patrones de relación dañinos. Sin embargo, con esto no es suficiente, sino que es necesario llegar a la raíz del problema y procesar los traumas de la infancia.

Esto es lo que considero que funciona después de acompañar a muchas personas en el procesamiento de sus traumas:

  • Poder hablar con libertad y sin sentirse juzgados de lo que les ha pasado
  • Permitirse expresar y gestionar sus emociones, por difíciles o enterradas que parezcan
  • Empezar a reconocerse en quiénes son, qué les gusta, qué es importante para ellas en su vida
  • Aumentar su autoestima, priorizándola frente a los vínculos en su vida
  • Abrazar a su niña interior y otras versiones de sí misma del pasado, pudiendo aceptarlas con compasión
  • Aprender a poner límites y comunicarse de forma asertiva
  • Determinar qué personas y relaciones son los que quieren para sus vidas y los que no
  • Abrazar su humanidad, con las partes de sombra e imperfecciones que todas las personas tenemos
  • Responsabilizarse de sus vidas, de sus decisiones y de sus comportamientos
  • Bajar a su cuerpo, permitiéndose experimentar todo tipo de emociones y sensaciones que surjan

Todo esto es algo que la terapia Gestalt facilita enormemente. Pero no sólo el método terapéutico es importante. Que la terapeuta tenga conocimientos de familias narcisistas y codependientes y del trauma vivido en la infancia y sus efectos, es algo fundamental.

Un terapeuta que no esté familiarizado con las dinámicas que se han comentado en este artículo, de forma no intencionada, puede llegar a retraumatizarte, al invalidarte, no reconocer tu historia, minimizar el daño o pretender que lo perdones todo de manera forzada.

Imagen de Verne Ho en Unsplash

9 Pasos para Superar el Ciclo de Abuso Narcisista

Si has terminado hace poco una relación tóxica con un(a) narcisistas y estás intentando superar el ciclo de abuso narcisista, es probable que estés lidiando con mucho dolor y confusión.

Incluso cuando sabes, en el fondo, que no tienes la culpa, creerte esto es a menudo una historia completamente diferente.

Es probable que te preguntes qué podrías haber hecho de manera diferente para prevenir el abuso o ayudar tu pareja a solucionar sus problemas.

Las relaciones tóxicas también comparten algunas similitudes con la adicción. Son muy intensas y, por lo general, hay refuerzo intermitente y mucha vergüenza y culpa en ellas.

Estos factores pueden entrar en juego durante tu recuperación.

Sabes que la relación no ha sido saludable y que ha habido maltrataron. Pero aún no puedes deshacerte de tus recuerdos de cómo te sentiste al principio y de los buenos momentos vividos.

Estos recuerdos activan elementos químicos del cerebro que son adictivos. El deseo de sentirte así de nuevo, puede llevarte a desear volver a la relación y sentir que harías cualquier cosa para ganarte nuevamente el amor y aprobación del maltratador narcisista.

Las relaciones de abuso suelen ser profundamente traumatizantes y el proceso de sanación puede llevar algún tiempo.

Si te sientes perdida, los siguientes consejos pueden ayudarte a dar tus primeros pasos en el camino hacia la superación del ciclo de abuso narcisista.

9 Pasos para Superar el Ciclo de Abuso Narcisista

Reconoce y acepta el abuso narcisista

Reconocer que has experimentado abuso, ya sea por parte de una pareja, un familiar o un amigo, es un primer paso importante hacia la recuperación del abuso narcisista.

Al comienzo del proceso de sanación, es posible que tengas dificultades para dejar de lado la racionalización, minimización y la justificación por el comportamiento de la abusadora narcisista.

La negación es un mecanismo de defensa puede protegerte durante algún tiempo. Sin embargo, negar durante un plazo demasiado largo, puede hacerte daño porque te impide afrontar lo que ha pasado, que es el primer paso para superarlo: reconocer que el abuso ha sucedido.

Informarte sobre el narcisismo, en qué consiste y cuáles son los comportamientos de las personas con esta patología, puede ser un muy buen primer paso para aceptar la experiencia o experiencias que has vivido.

Pon límites claros y mantenlos

Si relación ha terminado, es común sentir la tentación de acercarte de nuevo o responder llamadas telefónicas y mensajes, especialmente si el abusador narcisista se disculpa y promete cambiar. Es importante no caer en esto para romper con el ciclo de abuso narcisista. Una persona no cambia de la noche a la mañana. Sólo es una táctica para que vuelvas a la misma relación de abuso.

Bloquear su número de teléfono, dirección de correo electrónico y cuentas de redes sociales puede ayudarte a evitar caer en esa tentación.

Ten en cuenta que aún pueden intentar comunicarse contigo a través de otros medios, como por ejemplo, a través de familiares o amigos en común, por lo que puede ser útil tener un plan sobre cómo lidiar con esto.

De toda maneras, el contacto cero no siempre es posible. Tal vez tenéis hijos en común, o sea un miembro de la familia que verás de vez en cuando en las reuniones familiares.

Si es así, piensa en lo que quieres y necesitas, como: «Merezco que me traten con respeto».

Después, puedes convertirlo en un límite: «Estoy dispuesto a tener una conversación contigo, pero si me gritas o me insultas, me iré de inmediato».

Para crear un espacio y una distancia esenciales para ti, también puedes considerar límites como:

  • No compartir información personal de ningún tipo.
  • Restringir la comunicación a una plataforma, como una dirección de correo electrónico que no usas para nada más.
  • Asegurarte de que en los encuentros que tengas, habrá al menos una persona más presente.
  • Aceptar encuentros que sean en lugares neutrales, como un bar, la calle,…

Prepárate para lidiar con emociones complejas

La mayoría de las rupturas involucran sentimientos dolorosos, que incluyen:

  • Sorpresa
  • Dolor y pérdida
  • Enfado
  • Tristeza o sentimientos de depresión
  • Después de terminar una relación caracterizada por el abuso narcisista, es posible que experimentes estas emociones junto con otras más complejas, como: 
  • Dudas patológicas
  • Ansiedad
  • Miedo
  • Paranoia
  • Vergüenza y culpa
  • El trauma de una relación tóxica también puede dejar síntomas de Síndrome de Estrés Postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés).

Tu amor por la abusadora narcisista puede, por ejemplo, convencerte de que fue tu culpa que te manipularan y maltrataran. O incluso puede hacerte dudar de que ha habido maltrato.

Romper una relación familiar tóxica también puede desencadenar sentimientos de culpa o deslealtad.

Estas son consecuencias emocionales normales derivadas de una relación de maltrato, que no tiene porqué ser físico sino también emocional y psicológico. Gestionar estas complejas emociones no es algo fácil, especialmente cuando al salir de la relación aún sientes confusión por toda la manipulación que ha habido.

Una terapeuta que tenga experiencia en relaciones de abuso y maltrato puede ofrecerte apoyo mientras das tus primeros pasos tras salir de una relación de abuso.

Recupera tu identidad tras el abuso narcisista

Las personas narcisistas a menudo esperan que los demás se comporten de cierta manera. Tienden a menospreciar o criticar duramente a las personas por no cumplir con sus estándares.

Algunos ejemplos pueden ser:

  • Tu ex te dijo que tu peinado le parecía  “absurdo y ridículo», así que lo cambiaste.
  • Tu padre te decía con regularidad lo «tonta» que eras por «perder el tiempo» con la música, por lo que dejaste de tocar el piano.

Toda esta manipulación impide tener contacto con uno mismo y un criterio propio. Esto, a largo plazo, puede generar confusión acerca de la identidad, de quién eres realmente, porque no has tenido la oportunidad de construirla de una forma natural sino teniendo que mirar constantementehacia fuera para conseguir una validación.

Es posible que sientas que no te conoces muy bien a ti misma o que eres muy camaleónica.

Parte de la recuperación implica volver a tener contacto contigo mismo, descubrir quién eres y qué te gusta, qué es importante para ti, cuáles son tus valores y prioridades en la vida,…

Practica la auto-compasión

Una vez que te des cuenta de que la relación en la que has estado ha sido abusiva, es posible que te critiques mucho a ti misma.

Recuerda que nadie merece abuso y el comportamiento de otra persona no es responsabilidad tuya. También te recomiendo que tengas en cuenta que, en un ratio muy alto, las personas que se involucran en este tipo de relaciones no es que sean menos listas que las demás sino que han experimentado o han visto dinámicas de abuso en la infancia dentro de su familia de origen y lo han normalizado sin darse cuenta.

En lugar de culparte o castigarte por enamorarte de una narcisista manipuladora y maltratadora, o juzgarte por haber permitido que te maltraten durante tanto tiempo, prueba a perdonarte por no haber sabido hacerlo mejor, por no contar con unos determinados recursos personales en esa época.  

No puedes cambiar el pasado pero lo que sí está en tu mano es aprender de la experiencia vivida para evitar que se produzca en el futuro.

Puedes recuperar tu poder personal para tomar la decisión de satisfacer tus necesidades y darte respeto, amor y auto-cuidado.

Felicítate y reconócete el mérito por haber sobrevivido a la relación, por la decisión de poner fin a la misma y anímate a mantener esa decisión.

Recuerda que la fuerza y la valentía también están dentro de ti y sólo tienes que empezar a alimentarlas para experimentarlas más en tu día a día.

Acepta que tus sentimientos pueden persistir por un tiempo

No puedes dejar de querer a alguien de la noche a la mañana, incluso si te ha hecho mucho daño.

Después de terminar la relación, es posible que aún conserves recuerdos positivos y desees poder volver a experimentar esas vivencias de alguna manera.

Pero es importante reconocer que no es necesario que dejes de querer a alguien para comenzar a sanar. Esperar a que eso suceda puede detener el proceso de recuperación.

Puedes seguir queriendo a alguien mientras reconoces que su comportamiento hace que te sea imposible mantener una relación con esa persona y sentirte segura en esa relación.

Cuídate

El cuidado personal puede marcar una gran diferencia en tu recuperación. El cuidado personal implica satisfacer sus necesidades emocionales y corporales.

Eso puede incluir:

  • Dormir lo suficiente.
  • Aprender a relajarte cuando estás abrumado o estresado.
  • Pasar el tiempo haciendo actividades que disfrutes.
  • Conectarte con tus seres queridos.
  • Hacer algo de ejercicio. Tu mente y cuerpo están muy conectados, por lo que ocuparte de tus necesidades físicas puede ayudarte a sentirte más fuerte para gestionar tus emociones.
  • Hablar con otros.
  • Abrirte a amigos y familiares que te apoyen puede ayudarte a sentirte menos solo mientras te recuperas.

Las personas que te aprecian pueden:

  • Ofrecer compasión.
  • Ser testigos de la experiencia que has vivido.
  • Ayudarte a distraerte o darte compañía en días difíciles.
  • Recordarte que el abuso no fue tu culpa.

Eso sí, es importante que escojas bien a esas personas porque es más que probable que no toda tu familia ni todos tus amigos tengan la capacidad de entender por lo que has pasado en tu relación.

Intentar obtener comprensión y escucha por parte de personas que no te la van a dar puede hacer mucho daño. Simplemente testea las aguas y utiliza tu intuición para darte cuenta de en qué personas puedes confiar para que te den su apoyo en tu recuperación.

También hay muchos supervivientes de abuso ahí fuera que pueden ayudarte a compartir y superar lo sucedido. Hay grupos de Facebook, cuentas de Instagram y canales de YouTube donde puedes estar en contacto con personas que han pasado por una experiencia similar a la tuya.

Obtén ayuda profesional para superar el abuso narcisista

Hablar con una terapeuta sobre la relación de abuso que has vivido puede ayudarte a dar un paso significativo hacia la mejora del bienestar emocional.

Si te está resultando difícil dejar a la persona que te maltrata, o si ya le has dejado pero piensas en darle otra oportunidad, una terapeuta puede ayudarte a identificar lo que hay detrás de estos sentimientos y gestionar mejor la ruptura.

Una terapeuta especializada en abuso y narcisismo también puede ofrecer orientación con:

  • Desarrollar nuevas habilidades para afrontar situaciones en la vida en lugar de evitarlas.
  • Gestionar los impulsos de contactar a la persona abusiva.
  • Lidiar con la depresión, la ansiedad, la culpa y/o el síndrome de estrés post-traumático.
  • Superar los pensamientos de suicidio o autolesión.
  • Profundizar en ti mismo y reconstruir tu identidad.
  • Integrar las experiencias vividas para poder dejarlas atrás.
  • Comprender los factores subyacentes que podrían hacerte más vulnerable a relaciones de abuso.

En resumen, la terapia ofrece un espacio seguro donde una profesional capacitada y compasiva puede ayudarte en este momento crucial de tu vida para dejar atrás el abuso y las relaciones tóxicas.

La curación siempre es posible, pero no sucede de inmediato. Una terapeuta puede ayudarte a sentirte más apoyada en tu viaje de recuperación.