¿Eres una Persona que Da Demasiado?

¿Das demasiado en tus Relaciones con los Demás?

Dar demasiado por las razones equivocadas puede ser perjudicial tanto para tus relaciones personales como para tu autoestima. Si quieres dejar de ser codependiente emocional, conviene que sepas que ésta es la forma de vida que tienen muchas codependientes sin ser conscientes de ello. Creen que les gusta sólo dar y se dicen a sí mismas que “Yo no necesito nada”, pero en realidad lo que hacen es asfixiar sus propias necesidades para satisfacer por completo las de su pareja/amigas/jefa. Fueron programadas para dar hasta extenuarse en su familia narcisista/disfuncional de origen. Normalmente se trata de personas empáticas a las que sus padres narcisistas, en lugar de enseñarles  sus hijas a gestionar y utilizar su empatía, la utilizaron para satisfacer tus propias necesidades.

Yo no necesito nada.

Dar de forma desinteresada proviene de un lugar de generosidad, lo que implica que te has ocupado de tus propias necesidades y puedes aportar energía hacia los demás. Viene de un corazón lleno. La entrega excesiva, por otro lado, no es la forma última de desinterés. En realidad proviene de una incapacidad para recibir. Esto significa que das, das y das como un pozo sin fondo porque piensas (o esperas) que será apreciado, o porque te hace sentir bien contigo mismo, o porque te sientes moralmente obligado a hacerlo. La verdad es que si no puedes recibir amor, atención o ayuda de otros y aceptarlo por completo, estás dando desde un corazón vacío. Te invito a que pienses en algunas de tus relaciones personales y trates de ser honesto acerca de si tu “dar tanto” proviene de un lugar generoso o de escasez.

Dar de forma generosa hace sentir ligereza y alegría. El exceso de entrega se siente pesado porque es un flujo de energía que va en un solo sentido, no hay retorno.

Te invito a que consideres los siguientes puntos para ayudarte a determinar si estás dando demasiado en tus relaciones con los demás:

  1. Te sientes muy cómoda y es importante para ti ser la que da en casi todas las relaciones.
  2. Te sientes culpable o incómoda cuando alguien te da algo.
  3. Antepones las necesidades de los demás frente a las tuyas siempre o casi siempre.
  4. Te disculpas si no puedes “dar” de la manera que te gustaría, como si se tratase de un deber para ti.
  5. Evitas o te sientes incómoda ante la idea de pedir algo, a quien sea, lo que sea, ayuda a un amigo, un aumento de sueldo a tu jefe, un abrazo a tu pareja.
  6. Has considerado la posibilidad de que dar tanto pueda ser el resultado de tu inseguridad. Inconscientemente, crees que dando “compensas” por eso que crees que “te falta”.
  7. Te das cuenta de que das porque quieres sentirte querida o admirada.

Si te has identificado a ti mismo como una persona que da demasiado o puedes verte reflejado en cualquiera de estos ejemplos de entrega excesiva, probablemente te sientas agotado. Sacrificar tus propias necesidades por las de otras personas es un estado insostenible emocionalmente, te drena, te deja vacío.

Si no estás segura de si das por las razones correctas, es probable que tu entrega se base en algún tipo de negatividad. ¿Conoces ese sentimiento cuando alguien te da un regalo? ¿Te sientes profundamente incómoda en este tipo de situaciones en las que alguien te da e internamente hay una sensación/sentimiento de no merecerlo?

Formas en las que la Entrega Excesiva puede tomar la forma de Auto-Sabotaje 

  • ¿No es curioso cómo parece que atraes a las personas equivocadas? ¿Estás rodeado de personas que buscan explotarte o utilizarte de alguna manera, o aprovecharse de tu “buena naturaleza”?
  • Te estás esforzando demasiado. No hay equilibrio. La mayoría de las personas pueden sentir cuándo estás dando desde un lugar de deseo, presionadas por algo a cambio, en lugar de un corazón abierto y amable.
  • Tu tendencia a dar tiene que ver con generar una deuda emocional: te di esto, por lo que ahora, me debes. Seguramente, nadie te ha pedido que des, pero tú lo haces y no es gratis, quieres algo a cambio.
  • Si estás dando para obtener algo, el resultado será contraproducente. Si estás dando para probar algo, terminarás perdiendo. Si no estás segura de si esto es lo que estás haciendo, mira más de cerca cuál es tu motivación real para dar.
  • Dar de de más aumentará las probabilidades de que te sientas decepcionado, que se han aprovechado de ti y frustrado.

Finalmente, es importante ver cómo la tendencia a dar en exceso puede venir de pensamientos depresivos y, de ser así, podría hacer que te sientas deprimido por más tiempo. El pensamiento distorsionado puede ser algo así como:

Seré una mejor persona y me querrás más si te doy esto.

Esto no es lo mismo que:

Te quiero y me siento amado por ti y, por lo tanto, te lo daré.

¿Ves la diferencia? Aferrarte a la esperanza (secreta) de obtener algo a cambio por lo que das, puede volverse en tu contra y dejarte sintiendo que los demás no te quieren o no te cuidan.

Hay veces en las que hacer de más puede resultar en un intento inútil de sobrecargar al otro con la esperanza de una atención recíproca. Si doy y doy de nuevo, seguramente obtendré algo por esto, algún retorno. Sin embargo, si es contraproducente, es decir, no obtienes lo que en realidad estás buscando, al final te sentirás infravalorado y no apreciado. Si quieres saber cómo dejar de ser un codependiente emocional, aquí tienes unas señales de advertencia para darte cuenta de cuándo dar de más se convierte en un problema.

Señales de Advertencia: Cuando Dar de más se convierte en un Problema

  • Continúas dando en situaciones que te hacen sentir emocionalmente vacía.
  • Te sientes sola en tus relaciones y no eres capaz de atender tus propias necesidades emocionales.
  • Tienes miedo de que si dejas de dar en exceso, tu pareja, amigos, jefe,… pueden considerar que tú por ti misma “no eres suficiente” para ellos.
  • Tienes miedo de que si dejas de dar mucho, los demás se van a ir.
  • Si sólo le estás dando a los demás y apenas comunicas lo que necesitas y cómo te sientes, estás dando demasiado.

Si te sientes identificada con alguna de estas señales de advertencia, tu sobre-entrega no te está ayudando. Supone mantenerte en una relación en la que, lo sepas o no, no te hace sentir bien. Si te interesa trabajar esto, es recomendable que busques la ayuda de una terapeuta, ya que si tienes un automático de “sólo dar y recibir nada o lo mínimo”, se puede cambiar.

Para compensar esta inclinación a dar en exceso, comienza a pensar en términos de lo que realmente estás haciendo. Se requiere un poco de introspección con honestidad. La mayoría de las personas que dan de más son empáticas y les hace sentir bien tener una buena atmósfera en su radio de acción con los demás. Ésa es la parte buena. El problema viene cuando tienes dificultades para establecer límites y sólo o muy principalmente logras obtener satisfacción personal a través de los demás, de que vean lo amable que eres.

Visualiza cómo te sentirías si no dieses tanto a los demás y simplemente fueses tú misma, con un equilibrio entre dar y recibir. Tendrías más energía para ti misma y te estarías valorando más, dándote a ti misma un valor per se (que ya lo tienes sólo que no te das cuenta), no por lo que das. ¿Te sientes mejor tras visualizar esto? ¡Bingo! Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, esta visualización, puede ser un buen primer paso.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

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17 Dificultades que se encuentran los Niños Adultos Codependientes de Familias Disfuncionales (Y Cómo Solucionarlas)

Las Niñas Adultas que han crecido en Familias Disfuncionales son Codependientes que se encuentran con una serie de dificultades en sus relaciones adultas.

17 Dificultades que se encuentran los Niños Adultos Codependientes de Familias Disfuncionales

  1. Dificultad para identificar y expresar con precisión las emociones y los sentimientos.
  2. Problemas para formar y mantener relaciones cercanas e íntimas.
  3. Propensión a tener relaciones íntimas con personas de otra familia disfuncional que tendrán problemas relacionales parecidos.
  4. Perfeccionismo, tener expectativas poco realistas de una misma y de los demás, y ser demasiado dura con una misma.
  5. Rigidez en el comportamiento y las actitudes, con una creencia arraigada de que es imposible cambiar.
  6. Tener una resistencia a la adaptación al cambio y temer asumir riesgos.
  7. Sensación de exceso de identificación o exceso de carga, sintiéndose culpable/responsable de los sentimientos de los demás.
  8. Tener una necesidad constante de aprobación o atención de los demás para sentirse bien consigo mismos.
  9. Torpeza al tomar decisiones, sentir terror por cometer errores y diferir tanto la toma de decisiones que al final son las demás las que toman las decisiones por ellas.
  10. Sentirse impotente e ineficaz, hagan lo que hagan nunca es lo suficientemente bueno ni está a la altura de sus propias expectativas.
  11. Sentimientos exagerados de vergüenza (lo que se llama vergüenza tóxica), culpa, sensación de inutilidad y baja autoestima.
  12. Evitar el conflicto a cualquier precio, y a menudo reprimir sus sentimientos y opiniones y guardar silencio para mantener la paz en sus relaciones con los demás.
  13. Miedo a ser abandonada por los demás.
  14. Actuar de forma beligerante y agresiva para mantener a los demás a distancia.
  15. Tendencias de ser impaciente y controladora. Los codependientes tienen miedo de las situaciones que no son predecibles para ellos.
  16. Falta de cuidado propio debido a su absorción en las necesidades y preocupaciones de otras personas, y actuación como mártires/víctimas, viviendo para las demás en lugar de para ellas mismas.
  17. Miedo la expresión de su propia rabia. Harán cualquier cosa para evitar el conflicto. Sin embargo, provocarán de forma activa o pasiva a otras personas cuando se sientan atacados u ofendidos, lo cual ocurre con bastante facilidad.

¿Te ves reconocido en estas 17 dificultades? En el siguiente artículo, te contaré sobre técnicas para mejorar esto.

 

Patrones de una Codependiente y las 12 Promesas de Codependientes Anónimos (CoDA)

Simplificándolo mucho, un codependiente es una persona que pone su autoestima y su valía en los demás lugar de en sí misma. A la vez, se muestra como una persona dura, que no necesita de nada ni de nadie. Éstos son los patrones de conducta de un codependiente. ¿Eres tú?

Patrones de Negación de una Codependiente

Tengo dificultades para identificar lo que siento. Minimizo, altero o niego cómo me siento realmente. Me percibo a mí misma como una persona nada egoísta y orientada al bienestar de los que quiero. Etiqueto a los demás con características mías negativas. Puedo cuidar de mí misma sin ayuda de los demás. Enmascaro mi dolor a través de diversas formas, como la rabia, el humor o el aislamiento. Expreso negatividad y/o agresividad de formas pasivas e indirectas. No me doy cuenta de la indisponibilidad emocional de las personas por las que me siento atraída.

Patrones de Baja Autoestima de un Codependiente

Tengo dificultades para tomar decisiones. Juzgo lo que pienso, digo o hago de forma muy dura, como si nunca fuera lo suficientemente bueno. Me da vergüenza recibir regalos, halagos o reconocimiento. Valoro la aprobación de otras personas sobre mis pensamientos, sentimientos y/o comportamiento por encima de la mía propia. No me percibo a mí mismo como una persona que merezca la pena ni que merezca amor. Busco constantemente un reconocimiento exterior que creo que merezco. Tengo dificultades para admitir que he cometido un error. Necesito que parezca que tengo la razón a los ojos de los demás y a veces miento para quedar bien. No soy capaz de pedirles cosas a los demás para satisfacer mis necesidades o mis deseos. Me percibo a mí mismo como superior a los demás. Miro a los demás para proveerme a mí mismo de un sentido de seguridad. Tengo dificultades para empezar tareas, cumplir con plazos establecidos y completar proyectos. Me cuesta mucho establecer prioridades convenientes.

Patrones de Cumplimiento de una Codependiente

Soy muy leal, quedándome en situaciones que me hacen daño durante mucho tiempo. Comprometo mis propias reglas e integridad par evitar el rechazo o el conflicto. Dejo mis intereses a un lado para hacer lo que las otras personas quieren. Soy hipervigilante con respecto a los sentimientos de los demás y asumo esos sentimientos como propios. Tengo miedo de expresar mis creencias, sentimientos y opiniones cuando son distintos a los de los demás. Acepto atención sexual cuando lo que quiero es amor. A veces tomo decisiones sin importarme las consecuencias. No reconozco mi verdad para ganar la atención de otros o para evitar el cambio.

Patrones de Control de un Codependiente

Creo que la mayoría de las personas no son capaces de cuidar de sí mismas. Intento convencer a otras personas de lo que tienen que hacer, pensar o sentir. Ofrezco consejos y orientación a las personas sin que me la hayan pedido. Siento rencor cuando los demás rechazan mis consejos o mi ayuda. Soy pródigo en favores y regalos sobre aquellas personas a las que quiero influenciar. Uso la atención sexual para conseguir aprobación o aceptación. Tengo que sentir que las otras personas me necesitan para tener una relación con ellas. Exijo que mis necesidades las satisfagan otras personas. Utilizo mi encanto y mi carisma para convencer a otras personas de mi capacidad para cuidar y ser compasivo. Utilizo la culpa y la vergüenza para explotar emocionalmente a otras personas. Normalmente me niego a cooperar, negociar o comprometerme. Adopto una actitud de indiferencia, impotencia, autoridad o ira para manipular resultados de mis acciones. Utilizo términos de recuperación terapéutica para controlar el comportamiento de los demás. Finjo que estoy de acuerdo con los demás para obtener de ellos lo que quiero.

Patrones de Evitación de una Codependiente

A veces me comporto de formas que invito a las otras personas a que me rechacen, me avergüencen o expresen rabia contra mí. Juzgo de forma muy dura lo que los demás piensan, hacen o sienten. Evito contacto e intimidad emocional, sexual y/o física con los demás. Permito que mis adicciones a la gente, sitios y cosas me distraigan de alcanzar la intimidad en mis relaciones. Utilizo una comunicación indirecta o evasiva para evitar el conflicto o la confrontación. Disminuyo mi capacidad para tener relaciones sanas mediante el rechazo a utilizar las herramientas que me proporciona la recuperación terapéutica. Reprimo mis sentimientos y mis necesidades para no sentirme vulnerable. Tengo comportamientos para atraer a las personas hacia mí, pero cuando se acercan, las alejo. Me niego a renunciar a mi voluntad propia para entregarme a un poder que es mayor que yo misma. Creo que mostrar emociones es un signo de debilidad. Retengo expresiones de aprecio y cariño.

Las 12 Promesas de Codependientes Anónimos

Siguiéndolas, junto con los Doce Pasos de Codependientes Anónimos, llevan a una vida sana y plena.

  1. Conozco un nuevo sentido de pertenecer. El sentimiento de vacío y soledad desaparecerá.
  2. Mis miedos ya no me controlan. Supero mis miedos y actúo con valentía, integridad y dignidad.
  3. Conozco una nueva libertad.
  4. Me libero a mí mismo de la preocupación, la culpa y el arrepentimiento sobre mi pasado y mi presente. Soy lo suficientemente consciente como para no repetirlo.
  5. Conozco un nuevo amor y aceptación de mí mismo y los demás. Me siento genuinamente digno de amor y capaz de amar y ser amado.
  6. Aprendo a verme a mí mismo como igual a los demás. Mis relaciones nuevas y las renovadas son con personas a las que considero iguales a mí.
  7. Soy capaz de establecer y mantener relaciones sanas y nutrientes. La necesidad de controlar y manipular a los otros irá desapareciendo a medida que aprenda a confiar en aquellas personas que sean de fiar.
  8. Aprendo que es posible mejorar – alcanzar más intimidad, dar más apoyo y ser más amoroso. Tengo la posibilidad de comunicarme con mi familia de un modo que es seguro para mí y respetuoso hacia ellos.
  9. Reconozco que soy una creación única y preciosa del Universo. Irrepetible.
  10. Ya no necesito de los demás para validarme como persona.
  11. Confío en la guía que recibo de un poder superior a mí y creo en mis capacidades.
  12. Experimento serenidad y fuerza y crecimiento espiritual de forma gradual en mi vida diaria.

Fuente: coda.org

Hay centros CoDA por todo el mundo y son gratuitos. Puedes visitar su web para averiguar cuál es el más cercano a donde tú te encuentras.

¿Por qué nos obsesionamos? Técnicas para reducir la Obsesión

Las obsesiones pueden variar en intensidad. Cuando son leves, somos capaces de trabajar y de distraernos, pero cuando son intensas, nuestros pensamientos están absorbidos por nuestra obsesión. Operan fuera de nuestro control consciente y son raramente vencidas por la razón. Los pensamientos obsesivos se pueden apoderar de nuestra mente. Nuestros pensamientos son similares a rayos que pasan velozmente o a bucles que dan vueltas sobre sí mismos, alimentando una preocupación incesante, fantasías o una búsqueda de respuestas.

Pueden apoderarse de nuestra vida, haciéndonos perder horas, sueño, o incluso días enteros de disfrute y de actividades productivas.

La obsesión nos puede paralizar. Otras veces nos puede llevar a un comportamiento obsesivo-compulsivo, como comprobar nuestra bandeja de correo de forma repetida, nuestro peso en la báscula o si la puerta está bien cerrada.

Perdemos el contacto con nosotras mismas, nuestros sentimientos, nuestro cuerpo y nuestra habilidad para razonar y resolver problemas. Lo que lleva a la obsesión, en muchas ocasiones son ansiedad y miedo, de los que no somos conscientes.

La Obsesión y la Adicción

Las personas adictas (lo cual incluye a las codependientes, que son adictas a “ayudar”, “arreglar”, “salvar” a otras) se centran en el exterior. Se obsesionan con el objeto de su adicción – el alcohol, la comida, el sexo, el juego, las drogas, las compras, el otro… Sus pensamientos y su comportamiento giran en torno al objeto de su adicción, mientras que su verdadero yo está escondido bajo una montaña de vergüenza. Es lo que se conoce como vergüenza tóxica.

A causa de la vergüenza, se preocupan sobre cómo serán percibidas por los otros, llevándoles a sentir ansiedad y obsesiones relacionadas con la imagen que tienen los demás de ellas. Esto incluye la obsesión sobre acciones pasadas, presentes o futuras. En particular antes o después de cualquier actividad en la que se exponen a otros (como por ejemplo dar una charla, acudir a un meetup con desconocidos,..), durante una cita o después de una ruptura. La vergüenza tóxica también genera inseguridad, dudas, autocrítica, indecisión y culpa irracional.

¿Qué causa la Obsesión?

La negación es un síntoma de la obsesión – negación de realidades dolorosas, de adicciones, la negación de nuestras necesidades y sentimientos. Muchas personas obsesivas no son capaces de identificar sus sentimientos, o quizás sí que sean capaces de nombrarlos pero no de sentirlos. Esta inhabilidad para tolerar emociones dolorosas es lo que lleva a pensamientos obsesivos. La obsesión protege a estas personas de sentimientos dolorosos, es una defensa inconsciente frente al dolor. Por muy incómoda que sea la obsesión, mantiene a raya emociones subyacentes como la tristeza, la rabia, la soledad, el vacío, la vergüenza y el miedo.

Algunos de esos sentimientos están ligados a la vergüenza porque en la infancia les avergonzaron por sentir. Así, cuando surgen en la etapa de adultos, en lugar de sentir, se obsesionan. Si creemos que no deberíamos sentir rabia o expresarla, es posible que le guardemos resentimiento a algunas personas en lugar de permitirnos enfadarnos. Si nos avergonzaban por sentirnos tristes, es posible que nos obsesionemos con la siguiente potencial pareja para evitar sentir el dolor de la soledad y el abandono.

También es posible que nos obsesionemos sobre un tema pequeña para evitar enfrentarnos a otro mucho mayor. Por ejemplo, la madre de una persona adicta puede obsesionarse con que su hijo no estudie a causa del alcohol pero sin afrontar o siquiera admitir ante sí misma que su hijo podría morir de su adicción. Un perfeccionista puede obsesionarse con un pequeño error en el trabajo o en su atuendo pero ser incapaz de reconocer sentimientos de inferioridad o de inadecuación.

Las Obsesiones y las Relaciones

Los codependientes típicamente se obsesionan sobre la gente a la que quieren, incluidos los problemas de estas personas. Se pueden obsesionar y preocupar por el comportamiento de su pareja, que es alcohólica, sin darse cuenta de que se preocupan tanto por ellos, como la alcohólica por el alcohol.

La obsesiones pueden alimentar intentos compulsivos de controlar a otros, tales como seguir a alguien, leer su diario o su teléfono o correo, vaciar botellas de alcohol, esconder las llaves o buscar drogas. Nada de esto ayuda. Sólo causa más caos y más conflicto. Cuanto más nos obsesionamos con otra persona, más nos perdemos de nosotras mismas. Sin darnos cuenta, cuando nos pregunten cómo estamos, es probable que cambiemos rápidamente de tema para hablar sobre cómo está la persona con la que estamos obsesionadas.

En una relación romántica nueva es normal pensar en la persona amada hasta cierto punto pero los codependientes normalmente lo llevan más allá. Cuando no se preocupan por la relación, es posible que se preocupen con dónde está esa persona o qué hace en todo momento o puede que creen guiones  de celos que sólo están en su cabeza y que dañan la relación. Es posible que las obsesiones sean agradables, sobre romance, sexo o poder. Es posible que imaginemos cómo no gustaría que fuese la relación o cómo queremos que alguien se comporte. Una discrepancia muy grande entre la realidad y nuestra fantasía puede revelar lo que en realidad nos falta en nuestra vida.

Técnicas para reducir la Obsesión

Si nos obsesionamos para evitar sentir, entrar en contacto con nuestros sentimientos y emociones, dejar que fluyan ayudará a que la obsesión se disuelva. Si la obsesión lo que hace es que nos impide pasar a la acción, podemos buscar terapia para afrontar nuestros miedos y actuar. Cuando nuestras obsesiones son irracionales, puede ser muy útil hablar sobre ellas con un amigo o una amiga de confianza o una terapeuta, para racionalizarlas.

  • Pregúntate a ti mismo: ¿Qué estoy sintiendo? Espera pacientemente hasta que puedas dar una respuesta a esa pregunta.
  • Aprende a meditar para bajar las revoluciones de tu mente.
  • Haz movimientos lentos acompañados de música evocadora, y permítete sentir.
  • Escribe sobre tus sentimientos (idealmente, con tu mano no dominante) y léeselo a alguien.
  • Únete a grupo terapéutico: Gestalt, CoDA o de psicodrama.
  • Acude a reuniones espirituales.
  • Pasa tiempo en la naturaleza.
  • Focaliza tu energía en expandir tu red social (en la vida real, no en internet).
  • Haz algo creativo.
  • Desarrolla intereses y pasiones que te alimenten y te inspiren.

Este artículo no se refiere al desorden obsesivo-compulsivo (DOC), que es un trastorno mental que afecta al 1% de los adultos. Si crees que tienes DOC, busca ayuda profesional.

Personas Pasivo-Agresivas. Cómo tratarlas.

Comportamiento pasivo-agresivo

Las personas pasivo-agresivas expresan su agresividad de forma encubierta. Son básicamente obstruccionistas e intentan bloquear lo que sea que quieras. Te transfieren su rabia inconsciente y hacen que generes frustración y rabia. La rabia es de ellxs, mientras que te preguntan con la más absoluta calma “¿Por qué te enfadas?” y después te culpan por la ira que te están provocando.

Las personas pasivo-agresivas por lo general son codependientes y, como todos los codependientes, sufren de vergüenza tóxica y una baja autoestima. Su comportamiento está diseñado para complacer y con ello apaciguar y controlar. Quizás estés experimentando abuso pero no te des cuenta, porque su estrategia de mostrar hostilidad está encubierta y es manipuladora, llevando a situaciones conflictivas y a problemas de intimidad.

Trastorno de la Personalidad Pasivo-Agresivo

Reconocido en el DSM-V entre los trastornos de dependencia. Las personas que lo tienen se caracterizan por tener al menos cuatro de las siguientes pautas de comportamiento que no sean debidas a la depresión:

  • Se resiste pasivamente a realizar tareas del día a día.
  • Se queja de no ser comprendidx y/o no queridx.
  • Es hurañx y argumentativx.
  • Desprecia y critica a la autoridad.
  • Expresa envidia y resentimiento hacia aquéllxs que parecen más afortunadxs que él/ella.
  • Se queja de forma frecuente de su mala suerte.
  • Muestra de forma alternativa un desafío hostil y arrepentimiento.

Después de casi 40 años desde que fue acuñado en 1994, hay un interés renovado en el estudio de la pasivo-agresión. Éste es un estudio de 2009 en el que se determina que se ha encontrado una relación entre la pasivo-agresión y los trastornos borderline y narcisista de la personalidad, experiencias negativas en la infancia y abuso de sustancias.

Características del Comportamiento Pasivo-Agresivo

Como no puedes tener una conversación honesta y directa con una pareja/familiar/amigx pasivo-agresivx, nunca se resuelve nada. Dicen que sí y su comportamiento pasivo grita NO. Intentan sabotear tus necesidades, deseos y planes utilizando una variedad de tácticas. Todos podemos caer en esta clase de comportamientos alguna vez, pero cuando hay un patrón de comportamiento perverso de múltiples síntomas, es muy probable que con quien estés tratando sea una persona pasivo-agresiva.

Negación. Como todxs lxs codependientes, niegan el impacto de su comportamiento. Culpan a otros, sin ser conscientes de los problemas que están causando. Se niegan a hacerse responsables y distorsionan la realidad, racionalizan, culpan, se excusan, minimizan, niegan o mienten de forma patente sobre su comportamiento, sus promesas o los acuerdos a los que han llegado contigo.

Olvidadizxs. En lugar de decir “no” o darle una salida a su rabia, se olvidan de tu cumpleaños o de los planes que habéis hecho, o se olvidan de poner gasolina en el coche, sacar la basura o arreglar el wc (algo que dijeron que harían). Convenientemente, se les “olvida” todo lo que supone hacer un esfuerzo por su parte.

Procrastinación. Son evitativxs y no les gustan los plazos ni los horarios. Es otra forma de rebelión, así que retrasan hacer las cosas con excusas sin fin. No se hacen cargo de sus responsabilidades, promesas o acuerdos. Si están sin trabajo, arrastran los pies para ir a buscar uno.

Obstrucción. Esta es otra forma no verbal de decir NO. Cuando intentas decidir cuándo o dónde ir de vacaciones, escoger un apartamento o hacer planes, pondrán pegas a cada sugerencia sin ofrecer ninguna alternativa.

Ambigüedad: No les gusta tomar parte. No dicen lo que quieren o lo que han querido decir. Sin embargo, su comportamiento habla por ellxs, dice claramente NO. De esta forma retienen el control y te culpan a ti por ser controlador(a). Evitan ser etiquetadxs y manifestar de una forma clara y concisa lo que piensan, cómo se sienten o lo que quieren. Su estrategia consiste en no ser clarxs para poder ocultar el comportamiento perverso que tienen.

Nunca enfadadx: Nunca manifiestan su rabia abiertamente. Muchxs de ellxs en su infancia eran castigadxs o regañadxs por mostrar rabia, o nunca se les permitía objetar. La única salida de desahogo que tienen (porque no han sanado esas heridas de infancia) es un comportamiento oposicional, pasivo-agresivo.

Incompetencia. Cuando finalmente hacen lo que les pides, es probable que tengas que volver a hacerlo tú. Si se trata de tareas de la casa, su ineficiencia puede que te lleve a hacerlo tú mismx. En el trabajo, comenten errores por falta de atención.

Llegan tarde. Llegar tarde de forma crónica es una forma tibia de decir NO. Dicen que sí a una hora determinada, pero llegan tarde. Estás vestidx, esperando para salir y ellxs están “atrapadxs en la oficina”, en internet, o viendo el partido y aún no están listxs. Llegar tarde al trabajo o en la entrega de tareas es una forma de rebelión, de auto-sabotaje que puede hacer que les acaben echando.

Negatividad. Su personalidad hace que tiendan a hacer pucheros o ser testarudxs, hoscxs o argumentativos. Se sienten incomprendidxs e inapreciadxs, y critican y desprecian la autoridad. Se quejan con frecuencia y envidian a lxs que son más afortunadxs.

Se hacen la Víctima. El problema que tengan es siempre culpa de otras personas. Su negación, vergüenza tóxica y falta de responsabilidad les llevan a hacerse la víctima y culpar a otrxs. Tú eres el/la controlador(a) y demandante. Siempre tienen una excusa, pero es su propio comportamiento autodestructivo lo que les causa los problemas que tienen en su vida.

Dependencia. Mientras que le tienen miedo a la dominación, son dependientes, no asertivxs, indecisxs e insegurxs. No son conscientes de su dependencia y luchan contra ella siempre que pueden. Su obstruccionismo es un intento de independencia. No se van y en lugar de eso lo que hacen es resistir la intimidad. Su comportamiento está diseñado para evitar asumir responsabilidades sobre sí mismxs y muchas veces dependen de forma injusta de su pareja para que les dé apoyo psicológico, emocional y/o económico.

La retención como estrategia. Es otra forma de expresar rabia y mantener el poder de forma pasiva. Quizás se vayan, rechazando hablar o haciéndose la víctima y diciendo “Siempre tienes la razón” cerrando así el diálogo. No son capaces de articular lo que quieren, sienten o necesitan. En lugar de eso, retienen el poder, el dinero, el amor o el sexo utilizando diferentes técnicas, como el tratamiento de silencio.

Hay otra serie de acciones que podrían llegar a hacer, como dar portazos y después decir “No sé de qué me hablas”, quitarte algo tuyo y negarlo u ofrecerte un postre al que le tienes alergia o cuando haces una dieta.

Qué puedes hacer frente a una Persona Pasivo-Agresiva

Como una persona pasivo-agresiva es indirecta, es posible que te cueste reconocer qué es lo que pasa realmente, pero es esencial que entiendas con quién estás tratando. Busca un patrón perverso o varios de los síntomas mencionados más arriba y monitorea tus sensaciones y sentimientos. Puede que te sientas enfadadx, confusx o impotente cuando intentas que esa persona coopere. Si es un patrón, es muy probable que la persona con la que estés tratando sea pasivo-agresiva.

Es importante no reaccionar. Cuando te quejas, le regañas o te enfadas, haces que el conflicto aumente y le das a esa persona más excusas y munición para negar su responsabilidad. No sólo eso, adquieres el rol del padre y/o madre (muy probablemente narcisista y abusivx) con respecto al cual esa persona se está rebelando. No sueltes indirectas, culpes o intentes devolverle el daño de alguna manera.

No seas pasivx ni tampoco agresivx. Sé asertivx. Es mejor lidiar con la responsabilidad y los problemas en la relación de forma directa. Ponlo en términos de “Tenemos un problema” no “Tú tienes un problema”, lo cual avergüenza. No culpes a esa persona ni le juzgues, pero describe el comportamiento que no te gusta y cómo te afecta a ti y a la relación, y qué es lo que quieres. Si dejas que sea esa persona la que proponga una solución al problema, hay más posibilidades de que llegue a buen término.

Cuando haces tuyas las tácticas de la persona pasivo-agresiva o te haces cargo de sus responsabilidades, lo que estás haciendo es permitir e incluso apoyar más comportamiento pasivo-agresivo. Esto lleva práctica y requiere ser asertivo. Prepárate para establecer límites con consecuencias.

Este artículo está basado en el original de whatiscodependency.com