La Brutal Verdad sobre 6 Tipos de Abuso Emocional en Silencio

“Me sentí invisible durante mi infancia. Mi madre me preguntaba lo que quería comer y me ponía algo diferente a lo que había pedido. Me preguntaba si tenía hambre y si le decía que no, me preparaba algo igualmente y luego se enfadaba o se mostraba dolida si no me lo comía. Hacía esto constantemente y esto incluía cualquier elección. Si yo quería medias rojas, ella me las compraba azules. Sabía exactamente lo poco que le importaba a ella. Como adulta, me ha faltado confianza en mis propios gustos y juicios.”. Alice Miller, autora de “El drama del niño con talento”.

No sólo en la cultura occidental se considera de modo general el abuso verbal como menos dañino que el físico- que no lo es-  sino que además, cuando la mayoría de la gente piensa en abuso verbal, visualizan imágenes de alguien gritando. Se imaginan el volumen alto y el ambiente caldeado y a la persona gritando fuera de control, llena de rabia y desprecio. Eso es así en muchas ocasiones, pero no en todas. De hecho, algunos de los peores tipos de abuso verbal se producen en silencio, el silencio como respuesta a una pregunta o a un comentario puede entrañar un golpe más duro que un grito. El silencio ridiculiza y avergüenza.

El/la niñ@ sometido a un abuso en silencio a menudo experimenta más confusión emocional que uno al que se le grita o se le insulta, precisamente porque la ausencia de rabia envía señales equívocas y la motivación bajo un silencio intencional o una negativa a responder es imposible de leer para un(a) niñ@. Hay una clase especial de daño en ser tratad@ como si fueses invisible, o que eres tan poco importante que ni siquiera mereces ser respondid@. ¿Hay algo más frío y dañino que ver que tu madre se comporta como si no pudiera verte, con su cara inexpresiva?

La ciencia ha probado las secuelas del abuso verbal (incluidas las variantes de los del silencio) en los adultos que lo han padecido de forma continuada en su infancia, entre las cuales se encuentran las siguientes:

  • Alteración en el desarrollo del cerebro del/de la niñ@.
  • Interiorización de los mensajes transmitidos, convirtiéndolos en un hábito de autocrítica, atribuyendo fracasos o errores a características fijas del carácter.
  • Desarrollo de apego inseguro y de formas de comportamiento de adaptación que interfieren con formas sanas de relacionarse con otr@s.
  • Deterioro de la inteligencia emocional y problemas para gestionar y regular las emociones.
  1. Acto de Desaparición: Ser Ignorad@.

Much@ de la información que l@s niñ@s tienen acerca del mundo y las relaciones llega a ell@s de “segunda mano”. Con una madre conectada y cariñosa que responde a sus señales, un niñ@ entiende que él/ella importa y es dign@ de atención, éstas son las semillas que hacen germinar una autoestima sana. La madre atenta comunica el mensaje de que “Está bien tal cual eres” dándole al/a la niñ@ valor para explorar el mundo. Un(a) niñ@ con una madre que le ignora, lo que aprende es que su lugar en el mundo es precario, aunque el/la niñ@ no entienda porqué.

Gracias al trabajo de Edward Tronick y sus colegas y sus experimentos de “Cara Quieta”, llevados a cabo casi hace 49 años, sabemos lo mucho que afecta a l@s niñ@s y bebés que se les ignore. En aquella época había una creencia extendida que los bebés de cuatro o cinco meses no interactuaban con sus madres. Tronick grabó a madres relacionándose con bebés que susurraban, señalaban, vocalizaban, y agitaban sus brazos en respuesta a las caras sonrientes de sus madres, sus palabras, sus gestos. Después Tronick hacía que las madres simplemente parasen y permaneciesen sin una expresión en la cara y mirando a sus bebés, como inertes. Inicialmente, los bebés continuaron vocalizando y haciendo gestos, pero cuando las caras de sus madres continuaron inexpresivas, los bebés miraban a otro lugar y empezaban a llorar. Las cintas muestran a los bebés literalmente colapsando en sus sillas, abrumados con sus propios sentimientos.

Estudios realizados con niñ@s que ya saben hablar, mostraron precisamente el mismo patrón cuando sus madres dejaron de interactuar con ell@s y presentaban caras inexpresivas. Empezaban intentando llamar la atención de sus madres – haciendo todos los gestos monos que normalmente funcionaban – pero cuando éstos fallaban, acabaron dándoles la espalda a sus madres. La evitación era preferible a sentir el dolor de ser ignorad@s, excluid@s o no dign@s de amor.

En el experimento, cuando la cara sonriente de la madre volvía, los bebés se recuperaban, pero no rápidamente ni tampoco completamente. Si se producen de forma continuada durante años, los efectos de ser ignorad@ en el desarrollo de un(a) niñ@ son complejos y profundos. Algunos de ellos son mencionados al principio de este artículo.

  1. Cerrarse en Banda: Silencio Mortal.

Desde la perspectiva de un(a) niñ@, cerrarse en banda puede parecerse mucho a ser ignorad@ pero tiene consecuencias emocionales muy diferentes, especialmente cuando es@ niñ@ madura. Hay expertos que a la llamada Demanda/Retirada (que viene a ser esencialmente pedir/cerrase en banda) lo consideran el patrón más tóxico en las relaciones.

El experto en relaciones de pareja John Gottman lo considera un signo fiable de que la relación entre dos personas está condenada a fracasar. Es muy difícil tratar con una persona íntima que se cierra en banda cuando eres un adulto – el rechazo de uno de los compañeros a responder, inevitablemente activa la frustración y la ira del otro – pero es absolutamente devastador hacérselo a un(a) niñ@ que no está indefens@ y es completamente dependiente del adulto.

L@s niñ@s sometid@s a este tipo de abuso emocional durante un periodo de tiempo prolongado no desarrollan recursos para defenderse en la vida, el daño hecho a su autoestima hace que no sean capaces de protegerse a sí mismos, cayendo en lo que se denomina “indefensión aprendida”. Acaban por interiorizar el pensamiento de que ell@s no eran lo suficientemente buen@s o dign@s para ganarse la atención de sus padres. Esto es provocado por los padres y/o madres que son indiferentes o demasiado controladores.

  1. Haciendo Daño en Silencio: el Desprecio y la Burla.

Avergonzar a un(a) niñ@ es algo que se puede conseguir sotto voce o incluso con gestos físicos como una mirada hacia arriba, de hastío, o una mirada amenazante, o riéndote de él/ella mostrando desprecio. Este tipo particular de bullying puede convertirse en el deporte favorito en algunos hogares, si l@s herman@s son invitad@s a unirse a la fiesta y convertir al/a la niñ@ objeto de burla en el chivo expiatorio. Los padres controladores o que necesitan ser el centro de atención utilizan estas  técnicas a menudo para mantener una dinámica en la casa que ell@s quieren. Una vez más, se puede hacer daño sin levantar la voz.

  1. Poner un Cebo y Activar el Interruptor: Gaslighting.

Esta herramienta de manipulación tiene el objetivo de que el/la niñ@ dude de sus propias percepciones. (El término tiene su origen en una obra de teatro – y después una película, con el título de “Gaslight” en la que un hombre intenta convencer a su mujer de que se está volviendo loca). El gaslighting no requiere de gritar, simplemente consiste en que en negar algo que sí que ha ocurrido en la realidad. Dado el desequilibro de poder en la relación entre un(a) niñ@ y su padre y/o madre – y el hecho de que un(a) niñ@ pequeñ@ acepta la palabra del adulto como la última y la de la autoridad hasta que crece lo suficiente para empezar a cuestionar el juicio de sus padres – hacerle gaslighting a un(a) niñ@ es relativamente fácil. No sólo hace que el/la niñ@ se preocupe sobre si está loc@ sino que también erosiona su confianza en sus propios pensamientos y percepciones de un modo profundo y duradero. Hay que tener en cuenta, de nuevo, que un(a) niñ@ no dispone de recursos para defenderse y tiene una dependencia absoluta sobre los padres que lo crían y educan.

  1. “Por tu propio bien”: Hipercrítica.

En muchos hogares, los dos tipos de abuso verbal, el que se hace a gritos y el que se hace en silencio, son racionalizados argumentando la necesidad de corregir defectos en el comportamiento en el carácter del/de la niñ@. La hipercrítica – ser putillos@ y posteriormente magnificar cualquier error que el/la niñ@ cometa – se “justifica” o se “explica” como que los padres tienes que asegurarse de que el/la niñ@ “no se deja en evidencia” “su éxito no se le suba a la cabeza” “aprenda a ser humilde” “sepa quién es el/la jafe/jefa” y otras afirmaciones de este tipo que sólo son excusas para un comportamiento adulto cruel. Transmitido de una forma tranquila, este baño de hipercrítica hace creer al/a la niñ@ que no es dign@ de atención y de apoyo porque es “defectuos@”.

  1. Silencio Completo: la Ausncia de Apoyo, Halagos y Amor.

El poder de lo que no se dice no puede ser ignorado, porque deja un enorme vacío en la psique y el corazón de un(a) niñ@. L@s niñ@s están programad@s para necesitar todas las palabras y acciones que unos padres disfuncionales no le dan para desarrollarse y desarrollar toda su plenitud como adulto. En realidad, las palabras que expresan que el/la niñ@ es dign@ de amor y atención son tan esenciales y fundamentales para éste/ésta como la comida, el agua, la ropa y el refugio.

  1. El silencio y las Sombras: la Normalización del Abuso.

Es una triste verdad que el mundo de un(a) niñ@ es tan pequeño que el/la niñ@ piensa que lo que sucede en él es lo que sucede en todas partes. La mayoría de l@s niñ@s atribuyen el abuso verbal a sus propios “defectos” y/o “maldad natural”. Como Rachel Goldsmith and Jennifer Freyd afirman, esta atribución, por horrible que parezca, le produce al/a la niñ@ menos miedo que “la perspectiva todavía más aterradora de que su cuidador(a) no sea de fiar”. Incluso como adultos, aquéllos que han sido verbalmente abusados de la forma silenciosa durante su infancia tienden a racionalizar y a normalizar el comportamiento de sus padres abusivos por muchas razones. Muchos de ellos viven en la negación porque la idea de aceptar algo así les asusta demasiado. El trauma sólo empieza a manifestarse en la psique del adulto cuando éste está preparado para hacerle frente. Desgraciadamente, algunos no llegan a estarlo nunca. En el caso de que tengan hijos, repetirán el abuso (ya sea silencioso o a gritos) con sus propios hijos porque no han sanado sus heridas de infancia.

Este artículo está basado en el original de Psychology Today.

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2 comentarios sobre “La Brutal Verdad sobre 6 Tipos de Abuso Emocional en Silencio

  • Me parece excelente la forma de explicar este tipo de abudo a los niños, sin que sea de forma física o a base de gritos. Estoy totalmente de acuerdo en todo el artículo, y lo estoy en todos lo que hay en el blog. Es un alivio ver que todo lo que le ocurre a uno es explicado por otra persona desconocida, a veces me hace sentirme comprendido.

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