10 Razones para Agradecer tu Familia Disfuncional

Sé que a veces no es fácil no darle vueltas a la idea de cómo habría sido tu vida si no hubieses tenido una familia disfuncional. El problema es que esto es una fantasía y si bien las fantasías te han ayudo en su momento para poder sobrevivir a situaciones muy difíciles en tu infancia, ésta en concreto es mejor que la sueltes. Darle vueltas a lo que no ha podido, no puede y no podrá ser sólo te desgasta y consume tu energía, que estará mucho mejor invertida en quererte y en tu sanación. Lo que retienes, te esclaviza, lo que sueltas, te libera y es transformador.

Lo que retienes, te esclaviza. Lo que sueltas, te hace libre y es transformador.

Por si aún sientes resistencia a esto, que estoy segura, no es fácil para ti, te doy…

10 Razones para Agradecer tu Familia Disfuncional

  1. Has aprendido con el ejemplo. Tienes ejemplos conmovedores de lo que no te gustó y lo que no quieres repetir dentro de tu propia vida.
  2. Ya has conectado con la rabia y la ira, y aunque has pasado por una etapa de resentimiento antes y te das cuenta de que la culpa no crea cambio y acción, sino que perpetúa tus proyecciones y te mantiene en la posición emocional de tu niño/niña interior heridx. Asumir la responsabilidad personal y adaptar un plan de acción es mucho más efectivo y sanador para tu crecimiento personal.
  3. Te has dado cuenta de que tú eres más que lo que te ha pasado. Ese pasado es parte de ti y no hay nada que pueda cambiarlo. Sin embargo, a medida que sanas tus heridas de infancia y vas hacia tu recuperación, te das cuenta de que eso no tiene porqué definirte en absoluto ni en el presente ni en el futuro. Tú no eres lo que te ha pasado, tú eres en quien decides convertirte.
  4. Te has dado cuenta de tus ciclos y patrones de comportamiento que han sido destructivos y tóxicos de ti (porque, debido al trauma, repetías tu infancia una y otra vez, mediante la repetición-compulsión, tratando de darle el final feliz que no tuvo) y reconoces que tienes el poder personal de poner fin a estos ciclos y patrones en el presente y el futuro.
  5. Has pasado por situaciones en tu infancia que muchas personas ni se imaginan y que no vivirán nunca. Esto te ha dado una fortaleza y una resiliencia que ya son parte de ti y que puedes aprovechar en tu favor en el presente y en el futuro. Siempre teniendo en cuenta que también tienes derecho a ser frágil y vulnerable a veces.
  6. Te has dado cuenta de que es contraproducente compararte con los demás. Ver a las personas de forma neurótica por encima por debajo de ti hace que tengas relaciones de control y dominación/sumisión. Compararse es irreal porque cada uno de nosotrxs partimos de una situación, de una familia distinta y recorremos un camino diferente en la vida. Nadie puede vivir tu experiencia vital por ti y tú no puedes vivir la de otra persona. Como seres humanos nuestras vidas fluyen, se mueven y siempre hay espacio para el crecimiento y el cambio.
  7. Si estás leyendo este blog, es más que probable que a ti te tocasen los roles del/de la “niño perdido/niña perdida”/chivo expiatorio/rebelde en tu familia de origen. Si ése es tu caso, tienes un enorme don que es un diamante en bruto: la empatía. Si la desarrollas, expandirá enormemente tu compasión por hacia ti mismo/misma y los demás. La compasión no es más que abrazar el amor a un nivel transpersonal (sin estar atado a tu ego), la espiritualidad y la idea de que eres un ser con limitaciones, que hay un poder superior a ti que es el que te guía.
  8. El hecho de tener que separarte mucho de tu familia de origen para poder sanar, te ha dado una visión más amplia del mundo y de las cosas. Tienes mucho criterio para decidir qué quieres y qué no y te sientes más libre a la hora de tomar decisiones sobre cómo vivir tu vida, qué valores tienes o qué es importante o superfluo para ti, sin estar sujetx a convencionalismos o estándares.
  9. Aprecia tu enorme resiliencia. Pasaste de gravitar entre los estados de confusión y autoculpa a un estado de iluminación y alivio al darte cuenta de que nunca has tenido la culpa de lo que te ha pasado y de que entonces no podrías haber hecho nada mejor. De hecho, eras sólo un(a) niñx indefensx haciendo un buen trabajo, sobreviviendo y lidiando con el maltrato/abuso de tus padres disfucionales. Tú no tenías la culpa de lo que te ocurrió, aunque tu familia disfuncional justificase así el maltrato/abuso, pero sí que eres responsable hoy en día, como adulto, de ejercer tu poder personal y de tomar el control sobre tu vida. Tu familia disfuncional tampoco tiene la culpa. Sólo han repetido lo que se les hizo a ellxs por no tener consciencia de ello. El trauma se pasa de generación en generación si no se sana con terapia.
  10. El tema de la perfección estuvo muy presente en tu infancia. Se te condicionaba el amor a cambio de ser “perfectx”. Esa perfección dependía del criterio subjetivo de tu familia disfuncional. Ya puedes soltar eso. No eres perfectx, nadie lo es. Es una fantasía. Ya puedes relajarte y simplemente ser tú mismx. Eso es un enorme regalo. ¡Disfrútalo!

Fuente: http://www.michellemaidenberg.com

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