El Delirio del/de la Narcisista: Su Incapacidad para ver la Realidad

Las filosofías y religiones taoísta y budista distinguen entre el Yo Auténtico y el Ego. Cuando las personas estamos en el Yo Verdadero, conectamos con  la fuerza vital, la necesidad de crear lo que no existía antes. Cuando las personas estamos en el Ego, lo que buscamos de forma inconsciente es la separación de los demás y el control.

El ego es una gran barrera para la sanación porque bloquea ver lo que es y, en particular, quiere sanarse sin asumir la responsabilidad del cambio. El ego exige atención a sus heridas, traumas y preocupaciones de una manera que puede bloquear la reparación de los problemas. El ego es como un traje que todos llevamos para movernos en el mundo. Nos decimos que somos ese traje, pero somos mucho más. Ese traje lo podemos estirar, cambiar de color, transformar.

El ego es donde reside el condicionamiento familiar y social y el Yo Auténtico es lo que puedes usar para romper ese condicionamiento. Lo cual es difícil. Particularmente si, como les ocurre a los hijos de narcisistas, has sido condicionado para sentirte obligado por tu condicionamiento. No creer que hay algo a lo que tiene accesos mediante tus acciones o pensamientos en lo que puedes confiar.

Si el ego insiste en la separación y el control, el narcisismo se convierte, en su forma pura, en la completa insistencia en la separación y el control. El ego interpreta la realidad para que no contradiga las necesidades del ego. Así, la conveniencia del narcisista, de su ego, se convierte en SU principio de realidad, el determinante de cómo ven la realidad.

La conveniencia del narcisista, de su ego, se convierte en SU principio de realidad, el determinante de cómo ven la realidad.

La realidad del narcisista es un delirio que cubre las necesidades de un ego sobredimensionado. Las personas que se relacionan con el narcisista de una forma íntima (pareja, familia, amigos muy cercanos, empleados,..) están suscritos a esta realidad, en una actitud de ‘seguir la corriente’. Es lo que John Bradshaw, su libro ‘Sanando la Vergüenza que te Ata’ denomina“trance hipnótico” al hecho de que toda la familia esté suscrita a esta realidad del narcisista, que es delirante.

Si quieres sanar del abuso narcisista, un tema importante a darte cuenta es el de ese delirio del que has formado parte en tu relación con la narcisista, ya sea padre, jefa, amigo, pareja,… no tiene mucho que ver con la realidad.

De forma psicológica, en la mayoría de los casos, funciona como una férrea dictadura o una secta, en donde la persona que empieza a cuestionar esa realidad, ese delirio, es castigada o desterrada del grupo. La persona que cuestiona la realidad de la narcisista y, por extensión, de toda la familia, suele ser la hija a la que se le ha asignado el rol de la rebelde o del chivo expiatorio. Estas niñas suelen ser las que señalan que “algo está mal” en la familia y acaban pidiendo ayuda fuera de ese entorno.

Para el narcisista, no existe ni el motivo para cambiar (ya que el daño generalmente se inflige a otras personas, no a sí mismos) ni una vía para evaluar seriamente las perspectivas propias, la interpretación distorsionada que hace el narcisista de la realidad. No es de extrañar que el asesoramiento y la psicoterapia a menudo o no les sirvan a los narcisistas o incluso les hagan empeorar. Lo último que necesitan son sus emociones y acciones validadas y se necesitaría un terapeuta muy alerta para comenzar a abrir agujeros en la presentación de eventos que no es realista. Incluso si lo hacen, es probable que el narcisista reconstruya convenientemente, o bloquee cualquier respuesta del terapeuta que contradiga la conveniencia del ego.

Tratar con una narcisista puede ser algo profundamente desorientador, ya que el significado de todas sus acciones está subordinado a las necesidades de un ego desmedido. Por lo tanto, no hay un significado independiente, ni siquiera una base fáctica, en la que basarse: no hay coherencia más allá de sus necesidades y conveniencias (que, por supuesto, pueden cambiar, incluso de momento a momento). Las palabras y las acciones no tienen el significado que comúnmente se les atribuye. Hay una enorme FALTA DE COHERENCIA entre lo que la narcisista siente, dice y hace.

Puede ser trivial (por ejemplo, sobre lo que quieren para comer) o puede ser serio (por ejemplo, sobre si te quieren o no). Cuando les preguntes a qué se refieren, pueden negar que lo han dicho, entrar en lo que se llama la ensalada de palabras, para confundir o hacer gaslighting con frases como: ‘¿Cómo podrías pensar que he dicho eso?’ o ‘¡Tú es que estás loca!’ Contradecirá los HECHOS. Si no estás de acuerdo con el narcisista, dirá que estás mintiendo, que te estás inventando cosas o que que estás loco.

‘¿Cómo podrías pensar que he dicho eso?’ o ‘¡Tú es que estás loca!’

Por eso los hijos de narcisistas, hasta que hacen terapia, suelen ser personas que se desorientan con facilidad, no sólo físicamente sino también en sus propias vidas, ya que vivieron todo este entorno confuso durante la infancia.

Uno de los problemas más importantes de los narcisistas es el miedo. En el fondo, y aunque sean muy buenos en aparentar lo contrario, los narcisistas son personas profundamente temerosas e inseguras. En el centro está su IMAGEN, en lugar de quiénes son realmente. Tienen tanto miedo de asumir la responsabilidad por sus acciones (maltrato, abuso,…) que les hacen “quedar mal” frente a los demás, que hacen de la conveniencia de su ego defensivo su principio de realidad. Y de alguna manera, consiguen rodearse de personas, sobre todo su pareja y su familia, que “les siguen la corriente” en su delirio.

Para las narcisistas, no hay una persona real como tú en todo esto, simplemente hay una imagen (otra vez es un tema de imagen) tuya que sea conveniente para la narcisista en un momento dado y donde poder proyectar sus temas personales. Es por esto que las hijas de narcisistas adquieren roles muy rígidos en la familia y que no tienen nada que ver con quién es esa persona realmente. Los roles son asignados por la narcisista según la conveniencia de su propio ego. El rol antes mencionado del rebelde o el chivo expiatorio es en el que la narcisista proyecta partes suyas negadas para no tener que reconocerlas en sí misma, como la rabia, el miedo o la inseguridad. Así es cómo se da el maltrato. En realidad, la narcisista no está interactuando con su hijo y viéndolo de verdad sino que está tratando con partes suyas negadas y proyectadas.

En segundo lugar, tampoco existe lo que realmente sucedió, sino simplemente lo que es conveniente para el narcisista recordar que sucedió. Lo que significa que no hay una comunicación directa y honesta. No hay nada más allá de la conveniencia del narcisista a la que se pueda apelar, que establezca un estándar común o una realidad común. Si quieres sanar del abuso narcisista, es necesario aceptar que no va a haber esa realidad común, un common ground durante vuestra relación.

Esto hace que interactuar con un(a) narcisista sea algo muy difícil y confuso. Las personas que han crecido en familias narcisistas muchas veces acaban atrapadas en una relación con un narcisista porque esta dinámica difícil y confusa les resulta familiar y porque, al igual que en su infancia, cuando confrontan o dudan sobre las intenciones reales del narcisista, tienden a cuestionarse a sí mismos, que es lo que hacían sus padres y repite el narcisista en su edad adulta:

¿Seguro que he dicho eso?

No sé de qué me hablas

¿Podemos cambiar de tema?

Eres difícil, Estás loca, Eres paranoica

Mejor lo dejamos aquí

Creo que tú no estás bien

Eres tonto, No entiendes lo que te digo

Para las personas que tratan con ellas (sobre todo, codependientes) es muy difícil no aceptar que su encuadre de la realidad por muy delirante que sea ésta porque:

  • Son personas que tienden a cuestionarse a sí mismas y darle vueltas a las cosas.
  • Suelen ser personas muy fácilmente manipulables.
  • El narcisista es una persona importante en su vida, con la que tienen un vínculo que si quieren mantener, van a tener que ponerse de acuerdo para que la relación se mantenga.

Quizá una de las lecciones más importantes de cómo tratar a una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad  y empezar a sanar del abuso narcisista es que realmente son personas que no sienten ni piensan como tú. Si te adentras en su versión de la realidad, esto habla de tu propio delirio. Cuanto más veas la realidad tal y como es, más serás tú la persona que cuestione al narcisista en lugar de que la dinámica sea al revés.

Fuente: http://lorenzo-thinkingoutaloud.blogspot.com

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¿Sabes qué es el “Ecoismo”? Averigua si Eres un(a) Ecoísta

En el mito de Narciso, Eco, la ninfa que se enamora locamente de Narciso, es maldecida para a las últimas palabras que escucha para toda la eternidad. Del mismo modo, las ecoistas definitivamente luchan por tener una voz propia. El mito contiene ambos lados del narcisismo: los peligros de una adicción a sentirse especial y la incapacidad de disfrutar sintiéndose especial en absoluto. Todo el mundo se olvida de Eco en el mito, y eso es precisamente lo que les ocurre a las ecoistas, que se olvidan de sí mismas.

En este artículo, te ofrecemos ayuda para sobrevivir a padres narcisistas y hablaremos sobre el ecoísmo en una serie de preguntas y respuestas.

  1. ¿Qué es el Ecoísmo? Es la otra cara de la moneda del Narcisismo. Las ecoístas son personas empáticas, con miedo a convertirse en una carga para los demás, se suelen sentir incómodas cuando están en el foco de la atención, especialmente los elogios y les resulta difícil saber lo que quieren. Las narcisistas son adictas a sentirse especiales, las ecoístas le tienen miedo a eso.
  2. ¿Puede existir el Ecoísmo sin el Narcisismo? Los ecoístas suelen sentirse atraídos por los narcisistas precisamente porque tienen tanto miedo de agobiar a los demás o de parecer “necesitados” que tener a alguien que disfruta ocupando todo el espacio, como hacen los narcisistas, es un alivio. Pero es un precio alto que pagar por un respiro de sus ansiedades, ya así, un ecoísta prácticamente desaparece de la ecuación, haciendo de espejo del narcisista, que en ese “diálogo loco” lo que hace el narcisista en realidad es hablar consigo mismo.
  3. ¿Hay algunas personas más proclives a convertirse en ecoístas extremas? Las ecoístas suelen traer genéticamente mucha sensibilidad, sienten profundamente, y cuando eso se expone a un padre que las avergüenza o las castiga por tener alguna necesidad, esto da lugar al ecoísmo. Las ecoístas tienen tanto miedo de expresar sus necesidades, creyendo que les costará el amor, como en su infancia, que pierden el contacto con sus propias necesidades y deseos.
  4. ¿Cuáles son los problemas típicos del ecoísmo extremo? Los ecoístas nunca o rara vez se sienten especiales. Sentirse un poco especial ayuda a las personas a persistir frente al fracaso, a tener proyectos  y tal vez incluso a vivir más tiempo. Y la ausencia de esa capacidad puede simplemente convertirse en un problema para tener ilusión y esperanza, un motor en la vida.
  5. ¿Es el Ecoismo un diagnóstico? El ecoísmo es un rasgo de carácter, no un trastorno, y se trata de una estrategia de supervivencia que tiene su origen en la infancia: El pensamiento al que le lleva es: “Si quiero sentirme segura y querida, debo asegurarme de pedir lo menos posible a las personas y dar todo lo que pueda”. Los ecoistas, ya de adultos, creen que no pueden recurrir a las personas cuando se sienten tristes o asustados o solos, por lo que entierran sus necesidades con la esperanza de que serán aceptados y amados, porque piden muy poco. Pero esta no es una forma sana de vivir. Cualquiera puede alejarse del ecoísmo y aprender a compartir sus emociones y a pedir. En relaciones sanas, podemos afirmar nuestras necesidades de manera asertiva cuando no se satisfacen, compartir cuando nos sentimos solos, pedir consuelo cuando sea necesario y expresar una preferencia sin preocuparnos de que seamos una carga. Es posible que tengas que comenzar esta práctica con una psicoterapeuta, pero vale la pena intentar probarlo con amigos. Puedes empezar por pequeñas cosas como proponer un plan que te apetezca a ti en lugar de decir: “Me da igual” cuando te lo pregunten; empezar alguna frase con “Lo que necesito es…” o celebrar tu último logro con alguien sin sentirte culpable por ello. Estarías empezando a usar tu voz. Cómo te expresas, tu voz, tiene que ver con el espacio que le das a tu propia voz, tus asuntos, en tu vida. Es decir, si hablas poco, tiendes a hablar bajo o a no expresarte, esto equivale a que te sientes como que no tienes derecho sobre ti misma y a manejar lo que ocurre en tu propia vida. El tema de la voz está relacionado con el chakra de la garganta, el encargado de la comunicación. Si lo quieres ejercitar para tener más voz en tu propia vida, puedes hacerlo con este video del canal de Kassandra. Es una clase para reforzar el yin y el chakra de la garganta.
  6. ¿Los ecoistas se enfadan alguna vez? Los ecoistas no son simplemente personas complacientes. Pueden culparse a sí mismos por las malas interacciones, pero están especialmente motivados para evitar sentirse como una carga, por lo que pueden enfadarse si insistes en darles atención en un cumpleaños, por ejemplo. Es como si la única posición que tomaran es la de “No te atrevas a tratarme como si fuera especial.”. Son personas que están tan pendientes de no convertirse en una carga que se pueden ir al extremo de esto y volverse contradependientes, rechazando cualquier acto de nutrición con “No me trates como a un niño; ¡Estoy bien!”. Toda esa fuerza que se dirige hacia eludir la atención debe ser redirigida a pedir y apreciarla. Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, la buena noticia es que ya no estás en tu infancia y que ya no tienes porqué negar tus necesidades y deseos, algo que en el fondo te hace daño.
  7. ¿Qué tipo de familia en la infancia conduce al Ecoismo en la edad adulta? Éste es un testimonio: “La tendencia de mi madre a estallar en lágrimas o rabia cuando no estaba contenta con ella me hizo temer que la perdería si no tuviera cuidado de atender todas sus necesidades”. O este otro: “Cuando manifestaba una necesidad, mi padre me avergonzaba o me humillaba por ello, por lo que aprendí a necesitar poco o nada para sentirme a salvo.” Algunos ecoistas se desarrollan a partir de padres ecoistas, que transmiten la idea de que cualquier atención especial (querer ropa única, soñar a lo grande, pedir más) son actos arrogantes y egoístas y que esto es algo “malo”. Por ejemplo, una persona con una madre que cada vez que celebra algo le dice: “Que no se te suba a la cabeza” crecerá sintiéndose avergonzada del orgullo normal, minimizando todos sus logros y guardando un “perfil bajo”.

La mayoría de las veces son los padres narcisistas los que empujan a sus hijos en esta dirección, siendo frecuente también que en la pareja uno de los padres sea narcisista y el otro, ecoista. Por ello, si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, puedes empezar por ver cuánto tienes de ecoísta.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

El Síndrome de Abuso Narcisista y el Síndrome de Imán Humano

El ‘Síndrome de Abuso Narcisista’ y el ‘Síndrome de Imán Humano’

El Síndrome de Abuso Narcisista y el Síndrome del Imán Humano son de los que habla Ross Rossenberg en su libro “Síndrome del Imán Humano”. Rossenberg es un psicoterpeuta estadounidense, conocido por su trabajo con codependientes. El “Síndrome de Abuso Narcisista” consiste en un patrón de abuso perpetrado por un(a) narcisista sobre una víctima codependiente. El “Síndrome del Imán Humano” en su forma más simple, explica por qué las personalidades opuestas se atraen entre sí, y por qué las relaciones perseveran a pesar de que una o ambas personas sean infelices en la relación. Independientemente de las diferencias, según Rossenberg, al menos el 75% de los codependientes experimentan alguna forma de Síndrome de Abuso Narcisista en sus relaciones personales.

Para saber cómo recuperarte de una relación narcisista, has de saber que el Síndrome de Abuso Narcisista es un patrón crónico de abuso físico, emocional y /o sexual perpetrado por narcisistas patológicos contra personas más débiles y más vulnerables. Debido a que las víctimas de Síndrome de Abuso Narcisista por lo general carecen de confianza, autoestima y apoyo social, son propensas a sentirse atrapadas por el perpetrador. La experiencia de “estar atrapada”, en muchas ocasiones, tiene que ver con situaciones (detonantes o “triggers”) de infancia de las codependientes, ya que así es como se sentían al depender de sus padres narcisistas en sus familias de origen. De adultos, inconscientemente, repiten esta dinámica con parejas, amigos, jefes,… sin darse cuenta de que son personas adultas con poder y libertad para tomar decisiones y hacer lo que quieran. El narcisista suele contribuir, con su conducta depredadora, a que la codependiente se sienta atrapada con técnicas como el “gaslighting” o luz de gas. Por lo general, quienes se sienten atrapadas, creen que pueden controlar o mitigar el abuso, o creen que realmente se lo merecen.

Razones por las que un Codependiente Cree que no Puede Terminar una Relación con una Narcisista

Las complicadas dinámicas psicológicas y relacionales del Síndrome del Imán Humano son responsables de la formación y el mantenimiento de la relación perpetrador/víctima y de la incapacidad de terminarla. Las víctimas del Síndrome de Abuso Narcisista, los codependientes, no pueden o creen que no pueden terminar con el abuso y/o la relación debido a lo siguiente:

  1. Incertidumbre/dudas sobre la verdadera naturaleza peligrosa de la abusadora.
  2. El miedo a las consecuencias reales si deja relación (que la perpetradora los pueda acosar, calumniar, demandar, quitarles la custodia de sus hijos en común,…).
  3. Miedo al rechazo y aislamiento social y familiar en el caso de que la abusadora haya puesto a los amigos y/o familia (en común o no) de la víctima en su contra.
  4. Secuestro físico: coger las llaves de la víctima, tenerla retenida en contra de su voluntad.
  5. Dependencia financiera: (la perpetradora mantiene a la víctima o la víctima trabaja para él).
  6. Varias formas de control coercitivo y encubierto: vigilar y trackear el móvil, redes sociales, hablar con amigos/familia a sus espaldas, seguirla.
  7. Una exitosa campaña de gaslighting, por ejemplo, haciendo creer a la víctima que no sobrevivirá “sola” si deja a la perpetradora.

Los perpetradores suelen tener un trastorno anti-social recogido en el grupo B del DSM: narcisistas, psicópatas y/o sociópatas. Cuanta menos empatía tiene un perpetrador de Síndrome de Abuso Narcisista, más efectivos son para controlar y dominar a las personas codependientes. Mantienen el poder y el control sobre sus víctimas golpeando o agotando su resolución de defenderse o de buscar protección o ayuda. Las diversas formas de manipulación y agresión directa, pasiva y encubierta aseguran que la víctima permanezca en la relación, mientras que el codependiente no responde ni la expone la relación. Muchas veces la justifica y en otras ocasiones ni siquiera es consciente del abuso/maltrato. Si quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, lo primero es hacer consciente la relación abusiva en la que has estado involucrada.

10 Consejos para Defenderte del Abuso Narcisista 

  1. Aprende la técnica de Observar No Absorber de Ross Rossenberg: la disociación protectora consciente evitará que te metas en una lucha que no puedes ganar. Ten en cuenta que esta técnica sólo está recomendada para el caso de que estés en una relación con un(a) narcisista, psicópata, sociópata y tiene el objetivo de protegerte mientras tengas este vínculo tóxico en tu vida. La disociación consiste en desconectarse para no sentir, con lo que no está recomendado ni utilizarla en exceso ni considerarla como algo sano en tus relaciones/vínculos con los demás.
  2. Obtén apoyos externos: cuenta tu situación a amigos y/o familiares que puedan brindarte su apoyo y, si llega a ser necesario, su protección. El secreto o la privacidad siempre funcionan en beneficio del abusador.
  3. Prepárate para reacciones agresivas o pasivo-agresivas o “castigos”: los abusadores utilizan la intimidación y amenazas, aún más cuando alguien se resiste o muestra signos de una mejor salud mental.
  4. Obtén información sobre refugios, policía y otros servicios de apoyo y seguridad.
  5. Busca la ayuda profesional de una psicoterapeuta que sabe de Síndrome de Abuso Narcisista. Las terapeutas sin este conocimiento pueden hacer más mal que bien, ya que al desconocer la situación de origen (generalmente de infancia) tienden a alinearse con el abusador por sus habilidades de manipulación y a no validar la versión de la víctima. Terminan agravando las heridas de infancia en lugar de acompañar a sanarlas.
  6. Infórmate sobre los trastornos anti-sociales. Cuanto más sepas sobre el trastorno y cómo se comportan estas personas, más fácil te resultará protegerte.
  7. Reconstruye tu autoestima. El amor propio es el mejor antídoto contra la codependencia.
  8. Encuentra un grupo de apoyo terapéutico o un grupo de 12 pasos, como el Codependientes Anónimos (Co-Da).
  9. Ten paciencia contigo mismo. Hacer consciente el problema es el primer paso. El camino de recuperación no es rápido, lleva tiempo. Aprende a caminarlo paso a paso día a día.
  10. Confía en tu intuición. Seguro que, de una forma o de otra, tu cuerpo te ha señalado al principio de la relación que esa persona era peligrosa para ti. A lo mejor un nudo en el estómago o en el pecho. Ésa es tu intuición hablándote. La próxima vez, hazle caso.

Fuente: https://blogs.psychcentral.com

Ten en cuenta que estos 10 Consejos están pensados para el caso de que todavía estés en una relación con un(a) narcisista, pero si quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, lo ideal es tener contacto cero o un contacto mínimo con el/la narcisista.

El Trance Hipnótico de un Narcisista: Cómo Romper el Hechizo

Si alguna vez te has relacionado con un(a) narcisista te darás cuenta de que hay algo diferente en estas personas. Debido a que son profundamente inseguras, necesitan reafirmar constantemente su poder y su valor a través de los demás. A un nivel inconsciente, saben que necesitan de los demás para “sobrevivir” emocionalmente, ya que son como niños y no son autónomos a nivel emocional. Son muy encantadores y pueden llegar a resultar hipnotizantes. Una vez te consideran un “target” no es fácil que te suelten…ni tú a él/ella.

Cómo Hipnotizan las Narcisistas

Los narcisistas tienen una técnica principal para ponerte en trance: se hacen con el control. Te atraen a escucharlos mientras hablan sobre ellos mismos o sobre alguna otra cosa relacionada con ellos.

Suelen ser personas carismáticas, con lo que se convierten en el centro de atención con facilidad. A menudo son interesantes, inteligentes, rápidas e ingeniosas, con lo que se convierten en “centros de mesa”. Poco a poco, te empujan a su órbita haciendo que te concentres en ellas. Comienzas a tener una actitud pasiva y a estar entretenido.

De forma progresiva, vas perdiendo personalidad, te das cuenta de que estás de acuerdo con él/ella sobre todo, que se ha convertido en una especie de “líder” para ti y tú en su abnegada audiencia.

A diferencia de un narcisista encubierto, un psicópata o un sociópata (que suelen ser seductores compulsivos), un narcisista descubierto no intenta que te sientas querida, sino que te hacen sentir que la vida es buena porque eres su admiradora y “fan” más fiel. Puede parecer que en momentos concretos te apoya o te ayuda, pero no es real. Primero porque tú le ayudas y apoyas mucho más, con lo cual son migas para el narcisista (que es consciente de que, aunque sea poco, algo tiene que dar) y segundo porque muchas veces se ofrece “de palabra” pero a la hora de la verdad no estaría dispuesto a hacer gran cosa por ti.

Una vez has renunciado a tu voluntad independiente y te has convertido en una extensión o suministro narcisista, estás como hipnotizado. Como psicoterapeuta que sabe de narcisismo, creo que hay una relación directa entre el estado hechizante y el trauma bonding.

Cómo te Mantienes Hipnotizada por un Narcisista

Debido a que el hipnotismo tiene grandes poderes para persuadir, puedes terminar queriendo prolongar la sensación de estar en la órbita del narcisista. Te persuadirá para que sientas que quieres hacerte su amiga/pareja, que quieres ser como él y que quieres ayudarle.

También es necesario que tengas en cuenta que, si a estas alturas del cuento de vuestra relación, aún no te has dado cuenta de que “pasa algo raro”, es más que probable que tú seas codependiente. Si para una narcisista, todo va acerca de ella, para un codependiente, todo va acerca de la otra persona. Por eso hacen tan buena pareja. En realidad, son dos polaridades de personalidades humanas. Una persona equilibrada tiene un cierto grado de egoísmo y egocentrismo y también cierto grado de dar y estar por los demás. La mayoría de las personas tienen una tendencia hacia lo uno o lo otro pero en el caso de las personas narcisistas y codependientes se trata de algo extremo.

Si terminas relacionándote regularmente con un narcisista, entrarás en SU mundo en SUS términos. Terminarás interpretando las cosas en términos de lo que diría o haría el narcisista.

Pero la vida en ESTE mundo es una calle de sentido único. Tú eres el público y ella es la estrella. En su mundo, lo que importa es “proyectar una imagen ideal que no es real” y no sentir que alguien sea superior a ella. Por eso terminan relacionándose de forma íntima con personas codependientes, que son:

  • Son fáciles de hipnotizar: el narcisista repite la manipulación que a una codependiente ya le hizo su padre/madre en la infancia.
  • Suelen mantener un “bajo perfil”: al que se les condiciona y obliga desde la infancia, lo cual permite a la narcisista “brillar”.
  • Ponen el foco de la atención en la otra persona, rara vez en sí mismos.

Rompiendo el Hechizo de la Narcisista

Romper el hechizo es duro. Una psicoterapueta que sabe de narcisismo puede ayudarte a ello. Te importa mucho lo que la narcisista piensa de ti. Y dado que has renunciado a tu sentido de ti mismo, te resulta muy difícil ver la situación de una forma objetiva. Si trabajas para una persona así, tienes una necesidad aún mayor de mantener el status quo.

Hay algunas cosas en las que centrarte que te ayudarán a identificar tu estado de trance hipnótico y, al hacerlo, cambiarlo. También podría ser de gran ayuda para ti hacer terapia con una psicoterapeuta que sabe de narcisismo.

  • Si acabas de conocer a un narcisista y caes bajo su hechizo, puedes dejar el encuentro sintiéndote emocionada, como “de subidón”. Esto es sólo el principio,a esos subidones les seguirán bajones, y así una y otra vez, es una montaña rusa emocional. Con el paso del tiempo, esta dinámica no será sana para ti ni a nivel psicológico ni a nivel emocional. Hay posibilidades de que desarrolles ansiedad, depresión leve o ambas.
  • Nunca puedes estar en el centro de atención cuando estás cerca de una narcisista. Incluso cuando parece estar enfocada en ti, realmente se trata de ella. Pero a veces todos tenemos que ocupar un lugar central en una conversación o en una reunión. Si lo intentas, será algo difícil e incómodo, como si de alguna manera no saliera bien. Comenzarás a sentir tristeza y frustración. Escucha estos sentimientos. Tus emociones te están dando un mensaje sobre esta persona.
  • Si estás en una relación con un narcisista, tarde o temprano comenzarás a sentir que nunca se te escucha y que no hay una conexión real o un intercambio de ideas fácil. Una forma en la que puedes darte cuenta de esto es que tendrás que ver a otra persona para tener una conversación real. Cuando llamas a ese otro amigo/amiga y por fin te sientes escuchado/visto. Cuando hagas esto consciente, habrás roto el hechizo.

Fuente: https://blogs.psychcentral.com

¿Estás en una relación con un Narcisista? ¡Averígualo!

Este artículo es para aquellas personas que duden de si la persona con la que están en una relación es un narcisista. Si estás confundid, descontento y te sientes devaluado en tu relación, además te encuentras en un sube y baja emocionalmente agotador, continúa leyendo.

 Características de los Hombres y Mujeres Narcisistas

  • Irritable.
  • Dan mensajes contradictorios a sus parejas.
  • Culpan a sus parejas por sus confusos patrones de comunicación y sus arrebatos. De alguna manera, siempre pareces tener “tú” culpa que estén enfadadas o descontentas aunque a menudo sientas que estás “caminando sobre huevos” y haciendo todo lo posible para hacerlas felices.
  • Impredecible y temperamental. Sin embargo, un narcisista encubierto, un psicópata o un sociópata son extremadamente fríos y calculadores.
  • Comportamientos pasivo-agresivos, iracundas y pueden ser abusivas verbal, emocional y/o físicamente. Esto último no sólo se refiere a agredir físicamente sino a comportamientos como cerrar el paso cuando intentas pasar, acercarse demasiado en momentos de una discusión, alzar el puño, dar golpes a cosas a tu alrededor.
  • Insolidarios e incapaces de aceptar a sus parejas y sus sentimientos. Para justificar esta incapacidad suelen decir frases como “Eres demasiado sensible/necesitado, difícil o estás loco, hormonal,..”.
  • No es capaz de expresar empatía y calidez hacia ti, pero puede ser considerada como “agradable” y “encantadora” por los demás. Puede que otras personas te digan lo afortunado que eres de estar con una persona tan adorable, lo cual es muy confuso y puede hacerte dudar de ti mismo y de tu juicio.
  • Puede ser agradable y afectuoso a veces, y parece perseguirte cuando estás herida y te distancias. Esto sirve para aumentar tus esperanzas, pero el comportamiento positivo no dura mucho. Su comportamiento es cíclico, con lo que unos días o semanas después de esto, volverá a minusvalorarte, menospreciarte, insultarte, rechazarte y/o despreciarte.
  • Controladora y manipuladora.
  • Comunicación confusa y no fluida.
  • Falta de expresión de emociones, excepto la rabia. Si es un narcisista encubierto, psicópata, sociópata no la expresa claramente sino de forma pasivo-agresiva.
  • Celosa, insegura y competitiva.
  • Crítico y prejuicioso.
  • Retención de amor, afecto, sexo y elogios hacia ti excepto cuando los utiliza para manipularte.
  • Muestra poca comprensión y remordimiento o culpa cuando sabe o les expresas que te ha hecho daño con su comportamiento.
  • No te escucha mucho, incluso cuando lo necesitas de verdad. Sin embargo, está constantemente hablando de sí mismo y pretende tener toda tu atención, compañía y admiración.
  • Incapaz de tener intimidad contigo. No puede compartir con los demás si no es a través de su máscara, ya que es demasiado insegura y miedosa, aunque de cara a ti y los demás intente aparentar justo lo contrario.
  • Emocionalmente necesitado. Te agota. Necesita mucha atención y elogios para enmascarar su inseguridad.

Si estás en una relación con una Narcisista..

Si estás en una relación con una narcisista, puedes reconsiderar si quieres o no permanecer en esta relación. Puede ser perjudicial para tu salud mental, emocional y física.

El problema es que una persona que está en una relación con un narcisista con frecuencia se siente desgastada, emocionalmente drenada o asfixiada, carente de confianza en sí misma, con ansiedad y con dolor emocional, lo que hace que sea más difícil para esa persona comunicar sus necesidades, cambiar su propio comportamiento, empoderarse o incluso actuar y terminar la relación no saludable.

La autoestima y la confianza en ti misma pueden erosionarse, especialmente si has estado en la relación durante mucho tiempo. La perspectiva de la persona puede estar distorsionada, y puedes estar tan acostumbrada a la relación, que no te das cuenta de lo poco saludable y negativa que es.

Recuerda que la versión del amor de un narcisista está distorsionada. No es la definición de amor que tiene una persona saludable, no tóxica. Puede decirte que te quiere, pero de alguna manera nunca te sientes realmente querido ni acompañado. Así es, no saben querer bien porque él tampoco fue nutrido de amor saludable en su infancia. A pesar de todo lo que intenta aparentarlo, no tiene autoestima.

La narcisista tiene una agenda oculta, que nunca va a compartir contigo porque te utiliza para llevarla a cabo. Lo que tiene en su agenda es manipularte, controlarte, utilizarte para que le des admiración, atención, sexo, dinero,… para ponerte por debajo de él para sentirse con poder,…

Es útil recordar que, en el fondo, una narcisista es una persona muy insegura y miedosa. La mentira que vivís los dos es que ambos creéis que tú le necesitas. En realidad es al revés. Es ella la que te necesita a ti y tu vida en realidad sería mucho mejor, más saludable, más feliz y más próspera con una pareja diferente.

Si estás en una relación y te identificas con mucho de lo anterior, te recomiendo que te informes sobre narcisismo, busques apoyo emocional de familiares o amigos que te quieran de forma verdadera y auténtica y consideres hacer terapia con una terapeuta que sepa sobre narcisismo.

Otra vida para ti es posible. ¡Empieza a caminar hacia ella hoy!

9 Signos de que has crecido en una Familia Tóxica

El problema al tratar de descubrir si un padre o una madre o ambos padres tóxicos te ha afectado en tu vida es que requiere la capacidad de autorreflexión. Probablemente creciste pensando que el comportamiento de tu familia era normal y no pudiste reconocer que algo estaba “mal” en casa.

Desafortunadamente, el camino hacia la sanación es a menudo largo y solitario porque ningún padre/madre o ambos padres tóxico(s) quieren admitir que tienen problemas psicológicos y/o emocionales. El hijo de este tipo de familias disfuncionales debe reunir la fuerza y el valor para reconocer la situación de abuso/negación que sufrió, levantarse y hacer un cambio.

La buena noticia es que los estudios demuestran que a través de la terapia se puede superar una infancia abusiva, abandonar los roles rígidos que te asignaron en el sistema familiar tóxico y convertirte en un adulto que descubre quién es realmente y que prospera en la vida. El primer paso es reconocerlo.

9 Signos de que has tenido un padre/madre o ambos padres tóxico(s)/narcisistas

Sus sentimientos, de forma implícita o explícita, siempre van antes que los tuyos

Un buen padre considerará cómo todos en la familia se verán afectados por las decisiones que toma. El padre narcisista considerará sólo sus sentimientos y cómo las decisiones le afectan exclusivamente a él, ya que esos son los que más cuentan.

¿Tu padre te decían frases como éstas?: “Sólo piensas en ti. Eres un egoísta” “Nos mudamos mañana a otra ciudad. Es lo mejor”. “Mira cómo haces sufrir a tu madre con tu comportamiento” .

No reconocen ni respetan tus Límites

Los padres normales pueden estar interesados y ser curiosos, pero un una madre tóxica lo llevará demasiado lejos y pisará los límites saludables que establece una niña porque cree tiene derecho a ello. Las madres narcisistas ven a sus hijas como extensiones de sí mismas. No entienden que son seres humanos independientes, con su propia personalidad, que no tienen porqué parecerse a ellas y que no les pertenecen.

Comportamientos como escuchar conversaciones telefónicas, controlar cuentas bancarias, hacer llamadas y enviar mensajes constantemente y enfadarse si no se contestan al momento, son comportamientos inadecuados que violan los límites de sus hijas.

Te controlan utilizando la Culpa

Un poco de culpabilidad es parte de la crianza normal, pero infundir mucha culpa de forma irracional es un problema. El padre narcisista está interesado en mantener el dominio sobre sus hijos. Quieren controlar sus acciones y sus decisiones, y usarán cualquier medio para asegurarse de estar al mando de sus vidas. Esto a menudo incluye el uso de la culpa para conseguir que sus hijos hagan lo que ellos quieren.

Esto es muy grave porque hace que el hijo que ha crecido en este tipo de familia desarrolle lo que se denomina vergüenza tóxica y la arrastre en su vida adulta hasta que empieza a tratarla en terapia. La vergüenza tóxica produce un estado en el que la persona que la padece se siente defectuosa como persona, sin nada que pueda hacer para cambiar esto. La vergüenza tóxica no la causa lo que uno ha hecho sino lo que uno es. Tiene que ver con la identidad

¿Te han dicho a menudo a cuánto han renunciado por ti? ¿Te han hecho sentir continuamente que molestabas en casa? ¿Te han dado mensajes directos o indirectos de que como “mejor te portas” es “haciéndote invisible”, o sea, haciendo que tu presencia se notase lo menos posible?

Demandan tu Atención

Es normal que los padres esperen que las niñas respondan a tiempo, pero los padres narcisistas demandan atención constante y gratificación instantánea. Se sienten amenazados por cualquier persona que amenace el control férreo que ejercen sobre sus hijos.

¿Han interrumpido tus llamadas telefónicas y han actuado de manera irrespetuosa? ¿Te obligan a escucharles desatendiendo cualquier tema tuyo y te acusan de “egoísta” si quieres hacer otra cosa? ¿Te fuerzan a estar siempre disponible para ellos haciéndote sentir culpable si no lo haces?

No te hablan

Una relación sana implica discutir temas abiertamente, lo que genera sentimientos de seguridad. Muchas veces, la madre narcisista cerrará de forma inmadura la comunicación, ignorándote, para obtener lo que quiere. Entre estas formas de comunicación pasivo-agresiva están cerrarse en banda y el tratamiento de silencio.

¿Alguna vez has intentado comunicarte con tu madre después de una discusión y te ha ignorado abiertamente? ¿Tu madre se ha encerrado en su habitación en respuesta a algo que hiciste o dijiste?

Retienen el Amor

En una relación saludable entre padres e hijos, el amor es incondicional y no se utiliza como moneda de cambio, se condiciona o se retiene para chantajear. El padre tóxico usará el amor como una herramienta de negociación para hacer que un niño se comporte como él quiere.

¿Has sentido que si no actuabas de cierta manera tus padres dejarían de cuidarte? ¿Alguna vez te has sentido amenazado en la forma que tus padres tenían de pedirte algo?

Son muy críticos

Los padres sanos quieren lo mejor para sus hijas y los ayudan a guiarlo, los apoyan y les permiten cometer errores, entiendo que forma parte del proceso natural de aprender.

Los padres/ narcisistas “ayudan” a sus hijos a evitar errores criticándoles de forma muy severa, creyendo que esto “ayuda” a sus hijas a alcanzar la perfección. La perfección no existe, por lo que es una trampa en la que las críticas no tienen fin y los padres obligan a sus hijas a ser “poco humanas”.

¿Tienes miedo de mostrarle a tu madre tu nuevo vestido por miedo a que lo critique y te haga sentir mal? ¿Has dudado en probar algo nuevo por miedo a fallar a los ojos de tu padre?

Compiten Contigo

Los padres narcisistas tienen un ego que se alimenta a través de la comparación con los demás. Tienen una baja autoestima, por eso necesitan compararse con los demás y salir mejor parados en esa comparación como sea.

Por esta razón, en las familias narcisistas los padres compiten con los hijos, necesitan sentirse superiores. Esta competición es insana y afecta de forma muy negativa a sus hijos, que o bien los convierte en personas muy competitivas, que no saben trabajar en equipo y se sienten constantemente amenazadas por los demás; o bien en personas inseguras, que se sienten inferiores a los demás porque en la competición con su padre siempre salían perdiendo (algo de lo que se encargaba el padre/la madre mintiendo, manipulando, haciendo trampas,…).

La competencia amistosa en una relación es divertida y saludable y puede contribuir a una buena autoestima. Los padres narcisistas pueden volver la competencia poco saludable cuando ven los logros de su hijo como una amenaza para su propio valor. Se ponen celosos.

¿Alguna vez tu madre te ha dicho: “Eres guapa, pero la verdad es que yo a tu edad lo era más”? ¿Has oído de tu padre: “Estás cerca, pero nunca serás tan rápido como yo”?

Te hacen responsable de su Felicidad y Bienestar

La crianza normal implica momentos felices y tristes, con una jerarquía clara en la que los padres cuidan de las niñas. Una madre narcisista convertirá a su hijo en su amigo o padre para atender sus necesidades físicas y emocionales.

Hacen exigencias poco razonables a sus hijos, a menudo obligándoles a elegir entre ellos y sus relaciones con sus amigos o con otras personas significativas. A menudo les hacen sacrificar actividades e intereses saludables haciéndoles sentir culpa para que los cuiden.

Los padres narcisistas suelen crear vínculos con los que convierten a sus hijos en personas codependientes, no permitiendo que desarrollen su propia personalidad de forma saludable e independiente.

¿Alguna vez te ha dicho tu madre: “¿Por qué vas a salir con tus amigos? Pensaba que los fines de semana eran para nosotros”.O te ha dicho tu padre: ¿Te gusta más tu novio que yo??”

Esto es incesto emocional.

Todavía te dan (consciente o inconscientemente) Miedo

En una relación familiar sana, una debería ser capaz de ser una misma sin temor a las críticas, las burlas, los ataques o los menosprecios.

Los padres narcisistas utilizarán tácticas dañinas como las mencionadas más arriba para mantener el control. Especialmente cuando piensan que sus hijos están creciendo y “los están perdiendo”. Como resultado, los niños aprenden a temer a sus padres, a menudo esperando algún tipo de castigo emocional, físico, psicológico o financiero.

Aprenden a controlar su comportamiento para complacer al padre tóxico/la madre tóxica. Muchas personas que han crecido en una familia narcisista/tóxica describen su comportamiento en la casa como el de “caminar sobre huevos”, intentando siempre agradar, en estado de hipervigilancia y sin poder ser ellos mismos.

¿Tienes miedo de expresar tu opinión por miedo a que te falten al respeto o se burlen de ti? ¿Aún hoy caminas por tu casa (en la que no viven tus padres) como si tuvieras que esconderte de algo?

Fuente: https://www.healthyway.com

Los 10 “Noes” cuando trates con una Narcisista

No las tomes en serio. La imagen lo es todo para las narcisistas. Se esfuerzan mucho para presentar una fachada de superioridad y certeza. Les gusta mantener a los demás adivinando qué es lo que hacen, por eso se comportan de formas menos transparentes. Es importante recordar que las personas con narcisismo son profundamente inseguras. Su llamativa fachada está diseñada para ocultar un vacío dentro. Si oyes mucho la frase “Yo estoy bien”, sospecha.

No compartas información personal en exceso. Cuanta más información personal le des a un narcisista, más munición tendrán para usar contra ti cuando quieran hacerte daño. Son expertas en encontrar vulnerabilidades y explotarlas en su propio beneficio. Pueden usar cualquier información que compartas para humillarte o manipularte, particularmente cuando es más vulnerable o más necesitado. Sé juicioso sobre lo que les dices.

No sientas la necesidad de justificar tus Pensamientos, Sentimientos o Acciones. Muchas narcisistas intentan hacer que otros se cuestionen a sí mismos. Pueden hacer esto con preguntas directas o indirectas, actuando como si les debieras una explicación de tu comportamiento. Reconoce esto por lo que es: un intento de debilitarte. Ante una narcisista, ejerce los cuatro Noes: No te Justifiques, No te Pelees, No te Defiendas, No te Expliques. No necesitas explicar o justificar tus sentimientos o pensamientos. Además, discutir o defenderse de una narcisista generalmente es contraproducente. Las narcisistas tienden a estar interesadas en ganar, no escuchar, compitiendo, no comunicándose. Por mucho que te digan que lo quieren es entenderte y llegar a un acuerdo, en realidad es como un partido de tenis, en el que si sigues esa dinámica, se convierte en un peligroso juego psicológico titulado “A ver quién es más listo”.

No minimices su comportamiento disfuncional. El comportamiento egoísta de los narcisistas y su hambre voraz de atención, como la de un niño demandante, pueden absorber por completo la energía de quienes las rodean, dejándolos física y emocionalmente drenados. Con el tiempo, las personas que mantienen relaciones con narcisistas (sentimentales, laborales, de amistad,…) pueden padecer fatiga crónica o auto-anestesiarse de sentir o dejar de tener perspectiva sobre lo poco saludable puede ser el comportamiento narcisista. Estas personas bajan tanto sus estándares de comportamiento frente a los narcisistas que justifican que los engañen, manipulen o humillen, lo acaban integrando como algo normal. A veces puede ser mejor estrategia pasar de la conducta infantil o provocadora de un narcisista sin contestar, pero eso no significa que debas dejar de tomar nota mental de lo poco saludable que es.

No esperes que asuman la responsabilidad. Las narcisistas muchas veces se atribuyen el mérito de algo que ha salido bien (aunque en realidad no lo hayan hecho ellas) y te culpan a ti de lo que ha salido “mal” (aunque en realidad no sea responsabilidad tuya). Rara vez se disculpan por su comportamiento o admiten su responsabilidad, un error o haber hecho daño a otro.

Las narcisistas piensan que tienen un estatus especial, que son mejores y por ello tienen más derechos que los demás. No tienen interés en la igualdad ni en responsabilizarse de lo que hacen cuando las consecuencias son negativas. Tratar de hacer que las narcisistas asuman la responsabilidad de sus acciones negativas es como entrar en una guerra. Si quieres señalar su rol en un problema, está bien, pero hazlo porque necesitas decirlo, no porque esperes que escuche o valide lo que tú expresas o tu opinión o punto de vista sobre las cosas. Las narcisistas no tienen que validarte ni aprobarte como persona. Eso te lo das tú a ti misma.

No asumas que comparten tus valores y tu visión del mundo. Si esperas que los narcisistas tengan compasión, digan la verdad o compartan el centro de atención, esto no va a ocurrir. Las personas con narcisismo ven a los demás como fuentes de gratificación, no como iguales. Usan las palabras como herramientas o armas más que para comunicarse de una forma honesta y sincera. Tienen un hambre insaciable de atención, son infantiles. Todo esto proviene de un sentido inestable de sí mismas. Saber esto puede liberarte de tener falsas expectativas y te permitirá establecer límites. Es muy importante que pongas límites y digas que no a comportamientos que no cumplen con tus estándares.

No intentes vencerlas en su propio juego. Puede ser tentador, pero recuerde que la mayoría de las narcisistas tienen escasa o nada de empatía y juegan una guerra abierta o encubierta con todas las personas que les rodean. Cuanto más intimes con ellas, más te conocerán e intentarán vencerte en juegos psicológicos que son peligrosos. Las narcisistas tienen un miedo atroz a perder, sentirse inferiores y/o verse expuestas o humilladas. Como resultado, dedican gran cantidad de energía a mantener su imagen y cultivar fuentes de estimulación de su ego, generalmente a expensas de los demás. Tratar de superarlas en una guerra de palabras, en un enrevesado juego tóxico psicológico, intentar desquitarte o adoptar sus técnicas es algo que no te hará sentir bien y que rara vez funciona. Ellas no saben parar ese juego al que le dedican la mayor parte del tiempo de su vida. Sé más lista, di que no, aparta a la narcisista de tu vida y sé fiel a tus valores.

No te tomes sus acciones de forma personal. Las narcisistas se aprovechan, manipulan y maltratan a cualquiera que puedan. Cuanto más cerca estés de ellas y más íntima sea la relación, el abuso y el maltrato escalan. No es personal en el sentido de que se lo hacen a quien se deja, a quien pueden. Si eres de las que te dejan, identifica qué vulnerabilidades o qué comportamientos hacen que acabes envuelta en esta clase de relaciones tóxicas.

No esperes empatía o un trato justo. Los narcisistas son generalmente incapaces, consciente o inconscientemente, de tener empatía. La empatía se basa en la suposición de que los demás son dignos, iguales y merecen atención y compasión. Su grandiosidad los lleva a ver a los demás como inferiores y a justificar mediante el mecanismo de defensa de la proyección el trato abusivo e injusto que les dan. En lugar de invertir energías en intentar recibir un trato justo o reciprocidad por parte de un narcisista, es mejor que la centres en apartarte de gente que se comporta de esa manera abusiva contigo, centrándote en respetarte y quererte a ti mismo.

No esperes que cambien. Las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad o rasgos narcisistas pronunciados rara vez cambian. Pueden alterar algunos comportamientos a lo largo del tiempo, pero las dinámicas subyacentes que las impulsan a comportarse como lo hacen generalmente están de por vida. Las narcisistas ven a los demás como amenazas o víctimas potenciales y están atrapadas en una búsqueda interminable de atención y aprobación. Si tú te empeñas mucho y dedicas mucho tiempo y energía a que una narcisista cambie o a que te dedique su atención y aprobación, te invito a que mires más adentro sobre para qué haces esto, qué es lo que te lleva a comportarte así.

No subestimes el poder del narcisismo. El narcisismo es una distorsión profunda del sentido de uno mismo. La vida de una narcisista es una carrera para conseguir “suministro narcisista”, el cual dependerá de qué le parece lo más importante en la vida al narcisista: halagos, dinero, sexo, poder,… Como no recibieron el mirroring adecuado por parte de sus padres cuando eran niños, viven esclavas de su propia imagen, que proyectan hacia los demás. En realidad no saben quiénes son.

La codependencia y el narcisismo son las dos caras de una misma moneda, no hay una sin la otra. Las narcisistas también son codependientes y los padres de los codependientes tampoco les hicieron el mirroring necesario, por eso tampoco saben bien quiénes son y centran su vida en el reconocimiento y validación por parte de la narcisista (es decir, también necesitan su “suministro”). Por parte del codependiente el suministro se centra en la narcisista, por parte de la narcisista, en todas las personas que pueda.

Los codependientes sí tienen empatía y con ello, una vez son conscientes de su historia, pueden hacer terapia y cambiarla. Puedes ayudarte a ti mismo mucho hasta cierto punto pero al menos al principio de tu recuperación necesitarás que alguien te haga ese necesario mirroring que tus padres no pudieron o no supieron hacer. Si sólo te tienes a ti mismo como referente, es probable sigas en las mismas viejas dinámicas y sólo será posible un progreso hasta un cierto punto. Busca la ayuda de una terapeuta o un grupo terapéutico.

Fuente: blogs.psychcentral.com