¿Eres una Persona que Da Demasiado?

¿Das demasiado en tus Relaciones con los Demás?

Dar demasiado por las razones equivocadas puede ser perjudicial tanto para tus relaciones personales como para tu autoestima. Si quieres dejar de ser codependiente emocional, conviene que sepas que ésta es la forma de vida que tienen muchas codependientes sin ser conscientes de ello. Creen que les gusta sólo dar y se dicen a sí mismas que “Yo no necesito nada”, pero en realidad lo que hacen es asfixiar sus propias necesidades para satisfacer por completo las de su pareja/amigas/jefa. Fueron programadas para dar hasta extenuarse en su familia narcisista/disfuncional de origen. Normalmente se trata de personas empáticas a las que sus padres narcisistas, en lugar de enseñarles  sus hijas a gestionar y utilizar su empatía, la utilizaron para satisfacer tus propias necesidades.

Yo no necesito nada.

Dar de forma desinteresada proviene de un lugar de generosidad, lo que implica que te has ocupado de tus propias necesidades y puedes aportar energía hacia los demás. Viene de un corazón lleno. La entrega excesiva, por otro lado, no es la forma última de desinterés. En realidad proviene de una incapacidad para recibir. Esto significa que das, das y das como un pozo sin fondo porque piensas (o esperas) que será apreciado, o porque te hace sentir bien contigo mismo, o porque te sientes moralmente obligado a hacerlo. La verdad es que si no puedes recibir amor, atención o ayuda de otros y aceptarlo por completo, estás dando desde un corazón vacío. Te invito a que pienses en algunas de tus relaciones personales y trates de ser honesto acerca de si tu “dar tanto” proviene de un lugar generoso o de escasez.

Dar de forma generosa hace sentir ligereza y alegría. El exceso de entrega se siente pesado porque es un flujo de energía que va en un solo sentido, no hay retorno.

Te invito a que consideres los siguientes puntos para ayudarte a determinar si estás dando demasiado en tus relaciones con los demás:

  1. Te sientes muy cómoda y es importante para ti ser la que da en casi todas las relaciones.
  2. Te sientes culpable o incómoda cuando alguien te da algo.
  3. Antepones las necesidades de los demás frente a las tuyas siempre o casi siempre.
  4. Te disculpas si no puedes “dar” de la manera que te gustaría, como si se tratase de un deber para ti.
  5. Evitas o te sientes incómoda ante la idea de pedir algo, a quien sea, lo que sea, ayuda a un amigo, un aumento de sueldo a tu jefe, un abrazo a tu pareja.
  6. Has considerado la posibilidad de que dar tanto pueda ser el resultado de tu inseguridad. Inconscientemente, crees que dando “compensas” por eso que crees que “te falta”.
  7. Te das cuenta de que das porque quieres sentirte querida o admirada.

Si te has identificado a ti mismo como una persona que da demasiado o puedes verte reflejado en cualquiera de estos ejemplos de entrega excesiva, probablemente te sientas agotado. Sacrificar tus propias necesidades por las de otras personas es un estado insostenible emocionalmente, te drena, te deja vacío.

Si no estás segura de si das por las razones correctas, es probable que tu entrega se base en algún tipo de negatividad. ¿Conoces ese sentimiento cuando alguien te da un regalo? ¿Te sientes profundamente incómoda en este tipo de situaciones en las que alguien te da e internamente hay una sensación/sentimiento de no merecerlo?

Formas en las que la Entrega Excesiva puede tomar la forma de Auto-Sabotaje 

  • ¿No es curioso cómo parece que atraes a las personas equivocadas? ¿Estás rodeado de personas que buscan explotarte o utilizarte de alguna manera, o aprovecharse de tu “buena naturaleza”?
  • Te estás esforzando demasiado. No hay equilibrio. La mayoría de las personas pueden sentir cuándo estás dando desde un lugar de deseo, presionadas por algo a cambio, en lugar de un corazón abierto y amable.
  • Tu tendencia a dar tiene que ver con generar una deuda emocional: te di esto, por lo que ahora, me debes. Seguramente, nadie te ha pedido que des, pero tú lo haces y no es gratis, quieres algo a cambio.
  • Si estás dando para obtener algo, el resultado será contraproducente. Si estás dando para probar algo, terminarás perdiendo. Si no estás segura de si esto es lo que estás haciendo, mira más de cerca cuál es tu motivación real para dar.
  • Dar de de más aumentará las probabilidades de que te sientas decepcionado, que se han aprovechado de ti y frustrado.

Finalmente, es importante ver cómo la tendencia a dar en exceso puede venir de pensamientos depresivos y, de ser así, podría hacer que te sientas deprimido por más tiempo. El pensamiento distorsionado puede ser algo así como:

Seré una mejor persona y me querrás más si te doy esto.

Esto no es lo mismo que:

Te quiero y me siento amado por ti y, por lo tanto, te lo daré.

¿Ves la diferencia? Aferrarte a la esperanza (secreta) de obtener algo a cambio por lo que das, puede volverse en tu contra y dejarte sintiendo que los demás no te quieren o no te cuidan.

Hay veces en las que hacer de más puede resultar en un intento inútil de sobrecargar al otro con la esperanza de una atención recíproca. Si doy y doy de nuevo, seguramente obtendré algo por esto, algún retorno. Sin embargo, si es contraproducente, es decir, no obtienes lo que en realidad estás buscando, al final te sentirás infravalorado y no apreciado. Si quieres saber cómo dejar de ser un codependiente emocional, aquí tienes unas señales de advertencia para darte cuenta de cuándo dar de más se convierte en un problema.

Señales de Advertencia: Cuando Dar de más se convierte en un Problema

  • Continúas dando en situaciones que te hacen sentir emocionalmente vacía.
  • Te sientes sola en tus relaciones y no eres capaz de atender tus propias necesidades emocionales.
  • Tienes miedo de que si dejas de dar en exceso, tu pareja, amigos, jefe,… pueden considerar que tú por ti misma “no eres suficiente” para ellos.
  • Tienes miedo de que si dejas de dar mucho, los demás se van a ir.
  • Si sólo le estás dando a los demás y apenas comunicas lo que necesitas y cómo te sientes, estás dando demasiado.

Si te sientes identificada con alguna de estas señales de advertencia, tu sobre-entrega no te está ayudando. Supone mantenerte en una relación en la que, lo sepas o no, no te hace sentir bien. Si te interesa trabajar esto, es recomendable que busques la ayuda de una terapeuta, ya que si tienes un automático de “sólo dar y recibir nada o lo mínimo”, se puede cambiar.

Para compensar esta inclinación a dar en exceso, comienza a pensar en términos de lo que realmente estás haciendo. Se requiere un poco de introspección con honestidad. La mayoría de las personas que dan de más son empáticas y les hace sentir bien tener una buena atmósfera en su radio de acción con los demás. Ésa es la parte buena. El problema viene cuando tienes dificultades para establecer límites y sólo o muy principalmente logras obtener satisfacción personal a través de los demás, de que vean lo amable que eres.

Visualiza cómo te sentirías si no dieses tanto a los demás y simplemente fueses tú misma, con un equilibrio entre dar y recibir. Tendrías más energía para ti misma y te estarías valorando más, dándote a ti misma un valor per se (que ya lo tienes sólo que no te das cuenta), no por lo que das. ¿Te sientes mejor tras visualizar esto? ¡Bingo! Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, esta visualización, puede ser un buen primer paso.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

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Mecanismos y Comportamientos de Control en las Familias Narcisistas

Existen varios mecanismos de control que los padres/madres narcisistas pueden emplear para que sus hijos satisfagan sus necesidades.

  1. Control impulsado por la Culpa

    Este tipo de control dice:

    “He entregado mi vida por ti. He sacrificado todo por ti. Y ahora te toca a ti”

    Crea un sentido de obligación en las niñas y las hace sentir como si ‘debieran’ a sus padres y deben mostrar su agradecimiento haciéndolos felices o cumpliendo con sus deseos. Las convierte en personas complacientes, que viven para los demás y que dan las gracias y se disculpan por todo.

  2. Control Codependiente

    Este tipo de control dice:

    “Te necesito. No puedo vivir sin ti. Y tú también me necesitas. No puedes vivir sin mí”

    Con frecuencia, se impide que los niños tengan sus propias relaciones o amistades porque amenaza su posición en la vida de las madres, que ponen demasiado en ellos.

    De esta manera, se les infantiliza, no dejándoles crecer e imponiéndoles que la atención y el cuidado hacia sus padres esté por encima de su desarrollo personal, de su propia vida.

  3. Control dirigido por la Meta

    Este tipo de control dice:

    “Debemos trabajar juntos para lograr un objetivo común”

    Desafortunadamente, estos objetivos generalmente son los sueños y las pasiones de las madres, que quieren materializar a través de sus hijos.

    Los niños sienten que decepcionarán a sus padres o los defraudarán si no cumplen con las expectativas, y creen que alcanzar la meta les hará ganar el amor y la aceptación que tanto desean.

  4. Control Explícito

    A menudo, las madres narcisistas encubiertas utilizarán medios de control y manipulación más sutiles o menos obvios, pero las narcisistas descubiertas dirán muy explícitamente:

    “Obedece o te castigaré”

    Se espera que las niñas hagan lo que se les dice, sin preguntar nada, sin cuestionarlo y se comporten de acuerdo con muchas reglas que son muy estrictas. Si no  hacen esto, se les castigará de forma obvia o no obvia con la ira, el silencio, la culpa, la vergüenza o la agresividad.

  5. Control a través de la Retención del Amor

    Este tipo de control dice:

    “Eres digno de mi amor porque te comportas de acuerdo con mis expectativas”

    Los padres narcisistas son cariñosos siempre y cuando los niños permitan el control total y una falta absoluta de límites, pero retirarán ese amor cuando los niños se nieguen a obedecer.

    Los niños son reacios a expresar sus emociones o sentimientos por temor a que se les abandone, se les rechace, se les señale o se les humille, por lo que entierran o niegan sus necesidades, lo que resulta en una falta de autoconciencia e independencia.

    Básicamente, para ganarse el amor, encuentran necesario convertirse en lo que sus madres quieren que sean y viven de forma acorde a esta imagen, que confunden con su Verdadero Yo.

  6. Control a través del Incesto Emocional

    Las madres narcisistas a menudo utilizan a sus hijas para satisfacer las necesidades que no son cubiertas por otras relaciones en sus vidas. Es lo que se llama incesto emocional.

    De hecho, a menudo se espera que las niñas afronten asuntos de adultos dando apoyo emocional a loas madres, encargándose de tareas de responsabilidad en la familia o intentando resolver conflictos entre sus padres.

    Este tipo de control dice:

    “Tú eres mi verdadero amor, mi única pasión, la persona más importante en mi vida, y juntas podemos enfrentarnos al mundo”

    Esto lleva a la niña a crecer confundiendo los conceptos de amor, de cuánto dar y cuánto recibir en las relaciones y qué es una pareja.  Estas niñas, de adultas, tenderán a buscarse parejas similares a sus madres, dándolo todo sin esperar mucho a cambio y pensando que su pareja es como una extensión de ellas mismas, no otra persona diferente e individual con la que tienen un vínculo.

Porqué es importante tener Límites Personales

Las personas que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales, en muchos casos tienen problemas para poner límites y decir que no. Cuando intentaban hacerlo en la infancia eran severamente castigadas, ignoradas o abandonadas, por lo que tuvieron que adaptarse a ser personas complacientes y decir a todo que sí.

Si eres una de estas personas..

Es importante que aprendas a poner Límites. ¿Por qué?

  • Porque los límites personales saludables ayudan a mantener un autoconcepto positivo.
  • Porque puedes cuidarte mejor y no permitir que otras personas definan quién eres.
  • Porque los límites te permiten identificar y priorizar tus necesidades. Las personas con límites pobres tienden a tener poca conciencia de sus propias necesidades. Si no sabes lo que necesitas, no te lo podrás proporcionártelo a ti mismo.
  • Si antepones siempre las necesidades de los demás a las tuyas, eres un(a) codependiente que fue entrenado en su infancia para sentirse bien cuando “arreglaba” o “cuidaba” a su padre o madre narcisista/psicópata/sociópata.

Para empezar a poner Límites, evalúa tus necesidades

Haz un inventario de tus necesidades y creencias.

Cuando hagas esto, seguramente te darás cuenta de que te has pasado la mayor parte de tu vida anteponiendo las necesidades de los demás a las tuyas propias y que te ha importado más mantener una determinada imagen frente a los demás de persona “dura”, “valiente”, “autosuficiente”, “fuerte” antes que satisfacer tus propias necesidades. Por ejemplo, quizás no te atrevas a pedir un abrazo porque crees que pedirlo te hace parecer “débil” frente a la otra persona.

Si quieres evaluar tus propios límites, empieza por afirmar tus  necesidades. Te ayudará a establecer “una línea en la arena”, por así decirlo. Puedes empezar mirando la jerarquía de necesidades de Maslow. Por ejemplo, evalúa tu necesidad de pertenencia y aceptación. Examina cómo has satisfecho tu necesidad de amar y ser amada, así como la de ser respetada y tener respeto por ti misma. La pregunta es hasta qué punto tus límites ayudan o dificultan la satisfacción de tus necesidades.

Tipos de Límites Personales

Hay tres categorías de límites personales. Los límites pueden ser rígidos, porosos o saludables. En realidad, los límites sanos pueden ser un poco rígidos y/o porosos, según el contexto.

Saludables. Tienes límites saludables si:

  • Valoras tu propia opinión
  • No cuestionas o pones en peligro tus valores para priorizar los de otras personas
  • Compartes información personal de manera apropiada. Esto tiene que ver con no estar en los extremos, es decir, el de dar demasiada información sobre ti a alguien a quien apenas conoces (y que, si es un(a) narcisista/psicópata/sociópata la puede acabar utilizando en tu contra) o no das nada de información a pesar de que ya conozcas bastante a alguien, no abriéndote y no permitiendo que te conozcan y se establezca un vínculo sano
  • Aceptas que los demás te digan que no a ti

Rígidos. Tienes límites rígidos si:

  • Evitas la intimidad y las relaciones cercanas
  • Por lo general, no pides ayuda
  • Tiene pocas relaciones cercanas
  • Puedes parecer una persona distante y fría
  • Te distancias para evitar el rechazo

Porosos. Tienes límites porosos si:

  • Compartes información personal en exceso
  • Tienes dificultades para decir que no a lo que te piden los demás
  • Te involucras demasiado con los problemas de los demás e intentas arreglárselos continuamente
  • Toleras el abuso o las faltas de respeto

Debes tener en cuenta que la adecuación de los límites depende en gran medida de cómo, cuándo y en qué contextos los pongas. Lo que es apropiado cuando sales con amigos puede no serlo apropiado cuando estás en el trabajo. Las culturas tienen diferentes expectativas de límites. Por ejemplo, algunas culturas no expresan emociones públicamente mientras que otras culturas lo hacen.

Cómo establecer Límites Personales saludables

Confía y cree en ti mismo. Tú eres la máxima autoridad sobre ti mismo. Aprende a reconocer lo que necesitas, quieres y valoras. Reconoce que los límites saludables te permiten cuidarte mejor emocionalmente, mentalmente, físicamente y espiritualmente.

Como hija de padre o madre narcisista/psicópata/sociópata, fuiste “programada” para no creer en ti y dudar de tus necesidades, tus opiniones y criterios. Empodérate y reconoce a la adulta que eres hoy en día como la que tiene todo el derecho a decidir sobre sí misma.

Tus necesidades y sentimientos son tan importantes como las necesidades y sentimientos de las otras personas

Como hijo de padre o madre narcisista/psicópata/sociópata, fuiste “programada” para anteponer sus necesidades frente a las tuyas, esto es algo abusivo y que juega en tu propia contra. Tienes todo el derecho de, cuando lo consideres oportuno, anteponer tus necesidades a las de las otras personas.

Aprende a decir “No”. Cierta cantidad de “egoísmo” y de narcisismo sano es necesaria para tener límites personales sanos

Como hija de padre o madre narcisista/psicópata/sociópata, fuiste “programada” para decirles que sí a todo lo que te decían o te pedían. Si te negabas o te resistías, seguramente eras severamente castigada, ignorada y/o abandonada. Tienes todo el derecho a decir que no cuando no quieras hacer algo, te parezca abusivo o simplemente no sea lo que quieres hacer.

Tienes derecho a tener límites personales. Necesitas asumir la responsabilidad de cómo permitiste que otras personas te tratasen en el pasado

Ésta es una parte difícil. Como hijo de padre o madre narcisista/psicópata/sociópata, fuiste “programado” para creer que no tenías derecho a poner límites. Ya como adulto has seguido repitiendo esta dinámica con los demás porque es lo que conocías. Aceptar y reconocer todo lo que te has dejado hacer por los demás por no poner límites y decir que sí, aunque doloroso, es necesario para que veas que la responsabilidad de cuidarte es tuya y que puedes relacionarte de otra forma con los demás a partir de ahora.

Los límites son filtros que permiten lo que es aceptable en la vida y lo que no es aceptable. Tus límites te protegen y te definen. Necesitas establecer límites claros y decisivos que las otras personas los respeten y con ellos, a ti.

Los límites son la base del respeto a una misma. Una persona sin límites, sea consciente de esto o no, no se respeta y permite que los demás no le respeten tampoco.

Si no has puesto nunca límites en tu vida o lo has hecho cuando ya no podías más, es posible que al principio de ponerlos, lo hagas de una forma brusca y al hacerlo sientas miedo y culpa. Acompaña esos sentimientos, no los resistas. Ya verás cómo, poco a poco, cada vez que pongas un límite lo harás de una forma menos torpe y más asertiva y sentirás menos miedo y menos culpa.

Las personas que no estén acostumbradas a que les pongas límites, no les gustará tu nuevo comportamiento, como a tu padre o madre narcisista/psicópata/sociópata. Si mantienes tu posición, aunque sea duro para ti y esté fuera de tu zona de confort, algunas acabarán aceptándolo. Otras probablemente no, e intentarán que vuelvas a los viejos comportamientos con chantaje, manipulación o castigos encubiertos. Es una fase. Al final, poner límites es un buen filtro para saber qué vínculos son sanos en tu vida y cuáles son tóxicos y por eso lo mejor para ti es dejar esas relaciones.

Fuente: https://www.psychologytoday.com