Rasgos o Síntomas de Codependencia

¿Cuáles son los rasgos de la Codependencia?

La codependencia es un grupo de rasgos o características de la personalidad. Son patrones cognitivos, emocionales y de comportamiento que afectan la capacidad de una persona para tener una relación sana y satisfactoria consigo misma y con los demás.

La codependencia también se conoce como «adicción a las relaciones» porque las personas con características de codependencia a menudo forman o mantienen relaciones poco saludables. Estas relaciones poco saludables a menudo son unilaterales, emocionalmente destructivas, y psicológica y/o físicamente abusivas.

Voy a enumerar algunas de ellos a continuación (aunque, la lista no es exhaustiva). Decidir si eres codependiente o no no se trata de cuántos de estos rasgos tienes, sino más bien de si te causan angustia e interfieren en tu salud física y emocional, tranquilidad en relación contigo mismo (intrapersonal) y en tus relaciones con los demás (interpersonales).

Lista de características de la Codependencia

• Hiperconsciente de los problemas y necesidades de otras personas en forma de cuidado, control, asesoramiento (dar consejos) y preocupación excesiva por los demás, en muchas ocasiones, infantilizando a los demás o hiper-responsabilizándote de su situación.

• Exigente, controladora y perfeccionista. Deseas que las cosas se hagan de cierta manera y puedes recurrir a decirles a los demás qué hacer y cómo hacerlo.

• Hipercrítico con los demás porque a menudo no cumplen con tus altas expectativas.

• Dificultad para pedir o aceptar ayuda de otras personas. Tendencia a ser auto-suficiente en exceso y tener una auto-imagen de “Yo sola puedo con todo”.

• Tendencia a planear en exceso las cosas y a sentirte estresada o ansiosa cuando las cosas no salen exacta y perfectamente según lo planeado.

• Hipercentrado en la previsibilidad, la estructura y la certeza. Todas ellas  probablemente no las tuviste en el entorno de tu familia en tu infancia.

• Autocrítica, expectativas poco realistas respecto a ti misma. El diálogo interno a menudo es duro con tus imperfecciones y errores.

• Te sientes responsable de todo y de todos, incluso de la felicidad de otras personas, pero niegas tu propia felicidad y necesidades.

• Tendencia a ser una persona complaciente en todas tus relaciones. Tienes miedo de molestar o decepcionar a los demás, pero esto puede conducir a abarcar más de lo necesario respecto a los demás y al agotamiento.

• Fiable y responsable. La gente siempre puede contar contigo para lo que sea. Te sientes culpable si no estás disponible 24/7 para los demás, incluso si estás enfermo en la cama.

• Problemas para poner límites, mantener tu posición y decir «no». Algunas veces permites que la gente te maltrate o se aproveche de tu amabilidad porque no quieres herir sus sentimientos, decepcionarlos o crear un conflicto.

• Ignoras tus propios sentimientos y necesidades, a menudo reprimiéndolos, negándolos, evitándolos o adormeciéndolos. Esto lleva a comportamientos autodestructivos.

• Tu felicidad depende de lo que otras personas sientan o hagan. Por ejemplo, si tu pareja está de buen humor, puedes relajarte un poco. Sin embargo, si tu pareja está enfadada, es probable que te sientas ansioso.

• Te resulta difícil separarse de los sentimientos, necesidades y experiencias de otras personas. Lo que sienten los demás, lo sientes como si fuera tuyo. Exceso de empatía hasta el punto de que vuelves la empatía en tu contra.

• Defines tu Ser (identidad) en relación con los demás porque careces de un fuerte sentido del Ser, es decir, saber quién eres, qué crees, qué quieres y qué te gusta. Tiendes a sobreadaptarte tanto a los demás, por lo que tu identidad es muy difusa.

•Dolor emocional. Para algunas codependientes el dolor está cerca de la superficie (manifiesto) como, por ejemplo, sintiendo una vergüenza intensa en muchas ocasiones; y para otros, el dolor está enterrado en el subconsciente (latente), como en el caso de la rabia, que es una emoción que un codependiente no se permite a sí mismo porque rompe con su auto-imagen de “buena persona”.

• Te sueles sentir culpable y avergonzada. La culpa y la vergüenza son las raíces de la baja autoestima.

• Probablemente sientas que hay algo que está mal en ti. No puedes señalar algo en concreto, se trata más bien del sentimiento general de “ser defectuosa”. A pesar de que se trata de un sentimiento incómodo que te pesa y te condiciona, no lo compartes con nadie.

• Auto-imagen de mártir, santo o salvador: cuidas a todos los demás y das sin recibir. Sin embargo, después te sientes enfadado, resentido y crees que los demás se aprovechan de ti.

Pasivo-agresivo: te quejas de «tener que hacer todo», pero aún continúas con el patrón de complacer a la gente.

• Reactiva. La rabia acumulada que no expresas genera resentimiento, y hace que explotes por cosas triviales. Después sientes vergüenza y culpa por este comportamiento y no lo entiendes. Te sigues diciendo que eres una “buena persona” y que ha sido algo aislado. No es así. El comportamiento de explotar vuelve a aparecer antes o después.

• Exceso de trabajo y de hacer las tareas que sean para demostrar tu valía y/o estar ocupada para distraerte de la baja autoestima u otros sentimientos dolorosos.

• La intimidad, la comunicación abierta y la confianza son difíciles para ti porque no tenías modelos a seguir de las relaciones saludables en la infancia. Y en la edad adulta probablemente has sido traicionado en tus relaciones, pero seguramente te quedaste ahí de todos modos demasiado tiempo.

• Miedo a la rabia de los demás (en especial figuras de autoridad o parejas), la crítica, el rechazo y el fracaso. Sueles mantenerte en tu zona de confort para sentirte segura. Irónicamente, en muchas ocasiones en esa zona de confort hay personas que te agreden (psicológica o emocionalmente) o no te respetan.

• Minimizas tus problemas y necesidades. Estás más pendientes de los de los demás que de los propios.

• En muchas ocasiones te sientes al límite o con episodios de ansiedad y/o depresión. Si no tienes un diagnóstico clínico de niveles de ansiedad o depresión, o trastorno de ansiedad generalizada, entonces te sientes tenso, ansioso o estresado con frecuencia.

• Probablemente tengas problemas físicos continuos o recurrentes que se manifiestan por el estrés: contracturas, problemas en la piel,…

Cómo y Cuándo se forman los Rasgos de Codependencia

Primero, me pregunto si te has sentido identificada con algunos o todos los rasgos o síntomas de codependencia. La codependencia puede ser difícil de aceptar porque el término arrastra un estigma negativo. Sin embargo, si quieres saber cómo superar la codependencia, lo primero es identificarla.

Muchos codependientes se sienten avergonzados, con culpa y como si hubieran hecho algo mal para causar todos estos rasgos. Por lo tanto, te animo a que comprendas dos puntos básicos importantes sobre la codependencia:

  1. No eres responsable de lo que ocurrió en tu infancia. No fue culpa tuya. Tú no hiciste nada mal ni te merecías ese trato.
  2. Ahora eres una adulta y la relación más importante que tienes y tendrás toda tu vida es contigo misma. Entonces, aunque tú no hayas causado los mecanismos de defensa adoptados en la infancia/adolescencia para sobrevivir a las dinámicas familiares, a día de hoy eres tú la única que puede sanar tus rasgos de codependencia. Para sanar y cambiar estos rasgos que se han convertido en parte de tu personalidad, es recomendable hacer terapia, para que una terapeuta pueda acompañarte en el camino de recuperar tu autoestima, descubrir tu verdadera identidad y tener relaciones más saludables con los demás.

Los Rasgos de Personalidad de Codependencia se desarrollan en la Infancia

Durante la infancia y la adolescencia es cuando se forma la personalidad. El núcleo de la personalidad está  se forma durante los primeros siete años de vida.

La codependencia se desarrolló durante esos años formativos importantes como una forma de hacer frente a situaciones traumáticas vividas.

Las personas que desarrollan codependencia han crecido en una familia donde había uno o varios miembros con una enfermedad mental, una adicción, u otro problema grave.

Las personas que desarrollan codependencia han crecido en una familia donde había uno o varios miembros con una enfermedad mental, una adicción, u otro problema grave. Normalmente, estos problemas son negados por la familia, por lo que se obliga a los niños a adoptar mecanismos de adaptación para sobrevivir en este entorno disfuncional.

Otras personas con rasgos de codependencia parecen haber tenido una infancia aparentemente normal a nivel superficial, pero los cuidadores primarios que eran codependientes transmitieron los rasgos codependientes y los patrones de comportamiento sin darse cuenta.

Si no recuerdas gran cosa de lo que ocurrió en tu infancia, esto es algo muy normal. Frente a eventos traumáticos, lo que hace el cerebro para sobrevivir es eliminarlos de la memoria y pasarlos al subconsciente.

Esta amnesia ocurre con frecuencia cuando se dan las siguientes situaciones:

  1. Negligencia emocional: los cuidadores principales eran emocionalmente fríos y distantes, no satisfacían tus necesidades emocionales.
  2. Los cuidadores primarios fueron poco coherentes en sus comportamientos. Había cambios muy bruscos en el comportamiento, que llevaban a una dinámica amor/odio en la que en un momento te daban un abrazo y al momento siguiente te ignoraban por completo.
  3. Hubo abuso emocional o verbal (amenazas, insultos, tratamiento de silencio,…) que se minimizó, justificó y/o negó.
  4. Abuso físico de cualquier tipo (bofetadas, empujones, tirones de pelo, azotes) que se minimizó, justificó y/o negó.
  5. Los cuidadores primarios no suelen reconocer que hubo un trato de abuso y si lo hacen, lo justifican o minimizan.

Los Rasgos Codependientes son el sello distintivo de los Problemas de Relación de todo tipo

El dolor de ser abusado, mentido, engañado, descuidado, ignorado, rechazado, humillado, hecho sentir invisible o invalidado nunca se ha sanado.

El punto clave de los rasgos de codependencia representa las dificultades para amar, aceptar, confiar y ser fiel a una misma.

Los codependientes sienten vergüenza, culpa y sentimientos de insuficiencia que conducen a tratar constantemente de complacer a los demás, querer demostrar su valor constantemente y buscar la validación externa a un alto coste, pero con poca recompensa.

Si quieres saber cómo superar la codependencia, debes saber que las codependientes se centran en lo externo: en tratar de complacer, ayudar, arreglar, o controlar a otras personas y situaciones.

Los codependientes basan la felicidad y los sentimientos en lo que otras personas están haciendo, en lugar de los sentimientos y valores internos.

Las codependientes no saben cómo ser su Verdadero Yo porque no han tenido la oportunidad en su infancia de desarrollar una personalidad propia en un entorno seguro y nutriente. Por esta razón, hay una sobreadaptación al ambiente y una dificultad para saber lo que realmente quieren.

Conclusiones sobre la Codependencia

Espero que este artículo te ayude a comprender mejor los rasgos de codependencia y a reducir cualquier vergüenza que puedas sentir.

Comparto que puede ser difícil si te ves en la lista de rasgos codependientes. Sin embargo, la conciencia y la aceptación son siempre los primeros pasos del cambio.

La relación más importante que tienes y tendrás en toda tu vida es la relación contigo misma. Hasta que tú no te quieras, respetes, cuides y aceptes, es muy difícil que otras personas lo hagan.

La relación más importante que tienes y tendrás en toda tu vida es la relación contigo misma. Hasta que tú no te quieras, respetes, cuides y aceptes, es muy difícil que otras personas lo hagan. O al menos de una forma auténtica. Un codependiente puede atraer mucho a otras personas, pero en general suelen ser personas que querrán aprovecharse de ti y/o utilizarte para sus propios intereses. No se lo pongas tan fácil a los demás para abusar de ti, utilizarte o maltratarte en cualquier sentido. Supera tu codependencia para tener una vida más sana, plena y satisfactoria.

Fuente: https://spacioustherapy.com

Foto de Andrey Zvyagintsev en Unsplash

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La Codependencia está basada en Hechos Falsos

La codependencia se basa en una mentira. Sus síntomas se desarrollan para hacer frente a la creencia profunda, pero falsa y dolorosa: «No soy digna de amor y respeto«. En la tabla a la izquierda, los síntomas centrales de la codependencia están en rojo, pero casi todos los síntomas de la codependencia giran en torno a vergüenza. Todo este sistema funciona por debajo de nuestra conciencia, y hasta que lo hagamos consciente y lo sintamos, estamos atrapados bajo su influencia.

«No soy digna de amor y respeto«.

Síntomas de la Codependencia

Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, es importante que te des cuenta de que los síntomas de codependencia son causados por la vergüenza, son defensas para no sentirla. La mayoría de las codependientes crecen avergonzadas de sus verdaderos sentimientos, deseos y necesidades porque en su infancia no tuvieron una buena recogida por parte de sus padres, que en lugar de darle un espacio de respeto y dignificar esto, las avergonzaban, dándoles el mensaje de que «Lo que sientes es malo» o «Tus necesidades son erróneas» o «No tienes derecho a tener deseos». Como adultas, los niegan, los devalúan y  no los expresan para evitar detonar esos sentimientos de vergüenza.

«Lo que sientes es malo», «Tus necesidades son erróneas», «No tienes derecho a tener deseos».

Muchos codependientes no pueden identificarlos en absoluto, y, de forma automática, les dan prioridad a los de las personas con las que se relacionan frente a los propios. Esto conduce a la ansiedad, la depresión, las obsesiones y el comportamiento adictivo. Por debajo, lo que suele haber son sentimientos muy intensos de dolor y de rabia no reconocidos ni gestionados. Especialmente durante las primeras fases de una relación, ya sea de pareja, amistad, de trabajo,.. se sobreadaptan a la otra persona y complacen para ser queridos y aceptados. Una vez la relación se estabiliza, a menudo sienten decepción y resentimiento porque se dan cuenta de que la relación está desequilibrada. Dan de más y, en muchas ocasiones, se sienten asfixiados por la otra persona.

Si quieres averiguar cómo dejar de ser dependiente emocional, es importante que te des cuenta de si este tipo de dinámicas tóxicas se dan en tus relaciones con los demás: amistades, parejas, en el entorno de trabajo, familiares,…

La Vergüenza

La vergüenza es un sentimiento que si es muy intenso y se prolonga demasiado en el tiempo, conduce a pensamientos autodestructivos y autoevaluaciones negativas, lo que da lugar a una baja autoestima. La autoestima se refiere a cómo pensamos y nos sentimos acerca de nosotros mismos. Cuando tenemos vergüenza tóxica y cometemos un error, ya sea real o imaginario, nuestros sentimientos de culpa son exagerados e irracionales. Si creemos que no somos dignos de amor, debemos controlar lo que mostramos a los demás. No comunicamos lo que sentimos ni expresamos nuestras necesidades y deseos. En cambio, tenemos expectativas ocultas y manipulamos, insinuamos o nos volvemos pasivo-agresivos. ESCONDEMOS QUIÉNES SOMOS. La autenticidad se ve comprometida y la comunicación se vuelve disfuncional.

Cuando no podemos ser reales, las relaciones y, en especial, las de intimidad, se resienten. Si no podemos comunicarnos de forma efectiva y asertiva, esto es un campo minado para que surjan conflictos y se den malentendidos. Si ambas partes se comportan así, en poco tiempo, la relación se deteriora y es fácil que ambas partes crean que en realidad no conocían a la otra persona.

La «vergüenza de la ansiedad», el miedo a ser juzgado o rechazado, persigue a los codependientes. Para hacer frente y obtener lo que necesitan y quieren, SIN DARSE CUENTA, intentan manipular y controlar a los demás. Se convierten en dependientes emocionales que dependen de que otra persona les quiera o simplemente esté con ellos para sentirse seguros o mejor consigo mismos. Esta es su dependencia. Su estado de ánimo y felicidad dependen de los de otra persona, y su autoestima depende de la aceptación de otras personas. Por eso creen que tienen que manejar o controlar los sentimientos y el comportamiento de otras personas. Agradar a las personas y dar son formas de hacerlo, al igual que crear drama, amenazar y demandar.

Si nuestro bienestar y autoestima dependen de otra persona, tiene sentido estar muy pendientes y pensar mucho sobre sus motivos, intenciones, sentimientos y comportamiento para sentirnos seguros. Esto explica el enfoque y la obsesión de los codependientes sobre sus seres queridos.

Cuidar a los demás es otra forma de control. Si alguien depende de mí y me necesita, entonces no me rechazará ni me dejará. Además, si soy yo quien da, no me expongo, no tengo que sentirme vulnerable, es una forma de ponerse por encima de la otra persona para evitar sentimientos de vulnerabilidad. Así me siento fuerte, protector, ayudante o confidente. Tal relación desequilibrada con el tiempo, suele generar enfado y resentimiento por ambas partes.

Muchas codependientes son perfeccionistas. En su opinión, deben ser perfectas, porque la alternativa es que «quedarán mal» de alguna manera o se sentirán como un fracaso. Los errores o defectos crean una gran incomodidad debido a la vergüenza que generan. Pueden sentirse ansiosas, enfadadas o impulsadas a arreglar algo, cuando realmente lo que están tratando de arreglar sin darse cuenta es su propia sensación de insuficiencia interna. Viven con la tiranía de sus propios “debería” alimentados por la vergüenza, la ansiedad y el perfeccionismo. Cometer errores, ser humana, sentirse ordinaria, no son aceptables, son experimentados con una intensa vergüenza. Hay un rechazo de su propia naturaleza humana porque en su infancia se les exigió de forma desproporcionada perfeccionismo, muchas veces para no “molestar” a los padres o como proyecciones de sí mismos en su “mejor versión”.

Sanar la Codependencia

Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, hay varias conductas que puedes aprender que te ayudarán a sanar la codependencia:

  • Poner límites y ser asertivo hace mucho para aumentar la autoestima y construir una autonomía personal en lugar de dependencia emocional.
  • Aceptar la imperfección, como la que tienen todas las personas y dejar de ser tan exigente con una misma. Abandonar la idea de que “tengo que ser perfecta para que me quieran”.
  • Poner el foco en quererte y cuidarte tú a ti mismo el lugar de esperar que sean otras personas las que lo hagan.
  • Cambiar la actitud de “la vida me debe algo” y con ella, sanar el resentimiento. Permitirte sentir rabia y aprender a gestionar la emoción.
  • Prestarte más atención a ti misma en lugar de a las personas que te rodean.
  • Aceptarte tal y como eres y validarte, sin buscar esa validación fuera de ti, en otras personas.

Cambiar los hábitos de toda la vida no es algo fácil ni rápido. Se requiere valor y el apoyo de una terapeuta especializada en codependencia.

Sin embargo, para una recuperación duradera, debemos deshacer verdaderamente la mentira que nos envuelve. Enfrentar y sanar el tema central de la vergüenza es necesario para un cambio duradero y para evitar la recaída en las relaciones poco saludables.

Fuente: https://www.whatiscodependency.com

La Contradependencia

¿Qué es la Contradependencia?

La codependencia, el hábito de conseguir autoestima complaciendo a los demás, es algo que la mayoría de la gente conoce hoy en día.

Pero se sabe menos de lo contrario, llamado contradependencia, que a menudo está relacionada con la codependencia.

De hecho, a veces una persona cambia de un extremo a otro en una relación, volviéndose contradependiente, después de meses o años de codependencia. También es posible que una persona tenga ambas a la vez, por ejemplo, siendo codependiente con las mujeres y contradependiente con los hombres.

Entonces, ¿qué es la contradependencia? En muchos sentidos, es realmente una palabra elegante que quiere decir “miedo a la intimidad”. Las personas contradependientes tienen miedo de depender de alguien o necesitar a alguien, en el fondo lo que hay es una incapacidad para confiar. Si hubiera un mantra que tienen todas las contradependientes, probablemente sería «No necesito a nadie».

Señales de Contradependencia

Los contradependientes a menudo pueden parecer vibrantes, de tipo «vida de la fiesta», o ser de los que tienen muchos amigos y relaciones. La diferencia es que esas relaciones no serán profundas y confiables, y pueden no durar.

Uno de los principales signos de contradependencia es la incapacidad de tener relaciones auténticas y conectadas. Esto involucra:

  • Parecen buenos para relacionarse pero luego tienen un ‘punto’ o ‘pared’ donde se detiene
  • Sentirse ”atrapada” en las relaciones
  • Alejar a las personas o enfriarse sin previo aviso
  • Miedo al abandono o al rechazo (así que abandonan o rechazan primero)
  • Tendencia a tener una relación corta después de otra
  • Tendencia a salir con los necesitados ‘por encima de los dadores’ (codependientes)
  • Pueden tener diferentes personalidades para diferentes personas (para evitar ser «vista»)
  • Siempre están ‘ocupados’ (pueden trabajar demasiado o tener demasiados pasatiempos para evitar la intimidad)
  • Ansiedad y miedo que surgen si las relaciones se vuelven demasiado profundas
  • Pueden hacer que todo contacto se reduzca a algo sexual (para evitar temas emocionales como la ternura)
  • Pueden salir con personas con las que no son un buen match (para no enamorarse) y mantener a las personas con las que se relacionan bien únicamente como amigos
  • En lugar de pedir apoyo en una relación, son personas propensas a quejarse y enfurruñarse

Debido a que una contradependiente busca evitar que alguien se acerque lo suficiente como para estar tentada a depender, la comunicación es fría por la falta de confianza, que se manifiesta de la siguiente manera:

  • Alejarse o evitar un conflicto, o necesitar “tener la razón”
  • No confían en los motivos de los demás, sino que a menudo intentan averiguar intenciones ocultas
  • Una sensación constante de que los demás siempre les fallan
  • Rara vez pide ayuda a otras personas

Luego está el mundo interno de un contradependiente. Con una infancia en la que fueron continuamente abandonados y/o traicionados, los contradependientes suelen tener una mente tumultuosa, que incluye:

  • Ser demasiado sensibles a las críticas de los demás
  • Muy duros consigo mismos, odian cometer errores
  • Intensa autocrítica
  • No se relajan con facilidad
  • Pueden experimentar vergüenza si sienten que necesitan
  • Ven la vulnerabilidad como debilidad
  • Sufren secretamente sentimientos de soledad y vacío
  • Podría tener dificultades para recordar su infancia

¿Qué piensan las Contradependientes?

¿Cómo suenan los pensamientos de una contradependiente? Los siguientes son los tipos de pensamiento que produce la contradependencia:

«No necesito a nadie»

«No dejes que se acerquen demasiado, solo te decepcionarán»

«Prefiero ser exitosa que tener una relación»

«El amor está sobrevalorado, no lo necesito»

«La gente solo toma y toma de mí y me deja agotada, no vale la pena»

«De todos modos soy demasiado bueno para ella»

«No bajes la guardia o te harán daño»

«Él nunca podría manejarme»

«Nadie puede entenderme, no son lo suficientemente inteligentes»

La conexión entre la Codependencia y la Contradependencia

Debido a que la codependencia y la contradependencia giran en torno a la necesidad de otros, ya sea que eso sea deseable o que se evite, no es raro que las personas en una relación ‘basada en la dependencia’ cambien roles. 

¿Por qué eres Contradependiente?

La contradependencia a menudo se desarrolla como un adulto a partir del resultado de los acontecimientos en su infancia.

Esto podría ser un trauma infantil. Puede haber sucedido algo que haya inculcado en ti la creencia de que no se puede confiar en los demás y que es peligroso necesitarlos. Esto podría haber sido un abandono por parte de un padre/una madre, una persona cercana a ti que se murió, el abuso o una tragedia que sucedió en tu familia.

Pero la contradependencia también podría surgir del tipo de crianza que recibiste de tu padre/madre/cuidadores durante tu infancia. Llamado ‘apego’, la conexión que una niña forma con su cuidador(es) durante los primeros años de vida es muy importante, ya que determina cómo se relacionarán con el mundo y con los demás en el futuro.

La «teoría del apego», desarrollada por John Bowlby, ve un apego sano donde los padres son sensibles a las necesidades de sus hijos, lo que significa que es probable que el niño crezca y pueda manejar sus emociones, tener confianza en sí mismo y manejar bien las relaciones.

Pero si su padre/madre/cuidadores no estaban emocionalmente disponibles, no podía confiar en ellos o no respondían a sus necesidades, la empujaba a ser más independiente de lo que una niña debería ser, o incluso eran peligrosos para ti, te sometían a abusos emocionales, psicológicos, físicos y/o sexuales, entonces estas personas desarrollan lo que se conoce como «apego evitativo», «apego ansioso» o “apego desorganizado”, los otros tres tipos de apego disfuncional que hay.

Aunque un niño necesita una figura parental, en tal situación reprimirá su confianza en el cuidador(a) y no recurrirá a los padres cuando esté molesto, sufriendo o necesitando consuelo. En otras palabras, decidiste a una edad muy temprana de forma inconsciente que era demasiado peligroso confiar en tu cuidador y te entrenaste para no apegarte a ellos para sobrevivir.

De niña ésta fue una táctica de supervivencia que te ayudó a evitar el rechazo o el castigo injustificados. El problema es cuando continúas usando esta táctica de supervivencia como adulto, no permitiendo ninguna dependencia de los demás para mantenerte «segura». En realidad lo que hay debajo de esa “seguridad” es dolor y vacío.

Esto se traduce en convertirse en un adulto que no confía en los demás, piensa que puede cuidarse por completo sin ayuda, y que en secreto podría estar muy solo. Esta es la razón por la cual una definición que se le da a la contradependencia en los círculos de la psicología es ‘el rechazo del apego’.

La Interdependencia

Entonces, ¿a qué debería aspirar en lugar de la contradependencia?

Una persona sana no necesita a otras personas todo el tiempo o no las necesita nunca. Por el contrario, entienden lo que se llama interdependencia.

La interdependencia se da cuando reconocemos que podemos cuidarnos y deseamos estar a cargo de nuestras vidas, pero nos permitimos estar conectados en los demás y confiar en ellos para algunas cosas.

Cuando somos interdependientes, podemos permitirnos necesitar cosas de otros al mismo tiempo que sabemos que si no pueden proporcionar lo que esperamos, estaremos bien por nosotras mismas. Por lo tanto, no se trata de depender de los demás por necesidad, o no depender de los demás debido al miedo, sino de depender de los demás de vez en cuando a medida que compartimos su vida o sus intereses y nos hace la vida más fácil y más feliz.

¿Qué hago si creo que soy un(a) Contradependiente?

Es recomendable hacer terapia para empezar a confiar. Muchas personas que tienen problemas para crear vínculos profundos por falta de confianza o por miedo a depender, forman el primer vínculo de confianza con su terapeuta, en un entorno seguro, y esto les da la base para después crear vínculos de confianza en su vida. También puede ser de mucha ayuda un animal, ya que son seres que proporcionan el amor incondicional que una persona necesita para empezar a volver a confiar.

Fuente: https://www.harleytherapy.co.uk

¿Eres un(a) Codependiente? Cómo dejar de serlo

Los narcisistas son personas destructivas con una baja autoestima que esconden y una necesidad insaciable por atención sin nada o muy poco que ofrecer a cambio. Se apegan de forma parasitaria a las personas que son por naturaleza generosas, que les ofrecen un apoyo incondicional,  personas que evitan ser el centro de atención y que se sienten bien cuidando a otros. Esperar algo de un(a) narcisista abusivo que no tiene nada que dar puede llevar a un(a) codependiente al límite. El/la codependiente intentará salvar, arreglar, cambiar al/a la narcisista y la relación. El/la codependiente pretende algo que es imposible por definición.

¿Qué es la Codependencia?

Las codependientes son personas que se han pasado toda la vida negando la realidad sobre algunas personas de su familia, generalmente su padre y/o madre pero también pueden ser las abuelas y/u otras cuidadoras que los trataron mal cuando eran niñas. Aquí conviene aclarar que en lo relativo al maltrato, existe el concepto común de considerarlo maltrato cuando es únicamente físico y no cuando es psicológico y/o emocional. Esta idea errónea es la que lleva a muchas supervivientes a vivir como adultos sin sanar ese maltrato que padecieron en la infancia y a tener una peor calidad de vida por no entender lo que les ha pasado. Hay una enorme tendencia entre las propios supervivientes o bien a minimizarlo («bueno, al menos a mí no me pegaban») o bien a negarlo («mi madre es un poco como una niña pequeña pero por lo demás es normal»).

Las codependientes se pasan la vida intentando lo que no consiguieron en su infancia: que papá y/o mamá las quieran de forma incondicional a través de las personas que el/la codependiente escoge como sus parejas o amigas cuando son adultas. El problema es que papá y mamá no pudieron o no supieron quererles de esa manera. Intentan ponerle otro final a una película que sucedió en su infancia. El/la codependiente no entiende que esa película ya se rodó, se editó y se estrenó hace muchos años y no pueden ponerle otro final. Al menos por lo que respecta a su infancia.

¿Cuándo nace la Codependencia?

El desarrollo de la codependencia tiene su raíz en familias disfuncionales, donde se produce un abuso (psicológico y/o emocional y/o físico) y/o una negación severa del/de la niño durante un periodo prolongado de tiempo. Familias muy rígidas, dogmáticas y autoritarias (muchas de ellas con un padre y/o una madre narcisista) donde puede haber, aunque no siempre, abuso o dependencia de sustancias. Los niños sometidos a este entorno durante años generan codependencia. El trauma sufrido hace que los supervivientes de abuso en este tipo de familias disfuncionales desarrollen mecanismos de defensa para poder “seguir hacia adelante”. Una de esas respuestas defensivas al trauma por abuso es la codependencia.

Estas familias tienden a enfatizar la disciplina y el control. Los premios y las recompensas se dan por el cumplimiento a reglas que son muy  estrictas y muchas veces ilógicas. Los niños aprenden que cualquier sentimiento positivo hacia sí mismos es dependiente del humor cambiante de otra persona. Estas familias muchas veces parecen perfectas de cara al exterior (los vecinos, amigos de la familia,…) pero lo que  hay en realidad dentro de su seno es una gran cantidad de dolor y de abuso.

Los niños aprenden pronto a no expresar sus sentimientos o pensamientos (porque son percibidos como molestos por sus padres y/o madres) y a ignorar problemas de comportamiento en la familia. Esta respuesta de supervivencia a su familia eleva la tolerancia del/de la niño hacia el abuso emocional y el comportamiento inapropiado por parte de otras personas cuando son adultos. Ese “niño interior” que no ha curado profundas heridas de infancia hace que el adulto repita patrones de forma inconsciente. En el inconsciente está todo aquello que ha ocurrido a nuestra vida a lo que no hemos puesto consciencia, de lo que no nos hemos dado cuenta. En ese poner consciencia es en donde está el principio del cambio.

¿Por qué las Codependientes tienen relaciones con Narcisistas?

Un(a) narcisista y un(a) codependiente son un «perfect match» porque el/la narcisista se siente legimitado/legitimada a que le den amor incondicional sin dar él/ella nada a cambio y el/la codependiente cree que sólo se necesita de su amor para tener una relación, que realmente puede querer por dos y asfixiar y negar todas sus necesidades.

Como adultas, estas niñas supervivientes tienen una enorme tendencia a verse involucrados en dolorosas relaciones abusivas con personas que no son de fiar, que están emocionalmente indisponibles o demasiado necesitadas de cariño y atención. Como las codependientes no se sienten legitimadas sobre prácticamente nada, estas niñas adultas tienden a ser indirectas sobre sus necesidades, a negar sus sentimientos y a tener problemas con la intimidad con otras.

Tienen la idea de que el amor necesita de sacrificio hacia sus parejas y tienden a aguantar lo que sea que sus parejas les hagan (abuso emocional, psicológico, financiero, físico, sexual, espiritual,…). También tienen la idea equívoca de que son “defectuosas” o “no dignas de amor” por naturaleza, por eso cuando están en una relación con otra persona, hacen más esfuerzos de lo que sería sano por mantenerse en esa relación tóxica. También tienen la idea de que si son “perfectas” entonces conseguirán ese tan ansiado amor, por lo que no suelen quejarse, ni pedir ayuda, ni mostrarse vulnerables.

Toda esta combinación de factores crea la fantasía para las codependientes de que una relación abusiva es más importante que ellas mismas, esto es lo que hace que se vean atrapadas una y otra vez con narcisistas abusivos, que las perciben como un manantial de explotación inacabable. Si eres un(a) codependiente en una relación con un(a) narcisista abusivo y te estás preguntando porqué te sientes muy falta de energía, porque cada vez crees menos en ti misma o porque tienes la sensación de que te estás volviendo loca, es hora de dejar al/a la narcisista. Es hora de salir del gancho en el que tiene atrapada.

El proceso para dejar de ser Codependiente

Igual que tus padres cuando eras niño, el/la narcisista es incapaz de quererte como tú lo deseas y como te mereces. Sentirás dolor pero también un inmenso alivio que viene cuando empiezas a aceptar la realidad y dejas de negarla. Dejas de intentar cambiar la relación y al/a la narcisista. Te enfrentas a tus sentimientos y te vas de una relación abusiva. Dejas de intentar salvar al/a la narcisista con tu amor. Dejas de permitir que el/la narcisista te controle y te manipule y tomas la responsabilidad de tu propia vida. Es entonces cuando empiezas el proceso de sanarte y quererte a ti mismo.

Pasarás por un proceso en el que tendrás que enfadarte y llorar por tu niño interior. Tu vida en el purgatorio con el/la narcisista habrá terminado. Ya no serás más la víctima de un abuso. Tendrás que reconocer y aceptar que has sido maltratado y que te has dejado maltratar. No volverás a crear, buscar o recrear situaciones que te conviertan en la víctima.

Durante el proceso de recuperación, pasarás de la víctima al/a la superviviente (esta fase también es conocida como la del/de la guerrero) y finalmente a la nueva mejor versión de ti mismo. Ten paciencia contigo mismo porque se trata de un proceso que lleva tiempo. Recuperarás sentirte legitimado a tener emociones, a aumentar tu autoestima, a disfrutar más de la vida, a poner límites, a decir que no, a autoprotegerte, a mostrar tu vulnerabilidad y a escoger mejor a la gente de la que te rodeas. A tener más confianza y fe en ti mismo, en la vida, a tener sueños y proyectos, a sentir que te mereces ser feliz.

Métodos recomendados

Hay diferentes opciones para hacer este proceso. Las que yo recomiendo son las siguientes:

  • Hay grupos de apoyo CoDA (Codependientes Anónimos) en todo el mundo con un programa de Doce Pasos. Son gratuitos.
  • La psicoterapia con un(a) terapeuta especializada en el tratamiento de supervivientes de familias abusivas.
  • Los ejercicios de terapia Gestalt, tanto en un grupo como con un terapeuta Gestalt.
  • El teatro del psicodrama. Los ejercicios de este tipo de teatro ayudan a recrear situaciones de infancia que necesitan ser sanadas.