¿Qué tienen en común las Narcicistas y los Codependientes? (Más de lo que te Imaginas)

Las codependientes y los narcisistas son polos opuestos para algunas cosas pero para otras, por extraño que pueda parecer, son muy similares. Los narcisistas exhiben síntomas de las codependientes como la vergüenza, la negación, el control, la dependencia emocional y la comunicación y límites disfuncionales, todo lo cual conduce a problemas de intimidad.

Eso sí. Aunque la mayoría de los narcisistas pueden clasificarse como codependientes, lo contrario no es cierto: la mayoría de las codependientes no son narcisistas. No exhiben rasgos comunes de explotación, sentirse con más derechos que los demás y la falta de empatía.

Si quieres saber cómo superar la codependencia, puedes empezar por darte cuenta de las características que tienes en común con una persona narcisista.

6 Características que tienen en común las Narcisistas y los Codependientes 

Dependencia Emocional

La codependencia supone tener un ‘Yo Perdido’. Los codependientes han perdido su conexión con su Yo Verdadero, consigo mismos. En cambio, su pensamiento y comportamiento giran en torno a una persona o sustancia. Se sobreadaptan para complacer y gustar a los demás y así sentirse queridos y aceptados. Las narcisistas también sufren de una falta de conexión con su Verdadero Yo. En su lugar, se identifican con su ‘Yo Ideal‘. Su privación interna y la falta de conexión con su yo real las hace dependientes de otras personas para su reconocimiento. En consecuencia, al igual que los codependientes, su autoimagen, pensamiento y comportamiento están orientados hacia otras personas para estabilizar y validar su autoestima y su ego frágil.

Irónicamente, a pesar de la alta autoestima declarada, las narcisistas anhelan el reconocimiento de los demás y tienen una necesidad insaciable de ser admiradas, para obtener su suministro narcisista. Esto los hace tan dependientes del reconocimiento de los demás como un adicto una sustancia. Una narcisista grita: “Mírame y escúchame”, pero muchas de ellas no quieren más que eso, por lo que prefieren tener vínculos con personas pasivas, que no participen mucho en la conversación ni les contradigan. Utilizan a las demás personas como espejos de sí mismas.

Vergüenza

La vergüenza está en el núcleo de la codependencia y la adicción. Proviene de crecer en una familia disfuncional. La autoestima inflada de las narcisistas se confunde comúnmente con el amor propio. Sin embargo, la exageración y la arrogancia simplemente alivian la vergüenza inconsciente e interiorizada, que también es común entre las codependientes.

Los niños desarrollan diferentes formas de lidiar con la ansiedad, la inseguridad, la vergüenza y la hostilidad que experimentan al haber crecido en familias disfuncionales. La vergüenza interiorizada puede resultar a pesar de las buenas intenciones de los padres y la falta de abuso manifiesto.

Para sentirse seguras, algunas niñas adoptan patrones de afrontamiento que dan lugar a un Yo Ideal, desde donde buscan reconocimiento, dominio y poder sobre los demás. Buscan poder y control de su entorno para satisfacer sus necesidades. Su búsqueda de prestigio, superioridad y poder les ayuda a evitar sentirse inferiores, vulnerables, necesitadas e indefensas a toda costa. Ésta es una estrategia que suelen adoptar tanto narcisistas como codependientes. Creen que si muestran una imagen de perfección, los demás les querrán.

Es justo al contrario. Cuanto una persona más persigue su Yo Ideal, más se aleja de su Yo Real, lo que sólo aumenta su inseguridad, su falso yo y su sentido de la vergüenza.

Negación

La negación es un síntoma central de la codependencia. Las codependientes generalmente niegan su codependencia y, a menudo, sus sentimientos y necesidades.

Del mismo modo, los narcisistas niegan sus sentimientos, particularmente aquellos que expresan vulnerabilidad. Muchos no admitirán sentimientos de insuficiencia, incluso ni para sí mismos. Desconocen y, a menudo, proyectan en los demás sentimientos que consideran “débiles”, como el anhelo, la tristeza, la soledad, la impotencia, la culpa,.. La rabia los hace sentir poderosos. La rabia, la arrogancia, la envidia y el desprecio son defensas de la vergüenza subyacente.

Las codependientes niegan sus necesidades, especialmente las necesidades emocionales, que fueron descuidadas o que les hicieron sentir vergüenza al demandarlas en sus familias disfuncionales de origen. Muchas codependientes actúan de manera autosuficiente y ponen rápidamente a otros en primer lugar. Otras codependientes exigen a las personas que satisfagan sus necesidades.

Aunque los narcisistas no suelen priorizar las necesidades de los demás, algunos en realidad complacen a las personas y pueden ser muy generosos. Además de asegurar el apego de aquellos de quienes dependen, a menudo su motivo es el reconocimiento o sentirse superior o grandioso en virtud del hecho de que pueden ayudar a las personas que consideran inferiores. Al igual que muchos codependientes, pueden sentirse explotados y resentidos hacia las personas a las que ayudan.

Muchos narcisistas se esconden detrás de una fachada de autosuficiencia y distanciamiento cuando se trata de necesidades de cercanía emocional, apoyo, aflicción, cuidado e intimidad. Su búsqueda de poder los protege de experimentar la humillación de sentirse débiles, tristes, asustados o querer o necesitar a alguien, en última instancia, para evitar el rechazo y el sentimiento de vergüenza. Sólo la “amenaza” del abandono revela lo dependientes que son en realidad.

Comunicación Disfuncional

Generalmente, tanto como las codependientes como las narcisistas carecen de habilidades de asertividad. Su comunicación a menudo consiste en críticas, demandas, etiquetado y otras formas de abuso verbal.

Por otro lado, algunos también intelectualizan, se ofuscan y son indirectos. Les resulta difícil identificar y expresar claramente sus sentimientos. Aunque pueden expresar opiniones y tomar posiciones, con frecuencia tienen problemas para escuchar y son dogmáticos e inflexibles. Éstos son signos de comunicación disfuncional que evidencian inseguridad y falta de respeto por parte de la otra persona.

Control

Al igual que las codependientes, los narcisistas buscan el control. El control sobre nuestro entorno nos ayuda a sentirnos seguros. Cuanto mayor es nuestra ansiedad e inseguridad, mayor es nuestra necesidad de control.

Cuando dependemos de los demás para nuestra seguridad, felicidad y autoestima, lo que las personas piensan, dicen y hacen se vuelve primordial para nuestra sensación de bienestar e incluso seguridad.

Intentaremos controlarlas directa o indirectamente siendo personas complacientes, mintiendo o manipulando. Si estamos asustados o avergonzados de nuestros sentimientos, como la rabia o el dolor, intentamos controlarlos. La rabia o el dolor de otras personas nos molestarán, por lo que también deben evitarse o controlarse.

Intimidad

Finalmente, la combinación de todos estos patrones hace que la intimidad sea un desafío tanto para las narcisistas como para los codependientes. En las parejas formadas tanto por narcisistas como por codependientes, hay una dependencia mutua, una fusión con el otro, una falta de límites y de autoestima y una necesidad de controlar y de manipular, que hace que suelan ser relaciones conflictivas, con muchos altibajos, donde hay dificultades para expresar la vulnerabilidad, para sentirse seguras y para manifestar las necesidades de una forma clara y asertiva.

Superar la codependencia no es algo fácil ni rápido, pero sí posible. Lo que no tienen en común un codependiente y una narcisista es que el codependiente, si recibe la ayuda adecuada, puede cambiar patrones de conducta, sanar a su niño interior y sanar. Una narcisista puede realizar ciertas modificaciones de comportamiento siempre que sean en beneficio propio pero no cambiar de una forma profunda.

Fuente: https://psychcentral.com

Anuncios

12 Estrategias de Distanciamiento que las Personas Evitativas utilizan para evitar la Intimidad

La expresión “evitador(a) de amor” a lo largo del artículo se refiere tanto a narcisistas, psicópatas o sociópatas o cualquier otra persona con un trastorno recogido en el Grupo B del DSM como a personas con apego evitativo o apego desorganizado

Al crecer, los evitadores de amor han desarrollado mecanismos de defensa para protegerse a sí mismos de un padre/madre controlador, exigente y/o necesitada … En la edad adulta, estos patrones defensivos permanecen activos para impulsar elecciones de comportamiento en relaciones cercanas, es decir, para evitar la intimidad.

Inicialmente, la evitadora de amor parecerá muy ansiosa por conectar, provocando en su pareja la ilusión de que finalmente ha encontrado a “la persona”. Pero una vez enganchada y a medida que la relación se desarrolla, la evitadora de amor se transforma, convirtiéndose en alguien completamente diferente. En lugar de mostrar un deseo de conectarse, se desconecta emocionalmente, se vuelve fría, no está disponible y no se puede confiar en ella.

En poco tiempo, el mensaje parece ser: “Te quiero, pero vete”, dejando a  su pareja desconcertada y preguntándose: “¿Qué es lo que ha pasado?”

Los evitadores del amor comparten un profundo miedo a la intimidad esto es, a la cercanía, a “que me conozcan”, a mostrarse vulnerables, a compartir pensamientos/sentimientos junto con un miedo subyacente al abandono. En la mente de los evitadores del amor, la intimidad con otra persona es equivalente a estar engullido, asfixiado y controlado.

Demasiada cercanía con el otro la sienten literalmente como perderse a sí mismas e incluso con una equivalencia a morirse. Así de intensos pueden ser sus miedos. En consecuencia, en las relaciones románticas mantienen siempre una distancia para asegurarse de que su pareja no se acerque demasiado. Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, quizás te des cuenta de que tu pareja tiene este tipo de comportamiento contigo.

Una evitadora de amor no abraza la intimidad, sino que abraza “desafiarla”

La evitadora de amor puede enviar dobles mensajes, los suficientes para mantener viva la fantasía, como para dar pistas de lo que “podría” ser posible. Pero todo se queda en eso, potencialidades.

La REALIDAD es que todos eso que proyectado, imaginado, fantaseado NUNCA se hace real. Cualquier “migaja” esporádica de conexión que consigas es la máximo que obtendrás con un evitador del amor.

Estrategias de distanciamiento para evitar el amor

Las estrategias de distanciamiento son comportamientos tácticos y actitudes utilizadas para eludir y evitar la conexión íntima.

Aunque las evitadoras de amor tienen la necesidad y el deseo de buscar la cercanía en las relaciones (una verdad inconsciente detrás de su máscara), hacen un esfuerzo intenso para reprimir estas necesidades.

12 Técnicas de Distanciamiento que usan los Evitadores del Amor para evadir la Intimidad

Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, es posible que identifiques comportamientos de tu pareja en estas técnicas de distanciamiento, que hacen que tú te aferres más a la relación.

  1. Evitar la cercanía física: evitar el sexo o reducir severamente el contacto sexual, eludir el afecto físico, evitar la proximidad/cercanía, por ejemplo, abrazar, besar, tomarse de las manos, sentarse cerca; evitar compartir la misma cama; caminar por delante o detrás de la persona,…; también puede retirarse cuando se le ofrece afecto (rechazar un abrazo, un beso, una caricia,…).
  2. Negarse a comprometerse: usar frases concretas para evitar el compromiso en una relación, “No estoy listo para el compromiso”, “No soy bueno en las relaciones” o “No me gusta poner etiquetas”.
  3. Evita verbalizar “Te quiero” al tiempo que afirma sentimientos hacia la pareja. Se excusa sobre porqué no puede o no quiere decir “Te quiero”, puede decir algo como “Sabes cómo me siento, por qué debería tener que decirlo”.
  4. Sabotea la relación cuando las cosas van bien: cuando una relación parece ir bien, la sabotea o la interrumpe de alguna manera, por ejemplo, intenta pelearse; de repente, se enfada o está resentida;  se vuelve pasivo-agresiva; no mantiene acuerdos o compromisos; no devuelve llamadas o mensajes; se vuelve demasiado exigente, arrogante; se vuelve hostil, defensivo o reactivo sin razón aparente; crea drama innecesario,…
  5. Es infiel: establece una relación sexual, romántica o emocional con otra persona; crea una relación con personas que no están disponibles (por ejemplo, casadas o que ya están en una relación romántica de compromiso).
  6. Se niega a resolver conflictos: se niega a discutir problemas relacionales o a resolver conflictos; rechaza compartir lo que le preocupa; retiene sentimientos, pensamientos, deseos o necesidades.
  7. Critica o devalúa: la pareja se convierte en el “enemigo”; se enfoca en defectos o imperfecciones de la pareja; hace observaciones de menosprecio, por ejemplo, comentarios sobre la forma en que la pareja habla, se viste, come,…; culpabiliza a la pareja por cualquier problema; muestra una actitud negativa de resentimiento, asco o disgusto; hace comentarios despectivos sobre rasgos que le parecían positivos en el pasado reciente; devalúa, a pesar del esfuerzo genuino de la pareja por ser abierta, amorosa, honesta, afectuosa,…
  8. Suspira e idealiza una relación pasada: habla o piensa en una relación anterior con una sensación de anhelo, nostalgia, por “el amor perdido”; se convence de esta relación anterior fue “la mejor pareja que he tenido”; también puede soñar con “la única pareja perfecta” que está “allá afuera en alguna parte”. Esta defensa puede parecer absurda. Sin embargo, en la mente de los evitadores de amor esta defensa justifica que “Estoy bien y no soy el problema, mi pareja (actual) es el problema” . Esto es una justificación perfecta para mantener a una pareja actual a una cierta distancia y hacerle sentir poco importante a través de la comparación.
  9. Flirtea con otras personas: con frecuencia coquetea o juega con otras personas (mostrando poca o nada de empatía, ya que también lo hace frente a su pareja). Se trata de una táctica para enviar un mensaje consciente o inconsciente que “Siempre estoy buscando a otro/a, no eres tan importante para mí”. Sin duda, este es un acto emocionalmente abusivo e insensible para hacer que una pareja se sienta insegura, ansiosa y celosa. 
  10. Se retira emocionalmente la relación: pasa mucho tiempo lejos de la pareja; muestra desinterés por la vida cotidiana, preocupaciones, pensamientos, opiniones o sentimientos de la pareja; rara vez inicia conversaciones y/o las interrumpe; actitudes indiferentes, distantes y despreocupadas; exhibe una actitud que comunica de forma indirecta:”No eres importante para mí”, “Tengo cosas más importantes que hacer con mi tiempo” o “Me molestas”.
  11. Guarda secretos: retiene información importante frente a su pareja, por ejemplo, no dirá cómo se gasta el dinero, no comparte lo que está haciendo con su tiempo cuando no se ven u oculta sentimientos importantes, pensamientos u opiniones; comparte información de manera que deja las cosas poco claras, vagas o ambiguas. Esta defensa es para mantener un deseo arraigado de ser independiente y autosuficiente. Las relaciones sanas y seguras implican interdependencia: un equilibrio entre independencia y dependencia. Un extremo u otro bloquea la interacción auténtica y la intimidad, y conduce a relaciones dolorosas e infelices.
  12. El foco está fuera de la relación: con distracciones externas, como por ejemplo estar excesivamente preocupado por el trabajo, actividades de ocio, niños u otras relaciones. El foco externo puede ser alguna adicción al sexo, drogas, alcohol, trabajo, juegos de azar, compras,.. Es una forma segura de desconectarse y evitar darle tiempo y alimento a una relación, garantizando la obstrucción de la intimidad.

Para las evitadoras de amor, las estrategias de distanciamiento tienen sentido, ya que son muy efectivas para mantenerse amuralladas y desconectadas emocionalmente en una relación romántica. Sin embargo, el uso de estrategias de distanciamiento es muy ineficaz para crear una relación amorosa y de confianza para ambas partes.

Los evitadores de amor tienen miedo a la intimidad, a la vulnerabilidad y a la cercanía. No les gusta el compromiso y lo que consideran algo rutinario y predecible, incluso aunque sea una relación satisfactoria.

En muchas ocasiones,  las evitadores de amor tienen relaciones con personas dependientes con apego ansioso. Cuanto más intenta esta última acercarse y se aferra, más se distanciará la evitadora de amor. Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional en tu relación, es posible que esta dinámica te sea familiar. Hacerla consciente es el primer paso para cambiarla.

Si eres tú la persona con apego ansioso, no te culpes ni aceptes la responsabilidad de lo que no es tuyo. Un evitador de amor no entra en una relación y de repente se convierte a esta forma de ver el amor y las relaciones. Quien eres tú no es la causa de que esa persona se comporte como lo hace. Estas personas tienen temas por resolver, y no puedes rescatarlas, ni salvarlas ni cambiarlas a menos que ellas quieran cambiar voluntariamente.

Las personas que te hacen sentir como si fueras difícil de amar tienen temas no resueltos, no tiene nada que ver contigo. Si, en cambio, te ves reflejada en estos patrones de conducta, quizás quieras pedir ayuda terapéutica para afrontar estos temas, cambiar y permitirte tener amor en tu vida.

Fuente: https://www.loveaddictionhelp.com

La Línea entre Mostrarse Vulnerable y Compartir Demasiado

Compartir información sobre nosotras mismas es parte de lo que forma los vínculos con otras personas. Sin embargo, si compartimos de más, podemos ser recibidas con un silencio incómodo y un cambio de actitud por parte de la otra persona. O puede ocurrir también a la inversa, que estamos hablando con un conocido que comparte con nosotras algo profundamente personal pero de una manera que la sentimos cargada de expectativas, a una profundidad que no estamos preparadas para ofrecer, que nos incomoda y que no se corresponde con el vínculo que tenemos con esa persona.

Hay una expresión para esto: compartir de más. Significa compartir información personal o confidencial, esperar apoyo emocional o intimidad incongruentes o inadecuadas para el contexto o nivel de confianza en las relaciones.

Mostrarse vulnerable consiste en exponer a otra persona o personas algo que constituye una dificultad para nosotros con la intención de comunicarnos y mejorar la relación con la persona con la que estamos compartiendo. Mostrarse vulnerable no es algo fácil, ya que supone mostrar al otro algo que es emocionalmente incómodo o displacentero, como vergüenza, culpa, rabia, dolor,… Es la única forma en la que algo que es una dificultad en una relación del tipo que sea, se puede acabar superando. Ejemplos de mostrarse vulnerable son:

  • A la pareja: “Cuando me hablas así, me recuerda a como me hablaba mi padre cuando me reñía y me hace sentir dolor y frustración”.
  • Al jefe: “Tengo dificultad con esta tarea y necesito un curso para reforzar mis conocimientos”.
  • A un amigo: “Cuando quedamos y llegas tarde de forma sistemática, me enfada porque creo que no soy importante para ti.”

Compartir de más puede parecer mostrarse vulnerable, pero no lo es. Es lo contrario.

Todos tenemos diferentes límites personales y niveles de comodidad, por lo que lo que parece apropiado a una persona puede no serlo para otra. Algunas personas se sienten bien buceando directamente en las cosas profundas, mientras que otras tardan un poco antes de sentirse cómodas compartiendo información más personal. Ninguno de estos enfoques es mejor o peor que el otro.

Sin embargo, las personas que han crecido en familias disfuncionales suelen tener un tema con la intimidad, con compartir de más y con mostrarse vulnerables. Le tienen miedo a la intimidad y a mostrarse vulnerables porque en su infancia, las muestras de esto no eran bien recibidas y se les atacaba, humillaba, despreciaba y/o etiquetaba de débiles. Por eso, de adultos suelen apartar/enterrar tener intimidad y mostrarse vulnerables con los demás.

Sin embargo, sigue habiendo una necesidad inconsciente de esto, que se manifiesta cuando comparten de más, contando algo sobre sí mismas que es demasiado íntimo para el contexto o proporcionando demasiada información personal a personas a las que apenas conocen y que podrían acabar utilizando esa información en su contra. Por otro lado, normalmente se pueden mostrar muy frías y distantes con los demás, no compartiendo nada en absoluto sobre sí mismas, completamente cerradas a lo que podría ser crear un vínculo sano con otra persona. En el fondo de lo que siente una persona que comparte de más, es la necesidad de pertenecer.

Si bien la persona que comparte en exceso puede sentirse momentáneamente más cerca de la persona con la que está compartiendo:

  • No se está auto-protegiendo al no interactuar con los límites apropiados, y
  • No está teniendo en cuenta el impacto que tendrá en los demás su conversación. Es un comportamiento contraproducente.

Vulnerabilidad vs Compartir Demasiado

La vulnerabilidad es una cualidad que acerca a las personas y las hace sentir más conectadas. Compartir demasiado provoca lo contrario. Es una experiencia incómoda e insatisfactoria para ambas partes. Puede dejar a la persona en el extremo receptor del intercambio excesivo desconcertada acerca de por qué la otra persona le está diciendo esto, impotente para darle el apoyo que desea o necesita, y/o cargada con demasiadas expectativas.

También deja expuesta a la persona que hace el intercambio excesivo: confía experiencias personales e información a alguien que no conoce, y si no obtiene la validación y la reciprocidad que busca, termina sintiéndose abandonada.

Brené Brown escribe en su libro “Daring Greatly” cómo la valentía de ser vulnerables tiene el poder de transformar la forma en que vivimos, “Compartir de más no es mostrarse vulnerable. De hecho, a menudo resulta en la desconexión y la desconfianza”.

Usar la vulnerabilidad no es lo mismo que ser vulnerable. Es lo opuesto, es una armadura.

Cuando estamos “siendo vulnerables” con un motivo ulterior, estamos siendo manipuladores. Cuando sólo somos vulnerables, estamos siendo auténticos. Y ser auténtico es la forma en que realmente desarrollamos una sincera intimidad con otra persona.

Cómo dejar de Compartir en exceso y atenerse a la Vulnerabilidad

Brené ofrece una selección de preguntas que podemos hacernos para dejar de compartir (y las consecuencias negativas) antes de que suceda. Estas preguntas son para las personas que se den cuenta de que tienden a compartir demasiado:

  • ¿Para qué estoy compartiendo esto?
  • ¿Qué resultado estoy esperando?
  • ¿Qué emociones estoy experimentando?
  • ¿Mis intenciones se alinean con mis acciones?
  • ¿Hay un resultado o respuesta que estoy esperando por parte de la otra persona?
  • ¿Esto que estoy compartiendo lo hago para conectar con la otra persona?
  • ¿Estoy realmente pidiendo a las personas en mi vida lo que necesito?
  • ¿Nuestra relación tiene la confianza suficiente para tener este tipo de tema de conversación?
  • ¿Cuáles son realmente mis expectativas aquí?

Fuente: http://www.becomingwhoyouare.net

¿Intimidad o Intensidad? ¿En qué se basan tus Relaciones?

Normalmente, el amor romántico es una experiencia que conlleva intimidad y la generación de un vínculo. Eso no puede ocurrir si estás en una relación con una persona que no es capaz de tener intimidad ni de generar un vínculo con alguien tratándolo de igual a igual. Quizás no te des cuenta de que falta esto si estás viviendo una experiencia muy intensa con una persona que lo hace es manipularte y mentirte. Si quieres recuperarte después del abuso narcisista, lo primero es entender cómo funciona tu subconsciente en este tipo de relaciones.

Conviene tener en cuenta que una persona que no ha tenido un padre o madre narcisista, psicópata o sociópata detecta algo raro en el comportamiento de la otra persona durante la fase de idealización o love bombing. Le parece extraño tanta prisa por la “intimidad” y un mirroring que parece que ha encontrado a su alma gemela. Como tienen un referente sano del amor, detectan fácilmente las banderas rojas. Una persona cuyo padre o madre es narcisista, psicópata o sociópata no las detecta porque en su infancia tuvo el mismo tipo de relación con su padre o madre y aprendió que eso era el amor. Es el único referente experiencial que tiene. Ése y el de otras parejas, que seguramente han tenido un comportamiento muy parecido al de su padre o madre.

La Intimidad

La intimidad tiene que ver con la confianza, el entendimiento y el sentirse comprendida. Las personas que tienen intimidad emocional pueden mostrar su vulnerabilidad sin el temor a ser rechazadas, ridiculizadas o invalidadas. La intimidad está basada en la seguridad emocional, la aceptación, el respeto y un dar y recibir mutuo. Sin auto-revelarnos no puede haber intimidad, pero la intimidad requiere que esa auto-revelación sea recogida por la otra persona con respeto.

La intimidad significa que podemos ser quienes somos realmente dentro de la relación y que permitimos a la otra persona hacer lo mismo. “Ser quienes somos realmente” implica que podemos hablar de una forma abierta de las cosas que nos importan, que somos claros en nuestras posiciones en temas emocionales y que ponemos los límites de lo que es aceptable o permitido para nosotros en la relación.

Esto es algo simplemente imposible con un(a) narcisista, psicópata o sociópata. No son capaces de tener intimidad emocional, lo que significa que no pueden tener relaciones sanas. ¿Por qué no pueden tener intimidad emocional? Porque su ego hace que se pongan siempre por encima de la otra persona y la utilicen para sus propias necesidades, controlándola y teniendo poder sobre ella con la manipulación y las mentiras. No saben mostrar vulnerabilidad porque les hace sentirse demasiado expuestos. En el fondo, a pesar el ego inflado, sienten vergüenza tóxica.

La Intensidad

La intensidad tiene que ver con el drama, la ansiedad, la inseguridad y el miedo. Es una dinámica emocional de tirar-soltar, frío-caliente, arriba-abajo. La intensidad supone estar completamente perdido en la emoción de un deseo irracional. Está marcada por la urgencia, el deseo sexual, la ansiedad y elecciones de alto riesgo. Lleva a un estadio de euforia extrema similar al del uso de drogas (reacciones químicas adictivas en el cerebro), a la pérdida de la habilidad de hacer evaluaciones racionales de los que es verdadero y sincer y el deseo de estar cerca de esa persona en todo momento y a cualquier precio.

Un vínculo creado a través de fuertes altibajos emocionales se mantiene a través de la oxitocina y la serotonina en los altos – llamadas hormonas da la felicidad – y cortisol, que genera estrés y ansiedad en los bajos.

Estudios sobre el aprendizaje han demostrado que a través del patrón de castigo y recompensa del refuerzo intermitente, se desarrollan los vínculos emocionales más fuertes. Esto es así porque con una pareja que tiene un comportamiento predecible, con el que nos sentimos seguros en todo momento, la secreción de dopamina y serotonina disminuye con el paso del tiempo. Nos acostumbramos a eso, se convierte en un estado cotidiano. Sin embargo, cuando el comportamiento de nuestra pareja es caótico e impredecible, el cerebro secreta más hormonas de la felicidad y el estrés de forma alternativa. Estos altibajos se vuelven adictivos porque pensamos que así “sentimos más”. Pero no es cierto. Esto no está relacionado con las emociones sino con la intensidad de algo que es tóxico, poco saludable, es un comportamiento “de locos” que no es sostenible a medio-largo plazo.

El tratamiento intermitente bueno-malo detona reacciones emocionales y biológicas. Enfriarse y no tener contacto con esa persona (el contacto cero) parece algo imposible de realizar. El efecto en el cerebro es similar a una adicción (a las drogas, el juego, el sexo, las compras, el trabajo,..). Ésta es la razón por las que nos obsesionamos con estas personas y resulta tan difícil soltar el vínculo, incluso a pesar de que ya sepamos lo tóxicas que son o el daño que nos hacen.

A este apego adictivo se le conoce como el vínculo del trauma o trauma bonding. El trauma bonding es el apego adictivo a un(a) abusador(a). Algunas señales del trauma bonding son la inhabilidad para el desapego, la negación autodestructiva, la indefensión aprendida, la ansiedad,… Todo esto se da por la disonancia cognitiva. Racionalmente (parte izquierda del cerebro) con el comportamiento SABEMOS que esa persona es tóxica, cruel, miente, traiciona,… Sin embargo, emocionalmente (parte derecha del cerebro) del cerebro, SENTIMOS ese potente vínculo con la persona, que hace que generemos pensamientos para autoengañarnos y justificar quedarnos son esa persona. Cuanto más hayamos invertido en la relación, más pensamientos crearemos para quedarnos en la relación. La generación de estos pensamientos contradictorios es lo que se denomina disonancia cognitiva.

Cuanto más avanza la relación, te sientes menos seguro. Esto es una bandera roja de que hay algo que va mal en la relación.

La vulnerabilidad no significa ser débil. Al contrario, significa tener el valor de ser tú misma. Implica exponerte, arriesgarte y tener incertidumbre. No es necesario exponerte de forma rápida a esa persona, de hecho, esto es algo temerario y, si no la conoces mucho y ves que esa persona o bien se expone demasiado (te cuenta cosas muy personales como la muerte de su padre y acabas de conocerla) o no se expone nada pero te acribilla a preguntas sobre ti, esto es una bandera roja. Observa a esa persona y muéstrate de una forma gradual. En seguida notarás si acoge tu vulnerabilidad y también se expone o, por lo contrario, se esconde o te rechaza. Si lo hace, sabrás que esa relación no es sana para ti.

Sentir que nos quieren por quiénes somos y conocer a otra persona en toda su vulnerabilidad y quererla por quien es, es una de las experiencias más reconfortantes que la vida nos puede ofrecer. La intensidad es lo contrario a esto. Es agotadora, te deja exhausta, es insana, es “de locos” y te deja vacía.

Si queremos sanar después del abuso narcisista en nuestras futuras relaciones, podemos preguntarnos: “¿Es esto una intimidad real o sólo intensidad”?

Fuente: http://psychopathsandlove.com

Miedo a la Intimidad

Hay muchas racionalizaciones para explicar la elección de permanecer emocionalmente distantes en las relaciones cercanas donde se requiere intimidad. Debajo de todas esas racionalizaciones, lo que realmente les sucede a las personas emocionalmente distantes suele ser lo mismo: tienen miedo de acercarse.

Han reprimido este miedo y las razones que lo explican, porque éstas son demasiado dolorosas para afrontarlas. A un nivel consciente, se venden a sí mismas esas racionalizaciones para que parezcan más plausibles e intentan hacer que los demás las acepten también, mientras que a un nivel más profundo, inconsciente, hay unas experiencias pasadas muy dolorosas que les llevan a comportase y vivir así. En realidad, están muy necesitadas de una conexión auténtica y sufren mucho por la falta de ella.

Algunas de esas racionalizaciones pueden ser:

Yo no necesito pareja. Estoy bien así.

Estoy centrado en mi trabajo.

Todos los hombres son iguales.

Mi vida no gira en torno a tener citas.

Las mujeres son malas.

Las verdaderas razones detrás de la elección de permanecer emocionalmente distantes casi siempre apuntan a la calidad del vínculo de la primera y más importante relación con el padre, la madre y/u otro cuidador. La apertura emocional por parte de la niña condujo a malas consecuencias de forma repetida en la relación con su padre/madre. Un ciclo tóxico en el que se manufactura la confianza por parte del cuidador(a) hasta que la niña baja la guardia, en ese momento el padre/la madre se comporta de forma abusiva con ella, que se vuelve a cerrar, y así una y otra vez.

En algún momento esa niña decidió solucionar su problema, simplemente dejando de preocuparse, dejando de querer conectar. Si todo ese dolor emocional es el resultado de exponerse, entonces me puedo proteger usando un escudo. Ya de adulta, sigue llevando ese escudo, dejando de invertir emocionalmente en cualquier vínculo que tenga el potencial de causar daño emocional. ¿Por qué seguir sometiéndose a eso?

Dijimos que las personas que tienen miedo de acercarse reprimen las verdaderas razones de su desapego emocional en la edad adulta. Esto se debe a que para el niño, el cuidador principal es un dios cuya perspectiva conlleva un tremendo peso psicológico y emocional. En otras palabras, si tu padre cree que eres inútil y no digno de ser amado, entonces debe significar que realmente no vales nada y no eres digno de amor.

Si mi padre cree que soy inútil y no digno de ser amado, esto debe significar que no valgo nada y no soy digno de amor.

Los adultos con desapego emocional generalmente no han trabajado completamente su ambivalencia hacia su padre/madre/ambos. Por un lado, todavía están desesperadas por el amor, la validación y, sobre todo, un espacio seguro para conectarse emocionalmente, mientras que, por otro lado, prácticamente los han puesto en su lista negra de personas non gratas. A un nivel más profundo, la ambivalencia se debe a la arraigada suposición inconsciente de que sus principales cuidadores fueron y siguen siendo dioses cuyas creencias son objetivas e imparciales (es decir, si papá dijo que era fea, ya de adulta, sigo pensando que soy fea) en lugar de seres humanos defectuosos cuyas creencias son subjetivas y tendenciosas.

Esto se acentúa si hablamos de familias narcisistas, donde el padre/madre narcisista ve a su hijo como una extensión de sí mismo, al que, básicamente, le pondrá lo que quiera. De hecho, si es el niño dorado, le pondrá sólo cualidades positivas, idealizándolo y si es el chivo expiatorio, lo denostará y rebajará, poniéndole sólo características negativas. No es una visión objetiva, este padre/madre no es capaz de ver a su hijo.

Lo que consiguen estas personas, al evitar la conexión emocional es quemarse, como lo que les sucedió en su infancia. Al final lo que se da es una profecía Auto-cumplida, ya que esa persona, en su fuero interno se sigue sintiendo no deseada y no digna de amor. La desconexión emocional es una estrategia de vida que ha ayudado al adulto a sobrevivir, a no tener que soportar la angustia que le produce el hecho de pensar que le va a ocurrir lo mismo que en su infancia si se acerca emocionalmente a alguien. Sin embargo, a largo plazo y entendiendo de dónde viene la desconexión emocional, dejando a un lado las racionalizaciones y excusas que la sostenía, no es sana porque conduce a un aislamiento físico y emocional. Los humanos somos mamíferos que estamos “diseñados” para conectar con nosotros mismos, con otras personas y con el mundo.

Traer a la conciencia los motivos psicológicos reales para la elección de permanecer emocionalmente desapegados y trabajar la ambivalencia hacia el padre/madre/ambos son pasos esenciales para volver a abrirse emocionalmente. Para avanzar hacia conexiones más satisfactorias.

https://evolutioncounseling.com

La Contradependencia

¿Qué es la Contradependencia?

La codependencia, el hábito de conseguir autoestima complaciendo a los demás, es algo que la mayoría de la gente conoce hoy en día.

Pero se sabe menos de lo contrario, llamado contradependencia, que a menudo está relacionada con la codependencia.

De hecho, a veces una persona cambia de un extremo a otro en una relación, volviéndose contradependiente, después de meses o años de codependencia. También es posible que una persona tenga ambas a la vez, por ejemplo, siendo codependiente con las mujeres y contradependiente con los hombres.

Entonces, ¿qué es la contradependencia? En muchos sentidos, es realmente una palabra elegante que quiere decir “miedo a la intimidad”. Las personas contradependientes tienen miedo de depender de alguien o necesitar a alguien, en el fondo lo que hay es una incapacidad para confiar. Si hubiera un mantra que tienen todas las contradependientes, probablemente sería “No necesito a nadie”.

Señales de Contradependencia

Los contradependientes a menudo pueden parecer vibrantes, de tipo “vida de la fiesta”, o ser de los que tienen muchos amigos y relaciones. La diferencia es que esas relaciones no serán profundas y confiables, y pueden no durar.

Uno de los principales signos de contradependencia es la incapacidad de tener relaciones auténticas y conectadas. Esto involucra:

  • Parecen buenos para relacionarse pero luego tienen un ‘punto’ o ‘pared’ donde se detiene
  • Sentirse ”atrapada” en las relaciones
  • Alejar a las personas o enfriarse sin previo aviso
  • Miedo al abandono o al rechazo (así que abandonan o rechazan primero)
  • Tendencia a tener una relación corta después de otra
  • Tendencia a salir con los necesitados ‘por encima de los dadores’ (codependientes)
  • Pueden tener diferentes personalidades para diferentes personas (para evitar ser “vista”)
  • Siempre están ‘ocupados’ (pueden trabajar demasiado o tener demasiados pasatiempos para evitar la intimidad)
  • Ansiedad y miedo que surgen si las relaciones se vuelven demasiado profundas
  • Pueden hacer que todo contacto se reduzca a algo sexual (para evitar temas emocionales como la ternura)
  • Pueden salir con personas con las que no son un buen match (para no enamorarse) y mantener a las personas con las que se relacionan bien únicamente como amigos
  • En lugar de pedir apoyo en una relación, son personas propensas a quejarse y enfurruñarse

Debido a que una contradependiente busca evitar que alguien se acerque lo suficiente como para estar tentada a depender, la comunicación es fría por la falta de confianza, que se manifiesta de la siguiente manera:

  • Alejarse o evitar un conflicto, o necesitar “tener la razón”
  • No confían en los motivos de los demás, sino que a menudo intentan averiguar intenciones ocultas
  • Una sensación constante de que los demás siempre les fallan
  • Rara vez pide ayuda a otras personas

Luego está el mundo interno de un contradependiente. Con una infancia en la que fueron continuamente abandonados y/o traicionados, los contradependientes suelen tener una mente tumultuosa, que incluye:

  • Ser demasiado sensibles a las críticas de los demás
  • Muy duros consigo mismos, odian cometer errores
  • Intensa autocrítica
  • No se relajan con facilidad
  • Pueden experimentar vergüenza si sienten que necesitan
  • Ven la vulnerabilidad como debilidad
  • Sufren secretamente sentimientos de soledad y vacío
  • Podría tener dificultades para recordar su infancia

¿Qué piensan las Contradependientes?

¿Cómo suenan los pensamientos de una contradependiente? Los siguientes son los tipos de pensamiento que produce la contradependencia:

“No necesito a nadie”

“No dejes que se acerquen demasiado, solo te decepcionarán”

“Prefiero ser exitosa que tener una relación”

“El amor está sobrevalorado, no lo necesito”

“La gente solo toma y toma de mí y me deja agotada, no vale la pena”

“De todos modos soy demasiado bueno para ella”

“No bajes la guardia o te harán daño”

“Él nunca podría manejarme”

“Nadie puede entenderme, no son lo suficientemente inteligentes”

La conexión entre la Codependencia y la Contradependencia

Debido a que la codependencia y la contradependencia giran en torno a la necesidad de otros, ya sea que eso sea deseable o que se evite, no es raro que las personas en una relación ‘basada en la dependencia’ cambien roles. 

¿Por qué eres Contradependiente?

La contradependencia a menudo se desarrolla como un adulto a partir del resultado de los acontecimientos en su infancia.

Esto podría ser un trauma infantil. Puede haber sucedido algo que haya inculcado en ti la creencia de que no se puede confiar en los demás y que es peligroso necesitarlos. Esto podría haber sido un abandono por parte de un padre/una madre, una persona cercana a ti que se murió, el abuso o una tragedia que sucedió en tu familia.

Pero la contradependencia también podría surgir del tipo de crianza que recibiste de tu padre/madre/cuidadores durante tu infancia. Llamado ‘apego’, la conexión que una niña forma con su cuidador(es) durante los primeros años de vida es muy importante, ya que determina cómo se relacionarán con el mundo y con los demás en el futuro.

La “teoría del apego”, desarrollada por John Bowlby, ve un apego sano donde los padres son sensibles a las necesidades de sus hijos, lo que significa que es probable que el niño crezca y pueda manejar sus emociones, tener confianza en sí mismo y manejar bien las relaciones.

Pero si su padre/madre/cuidadores no estaban emocionalmente disponibles, no podía confiar en ellos o no respondían a sus necesidades, la empujaba a ser más independiente de lo que una niña debería ser, o incluso eran peligrosos para ti, te sometían a abusos emocionales, psicológicos, físicos y/o sexuales, entonces estas personas desarrollan lo que se conoce como “apego evitativo”, “apego ansioso” o “apego desorganizado”, los otros tres tipos de apego disfuncional que hay.

Aunque un niño necesita una figura parental, en tal situación reprimirá su confianza en el cuidador(a) y no recurrirá a los padres cuando esté molesto, sufriendo o necesitando consuelo. En otras palabras, decidiste a una edad muy temprana de forma inconsciente que era demasiado peligroso confiar en tu cuidador y te entrenaste para no apegarte a ellos para sobrevivir.

De niña ésta fue una táctica de supervivencia que te ayudó a evitar el rechazo o el castigo injustificados. El problema es cuando continúas usando esta táctica de supervivencia como adulto, no permitiendo ninguna dependencia de los demás para mantenerte “segura”. En realidad lo que hay debajo de esa “seguridad” es dolor y vacío.

Esto se traduce en convertirse en un adulto que no confía en los demás, piensa que puede cuidarse por completo sin ayuda, y que en secreto podría estar muy solo. Esta es la razón por la cual una definición que se le da a la contradependencia en los círculos de la psicología es ‘el rechazo del apego’.

La Interdependencia

Entonces, ¿a qué debería aspirar en lugar de la contradependencia?

Una persona sana no necesita a otras personas todo el tiempo o no las necesita nunca. Por el contrario, entienden lo que se llama interdependencia.

La interdependencia se da cuando reconocemos que podemos cuidarnos y deseamos estar a cargo de nuestras vidas, pero nos permitimos estar conectados en los demás y confiar en ellos para algunas cosas.

Cuando somos interdependientes, podemos permitirnos necesitar cosas de otros al mismo tiempo que sabemos que si no pueden proporcionar lo que esperamos, estaremos bien por nosotras mismas. Por lo tanto, no se trata de depender de los demás por necesidad, o no depender de los demás debido al miedo, sino de depender de los demás de vez en cuando a medida que compartimos su vida o sus intereses y nos hace la vida más fácil y más feliz.

¿Qué hago si creo que soy un(a) Contradependiente?

Es recomendable hacer terapia para empezar a confiar. Muchas personas que tienen problemas para crear vínculos profundos por falta de confianza o por miedo a depender, forman el primer vínculo de confianza con su terapeuta, en un entorno seguro, y esto les da la base para después crear vínculos de confianza en su vida. También puede ser de mucha ayuda un animal, ya que son seres que proporcionan el amor incondicional que una persona necesita para empezar a volver a confiar.

Fuente: https://www.harleytherapy.co.uk

5 Razones por las que los Narcisistas no Pueden Intimar en las Relaciones

“El marco del estudio comparó a la narcisista con la tarta de chocolate. A corto plazo, disfrutarás esa delicia, con el paso del tiempo, te arrepentirás de habértela comido, a causa de las calorías extra que te has comido”. Susan Krauss-Whitbourne, PhD.

El Narcisismo o Trastorno Narcisista de la Personalidad se define como “un gran sentido de la grandiosidad, falta de empatía por las demás personas y una necesidad constante de admiración”.

Los Narcisistas necesitan sentir un cierto nivel de poder y superioridad sobre los demás. En lo que puede describirse como un “círculo social” superficial, sólo interactúan con gente que creen que tiene un cierto estatus y consideran especial. En un círculo más íntimo, se rodean de gente respecto a la cual se sienten superiores. Lo interesante es que exhiben un aura de confianza en sí mismos – una característica que hace que algunas personas se sientan atraídas hacia ellos- que en realidad se trata de una máscara. La mayoría son en realidad gente muy frágil.

A cualquier relación con una Narcisista no se le pueden aplicar las reglas de una relación normal porque no lo es. Las narcisistas se aprovecharán de tus actos de amabilidad, tus vulnerabilidades, buscarán lo que ellas consideran debilidades para explotarlas en su propio beneficio.

Un narcisista no puede tener una relación íntima simplemente porque la forma en la que interactúa con los demás le impide tener esa clase de conexión con otro ser humano.

Éstas son las razones.

5 Razones por las que los Narcisistas no pueden Intimar en las Relaciones

    1. No se fían de los demás

      En una relación íntima, las dos personas muestran su vulnerabilidad y esto requiere confianza. ¿Puede alguien con Trastorno Narcisista de la Personalidad confiar en una compañera? No, no pueden. Esto está relacionado con su incapacidad para sentir empatía por los demás y por un miedo feroz a mostrarse a los demás como realmente son, lo que inconscientemente les lleva a cerrarse por completo emocionalmente. Son inaccesibles emocionalmente, por eso una relación con una narcisista no es realmente una relación, sino un juego de poder, control y de dominación.

    2. Siempre buscan algo a cambio 

      Para aplacar su hambre insaciable de dominación, poder y control, el narcisista victimizará a su pareja, no se lo va a pensar dos veces.

      Al principio darán para después quitarlo: afección, amor, ternura, tiemp, dinero, admiración,… Hay un despliegue enorme de atención para dar pero todo ese todo ese dar no es auténtico ni desinteresado, tiene un precio. Tras una primera fase de idealización, empezarán a quitártelo buscando devaluarte como persona. Es un juego en el que siempre quieren ganar.

      La clave es que los Narcisistas quieren algo (amor, sexo, refugio, dinero, admiración,…) no a alguien.

    3. Son expertas en buscar ángulos muertos

      Las Narcisistas son como depredadores que siempre están detrás de algo, tienen un objetivo. No ven a las personas como seres independientes sino como extensiones de sí mismas, como potenciales suministros del suplemento narcisista, que es de lo que se “alimentan” para existir.

      Debido a esto, son expertas en detectar las debilidades de los demás, para después poder apretar los botones adecuados para conseguir de las víctimas su objetivo. Si en la actualidad sospechas que interactúas con una narcisista, observa su comportamiento. Intentará obtener mucha información sobre ti muy rápido, para saber cuáles son tus “ángulos muertos”, cuáles son esos botones que te harán saltar como si tuvieras un resorte, que te hacen reactiva. Eso es lo que buscarán para ejercer control y dominación sobre ti. 

    4. Su comportamiento SIEMPRE termina siendo abusivo

      Los narcisistas tardan un cierto tiempo en quitarse la máscara que llevan puesta la mayor parte del tiempo y mostrar su verdadera cara. Una vez lo hacen, lo que hay bajo esa máscara es un comportamiento abusivo.

      Este comportamiento abusivo se convierte en abuso psicológico y verbal y a veces también físico y sexual. Normalmente la palabra abuso va asociada al abuso físico o al abuso sexual. En realidad, la forma más común de abuso entre los narcisistas es el abuso psicológico y/o emocional.

      Ese abanico de comportamiento abusivo puede ir desde un sutil “bueno, la verdad es que ese vestido te quedaba mejor hace cinco años” pasando por “la verdad es que a veces eres un poco infantil” a un directo y extremo “estás loco” o “eres bipolar”.

    5. No hay un “nosotros”

      Peg Streep contesta en Psychology Today, a la pregunta “¿Puede una narcisista volverse más empática?” Según esta profesora de Filosofía y Género, Mujeres y Estudios de Sexualidad en la  Universidad Gustavus Adolphus en Minnesota “La falta de empatía de la narcisista es clave para entender porqué, cuando estás con una, hay una percepción de que ella no está ahí contigo”.

      Sin empatía una persona permanece como en una cápsula de plástico, sin ser capaces de conmoverse por los sentimientos o el sufrimiento de otros. La empatía es un pre-requisito (como lo son la vulnerabilidad y la confianza) en una relación. La mayoría de los estudios centrados en la correlación narcisismo-relación han llegado a la conclusión de que las narcisistas no pueden tener una relación de pareja sana.

    6. Es (probablemente)imposible

      En la obra “El Sueño de una Noche de Verano” Shakespeare escribe “El devenir de un amor verdadero nunca se desarrarrolló fácilmente”.

      En lo que atañe a un narcisista, la relación nunca tendrá amor verdadero y nunca se desarrollará fácilmente. Todas y cada una de las demostraciones de cariño no son fines en sí mismos sino medios para conseguir un fin. Ese fin es el que determina el narcisista. En este caso, como estamos hablando de relaciones sentimentales, probablemente se trate de amor o sexo, pero también suelen ir detrás de dinero, admiración, refugio, atención,…

La víctima quizás pueda pensar que está “en el devenir” de un amor verdadero, pero esto es porque aún no ve (o sí que lo ve pero debido a la disonancia cognitiva consigue justificarlo) las demostraciones desequilibradas de manipulación, abuso, dominación y control por parte de la narcisista.

Si estás en una relación con una persona y sientes que algo de lo contado aquí se aplica, mejor pon un poco de distancia y perspectiva y determina si la relación en realidad es sana para ti. Cuanto más tiempo pasas en una relación con un narcisista, más difícil es terminar con la relación. Se trata de personas que no saben soltar, muy tenaces y que no admiten un “no” por respuesta.