¿Crees que puedes ser Codependiente? ¡Haz este test y Averígualo!

Qué es la Codependencia

¿Quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional? La codependencia es un comportamiento aprendido que se transmite de generación en generación en familias disfuncionales. Es una condición emocional y de comportamiento que afecta la capacidad de una persona para tener relaciones sanas y mutuamente satisfactorias. También se conoce como “adicción a las relaciones” porque las personas con codependencia a menudo forman o mantienen relaciones que son unilaterales en el sentido de que una de las personas casi sólo da y la otra casi sólo recibe, emocionalmente destructivas y/o abusivas. La codependencia es una condición aprendida que se puede sanar pero requiere de un trabajo personal para ello.

¿A quién afecta la Codependencia?

Originariamente, el término codependencia se utilizó para describir a la pareja, pariente, amigo, o un compañero de trabajo de una persona afectada por una adicción al alcohol o las drogas. Se observó que las personas que tenían una relación estrecha con la adicta, tenían a su vez comportamientos adictivos hacia su relación con el adicto. Se han observado patrones similares en personas en relaciones con personas con enfermedades crónicas o mentales. Hoy, el término codependiente se ha ampliado para definir a las personas que han crecido en familias disfuncionales y con unos ciertos patrones de comportamiento de desempoderamiento, dependencia emocional y falta de autoestima.

¿Qué es una Familia Disfuncional y cómo conduce a la Codependencia?

Una familia disfuncional es aquella en la que los miembros sufren de miedo, ira, dolor o vergüenza que se ignora o se niega. Los problemas subyacentes pueden incluir cualquiera de los siguientes:

  • Una adicción de uno de los miembros a las drogas, el alcohol, las relaciones, el trabajo, la comida, el sexo, el juego,..
  • La existencia de abuso físico, emocional o sexual.
  • La presencia de un miembro de la familia que padece una enfermedad mental o física crónica.

Las familias disfuncionales no reconocen los problemas que hay en ellas. No hablan de ellos ni los afrontan. Como resultado, los miembros de la familia aprenden a reprimir las emociones y a ignorar de sus propias necesidades. Se convierten en “supervivientes”. Desarrollan conductas que les ayudan a negar, ignorar o evitar emociones difíciles o displacenteras. Se abandonan sí mismos. No hablan No se tocan. No afrontan las cosas. No se sienten. No confían. Ni en los demás ni en sí mismos. La identidad y el desarrollo emocional de los miembros de una familia disfuncional a menudo se inhiben. Por eso, los miembros, de adultos, tienen dificultades para su gestión emocional y problemas para saber quiénes son.

La atención y la energía se centran en el miembro de la familia que está enfermo o es adicto. La persona codependiente típicamente sacrifica sus necesidades para cuidar a una persona enferma. Cuando los codependientes colocan la salud, el bienestar y la seguridad de otras personas antes que las propias, pueden perder el contacto con sus propias necesidades, deseos y sentido de sí mismas.

¿Cómo se comportan las personas Codependientes?

Las personas codependientes tienen baja autoestima y buscan estímulos en el exterior que las hagan sentirse mejor con respecto a sí mismas. Les resulta difícil “ser ellas mismas”. Muchas de ellas terminan desarrollando una adicción que “tapa” todos estos problemas.

Una persona codependiente suele cuidar a otra persona que está experimentando dificultades (en muchas ocasiones, esta otra persona tiene Trastorno Narcisista de la Personalidad), pero el cuidado se vuelve compulsivo y adictivo. Los codependientes a menudo asumen el papel de mártires y de “buenos/buenas” que “cuidan” al otro. Algunos ejemplos pueden ser: Una esposa puede cubrir a su esposo alcohólico; una madre puede poner excusas para un niño ausente; o un padre puede “echar mano de influencias” para evitar que su hijo sufra las consecuencias de una conducta delictiva.

El problema es que estos repetidos intentos de rescate permiten que la persona a la que ayuda continúe con la misma dinámica y se vuelva aún más dependiente de la atención poco saludable del “benefactor”. A medida que se fortalece el vínculo, el codependiente desarrolla un sentido de recompensa y satisfacción de “ser necesario”. Inconscientemente, un codependiente cree que no tiene valía por sí mismo, por lo que cree que tiene que ayudar, cuidar o ser necesitado de alguna manera por otros para que le quieran. Cuando el cuidado se vuelve compulsivo, es posible que el codependiente se sienta sin elección e indefenso en la relación, pero es incapaz de romper con el ciclo de comportamiento que lo causa.

Características de las personas Codependientes

  • Un sentido de responsabilidad desmedido por las acciones de los demás.
  • Una tendencia a confundir el amor y la ayuda, con la tendencia a establecer relaciones con personas a las que cuidar o ayudar.
  • Una tendencia a hacer más de lo que les corresponde todo el tiempo.
  • Una tendencia a sentirse heridas cuando las personas no reconocen sus esfuerzos.
  • Una dependencia poco saludable de las relaciones.
  • Una necesidad extrema de aprobación, validación y reconocimiento por parte de los demás.
  • Un sentimiento de culpa al priorizarse a sí mismas o manifestar o ejercer derechos o necesidades personales.
  • Necesidad de controlar a los demás.
  • Falta de confianza en sí mismas y en los demás.
  • Miedo a ser abandonadas. Sentimientos de soledad patológica.
  • Dificultad para identificar sentimientos.
  • Rigidez, dificultad para adaptarse a los cambios.
  • Problemas con la intimidad y con poner límites a los demás.
  • Rabia crónica de la que no suelen ser conscientes.
  • Personalidad muy camaleónica. Pueden cambiar mucho dependiendo de con quién estén interactuando.
  • Comunicación pobre. Falta de coherencia entre lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen. No suelen ser claros con los demás con lo que piensan a sienten. Muchas veces porque ni ellos mismos lo saben.
  • Dificultad para tomar decisiones, incluso para pequeñas cosas.

¿Crees que Puedes Ser Codependiente? Test de 20 Preguntas para Averiguarlo.

Si quieres saber cómo dejar de ser un codependiente emocional, lo primero es tener claro que lo eres. Ten en cuenta que esto no es un diagnóstico definitivo y que con la ayuda adecuada de una terapeuta, la codependencia es una condición que se puede sanar. Ten en cuenta que la codependencia cubre un espectro amplio, con lo que te corresponderá averiguar en qué punto del espectro te encuentras tú. A cuantas más de las siguientes preguntas respondas afirmativamente, hay más probabilidad de que seas codependiente:

  1. ¿Te callas para evitar discusiones? ¿Evitas el conflicto?
  2. ¿Le das demasiada importancia a las opiniones que tienen los demás sobre ti?
  3. Alguna vez has tenido una relación con una persona con un problema de adicción? ¿Hay alguna persona en tu familia de origen que también haya tenido o tenga un problema de adicción?
  4. ¿Alguna vez has tenido alguna relación (de amistad, pareja, trabajo,..) con alguien que te maltrata y/ se aprovecha de ti y/o abusa de ti y/o te menosprecia?
  5. ¿Buscas que los demás te validen en lugar de creer en ti?
  6. ¿Tienes dificultades para adaptarte a los cambios en general?
  7. ¿Te sientes rechazada con facilidad? ¿Si los demás no te demuestran constantemente que te quieren o que están ahí te sientes mal?
  8. ¿Dudas de tus capacidades para conseguir lo que quieres? ¿Tienes dificultades para identificar qué es lo que quieres?
  9. ¿Te sientes incómodo al expresar tus verdaderos sentimientos a los demás?
  10. ¿Alguna vez te has sentido “inadecuado”, como si “algo estuviera mal en ti” y no fueras digna de amor y atención?
  11. ¿Te sientes realmente mal cuando cometes un error? ¿Eres muy perfeccionista en todo lo que haces?
  12. ¿Tiene dificultades para recibir cumplidos o regalos?
  13. ¿Crees que las personas con las que te relacionas en tu vida irían cuesta abajo sin tu esfuerzo constante? ¿Tienes una necesidad compulsiva de ayudar/cuidar/cambiar a las persona que quieres?
  14. ¿Te cuesta mucho pedir ayuda a los demás?
  15. ¿Sueles tener problemas o una relación conflictiva con figuras de autoridad, como la policía o tu jefe/jefa?
  16. ¿Estás confundido acerca de quién eres o hacia dónde vas en tu vida?
  17. ¿Tiene problemas para decir “no” cuando los demás te piden algo?
  18. ¿Te dedicas a tantas cosas a la vez que al final no te centras de verdad en ninguna?
  19. ¿Sientes rabia con frecuencia por dentro y esto es algo que escondes frente a los demás?
  20. ¿Eres muy fiel a ciertas personas, quedándote en una relación a pesar de que te han hecho mucho daño?

¿Cómo se Sana la Codependencia?

Si quieres saber cómo dejar de ser un codependiente emocional, has de saber que, debido a que la codependencia está arraigada en la infancia de una persona, sanarla implica la exploración de las dinámicas con los padres/cuidadores en la infancia de la persona y su relación con los patrones de comportamiento tóxicos y autodestructivos en la edad adulta. También requiere identificar los roles asignados en la infancia por la familia de origen y ver cuáles de esos roles la persona adulta sigue adoptando de forma inconsciente en sus relaciones con los demás.

También hay una parte importante que supone reapropiarse de las emociones y aprender a gestionarlas. A las personas codependientes en su infancia no se les permitía expresar sus emociones, con lo que aprendieron a negarlas, reprimirlas, retroflectarlas (aplicase a uno mismo la emoción sentida en lugar de expresarla, es como “tragársela”). Muchos codependientes o bien tienen miedo de expresar sus emociones o bien no saben lo que sienten. Este trabajo es conveniente hacerlos en grupos coda, donde puedan verse identificados con los patrones de comportamiento y proporcionarse apoyo mutuo. Esto es aconsejable hacerlo de forma paralela a la terapia con una terapeuta que sepa sobre codependencia. Los grupos no sustituyen a la terapia individual y viceversa.

Fuente: http://www.mentalhealthamerica.net

Anuncios

El Síndrome de Abuso Narcisista y el Síndrome de Imán Humano

El ‘Síndrome de Abuso Narcisista’ y el ‘Síndrome de Imán Humano’

El Síndrome de Abuso Narcisista y el Síndrome del Imán Humano son de los que habla Ross Rossenberg en su libro “Síndrome del Imán Humano”. Rossenberg es un psicoterpeuta estadounidense, conocido por su trabajo con codependientes. El “Síndrome de Abuso Narcisista” consiste en un patrón de abuso perpetrado por un(a) narcisista sobre una víctima codependiente. El “Síndrome del Imán Humano” en su forma más simple, explica por qué las personalidades opuestas se atraen entre sí, y por qué las relaciones perseveran a pesar de que una o ambas personas sean infelices en la relación. Independientemente de las diferencias, según Rossenberg, al menos el 75% de los codependientes experimentan alguna forma de Síndrome de Abuso Narcisista en sus relaciones personales.

Para saber cómo recuperarte de una relación narcisista, has de saber que el Síndrome de Abuso Narcisista es un patrón crónico de abuso físico, emocional y /o sexual perpetrado por narcisistas patológicos contra personas más débiles y más vulnerables. Debido a que las víctimas de Síndrome de Abuso Narcisista por lo general carecen de confianza, autoestima y apoyo social, son propensas a sentirse atrapadas por el perpetrador. La experiencia de “estar atrapada”, en muchas ocasiones, tiene que ver con situaciones (detonantes o “triggers”) de infancia de las codependientes, ya que así es como se sentían al depender de sus padres narcisistas en sus familias de origen. De adultos, inconscientemente, repiten esta dinámica con parejas, amigos, jefes,… sin darse cuenta de que son personas adultas con poder y libertad para tomar decisiones y hacer lo que quieran. El narcisista suele contribuir, con su conducta depredadora, a que la codependiente se sienta atrapada con técnicas como el “gaslighting” o luz de gas. Por lo general, quienes se sienten atrapadas, creen que pueden controlar o mitigar el abuso, o creen que realmente se lo merecen.

Razones por las que un Codependiente Cree que no Puede Terminar una Relación con una Narcisista

Las complicadas dinámicas psicológicas y relacionales del Síndrome del Imán Humano son responsables de la formación y el mantenimiento de la relación perpetrador/víctima y de la incapacidad de terminarla. Las víctimas del Síndrome de Abuso Narcisista, los codependientes, no pueden o creen que no pueden terminar con el abuso y/o la relación debido a lo siguiente:

  1. Incertidumbre/dudas sobre la verdadera naturaleza peligrosa de la abusadora.
  2. El miedo a las consecuencias reales si deja relación (que la perpetradora los pueda acosar, calumniar, demandar, quitarles la custodia de sus hijos en común,…).
  3. Miedo al rechazo y aislamiento social y familiar en el caso de que la abusadora haya puesto a los amigos y/o familia (en común o no) de la víctima en su contra.
  4. Secuestro físico: coger las llaves de la víctima, tenerla retenida en contra de su voluntad.
  5. Dependencia financiera: (la perpetradora mantiene a la víctima o la víctima trabaja para él).
  6. Varias formas de control coercitivo y encubierto: vigilar y trackear el móvil, redes sociales, hablar con amigos/familia a sus espaldas, seguirla.
  7. Una exitosa campaña de gaslighting, por ejemplo, haciendo creer a la víctima que no sobrevivirá “sola” si deja a la perpetradora.

Los perpetradores suelen tener un trastorno anti-social recogido en el grupo B del DSM: narcisistas, psicópatas y/o sociópatas. Cuanta menos empatía tiene un perpetrador de Síndrome de Abuso Narcisista, más efectivos son para controlar y dominar a las personas codependientes. Mantienen el poder y el control sobre sus víctimas golpeando o agotando su resolución de defenderse o de buscar protección o ayuda. Las diversas formas de manipulación y agresión directa, pasiva y encubierta aseguran que la víctima permanezca en la relación, mientras que el codependiente no responde ni la expone la relación. Muchas veces la justifica y en otras ocasiones ni siquiera es consciente del abuso/maltrato. Si quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, lo primero es hacer consciente la relación abusiva en la que has estado involucrada.

10 Consejos para Defenderte del Abuso Narcisista 

  1. Aprende la técnica de Observar No Absorber de Ross Rossenberg: la disociación protectora consciente evitará que te metas en una lucha que no puedes ganar. Ten en cuenta que esta técnica sólo está recomendada para el caso de que estés en una relación con un(a) narcisista, psicópata, sociópata y tiene el objetivo de protegerte mientras tengas este vínculo tóxico en tu vida. La disociación consiste en desconectarse para no sentir, con lo que no está recomendado ni utilizarla en exceso ni considerarla como algo sano en tus relaciones/vínculos con los demás.
  2. Obtén apoyos externos: cuenta tu situación a amigos y/o familiares que puedan brindarte su apoyo y, si llega a ser necesario, su protección. El secreto o la privacidad siempre funcionan en beneficio del abusador.
  3. Prepárate para reacciones agresivas o pasivo-agresivas o “castigos”: los abusadores utilizan la intimidación y amenazas, aún más cuando alguien se resiste o muestra signos de una mejor salud mental.
  4. Obtén información sobre refugios, policía y otros servicios de apoyo y seguridad.
  5. Busca la ayuda profesional de una psicoterapeuta que sabe de Síndrome de Abuso Narcisista. Las terapeutas sin este conocimiento pueden hacer más mal que bien, ya que al desconocer la situación de origen (generalmente de infancia) tienden a alinearse con el abusador por sus habilidades de manipulación y a no validar la versión de la víctima. Terminan agravando las heridas de infancia en lugar de acompañar a sanarlas.
  6. Infórmate sobre los trastornos anti-sociales. Cuanto más sepas sobre el trastorno y cómo se comportan estas personas, más fácil te resultará protegerte.
  7. Reconstruye tu autoestima. El amor propio es el mejor antídoto contra la codependencia.
  8. Encuentra un grupo de apoyo terapéutico o un grupo de 12 pasos, como el Codependientes Anónimos (Co-Da).
  9. Ten paciencia contigo mismo. Hacer consciente el problema es el primer paso. El camino de recuperación no es rápido, lleva tiempo. Aprende a caminarlo paso a paso día a día.
  10. Confía en tu intuición. Seguro que, de una forma o de otra, tu cuerpo te ha señalado al principio de la relación que esa persona era peligrosa para ti. A lo mejor un nudo en el estómago o en el pecho. Ésa es tu intuición hablándote. La próxima vez, hazle caso.

Fuente: https://blogs.psychcentral.com

Ten en cuenta que estos 10 Consejos están pensados para el caso de que todavía estés en una relación con un(a) narcisista, pero si quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, lo ideal es tener contacto cero o un contacto mínimo con el/la narcisista.

El Trance Hipnótico de un Narcisista: Cómo Romper el Hechizo

Si alguna vez te has relacionado con un(a) narcisista te darás cuenta de que hay algo diferente en estas personas. Debido a que son profundamente inseguras, necesitan reafirmar constantemente su poder y su valor a través de los demás. A un nivel inconsciente, saben que necesitan de los demás para “sobrevivir” emocionalmente, ya que son como niños y no son autónomos a nivel emocional. Son muy encantadores y pueden llegar a resultar hipnotizantes. Una vez te consideran un “target” no es fácil que te suelten…ni tú a él/ella.

Cómo Hipnotizan las Narcisistas

Los narcisistas tienen una técnica principal para ponerte en trance: se hacen con el control. Te atraen a escucharlos mientras hablan sobre ellos mismos o sobre alguna otra cosa relacionada con ellos.

Suelen ser personas carismáticas, con lo que se convierten en el centro de atención con facilidad. A menudo son interesantes, inteligentes, rápidas e ingeniosas, con lo que se convierten en “centros de mesa”. Poco a poco, te empujan a su órbita haciendo que te concentres en ellas. Comienzas a tener una actitud pasiva y a estar entretenido.

De forma progresiva, vas perdiendo personalidad, te das cuenta de que estás de acuerdo con él/ella sobre todo, que se ha convertido en una especie de “líder” para ti y tú en su abnegada audiencia.

A diferencia de un narcisista encubierto, un psicópata o un sociópata (que suelen ser seductores compulsivos), un narcisista descubierto no intenta que te sientas querida, sino que te hacen sentir que la vida es buena porque eres su admiradora y “fan” más fiel. Puede parecer que en momentos concretos te apoya o te ayuda, pero no es real. Primero porque tú le ayudas y apoyas mucho más, con lo cual son migas para el narcisista (que es consciente de que, aunque sea poco, algo tiene que dar) y segundo porque muchas veces se ofrece “de palabra” pero a la hora de la verdad no estaría dispuesto a hacer gran cosa por ti.

Una vez has renunciado a tu voluntad independiente y te has convertido en una extensión o suministro narcisista, estás como hipnotizado. Como psicoterapeuta que sabe de narcisismo, creo que hay una relación directa entre el estado hechizante y el trauma bonding.

Cómo te Mantienes Hipnotizada por un Narcisista

Debido a que el hipnotismo tiene grandes poderes para persuadir, puedes terminar queriendo prolongar la sensación de estar en la órbita del narcisista. Te persuadirá para que sientas que quieres hacerte su amiga/pareja, que quieres ser como él y que quieres ayudarle.

También es necesario que tengas en cuenta que, si a estas alturas del cuento de vuestra relación, aún no te has dado cuenta de que “pasa algo raro”, es más que probable que tú seas codependiente. Si para una narcisista, todo va acerca de ella, para un codependiente, todo va acerca de la otra persona. Por eso hacen tan buena pareja. En realidad, son dos polaridades de personalidades humanas. Una persona equilibrada tiene un cierto grado de egoísmo y egocentrismo y también cierto grado de dar y estar por los demás. La mayoría de las personas tienen una tendencia hacia lo uno o lo otro pero en el caso de las personas narcisistas y codependientes se trata de algo extremo.

Si terminas relacionándote regularmente con un narcisista, entrarás en SU mundo en SUS términos. Terminarás interpretando las cosas en términos de lo que diría o haría el narcisista.

Pero la vida en ESTE mundo es una calle de sentido único. Tú eres el público y ella es la estrella. En su mundo, lo que importa es “proyectar una imagen ideal que no es real” y no sentir que alguien sea superior a ella. Por eso terminan relacionándose de forma íntima con personas codependientes, que son:

  • Son fáciles de hipnotizar: el narcisista repite la manipulación que a una codependiente ya le hizo su padre/madre en la infancia.
  • Suelen mantener un “bajo perfil”: al que se les condiciona y obliga desde la infancia, lo cual permite a la narcisista “brillar”.
  • Ponen el foco de la atención en la otra persona, rara vez en sí mismos.

Rompiendo el Hechizo de la Narcisista

Romper el hechizo es duro. Una psicoterapueta que sabe de narcisismo puede ayudarte a ello. Te importa mucho lo que la narcisista piensa de ti. Y dado que has renunciado a tu sentido de ti mismo, te resulta muy difícil ver la situación de una forma objetiva. Si trabajas para una persona así, tienes una necesidad aún mayor de mantener el status quo.

Hay algunas cosas en las que centrarte que te ayudarán a identificar tu estado de trance hipnótico y, al hacerlo, cambiarlo. También podría ser de gran ayuda para ti hacer terapia con una psicoterapeuta que sabe de narcisismo.

  • Si acabas de conocer a un narcisista y caes bajo su hechizo, puedes dejar el encuentro sintiéndote emocionada, como “de subidón”. Esto es sólo el principio,a esos subidones les seguirán bajones, y así una y otra vez, es una montaña rusa emocional. Con el paso del tiempo, esta dinámica no será sana para ti ni a nivel psicológico ni a nivel emocional. Hay posibilidades de que desarrolles ansiedad, depresión leve o ambas.
  • Nunca puedes estar en el centro de atención cuando estás cerca de una narcisista. Incluso cuando parece estar enfocada en ti, realmente se trata de ella. Pero a veces todos tenemos que ocupar un lugar central en una conversación o en una reunión. Si lo intentas, será algo difícil e incómodo, como si de alguna manera no saliera bien. Comenzarás a sentir tristeza y frustración. Escucha estos sentimientos. Tus emociones te están dando un mensaje sobre esta persona.
  • Si estás en una relación con un narcisista, tarde o temprano comenzarás a sentir que nunca se te escucha y que no hay una conexión real o un intercambio de ideas fácil. Una forma en la que puedes darte cuenta de esto es que tendrás que ver a otra persona para tener una conversación real. Cuando llamas a ese otro amigo/amiga y por fin te sientes escuchado/visto. Cuando hagas esto consciente, habrás roto el hechizo.

Fuente: https://blogs.psychcentral.com

Cómo Dejar de Ser una Persona Complaciente

¿Eres una Persona Complaciente?

Los síntomas incluyen pero no se limitan a:

  • Decir sí cuando realmente quieres decir no.
  • Permitir que las personas pisoteen todos tus límites sin reafirmarte a ti mismo.
  • Tener rasgos de carácter o comportamientos que no hablan a tu Yo Auténtico. Esto se traduce en que eres súper amable con todas las personas, que inviertes mucha energía en que haya una buena atmósfera a tu alrededor y que sueles priorizar las necesidades de los demás frente a las tuyas.

Esto suele terminar en que cuando ya no puedes reprimir más la rabia de lo que permites que otras personas te hagan, estallas a modo volcán y puedes llegar a terminar la relación de una forma abrupta y tajante. Estás tan cansado de ser Jekyll todo el tiempo que te conviertes en la peor versión de Hyde para dejar salir todo el vapor que hervía a fuego lento todo el tiempo.

Todos lo hemos hecho en algún momento, e incluso una cierta cantidad de complacencia hacia la gente podría ser necesaria en contextos como el lugar de trabajo. Sin embargo, complacer a las personas puede ser un hábito difícil de erradicar si ser complacientes es algo a lo que nos obligaron en la infancia para evitar conflictos.

A las personas que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales abusivas, se les enseñó que cada vez que llevaban la contraria a las figuras de autoridad, eran castigadas sólo por ser ellas mismas. Esto hace que, inconscientemente, tengan en modo automático este “personaje complaciente” para evitar el conflicto, el rechazo o el abandono en sus relaciones personales.

Para alcanzar la recuperación después del abuso narcisista, estas personas tendrán que aprender a soltar al personaje complaciente para, poco a poco, descubrir su Verdadero Yo.

Personas Complacientes, Abuso y Autocuidado

Estas personas suelen involucrarse en amistades y relaciones que no satisfacen sus necesidades, no se alejan de las situaciones tóxicas y crean un “personaje” en lugar de su Verdadero Yo, su esencia. Estas personas creen que “yo soy así”, pero en realidad arrastran a ese personaje complaciente de infancia.

Dan mucho sin esperar apenas nada a cambio. Inconscientemente, lo que hacen es generar deuda emocional para que las otras personas las quieran y las necesiten porque no creen que tengan valor por sí mismas sino que creen que los demás las valoran por lo que hacen por ellos. En muchas ocasiones, esta situación no es sostenible a largo plazo, ya que la persona complaciente acumula rabia de la que no es consciente, suele expresar de forma pasivo-agresiva y puede llegar a un punto de no aguantar más, en el que estalla. Luego vuelve al personaje complaciente hasta “llenar su vaso” y así una y otra vez de forma cíclica.

Complacer a la gente esencialmente nos priva de la capacidad y el derecho a participar en un autocuidado personal saludable. Nos lleva a satisfacer las necesidades de los demás sin hacernos cargo de las propias.

Ser una persona complaciente es como gritar a los cuatro vientos que buscas que los demás abusen de ti y te maltraten. Por esto, las personas complacientes suelen terminar en relaciones tóxicas y abusivas, donde, en el otro extremo del espectro, están las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad (u otro en el grupo B del DSM), que buscan que otro se sobreadapte a ellos y normalice el abuso o el maltrato que perpetran y justifican.

Salir de este tipo de relaciones es más complejo que de cualquier otra por temas relacionados con el ciclo de abuso como el trauma bonding, el refuerzo intermitente o el gaslighting, donde la persona complaciente, de forma inconsciente, está recreando su trauma de infancia no sanado.

Parte de la sanación consiste en abandonar a ese “personaje complaciente” que te obligaron a adoptar y descubrirte a ti misma. También consiste en replantear la forma en que pensamos en complacer a los demás en lugar de complacernos a nosotros mismos. He aquí un pensamiento revolucionario: ¿qué pasaría si te dijera que tus necesidades y deseos son tan importantes como las personas a las que intentas complacer desesperadamente? ¿Qué pasaría si afirmara que toda tu existencia: tus metas, tus sueños, tus sentimientos, tus pensamientos son válidos pero como en tu infancia no te validaron tú sigues sin validarte a ti misma? ¿Tan válidos como el amigo que intentas impresionar o el padre cuya aprobación buscas?

Las Personas Complacientes y su relación con el Rechazo

Todos buscamos la aprobación a veces y muchos de nosotros tememos el rechazo si nos atrevemos a mostrar nuestro Auténtico Yo. La ironía es que al esforzarnos por evitar el rechazo, terminamos rechazándonos a nosotros mismos. El problema surge cuando esto se convierte en un hábito y nos deja vulnerables a la manipulación, la explotación y la codependencia. Cuando no estás honrando a tu Verdadero Yo, te estás privando a ti mismo de conocer tu esencia, de estar contigo y de descubrir tu verdadero destino, que sólo se abrirá ante ti cuando llegues a tu núcleo. Te pasarás la vida interpretando a un personaje para agradar a los demás. Un personaje que tuviste que construir en tu infancia para sobrevivir pero que ya puedes soltar. Sino te pasarás la vida sin descubrir quién eres realmente.

¿Recuerdas esa regla en los aviones sobre los padres que se ponen sus máscaras de oxígeno antes de ponerles la máscara de oxígeno a sus hijos? Bueno, hay una razón simple para eso: tenemos que cuidarnos a nosotros mismos antes de poder cuidar a los demás. Si agotamos nuestras propias reservas hasta el punto en que no nos quede nada, no ayudaremos a los demás en absoluto, sólo crearemos vínculos disfuncionales y relaciones tóxicas.

El primer paso para minimizar complacer a los demás es aceptar que no podemos y no debemos gustar a todo el mundo. A algunas personas les gustarás y a otras no. Y así está bien. Tú también tienes este derecho. Tú también tienes tus propias preferencias, juicios, prejuicios, sentimientos y opiniones sobre los demás. Lo contrario es pretender vivir en Disneyland, en una fantasía. No es real. No tengas miedo al rechazo. Abraza los noes de otras personas igual que tú tienes derecho a decir que no.

Trabajando tan duro para obtener la aprobación de los demás inviertes muchísima energía en algo que en el fondo es anti natural e inevitablemente te arriesgas a perderte a ti mismo. Te conviertes en un títere guiado por las necesidades y deseos de varios titiriteros. En los casos más extremos, complacer a la gente puede costarte tu salud mental y años en relaciones tóxicas como la que hay entre un(a) codependiente y un(a) narcisista.

Está en tu mano dejar de ser complaciente y empezar a descubrir tu Verdadero Yo si quieres llegar a la recuperación después del abuso narcisista. ¡Al final de ese camino la que está eres tú! 

Primeros Pasos a Dar para Dejar de Ser una Persona Complaciente

  • Haz una lista determinando cuáles son tus límites personales en los diferentes tipos de relaciones que tienes en tu vida y, si alguien los sobrepasa, comunícaselo de forma asertiva.
  • Aprende a decir que no de forma asertiva cuando no quieras, no puedas o no te apetezca hacer algo.
  • Observa con qué personas y situaciones adoptas el “personaje complaciente” de forma casi automática.
  • Comprométete a ser fiel a ti misma si dejar al “personaje complaciente” hace que algunas personas quieran romper su vínculo contigo. No les gustabas tú sino el personaje, por lo que es mejor que se vayan.
  • Permítete comportamientos como estar más callado cuando estás cansado, no tener buena cara todo el tiempo, no alabar a los demás a cada paso o no hacer esfuerzos por quedar bien en cualquier contexto.
  • No tener una sonrisa de oreja a oreja para todo el mundo menos para ti puede ser un buen primer paso. Permítete estar seria. ¡Eres humana!

En mi opinión, la mayoría de las personas complacientes son codependientes. En este blog dispones de más información sobre la codependencia. Si quieres alcanzar la recuperación después del abuso narcisista, una buena manera de empezar es entender porqué y cómo encajas tú con una persona narcisista.

Fuente: https://selfcarehaven.wordpress.com

 

Guía de 4 Pasos para Dejar de ser Codependiente

La Codependencia y la Adicción

Si quieres dejar de ser codependiente, lo primero que tienes que saber es que la codependencia supone ser adicta a una relación con una persona que, a su vez, tiene una adicción a una sustancia o actividad. Las codependientes tienen un muy bajo concepto de sí mismas, no reconocen sus necesidades, derechos ni sentimientos y no se sienten en general bien ni completas si no están en una relación con alguien a quien quieren “arreglar”, “ayudar”, “salvar” o “cambiar”. Esto es en realidad una proyección de sí mismas. Ellas son las que necesitan ayuda por sentirse tan vacías y dependientes pero lo proyectan fuera para no tener que lidiar con ello.

La codependencia subyace en todas las adicciones. Los codependientes que no son adictos a las relaciones disfuncionales, lo son a una sustancia o una actividad, como el juego, las compras o el sexo. En lugar de tener una relación sana contigo mismo, haces que algo o alguien más sea más importante. Con el tiempo, tus pensamientos, sentimientos y acciones giran en torno a esa otra persona, sustancia o actividad, y cada vez más abandonas la relación contigo mismo.

Por debajo de una adicción ya sea a alguien o a algo, lo que hay es una sensación de malestar con uno mismo y vergüenza tóxica. Una persona que tiene vergüenza tóxica se siente defectuosa como ser humano, tiene la creencia de que “hay algo que está mal en ella”, sin saber exactamente qué es y que hace que esconda su Verdadero Yo. Utiliza la adicción como un regulador emocional, que le hace sentirse mejor de forma temporal. La adicción en realidad le distrae de sentimientos incómodos y dolorosos con los que no quiere/puede lidiar. La adicción, obviamente, no es la solución, sólo es un parche que aísla a la persona y la hace convertirse en una “máquina” a través de la obsesión-compulsión. Es un bucle.

La vergüenza sana es necesaria porque nos muestra nuestros límites y nos recuerda que no somos Dios. Supone que una persona se sienta mal en situaciones concretas. También sirve para ser cauteloso antes de cruzar un límite.

Las personas que tienen la vergüenza como base de sí mismas, aún no siendo conscientes de ello, es porque ha sido transmitida por su familia de origen. Es algo que se pasa de generación en generación. Como no se sienten bien consigo mismas, esconden y asfixian su Verdadero Yo. En su infancia no fueron aceptadas por ser quienes eran y como las personas que tenían como referentes, las avergonzaban, aprendieron a ponerse máscaras y desempeñar roles en sus relaciones con los demás para sentirse aceptadas. YA NO ESTÁS EN TU INFANCIA y lo primordial para tener relaciones sanas, no disfuncionales con los demás, es quererte y ser tú misma. LOS DEMÁS YA NO SON TU PADRE NI TU MADRE, no piensan ni sienten como ellos ni tienen poder e influencia sobre ti a menos que se lo permitas.

Recuperación para Dejar de Ser Codependiente

La recuperación implica una inversión de 180 grados de este patrón para reconectar contigo mismo, cuidarte y actuar desde tu esencia. La curación supone un desarrollo de las siguientes características:

  • Eres autentica
  • Eres autónoma
  • Eres capaz de intimar
  • Tus valores, pensamientos, sentimientos y acciones están en coherencia. Esto quiere decir que en tu vida hay coherencia entre lo que piensas, lo que dices y lo que haces. Si te alineas, esta coherencia, saldrá sola. Todo lo que se interpone en esta coherencia son mecanismos de defensa que utilizas de forma inconsciente para no responsabilizarte de ti misma. Para tener una coherencia, hay que autoconocerse y aceptarse.

El cambio no es fácil. Lleva tiempo e implica los siguientes cuatro pasos:

  1. Abstinencia

    La abstinencia es necesaria para recuperarse de la codependencia. El objetivo es atraer tu atención hacia ti mismo, para tener un “locus de control” interno, en lugar de externo. Esto significa que tus acciones están motivadas principalmente por tus valores, necesidades y sentimientos, no por los de otra persona. Aprendes a satisfacer esas necesidades de manera saludable.

    La abstinencia perfecta no es necesaria para el progreso, y es imposible con respecto a la codependenciacon las personas. Necesitas a los demás y, por lo tanto, puedes dar y comprometerte en las relaciones. En lugar de abstenerte, aprendes a no apegarte y a no controlar, complacer u obsesionarte con otras personas. Te vuelves más autónomo y tienes una dirección propia.

    Si estás en una relación abusiva o con un adicto/a, puedes tener miedo de disgustar a tu pareja/padre y requiere de un gran valor romper el patrón de ceder tu poder personal a otra persona. Si eres codependiente en las relaciones con otras personas (parejas, amigos, jefe) ése es el patrón que sigues: ceder tu poder personal (que es tuyo, único e intransferible) a otra persona, dándole el mando de tus emociones y poniendo en lo que esa persona haga contigo, tu felicidad. Es un patrón de infancia obsoleto, que ya no te sirve.

  2. Consciencia o Awareness

    La negación es el sello distintivo de la adicción. Las codependientes no sólo niegan su propia adicción, ya sea a una sustancia, a una actividad o a una persona, sino que también niegan sus sentimientos y necesidades, especialmente las necesidades de nutrirse emocionalmente y de verdadera intimidad.

    Si estás leyendo esto, seguramente has crecido en una familia en la que no te nutrieron emocionalmente, tus opiniones y sentimientos no fueron respetados y tus necesidades emocionales no fueron satisfechas adecuadamente. Con el tiempo, en lugar de arriesgarte a ser rechazada o criticada, aprendiste a ignorar sus necesidades y sentimientos, creyendo que “erran erróneos”. Quizás decidiste volverte “autosuficiente” y encontrar consuelo en el sexo, la comida, las drogas o el trabajo.

    Todo esto lleva a una baja autoestima. Para revertir estos hábitos destructivos, primero debes tomar conciencia de ellos. El obstáculo más perjudicial para la autoestima es el diálogo interno negativo. La mayoría de las personas no son conscientes de sus voces internas que las maltratan y las critican. Esa voz interior no es otra que la voz interiorizada de tus padres que, de forma inconsciente, has hecho tuya. No lo es. Aprende a gestionarla y cambiarla por la tuya propia.

  3. Aceptación

    La curación esencialmente implica la autoaceptación. Esto no es sólo un paso, sino un viaje de por vida. Las personas vienen a la terapia para cambiarse a sí mismas, sin darse cuenta de que parte del trabajo personal consiste en aceptarse a sí mismas. Irónicamente, antes de que puedas cambiar, tienes que aceptar la situación. Lo que resistes, persiste. Lo que aceptas, te libera.

    En la recuperación, descubrirás muchas cosas acerca de ti mismo que requerirán de aceptación. La vida misma presenta limitaciones y pérdidas a aceptar. Esto es madurez. Aceptar la realidad abre las puertas de la posibilidad. El cambio sucede entonces. No en la resistencia a la realidad sino en la aceptación de la misma. Surgen nuevas ideas y energía que antes estaban estancadas por la auto-inculpación y la lucha contra la realidad. Por ejemplo, cuando te sientes triste, solo o culpable, en lugar de castigarte o juzgarte por ello, tienes autocompasión, te calmas a ti mismo y tomas medidas para sentirte mejor.

    La autoaceptación significa que no tienes que complacer a todos por temor a no caer bien. Honras tus necesidades y tus sentimientos displacenteros (tristeza, rabia, miedo) y te perdonas a ti mismo y a los demás. Esta buena voluntad hacia ti mismo te permite ser auto-reflexivo, sin ser autocrítico. Tu autoestima y confianza aumentan y, en consecuencia, no permites que otros abusen de ti ni te digan lo que tienes que hacer. En lugar de manipular, te vuelves más auténtico y asertivo, y eres capaz de una mayor intimidad.

  4. Acción

    La toma de conciencia de todo esto sin acción no te llevará muy lejos. Para crecer, la autoconciencia y la autoaceptación deben ir acompañadas de un nuevo comportamiento. Esto implica asumir riesgos y salir de tu zona de confort.

    Puede implicar expresarte (cuando normalmente te callas), probar algo nuevo, ir sola a algún sitio o poner un límite a alguien o a algo. También significa ponerte límites internos, manteniendo un compromiso contigo misma o diciendo “no” a tu voz interior crítica u otros hábitos que quieras cambiar. En lugar de esperar a que los demás satisfagan todas tus necesidades y te hagan feliz, aprendes a tomar medidas para satisfacerlas tú y a hacer cosas que te den plenitud y satisfacción en tu vida.

    Cada vez que pruebas un nuevo comportamiento o te arriesgas, aprendes algo nuevo sobre ti y tus sentimientos y necesidades. Estás creando un sentido más fuerte de ti misma, así como de autoestima y confianza en ti misma. Esto se construye sobre sí mismo en un circuito de retroalimentación positiva frente a la espiral descendente de la codependencia, que genera más miedo, depresión y baja autoestima.

    Las cuatro As son una hoja de ruta. Aprende todo lo que puedas sobre la recuperación. Si quieres que te acompañe en tu recuperación, sólo tienes que decírmelo. Por favor, recuerda que tu recuperación es un viaje largo, en el que tendrás altibajos y a veces dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás, pero es posible. Sólo requiere de una cosa una vez sabes el camino: voluntad. No te olvides de ser amable contigo misma en tu viaje a ti misma. Para dejar de ser codependiente, sólo tienes que comprometerte contigo misma.

Fuente: https://www.whatiscodependency.com

El rol de la Salvadora y cómo Salir de él

Creencia y actitud: “Me siento seguro y bien conmigo mismo cuando ayudo a otras personas”

Características de un Salvador

  • Las codependientes que asumen el rol de salvadoras suelen haber crecido en familias donde sus necesidades no fueron satisfechas. En su infancia recurrieron a cuidar a los demás para compensar el amor y la atención que no estaban recibiendo. Tienden a ser habilitadoras. Son demasiado protectores y pasan su tiempo ofreciendo ayuda y rescatando a otros de sus problemas.
  • Los salvadores obtienen una gran satisfacción al identificarse con su rol de cuidador. Por lo general, se sienten orgullosos de lo “ayudantes” y “arregladores” que son. Creen en su bondad y se ven a sí mismos como gente digna y piadosa. Sin embargo, debajo de estas acciones altruistas, los salvadores esperan que al cuidar y rescatar a los demás, la otra persona corresponda algún día. El salvador alberga esta expectativa a pesar de la experiencia de primera mano que dice lo contrario, es decir, que la persona que es rescatada no reconoce la asistencia, toma que la rescaten como su derecho o resiente al salvador por interferir. La verdad es que las personas necesitadas rara vez pueden ayudar a otra. ¿Cómo pueden hacerlo cuando tienen dificultad para ayudarse a sí mismas? A menudo, el salvador se siente decepcionado y deprimido, cayendo fácilmente en el rol de la víctima. Sus esfuerzos poco apreciados conducen a la profecía auto-cumplida sobre cómo la vida es injusta y cómo la gente siempre te defrauda: las suposiciones predeterminadas que los mantienen en su codependencia.
  • Sentirse usado a merced de, traicionada y sin esperanza son los sentimientos característicos de una salvador. Acaban diciendo: “después de todo lo que he hecho por ti, este es el agradecimiento que recibo”; o “no importa cuánto haga por ti, nunca es suficiente”; o, “¿por qué me tratas tan mal cuando te he ayudado tanto?” El mayor temor de una salvadora es que terminarán solas. Creen que su valor en la vida depende por completo de lo que hacen por los demás.
  • Es una parte natural de la vida y el crecimiento que una persona asuma las consecuencias de sus acciones. Pero al correr siempre para arreglar situaciones y sacar a otros de los problemas en los que se metieron, los salvadorescortocircuitan este saludable mecanismo de aprendizaje. Cuanto más salvan, menos responsabilidad toman las personas a las que rescatan. Y así, cuanta menos responsabilidad asumen las personas salvadas, más necesitan que se las salve. Entonces se forma un bucle, círculo vicioso en la relación, lo que hace que la dinámica entre las dos personas sea tóxica y disfuncional.
  • Hay una clara diferencia entre ser una persona cuidadora y salvar. Las personas que realmente quieren ayudar a otras lo hacen sin ninguna expectativa de recibir algo a cambio. Otorgan poder a los demás para que tomen responsabilidad y se ayuden a sí mismos, en lugar de quitarles el poder al asumir la responsabilidad sobre sus asuntos. Las personas a quienes les gusta ayudar a otras, creen que todas tienen el derecho de cometer errores y aprender de las consecuencias que tienen, aunque a veces sea difícil. Si ayudan, lo hacen sobre la base de que todas las personas tienen el derecho de asumir la responsabilidad de sus acciones y cometer sus propios errores y aprender de ellos. Los ayudantes desinteresados no ofrecen ayuda por motivos ocultos. No esperan secretamente obtener reconocimiento, aprecio y amor o construir su autoestima como resultado de su acción.

Algunos rasgos de una persona que adopta el rol de salvador son:

o Utiliza al salvación y la ayuda para conectar con otros o sentirse importante.

o Necesita controlar a los demás para evitar sus propios sentimientos y problemas.

o Tiene una actitud “más santo que tú” / “superior por ser útil”

o Tiene un sentido del derecho como resultado de ser “bueno y servicial”.

o Tiene un falso sentido de superioridad sobre los demás.

o Siente culpa o vergüenza cuando no ayuda.

Herramientas de recuperación para una salvadora hacia la autenticidad y las relaciones más saludables

1. Haz de tu vida una prioridad y toma la responsabilidad de tu propio bienestar y felicidad primero.

2. Verifica tu motivación antes de saltar para ayudar a los demás. Asegúrate de que el motivo subyacente no sea sentirte bien y elevar tu autoestima.

3. Renuncia a la necesidad de sentirte superior porque eres la chica buena que siempre ayuda a los demás.

4. Deja de comportarte como si supieras qué es mejor para los demás. Recuerda que esto tiene que ver más con tu propia autoestima y problemas de control que con querer ser útil.

5. Encuentra y aplica herramientas de recuperación que te ayuden a manejar tus propios temas en lugar de enfocarte en lo que está “mal” en los demás.

6.  Establece límites para resolver los problemas de otras personas y pon toda tu energía en resolver los tuyos primero.

7. Aprende a reconocer los factores desencadenantes que te llevan a asumir el rol de salvador.

8. No permitas que las manipulaciones de otras personas, ya sea basadas en el amor o la culpa, te llevan a ayudar a alguien, a menos que esto sea algo que realmente quieres hacer.

9. Ayudar a otros en función de motivos codependientes casi siempre lleva a resentimiento en ambos lados. No sabotees tu recuperación racionalizando y justificando tu comportamiento habilitante.

10. Deja de sentir pena por otras personas y brindarles consejos, dinero o apoyo. Dales a los demás el respeto que merecen y permíteles asumir la responsabilidad de sus propias vidas y sus problemas.

11. Procesa tu rabia y resentimiento por haber tenido una infancia disfuncional o abusiva y reconoce el impacto que la experiencia ha tenido en tu comportamiento como adulto. Tú tienes el poder de elegir si quieres continuar viviendo tu vida como salvadora o escoger otra opción de vida para ti. Escoges tú, el adulto. A la niña interior la puedes sacar en muchos otros momentos, no tienes que esclavizarla más, como le ocurrió en su infancia, para estar siempre mirando por otras personas en lugar de ocuparse de sí misma.

12. Ese “piloto en automático” de infancia que tienes hace que creas que tienes el deber (no la voluntad) de ayudar a otras personas y de anteponer sus necesidades a las tuyas. No es así. Aprende a reconocer cuándo los sentimientos de tu infancia te incitan a rescatar a otros. Recuérdate a ti mismo que ya no eres un niño, sino que eres un adulto que tiene derechos y opciones sobre su vida en general y sobre a quién ayudar o no en particular.

13. Trabaja tus 12 pasos de codependencia diariamente. Los nuevos comportamientos requieren tiempo y práctica, y los pasos proporcionan las herramientas que fomentan la autoestima y las relaciones saludables.

Fuente: http://hamrah.co

Diferencias entre un Cuidador(en el sentido Tradicional) y un Codependiente

La muleta de ayudar a los demás

Cuando una persona es codependiente, se define a sí misma a través de la ayuda que le dan a la otra parte en la relación. El cuidado que brindan es lo que les da significado de su vida. Dependen de la otra persona y su papel como cuidadora da forma a la muleta sobre la cual se basa su existencia.

Una cuidadora hace una elección consciente cuando ayuda a alguien. No necesitan ayudar a otros, pero lo hacen porque quieren lo ven como lo correcto. Estas personas pueden describirse como afectuosas, pero no permiten que esto se convierta en su razón de ser.

La necesidad de sentir que te necesitan

Los codependientes ponen mucho énfasis en ayudar a otra persona porque tienen un deseo insaciable de sentirse necesitados. A menudo confunden la dependencia de la otra persona con una relación amorosa y comprometida.

No les importa si la responsabilidad en relación es totalmente unilateral o si se basa en ciclos de angustia y salvación, lo ven como un vínculo sano e íntimo.

Cuando un cuidador forma una relación, les guste sentirse amados y queridos por lo que son, pero también respetan la autonomía de la otra persona. Creen que hay muchos beneficios al compartir una vida con alguien pero son completamente capaces de vivir sin esa relación.

Falta de límites

Las personas propensas a un comportamiento codependiente no tienen claros los límites entre ellas mismas y la otra persona. En su concepción de las cosas, ellas y la otra persona forman un ente indisoluble, como si la otra persona fuese sus brazos o sus piernas.

El resultado tóxico de esto es que no saben distinguir entre lo que es suyo y lo que no lo es. Permiten que los sentimientos de la otra persona dicten los suyos propios. Renuncian a tener pensamientos y criterios propios, se amoldan al otro por completo e incondicionalmente, les haga lo que les haga.

Las cuidadoras distinguen perfectamente entre ellas y los demás. Son capaces de establecer límites personales claros y firmes y conservar su carácter y pensamientos propios. Pueden ser influenciadas por terceras personas, pero nunca dejan que su sentido del yo se confunda con el otro.

Actuando en tu mejor interés

A los codependientes les gusta pensar que están ayudando a otra persona, salvándola, pero a menudo sucede que simplemente están permitiendo la continuación de conductas no deseadas.

Ya sea para mantener a alguien con una salud física o mental deficiente, promover su bajo rendimiento o apoyar su adicción, los codependientes no necesariamente actúan en el mejor interés de la otra persona. De hecho, están haciendo lo correcto para ellos manteniendo la relación y, por lo tanto, el significado que le dan.

Los cuidadores adoptan un enfoque diferente porque son más capaces y están más dispuestos a ver los problemas que enfrenta la otra parte. No tienen una intención inconsciente de perpetuar los problemas de la otra persona sino el propósito verdadero de ayudarla para que supere algo o solucione algún problema.

Poniendo a la otra persona primero

Las codependientes tienden a anteponer las necesidades de la otra persona a las suyas propias. Sacrificarán su disfrute, su tiempo e incluso su bienestar si eso significa que pueden proporcionar satisfacción. Darán y darán siempre y cuando no se les obligue a sacrificar la relación en su totalidad.

Una cuidadora estará dispuesta a hacer algunos sacrificios para ayudar a la otra persona, pero habrá límites a lo que harán. Valoran sus propias necesidades y no las dejan de lado por completo.

Lidiar con el rechazo

Cuando a alguien con una personalidad codependiente se le rechaza su oferta de ayuda, o cuando no recibe un reconocimiento, siente una gran cantidad de dolor emocional.

Esto se remonta a su necesidad de sentirse necesitados por los demás. Sin la apreciación de los demás, se sienten inútiles y perdidos porque es lo que realmente les trae paz.

Un cuidador no estará tan disgustado si sus esfuerzos pasan desapercibidos. Pueden estar satisfechos por cualquier agradecimiento que se les presente, pero principalmente se deben a su deseo de hacer el bien.

Obsesión

La base de la vida de una codependiente es su relación con otra persona y esto lleva a un nivel relacional poco saludable. Llegan a un punto en el que casi todos los pensamientos del día involucran a la otra parte.

Se preguntan qué están pensando, cómo se sienten, mientras intentan prever todos los deseos y necesidades de la otra persona. Son tan emocionalmente dependientes y se vuelven tan ansiosas por perder a la otra persona, que se obsesionan.

Una cuidadora puede experimentar cierta ansiedad e inseguridad, pero esto es perfectamente normal, mientras que sea algo esporádico. Suelen comunicar estos sentimientos a su pareja, lo que ayuda a resolver el problema antes de que pueda crecer en sus cabezas.

La incapacidad de liberarse

Incluso si una relación llega a un punto en el que ambas partes son infelices, un codependiente tendrá dificultades para terminar las cosas debido a la abrumadora culpa que sienten. Además, a menos que puedan reemplazar rápidamente a la otra parte con un nuevo dependiente, se verán obligados a estar solos un tiempo, lo que para ellos es algo muy difícil de sobrellevar.

Un cuidador sabe que, incluso si resulta en una gran cantidad de dolor temporal, a veces es mejor ir por caminos separados cuando una relación ya no da más de sí. No tienen miedo a estar solos y no necesitan estar en una relación para darle sentido a sus vidas.

La recompensa de habilitar

Una codependiente es recompensada por su comportamiento habilitante con una relación estable que proporciona significado y propósito a su vida. Sus razones para ser cuidadora son principalmente de naturaleza egoísta, encerrar a otra persona en la esclavitud de necesitarles, incluso si no es lo mejor para ellas. Esto ocurre muchas veces de forma inconsciente, ya que la codependiente es muy posible que no entienda esto hasta que empiece a hacer terapia.

Una persona genuinamente cuidadora puede sentirse bien cuando ayuda a otros pero brindarían igualmente la ayuda si en lugar de sentirse bien les hiciera sufrir un poco. Muestran un verdadero altruismo y sólo buscan promover el bienestar de la otra persona.

Fuente: https://www.aconsciousrethink.com