El Vínculo de Fantasía

Qué es el Vínculo de Fantasía

Muchos de los problemas que tenemos en nuestras relaciones (sobre todo de pareja pero no exclusivamente sino también de amistad, de trabajo,…) surgen de un mecanismo de defensa formado en la infancia y que se conoce como el “vínculo de fantasía”. El vínculo de fantasía describe una ilusión de fusión que formamos originalmente con nuestro padre/madre o cuidador(a) principal. Esta fantasía de ser una con nuestra cuidadora actúa como una defensa, ayudando a aliviar la ansiedad y el dolor emocional en momentos de angustia en la infancia. Sin embargo, a medida que crecemos, este mecanismo de defensa limita nuestra capacidad de tener en nuestras vidas amor y conexión reales.

Si quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista, éste tiene en la mayoría de los casos como base el vínculo de fantasía.

Cómo se desarrolla el Vínculo de Fantasía

La mayoría de las personas que han crecido en una familia narcisista/disfuncional desarrollan el vínculo de fantasía. Las propias carencias de desarrollo y emocionales del padre hacen que induzca a creer al niño que no sobreviviría sin él, que le necesita en todo momento porque no es capaz y que sin su validación o aprobación no puede hacer nada, ni dar ni un solo paso.

En un intento por sobrellevar el dolor emocional y recuperar un sentimiento de comodidad (generado por la madre), las niñas se fusionan con su madre en su imaginación, creyendo mágicamente que son una con esa persona. Esta fantasía de estar fusionadas puede dar a la niña una ilusión de seguridad que no es real.

Si bien las personas pueden sentirse cómodas de adultas criticando ocasionalmente a sus padres, como niños, puede que haya sido atemorizante criticar a sus cuidadores. Las personas confían en sus padres para sobrevivir, y en ocasiones, la negligencia u hostilidad de los padres puede haber sido aterradora, incluso mortal para el niño.

Los niños se identifican e interiorizan las formas en que sus padres los vieron y los trataron. Así, preservan una imagen idealizada de los padres y se ven a sí mismos como defectuosos. Es la única manera que tienen para sobrevivir. Lo contrario llevaría a un niño a pensar: “Mi padre me trata mal porque no está bien.” o “Estoy en manos de una madre loca”. Esto es simplemente algo demasiado angustioso para ser tolerado por un niño. Inconscientemente, prefieren “sacrificarse” para mantener una imagen idealizada de sus cuidadores.

“Mi padre me trata mal porque no está bien.” o “Estoy en manos de una madre loca”.

De adultos, mantienen está conexión idealizada con sus padres de las siguientes maneras:

  • Manteniendo una imagen idealizada de sus padres y familia, por ejemplo, “Mis padres fueron geniales. Había/hay algo malo en mí”.
  • Manteniendo una imagen negativa de sí mismos. Muchas personas desarrollan una “voz interior crítica”, un proceso de pensamiento negativo que, como un padre interno, entrena, critica y comenta sobre ellas, por ejemplo, “Soy una persona difícil”; ”Nadie podría quererme”.
  • Proyectando cualidades y comportamientos negativos de los padres en los demás. Sin darnos cuenta, podemos proyectar las cualidades de nuestros padres en las personas a las que nos acercamos a lo largo de nuestras vidas, por ejemplo, “Ella te va a dejar. No puedes confiar en ella “.” Él es crítico contigo. Mira cómo te mira.”
  • Recreando dinámicas familiares negativas en las relaciones adultas. Las personas pueden optar por acercarse a otras personas que les recuerdan su pasado. O bien, pueden distorsionar, e incluso provocar, a las personas cercanas a ellos para recrear antiguas dinámicas familiares negativas, por ejemplo, buscar la intensidad de forma inconsciente provocando peleas con la pareja porque esto es lo que hacían sus padres.
  • Revivir la vida de sus padres en lugar de vivir la suya propia. A muchas personas les resulta difícil diferenciar y vivir sus vidas en sus propios términos. Continúan escuchando la “voz” dentro de sus cabezas que no siempre representa un punto de vista realista.
  • Mantener las defensas psicológicas que eran adaptativas cuando eran niños, pero que las limitan como adultos. Las defensas de la infancia a menudo limitan a las personas en sus vidas adultas. Son recursos adaptativos que les ayudaron a sobrevivir pero que ya no necesitan en su vida actual. Por ejemplo, si solían cerrarse en banda para evitar un castigo o se aferraban emocionalmente a sus padres para tranquilizarse, pueden llevar estos patrones a sus relaciones adultas, cuando en realidad sirven para crear distancia.

Pasos a Dar para Romper con el Vínculo de Fantasía

  • Abrazar a tu niña interior. Es tu niña interior la que se sigue aferrando a tus padres. Si empiezas a ocuparte de ella, dejará de buscar fuera algo que le puedes dar tú: amor y completar la tarea con ella que tus padres no pudieron/supieron hacer.
  • Poner límites y decir que no. Tanto a tus padres como a las otras personas con las que te relacionas. Esto te ayudará a adquirir autonomía e independencia emocionales.
  • Confiar más en ti. No es necesario que informes o pidas permiso a tus padres a cada paso que das o que vayas a ellos para que te solucionen algo. Eres una adulta con los recursos personales suficientes para hacerte cargo de tu propia vida.
  • Basar tus relaciones en la comunicación, el respeto y la igualdad. No tienes que salvar a nadie ni nadie tiene porqué leerte la mente. No tener que responsabilizarte de las emociones de los demás hará que te resulte más fácil responsabilizarte de las tuyas propias.
  • Meditar para cambiar tu voz interior. Si todavía te hablas con la voz de tus padres y éstos fueron muy críticos o amenazantes, esto es muy dañino para ti. Aprende a hablarte con amor y compasión.
  • Aprender a rodearte de personas y relaciones que sean nutritivas para ti. Si tus padres te utilizaban o explotaban en la infancia, seguramente tienes una tendencia inconsciente a este patrón en tus relaciones.

Interacciones de Pareja que representan Amor Real vs Vínculo de Fantasía

  • Ser no defensivo y abierto vs estar enfadado y cerrado.
  • Respetar la independencia de cada una vs sobrepasar los límites.
  • Expresar afecto físico y sexualidad personal vs la falta de afecto y la sexualidad rutinaria.
  • Comprensión de quién es realmente tu pareja vs no ver y tener una imagen distorsionada de tu pareja.
  • Participar en conductas no controladoras vs manipulación, control y patrones de dominación-sumisión.

Si quieres más información sobre el vínculo de fantasía, te recomiendo el libro “Sanando la Vergüenza que te Ata”, de John Bradshaw.

Para saber cómo entender y sanar el abuso narcisista, un buen primer paso es el de hacer consciente y deshacer el vínculo de fantasía.

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Personas Pasivo-Agresivas. Cómo tratarlas.

Comportamiento pasivo-agresivo

Las personas pasivo-agresivas expresan su agresividad de forma encubierta. Son básicamente obstruccionistas e intentan bloquear lo que sea que quieras. Te transfieren su rabia inconsciente y hacen que generes frustración y rabia. La rabia es de ellxs, mientras que te preguntan con la más absoluta calma “¿Por qué te enfadas?” y después te culpan por la ira que te están provocando.

Las personas pasivo-agresivas por lo general son codependientes y, como todos los codependientes, sufren de vergüenza tóxica y una baja autoestima. Su comportamiento está diseñado para complacer y con ello apaciguar y controlar. Quizás estés experimentando abuso pero no te des cuenta, porque su estrategia de mostrar hostilidad está encubierta y es manipuladora, llevando a situaciones conflictivas y a problemas de intimidad.

Trastorno de la Personalidad Pasivo-Agresivo

Reconocido en el DSM-V entre los trastornos de dependencia. Las personas que lo tienen se caracterizan por tener al menos cuatro de las siguientes pautas de comportamiento que no sean debidas a la depresión:

  • Se resiste pasivamente a realizar tareas del día a día.
  • Se queja de no ser comprendidx y/o no queridx.
  • Es hurañx y argumentativx.
  • Desprecia y critica a la autoridad.
  • Expresa envidia y resentimiento hacia aquéllxs que parecen más afortunadxs que él/ella.
  • Se queja de forma frecuente de su mala suerte.
  • Muestra de forma alternativa un desafío hostil y arrepentimiento.

Después de casi 40 años desde que fue acuñado en 1994, hay un interés renovado en el estudio de la pasivo-agresión. Éste es un estudio de 2009 en el que se determina que se ha encontrado una relación entre la pasivo-agresión y los trastornos borderline y narcisista de la personalidad, experiencias negativas en la infancia y abuso de sustancias.

Características del Comportamiento Pasivo-Agresivo

Como no puedes tener una conversación honesta y directa con una pareja/familiar/amigx pasivo-agresivx, nunca se resuelve nada. Dicen que sí y su comportamiento pasivo grita NO. Intentan sabotear tus necesidades, deseos y planes utilizando una variedad de tácticas. Todos podemos caer en esta clase de comportamientos alguna vez, pero cuando hay un patrón de comportamiento perverso de múltiples síntomas, es muy probable que con quien estés tratando sea una persona pasivo-agresiva.

Negación. Como todxs lxs codependientes, niegan el impacto de su comportamiento. Culpan a otros, sin ser conscientes de los problemas que están causando. Se niegan a hacerse responsables y distorsionan la realidad, racionalizan, culpan, se excusan, minimizan, niegan o mienten de forma patente sobre su comportamiento, sus promesas o los acuerdos a los que han llegado contigo.

Olvidadizxs. En lugar de decir “no” o darle una salida a su rabia, se olvidan de tu cumpleaños o de los planes que habéis hecho, o se olvidan de poner gasolina en el coche, sacar la basura o arreglar el wc (algo que dijeron que harían). Convenientemente, se les “olvida” todo lo que supone hacer un esfuerzo por su parte.

Procrastinación. Son evitativxs y no les gustan los plazos ni los horarios. Es otra forma de rebelión, así que retrasan hacer las cosas con excusas sin fin. No se hacen cargo de sus responsabilidades, promesas o acuerdos. Si están sin trabajo, arrastran los pies para ir a buscar uno.

Obstrucción. Esta es otra forma no verbal de decir NO. Cuando intentas decidir cuándo o dónde ir de vacaciones, escoger un apartamento o hacer planes, pondrán pegas a cada sugerencia sin ofrecer ninguna alternativa.

Ambigüedad: No les gusta tomar parte. No dicen lo que quieren o lo que han querido decir. Sin embargo, su comportamiento habla por ellxs, dice claramente NO. De esta forma retienen el control y te culpan a ti por ser controlador(a). Evitan ser etiquetadxs y manifestar de una forma clara y concisa lo que piensan, cómo se sienten o lo que quieren. Su estrategia consiste en no ser clarxs para poder ocultar el comportamiento perverso que tienen.

Nunca enfadadx: Nunca manifiestan su rabia abiertamente. Muchxs de ellxs en su infancia eran castigadxs o regañadxs por mostrar rabia, o nunca se les permitía objetar. La única salida de desahogo que tienen (porque no han sanado esas heridas de infancia) es un comportamiento oposicional, pasivo-agresivo.

Incompetencia. Cuando finalmente hacen lo que les pides, es probable que tengas que volver a hacerlo tú. Si se trata de tareas de la casa, su ineficiencia puede que te lleve a hacerlo tú mismx. En el trabajo, comenten errores por falta de atención.

Llegan tarde. Llegar tarde de forma crónica es una forma tibia de decir NO. Dicen que sí a una hora determinada, pero llegan tarde. Estás vestidx, esperando para salir y ellxs están “atrapadxs en la oficina”, en internet, o viendo el partido y aún no están listxs. Llegar tarde al trabajo o en la entrega de tareas es una forma de rebelión, de auto-sabotaje que puede hacer que les acaben echando.

Negatividad. Su personalidad hace que tiendan a hacer pucheros o ser testarudxs, hoscxs o argumentativos. Se sienten incomprendidxs e inapreciadxs, y critican y desprecian la autoridad. Se quejan con frecuencia y envidian a lxs que son más afortunadxs.

Se hacen la Víctima. El problema que tengan es siempre culpa de otras personas. Su negación, vergüenza tóxica y falta de responsabilidad les llevan a hacerse la víctima y culpar a otrxs. Tú eres el/la controlador(a) y demandante. Siempre tienen una excusa, pero es su propio comportamiento autodestructivo lo que les causa los problemas que tienen en su vida.

Dependencia. Mientras que le tienen miedo a la dominación, son dependientes, no asertivxs, indecisxs e insegurxs. No son conscientes de su dependencia y luchan contra ella siempre que pueden. Su obstruccionismo es un intento de independencia. No se van y en lugar de eso lo que hacen es resistir la intimidad. Su comportamiento está diseñado para evitar asumir responsabilidades sobre sí mismxs y muchas veces dependen de forma injusta de su pareja para que les dé apoyo psicológico, emocional y/o económico.

La retención como estrategia. Es otra forma de expresar rabia y mantener el poder de forma pasiva. Quizás se vayan, rechazando hablar o haciéndose la víctima y diciendo “Siempre tienes la razón” cerrando así el diálogo. No son capaces de articular lo que quieren, sienten o necesitan. En lugar de eso, retienen el poder, el dinero, el amor o el sexo utilizando diferentes técnicas, como el tratamiento de silencio.

Hay otra serie de acciones que podrían llegar a hacer, como dar portazos y después decir “No sé de qué me hablas”, quitarte algo tuyo y negarlo u ofrecerte un postre al que le tienes alergia o cuando haces una dieta.

Qué puedes hacer frente a una Persona Pasivo-Agresiva

Como una persona pasivo-agresiva es indirecta, es posible que te cueste reconocer qué es lo que pasa realmente, pero es esencial que entiendas con quién estás tratando. Busca un patrón perverso o varios de los síntomas mencionados más arriba y monitorea tus sensaciones y sentimientos. Puede que te sientas enfadadx, confusx o impotente cuando intentas que esa persona coopere. Si es un patrón, es muy probable que la persona con la que estés tratando sea pasivo-agresiva.

Es importante no reaccionar. Cuando te quejas, le regañas o te enfadas, haces que el conflicto aumente y le das a esa persona más excusas y munición para negar su responsabilidad. No sólo eso, adquieres el rol del padre y/o madre (muy probablemente narcisista y abusivx) con respecto al cual esa persona se está rebelando. No sueltes indirectas, culpes o intentes devolverle el daño de alguna manera.

No seas pasivx ni tampoco agresivx. Sé asertivx. Es mejor lidiar con la responsabilidad y los problemas en la relación de forma directa. Ponlo en términos de “Tenemos un problema” no “Tú tienes un problema”, lo cual avergüenza. No culpes a esa persona ni le juzgues, pero describe el comportamiento que no te gusta y cómo te afecta a ti y a la relación, y qué es lo que quieres. Si dejas que sea esa persona la que proponga una solución al problema, hay más posibilidades de que llegue a buen término.

Cuando haces tuyas las tácticas de la persona pasivo-agresiva o te haces cargo de sus responsabilidades, lo que estás haciendo es permitir e incluso apoyar más comportamiento pasivo-agresivo. Esto lleva práctica y requiere ser asertivo. Prepárate para establecer límites con consecuencias.

Este artículo está basado en el original de whatiscodependency.com

El Ciclo de Abuso Narcisista en las Relaciones

Fase de Idealización. Cuando comienza la relación entre el Narcisista y la Víctima.

  • Bombardeo de amor o Love bombing: El narcisista llena de atención a la víctima, abre contacto con ella cada día y éste se prolonga durante horas. Le llena de halagos y de atenciones, parece como su de repente y casi de la nada y sin conocerse mucho, la conexión fuese enorme e imparable.
  • Prisa hacia la intimidad: La narcisista te contará cosas muy personales sobre ella y su vida muy rápidamente, demasiado. En fases en las que la gente de lo que habla es de gustos y aficiones, la narcisista te hablará de cosas muy íntimas (su divorcio, un suceso traumático de la infancia, la relación con su madre,…). Hacen esto para que tú hagas lo mismo, así tienen mucha información sobre ti y hacer que confíes en ellas muy rápido.
  • Escucha/ofrecimiento de apoyo personal: Te escucharán con mucha atención, de un modo que has visto pocas veces, están disponibles para ti en todo momento, para apoyarte en todo lo que necesites. ¿Te has peleado con un(a) amiga? Te darán su sabio consejo. ¿Has tenido un mal día en el trabajo? Te darán su hombro para que llores si lo necesitas. Serás el foco de la atención de sus vidas durante un periodo de tiempo.
  • Hacer de “espejo” (mirroring) de forma falsa: Harán de tu “espejo” para que parezca que sois almas gemelas. Si te gusta la equitación, ellas hace tiempo que la quieren probar, si eres un) romántica, prepararán una escena para ti a lo “Memorias de África”, si tu sueño siempre ha sido viajar a Perú y ver el Machu Picchu, ¡qué casualidad! El del narcisista es justo ése.
  • Hiper-sexualidad: Muchas de ellas son muy buenos en el sexo, especialmente las narcisistas somáticas (soma significa cuerpo en griego). Querrán saber qué te gusta en la cama, lo que hace que tengas orgasmos, desplegarán una enorme creatividad y riqueza en este ámbito. Esto lo harán no sólo porque disfrutan enormemente del sexo sino porque son conscientes de que el sexo es un gancho enorme en una relación y después de esta fase lo utilizarán para controlarte y dominarte.

Fase de Devaluación. Ésta puede ocurrir de forma abierta frente a la Víctima o de forma encubierta, a sus espaldas.

Si ocurre a sus espaldas, para la víctima no ocurrirá nada malo en su relación hasta que sean descartadas.

  • Andar sobre ascuas: La víctima se sentirá que tiene que andar sobre ascuas con todo lo que dice o hace, como si a la mínima fuese posible accionar un botón que despertase la ira, el desprecio, el rechazo,… del narcisista. La relación se ha vuelto literalmente un campo minado para la víctima.
  • Rachas de ira narcisista, que puede incluir o no varios tipos de abuso: verbal, físico, emocional, psicológico, sexual, espiritual, financiero,..
  • Engañar a la víctima con terceras personas (Triangulación): Esto normalmente ocurre durante todas las fases de la relación, pero es en esta fase cuando el/la narcisista lo deja ver de una forma más obvia: mensajes en Facebook a otras personas, esconden el teléfono, se supone que van a quedar con amigos pero luego resulta que se encontraron con su ex y fueron a tomar algo con él/ella.
  • Mentiras patológicas: los narcisistas mienten mucho, forma parte del juego psicológico de crear confusión a tu alrededor. Las mentiras pueden ir desde algo inocente y absurdo como mentir sobre que tenían un perro como mascota en la infancia que en realidad no existe o hablar de ese año que pasaron de Erasmus en Italia. Acabas descubriendo que nunca ha vivido en Italia.
  • Modo de vida parasitario: el /lanarcisista empieza a aprovecharse financieramente de la víctima (esto con independencia de que se dé la situación de que el/la narcisista gane cinco veces más que la víctima), a que pague más que él/ella en los gastos de la casa, casualmente su tarjeta se queda sin fondos constantemente, pierde su trabajo y no parece tener mucha prisa por encontrar otro.
  • Luz de Gas (Gaslighting): El/la narcisista utiliza pequeñas tácticas para hacer que la víctima dude de sí misma, frases del estilo de “A veces nuetros amigos piensan que eres muy infantil”, “no, las llaves no las dejaste ahí, creo que a veces se te va la cabeza”, “te pones histérica, creo que eres bipolar”.

La víctima empieza a cuestionar su comportamiento y a sí misma: ¿es él/ella o soy yo? ¿Tengo un problema? ¿Soy exagerada/dramático/histérica?

Fase de Descarte

  • Botón de “on/off “en la relación: El/la narcisista dejará a la víctima de un día para otro, sin avisar y dejando a la víctima muy sorprendida y desconcertada. Es como si el/la narcisita en lugar de emociones normales tuviese un botón de encendido y apagado con respecto a la relación y a la víctima (Te quiero vs No existes).
  • Tratamiento de silencio: es una forma de abuso psicológico mediante la cual el/la narcisista cierra toda forma de comunicación con la víctima. Si no lo hicieron ya antes en la fase de devaluación (muy probable), lo harán en ésta, para acrecentar en la víctima las ganas de que el/la narcisista en algún momento vuelva a contactar en el futuro.
  • Ausencia de cierre: con un(a) narcisista nunca hay un cierre concreto porque ellas no lo permiten. Si deja él/ella la relación, lo hará sin explicaciones, ni despedidas, ni un cierre digno y que honre la relación que habéis tenido. Más adelante (meses, a veces años después) es muy probable el/la narcisista intente contactar de nuevo contigo mediante hoovering (técnica con la que intentan que retomes el contacto con ellas) para tantear si puedes volver a ser un posible objetivo.
  • La máscara del/de la Narcisista se cae: en este fase el/la narcisista deja ver su verdadera personalidad y suele mostrar una enorme falta de empatía y de remordimientos. Es frecuente que de un día para otro suban fotos a las redes sociales con su nueva pareja, explicando a los cuatro vientos lo felices que son y lo enamorados que están, como si la relación con la víctima no hubiese existido nunca.

Por supuesto, también es posible que sea la víctima la que deje al/a la Narcisista. En este caso el/LA narcisista es probable que primero intente que la ruptura no se produzca con todo tipo de mentiras, manipulaciones y estrategias. Si ésta se produce igualmente, desparecerá aplicando el tratamiento de silencio. Las posibilidades son muy altas de que vuelva a aparecer tras semanas, meses o incluso años sin contacto, intentando que la víctima o bien retome la relación con él/ella o bien se vuelva una fuente secundaria de suplemento narcisista. Intentará esto a través de la técnica que se conoce como “hoovering”.

Si has conseguido alejar al/a la narcisista de tu vida, te aconsejo que mantengas el “contacto cero”. Si esto no es posible, lo mejor que puedes hacer es la técnica de la “roca gris”. Cuanto más tiempo está un(a) narcisista en tu vida, más tardarás en que lo deje de estar, estas personas son muy difíciles de desenganchar de tu vida del todo porque son muy tenaces y persistentes y no aceptan un no ni un “se acabó” tan fácilmente. Cuanto más fuerte estés psicológica y emocionalmente, más fácil será empezar el “contacto cero” y mantenerlo.

En este artículo está basado en el de Thrive After Abuse.

5 Razones por las que los Narcisistas no Pueden Intimar en las Relaciones

“El marco del estudio comparó a la narcisista con la tarta de chocolate. A corto plazo, disfrutarás esa delicia, con el paso del tiempo, te arrepentirás de habértela comido, a causa de las calorías extra que te has comido”. Susan Krauss-Whitbourne, PhD.

El Narcisismo o Trastorno Narcisista de la Personalidad se define como “un gran sentido de la grandiosidad, falta de empatía por las demás personas y una necesidad constante de admiración”.

Los Narcisistas necesitan sentir un cierto nivel de poder y superioridad sobre los demás. En lo que puede describirse como un “círculo social” superficial, sólo interactúan con gente que creen que tiene un cierto estatus y consideran especial. En un círculo más íntimo, se rodean de gente respecto a la cual se sienten superiores. Lo interesante es que exhiben un aura de confianza en sí mismos – una característica que hace que algunas personas se sientan atraídas hacia ellos- que en realidad se trata de una máscara. La mayoría son en realidad gente muy frágil.

A cualquier relación con una Narcisista no se le pueden aplicar las reglas de una relación normal porque no lo es. Las narcisistas se aprovecharán de tus actos de amabilidad, tus vulnerabilidades, buscarán lo que ellas consideran debilidades para explotarlas en su propio beneficio.

Un narcisista no puede tener una relación íntima simplemente porque la forma en la que interactúa con los demás le impide tener esa clase de conexión con otro ser humano.

Éstas son las razones.

5 Razones por las que los Narcisistas no pueden Intimar en las Relaciones

    1. No se fían de los demás

      En una relación íntima, las dos personas muestran su vulnerabilidad y esto requiere confianza. ¿Puede alguien con Trastorno Narcisista de la Personalidad confiar en una compañera? No, no pueden. Esto está relacionado con su incapacidad para sentir empatía por los demás y por un miedo feroz a mostrarse a los demás como realmente son, lo que inconscientemente les lleva a cerrarse por completo emocionalmente. Son inaccesibles emocionalmente, por eso una relación con una narcisista no es realmente una relación, sino un juego de poder, control y de dominación.

    2. Siempre buscan algo a cambio 

      Para aplacar su hambre insaciable de dominación, poder y control, el narcisista victimizará a su pareja, no se lo va a pensar dos veces.

      Al principio darán para después quitarlo: afección, amor, ternura, tiemp, dinero, admiración,… Hay un despliegue enorme de atención para dar pero todo ese todo ese dar no es auténtico ni desinteresado, tiene un precio. Tras una primera fase de idealización, empezarán a quitártelo buscando devaluarte como persona. Es un juego en el que siempre quieren ganar.

      La clave es que los Narcisistas quieren algo (amor, sexo, refugio, dinero, admiración,…) no a alguien.

    3. Son expertas en buscar ángulos muertos

      Las Narcisistas son como depredadores que siempre están detrás de algo, tienen un objetivo. No ven a las personas como seres independientes sino como extensiones de sí mismas, como potenciales suministros del suplemento narcisista, que es de lo que se “alimentan” para existir.

      Debido a esto, son expertas en detectar las debilidades de los demás, para después poder apretar los botones adecuados para conseguir de las víctimas su objetivo. Si en la actualidad sospechas que interactúas con una narcisista, observa su comportamiento. Intentará obtener mucha información sobre ti muy rápido, para saber cuáles son tus “ángulos muertos”, cuáles son esos botones que te harán saltar como si tuvieras un resorte, que te hacen reactiva. Eso es lo que buscarán para ejercer control y dominación sobre ti. 

    4. Su comportamiento SIEMPRE termina siendo abusivo

      Los narcisistas tardan un cierto tiempo en quitarse la máscara que llevan puesta la mayor parte del tiempo y mostrar su verdadera cara. Una vez lo hacen, lo que hay bajo esa máscara es un comportamiento abusivo.

      Este comportamiento abusivo se convierte en abuso psicológico y verbal y a veces también físico y sexual. Normalmente la palabra abuso va asociada al abuso físico o al abuso sexual. En realidad, la forma más común de abuso entre los narcisistas es el abuso psicológico y/o emocional.

      Ese abanico de comportamiento abusivo puede ir desde un sutil “bueno, la verdad es que ese vestido te quedaba mejor hace cinco años” pasando por “la verdad es que a veces eres un poco infantil” a un directo y extremo “estás loco” o “eres bipolar”.

    5. No hay un “nosotros”

      Peg Streep contesta en Psychology Today, a la pregunta “¿Puede una narcisista volverse más empática?” Según esta profesora de Filosofía y Género, Mujeres y Estudios de Sexualidad en la  Universidad Gustavus Adolphus en Minnesota “La falta de empatía de la narcisista es clave para entender porqué, cuando estás con una, hay una percepción de que ella no está ahí contigo”.

      Sin empatía una persona permanece como en una cápsula de plástico, sin ser capaces de conmoverse por los sentimientos o el sufrimiento de otros. La empatía es un pre-requisito (como lo son la vulnerabilidad y la confianza) en una relación. La mayoría de los estudios centrados en la correlación narcisismo-relación han llegado a la conclusión de que las narcisistas no pueden tener una relación de pareja sana.

    6. Es (probablemente)imposible

      En la obra “El Sueño de una Noche de Verano” Shakespeare escribe “El devenir de un amor verdadero nunca se desarrarrolló fácilmente”.

      En lo que atañe a un narcisista, la relación nunca tendrá amor verdadero y nunca se desarrollará fácilmente. Todas y cada una de las demostraciones de cariño no son fines en sí mismos sino medios para conseguir un fin. Ese fin es el que determina el narcisista. En este caso, como estamos hablando de relaciones sentimentales, probablemente se trate de amor o sexo, pero también suelen ir detrás de dinero, admiración, refugio, atención,…

La víctima quizás pueda pensar que está “en el devenir” de un amor verdadero, pero esto es porque aún no ve (o sí que lo ve pero debido a la disonancia cognitiva consigue justificarlo) las demostraciones desequilibradas de manipulación, abuso, dominación y control por parte de la narcisista.

Si estás en una relación con una persona y sientes que algo de lo contado aquí se aplica, mejor pon un poco de distancia y perspectiva y determina si la relación en realidad es sana para ti. Cuanto más tiempo pasas en una relación con un narcisista, más difícil es terminar con la relación. Se trata de personas que no saben soltar, muy tenaces y que no admiten un “no” por respuesta.

¿Tienes Una Relación Con Un Psicópata? 10 Claves Para Salir De Dudas

Las Psicópatas representan alrededor del tres por ciento de la población general y la mayoría de ellas no son asesinas en serie. Son gente como esa compañera de trabajo “listilla” que siempre parece salirse con la suya. Esa “perfecta” ex que se escapó con otro. O quizás esa chica sumamente normal que te sirvió el café esta mañana.

Las psicópatas son como tú y como yo, excepto por una gran diferencia: no tienen conciencia. Pueden hacer daño a otras personas sin el más mínimo remordimiento o sentimiento de culpa. Sentimientos como la compasión, el amor, la confianza y el perdón para ellas sólo representan debilidades que pueden explotar, grietas emocionales por las que colarse en el interior de los demás.

Para cualquiera que pase por su lado sin conocerle, un psicópata pasará para ellos completamente inadvertido. Son encantadores, amistosos y divertidos. Pero aquéllos que tienen el infortunio de estar cerca de un psicópata (esto normalmente no es casual, si entablamos una relación con u psicópata suele ser porque hemos tenido un padre o madre narcisista o psicópata en algún grado del espectro), lo que empiezan a vivir con esta persona es una pesadilla. Lo que empieza como un cuento de hadas se transformará lentamente en un juego psicológico y un caos incomprensible.

Si has llegado hasta este blog, quizás te estés preguntando si alguien a quien tú conoces o tú mismo estás envuelto en una relación con un psicópata. Si estás en esa situación, aquí tienes 10 signos que delatan que así es, de acuerdo con miles de supervivientes encuestados en la comunidad de apoyo online Psychopath Free.

10 Señales de que estás Saliendo con un Psicópata

  1. Te enganchan con la idealización, el bombardeo de amor y el flirteo

    Cuando conoces a un psicópata, las cosas se mueven súper rápido. Te dicen lo mucho que tienen en común contigo – lo perfecta que eres para ellos. Como un camaleón, hacen de espejo de tus esperanzas, sueños e inseguridades para formar un vínculo inmediato de confianza y emoción. Inician la comunicación constantemente y parecen estar fascinados contigo y absolutamente todo lo que tú eres. Si tienes un perfil en Facebook, es probable que lo llenen de canciones, halagos, poemas y bromas que sólo vosotros dos entendéis.

  2. Van a la caza de tus emociones con anécdotas para despertar simpatía y con historias para inspirar lástima

    En seguida encontrarás un rincón tierno en tu corazón para ellos.  Algunos parecen monos e inocentes al principio. Otros súper encantadores y amables. Es probable que mencionen a su ex abusivo que todavía está enamorado de ellos. Dirán que todo lo que siempre han querido es un poco de paz y calma. Dirán que odian el drama. Pronto descubrirás que hay más drama alrededor de ellos que cualquier otra persona que hayas conocido antes.

  3. Te envolverán en sus propias versiones de “triángulos de amor”

    Una vez estés enganchado, empezará la triangulación. Se rodean de antiguos amantes, potenciales parejas y cualquiera que les proporcione atención. Esto incluye a gente sobre la que la psicópata ya te haya dicho que tú eres superior a ellas. Esto te generará mucha confusión y te hará tener la idea de que la psicópata es una persona muy solicitada por la que tendrás que competir con otras para que no te la “roben”.

  4. Distorsionan la realidad y exhiben comportamientos absurdos

    Niegan de forma patente su propio comportamiento manipulador e ignoran la evidencia cuando se les confronta. De repente son críticas y desdeñosas cuando intentas desmontar sus fantasías con hechos. En realidad, en lugar de reconocer su comportamiento inapropiado, se las arreglan para que su comportamiento siempre sea culpa tuya por ser “sensible” o estar “loco”. La gente tóxica te condiciona para que creas que el problema no es el abuso en sí mismo sino tus reacciones frente a ese abuso.

  5. Te acusan de sentir emociones que ellos provocan de forma intencionada

    Te llama celosa después de ligar de forma descarada con una ex. Muchas veces hacen esto a través de las redes sociales para que todo el mundo lo vea. Te llaman necesitada después de ignorarte de forma obvia durante días. Utilizan tus reacciones manufacturadas por ellos para atraer simpatía por parte de otras potenciales víctimas, intentando demostrar lo “histérica” que te has vuelto.

  6. Mienten de forma patológica y tienen una excusa para todo

    Siempre hay una excusa para todo, incluso cosas que no requieren de una excusa. Se inventan mentiras con mucha rapidez cualquier cosa, cosas importantes o insignificancias. Siempre están culpando a otros. Pasan más tiempo justificando su comportamiento hasta el absurdo que intentando cambiarlo en algo. Viven en un bucle. Cuando las pillas en una mentira, no muestran vergüenza ni remordimientos, incluso cuando las pillas en temas como viviendo una doble vida. Muchas veces, casi parece que les gustaría que les pillases, como retándote. Para ellas todo es una competición.

  7. Provocan celos y rivalidades mientras mantienen la apariencia de inocentes

    Al principio de vuestra relación dirigieron mucha atención hacia ti, lo cual lo hace muy confuso cuando empieza a retirarte esa atención y se la empiezan a dar a otras potenciales víctimas. Se comportan de una manera que te hace dudar constantemente sobre cuál es el lugar que ocupas en su corazón. Si son activos en las redes sociales, tentarán a sus ex, a la que previamente han puesto a parir, con canciones, fotos bonitas y bromas que sólo ellos entienden.

  8. Absorben tu atención y socavan tu autoestima

    Después de regalarte una enorme y constante atención y admiración, de repente parecen estar completamente aburridas contigo. Te tratan con indiferencia y se molestan si tú pretendes continuar la relación apasionada que ellas crearon. Empiezas a sentirte como una comparsa y no como una compañera.

  9. Exhiben un egoísmo infantil y una abrumadora sed de atención

    Se alimentan de tu energía y básicamente te van consumiendo la vida (por eso se les conoce también como vampiros emocionales). Su demanda de atención es insaciable, como la de un niño. Al principio te hicieron pensar que tú eras la única persona que podía hacerles felices. Ahora te hacen sentir como si cualquier otra persona pudiese sustituirte. La verdad de esto es que nadie puede cubrir el vacío que tiene en su interior un psicópata.

  10. No reconoces tus propios sentimientos

    Tu amor y compasión naturales se han transformado en pánico y ansiedad abrumadores. Lloras sin una razón aparente y te disculpas por todo. Casi no duermes y te despiertas cada mañana con ansiedad. No tienes ni idea de lo que ha sido de esa persona relajada, divertida y despreocupada que eras antes. Después de una relación con una psicópata, te sentirás loco, exhausto, drenado, en shock y vacío. Habrás puesto tu vida patas arriba, gastado dinero, perdido amistades, dejado trabajos, y buscarás una razón que le dé una lógica a todo eso que has ido haciendo.

Estas relaciones causan un daño de larga duración, con sentimientos de dudas de que nunca serás lo suficientemente buena. Los encuentros con psicópatas son como meterse en un agujero negro, porque no importa cuánto daño te hagan, será siempre tu culpa. Ignoran tus mejores cualidades y provocan tus inseguridades hasta que tu personalidad se convierte en algo irreconocible.

Afortunadamente, se puede sanar. El primer paso es no tener ningún tipo de contacto, esto incluye mensajes de texto, whatsapps, teléfono, e-mail, ni siquiera mirar el muro de Facebook. Es aconsejable bloquearlas. Será muy duro al principio pero mejora con el paso del tiempo. Descubrirás cómo poco a poco tu sanidad mental vuelve y el caos se disipa. Finalmente, esta experiencia se convertirá en una oportunidad para respetarte a ti mismo, poner límites y entablar relaciones más sanas en tu vida.