El Trance Hipnótico de un Narcisista: Cómo Romper el Hechizo

Si alguna vez te has relacionado con un(a) narcisista te darás cuenta de que hay algo diferente en estas personas. Debido a que son profundamente inseguras, necesitan reafirmar constantemente su poder y su valor a través de los demás. A un nivel inconsciente, saben que necesitan de los demás para “sobrevivir” emocionalmente, ya que son como niños y no son autónomos a nivel emocional. Son muy encantadores y pueden llegar a resultar hipnotizantes. Una vez te consideran un “target” no es fácil que te suelten…ni tú a él/ella.

Cómo Hipnotizan las Narcisistas

Los narcisistas tienen una técnica principal para ponerte en trance: se hacen con el control. Te atraen a escucharlos mientras hablan sobre ellos mismos o sobre alguna otra cosa relacionada con ellos.

Suelen ser personas carismáticas, con lo que se convierten en el centro de atención con facilidad. A menudo son interesantes, inteligentes, rápidas e ingeniosas, con lo que se convierten en “centros de mesa”. Poco a poco, te empujan a su órbita haciendo que te concentres en ellas. Comienzas a tener una actitud pasiva y a estar entretenido.

De forma progresiva, vas perdiendo personalidad, te das cuenta de que estás de acuerdo con él/ella sobre todo, que se ha convertido en una especie de “líder” para ti y tú en su abnegada audiencia.

A diferencia de un narcisista encubierto, un psicópata o un sociópata (que suelen ser seductores compulsivos), un narcisista descubierto no intenta que te sientas querida, sino que te hacen sentir que la vida es buena porque eres su admiradora y “fan” más fiel. Puede parecer que en momentos concretos te apoya o te ayuda, pero no es real. Primero porque tú le ayudas y apoyas mucho más, con lo cual son migas para el narcisista (que es consciente de que, aunque sea poco, algo tiene que dar) y segundo porque muchas veces se ofrece “de palabra” pero a la hora de la verdad no estaría dispuesto a hacer gran cosa por ti.

Una vez has renunciado a tu voluntad independiente y te has convertido en una extensión o suministro narcisista, estás como hipnotizado. Como psicoterapeuta que sabe de narcisismo, creo que hay una relación directa entre el estado hechizante y el trauma bonding.

Cómo te Mantienes Hipnotizada por un Narcisista

Debido a que el hipnotismo tiene grandes poderes para persuadir, puedes terminar queriendo prolongar la sensación de estar en la órbita del narcisista. Te persuadirá para que sientas que quieres hacerte su amiga/pareja, que quieres ser como él y que quieres ayudarle.

También es necesario que tengas en cuenta que, si a estas alturas del cuento de vuestra relación, aún no te has dado cuenta de que “pasa algo raro”, es más que probable que tú seas codependiente. Si para una narcisista, todo va acerca de ella, para un codependiente, todo va acerca de la otra persona. Por eso hacen tan buena pareja. En realidad, son dos polaridades de personalidades humanas. Una persona equilibrada tiene un cierto grado de egoísmo y egocentrismo y también cierto grado de dar y estar por los demás. La mayoría de las personas tienen una tendencia hacia lo uno o lo otro pero en el caso de las personas narcisistas y codependientes se trata de algo extremo.

Si terminas relacionándote regularmente con un narcisista, entrarás en SU mundo en SUS términos. Terminarás interpretando las cosas en términos de lo que diría o haría el narcisista.

Pero la vida en ESTE mundo es una calle de sentido único. Tú eres el público y ella es la estrella. En su mundo, lo que importa es “proyectar una imagen ideal que no es real” y no sentir que alguien sea superior a ella. Por eso terminan relacionándose de forma íntima con personas codependientes, que son:

  • Son fáciles de hipnotizar: el narcisista repite la manipulación que a una codependiente ya le hizo su padre/madre en la infancia.
  • Suelen mantener un “bajo perfil”: al que se les condiciona y obliga desde la infancia, lo cual permite a la narcisista “brillar”.
  • Ponen el foco de la atención en la otra persona, rara vez en sí mismos.

Rompiendo el Hechizo de la Narcisista

Romper el hechizo es duro. Una psicoterapueta que sabe de narcisismo puede ayudarte a ello. Te importa mucho lo que la narcisista piensa de ti. Y dado que has renunciado a tu sentido de ti mismo, te resulta muy difícil ver la situación de una forma objetiva. Si trabajas para una persona así, tienes una necesidad aún mayor de mantener el status quo.

Hay algunas cosas en las que centrarte que te ayudarán a identificar tu estado de trance hipnótico y, al hacerlo, cambiarlo. También podría ser de gran ayuda para ti hacer terapia con una psicoterapeuta que sabe de narcisismo.

  • Si acabas de conocer a un narcisista y caes bajo su hechizo, puedes dejar el encuentro sintiéndote emocionada, como “de subidón”. Esto es sólo el principio,a esos subidones les seguirán bajones, y así una y otra vez, es una montaña rusa emocional. Con el paso del tiempo, esta dinámica no será sana para ti ni a nivel psicológico ni a nivel emocional. Hay posibilidades de que desarrolles ansiedad, depresión leve o ambas.
  • Nunca puedes estar en el centro de atención cuando estás cerca de una narcisista. Incluso cuando parece estar enfocada en ti, realmente se trata de ella. Pero a veces todos tenemos que ocupar un lugar central en una conversación o en una reunión. Si lo intentas, será algo difícil e incómodo, como si de alguna manera no saliera bien. Comenzarás a sentir tristeza y frustración. Escucha estos sentimientos. Tus emociones te están dando un mensaje sobre esta persona.
  • Si estás en una relación con un narcisista, tarde o temprano comenzarás a sentir que nunca se te escucha y que no hay una conexión real o un intercambio de ideas fácil. Una forma en la que puedes darte cuenta de esto es que tendrás que ver a otra persona para tener una conversación real. Cuando llamas a ese otro amigo/amiga y por fin te sientes escuchado/visto. Cuando hagas esto consciente, habrás roto el hechizo.

Fuente: https://blogs.psychcentral.com

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6 Pasos para Salir de una Relación Tóxica

Los apegos emocionales muy fuertes se desarrollan a partir de dos características específicas de las relaciones abusivas:

  • la necesidad de control de una de las personas a la otra
  • el tratamiento intermitente bueno-malo

Si te encuentras atrapada en una relación tóxica y no sabes qué hacer, los siguientes pasos prácticos te ayudarán a separarte de un vínculo traumático.

      1. Comprométete a vivir en la realidad a toda costa. Haz un compromiso contigo misma para no engañarte y pensar que tu relación por arte de magia mejorará y se volverá saludable. Para vivir una vida sana, debes ser honesta contigo acerca de cuánto de compulsivas y obsesivas son tus conductas con respecto a la relación, y cómo de abusiva es en realidad la persona tóxica. Te puedes decir a ti misma: “Estoy comprometida a vivir en la verdad”.
      2. Sé amable y compasivo contigo mismo. No puedes sanarte sin tener una voz interior compasiva y alentar el diálogo interno. No necesitas más abusos en tu vida, por parte de otras personas o de ti mismo. Adquiere el compromiso de cuidar de ti mismo.
      3. Haz una lista de todas las conductas autodestructivas específicas que repites una y otra vez, que son patrones poco saludables en tu vida, y comprométete a abstenerte de estas conductas. Algunas de estas conductas pueden ser:
        • No quererte o querer más a la otra persona que a ti misma
        • Abandonarte para salvar a la otra persona
        • Justificar, excusar o minimizar cualquier abuso de esa persona hacia ti
        • Creer que si consigues que la otra persona cambie, serás feliz
        • Olvidarte de tus necesidades, tus deseos, tus proyectos o tus sueños y priorizar los de la otra persona
        • Creer que sin la otra persona “no eres nada”
        • Permitir que la otra persona te trate mal, te insulte, te pegue, te empuje, te llame nombres
        • Permitir que la otra persona te deje de hablar por completo durante días o semanas, considerándolo un comportamiento “aceptable”
      4. Escribe una autobiografía sobre tu relación tóxica. Escribe en tercera persona sobre ti mismo: “Pablo quería mucho a su novia. A veces lo trataba mal, lo hacía de menos o lo insultaba. Él lo pasaba mal pero aguantaba porque pensaba que eso era el amor, aguantar” A veces pensaba en dejarla pero al final no lo hacía porque le daba mucho miedo encontrarse solo”. Lee tu historia en voz alta a alguien en quien confíes para que la valide, un amigo o un(a) terapeuta.
      5. Haz una lista de los comportamientos que ya no practicarás o que ya no te dejarás hacer. Se trata de lineas rojas. Ejemplos de estos comportamientos pueden ser:
        • Faltar al respeto o que te falten a él durante una discusión
        • Disculpar frases hirientes, motes, insultos o amenazas
        • Permitir que te digan constantemente lo que tienes que hacer, cómo tienes que pensar o lo que te tienes que poner para vestirte
        • Que no respeten tus gustos, tu criterio sobre algo o tu opinión
        • Que te hagan sentir incompetente, incapaz, defectuoso o tonto
        • Que controlen todo lo que hagas
        • Buscar una validación constante en la otra persona
        • Obsesionarte con la relación
        • Abandonarte a ti para salvar a la otra persona
      6. Hazte algunas preguntas:

        ¿Es la persona con la que estoy “honorable”? O, ¿es él/ella una “situación imposible”?

        ¿Qué tipo de comportamientos quiero en una relación?

        ¿De qué maneras estoy devaluado en esta relación, por la otra persona y por mí mismo?

        ¿Cuándo reacciono demasiado y cuándo reacciono de manera muy negativa en esta relación?

        ¿Para qué permito ciertos comportamientos por parte de la otra persona?

        ¿La relación tiene una trayectoria lineal o es más bien como un bucle?

        ¿Hay una coherencia entre lo que dice y lo que hace la otra persona? ¿Y en mí?

        ¿Cómo me siento físicamente cuando tengo cerca esa persona? ¿Estoy relajada o en tensión?

        ¿Soy yo misma cuando estoy con esa persona o más bien actúo como si estuviese “pisando huevos” todo el tiempo?

      7. Deja de intentar tener la “charla” o escribir una carta o mensajes a la persona que abusa para que comprenda tu punto de vista y finalmente se resuelva el “problema”. El “problema” es en realidad toda la relación. La otra persona no va a cambiar, la primera fase de idealización era una fantasía. La promesa de un cambio, que esa persona sabe que no va a hacer, es lo que te mantiene enganchada. Tu necesidad de “arreglar”, “ayudar” y/o “salvar” a esa persona es tóxico para ti y lo que te conviene es soltarla y aceptar.

      Los vínculos basados en el trauma son muy potentes. Tienen de fondo a un niño cuya necesidad de amor incondicional no sólo no fue cubierta sino que también fue abandonado, rechazado, abusado, negado y/o maltratado por su padre/madre narcisista/disfuncional. Ese niño sigue proyectando a sus padres en parejas que se parecen a ellos y que los tratan igual de mal. Esta necesidad de infancia no cubierta lleva a una repetición-compulsión en una relación tras otra.

      Ahora la buena noticia. Esto lo puedes cambiar. Encontrar relaciones de apoyo y sanas es la base de la recuperación. En términos de neurociencia, la sanación implica cambiar la forma en que  nuestros cerebros hacen conexiones. Si bien nuestros viejos hábitos existen en una “autopista” neuronal de conductas profundamente arraigadas y habituales, nuestros nuevos comportamientos serán difíciles de adquirir y requerirán de mucha práctica porque estamos forjando nuevas “carreteras”, nuevas vías neuronales en nuestro cerebro. Se trata de reeducar al cerebro, que ya va en automático con el abuso, para que reaprenda qué es el amor, qué es un vínculo sano, quién es un lugar seguro, e identifique dónde está el peligro.

      Asegúrate de encontrar otras relaciones saludables para empezar a cambiar.

      Únete a un grupo terapéutico y/o busca un(a) terapeuta en quien puedas confiar.

      El primer paso es el más difícil, de ahí en adelante sólo irás a mejor.

      Fuente: https://pro.psychcentral.com