¿Qué tienen en común las Narcicistas y los Codependientes? (Más de lo que te Imaginas)

Las codependientes y los narcisistas son polos opuestos para algunas cosas pero para otras, por extraño que pueda parecer, son muy similares. Los narcisistas exhiben síntomas de las codependientes como la vergüenza, la negación, el control, la dependencia emocional y la comunicación y límites disfuncionales, todo lo cual conduce a problemas de intimidad.

Eso sí. Aunque la mayoría de los narcisistas pueden clasificarse como codependientes, lo contrario no es cierto: la mayoría de las codependientes no son narcisistas. No exhiben rasgos comunes de explotación, sentirse con más derechos que los demás y la falta de empatía.

Si quieres saber cómo superar la codependencia, puedes empezar por darte cuenta de las características que tienes en común con una persona narcisista.

6 Características que tienen en común las Narcisistas y los Codependientes 

Dependencia Emocional

La codependencia supone tener un ‘Yo Perdido’. Los codependientes han perdido su conexión con su Yo Verdadero, consigo mismos. En cambio, su pensamiento y comportamiento giran en torno a una persona o sustancia. Se sobreadaptan para complacer y gustar a los demás y así sentirse queridos y aceptados. Las narcisistas también sufren de una falta de conexión con su Verdadero Yo. En su lugar, se identifican con su ‘Yo Ideal‘. Su privación interna y la falta de conexión con su yo real las hace dependientes de otras personas para su reconocimiento. En consecuencia, al igual que los codependientes, su autoimagen, pensamiento y comportamiento están orientados hacia otras personas para estabilizar y validar su autoestima y su ego frágil.

Irónicamente, a pesar de la alta autoestima declarada, las narcisistas anhelan el reconocimiento de los demás y tienen una necesidad insaciable de ser admiradas, para obtener su suministro narcisista. Esto los hace tan dependientes del reconocimiento de los demás como un adicto una sustancia. Una narcisista grita: “Mírame y escúchame”, pero muchas de ellas no quieren más que eso, por lo que prefieren tener vínculos con personas pasivas, que no participen mucho en la conversación ni les contradigan. Utilizan a las demás personas como espejos de sí mismas.

Vergüenza

La vergüenza está en el núcleo de la codependencia y la adicción. Proviene de crecer en una familia disfuncional. La autoestima inflada de las narcisistas se confunde comúnmente con el amor propio. Sin embargo, la exageración y la arrogancia simplemente alivian la vergüenza inconsciente e interiorizada, que también es común entre las codependientes.

Los niños desarrollan diferentes formas de lidiar con la ansiedad, la inseguridad, la vergüenza y la hostilidad que experimentan al haber crecido en familias disfuncionales. La vergüenza interiorizada puede resultar a pesar de las buenas intenciones de los padres y la falta de abuso manifiesto.

Para sentirse seguras, algunas niñas adoptan patrones de afrontamiento que dan lugar a un Yo Ideal, desde donde buscan reconocimiento, dominio y poder sobre los demás. Buscan poder y control de su entorno para satisfacer sus necesidades. Su búsqueda de prestigio, superioridad y poder les ayuda a evitar sentirse inferiores, vulnerables, necesitadas e indefensas a toda costa. Ésta es una estrategia que suelen adoptar tanto narcisistas como codependientes. Creen que si muestran una imagen de perfección, los demás les querrán.

Es justo al contrario. Cuanto una persona más persigue su Yo Ideal, más se aleja de su Yo Real, lo que sólo aumenta su inseguridad, su falso yo y su sentido de la vergüenza.

Negación

La negación es un síntoma central de la codependencia. Las codependientes generalmente niegan su codependencia y, a menudo, sus sentimientos y necesidades.

Del mismo modo, los narcisistas niegan sus sentimientos, particularmente aquellos que expresan vulnerabilidad. Muchos no admitirán sentimientos de insuficiencia, incluso ni para sí mismos. Desconocen y, a menudo, proyectan en los demás sentimientos que consideran “débiles”, como el anhelo, la tristeza, la soledad, la impotencia, la culpa,.. La rabia los hace sentir poderosos. La rabia, la arrogancia, la envidia y el desprecio son defensas de la vergüenza subyacente.

Las codependientes niegan sus necesidades, especialmente las necesidades emocionales, que fueron descuidadas o que les hicieron sentir vergüenza al demandarlas en sus familias disfuncionales de origen. Muchas codependientes actúan de manera autosuficiente y ponen rápidamente a otros en primer lugar. Otras codependientes exigen a las personas que satisfagan sus necesidades.

Aunque los narcisistas no suelen priorizar las necesidades de los demás, algunos en realidad complacen a las personas y pueden ser muy generosos. Además de asegurar el apego de aquellos de quienes dependen, a menudo su motivo es el reconocimiento o sentirse superior o grandioso en virtud del hecho de que pueden ayudar a las personas que consideran inferiores. Al igual que muchos codependientes, pueden sentirse explotados y resentidos hacia las personas a las que ayudan.

Muchos narcisistas se esconden detrás de una fachada de autosuficiencia y distanciamiento cuando se trata de necesidades de cercanía emocional, apoyo, aflicción, cuidado e intimidad. Su búsqueda de poder los protege de experimentar la humillación de sentirse débiles, tristes, asustados o querer o necesitar a alguien, en última instancia, para evitar el rechazo y el sentimiento de vergüenza. Sólo la “amenaza” del abandono revela lo dependientes que son en realidad.

Comunicación Disfuncional

Generalmente, tanto como las codependientes como las narcisistas carecen de habilidades de asertividad. Su comunicación a menudo consiste en críticas, demandas, etiquetado y otras formas de abuso verbal.

Por otro lado, algunos también intelectualizan, se ofuscan y son indirectos. Les resulta difícil identificar y expresar claramente sus sentimientos. Aunque pueden expresar opiniones y tomar posiciones, con frecuencia tienen problemas para escuchar y son dogmáticos e inflexibles. Éstos son signos de comunicación disfuncional que evidencian inseguridad y falta de respeto por parte de la otra persona.

Control

Al igual que las codependientes, los narcisistas buscan el control. El control sobre nuestro entorno nos ayuda a sentirnos seguros. Cuanto mayor es nuestra ansiedad e inseguridad, mayor es nuestra necesidad de control.

Cuando dependemos de los demás para nuestra seguridad, felicidad y autoestima, lo que las personas piensan, dicen y hacen se vuelve primordial para nuestra sensación de bienestar e incluso seguridad.

Intentaremos controlarlas directa o indirectamente siendo personas complacientes, mintiendo o manipulando. Si estamos asustados o avergonzados de nuestros sentimientos, como la rabia o el dolor, intentamos controlarlos. La rabia o el dolor de otras personas nos molestarán, por lo que también deben evitarse o controlarse.

Intimidad

Finalmente, la combinación de todos estos patrones hace que la intimidad sea un desafío tanto para las narcisistas como para los codependientes. En las parejas formadas tanto por narcisistas como por codependientes, hay una dependencia mutua, una fusión con el otro, una falta de límites y de autoestima y una necesidad de controlar y de manipular, que hace que suelan ser relaciones conflictivas, con muchos altibajos, donde hay dificultades para expresar la vulnerabilidad, para sentirse seguras y para manifestar las necesidades de una forma clara y asertiva.

Superar la codependencia no es algo fácil ni rápido, pero sí posible. Lo que no tienen en común un codependiente y una narcisista es que el codependiente, si recibe la ayuda adecuada, puede cambiar patrones de conducta, sanar a su niño interior y sanar. Una narcisista puede realizar ciertas modificaciones de comportamiento siempre que sean en beneficio propio pero no cambiar de una forma profunda.

Fuente: https://psychcentral.com

Control=Resistencia

Control y Resistencia= dejar que la ola te golpee intentando no caerte y controlarla. Aceptación=ayudarte a surfear la ola lo mejor que puedas sin cuestionarla.

El Control y la Resistencia

Las personas queremos controlar. Lo que no daríamos por tener más control en nuestras relaciones, el trabajo y nuestras vidas en general.

No es que lo vayamos gritando a los cuatro vientos. Más bien nos protegemos un poco, preguntando a familiares, terapeutas y amigos cómo gestionar mejor nuestras vidas y a otras personas. Cómo podemos cambiar este o aquel aspecto de nosotros mismos o de nuestras circunstancias, cómo podríamos lidiar mejor con situaciones y relaciones concretas.

No hay nada de malo en querer crecimiento y desarrollo. Sin embargo, eso no es lo que la mayoría de nosotras buscamos realmente. La prueba está en el conjunto de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. A pesar de todas nuestras preguntas y dudas, muchas de nosotras nos sentimos bastante atrapadas. No importa la energía que invirtamos, permanecemos paradas, como en un bucle.

Muchas personas cuando llegan a terapia se encuentran con que con su comportamiento lo que pretenden es librarse de la tensión creando más tensión, forzar la flexibilidad de forma rígida y controlar su libertad o la de otras personas.

¿Por qué es esto? ¿Por qué persistimos en intentar controlar nuestro camino hacia la libertad personal, creativa y profesional?  La respuesta es que la mayoría de nosotros no queremos libertad.

Antes de estar en desacuerdo, echa un vistazo a tu propia vida. Mira las áreas en las que desearías tener un mayor nivel de libertad, paz y vitalidad. Si todavía no has logrado estas cosas, apuesto a que lo que realmente buscas es el control. O dicho de otra manera, libertad a tu manera.

Sí, quieres una buena relación de pareja, si eso significa que la otra persona es así y asá. Sí, deseas una carrera satisfactoria, con la condición de que implique tal y tal. Y sí, quieres hijos mientras bla, bla, bla.

Eso no quiere decir que no debas tener estándares, esperanzas y objetivos.

Pero si estás luchando o sientes la necesidad de controlar, es menos probable que algo esté mal con el objeto de tus deseos y que haya algo a lo que no hayas querido renunciar para poder obtener lo que dices que quieres. Incluyendo lo que podrían ser estándares imposibles. O tal vez un estándar que cambia cada vez que lo que afirmas anhelar se acerca demasiado, se vuelve demasiado cómodo para ti.

Cuando anhelamos que las cosas sean como queremos que sean, en lugar de como son, eso no es una búsqueda de libertad. Eso es resistencia. Especialmente si lo que queremos va en contra de la realidad…

¿Qué es exactamente lo que estamos resistiendo?

Las circunstancias de la vida.

Cómo somos nosotros y otras personas.

Lo que pasó.

Lo que podría pasar.

Resistimos la vida y a otras personas. Resistimos el pasado y el futuro. Resistimos nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y a nosotras mismas. Resistimos la verdad. Y luego nos engañamos pensando que si resistimos lo suficiente, si tratamos de controlar lo suficiente, al final seremos libres.

Verificación de la realidad: no puedes cambiar una situación o circunstancia cuando estás en proceso de resistirla. Del mismo modo que no puedes atrapar una pelota de playa si estás sosteniendo otra en tus manos, no puedes aceptar algo nuevo hasta que dejes de lado las viejas y dolorosas razones y argumentos sobre por qué las cosas son así.

Para ser clara, no estoy diciendo que debamos lanzar todo al viento, mirando pasivamente mientras el mundo y otras personas nos pasan por delante. De ningún modo. Lo opuesto al control no es la pereza o la apatía. 

Lo Opuesto al Control es la Aceptación

Cuando aceptas, cuando abandonas la ilusión de control, no sólo descubres la paz y la libertad que conlleva. Te vuelves, tal vez por primera vez, empoderado para manejar cualquier cosa que se te presente.

¿Por qué? Porque no hay energía que se dedique a detenerte por más tiempo. El descanso (congelación) que te has tomado se termina, y finalmente puedes avanzar con poder, libertad y la capacidad de expresarte completamente y crear en el mundo … un mundo, ahora te das cuenta, que está lleno de oportunidades y amor.

Así que haz las paces con la vida. Acéptate a ti misma y al mundo tal y como sois. Ríndete a surfear las olas en lugar de mantenerte terca e inmóvil mientras te golpean. Cuando lo haces, la necesidad de controlar se disipa y surge la libertad. Y junto con esto, el sentido y finalmente el conocimiento de que cualquier cosa, y todo, es posible.

La Familia Narcisista y el Control

La Familia Narcisista es un escenario en el que los niños aprenden a controlar desde muy pequeños porque así mantienen la idea ilusoria de que habrá menos abuso o maltrato y más amor. Aprenden a controlarse a sí mismos, con comportamientos como no expresar sus emociones o a permanecer callados y quietos; también aprenden a controlar a sus padres, identificando sus estados emocionales y anticipándose a lo que el padre/madre puede necesitar para dárselo.

Se trata de un ambiente en el que no hay lugar para la espontaneidad, las expectativas respecto a los niños son poco realistas y no hay libertad.

El control, como hemos visto, está muy relacionado con la resistencia. La resistencia es algo normal porque evita el dolor. Lo único es que atravesar ese dolor es lo que realmente sana, evitarlo supone seguir teniendo el dolor dentro, atascado.

La resistencia seguramente es algo que te haya ayudado a lo largo de tu vida para llegar hasta donde estás, para sobrevivir. Sin embargo, si lo que quieres es salir del abuso narcisista y tener cambios profundos y verdaderos en tu vida, esos no te los va a dar la resistencia, que te hace perseverar, ser rígida y pensar que hay un solo camino para las cosas.

Aceptar y soltar la resistencia es doloroso y te pondrá frente a frente con tu vulnerabilidad y tu realidad. También requiere de muchas dosis de perdón hacia ti misma, aceptando el daño que te has hecho porque en tu pasado no contabas con los mismos recursos personales que en tu presente si aceptas.

Aceptar que has vivido en una familia donde uno de sus miembros tiene un trastorno mental (Trastorno Narcisista de la Personalidad) es algo duro y difícil, pero sólo eso es lo que te llevará a cambiar el rumbo de tu vida para reconstruirte y ser lo que tú quieras, sin que tu pasado sea ya una pesada mochila que no te deja caminar sino algo que te pasó pero que no define quién eres.

Si quieres salir del abuso narcisista, es necesario que sientas lo doloroso de tu infancia para que puedas, por fin, transformar estos sentimientos en una alquimia que se da en el hoy, en el presente.

No has podido escoger dónde empieza tu vida. Nadie puede. Lo que sí está en tu mano es escoger dónde estás hoy y hacia dónde vas mañana. Pon la intención en las cosas que quieras conseguir y suelta el control. El universo se encargará de hacer el resto.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Cómo Terminar con el Micromanaging de tus Padres Narcisistas

Los padres/madres narcisistas tienden a hacer microgestión o micromanaging de sus hijos. Esto los convierte en personas muy inseguras, que dudan mucho de sí mismas y que necesitan constantemente la validación de los demás o son complacientes para que les quieran. También hace de muchas de ellas personas perfeccionistas, que se acaban haciendo ese micromanaging a sí mismos, con estándares poco realistas y pretendiendo auto-mejorarse sin fin. Muchos tienen parejas o jefes o ambos que los controlan, tienden a relacionarse con este tipo de personas en su etapa adulta porque es lo que les resulta familiar.

Si eres hijo o hija de narcisistas y estás en un momento de cambio, o quizás buscando psicoterapia y quieres adquirir autonomía e independencia en tu vida, no sólo respecto a tus padres sino también a las personas con las que te relacionas, aquí tienes algunos consejos.

Desarrolla tu Autonomía y toma decisiones por Ti Misma

Si tus padres/pareja aún controlan temas como tus finanzas, tus compras, tus amistades, tu forma de vestir, comportarte o tus elecciones de vida, como el trabajo o la casa, es hora de poner límites. No les des acceso a tus cuentas, no les consultes cada paso que vas a dar, puedes hacerlo a posteriori, con la decisión ya tomada y la acción ya hecha, no pidas su validación a cada paso que des. Aprende a caminar sola. Tus padres/pareja, seguramente te conocen menos de lo que crees y delegar en ellos para vivir tu vida, te elude de tomar responsabilidades y ser el dueño de ellas. Después de todo, si tú tomas una decisión basándote en lo que te dicen tus padres/pareja, ¿quién va a sufrir las consecuencias, tú o ellos? ¡Pues eso! 

Seguro que cometerás errores, como todos los seres humanos, pero también aprenderás de ellos. Verás cómo, poco a poco, tomar decisiones por ti misma ces cada vez más fácil. Es una cuestión de práctica, como todo en la vida. Además, piensa que si tus padres/pareja te dicen lo que tienes que hacer es porque quieren seguir controlándote, esto habla de sus necesidades, no de las tuyas. No te conocen bien porque no han sabido hacerte un buen mirrroring, por lo que lo que sea que te aconsejen, no será lo mejor para ti sino para ellos. 

Pon Límites y di que No

Al principio esto no será fácil si están acostumbrados a controlarte y microgestionarte, pero tu independencia pasa por esto, como la de cualquier persona. Decir que no a algo que te pidan, como por ejemplo, dejar de hacer recados o favores o poner un límite si te “obligan” a hablar con ellos cada día, te hará crecer y sentirte más fuerte. No se trata de decir que no a todo sino de dejar de hacer concesiones a cosas que no te apetecen o que consideras que están fuera de lugar. Si cuando empieces a hacer esto te tachan de “egoísta” puedes pensar que sí lo es. No pasa nada. Un cierto grado de egoísmo y de narcisismo es necesario en las personas para tener una vida sana y autónoma, con un equilibro entre dar y recibir.

Toma la Iniciativa y Sé Proactivo

Es más que probable que estar en ese estado de dependencia perpetua de tus padres, te haya convertido en una persona muy pasiva, sin mucha iniciativa y con comportamientos de indefensión aprendida. Esto te lleva sentir que no tienes un control sobre tu propia vida. Es hora de cambiar esto. Puedes empezar por pequeñas cosas, como buscar tú misma los vuelos y el alojamiento para el próximo viaje con tu pareja o hablar con tu compañero de piso sobre cómo vais a organizar el tema de la limpieza o proponer esa idea que tienes sobre un nuevo proyecto a tu jefe.

Poco a poco, adquirirás poder personal, sintiendo que eres el dueño de tu propia vida y que tienes voz en todo lo que te ocurre.

¡Responsabilízate!

Tú no tienes la culpa de lo que te pasó en la infancia, tampoco tus padres. Sólo han repetido lo mismo que les han hecho a ellos. El trauma es algo que se pasa de generación en generación si no se sana en terapia.

Tú no tienes la culpa de nada de eso pero sí la responsabilidad de tu propia vida como adulta. A medida que vayas asumiendo esa responsabilidad, te darás cuenta de que te comprometes con las cosas y contigo misma y esto reconforta. Ya no tienes que seguir un patrón inconsciente de huida o de infantilización.

Mantén tu Privacidad y pide respeto a tu Intimidad

Una de las principales herramientas para el control y la dominación es la información. Los padres narcisistas tratan a sus hijas como extensiones de sí mismas, teniendo la fantasía de que son “suyas”. Una buena forma de empezar a deshacer esa fantasía es dejar claro que eres un ser humano independiente de ellos con derecho a privacidad e intimidad. No contestes a nada que no te haga sentir cómoda, bloquéalos de las redes sociales si es ahí donde te quieres expresar libremente, no dejes que te manipulen para sonsacarte información. Di “no” las veces que haga falta o simplemente no contestes a mensajes o llamadas acompañados de chantajes o amenazas implícitos o explícitos.

Acepta que no puedes hacer que ellos Cambien

El sistema familiar disfuncional vive lo que John Bradshaw llama un trance hipnótico. Hay muchos mecanismos de defensa que hacen que tus padres/pareja no puedan ver la realidad. Simplemente sería algo demasiado doloroso y ellos no podrían sostener este dolor. La naturaleza es sabia y el cerebro sólo permite traer eventos a la consciencia cuando la persona está preparada para ello. Para algunas personas, esto no llega en toda su vida.

Si lo que pretendes es que ellos cambien cuando tú quieras, esto no va a ocurrir y además entonces seguirás haciendo las cosas desde tu niño interior herido  (seguramente ya denunciabas de niño que “algo estaba mal” en la familia) y no servirá de gran cosa. La idea es cambiar por ti y para ti. Y entonces los demás cambiarán. Los cambios se dan de dentro hacia fuera y no a la inversa.

Cuando tú empieces a hacer cambios, dependiendo de en qué punto del espectro se encuentren tus padres/padre/madre, aunque al principio te encontrarás con muchas resistencias, quizás ellos cambien también aceptando a la nueva tú. Quizás no lo hagan. Eres tú quien valora si quiere tener mucho, poco o contacto cero con ellos.

Reaprópiate de tu Instinto y tu Intuición

Observa que si dejas que otras personas te digan quién eres y lo que tienes que hacer, te hacen un dependiente crónico. No desarrollarás partes de ti que son importantes y que te llevarán a una vida más sana y plena, como la intuición para decidir si aceptas o no esa oferta de trabajo o el instinto para determinar si esa chica con la que estás quedando te conviene o no.

Si eres hija o hijo de padres narcisistas y buscas psicoterapia y cambios en tu vida, recuerda que sólo tienes una. ¡Vívela como tú quieras!

Cómo Soltar las Expectativas Poco Realistas

Cómo se generan las Expectativas Poco Realistas

Si quieres saber cómo recuperarte después de haber crecido con padres narcisistas, lo primero que tienes que saber es que hay abuso emocional cuando un adulto pone expectativas no realistas en un niño y después le castiga, a través de palabras o acciones, por “no haber estado a la altura”.

La mayoría de los niños “cumplen” e intentan hacer lo que los adultos les piden. Los niños tienen el deseo de cumplir con las expectativas que se ponen en ellos. Quieren ganar la aprobación de las personas que les cuidan, a quienes quieren.

Cuando se crean sobre una niña expectativas poco realistas, no hay deseo de la niña por cumplir que pueda saltarse ese obstáculo. Para eso precisamente su padre o madre narcisista pone unas expectativas tan altas de forma consciente o inconsciente, para poder controlar y dominar a la niña bajo cualquier circunstancia y tener una excusa para retener el amor y el afecto que no puede dar porque no tiene tampoco para él/ella. Entonces las niñas se ven a sí mismas como defectuosas, internalizan la vergüenza (esto es vergüenza tóxica) por no cumplir con esas expectativas nada realistas. Las niñas, en especial las más pequeñas, no tienen la capacidad para distinguir que están en una situación de no-ganar hagan lo que hagan.

Es como un partido al que tú no querías ir pero te han invitado, a jugar a algo que no quieres porque ya sabes que el otro es mejor que tú, aún así te esfuerzas todo lo que puedes, siempre te ganan y te humillan por ganarte, haciéndote sentir que no vales nada.

Cuando estas expectativas no realistas se ponen sobre el niño en un momento de mucho estrés o en el de jugarse algo importante, el mensaje de que “Eres un fracaso” se graba en su cerebro y a nivel celular. Cuando estas expectativas no realistas se convierten en algo habitual en el tiempo, la presión del continuo mensaje de “No eres suficiente” puede suprimir el optimismo natural emocional de un niño.

Las Expectativas poco Realistas en las Hijas Adultas de Narcisistas

Como todas las personas, las hijas adultas de narcisistas interiorizan los mensajes de sus padres hasta convertirlos en mensajes propios, en su “voz interior”. Esto les lleva a vivir sus vidas con ese concepto propio tan pobre de “No soy suficiente” y a sentir mucha frustración por tener unas expectativas poco realistas, las mismas que tuvieron como referente en su infancia. Si alcanzan una meta profesional, en seguida la desvalorizan y buscan la siguiente, si les aumentan el sueldo, podrían cobrar más, si han adelgazado, siempre se puede perder otro kilo,… es infinito. También esperan demasiado de los demás, que les entiendan sin comunicarse, que les den lo que necesitan sin manifestarlo, que se les trate como si fueran de algodón porque son sensibles,… es interminable también. Lo mismo ocurre con el Universo: que se les conceda lo que quieren sin haberse esforzado, que todo sea muy fácil y llevadero,.. A nivel inconsciente, pretenden que el mundo les compense por una infancia muy dura. Si alguien les elogia, les cuesta asimilarlo y son extremadamente críticos consigo mismos. No se trata de una crítica constructiva, que sí que puede venir bien, sino de algo destructivo, que sólo es cruel y hace daño.

Cómo Renunciar a las Expectativas Poco Realistas para Recuperarte tras haber crecido con Padres Narcisistas

  1. Utiliza la técnica de Doble Estándar

    Esta técnica consiste en imaginar lo que le dirías a un amigo cercano o a un familiar que tenga la misma idea o creencia. Ya verás cómo, por lo general, dirías algo mucho más razonable, realista y proporcionado a otra persona que lo que te dirías a ti misma. Luego puedes practicar decir algo así de realista y compasivo contigo misma. Por ejemplo, imaginemos que has cometido un error en el trabajo y crees que esto te convierte en una terrible empleada. La expectativa poco realista subyacente es que no debes cometer errores en el trabajo. Si te preguntan qué le dirías a una amiga que estuviese en la misma situación, probablemente dirías algo como: “Todos cometemos errores a veces. Es parte de ser un ser humano y no una máquina”. Luego te repites a ti misma algo similar.

  2. Observa las Consecuencias de tus Expectativas

    Puedes considerar si una expectativa es útil para ti. Por ejemplo, podrías considerar:

    “¿Me ayuda la expectativa a ser quien quiero ser? ¿Me ayuda a ir a donde quiero ir? “”¿Está al servicio de lo que me importa, como una buena relación, seguridad o metas profesionales o académicas? “.

    Si no es así, puedes reconocer esto y decirte algo así como: “Esta expectativa no me ayuda ahora”. Esto podría ser una pérdida, algo que también puedes hacer consciente. Soltar la expectativa no será fácil porque se trata de un hábito arraigado. Si lloras su pérdida, te lo facilitarás.

    A menudo, las expectativas poco realistas no nos motivan a esforzarnos, como quizás hayas podido creer. Si te pones un listón demasiado alto de hecho lo que ocurre es todo lo contrario, inconscientemente te estás poniendo límites para no ir a por lo que sí podrías conseguir.

    Si la expectativa está en tu contra, mira si puedes llorarla y soltarla.

  3. Practica la Compasión

    Cuando renuncies a algo o aflojes el control sobre creencias malsanas, te ayudará tener compasión, tanto con los demás como contigo mismo. Esto incluye “paciencia, franqueza y gentileza”, igual que tratarías a un niño herido.

    Por ejemplo, si tu pareja te decepciona, reconoce la decepción y la tristeza que sientes. Si es algo que quieres hablar, puedes comunicarle que ha herido tus sentimientos. Cuando hablas con compasión y comprensión, las personas están mucho más dispuestas a escuchar.

    En lugar de decirte a ti mismo: “No puedo creer que arruinase mi presentación. Soy un fracaso”, puedes reconocer tus sentimientos y sentir curiosidad por lo que no funcionó, qué sí funcionó y cómo mejorarás la próxima vez. Muchas cosas en la vida son cuestión de práctica. Si no tienes juicios sobre ti mismo a lo blanco/negro sino que simplemente practicas y eres compasivo contigo mismo, las presentaciones saldrán cada vez mejor.

  4. Dale espacio a la Flexibilidad en tu Vida (practicar Yoga te Ayudará a esto)

    Ser flexibles supone adaptarse a las circunstancias cambiantes. Por ejemplo, en lugar de decirle a tu compañero de piso: “Dijiste que limpiarías la cocina. ¡Teníamos un trato!” puedes reemplazarlo por: “Parece que no pudiste limpiar la cocina. ¿Podrías trabajar en ello? ¿Necesitas mi ayuda? ”. Comunicas tus necesidades al otro de forma asertiva y le das la oportunidad de escuchar y tomar una decisión sobre cómo responderlas.

    Si quieres saber cómo recuperarte después de haber crecido con padres narcisistas, puedes empezar por soltar las expectativas poco realistas y crear nuevas reglas y creencias que realmente inspiren, apoyen y te sirvan tanto a ti como a tus relaciones con los demás.

Fuente: https://psychcentral.com

Mecanismos y Comportamientos de Control en las Familias Narcisistas

Existen varios mecanismos de control que los padres/madres narcisistas pueden emplear para que sus hijos satisfagan sus necesidades.

  1. Control impulsado por la Culpa

    Este tipo de control dice:

    “He entregado mi vida por ti. He sacrificado todo por ti. Y ahora te toca a ti”

    Crea un sentido de obligación en las niñas y las hace sentir como si ‘debieran’ a sus padres y deben mostrar su agradecimiento haciéndolos felices o cumpliendo con sus deseos. Las convierte en personas complacientes, que viven para los demás y que dan las gracias y se disculpan por todo.

  2. Control Codependiente

    Este tipo de control dice:

    “Te necesito. No puedo vivir sin ti. Y tú también me necesitas. No puedes vivir sin mí”

    Con frecuencia, se impide que los niños tengan sus propias relaciones o amistades porque amenaza su posición en la vida de las madres, que ponen demasiado en ellos.

    De esta manera, se les infantiliza, no dejándoles crecer e imponiéndoles que la atención y el cuidado hacia sus padres esté por encima de su desarrollo personal, de su propia vida.

  3. Control dirigido por la Meta

    Este tipo de control dice:

    “Debemos trabajar juntos para lograr un objetivo común”

    Desafortunadamente, estos objetivos generalmente son los sueños y las pasiones de las madres, que quieren materializar a través de sus hijos.

    Los niños sienten que decepcionarán a sus padres o los defraudarán si no cumplen con las expectativas, y creen que alcanzar la meta les hará ganar el amor y la aceptación que tanto desean.

  4. Control Explícito

    A menudo, las madres narcisistas encubiertas utilizarán medios de control y manipulación más sutiles o menos obvios, pero las narcisistas descubiertas dirán muy explícitamente:

    “Obedece o te castigaré”

    Se espera que las niñas hagan lo que se les dice, sin preguntar nada, sin cuestionarlo y se comporten de acuerdo con muchas reglas que son muy estrictas. Si no  hacen esto, se les castigará de forma obvia o no obvia con la ira, el silencio, la culpa, la vergüenza o la agresividad.

  5. Control a través de la Retención del Amor

    Este tipo de control dice:

    “Eres digno de mi amor porque te comportas de acuerdo con mis expectativas”

    Los padres narcisistas son cariñosos siempre y cuando los niños permitan el control total y una falta absoluta de límites, pero retirarán ese amor cuando los niños se nieguen a obedecer.

    Los niños son reacios a expresar sus emociones o sentimientos por temor a que se les abandone, se les rechace, se les señale o se les humille, por lo que entierran o niegan sus necesidades, lo que resulta en una falta de autoconciencia e independencia.

    Básicamente, para ganarse el amor, encuentran necesario convertirse en lo que sus madres quieren que sean y viven de forma acorde a esta imagen, que confunden con su Verdadero Yo.

  6. Control a través del Incesto Emocional

    Las madres narcisistas a menudo utilizan a sus hijas para satisfacer las necesidades que no son cubiertas por otras relaciones en sus vidas. Es lo que se llama incesto emocional.

    De hecho, a menudo se espera que las niñas afronten asuntos de adultos dando apoyo emocional a loas madres, encargándose de tareas de responsabilidad en la familia o intentando resolver conflictos entre sus padres.

    Este tipo de control dice:

    “Tú eres mi verdadero amor, mi única pasión, la persona más importante en mi vida, y juntas podemos enfrentarnos al mundo”

    Esto lleva a la niña a crecer confundiendo los conceptos de amor, de cuánto dar y cuánto recibir en las relaciones y qué es una pareja.  Estas niñas, de adultas, tenderán a buscarse parejas similares a sus madres, dándolo todo sin esperar mucho a cambio y pensando que su pareja es como una extensión de ellas mismas, no otra persona diferente e individual con la que tienen un vínculo.

¿Eres una Persona Paranoica? 8 Características de la Paranoia.

En el lenguaje cotidiano, el término paranoia se refiere a alguien que  siente excesiva sospecha de los demás, sin justificación, y/ o que cree que otras personas están conspirando contra ella.

Leen demasiado entre líneas todo lo que dice la gente y critican rápidamente, pero no están abiertos a la crítica.

El estado emocional general de una persona que es paranoica es negativo (estado de ánimo deprimido, ansiedad y baja autoestima).

Los supervivientes de familias disfuncionales son personas con tendencia a la paranioa. De forma neurótica tienen muchos pensamientos anticipatorios sobre lo que la gente les va a hacer o a decir. Creen de antemano que los otros les van a atacar, juzgar, criticar, humillar si son figuras de autoridad,… La mayoría de estos pensamientos son fantasías catastróficas que no llegan a ocurrir en la realidad y que impiden que los supervivientes pasen a la acción porque ya se han dicho a sí mismos lo que va a ocurrir, teniendo un final horrible.

Los supervivientes son más tendentes a la paranoia (aunque está presente en sus vidas de un modo u otro, sobre todo cuando interactúan con personas a las que no conocen) cuando se encuentran en situaciones de estrés o ansiedad, cuando están en una situación conflictiva o de tensión con otra persona o cuando se enfrentan a una situación nueva que supone un reto.

¿Eres una persona paranoica?

8 Características del Pensamiento Paranoico

  1. Sesgo de Confirmación

    Las personas paranoicas tienen algo en mente y buscan intensamente la confirmación de sus expectativas. No prestará atención a los argumentos racionales, excepto para encontrar en ellos algún indicio de que están en lo cierto, La atención de una persona paranoica es intensa y extremadamente estrecha en su enfoque. Por ejemplo, una persona con baja autoestima es muy sensible a que otras personas la ignoren. 

  2. Sesgo de Atención

    La atención de una persona paranoica es intensa y extremadamente estrecha en su enfoque. Por ejemplo, una persona con baja autoestima es muy sensible a que otras personas la ignoren. Monitorean constantemente en busca de indicios de que no gustan a los demás.

  3. Trastornos del Razonamiento

    Una vez que una persona paranoica acepta una creencia basada en alguna evidencia, es reacia a renunciar a ella. Al escuchar nuevas pruebas, es menos probable que revise sus juicios originales sobre la posibilidad de explicaciones alternativas.

  4. Realidad Distorsionada

    Una persona paranoica tiene una visión parcial sobre el mundo real. Sus procesos de pensamiento van de la creencia a la evidencia. Generalmente, escucha y observa sólo las pistas específicas que le interesan, que se relacionan con creencias sospechosas. Por ejemplo, en una conversación con un compañero de trabajo que ha ido a hablar con el jefe y que la persona paranoica cree que ha sido para criticarle, pasa por alto los matices y la verdadera intención del compañero, que en realidad criticaba la dinámica de trabajo de todo su departamento para intentar mejorarla. No lee entre líneas y sólo se centra en lo que quiere ver.

  5. Delirio Persecutorio

    Las personas paranoicas explican los acontecimientos de su vida culpando a los demás. Explican los eventos negativos (por ejemplo, perder un trabajo) atribuyéndolos a las intenciones maliciosas de los demás (por ejemplo, los jefes me tenían manía) en lugar de analizar qué han hecho ellas que les ha llevado a esa situación (por ejemplo, me despidieron porque contesté mal a un cliente).

    La otra cara del engaño persecutorio es la grandiosidad, que sirve para defenderse de las ansiedades y las vulnerabilidades. En un intento de lidiar con la baja autoestima y el temor a que nadie las quiera, se convencen a sí mismas de que las quiere todo el mundo.

  6. La Proyección Paranoica

    La proyección es la sustitución de una amenaza o tensión interna que nos negamos a nosotros mismos por una externa, la proyectamos fuera para no tener que lidiar con ella porque no sabemos cómo hacerlo, no tenemos los recursos personales para gestionarlo. Por ejemplo, “Le odio” se convierte en “Me odia” o “Me gusta estar con ella” se convierte en “Le gusta estar conmigo”. Este mecanismo mental es fundamental en el pensamiento paranoico. Por ejemplo, una persona paranoica que ha cometido un pequeño error en el trabajo buscará pistas de desaprobación (o aversión) en el comportamiento de su superior. Cuando encuentra ese signo, la anticipación parcial se convierte en una convicción de desaprobación. O sea “Cree que no valgo, que lo hago mal, me va a despedir” cuando en realidad la lucha que hay dentro es “creo que no valgo, lo hago mal, merezco que me despidan”.

  7. Ideas Sobrevaloradas

    Una idea sobrevalorada es una idea simple que se asemeja a un engaño y, a menudo, guía el comportamiento específico. Un ejemplo son las supersticiones, como por ejemplo, golpear la madera para protegerse contra la desgracia o pensar que si te cruzas con un gato negro, vas a tener mala suerte. Un aspecto de la superstición es la idea del pensamiento mágico: que tienes el control sobre todo. El control es en realidad una fantasía. Nadie puede controlar nada. Aprender eso y fluir con la vida es fundamental para la sanación de un(a) superviviente. Lo más importante es lo que tú piensas y sientes a nivel interno. Es decir, que si tú piensas que estás “gafado” por el gato negro o cualquier otra cosa, atraerás eso hacia fuera. Si tú crees que eres afortunada y una persona con suerte, eso es lo que se reflejará en el exterior, lo que te traerá el Universo.

  8. Darle un Sentido Erróneo a las Cosas

    La presión para justificar las acciones propias refleja la operación de “un sistema de intérprete” en el cerebro del hemisferio izquierdo (analítico). El intérprete (el “yo”) está motivado para generar explicaciones e hipótesis independientemente de las circunstancias. En otras palabras, el cerebro sólo percibe lo que desea. ¡Deséate lo mejor!

Fuente: https://www.psychologytoday.com

¿Por qué No te puedes Comunicar con una Narcisista?

El Porqué

Razonas. Te explicas. Te defiendes. Discutes. Gritas. Pides perdón. Haces todas estas cosas, pero simplemente no llegas a nada. ¿Por qué es tan difícil comunicarse con una narcisista?

  • Porque la narcisista no percibe las cosas como tú lo haces.
  • Su comunicación normalmente no es directa y sincera, orientada a conseguir una solución para ambas partes sino a quedar por encima de ti y a cumplir con su “agenda secreta” que no va a compartir nunca contigo porque te utiliza para esa agenda.
  • Cuando tiene rabia o ira, hay una desconexión de la parte izquierda del cerebro, la que utiliza la lógica. Estás discutiendo con la emoción pura, sin filtros, como una niña.

Imagina que estás lidiando con un niño de dos años que está teniendo una rabieta. No tratarías de razonar con el niño porque sabes que no entiende. Sólo conoce el deseo y la necesidad. Lanzan pataletas y gritan porque, cuando son pequeños, no tienen otras habilidades o herramientas para satisfacer sus necesidades. Eso mismo es lo que ocurre con el narcisista, como emocionalmente son como niños y no pueden/saben satisfacerse a sí mismos, buscan a otras personas que lo hagan, como si fueran sus “padres/madres”.

El Cómo

No todas las narcisistas reaccionan igual. No todas gritan o tienen rabietas. Una narcisista encubierta, psicópata o una sociópata utilizará tácticas pasivo-agresivas cuando le embargue la emoción, pero el proceso sigue siendo el mismo: no pueden satisfacer sus necesidades por sí mismas, por lo que se esfuerzan por crear formas de obligar a otros a hacerlo por ellas. Pueden intentar la manipulación. Si eso no funciona, culpa. Si la culpa no funciona, pueden tener una rabieta. Si un berrinche no funciona, podrían intentar amenazas. Si es necesario, podrían recurrir a la violencia. Continuarán escalando este comportamiento hasta que sus necesidades se cumplan porque no pueden ocuparse de ellas mismas.

Una narcisista sin nadie que satisfaga sus necesidades es como un bebé abandonado solo en el bosque: indefensa. Y lo saben. Es por eso que se involucran en comportamientos como la campaña de difamación o el gaslighting o luz de gas. Se aseguran de que la(s) persona(s) con la(s) que tienen el vínculo, que le(s) está proporcionando el suministro narcisista, continúe ocupándose de ellas. Una narcisista que ha afirmado el dominio sobre una víctima tiene el control. Sólo se sienten seguras si dominan la relación y tienen el control sobre la otra persona.

Sus relaciones no son de igual a igual sino de dominación-sumisión. Buscan objetivos fáciles, personas que las quieran o que dependan de ellas de alguna manera. Obtienen placer de dominar. Las hace sentir poderosas. Necesitan sentirse poderosas porque, inconscientemente, saben que no lo son. ¿Cómo es de poderosa una persona que tiene que recurrir a la histeria, la manipulación o la violencia para conseguir lo que quiere? ¿Cómo es de poderosa una persona que no puede satisfacerse sus propias necesidades básicas? ¿Qué necesita de otro para que le de amor, admiración, dinero, sexo, poder,..que no encuentra dentro de sí misma? Las narcisistas son dependientes por naturaleza.

Conclusión

Cuando los narcisistas se  enfadan, no tiene sentido tratar de razonar con ellos. No te están escuchando. Ni siquiera pueden escucharte realmente. Todo lo que pueden escuchar es el grito de sus propias emociones. O el de su propia voz interna con la que se mienten, se autoengañan y se excusan de su comportamiento constantemente.

El narcisista no va a cambiar. Da igual las promesas que te haya hecho o los esfuerzos que parece que haga. Antes o después volverá a repetir el abuso o el maltrato porque su comportamiento es cíclico. Tiene temas irresueltos dentro de él que proyecta en el exterior y que, si estás leyendo esto, puede ser que seas tú quien ha escogido para esas proyecciones.

Hazte las siguientes Preguntas

¿Por qué ela narcisista me ha escogido a mí como víctima/dominado?

¿Qué puedo hacer para salir del rol de víctima/dominado?

¿Espero que, en el fondo, el narcisista cambie a pesar de que llevamos años en la misma dinámica?

¿Para qué me quedo en esa relación? ¿Qué obtengo?

¿Me respeto a mí misma y los demás también lo hacen?

¿Cómo sería mi vida si la narcisista no estuviese en ella?

Fuente: https://pairedlife.com