El Caos, el Comportamiento Errático y el Asesinato del Carácter en una Relación Abusiva

(continuación del post 45 Señales de Abuso Emocional)

Creación de Caos y de Crisis

  1. Tiene celos y sospecha de tus amigos/as y contactos sociales.

No importa qué lo inocente, platónica o sana sea una relación con un(a) amigo/a, compañero/a de trabajo o incluso un miembro de la familia, tu abusador(a) tiene una forma de convertirlo en algo sórdido, egoísta o equivocado.

Tiene berrinches de celos o preguntas acusatorias. Ve todos tus vínculos con las demás personas como potenciales amenazas a vuestra relación. Te lo pone difícil o te sabotea para que no puedas relacionarte de forma natural con los demás.

  1. Quiere ser el centro de atención.

Es la fiesta de cumpleaños de vuestro hijo/a y tu abusador(a) se asegura de ser él/ella el centro de atención de la fiesta. Estás empezando a contar una historia divertida en una reunión familiar, y él/ella te interrumpe con una excusa de que estás contando la historia mal y él/ella toma el mando de la conversación y la atención.

  1. Hace una escena sobre pequeños problemas de la vida.

El pavo navidad se quema y tiene que anunciar qué pésimo/a cocinero/a eres delante de toda la familia. Te olvidas de traer algunos documentos importantes a una reunión de trabajo, y ella/él se asegura de que todos/as sepan que siempre cometes errores estúpidos como este. Tu abusador(a) se mueve por la vida buscando excusas para tener una explosión y hacer una escena.

  1. Hace algo para fastidiarte, para molestarte.

Tu abusador(a) sabe que quieres llegar temprano para conseguir un buen asiento en el partido de baloncesto de vuestro/a hijo/a, pero intencionalmente se toma su tiempo preparándose para retrasarlo.

Tu jefe/a sabe que es importante para ti irte normalmente del trabajo a tu hora y deliberadamente, cuando quedan unos minutos para la hora, se sienta a tu lado y empieza a repasar temas pendientes. 

  1. Amenaza con una infidelidad o divorciarse para desequilibrarte.

Aumenta la tensión y crea drama con frases como:

“Hay muchos hombres/muchas mujeres que me tratarían mejor que tú. Creo que es hora de buscar uno/una” o ” He terminado con esta mierda. Este matrimonio ha terminado.”

Incluso si sabes que es una amenaza vacía, lo sientes como un golpe en el estómago, te desequilibra y te hace sentir mal, poco valioso/valiosa, no digno/digna de amor.

  1. Utiliza el abandono para castigarte o asustarte.

Tu abusador(a) quiere hacerte sufrir, por lo que, con un comportamiento pasivo-agresivo, se retirará de la relación sin avisar, para castigarte y/o asustarte. Por ejemplo, no volverá a casa por la noche y lo hará de madrugada sin darte explicaciones de dónde ha estado ni con quién. O después de una discusión, se va con el coche dejándote solo/sola en el resturante sin decirte nada, ignorándote por completo.

Asesinato de tu Carácter y de tu Espíritu 

  1. Bromea, te insulta o te regaña frente a otras personas.

Tu abusador(a) espera hasta que haya una audiencia de personas que te importan, y luego empieza a hacerte de menos/humillarte de diferentes maneras. Los desaires pueden ser sutiles o más directos, pero la mayoría de las personas que lo presencian sienten la tensión en el aire y saben lo que está pasando.Tú te sientes humillado/a y avergonzada/o.

  1. Menosprecia tu apariencia física o tu intelecto.

“¿Cuándo vas a perder peso? No quiero estar con un(a) gordito/a.”

“Incluso un(a) niño/a lo puede hacer mejor que tú. Eres inútil.”

La apariencia y el intelecto son los dos objetivos más fáciles para un(a) abusador(a), especialmente si se siente inseguro/a acerca de su propio aspecto o intelecto. Si los ataques suceden con la suficiente frecuencia, empiezas a sentirte feo/ y estúpido/a. Te preocupa que si dejas la relación, nadie más te va a querer nunca. 

Se acaba dando la dinámica absurda de que ambos os créeis que el/la abusador(a) te hace un favor teniendo una relación contigo. 

  1. Bromea y trivializa con tus logros, esperanzas y sueños.

Independientemente de los éxitos que hayas tenido, tu abusador(a) encontrará la manera de minimizarlos. No verás el orgullo brillando en sus ojos por tu éxito. En cambio, verá celos, desprecio o pasividad. No te dará ninguna palabra ni de elogio ni de apoyo a menos que o bien vea que puede manipularte con eso con objetivos propios o que vea que le puede sacar partido de alguna manera. 

  1. Te dice que tus sentimientos son irracionales o que “estás loco/a”.

En los momentos en que, como todas las personas, necesites un abrazo, una conversación tranquila, una respuesta amorosa o un comentario de apoyo, tu abusador(a) no sabe, no quiere o no puede darte lo que necesitas. Entonces lo que hace es darle la vuelta a la tortilla y te ridiculiza por tener esas necesidades. Sólo quiere recibir de ti, no quiere darte nada o casi nada.

Entre los dos, se acaba dando la dinámica delirante de que ambos pensáis que tu abusador(a) tiene todo el derecho a no darte nada o casi nada a pesar de que tengáis una relación y que tú simplemente eres demasiado “demandante” o “difícil” o “sensible”. 

  1. Vuelve a las personas con las que tenéis un vínculo en común o incluso amigos/as o familiares tuyos, en tu contra.

A estas personas en el argot narcisista se les denomina “monos voladores”. Pueden ser desde tu madre, hasta amigos/as en común o personas del trabajo. Los/las manipulará para ponerlas en tu contra cuando tú termines la relación y quiera vengarse o bien para que te convenzan de hacer algo, que es lo que él/ella quiere.

  1. Te corrige constantemente por cualquier comportamiento o acción.

No importa lo que hagas, nunca parece lo suficientemente bueno para tu abusadro(a). Te señala constantemente que “lo haces mal” cuando esto muchas veces no es verdad o cómo podrías hacerlo mejor. Te hacen sentir incompetente y estúpida/o, incluso cuando has hecho algo esforzándote mucho.

Por parte del abusador(a) se crea la fantasía de que su misión es “perfeccionarte” o “enseñarte”, como si fueras un proyecto o un objeto. Por tu parte, intentas esforzarte al máximo para alcanzar la perfección, que es un ideal, esperando un feedback positivo y de refuerzo que nunca llega.

  1. Comparte tu información privada e íntima con otras personas.

Tu abusador(a) usa información personal que le has dado tú como una herramienta útil para controlarlo, manipularlo y avergonzarte. También revela información personal que sabe que tú no quieres que se sepa simplemente para “hacer una gracia” o para “contar algo chistoso a otras personas”. Por ejemplo, tú tienes una historia humillante sobre levantarse tu vestido por accidente y enseñar la ropa interior en una reunión de trabajo y él/ella la va contando por ahí sin que lo sepas para hacer reír a los demás.

¿Qué hacer cuando te das cuenta de que estás siendo emocionalmente abusado/abusada?

El primer paso para quienes sufren de abuso emocional es reconocer lo que está sucediendo. Si observas varias o muchas de estas señales de abuso emocional en tu relación, debe ser honesto/a consigo/a mismo/a para poder recuperar el poder sobre tu propia vida, detener el abuso y comenzar a sanar.

Para las personas han estado minimizando, negando y/u ocultando el abuso, este puede ser un primer paso doloroso y que da miedo. Un(a) terapeuta adecuada/o para ti puede acompañarte en los primeros pasos que des para tomar acciones que te lleven a dejar de ser abusado/a y reconstruir tu autoestima y tu autoconfianza.

Aquí hay algunas estrategias para reclamar tu poder y tu autoestima a corto plazo:

Pon tus propias necesidades primero. Deja de preocuparte por complacer o proteger al/a la abusador(a). Cuídate a ti mismo/misma y tus necesidades, y priorízalas a las de la otra persona, incluso cuando se burla o trata de manipularte y de controlar tu comportamiento.

Establece algunos límites firmes. Cuando el/la abusador(a) empiece con el comportamiento abusivo, pídele de forma asertiva que deje de hacerlo y pide respeto. Si continúa, vete.

No participes en las peleas. Si el abusador intenta pelear o ganar una pelea, no exageres, ni te disculpes tratando de calmarlo/a. Simplemente, vete.

Date cuenta de que no puedes “arreglarle”. Tu abusador(a) no es alguien a quien tengas que arreglar o cambiar o ayudar o salvar. Si eres honesto/a contigo mismo/a verás que al fondo de tu comportamiento hay codependencia y que, inconscientemente, necesitas que te necesite para poder sentirte bien tú.

Tú no tienes la culpa. Al fondo de la mayoría de los casos de abuso hay una historia personal de abuso en la infancia. El niño/la niña sufre abuso por parte de su padre, su madre, ambos o uno de ellos con el consentimiento del otro, y para justificar ese abuso el mensaje que se le da es el de que él mismo/ella misma tiene la culpa del trato que se le da. De adulto, repite esto en sus relaciones. Empieza a decirte a ti mismo que tú no tenías/tienes la culpa del abuso, que te mereces respeto por parte de los demás y que eres digno/digna de amor.

Busca ayuda. Habla con amigos/as y/o familiares de confianza y/o un(a) terapeuta o sobre lo que estás pasando. Aléjate de la persona abusiva con la mayor frecuencia posible y pasa tiempo con aquellos que te quieren y te apoyan.

Haz un plan de salida. No puedes permanecer en una relación emocionalmente abusiva para siempre. Si las finanzas, los hijos/las hijas o alguna otra razón válida te impide irte ahora, desarrolla un plan para irte y bajo ninguna circunstancia lo compartas con el/la abusador(a). Comienza a ahorrar dinero, busque un lugar seguro para vivir o planifica el divorcio. Cuando llegue la hora de irte, él/ella intentará impedirlo, por lo que tendrás que estar fuerte emocionalmente para hacerlo. Una vez vea que no es posible convencerte o hacerte cambiar de idea, intentará sabotearte y vengarse con todos los medios que tenga a su alcance.

Es muy importante que tengas en cuenta que si intentas huir de la relación y lo consigues pero no has hecho el trabajo interno de sanación, es más que probable que tu siguiente relación acabe siendo de abuso de nuevo. Internamente, si has permitido un abuso emocional es porque tu niño/niña interior está herido/herida y sigue en la posición de la víctima. La sanación está en empoderarte, aceptar lo que te has dejado hacer y entender que ya no estás en la infancia y que tienes otras opciones. Tienes el resto de tu vida por delante. Qué pasa en ella es algo que decides tú.

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8 Mitos sobre el Abuso Infantil

Mito 1: El abuso infantil es poco frecuente

La Impotencia.

Qué es la Impotencia

Piensa en una estación o un aeropuerto. Cuando un tren o un avión se cancela inesperadamente, a menudo produce reacciones extremas en los pasajeros: ¿por qué? Es porque no tienen poder sobre su situación y lo saben. No hay absolutamente nada que puedan hacer. No tienen otra forma de llegar a su destino, están en manos de otros/otras y no tienen control sobre su situación actual. Están impotentes.

Ser abusado/abusada emocional, psicológica, física y/o sexualmente es experimentar un acto de impotencia – y debido a la impotencia a menudo el niño/la niña se separa de la situación enterrando el abuso en la negación y la disociación.

Las familias disfuncionales en las que crecen los niños/las niñas abusados/abusadas suelen ser temerosas, controladoras y emocionalmente descuidadas. El niño/la niña está en una posición en la no tiene poder, fuerza, control ni esperanza. Esto establece las condiciones para que el abuso se repita no sólo fuera de la familia sino también cuando esos niños/esas niñas se hacen adultos.

 El daño que causa la impotencia

Los niños/las niñas que son abusados/abusadas sufren la impotencia de tres formas principales durante el abuso:

  • No pueden hablar sobre el abuso y que se les comprenda
  • No pueden abandonar la situación familiar abusiva
  • Tienen un dolor espantoso y no pueden aliviarse de su dolor interno

Esto causa mucho daño interno y conduce a una dificultad extrema para confiar en las relaciones como adulto.

Las víctimas de abuso en sus familias disfuncionales, de adultos tratan de lidiar con el dolor interno de la situación de impotencia que experimentaron cuando eran niños a través del control en sus relaciones con las demás personas.

Buscando controlar

La experiencia de impotencia puede llevar a un miedo extremo a ser vulnerable o a sufrir mucho daño de nuevo, con lo que los adultos de familias disfuncionales que sufrieron abuso psicológico y/o emocional y/o físico y/o sexual en su infancia, intentan controlar mediante los siguientes patrones de comportamiento:

  • Controlar las relaciones: ser muy difícil para entablar una relación con otro/otra y, en el caso de hacerlo, entrar en patrones de sumisión/dominación.
  • Rituales obsesivos-compulsivos, como una tendencia al perfeccionismo, adicción al trabajo, actos de repetición de determinadas acciones, como cerrar una puerta o encender y apagar una luz.
  • Adicción al alcohol, las compras, el sexo, el deporte, la comida,..
  • Codependencia: adicción a ayudar a otra(s) persona(s) que a su vez son adictas a algo.

Mediante todos estos patrones de comportamiento lo que pretenden los adultos es controlar sus sentimientos internos con situaciones externas

 Permanecer en el rol de la víctima

La impotencia a menudo resulta en no poder hacerse cargo de la vida, responsabilizarse de uno mismo/una misma de una forma adulta.

La falta de límites que no les permitieron poner en su infancia con sus familias disfuncionales, les lleva a convertirse inconscientemente en víctimas en su vida adulta. Aceptan tratamientos por parte de otros/otras que las personas sanas no toleran.

Esto lo hacen (inconscientemente) para:

  • Permanecer como víctimas y repetir patrones abusivos / destructivos una y otra vez
  • Quedarse como niños/niñas emocionalmente en las relaciones, lo que se denomina como niño adulto/niña adulta
  • Atracción hacia personas controladoras en sus relaciones
  • No ser capaz de tener el control o poder personal en las relaciones con los demás o en la vida en general.

 Sin confianza en uno mismo/una misma

Junto con la falta de límites, la impotencia y la indefensión, a menudo resulta que el niño/la niña interioriza los sentimientos negativos y esté lleno/llena de dudas e incluso de odi hacia sí mismo/misma, y como adultos experimentan  na enorme falta de confianza en sí mismos/mismas.

Esto se manifiesta de las siguientes maneras:

  • No saben confiar en sus propios instintos
  • Dejan la puerta abierta para que el abuso se repita en sus relaciones como adultos.
  • Repetición de relaciones dañinas
  • Refuerzo del auto odio – “Hay algo que está mal en mí”
  • Cuando experimentan el abuso lo aceptan como algo normal y “que se merecen”.

Vacío Emocional

Uno de los efectos de estar continuamente en un lugar de miedo e impotencia es que al final estas personas se insensibilizan a sí mismas para no sentir. Esto lleva a un adormecimiento gradual en el interior: un autoabandono hacia la vida y las otras personas. El dolor se amortigua y en su lugar hay un vacío emocional.

Esto puede resultar en:

  • Negación: pretender que el abuso no está sucediendo o que no ha sucedido.
  • Disociación: no estar presentes para no vivir lo que está pasando.
  • Adormecimiento del interior: renuncian a involucrarse en las relaciones de una forma profunda.
  • Pensamiento mágico: fantasear con personas, situaciones, otras vidas para escaparse de la real.

Viviendo con miedo

Cuando el miedo es indeterminado, puede manifestarse como ansiedad, fobias, ataques de pánico, pesadillas, terror.

Los niños/niñas objeto de abuso por sus familias disfuncionales a menudo desarrollan Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo donde se sienten emocionalmente atrapados/atrapadas en la situación y no pueden salir de ella, repitiendo inconscientemente cómo se sintieron en su infancia.

Hablar de sus experiencias con un(a) terapeuta y enraizarlas en el pasado ayudará a sentir menos miedo y a vivir con confianza en el presente.

Identificar la Impotencia

El primer paso para abandonar la impotencia en tu vida es hacer conscientes los patrones de conducta que te llevan a ella.

Aquí tienes unas preguntas para ayudarte a identificar los pensamientos/conductas que te llevan a sentirte impotente:

  • ¿Qué tipo de elecciones haces cuando te sientes impotente?
  • ¿Puedes pensar en alguna forma con la que intentas controlar tu vida o tus relaciones?
  • ¿Siente que se retiras de las relaciones por temor a que la otra persona te domine?
  • ¿Te has encontrado en situaciones en las que has sentido que “algo va mal” pero te sientes incapaz de enfrentar la situación?
  • ¿Le resulta difícil confiar en tus propias percepciones sobre las situaciones?
  • Cuando sientes dolor, ¿utilizas de forma inconsciente algún mecanismo para no sentir, como por ejemplo, la disociación, la desensibilización o la negación?
  • ¿Cómo podrías construir límites más sanos en tus relaciones con los demás?

Límites y Re-empoderamiento

Una forma muy importante de obtener una sensación saludable de poder es poner límites.

La impotencia conduce a que las víctimas no puedan establecer límites apropiados en sus vidas.

Los/las supervivientes de familias disfuncionales/narcisistas no se les permitía poner limites al abuso al que les sometían sus padres, por eso encuentran muchas dificultades para hacerlo de adultos. Con terapia y un poco de práctica es posible cambiar esto.

El primer paso es reconocer dónde están tus límites. Evalúa tus relaciones: ¿la gente respeta tus opiniones y deseos o lo que haces es complacer las demandas y los deseos de los demás la mayor parte del tiempo?

Por otro lado, ¿cuánto escuchas los pensamientos y sentimientos de los demás? ¿Y los tuyos propios?

La manera de dejar la impotencia atrás es mirar tus patrones de relación e intentar enraizar tus miedos en el pasado y ver cómo te afectan en la actualidad. Esos miedos estaban en tu infancia y los repites de forma inconsciente pero ya no tienes porqué hacerlo.

Cuando sientas miedo las primeras veces que pongas límites, no lo resistas, acompáñalo, déjatelo sentir. Poco a poco, verás cómo ese miedo cada vez se hace más pequeño. Tienes derecho a poner límites en tus relaciones con los demás y eres libre para ejercitarlo cuando quieras.

Fuente: http://www.intothelight.org.uk

¿Por qué nos volvemos adictos/adictas?

Cada vez más, estamos entendiendo que los niños/las niñas que fueron traumatizados/traumatizadas durante su infancia, se convierten en adultos que corren el riesgo de tener problemas de salud mental y física. Si eres un adulto que fue abusado o maltratado en la infancia, tus posibilidades de desarrollar enfermedades y de abusar de sustancias son mucho mayores que las de una persona que no fue maltratada. El trauma que no es tratado, afecta durante toda la vida adulta de muchas formas. Hay muchas personas que viven traumatizadas sin ser conscientes de ello.

El Dr. Gabor Maté, en su mirada a las causas de las adicciones, ha sugerido que la adicción (ya sea a las drogas, el alcohol, el sexo, las compras o el juego) es una búsqueda para abordar el “fantasma hambriento” dentro de nosotros que se siente no amado y desconectado. La adicción satisface la necesidad de superar el dolor que perdura por nuestro trauma de infancia.

Las personas que fueron maltratadas y/o abusadas en su infancia están emocionalmente desreguladas, algunas sufren de depresión (leve o grave) o puede ser que tengan ataques de rabia inesperados,… hay días que se levantan eufóricas y otros que se sienten muy tristes. Esto no proviene de fuera, es decir, no les ha ocurrido nada que haga que se sientan así. El problema viene de dentro, de su propio cuerpo, del trauma.

Se vuelven adictas al sexo, el juego, las compras, las drogas porque esto les “altera” emocionalmente, les hace sentirse mejor y más estables de forma temporal. El problema es que se vuelven como máquinas vivientes, que tienen que repetir una y otra vez proporcionarse a sí mismas eso a lo que se han vuelto adictas para poder “regularse”. Les genera dependencia, a veces hasta el punto de no poder llevar una vida normal. Mienten y se engañan. El trauma sólo se sana atravesando el dolor. Con las adicciones lo que se hace con el dolor es evitarlo.

¿Qué buscan las personas adictas?

Estos objetivos son los que los adictos/las adictas buscan cuando van una y otra vez a la fuente de la adicción:

  • Mantenerse a salvo: permite que el/la superviviente del trauma se sienta seguro/segura y protegido/protegida.
  • Calmar el dolor: los sucesos traumáticos dejan heridas emocionales, lo cual es doloroso de soportar. La adicción alivia este dolor por un breve periodo de tiempo.
  • Tener el control: los/las supervivientes del trauma quieren tener el control porque fue la impotencia de su situación la que causó el trauma en su infancia. La adicción les crea la fantasía de que tienen control sobre sus vidas.
  • Un chute de falsa autoestima: si el amor fue muy insuficiente en la infancia, se buscan medios sintéticos para evocarlo.
  • Sensación de empoderamiento que no es real: la adicción proporciona una breve auto-empoderamiento y una identificación que está muy alejada de la realidad.

El tema más importante con las adicciones es dejar de engañarse a uno mismo/una misma y de justificar un comportamiento que en el fondo, el adicto/la adicta “sabe” que es perjudicial. Es muy doloroso verse a uno mismo/una misma como un adicto/una adicta. Os invito a miraros a vosotros mismos/vosotras mismas con compasión. El trauma es muy doloroso y sobrevivir lo más importante hasta que podemos empezar a sanar.

Recuperación y sanación

  • Terapia EMDR: reprocesamiento de desensibilización del movimiento ocular.
  • Terapias que se centren en la gestión emocional, como la terapia Gestalt.
  • Mindfulness: el mindfulness se centra en la atención plena en el momento presente y en la experiencia sensorial. Es muy buena para los/las supervivientes, que tienden a estar mucho en sus cabezas con pensamientos obsesivos o en bucle.
  • Meditación: al principio es difícil pero la meditación ayuda mucho a calmar los pensamientos y a respirar mejor, de una forma más natural. Ponte objetivos fáciles, que sean alcanzables. Si empiezas por tan sólo cinco minutos al día, empezarás a notar los efectos en tan sólo un par de meses.
  • Yoga: El yoga tiene efectos sobre el sistema nervioso. Esto es súper bueno para los/las supervivientes, que lo tienen alterado debido al estado permanente de alerta en el que tuvieron que vivir durante su infancia y que repiten como adultos de forma inconsciente, a pesar de que ya no hay ningún peligro ni amenaza que temer constantemente.
  • Compasión. Practica una mirada compasiva hacia ti mismo/misma. Al fin y al cabo sólo eras una niña/un niño que hizo lo que pudo para sobrevivir en un entorno muy hostil, donde recibía de forma continuada ataques. Tu(s) padre(s)/madre narcisista(s) tan sólo repite el abuso del que fueron objeto ellos mismos/ellas mismas por parte de sus padres/cuidadores. Ten compasión hacia ti mismo/misma y hacia ellos/ellas. Dedica unos minutos al día frente al espejo para darte esa mirada compasiva. Cuando observes a ese crítico/crítica que llevas dentro y que te transmite mensajes negativos y autodestructivos, páralo. Es tu responsabilidad quererte y cuidarte.

¿Estás siendo víctima de Abuso Narcisista? Identíficalo y di NO

Qué es el Abuso Narcisista

Los narcisistas en realidad no se quieren a sí mismos. Están guiados, de forma inconsciente, por la vergüenza tóxica, de la que fueron víctimas en la infancia y que, como no suelen tratarla, la arrastran toda la vida. Es la imagen idealizada de ellos mismos, que se convencen a sí mismos de que ése es su Verdadero Yo (pero no lo es) lo que admiran y pretenden que los demás admiren.

Pero en el fondo, los narcisistas, aunque no lo identifican o no lo entiendan, sienten la brecha entre la fachada que muestran al mundo y su identidad basada en la vergüenza tóxica. Trabajan duro para evitar sentir esa vergüenza. Para llenar este vacío, los narcisistas usan mecanismos de defensa que son destructivo, que causan dolor y daño a las personas que tienen relaciones con ellos.

Muchos de los mecanismos de defensa de las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad son abusivos, de ahí el término “abuso narcisista”. Sin embargo, alguien puede ser abusivo, pero no ser un narcisista. Los adictos y las personas con otras enfermedades mentales, como el trastorno bipolar y el trastorno de personalidad antisocial (similar al término anterior, sociopatía) y los trastornos límite de la personalidad también pueden ser abusivos, como lo son muchos codependientes sin una enfermedad mental. El abuso es abuso, no importa cuál sea el diagnóstico del abusador.

Diferencias entre un Narcisista Perverso y un Sociópata

Una persona con rasgos pronunciados rasgos narcisistas que se comporta de manera maliciosa y hostil tiene “narcisismo maligno”. Los narcisistas malignos suelen ser sádicos y infligiendo dolor (emocional) a otros. Pueden ser tan competitivos y faltos de escrúpulos que tienen un comportamiento antisocial. La paranoia los pone en un modo de ataque defensivo como medio para autoprotegerse.

Los sociópatas muestran rasgos narcisistas, pero no todos los narcisistas son sociópatas. Sus motivaciones son diferentes. Mientras que los narcisistas tienen la necesidad de ser admirados, los sociópatas cambian su fachada para conseguir los objetivos de su propia agenda secreta. No se adhieren a las personas como lo hacen los narcisistas. Los narcisistas no quieren ser abandonados, son codependientes, necesitan la admiración de los demás. Los sociópatas no tienen esta clase de apego, pueden alejarse fácilmente de las relaciones que no les sirven. Aunque algunos narcisistas planearán con anticipación ocasionalmente para obtener sus objetivos, generalmente son más reactivos, más viscerales y más agresivos. Los sociópatas calculan sus planes de una forma mucho más fría y tienen un enorme control sobre sus propias emociones. Son capaces de planear una venganza durante años antes de llevarla a cabo. Un narcisista maligno tiene delirios de grandiosidad y se cree con más derechos que el común de los mortales. Un sociópata tiende más a considerarse una víctima de su propia vida y vive escondido, sin mostrar más

Tipos de Abuso Narcisista

Las personas que hemos crecido en Familias Narcisistas/Disfuncionales, donde muchas de nosotras sufrimos acoso y abuso (emocional y/o psicológico y/o verbal y/o sexual y/o físico y/o espiritual) durante la infancia, tendemos a repetir este comportamiento como adultos y dejarnos abusar o acosar por otras personas hasta que empezamos a hacer terapia. Una niña no puede comparar su familia con otra, piensa que lo que sucede en su familia es lo “normal” y que eso es lo que ocurre en todas. Por ello, es necesario aprender que muchos de los comportamientos tolerados en realidad suponen un maltrato o un abuso y que nos merecemos no permitir este trato por parte de nadie. Es nuestra responsabilidad y nuestro derecho protegernos, poner límites y decir que no.

Si eres una víctima de abuso, los principales desafíos para ti son:

  1. Identificarlo claramente.
  2. Construir un sistema de apoyo.
  3. Aprender a fortalecerte y protegerte.

Tipos de abuso (que quizás aún no hayas reconocido que lo estás padeciendo o que lo has padecido)

  • Abuso verbal. El abuso verbal incluye despreciar, intimidar, acusar, culpar, avergonzar, exigir, ordenar, amenazar, criticar, provocar, el sarcasmo, enfurecerse, oponerse, socavar, interrumpir, bloquear e insultar. Ten en cuenta que muchas personas ocasionalmente hacen demandas, usan el sarcasmo, interrumpen, se oponen, critican, culpan o bloquean. Considera el contexto, la malicia y la frecuencia del comportamiento antes de etiquetarlo como abuso narcisista.
  • Manipulación. En general, la manipulación es una influencia indirecta sobre alguien para que se comporte de una manera que promueva los objetivos del manipulador. A menudo, expresa una agresión encubierta. Piensa en un “lobo con piel de cordero”. En la superficie, las palabras parecen inofensivas, incluso halagadoras; pero debajo de forma intuitiva, te sientes humillada o percibes hostilidad. En este post hay muchos ejemplos de conductas manipuladoras.
  • Chantaje emocional. El chantaje emocional puede incluir amenazas, enfado, advertencias, intimidación o castigos. Es una forma de manipulación que provoca dudas en ti. Te hace sentir miedo, obligación y/o culpa
  • Gaslighting. Se trata de una técnica de manipulación muy agresiva que, intencionalmente, te hace desconfiar de tus propias percepciones de la realidad o creer que eres mentalmente incapaz.
  • Competición. Vivir de un modo en el que el narcisista compite con los demás en todo y siempre encuentra la manera de ganar, quedando por encima de ti. Cómo consigue ganar es a través de cualquier medio, dejando a un lado la ética, haciendo trampas, utilizando a otras personas para triangular, …
  • Comparación negativa. Supone hacer comparaciones innecesarias para ser siempre el narcisista, de nuevo, el que sale ganando en la comparación, quedando por encima de quien sea que se compare.
  • Sabotaje. Interferencia disruptiva en tus acciones o relaciones con el propósito de vengarse de ti.
  • Explotación. Utilizarte, explotarte o aprovecharse de ti para fines personales sin tener en cuenta tus sentimientos o necesidades.
  • Mentir. Engaño persistente para evitar la responsabilidad o para lograr los fines del narcisista. Muchas veces estos fines pertenecen a una “agenda secreta” que el narcisista no muestra a los demás.
  • Retención. Retener cosas de ti, como dinero, sexo, comunicación o afecto, utilizándolo como arma para conseguir algo o simplemente para hacerte daño.
  • Desatención. Supone ignorar las necesidades de un niño/una niñas del cual/de la cual el abusador es responsable. Incluye peligro para los niños, es decir, colocar o dejar a un niño en una situación peligrosa.
  • Invasión de la privacidad. Ignorar tus límites y ponerse a revisar de forma periódica tus cosas, tu teléfono o tu correo; negar tu privacidad física o acosarte o seguirte, ignorando la privacidad que has solicitado.
  • Difamación. Difundir cotilleos maliciosos o mentiras sobre ti o sobre personas cercanas a ti con el fin de perjudicarte
  • Violencia. La violencia incluye bloquear tus movimientos, tirar cosas o destruir objetos como forma de amenaza.
  • Abuso financiero. Puede incluir controlarte por dominación económica (controlar tus cuentas, toda tu economía, decidir en qué gastas tus ingresos,…) o agotar tus finanzas mediante la extorsión, el robo, la manipulación, el juego, acumulando deudas en tu nombre o vendiendo tus pertenencias personales.
  • Aislamiento. Utilizar la manipulación y el control para aislarte progresivamente de tu familia, amigos, compañeros de trabajo,.. con esto el abusador narcisista lo que pretende es que dependas completamente de él emocionalmente y que no tengas apoyos externos cuando haya discusiones o te plantees dejar la relación.

Típicamente, los narcisistas no se responsabilizan de su comportamiento y le echan la culpa a los demás por lo que hacen, justifican su comportamiento sobre todo a través del mecanismo de defensa de la proyección. Sin embargo, algunos son capaces de reflexionar sobre su comportamiento y rectificarlo, pero siempre que dicho cambio también cumpla un interés propio.

 Busca Ayuda

Si crees que estás en una relación con un narcisista perverso o un sociópata busca ayuda terapéutica. Interactuar con esta clase de personas durante un periodo prolongado de tiempo puede ser muy dañino para tu salud mental y tu autoestima. Si te has visto reflejada en alguna de las formas de maltrato explicadas en este post, páralo de inmediato. El abuso y el maltrato suelen escalar con el tiempo, no ir a menos. No esperes a estar en peligro psicológico o físico para poner límites y decir que no.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

7 Pasos para Curar a tu Niño/Niña Interior

Lo sé, la primera vez que oí el concepto de niño/niña interior a mí también me pareció freaky. Pero es así. Dentro de ti vive un(a) niño/niña interior que domina algunas áreas de tu vida de forma inconsciente. Si te hirieron en la infancia y esas heridas no han sido curadas, de las formas más insospechadas y absurdas, ese niño/esa niña domina al adulto que eres hoy en día. ¿Cómo? Por ejemplo, mediante lo que se denomina “acting out”. Un ejemplo de “acting out” sería el de una niña cuyo padre le infligía mucho daño mediante la negación y el abuso emocional y psicológico y la mujer en la que se ha convertido entabla una y otra vez relaciones abusivas con hombres reviviendo mediante la repetición-compulsión este trauma de infancia.

Curar al niño/la niña interior no es fácil. Se trata de un proceso largo y doloroso, pero sólo así podremos vivir una vida plena y consciente, sin que ese niño/esa niña cabreado/cabreada y triste nos domine en nuestra vida de adultos.

De acuerdo con John Bradshow, autor de “Volviendo a casa: reclamando y empoderando a tu niño/niña interior”, el proceso de curar a tu niño/niña interior es de duelo e implica 7 pasos:

  1. Confianza

Para que tu niño/niña interior herido/herida salga de su escondite, tiene que poder confiar en que estarás ahí para él/ella. Tu niño/niña interior también necesita un aliado que le apoye y que le valide en su abandono, negación y abuso. Estos son los primeros elementos esenciales en el trabajo con el dolor original.

  1. Validación

Si todavía estás inclinado/inclinada a minimizar y/o racionalizar las maneras en las que has sido avergonzado/avergonzada, ignorado/ignorada o usado/usada para nutrir a tus padres, ahora necesitas aceptar el hecho de que estos hechos verdaderamente hirieron tu alma. Tus padres simplemente repitieron los mismo que les habían hecho a ellos. El abuso es algo que si no se trata terapéuticamente, pasa de generación en generación.

  1. Shock

Si todo esto es muy sorprendente para ti, eso es bueno, porque la sorpresa es el comienzo del duelo.

  1. Rabia

Es normal estar enfadado/enfadada, incluso aún sabiendo que lo que te hicieron no fue intencional. De hecho, TIENES que enfadarte si quieres curar a tu niño/niña interior. No hace falta que grites y metas alaridos (aunque quizás lo hagas). Está bien simplemente estar cabreado/cabreada por ese trato tan injusto. Puesto en palabras sería algo así:

Ya sé que mis padres lo hicieron lo mejor que pudieron como los niños adultos heridos que en realidad son. Pero también soy consciente de que me hicieron mucho daño emocional y espiritual y que ha tenido consecuencias negativas graves en mi vida. Nos considero a todos responsables de parar lo que nos estamos haciendo a nosotros mismos y a los demás. Ya no toleraré más la disfunción patente y el abuso que han dominado mi sistema familiar.

5. Tristeza

Después de la rabia, llega la tristeza. Si nos hicieron víctimas, debemos pasar el duelo de esa traición. También tenemos que pasar el duelo lo que fueron nuestros sueños y aspiraciones. También debemos llorar nuestras necesidades en el desarrollo que no fueron cubiertas.

Es decir, un niño/una niña tiene una serie de necesidades en sus primeros años de vida, cuando se sucede el desarrollo. Un niño/una niña no es dependiente por elección sino por necesidad. Necesita que sus padres/cuidadores hagan lo que se denomina el “mirroring”, es decir, que le validen su identidad para que empiece a distinguir entre el nosotros y el “yo”. Si estas necesidades no son cubiertas, el niño/la niña crece sin un desarrollo del “yo”. Por eso, estos adultos son como niños emocionales, que tienen problemas en su evolución y desarrollo como personas en diferentes facetas de la vida. Si no se tratan, esos adultos serán o bien narcisistas o bien codependientes.

  1. Culpa

En el duelo por el abandono de la infancia, debes ayudar a tu niño/niña herido/herida a ver que no hay NADA que hubiese podido hacer para que las cosas hubiesen salido de otra manera. El niño/la niña herido/herida piensa que es culpa suya lo que le ha pasado, que se lo merecía, que era defectuoso/defectuosa. Tu misión es que entienda que no es así, que el abuso es algo que pasa de generación en generación y se ejerce de forma indiscriminada. No hay razones detrás. Lo que hay son emociones y sentimientos no procesados y repetidos en los hijos/las hijas.

  1. Soledad

Los sentimientos más profundos del duelo son la vergüenza tóxica y la soledad. Nuestros padres nos avergonzaron abandonándonos. Nos sentimos que somos malos/malas, como si fuéramos defectuosos/defectuosas. Y esa vergüenza lleva a la soledad. Como nuestro niño/niña interior se siente defectuoso/defectuosa, se ve obligado a cubrir su yo auténtico con su yo falso adaptado. Entonces la persona se identifica con su yo falso. Su yo verdadero está solo y aislado. Estar en esta última capa de sentimientos dolorosos es la parte más dura del proceso de duelo. “La única manera que hay es atravesándolo”, es lo que dice John Bradshow. Es duro permanecer en ese nivel de vergüenza y soledad, pero si abrazamos y aceptamos estos sentimientos, finalmente los integramos y dejan de dominarnos inconscientemente. Encontramos nuestro propio yo, el que hemos estado escondiendo. Como lo escondemos de los demás, lo escondemos de nosotros mismos. Si abrazamos nuestra vergüenza y nuestra soledad, empezamos a sentir nuestro yo más verdadero.

Fuente: beyondblue.

El “Perspecticidio” es el lavado de cerebro que las Personas Manipuladoras hacen a sus Parejas

“Vivir con una pareja controladora y abusiva puede hacer que la persona se sienta como los que están dentro de una secta, excepto que más sola. Los puntos de vista de la víctima, deseos y opiniones pueden desvanecerse a causa de la acción de los/las abusadores/abusadoras. Con el tiempo, es posible que pierdan la noción de que tienen derecho a tener sus propias perspectivas. Esto es lo que se llama “perspecticidio”, la incapacidad de saber qué es lo que sabes”. Evan Stark, del libro “Control Coercitivo: Cómo los Hombres Atrapan a las Mujeres en la Vida Personal (Violencia Interpersonal).

El “perspecticidio” es muchas veces parte de una estrategia de control coercitivo que puede incluir manipulación, acoso, gaslighting y/o el abuso.

El término fue acuñado en la literatura, para referirse al lavado de cerebro de prisioneros de guerra y se ha aplicado también para los miembros de cultos o sectas.

“En una relación abusiva o controladora, con el paso del tiempo la pareja dominante cambia el modo en el que piensa la víctima”,  ha dicho Lisa Aronson Fontes, una investigadora de psicología, autora del libro: Cadenas Invisibles: Cómo Superar el Control Coertcitivo en tu Relación de Pareja”. “El/la abusador(a) define qué es el amor. El/la abusador(a) define qué es lo apropiado en términos de monitorear a su pareja. El/la abusador(a) define qué es lo que está mal en la víctima, y qué es lo que tiene que hacer para cambiarlo”.

Con el paso del tiempo, la víctima pierde la noción de sus propias ideas, metas y pensamientos. En lugar de esos, empiezan a adoptar los de la pareja dominante como propios. “A través del perspecticidio, las personas renuncian a sus propias opiniones, afiliaciones religiosas, metas en la vida” añade Fontes. “No estoy hablando sobre la influencia mutua natural que se da en todas las relaciones íntimas- esto es mucho más perverso y unilateral”.

Porqué las víctimas caen en una relación tan tóxica en muchas ocasiones tiene que ver con un patrón de familia que se repite por no ser conscientes de que existe tal patrón. Una vez que la víctima ha sido “atrapada”, tras una fase de idealización, ambas personas tendrán un vínculo basado en su trauma de infancia (lo que se conoce como trauma bonding), y llamarán amor al abuso e intensidad al dolor y al sufrimiento.

Cada persona que forma a pareja está en un extremo de ese vínculo, una persona ejerciendo el abuso y el control y la otra permitiéndolo y justificándolo. La relación no será únicamente abusiva sino que el abuso aumentará con el paso del tiempo, dejando cada vez intervalos más cortos de tiempo en los que el abusador/la abusadora tendrá gestos de cariño y de cercanía con su pareja.

Cómo se llega al perspecticidio:

  • El/la abusador/abusadora decide cómo su pareja debe pasar su tiempo libre, por ejemplo, mirando mientras él/ella juega a videojuegos.
  • Controlando hasta cada minuto del día de su pareja, por ejemplo, asegurándose de que cumple a rajatabla una dieta hecha por el/la abusador/abusadora.
  • Definiendo a su pareja. El/la abusador/abusadora le dice constantemente a la víctima que “está gordo/gorda”, que “no es interesante”, que “tiene mal gusto”,… a veces de una forma obvia y otras no tan obvia pero el mensaje subyacente siempre es el mismo “No eres suficiente” “Haces las cosas mal” “No eres digo/digna de estar conmigo” Esto acaba haciendo sentirse muy mal a la víctima y empieza a minar seriamente su autoestima.
  • El/la abusador/abusadora establece los términos de lo que es “una pareja que se quiere”. Crea unas expectativas de lo que tiene que ser y poco a poco va doblegando la voluntad de su pareja con “Si me quisieras…” y a continuación una demanda desproporcionada y abusiva “no saldrías esta noche con tus amigos y me dejarías aquí haciéndome sentir solo/sola”.
  • El/la abusador/abusadora decide cómo tiene que vestirse, qué trabajo ha de tener o cómo tiene que comportarse su pareja, por ejemplo, con frases como “tú te mereces un trabajo mejor que ése, tienes que buscar otro”, cuando en realidad el/la abusador/abusadora tiene celos de la relación cercana que hay entre la víctima y su jefe/jefa y prefiere que se termine.

Las personas sometidas al perspecticidio suelen culparse a sí mismas, ya que se sienten desesperadas y desorientadas. Puede ser difícil para ellas determinar con exactitud qué es lo que está mal.

Las parejas controladoras actúan como un filtro hacia el mundo exterior, forzando de forma gradual a las víctimas a perder el apoyo de su familia, amigos, compañeros de trabajo,… Aisladas y controladas de esta forma tan férrea, las víctimas pierden su autoestima y tienen problemas para recordar cuáles eran los pensamientos, creencias y sentimientos que conformaban su identidad.

Una persona que está siendo controlada coercitivamente – incluso sin que haya violencia física – no se siente libre para vivir su propia vida en sus propios términos.

Si crees que puedes estar siendo víctima de abuso de cualquier tipo, puedes contactar con organizaciones como Fundación Ana Bella o Mentes Abiertas.

Fuente: domesticshelters.org