Las personas emocionalmente invalidadas en su infancia, de adultas suelen defender a sus padres para evitar culparlos.
Culpar evade la responsabilidad, mientras que la responsabilidad reconoce el impacto e incluye asumir nuestros sentimientos.
Reconocer las emociones hacia un padre dañino lo responsabiliza, al tiempo que te permites sentir dolor.
Muchos hijos adultos de padres narcisistas y emocionalmente incapacitantes tienen dificultades para permitirse sentir sus emociones hacia sus padres por haberles hecho daño y, en cambio, suelen defender las acciones de sus padres para evitar “culparlos de todos mis problemas”.
Es importante aclarar que sentir lo que sientes hacia alguien que te ha lastimado no es lo mismo que culparlo.
Culpa vs. Responsabilidad
Distingamos entre culpa y responsabilidad: Culpar es actuar como un juez o jueza que dice que alguien ha “sido malo” o se ha comportado de forma incorrecta y es todo el causante de un daño o dolor específico y que ese daño o dolor es grande e irreparable. El que culpa dice “tú eres el causante de mis sentimientos y dolor y no puedo hacer nada con ello”.
Sin embargo, responsabilizar a alguien es reconocer que sus acciones nos han impactado de alguna manera. Al responsabilizar a alguien, también asumimos la responsabilidad de nuestros sentimientos y reacciones. El que responsabiliza dice “este comportamiento tuyo me hizo daño y es mi responsabilidad gestionar ese dolor”. Esto no es algo fácil de hacer cuando ese dolor se siente como algo enorme e irreparable.
En la práctica, culpar sería: “¡Si no fueras tan mala persona conmigo, yo estaría mejor!”, mientras que la responsabilidad sería: “Cuando me criticas y me menosprecias, siento rabia porque lo que necesito es comprensión y apoyo”.
El primer enfoque desempodera a la persona, que cree que no puede hacer nada con cómo se siente. El segundo la empodera, ya que reconoce el impacto del comportamiento externo pero la hace soberana de su interior, de cómo lo gestiona.
A las personas criadas por padres narcisistas y emocionalmente incapacitantes se les ha dicho que sus percepciones, sentimientos, necesidades y creencias son erróneas, por lo que asumen que lo que sienten hacia sus padres probablemente sea exagerado. Y para complementar esta narrativa, los padres narcisistas suelen decir cosas como “Sólo intento ayudar” o “Hago esto porque te quiero”, pero el mensaje es profundamente incoherente con el comportamiento, que suele ser profundamente dañino.
Las personas narcisistas son muy buenas erosionando poco a poco el sentido de autonomía, iniciativa y autodeterminación de una persona, lo cual tiene un impacto enorme si la persona narcisista es tu padre o madre y tú un niño o niña que ha vivido esa constante invalidación de tus sentimientos y opiniones.
Por eso, si has sido criado por padres narcisistas, es posible que te encuentres con situaciones en las que te cueste identificar cómo te sientes hacia ellos, porque te han condicionado a pensar que tus sentimientos son signos de debilidad o completamente erróneos.
Al reconocer tus sentimientos hacia un padre o madre que desvaloriza, es insensible, cruel y egoísta, es importante recordar que le estás responsabilizando de sus acciones y permitiéndote experimentar las emociones dolorosas que surgen hacia él o ella.
No caerás en un pozo negro de culpa si le das espacio a estas emociones. Sin embargo, lo que podrías descubrir es que lamentablemente no recibiste apoyo en tu desarrollo emocional y que tus padres no satisfacían adecuadamente tus necesidades.
Sentirás rabia, luego tristeza, y es posible que osciles entre estos dos estados por un tiempo, lo cual es algo muy común. Estás procesando sentimientos que no has permitido durante mucho tiempo y que al salir en algún momento, tu cuerpo necesita “ponerse al día” de emociones y sentimientos que han estado tapados durante muchos años.
No eres demasiado sensible
Los padres narcisistas y emocionalmente incapacitantes enseñan a sus hijos a avergonzarse de lo que sienten. Insinúan que cualquier sentimiento que su hijo o hija tenga como resultado de las acciones de sus padres se debe a una “sensibilidad” innata defectuosa. Es como si te intoxicaras con comida en un restaurante y el dueño te dijera que probablemente sólo tienes un estómago sensible. Pensarías que el dueño del restaurante está intentando evadir su responsabilidad y ponerlo en ti. Pues así es, ése es la misma estrategia que utilizan los padres narcisistas.
Una intoxicación alimentaria no es lo mismo que tener un estómago sensible, al igual que sentirse herido, molesta, indignado o triste no es el resultado de una sensibilidad emocional deficiente. Sentimos esas cosas por un estímulo, no por debilidad.
Es importante reconocer que, al explorar las maneras en que un padre o madre narcisista te ha impactado, afrontas una realidad que tuviste que negar. Esto puede ser muy doloroso, porque sin duda sentirás muchas emociones que tuviste que reprimir para sobrevivir a esa relación.
La mayoría de los hijos adultos de narcisistas aún se aferran a las conclusiones que sacaron de niños, como: “Está mal que me sienta así”, “Soy demasiado sensible y necesito madurar”, “Si mi madre está disgustada conmigo, debe ser porque no soy lo suficientemente bueno”, y la lista continúa.
En terapia, te guiaré para que actualices esas creencias para que tu conciencia como adulto amoroso coincida con la de tu niña interior. Y sí, también tendrás el reto de permitirte sentir todas tus emociones hacia tus padres y darte cuenta de que culparlos no es lo mismo que responsabilizarlos.
Queremos llegar a un punto en el que podamos decir: «Esto me dolió» y no sentirnos culpables ni avergonzadas, sino asumirlo como parte de nuestra experiencia. Cuando podemos apropiarnos de nuestros sentimientos, estos dejan de ser los que nos dominan. Nos convertimos en aliados de estas valiosas fuerzas internas.
El impacto cultural de responsabilizar a tus padres
Vivimos en una cultura en la que el grupo de la familia es muy importante y, en concreto, los roles del padre y la madre, sagrados, por lo que hablar de ellos en términos de personas que nos han hecho daño, puede tener poca aceptación en ciertos entornos, en los que se repita el patrón de que nos culpen por nuestros sentimientos o los invaliden con frases como “Pero si tu madre es la que te ha dado la vida” o “Me parece fatal que hables así de tu padre”.
Por eso es importante encontrar un entorno seguro, como el de la terapia o el de personas cercanas y abiertas de mente que puedan escuchar nuestras experiencias sin emitir un juicio hacia ellas.
No esperes que tus padres se responsabilicen
Tus padres, especialmente si son narcisistas, es muy posible que sigan pensando de la misma manera sin ningún tipo de introspección o que hayan cambiado algo. Pero es muy poco común que se responsabilicen de su comportamiento, reconozcan tu dolor o pidan perdón.
Si ya de adulto, sigues necesitando esta validación por parte de ellos para reconocer tus experiencias, estarás yendo a ellos todavía desde el niño o niña interior más que desde la persona adulta.
La clave con la validación es dártela tú a ti, a través de compartir experiencias con personas de confianza o en un entorno seguro de terapia.
Fuente: psychologytoday.com
Imagen de Adi Goldstein en Unsplash








