Los 10 “Noes” cuando trates con una Narcisista

No las tomes en serio. La imagen lo es todo para las narcisistas. Se esfuerzan mucho para presentar una fachada de superioridad y certeza. Les gusta mantener a los demás adivinando qué es lo que hacen, por eso se comportan de formas menos transparentes. Es importante recordar que las personas con narcisismo son profundamente inseguras. Su llamativa fachada está diseñada para ocultar un vacío dentro. Si oyes mucho la frase “Yo estoy bien”, sospecha.

No compartas información personal en exceso. Cuanta más información personal le des a un narcisista, más munición tendrán para usar contra ti cuando quieran hacerte daño. Son expertas en encontrar vulnerabilidades y explotarlas en su propio beneficio. Pueden usar cualquier información que compartas para humillarte o manipularte, particularmente cuando es más vulnerable o más necesitado. Sé juicioso sobre lo que les dices.

No sientas la necesidad de justificar tus Pensamientos, Sentimientos o Acciones. Muchas narcisistas intentan hacer que otros se cuestionen a sí mismos. Pueden hacer esto con preguntas directas o indirectas, actuando como si les debieras una explicación de tu comportamiento. Reconoce esto por lo que es: un intento de debilitarte. Ante una narcisista, ejerce los cuatro Noes: No te Justifiques, No te Pelees, No te Defiendas, No te Expliques. No necesitas explicar o justificar tus sentimientos o pensamientos. Además, discutir o defenderse de una narcisista generalmente es contraproducente. Las narcisistas tienden a estar interesadas en ganar, no escuchar, compitiendo, no comunicándose. Por mucho que te digan que lo quieren es entenderte y llegar a un acuerdo, en realidad es como un partido de tenis, en el que si sigues esa dinámica, se convierte en un peligroso juego psicológico titulado “A ver quién es más listo”.

No minimices su comportamiento disfuncional. El comportamiento egoísta de los narcisistas y su hambre voraz de atención, como la de un niño demandante, pueden absorber por completo la energía de quienes las rodean, dejándolos física y emocionalmente drenados. Con el tiempo, las personas que mantienen relaciones con narcisistas (sentimentales, laborales, de amistad,…) pueden padecer fatiga crónica o auto-anestesiarse de sentir o dejar de tener perspectiva sobre lo poco saludable puede ser el comportamiento narcisista. Estas personas bajan tanto sus estándares de comportamiento frente a los narcisistas que justifican que los engañen, manipulen o humillen, lo acaban integrando como algo normal. A veces puede ser mejor estrategia pasar de la conducta infantil o provocadora de un narcisista sin contestar, pero eso no significa que debas dejar de tomar nota mental de lo poco saludable que es.

No esperes que asuman la responsabilidad. Las narcisistas muchas veces se atribuyen el mérito de algo que ha salido bien (aunque en realidad no lo hayan hecho ellas) y te culpan a ti de lo que ha salido “mal” (aunque en realidad no sea responsabilidad tuya). Rara vez se disculpan por su comportamiento o admiten su responsabilidad, un error o haber hecho daño a otro.

Las narcisistas piensan que tienen un estatus especial, que son mejores y por ello tienen más derechos que los demás. No tienen interés en la igualdad ni en responsabilizarse de lo que hacen cuando las consecuencias son negativas. Tratar de hacer que las narcisistas asuman la responsabilidad de sus acciones negativas es como entrar en una guerra. Si quieres señalar su rol en un problema, está bien, pero hazlo porque necesitas decirlo, no porque esperes que escuche o valide lo que tú expresas o tu opinión o punto de vista sobre las cosas. Las narcisistas no tienen que validarte ni aprobarte como persona. Eso te lo das tú a ti misma.

No asumas que comparten tus valores y tu visión del mundo. Si esperas que los narcisistas tengan compasión, digan la verdad o compartan el centro de atención, esto no va a ocurrir. Las personas con narcisismo ven a los demás como fuentes de gratificación, no como iguales. Usan las palabras como herramientas o armas más que para comunicarse de una forma honesta y sincera. Tienen un hambre insaciable de atención, son infantiles. Todo esto proviene de un sentido inestable de sí mismas. Saber esto puede liberarte de tener falsas expectativas y te permitirá establecer límites. Es muy importante que pongas límites y digas que no a comportamientos que no cumplen con tus estándares.

No intentes vencerlas en su propio juego. Puede ser tentador, pero recuerde que la mayoría de las narcisistas tienen escasa o nada de empatía y juegan una guerra abierta o encubierta con todas las personas que les rodean. Cuanto más intimes con ellas, más te conocerán e intentarán vencerte en juegos psicológicos que son peligrosos. Las narcisistas tienen un miedo atroz a perder, sentirse inferiores y/o verse expuestas o humilladas. Como resultado, dedican gran cantidad de energía a mantener su imagen y cultivar fuentes de estimulación de su ego, generalmente a expensas de los demás. Tratar de superarlas en una guerra de palabras, en un enrevesado juego tóxico psicológico, intentar desquitarte o adoptar sus técnicas es algo que no te hará sentir bien y que rara vez funciona. Ellas no saben parar ese juego al que le dedican la mayor parte del tiempo de su vida. Sé más lista, di que no, aparta a la narcisista de tu vida y sé fiel a tus valores.

No te tomes sus acciones de forma personal. Las narcisistas se aprovechan, manipulan y maltratan a cualquiera que puedan. Cuanto más cerca estés de ellas y más íntima sea la relación, el abuso y el maltrato escalan. No es personal en el sentido de que se lo hacen a quien se deja, a quien pueden. Si eres de las que te dejan, identifica qué vulnerabilidades o qué comportamientos hacen que acabes envuelta en esta clase de relaciones tóxicas.

No esperes empatía o un trato justo. Los narcisistas son generalmente incapaces, consciente o inconscientemente, de tener empatía. La empatía se basa en la suposición de que los demás son dignos, iguales y merecen atención y compasión. Su grandiosidad los lleva a ver a los demás como inferiores y a justificar mediante el mecanismo de defensa de la proyección el trato abusivo e injusto que les dan. En lugar de invertir energías en intentar recibir un trato justo o reciprocidad por parte de un narcisista, es mejor que la centres en apartarte de gente que se comporta de esa manera abusiva contigo, centrándote en respetarte y quererte a ti mismo.

No esperes que cambien. Las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad o rasgos narcisistas pronunciados rara vez cambian. Pueden alterar algunos comportamientos a lo largo del tiempo, pero las dinámicas subyacentes que las impulsan a comportarse como lo hacen generalmente están de por vida. Las narcisistas ven a los demás como amenazas o víctimas potenciales y están atrapadas en una búsqueda interminable de atención y aprobación. Si tú te empeñas mucho y dedicas mucho tiempo y energía a que una narcisista cambie o a que te dedique su atención y aprobación, te invito a que mires más adentro sobre para qué haces esto, qué es lo que te lleva a comportarte así.

No subestimes el poder del narcisismo. El narcisismo es una distorsión profunda del sentido de uno mismo. La vida de una narcisista es una carrera para conseguir “suministro narcisista”, el cual dependerá de qué le parece lo más importante en la vida al narcisista: halagos, dinero, sexo, poder,… Como no recibieron el mirroring adecuado por parte de sus padres cuando eran niños, viven esclavas de su propia imagen, que proyectan hacia los demás. En realidad no saben quiénes son.

La codependencia y el narcisismo son las dos caras de una misma moneda, no hay una sin la otra. Las narcisistas también son codependientes y los padres de los codependientes tampoco les hicieron el mirroring necesario, por eso tampoco saben bien quiénes son y centran su vida en el reconocimiento y validación por parte de la narcisista (es decir, también necesitan su “suministro”). Por parte del codependiente el suministro se centra en la narcisista, por parte de la narcisista, en todas las personas que pueda.

Los codependientes sí tienen empatía y con ello, una vez son conscientes de su historia, pueden hacer terapia y cambiarla. Puedes ayudarte a ti mismo mucho hasta cierto punto pero al menos al principio de tu recuperación necesitarás que alguien te haga ese necesario mirroring que tus padres no pudieron o no supieron hacer. Si sólo te tienes a ti mismo como referente, es probable sigas en las mismas viejas dinámicas y sólo será posible un progreso hasta un cierto punto. Busca la ayuda de una terapeuta o un grupo terapéutico.

Fuente: blogs.psychcentral.com

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¿Qué les pasa a las Personas Complacientes?

Lxs narcisistas pueden tomar a cualquiera como objetivo, pero muchos supervivientes se definen a sí mismos como personas complacientes. Este artículo va dirigido a todas aquellas personas que resuenen con este concepto.

Características de las Personas Complacientes

  • Centradas en las Necesidades de los demás. Las personas complacientes tienden a tener una consciencia elevada de las emociones de los otros. No me refiero a lo que se conoce como “empath” ni nada de eso. Simplemente que siempre son conscientes del estado de ánimo y emociones de las personas a las que tienen alrededor.
  • Evitan el Conflicto. Se dan cuenta de los potenciales conflictos y apagan las llamas antes de que las cosas puedan llegar a explotar. Se dan cuenta de cuándo lxs otrxs se disgustan y hacen todo lo que pueden por evitarlo. Ceden todo lo que haga falta para evitar que la situación se ponga tensa.
  • Culpa. Tienden a sentirse demasiado culpables por todo, incluso por cosas que ni siquiera han hecho. Se sienten especialmente culpables cuando reclaman sus necesidades.
  • Dudan sobre sí Mismxs. La mayoría de las veces dudan sobre sus propios sentimientos e intuiciones, especialmente si esto les lleva a decir algo “negativo”, por ejemplo, si alguien les hace daño e intentan poner un límite, se pasarán días decidiendo si lo ponen o no un límite y una vez hecho, le darán vueltas al hecho de si han demasiado durxs o han actuado incorrectamente. Anteponen las necesidades de los demás a las propias.
  • Perfeccionistas. Tienden a pensar que todo lo que hacen, lo tienen que hacer “perfecto”. Cometer errores les hace sentir que eso significa que ellxs mismxs son defectuosxs como personas en general.
  • Baja Autoestima. Se apoyan demasiado en la validación externa para sentir que son lo “suficientemente buenxs”. Esto les hace demasiado dependientes de las relaciones que tienen y muy vulnerables cuando intentan cosas nuevas.

El Origen del Comportamiento de las Personas Complacientes

Las personas complacientes en su mayoría provienen de familias en las que había mucho conflicto emocional, con al menos un padre o madre narcisista que anteponía sus necesidades a las de sus hijxs y el otro padre o madre coadyuvaba a este comportamiento.

  • Un padre y/o madre narcisista tenía mucha tendencia a discutir y a tener siempre la razón. El/la hijx complaciente aprende a sacrificar sus propias opiniones (porque las tiene) para que haya paz.
  • Un padre y/o madre narcisista que tiene un tema no resuelto con su propia rabia. El/la hijx complaciente aprende a anticipar el mal humor y calmarle antes de que la rabia escale. Puede haber episodios en los que no aguante más, explotando y entonces la situación escala en tensión y explota.
  • Un padre y/o madre narcisista que tiene un problema de adicción de sustancias. El/la hijx complaciente aprende a gestionar su enfermedad y a cuidarle.
  • Un padre y/o madre narcisista con Personalidad Histriónica o Borderline. El/la hijx complaciente aprende a ofrecer consuelo y confort en casos de crisis dramáticas inapropiadas y de historias lacrimógenas
  • Un padre y/o madre narcisista que pone reglas muy rígidas y que es excesivamente controlador(a). El/la hijx complaciente aprende a hacer lo que se espera de él/ella para evitar reacciones desagradables. Esto se traduce en que crecen en un ambiente de muy poca libertad y que no les permite poner prácticamente ningún límite.
  • Un padre y/o madre narcisista con depresión/ansiedad. El/la hijx complaciente siente pena por él/ella y se siente responsable de estar siempre feliz y animarle(s).
  • Padres que discuten constantemente. El/la hijx complaciente aprende a detectar cuándo se cuece una pelea y se apura a pacificar la situación antes de que empiece una discusión.

El subtexto de todo esto es que las personas complacientes se sienten responsables por el bienestar emocional y mental de otrxs. Si eres una persona complaciente, es probable que te identifiques rápidamente con los ejemplos de la lista más arriba y te sientas culpable la mayor parte del tiempo. Esto es porque las dinámicas que se mencionan establecen una relación de ansiedad e insana de la persona consigo misma, con conversaciones circulares obsesivas que no tienen fin del tipo de:

¿De qué tengo la culpa? ¿Qué he hecho mal? Quizás no he hecho lo suficiente. ¿Puedo fiarme de mi propio criterio? Podría haberme esforzado más.

Las dinámicas parentales más sanas dan lugar a conversaciones interiores más tranquilas y más equilibradas, como éstas:

“Mis elecciones y mis sentimientos están bien”. “Me van a querer igual aunque cometa un error”. “Me quiero tal y como soy”.

Es posible cambiar ese diálogo interior. Creer en unx mismx y tener confianza y seguridad es la parte más difícil. Las personas complacientes normalmente ofrecen resistencia a la idea de que se les puede querer tal cual son (sin tener que hacer nada).

Qué hacer para cambiar estas Dinámicas

Esas resistencias no sólo son cognitivas y emocionales sino que también son corporales. El trabajo corporal puede ayudar mucho a localizar estas resistencias en el cuerpo y ayudar a liberarlas.

Las personas complacientes muchas veces no tienen ni idea de lo que quieren, de cuáles son sus necesidades y de cuáles son sus límites. Esto es porque todo gira en torno a asegurarse de que son los demás los que están felices. Siempre pueden ver las cosas desde la perspectiva de la otra persona, excusando a lxs otrxs sin ofrecerse a sí mismoxs esa mirada compasiva. Son expertxs en ser muy rígidxs consigo mismxs y en juzgarse a sí mismxs.

En muchas ocasiones, una relación con una persona con una psicopatología encuadrada dentro del Grupo B del DSM, son llamadas de atención de la vida de que esta mentalidad no funciona y es muy tóxica, haciendo que el mundo interior de la persona complaciente se vuelva tan incómodo y doloroso que ya no le queda más remedio que prestarle atención.

A pesar de lo que has aprendido, no es tu trabajo en la vida gestionar las emociones de los demás ni arreglarles la suya. Es un papel agotador que puede que ofrezca recompensas temporales pero a la larga lo que hace es drenarte y dejarte sin vida a ti. A la vez que aprendemos que nosotros somos responsables de nuestras propias emociones, nos sentimos más cómodxs con la idea de que los demás también son responsables de las suyas.

Con esto en mente, finalmente nos podemos relajar y querernos y cuidarnos más.

Fuente: psycopathfree.com

12 Señales de que Eres Codependiente

  1. Vergüenza y Baja Autoestima

    Sentir que no eres lo suficientemente buenx o compararte con otros es una señal de baja autoestima. Lo que puede ser engañoso acerca de la autoestima es que algunas personas piensan o hablan muy bien de sí mismas, pero en realidad sólo es una tapadera para los sentimientos que tiene de no ser dignas de amor o inadecuadas. Debajo de eso, normalmente a un nivel no consciente, hay sentimientos de vergüenza tóxica. Normalmente, unidos a la baja autoestima hay sentimientos de culpa y un tema con el perfeccionismo. Si todo es perfecto, esas personas no se sienten mal sobre sí mismas.

  2. Agradar a los demás

    Es normal querer agradar a alguien que te importa, pero los codependientes normalmente sienten que no tienen otra opción. Decir que “no” les produce ansiedad. Algunos codependientes lo pasan muy mal cuando dicen “no” a quien sea. Sacrifican sus propias necesidades para que otras personas cumplan las suyas.

  3. Límites pobres

    Los límites son como una línea imaginaria entre tú y los demás. Hace una división entre lo que es tuyo y de otro, esto se aplica no sólo a tu cuerpo, a tu dinero, a tus pertenencias, sino también a tus pensamientos, sentimientos y necesidades. Los codependientes tiene unos límites débiles o borrosos entre ellos y los demás. Se sienten responsables por los sentimientos y problemas de los demás o culpan a otros de los suyos.

    Algunos codependientes tienen límites muy rígidos. Son cerrados e inaccesibles, poniéndoselo difícil a la gente que se les acerca.

    Otros codependientes tienen límites demasiado pobres. Los demás tienen la percepción de que “pueden hacer con ellos lo que quieran”.

  4. Reactividad

    Una consecuencia de tener límites pobres es que los codependientes reaccionan frente a los pensamientos y sentimientos de todo el mundo. Si alguien dice algo sobre ellos con lo que no están de acuerdo, o se lo creen sin cuestionarlo o se ponen a la defensiva. Absorben sus palabras porque no hay un límite. Con un límite, se darían cuenta de que sólo es una opinión y no un reflejo de lo que ellxs son y no se sentirían amenazadxs.

  5. Cuidar de los demás

    Si alguien tiene un problema, lo quieren ayudar hasta el punto de sentirse culpables si no renuncian a ellxs mismxs en el proceso. Es natural sentir empatía y simpatía por alguien, pero los codependientes ponen a los demás por delante de sí mismxs. De hecho, necesitan ayudar y pueden sentirse rechazadxs si la otra persona no quiere de su ayuda.

    Es más, siguen intentando ayudar y arreglar a la otra persona incluso cuando esa persona ha rechazado claramente su ayuda y no está siguiendo sus consejos. Para los codependientes, su valor esencial depende de ser necesitados por otras personas.

  6. Control

    El control ayuda a los codependientes a sentirse a salvo y seguros. Todo el mundo necesita algún control sobre lo que ocurre en sus vidas, nadie quiere vivir en una constante incertidumbre y caos, pero para los codependientes el control limita su habilidad para tomar riesgos y compartir sentimientos. A veces tienen una adicción que o bien les ayuda a desinhibirse, como el alcohol o que les ayuda a reprimir sus sentimientos, como al trabajo. Así no se sienten fuera de control en relaciones cercanas e íntimas.

    Los codependientes también necesitan controlar a los que tienen cerca porque necesitan que la gente se comporte de una forma determinada con la que ellos se sientan bien. De hecho, complacer y cuidar de los demás los pueden usar para controlar y manipular a la gente. Alternativamente, pueden ser mandones y decirles a los otros qué es lo que deberían o no hacer. Esto supone una violación del límite de alguien.

  7. Comunicación Disfuncional

    Los codependientes tienen dificultades para comunicar sus pensamientos, sentimientos y necesidades. Desde luego, si no sabes lo que piensas, sientes o necesitas, esto se convierte en un problema. Otras veces lo saben pero no quieren reconocer la verdad. Tienen miedo de ser auténticos porque no quieren “disgustar” a otra persona. En lugar de decir “No me gusta eso”, fingen que están bien.

    La comunicación se vuelve deshonesta y confusa cuando intentamos manipular a la otra persona a causa de nuestro propio miedo

  8. Obsesiones

    Los codependientes tienen una tendencia a pasar su tiempo pensando en otras personas o relaciones. Muchas veces intentan descifrar lo que otra persona siente o piensa y porqué. Esto se debe a la dependencia de otros y a la ansiedad y el miedo a ser rechazados, a causa de la vergüenza. Por la misma razón, se pueden obsesionar cuando piensan que han cometido o pueden cometer un “error”.

    A veces puedes fantasear sobre cómo te gustaría que fuesen las cosas o alguien a quien quieres como una forma de evitar el dolor del presente. Es una forma de mantenerte en la negación, pero no te permite vivir tu vida.

  9. Dependencia

    Los codependientes necesitan gustarle a otras personas para sentirse bien sobre sí mismos, y tienen miedo de ser rechazados o abandonados. Esto hace que les resulte muy difícil terminar una relación, incluso cuando la relación es dolorosa o abusiva. Acaban sintiéndose atrapados en ella.

  10. Negación

    Uno de los problemas a los que se enfrentan las personas para buscar ayuda acerca de la codependencia es que la niegan. Esto es, no hacen frente al problema. Normalmente piensan que el problema es de la otra persona o de la situación. Se siguen quejando o intentan arreglar a la otra persona o van de una relación o trabajo en otra u otro y nunca se hacen cargo del hecho de que tienen un problema.

    Los codependeintes también niegan sus sentimientos y necesidades. Muchas veces no saben lo que sienten y en lugar de ello se centran en lo que los otros sienten. Lo mismo ocurre con sus necesidades. Se centran en las necesidades de los demás en lugar de en las suyas propias. Con frecuencia, viven en la negación de su necesidad por espacio y autonomía. Algunos/algunas codependientes parecen necesitados/necesitadas. Otros se comportan como autosuficientes en lo relativo a la necesidad de ayuda. No la piden y se les hace difícil recibirla. Viven en la negación de su propia vulnerabilidad y necesidad de amor e intimidad.

  11. Problemas con la Intimidad

    Con esto no me refiero al sexo, aunque muchas veces una disfunción sexual es un reflejo de un problema de intimidad. Se trata de ser abierto y cercano alguien en una relación íntima. A causa de la vergüenza y los límites pobres, es posible que un codependiente tema que va a ser juzgado, rechazado o dejado. Por otro lado, es posible que tenga miedo a mezclarse demasiado en una relación y perder la autonomía. Es posible que niegue su necesidad de cercanía y sienta que su pareja quiere demasiado.

  12. Emociones dolorosas

    La codependencia genera estrés y lleva a emociones dolorosas. La vergüenza y la baja autoestima generan ansiedad y miedo sobre:

    • Ser juzgado
    • Ser rechazado o abandonado
    • Cometer errores
    • Ser un fracaso
    • Estar solo

    Y todos estos síntomas llevan a sentimientos de rabia y resentimiento (que es rabia en exceso), depresión, desesperanza y falta de fe en uno mismo.

Si te identificas como una persona codependiente ya has dado el paso más importante porque lo más duro es dejar de negarlo. Se puede superar pero necesitas ayuda. Búscala en:

  • Un psicoterapeuta o terapeuta Gestalt.
  • En grupo CoDA de Codependientes Anónimos. Son gratuitos, los hay en muchas ciudades y tienen un programa de 12 Pasos.

Fuente: whatiscodependency.com

Cómo ser Asertiva y Poner Límites

“Poner límites es una forma avanzada de asertividad. Entraña riesgos y supone tomar una posición sobre quién eres, lo que estás dispuesta o no a hacer y cómo quieres ser tratada y respetada en tus relaciones. Requiere tomar consciencia primero de tus valores, sentimientos y necesidades, así como práctica en hacer afirmaciones que empiecen con “Yo” sobre ellos. “How to Speak Your Mind – Become Assertive and Set Limits”, Darlene Lancer.

Porqué la Asertividad es difícil

Aprender a ser asertivo requiere autoconocimiento y práctica. Muchas veces, debido a vergüenza tóxica y una baja autoestima algunas personas, los codependientes en especial, encuentran esto difícil porque:

  1. No saben lo que necesitan o sienten.
  2. Cuando lo saben, no valoran sus necesidades, sentimientos y deseos y ponen las necesidades y sentimientos de los otros por delante. Sienten ansiedad o culpa cuando piden lo que quieren o lo que necesitan.
  3. Creen que no tienen derechos.
  4. Tienen miedo de que esa persona se enfade con ellos y/o les juzgue (por ejemplo, que les llamen egoístas).
  5. Tienen vergüenza de sentirse vulnerables, mostrar sentimientos, o decir lo que quieren o necesitan.
  6. Tienen miedo de perder el amor, la amistad o la aprobación de alguien.
  7. No quieren ser una carga.

En lugar de ser asertivos, los codependientes se comunican de forma disfuncional, tal y como lo han aprendido de la interacción con sus padres, muchas veces siendo pasivos, quejándose,  siendo agresivos o críticos o echando la culpa. Si te quejas, atacas, culpas o criticas a alguien, esa persona actuará de forma defensiva o se comportará de la misma manera en la que lo estás haciendo tú. A la asertividad se llega con práctica.

Porqué a veces no Funcionan los Límites

Has comunicado tus límites repetidamente de forma asertiva y no está funcionando. Esto puede ser porque:

  1. Tu tono no es firme o echa la culpa o es crítico.
  2. No hay consecuencias por la violación de tu límite.
  3. Te echas atrás cuando te retan con la razón, con rabia, con amenazas, llamándote cosas, con el tratamiento de silencio o con respuestas como:
  • ¿Quién te crees que eres diciéndome lo que tengo que hacer?
  • Eres un(a) egoísta
  • Deja de controlarme
  1. Amenazas con hacer cosas que causan demasiado miedo o que son poco realistas de llevar a cabo, como “Si haces eso otra vez, me voy”.
  2. No aprecias suficientemente la importancia de tus necesidades y valores.
  3. No ejercitas las consecuencias de forma constante cada vez que esa persona viola tu límite.
  4. Te echas atrás porque simpatizas con el dolor de la otra persona y pones sus sentimientos y necesidades por encima de los tuyos.
  5. Insistes en que sea la otra persona la que cambie. Las consecuencias no son para castigar a alguien o para que otra persona cambie, sino que requieren que seas tú el/la que cambie su comportamiento.
  6. No tienes un sistema de apoyo que refuerce tu nuevo comportamiento.
  7. Tus palabras y tus acciones son contradictorias. Las acciones hablan más alto. Las acciones que finalmente premian a alguien por violar tu límite prueban que no eres seria. Éstos son algunos ejemplos:
  • Decirle a tu vecino que no se pase sin llamar antes, y después dejarle entrar en tu apartamento cuando se presenta sin avisar.
  • Decirle a tu ex pareja que no te contacte y después escribirle o verle.
  • Decirle a alguien que no te llame después de las 9 pm y aún así coger el teléfono después de esa hora.

Cosas que puedes hacer para ganar en Asertividad

Reflexiona sobre:

  1. ¿Qué comportamientos específicos en los que has participado o permitido violan tus valores o comprometen tus necesidades y deseos?
  2. ¿Cómo te afecta eso a ti y a tus relaciones?
  3. ¿Estás dispuesta a arriesgarte y esforzarte para mantener tus límites? Puede ser que pierdas a gente en este proceso (amigas, pareja,..)
  4. ¿Cuáles son los derechos que crees que tienes?
  5. ¿Cuáles son las consecuencias con las que puedes vivir? Intenta mantener lo que dices y no hacer nunca amenazas que no puedas mantener. Recuerda que todo el esfuerzo no habrá servido si no mantienes el límite y las consecuencias por violarlo.
  6. Cómo vas a llevar la reacción de la otra persona.

Recuerda que ser asertivo y poner límites es un proceso que lleva tiempo y práctica. Al principio seguramente sentirás miedo y/o culpa por poner un límite. No los rehúyas, sostén ese miedo y/o esa culpa, verás cómo con cada límite que pongas, éstos cada vez estarán menos presentes hasta que desaparezcan por completo. No poner límites y aceptar todo lo que te hacen otros es no quererte a ti mismo.

Proyecciones, Narcisistas y Codependientes

¿Qué es una Proyección?

Cuando una persona tiene pensamientos o sentimientos incómodos, a veces los proyectan en otras personas, asignando dichos sentimientos o pensamientos que se niegan a sí mismxs a la persona que escogen como objetivo para esto. La proyección también puede darse para ocultar o eliminar cualidades de otras personas con las que nos sentimos incómodxs. Asumimos que son como nosotrxs, y al hacerlo, nos permitimos ignorar estas cualidades y así dejamos de estar incómodxs.

La proyección neurótica es percibir a los demás de formas que nosotrxs inconscientemente consideramos criticables de nosotros mismos. La proyección complementaria consiste en asumir que lxs otrxs hacen, piensan y se sienten de la misma manera que nosotrxs. También lo es la asunción de que las otras personas pueden hacer las cosas igual que nosotros.

La proyección también aparece cuando vemos nuestros propios rasgos de carácter en los demás, como en el efecto de falso consenso. Así, por ejemplo, vemos a nuestros amigxs más parecidxs a nosotrxs de lo que realmente lo son.

Ejemplos de Proyecciones

  • No me gusta otra persona, pero tengo un principio moral que dice que me debería gustar todo el mundo, así que proyecto en ella que yo no le gusto. Esto me permite evitarla y así no lidiar con mis propios sentimientos de disgusto.
  • Una mujer que se siente atraída por un compañero de trabajo, acusa a esta persona de acoso sexual.
  • Un marido que es infiel sospecha de una infidelidad por parte de su esposa.

Debate sobre la Proyección

Proyectar pensamientos o emociones en otras personas nos permite considerarles como disfuncionales sin sentir la incomodidad de que estos pensamientos y emociones también son nuestros. Así podemos criticar y juzgar a la otra persona, distanciándonos de nuestra propia disfuncionalidad.

Una de las explicaciones para este mecanismo es que el ego percibe la disfunción proveniente de “algún sitio” y buscar resituar eso en algún sitio. El super ego avisa de un castigo si “ese sitio” es interior, así que el ego lo sitúa un en sitio externo más aceptable – muchas veces, de forma muy conveniente- en otra persona.

La proyección vuelve la ansiedad moral o neurótica en ansiedad real, con la que es más fácil lidiar.

Cuando hay empatía, una persona experimenta las emociones que percibe en otros. Quizás en este sentido la empatía podría considerarse como lo contrario a la proyección.

Por qué lxs Narcisistas proyectan: las dicotomías del/de la Narcisista

Lxs narcisistas tienen una construcción identitaria muy pobre, que está constantemente plagada de sentimientos de inadecuación y de la sensación de que no son lo suficientemente buenxs.

El/la narcisista intenta ser “perfectx”, especial, “atractivx”, un(a) “amante increíble”, o “maravillosx” o lo que sea necesario para ganar la aprobación de los demás, esto para alimentar y mantener su falso yo (ego). Hace todo ese esfuerzo para conseguir de las demás personas el suministro narcisista que “necesita” para sentirse bien.

Ese falso yo (ego) busca la aprobación a toda costa, por lo que cuando no tiene ese alimento por parte del exterior de forma constante (una necesidad porque no tiene un alimento del interior) el comportamiento se vuelve errático, vengativo y se comporta de una forma cruel. Esto es lo que un ego lleno de dolor, miedo y vacío produce. Cuanto más grande sea el ego, más fuerte es la respuesta.

El comportamiento cruel del/de la narcisista, cuando aparece, no encaja con la creación de “perfección creada por el falso yo”. Las partes “imperfectas” (no sanadas) del/de la narcisista han sido repudiadas por él/ella y por lo tanto tiene que ponerlas en “algún sitio” – y rápido – para que el/la narcisista no tenga que hacer frente a sus propios miedos. “Hay algo malo en mí y no soy el ser increíble que pretendo ser”. Aquí es cuando surge la proyección.

Cuanto más intentes que el/la narcisista se responsabilice de sus acciones y su comportamiento, es probable que sus proyecciones aumenten.

La Proyección Narcisista de los Padres

Si has tenido un padre y/o madre narcisista, en la infancia estabas indefensx y, desde luego, no tenías un sentido del yo propio establecido. Era imposible poner barreras y decir “esto no es mío”. Todxs lxs niñxs sienten que están errando cuando sus padres proyectan en ellxs. Las frases: “eres estúpidx, malx, egoísta, no lo suficientemente buenx,…”   Son fácilmente absorbidos por lxs niñxs como si fueran ciertos. Lxs niñxs no tienen un espejo en el que mirarse. Esa tarea corresponde a los padres. En el caso de los padres/madres narcisistas no saben/pueden hacer esa tarea porque ven a sus hijxs como extensiones de sí mismxs y proyectan en ellxs.

El/la niñx más empáticx es el que suele “denunciar” las proyecciones, emite el mensaje de que “algo está mal”, por eso el padre/la madre narcisista suele proyectar lo “negativo” (vergüenza, miedo, inseguridad) en este niñx. Estx niñx, hasta hacer terapia, se convertirá en un(a) codependiente.

Lxs niñxs menos empáticxs se ponen a sí mimxs en lucha con el mundo “Nunca me voy a permitir a mí mismx ser vulnerable, que me hagan daño o confiar en otrxs” y crean un falso yo con el que viven su vida (adoptan un comportamiento amoral). Este es el modelo de un(a) narcisista.

Lxs niñxs no tienen un yo establecido en esa etapa. Son completamente dependientes y vulnerables. Un(a) niñx no puede decir “Mamá/Papá, eres un(a) narcisista, eres tóxicx y no quiero tener nada más que ver contigo – ¡Me voy de casa!”

Tu Sentido Esencial del Yo: qué les pasa a lxs Codependientes

Cuando no tenemos un sentido esencial del yo, dependemos de la validación, de la aprobación de otros. Necesitamos que la persona a la que hemos designado como “nuestra fuente del yo” nos quiera, nos dé su aprobación y crea en nosotrxs. Nos destroza y nos hace creer que nuestra supervivencia está en peligro si esa persona (pareja, padre o madre, amigx(s) no cree que somos buenxs, si no nos apoya, si no está ahí para nosotrxs, si nos acusan de cualquier cosa (estás locx, eres egoísta, eres tontx,…) y nos apegamos para rogar clemencia y justicia.

Nos creemos que si perdemos a esta persona, no seremos capaces de sobrevivir emocionalmente, mentalmente y/o físicamente. Esto en realidad es una fantasía. Lo que opera es nuestro inconsciente. Lo que el/la narcisista sembró en nuestro cerebro cuando éramos niñxs.

Con la terapia adecuada este proceso se revierte y poco a poco construimos nuestro sentido esencial del yo y una autoestima fuerte que haga que no dependamos de nadie para querernos a nosotrxs mismxs. La autoestima es fundamental para tener una vida plena y desarrollar todo nuestro potencial.

Este artículo está basado en el original de changingminds.org.

¿Eres un(a) Codependiente? Cómo dejar de serlo

Los narcisistas son personas destructivas con una baja autoestima que esconden y una necesidad insaciable por atención sin nada o muy poco que ofrecer a cambio. Se apegan de forma parasitaria a las personas que son por naturaleza generosas, que les ofrecen un apoyo incondicional,  personas que evitan ser el centro de atención y que se sienten bien cuidando a otros. Esperar algo de un(a) narcisista abusivo que no tiene nada que dar puede llevar a un(a) codependiente al límite. El/la codependiente intentará salvar, arreglar, cambiar al/a la narcisista y la relación. El/la codependiente pretende algo que es imposible por definición.

¿Qué es la Codependencia?

Las codependientes son personas que se han pasado toda la vida negando la realidad sobre algunas personas de su familia, generalmente su padre y/o madre pero también pueden ser las abuelas y/u otras cuidadoras que los trataron mal cuando eran niñas. Aquí conviene aclarar que en lo relativo al maltrato, existe el concepto común de considerarlo maltrato cuando es únicamente físico y no cuando es psicológico y/o emocional. Esta idea errónea es la que lleva a muchas supervivientes a vivir como adultos sin sanar ese maltrato que padecieron en la infancia y a tener una peor calidad de vida por no entender lo que les ha pasado. Hay una enorme tendencia entre las propios supervivientes o bien a minimizarlo (“bueno, al menos a mí no me pegaban”) o bien a negarlo (“mi madre es un poco como una niña pequeña pero por lo demás es normal”).

Las codependientes se pasan la vida intentando lo que no consiguieron en su infancia: que papá y/o mamá las quieran de forma incondicional a través de las personas que el/la codependiente escoge como sus parejas o amigas cuando son adultas. El problema es que papá y mamá no pudieron o no supieron quererles de esa manera. Intentan ponerle otro final a una película que sucedió en su infancia. El/la codependiente no entiende que esa película ya se rodó, se editó y se estrenó hace muchos años y no pueden ponerle otro final. Al menos por lo que respecta a su infancia.

¿Cuándo nace la Codependencia?

El desarrollo de la codependencia tiene su raíz en familias disfuncionales, donde se produce un abuso (psicológico y/o emocional y/o físico) y/o una negación severa del/de la niño durante un periodo prolongado de tiempo. Familias muy rígidas, dogmáticas y autoritarias (muchas de ellas con un padre y/o una madre narcisista) donde puede haber, aunque no siempre, abuso o dependencia de sustancias. Los niños sometidos a este entorno durante años generan codependencia. El trauma sufrido hace que los supervivientes de abuso en este tipo de familias disfuncionales desarrollen mecanismos de defensa para poder “seguir hacia adelante”. Una de esas respuestas defensivas al trauma por abuso es la codependencia.

Estas familias tienden a enfatizar la disciplina y el control. Los premios y las recompensas se dan por el cumplimiento a reglas que son muy  estrictas y muchas veces ilógicas. Los niños aprenden que cualquier sentimiento positivo hacia sí mismos es dependiente del humor cambiante de otra persona. Estas familias muchas veces parecen perfectas de cara al exterior (los vecinos, amigos de la familia,…) pero lo que  hay en realidad dentro de su seno es una gran cantidad de dolor y de abuso.

Los niños aprenden pronto a no expresar sus sentimientos o pensamientos (porque son percibidos como molestos por sus padres y/o madres) y a ignorar problemas de comportamiento en la familia. Esta respuesta de supervivencia a su familia eleva la tolerancia del/de la niño hacia el abuso emocional y el comportamiento inapropiado por parte de otras personas cuando son adultos. Ese “niño interior” que no ha curado profundas heridas de infancia hace que el adulto repita patrones de forma inconsciente. En el inconsciente está todo aquello que ha ocurrido a nuestra vida a lo que no hemos puesto consciencia, de lo que no nos hemos dado cuenta. En ese poner consciencia es en donde está el principio del cambio.

¿Por qué las Codependientes tienen relaciones con Narcisistas?

Un(a) narcisista y un(a) codependiente son un “perfect match” porque el/la narcisista se siente legimitado/legitimada a que le den amor incondicional sin dar él/ella nada a cambio y el/la codependiente cree que sólo se necesita de su amor para tener una relación, que realmente puede querer por dos y asfixiar y negar todas sus necesidades.

Como adultas, estas niñas supervivientes tienen una enorme tendencia a verse involucrados en dolorosas relaciones abusivas con personas que no son de fiar, que están emocionalmente indisponibles o demasiado necesitadas de cariño y atención. Como las codependientes no se sienten legitimadas sobre prácticamente nada, estas niñas adultas tienden a ser indirectas sobre sus necesidades, a negar sus sentimientos y a tener problemas con la intimidad con otras.

Tienen la idea de que el amor necesita de sacrificio hacia sus parejas y tienden a aguantar lo que sea que sus parejas les hagan (abuso emocional, psicológico, financiero, físico, sexual, espiritual,…). También tienen la idea equívoca de que son “defectuosas” o “no dignas de amor” por naturaleza, por eso cuando están en una relación con otra persona, hacen más esfuerzos de lo que sería sano por mantenerse en esa relación tóxica. También tienen la idea de que si son “perfectas” entonces conseguirán ese tan ansiado amor, por lo que no suelen quejarse, ni pedir ayuda, ni mostrarse vulnerables.

Toda esta combinación de factores crea la fantasía para las codependientes de que una relación abusiva es más importante que ellas mismas, esto es lo que hace que se vean atrapadas una y otra vez con narcisistas abusivos, que las perciben como un manantial de explotación inacabable. Si eres un(a) codependiente en una relación con un(a) narcisista abusivo y te estás preguntando porqué te sientes muy falta de energía, porque cada vez crees menos en ti misma o porque tienes la sensación de que te estás volviendo loca, es hora de dejar al/a la narcisista. Es hora de salir del gancho en el que tiene atrapada.

El proceso para dejar de ser Codependiente

Igual que tus padres cuando eras niño, el/la narcisista es incapaz de quererte como tú lo deseas y como te mereces. Sentirás dolor pero también un inmenso alivio que viene cuando empiezas a aceptar la realidad y dejas de negarla. Dejas de intentar cambiar la relación y al/a la narcisista. Te enfrentas a tus sentimientos y te vas de una relación abusiva. Dejas de intentar salvar al/a la narcisista con tu amor. Dejas de permitir que el/la narcisista te controle y te manipule y tomas la responsabilidad de tu propia vida. Es entonces cuando empiezas el proceso de sanarte y quererte a ti mismo.

Pasarás por un proceso en el que tendrás que enfadarte y llorar por tu niño interior. Tu vida en el purgatorio con el/la narcisista habrá terminado. Ya no serás más la víctima de un abuso. Tendrás que reconocer y aceptar que has sido maltratado y que te has dejado maltratar. No volverás a crear, buscar o recrear situaciones que te conviertan en la víctima.

Durante el proceso de recuperación, pasarás de la víctima al/a la superviviente (esta fase también es conocida como la del/de la guerrero) y finalmente a la nueva mejor versión de ti mismo. Ten paciencia contigo mismo porque se trata de un proceso que lleva tiempo. Recuperarás sentirte legitimado a tener emociones, a aumentar tu autoestima, a disfrutar más de la vida, a poner límites, a decir que no, a autoprotegerte, a mostrar tu vulnerabilidad y a escoger mejor a la gente de la que te rodeas. A tener más confianza y fe en ti mismo, en la vida, a tener sueños y proyectos, a sentir que te mereces ser feliz.

Métodos recomendados

Hay diferentes opciones para hacer este proceso. Las que yo recomiendo son las siguientes:

  • Hay grupos de apoyo CoDA (Codependientes Anónimos) en todo el mundo con un programa de Doce Pasos. Son gratuitos.
  • La psicoterapia con un(a) terapeuta especializada en el tratamiento de supervivientes de familias abusivas.
  • Los ejercicios de terapia Gestalt, tanto en un grupo como con un terapeuta Gestalt.
  • El teatro del psicodrama. Los ejercicios de este tipo de teatro ayudan a recrear situaciones de infancia que necesitan ser sanadas.

 

Los 19 Pasos en la Relación entre un(a) Codependiente y un(a) Narcisista

  1. El/la codependiente se siente atraído por el/la narcisista. Su relación empieza. Al/A la codependiente le encanta amar profunda e incondicionalmente. Se siente pleno emocionalmente, a pesar de que el/la narcisista no haga ningún esfuerzo por que el vínculo entre ellos crezca. El/la codependiente se siente satisfecho y cree que su amor es recíproco con simplemente estar cerca del/de la narcisista.
  2. El/la codependiente tiene la falsa noción de que por fin ha encontrado esa clase de amor que la gente encuentra una vez en la vida, con suerte. El/la narcisista reafirma esto creando la ilusión que lleva al/a la codependiente a creer que lo que tienen es especial. El/la codependiente siente un profundo vínculo que es casi imposible romper. Esto el/la codependiente lo siente así porque el/la narcisista le da lo que no le dieron en su familia de origen: amor y validación incondicionales. Lo que el/la codependiente no ve a estas alturas de la historia es que lo que el/la narcisista le vende es humo, no es real. El/la narcisista sabe que está mintiendo pero como no tiene empatía y necesita que el/la codependiente le dé cualquiera que sea el suministro narcisista que esté buscando (amor, sexo, dinero, estatus, admiración,..), sigue con la historia adelante.
  3. A veces parece que el/la narcisista quiere esta relación tanto como el/la codependiente. En realidad, lo que el/la narcisista quiere es alguien que invierta su tiempo, energía y amor en él/ella y que esté bajo su completo control.
  4. A medida que pase el tiempo, el/la narcisista hará que el/la codependiente se sienta débil, falta de confianza y carente de las capacidades para hacer incluso cosas simples. El/la narcisista nunca abrirá un ataque abierto, sino que utilizará frases como “no quiero hacerte daño pero…” para señalar algún defecto. Intentarán apoderarse de todo lo que suponga tener el control, como encargarse de las facturas o tomar decisiones acerca de los muebles de la casa o dónde ir de vacaciones. El/la codependiente  se verá obligada de una forma sutil y progresiva a no tener en cuenta sus intereses ni otras cosas que constituyen su identidad: sus proyectos, sueños,.. Gradualmente el/la codependiente empezará a pensar que es menos capaz y que realmente “necesita” a la persona que tiene a su lado para funcionar en la vida. Adquieren la noción de que nadie más las querría.
  5. Para un(a) codependiente, esta relación lo será todo, ya que ellos son los que están muy enamorados. En nombre del amor, siempre van a querer calmar y animar al/a la narcisista, hablar con él/ella, ayudarles y hacer lo que sea que les hace sentir bien. Las narcisistas se proyectan a sí mismas como las víctimas de su pasado, sus relaciones y sus circunstancias vitales, sienten que la vida les debe algo. Los codependiente son los que dan, intentan compensar por todos los infortunios que les han pasado a los/las narcisistas en su vida. Sentirán que le deben esa compensación al/ a la narcisista por lo injusta que a sido la vida con él/ella. En realidad, la relación es una proyección de dinámicas familiares tóxicas. El/la codependiente estaba acostumbrado en su familia de origen a ser la persona que “ayudaba”, “arreglaba” o “animaba” a los demás, cargando con todo el peso de los problemas familiares porque era lo que se le exigía. Por su parte, el/la narcisista fue un(a) niño/a que pudo haber representado papeles muy diferentes en su familia de origen. Un patito feo al que toda la familia trataba mal menos la madre, que lo adoraba, un(a) súper campeón(a) al/a la que se le decía que lo había hecho bien pero lo podía hacer mejor. Un(a) niño con poca empatía al que no se le decía nunca que “no” ni se le ponían límites,… en cualquiera de estas situaciones, una persona cuyo ego la hace situarse por encima de los demás y que los ve como extensiones de sí mismo, no como personas independientes. Por eso ambos hacen la pareja perfecta, porque están cada uno en un extremo. El/la codependiente casi sólo da (menos al principio y de forma ilusoria cuando le da el/la narcisista a través del bombardeo de amor). El/la narcisista casi sólo recibe. 
  6. Tanto el/la narcisista como el/la codependiente tienen profundas heridas de infancia sin curar y no lo saben. El/la codependiente se funde emocionalmente con el/la narcisista hasta el punto de que no distingue entre su dolor y el del/de la narcisista, piensa que si sana al narcisista, se sana a sí misma.
  7. La relación gira completamente en torno al/a la narcisista. El/la codependiente se va dando cuenta de esto poco a poco, y llega un momento en el que siente miedo al expresar por sus necesidades o deseos. En su intento por complacer, no expresan sus verdaderas necesidades, se acallan a sí mismas. Prefieren que se les quiera antes de dar cualquier razón para que no sea así, pero, secretamente, no son felices.
  8. Cuanta más devoción, amor, afecto, cariño y esfuerzo pone el/la codependiente en la relación, el/la narcisista se siente con un control completo sobre él/ella. El/la codependiente literalmente baila al son del/de la narcisista. Siempre que el/la codependiente continúe complaciendo al/a la narcisista, es imposible detectar ningún problema en la relación. El problema llega cuando el/la codependiente finalmente llega a un punto límite.
  9. El/la codependiente acaba levantando la voz porque ya no aguanta más las maneras opresivas del/de la narcisista. Día tras día, sus necesidades emocionales no son cubiertas. Esto ocurre porque desde el principio de la relación los/las  codependientes han tenido la idea errónea de que las necesidades emocionales de sus compañeros eran las únicas que importaban. Cuando finalmente entienden que su bienestar también es importante y hablan, son percibidos por las narcisistas como egoístas. No les gusta.
  10. El/la narcisita busca una atención constante, como niñas. Están contentas cuando la gente revolotea a su alrededor. Nunca están satisfechas con nada, nunca nada es suficiente, intentar llenar las carencias emocionales que tienen es una utopía. Quizás cambien de compañeros sentimentales, abran un nuevo negocio, viajen alrededor del mundo, se involucren en nuevos y creativos proyectos, y así hasta el infinito, pero aún así, nunca serán felices. Su insatisfacción y malestar proviene de una herida de infancia no curada. El/la codependiente no es consciente de esto ni tampoco de sus propias heridas de infancia.
  11. Cuando el/la empático finalmente suelta algo como “Mis sentimientos también cuentan”, el/la narcisista se apresurará a llamar al/a la codependiente “loco”. Les dicen que son demasiado dramáticos y que lo que afirman no es verdad. Este tipo de comportamiento despectivo forma parte de las tácticas que utilizan las narcisitas para controlar la mente del/de la codependiente (Muchas de las tácticas usadas por los narcisistas lo son también por las sectas, donde las personas son sometidas a un lavado de cerebro o “perspecticidio”).
  12. El/la codependiente está confusa. No entienden porqué se han comportado de esa manera. Empiezan a culparse a sí mismas y empiezan a cuestionarse si son dignas de ser amadas en absoluto.
  13. En este punto de la relación, el/la codependiente no entiende que está siendo manipulada. Su pareja les hace ver las cosas de un modo torticero para crear una visión de las cosas que no se corresponde con la realidad (esto es lo que se conoce como “gaslighting”). El/la narcisista aprovecha cualquier ocasión para recordarle al/a la codependiente la “verdad” de que ellos son los que “tienen la razón” y es su pareja el que está “equivocada” y además es “mala”.
  14. El/la codependiente intentará comunicarse con el/la narcisita de forma sincera. Sin embargo, lo que hará el/la narcisista es justificar su comportamiento a toda costa y culpar de todo al/a la codependiente. Esto ha ocurrido durante toda la relación pero sólo ahora es cuando el/la codependiente se da cuenta. El/la codependiente es una persona empática, cuya comunicación con el/la narcisista es sincera y orientada a soluciones comunes. Por su parte, el/la narcisista utiliza la comunicación como una herramienta para mantener el control, la dominación y la manipulación sobre el/la codependiente.
  15. En este punto, es normal que el/la codependiente se sienta perdido, confuso y dolido. A pesar de todo el dolor, el/la codependiente tendrá que tranquilizarse y hacer un poco de autoevaluación para entender cómo han llegado a esa situación en la que se sienten tan indefensos. Así es cómo empezarán a transformarse.
  16. Las codependientes tiene que aceptar la realidad de que su amor, cariño y afecto no puede arreglar al otro ni salvarle y que, si lo hiciera, entonces se daría la paradoja de que ellas se sentirían no necesitadas y con ello, no dignas de amor. El/la codependiente no se da cuenta de que con su actitud retroalimenta la disfuncionalidad de su relación. No todo el mundo que parece infeliz y angustiado está mostrando su verdadero yo. El/la codependiente tendrá que entender que hay personas que tienen motivos ocultos para hacer lo que hacen y una manera muy diferente a la que tienen ellas de ver las relaciones y a la gente en general. Tendrán que aprender a protegerse y no confiar de manera tan rápida en alguien. No todo el mundo del que se enamoran es digno de su confianza tan rápidamente.
  17. El/la codependiente debe darse cuenta de que no se encuentra en una buena situación, algo que siempre le había recordado el/la narcisista. Pero se trata de algo diferente de lo que el narcisista afirmaba. No está en una buena situación porque ha escogido a la persona inadecuada y ha antepuesto las necesidades y deseos de su pareja a los suyos propios, llegando a anularlos casi por completo. Si el/la codependiente hace esfuerzos positivos que vayan en favor de su autoestima y su confianza en sí mismx, podrá sanar. El/la narcisista no, porque parte de la idea errónea de que él/ella nunca tiene un problema, el problema siempre lo tienen los demás. Para llegar a esta conclusión utiliza el mecanismo de defensa de la proyección.
  18. Para el/la codependiente será un despertar doloroso pero necesario. Aprenderán de la experiencia y finalmente saldrán reforzados. Se convertirán en personas más fuertes, más sanas y más sabias. También más cautelosas sobre a quién ofrecen atenciones y amor.
  19. El/la narcisista no cambiará, su forma de superar la situación será encontrar otra víctima con la que repetir este ciclo narcisista.

Este artículo está basado en el original de The Minds Journal.