Patrones de Relación Disfuncionales

Qué es un Patrón de Relación Disfuncional

¿Repites los mismos patrones de relación disfuncionales, aunque te dejan frustrado y dolido? Algunos ejemplos de patrón de relación disfuncional son:

  • Tener una relación codependiente. En ella, una de las personas intenta arreglar, ayudar o salvar a la otra en lugar de simplemente aceptarla.
  • Una persona que tuvo una madre emocionalmente indisponible repite esto ella con sus hijos, no está emocionalmente disponible para ellos.
  • Un hijo cuyo madre era alcohólica tiene varias relaciones de pareja con mujeres que también son alcohólicas
  • Una hija en cuya familia de origen presenció agresiones (verbales y/o emocionales y/o físicas) de uno de sus padres al otro, acaba en relaciones en las que es maltratadora o víctima de abuso por su pareja.

En la superficie, esto no tiene ningún sentido. Nadie que haya crecido en una familia disfuncional o haya sido traumatizado quiere repetir estos patrones. Entonces, ¿por qué ocurre? Si quieres saber cómo curar después de una relación con una narcisista, seguramente venga de un patrón disfuncional de infancia.

Porqué Repetimos Patrones de Comportamiento Destructivos

Hay varios factores diferentes que contribuyen a nuestra tendencia a repetir patrones de comportamiento destructivos:

  • Repetimos lo que es familiar. De forma inconsciente, repetimos comportamientos destructivos porque nos resultan familiares y sabemos qué esperar de ellos. Esto es tu zona de confort, incluso aunque se trate de un patrón como el del maltrato. Es “el diablo que conoces” y a menudo lo elegimos por encima de lo desconocido.
  • Repetimos lo que aprendimos de niñas. Las creencias, las habilidades para afrontar y los patrones de comportamiento que aprendimos en la infancia se afianzan profundamente porque los aprendimos cuando éramos vulnerables y nuestros cerebros no estaban completamente desarrollados. Y después de años de usarlos, son difíciles de cambiar. Por ejemplo, si en tu familia de origen había un patrón de evitar el conflicto, eso es lo que harás hasta que aprendas en terapia a afrontar y gestionar el conflicto. Los conflictos simplemente se dan a lo largo de la vida con otras personas (parejas, amigos, compañeros de trabajo,..). Pretender lo contrario es una fantasía. De lo que se trata es de cómo abordamos estos conflictos.
  • Repetimos lo que fue traumático en un esfuerzo inconsciente para cambiar el resultado, cambiar nuestra historia. Si te sentiste rechazada, no querida o impotente de niña, es más que probable que de adulta tengas experiencias y relaciones en las que te sientes de manera similar en un esfuerzo inconsciente para cambiar el resultado: sanarte a ti misma obteniendo la aceptación o el amor de tu padre/madre (a través de tu pareja) o sintiéndote con el control de la situación, en lugar de impotente. La ironía es que escogemos personas que nos acaban tratando como lo hicieron nuestros padres y seguimos desempeñando el rol asignado en la familia, como lo hicimos en la infancia y recreamos el mismo resultado, no uno diferente.
  • Pensamos que merecemos sufrir. A los niños traumatizados (a los que se llama “chivos expiatorios”) a menudo se les dice que son malos y que merecen ser abusados ​​o que son la razón por la que papá, el bebe o la familia tiene tantos problemas. E incluso si no son culpados directamente, interiorizan la vergüenza de su familia y se culpan a sí mismos por todo lo que intuyen que “está mal”, los problemas y secretos de la familia. Su autoestima fue seriamente dañada, por lo que realmente, para justificar lo mal que se sienten, creen que se lo merecen.

Repetimos lo que no Sanamos

Los patrones de relación disfuncionales se aprenden y pasan de una generación a la siguiente. Las nacidas en familias disfuncionales, como la familia narcisista (una en la que el padre, la madre o ambos tienen Trastorno Narcisista de la Personalidad), repetiremos el tipo de relaciones disfuncionales y las dinámicas hasta que sanemos el trauma subyacente y nos sintamos dignas de ser amadas y tratadas con respeto y amabilidad.

Repetimos dinámicas de relaciones disfuncionales porque son familiares. Incluso cuando sabes que “algo está mal” o no es sano ni nutriente para ti, es difícil cambiarlo. Es más fácil seguir haciendo lo que siempre has hecho que aprender y aplicar nuevas herramientas y recursos personales.

Esto es especialmente cierto en situaciones estresantes. Cuando tu sistema nervioso se colapsa, el cuerpo se inunda de adrenalina y sientes tus emociones fuera de control, es extremadamente difícil comportarse de una manera diferente. Esto se debe en parte a nuestra neurobiología, de lo que estamos hechos.

Rompiendo Viejos Patrones

Podemos romper viejos patrones, pero cuanto más haya hecho algo, haya sentido algo o pensado en algo, más fuertes serán esas conexiones neuronales, y más difícil será romperlas. Se trata de “volver a cablear tu cerebro”, formar nuevas conexiones neuronales para que los nuevos pensamientos y comportamientos se conviertan en la norma. Cuando eliges responder de manera diferente o pensar de manera diferente, estás creando nuevas vías neuronales y, con la repetición, se convertirán en las formas preferentes y, poco a poco, más cómodas de actuar y pensar.

Si quieres saber cómo curar después de una relación con una narcisista, puedes empezar por cambiar tus viejos patrones relacionales.

Formas de comenzar a cambiar tus Viejos Patrones

  1. Ser más consciente de los patrones de relación en tu familia de origen. Éstos se han convertido de forma inconsciente en los modelos, los “mapas” para todas tus relaciones futuras. Puede resultarte útil leer sobre narcisismo en el caso de que te hayas criado en una familia narcisista, escribir un diario sobre sus experiencias infantiles y/o sobre cómo te sientes día a día con lo que te pasa, o hacer terapia con una terapeuta que pueda ayudarte a hacer conscientes las reglas y roles asignados a cada miembro en tu familia de origen.
  2. Reflexionar sobre tu propio comportamiento. También es importante ser consciente de tus pensamientos, sentimientos y comportamientos y comprender el papel/rol que desempeñas en tus relaciones disfuncionales. En última instancia, tú eres responsable de tus propias acciones y de aprender formas más saludables de resolver problemas, satisfacer tus necesidades y gestionar el estrés.
  3. Incorporar nuevos recursos personales. Para cambiar nuestros patrones de relación, también debemos cambiar nuestro comportamiento. Esto podría incluir aprender habilidades de comunicación asertivas, aprender a gestionar nuestras emociones y practicar el autocuidado de forma regular.
  4. Ser paciente contigo mismo. Hacer cambios significativos requiere mucha voluntad por tu parte. En realidad, no vas a cambiar los patrones de tantos años en cuestión de semanas o meses. Sé amable contigo mismo mientras haces cambios y los integras poco a poco en tu vida.
  5. Disfrutar del camino. A las niñas a las que se somete durante mucho estrés y presión en su infancia y se les da el mensaje de que tienen que ser “perfectas” para que se las quiera, cuando comienzan un proceso personal de terapia, tienden a pensar que se trata de una carrera de obstáculos en la que tienen que esforzarse mucho para llegar rápido a una meta en la que por fin están “arregladas” y así son dignas de amor. Esto es neurótico y es una repetición inconsciente de lo que ocurrió en su infancia. No hay una meta a la que tienes que llegar ni tienes que “arreglarte” a ti misma. Más bien se trata de un camino vital diferente que te llevará a otros lugares. Ya eres digna de amor y te mereces disfrutar todo lo que puedas de ese camino que es tu vida.

Si quieres saber cómo curar después de una relación con una narcisista, no importa dónde te encuentres en tu viaje hacia la curación y la creación de nuevos patrones de relación. Hay esperanza. ¡El cambio es posible! ¿Cuándo quieres dar el primer paso?

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Patrones de Conducta en las Familias Disfuncionales

Las tres reglas principales de una Familia Disfuncional

  1. No confíes
  2. No cuentes
  3. No sientas

Patrones de comportamiento de las Familias Disfuncionales

  1. Inconsistencia e Imprevisibilidad

Los padres no tienen un patrón sólido que le sirva de guía al niño para saber a qué atenerse o para entender cuándo hace algo bien o mal. Este tipo de padres asustan a los niños porque su comportamiento es caótico y errático y nunca saben qué esperar de ellos. Este tipo de comportamiento por parte de los padres genera apego desorganizado en el niño.

  1. Reversión de los Roles

Los padres actúan como niñas, por lo que las niñas tienen que actuar como padres. Los padres pueden ser tan inmaduros e irresponsables que sus hijas terminan realizando muchas de las funciones de crianza. Las niñas pueden llegar a cocinar para la familia, cuidar a hermanas a una edad muy temprana, “subrogarse” como pareja de uno de los padres, cargar con los problemas emocionales de los padres,… en definitiva, asumir roles adultos para crear estabilidad en la familia. Esto se denomina “parentificación”.

  1. Sistema Familiar Cerrado

Los extraños a la familia son temidos y los padres desalientan las relaciones con los demás. Esto interrumpe el proceso de socialización normal y de amistades importante en el desarrollo de un niño.

  1. Falta de Empatía

Los sentimientos y las emociones no están permitidos. Si la niña llora, se enfada o se ríe, recibe el mensaje, directo o indirecto, de que eso no está bien, o es algo que no está permitido. En este tipo de familias las emociones se consideran de “débiles”, por lo que la niña se ve obligada a escoderlas, negarlas y asfixiarlos. Esto tiene consecuencias en su salud emocional en el medio-largo plazo, ya que las emociones no desaparecen por el hecho de que las ignoremos.

  1. Mensajes Contradictorios

Los padres emiten una cantidad enorme de reglas y de normas que sus hijos tienen que cumplir pero de los que ellos están exentos. Les dicen cosas como “¡Relájate!” con un tono amenazante. Les permiten hacer algo y a los cinco minutos les castigan por hacer eso mismo cambiando la versión de lo que está permitido.

  1. Retención

Los padres de este tipo de familias tienen problemas con “dar”, quieren recibir pero no dar. Como ellos mismos en su infancia se vieron privados de amor, dinero, atenciones , elogios,…hacen lo mismo con sus hijos, retienen sin ser capaces de dar. Este “amor condicional” confunde a los niños y los hace sentir no queridos y no importantes para sus padres.

Tipos de Sistemas Familiares Disfuncionales

La Dra. Janet Kizziar habla de cuatro tipos de sistemas familiares con problemas, que son “caldo de cultivo para la codependencia”:

  1. El Sistema Familiar Alcohólico o Químicamente dependiente.
  2. El Sistema Familiar Emocional o psicológicamente perturbado.
  3. El Sistema Familiar de Abuso físico o sexual.
  4. El Sistema Familiar fundamentalista religioso o rígidamente dogmático.

La Codependencia se expresa en estas familias disfuncionales a través de cuatro estrategias:

  • Minimizar supone reconocer que puede haber un problema, pero se ignora.
  • La proyección culpa del problema a los demás, y puede designar a un chivo expiatorio para soportar la vergüenza de la familia.
  • La intelectualización trata de explicar el problema, creyendo que al ofrecer una excusa o explicación conveniente, el problema se resolverá.
  • La negación exige que las personas en la familia crean que no hay ningún problema.

Sistemas Familiares Codependientes

Estos sistemas familiares desalientan la comunicación sana de problemas y sentimientos entre los miembros de la familia. Destruyen la capacidad de los miembros para confiar en sí mismos y confiar en otras personas para tener una relación íntima. Congelan a los miembros de la familia en roles anti-naturales, lo que dificulta el cambio constructivo.

Las reglas que fomentan los patrones antinaturales de relación en estos sistemas familiares codependientes incluyen:

  • No hablar de los problemas.
  • No expresar tus sentimientos abiertamente u honestamente.
  • Comunicarte indirectamente, a través de la actuación o mal humor, o a través de otro miembro de la familia (esto se denomina triangulación).
  • Tener expectativas poco realistas sobre lo que los miembros de la familia harán por otro.
  • No ser “egoísta”. Supone mirar siempre por los otros miembros primero, no decir que no y negar tus propias necesidades.
  • No tomar a tus padres como un ejemplo, “haz lo que digo, no lo que hago”.
  • No te diviertas.
  • No agites la coctelera, mantén el status quo pase lo que pase.
  • No hables sobre sexo.
  • No desafíes las creencias religiosas de tus padres o estas reglas familiares.

¿Te has criado en una Familia Disfuncional y eres una Adulta Codependiente? Puedes acudir a un grupo terapéutico para sanar: 

coda.org

www.acaspain.org