La Familia Disfuncional

¿Qué es una familia disfuncional?

Una familia disfuncional es aquélla donde una dinámica sana y normal en la familia se ve obstaculizada por conductas negativas como el abuso, la negación, el descuido o la falta de apoyo emocional. Normalmente esto ocurre porque uno a ambos padres tienen una enfermedad mental, diagnosticada o no.

En las familias disfuncionales (entre ellas está la familia narcisista) la relación entre el padre/la madre y el niño/la niña es tensa y antinatural; el padre, la madre o ambos constantemente descuidan o abusan un niño/niña o varios y los otros miembros de la familia se acomodan a este comportamiento.

Comprender las relaciones familiares disfuncionales

Idealmente, los niños deberían crecer en un ambiente que los ayude a sentirse queridos y valiosos.

Deben tener la libertad de expresar sus pensamientos y deseos, y su padre/madre debe cumplirlos si cree que son apropiados y realistas. Dichas niñas crecen y se vuelven emocionalmente sanas y pasan a tener relaciones saludables.

Sin embargo, cuando los niños crecen en un ambiente donde sus necesidades son limitadas o son constantemente criticados y abusados:

  • tienen baja autoestima y una autoimagen pobre.
  • no reconocen sus necesidades y cuando sí lo hacen, les suele parecer que sus necesidades no son importantes o que no es correcto o adecuado expresarlas.
  • el único marco de referencia que tienen en su infancia es su propia familia, por lo que creen que todo el abuso que sufre en ella es “lo normal”, lo que ocurre en todas las familias.

Características de las familias disfuncionales

  1. Control: uno o ambos padres dominan y toman decisiones en nombre de sus hijas, incluso cuando es innecesario. Tienen un miedo subyacente a ser inútiles para sus hijas. Este miedo los hace sentir abandonados cuando sus hijas se vuelven independientes. Las hijas de padres controladores se vuelven resentidas, y se sienten inadecuados e impotentes, arrastrando estos sentimientos hasta su edad adulta. Muchas tienen problemas para tomar decisiones y dudan demasiado de sí mismas, de sus capacidades y de lo que quieren.
  2. Abuso: el abuso, siendo éste emocional y/o psicológico y/o físico y/o sexual, suele estar presente. También la negación severa. Por lo general, el abuso es ejercido de los padres a uno o varios niños o uno de los cónyuges en el otro. Los niños se vuelven inseguros, sienten falta de protección y aceptan la violencia y /o el abuso y/o la negación como parte de la vida.
  3. Violencia: la violencia puede ser física y/o verbal. Uno de los padres pega, empuja, zarandea, golpea al otro de forma habitual o a una o varias de las hijas. En el caso de la violencia verbal, son frecuentes los insultos, los gritos, las amenazas.
  4. Imprevisibilidad y miedo: en la familia hay mucho miedo sentido por uno o ambos padres. Este miedo lo trasladan a los niños de forma consciente o inconsciente a través de su acciones. Se comportan de una forma caótica o amedrentadora, suelen ser tiranos y muy rígidos con las normas.
  5. Mala comunicación: hay una falta de comunicación abierta y honesta. El mínimo de comunicación que hay se utiliza para quedar por encima unos de los otros, hacer daño o desahogarse algún miembro. Esto hace que la familia se convierta en una jaula de grillos donde hay malentendidos, diferencias y desconfianza.
  6. Falta de apoyo emocional: en una familia disfuncional, uno o ambos padres no brindan el apoyo emocional necesario a sus hijas. Las niñas terminan pasando su infancia en aislamiento y soledad y se convierten en adultos emocionalmente vulnerables, blancos fáciles para personas que se parecen a sus padres, perpetuando así el trauma original.
  7. Perfeccionismo: uno o ambos padres tienen expectativas poco realistas sobre sus hijos. Pretenden que los niños se adapten a lo que ellos esperan de una forma muy exigente y hasta inhumana. Las expectativas que tienen con respecto a los hijos depende del rol o roles que se les ha otorgado en la familia. Así, puede ir desde sacar la nota más alta en todos los exámenes que haga hasta que “no pida”, “no hable”, “no se mueva” para “no molestar”. Esta actitud hace que el niño esté permanentemente estresado, y lleva esa bsesión por la perfección hasta su edad adulta .
  8. Posesión llevada al extremo: algunos padres son demasiado posesivos con sus hijas; las tratan como si realmente fuesen posesiones suyas y les dan el mensaje de que tienen que hacer y comportarse tal y como ellos quieren, se les da el mensaje de que “deben algo”. Controlan todas las relaciones de la hija, dificultan sus relaciones sociales o sentimentales. Pueden llegar a monopolizarlas o aislarlas. También pueden ponerse en el medio de todas las parejas de sus hijas, teniendo celos de una forma inapropiada. Esto hace que sus hijas desarrollen pocas habilidades sociales y que lleguen a sentir de forma tóxica que son infieles cuando entablan relaciones sentimentales. No permiten que el niño se mezcle con nadie. No les gusta si el niño habla con alguien. Tal posesión puede privar al niño de habilidades sociales.

¿Cómo superar los efectos de haber crecido en una familia disfuncional?

La vida no es fácil para el superviviente de una familia disfuncional. Los que no hacen terapia están abocados a crear ellos mismos otra familia disfuncional, ya que se trata de algo que, si no lo trabajas personalmente, lo repites. Si quieres cambiar tu vida, todo lo que necesitas es esfuerzo y mucha paciencia.

1. Obtén ayuda. Lo más común en las familias disfuncionales es que las niñas comienzan a cuestionar sus habilidades e intuiciones. Crecen con bajos niveles de confianza y una mala salud emocional. Busca a personas con las que puedas tener vínculos seguros, una red de apoyo fuerte es fundamental para tu recuperación.

2. Exprésate. Busca una terapeuta en la que puedas confiar y ábrete, cuenta tu historia, expresa tus sentimientos y emociones, siéntete libre para ser quien eres que te acepten así. Muchos niños de estas familias disfuncionales han estado muy catastrados en su expresión. Una terapeuta puede validarte ahora como adulto, haciendo la tarea que tus padres no supieron hacer.

3. Acepta. Aceptar es un proceso largo y es emocional, no psicológico. No lo fuerces, simplemente llegará cuando tenga que hacerlo. Aceptar a tus padres tal y como son y agradecer lo que te han dado (ya que ellos también vienen de familias disfuncionales y también fueron abusados por sus padres) te dará paz y serenidad. Soltarás las resistencias (conscientes o inconscientes que hay en tu vida.

4. Confía en ti mismo, en los demás y en la vida. Cuando creces en un entorno en el que tus padres no confían el uno en el otro, ni en ti y tus hermanos, ni a su vez tus hermanos o tú en nadie, resulta difícil confiar en los demás. Genera u vínculo de confianza con buenos amigos y parientes de la familia que tengan dinámicas más sanas. No tienes que seguir a nadie a ciegas. Una vez que empieces a creer en las personas, lograrás un equilibrio entre la confianza ciega y la absoluta desconfianza.

Fuente: http://www.momjunction.com

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4 comentarios sobre “La Familia Disfuncional

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