Personas Pasivo-Agresivas. Cómo tratarlas.

Comportamiento pasivo-agresivo

Las personas pasivo-agresivas expresan su agresividad de forma encubierta. Son básicamente obstruccionistas e intentan bloquear lo que sea que quieras. Te transfieren su rabia inconsciente y hacen que generes es frustración y rabia. La rabia es de ell@s, mientras que te preguntan con la más absoluta calma “¿Por qué te enfadas?” y después te culpan por la ira que te están provocando.

Las personas pasivo-agresivas por lo general son codependientes y, como todos los codependientes, sufren de vergüenza tóxica y una baja autoestima. Su comportamiento está diseñado para complacer y con ello apaciguar y oponerse y con ello controlar. Quizás estés experimentando abuso pero no te des cuenta, porque su estrategia de mostrar hostilidad está encubierta y es manipuladora, llevando a situaciones conflictivas y a problemas de intimidad.

Trastorno de la Personalidad pasivo-agresivo

Reconocido en el DSM-V entre los trastornos de dependencia. Las personas que lo tienen se caracterizan por tener al menos cuatro de las siguientes pautas de comportamiento que no sean debidas a la depresión:

  • Se resiste pasivamente a realizar tareas del día a día.
  • Se queja de no ser comprendid@ y/o no querid@.
  • Es hurañ@ y argumentativ@.
  • Desprecia y critica a la autoridad.
  • Expresa envidia y resentimiento hacia aquéllos que parecen más afortunad@s que él/ella.
  • Se queja de forma frecuente de su mala suerte.
  • Muestra de forma alternativa un desafío hostil y arrepentimiento.

Después de casi 40 años desde que fue acuñado en 1994, hay un interés renovado en el estudio de la pasivo-agresión. Éste es un estudio de 2009 en el que se determina que se ha encontrado una relación entre la pasivo-agresión y los trastornos borderline y narcisista de la personalidad, experiencias negativas en la infancia y abuso de sustancias.

Características del comportamiento pasivo-agresivo

Como no puedes tener una conversación honesta y directa con una pareja/familiar/amig@ pasivo-agresivo, nunca se resuelve nada. Dicen que sí y su comportamiento pasivo grita NO. Intentan sabotear tus necesidades, deseos y planes utilizando una variedad de tácticas. Todos podemos caer en esta clase de comportamientos alguna vez, pero cuando hay un patrón de comportamiento perverso de múltiples síntomas, es muy probable que con quien estés tratando sea con un(a) pasiv@-agresiv@.

Negación. Como tod@s l@s codependientes, niegan el impacto de su comportamiento. Culpan a otros, sin ser conscientes de los problemas que están causando. Se niegan a hacerse responsables y distorsionan la realidad, racionalizan, culpan, se excusan, minimizan, niegan o mienten de forma patente sobre su comportamiento, sus promesas o los acuerdos a los que han llegado contigo.

Olvidadizos. En lugar de decir “no” o darle una salida a su rabia, se olvidan de tu cumpleaños o de los planes que habéis hecho, o se olvidan de poner gasolina en el coche, sacar la basura o arreglar el wc (algo que dijeron que harían). Finalmente te sientes herid@ y enfadad@.

Procrastinación. Son evitativ@s y no les gustan los plazos ni los horarios. Es otra forma de rebelión, así que retrasan hacer las cosas con excusas sin fin. No se hacen cargo de sus responsabilidades, promesas o acuerdos. Si están sin trabajo, arrastran los pies para ir a buscar uno. Quizás hagas tú más búsqueda de trabajo en su lugar.

Obstrucción. Esta es otra forma no verbal de decir NO. Cuando intentas decidir cuándo o dónde ir de vacaciones, escoger un apartamento o hacer planes, pondrán pegas a cada sugerencia sin ofrecer ninguna alternativa.

Ambigüedad: No les gusta tomar parte. No dicen lo que quieren o lo que han querido decir. Sin embargo, su comportamiento habla por ell@s, dice claramente NO. De esta forma retienen el control y te culpan por ser controlador(a). Como ya te puedes imaginar, la negociación de acuerdos, como el divorcio o el régimen de visitas de l@s hij@s es exasperante. Además de la procrastinación, evitan ser etiquetad@s. Puede que insistan en “visitas razonables” y que etiqueten tus intentos de establecer un plan como “controlador”. Alternativamente, puede que acepten el acuerdo, pero que no lo cumplan. Su estrategia consiste en no ser clar@s para poder ocultar el comportamiento perverso que tienen.

Nunca enfadad@: Nunca manifiestan su rabia abiertamente. A much@s de ell@s en su infancia eran castigad@s o regañad@s por mostrar rabia, o nunca se les permitía objetar. La única salida de desahogo que tienen (porque no han sanado esas heridas de infancia) es un comportamiento oposicional, pasivo-agresivo.

Incompetencia. Cuando finalmente hacen lo que les pides, es probable que tengas que volver a hacerlo tú. Si se trata de tareas de la casa, su ineficiencia puede que te lleve a hacerlo tú mism@. En el trabajo, comenten errores por falta de atención.

Llegan tarde. Llegar tarde de forma crónica es una forma tibia de decir NO. Dicen que sí a una hora determinada, pero llegan tarde. Estás vestid@, esperando para salir y ell@s están “atrapad@s en la oficina”, en internet, o viendo el partido y aún no están list@s. Llegar tarde al trabajo o en la entrega de tareas es una forma de rebelión de auto-sabotaje que puede hacer que les acaben echando.

Negatividad. Su personalidad hace que tiendan a hacer pucheros o ser testarud@s, hosc@s o argumentativos. Se sienten incomprendid@s e inapreciad@s, y critican y desprecian la autoridad. Se quejan con frecuencia y envidian a los que son más afortunados.

Juegan a hacerse la Víctima. El problema que tengan es siempre la culpa de otros. Su negación, vergüenza tóxica y falta de responsabilidad les llevan a hacerse la víctima y culpar a otros. Tú eres el/la controlador(a) y demandante. Siempre tienen una excusa, pero es su propio comportamiento autodestructivo lo que les causa los problemas que tienen en su vida.

Dependencia. Mientras que le tienen miedo a la dominación, son dependientes, no asertiv@s, indecis@s e insegur@s. No son conscientes de su dependencia y luchan contra ella siempre que pueden. Su obstruccionismo es un pseudo-intento de independencia. No se van y en lugar de eso lo que hacen es retirarse y resistir la intimidad. Su comportamiento está diseñado para evitar asumir responsabilidades sobre sí mism@s, y muchas veces dependen de forma injusta de su pareja para que les dé apoyo psicológico, emocional y económico.

Comunicación de retención. Es otra forma de expresar rabia y mantener el poder de forma pasiva. Quizás se vayan, rechazando hablar o haciéndose la víctima y diciendo “Siempre tienes la razón” cerrando así el diálogo. No son capaces de articular lo que quieren, sienten o necesitan. En lugar de eso, retienen el poder utilizando el tratamiento de silencio o reteniendo apoyo material/financiero, afecto o sexo. Esto socava la intimidad como una forma de luchar contra su dependencia.

Hay otra serie de acciones que podrían llegar a hacer, como dar portazos, quitarte algo tuyo u ofrecerte un postre al que le tienes alergia o cuando haces una dieta.

Qué puedes hacer frente a una persona pasivo-agresiva

Como una persona pasivo-agresiva es indirecta, es posible que te cueste reconocer qué es lo que pasa realmente, pero es esencial que entiendas con quién estás tratando. Busca un patrón perverso o varios de los síntomas mencionados más arriba y monitorea tus sensaciones y sentimientos. Puede que te sientas enfadad@, confus@ o impotente cuando intentas que esa persona coopere. Si es patrón, es muy probable que la persona con la que estés tratando sea pasivo-agresiva.

Es importante no reaccionar. Cuando te quejas, le regañas o te enfadas, haces que el conflicto aumente y le das a esa persona más excusas y munición para negar su responsabilidad. No sólo eso, adquieres el rol del padre y/o madre (muy probablemente narcisista(s) y abusiv@(s) con respecto al cual esa persona se está rebelando. No sueltes indirectas, culpes o intentes devolverle el daño de alguna manera.

No seas pasiv@ ni tampoco agresiv@. Sé asertiv@. Es mejor lidiar con la responsabilidad y los problemas en la relación de forma directa. Ponlo en términos de “Tenemos un problema” no “Tú tienes un problema”, lo cual avergüenza. No culpes a esa persona ni le juzgues, pero describe el comportamiento que no te gusta y cómo te afecta a ti y a la relación, y qué es lo que quieres. Si dejas que sea esa persona la que proponga una solución al problema, hay más posibilidades de que llegue a buen término.

Cuando haces tuyas las tácticas de la persona pasivo-agresiva o te haces cargo de sus responsabilidades, lo que estás haciendo es permitir e incluso apoyar más comportamiento pasivo-agresivo. Esto lleva práctica y requiere ser asertivo. Prepárate para establecer límites con consecuencias.

Este artículo está basado en el original de whatiscodependency.com

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