¿Vas a pasar la Navidad con tu Familia Narcisista? Consejos para visitar a tu Familia de Origen.

Si tienes un padre o madre narcisista, poco contacto con él/ella (pero no contacto cero) y estás planeando una visita a tu familia de origen durante las vacaciones de Navidad, puede que lo estés afrontando con una cierta inquietud o ansiedad. Te damos algunos consejos para llevar la situación lo mejor posible. Recuerda que si estás pensando en hacer psicoterapia después de una relación con un(a) narcisista, es más que probable que el primer narcisista en tu vida esté en tu familia de origen.

Recuerda quién tiene el Poder

Los padres/madres narcisistas son controladores. Algunos controlan directamente, a través de gritos y amenazas verbales o incluso mediante el uso de la intimidación física. Otros manipulan de maneras mucho más sutiles. Cualquiera que sea la estrategia que elijan, lo más importante es recordar que ya no estás en tu infancia y que tú tienes el poder. 

Tienes derecho a:

  • Poner límites.
  • Decir que no.
  • Abandonar una habitación si alguno de ellos se comporta de forma abusiva o agresiva.
  • Pedir respeto.
  • No contar nada que no te apetezca, aunque te hagan preguntas muy personales.
  • No compartir algo bueno en tu vida o un proyecto si crees que te lo van a intentar sabotear.
  • Pasar tiempo con otras personas que son de tu agrado.
  • No hacer algo que te pidan si no quieres aunque te amenacen, te chantajeen o intenten manipularte.
  • No dar más atención, tiempo, dinero,… de con el que te sientas cómoda.
  • Irte si el ambiente se empieza a caldear y crees que va a terminar en una pelea.
  • No permitir que se burlen/rían de ti o intenten ridiculizarte.
  • Expresarte si crees que te están juzgando o poniendo etiquetas.
  • No permitir que te exploten o utilicen.

No juegues a sus Juegos Psicológicos

Esto incluye:

  • No ser reactivo a provocaciones.
  • No tener una pelea por un tema que es recurrente y que ya sabes que no se va a solucionar ni a llegar a ningún puerto.
  • No intentar ayudarles, cambiarles, arreglarles o salvarles. Esto es un comportamiento codependiente.
  • No señalar nada que la familia niega, por ejemplo, “veo que papá sigue bebiendo cada día, es un alcohólico”. Esto te dará problemas con ellos y no servirá de nada.
  • No hacer ningún otro rol que no sea el de hijo/hija.
  • No pedirles más de lo que te puedan dar.

Decide si realmente Quieres Ir o No

A medida que avanzan los días hacia la Navidad, también lo hacen los planes para regresar a casa para las vacaciones. La pregunta es, ¿qué hacer cuando tu familia de origen no es un “lugar seguro”? Sólo tú puedes decidir si quieres visitar a tu familia narcisista o no.

Si no lo tienes claro, puedes hacer un pequeño ejercicio de visualización. Cierra los ojos, respira hondo varias veces y trata de relajarte. Puedes imaginarte que llegas a la casa de tu familia narcisista, saludando e interactuando con tus padres. Lo más importante es prestar atención a la respuesta de su cuerpo a esta visualización. ¿Tu respiración es constante y tranquila? ¿Está su mente clara ante la idea de sentarse frente a ellos en la mesa de la cena? ¿O tu respiración se acelera solo con la sola idea de tenerlos delante?

La gente asume erróneamente que la intuición es algo turbio y pasajero, sólo para místicos y gurús, pero la verdad es que todos lo tenemos. A los niños adultos se les enseña a ignorarla y a invalidarla desde la infancia por sus padres/madres narcisistas con técnicas como la manipulación y el gaslighting. Por ello, quizás te lleve un tiempo reapropiarte de tu intuición, ¡pero la tienes! Aprende a escucharte.

Estar Preparado

Aquí hay una lista de verificación de cosas que puedes preparar para hacerte la vida más fácil durante tu visita de vacaciones:

  • Tener a alguien con quien puedes quedar para desahogarte o distraerte.
  • Pasar tiempo con familiares que son más sanos y en quienes te puedes apoyar.
  • Llevar música, libros o cualquier otra cosa que te ayude a relajarte.
  • Organizar tu propio transporte durante la estancia, si es posible, para no sentirte atrapada.
  • Preparar una estrategia de salida si la situación se torna insostenible.
  • Usar la respiración tranquila/meditación/mindfulness plena para mantenerte fresco y no quemarte.
  • Tener una actitud firme pero positiva, ¡eso les contagiará!

Si estás pensando en hacer psicoterapia después de una relación con un(a) narcisista, es más que probable que el primer narcisista en tu vida esté en tu familia de origen.

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Porqué es importante tener Límites Personales

Las personas que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales, en muchos casos tienen problemas para poner límites y decir que no. Cuando intentaban hacerlo en la infancia eran severamente castigadas, ignoradas o abandonadas, por lo que tuvieron que adaptarse a ser personas complacientes y decir a todo que sí.

Si eres una de estas personas..

Es importante que aprendas a poner Límites. ¿Por qué?

  • Porque los límites personales saludables ayudan a mantener un autoconcepto positivo.
  • Porque puedes cuidarte mejor y no permitir que otras personas definan quién eres.
  • Porque los límites te permiten identificar y priorizar tus necesidades. Las personas con límites pobres tienden a tener poca conciencia de sus propias necesidades. Si no sabes lo que necesitas, no te lo podrás proporcionártelo a ti mismo.
  • Si antepones siempre las necesidades de los demás a las tuyas, eres un(a) codependiente que fue entrenado en su infancia para sentirse bien cuando “arreglaba” o “cuidaba” a su padre o madre narcisista/psicópata/sociópata.

Para empezar a poner Límites, evalúa tus necesidades

Haz un inventario de tus necesidades y creencias.

Cuando hagas esto, seguramente te darás cuenta de que te has pasado la mayor parte de tu vida anteponiendo las necesidades de los demás a las tuyas propias y que te ha importado más mantener una determinada imagen frente a los demás de persona “dura”, “valiente”, “autosuficiente”, “fuerte” antes que satisfacer tus propias necesidades. Por ejemplo, quizás no te atrevas a pedir un abrazo porque crees que pedirlo te hace parecer “débil” frente a la otra persona.

Si quieres evaluar tus propios límites, empieza por afirmar tus  necesidades. Te ayudará a establecer “una línea en la arena”, por así decirlo. Puedes empezar mirando la jerarquía de necesidades de Maslow. Por ejemplo, evalúa tu necesidad de pertenencia y aceptación. Examina cómo has satisfecho tu necesidad de amar y ser amada, así como la de ser respetada y tener respeto por ti misma. La pregunta es hasta qué punto tus límites ayudan o dificultan la satisfacción de tus necesidades.

Tipos de Límites Personales

Hay tres categorías de límites personales. Los límites pueden ser rígidos, porosos o saludables. En realidad, los límites sanos pueden ser un poco rígidos y/o porosos, según el contexto.

Saludables. Tienes límites saludables si:

  • Valoras tu propia opinión
  • No cuestionas o pones en peligro tus valores para priorizar los de otras personas
  • Compartes información personal de manera apropiada. Esto tiene que ver con no estar en los extremos, es decir, el de dar demasiada información sobre ti a alguien a quien apenas conoces (y que, si es un(a) narcisista/psicópata/sociópata la puede acabar utilizando en tu contra) o no das nada de información a pesar de que ya conozcas bastante a alguien, no abriéndote y no permitiendo que te conozcan y se establezca un vínculo sano
  • Aceptas que los demás te digan que no a ti

Rígidos. Tienes límites rígidos si:

  • Evitas la intimidad y las relaciones cercanas
  • Por lo general, no pides ayuda
  • Tiene pocas relaciones cercanas
  • Puedes parecer una persona distante y fría
  • Te distancias para evitar el rechazo

Porosos. Tienes límites porosos si:

  • Compartes información personal en exceso
  • Tienes dificultades para decir que no a lo que te piden los demás
  • Te involucras demasiado con los problemas de los demás e intentas arreglárselos continuamente
  • Toleras el abuso o las faltas de respeto

Debes tener en cuenta que la adecuación de los límites depende en gran medida de cómo, cuándo y en qué contextos los pongas. Lo que es apropiado cuando sales con amigos puede no serlo apropiado cuando estás en el trabajo. Las culturas tienen diferentes expectativas de límites. Por ejemplo, algunas culturas no expresan emociones públicamente mientras que otras culturas lo hacen.

Cómo establecer Límites Personales saludables

Confía y cree en ti mismo. Tú eres la máxima autoridad sobre ti mismo. Aprende a reconocer lo que necesitas, quieres y valoras. Reconoce que los límites saludables te permiten cuidarte mejor emocionalmente, mentalmente, físicamente y espiritualmente.

Como hija de padre o madre narcisista/psicópata/sociópata, fuiste “programada” para no creer en ti y dudar de tus necesidades, tus opiniones y criterios. Empodérate y reconoce a la adulta que eres hoy en día como la que tiene todo el derecho a decidir sobre sí misma.

Tus necesidades y sentimientos son tan importantes como las necesidades y sentimientos de las otras personas

Como hijo de padre o madre narcisista/psicópata/sociópata, fuiste “programada” para anteponer sus necesidades frente a las tuyas, esto es algo abusivo y que juega en tu propia contra. Tienes todo el derecho de, cuando lo consideres oportuno, anteponer tus necesidades a las de las otras personas.

Aprende a decir “No”. Cierta cantidad de “egoísmo” y de narcisismo sano es necesaria para tener límites personales sanos

Como hija de padre o madre narcisista/psicópata/sociópata, fuiste “programada” para decirles que sí a todo lo que te decían o te pedían. Si te negabas o te resistías, seguramente eras severamente castigada, ignorada y/o abandonada. Tienes todo el derecho a decir que no cuando no quieras hacer algo, te parezca abusivo o simplemente no sea lo que quieres hacer.

Tienes derecho a tener límites personales. Necesitas asumir la responsabilidad de cómo permitiste que otras personas te tratasen en el pasado

Ésta es una parte difícil. Como hijo de padre o madre narcisista/psicópata/sociópata, fuiste “programado” para creer que no tenías derecho a poner límites. Ya como adulto has seguido repitiendo esta dinámica con los demás porque es lo que conocías. Aceptar y reconocer todo lo que te has dejado hacer por los demás por no poner límites y decir que sí, aunque doloroso, es necesario para que veas que la responsabilidad de cuidarte es tuya y que puedes relacionarte de otra forma con los demás a partir de ahora.

Los límites son filtros que permiten lo que es aceptable en la vida y lo que no es aceptable. Tus límites te protegen y te definen. Necesitas establecer límites claros y decisivos que las otras personas los respeten y con ellos, a ti.

Los límites son la base del respeto a una misma. Una persona sin límites, sea consciente de esto o no, no se respeta y permite que los demás no le respeten tampoco.

Si no has puesto nunca límites en tu vida o lo has hecho cuando ya no podías más, es posible que al principio de ponerlos, lo hagas de una forma brusca y al hacerlo sientas miedo y culpa. Acompaña esos sentimientos, no los resistas. Ya verás cómo, poco a poco, cada vez que pongas un límite lo harás de una forma menos torpe y más asertiva y sentirás menos miedo y menos culpa.

Las personas que no estén acostumbradas a que les pongas límites, no les gustará tu nuevo comportamiento, como a tu padre o madre narcisista/psicópata/sociópata. Si mantienes tu posición, aunque sea duro para ti y esté fuera de tu zona de confort, algunas acabarán aceptándolo. Otras probablemente no, e intentarán que vuelvas a los viejos comportamientos con chantaje, manipulación o castigos encubiertos. Es una fase. Al final, poner límites es un buen filtro para saber qué vínculos son sanos en tu vida y cuáles son tóxicos y por eso lo mejor para ti es dejar esas relaciones.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Cómo “romper” con tu Madre Narcisista

A veces, querer a una narcisista significa hacerlo a una distancia segura, incluso si la narcisista en cuestión es tu madre.

Darte cuenta y aceptar que tienes uno o más padres narcisistas es un camino largo e intensamente doloroso. Eso se debe a que los niños, incluso de adultos, siguen deseando amor y aprobación, a menudo en contra de la evidencia de que tus padres no te han podido ni podrán nunca proporcionarte ese amor incondicional que tanto anhelas.

En última instancia, tener un contacto cero o bajo con una madre narcisista puede ser una opción saludable y liberadora.

Crear distancia con tus padres significa renunciar a la ilusión de que algún día cambiarán y liberando la sensación de responsabilidad por ellos que pueden haber inculcado en ti. También dejando de buscarles para conseguir su aprobación o validación, como si todavía fueras una niña.

Lo que es más importante que iniciar un receso es aprender a ser asertiva y poner límites cuando los padres/las madres son inapropiados, controladoras, invasivos o abusivas.

Tener una relación con una narcisista es muy difícil, porque tienen poca o ninguna empatía por los demás. Una madre narcisista pisará a toda su familia, incluso sus hijas, para satisfacer sus propias necesidades.

Salir de la sombra de una madre narcisista puede ser difícil, pero a menudo increíblemente necesario en la edad adulta.

Consejos para destruir los ciclos negativos de comunicación con tu madre narcisista

  1. Reconoce que tu salud y bienestar son lo primero

Es más que probable que, tal y como era la dinámica familiar, hayas intentado complacer a tus padres narcisistas mucho, de hecho demasiado, hasta el punto de no reconocer ni pensar que tienes derecho a tus propias necesidades y deseos.

Como adulto, es hora de que te reapropies de tus deseos y necesidades y los pongas como prioritarios. Si priorizas los deseos y necesidades de otras personas (amigos, parejas, jefes) tendrás relaciones disfuncionales, repitiendo las dinámicas de tu familia narcisista. Esto no quieres decir que no tengas en cuenta a los demás y que no cuides el vínculo que tienes con las personas que son importantes en tu vida. Se trata de priorizarte a ti mismo teniendo en cuenta a la otra persona y negociar. Negociar incluye poner límites y decir que no.

  1. Aprende a despegarte y poner límites

Para desvincularte de verdad y forjar una identidad fuera de la sombra de sus padres, tendrás que aprender a desapegarte, lo que esencialmente significa dejar de ser reactivo, compartir sólo cierta información o poner límites a exigencias como whatsapps o llamadas diarias. En definitiva, dejar de ser un niño adulto y empoderarte.

Si esta estrategia no funciona y la madre narcisista sigue acosándote, interrogándote, riéndose de ti, desvalorizándote, invalidándote, quizás sea hora de considerar tener contacto cero. Se trata de una decisión muy difícil y el proceso puede llevar algo de tiempo.

  1. Trata de no ser conflictivo, pero establece límites claros

Las narcisistas no se hacen responsables de sus comportamientos y generalmente no son capaces de tener empatía, por lo que una confrontación es una trampa para más dolor, desilusión y angustia.

Aún así, necesitas comunicar tu necesidad de espacio. Poséelo como algo que necesitas, expón tu posición sin reproches ni acusaciones, y luego apégate a él con límites sólidos.

Es importante trabajar en ti mismo durante este tiempo. Estás tomando la mejor decisión posible para ti y tu salud mental para seguir adelante. Tienes derecho a ello.

  1. Acepta que tu madre narcisista (o codependiente) puede hacerte muy difícil iniciar un descanso

Ten en cuenta que hay una gran probabilidad de que tus padres no respeten tu deseo por un tiempo. Eso es porque las narcisistas suelen ver a sus hijos como extensiones de ellas mismas en lugar de personas con sus propias necesidades.

Es posible que intenten castigarte, boicotearte o chantajearte por tu decisión. Una vez que hayas establecido tus límites, no los muevas. No sucumbas a regaños, amenazas, inculpaciones ni a ninguna otra forma de manipulación.

Establecer límites es la consecuencia de la autoestima. Este proceso lleva tiempo e incluye la capacidad de identificar y creer que tienes derecho a tus sentimientos y necesidades, y aprender a afirmarlos.

  1. No te culpes por el estado de la relación

Las hijas de madres narcisistas suelen tener una larga historia de autoculpación, sentir el miedo como la emoción más presente en sus vidas y tener la sensación de que son “defectuosas”. Esto es porque en sus familias narcisistas fueron muy manipuladas para sentirse así, han interiorizado estos sentimientos y ya como adultos los siguen repitiendo hasta que empiezan terapia.

Las madres narcisistas son muy buenas para arremeter o llorar cuando sus hijos expresan necesidades propias, entrenándoles para que se señalen a sí mismos cada vez que se sienten heridos, solos o enfadados por el abuso. A su vez, los hijos crecen pensando:

“Soy demasiado demandante, muy sensible, extremadamente egoísta”

Ahora que eres un adulto, es fundamental que te liberes de la culpa y reconozcas que es el comportamiento de tu familia narcisista fue muy tóxico y dañino para ti en tu infancia. Entonces no podías hacer nada, eras completamente dependiente de tus padres. Ahora tienes el poder de crear un nuevo vínculo más sano para ti y al que tienes derecho.

Si sigues dejando que tu madre narcisista te controle, manipule, culpe, ridiculice… es como tener una puerta abierta a que otras personas que se parecen a ella, lo hagan también . Si empiezas a poner límites a tus padres, te resultará más fácil hacerlo con otras personas en tu vida. Ése será el comienzo de un cambio para no seguir atrapado emocionalmente en una infancia abusiva que no te merecías.

Fuente: https://www.huffingtonpost.com

Cómo ser Asertiva y Poner Límites

“Poner límites es una forma avanzada de asertividad. Entraña riesgos y supone tomar una posición sobre quién eres, lo que estás dispuesta o no a hacer y cómo quieres ser tratada y respetada en tus relaciones. Requiere tomar consciencia primero de tus valores, sentimientos y necesidades, así como práctica en hacer afirmaciones que empiecen con “Yo” sobre ellos. “How to Speak Your Mind – Become Assertive and Set Limits”, Darlene Lancer.

Porqué la Asertividad es difícil

Aprender a ser asertivo requiere autoconocimiento y práctica. Muchas veces, debido a vergüenza tóxica y una baja autoestima algunas personas, los codependientes en especial, encuentran esto difícil porque:

  1. No saben lo que necesitan o sienten.
  2. Cuando lo saben, no valoran sus necesidades, sentimientos y deseos y ponen las necesidades y sentimientos de los otros por delante. Sienten ansiedad o culpa cuando piden lo que quieren o lo que necesitan.
  3. Creen que no tienen derechos.
  4. Tienen miedo de que esa persona se enfade con ellos y/o les juzgue (por ejemplo, que les llamen egoístas).
  5. Tienen vergüenza de sentirse vulnerables, mostrar sentimientos, o decir lo que quieren o necesitan.
  6. Tienen miedo de perder el amor, la amistad o la aprobación de alguien.
  7. No quieren ser una carga.

En lugar de ser asertivos, los codependientes se comunican de forma disfuncional, tal y como lo han aprendido de la interacción con sus padres, muchas veces siendo pasivos, quejándose,  siendo agresivos o críticos o echando la culpa. Si te quejas, atacas, culpas o criticas a alguien, esa persona actuará de forma defensiva o se comportará de la misma manera en la que lo estás haciendo tú. A la asertividad se llega con práctica.

Porqué a veces no Funcionan los Límites

Has comunicado tus límites repetidamente de forma asertiva y no está funcionando. Esto puede ser porque:

  1. Tu tono no es firme o echa la culpa o es crítico.
  2. No hay consecuencias por la violación de tu límite.
  3. Te echas atrás cuando te retan con la razón, con rabia, con amenazas, llamándote cosas, con el tratamiento de silencio o con respuestas como:
  • ¿Quién te crees que eres diciéndome lo que tengo que hacer?
  • Eres un(a) egoísta
  • Deja de controlarme
  1. Amenazas con hacer cosas que causan demasiado miedo o que son poco realistas de llevar a cabo, como “Si haces eso otra vez, me voy”.
  2. No aprecias suficientemente la importancia de tus necesidades y valores.
  3. No ejercitas las consecuencias de forma constante cada vez que esa persona viola tu límite.
  4. Te echas atrás porque simpatizas con el dolor de la otra persona y pones sus sentimientos y necesidades por encima de los tuyos.
  5. Insistes en que sea la otra persona la que cambie. Las consecuencias no son para castigar a alguien o para que otra persona cambie, sino que requieren que seas tú el/la que cambie su comportamiento.
  6. No tienes un sistema de apoyo que refuerce tu nuevo comportamiento.
  7. Tus palabras y tus acciones son contradictorias. Las acciones hablan más alto. Las acciones que finalmente premian a alguien por violar tu límite prueban que no eres seria. Éstos son algunos ejemplos:
  • Decirle a tu vecino que no se pase sin llamar antes, y después dejarle entrar en tu apartamento cuando se presenta sin avisar.
  • Decirle a tu ex pareja que no te contacte y después escribirle o verle.
  • Decirle a alguien que no te llame después de las 9 pm y aún así coger el teléfono después de esa hora.

Cosas que puedes hacer para ganar en Asertividad

Reflexiona sobre:

  1. ¿Qué comportamientos específicos en los que has participado o permitido violan tus valores o comprometen tus necesidades y deseos?
  2. ¿Cómo te afecta eso a ti y a tus relaciones?
  3. ¿Estás dispuesta a arriesgarte y esforzarte para mantener tus límites? Puede ser que pierdas a gente en este proceso (amigas, pareja,..)
  4. ¿Cuáles son los derechos que crees que tienes?
  5. ¿Cuáles son las consecuencias con las que puedes vivir? Intenta mantener lo que dices y no hacer nunca amenazas que no puedas mantener. Recuerda que todo el esfuerzo no habrá servido si no mantienes el límite y las consecuencias por violarlo.
  6. Cómo vas a llevar la reacción de la otra persona.

Recuerda que ser asertivo y poner límites es un proceso que lleva tiempo y práctica. Al principio seguramente sentirás miedo y/o culpa por poner un límite. No los rehúyas, sostén ese miedo y/o esa culpa, verás cómo con cada límite que pongas, éstos cada vez estarán menos presentes hasta que desaparezcan por completo. No poner límites y aceptar todo lo que te hacen otros es no quererte a ti mismo.