madre narcisista

Cómo tratar con tu padre o madre narcisista

Las fiestas navideñas son una época que pueden causar estrés o ansiedad al tener que tratar con la familia de origen y todos los detonantes que esto puede acarrear. Como este tiempo está cerca, en este artículo te doy señales para identificar si tienes un padre o madre narcisista y, en una segunda parte, consejos sobre cómo tratar con él o ella.

Cómo identificar si tengo un padre o madre narcisista

El Trastorno Narcisista de la Personalidad no se diagnostica apenas, porque las personas con el trastorno no lo solicitan ya que precisamente, el núcleo de la defensa de una persona con este trastorno supone creer que es perfecta y lo hace todo bien. Además, los narcisistas se suelen emparejar con personas codepedientes, que “compran” la realidad del narcicista, por lo que tampoco suelen detectar el trastorno. Juntos, suelen crear una familia disfuncional, donde asignarán a sus hijos, de forma inconsciente, los roles del chivo expiatorio y el niño o la niña dorada. Dentro de estos roles, es normalmente el hijo o la hija a la que es asignado el rol del chivo expiatorio el que detecta la disfuncionalidad y busca respuestas al margen de la familia narcisista.

Por ello, si tienes sospechas de que tu madre o padre puede o bien tener Trastorno Narcisista de la Personalidad, o bien tener un narcisismo muy extremo, es importante que te informes, ya que lidiar con un padre o madre narcisista, puede ser algo muy desafiante y que causa mucho daño.

Comportamientos más comunes de un padre o madre narcisista

  • Habla exclusivamente sobre ella misma y sus logros.
  • Te recuerda con frecuencia todas las cosas que ha hecho por ti, utilizándolo para hacerte sentir culpable.
  • Tiene baja tolerancia a la frustración con situaciones cotidianas, lo que puede resultar en arrebatos de ira o rabietas.
  • Hace de las expectativas un “objetivo móvil” de modo que resulte casi imposible satisfacerlas o ganarte su aprobación. Una vez que se cumples una expectativa, se establece otra sin reconocer el logro.
  • Necesita ser constantemente el centro de atención en cualquier situación.
  • Te compara con hermanos u otras personas como vecinos o primos haciéndote sentir que tú “lo haces mal” o “eres inferior”.
  • Es incapaz de recibir críticas o comentarios constructivos.
  • No se disculpa nunca ni asume la responsabilidad de sus acciones.
  • Compite contigo por ser mejor que tú o que siente celos de tus vínculos, como por ejemplo, tu relación de pareja.
  • Utiliza las cosas que sabe sobre ti para hacerte daño cuando está enfadada contigo.
  • Sientes que tú estás ahí para cubrir sus necesidades en lugar de que ella cubra las tuyas. Esto es especialmente dañino en la infancia, donde en muchos casos se suele dar una inversión de los roles, lo que se conoce como parentificación.

Si te sientes reflejada en la mayoría de los puntos descritos, es muy probable que tu padre o madre tenga TNP o bien un narcisismo extremo. En tal caso, es importante que tengas esto en cuenta porque las normas para relacionarte son diferentes y requieren de que pongas distancia y te protejas. En el siguiente apartado, ofrecemos posibilidades de lo que puedes hacer.

Cómo lidiar con un padre o madre narcisista

Es importante que, una vez creas que tu madre o padre es narcisista, decidas cómo tratar con ella o él. No hay una receta perfecta sino que se trata de una decisión personal, donde es necesario que ponderes cuánto contacto puedes mantener a la vez que cuidas de ti. Más abajo puedes ver algunas opciones.

El contacto cero

Una forma de lidiar con un padre o madre narcisista es alejarte por completo de la relación. Este límite claramente definido es particularmente útil si ya has hecho muchos intentos de tener una relación y te hace mucho daño y necesitas protegerte.

Si sientes que la relación está impactando negativamente en tu salud mental (tienes miedo, te deprimes o tienes muchos flashbacks emocionales durante las interacciones), el contacto cero puede volverse la única posición viable.

El contacto limitado

El contacto limitado consiste en reunirse sólo en ocasiones especiales como las navidades o un cumpleaños, limitar el tiempo de comunicación por teléfono o mensajes o acortar las visitas.

El contacto limitado puede ayudar asegurarte de no estar a solas con tu padre o madre narcisista sino que algún miembro más de la familia de tu confianza esté presente, buscar lugares de encuentro más neutrales que su casa o planificar el auto-cuidado antes y/o después de la visita.

Mantener la comunicación

Si decides mantener la comunicación, ya sea por el contacto limitado o continuar interactuando como de costumbre, es importante crear algunos límites claros y ajustar tu forma de comportarte e interactuar con un padre narcisista.

Más abajo tienes algunas estrategias que pueden ayudar a que tus interacciones sean más fluidas:

  • Replantea la relación como diferente en comparación con otras en tu vida. Es posible que no puedas compartir pensamientos y sentimientos íntimos, pero aun así puedes disfrutar de su compañía manteniendo los temas a un nivel más superficial.
  • Reconoce su enfermedad mental. Todo lo que tu padre o madre narcisista hace, en el fondo no es personal. Esto no quiere decir que no te protejas de ataques o humillaciones, pero comprender que lo que hace habla más de él o de ella que de ti, te puede ayudar a poner en perspectiva sus palabras y acciones.
  • Puedes centrarte en lo que funciona en tus interacciones y que te permiten conectar con tu padre o madre narcisista. Si tienes un interés compartido en común, será más fácil conectar, como ir a dar un paseo por la naturaleza o ir al cine.
  • Acepta que no va a cambiar. Esto te permitirá no engancharte con el padre o madre que habrías querido tener y te ayudará a relacionarte, en la medida de lo que quieras o puedas, con la/el que tienes.
  • Ten claros tus límites. Ten claro lo que aceptas y lo que no en tu relación con él o ella y que puedes decir que no, pedir respeto o levantarte e irte en cualquier momento si lo necesitas.
  • Evita la discusión de “quién tiene razón y quién no”. Las conversaciones intentando que tu padre o madre narcisista reconozca algo son agotadoras y peligrosas y, en general, son inútiles, por lo que intentar que reconozca tu versión de las cosas, te mantiene buscando su validación. Aprende a validarte a ti misma sin la necesidad de que él o ella lo haga también.
  • Intenta mantenerte en tu centro y que no te arrastre. Un padre o madre narcisista, antes o después, busca enfadarte o frustrarte o activar una fuerte reacción emocional en ti. Si te mantienes en tu centro a nivel emocional, le animará a no seguir intentando alterarte.
  • Prueba a no tener la expectativa de cómo debería ser el encuentro. Las expectativas son la receta más fácil para la decepción y la frustración. Si simplemente pones la intención en estar allí y fluir con lo que sea que suceda, evitará que te frustres o te decepciones.

Conclusiones finales

Tratar con un padre o madre narcisista es un gran desafío. Ya sea que decidas tener un contacto cero o mantener el contacto en la medida que sea, recuerda cuidarte a ti mismo primero. También recuerda que puedes querer a esta persona y sentir compasión por ella sin tener una relación muy sólida o incluso desde una puerta cerrada.

Decidir cuánto contacto quieres con tu padre o madre narcisista y cómo lo quieres es una tarea difícil y que puede resultar dolorosa. El acompañamiento por una terapeuta que sepa de narcisismo, te puede ayudar en este proceso vital tan importante.

El Niño Dorado y El Chivo Expiatorio: la rivalidad entre hermanas en la Familia Narcisista

El Niño Dorado y El Chivo Expiatorio: la rivalidad entre hermanas en la Familia Narcisista

Cuando una hija adulto de padres narcisistas, crece, puede sentir que algo está mal pero no necesariamente identificar qué es eso que “va mal”.

Seguramente, fuiste parentificado cuando eras una niño, asumiendo el papel como responsable emocional y psicológico del bienestar de tu padre/madre narcisista, cuando realmente debería haber sido al revés. O quizás fuiste infantilizado, obligándote a permanecer en un rol infantil a pesar de que crecías e impidiéndote madurar e independizarte emocionalmente de tus padres narcisistas.

Hay dos respuestas que son muy comunes entre las hijas de padres narcisistas frente a esta parentificación o infantilización: la respuesta de complacencia y la respuesta de rebelión.

Si escogiste la respuesta complaciente, la complacencia reina en tu vida adulta. Puedes dedicar una gran cantidad de tiempo a cuidar a los demás (al igual que cuando eras un niño con tus padres narcisistas), siempre tratando de agradar a quienes te rodean, y hacer lo que sea necesario para mantener una atmósfera armoniosa, lo que generalmente significa que tus necesidades las pones siempre en último lugar y que evitas el conflicto a toda costa. Esto puede haber hecho que te autodesprecies, sintiendo que puedes dar y dar, pero que igualmente nunca serás lo “suficientemente bueno”.

También está la respuesta de rebelión, es el extremo opuesto al de la respuesta complaciente. Si ésta ha sido tu respuesta, entonces probablemente eres desafiante y rebelde, y te has protegido volviéndote fría y distante con la gente  y extremadamente independiente.

Ambas respuestas pueden darse en la misma persona. Es posible, por ejemplo, que seas complaciente en tus relaciones personales y un rebelde con las figuras de autoridad, como tu jefe.

En muchas familias con un(a) padre/madre narcisista, a las niñas se las usa como peones y se juega con ellas, se les hace competir entre ellas para que rivalicen, se les compara y todo se convierte en una competición en la que el/la narcisista decide de forma subjetiva quién gana. Esto es una triangulación que el/la narcisista hace muchas veces de forma inconsciente para ejercer un control sobre sus hijas.

El padre/la madre narcisista en la familia decide los roles que sus hijos van a desempeñar dentro de ella para servir a sus propias necesidades, sin ser capaz de hacer el mirroring que un niño necesita y sin ver quiénes son realmente. Para ello utilizará técnicas como la manipulación emocional, la triangulación antes nombrada o el “gaslighting”.

Además del chivo expiatorio y el niño dorado, hay otros roles comunes que ejercen los hijos/hijas de familias narcisistas. Es posible que el/la narcisista cambie los roles entre sus hijos de forma abrupta sirviendo a sus propios intereses.

El Chivo Expiatorio y el Niño Dorado: la rivalidad entre hermanos en la Familia Narcisista

El niño dorado es la extensión de la madre narcisista, el niño perfecto que lo hace todo bien y que es como una reproducción de la madre narcisista.

No se establecen límites apropiados entre el niño de oro y la madre narcisista, lo que da un sentido de unidad entre los dos que deja poco o ningún espacio para que el niño desarrolle su propia identidad. A medida que este hijo crece,se siente con derecho a recibir este mismo tratamiento, y espera que los demás actúen de la misma manera que la madre.

El chivo expiatorio es la paria de la familia, se le echa la culpa de cualquier cosa y todo lo que sale mal. Es utilizada por la familia para volcar en ella el miedo y la rabia del sistema familiar. Suele ser objeto de burlas y se le castiga de forma arbitraria. Se le da el mensaje (erróneo e injusto) de que hace las cosas mal y que es mejor que no aspire a mucho en la vida y que lo mejor que puede hacer es conformarse con poco y mantener un perfil bajo.

Al chivo expiatorio se le compara con la niña dorada en una competición injusta donde el narcisista decide que el niño dorado siempre gana y el chivo expiatorio siempre pierde. La situación que se crea entre las hermanas, siempre compitiendo entre sí, es de perder-perder, donde el árbitro no juzga justamente a las jugadoras.

A medida que el chivo expiatorio crece y sale al mundo fuera de sus sistema familiar, tiene una comprensión más firme de su independencia que el niño dorado, ya que a éste nunca se le ha permitido ser independiente en su vida.

Típicamente, los chivos expiatorios pueden liberarse de las dinámicas tóxicas y distorsionadas de su familia disfuncional y romper los lazos que los unen a la vida abusiva que se les obligó a llevar. Tienen más oportunidades de crear una vida sana fuera de su familia de origen.

Sin embargo, las cargas que llevaban desde la infancia todavía pueden desempeñar un papel en su vida adulta hasta que no las trabajan en terapia. En el lugar de trabajo, el chivo expiatorio tiene una tendencia a ser sobrecargado de trabajo y mal pagado, incluso si su tarea es superior a la de los demás. Pueden sentirse marginados y tener la sensación de que no encajan cómodamente con quienes les rodean, como les ocurrió durante la infancia.

Los chivos expiatorios a menudo se dan cuenta de que en su familia hay un problema y son más propensas a la búsqueda de ayuda profesional y terapia que los demás miembros de su familia.

Si tú fuiste o eres el chivo expiatorio de tu familia narcisista, lo más probable es que hayas sido devaluado e infravalorado, maltratado y abusado emocional y/o psicológicamente (puede que ser que también física y/o sexualmente). En el mundo más amplio, lejos del antiguo sistema familiar narcisista, tienes la oportunidad de ser valorado por tus opiniones, siendo tú mismo, ser cuidado por seres queridos como tus amigos y tu pareja y valorado por tus compañeros de trabajo y tus jefes.

Puedes encontrar a otras personas que te permitan expresarte y darte una respuesta nutritiva a tus necesidades. Pueden ayudarte a reconocer que eres un ser humano adecuado con atributos y habilidades positivas para compartir con el mundo. No hay nada defectuoso en ti, así es cómo el sistema familiar te hizo sentir para satisfacer sus propias necesidades.

Es importante que tengas claro que no es culpa tuya que tu padre/madre narcisista o familia narcisista no te hayan tratado mejor o no te hayan sabido querer o nutrir emocionalmente. Como te echaban siempre la culpa por todo, tú ahora tiendes a sentirte culpable en tu vida de adulto. Pero ya no es necesario. Te invito a que cada vez que observes la palabra “culpa” la cambies por “responsabilidad”. Hoy en día, tú, el adulto, sí que eres responsable de tu vida y de asumir que tus actos y decisiones tienen consecuencias. De que te escogieran como el chivo expiatorio no tienes la culpa, ni de eso ni de nada de lo que ocurre en tu sistema familiar. Tienes derecho a rehacerte a ti misma y buscar tu propia felicidad, como todos los seres humanos.

Fuente: https://www.narcissisticmother.com