¿Eres un(a) control freak?

Las personas que han experimentado una infancia traumática en la que se sintieron frecuentemente bajo amenaza, en peligro, vulnerables, impotentes y en una absoluta incapacidad de controlar lo que les estaba pasando, es muy posible que, como adultos, desarrollen un mecanismo de defensa psicológico que toma la forma de estar en una enorme necesitada de tener el control todo el tiempo. Hacen esto para protegerse de sentir más daño emocional y para evitar ser victimizados/victimizadas por otras personas.

Esto es, la persona que tiene una necesidad excesiva de control normalmente está activando de forma inconsciente ejercer un total control sobre su entorno en un intento de evitar la angustia que experimentaron durante periodos muy largos de tiempo en su infancia.

Estas personas son perfeccionistas y se les puede denominar coloquialmente como “control freaks”. Hay estudios que sugieren que tienen tendencia a involucrarse en relaciones codependientes.

¿El control es interno o externo?

Las personas tienden a pensar que la localización del control es interna, externa o una mezcla de ambas. Más abajo explico lo que quieren decir estos términos.

El control interno y el control externo

Los que creen que tienen control interno piensan que:

  • Tienen que intentar ejercer un control directo de todas las situaciones de su vida.
  • Tiene el poder de conseguir un cambio pase lo que pase.
  • Pueden obtener los resultados deseados a través de acciones concretas.

Los que creen que tienen un control externo piensan que:

  • Los eventos que les suceden están completamente fuera de su control.
  • Lo que les pasa a ellos/ellas es resultado de acciones de otras personas o situaciones que están completamente fuera de su control.
  • Están a expensas de la suerte y el azar.

Hay algunas cosas que podemos controlar, otras sobre las que podemos tener influencia y otras muchas sobre las que no tenemos ningún tipo ni de control ni de influencia. Visualmente se representa del siguiente modo:

 

control

 

La cuestión es que hay algunas cosas que podemos controlar, otras que podemos influenciar y  una tercera esfera sobre la que no tenemos ni control ni influencia, que son sobre las que nos preocupamos.

Osho: “La preocupación es como el movimiento de una mecedora. Nos mueve de un lado a otro pero no nos lleva a ningún sitio”

Las personas que tienen una necesidad abrumadora de control interno siempre y a cualquier precio acaban teniendo problemas porque esto es una quimera. Es simplemente imposible.

Estas personas es probable que experimenten:

  • Pensamientos del tipo Blanco/Negro: si no están en un completo control de la situación piensan que serán vulnerables y esto llevará a que les hagan daño, les exploten, se aprovechen de ellos/ellas.
  • Hipervigilancia: a causa de que en su infancia se vieron sometidos a muchas situaciones de estrés y angustia, están en un estado de permanente hipervigilancia, en una sobreestimulación del sistema simpático, estando alerta de forma inconsciente de potenciales peligros que vienen de todas las personas con las que interactúan.
  • Frustración y rabia: esa necesidad de control absoluto que, como hemos comentado, es imposible, les lleva a sentir muchas situaciones que les ocurren con frustración y rabia, derivadas de la brecha que hay entre lo que ellas creen cómo deberían ser las cosas y cómo son en realidad.

 Efectos del control mental en el cuerpo

El Control Secundario como herramienta para bajar los niveles de control y conseguir un mayor bienestar emocional

Aquellas personas que tienen una necesidad excesiva de ejercer un control directo (también conocido como control primario) se pueden beneficiar de los efectos de hacer un uso mayor del control secundario. Este control secundario incluye:

  • Cambiar el comportamiento para adaptarse a la situación.
  • Delegar el control directo o primario a otros que tengan más influencia sobre la situación de que se trate.
  • Aceptación de las situaciones que no se pueden cambiar.

 También recordar que: 

  • Mientras que hay algunas situaciones que no pueden controlarse, es posible controlar nuestra respuesta a ellas.
  • Siempre es mejor “dejar ir”, aceptar aquello que no podemos cambiar.
  • Es mucha la cantidad de energía que se pierde preocupándonos por situaciones que no se pueden controlar y que podríamos invertir en actividades más saludables y que incrementarán nuestro bienestar.

 Recomendaciones:

Tratar con un(a) “control freak”: audio de hipnosis descargable.

Deja de ser un(a) “control freak”: audio de hipnosis descargable.

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