relaciones con narcisistas difíciles de dejar

Porqué es tan difícil dejar una relación con una persona narcisista

Las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad o con fuertes tendencias narcisistas  utilizan mucho la manipulación en sus vínculos para sentirse en el control con sus parejas, hijes, amigues o empleades.

Las relaciones que buscan y promueven son aquéllas que les proporcionan atención, admiración, validación, cariño, dinero,etc. Esto es, cosifican a las personas para conseguir lo que quieren más que verlas como iguales que también tienen necesidades. Esta forma de percibir a las personas es lo que se conoce como suministro narcisista.  La relación no se va forjando de forma espontánea y abierta sino que es un proceso de manipulación sutil, totalmente controlado y dirigido.

¿Has pensado y sentido que algo en tu relación no iba bien pero no has podido identificarlo? ¿Has dudado de tus propios pensamientos, creencias o sentimientos en las conversaciones? ¿Has perdido la confianza, la ilusión, la fe en ti?

La mayoría de los libros, artículos,.. sobre narcisismo recomiendan cortar el contacto por completo con esa persona, lo que se conoce como el contacto cero. Sin embargo, esto no siempre es posible por circunstancias, por ejemplo, tienes hijos en común o aún eres joven y se trata de tu padre o madre, o la persona narcisista es tu jefe y tienes que aguantar en ese trabajo hasta encontrar otro.

Pero incluso cuando esto es aparentemente fácil porque se trata de tu pareja, amistad o familiar lejano, no lo es. ¿Por qué resulta tan difícil? ¿Cuáles son los factores que lo hacen tan complejo?

Veamos cuáles son los tres principales factores que contribuyen a esto. Ten en cuenta que estos tres factores se refieren de forma principal a una relación de pareja pero también se pueden dar en otro tipo de vínculos.

En la relación suele haber codependencia

Las relaciones codependientes son aquéllas en las que dos personas se involucran tanto la una con la otra, que se vuelven dependientes a nivel emocional: no hay límites y ambas se comportan como si el otro fuera una extensión de sí misma, no otra persona autónoma. Este tipo de vínculo tan cerrado las suele llevar a un aislamiento. La dependencia emocional y el aislamiento son factores que facilitan el abuso.

En una relación codependiente, suele haber una persona más pasiva que no puede tomar decisiones por sí misma (que es la que se conoce comúnmente como codependiente), y ​​otra más dominante, que alimenta su ego y obtiene satisfacción al controlar a la otra persona y tomar decisiones sobre su vida (que es la que se conoce comúnmente como narcisista, aunque la persona narcisista también es codependiente). Esta última establece las reglas de la relación (perpetradora del abuso) y la otra las sigue de forma ciega (facilitadora de su propio abuso y, en ocasiones del de otras personas, como los hijos en común).

La ​​felicidad de la persona facilitadora está determinada por la felicidad de la persona abusadora. Y la facilitadora hará TODO LO QUE HAGA FALTA (incluso en su propio perjuicio) para hacer feliz a su pareja, adoptando como creencia la fantasía de que “Si ella es feliz, yo soy feliz”. Y cuando ésa se convierte en la estrategia de vida de la persona facilitadora, el foco está tan puesto en la otra persona, que se pierde la capacidad para pensar por sí misma, saber quién es, averiguar cuáles son sus límites,… el único objetivo es mantenerse en esa unidad, sin la cual la persona siente que no podrá sobrevivir.

Éste es el testimonio de una persona codependiente: «No tengo ni idea de qué me hace feliz, pero puedo decirte todo lo que hace feliz a mi pareja. Es a él a quien recurro para saber cómo me siento. Si él está de mal humor, yo también. Si él es feliz, yo también».

El vínculo tiene un componente de trauma que lo hace más complejo que un vínculo “normal”

Un vínculo traumático supone estar en una relación abusiva en la que la víctima, aunque sea consciente de lo que le ocurre, se siente enganchada a él. El abuso se suele dar en un ciclo con las siguientes etapas:

1. Aparente calma: la relación transcurre con normalidad, aunque en un contexto bastante superficial.

2. El detonante: sucede un hecho que es aparentemente pequeño pero que acaba provocando una escalada de violencia verbal y emocional: gritos, amenazas, insultos, intimidación y/o física: golpes a cosas, patadas, puñetazos al aire, o a la víctima. En esta fase, los niveles de cortisol y adrenalina en la víctima son muy altos y sólo puede concentrarse en superar la situación y sobrevivir.

3. Reconciliación: El período posterior al incidente, donde puede haber excusas no sentidas, culpabilización y/o la minimización del incidente. El peligro inmediato desaparece y la víctima comienza a sentirse más relajada.

4. Vuelta a la aparente calma: ambas personas suelen negar o fingir que el incidente no ha ocurrido, y se vislumbran destellos de la etapa de love bombing o bombardeo amoroso. La víctima experimenta una gran sensación de bienestar por un pico grande de hormonas como oxitocina y dopamina.

Con las múltiples repeticiones de este ciclo de abuso, la víctima adquiere un relato interno que es confuso, ya que ve a su abusador como también el salvador del propio abuso. Los altibajos de hormonas se vuelven adictivos con el tiempo y mantienen a la víctima en la relación, confundiendo intensidad con amor.

Dentro de ese relato confuso de lo que está sucediendo, la víctima se culpa de los incidentes y se cuestiona, quedándose y pensando que si se esfueza, conseguirá que la relación cambie.

Si quieres leer más sobre el trauma bond o vínculo traumático puedes hacerlo aquí.

Cuanto más permaneces, más difícil se vuelve dejarlo

Una relación con una persona narcisista termina socavando sentimientos básicos como la autoestima y el sentido de la identidad. Cuanto mayor es la inseguridad de la víctima, mayor es el poder de la persona narcisista. La confusión, la manipulación psicológica y el menosprecio son las herramientas que utiliza de forma continua para sentirse por encima y con el control de la relación.

Dudar de tu propia realidad a causa del gaslighting es algo extremandamente dañino para la salud mental de una persona. Son muy frecuentes pensamientos como: “¿De verdad ha sucedido esto? ¿Quizás esté exagerando? ¿Me estoy volviendo loca?”

Cuando se carece de esta base de seguridad propia y de confianza, es difícil creer que se tiene la capacidad para dejar la relación. Por eso es importante dejarlo cuanto antes si percibes cosas que no te encajan, si te parece que la otra persona hace “cosas raras” o si después de las citas, te sientes triste, apagade o enfadade.

Fuente: psychologytoday.com

Imagen de Kelly Sikkema en Unsplash

de la codependencia a la libertad

De la Codependencia a la libertad: 9 consejos para superar la codependencia en tus relaciones

En este artículo vamos a abordar qué es la codependencia, así como preguntas frecuentes en torno a la codependencia, y por último, 9 consejos útiles para superar la codependencia y tener relaciones más equilibradas y saludables para ti.

¿Qué es la codependencia?

La codependencia es un patrón de relación en el que una persona se vuelve excesivamente dependiente emocional y psicológicamente de su pareja. Esta dependencia a menudo proviene de una necesidad muy arraigada de cuidar de los demás para sentirse valorado y querida o del miedo a la soledad.

En una relación codependiente, uno de los miembros de la pareja sacrifica sus propias necesidades, deseos y bienestar para satisfacer y complacer a la otra persona. Esto puede parecer dedicación y amor, pero es diferente. A diferencia de las relaciones sanas, donde el apoyo y el cuidado son mutuos y equilibrados, la codependencia inclina mucho la balanza: una persona es la que da la mayor parte, sintiéndose a menudo responsable de la felicidad, los problemas y las elecciones de la otra, que prácticamente sólo recibe o da muy poco.

¿Cómo dejo de ser codependiente y empiezo a quererme?

Para romper el ciclo de codependencia y cultivar el amor propio, es necesario empezar a desligar tu valor como persona de lo que hagas por los demás. Puedes empezar por centrarte en actividades que te permitan conocerte y averiguar cuáles son tus necesidades, tales como pasar tiempo contigo, escribir un diario o practicar meditación o mindfulness. Desarrollar el amor propio es un proceso gradual que requiere de ir dando pequeños pasos en el día a día.

¿De dónde viene la codependencia?

La codependencia a menudo surge de experiencias en la infancia  que llevan a creencias y patrones de comportamiento que se arrastran hasta la etapa adulta. Estas experiencias consisten en no haber visto satisfechas las necesidades emocionales por los padres o cuidadores y una inversión de los roles, de manera tal que nos hemos sentido queridas o dignos de atención adquiriendo el rol de cuidadores y sintiendo que éramos necesitados por nuestros padres. Esto lleva a relaciones en la edad adulta donde la persona adopta el rol de cuidadora o de salvadora, especialmente en las relaciones de pareja. Entender de dónde viene tu comportamiento y empezar a darle a tu niña interior lo que le faltó, es muy importante para superar la codependencia.

¿Cuál es el precio emocional de ser codependiente?

Como la codependencia supone un desequilibrio en las relaciones, donde tus necesidades y deseos son secundarios o directamente ignorados frente a los de tu pareja, este desequilibrio suele dar lugar a sentimientos de rabia y resentimiento, baja autoestima y agotamiento emocional. A la larga, puede dar lugar a enfermedades como la ansiedad y la depresión. Reconocer estos efectos adversos es crucial para motivar el cambio y buscar dinámicas de relación más saludables.

¿La codependencia se puede superar?

Sí, la codependencia es un comportamiento aprendido, no una condición con la que has nacido. Y como todo comportamiento aprendido, se puede desaprender para sustituirlo por algo más saludable y satisfactorio para ti en tus relaciones. Esto supone la necesidad de desarrollar autoestima y quererte por quién eres y no por lo que das a los demás, aprender a poner límites y a decir que no y aprender a identificar y expresar tus necesidades a tu pareja en lugar de centrarte únicamente en las suyas.

9 Consejos para superar la Codependencia y tener relaciones más libres y saludables

Superar la codependencia es un proceso que requiere tiempo y paciencia. Sé amable contigo mientras navegas por estos cambios. Cada paso que das es un paso hacia tener relaciones más equilibradas y satisfactorias.

Reconoce la codependencia

Empieza por reconocer y admitir ante ti que la dinámica de tu relación puede ser codependiente. Esta autoconciencia es un primer paso crucial para realizar cambios positivos.

Desafía los pensamientos negativos

Identifica y cuestiona tus pensamientos y creencias negativas sobre ti. Reemplázalos por pensamientos más positivos y de autoafirmación y autoapoyo.

Evita tomarte el comportamiento de tu pareja de forma personal

Comprende que las acciones y sentimientos de tu pareja no son un reflejo de tu valor. Si tu pareja te trata de forma pobre o te pide demasiado, no es responsabilidad tuya cambiar para satisfacerle sino ponerle límites.

Comunícate con claridad

Comunica de forma clara y asertiva tus necesidades, límites y expectativas. Los límites son vitales para el respeto mutuo y la comprensión en una relación sana. Si necesitas aprender acerca de poner límites y comunicación asertiva, la terapia te puede dar muchos recursos.

Invierte tiempo en ti para desarrollar tu autoestima

Dedícate tiempo a ti: tus intereses, carrera laboral, aficiones, amistades. Centrarte en ti ayuda a hacer crecer la autoestima y reduce la tendencia a buscar la validación de los demás.

Practica la meditación o atención plena para ganar claridad

Realiza ejercicios de meditación o atención plena para comprender y gestionar mejor tus emociones. La atención plena puede brindar claridad y ayudarte a responder (en lugar de reaccionar) a situaciones de manera más saludable. Hay canales en YouTube como el de Meditación 3 o aplicaciones como la de Calm que te pueden ayudar a esto.

Date compasión

La compasión consiste en tratarte desde un lugar de amor y cariño incondicional, aceptando tanto lo que te gusta como lo que no te gusta. Cambiar el foco de buscar la aprobación y la validación de los demás por dártelo a ti, es fundamental para trascender la codependencia. Puedes probar a ponerte las “gafas del amor” durante unos minutos al día, donde te observas y tratas con amor incondicional.

Busca alguna actividad que te ayude a mantenerte en equilibrio emocional

Todas las personas necesitamos una salida, alguna actividad que nos permita reconectar y sentirnos en bienestar. Esto puede consistir en actividades como el yoga, masajes, baños, pasar tiempo en la naturaleza o con tu mascota, meditar, practicar deporte. Has de encontrar lo que sirva para ti.

Busca ayuda si es necesario

No dudes en buscar ayuda de una terapeuta que sepa de codependencia o unirte a un grupo de apoyo. La orientación profesional puede brindarte herramientas y estrategias para superar los patrones codependientes en tus relaciones, aumentar tu autoestima, aprender a identificar tus necesidades, comunicarte de forma asertiva y poner límites.

Fuente: https://www.calm.com

Imagen de Eugene Chystiakov en Unsplash.

romper con narcisista

Por qué es difícil romper la relación con un narcisista

Cuando nos enamoramos, es natural apegarse y formar un vínculo afectivo. Por ello, si decidimos dejarlo o nos dejan, se pasan momentos duros, donde se suelen vivir las fases del duelo. Sin embargo, cuando este vínculo es con un narcisista (entendiendo el término como una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad), no es fácil romperlo a pesar de que en la relación haya abuso y/o maltrato.

Aunque no estés a gusto en la relación, suele haber muchas resistencias o un bloqueo a la hora de romper el vínculo. Pero, ¿por qué es así?

Normalmente, el vínculo con una narcisista empieza de una forma muy intensa. Estas personas pueden ser extremadamente encantadoras, interesantes y estimulantes. Inicialmente, pueden tratarte con amabilidad y calidez, darte mucha atención y hacer lo que se conoce como el bombardeo de amor o love bombing.

Esto genera una dependencia de forma rápida y una gran necesidad de su atención y validación. Una vez que la narcisista crea que estás enganchado y se sienta segura, suele haber un cambio en su comportamiento, de forma progresiva o bien de una forma más abrupta. Su actitud encantadora desaparece y es reemplazada o entremezclada con diversos grados de frialdad, crítica, exigencias y abuso narcisista.

A partir de entonces, es probable que empieces a esforzarte por complacer y tratar de volver al estado inicial de la relación. Mientras tanto, tu autoestima se ve dañada a diario. Es muy posible que te engañe y manipule y comiences a dudar de tu percepción de la realidad.

Lo más importante a tener en cuenta que la narcisista es una persona a la que sólo le importa otra persona: ella misma y que no tiene empatía ni moral. Procura satisfacer sus necesidades emocionales por todos los medios necesarios, incluso a costa de hacer mucho daño a las personas cercanas, en especial sus parejas.

Con el tiempo, intentas evitar el conflicto y te vuelves más sumiso. A medida que crecen la negación y la disonancia cognitiva, haces y permites comportamientos que no hubieras imaginado cuando la conociste.

Las investigaciones confirman que es común que las víctimas se apeguen a su abusador, particularmente cuando hay refuerzo intermitente. El refuerzo intermitente consiste en tener gestos amables o amorosos de forma puntual para que la víctima se mantenga en el vínculo, esforzándose para que estos gestos aumenten, aunque esto es algo que no se da. Es como dar migas del pastel dando a entender que si complaces y te “portas bien”, el pastel llegará. Esto es lo que la narcisista insinúa o comunica de una forma indirecta, pero es sólo una estrategia, ya que en realidad su única pretensión es mantener sus necesidades emocionales cubiertas y dar lo menos posible a cambio.

Estas necesidades emocionales no sólo consisten en recibir atención, cuidados, cariño, halagos,.. sino que también suele utilizar a su pareja para descargar su rabia o frustraciones, o para proyectar aspectos de sí misma negados o rechazados. Un ejemplo de una proyección es decirle a su pareja: “Eres demasiado perfeccionista en todo lo que haces” cuando en realidad la narcisista es igual de perfeccionista o incluso más.

Esto se convierte en lo que se conoce como vínculo traumático o trauma bond, donde en la dinámica de la relación se suele repite un patrón que experimentaste con un padre o madre narcisista, abusivo o emocionalmente no disponible.

El vínculo traumático supone tener sentimientos ambivalentes, de amor/odio por tu pareja, justificando su abuso o maltrato y experimentando muchas dificultades para dejar la relación. La pérdida de la conexión emocional con la pareja se puede vivir como peor que el abuso, ya que en muchos casos supone tocar la herida de abandono vivida en la infancia con el padre o madre y en realidad es ese niño/niña interior el que mantiene el vínculo, sintiendo que dejarlo es equivalente a morirse, a no sobrevivir.

Además, toda la liberación de hormonas que se da debido a los altibajos y la inestabilidad de la relación se puede volver adictiva y confundir la intensidad con el amor. Esa liberación de hormonas que combina oxitocina y dopamina cuando estás contento con cortisol y adrenalina cuando se siente la relación amenazada, también se produjo en la infancia y la tendencia es a repetirlo. Se confunden la intensidad con el amor y el estrés con la pasión. Hay dificultades para ver el vínculo como lo que es: un lugar inestable y no seguro, donde no hay confianza, ni apertura ni cuidados.

La dependencia también es un factor determinante para tener dificultades para dejar la relación. Normalmente, las personas que escogen de forma inconsciente a una pareja narcisista, tienen carencias de amor propio, seguridad, de auto-validación. Cuando hay esta carencia, la tendencia es a buscar que alguien cubra esta necesidad desde fuera. Y esto es algo que el narcisista hace muy bien al principio, dando a su pareja ese cariño, validación,… lo que sea que se dé cuenta que necesita. Pero sólo para retirarlo de forma progresiva y sustituirlo por comportamientos abusivos.

En definitiva, la combinación de estos factores más el hecho de que el narcisista suele resistirse a que su pareja deje la relación, teniendo comportamientos como el hoovering, hace que romper sea muy difícil. Normalmente son necearios varios intentos antes de dejar la relación de forma definitiva y en ese proceso, renunciar a la liberación de hormonas comentada más arriba, supone pasar por una etapa de “mono”, de forma similar al de una persona que está dejando una sustancia adictiva.

Pero es posible dejar este tipo de relaciones y la recompensa es grande: te recuperas a ti misma y también te puede servir para averiguar qué aspectos necesitas trabajar en ti, como la autoestima, para que tus siguientes relaciones de pareja sean más sanas y donde ya no haya “agujeros emocionales” por los que un narcisista pueda colarse. Para esto, es recomendable hacer terapia con una terapeuta que tenga conocimiento sobre relaciones narcisistas y/o abusivas.

Imagen de Hanna Postova en Unsplash.

dependencia emocional

¿Tienes dependencia emocional? Aquí está lo que necesitas saber

Origen de la dependencia emocional

La dependencia emocional supone que una persona con baja autoestima busca constantemente su seguridad en otras personas, por lo general, parejas románticas, pero no exclusivamente, ya que también lo puede hacer en familiares, amigues, jefes o en factores externos. Esto ocurre sin confiar en sus propios criterios y recursos internos, sin validarse a sí misma.

La dependencia emocional comienza en la infancia, cuando unx niñx no se siente queridx por las personas que más le importan, como sus padres, hermanes u otras personas cercanas. Este desamor genera baja autoestima, es decir, el niñx se quiere como le han querido, y si esto no se trata en terapia, se arrastra hasta la adultez.

Una persona con dependencia emocional, al sentirse carente, buscará de forma inconsciente estrategias en sus vínculos para conseguir que le den lo que cree que le falta, como atención, seguridad o validación.

Para entender más sobre este tema, consulta el artículo sobre la codependencia: adicción a una persona, donde exploramos cómo estas dinámicas afectan las relaciones.

Estrategias inconscientes para mantener el vínculo

Las personas con dependencia emocional adoptan diversas estrategias para evitar el rechazo o abandono, que son heridas muy dolorosas asociadas a experiencias de la infancia. Estas estrategias pueden incluir:

Infantilización: Asumir un rol dependiente y desvalido para no ser abandonado.

Sumisión: Hacer todo lo posible para agradar a la otra persona, incluso a costa de sus propias necesidades.

Manipulación: Intentar obtener atención o afecto mediante comportamientos indirectos.

Seducción: Buscar la aprobación mediante el encanto o la atracción.

Victimización: Exagerar el sufrimiento para obtener cuidados o validación.

El rol de padres narcisistas en la dependencia emocional

Entre los padres que generan dependencia emocional se encuentran los padres narcisistas. Estos padres tienen una incapacidad para ver a sus hijxs tal y como son y dotarles de la autoestima que necesitan.

  • Padres narcisistas auto-referentes:
    Ven a sus hijxs como extensiones de sí mismos. Les enseñan que el amor debe ganarse con esfuerzo y sufrimiento, no como algo incondicional.
  • Madres narcisistas:
    Castigan cualquier intento de sus hijas por mostrar individualidad. Provocan culpa a través de frases como:
    “Siempre me decepcionas” o “Con todo lo que hago por ti, mira cómo me pagas”.
  • Padres narcisistas autoritarios:
    Imponen obediencia absoluta con frases como: “En esta casa haces lo que yo digo”.

Estas dinámicas hacen que las hijas e hijos desarrollen patrones de dependencia emocional para buscar la aprobación constante de figuras externas.

7 síntomas de la dependencia emocional

¿Te sientes identificadx? Aquí tienes algunas señales que podrían indicar que sufres dependencia emocional:

  1. Necesidad constante de aprobación externa.
  2. Miedo intenso al abandono.
  3. Dificultad para establecer límites personales.
  4. Idealización de la pareja o de una figura cercana.
  5. Aceptación de conductas abusivas o de control.
  6. Fantasías de rescate emocional por “la persona ideal”.
  7. Sensación de vacío y soledad constante.

Si sigues teniendo dudas sobre si puedes estar experimentando dependencia emocional, este test de dependencia emocional puede ayudarte a identificar patrones y ganar claridad sobre tu situación.

Dependencia emocional en la pareja

Todas las personas tendemos a buscar inconscientemente y reproducir lo que nos es familiar, lo que hemos vivido en nuestra infancia. Adquirimos patrones de conducta que arrastramos hasta la edad adulta.

Esto hace que muchas personas confundan el amor con la dependencia emocional, buscando en las relaciones de pareja lo que no se pueden dar a sí mismas, como seguridad, estima, atención…incluso si eso significa comprometer su propia dignidad o respeto hacia sí mismas.. Algunas características comunes incluyen:

  • Necesidad constante y obsesiva de estar cerca de tu pareja.
  • Inseguridad constante sobre el futuro de la relación.
  • Sentimiento de no ser lo suficientemente buena para estar con la otra persona.
  • Estar hipervigilante frente a pequeñas señales indicativas de que la otra persona se va a ir de la relación.
  • Sentimiento constante de culpa si no prestas total atención a su pareja.
  • Aceptación de condiciones que generan mucho sufrimiento por miedo a perder la relación.
  • Un sentimiento constante de inestabilidad y de que la relación pende de un hilo.

Cómo dejar de tener dependencia emocional (o empezar)

Si crees que puedes ser emocionalmente dependiente, más abajo tienes algunas estrategias para superar la dependencia emocional y tener relaciones más sanas y equilibradas. Y si quieres profundizar más sobre cómo gestionar estas dinámicas, te recomendamos el artículo sobre el cómo dejar atrás el apego codependiente.

  • Trabajar en tu autoestima. Para poder querer de forma sana a otra persona, antes has de aprender a quererte, dándote a ti misma lo que tus padres no pudieron darte en la infancia. Para generar y hacer crecer tu autoestima es importante conocerte, saber qué te interesa y te gusta, cuáles son tus prioridades, aceptarte sin cuestionarte, aprender a respetarte y dignificarte cada día, decirte cosas bonitas, perdonarte, abrazarte.
  • Pedir sólo lo que puedes dar. El ambiente adecuado es aquel que favorece la entrega, la apertura y el respeto por la otra persona. Y tú eres la que ha de co-crear ese ambiente junto con la otra persona. Si quieres que la otra persona esté abierta, se entregue, sea honesta y se comunique, es importante que tú también puedas hacer esto.
  • Construir la relación que necesitas. Una relación de pareja no es algo que se pueda construir con prisas, ansiedad o en unos días sino algo que requiere de coherencia, constancia, intimidad y tiempo.
  • Responsabilizarte de tus emociones. En una relación de pareja sana, cada persona se responsabiliza de sus emociones y necesidades y transmite estas últimas para que puedan ser cubiertas. Esto supone no echar la culpa a tu pareja de lo que sientes y no pretender que adivine lo que necesitas.
  • Hacer conscientes tus detonantes. Una relación de pareja es el contexto donde pueden salir con más frecuencia y claridad los detonantes de tus heridas de infancia, como el rechazo o el abandono. Esto quiere decir que tus emociones pueden volverse muy intensas frente a ciertos comportamientos de tu pareja y que te puedan llegar a abrumar. Para ello, es importante conocer cuáles son tus detonantes y aprender a gestionar tus emociones cuando se activan.
  • Dejar las expectativas a un lado. Tu pareja no va a poder cubrir tus carencias emocionales de la infancia y pretender esto supone condenar la relación al fracaso. Es importante que trabajes en darte a ti misma lo que te faltó y estés abierta a darte cuenta de si el amor que tu pareja te da es suficiente para ti como adulta. Esto es más fácil de hacer si eres tú la que se encarga de atender a tu niña interior.

Conclusiones finales: ¿soy dependiente emocional?

La dependencia emocional tiene su origen en carencias emocionales vividas en la infancia. Es importante que te des cuenta de que el hecho de que tus padres o cuidadores no hayan podido darte lo que necesitabas a nivel emocional, no tiene nada que ver contigo, no es que no te lo merecieses y no es culpa tuya. De lo que se trata es de que tus padres no han podido darte algo que sus padres tampoco les han podido dar a ellos y esto se convierte en una cadena que se pasa de generación en generación.

Es muy común en nuestra cultura llamarle “amor” a muchos comportamientos que en realidad no lo son. Uno de los principales es la dependencia emocional y en nombre del amor se cometen muchos comportamientos que en realidad son de abuso, control, dominación, chantaje emocional…

Si crees que puedes ser dependiente emocional, esto es algo que se puede sanar en terapia con ayuda profesional, para tener relaciones sanas, de bienestar emocional y duraderas.

Imagen de Miha Arh en Unsplash

dependencia emocional

Cómo acabar con tu Dependencia Emocional (Parte 2)

Desafortunadamente, no existe un libro de reglas cuando se trata de lidiar con la dependencia emocional. En muchos casos, superar los traumas que están por debajo de la dependencia emocional requiere ayuda profesional. Pero hay pasos que puedes dar para comenzar a sanar tu dependencia emocional.

Practica estar ahí para ti mismo

Tus necesidades no desaparecerán porque las ignores o porque alguien más las descarte. Eres importante y mereces ser valorado por quién eres, sin más, porque eres un ser humano vivo en este planeta.

Practica estar ahí para ti mismo reconociendo tus necesidades y dándoles prioridad frente a las necesidades de los demás.

Podemos aprender a amarnos a nosotros mismos, pero se necesita un compromiso voluntario, como cualquier otra relación. Vale, es posible que no puedas satisfacer todas tus propias necesidades, pero puedes satisfacer la mayoría de ellas. Sólo tienes que arremangarte y probarlo, en lugar de esperar a que alguien más las satisfaga por ti.

Asume tus responsabilidades para contigo misma

Cuando no estamos seguras de cómo cuidarnos emocionalmente, tendemos pasar la responsabilidad a otra persona, como un padre o madre, pareja, hijo, amiga,.. Sin embargo, esto sólo genera una fantasía y te hace dependiente de esa persona. Tú eres la única persona que puede hacerse cargo de ti, de tu vida y de tus emociones.

Sé amable contigo misma y ten en valor de procurarte y alimentar lo que necesitas. Cuando te haces cargo de ti misma, adquieres autonomía y abandonas la fantasía de que alguien puede hacerlo por ti.

Cuida de tu niño interior y conviértete en su padre y su madre

Si has crecido en una familia disfuncional, aprender a tratar con amor a tu niño interior, puede ser una herramienta muy poderosa.

Con mucha frecuencia, las heridas no sanadas de nuestro niño interior son las que nos hacen daño en nuestra vida de adultos.

En la vida adulta se dan situaciones que son detonantes de momentos vividos en la infancia y que hacen que nos sintamos de nuevo como ese niño herido e indefenso.

Aprender a acceder a este niño interior te permitirá reparentarte, esto es, ser la madre y el padre de ese niño, dándole lo que le faltó con amor. Y ésa es una herramienta que no tiene precio.

Reconoce tu propia crueldad emocional

Las personas que han sufrido maltrato o abuso en la infancia tienden a tratarse mal a sí mismas, repitiendo lo que les ocurrió porque han interiorizado ese maltrato.

Cuando somos demasiado duros con nosotros mismos, tendemos a buscar en los demás un respiro. Buscamos un alivio de ese maltrato en otras personas, buscando que nos traten bien. Sin embargo, esto genera dependencia emocional y no es más que un parche, no la solución.

Identifica a la maltratadora/jueza/crítica que tienes dentro de ti. Empieza a hacerte consciente de qué formas aparece y qué te dice.  

Identificar a esta parte de ti que tienes dentro es el primer paso para gestionarla.

Desarrolla la paciencia

Cultiva la paciencia y trata de tener una mayor paciencia para el viaje de la vida en general.

La dependencia emocional no es algo que se pueda cambiar en dos días. Es un proceso que lleva tiempo. Si desarrollas la paciencia durante ese camino, te pondrás de tu parte y aprenderás a ser más compasivo contigo mismo.

Deja ir las expectativas idealistas

Ser emocionalmente dependientes nos hace ver el mundo de una manera muy sesgada. Cuando dependes de otra persona de esta manera, es más probable que inventes excusas para su comportamiento, sea el que sea.

El peligro de esta ilusión es que nos vuelva ciegos, hace que no engañemos a nosotros mismos y nos aleja de la realidad.

Este tipo de relación puede mantenerte encadenado o atrapado en vínculos que no te dejan crecer o que pueden ser peligrosos para tu bienestar mental y emocional, e incluso físico.

Para liberarte de tu dependencia de otras personas, es necesario que comiences a ver las cosas y las personas, por lo que realmente son, en lugar de lo que tú quieres que sean.

Indicadores de falsos ideales:

  • Confundir la amabilidad con la amistad
  • Confundir la amistad o el amor con una lealtad que te hace daño
  • Hacer favores a los demás generando deuda emocional
  • Ofrecer sexo a cambio de amor, compañía o atención

Date cuenta de que otras personas no son responsables de ti

Uno de los pasos más importantes para dejar la dependencia emocional atrás es a aceptar que nuestras necesidades no son responsabilidad de otra persona.

Es necesario aprender que existen limitaciones en toda relación, como las amistades y las parejas.

Pensar que alguien “debería” ayudarte a sentirte mejor contigo misma o hacerte feliz es una ingenuidad. Vivir bajo esta creencia te hace dependiente y vulnerable de una forma que no es sana para ti. Cuanto antes afrontes el hecho de que solo tú eres responsable de tu ti, más afrontarás tu propia vida y dejarás de ver a los demás como proveedores de algo que sólo tú te puedes dar a ti misma.

Evita dejarte llevar por tus expectativas

Nos dejamos llevar por nuestras ideas de cómo debería ser la vida con expectativas poco realistas, y cuando no obtenemos las cosas que queremos, la decepción nos hiere.

Puedes evitar hacerte daño de esta manera ajustando tus expectativas y aceptándote más a ti mismo y a los demás.

Consejos para mantener tus expectativas bajo control:

  • No confundas los traumas o el dolor de la infancia con alguien que es “adecuado” para ti
  • No confundas lo que sientes por alguien con saber quién es en realidad
  • No confundas la atracción con “la pareja que necesitas”
  • No quieras a alguien por quien te gustaría que fuese sino por quien realmente es

Deja ir la necesidad de controlar a los demás

Cuanto menos capaz te sientas, más exigirás a los demás hagan cosas por ti. Esto puede conducir a una manipulación emocional y una obsesión por el control que nos daña no sólo a nosotros mismos, sino también a nuestros seres queridos.

El comportamiento de los demás es impredecible e incontrolable. Tratar de hacerlo de otra manera no trae nada más que frustración a nuestras vidas.

Puedes cambiar tu necesidad de controlar e influir en los demás ejerciendo ese control e influencia sobre ti. Si no puedes gestionar tus propias emociones y comportamientos, ¿cómo vas a controlar los de alguien más? La respuesta es sencilla: No puedes.

En resumen

No es fácil soltar la muleta de la dependencia emocional, pero es necesario para encontrar la fuerza que necesitamos para vivir de forma plena y prosperar en la vida.

Es posible aprender a superar nuestra dependencia emocional cuando nos detenemos mirar los traumas y las historias que conforman quiénes somos.

Al volver a estar en contacto con nuestro niño interior y curar las heridas del pasado, podemos encontrar quiénes somos y dar pasos hacia el futuro que nos merecemos.

Imagen de Becca Tapert en Unsplash.

dependencia emocional

Cómo terminar con tu Dependencia Emocional (Parte 1)

Cuando permitimos que nuestra felicidad dependa demasiado de otra persona o personas, esto puede tener algunas consecuencias peligrosas para nuestra tranquilidad y bienestar. La dependencia emocional es un verdadero desafío y una dificultad a superar.

Se necesita mucho coraje para aprovechar las fortalezas que nos ayudan a superar nuestra necesidad de los demás, pero es necesario para que podamos alcanzar nuestro verdadero potencial y paz interior.

Tener interdependencia emocional en la pareja es normal, pero cuando tu felicidad depende completamente de ella, se vuelve un desequilibrio y algo poco saludable.

Cómo saber si tienes Dependencia Emocional

A menudo, confundimos sentimientos de obsesión o dependencia con sentimientos de amor o atracción. Es fácil perderse en esos sentimientos y, si no se identifican adecuadamente, perder tu identidad en el proceso, perder a tu Verdadero Yo.

La dependencia emocional comienza cuando somos niños, cuando las personas que más significan para nosotros no nos quieren de la forma en la que necesitamos, y se perpetúa como adultos cuando proyectamos los vínculos con nuestros cuidadores primarios en las parejas. Pero no únicamente. También puede proyectarse en amigos o figuras de autoridad, como jefes.

Tener esta falta de amor en una edad en la que somos vulnerables y dependemos completamente de nuestros cuidadores, conduce a sentimientos de baja autoestima. Esta incapacidad para valorarnos y confiar en nosotros mismos crea un ciclo de necesidad que nos hace buscar esas carencias constantemente en los demás. Buscamos fuera lo que no hemos podido crear dentro.

Sin embargo, no es posible ser sanada por otra persona. Tienes que curar a esa niña interior que vive dentro de ti con la ayuda adecuada. Esto comienza por darte cuenta y aceptar que tienes dependencia emocional.

Características de la Dependencia Emocional

Las personas emocionalmente dependientes no sólo son inseguras sino tienen una necesidad obsesiva de estar cerca y apegadas a otras personas. Este tipo de inseguridad extrema también conduce a la inseguridad sobre el futuro y al miedo obsesivo de perder el amor.

Las personas dependientes emocionales tienen mucho miedo de no ser “lo suficientemente buenas”, que proviene de sus traumas y decepciones infantiles profundamente arraigados. Estos miedos e inseguridades son proyectados en la pareja, a la que convierten en el centro de sus vidas y con la que mantienen el statu quo de “Si estamos bien, yo estoy bien. Si tú me quieres, yo me quiero.”

Debido a este statu quo suelen ser muy complacientes y sumisas con sus parejas, cediendo mucho en la relación y haciendo prácticamente cualquier cosa por mantenerla. En muchas ocasiones, llegan a sufrir maltrato o abuso y lo niegan o lo justifican. Le dan demasiado poder a esa otra persona sobre sí mismas, al punto de perder su identidad y no saber ser caminar en la vida sin la otra persona.

Si en algún momento la relación termina, la persona emocionalmente dependiente se siente igual de desamparada que un niño, por lo que es más que probable que busque rápidamente a otra persona para evitar sentimientos de vacío y soledad que son flashbacks emocionales de como se sintió en la infancia.

El problema que tiene la dependencia emocional es que no resuelve el tema de fondo, sólo lo tapa. Esto es, tus relaciones de adulta con tu pareja en realidad reproduces las dinámicas que viviste en la infancia. Puede que a momentos te sientas satisfecha en la relación cuando tus necesidades son cubiertas pero a la larga, cuando haya un conflicto o un problema en la relación, no te servirá, ya que tu niño interior necesita tu amor incondicional.

Sólo tú le puedes dar a tu niño interior lo que le faltó. Nadie más.

Efectos de la Dependencia Emocional

Pérdida de autoestima

Aunque la dependencia emocional proviene de la falta de autoestima, también socava la autoestima por sí misma, socavando nuestra confianza sutilmente y con el tiempo.

Cuando nos volvemos demasiado dependientes emocionalmente de nuestra pareja, corremos el riesgo de perdernos a nosotros mismos. Nuestras inseguridades crecen, y a medida que dependemos más y más emocionalmente de la otra persona, perdemos el contacto con la persona que éramos cuando comenzó la relación.

Aislamiento y pérdida de habilidades sociales

Encontrarnos en relaciones tan dependientes puede hacer que nos aislemos y perdamos el contacto con nuestros amigos. Cuando cortamos nuestra conexión con el mundo exterior, perdemos una red de apoyo muy importante.

Sentirnos atrapadas y sin fuerzas nos lleva poco a poco a aislarnos más de las cosas y personas que llenan de alegría y energía nuestra vida. También nos empuja a volvernos hacia adentro, avivando a nuestro crítico interior y destruyendo nuestra confianza en nosotras mismas.

Maltrato físico y psicológico

Aislarnos con parejas en las que dependemos para todo, desde nuestra felicidad hasta nuestro sustento, amplifica los peligros y la posibilidad de abuso físico y psicológico en una relación.

No es raro encontrar abusos graves en relaciones en las que la dependencia emocional es alta, donde una de las personas ejerce un rol dominante y la otra un rol sumiso. A pesar de que las dos personas son dependientes en la relación, a la que ejerce el rol de sumisión, la pone en un lugar de demasiada vulnerabilidad, en el que se vuelve más fácil para la pareja que ejerce el rol dominante mandar, manipular, mentir, imponer su voluntad, utilizarla,…

Todo esto genera un caldo de cultivo para que la relación acabe en maltrato. La persona que ejerce el rol de sumisión suele terminar sintiéndose atrapada y queriendo salir de la relación. Sin embargo, esto no es fácil porque sigue habiendo dependencia emocional.

Destrucción del Bienestar

La dependencia emocional equivale a darle el mando de tus emociones a otra persona y a decidir que esa otra persona te define o te completa. Esto genera la fantasía de que sin esa persona no puedes vivir o encontrarte en bienestar.

Esto lleva a comportamientos como tener ansiedad cuando no se sabe nada de la persona, tener disgustos desproporcionados por episodios como una pelea, o postponer planes personales o profesionales para sobreadaptarlos a los planes de la pareja.

Tú ya estás entero tal y como eres. Otra persona no te completa, si acaso te da algo sin lo que puedes vivir pero prefieres no hacerlo porque enriquece tu vida. Con la terapia puedes recuperar esas partes perdidas de ti mismo y darle a tu niño interior lo que le faltó.

Fuente: https://medium.com

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codependiente

6 Señales de una Relación Codependiente

Las Relaciones Codependientes

Muchas personas codependientes se encuentran repitiendo los mismos patrones de relación poco saludables, a pesar de sus mejores intenciones. Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, espero que este artículo te sirva de ayuda.

Hay codependencia cuando dos personas con rasgos de personalidad disfuncionales empeoran juntas. El enredo ocurre cuando los límites claros sobre dónde comienzas y dónde termina tu pareja no están claramente definidos.

Por poco saludables que sean las relaciones, puede haber ganancias para ambas partes. Las razones comunes para mantenerse unidos incluyen a los niños, las finanzas, el tiempo invertido y el miedo al abandono que puede venir con la separación. El problema más grande es la creencia de que una de las personas cree que merece ser maltratada y la otra se siente con el derecho a maltratar. Muchas veces estas creencias son inconscientes y tienen su origen en dinámicas vividas y/u observadas en la infancia.

Señales de Codependencia

La definición tradicional de codependencia se ha centrado en el fomento, el control y el mantenimiento de las relaciones con personas que son dependientes emocionales y que tienen comportamientos indeseables, como un narcisismo extremo. Un modelo clásico de codependencia es el de una de las personas de la pareja es adicta a algo (drogas, sexo, trabajo, compras,…) y la otra persona de la pareja es habilitadora de este comportamiento.

  • En estas relaciones codependientes la pareja que no es adicta nutre  y habilita a la pareja adicta. La persona que no es adicta cree que está ayudando a la persona adicta a que deje la adicción, pero no es así sino al contrario, ya que con su “ayuda” refuerza el comportamiento del adicto. En realidad, la persona ayudadora se siente válida sólo cuando ayuda, no en sí misma, por lo que en realidad si la adicción termina, se sentiría no válida.  
  • Asimismo, estas relaciones codependientes suelen basarse en el poder, que es percibido en términos absolutos del tipo “el poder o lo tienes tú o lo tengo yo”, donde uno de los miembros lo detenta con un juego de castigos y recompensas en el que da y retira el poder a la otra persona. En estas relaciones el poder no se concibe como algo personal, que es inalienable y que te pertenece por el hecho de ser persona y que nadie te lo puede quitar o no se lo puedes quitar a otro sin un consentimiento implícito o explícito.
  • También suele haber una deuda emocional, un acuerdo suyacente entre las personas, que en este caso es el de “Tú me debes/Yo te debo”, donde suele darse que ambas personas se responsabilizan en exceso de la otra o sienten que le deben algo. Esto no suele hablarse de forma abierta en la relación pero genera muchos conflictos.

¿Es tu Relación Codependiente?

Las siguientes preguntas pueden servir como guía para determinar si tu relación involucra codependencia. Las preguntas están pensadas para una relación de pareja pero también se pueden aplicar a una relación de amistad, de trabajo, de familia,…

  1. ¿Tu sentido de propósito implica hacer sacrificios extremos para satisfacer las necesidades de tu pareja?
  2. ¿Te resulta difícil decir que no cuando tu pareja te exige tiempo y energía?
  3. ¿Tapas los problemas de tu pareja con las drogas, el alcohol, la ley, el sexo, el juego, el trabajo?
  4. ¿Te preocupan constantemente las opiniones que los demás tienen de ti?
  5. ¿Te sientes atrapado en tu relación?
  6. ¿Guardas silencio para evitar discusiones?

El Desarrollo de la Codependencia

Al nacer, somos intrínsecamente vulnerables y dependemos por completo de nuestros cuidadores para obtener alimentos, seguridad y regulación emocional. El apego y el vínculo de un bebé con uno o más cuidadores es fundamental para la supervivencia física y emocional. Este apego fundamental hace que el bebé dependa de las necesidades y vulnerabilidades de la cuidadora.

Crecer con un padre/madre poco confiable o no disponible significa asumir el papel de cuidador y/o facilitador. Un niño en esta situación antepone las necesidades de los padres. Las familias disfuncionales no reconocen que existen problemas. Como resultado, los hijos evitan las emociones y hacen caso omiso de sus propias necesidades para centrarse en las necesidades de los padres no disponibles. Cuando el niño “parentificado” se convierte en adulto, él o ella repite la misma dinámica en sus relaciones adultas.

El problema que tiene esto es que tener necesidades y querer su satisfacción es algo humano, por lo que vivir bajo el statu quo de negarlas para atender las de otra persona, acaba generando (de forma inconsciente) rabia y resentimiento. Una tendencia conductual común es reaccionar de forma exagerada o atacar cuando la pareja no hace lo que se espera.

La falta de un lugar de auto-regulación y control internos lleva a buscar fuentes externas de validación y control. Puedes intentar controlar los comportamientos de tu pareja para sentirte bien. Puedes actuar con justicia propia y mandona, y hacer demandas irrazonables a tu pareja. Esto puede generar muchos conflictos en la pareja. Y cuando te das cuenta de que no puedes controlar sus estados de ánimo o acciones, te decepcionas y puedes caer en un estado de depresión.

Recuperarse de la Codependencia

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, la terapia para la codependencia a menudo implica la exploración de tu infancia y su conexión con los patrones de comportamiento disfuncionales actuales.

Contactar con sentimientos profundamente arraigados de dolor, pérdida y rabia será fundamental para poder construir dinámicas de relación sanas.

La psicoterapia es muy recomendable, ya que estas características de personalidad están arraigadas y son difíciles de cambiar por sí mismas. Elegir a la terapeuta adecuada que sepa sobre codependencia puede marcar la diferencia en tu recuperación.

Sabrás que estás encaminada cuando los siguientes rasgos se vuelvan parte de tu personalidad:

  • Te nutres a ti misma, te das amor y reconoces tus necesidades y haces lo posible por satisfacerlas. Estás en conexión contigo misma y con tus emociones. Te auto-apoyas, tienes autoestima y te sientes merecedora de que te vaya bien en la vida.
  • Dices adiós al comportamiento abusivo. Aprendes qué es abuso y qué no, dejas todos los vínculos en tu vida que son abusivos. Dejas el comportamiento de cuidador/ayudador y habilitador compulsivo en las  relaciones y sientes que tienes valor por ti mismo, no por prestar ayuda o por ser complaciente con otras personas.
  • Aprendes a responder en lugar de reaccionar frente a los comportamientos de los demás. No reaccionas automáticamente a los pensamientos y sentimientos de los otros. Toleras las opiniones de otras personas y no te pones a la defensiva cuando no estás de acuerdo. Adoptas un escepticismo saludable con respecto a lo que otros dicen de ti (bueno o malo), y como resultado tu autoestima no aumenta ni disminuye. Dices que no y aceptas escuchar no.
  • Te responsabilizas de ti misma y de tu vida y dejas atrás comportamientos victimistas y/o de salvador(a) o de echar la culpa a los demás de lo que ocurre en tu vida.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, cuando te recuperas de la codependencia, ya no te sientes obligado a permanecer en una relación poco saludable y dolorosa. Sabes que no eres responsable de la felicidad de nadie, excepto de la tuya, y puedes sentirte cómoda con la decisión de alejarte de una relación que te hace daño.

Fuente: https://psychologytoday.com

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8 Formas que tienen los Narcisistas de Aislarte

8 Formas que tienen los Narcisistas de Aislarte

Los narcisistas tienden a aislar a las personas con las que tienen una relación. Es la forma que tienen de asegurarse de que la persona se vuelva dependiente (emocionalmente, espiritualmente, psicológicamente, financieramente,…) y así sea más fácil de manejar y manipular.

Lo que llega a sentir una persona a la que la narcisista aísla es muy similar al síndrome de Estocolmo, en el que la víctima, a pesar de sentirse atrapada y privada de su libertad, desarrolla sentimientos de amor hacia su secuestrador.

Normalmente, esto lo hacen de una forma progresiva, haciendo que la persona se aleje poco a poco de sus amigos y su familia, que deje su trabajo o que se vaya a vivir a un lugar donde no conoce a nadie y no cuenta con apoyos externos.

Se trata de una especie de red que el narcisista va tejiendo con paciencia y premeditación, de modo tal que para él cada vez es más fácil manipular, hacer gaslighting, maltratar, abusar,… Cuanto más dependiente es la persona, más segura se siente la narcisista porque se convierte en un suplemento fijo. Hay que señalar que un narcisista también es dependiente emocional, aunque sus necesidades emocionales sean diferentes de las de su pareja, como de admiración, de sentirse por encima, para proyectar en ella temas de los que no quiere hacerse cargo (miedo, inseguridad,sadismo,locura,…).

Si quieres recuperarte del abuso narcisista, puedes empezar por identificar cuáles de estas formas de aislamiento ocurrieron en tu relación.

8 Formas de Aislamiento que utiliza una Narcisista (Y Cómo no Volver a Caer en Ellas para Recuperarte del Abuso Narcisista)

  • Te aísla de tus amigos y familiares

    No te prohíbe explícitamente pasar tiempo con las personas que son importantes para ti, sino que suele manipular diciendo cosas como: ‘Ella es genial; me gusta’. para más adelante, decir algo como ‘Ella es muy superficial, no estoy segura de que sea buena para ti’. O ‘Se nota que tu amiga Paula te quiere mucho‘, para después decir: ‘Creo que tiene celos de ti, quizás sería mejor que tomases distancia de ella’. 

  • Practica el refuerzo intermitente contigo

    El problema de identificar que una relación con una narcisista es abusiva es porque no todo siempre es malo.Con el refuerzo intermitente lo que hay es una dinámica de una de cal-una de arena, para que sigas enganchado y te conformes con algunos momentos que sí son buenos y te esfuerces en hacer lo que ella quiere para tener más de esos momentos. Uno de los deseos de la narcisista es que pases la mayor parte de tu tiempo sólo con ella.  Al ser posesivas e inseguras, ese tiempo con ella les hace sentir en control de la situación.

  • Crea un escenario en el que no se te permite hablar sobre ciertos temas

    Si el narcisista sabe que hay determinados temas que son importantes para ti y te causan dolor, como por ejemplo, el hecho de que no te haya presentado a sus padres o de que quieras tener un hijo con él, hará ver que ese tema es “tabú” para no hablar de él de forma deliberada ni con él ni con ninguna otra persona. En un esfuerzo por complacer, la persona termina aceptándolo. Esto acaba generando una sensación de abandono y aislamiento emocional. 

  • Te separa de tus aficiones, actividades que disfrutas

    Poco a poco, empezará a criticar las actividades que haces tanto fuera de casa como en ella, quebrando tus ánimos y tu espíritu. Si, por ejemplo, te gusta la moda y has empezado a coser en casa, empezarás a oír frases como ‘Eso es hortera. Lo sé porque yo he ido a la mejor escuela de diseño de Barcelona’.

    Las cosas que nos dan alegría y nutren nuestra alma dan forma a nuestra identidad. Separadas de ellas, al final perdemos nuestro sentido de identidad, no estamos ancladas ni conectadas y nos convertimos en objetivos de más abusos.

  • Te impide ver a tus amigos y conocer a gente nueva

    Si has quedado con un amigo para cenar, se pondrá enferma dos horas antes y te pedirá que por favor te quedes a cuidarle. Si un amigo tuyo celebra su cumpleaños al que la narcisista no está invitada, organizará una bronca enorme el día anterior para que no vayas. Si le planteas que quieres hacer una nueva actividad para conocer gente nueva, sugerirá que sea mejor algo en pareja, como el swing, para poder ir contigo y controlarte. Al final, sentirás que él es el único “apoyo” con el que puedes contar.

  • Sabotea tu carrera profesional

    Puede persuadirte sutilmente para que dejes tu trabajo y formes una familia con ella, así te vuelves económicamente dependiente y te resultará más difícil dejar la relación si en algún momento eso es lo que quieres. .

    La narcisista puede convencerte con frases como ‘No eres apto para trabajar’ o ‘¿Por qué trabajas tanto?’ o ‘¿No te preocupas por mí?’

  • Te hace Luz de Gas o Gaslighting

    Los métodos comunes de la luz de gas o gaslighting incluyen jugar con la forma en que organizas tu entorno, insistir en que has hecho o dicho algo que no has hecho o dicho o decirte que ‘eres abusiva’ o ‘estás loca’ (esto son proyecciones).

    Al final, dudas tanto de tus percepciones y de ti misma, que terminas aceptando ser dependiente del narcisista y la versión que te presenta de la realidad.

  • Intercepta tus comunicaciones

    Ya se trate del whatsapp, el Facebook o el correo electrónico, con cualquier excusa, la narcisista fiscaliza regularmente los medios de comunicación que tienes con el exterior, sin respetar tu intimidad y tu privacidad.

    Al final, te comunicarás menos con tus seres queridos para evitar broncas con él, malentendidos,…

Todas estas estrategias están pensadas para aislarte y volverte totalmente dependiente en una relación en la que el narcisista te domina y te controla. Si quieres recuperarte del abuso narcisista, te invito a preguntarte en cuáles de estas formas de aislamiento caíste durante tu relación.

Si crees que estás en una relación abusiva, pide ayuda. Sólo tú te puedes salvar a ti misma.

Fuente: https://www.mindbodygreen.com

¿Eres Dependiente Emocional?

¿Eres Dependiente Emocional?

Qué es la Dependencia Emocional

¿Crees que puedes ser dependiente emocional? ¿Quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional?

Aquí tienes una lista de cómo se suelen sentir las personas que tienen dependencia emocional:

  • No puedo sentirme digno de amor sin la aprobación de otras personas.
  • Necesito mucha atención de ciertas personas para sentir que estoy bien.
  • No confío en mis propios sentimientos. Necesito que otros validen mis sentimientos.
  • Tengo miedo al rechazo. Me aíslo, trato de ser perfecto, estoy de acuerdo con los demás, me entrego de forma ciega o me cierro en mí misma para evitar el rechazo.
  • Tengo miedo de estar sola.
  • A menudo me siento vacía por dentro.
  • A menudo estoy ansiosa por los demás.
  • A menudo tengo celos y soy posesiva en mis relaciones.
  • Cuando alguien se comporta de forma despreocupada conmigo, me lo tomo personalmente.
  • Me enfado (de forma abierta o pasivo-agresiva) cuando otros hacen lo que quieren hacer en lugar de lo que yo quiero que hagan.
  • La gente me ha dicho en alguna ocasión que soy una persona necesitada.
  • No sé qué hacer conmigo mismo cuando no estoy cerca de otros.
  • Estoy bien cuando estoy sola, pero me pongo tensa y ansiosa cuando estoy con otras personas a las que no conozco mucho.
  • A menudo me encuentro culpando a otros por mis sentimientos: mi enfado, vacío, inseguridad, ansiedad,..
  • Creo que los buenos sentimientos hacia mí mismo deberían venir de alguien que me quiere.
  • Acudo con frecuencia a otras personas para preguntarles antes de tomar mis propias decisiones.
  • No puedo divertirme a menos que esté con alguien más que sepa cómo divertirse.
  • A menudo me siento ansiosa, deprimida, culpable, avergonzada, dolida o enfadada.

Ésta no es una lista completa, pero se entiende la idea. Eres emocionalmente dependiente cuando no estás asumiendo el cien por cien de la responsabilidad de tus propios sentimientos y emociones. Cuando no asumes la responsabilidad de tus propios sentimientos y de definir tu propio valor, entonces dependes de que otros lo hagan por ti. Esto es ser un títere de las elecciones de los demás. Esto es dependencia emocional.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, lo contrario de la dependencia emocional es la libertad emocional. Alcanzas la libertad emocional cuando aprendes a asumir el cien por cien de la responsabilidad tus sentimientos y emociones y dejar atrás el miedo al abandono.

Un dependiente emocional, aunque no se dé cuenta porque se trata de algo inconsciente, TOMA de las demás personas lo que NECESITA y no está emocionalmente en la relación. Es decir, no se escucha y no manifiesta lo que siente de verdad. Tiene MIEDO AL ABANDONO y por eso representa el “personaje” que cree que su pareja, amigos, jefe quieren para sentirse aceptada y querida.

Un dependiente emocional CUBRE LAS CARENCIAS SUFRIDAS EN LA INFANCIA a través de los demás por falta de autoestima. Lo que se dice a sí misma una persona dependiente emocional es:

Yo me quiero si tú me quieres.

De este modo, crea la FANTASÍA de que así está completa y puede vivir tranquila. Este vínculo de fantasía cuando se forja es en la infancia. Los padres que no están emocionalmente disponibles o que utilizan a la niña para satisfacer sus necesidades, le hacen sentir que necesita de ellos para sentirse bien, querido y completo. Después, ya de adulta, la persona repite esta dinámica sobre todo con la pareja pero no exclusivamente, sino que también puede darse con amigos o jefes.

En realidad, una relación entre dos personas dependientes emocionales es un ‘diálogo de besugos’ porque ninguna de las dos ve a la otra persona realmente ni está disponible emocionalmente. Cada una está cubriendo sus propias necesidades ‘usando’ a la otra, para que le dé el suplemento emocional que necesita. 

Este tipo de relaciones se dan, sobre todo, entre personas que tienen un tipo de apego disfuncional: apego ansioso, apego evitativo y apego desorganizado. Las dinámicas que se dan en la relación reproducen las dinámicas que se dieron en la infancia con su padre o su madre y son las necesidades emocionales y las heridas de infancia lo que en realidad se juega en la relación.

Cómo dejar de ser Codependiente Emocional

No es algo fácil, ya que tiene que ver con la autoestima, que es un tema que requiere de tiempo y paciencia.

Aquí tienes algunas pautas que pueden ser útiles para abandonar tu dependencia emocional:

  • Acompañar y cuidar a tu niña interior porque es ella la que tiene miedo al abandono y la única persona que la puede abandonar eres tú misma.
  • Identificar los roles de infancia que representabas en tu familia y con los que te sentías querida y aceptada. Esos roles son los que tenderás a representar con las demás personas.
  • Empezar a escucharte emocionalmente y tener una comunicación más honesta y sincera en tus relaciones. Si algo te molesta o te hace daño, darte un espacio para hablarlo y permitirle a la otra persona que haga lo mismo. Algunos ejemplos de esto pueden ser:

‘Cuando estamos hablando y no me miras, me siento ignorado’

‘Cada vez que me comparas con tu ex, siento vergüenza y frustración’

‘En ocasiones la distancia que pones conmigo, me entristece’.

  • Aceptar la responsabilidad de tus emociones. Un dependiente emocional tiende a culpar a los demás de sus emociones, como si fueran algo que ‘otros le hacen’. Los demás sólo interactúan contigo. Tus emociones, que están dentro, son tuyas y lo que te dará bienestar es aprender a estar con ellas y a gestionarlas.
  • Aceptar que cuando empieces a comportarte de otra manera, algunas personas se irán. La pregunta que te invito a hacerte es: ‘¿Quiero tener una relación con una persona que no me permite ser yo misma?’
  • Quererte, cuidarte, mimarte, darle a tu niña interior lo que tu familia no le pudo dar.

Fuente: https://www.innerbonding.com