La Línea entre Mostrarse Vulnerable y Compartir Demasiado

Compartir información sobre nosotras mismas es parte de lo que forma los vínculos con otras personas. Sin embargo, si compartimos de más, podemos ser recibidas con un silencio incómodo y un cambio de actitud por parte de la otra persona. O puede ocurrir también a la inversa, que estamos hablando con un conocido que comparte con nosotras algo profundamente personal pero de una manera que la sentimos cargada de expectativas, a una profundidad que no estamos preparadas para ofrecer, que nos incomoda y que no se corresponde con el vínculo que tenemos con esa persona.

Hay una expresión para esto: compartir de más. Significa compartir información personal o confidencial, esperar apoyo emocional o intimidad incongruentes o inadecuadas para el contexto o nivel de confianza en las relaciones.

Mostrarse vulnerable consiste en exponer a otra persona o personas algo que constituye una dificultad para nosotros con la intención de comunicarnos y mejorar la relación con la persona con la que estamos compartiendo. Mostrarse vulnerable no es algo fácil, ya que supone mostrar al otro algo que es emocionalmente incómodo o displacentero, como vergüenza, culpa, rabia, dolor,… Es la única forma en la que algo que es una dificultad en una relación del tipo que sea, se puede acabar superando. Ejemplos de mostrarse vulnerable son:

  • A la pareja: “Cuando me hablas así, me recuerda a como me hablaba mi padre cuando me reñía y me hace sentir dolor y frustración”.
  • Al jefe: “Tengo dificultad con esta tarea y necesito un curso para reforzar mis conocimientos”.
  • A un amigo: “Cuando quedamos y llegas tarde de forma sistemática, me enfada porque creo que no soy importante para ti.”

Compartir de más puede parecer mostrarse vulnerable, pero no lo es. Es lo contrario.

Todos tenemos diferentes límites personales y niveles de comodidad, por lo que lo que parece apropiado a una persona puede no serlo para otra. Algunas personas se sienten bien buceando directamente en las cosas profundas, mientras que otras tardan un poco antes de sentirse cómodas compartiendo información más personal. Ninguno de estos enfoques es mejor o peor que el otro.

Sin embargo, las personas que han crecido en familias disfuncionales suelen tener un tema con la intimidad, con compartir de más y con mostrarse vulnerables. Le tienen miedo a la intimidad y a mostrarse vulnerables porque en su infancia, las muestras de esto no eran bien recibidas y se les atacaba, humillaba, despreciaba y/o etiquetaba de débiles. Por eso, de adultos suelen apartar/enterrar tener intimidad y mostrarse vulnerables con los demás.

Sin embargo, sigue habiendo una necesidad inconsciente de esto, que se manifiesta cuando comparten de más, contando algo sobre sí mismas que es demasiado íntimo para el contexto o proporcionando demasiada información personal a personas a las que apenas conocen y que podrían acabar utilizando esa información en su contra. Por otro lado, normalmente se pueden mostrar muy frías y distantes con los demás, no compartiendo nada en absoluto sobre sí mismas, completamente cerradas a lo que podría ser crear un vínculo sano con otra persona. En el fondo de lo que siente una persona que comparte de más, es la necesidad de pertenecer.

Si bien la persona que comparte en exceso puede sentirse momentáneamente más cerca de la persona con la que está compartiendo:

  • No se está auto-protegiendo al no interactuar con los límites apropiados, y
  • No está teniendo en cuenta el impacto que tendrá en los demás su conversación. Es un comportamiento contraproducente.

Vulnerabilidad vs Compartir Demasiado

La vulnerabilidad es una cualidad que acerca a las personas y las hace sentir más conectadas. Compartir demasiado provoca lo contrario. Es una experiencia incómoda e insatisfactoria para ambas partes. Puede dejar a la persona en el extremo receptor del intercambio excesivo desconcertada acerca de por qué la otra persona le está diciendo esto, impotente para darle el apoyo que desea o necesita, y/o cargada con demasiadas expectativas.

También deja expuesta a la persona que hace el intercambio excesivo: confía experiencias personales e información a alguien que no conoce, y si no obtiene la validación y la reciprocidad que busca, termina sintiéndose abandonada.

Brené Brown escribe en su libro “Daring Greatly” cómo la valentía de ser vulnerables tiene el poder de transformar la forma en que vivimos, “Compartir de más no es mostrarse vulnerable. De hecho, a menudo resulta en la desconexión y la desconfianza”.

Usar la vulnerabilidad no es lo mismo que ser vulnerable. Es lo opuesto, es una armadura.

Cuando estamos “siendo vulnerables” con un motivo ulterior, estamos siendo manipuladores. Cuando sólo somos vulnerables, estamos siendo auténticos. Y ser auténtico es la forma en que realmente desarrollamos una sincera intimidad con otra persona.

Cómo dejar de Compartir en exceso y atenerse a la Vulnerabilidad

Brené ofrece una selección de preguntas que podemos hacernos para dejar de compartir (y las consecuencias negativas) antes de que suceda. Estas preguntas son para las personas que se den cuenta de que tienden a compartir demasiado:

  • ¿Para qué estoy compartiendo esto?
  • ¿Qué resultado estoy esperando?
  • ¿Qué emociones estoy experimentando?
  • ¿Mis intenciones se alinean con mis acciones?
  • ¿Hay un resultado o respuesta que estoy esperando por parte de la otra persona?
  • ¿Esto que estoy compartiendo lo hago para conectar con la otra persona?
  • ¿Estoy realmente pidiendo a las personas en mi vida lo que necesito?
  • ¿Nuestra relación tiene la confianza suficiente para tener este tipo de tema de conversación?
  • ¿Cuáles son realmente mis expectativas aquí?

Fuente: http://www.becomingwhoyouare.net

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