Cómo Gestionar Emocionalmente los Comportamientos de los Demás hacia Ti

Por qué nos tomamos los comportamientos de otras personas de forma personal

Los supervivientes que han crecido en familias disfuncionales/narcisistas tienden a tomarse todo lo que les ocurre de una forma muy personal, como si todas las acciones de los demás a su alrededor estuviesen diseñadas para hacerles daño. Hay una actitud muy auto-referente en esto y una falta de capacidad de desidentificarse con su ego y “ver todo el cuadro” de una forma más objetiva.

Esto es porque en su infancia había una tendencia a culparles de lo que ocurría a su alrededor, a hiper-responsabilizarles de las emociones de otros miembros de la familia, y a señalarles, en general, por cualquier cosa.

Por ello, como adultas, permiten que las acciones de otras personas les afecten a su autoestima o a la forma en la que se ven a sí mismas.

Un buen ejemplo: tu novio te deja, así que te preguntas qué te pasa. ¿Por qué no te quiere? Te abriste a él, compartiste tu ser más íntimo, le diste todo tu amor … y él te ha rechazado. Esto debe significar tienes algún defecto fatal, que no eres digna de amor, ¿verdad?

La verdad es que no, que sus acciones no tienen nada que ver contigo, de verdad. Permíteme enfatizar eso porque es realmente importante: las acciones de otras personas tienen muy poco que ver contigo.

Si tu novio te rechaza, o tu jefa se enfada contigo, o tu amigo está un poco distante hoy… eso tiene muy poco que ver contigo (y con tu valor como persona) y lo que tiene que ver todo con lo que les está pasando A ELLOS. Es posible que estén teniendo un mal día, una mala semana, que se vean atrapados en alguna historia que les ocurra en la cabeza, tengan miedo al compromiso o se rechacen sí mismos, tengan miedo de fallar en la relación, etc…

Esto es en realidad una defensa narcisista. En realidad, no todo tiene siempre que ver tanto contigo. Hay un millón de posibles razones por las que alguien podría hacer algo, y no son un juicio sobre ti. Son más una declaración de lo que está sucediendo con la otra persona.

Con esto no quiero decir que tengas que “tragarte” cualquier comportamiento de esta persona hacia ti, que lo justifiques cuando es agresivo o abusivo o que no pongas límites.

De lo que se trata es de aprender quién eres, lo que vales y lo que mereces es algo que sólo defines tú, no los demás. Lo que los demás hacen contigo tiene que ver más con ellos que contigo. Cuanta más distancia pongas entre lo que hacen los demás y lo que esto te afecta a ti, vivirás más en paz y te sentirás mucho más con el control sobre tu propia vida.

Veamos algunos ejemplos:

  • Tu amigo no está tan atento como lo suele estar contigo. ¿Eso significa que no se preocupa por ti o no quiere que seas feliz? No. Es posible que esté cansado o demasiado atrapado en las cosas que sucedieron hoy para estar atento. Tal vez le molesta algo que tú has hecho, pero eso realmente se trata más de su problema de lidiar con tus acciones que de ti como persona.
  • Tu compañero de trabajo se enfada contigo y es maleducado. ¿Eso significa que no eres un buen profesional? No, significa que la persona tiene mal genio y no es buena para tratar con otras personas, o de nuevo, podría estar teniendo un mal día. En lugar de tomarlo como algo personal, pregúntate cómo puedes darle espacio a esa persona para que se enfríe.
  • Tu jefa no está tan entusiasmada con tu idea para un nuevo proyecto como esperabas. ¿Su rechazo de tu idea significa que no eres buena? No. Es posible que tu idea no sea genial, pero eso no significa que no seas buena o que no tengas buenas ideas. Tal vez esta no sea la idea correcta en este momento. Pero también es probable que sea una buena idea, pero que esta persona no lo aprecie, o que sus intereses no se alineen con esa idea en este momento, o tal vez tengan otras prioridades y no puedan lidiar con esta idea.

Que la opinión o el feedback de una persona te lleve a emitir juicios sobre ti misma, supone ponerte a ti misma en un lugar demasiado estrecho, poco realista y demasiado influenciable por los estímulos externos.

Esto es algo muy frecuente en la dinámica narcisista-codependiente. En momentos de conflicto o devaluación, la narcisista suele emitir juicios y/o etiquetas sobre el codependiente. Etiquetas como “estás loco”, “eres tonto”, «no eres digno de amor», el codependiente se las acaba creyendo y actúa conforme a estas creencias internas.

En realidad, nuevamente, aunque parezca algo personal, no lo es. La narcisista está lidiando con sus propios demonios. Si tú te ves en el rol del codependiente, lo que sí quizás te interese revisar es para qué estás en ese lugar de influencia con una persona que es tan tóxica para ti.

Esos son sólo algunos ejemplos que nos permiten ver cómo a menudo nos tomamos las acciones de otras personas de forma personal, cuando en realidad tienen muy poco que ver con nosotros. Y a menudo podemos interpretar sus acciones como un juicio sobre nosotros, y sentirnos mal con nosotros mismos, cuando realmente no tiene nada que ver con nosotros.

Entonces, ¿cómo lidiamos con las acciones de otras personas? Vamos a ver. Si eres hijo/hija de narcisista y estás buscando psicoterapia, espero que esta guía te ayude a lidiar de una forma más sana con las acciones de otras personas.

Cómo Lidiar con las Acciones de Otras Personas

Entonces si alguien te rechaza, se enfada contigo, es indiferente hacia ti, es maleducado contigo… ¿qué haces?

Hay muchas opciones, por supuesto, pero esto es lo que sugiero en general:

No te lo tomes como algo personal

Sus acciones no tienen nada que ver contigo, así que si te encuentras tomando esto como una afrenta personal, o como un juicio sobre tu valía, observa estos pensamientos y déjalos ir. Recuérdate a ti misma que esto no tiene nada que ver contigo, y todo que ver con la otra persona.

Reafirma tu valor

Si sientes que dudas de tu valor debido a los comportamientos o acciones de otra persona hacia ti, date cuenta de que tu valor no lo decide otra persona. Está determinado por ti. Lo contrario significa que le estás dando mucho poder personal QUE ES TUYO a otra persona. Es como regalarle una parte de ti a alguien porque no encuentras ese poder dentro de ti. Así que reafirma que crees que tienes un gran valor: aprecia las cosas sobre ti que son buenas y que tienen valor. Incluso si nadie más te aprecia, sé la única persona que puede ver esas cosas buenas y sé agradecido por ellas. Eso es todo lo que necesitas. Poco a poco, esos pensamientos y creencias sobre ti empezarán a resonar con el exterior y darás con más personas que te apoyan o te dan un feedback positivo. Lo curioso es que para entonces, ya no lo necesitarás ni le darás tanto peso.

Sé compasiva contigo misma

Si en tu vida hay personas que te juzgan con ligereza, es posible que sin darte cuenta también lo hagas tú contigo misma. Puedes ir cambiando el modo crítica, juicio, castigo,.. por el modo amoroso, de comprensión y acompañamiento amable a ti misma. Juzgar es muy fácil, incluso a uno mismo. Pero supone hacerte daño y no tener en cuenta tu historia, de dónde vienes y qué es lo que te ha llevado a dónde estás. La compasión te traerá amor hacia ti misma y acompañarte de otra manera en la vida. El camino va a ser el mismo, pero tú decides con qué zapatos lo haces. Puedes ir con chinas puestas por ti en tus zapatos o con unas cómodas alpargatas que te ayuden a caminar.

La meditación, de 10 o 15 minutos al día, te puede ayudar a ser más compasivo contigo mismo. Te ayudará a distanciarte de tus propios pensamientos, pudiendo observarlos de una forma más objetiva y desde ahí empezar a generar pensamientos diferentes, de amor, cuidado y aceptación hacia ti mismo.

El tema de tomarse los comportamientos de alguien como una afrenta personal hacia nosotros no sólo es perjudicial en sí mismo sino que suele hacer que la otra persona se tome esta reacción a su vez como algo personal y esto retroalimente una dinámica tóxica y dañina para la relación, ya sea de pareja, trabajo, amistad, familiar,…

Muchas veces, cuando nos tomamos algo de forma muy personal suele tener que ver con heridas de la infancia no curadas. Por ejemplo, tu padre o tu madre tenía una tendencia a decirte que hacías las cosas mal y cuando tu jefe te dice lo mismo, toca esta herida de infancia y hace reaccionar a tu niño interior.

La sanación de las heridas de la infancia ayuda a que cuando alguien tiene un comportamiento hacia ti similar al de tu padre, madre o cuidador que te hacía daño, puedes encajar el comportamiento como una adulta en lugar de que te afecte como si volvieras a tener cinco años y sintieras que esa persona es tu padre, madre o cuidador.

Estos tres pasos y la sanación del niño interior te ayudarán a fortalecer tu autoestima y a cuidar tus relaciones con los demás.

Lo que pasa es lo que es, que haces tú con eso es quién eres.

Si eres hija/hijo de un(a) narcisista y estás pensando en hacer psicoterapia, un buen primer paso puede ser el de revisar cómo respondes frente a los comportamientos de las personas con las que te relacionas.

Fuente: https://zenhabits.net

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El Hoovering o «Técnica de la Aspiradora» : métodos que utilizan las Narcisistas para que vuelvas a una relación tóxica

Qué es el Hoovering o Técnica de la Aspiradora

El término «hoovering» en inglés procede de la conocida marca de aspiradoras americana llamada «Hoover». Se acuñó así a este comportamiento por la tendencia que tiene de intentar «aspirar» o «succionar» a una persona para que vuelva a una relación que ya está finalizada y que ha sido tóxica.

Digamos que estás fuera de la ciudad cuando de repente recibes un mensaje repentino de tu ex que dice «Te echo de menos». Ha pasado más de un año desde que dejasteis la relación y no habéis tenido contacto desde entonces, ¿qué es lo que está pasando en realidad?

Si este tipo de mensaje te deja con una sensación de hundimiento en la boca del estómago, es posible que se trate de “hoovering”. Si bien es fácil confundirlo con sinceros intentos de reconciliación, el “hoovering” o «técnica de la aspiradora» es una táctica de manipulación que un narcisista usa para arrastrarte nuevamente a una relación tóxica.

Es posible que un texto aleatorio no sugiera necesariamente algo malicioso por sí solo, pero ten cuidado si hay antecedentes de toxicidad en el pasado.

Aquí hay un vistazo a algunos de los signos distintivos que indican que alguien está intentando que vuelvas a una relación tóxica.

11 Señales de que te están haciendo Hoovering

Contactarte de la nada

Como he mencionado, el envío de mensajes de texto, la comunicación por whatasapp, a través de RRSS,.. de la nada puede ser una forma de intentar que vuelvas a una relación que es tóxica para ti.

Ten cuidado con los mensajes de nostalgia o preguntas aparentemente benignas. El objetivo que tienen no es saber la respuesta a lo que pregunta la narcisista sino que vuelvas a poner la atención en ella.

Aquí hay algunas frases que podría probar:

«Estoy viendo nuestra película, pensando en nosotros».

«¿Todavía tienes esa camisa roja que solías usar?»

«He soñado contigo.»

Comportarse como si hubiera arrepentimiento

Es posible que se disculpe demasiado por los eventos pasados y trate de convencerte de que ha cambiado. Cuando se usan como táctica de aspiración o “hoovering”, estas disculpas  tienen un subtexto manipulador.

Si de repente escuchas palabras que deseaste oír durante años de relación, y te parece que hay un cambio radical en la actitud de esta persona, su «perdón» podría no ser sincero.

Contacto en fechas señaladas

Ponerse en contacto durante la navidad o tu cumpleaños puede ser una forma de hacer que respondas a sus mensajes de texto o llamadas telefónicas.

También puede enviarte mensajes como «¡Felicitaciones por el nuevo trabajo!» para que bajes la guardia y hacerte creer que se interesa sinceramente por ti.

Declaraciones de Amor Eterno

Hacer profundas declaraciones de amor puede ser una forma de enternecerte y hacerte recordar los buenos tiempos. Estas declaraciones repentinas pueden ser aún más impactantes si no conseguías que tu pareja narcisista dijese «Te quiero» cuando estabais juntos.

Podría decir cosas como:

«Eres el compañero perfecto para mí».

«Eres mi alma gemela y tenemos que estar juntas».

«Nadie más me hace sentir como tú».

Agasajarte con muchos regalos

Puede ser que la persona ya hiciera esto en la fase de «love bombing» o bombardeo de amor enviando regalos a tu casa o tu trabajo. A veces estos regalos también pueden ser pretendidos guiños de complicidad, como un libro del que hablasteis cuando estabais juntos.

Si bien estos regalos no solicitados parecen gestos extraordinarios, son otra táctica manipuladora destinada a hacerte sentir en deuda con el narcisista o para conectar contigo de forma rápida.

Prometerte la luna

Pueden prometerte llevarte a unas vacaciones exóticas, comprar la casa de tus sueños o incluso casarse contigo, sabiendo perfectamente que nunca lo cumplirán.

Aquello que se negaba a darte cuando estabais juntos y que sabía que era importante para ti, te lo ofrecerá en bandeja, como si hubiera tenido un cambio de decisión radical.

Utilizar a otras personas para llegar a ti

Esto puede suceder cuando tu ex narcisista se hace la víctima e intenta que otras personas se comuniquen contigo en su nombre.

Algunos de estos comportamientos incluyen:

  • Chatear o hablar regularmente con tus padres y decirles lo mucho que te echa de menos.
  • Decirles a amigos mutuos lo genial que eres y cómo se arrepiente de haber dejado la relación o de que las cosas no funcionaran entre vosotros.
  • Usar a  vuestro hijo común como intermediario haciendo que te transmita mensajes.

Necesitar ayuda desesperadamente

Podría tener alguna crisis o emergencia, como un susto de salud. O podría tratar de ablandarte el corazón diciendo que han tenido una muerte en la familia.

El objetivo es atraer tu atención de forma drástica haciendo que te preocupes por la narcisista y su situación.

Difundir chismes falsos

Si sospecha que quieres abandonar la relación o que te estás alejando, armará el drama al difundir rumores falsos sobre ti a amigos y conocidos mutuos.

También pueden hacer afirmaciones que están diseñadas para provocar que te defiendas. Esto le da una sensación de control sobre tus reacciones y quizá haga que vuelvas a la relación sólo para defender tu posición.

Hacer como que no ha pasado nada

Aparecer aleatoriamente en tu lugar de trabajo o frente a tu casa y hacerse la encontradiza para iniciar una conversación casual y hacer como si nada hubiera pasado entre vosotros es otra táctica de hoovering.

También puede enviarte mensajes de texto o whatsapps del tipo “Cómo ha ido tu día” como si todavía fuerais una pareja.

Amenazar con hacerse daño a sí mismo

Uno de los mayores signos de hoovering es el de las amenazas de autolesión.

Un narcisista manipulador intentará forzarte a responder diciéndote que se hará daño a menos que respondas sus mensajes de texto o llamadas. Incluso puede amenazar con suicidarse.

Si crees que esta persona en peligro inmediato, puedes llamar a tu número local de servicios de emergencia. En todo caso, tú no eres responsable de la vida de esta persona y contactar a alguien amenazando con un suicidio es una táctica de manipulación y chantaje emocional.

El Límite en el Hoovering

Puede parecer inofensivo en la superficie, pero el hoovering es un comportamiento pernicioso que puede escalar rápidamente a un territorio más peligroso.

¿La clave para responder? No lo hagas. Limita tu exposición a esta persona bloqueando su número, dirección de correo electrónic, RRSS,.. Deja claro a tus amigos y familiares que no estás interesado en saber nada de la narcisista.

Si los mensajes son frecuentes en tu bandeja de entrada o aparece en tu casa sin invitación cada dos días o te envía regalos con de forma constante, es una señal de que el comportamiento se ha vuelto abusivo y ha escalado al acoso.

En última instancia, si pones un poco de distancia al comportamiento del narcisista, te darás cuenta de que en realidad es un comportamiento infantil, de alguien que no quiere afrontar lo que ha pasado y que no tiene ninguna intención de tener una relación diferente contigo, sino exactamente la misma que antes: de abuso.

Muchas personas que han nacido en familias disfuncionales, donde este tipo de comportamientos abusivos, de acoso,.. eran hechos por el padre o la madre o ambos, tienden a normalizarse y a pensar que “eso es lo normal” o que “eso es el amor”. No lo es. Es importante que aprendas qué comportamientos no son dignos, no te dan libertad o respeto o vulneran tus derechos dentro de una relación.

Más que nada, es importante que hagas eso que no se te permitió hacer de niño. Esto es, escucharte a ti mismo. Escucha tu instinto, esa sensación de hundimiento en la boca del estómago de la que hablaba al principio del artículo. Si algo dentro de ti te dice que “algo está mal” o que “todo esto es muy raro”, simplemente escúchalo. Confiar en lo que sientes dentro de ti sin la necesidad de que nadie más lo valide, es un buen primer paso para aumentar la confianza en ti misma.

Fuente: https://www.healthline.com/health/hoovering

Imagen de The Creative Exchange en Unsplash

Qué es la Deuda Emocional y Cómo te está Bloqueando

La deuda emocional consiste en tener emociones no procesadas por eventos que nos han ocurrido en nuestra vida y que permanecen así durante semanas, meses o años.

Si, por ejemplo, tu padre o tu madre te trataron mal en la infancia o en la escuela secundaria sufriste bullying y esto te ha producido rabia y con la rabia prolongada en el tiempo, resentimiento, esto es algo que llevas contigo y que arrastras.

Si luego ves personas que te recuerdan a ellas en el lugar de trabajo es posible que de forma inconsciente tiendas a repetir las mismas dinámicas porque esa emoción, ese sentimiento no ha sido procesado, sentido, y tiende a proyectarse fuera hasta que lo hacemos consciente y nos responsabilizamos de él.

Cuando hemos tenido experiencias que son traumáticas, hay diferentes mecanismos de defensa que utilizamos de forma inconsciente para lidiar con ellas. Algunos de los más comunes son:

  • Represión: la represión consiste en negar que sientes emociones. Parece que vivimos en una sociedad que frunce el ceño al sentir cualquier emoción y, como resultado, muchos de nosotros sentimos la necesidad de ocultarla y por ello no la dejamos salir o cuando lo hace, fingimos que no está, que no la sentimos.
  • Escapismo: para escapar de las emociones, solemos caer en actividades como fumar, beber, ver la televisión, comer en exceso,.. para desconectarnos de nosotros mismos. Esto funciona de forma temporal, ya que, efectivamente, se da la desconexión. El problema que tiene esto es que si se convierte en un hábito, necesitamos hacer alguna de estas actividades todo el tiempo que estamos despiertos para sentirnos bien.
  • Proyección: la proyección es un mecanismo de defensa donde ponemos en la otra persona algo que también es nuestro. Por ejemplo, cuando una persona le dice a su pareja “No me gusta lo mandona que eres” cuando en realidad esa persona también lo es.  Esto desvía la responsabilidad y produce un alivio. Sin embargo, no responsabilizarte de ti misma te lleva a ser más proclive a tener conflictos, a repetir patrones sin crecer personalmente y a llevar una vida donde el timón no está en ti sino fuera, en los demás o en «las circunstancias».

Muchas codependientes acumulan deuda emocional a lo largo de su vida y esto condiciona mucho su presente. Normalmente no sólo la acumulan hacia sí mismas sino también hacia los demás. Antes o después, de forma directa o indirecta, a las personas con las que se relacionan, les acaban dando el mensaje de «Me lo debes».

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, empezar por darte cuenta de la deuda emocional que tienes contigo misma y la que generas con los demás, puede ser un fantástico comienzo.

Cómo no saldar la deuda emocional te bloquea

Si bien en el mundo moderno se le da mucha importancia al cerebro racional puede hacer mucho, éste en realidad sólo representa una pequeña parte del mismo y una pequeña parte de nuestra conciencia. Tu subconsciente es el que en realidad dirige tu vida. No saldar tu deuda emocional puede:

  • Evitar que aumentes tu Inteligencia Emocional: la investigación moderna nos muestra que las personas con más bienestar son las que pueden comprenderse a sí mismas y a los demás. Cuando comienzas a pagar tu deuda emocional, descubres tus fortalezas, tu potencial y tus debilidades en ti y en los demás también.
  • Perder el tiempo rumiando sobre el pasado. Aceptar lo que te ha pasado supone saldar tu deuda emocional. Aceptar es algo emocional, no racional. Si tienes temas no aceptados en tu pasado, es posible que tengas la tendencia a intentar procesarlos desde la cabeza, pensando en ellos en bucle. Rumiar puede ser algo muy incómodo y agotador y no te va a ayudar a procesar tus emociones sino a retenerlas.
  • Preocuparte poniendo la atención en el futuro, que en realidad no existe. Lo único real es el presente. El futuro es sólo una construcción de una multitud de cosas que pueden suceder o no. Si bien es bueno pronosticar, cuando nos contenemos con emociones negativas al mirar escenarios futuros… entonces es absolutamente perjudicial para nosotros.
  • Estresarte de más: estar estresada significa que obstaculizas tu capacidad creativa. Una pequeñas dosis de estrés pueden motivar la creatividad de alguien, pero demasiado puede obstaculizar sus talentos. Thomas Edison creó 1.093 patentes en su vida, pero fue despedido de sus dos primeros trabajos. Los psicólogos creen que la creatividad necesita espacio para respirar y, en el caso de Edison, hubo demasiadas situaciones estresantes en sus dos primeros trabajos para permitir que fluyera su creatividad.
  • Puede afectar a tu cuerpo físico: los estados mental y físico están muy entrelazados. Si tienes deuda emocional, emociones no procesadas, es más que probable que tu cuerpo físico se resienta y termines desarrollando un síntoma de esto como dolor de espalda, de cabeza, psoriasis,… todo lo emocional afecta al cuerpo físico y viceversa. Por esto practicar algo de deporte, dormir las horas suficientes y llevar una dieta saludable son temas importantes.

¿Qué puedes hacer para saldar tus deudas emocionales?

Aquí tienes algunas cosas que pueden ayudarte a empezar a procesar tus emociones.

  • Amplía tu conciencia: la autoconciencia e identificar las fortalezas y debilidades, patrones de conducta, puntos ciegos, creencias irracionales,… que tienes puede suponer una mejora grande en tu vida. A partir de ahí puedes decidir qué es lo que quieres cambiar, qué quieres aceptar de ti y qué ya no te sirve en tu vida.
  • Encuentra una buena terapeuta: todo este proceso no puede hacerlo una persona sola, al menos no en profundidad, necesitas que alguien te haga de espejo para autoconocerte y que alguien te acompañe en tu nueva forma de sentir y caminar en la vida.
  • Prepárate para sentirte incómodo mientras realizas el proceso. El crecimiento nunca es cómodo ya que precisamente supone salir de la zona de confort, de lo que conocemos y a lo que estamos acostumbrados. Cuando saldas tu deuda emocional, realmente haces cambios por dentro que se reflejarán luego en tu vida… pero pasar por todo ese proceso en ocasiones supone darte cuenta de cosas que no te gustan de ti y de tocar el dolor por eventos que han ocurrido en tu vida.
  • Comienza a escribir un diario donde registres tus emociones, pensamientos y comportamientos. Escribir es una buena forma de empezar a saldar deuda emocional.
  • Haz el trabajo y date cuenta de que nada es personal. El Universo sólo resuena con lo que tienes dentro y eres tú misma la que proyectas tu realidad interna en el mundo. Si has crecido en una familia disfuncional y has tenido muchos episodios en tu vida que han sido difíciles y dolorosos, es posible que creas que hay complot contra ti o que las demás personas están en tu contra. No es así. Cada persona tiene sus propios temas y es posible que algunos proyecten sus sombras en ti, como tú lo haces con ellos.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, saldar la deuda emocional que tienes contigo misma y la que generas con los demás, puede darte una enorme liberación.

La realidad es un lienzo en blanco. El universo está lleno de posibilidades. Hacerlas reales sólo depende de ti. Cuanta más deuda emocional saldes, más libre serás para pintar el cuadro que tú quieras.

https://crimsondragondigital.com

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10 Cosas a Evitar hacer con un(a) Narcisista

10 Cosas que es mejor evitar hacer con un(a) narcisista si puedes

En este artículo describo diez comportamientos a evitar si estás en una relación con un narcisista y ya te has dado cuenta de de ello. El artículo está enfocado hacia la pareja, pero muchos de estos comportamientos también se pueden aplicar si la narcisista en tu vida es un familiar, amigo, jefe,..

Nota: Todas las estrategias que se mencionan en este artículo son preventivas, mientras mantengas un vínculo con un(a) narcisista, pero no la solución. Hasta que no dejes por completo la relación, estarás en un lugar peligroso y tóxico para ti.

  1. No viajes con el narcisista ni vayas a unas «vacaciones soñadas» prometidas

    Es muy común que los narcisistas abandonen a sus víctimas en países extranjeros y hagan de los destinos soñados un viaje al infierno. Hay historias de supervivientes que han sido devaluados en lo que debería haber sido uno de los momentos más especiales de sus vidas: su luna de miel. Las vacaciones pueden servir inicialmente como una plataforma para el bombardeo de amor, pero luego muchas veces el cariz del viaje cambia y aprovechan la situación para para aislar y degradar a la pareja.
  2. No pases celebraciones especiales, la Navidad o tu cumpleaños con la narcisista

    A las narcisistas Nno les gustan las situaciones en las que no son el foco de la atención, por lo que es posible que intenten sabotear la celebración. No tendrán ningún miramiento para arruinar la alegría de los que tienen alrededor si no son las protagonistas de la fiesta. Del mismo modo, no lo comentes si tienes alguna fecha límite importante o una entrevista de trabajo. Intentarán arruinarlo. Si tienes esa pareja que no escucha, ese jefe que te está saboteando, o esa amiga que no es compasiva crónicamente cuando te pasa algo, bueno, es mejor no ponérselo en bandeja, porque van a intentar cargárselo.
  3. No asistas a reuniones con sus amigos o grupos grandes

    Los narcisistas usan estas actividades para crear triángulos amorosos y para coquetear con otras personas frente a ti para que compitan por su atención. Esto se conoce como «triangulación». El trauma de este tipo de triangulación puede ser devastador. Si puedes, rechaza las invitaciones para asistir a reuniones sociales con el narcisista. Solo causará más dolor y una sensación de alienación a medida que el narcisista flirtee con otras personas en tu cara mientras te devalúa.
  4. No asistas a eventos que involucren a tu familia o la familia de la narcisista

    Nuevamente, éste es un sitio fácil para la triangulación. Además, las narcisistas pueden provocarte a puerta cerrada para que parezcas desquiciado o inestable ante su familia y amigos mientras ellas parecen la persona calmada y emocionalmente estable de la pareja. No les des la oportunidad de que los demás te vean de esta forma distorsionada.
  5. No te entregues ciegamente al bombardeo de amor

    El bombardeo de amor, que se da en la fase de idealización del abuso narcisista, es utilizado por el narcisista para avanzar rápidamente en la intimidad emocional y física. No le dejes. Disminuye la velocidad de las interacciones con él, que intenta acelerar la intimidad y fabricar una conexión. No permitas que te abrume con la intensidad o el contacto constante respondiendo a cada mensaje de texto, llamada telefónica o solicitudes de veros en persona de inmediato. Nadie tiene porqué apurarte a entrar en algo ni decirte lo que tienes que hacer. Tanta rapidez en las cosas es una bandera roja. Permítete decidir tu propio ritmo y que éste sea respetado.
  6. No le prestes dinero, no aceptes ninguna «ayuda» financiera ni firmes contratos con una narcisista

    No firmes un contrato de arrendamiento con la narcisista ni convivas con ella. No tengas una mascota y evita tener hijos con la narcisista. No compres nada grande a medias con ella como una casa. No montes un negocio con ella ni trabajes para ella. No aceptes regalos grandes ni dependas de ella en ningún sentido. Esto porque las narcisistas son personas pegajosas, a las que les cuesta soltar en las relaciones. Si cree que aún le puedes dar suministro narcisista, intentará retenerte a toda costa. Cuanto más compartas con ella algo que sea importante para ti, más difícil será romper el vínculo. Todo lo que te ofrezca que parezcan “regalos”, aunque sean caros o importantes para ti, no son regalos en realidad. Son formas de generar deuda emocional contigo. Así alimentan la culpa.Si te quieres ir de la relación o si manifiestas tu voluntad, necesidad o deseo, que es contrario al de ella, te responderá de forma directa o indirecta con un “Me lo debes”.
  7. No asistas a terapia de pareja con él ni le digas si planeas dejarle

    Hay muchas razones por las cuales la terapia de parejas con un narcisista seguramente fracasará, incluido el hecho de que usan todo lo que dices en terapia en tu contra y usan el espacio de terapia como un sitio para más para el gaslighting y la triangulación. En su lugar, es mejor acudir a terapia individual con una terapeuta que sepa de trauma y prepararte a escondidas para dejar a tu abusador en lugar de revelar lo que tienes ganas de hacer o harás. Darle a los narcisistas información sobre lo que harás a continuación slo les da municiones para desbaratar tu plan. Si planeas divorciarte de un narcisista, por ejemplo, no se lo digas de inmediato hasta que hayas reunido toda la documentación necesaria, hayas hecho un plan de seguridad para ti y cualquier hijo que tengas, hayas consultado con un abogado de divorcio familiarizado con el narcisismo y gestiones todas tus finanzas. Intentarán sabotear tus intentos de abandonarlos. Ése es el “juego”. De alguna manera el narcisista te necesita para hacer de chivo expiatorio o cualquier otro rol que te haya dado y no te dejará irte si cree que vas a seguir ejerciendo ese rol. Si le explicas cómo te sientes o intentas una comunicación abierta y sincera, negará lo que hace y utilizará tus palabras para seguir manipulándote.
  8. No las confrontes con el hecho de que son narcisistas

    Si intentas decirle a un narcisista que lo es, es más que probable que responda con rabia o que te castigue por exponerle. Recurrirá al gaslighting y más bombardeos de amor para reconquistarte y hacerte pensar que ha cambiado. Esto sólo te mantendrá atrapado en el ciclo de abuso. En cambio, concentra tu energía en desconectarte emocionalmente de la narcisista y salir de la relación de forma segura.
  9. No reveles tus heridas más profundas, inseguridades, traumas y miedos

    La divulgación personal es una parte saludable de cualquier relación, pero con un narcisista, se convierte en potencial munición. Las personas narcisistas usarán antes o después cualquier cosa que les reveles en tu contra. Eso significa que todo lo que compartiste con ellos inevitablemente te será devuelto para pintarte como “inestable”, «loco» o «perdido». En cambio, tómate tu tiempo para crear un sentido de confianza orgánica con las personas y deja que sus acciones te digan si son lo suficientemente confiables como para tener el privilegio de escuchar cosas íntimas y vulnerabilidades sobre ti.
  10. No le pidas ni aceptes su ayuda en un momento de crisis

    Las narcisistas son depredadoras que buscan agujeros, vulnerabilidades por las que colarse de forma profunda en la vida de una persona. Todos pasamos por momentos vitales que son de crisis o de más vulnerabilidad. Si te dejas ayudar o le pides ayuda a una narcisista en un momento vital, le estás dando el cebo perfecto para engancharte. No sólo se te arrimará para ver de qué se puede aprovechar sino que también es muy posible que te ofrezca ayuda, pareciendo una persona altruista y encantadora. No es verdad. Sólo es un personaje. En realidad está generando una deuda que más tarde o más temprano querrá cobrarte.

Si eres o has sido el objetivo de un narcisista, es más que probable que tu padre o tu madre u otro cuidador tenga rasgos similares. No es culpa tuya sentirte atraída o gravitar hacia este tipo de personas sino que se trata de algo que para ti es “familiar”, se trata de una elección inconsciente, no consciente.

Hay formas de practicar la reducción da daños emocional mientras encuentras maneras de desconectarte emocionalmente y al final, salir de la relación.

Infórmate acerca de las banderas rojas y los comportamientos de estas personas tóxicas.

Recuerda que toda la tarea que hagas mientras mantengas el vínculo con el narcisista es paliativa de los daños, no la solución. Hasta que no rompas el vínculo por completo, seguirás en una relación de abuso donde no hay seguridad ni respeto.

Fuente: https://blogs.psychcentral.com

Imagen de Priscilla Du Preez en Unsplash

10 Señales de un Adulto Infantil

Las personas que han crecido en familias disfuncionales no han tenido la oportunidad de vivir las etapas del desarrollo de una forma natural, acompañadas en este proceso por adultos responsables.

Cuando esto ocurre, la persona llega a su etapa adulta con carencias emocionales y/o psicológicas, comportándose en ciertas circunstancias o parcelas de su vida como un niño en el cuerpo de un adulto.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, puede ser muy útil para ti averiguar si eres un niño adulto o si te relacionas con alguien que lo es.

¿Cómo puedes saber si tú a alguien con quien te relacionas funciona emocionalmente más como una niña que como una adulta?

¿Qué es la Edad Emocional?

La edad física se puede contar por la cantidad de cumpleaños. La edad física, especialmente en los niños, también tiende a correlacionarse con la altura, la fuerza y el funcionamiento cognitivo.

La edad psicológica o emocional, por el contrario, se hace evidente en las reacciones y respuestas emocionales. Por ejemplo, los adultos pueden mantener la calma, mientras que los niños tienden a enfadarse más rápido.

Los adultos ejercen un juicio cuidadoso antes de hablar, mientras que los niños pueden decir de manera impulsiva palabras hirientes y sin tacto.

Si has crecido en una familia narcisista/disfuncional, es más que probable que al menos uno de tus cuidadores o los dos fuesen niños adultos, con lo que emocionalmente así es como se comportaban, como niños.

En estas familias no se les da un espacio a las emociones ni un cuidado. Además, en muchas ocasiones hay una confusión de los roles, obligando al niño a que se comporte como un adulto con exigencias poco realistas, haciendo incesto emocional o simplemente no permitiéndole hacer y sentir las cosas típicas de los niños a su edad, como tener rabietas, ser poco razonables o querer salirse con la suya.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, puedes empezar por averiguar si has sido infantilizado.

¿Puedes reconocer el comportamiento infantil en un adulto? ¿Crees que tú o alguna persona con la que te relacionas es una niña adulta?

  1. Escaladas emocionales: los niños a menudo lloran, se enfadan, tienen rabietas o hacen pucheros. Los adultos rara vez lo hacen.

  2. Culpar: cuando las cosas van mal, las niñas buscan culpar a alguien. Los adultos buscan solucionar el problema.

  3. Mentiras: cuando hay una situación que es incómoda, los niños  pueden mentir para evitar problemas. Los adultos lidian con la realidad, diciendo la verdad de manera confiable.

  4. Insultos: las niñas, en un momento de conflicto, se llaman cosas. Los adultos no realizan ataques ad hominen, es decir, ataques directos a las personas sino que se centran en resolver el problema.  No faltan al respeto a los demás poniendo etiquetas de forma gratuita, faltando al respeto.

  5. Impulsividad o «falta de control de los impulsos»: los niños se golpean impulsivamente cuando se sienten heridos o enfadados. Hablan imprudentemente o toman medidas impulsivas sin detenerse a pensar en las posibles consecuencias. Del mismo modo, en lugar de escuchar los puntos de vista de los demás, los interrumpen impulsivamente. Los adultos hacen una pausa, resistiendo el impulso de disparar palabras o acciones hirientes.

  6. Necesidad de ser el centro de atención: Los niños necesitan la atención, es algo básico para ellos porque así es como validan que existen, es la forma que tienen de afirmarse, de decir “Yo estoy aquí”. Un adulto maduro no necesita ser el centro de atención de todos los escenarios en los que se mueve y encuentra un equilibro entre ser visto y escuchado y ver y escuchar a los demás.

  7. Bullying: un niño que es físicamente más grande que otros niños de su edad puede acercarse a otro niño que está jugando con un juguete que le gusta y simplemente cogerlo. Es la ley del más fuerte. Las niñas son intrínsecamente egoístas y tardan un cierto tiempo en desarrollar un código moral y entender que sus acciones afectan a los demás. Los adultos respetan los límites: lo tuyo es tuyo y lo mío es mío, y entienden que no pueden hacer siempre lo que quieran sin importar nada más.

  8. Narcisismo incipiente: Si los niños, o los adultos, pueden obtener lo que quieran porque son más grandes, más fuertes o más ricos, corren el riesgo de aprender que las reglas no se aplican a ellos. Lo que quieran, lo toman. Esta tendencia narcisista puede parecer inicialmente fuerza. Pero en realidad, refleja una grave debilidad: no poder ver más allá del yo.

    Las personas psicológicamente fuertes escuchan a los demás, con la intención de comprender los sentimientos, preocupaciones y preferencias de los demás. Los narcisistas solo se escuchan a sí mismos y como resultado son emocionalmente frágiles. Operan como niños que quieren quedarse afuera y jugar, a pesar de que la cena está sobre la mesa, y que hacen un ataque en lugar de escuchar la explicación de sus padres de que la familia está comiendo ahora. Su mentalidad, en resumen, es: «Todo se trata de mí». A los ojos de un narcisista, nadie más cuenta. Si no se salen con la suya, pueden montar “pollos” o intimidar a los demás para conseguir lo que quieren.

  9. Defensas inmaduras: Todas las personas tenemos mecanismos de defensa que son inconscientes. Las utilizamos para protegernos del dolor. Dependiendo del carácter, cada persona tenderá a utilizar unos mecanismos de defensa más que otros.

    Las narcisistas utilizan mucho los siguientes mecanismos de defensa y hay mucha falta de conciencia de lo que en realidad está pasando:

    • La negación: «¡No dije eso!» o «¡Nunca hice eso!» cuando de hecho dijeron o hicieron lo que dicen no haber hecho. ¿Te suena infantil?
    • La proyección: “Eres débil”, “No reconoces tus errores”, “Estás loco”. Dicen esto a otra persona sin darse cuenta de que esto también está en ellos.
    • La mentira: los narcisistas son mentirosos patológicos con los demás y consigo mismos. De ahí un ego tan inflado que distorsiona una realidad que no quieren ver.
  10. La carencia de un ego observador, es decir, sin capacidad de ver, reconocer y aprender de sus errores.

    Cuando los adultos emocionalmente maduros «pierden la calma» y expresan rabia inapropiadamente, poco después, con su «ego observador», se dan cuenta de que su estallido fue inapropiado. Es decir, pueden ver en retrospectiva que su comportamiento estaba no alineado con su sistema de valores.

    Los niños (y los adultos narcisistas, esto es, infantiles) que aún no han interiorizado pautas maduras de comportamiento respetuoso hacia los demás, o que no han desarrollado la capacidad de observar sus comportamientos para juzgar lo que está alineado o no con sus valores, ven su enfado como algo normal. O bien utilizan su escala de valores de una forma errónea, aplicándola a los demás pero no a sí mismos. Culpan a la otra persona de su comportamiento. El mensaje que dan es: “Me has obligado a hacer esto» o “Me he puesto así por tu culpa”.

Si tú o alguien con quien tienes una relación (amiga, padre, pareja, jefa,,..) funciona más como un niño que como un adulto, ¿cuáles son tus opciones?

Qué hacer si tú o alguien con quien te relacionas es un Adulto Infantil

Es fácil querer a los niños que actúan como niños. Es más difícil querer a alguien que actúa como un niño en el cuerpo de un adulto. Aún así, la mayoría de los niños adultos sólo actúan infantilmente cuando se sienten amenazados.

Si quieres a alguien que tiene rasgos infantiles, una estrategia es enfocarte principalmente en los aspectos más adultos y atractivos de la persona. Si eres tú la infantil, ama tus fortalezas y presta atención al crecimiento en tus áreas menos maduras.

Otra estrategia es dejar de sorprenderte cuando surgen los patrones infantiles. Pensando: «¡No puedo creer que haya hecho eso!«. Esto significa que aún no has aceptado la realidad de los comportamientos infantiles. Aceptar que los comportamientos ocurren es un primer y vital paso hacia el cambio.

Si eres el receptor de comportamientos infantiles, ten cuidado de tratar de cambiar a la otra persona. En cambio, descubre qué puedes hacer tú de manera diferente para que esos patrones ya no sean problemáticos para ti. Tu trabajo es seguir creciendo, no cambiar a los demás.

Por último, aprende con la ayuda de una terapeuta profesional a aceptar, sentir y gestionar tus propias emociones. Acepta que tienes comportamientos infantiles y observa a algún adulto maduro a tu alrededor que te sirva de “role model”. Empieza a imitarle. Poco a poco, verás que adquieres actitudes más maduras frente a diferentes situaciones de la vida.

Hazte responsable de ti misma y dale a tu niña interior lo que le faltó.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, aprende a comunicarte de forma asertiva, manifestando tus necesidades y respetando las de los demás. Hazte responsable de ti misma y dale a tu niña interior lo que le faltó.

En la terapia Gestalt es muy importante el rematernaje y repaternaje de tu niño interior. Esto es, poder sentir dentro de ti y desarrollar una madre y padre internos que puedan darle a tu niña interior lo que le faltó en la infancia.

Fuente: https://psychologytoday.com

Imagen de Steven Van Loy en Unsplash 

Cómo un(a) Narcisita tortura a otras personas

Nota: Todo lo explicado en este artículo sobre un(a) narcisista se aplica también a psicópatas y sociópatas.

Como dice el dicho, a menudo hacemos daño a las personas que queremos, pero muchos narcisistas torturan a otros deliberadamente y con poca o ninguna restricción. Si quieres comprender y sanar el abuso narcisista, en este artículo puedes averiguar si has sufrido o sufres tortura por parte de una narcisista.

El diccionario de la RAE define la tortura como «la imposición de dolor intenso para coaccionar, castigar o proporcionar placer sádico» y «angustia de cuerpo o mente «. Cualquiera que haya estado en la posición de ser o está siendo el blanco de un narcisista sabe muy bien que la tortura es precisamente la palabra para la experiencia.

El Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) es por naturaleza un trastorno abusivo debido al desarrollo deficiente emocional y la falta de empatía de la narcisista, que le lleva a compensar esto con un ego grandioso en ausencia de una conciencia que modere ese ego.

Las personas más cercanas a las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad, como una pareja, hijos, amigos, socios, trabajadores,.. corren el mayor riesgo de sufrir este comportamiento de tortura.

Puede variar de comportamiento psicoemocional a físico y/o sexual, pero es inevitable porque a los narcisistas no les importa si hacen daño a los demás y al mismo tiempo siempre intentan ejercer el control y la dominación sobre las personas que les rodean.

Coerción

«Coerción» es la primera parte de la definición del diccionario de tortura. Las narcisistas obligan a otros, especialmente a su familia, a defender la identidad fabricada que crean para sí mismas en lugar de la vergüenza y la inestabilidad que realmente sienten por debajo de sus afirmaciones de superioridad.

Se mienten continuamente (y, por extensión, a los demás) para convencerse de que su yo inventado es real y verdadero, y recurren a todos los medios de coerción para exigir la cooperación de quienes les rodean para apoyar una realidad simulada y delirante.

Tácticas Coercitivas

Las narcisistas torturan a otros usando estas tácticas coercitivas comunes para lograr el cumplimiento de su agenda oculta:

  1. Aislamiento eliminando la independencia de su víctima, como restringir el contacto con amigos, familiares externos y conexiones sociales, restringir la libertad física y limitar los recursos financieros.

  2. La eliminación del libre albedrío desestabilizando el sentido fundamental del yo, la realidad y la visión del mundo de la víctima a través de preguntas persistentes y juicios negativos.

  3. Impotencia inducida, que lleva a un estado de indefensión aprendida, socavando la confianza de la víctima en sus pensamientos, sentimientos y percepciones a través de distorsiones de la realidad, gaslighting, y rechazar y negar verdades y hechos que causan dudas (a veces paralizantes) y disonancia cognitiva en la víctima.

  4. Control de los pensamientos, expresiones y acciones de la víctima a través del juicio, la intimidación, el tratamiento de silencio, el rechazo y las «reglas de compromiso» no expresadas.

  5. Infundir miedo. Incitar miedo en la víctima través de violencia verbal, psicológica, física y/o sexual, implícita o explícita, a veces combinada con el refuerzo intermitente. Esto es, con promesas de cambio y/o recompensas para mantener a la víctima «en el juego «y manteniendo la esperanza de un cambio que nunca llega.

Castigo

«Castigo» es la segunda parte de la definición de tortura en el diccionario. Los narcisistas no son capaces de mantener un amor genuino, lealtad o respeto hacia los demás, incluso, y con frecuencia, especialmente aquéllos que de hecho los aman y son leales y respetuosos con ellos.

Cualquiera que desencadene, por lo general inadvertidamente, su profunda inseguridad o herida narcisista (esa herida psicoemocional de la primera infancia que nunca se cura), es para la persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad el objetivo merecido para una gran cantidad de castigos.

Las narcisistas castigan por numerosas razones, y lo hacen sin remordimiento, creyendo que la otra persona se lo merece y que les harían lo mismo si fueran lo suficientemente listas y / o si tuvieran la oportunidad.

Razones para el Castigo

  • para controlar
  • para vengarse
  • para demostrar su poder
  • para obtener/recuperar el secuestro de la voluntad de la víctima
  • para desahogar su rabia
  • para hacer valer su privilegio
  • para evitar amenazas potenciales o reales
  • para derrotar a la «competencia»
  • para demostrar su dominio
  • para obtener «respeto»
  • para crear miedo
  • para obtener placer sádico

Sobre este tema del castigo, muchas hijas de narcisistas, al haber sido tan castigadas de forma injustificada en su infancia, tienden a arrastrar el tema del castigo hasta la edad adulta en tres versiones:

  • Manteniendo relaciones con personas que las castigan, como sus padres narcisistas en su infancia
  • Castigando ellas a otras personas, repitiendo el comportamiento de lo que les hicieron a ellas de forma consciente o inconsciente
  • Castigándose a sí mismas en su día a día, también sin darse cuenta o siendo conscientes. Aquí tienes algunos ejemplos de cómo puedes estar castigándote a ti mismo sin darte cuenta:
    • Sintiendo que no eres digno de amor o de que te pasen cosas buenas.
    • Permitiendo que el crítico interno que tienes dentro campe a sus anchas.
    • No permitir a los demás que te digan cosas bonitas o que te ayuden.
    • Cuando te auto-saboteas
    • Cuando te exiges de más, con expectativas poco realistas
    • Cuando te comparas con otras personas
    • Cuando no te permites en tu vida el placer o la alegría
    • Cuando no pones límites a algo que te molesta o te hace daño

Placer Sádico

Aquí llegamos a la tercera parte de la definición de tortura en el diccionario: «placer sádico» en busca de causar «angustia de cuerpo o mente».

Un sádico es una persona que obtiene placer o se siente mejor causando sufrimiento a otra u otras personas.

Muchas narcisistas hacen daño a otros no sólo porque les falta conciencia y están tratando de compensar su falta de autoestima, sino también porque disfrutan e incluso se deleitan humillando, dominando, contaminando y cosificando a los demás.

Se trata de un juego para ellos donde se sienten con el control de la situación y donde ejercen su poder personal aplastando el de los demás. Como en el fondo son personas inseguras, su poder personal, como todo lo demás, no viene de su interior, de ellos mismos, sino que está proyectado fuera, en el mundo exterior, a través de las personas con las que se relacionan.

 Una sádica es una persona que necesita hacer daño a otra de vez en cuando. Por eso, muchos de ellos acaban en una pareja donde la otra persona es una codependiente con tendencias masoquistas, que recibe ese daño como algo “normal”, o que se merece, que le da placer o simplemente lo recibe sin ser consciente de ello.

Todo esto al final tiene que ver con el dolor que tanto el sádico como el masoquista tienen dentro y las dinámicas que experimentaron en su infancia con sus cuidadores con respecto al dolor. En una dinámica sado-masoquista hay uno que sólo quiere infligirlo y otro que sólo quiere recibirlo.

En una relación madura, sana y equilibrada, cada persona se hace cargo de su propio dolor, de sus heridas y mantiene una comunicación honesta y abierta con el otro para no hacerle daño de forma intencionada y para comunicarle cuándo algo le molesta o le duele.

Si quieres comprender y sanar el abuso narcisista, es importante que empieces a ser honesto contigo mismo con cómo te relacionas con el dolor, con averiguar cuáles son tus heridas de infancia y con detectar si hay un narcisista en tu vida que te inflinge dolor de forma sistemática.

Fuente: https://narcissistfamilyfiles.com

Imagen de Road Trip with Raj en Unsplash

¿Tengo una herida narcisista?

Si has crecido en una familia disfuncional narcisista, hay una herida del niño o la niña que se pasa de generación en generación. Los adultos al cuidado del niño no cubren sus necesidades emocionales y, en muchas ocasiones, le agreden, dándole justo lo contrario de lo que necesita. Y esto se va repitiendo una y otra vez de padres a hijos.

Si has crecido en una familia disfuncional narcisista, hay una herida del niño o la niña que se pasa de generación en generación.

Esta herida narcisista algunas personas la proyectarán hacia el exterior, como es el caso de los narcisitas, psicópatas y sociópatas y otras personas, la interiorizarán, hasta el punto de llegar a identificarse con el agresor.

La herida narcisista no es otra cosa que la herida de tu niña interior. Si quieres saber cómo recuperarte de haber crecido con padres narcisistas, una forma rápida de averiguar si tienes una herida narcisista es si te ves reflejado en estas 5 señales.

  1. Tienes una necesidad compulsiva de ser perfeccionista, no importa lo que hagas.

  2. Se trata de una necesidad desesperada de obtener un sobresaliente en todo lo que haces. Esta necesidad compulsiva de ser perfecto en todo y serlo todo para los demás se trata de un mecanismo de defensa y de supervivencia, para evitar un dolor profundo y de rechazo con respecto a tus padres narcisistas.

    Tristemente, muchas culturas acuñan como un “buen” paternaje el de empujar a sus hijos a la excelencia. Sin embargo, esta forma de educar se puede volver abusiva y muy dañina cuando la presión que reciben los niños es intensa y cuando el amor se retiene y es condicionado a “conseguir metas u objetivos”.

  3. La idea de decir que “no” a tus padres (incluso ya siendo un adulto)  o a otras personas (pareja, amigos, jefes) es aterradora.

    Es muy frecuente que cuando una persona ha crecido con madres narcisistas, tenga miedo, ya de adulta a compartir con ellas sus deseos, planes de vida o proyectos, ante la perspectiva de no obtener su aprobación o de ser ridiculizada o avergonzada por ello, o incluso abandonada por no seguir los dictados del sistema familiar.

    Estos dictados siempre tienen que ver con los valores de los padres narcisistas y pueden ir desde no abandonar la carrera profesional que se empujó a escoger a la persona hasta temas muy dañinos para una adulta, como no dejarla crear su propia familia para mantener el rol de “niña” o quedarse en un trabajo precario porque tener éxito levantaría los celos de los padres narcisistas.

  4. Te pones a ti mismo el listón de tus metas tan alto que te odias y te avergüenzas de ti mismo cada día por no conseguir y superar tus propias metas imposibles.

    No importa que llegues a conseguir lo que te propongas, que tengas un trabajo de éxito o que hayas hecho cosas en tu vida que no son las más habituales (como vivir en un país extranjero, haber cambiado de carrera profesional,…) siempre tienes una sensación interna de “no ser suficiente”.

    Esta idea fue plantada en la infancia por tus padres narcisistas, por lo que no vas a encontrar su sanación fuera, hagas lo que hagas. De lo que se trata es de que vayas hacia dentro, hacia donde está la herida y de que puedas conectar con tu niña interior y poder cambiar ese mensaje (que, por otra parte, no es real ya que respondía a las necesidades de tus padres narcisistas) de que tu niña es digna de amor tal y como es y que, por supuesto, ser ella misma es más que suficiente.

  5. A menudo hay una diferencia entre la cara que muestras a las demás personas y cómo te sientes en realidad.

    Sueles adoptar personajes o roles en tu vida como “la dura”, “la valiente”, “la fuerte”, “la que no necesita nada” pero que no están en sintonía con cómo te sientes de verdad. Estos personajes dominan tu vida de muchas maneras, no permitiéndote ser auténtica con los demás.

    Muchos hijos de padres narcisistas tuvieron que adaptarse a un ambiente de muchas carencias y/u hostil donde sus necesidades emocionales no eran cubiertas y donde eran avergonzados o humillados por el hecho de manifestarlas. Así que ese niño empieza a ponerse máscaras para poder lidiar con esta realidad. Hasta hacer tearapia, esos personajes se suelen arrastrar hasta la edad adulta y hacen sufrir mucho a la persona, ya que está proyectando una imagen que poco o nada tiene que ver con la realidad.

  6. Es muy frecuente que te tomes las cosas de una forma demasiado personal y que te sientas atacado, juzgado o criticado con mucha facilidad.

    Cada vez que oyes un comentario crítico o un juicio hacia ti, esto detona una herida narcisista de infancia, donde las emociones de sentirte “inadecuado”, “no valioso” o “no merecedor” fueron muy intensas. Puedes ser muy reactivo frente al comentario más insignificante sobre ti, ponerte en seguida a la defensiva o meterte en una cruzada personal para demostrar que esa persona no tiene razón.

Dos preguntas importantes para averiguar si tienes una herida narcisista.

¿Cómo es de antiguo este sentimiento dentro de ti? Esto te puede llevar a darte cuenta de que este sentimiento se creó en la infancia y, en caso afirmativo, qué te pasaba con tu familia y tus padres la primera vez que recuerdas haberlo experimentado.

¿De quién ansiabas más amor en la infancia y quién tenías que ser para obtenerlo? Ésta es una pregunta muy potente que puede ayudarte a darte cuenta de si has tenido que convertirte en alguien que no eras para obtener amor y aceptación de tu familia de origen. Es muy frecuente que los padres narcisistas tengan comportamientos agresivos o pasivo-agresivos para moldear la personalidad de sus hijos en función de sus propios intereses. Esto es lo que lleva, en muchos casos, a convertirte en una persona complaciente y codependiente.

Este moldeamiento se hace durante años y está basado, principalmente en el miedo. Se infunde miedo al niño para que se convierta en lo que el padre quiere, no se le deja ser ni desarrollar su propia personalidad de forma natural.

Se infunde miedo al niño para que se convierta en lo que el padre quiere, no se le deja ser ni desarrollar su propia personalidad de forma natural.

Si quieres saber cómo recuperarte de haber crecido con padres narcisistas, para llegar a tu herida narcisista, es necesario que le bajes el volumen al ruido de tus palabras y pensamientos y permitirte sentir tus emociones a nivel profundo y experimentar todo el peso de esas emociones intensas. Si esto te asusta o te ayuda, puedes buscar ayuda profesional. Una vez que reconozcas los detonantes con los que te sientes no segura, no digna de amor o no aceptada, puedes explorar las experiencias de infancia que están en la raíz de esas emociones.

Fuente: https://kathycaprino.com

Imagen de Claudio Schwarz 

Formas de Gestionar el Conflicto

El conflicto entre personas

El conflicto interpersonal se refiere a cualquier tipo de conflicto que involucre a dos o más personas. Es diferente de un conflicto intrapersonal, que se refiere a un conflicto interno contigo mismo.

Cuando inevitablemente ocurre un conflicto, la comunicación respetuosa es clave. Es posible que no siempre estés de acuerdo con todos, y eso está bien. Las palabras educadas y una mente abierta pueden ayudarte a resolver, o aceptar, las diferencias de manera más efectiva.

Si quieres saber cómo recuperarte del abuso narcisista, aprender a gestionar los conflictos puede ser un buen primer paso.

Hay muchas formas saludables y productivas de superar el conflicto, aunque algunas no funcionarán en todas las situaciones. En general, la resolución de conflictos cae en una de las siguientes categorías.

La Retirada o Evitación

Cuando te retiras del conflicto, evitas el problema. No se habla de eso, o sólo se habla de manera indirecta.

La retirada puede involucrar:

• Ignorar a las otras personas involucradas

• Negarse a discutir el tema

Cerrarse en banda

• Retirarse físicamente cuando la otra persona o personas sacan el tema

• Comportarse como si no hubiera ocurrido nada

• Negarse a discutir directamente el tema pero plantearlo indirectamente con comentarios sarcásticos o pasivo-agresivos

En general, la retirada no es una buena táctica, ya que puede aumentar la frustración y empeorar la situación para todos los involucrados. O puede funcionar en el corto plazo, pero a la larga, intensifica el problema.

Esta postura normalmente la adoptan personas pasivo-agresivas, que no tienen ninguna intención de llegar a un acuerdo y que quieren posicionarse por encima de la otra persona de un modo indirecto. Se trata de una táctica muy utilizada por los narcisistas encubiertos.

De todos modos, la retirada sí que puede resultar útil en situaciones en las que el conflicto es intenso. Cuando las emociones son muy intensas, puedes retirarte temporalmente para refrescarte y recuperarte de esa intensidad.

La evitación temporal puede ayudar mucho cuando no deseas dañar tu relación con la otra persona involucrada. Cuando te sientas más calmada y con las emociones no tan a flor de piel, es cuando puedes escoger el momento para tratar el conflicto con la persona o personas involucradas de forma asertiva.

Adaptación

La adaptación implica poner las necesidades de otra persona primero. Cedes ante el conflicto, que te permite «ponerte por encima de la situación», por así decirlo.

A las otras personas involucradas les puede ir bien este posicionamiento, pero ten en cuenta que acomodarte siempre a otras personas cuando surgen desacuerdos te impide satisfacer sus propias necesidades. Tal vez no te importe no conseguir lo que quieres, ya que quieres que tu pareja sea feliz. O tal vez realmente no te importa dónde vas a ir de vacaciones este verano.

Las relaciones saludables incluyen un equilibrio entre dar y recibir. Del mismo modo en que consideras las necesidades y los deseos de tu pareja u otras personas, también es saludable tener en cuenta tus necesidades y deseos y expresarlos.

Las relaciones saludables incluyen un equilibrio entre dar y recibir.

Ésta es la postura más frecuente de las personas codependientes, que tienden a sobreadaptarse a los deseos y necesidades de la otra persona, en muchas ocasiones esta otra persona es un narcisista, psicópata o sociópata que siente muy cómodo con el hecho de que sea siempre la otra persona la que cede.

Una codependiente suele ceder para “tener paz” en la relación o bien porque está tan fusionada con la otra persona, que no es capaz ni tiene la costumbre de diferenciar sus deseos y necesidades de los de la otra persona.

Competición

Competir o forzar implica presionar en favor de tu propia perspectiva. La persona quiere «ganar» el conflicto, por lo que intenta involucrar a los demás para que vean las cosas a su manera.

La competencia, aunque no siempre, en muchas ocasiones implica el uso de tácticas de agresión o manipulación.

También puede afectar a las relaciones. De la misma manera que acomodarse siempre puede tener un impacto negativo con el tiempo, forzar siempre a otra persona a acomodarse también puede generar problemas, especialmente cuando competir involucra coerción.

Esta técnica es la más usada por los narcisistas descubiertos, que no tienen muchos reparos en presionar a la otra persona de forma abierta hasta conseguir lo que quieren.

Compromiso

Cuando te comprometes, cedes algo de terreno, pero también lo hace la otra persona. En otras palabras, ambas personas obtienen algo de lo que quieren. Esto puede hacer que el compromiso parezca un gran enfoque para la resolución de conflictos. Todos ganan, ¿verdad?

Sí, pero también no, ya que también pierdes un poco. Más adelante, cuando uno o ambos recuerden lo que concedieron, podrían sentirse frustrados o resentidos. En algunos casos, incluso podría causar que el conflicto inicial se intensifique nuevamente.

Sin embargo, el compromiso puede tener beneficios. En general, es mejor obtener algo de lo que quieres que nada. También puede funcionar bien cuando, por cualquier razón, no es posible resolver un problema de una manera que satisfaga completamente a todos.

Sólo ten en cuenta que, una vez que llegues al punto de compromiso, a menudo puedes ir un paso más allá y resolver problemas en colaboración.

Colaboración

La colaboración exitosa generalmente significa que todos ganan. Pero requiere un esfuerzo por parte de todos, por lo que si bien puede ofrecer más beneficios a largo plazo que otras estrategias de resolución de conflictos, puede tener menos popularidad que soluciones más rápidas como el compromiso.

Para colaborar con éxito, debes comunicarte. Ambas o más personas en el conflicto comparten sus sentimientos y emociones y utilizan la escucha activa para comprender realmente el punto de vista de la otra persona. Utilizan este conocimiento para encontrar una solución que les permita a ambos obtener lo que desean.

Para colaborar con éxito, el conflicto debe considerarse como un problema a resolver juntos, no como una competencia para ganar individualmente. La flexibilidad también ayuda. Puedes pensar que has encontrado la respuesta correcta, pero también puede ser que la otra persona en conflicto tenga una idea que hace que la solución sea aún mejor.

Comportamientos a evitar

Si has crecido en una familia disfuncional, es más que posible que hayas visto algunos o todos los comportamientos que se describen más abajo cuando había un conflicto. Como el comportamiento es algo que se aprende, puede que los utilices en tus conflictos a día de hoy.

El problema es que estas conductas tienden a perpetuar o agravar el conflicto, a convertirlo en un conflicto congelado, o, en última instancia, a terminar con la relación. Si quieres mantener relaciones duraderas y de respeto mutuo en tu vida y recuperarte del abuso narcisista, es mejor evitarlas.

Hostilidad mutua

La hostilidad puede involucrar ataques personales, gritos y otros tipos de abuso verbal.

Son comportamientos hostiles:

• Desprecio o intercambio de insultos

• Criticar o atacar el carácter de alguien en lugar de expresar una queja específica

• Actitud defensiva en lugar de apertura al feedback

• Cerrarse en banda

Demanda-Retirada

Este patrón describe una situación en la que una persona expresa sus necesidades o trata de abordar un conflicto, pero la otra persona responde retirándose o evitando el problema.

Como sólo una persona intenta resolver el problema, a menudo no se resuelve. Por lo general, la persona que quiere resolver el conflicto seguirá sacando el tema mientras que la otra persona seguirá cambiando de tema, siendo evitativa.

En la mayoría de los casos, la frustración y el resentimiento se acumulan en ambos lados a medida que el problema sigue ahí.

Culpar a la otra persona

Esto sucede cuando una persona redirige el conflicto al culpar a la otra persona por el problema.

Por ejemplo, le preguntas a tu pareja por qué no ha aspirado la casa, como dijo que lo haría, y responde diciendo: «Bueno, moviste la aspiradora, así que no pude encontrarla».

Los conflictos que implican culpar a los demás pueden irse rápidamente de las manos. Las acusaciones pueden provocar frustración y estrés, y es posible que la persona culpada tenga más ganas de ser reactiva que de responder.

Es recomendable usar frases que hablen de ti para evitar este patrón. En lugar de decir: «Hiciste X» o «Siempre Y», puedes intentar algo como: «Me cuesta mucho cuando X» o «Siento Y».

Esto te permite compartir tu propia perspectiva sin culpar a nadie más.

Discusiones en bucle

¿Alguna vez has terminado una discusión sin llegar a una resolución real? Simplemente ya no podías hablar más sobre el problema, por lo que te diste por vencida o te retiraste.

Cuando los problemas no se resuelven, es probable que surjan una y otra vez. Un problema no se va a solucionar por sí solo por aparcarlo ni va a dejar a las personas en el conflicto satisfechas porque no ha habido una resolución.

Discutir sobre lo mismo una y otra vez puede tener un grave impacto en tu relación. Lo que comenzó como un problema menor puede convertirse en una bola de nieve que escala muy rápido para convertirse en un verdadero problema.

El Límite

Ya sea que ocurra un conflicto entre amigos, compañeros de trabajo o parejas, es perfectamente normal. Es posible que te sientas inseguro sobre la mejor manera de resolver cada tipo de conflicto a medida que surja, pero recuerda que no siempre existe una forma perfecta.

Cuando abordes el conflicto con flexibilidad, respeto y la voluntad de escuchar y considerar las perspectivas de los demás, tendrás una mejor oportunidad de colaborar con éxito para encontrar la mejor solución para todos.

Aviso para los codependientes. Para que un conflicto se resuelva, necesita de que ambas personas pongan de su parte para su resolución.

Si te das cuenta de que te estás esforzando mucho, que intentas resolver lo mismo una y otra vez, que por mucho que intentas comunicarte, te sientes incomprendida, quizás quieras replantearte si la persona con la que tienes el conflicto realmente quiere resolverlo o en realidad estás tratando con un narcisista, psicópata o sociópata que no tiene en cuenta tus sentimientos y que no le importa la resolución del conflicto sino ganar y que no tiene ninguna intención de facilitarte las cosas.

Para recuperartde del abuso narcisista, debes saber que para resolver temas en una relación, se necesita que las dos personas se responsabilicen de su comportamiento. Un narcisista, psicópata o sociópata no va hacer esto NUNCA.

Imagen de Chris Liverani en Unsplash

El Conflicto y su relación con la Luz y la Sombra

¿Crees que eres una persona conflictiva? ¿Atraes a tu vida o te metes en conflictos constantemente? No hablo del cliché de alguien que está en la cárcel o de personas que van por la calle o en el metro llamando la atención. Me refiero a conflictos en tu trabajo, con tu familia, tu pareja, con amigos,…

Qué es un Conflicto Intrapersonal

El conflicto interpersonal se refiere a cualquier tipo de conflicto que involucre a dos o más personas. Es diferente de un conflicto intrapersonal, que se refiere a un conflicto interno contigo mismo.

Con mucha frecuencia, un conflicto interpersonal es un reflejo de un conflicto intrapersonal, un conflicto que vives dentro de ti y que proyectas en el exterior.

En muchas ocasiones en las que hay un conflictos lo que hacemos las personas es proyectar. La proyección es un mecanismo de defensa mediante el cual ponemos fuera de nosotros algo que es nuestro y que no queremos/podemos ver o aceptar.

Es decir, partes de mí misma que no quiero ver y de las que no quiero responsabilizarme, las pongo fuera, en la otra persona, que a su vez hace lo mismo conmigo. Y esto suele ser lo que genera el conflicto.

Las dos personas están esperando que sea la otra la que cambie esa parte que en realidad es propia y no les gusta de sí mismas.

La Sombra y la Luz en los Conflictos

Todas esas partes que no nos gustan de nosotros mismos y que escondemos, condenamos, censuramos,… es lo que en terapia Gestalt llamamos la sombra de una persona. Lo que no se ve. Es lo prohibido, lo que no me permito, porque entra en conflicto con la imagen que tengo de mí mismo.

En contraposición, la luz de una persona son esas partes visibles que considera sanas y beneficiosas y que muestra a los demás.

Por ejemplo, si yo tengo un personaje que es muy tirano en la sombra y no quiero hacerme cargo de él, de esa parte de mí que también soy, voy a encontrarme una y otra vez con personas que también tienen un personaje tirano dentro y entraré en conflicto con ellas.

En el conflicto, las dos personas estarán acusando a la otra de la situación y pidiendo lo mismo: “Cambia tú”.

En lugar de decir “No me gusta esta parte de mí” es más fácil decir: “No me gusta esta parte de ti”.

Esa parte de mí misma que tiene una energía concreta, en un momento de mi vida (muy probablemente en la infancia) fue rechazada y condenada y por eso, sin darme cuenta, yo hago lo mismo.

Cuando me reconcilie, acepte e integre esa parte de mí misma, dejaré de dar con personas que también tienen esa parte y, por lo tanto, dejaré de tener conflictos, al menos por este motivo.

El trabajo con la sombra supone aceptar partes de mí misma que no me gustan, que seguramente crea que no son muy “cool” ni me dan una buena imagen.

Esto hará que lo que pongo fuera y, en efecto, el Universo me lo muestre fuera, a través de otra persona, como en un espejo.

Cuando más realista y completa sea la visión que tengo de mí misma, en un espejo de 360º, el Universo dejará de ponerme un espejo delante a través de otras personas para darme una visión completa de mí misma. El Universo tiende a completar, a unificar.

En la naturaleza todo tiene dos partes: no hay frío sin calor, ying sin yang, noche sin día.

Si tengo a una tirana en la sombra, esto quiere decir que en potencia tengo en la luz a una parte de mí muy conciliadora y amable. Si no reconozco una, tampoco podré ver y desarrollar la otra.

Como es adentro, es afuera. Esta afirmación procede del Kybalión, un documento del siglo XIX que describe los principios y las leyes que rigen el Universo, y cuya metafísica se relaciona con las enseñanzas de Hermes Trismegisto.

En esencia, se refiere a que nuestro mundo interior genera nuestro mundo exterior. De hecho, gracias a los que nos pasa afuera (lo visible) podemos reconocer lo que nos ocurre adentro (lo invisible).

Te propongo que mires a los diferentes aspectos de tu vida por un momento. ¿En dónde hay conflictos? ¿La pareja? ¿El trabajo? ¿La familia? ¿Los amigos? Cada relación conflictiva que tengas te está dando la oportunidad de mirar dentro de ti y sanar algo.

¿Qué es lo que te enfada de esa persona? ¿Lo que no soportas? Es justo ahí donde tienes que mirar dentro y preguntarte qué es lo que estás condenando, apartando o pasando por alto.

Hay muchas personas que tienen la auto-imagen de “buenas” (esto es muy frecuente en el caso de las codependientes) y esto hace que les cueste mucho aceptar, por ejemplo, la emoción de la rabia o la maldad (además de la bondad) que también hay en ellas. ‘¿Mala yo?’

Hasta que no aceptes tu propia maldad como ser humano que eres, con tus cualidades y defectos, habrá un espejo en tu vida en la forma de marido, novio, jefe, amigo,… que será el “malo” de tu propia película.

Si crees que puedes necesitar psicoterapia después del abuso narcisista, el trabajo con la sombra es algo fundamental.

Los Conflictos entre una Narcisista y un Codependiente

Este juego de espejos y proyecciones es gran parte de las dinámicas que se dan entre una narcisista y un codependiente. Para algunas cosas el narcisista y la codependiente son extremos en el espectro, por ejemplo:

  • Centrado en el yo – centrado en el tú
  • Falta de empatía – mucha empatía
  • Tiende a ponerse por encima – tiende a ponerse por debajo

Sin embargo, para otras muchas cosas, se parecen mucho más de lo que pueda parecer a simple vista:

  • Ambos suelen ser personas rígidas, poco flexibles.
  • Generan deuda emocional en el otro: la narcisista dando lo que sea de lo que se da cuenta que el codependiente está carente (apoyo, estima,..), el codependiente teniendo una actitud de ayuda eterna frente a la narcisista, queriendo cambiarle, arreglarle, salvarle,…
  • Los dos tienen un vacío dentro que el otro llena de forma disfuncional.

En la mayoría de los conflictos que hay entre ellos suele haber una negación de lo propio y una proyección en el otro.

El Conflicto en la Familia Narcisista/Disfuncional

Si has crecido en una familia narcisista o disfuncional, y sobre todo en el caso de que hayas ejercido el rol del chivo expiatorio y/o el rebelde, es más que probable que hayas tenido una relación muy conflictiva con tu padre o madre narcisista.

La psicoterapia después del abuso narcisista es importante para poder sanar esta relación conflictiva de amor-odio.

Además del dolor y la rabia que genera una dinámica tan tóxica, esto tiene el problema de llegar a normalizar la relación y recrearla de nuevo más adelante en la vida adulta con otras personas.

Si quieres vivir una vida más plena, auténtica y beneficiosa para ti, donde no haya relaciones conflictivas, mira tus relaciones y pregúntate: ¿qué es lo que tiene la otra persona que me afecta tanto, que me enfada? ¿Qué dinámica de mi infancia es la que estoy repitiendo aquí?

¿Cómo quieres vivir tu vida, en la paz o en la guerra?

Si necesitas acompañamiento para trabajar tu sombra o las relaciones de conflicto que ahora mismo en tu vida, yo te puedo ayudar con psicoterapia después del abuso narcisista.

Foto de Johnson Wang en Unsplash