La contradependencia

¿Qué es la contradependencia?

La codependencia, el hábito de conseguir autoestima complaciendo a los demás, es algo que la mayoría de la gente conoce hoy en día.

Pero se sabe menos de lo contrario, llamado contradependencia, puede ser un gran problema y, a menudo, está relacionado con la codependencia.

De hecho, a veces una persona cambia de un extremo a otro en una relación, volviéndose contradependiente, después de meses o años de codependencia. También es posible que una persona tenga ambas a la vez, por ejemplo, siendo codependiente con las mujeres y contradependiente con los hombres.

Entonces, ¿qué es la contradependencia? En muchos sentidos, es realmente una palabra elegante que quiere decir “miedo a la intimidad”. Las personas contradependientes tienen miedo de depender de alguien o necesitar a alguien, en el fondo de lo cual es una incapacidad para confiar. Si hubiera un mantra que tienen todos los/las contradependientes, probablemente sería “No necesito a nadie”.

Señales de contradependencia

Los/las contradependientes a menudo pueden parecer vibrantes, de tipo “vida de la fiesta”, o ser de los que tienen muchos amigos/amigas y relaciones. La diferencia es que esas relaciones no serán profundas y confiables, y pueden no durar.

Uno de los principales signos de contradependencia es la incapacidad de tener relaciones auténticas y conectadas. Esto involucra:

  • Parecen buenos para relacionarse pero luego tienen un ‘punto’ o ‘pared’ donde se detiene
  • Sentirse “atrapado”/”atrapada” en las relaciones
  • Alejar a las personas o enfriarse sin previo aviso
  • Miedo al abandono o al rechazo (así que abandonan o rechazan primero)
  • Tendencia a tener una relación corta después de otra
  • Tendencia a salir con los necesitados ‘por encima de los dadores’ (codependientes)
  • Pueden tener diferentes personalidades para diferentes personas (para evitar ser “vista”)
  • Siempre están ‘ocupados’ (pueden trabajar demasiado o tener demasiados pasatiempos para evitar la intimidad)
  • Ansiedad y miedo que surgen si las relaciones se vuelven demasiado profundas
  • Pueden hacer que todo contacto se reduzca a algo sexual (para evitar temas emocionales como la ternura)
  • Pueden salir con personas con las que no son un buen match (para que no enamorarse) y mantener a las personas con las que se relaciona bien únicamente como amigos/amigas
  • En lugar de pedir apoyo en una relación, son personas propensas a quejarse y enfurruñarse.

Debido a que una contradependiente busca evitar que alguien se acerque lo suficiente como para estar tentada a depender, la comunicación es fría por la falta de confianza, que se manifiesta de la siguiente manera:

  • alejarse o evitar un conflicto, o necesita “tener la razón”
  • No confían en los motivos de los demás, sino que a menudo intentan averiguar intenciones ocultas
  • Una sensación constante de que los demás siempre les fallan
  • Rara vez pide ayuda a otras personas

Luego está el mundo interno de un contradependiente. Con una infancia en la que fueron continuamente abandonados y/o traicionados, los contradependientes suelen tener una mente tumultuosa, que incluye:

  • Ser demasiado sensibles a las críticas de los demás, incluso cuando a menudo ellos critican
  • Muy duros consigo mismos, odian cometer errores
  • Intensa autocrítica
  • No se relajan con facilidad
  • Pueden experimentar vergüenza si sienten que necesitan
  • Ven la vulnerabilidad como debilidad
  • Sufren secretamente sentimientos de soledad y vacío
  • Podría tener dificultades para recordar su infancia

¿Qué piensan las contradependientes?

¿Cómo suenan los pensamientos de una contradependiente? Los siguientes son los tipos de pensamiento que produce la contradependencia:

“No necesito a nadie”

“No dejes que se acerquen demasiado, solo te decepcionarán”

“Prefiero ser exitosa que tener una relación, de todos modos”

“El amor está sobrevalorado, no lo necesito”

“La gente solo toma y toma de mí y me deja agotada, no vale la pena”

“De todos modos soy demasiado bueno para él/ella”

“No bajes la guardia o te harán daño”

“Él/ella nunca podría manejarme”

“Nadie puede entenderme, no son lo suficientemente inteligentes”

La conexión entre la codependencia y la contradependencia

Debido a que la codependencia y la contradependencia giran en torno a la necesidad de otros, ya sea que eso sea deseable o que se evite, no es raro que las personas en una relación ‘basada en la dependencia’ cambien roles. 

¿Por qué eres contradependiente?

La contradependencia a menudo se desarrolla como un adulto a partir del resultado de los acontecimientos en tu infancia.

Esto podría ser un trauma infantil. Puede haber sucedido algo que haya inculcado en ti la creencia de que no se puede confiar en los demás y que es peligroso necesitarlos. Esto podría haber sido un abandono por parte de un padre/una madre, una persona cercana a ti que se murió, el abuso o una tragedia que sucedió en tu familia.

Pero la contradependencia también podría surgir del tipo de crianza que recibiste de tu padre/madre/cuidadores durante tu infancia. Llamado ‘apego’, la conexión que una niña forma con su cuidador(es) durante los primeros años de vida es muy importante, ya que determina cómo se relacionarán con el mundo y con los demás en el futuro.

La “teoría del apego”, desarrollada por John Bowlby, ve un apego sano donde los padres son sensibles a las necesidades de sus hijos, lo que significa que es probable que el niño crezca y pueda manejar sus emociones, tener confianza en sí mismo y manejar bien las relaciones.

Pero si su padre/madre/cuidadores su figura no estaban emocionalmente disponibles, no podía confiar en ellos o no respondían a sus necesidades, la empujaba a ser más independiente de lo que una niña debería ser, o incluso era peligroso para ti, te sometían a abusos emocionales y/o físicos y/o sexuales, entonces estas personas desarrollarán lo que se conoce como “apego evitativo”, “apego ansioso” o “apego desorganizado”, los otros tres tipos de apego disfuncional que hay.

Aunque un niño necesita una figura parental, en tal situación reprimirá su confianza en el cuidador(a) y no recurrirá a los padres cuando esté molesto, sufriendo o necesitando consuelo. En otras palabras, decidiste a una edad muy temprana de forma inconsciente que era demasiado peligroso confiar en tu cuidador y te entrenaste para no apegarte a ellos para sobrevivir.

De niña ésta fue una táctica de supervivencia que te ayudó a evitar el rechazo o el castigo injustificados. El problema es cuando continúas usando esta táctica de supervivencia como adulto, no permitiendo ninguna dependencia de los demás para mantenerte “segura”. En realidad lo que hay debajo de esa “seguridad” es dolor y vacío.

Esto se traduce en convertirse en un adulto que no confía en los demás para ser para ellos, piensa que puede cuidarse por completo sin ayuda, y que en secreto podría estar muy solo.

Esta es la razón por la cual una definición que se le da a la contradependencia en los círculos de la psicología es ‘el rechazo del apego’.

La interdependencia

 Entonces, ¿a qué debería aspirar en lugar de la contradependencia?

Una persona sana no necesita a otras personas todo el tiempo o no las necesita nunca. Por el contrario, entienden lo que se llama interdependencia.

La interdependencia se da cuando reconocemos que podemos cuidarnos y deseamos estar a cargo de nuestras vidas, pero nos permitimos estar conectados con otros y confiar en ellos para algunas cosas.

Cuando somos interdependientes, podemos permitirnos necesitar cosas de otros al mismo tiempo que sabemos que si no pueden proporcionar lo que esperamos, estaremos bien por nosotras mismas. Por lo tanto, no se trata de depender de los demás por necesidad, o no depender de los demás debido al miedo, sino de depender de los demás de vez en cuando a medida que compartimos su vida o sus intereses y nos hace la vida más fácil y más feliz.

¿Qué hago si creo que soy un(a) contradependiente?

Es recomendable hacer terapia para empezar a confiar. Muchas personas que tienen problemas para crear vínculos profundos por falta de confianza o por miedo a depender, forman el primer vínculo de confianza con su terapeuta, en un entorno seguro, y esto les da la base para después crear vínculos de confianza en su vida. También puede ser de mucha ayuda un animal, ya que son seres que proporcionan el amor incondicional que una persona necesita para empezar a volver a confiar.

Fuente: https://www.harleytherapy.co.uk

Anuncios

La Procrastinación

¿Qué es la procrastinación?

La procrastinación es a menudo un síntoma de perfeccionismo. Las personas perfeccionistas temen no poder completar una tarea a la perfección, por lo que la postponen el mayor tiempo posible.

Esto se debe creen que si no cumplen con las expectativas propias poco realistas que tienen sobre las tareas que hacen, significa que hay algo malo, equivocado o indigno dentro de ellas. Además, las personas perfeccionistas temen que el fracaso les lleve a la crítica o el ridículo, ya sea de voces internas o de autoridades u otras personas. Cuanto mayor es el miedo al fracaso y al ridículo, más las personas perfeccionistas posponen las cosas.

Para que quede claro, la procrastinación no es pereza ni vagancia. Es más una percepción equivocada de actividad basada en una baja tolerancia a la frustración y al fracaso.

Cuando las personas perciben un desafío mayor de lo que se sienten capaces de asumir, eluden la incomodidad mediante la evitación. Los estudios también revelan un aspecto cognitivo: las personas posponen las cosas cuando ven tareas concretas en términos abstractos. Por ejemplo, cuando te atrasas en completar una tarea que te parece que requerirá de mucho tiempo, para darte cuenta de que te llevó menos tiempo hacerlo que pensar en ello repetidamente.

 Causas por las que procrastinas

Hay varias causas comunes de procrastinación, que incluyen:

  • Ansiedad de que la tarea es muy complicada
  • Miedo a la imperfección
  • Falta de confianza en una misma/uno mismo
  • Confusión sobre las prioridades
  • Falta de concentración
  • Indecisión, dudas
  • Aburrimiento por minucias

Esto se puede simplificar aún más a tres razones por las que las personas posponen las cosas: o bien no saben qué hacer, no saben cómo hacerlo o no disfrutan haciéndolo.

Rompiendo el bucle de la procrastinación

Debido a que el perfeccionismo y la procrastinación son producto de miedos, los métodos para romper el ciclo infinito son tácticas para distraer al cerebro de los temores el tiempo suficiente para enfocarse en lo que se necesita hacer.

El pensamiento que promueve la procrastinación exagera la escala de las tareas involucradas, y estos trucos sirven para reducir esa escala a su tamaño normal. Cuando empieces a hacer esfuerzos para romper el bucle de la procrastinación, te sorprenderás de que las tareas son mucho más fáciles de lo que imaginabas y del poco tiempo que las tareas realmente te llevan en comparación con la imagen mental que tenías.

Cambia tus Percepciones

Aquí hay algunos consejos para vencer la procrastinación basada en el perfeccionismo que se deriva de tus miedos acerca de cómo serás juzgado/juzgada o percibido/percibida por los demás:

Ponte en contacto con el valor de lo que estás haciendo. Cuando te encuentres de nuevo en Facebook en lugar de hacer algo que te ayude a avanzar, tómate un momento para pensar cómo encajan las tareas futuras en el gran esquema de tu vida. Mientras más significativa sea la tarea en términos de movimiento hacia adelante, es menos probable que pospongas las cosas.

Estate atento/atenta a las expectativas poco realistas, y acaba con el pensamiento blanco/negro sobre tus expectativas.

Haz el siguiente ejercicio. Con las tareas con las que te sientas obligado/obligada a hacerlas a la perfección (y por lo tanto procrastines), escribe:  lo que crees que podría ser el Mejor Escenario Posible, el Peor Escenario Posible y lo más probable es el Escenario Realista, que será neutral.

Recuerda que nadie más se preocupa y a nadie más le importa. La mayoría de la gente está tan absorta consigo misma que no notará ningún “desliz” por tu parte. Deja que tu deseo de impresionar a los demás o de que te admiten se vaya, y deja de relacionar lo que haces con tu autoestima.

Comprende la diferencia entre excelencia y perfección. La excelencia se deriva de disfrutar y aprender de una experiencia (y aprender incluye cometer errores) y desarrollar confianza en ella. La perfección fomenta los sentimientos negativos de los errores percibidos, independientemente de la excelencia del rendimiento.

Ve a por lo “suficientemente bueno”

Cuando tus miedos se centran en si lo que haces será “lo suficientemente bueno”, aquí hay algunos consejos para atraer a su cerebro a pensar de manera diferente:

No esperes a que las condiciones sean perfectas para comenzar. Confía en que tienes todos los recursos que necesitas para hacer la tarea.

• Acepta que nunca será perfecto, que la perfección es un ideal. Esto es especialmente útil si tú, tu equipo o  tu jefe/jefa tienes/tienen problemas con la actitud de “tiene que ser perfecto antes de su lanzamiento”. Ten en cuenta que hay que empezar por algún sitio. Mantén la directriz de “hacer” en mente. Siempre puedes iterar sobre tu creación más tarde, pero sácalo de la puerta, no esperes hasta que esté perfecto.

Elabora un plan con acciones a desarrollar y cíñete a él. No tienes que estar eternamente con cada cosa, asigna a cada acción de la tarea un tiempo razonable e intenta cumplirlo.

Analiza tu ansiedad

Para llegar a la fuente de tu resistencia hacer la tarea, es posible que te vaya bien hacer un análisis. Considera dos ejercicios que te pueden ayudar:

• La relación acción-ansiedad:

Coge una hoja de papel y dibuja una línea en el medio. En la primera columna, enumera las tareas que estás bloqueando y postponiendo. En la segunda columna, anota la ansiedad, preocupaciones o miedos que tienes sobre hacer esa tarea.

Tareas/pasos -> Problemas anticipados:

Otra versión de esto es enumerar la tarea y los pasos involucrados en cada tarea, y los problemas que anticipas encontrar al ejecutar el paso.

Trampas a Evitar

  • No te desanimes. Recuerda que romper el ciclo es un proceso. Tomará tiempo romper años de viejos hábitos.
  • No te rindas si vuelves al modo de procrastinación. Reconoce que lo estás haciendo y comprométete contigo mismo a dar pasos poco a poco para dejar la procrastinación.

Fuente: https://webstandardssherpa.com

La Impotencia.

Qué es la Impotencia

Piensa en una estación o un aeropuerto. Cuando un tren o un avión se cancela inesperadamente, a menudo produce reacciones extremas en los pasajeros: ¿por qué? Es porque no tienen poder sobre su situación y lo saben. No hay absolutamente nada que puedan hacer. No tienen otra forma de llegar a su destino, están en manos de otros/otras y no tienen control sobre su situación actual. Están impotentes.

Ser abusado/abusada emocional, psicológica, física y/o sexualmente es experimentar un acto de impotencia – y debido a la impotencia a menudo el niño/la niña se separa de la situación enterrando el abuso en la negación y la disociación.

Las familias disfuncionales en las que crecen los niños/las niñas abusados/abusadas suelen ser temerosas, controladoras y emocionalmente descuidadas. El niño/la niña está en una posición en la no tiene poder, fuerza, control ni esperanza. Esto establece las condiciones para que el abuso se repita no sólo fuera de la familia sino también cuando esos niños/esas niñas se hacen adultos.

 El daño que causa la impotencia

Los niños/las niñas que son abusados/abusadas sufren la impotencia de tres formas principales durante el abuso:

  • No pueden hablar sobre el abuso y que se les comprenda
  • No pueden abandonar la situación familiar abusiva
  • Tienen un dolor espantoso y no pueden aliviarse de su dolor interno

Esto causa mucho daño interno y conduce a una dificultad extrema para confiar en las relaciones como adulto.

Las víctimas de abuso en sus familias disfuncionales, de adultos tratan de lidiar con el dolor interno de la situación de impotencia que experimentaron cuando eran niños a través del control en sus relaciones con las demás personas.

Buscando controlar

La experiencia de impotencia puede llevar a un miedo extremo a ser vulnerable o a sufrir mucho daño de nuevo, con lo que los adultos de familias disfuncionales que sufrieron abuso psicológico y/o emocional y/o físico y/o sexual en su infancia, intentan controlar mediante los siguientes patrones de comportamiento:

  • Controlar las relaciones: ser muy difícil para entablar una relación con otro/otra y, en el caso de hacerlo, entrar en patrones de sumisión/dominación.
  • Rituales obsesivos-compulsivos, como una tendencia al perfeccionismo, adicción al trabajo, actos de repetición de determinadas acciones, como cerrar una puerta o encender y apagar una luz.
  • Adicción al alcohol, las compras, el sexo, el deporte, la comida,..
  • Codependencia: adicción a ayudar a otra(s) persona(s) que a su vez son adictas a algo.

Mediante todos estos patrones de comportamiento lo que pretenden los adultos es controlar sus sentimientos internos con situaciones externas

 Permanecer en el rol de la víctima

La impotencia a menudo resulta en no poder hacerse cargo de la vida, responsabilizarse de uno mismo/una misma de una forma adulta.

La falta de límites que no les permitieron poner en su infancia con sus familias disfuncionales, les lleva a convertirse inconscientemente en víctimas en su vida adulta. Aceptan tratamientos por parte de otros/otras que las personas sanas no toleran.

Esto lo hacen (inconscientemente) para:

  • Permanecer como víctimas y repetir patrones abusivos / destructivos una y otra vez
  • Quedarse como niños/niñas emocionalmente en las relaciones, lo que se denomina como niño adulto/niña adulta
  • Atracción hacia personas controladoras en sus relaciones
  • No ser capaz de tener el control o poder personal en las relaciones con los demás o en la vida en general.

 Sin confianza en uno mismo/una misma

Junto con la falta de límites, la impotencia y la indefensión, a menudo resulta que el niño/la niña interioriza los sentimientos negativos y esté lleno/llena de dudas e incluso de odi hacia sí mismo/misma, y como adultos experimentan  na enorme falta de confianza en sí mismos/mismas.

Esto se manifiesta de las siguientes maneras:

  • No saben confiar en sus propios instintos
  • Dejan la puerta abierta para que el abuso se repita en sus relaciones como adultos.
  • Repetición de relaciones dañinas
  • Refuerzo del auto odio – “Hay algo que está mal en mí”
  • Cuando experimentan el abuso lo aceptan como algo normal y “que se merecen”.

Vacío Emocional

Uno de los efectos de estar continuamente en un lugar de miedo e impotencia es que al final estas personas se insensibilizan a sí mismas para no sentir. Esto lleva a un adormecimiento gradual en el interior: un autoabandono hacia la vida y las otras personas. El dolor se amortigua y en su lugar hay un vacío emocional.

Esto puede resultar en:

  • Negación: pretender que el abuso no está sucediendo o que no ha sucedido.
  • Disociación: no estar presentes para no vivir lo que está pasando.
  • Adormecimiento del interior: renuncian a involucrarse en las relaciones de una forma profunda.
  • Pensamiento mágico: fantasear con personas, situaciones, otras vidas para escaparse de la real.

Viviendo con miedo

Cuando el miedo es indeterminado, puede manifestarse como ansiedad, fobias, ataques de pánico, pesadillas, terror.

Los niños/niñas objeto de abuso por sus familias disfuncionales a menudo desarrollan Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo donde se sienten emocionalmente atrapados/atrapadas en la situación y no pueden salir de ella, repitiendo inconscientemente cómo se sintieron en su infancia.

Hablar de sus experiencias con un(a) terapeuta y enraizarlas en el pasado ayudará a sentir menos miedo y a vivir con confianza en el presente.

Identificar la Impotencia

El primer paso para abandonar la impotencia en tu vida es hacer conscientes los patrones de conducta que te llevan a ella.

Aquí tienes unas preguntas para ayudarte a identificar los pensamientos/conductas que te llevan a sentirte impotente:

  • ¿Qué tipo de elecciones haces cuando te sientes impotente?
  • ¿Puedes pensar en alguna forma con la que intentas controlar tu vida o tus relaciones?
  • ¿Siente que se retiras de las relaciones por temor a que la otra persona te domine?
  • ¿Te has encontrado en situaciones en las que has sentido que “algo va mal” pero te sientes incapaz de enfrentar la situación?
  • ¿Le resulta difícil confiar en tus propias percepciones sobre las situaciones?
  • Cuando sientes dolor, ¿utilizas de forma inconsciente algún mecanismo para no sentir, como por ejemplo, la disociación, la desensibilización o la negación?
  • ¿Cómo podrías construir límites más sanos en tus relaciones con los demás?

Límites y Re-empoderamiento

Una forma muy importante de obtener una sensación saludable de poder es poner límites.

La impotencia conduce a que las víctimas no puedan establecer límites apropiados en sus vidas.

Los/las supervivientes de familias disfuncionales/narcisistas no se les permitía poner limites al abuso al que les sometían sus padres, por eso encuentran muchas dificultades para hacerlo de adultos. Con terapia y un poco de práctica es posible cambiar esto.

El primer paso es reconocer dónde están tus límites. Evalúa tus relaciones: ¿la gente respeta tus opiniones y deseos o lo que haces es complacer las demandas y los deseos de los demás la mayor parte del tiempo?

Por otro lado, ¿cuánto escuchas los pensamientos y sentimientos de los demás? ¿Y los tuyos propios?

La manera de dejar la impotencia atrás es mirar tus patrones de relación e intentar enraizar tus miedos en el pasado y ver cómo te afectan en la actualidad. Esos miedos estaban en tu infancia y los repites de forma inconsciente pero ya no tienes porqué hacerlo.

Cuando sientas miedo las primeras veces que pongas límites, no lo resistas, acompáñalo, déjatelo sentir. Poco a poco, verás cómo ese miedo cada vez se hace más pequeño. Tienes derecho a poner límites en tus relaciones con los demás y eres libre para ejercitarlo cuando quieras.

Fuente: http://www.intothelight.org.uk

7 Estrategias para cambiar la falsa creencia de un “futuro acortado”

Muchos/muchas supervivientes de familias narcisistas, tras haber sufrido trauma en su infancia, pueden desarrollar dificultades para proyectarse en el futuro. Esto es un síntoma de evitación  a causa del Síndrome de Estrés Post- Traumático Complejo.

Las personas que experimentan este síntoma sienten que su vida de alguna manera se verá truncada sin una explicación real de porqué se sienten así. También pueden sentir que no podrán alcanzar hitos en sus vidas, como una carrera, un matrimonio o crear una familia propia.

La sensación de que no hay un futuro o de que éste no es muy prometedor puede variar en términos de intensidad. Algunas personas pueden tener una ligera sensación de que su vida será interrumpida, mientras que otras pueden tener una predicción específica sobre la duración de su vida y están completamente convencidas de su muerte prematura. A otras simplemente les resultará muy difícil proyectarse en el futuro, siendo capaces únicamente de verse a sí mismos/mismas en el hoy.

La razón de esto está en que cuando vivir representa una amenaza constante, no hay espacio para un plan de cinco años vista. El futuro se vuelve nebuloso, incluso opaco, y cuando eso sucede, trazar los siguientes pasos en la vida es como tratar de atravesar una pared de ladrillos.

Un/una superviviente vive manteniendo patrones de infancia, en los que el foco está puesto en evitar potenciales peligros y amenazas en la vida diaria. Esta forma de vivir no deja espacio para la nutrición, el amor, la espontaneidad, el aprendizaje o la prosperidad. Viven atrapados/atrapadas en el “modo supervivencia”.

Intentar estar a salvo de peligros o amenazas les lleva a un patrón de evitación que les lleva a retroalimentar el miedo. Este patrón de evitación puede ser muy difícil de sobrellevar y puede llevar al aislamiento, a la desesperanza, a la impotencia y a la depresión.

El patrón de evitación se puede cambiar y con él cambiar la visión de futuro acortado: hacer planes, fijarte metas, verte a ti mismo/misma proyectado/proyectada en el futuro, tomar decisiones hoy que te lleven a objetivos que quieres conseguir mañana es algo que puedes conseguir.

7 Estrategias para cambiar el patrón de evitación y salir del “modo supervivencia” y de la falsa creencia del “futuro acortado”

  1. Practica Mindfulness de tus Pensamientos

Después de una infancia traumática, nuestras suposiciones sobre el mundo como un lugar seguro se rompen. La creencia de que tu vida se puede terminar en cualquier momento porque se vio muy amenazada en tu infancia, es normal, pero ya no es real. Por ello, puede ser muy útil ser consciente de esos pensamientos acerca de tu muerte prematura.

Observa sus pensamientos como simples objetos en su mente, en oposición a la realidad. Hacer esto evitará que te conectes con esos pensamientos, reduciendo así la creencia de desesperanza e impotencia.

  1. Involúcrate en actividades más positivas

La sensación de un futuro acortado puede aumentar el riesgo de depresión. Es muy importante para ti identificar con qué actividades te diviertes y disfrutas y aumentar la medida en que participas en esas actividades. Hacer las cosas que te gustan aumenta el amor por la vida.

Es posible que no notes un cambio inmediato en tus emociones o pensamientos. Eso es normal. Síguelo. Ser más activo, especialmente en actividades positivas, eventualmente mejorará tu estado de ánimo y puede prevenir la depresión.

  1. Presta atención a las elecciones que hagas

Qué tipo de comida comes, con qué clase de personas pasas tu tiempo libre o cuánto tiempo dedicas a practicar deporte son elecciones que hablan de ti y de lo que quieres en tu vida.

Las elecciones que haces cada día, por pequeñas que parezcan, determinarán tu futuro. Dedica unos minutos al día durante un par de meses a ver qué escoges y para qué lo haces, qué es lo que consigues con eso.

Si ves algo que escoges que no está en consonancia con lo que quieres, es muy sencillo, ¡cámbialo!

  1. Conecta con otras personas

La sensación de un futuro acortado puede hacer que te aísle de los demás. De fondo, aunque no te des cuenta, seguramente habrá una idea del tipo “Total, ¿para qué?” o “Qué más da”.

Lo mejor que puede hacer para contrarrestar esto es conectar con otras personas y establecer un soporte social. Cuanto más significativas sean las relaciones que tengas en su vida, más satisfactoria será ésta.

  1. Reduce tu conducta evitativa

Cuando evitamos algo, le estamos transmitiendo el mensaje a nuestro cerebro de que una situación no es segura. Cuanto más evitemos, más inseguros/inseguras nos sentiremos, lo que nos llevará a evitar cada vez más situaciones.

Es importante que tomes medidas para abordar situaciones o actividades que normalmente evites. Esto puede ser difícil de hacer, ya que sentirás ansiedad y miedo. El tema está en aprender a acompañarlos, a estar con ellos, a sostenerlos. Si los acompañas en lugar de resistirlos o evitarlos, al final se van. Es difícil porque es algo incómodo pero merece la pena. Al otro lado de esa zona de confort seguramente hay muchas vivencias y relaciones que te nutrirán y te harán quererte más a ti mismo, a los demás y a la vida.

  1. ¡Cuídate!

Otra forma de combatir la sensación de un futuro acortado es involucrarte en comportamientos y conductas en las que te valores y te cuides. Busca y reserva tiempo para cuidarte y participar en actividades de compasión hacia ti misma/mismo. Practica ejercicio, como el yoga, come bien, hidrata tu cuerpo, medita, date un largo baño. Estas sencillas actividades pueden tener un tremendo impacto en tus emociones y pensamientos.

  1. Aumenta tus posibilidades de Éxito

Al tener la creencia falsa de un futuro acortado, a los/las supervivientes les cuesta mucho realizar actividades que los proyecten a un futuro de éxito. Dedica un tiempo a averiguar qué quieres, qué te gusta, en qué eres bueno/buena y visualízate a ti mismo/misma durante unos minutos al día haciéndolo.

Comienza por dar los primeros pasos para conseguir eso que te gusta tanto y en lo que en lo más profundo de ti, sabes que tendrías éxito. Si tú crees en ti mismo/misma, el Universo te pondrá delante el escenario para que se haga realidad.

Muchas de las estrategias de afrontamiento mencionadas anteriormente son más fáciles de decir que de hacer. Sé paciente y tómate tu tiempo. Recompénsate a ti mismo/misma por cualquier pequeño progreso que hagas para reducir tu sensación de futuro acortado.

Al reducir tus síntomas de Síndrome de Estrés Postraumático Complejo en general, probablemente notarás que su sentido de futuro acortado también se reduce en intensidad.

Un(a) terapeuta Gestalt puede brindarte apoyo a medida que progresas en las estrategias de afrontamiento descritas. Te hará de espejo, mostrándote lo que ve y tus progresos.

Fuente: https://www.verywellmind.com

Porqué los hijos/las hijas de narcisistas se convierten en niños adultos/niñas adultas

Un factor muy significativo para los niños adultos/las niñas adultas que han crecido en familias narcisistas es que no pueden saber que uno o ambos de sus padres son narcisistas. Normalmente sabrán que hubo algo malo en su infancia o que sus padres fueron diferentes de alguna manera, pero es posible que no reconozcan realmente a sus padres por lo que son.

Esto los/las pone en una gran desventaja porque hasta que entiendan el narcisismo y el control mental, pueden tener dificultades considerables en sus vidas sin saber por qué. Dificultades como sentirse inferiores a los demás a pesar de sus logros, sacrificar sus necesidades por las de los demás, o sentirse culpables en su vida constantemente por casi todo.

Ya de adultos emocionalmente son como niños/niñas porque hay ciertas etapas de su desarrollo que no se pudieron completar. Sus padres no estaban emocionalmente disponibles para ellos/ellas y esto provocó carencias que sólo se pueden completar en terapia y con esfuerzo personal.

Personalidades No Desarrolladas

Los padres/las madres narcisistas no permiten que sus hijos/hijas desarrollen sus propias personalidades. Los niños/niñas pueden ser criados/criadas para ser una fuente de suministro narcisista, o pueden ser ignorados/ignoradas casi por completo. De cualquier manera, no reciben el amor y la tranquilidad que los niños/las niñas requieren para crecer y convertirse en adultos independientes y afectuosos.

A menudo no se permite que se desarrollen límites entre el niño/la niña y el padre/la madre narcisista. El/la narcisista trata al niño/la niña como una extensión de sí mismo/misma con el resultado de que el niño/la niña no aprende a ser independiente y se le entrena para controlar todo lo que dice y hace, anticipándose a las reacciones del padre/la madre.

Esto los/las convierte adultos demasiado sensibles a los estados de ánimo de los demás, siempre cuidando de los demás en detrimento de ellos mismos/ellas mismas, convirtiéndose en personas complacientes porque creen que sólo así los/las querrán.

Más Relaciones Abusivas

Muchos hijos adultos/muchas hijas adultas de narcisistas terminan en relaciones abusivas. A menudo buscarán parejas que sean similares a sus padres/madres. Después de todo, esto es lo que han aprendido y con el que se sienten cómodos/cómodas, es lo familiar.

Dependencia Emocional

Los/las narcisistas convierten a sus hijos/hijas en personas muy dependientes. Va mucho más allá de la dependencia normal de la infancia, donde el niño depende de los padres para obtener calor, comida, refugio, etc. Se convierte en una dependencia emocional que hasta que el hijo adulto/la hija adulta no lo trata en terapia, se puede prolongar toda la vida.

Un padre/una madre narcisista a menudo mantendrá a sus hijos/hijas ingenuos/ingenuas y crédulos/crédulas, expresando lo peligroso que es el mundo y reforzando constantemente la idea de que necesitan del padre/la madre narcisista para sobrevivir en un mundo tan hostil.

Y debido a que hay muy pocos límites, el niño/la niña acaba dependiendo de los padres para saber quiénes son. La combinación de elogios y críticas de un padre manipulador/una madre manipuladora aumenta aún más la dependencia. ‘¡Tú no eres nada!’ ‘¡Eres inútil!’ ‘¡Lo haces mal!’ Estas expresiones, dichas con rabia con la intención de hacer daño, seguidas de un repentino cambio de humor y una corriente de palabras diseñadas para aplacar y hacer que el niño/la niña se sienta bien, crea y mantiene la dependencia.

‘¡Tú no eres nada!’ ‘¡Eres inútil!’ ‘¡Lo haces mal!’

Debido a esta dependencia a los niños adultos/las niñas adultas les cuesta mucho saber cuáles son sus necesidades, qué es lo que quieren y tomar decisiones. Esto puede llevar a que en sus vidas sean otras personas las que tomen las decisiones por ellos/ellas.

El Miedo

El miedo y la culpa son dos de las principales emociones utilizadas en las técnicas de control mental para dominar y manipular a los demás. Los/las narcisistas los utilizan para manipular y controlar a sus hijos/hijas, ya sea consciente o inconscientemente.

El miedo hace que los niños adultos/las niñas adultas se pasen la mayor parte del tiempo en un estado de vigilancia, tengan mucha desconfianza hacia los demás y una tendencia hacia la paranoia.

La Culpa

Los/las narcisistas suelen culpar a los demás de todo. La responsabilidad es un concepto que no les interesa, se centran en la culpa porque es una herramienta emocional eficaz para controlar y manipular a los demás. La culpa siempre es de los demás, nunca de ellos/ellas. Esto lo hacen a través del mecanismo de defensa de la proyección, proyectan en los demás aquello que rechazan de sí mismos/mismas. Esto, junto con la falta de empatía se convierte en una carta blanca para hacer lo que quieren. Sobre todo, hacer lo que quieren es algo que consiguen con personas que, por diferentes circunstancias, dependen de los/las narcisistas, como por ejemplo, los hijos/las hijas, los empleados/empleadas. Esto con los/las hijas es algo real y que el niño/la niña no puede cambiar hasta que crece y puede independizarse de ese ambiente tóxico.

La culpa es algo que se inserta en los hijos/las hijas de los/las narcisistas en su infancia y que arrastran en su vida como adultos hasta que empiezan a trabajarla en terapia. Se sienten culpables por prácticamente todo, pero sobre todo cuando se divierten, cuando se priorizan a sí mismos/mismas frente a los demás, cuando quieren que se les vea, cuando flirtean o tienen sexo, cuando piden algo a otra persona, cuando toman la iniciativa o hacen algo de forma independiente.

los hijos adultos/las hijas adultas de narcisistas necesitan trabajar para perdonarse a sí mismos/mismas por abandonarse cuando eran niños/niñas y también en su etapa adulta, por tolerar el abuso durante tanto tiempo, etc.

En primer lugar, el niño/la niña se abandonó a sí mismo/misma porque era lo único que podía hacer para sobrevivir en un ambiente tan hostil y del que era completamente dependiente. En segundo lugar, los niños/las niñas no toman esas decisiones temprano en la vida, sus padres narcisistas los obligan a comportarse como lo hacen. En tercer lugar, el niño/la niña no entiende que vive en un ambiente tóxico y manipulador, que no es sano, porque es lo único que conoce, en esa etapa no tiene nada con lo que compararlo.

A los hijos adultos/las hijas adultas de narcisistas a menudo les lleva un tiempo entender que no se merecieron el trato que les daban y que no tienen la culpa de nada. Es muy importante integrar esta idea durante el proceso terapéutico de sanación. No es su culpa. Sus padres narcisistas simplemente repiten lo que se les ha hecho a ellos/ellas porque no lo han sanado. El trauma pasa de generación en generación hasta que se sana en terapia. Es un trabajo personal largo y difícil pero merece la pena.

Las Emociones

Los hijos adultos/las hijas adultas de narcisistas generalmente no pueden expresar sus emociones libremente. En su infancia las emociones estaban prohibidas y siguen comportándose así en su etapa adulta.

Esta falta de gestión de las emociones puede conducir a todo tipo de problemas, como altibajos emocionales, una sensación de bajón perpetuo, enfados explosivos repentinos, incapacidad para expresar emociones en relaciones

La Competencia y Rivalidad entre Hermanos/Hermanas

La competencia entre hermanos/hermanas a menudo es utilizada por los/las narcisistas para controlar y dominar a la familia.

Normalmente, un niño/una niña es manipulado/manipulada para alinearse con el/la narcisista e incluso se le utiliza para castigar a otros hermanos/otras hermanas.

Ninguno/ninguna de los hermanos/las hermanas escoge el papel que va a representar en la familia. El/la narcisista los escoge de forma inconsciente intuyendo cuál será más fácil de manipular y de poner de su lado o cuál será más vulnerable a ataques y críticas.

El elegido/la elegida es el “el chico dorado/la chica dorada”, al/a la que el/la narcisista protegerá a cambio de admiración y de seguirle ciegamente El otro/la otra, será el “chivo expiatorio”, será el objeto de la rabia del/de la narcisista, con lo que se le culpará de forma arbitraria de lo que sea para que el/la narcisista pueda “vomitar” su rabia. Se le darán mensajes muy negativos que no son reales ni objetivos, como el de que “todo lo hace mal”.

Es más probable que el chivo expiatorio sea el que se de cuenta de que en la familia hay problemas que no son “normales” y es probable que busque ayuda fuera de ese círculo.

Busca Ayuda Profesional

Descubrir su verdadera identidad, lidiar con profundos cambios de creencias, aprender a gestionar y expresar emociones libremente, desarrollar una perspectiva muy diferente sobre sus padres y el mundo en general … los hijos adultos/las hijas adultas de narcisistas tienen mucho por delante trabajo para tener normalidad y prosperar en sus vidas.

La ayuda profesional de un(a) terapeuta y/o un grupo terapéutico es necesaria. Sólo a través de otras personas que nos hacen de espejo, nos ven de verdad y nos ayudan a discernir entre lo sano y lo tóxico, podemos acceder a una vida psicológica y emocional sana.

Ya sé que es difícil pedir ayuda. Éste es precisamente uno de los temas por los que se nos castigaba severamente en la infancia. Pero también es liberador aceptar que somos humanos/humanas, y como tales limitados/limitadas y que no pasa nada por buscar ayuda a problemas graves y serios que nos están condicionando la vida. Lo valiente, contrariamente al mensaje que nos daban los/las narcisistas, es pedir ayuda.

Fuente: http://www.decision-making-confidence.com

La insensiblización del cuerpo ante el trauma. Nos insensibilizamos para no sentir.

¿Qué causa el trauma en el cuerpo?

El trauma desregula el cuerpo. Afecta a la energía corporal. Las personas que han sufrido un trauma (muchas de ellas en la infancia a causa de abuso o maltrato por parte de sus padres narcisistas/disfuncionales) viven sin saberlo en un estado de alteración corporal. Esta alteración puede ir desde tener un nivel demasiado bajo de energía (cansancio crónico, fatiga crónica, sensación permanente de “vacío”) hasta el extremo de la hiperactivación (taquicardias, ansiedad, insomnio). El nivel de energía vital  no es estable, sino que varía de un extremo al otro o se estanca en uno de ellos.

Cuando experimentamos demasiado miedo en el cuerpo, una respuesta natural a esta desregulación (y la confusión o las luchas relacionales que la acompañan) es escaparse, salir de ese estado alterado que causa mucha incomodidad y sufrimiento a la/al que la sufre.

Vías de escape al trauma

Una de las formas más comunes de “escapar” a esto es la adicción (a la comida, el sexo, las compras, el juego,…) esto permite a las personas “regular” de una forma tóxica el estado alterado de su cuerpo y de sus emociones. Lo regulan por un tiempo. El problema es que sólo se trata de un parche, ya que entonces se busca la solución a problemas del cuerpo fuera de él y no permite llevar una vida normal y sana, ya que es como un bucle en el que la persona tiene que acudir una y otra vez a su adicción para sentirse algo mejor sólo de forma transitoria.

Otra de las vías de escape es la disociación. La disociación consiste en separar las emociones de las sensaciones corporales y los pensamientos. No conectamos los unos con los otros, de forma tal que conseguimos escaparnos de no conectar con nosotras mismas/nosotros mismos, para escaparnos de sentir el dolor, tanto en el cuerpo como a nivel emocional.

Los grandes nombres del trauma, incluidos Peter Levine y Bessel van der Kolk, defienden prácticas de resensibilización somática para tomar consciencia del momento presente y una experiencia corporal de seguridad y control.

“Las personas traumatizadas se sienten crónicamente inseguras dentro de sus cuerpos: el pasado está vivo en forma de malestar interior persistente. Sus cuerpos son constantemente bombardeados por señales de advertencia y, en un intento por controlar estos procesos, a menudo se vuelven expertos en ignorar sus instintos y en adormecer la conciencia de lo que se desarrolla en su interior. Aprenden a esconderse de sí mismos/mismas “. Bessel van der Kolk.

La insensibilización del cuerpo

Muchos cuerpos de las personas que han sufrido un trauma están de forma casi permanente en un estado de hipervigilancia, buscando amenazas potenciales de peligro a su alrededor. Esto les pone en una alerta eterna para una de las tres respuestas al trauma (localizadas en el cerebro reptiliano): congelarse, huir o atacar.

Cuando nos separamos de nuestra esencia, nos convertimos en nuestro propio enemigo/nuestra propia enemiga. Consideramos que alguna parte de nosotras/nosotros es inaceptable o insegura y gastamos grandes cantidades de energía en un esfuerzo por contener y someter esa parte.

Nos anestesiamos a nosotros mismos/nosotras mismas de forma inconsciente para no sentir, porque el dolor es mucho y muy profundo. El problema que tiene esto, es que autoanestesiarnos (tanto a nivel corporal como emocional), no sentimos lo malo, pero tampoco lo bueno. No sentimos dolor pero tampoco alegría.

Nos convertimos en robots que sólo piensan, nos volvemos personas muy rígidas y controladoras en búsqueda de una seguridad que intentamos fabricar.En el caso de otras personas la desregulación puede hacer que tengan ataques de ira o de cólera, haciendo que se comporten de un modo extremadamente irracional. El trauma nos hace movernos en los extremos. Puede ser una combinación compleja de ambos, crear una estructura artificial para proteger y controlar, y luego involucrarse en comportamientos de alto riesgo para ahogar o anestesiar el dolor.

El tema es que por mucho que intentemos taparla, ignorarla, negarla, racionalizarla, minimizarla, anestesiarla,… esa parte nuclear de nuestro yo se sigue manifestando de diversas maneras para que le prestemos atención.

 “El trauma cambia la ínsula, los sistemas de autoconciencia. Las personas traumatizadas a menudo se vuelven insensibles consigo mismas. Les resulta difícil percibir el placer y comportarse de forma espontánea. Hay que usar métodos para despertar los sentidos en la persona “.Bessel van der Kolk.

Volver a tu cuerpo significa volver al dolor original. Atravesarlo en lugar de huir de él. Tu cuerpo habla de ti, de cómo has formado tu carácter y de tu trauma. Empezar a hacer ejercicios específicos con tu cuerpo te ayudará a reencontrarte con ti misma/mismo. Por ejemplo, no poder gritar es un indicativo de que sientes que no tienes voz ni tomas decisiones sobre tu propia vida sino que otras personas lo hacen por ti. Andar con la cabeza mirando hacia abajo indica falta de autoestima. Andar de forma muy ligera, casi de puntillas en lugar de con una pisada firme indica falta para arraigarse, para adquirir compromisos en la vida, contigo misma/mismo y con los demás.

El acceso a sensaciones físicas incómodas en el cuerpo permite sentirlas para poder sanarlas. Es verdad que es incómodo y puede resultar abrumador, pero es el camino para la sanación.

Prácticas para equilibrar tu energía corporal

  • Practicar yoga: el yoga actúa sobre el sistema nervioso, equilibrándolo. Las/los supervivientes del trauma sufren de una alteración de su sistema nervioso, el sistema simpático sufrió alteraciones al verse obligado a estar en un estado casi permanente de hipervigilancia para detectar el peligro.
  • Practicar ejercicios de bioenergética: la bioenergética contiene ejercicios específicos corporales sobre zonas de nuestro cuerpo que o bien están bloqueadas e insensibilizadas o bien están en una tensión permanente que no permite fluir de forma sana.
  • Cuidar tu cuerpo con temas simples pero efectivos como alimentarlo bien, darle descanso, hidratarlo.
  • Para el tema de la desensibilización de la piel viene bien acudir de vez en cuando a baños terapéuticos, donde puedas darte baños alternativos con agua fría y caliente. Te activará la circulación y la sensibilidad en la piel. No es caro y son lugares accesibles, que con una búsqueda en internet puedes encontrar fácilmente.

Cualquiera que sea el método, para aquéllos/aquéllas que se han separado de su yo corporal, la incorporación de la sensación corporal en su conciencia a menudo resulta ser un proceso que les cambia la vida.

Libros recomendados sobre el trauma en el cuerpo:

“El cuerpo lleva la cuenta: cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma”, de Bessel van der Kolk.

“Despertando al Tigre: sanando el trauma”, de Peter Levine.

Las Seis Emociones Básicas

Las emociones básicas nos regulan en respuesta a lo que ocurre en el exterior. Hay diferencias sobre cuáles son las emociones básicas, ésta que os cuento está basada en el experto en emociones Paul Ekman, que contiene seis: alegría, tristeza, miedo, rabia, sorpresa y asco. Las seis están presentes todas las culturas del mundo y se ha demostrado que son identificable por las personas, a pesar de pertenecer a contextos socioculturales completamente diferentes. Esto sugiere que las emociones son respuestas evolucionadas más que expresiones culturales. Los niños/las niñas expresan las emociones de forma sana, tal y como las sienten, sin filtros.

Funciones de cada una de las Emociones

Miedo

La función del miedo es avisarnos de situaciones peligrosas o potencialmente peligrosas o de hacer que salgamos de ellas. Físicamente, se manifiesta con una aceleración en los latidos del corazón, una respiración más rápida (respirando únicamente desde el diafragma a la nariz en lugar desde el estómago, que es la forma de respirar más sana y natural) preparando a nuestro cuerpo para realizar la acción más adecuada, que podría llegar a ser huir o luchar.

Rabia

La función de la rabia es motivarnos para protegernos a nosotros mismos o a nuestros seres queridos o a algo que consideremos valioso. Es una emoción displacentera que pone a todo el cuerpo en un modo de “preparado/preparada para el combate”. La rabia donde la solemos sentir es o bien en la parte superior de la espalda (como los gatos cuando se enfadan y se ponen en posición de atacar) o, cuando se trata de rabia contenida y no expresada, en la parte inferior de la mandíbula (localizada en unos músculos que se llaman maseteros).

Tristeza  

La función de la tristeza es la de avisarnos de algo que nos hace daño, nos perjudica, para que nos alejemos de ello, para que aprendamos algo o para que nos despidamos de alguien (una relación que termina o el duelo por la muerte de un ser querido). La manifestación más expresiva de la tristeza son  las lágrimas, es energía que busca el camino hacia fuera. Experimentarla y expresarla nos permite curar heridas y crecer en la vida.

Asco

La función del asco es evitar que entremos en contacto o que dejemos sustancias que son tóxicas, peligrosas, infecciosas,,.. También nos avisa de personas o situaciones de las que mantenernos alejados. Por ejemplo, el asco a veces nos avisa cuando estando o no en una relación de pareja, insisten en que tengamos sexo cuando en realidad nosotros no queremos en ese momento. Ese asco te está avisando de algo, es una emoción límite, si quieres decir “no”, dilo. Físicamente se manifiesta en la forma de hacer una mueca, arrugar la cara, sacar la lengua o escupir.

Alegría

La función de la alegría es avisarnos de que ha ocurrido algo que resalta nuestro bienestar y nuestra celebración de la vida y nos anima a que lo repitamos en el futuro. Cuando estamos contentos/contentas, nos reímos (en ocasiones a carcajadas), y la postura del cuerpo se vuelve abierta y confiada.

Sorpresa

La función de la sorpresa es la de indicarnos que ha ocurrido algo inesperado para prepararnos para tratar con ello. Ese “algo que nos pasa” puede ser placentero o displacentero. Una sorpresa muy grande se puede convertir en un shock. Físicamente, se manifiesta en la forma de unos ojos muy abiertos, la mandíbula que cae y en muchas ocasiones las manos nos las llevamos a la cabeza.

Hay una tendencia a ver las emociones displacenteras como “malas”, como por ejemplo la rabia o la tristeza y a ver las placenteras como “buenas”, como la alegría. En realidad todas ellas están ahí para algo en concreto, como hemos visto y la función que cumple cada una de ellas es importante. Así, por ejemplo, es displacentero experimentar la tristeza y llorar, pero si no lo hacemos, es decir, si la ignoramos o la negamos, no por eso desaparece. Personas que evitan experimentar la tristeza pueden acabar teniendo una depresión. Las emociones que sientes, si no las expresas, si no las sacas hacia afuera, se quedan atrapadas en tu cerebro y en tu cuerpo y se acaban manifestando de formas disfuncionales. La vida es naturalmente sana en proporcionarnos un equilibrio, es como el Yin y el Yang, no puede haber alegría sin tristeza. .

Hay algunas emociones que están particularmente penadas para algunos colectivos. Así, los hombres tienen más penalizada la tristeza (“si lloras eres un débil”) y las mujeres, la rabia “mira qué fea te pones cuando te enfadas” o “pareces una loca”). Las emociones no saben de géneros y lo sano es experimentarlas y expresarlas todas.

En las sociedades occidentales actuales vivimos penalizando las emociones, en un constructo social e ideológico que las ignora y las esconde. Llorar y reír es de lo más natural que hay como seres humamos que somos. La naturaleza es sabia pero nos empeñamos en cambiarla y convertirnos en algo que en realidad no somos. Las emociones están ahí para algo, para motivar y dirigir nuestro comportamiento en la vida. Son como un mapa que nos va indicando de qué huír, a qué acercarnos, de qué protegernos o cómo disfrutar. Movernos sin ellas nos convierte en semi-autómatas que han perdido el contacto consigo mismos y que dejan de saber qué quieren o a dónde van.

Con esto no quiero decir que podamos expresar la rabia a nuestro jefe o poner cara de asco cuando alguien que no nos gusta nos invita a salir. Pero sí que hay formas sanas de hacerlo, en ambientes en los que estamos protegidos o seguros, en terapia o en casa, donde las podemos expresar con libertad. Si expresas tus emociones, te sientes seguro y sabes a donde vas. Si no lo haces, se acabarán manifestando de forma disfuncional, harás lo que se denomina un “acting in”, hacerte a ti mismo/misma lo que le quieres hacer a los demás, por ejemplo, tragándote la rabia de forma autodestructiva, o un “acting out”, haciéndole a otras personas lo que te hacen a ti, por ejemplo, gritarle a tu hermano pequeño porque tu jefe te ha gritado a ti.

La terapia Gestalt y el psicodrama permiten expresar emociones dentro de un contexto seguro y en el que poder integrarlas para tener una vida más saludable y de bienestar emocional.