relaciones con narcisistas difíciles de dejar

Porqué es tan difícil dejar una relación con una persona narcisista

Las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad o con fuertes tendencias narcisistas  utilizan mucho la manipulación en sus vínculos para sentirse en el control con sus parejas, hijes, amigues o empleades.

Las relaciones que buscan y promueven son aquéllas que les proporcionan atención, admiración, validación, cariño, dinero,etc. Esto es, cosifican a las personas para conseguir lo que quieren más que verlas como iguales que también tienen necesidades. Esta forma de percibir a las personas es lo que se conoce como suministro narcisista.  La relación no se va forjando de forma espontánea y abierta sino que es un proceso de manipulación sutil, totalmente controlado y dirigido.

¿Has pensado y sentido que algo en tu relación no iba bien pero no has podido identificarlo? ¿Has dudado de tus propios pensamientos, creencias o sentimientos en las conversaciones? ¿Has perdido la confianza, la ilusión, la fe en ti?

La mayoría de los libros, artículos,.. sobre narcisismo recomiendan cortar el contacto por completo con esa persona, lo que se conoce como el contacto cero. Sin embargo, esto no siempre es posible por circunstancias, por ejemplo, tienes hijos en común o aún eres joven y se trata de tu padre o madre, o la persona narcisista es tu jefe y tienes que aguantar en ese trabajo hasta encontrar otro.

Pero incluso cuando esto es aparentemente fácil porque se trata de tu pareja, amistad o familiar lejano, no lo es. ¿Por qué resulta tan difícil? ¿Cuáles son los factores que lo hacen tan complejo?

Veamos cuáles son los tres principales factores que contribuyen a esto. Ten en cuenta que estos tres factores se refieren de forma principal a una relación de pareja pero también se pueden dar en otro tipo de vínculos.

En la relación suele haber codependencia

Las relaciones codependientes son aquéllas en las que dos personas se involucran tanto la una con la otra, que se vuelven dependientes a nivel emocional: no hay límites y ambas se comportan como si el otro fuera una extensión de sí misma, no otra persona autónoma. Este tipo de vínculo tan cerrado las suele llevar a un aislamiento. La dependencia emocional y el aislamiento son factores que facilitan el abuso.

En una relación codependiente, suele haber una persona más pasiva que no puede tomar decisiones por sí misma (que es la que se conoce comúnmente como codependiente), y ​​otra más dominante, que alimenta su ego y obtiene satisfacción al controlar a la otra persona y tomar decisiones sobre su vida (que es la que se conoce comúnmente como narcisista, aunque la persona narcisista también es codependiente). Esta última establece las reglas de la relación (perpetradora del abuso) y la otra las sigue de forma ciega (facilitadora de su propio abuso y, en ocasiones del de otras personas, como los hijos en común).

La ​​felicidad de la persona facilitadora está determinada por la felicidad de la persona abusadora. Y la facilitadora hará TODO LO QUE HAGA FALTA (incluso en su propio perjuicio) para hacer feliz a su pareja, adoptando como creencia la fantasía de que “Si ella es feliz, yo soy feliz”. Y cuando ésa se convierte en la estrategia de vida de la persona facilitadora, el foco está tan puesto en la otra persona, que se pierde la capacidad para pensar por sí misma, saber quién es, averiguar cuáles son sus límites,… el único objetivo es mantenerse en esa unidad, sin la cual la persona siente que no podrá sobrevivir.

Éste es el testimonio de una persona codependiente: «No tengo ni idea de qué me hace feliz, pero puedo decirte todo lo que hace feliz a mi pareja. Es a él a quien recurro para saber cómo me siento. Si él está de mal humor, yo también. Si él es feliz, yo también».

El vínculo tiene un componente de trauma que lo hace más complejo que un vínculo “normal”

Un vínculo traumático supone estar en una relación abusiva en la que la víctima, aunque sea consciente de lo que le ocurre, se siente enganchada a él. El abuso se suele dar en un ciclo con las siguientes etapas:

1. Aparente calma: la relación transcurre con normalidad, aunque en un contexto bastante superficial.

2. El detonante: sucede un hecho que es aparentemente pequeño pero que acaba provocando una escalada de violencia verbal y emocional: gritos, amenazas, insultos, intimidación y/o física: golpes a cosas, patadas, puñetazos al aire, o a la víctima. En esta fase, los niveles de cortisol y adrenalina en la víctima son muy altos y sólo puede concentrarse en superar la situación y sobrevivir.

3. Reconciliación: El período posterior al incidente, donde puede haber excusas no sentidas, culpabilización y/o la minimización del incidente. El peligro inmediato desaparece y la víctima comienza a sentirse más relajada.

4. Vuelta a la aparente calma: ambas personas suelen negar o fingir que el incidente no ha ocurrido, y se vislumbran destellos de la etapa de love bombing o bombardeo amoroso. La víctima experimenta una gran sensación de bienestar por un pico grande de hormonas como oxitocina y dopamina.

Con las múltiples repeticiones de este ciclo de abuso, la víctima adquiere un relato interno que es confuso, ya que ve a su abusador como también el salvador del propio abuso. Los altibajos de hormonas se vuelven adictivos con el tiempo y mantienen a la víctima en la relación, confundiendo intensidad con amor.

Dentro de ese relato confuso de lo que está sucediendo, la víctima se culpa de los incidentes y se cuestiona, quedándose y pensando que si se esfueza, conseguirá que la relación cambie.

Si quieres leer más sobre el trauma bond o vínculo traumático puedes hacerlo aquí.

Cuanto más permaneces, más difícil se vuelve dejarlo

Una relación con una persona narcisista termina socavando sentimientos básicos como la autoestima y el sentido de la identidad. Cuanto mayor es la inseguridad de la víctima, mayor es el poder de la persona narcisista. La confusión, la manipulación psicológica y el menosprecio son las herramientas que utiliza de forma continua para sentirse por encima y con el control de la relación.

Dudar de tu propia realidad a causa del gaslighting es algo extremandamente dañino para la salud mental de una persona. Son muy frecuentes pensamientos como: “¿De verdad ha sucedido esto? ¿Quizás esté exagerando? ¿Me estoy volviendo loca?”

Cuando se carece de esta base de seguridad propia y de confianza, es difícil creer que se tiene la capacidad para dejar la relación. Por eso es importante dejarlo cuanto antes si percibes cosas que no te encajan, si te parece que la otra persona hace “cosas raras” o si después de las citas, te sientes triste, apagade o enfadade.

Fuente: psychologytoday.com

Imagen de Kelly Sikkema en Unsplash

poder, control y codependencia

Poder, control y codependencia

El poder es un elemento que existe en la mayoría de las relaciones humanas. Tener poder significa tener una sensación de potencia (lo que nos decimos es “Yo puedo”), sentir que tenemos opciones y la capacidad de influir en nuestro entorno y en los demás. Es un instinto natural y saludable ejercer nuestro poder para satisfacer nuestros deseos y necesidades.

Por el contrario, cuando nos sentimos sin poder personal, sentimos impotencia y que somos víctimas de factores externos, que nuestro destino está fuera de nuestras manos.

Algunas personas ceden (muchas veces de forma inconsciente) su poder a otras personas porque no saben cómo ejercerlo o no se sienten con derecho. Suelen ser personas que ceden fácilmente ante los deseos y necesidades de los demás, y tienen dificultades para tomar decisiones e iniciar acciones independientes. Suelen sentir que son “malas personas” por simplemente decir lo que no quieren o no les gusta.

El poder es un elemento que existe en la mayoría de las relaciones humanas. Tener poder significa tener una sensación de potencia (lo que nos decimos es “Yo puedo”), sentir que tenemos opciones y la capacidad de influir en nuestro entorno y en los demás. Es un instinto natural y saludable ejercer nuestro poder para satisfacer nuestros deseos y necesidades.

Un sentido del poder personal deteriorado

Esta sensación de poder deteriorada es común entre las personas codependientes y se origina en:

  • Un enfoque constante en el exterior en lugar de estar conectadas consigo mismas.
  • Vergüenza y baja autoestima: no sentirse dignas de amor, atención, merecemiento,…
  • Dependencia emocional y falta de autonomía: una necesidad excesiva de una relación de pareja donde les guíen, donde la pareja suele hacer más el rol de padre o madre que de pareja.
  • Falta de asertividad
  • Incomodidad con el poder personal
  • Miedo al rechazo y al abandono
  • Necesidad del amor y la aprobación de los demás para sentirse bien
  • Negación de sus necesidades, deseos y sentimientos
  • Tener expectativas poco razonables sobre las demás personas, en especial con las que tienen relaciones cercanas.
  • Falta de responsabilidad propia (mentalidad de víctima)

Desequilibrios de poder en las relaciones

Muchas relaciones tienen desequilibrios de poder. Si no ejercemos nuestro poder personal, no nos expresamos por alguna de las razones mencionadas anteriormente, es muy frecuente que otra persona ocupe ese vacío.

A menudo, en las relaciones de codependencia, uno de los miembros de la pareja (a veces una persona con una adicción o con un trastorno de la personalidad, como el Trastorno Narcisista de la Personalidad) ejerce mucho poder sobre la otra persona. Por lo general, el miembro de la pareja que es complaciente, intenta ejercer influencia de manera indirecta o pasivo-agresiva, como por ejemplo reteniendo el afecto. La falta crónica de poder personal puede provocar depresión y síntomas físicos.

En una relación sana y equilibrada, el poder se comparte. Ambos miembros de la pareja asumen la responsabilidad sobre sí mismos y la relación. Las decisiones se toman en conjunto y ambas personas se sienten lo suficientemente seguras y valoradas como para mostrarse vulnerables. Pueden decir lo que les gusta y lo que no, lo que quieren y lo que no toleran. Para crear este espacio seguro, es necesario que haya límites y que éstos sean respetados y tenidos en cuenta. De lo contrario, arriesgarse a expresarse honestamente resulta demasiado amenazante.

Las personas codependientes y su relación con el poder personal

Las personas codependientes tienen una relación disfuncional con el poder personal.

El control, sobre sí mismas y sobre las demás personas, ejerce un papel muy importante en las relaciones que se confunde con el poder personal. Como las personas codependientes carecen de una sensación de poder personal, lo sustituyen (de forma inconsciente) por intentar manipular y controlar a los demás.

En lugar de hacerse responsables de sí mismas, se centran en lo externo. En lugar de atender sus necesidades directamente, intentan ejercer control sobre los demás y controlarlos para “asegurar” su bienestar. Piensan: “Te cambiaré para que seas y hagas lo que yo quiera y entonces seré feliz”. Cuando las expectativas de cambio de la otra persona no se cumplen, se sienten impotentes e indefensas.

Orígenes en la infancia

La mayoría de las personas codependientes han crecido en familias en las que se había una dinámica de dominación-sumisión entre sus padres y también hacia ellos. Sus necesidades y sentimientos fueron ignorados o criticados y no han podido desarrollar un sentido de la responsabilidad y del poder personal. Es por esto que lo han sustituido por el control. Por ejemplo, “si hago todo lo que mi padre me dice, no me gritará ni castigará.” Este control da una sensación de cierta seguridad a la niña o el niño, que no se puede obtener de otra manera.

Al haber tenido al menos un padre dominante, pueden rebelarse, ser tercos, pasivo-agresivos o autoritarios. Todas estas conductas son contraproducentes para satisfacer nuestras necesidades.

Cómo forjar y ejercer tu poder personal

El amor y el poder no son incompatibles. De hecho, el amor no significa renunciar a une misme, lo que eventualmente conduce al resentimiento. El amor en realidad requiere el ejercicio del poder personal.

Reclamar nuestro poder significa aprender a vivir conscientemente, responsabilizarnos de nosotros mismos y de nuestras elecciones y decisiones, desarrollar la autoestima y expresa de forma directa nuestras necesidades, deseos y límites.

A medida que aprendemos a expresarnos honestamente y a establecer límites y decir no, creamos un espacio de seguridad y respeto mutuo. Esto permite que las parejas sean menos reactivas. Pueden compartir sus sentimientos, escuchar las necesidades del otro, resolver problemas y negociar sin ponerse a la defensiva ni culpar. Compartir nuestra vulnerabilidad (nuestros sentimientos, deseos y necesidades) en realidad fortalece nuestro verdadero yo en un entorno de reciprocidad y confianza. .

Adquirir más autonomía es muy importante, no sólo para desarrollar la autoestima, sino que la autonomía nos asegura que podemos sobrevivir por nuestra cuenta. Ese conocimiento nos hace menos dependientes de la aprobación y validación de los demás.

Primeros pasos para forjar y ejercer tu poder personal

Responsabilizarte de ti: significa dejar de culpar a los demás o a Dios/Universo de lo que te sucede y hacerte cargo de ti, asumiendo las consecuencias de tus pensamientos, actos y decisiones.

Validar tus necesidades y emociones: aprender a contactar contigo para darte cuenta de cuáles son tus necesidades y emociones es fundamental para después pasar a la acción para intentar satisfacerlas. Puedes empezar por hacerte preguntas sencillas a lo largo del día, como “¿Qué necesito ahora?” o “¿Cómo me siento”. Si te das cuenta de que un cierto comportamiento de tu pareja, te enfada, la emoción te sirve para darte cuenta de que necesitas poner un límite.

Dejar el rol de víctima: ¿Te das cuenta de que culpas a los demás de lo que te sucede? ¿Crees que tienes una mentalidad de “Pobre de mí”? Darte cuenta de estas actitudes y empezar a cambiarlas es fundamental para adquirir bienestar. Si la historia que te estás contando suele ser un drama en el que sufres, ¿cómo puedes empezar a contarte otra historia? Cuando sufres, ¿crees que lo alimentas? ¿Crees que el sufrimiento es tu zona de confort? ¿Desde qué otros lugares emocionales puedes empezar a afrontar lo que te sucede?

Sentir tu poder personal quiere decir dejar de comportarte de una forma pasiva, a merced de las circunstancias, como una hoja al viento y empezar a tener un arraigo en el suelo y una dirección basándote en tus necesidades, deseos y anhelos. Por ejemplo, si alguien te está tratando de una forma pobre, puedes poner límites o alejarte, en lugar de permitir el trato pobre. Supone dejar de sentir impotencia y con ello inacción, sino sentir que tienes una voz sobre lo que te sucede y ejercerla.

Empezar a soltar el control de forma progresiva: el control es un sustitutivo de la seguridad, y en realidad, es una fantasía, ya que no podemos controlar a los demás ni a las circunstancias. La seguridad consiste en sentirte con posibilidades para cubrir tus necesidades y deseos sin apegarte al resultado. Si el resultado es el que deseas, genial, y si n lo es, puedes o bien aceptarlo, o bien cambiar la relación o lo que sea que no te esté dando lo que necesitas e ir a buscarlo a otro lugar.

Un primer paso muy importante para empezar a sentir tu poder personal es poder sentir de forma física la potencia y la fuerza en tu propio cuerpo. La terapia corporal que yo practico tiene diversos recursos para ayudarte a sentir tu poder personal de forma física y después pasarla a un plano emocional.

Asumir la responsabilidad sobre tus decisiones. ¿Qué sientes diferente cuando dices “quiero” en lugar de “tengo que” y “no quiero” en lugar de “no puedo”? Asumir la responsabilidad te ayuda a aceptar tus decisiones y sus consecuencias.

Comienza a actuar. Adquiere las habilidades y los recursos necesarios para alcanzar tus metas. Por ejemplo, si has estado insistiendo a tu pareja para que repare o limpie algo y se niega constantemente a hacerlo, aprende a hacerlo tú mismo o contratar a alguien para que lo haga.

Aprender a comunicarte de forma asertiva. La comunicación asertiva te permitirá poner límites respetando a los demás y poner límites ayuda a incrementar la autoestima y a sentirte segura.

Aprender a recibir feedbacks de las demás personas sin culpar ni ponerte a la defensiva. Los feedbacks pueden ayudarte a crecer y mejorar, siempre que tengas en cuenta que los feedbacks son opiniones de otras personas sobre ti y que el único que puede determinar quién eres, eres tú.

Conclusiones finales sobre el poder personal

La codependencia y la falta de poder personal son comportamientos aprendidos en un entorno adverso para poder sobrevivir. Y como todo comportamiento aprendido, se puede desaprender por otro más sano y de más bienestar para ti. Nadie nace siendo codependiente y sintiéndose sin poder personal, y por ello, no tienes que quedarte con estos patrones para toda la vida. El cambio depende de ti, y con la ayuda adecuada, puedes conseguirlo.

Fuente: whatiscodependency.com

Imagen de Artem Beliaikin en Unsplash.

de la codependencia a la libertad

De la Codependencia a la libertad: 9 consejos para superar la codependencia en tus relaciones

En este artículo vamos a abordar qué es la codependencia, así como preguntas frecuentes en torno a la codependencia, y por último, 9 consejos útiles para superar la codependencia y tener relaciones más equilibradas y saludables para ti.

¿Qué es la codependencia?

La codependencia es un patrón de relación en el que una persona se vuelve excesivamente dependiente emocional y psicológicamente de su pareja. Esta dependencia a menudo proviene de una necesidad muy arraigada de cuidar de los demás para sentirse valorado y querida o del miedo a la soledad.

En una relación codependiente, uno de los miembros de la pareja sacrifica sus propias necesidades, deseos y bienestar para satisfacer y complacer a la otra persona. Esto puede parecer dedicación y amor, pero es diferente. A diferencia de las relaciones sanas, donde el apoyo y el cuidado son mutuos y equilibrados, la codependencia inclina mucho la balanza: una persona es la que da la mayor parte, sintiéndose a menudo responsable de la felicidad, los problemas y las elecciones de la otra, que prácticamente sólo recibe o da muy poco.

¿Cómo dejo de ser codependiente y empiezo a quererme?

Para romper el ciclo de codependencia y cultivar el amor propio, es necesario empezar a desligar tu valor como persona de lo que hagas por los demás. Puedes empezar por centrarte en actividades que te permitan conocerte y averiguar cuáles son tus necesidades, tales como pasar tiempo contigo, escribir un diario o practicar meditación o mindfulness. Desarrollar el amor propio es un proceso gradual que requiere de ir dando pequeños pasos en el día a día.

¿De dónde viene la codependencia?

La codependencia a menudo surge de experiencias en la infancia  que llevan a creencias y patrones de comportamiento que se arrastran hasta la etapa adulta. Estas experiencias consisten en no haber visto satisfechas las necesidades emocionales por los padres o cuidadores y una inversión de los roles, de manera tal que nos hemos sentido queridas o dignos de atención adquiriendo el rol de cuidadores y sintiendo que éramos necesitados por nuestros padres. Esto lleva a relaciones en la edad adulta donde la persona adopta el rol de cuidadora o de salvadora, especialmente en las relaciones de pareja. Entender de dónde viene tu comportamiento y empezar a darle a tu niña interior lo que le faltó, es muy importante para superar la codependencia.

¿Cuál es el precio emocional de ser codependiente?

Como la codependencia supone un desequilibrio en las relaciones, donde tus necesidades y deseos son secundarios o directamente ignorados frente a los de tu pareja, este desequilibrio suele dar lugar a sentimientos de rabia y resentimiento, baja autoestima y agotamiento emocional. A la larga, puede dar lugar a enfermedades como la ansiedad y la depresión. Reconocer estos efectos adversos es crucial para motivar el cambio y buscar dinámicas de relación más saludables.

¿La codependencia se puede superar?

Sí, la codependencia es un comportamiento aprendido, no una condición con la que has nacido. Y como todo comportamiento aprendido, se puede desaprender para sustituirlo por algo más saludable y satisfactorio para ti en tus relaciones. Esto supone la necesidad de desarrollar autoestima y quererte por quién eres y no por lo que das a los demás, aprender a poner límites y a decir que no y aprender a identificar y expresar tus necesidades a tu pareja en lugar de centrarte únicamente en las suyas.

9 Consejos para superar la Codependencia y tener relaciones más libres y saludables

Superar la codependencia es un proceso que requiere tiempo y paciencia. Sé amable contigo mientras navegas por estos cambios. Cada paso que das es un paso hacia tener relaciones más equilibradas y satisfactorias.

Reconoce la codependencia

Empieza por reconocer y admitir ante ti que la dinámica de tu relación puede ser codependiente. Esta autoconciencia es un primer paso crucial para realizar cambios positivos.

Desafía los pensamientos negativos

Identifica y cuestiona tus pensamientos y creencias negativas sobre ti. Reemplázalos por pensamientos más positivos y de autoafirmación y autoapoyo.

Evita tomarte el comportamiento de tu pareja de forma personal

Comprende que las acciones y sentimientos de tu pareja no son un reflejo de tu valor. Si tu pareja te trata de forma pobre o te pide demasiado, no es responsabilidad tuya cambiar para satisfacerle sino ponerle límites.

Comunícate con claridad

Comunica de forma clara y asertiva tus necesidades, límites y expectativas. Los límites son vitales para el respeto mutuo y la comprensión en una relación sana. Si necesitas aprender acerca de poner límites y comunicación asertiva, la terapia te puede dar muchos recursos.

Invierte tiempo en ti para desarrollar tu autoestima

Dedícate tiempo a ti: tus intereses, carrera laboral, aficiones, amistades. Centrarte en ti ayuda a hacer crecer la autoestima y reduce la tendencia a buscar la validación de los demás.

Practica la meditación o atención plena para ganar claridad

Realiza ejercicios de meditación o atención plena para comprender y gestionar mejor tus emociones. La atención plena puede brindar claridad y ayudarte a responder (en lugar de reaccionar) a situaciones de manera más saludable. Hay canales en YouTube como el de Meditación 3 o aplicaciones como la de Calm que te pueden ayudar a esto.

Date compasión

La compasión consiste en tratarte desde un lugar de amor y cariño incondicional, aceptando tanto lo que te gusta como lo que no te gusta. Cambiar el foco de buscar la aprobación y la validación de los demás por dártelo a ti, es fundamental para trascender la codependencia. Puedes probar a ponerte las “gafas del amor” durante unos minutos al día, donde te observas y tratas con amor incondicional.

Busca alguna actividad que te ayude a mantenerte en equilibrio emocional

Todas las personas necesitamos una salida, alguna actividad que nos permita reconectar y sentirnos en bienestar. Esto puede consistir en actividades como el yoga, masajes, baños, pasar tiempo en la naturaleza o con tu mascota, meditar, practicar deporte. Has de encontrar lo que sirva para ti.

Busca ayuda si es necesario

No dudes en buscar ayuda de una terapeuta que sepa de codependencia o unirte a un grupo de apoyo. La orientación profesional puede brindarte herramientas y estrategias para superar los patrones codependientes en tus relaciones, aumentar tu autoestima, aprender a identificar tus necesidades, comunicarte de forma asertiva y poner límites.

Fuente: https://www.calm.com

Imagen de Eugene Chystiakov en Unsplash.

vulnerable a narcisista

Qué te hace vulnerable a un(a) narcisista

Muchas personas están familiarizadas con los comportamientos de los narcisistas y los riesgos de tener una relación con una persona con rasgos narcisistas. Esta consciencia genera mucho interés entre las personas que son más vulnerables a los narcisistas, con la suposición común de que las personas empáticas son especialmente vulnerables a los narcisistas. Sin embargo, esto es falso, ya que son las personas codependientes las que en realidad son más vulnerables a las narcisistas.

Veamos entonces cuáles son las diferencias entre una persona empática y una codependiente.

¿Qué es la codependencia?

El concepto de codependencia se populrarizó por Melody Beattie en su libro “Codependent No More“, que se publicó por primera vez en 1986. Originariamente, se determinó que una persona tenía una alta probabilidad de volverse codependiente como resultado directo de tener un vínculo estrecho con otra persona dependiente esta última de una sustancia. La persona que abusaba de la sustancia se consideraba “dependiente de la sustancia”, mientras que la persona que vivía más estrechamente con ella era “co-dependiente” de la persona adicta.

“Una persona codependiente es aquella que ha dejado que el comportamiento de otra persona le afecte y que está obsesionada con controlar el comportamiento de esa persona”.

Melody Beattie

Con el tiempo, el término se ha ampliado, pudiendo darse la codependencia no sólo en relaciones donde una de las personas es adicta a una sustancia. Puede desarrollarse en cualquier relación en la que la persona dependiente no funciona como un adulto sano autosuficiente. Esto puede deberse a una adicción, como a sustancias, el juego o las compras compulsivas, o a una enfermedad física o mental crónica, como el Trastorno Narcisista de la Personalidad. Vivir con un adulto que no funciona plenamente como un adulto independiente y autosuficiente puede llevar a las personas que tienen un vínculo estrecho con ella a volverse codependientes.

¿Cómo se desarrolla la codependencia? ¿Qué las hace vulnerables a los narcisistas?

Los expertos en salud mental coinciden en que ciertas experiencias durante la primera infancia predisponen a una persona a volverse codependiente. El comportamiento codependiente generalmente se aprende en la infancia cuando se crece en una familia en la que se debe ayudar, cuidar, proteger,.. a sus padres o padre o madre para sentirse querido. Una niña que siente que debe ganarse constantemente el amor y la aprobación de sus padres, en lugar de recibirlos incondicionalmente, será más propensa convertirse en una adulta que busca y necesita la aprobación y validación de los demás.

Como hay esa necesidad muy importante de aprobación y validación por otras personas, un codependiente tiende a fusionarse en sus vínculos, especialmente en los más íntimos, como el de pareja, sintiéndose responsable por el bienestar de la otra persona y con una necesidad muy grande de controlarla para que dependa de ella. Sin esa dependencia, la persona codependiente se siente sin valía, porque hay una autoestima muy baja y unos patrones de comportamiento aprendidos en la infancia que se repiten en la edad adulta.

Y ahí radica la vulnerabilidad hacia la narcisista, que detectará esta necesidad de aprobación y validación, y la utilizará para controlar, manipular y utilizar al codependiente como necesite.

¿Qué es una persona empática?

Una persona empática tiene una capacidad excepcional para percibir y comprender las experiencias y sentimientos de otras personas, incluso cuando no está pasando por esas mismas experiencias.

Ser empático no es un comportamiento aprendido como lo es la codependencia sino una característica innata. Se ha demostrado científicamente que las personas empáticas tienen muchas neuronas espejo (células cerebrales) que responden a las acciones y emociones de los demás. Son las neuronas espejo las que nos pueden hacer llorar al ver a alguien llorando o disgustarnos al ver el sufrimiento de un animal.

Las personas empáticas tienden a ser personas afectuosas y compasivas debido a su aguda conciencia de las experiencias de los demás. Su capacidad de profunda empatía los lleva a actuar de manera muy compasiva y amable con quienes les rodean.

¿Cómo es una persona empática menos vulnerable a una persona narcisista?

Una persona empática sana tiene un sólido sentido de sí misma que no está definido por los demás. No necesitan ni buscan la aprobación de otras personas más de lo que la haría la persona promedio. Tienen seguridad de su propia valía independientemente del comportamiento de los demás.

Una persona empática sana es capaz de escuchar y estar presente  sin asumir la responsabilidad de solucionar el problema que le cuenta otra persona. Es capaz de regular sus propias emociones para no sentirse obligada a asumir la responsabilidad del bienestar físico o emocional de otro adulto.

Otra forma de pensar en las diferencias entre un empático y un codependiente en términos de su vulnerabilidad ante un narcisista es que el empático tiene un sentido claro de sus límites personales. En otras palabras, un empático no se ve obligado a actuar de la misma manera que un codependiente ante las exigencias, demandas o manipulaciones de una persona narcisista.

El empático se daría cuenta de que las demandas del narcisista no son realistas y no se sentiría obligado a complacer al narcisista. Sería capaz de establecer límites claros de lo que haría o no haría por el otro. Ésta es la diferencia entre sentir empatía por otra persona y sentirse responsable del comportamiento de la otra persona.

Sin embargo, una persona codependiente tiene dificultades para establecer límites y distinguir dónde termina ella y dónde empieza la persona narcisista, a la que considera (de forma inconsciente) como una extensión de sí misma. Un codependiente comprometerá su salud emocional y hasta física por complacer a una persona narcisista. Su baja autoestima y falta de límites le llevará a utilizar su empatía tanto hacia el narcisista que podrá su empatía en su contra.

Esto es, no todas las personas empáticas son codependientes, pero sí todos los codependientes son personas con mucha empatía.

Conclusiones finales

No todas las personas empáticas son codependientes, pero sí todos los codependientes son personas con mucha empatía.

La vulnerabilidad de los codependientes radica en su extremo sentido de responsabilidad hacia los demás, su necesidad de aprobación y validación externa y su dificultad para establecer límites claros. Estas características son las que explotan los narcisistas.

Si estás leyendo esto, te invito a que te preguntes: ¿Soy una persona empática? ¿Cómo uso mi empatía: a mi favor o en mi contra? ¿Dónde aprendí a gestionar mi empatía y cómo? ¿Cuánta empatía tienen las personas que me rodean? ¿Qué busco de los demás cuando me relaciono? ¿Me siento responsable de los comportamientos de las personas de mi entorno? ¿Cuándo y cómo pongo límites a los demás?

Si tienes rasgos codependientes y es algo que quieres cambiar, esto es posible. Como la codependencia es un comportamiento aprendido, se puede desaprender en terapia por conductas y actitudes más saludables para ti. Con la terapia puedes:

  • Aumentar tu autoestima
  • Aprender a poner límites y decir que no
  • Aprender a darte validación y aprobación en lugar de buscarla en los demás
  • Aprender a gestionar tu empatía

Esto te permitirá dejar de ser vulnerable a personas narcisistas y tener relaciones más saludables y satisfactorias.

Imagen de Ester Marie Doysabas en Unsplash

codependencia

Desmitificando la Codependencia

Qué es la Codependencia

“Codependencia” es posiblemente uno de los términos psicológicos peor utilizados en internet. Ha sido caracterizado erróneamente como dependencia, un estilo de apego inseguro, límites pobres o simplemente necesidad. Pero ninguna de estas cosas constituye lo que realmente es la codependencia.

La codependencia no es una enfermedad o un trastorno mental, es una conducta que vive en un espectro. Es un comportamiento aprendido y desadaptativo, generalmente desde la infancia, cuando un niño o niña se vio en la situación de tener que cuidar a un padre o madre abusivo, adicto o enfermo mental (diagnosticado o no). Ese niño o niña conecta su autoestima con cuánto se le necesita, de una forma tal que sentirse necesitados por otras personas se volverá prioritario frente a cubrir sus propias necesidades emocionales.

Pero para desmitificar la codependencia, primero debemos entender de dónde viene el término. El término codependiente en realidad proviene del término co-alcohólico, que fue acuñado en la década de 1950 para describir a los cónyuges de alcohólicos, quienes sentían una sensación de seguridad y control en la relación al habilitar el comportamiento autodestructivo del alcohólico. Ten en cuenta que el término utilizado es “habilitar” y no “ayudar”.

Frente a lo que pueda parecer en el exterior, en realidad, los codependientes no ayudan a sus parejas a mejorar sino que las “ayudan” a permanecer en su estado de dependencia porque temen perderlos si mejoran o realmente creen que la persona no puede aprender a cuidar de sí misma. Lo que hacen es crear y mantener una dependencia para sentirse necesitadas, en control y seguras, recreando de adultas lo que han vivido en su infancia.

De ahí el prefijo “Co-“. Un co-alcohólico es alguien que habilita el alcoholismo de otra persona. Un co-adicto es alguien que habilita la adicción de otra persona. Un co-abusador es alguien que habilita el abuso de otra persona, hacia sí misma y/o hacia otras personas.

“Codependiente se refiere al comportamiento de una persona que habilita la adicción, la mala salud mental, el comportamiento abusivo, la inmadurez, la irresponsabilidad o la baja funcionalidad de otra persona” según Shawn Meghan Burn, autora de “Ayuda poco saludable: una guía psicológica para superar la codependencia, la habilitación y otras ayudas disfuncionales”.

Burn también lo describe como “un patrón de relación desequilibrado en el que una de las personas asume el rol de ‘dador-salvador’ y el otro el rol de ‘receptor-víctima’.

“El receptor suele ser una combinación de necesitado, inmaduro emocional, adicto o se siente legitimado a derechos especiales o con problemas.” explica Burn. Estas personas justifican o excusan sus acciones y manipulan al otro para conseguir lo que quieren de él.

“Mientras tanto, el donante codependiente suele ser una persona empática, indulgente y altruista. Desempeñan el papel de cuidador extremo, salvador, apoyo o confidente. Demuestran amor y cariño al hacer sacrificios”. Estos sacrificios los hacen muchas veces a costa de su propia salud emocional y/o económica. Este comportamiento del codependiente, a pesar de que está disfrazado de “ayuda”, en realidad permite al receptor mantener su posición dependiente y comportamientos no sanos, sin responsabilizarse de sí mismo.

En esencia, los comportamientos codependientes pueden parecer actos de bondad afectuosos y altruistas, pero la codependencia no trata realmente de ayudar a las personas sino de crear dependencia en ellas. Se trata de sentir poder y control sobre la otra persona por una falta de confianza y de autoestima en una misma.

Una persona codependiente es adicta a ser necesitada. Y eso a menudo significa necesitar que otras personas dependan de ellas. En casos extremos, puede incluso haber un deseo secreto de que alguien no pueda vivir o funcionar sin ellas. O la fantasía de que son los únicas que pueden salvar a alguien que es infeliz o tiene problemas.

Cuidar a alguien por completo, asumiendo TODAS sus responsabilidades y protegiéndole de todas consecuencias de sus acciones, no es realmente ayudarle sino imposibilitarle.

¿Crees que puedes ser codependiente? ¡Sal de dudas!

Si tienes dudas acerca de si puedes estar en una relación de codependencia, o al menos tener algunos de estos rasgos, aquí hay algunas preguntas útiles que puedes hacerte para arrojar luz sobre el tema. Las preguntas están enfocadas en las relaciones de pareja pero también se pueden aplicar a otros vínculos:

  1. ¿Te enfadas o te duele cuando tu pareja no sigue tus consejos?
  2. ¿Has entablado alguna vez una relación con una pareja que parecía profundamente infeliz para intentar hacerle feliz?
  3. ¿Sientes que la felicidad, la supervivencia y/o el bienestar de tu pareja están completamente en tus manos?
  4. ¿Sientes que eres la única persona que contribuye o hace un esfuerzo en la relación?
  5. ¿Tu relación te ha causado problemas para mantener trabajos o avanzar en tu educación y/o carrera?
  6. ¿Reconoces conductas poco saludables en tu pareja pero tienes miedo de que te deje si le pides que mejore o deja de realizarlas?
  7. ¿Estás brindando apoyo a tu pareja a costa de tu propia salud mental, emocional y/o física?
  8. ¿Con frecuencia pones excusas frente a tus amigos o familia por el comportamiento de tu pareja o intentas disculparle?
  9. ¿Alguna vez has pedido dinero prestado para financiar la adicción, la mala gestión financiera o la crisis asociada de tu pareja?
  10. En término generales, ¿mantienes a tu pareja en temas como que no pague el alquiler o la hipoteca o pagas por toda su comida u ocio?
  11. ¿Tu pareja está pidiéndote constantemente ayuda para todo, como si fuera más un niño que un adulto?
  12. ¿Tus comportamientos en la relación tienen que ver con la esperanza de que tu pareja cambie en el futuro a pesar de que esto no ha sucedido hasta ahora?
  13. ¿Crees que vales más por lo que le das a tu pareja, como tu tiempo, energía, conocimientos, dinero, consejos,… que por quien eres?
  14. ¿Crees que hay un equilibrio en tu relación de pareja y que os tratáis de igual a igual o que predominan más las dinámicas tipo madre-hijo, padre-hija?
  15. ¿Te sientes libre para dejar la relación si lo necesitas o sientes una presión por parte de tu pareja para quedarte a pesar de que no sea lo que realmente quieres?

Si has contestado que sí a la mayoría de estas preguntas, es muy posible que seas una persona codependiente. Ser codependiente no significa que tus intenciones sean malas. De hecho, suelen ser bastante nobles. Pero es esencial comprender que sólo puedes ayudar a alguien hasta cierto punto y que, en última instancia, no eres responsable de otras personas.

A veces “ayudar demasiado” impide que alguien aprenda a ayudarse a sí mismo. El verdadero altruismo consiste en empoderar a otros para que hagan por sí mismas.

Por último, voy a darte varias definiciones sobre que sí es y qué no es la codependencia para terminar de desmitificarla.

Qué SI es y qué NO es Codependencia

La codependencia ES una necesidad crónica de ser necesitado por otros de forma tan intensa que eligen (en la mayoría de los casos, de forma inconsciente) parejas que son disfuncionales y/o crean dependencia en los demás para sentirse seguros y tener una sensación de control en la relación. De hecho, es posible que (también de forma no consciente) no estén interesados en personas sanas, funcionales e independientes.

La codependencia NO es sentirse necesitado, apegado o dependiente de otra persona. De hecho, la dependencia es lo opuesto a la codependencia. Los codependientes pueden actuar de forma totalmente independiente e incluso sentir que tienen el control. Necesitan que los demás dependan de ellos para sentirse completos. No al revés.

La codependencia ES un apego excesivo al rol del cuidador para alimentar el amor propio y la valía, de un modo tal que no saben estar en una relación de pareja (o de otro tipo) sin estar en ese rol la mayor parte del tiempo.

La codependencia NO es querer a alguien, brindarle cuidados cuando está enfermo, consejos cuando los necesita, estar ahí para ayudarlo cuando está deprimido o disfrutar haciéndole feliz.

La codependencia ES miedo crónico y extremo al rechazo, la crítica y el abandono. Por ello, la codependiente adopta el rol de cuidadora, que funciona como una defensa frente a estas heridas y que permite no tener que mostrarlas. La parte negativa de esto es que la persona codependiente no se permite apenas ser ella misma, sino que vive la relación desde el personaje del cuidador y no se deja apenas recibir, lo cual no es nada satisfactorio ni nutriente.

La codependencia NO es expresar una inseguridad o una necesidad. De hecho, poder expresar tus inseguridades es lo opuesto al comportamiento codependiente. Se trata de ser lo suficientemente vulnerable con alguien, o de que te importe lo que piense o de tener un miedo normal al rechazo. Todo el mundo teme el rechazo y puede resultar herido por sus seres queridos. Esto consiste en una interdependencia emocional normal con una pareja, amigo o familiar.

La codependencia ES una aversión extrema al conflicto para evitar el rechazo o el abandono. Hacer casi cualquier cosa para evitar conflictos, incluyendo evadir, obstruir, mentir y/o tener un comportamiento excesivamente complaciente para agradar a las otras personas.

La codependencia NO es querer mantener la paz o tener relaciones armoniosas, sino comprender que el conflicto es inevitable y saludable en una relación y ayuda a las personas a acercarse y ser más auténticas las unas con las otras. Comprender que está bien no estar de acuerdo con alguien y no preocuparse por si le agradas menos porque te has expresado de forma auténtica.

La codependencia ES negar e incluso defender la adicción, el bajo rendimiento y/o el mal comportamiento del “tomador”, incluso en el caso de comportamientos muy abusivos hacia el habilitador o personas cercanas a él, como sus hijos o hijas.

La codependencia NO es tener compasión por alguien, pero también ser sincero acerca de sus defectos. Comprender que puedes querer a alguien y reconocer que no es perfecto. No se niegan ni defienden conductas tóxicas o desadaptativas. Los actos abusivos se nombran e incluso se podría terminar la relación por ellos.

La codependencia ES tomarse todo de forma muy personal y no encajar bien las críticas. Sentirse subestimado en la relación y desear que el “receptor” esté más agradecido por todo lo que haces por él. Enfadarte cuando alguien no sigue tus consejos o no deja que le ayudes.

La codependencia NO es ser capaz de aceptar críticas sanas y bien intencionadas y/o dar consejos sin la expectativa de que serán aceptados.

La codependencia ES expresar negatividad o agresión de manera pasivo-agresiva, debido al miedo a las consecuencias del conflicto directo. Esto puede incluir estar de mal humor, hacer pucheros, el tratamiento de silencio, el sabotaje, llegar tarde intencionalmente o dejar tareas sin hacer, e incluso cometer infidelidades. Tener una actitud general de resentimiento por sentirse subestimadas o que el cuidado que proporcionan no es correspondido.

La codependencia NO es expresar quejas directamente, incluso si la expresión es emocional y acalorada.

Si después de leer este artículo, te sientes identificada con varios comportamientos codependientes, es importante que puedas empezar el camino hacia tu sanación si eso es lo que deseas.

Cómo sanar la Codependencia

Si este artículo ha resonado contigo, puede convertirse en el primer paso para sanar tu codependencia. Puedes sanar y atraer nuevas personas sanas a tu vida.

Es importante hacer el trabajo interior necesario para sanar tus heridas de la infancia. Si tu tuviste que adaptarte a tener comportamientos codependientes hacia tus cuidadores, es necesario que entiendas y nombres los comportamientos codependientes que de tu etapa adulta y empieces a sustituirlos, poco a poco, por otros más sanos.

Aprende a darte cuenta de cuándo no quieres hacer algo y a poner límites y decir que no. Aprende asertividad.

Aprende a quererte a ti misma por quien eres y no por lo que das a los demás. Empieza a confiar en tu instinto y a escuchar tu voz interior.

Si está lista para dejar de tener comportamientos codependientes, reserva tu entrevista conmigo para ver si encajamos y podemos trabajar juntos para sanar tu codependencia.

Trauma y codepencia

La Codependencia y su relación con el Trauma

El Trauma y su impacto en la salud mental

El trauma no es un evento o una experiencia, sino más bien una respuesta emocional a una experiencia o experiencias. Cualquier persona puede experienciar eventos que resulten traumáticos. En ocasiones consiste en un evento concreto, como un desastre natural o un accidente y, en otras se trata de una experiencia que se prolonga en el tiempo, como el maltrato o el abuso en la infancia. En realidad, se trata de cualquier evento que dé mucho miedo o que se considere por la persona que lo vive como potencialmente mortal. En el caso de familias abusivas, los niños experiencian muchas situaciones de agresión activa o pasiva, que sienten como amenazadoras para su supervivencia física y emocional.

Con o sin un diagnóstico de salud mental, el trauma puede causar todo tipo de síntomas y complicaciones difíciles si no se trata en terapia, como ansiedad, aislamiento social, abuso de sustancias, autolesiones, pesadillas, recuerdos intrusivos, autolesiones, ideaciones suicidas, depresión o Síndrome de Estrés Postraumático Complejo.

También afecta las relaciones, pudiendo resultar difícil de gestionar el vínculo con la familia, las amistades, los compañeros de trabajo y las parejas.

¿Qué es la Codependencia?

Una relación codependiente no es equilibrada, ya que es unilateral. La persona codependiente centra todas sus energías en satisfacer las necesidades de la otra persona (en muchas ocasiones la pareja pero no necesariamente sólo en este vínculo) mientras se olvida por completo de las suyas.

La codependiente sólo se permite la necesidad de sentirse necesitada en la forma de salvadora, cuidadora, ayudadora de la otra persona.

En principio, lo que quiere es que cambie, pero en realidad, lo que hace es habilitar que la otra persona continúe con el mismo comportamiento. Por lo general, la otra persona (en muchas ocasiones con tendencias narcisistas) tiene un comportamiento adictivo, hacia el trabajo, el juego, el sexo, sustancias,… y en esto está el foco de su vida, donde el codependiente tiene un papel más bien secundario.

Cada relación es única, pero hay algunos puntos en común que muchas personas en relaciones codependientes experimentan.

Puntos en común de las Relaciones Codependientes

  • Baja autoestima. El codependiente suele sentirse indigno, no merecedor de amor, como un perdedor, culpable o avergonzado. En muchas ocasiones no hay una consciencia de estos sentimientos sino que el codependiente ofrece una imagen de seguridad y confianza frente a los demás.
  • Falta de límites. Las relaciones codependientes generalmente tienen límites pobres, teniendo ambas personas dificultades para distinguir dónde empieza una y termina la otra, por ello, poner límites o aceptarlos, suele ser un tema de conflicto.
  • Necesidad de complacer y cuidar a los demás. La codependiente normalmente sólo se ha sentido vista o apreciada en su familia de origen por lo que hacía en lugar de por quién era. Por ello, de adultas, tienden a repetir estos comportamientos con los demás, poniendo el foco en que los demás estén contentos con ellas, sacrificando su bienestar o su autenticidad.  
  • Gestión pobre de las emociones. Un codependiente no suele tener mucho contacto con sus propias emociones, por lo que cuando las expresa, si es que se permite esto en algún momento, lo hará de una forma muy reactiva y poco madura.
  • Mala comunicación. Una codependiente no sabe comunicar sus propias necesidades ni ser asertiva frente a situaciones que no quiere o que la incomodan. Suele tener una expectativa poco realista de que los demás deben adivinar qué es lo que piensa o cómo se siente.

Estas son algunas de las características comunes de la codependencia, pero hay más, como emociones difíciles de gestionar, la negación de que hay un problema, dificultades con la intimidad, obsesión por las relaciones y la necesidad de control.

Cuál es el nexo de unión entre el Trauma Infantil y la Codependencia

Una de las consecuencias de haber sufrido trauma en la infancia son las relaciones dañadas, malsanas y destructivas. No haber contado con una parentalidad sana, conforma la plantilla de las relaciones que tendremos en el futuro, con la tendencia a repetir patrones ya vividos, que son dañinos y no nos permiten sentir bienestar ni crecer. Con demasiada frecuencia, las relaciones se vuelven codependientes, desviándose por un camino poco saludable.

Las relaciones saludables y de apoyo son importantes para recuperarse y minimizar el impacto del trauma. Esto supone que primero hay que poner conciencia en qué tipo de relaciones tenemos como adultas en el trabajo, con la familia, con los amigos, con la pareja… y desde ahí, en el caso de que hayamos desarrollado relaciones codependientes, aprender a relacionarnos de otra manera con los demás: desde un lugar de respeto, compasión, amor por una misma y por el otro, de libertad, con límites y sin intentar controlar a los demás.

Hay muchas personas que han experimentado trauma cuando eran niños y muy pocas llegan a  recibir los recursos para afrontarlo y sanarlo. El trauma en la infancia es la causa fundamental de la codependencia. Para un número muy elevado de personas, las relaciones codependientes son una respuesta a traumas pasados ??no tratados.

El Trauma Infantil

El trauma infantil suele estar centrado en comportamientos de la la familia de origen: abuso físico y/o emocional y/o psicológico, negligencia (entendida como la ausencia de apoyo, atención, amor,…) violencia dentro de la familia, inversión de roles forzando a un niño a hacer las tareas de un adulto,… Sin un buen modelo de relaciones saludables, muchas personas llevan estos ejemplos a las relaciones adultas.

Estas experiencias vividas en la infancia puede llevar a una persona a sentirse indefensa y sin poder y hacerla dependiente, necesitando que otras personas la validen y satisfagan sus necesidades emocionales. En el otro extremo del espectro, un niño traumatizado puede convertirse en un adulto que se siente omnipotente y que muestra una fachada de perfección y seguridad, esta persona necesitará que alguien dependa de ella, como un suministro de poder y de control. Éste es el otro lado de la relación codependiente.

La Codependencia vinculada al Trauma Bonding

No todas las relaciones codependientes son abusivas, aunque todas son perjudiciales para el bienestar emocional y psicológico. En muchos casos, sin embargo, el codependiente es abusado emocional o físicamente por la otra persona en la relación. Si alguna vez te has sentido avergonzada o débil por no poder dejar una relación abusiva, es muy posible que estés experimentando trauma bonding o vínculo traumático.

El trauma bonding consiste en tener un patrón en la edad adulta repitiendo las dinámicas que se dieron en la infancia con un padre o madre (o ambos) que han sido abusivos. Por ello, suele haber un sentimiento de lealtad y dependencia hacia el abusador. En este tipo de relaciones a menudo ocurre el refuerzo intermitente, donde los momentos de abuso se intercalan con situaciones de afecto.

El refuerzo intermitente engancha mucho a la persona abusada, ya que modificará su comportamiento (y a sí misma al final) hasta la extenuación para conseguir que los momentos de afecto crezcan y los de abuso disminuyan. Desafortunadamente, esto no suele ser así sino al contrario. Es decir, con el paso del tiempo, son los comportamientos abusivos los que están mucho más presentes que os de afecto. Y además es algo manipulativo, que permite al abusador mantener el control y el poder en la relación.

Esto hace que sea muy difícil para la persona abusada dejar la relación. En su fuero interno, suele guardar la esperanza (durante meses, años, décadas,…) de que el abusador cambiará, le tratará bien y satisfará sus necesidades emocionales.

Además, el vínculo por trauma puede ocurrir incluso sin un abuso. Cuando la relación es codependiente, incluso sin un abuso manifiesto, puedes desarrollar este apego y lealtad hacia alguien que simplemente no es bueno para ti. Romper el vínculo del trauma es difícil pero posible.

Tratamiento del Trauma para acabar con la Codependencia

Tratar la codependencia implica reconocer y cambiar los patrones de relación dañinos. Sin embargo, con esto no es suficiente, sino que es necesario llegar a la raíz del problema y procesar los traumas de la infancia.

Esto es lo que considero que funciona después de acompañar a muchas personas en el procesamiento de sus traumas:

  • Poder hablar con libertad y sin sentirse juzgados de lo que les ha pasado
  • Permitirse expresar y gestionar sus emociones, por difíciles o enterradas que parezcan
  • Empezar a reconocerse en quiénes son, qué les gusta, qué es importante para ellas en su vida
  • Aumentar su autoestima, priorizándola frente a los vínculos en su vida
  • Abrazar a su niña interior y otras versiones de sí misma del pasado, pudiendo aceptarlas con compasión
  • Aprender a poner límites y comunicarse de forma asertiva
  • Determinar qué personas y relaciones son los que quieren para sus vidas y los que no
  • Abrazar su humanidad, con las partes de sombra e imperfecciones que todas las personas tenemos
  • Responsabilizarse de sus vidas, de sus decisiones y de sus comportamientos
  • Bajar a su cuerpo, permitiéndose experimentar todo tipo de emociones y sensaciones que surjan

Todo esto es algo que la terapia Gestalt facilita enormemente. Pero no sólo el método terapéutico es importante. Que la terapeuta tenga conocimientos de familias narcisistas y codependientes y del trauma vivido en la infancia y sus efectos, es algo fundamental.

Un terapeuta que no esté familiarizado con las dinámicas que se han comentado en este artículo, de forma no intencionada, puede llegar a retraumatizarte, al invalidarte, no reconocer tu historia, minimizar el daño o pretender que lo perdones todo de manera forzada.

Imagen de Verne Ho en Unsplash

¿Crees que puedes ser Codependiente? ¡Haz este test y Averígualo!

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Qué es la Codependencia

¿Quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional? La codependencia es un comportamiento aprendido que se transmite de generación en generación en familias disfuncionales. Es una condición emocional y de comportamiento que afecta la capacidad de una persona para tener relaciones sanas y mutuamente satisfactorias. También se conoce como “adicción a las relaciones” porque las personas con codependencia a menudo forman o mantienen relaciones que son unilaterales en el sentido de que una de las personas casi sólo da y la otra casi sólo recibe, emocionalmente destructivas y/o abusivas. La codependencia es una condición aprendida que se puede sanar pero requiere de un trabajo personal para ello.

¿A quién afecta la Codependencia?

Originariamente, el término codependencia se utilizó para describir a la pareja, pariente, amigo, o un compañero de trabajo de una persona afectada por una adicción al alcohol o las drogas. Se observó que las personas que tenían una relación estrecha con la adicta, tenían a su vez comportamientos adictivos hacia su relación con el adicto. Se han observado patrones similares en personas en relaciones con personas con enfermedades crónicas o mentales. Hoy, el término codependiente se ha ampliado para definir a las personas que han crecido en familias disfuncionales y con unos ciertos patrones de comportamiento de desempoderamiento, dependencia emocional y falta de autoestima.

¿Qué es una Familia Disfuncional y cómo conduce a la Codependencia?

Una familia disfuncional es aquella en la que los miembros sufren de miedo, ira, dolor o vergüenza que se ignora o se niega. Los problemas subyacentes pueden incluir cualquiera de los siguientes:

  • Una adicción de uno de los miembros a las drogas, el alcohol, las relaciones, el trabajo, la comida, el sexo, el juego,..
  • La existencia de abuso físico, emocional o sexual.
  • La presencia de un miembro de la familia que padece una enfermedad mental o física crónica.

Las familias disfuncionales no reconocen los problemas que hay en ellas. No hablan de ellos ni los afrontan. Como resultado, los miembros de la familia aprenden a reprimir las emociones y a ignorar de sus propias necesidades. Se convierten en “supervivientes”. Desarrollan conductas que les ayudan a negar, ignorar o evitar emociones difíciles o displacenteras. Se abandonan sí mismos. No hablan No se tocan. No afrontan las cosas. No se sienten. No confían. Ni en los demás ni en sí mismos. La identidad y el desarrollo emocional de los miembros de una familia disfuncional a menudo se inhiben. Por eso, los miembros, de adultos, tienen dificultades para su gestión emocional y problemas para saber quiénes son.

La atención y la energía se centran en el miembro de la familia que está enfermo o es adicto. La persona codependiente típicamente sacrifica sus necesidades para cuidar a una persona enferma. Cuando los codependientes colocan la salud, el bienestar y la seguridad de otras personas antes que las propias, pueden perder el contacto con sus propias necesidades, deseos y sentido de sí mismas.

¿Cómo se comportan las personas Codependientes?

Las personas codependientes tienen baja autoestima y buscan estímulos en el exterior que las hagan sentirse mejor con respecto a sí mismas. Les resulta difícil “ser ellas mismas”. Muchas de ellas terminan desarrollando una adicción que “tapa” todos estos problemas.

Una persona codependiente suele cuidar a otra persona que está experimentando dificultades (en muchas ocasiones, esta otra persona tiene Trastorno Narcisista de la Personalidad), pero el cuidado se vuelve compulsivo y adictivo. Los codependientes a menudo asumen el papel de mártires y de “buenos/buenas” que “cuidan” al otro. Algunos ejemplos pueden ser: Una esposa puede cubrir a su esposo alcohólico; una madre puede poner excusas para un niño ausente; o un padre puede “echar mano de influencias” para evitar que su hijo sufra las consecuencias de una conducta delictiva.

El problema es que estos repetidos intentos de rescate permiten que la persona a la que ayuda continúe con la misma dinámica y se vuelva aún más dependiente de la atención poco saludable del “benefactor”. A medida que se fortalece el vínculo, el codependiente desarrolla un sentido de recompensa y satisfacción de “ser necesario”. Inconscientemente, un codependiente cree que no tiene valía por sí mismo, por lo que cree que tiene que ayudar, cuidar o ser necesitado de alguna manera por otros para que le quieran. Cuando el cuidado se vuelve compulsivo, es posible que el codependiente se sienta sin elección e indefenso en la relación, pero es incapaz de romper con el ciclo de comportamiento que lo causa.

Características de las personas Codependientes

  • Un sentido de responsabilidad desmedido por las acciones de los demás.
  • Una tendencia a confundir el amor y la ayuda, con la tendencia a establecer relaciones con personas a las que cuidar o ayudar.
  • Una tendencia a hacer más de lo que les corresponde todo el tiempo.
  • Una tendencia a sentirse heridas cuando las personas no reconocen sus esfuerzos.
  • Una dependencia poco saludable de las relaciones.
  • Una necesidad extrema de aprobación, validación y reconocimiento por parte de los demás.
  • Un sentimiento de culpa al priorizarse a sí mismas o manifestar o ejercer derechos o necesidades personales.
  • Necesidad de controlar a los demás.
  • Falta de confianza en sí mismas y en los demás.
  • Miedo a ser abandonadas. Sentimientos de soledad patológica.
  • Dificultad para identificar sentimientos.
  • Rigidez, dificultad para adaptarse a los cambios.
  • Problemas con la intimidad y con poner límites a los demás.
  • Rabia crónica de la que no suelen ser conscientes.
  • Personalidad muy camaleónica. Pueden cambiar mucho dependiendo de con quién estén interactuando.
  • Comunicación pobre. Falta de coherencia entre lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen. No suelen ser claros con los demás con lo que piensan a sienten. Muchas veces porque ni ellos mismos lo saben.
  • Dificultad para tomar decisiones, incluso para pequeñas cosas.

¿Crees que Puedes Ser Codependiente? Test de 20 Preguntas para Averiguarlo.

Si quieres saber cómo dejar de ser un codependiente emocional, lo primero es tener claro que lo eres. Ten en cuenta que esto no es un diagnóstico definitivo y que con la ayuda adecuada de una terapeuta, la codependencia es una condición que se puede sanar. Ten en cuenta que la codependencia cubre un espectro amplio, con lo que te corresponderá averiguar en qué punto del espectro te encuentras tú. A cuantas más de las siguientes preguntas respondas afirmativamente, hay más probabilidad de que seas codependiente:

  1. ¿Te callas para evitar discusiones? ¿Evitas el conflicto?
  2. ¿Le das demasiada importancia a las opiniones que tienen los demás sobre ti?
  3. Alguna vez has tenido una relación con una persona con un problema de adicción? ¿Hay alguna persona en tu familia de origen que también haya tenido o tenga un problema de adicción?
  4. ¿Alguna vez has tenido alguna relación (de amistad, pareja, trabajo,..) con alguien que te maltrata y/ se aprovecha de ti y/o abusa de ti y/o te menosprecia?
  5. ¿Buscas que los demás te validen en lugar de creer en ti?
  6. ¿Tienes dificultades para adaptarte a los cambios en general?
  7. ¿Te sientes rechazada con facilidad? ¿Si los demás no te demuestran constantemente que te quieren o que están ahí te sientes mal?
  8. ¿Dudas de tus capacidades para conseguir lo que quieres? ¿Tienes dificultades para identificar qué es lo que quieres?
  9. ¿Te sientes incómodo al expresar tus verdaderos sentimientos a los demás?
  10. ¿Alguna vez te has sentido “inadecuado”, como si “algo estuviera mal en ti” y no fueras digna de amor y atención?
  11. ¿Te sientes realmente mal cuando cometes un error? ¿Eres muy perfeccionista en todo lo que haces?
  12. ¿Tiene dificultades para recibir cumplidos o regalos?
  13. ¿Crees que las personas con las que te relacionas en tu vida irían cuesta abajo sin tu esfuerzo constante? ¿Tienes una necesidad compulsiva de ayudar/cuidar/cambiar a las persona que quieres?
  14. ¿Te cuesta mucho pedir ayuda a los demás?
  15. ¿Sueles tener problemas o una relación conflictiva con figuras de autoridad, como la policía o tu jefe/jefa?
  16. ¿Estás confundido acerca de quién eres o hacia dónde vas en tu vida?
  17. ¿Tiene problemas para decir “no” cuando los demás te piden algo?
  18. ¿Te dedicas a tantas cosas a la vez que al final no te centras de verdad en ninguna?
  19. ¿Sientes rabia con frecuencia por dentro y esto es algo que escondes frente a los demás?
  20. ¿Eres muy fiel a ciertas personas, quedándote en una relación a pesar de que te han hecho mucho daño?

¿Cómo se Sana la Codependencia?

Si quieres saber cómo dejar de ser un codependiente emocional, has de saber que, debido a que la codependencia está arraigada en la infancia de una persona, sanarla implica la exploración de las dinámicas con los padres/cuidadores en la infancia de la persona y su relación con los patrones de comportamiento tóxicos y autodestructivos en la edad adulta. También requiere identificar los roles asignados en la infancia por la familia de origen y ver cuáles de esos roles la persona adulta sigue adoptando de forma inconsciente en sus relaciones con los demás.

También hay una parte importante que supone reapropiarse de las emociones y aprender a gestionarlas. A las personas codependientes en su infancia no se les permitía expresar sus emociones, con lo que aprendieron a negarlas, reprimirlas, retroflectarlas (aplicase a uno mismo la emoción sentida en lugar de expresarla, es como “tragársela”). Muchos codependientes o bien tienen miedo de expresar sus emociones o bien no saben lo que sienten. Este trabajo es conveniente hacerlos en grupos coda, donde puedan verse identificados con los patrones de comportamiento y proporcionarse apoyo mutuo. Esto es aconsejable hacerlo de forma paralela a la terapia con una terapeuta que sepa sobre codependencia. Los grupos no sustituyen a la terapia individual y viceversa.

Fuente: http://www.mentalhealthamerica.net

El Síndrome de Abuso Narcisista y el Síndrome de Imán Humano

El Síndrome de Abuso Narcisista y el Síndrome de Imán Humano

El ‘Síndrome de Abuso Narcisista’ y el ‘Síndrome de Imán Humano’

El Síndrome de Abuso Narcisista y el Síndrome del Imán Humano son de los que habla Ross Rossenberg en su libro “Síndrome del Imán Humano”. Rossenberg es un psicoterpeuta estadounidense, conocido por su trabajo con codependientes. El “Síndrome de Abuso Narcisista” consiste en un patrón de abuso perpetrado por un(a) narcisista sobre una víctima codependiente. El “Síndrome del Imán Humano” en su forma más simple, explica por qué las personalidades opuestas se atraen entre sí, y por qué las relaciones perseveran a pesar de que una o ambas personas sean infelices en la relación. Independientemente de las diferencias, según Rossenberg, al menos el 75% de los codependientes experimentan alguna forma de Síndrome de Abuso Narcisista en sus relaciones personales.

Para saber cómo recuperarte de una relación narcisista, has de saber que el Síndrome de Abuso Narcisista es un patrón crónico de abuso físico, emocional y /o sexual perpetrado por narcisistas patológicos contra personas más débiles y más vulnerables. Debido a que las víctimas de Síndrome de Abuso Narcisista por lo general carecen de confianza, autoestima y apoyo social, son propensas a sentirse atrapadas por el perpetrador. La experiencia de “estar atrapada”, en muchas ocasiones, tiene que ver con situaciones (detonantes o “triggers”) de infancia de las codependientes, ya que así es como se sentían al depender de sus padres narcisistas en sus familias de origen. De adultos, inconscientemente, repiten esta dinámica con parejas, amigos, jefes,… sin darse cuenta de que son personas adultas con poder y libertad para tomar decisiones y hacer lo que quieran. El narcisista suele contribuir, con su conducta depredadora, a que la codependiente se sienta atrapada con técnicas como el “gaslighting” o luz de gas. Por lo general, quienes se sienten atrapadas, creen que pueden controlar o mitigar el abuso, o creen que realmente se lo merecen.

Razones por las que un Codependiente Cree que no Puede Terminar una Relación con una Narcisista

Las complicadas dinámicas psicológicas y relacionales del Síndrome del Imán Humano son responsables de la formación y el mantenimiento de la relación perpetrador/víctima y de la incapacidad de terminarla. Las víctimas del Síndrome de Abuso Narcisista, los codependientes, no pueden o creen que no pueden terminar con el abuso y/o la relación debido a lo siguiente:

  1. Incertidumbre/dudas sobre la verdadera naturaleza peligrosa de la abusadora.
  2. El miedo a las consecuencias reales si deja relación (que la perpetradora los pueda acosar, calumniar, demandar, quitarles la custodia de sus hijos en común,…).
  3. Miedo al rechazo y aislamiento social y familiar en el caso de que la abusadora haya puesto a los amigos y/o familia (en común o no) de la víctima en su contra.
  4. Secuestro físico: coger las llaves de la víctima, tenerla retenida en contra de su voluntad.
  5. Dependencia financiera: (la perpetradora mantiene a la víctima o la víctima trabaja para él).
  6. Varias formas de control coercitivo y encubierto: vigilar y trackear el móvil, redes sociales, hablar con amigos/familia a sus espaldas, seguirla.
  7. Una exitosa campaña de gaslighting, por ejemplo, haciendo creer a la víctima que no sobrevivirá “sola” si deja a la perpetradora.

Los perpetradores suelen tener un trastorno anti-social recogido en el grupo B del DSM: narcisistas, psicópatas y/o sociópatas. Cuanta menos empatía tiene un perpetrador de Síndrome de Abuso Narcisista, más efectivos son para controlar y dominar a las personas codependientes. Mantienen el poder y el control sobre sus víctimas golpeando o agotando su resolución de defenderse o de buscar protección o ayuda. Las diversas formas de manipulación y agresión directa, pasiva y encubierta aseguran que la víctima permanezca en la relación, mientras que el codependiente no responde ni la expone la relación. Muchas veces la justifica y en otras ocasiones ni siquiera es consciente del abuso/maltrato. Si quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, lo primero es hacer consciente la relación abusiva en la que has estado involucrada.

10 Consejos para Defenderte del Abuso Narcisista 

  1. Aprende la técnica de Observar No Absorber de Ross Rossenberg: la disociación protectora consciente evitará que te metas en una lucha que no puedes ganar. Ten en cuenta que esta técnica sólo está recomendada para el caso de que estés en una relación con un(a) narcisista, psicópata, sociópata y tiene el objetivo de protegerte mientras tengas este vínculo tóxico en tu vida. La disociación consiste en desconectarse para no sentir, con lo que no está recomendado ni utilizarla en exceso ni considerarla como algo sano en tus relaciones/vínculos con los demás.
  2. Obtén apoyos externos: cuenta tu situación a amigos y/o familiares que puedan brindarte su apoyo y, si llega a ser necesario, su protección. El secreto o la privacidad siempre funcionan en beneficio del abusador.
  3. Prepárate para reacciones agresivas o pasivo-agresivas o “castigos”: los abusadores utilizan la intimidación y amenazas, aún más cuando alguien se resiste o muestra signos de una mejor salud mental.
  4. Obtén información sobre refugios, policía y otros servicios de apoyo y seguridad.
  5. Busca la ayuda profesional de una psicoterapeuta que sabe de Síndrome de Abuso Narcisista. Las terapeutas sin este conocimiento pueden hacer más mal que bien, ya que al desconocer la situación de origen (generalmente de infancia) tienden a alinearse con el abusador por sus habilidades de manipulación y a no validar la versión de la víctima. Terminan agravando las heridas de infancia en lugar de acompañar a sanarlas.
  6. Infórmate sobre los trastornos anti-sociales. Cuanto más sepas sobre el trastorno y cómo se comportan estas personas, más fácil te resultará protegerte.
  7. Reconstruye tu autoestima. El amor propio es el mejor antídoto contra la codependencia.
  8. Encuentra un grupo de apoyo terapéutico o un grupo de 12 pasos, como el Codependientes Anónimos (Co-Da).
  9. Ten paciencia contigo mismo. Hacer consciente el problema es el primer paso. El camino de recuperación no es rápido, lleva tiempo. Aprende a caminarlo paso a paso día a día.
  10. Confía en tu intuición. Seguro que, de una forma o de otra, tu cuerpo te ha señalado al principio de la relación que esa persona era peligrosa para ti. A lo mejor un nudo en el estómago o en el pecho. Ésa es tu intuición hablándote. La próxima vez, hazle caso.

Fuente: https://blogs.psychcentral.com

Ten en cuenta que estos 10 Consejos están pensados para el caso de que todavía estés en una relación con un(a) narcisista, pero si quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, lo ideal es tener contacto cero o un contacto mínimo con el/la narcisista.

El Trance Hipnótico de un Narcisista: Cómo Romper el Hechizo

El Trance Hipnótico de un Narcisista: Cómo Romper el Hechizo

Si alguna vez te has relacionado con un(a) narcisista te darás cuenta de que hay algo diferente en estas personas. Debido a que son profundamente inseguras, necesitan reafirmar constantemente su poder y su valor a través de los demás. A un nivel inconsciente, saben que necesitan de los demás para “sobrevivir” emocionalmente, ya que son como niños y no son autónomos a nivel emocional. Son muy encantadores y pueden llegar a resultar hipnotizantes. Una vez te consideran un “target” no es fácil que te suelten…ni tú a él/ella.

Cómo Hipnotizan las Narcisistas

Los narcisistas tienen una técnica principal para ponerte en trance: se hacen con el control. Te atraen a escucharlos mientras hablan sobre ellos mismos o sobre alguna otra cosa relacionada con ellos.

Suelen ser personas carismáticas, con lo que se convierten en el centro de atención con facilidad. A menudo son interesantes, inteligentes, rápidas e ingeniosas, con lo que se convierten en “centros de mesa”. Poco a poco, te empujan a su órbita haciendo que te concentres en ellas. Comienzas a tener una actitud pasiva y a estar entretenido.

De forma progresiva, vas perdiendo personalidad, te das cuenta de que estás de acuerdo con él/ella sobre todo, que se ha convertido en una especie de “líder” para ti y tú en su abnegada audiencia.

A diferencia de un narcisista encubierto, un psicópata o un sociópata (que suelen ser seductores compulsivos), un narcisista descubierto no intenta que te sientas querida, sino que te hacen sentir que la vida es buena porque eres su admiradora y “fan” más fiel. Puede parecer que en momentos concretos te apoya o te ayuda, pero no es real. Primero porque tú le ayudas y apoyas mucho más, con lo cual son migas para el narcisista (que es consciente de que, aunque sea poco, algo tiene que dar) y segundo porque muchas veces se ofrece “de palabra” pero a la hora de la verdad no estaría dispuesto a hacer gran cosa por ti.

Una vez has renunciado a tu voluntad independiente y te has convertido en una extensión o suministro narcisista, estás como hipnotizado. Como psicoterapeuta que sabe de narcisismo, creo que hay una relación directa entre el estado hechizante y el trauma bonding.

Cómo te Mantienes Hipnotizada por un Narcisista

Debido a que el hipnotismo tiene grandes poderes para persuadir, puedes terminar queriendo prolongar la sensación de estar en la órbita del narcisista. Te persuadirá para que sientas que quieres hacerte su amiga/pareja, que quieres ser como él y que quieres ayudarle.

También es necesario que tengas en cuenta que, si a estas alturas del cuento de vuestra relación, aún no te has dado cuenta de que “pasa algo raro”, es más que probable que tú seas codependiente. Si para una narcisista, todo va acerca de ella, para un codependiente, todo va acerca de la otra persona. Por eso hacen tan buena pareja. En realidad, son dos polaridades de personalidades humanas. Una persona equilibrada tiene un cierto grado de egoísmo y egocentrismo y también cierto grado de dar y estar por los demás. La mayoría de las personas tienen una tendencia hacia lo uno o lo otro pero en el caso de las personas narcisistas y codependientes se trata de algo extremo.

Si terminas relacionándote regularmente con un narcisista, entrarás en SU mundo en SUS términos. Terminarás interpretando las cosas en términos de lo que diría o haría el narcisista.

Pero la vida en ESTE mundo es una calle de sentido único. Tú eres el público y ella es la estrella. En su mundo, lo que importa es “proyectar una imagen ideal que no es real” y no sentir que alguien sea superior a ella. Por eso terminan relacionándose de forma íntima con personas codependientes, que son:

  • Son fáciles de hipnotizar: el narcisista repite la manipulación que a una codependiente ya le hizo su padre/madre en la infancia.
  • Suelen mantener un “bajo perfil”: al que se les condiciona y obliga desde la infancia, lo cual permite a la narcisista “brillar”.
  • Ponen el foco de la atención en la otra persona, rara vez en sí mismos.

Rompiendo el Hechizo de la Narcisista

Romper el hechizo es duro. Una psicoterapueta que sabe de narcisismo puede ayudarte a ello. Te importa mucho lo que la narcisista piensa de ti. Y dado que has renunciado a tu sentido de ti mismo, te resulta muy difícil ver la situación de una forma objetiva. Si trabajas para una persona así, tienes una necesidad aún mayor de mantener el status quo.

Hay algunas cosas en las que centrarte que te ayudarán a identificar tu estado de trance hipnótico y, al hacerlo, cambiarlo. También podría ser de gran ayuda para ti hacer terapia con una psicoterapeuta que sabe de narcisismo.

  • Si acabas de conocer a un narcisista y caes bajo su hechizo, puedes dejar el encuentro sintiéndote emocionada, como “de subidón”. Esto es sólo el principio,a esos subidones les seguirán bajones, y así una y otra vez, es una montaña rusa emocional. Con el paso del tiempo, esta dinámica no será sana para ti ni a nivel psicológico ni a nivel emocional. Hay posibilidades de que desarrolles ansiedad, depresión leve o ambas.
  • Nunca puedes estar en el centro de atención cuando estás cerca de una narcisista. Incluso cuando parece estar enfocada en ti, realmente se trata de ella. Pero a veces todos tenemos que ocupar un lugar central en una conversación o en una reunión. Si lo intentas, será algo difícil e incómodo, como si de alguna manera no saliera bien. Comenzarás a sentir tristeza y frustración. Escucha estos sentimientos. Tus emociones te están dando un mensaje sobre esta persona.
  • Si estás en una relación con un narcisista, tarde o temprano comenzarás a sentir que nunca se te escucha y que no hay una conexión real o un intercambio de ideas fácil. Una forma en la que puedes darte cuenta de esto es que tendrás que ver a otra persona para tener una conversación real. Cuando llamas a ese otro amigo/amiga y por fin te sientes escuchado/visto. Cuando hagas esto consciente, habrás roto el hechizo.

Fuente: https://blogs.psychcentral.com