La Disociación. Qué es disociar y ejercicios para dejar de hacerlo

¿Qué es la Disociación?

La disociación consiste en la desconexión de una persona de sus pensamientos, memorias, sentimientos, acciones o sentido de quién es. Se trata de un proceso normal que todas las personas experimentan en mayor o menor medida. Algunos ejemplos de disociación leve, que es muy común, incluyen soñar despierto/despierta, hipnosis de carretera o “perderse” en un libro, una película o un videojuego. Todas ellas suponen perder el contacto con la consciencia de nuestro entorno. Un ejemplo de disociación más grave es la amnesia.

Se podría describir como estar “despistado/despistada”, “anestesiada/anestesiado” o “con el cabeza en las nubes”. La disociación es un mecanismo de defensa común a sucesos traumáticos. Por ejemplo, una persona a la que han atracado puede que disocie u “olvide” parte de la experiencia o los sentimientos asociados a ella como una forma de lidiar con la situación.

En las familias que son disfuncionales, abusivas, adictivas o agresivas (verbal o físicamente), los supervivientes son personas que en su infancia han experimentado trauma de forma reiterada durante años en el seno de estas familias. La disociación que hacen en la infancia le sirve al niño/la niña para adaptarse a la difícil situación que vive. Se trata de un mecanismos de defensa que reduce la angustia abrumadora que tienen que aguantar de una forma diaria durante años. Viven una situación durante mucho tiempo de la que no pueden escaparse porque son completamente dependientes de sus padres/cuidadores.

Sin embargo, cuando estos niños/estas niñas siguen disociando en su etapa de adultos, esto se puede convertir en un problema. ¿Por qué? Porque la persona que disocia se desconectará de forma automática de situaciones que son percibidas de forma inconsciente como peligrosas o amenazantes, sin tomarse el tiempo para determinar si existe un peligro real. Esto deja a la persona en estado de “despiste o “in albis” en muchas situaciones de la vida ordinaria, sin ser capaz de aplicar otras formas de lidiar y comportamientos alternativos a estas situaciones.

Y además con más riesgo de no ser capaces de protegerse a sí mismas cuando hay una amenaza que sí es real. Así, es más que probable que, si disocias mucho, esto te haya dado problemas en tus patrones de selección de relaciones. Así, por ejemplo, digamos que eres una mujer heterosexual que tiene un patrón de relaciones abusivas con los hombres y esto es en parte porque esos hombres tienen un comportamiento similar al que tenía tu padre, pero como disocias tus emociones de esos comportamientos, como hacías cuando eras niña con el comportamiento abusivo de tu padre, no registras que son abusivos y dañinos para ti y repites una y otra vez el mismo patrón.

La mayoría de los supervivientes al trauma disocian hasta un cierto punto. Quizás te disocies de tu cuerpo o sensaciones corporales. A lo mejor no tienes acceso a emociones que se te prohibían en la infancia, como la rabia, la tristeza o el miedo. Puede ser que te hayas “olvidado” de cierta información sobre algunos o muchos sucesos de tu infancia. Quizás en situaciones en las que estás bajo stress te sientes como si te estuvieses viendo a ti mismo/misma desde la distancia. A lo mejor en situaciones a las que a muchas personas les evocarían sentimientos, tú te sientes “despistado/despistada” o “distraído/distraída”.

Se trata de algo que no es obvio a primera vista. Es más que probable que estés tan acostumbrado/acostumbrada a disociar que ni siquiera te das cuenta de que lo haces. Por eso es importante para ti como superviviente aprender sobre la disociación, cómo ha funcionado para ti como mecanismo de defensa durante el periodo de abuso en la infancia y cómo ya no es útil para ti como adulto, ya que te está impidiendo vivir de forma plena en el presente, en el aquí y ahora.

La buena noticia es que esto puede cambiar. Puedes trabajarlo con un terapeuta que entienda la disociación, a cualquiera que sea el nivel que opera para ti. Puedes aprender lo que significa estar presente, desarrollar otro tipo de herramientas para gestionar la angustia y las emociones en general y entender que ya no tienes que vivir bajo los parámetros del trauma que experimentaste en la infancia. La vida ocurre aquí y ahora. ¿Te la estás perdiendo?

Técnicas para dejar de disociar: el “grounding”

Aprender a estar presente en el aquí y el ahora incluye aprender a detectar las señales concretas que indican que estás empezando a disociar. Para esto es muy útil que aprendas lo que se llaman técnicas de “toma de tierra” (“grounding” en inglés), muy utilizadas por terapeutas psicorporales. Algunas de estas técnicas son:

  • El centramiento: supone estar más en contacto con las sensaciones corporales del momento, fijando la atención en tu respiración. Así, por ejemplo, podría incluir centrarte en un sonido que oyes ahora mismo, una sensación física, como la textura de la silla sobre la que estás sentado/sentada o algo que ves. Descríbelo con el mayor detalle posible.
  • La respiración profunda: muchas personas (entre ellas, sin duda, los supervivientes al trauma) respiran de una forma superficial, desde el diafragma hasta la nariz. Hacemos esto de forma inconsciente porque es una forma de anestesiarnos. Con una respiración más superficial sentimos menos (tanto en el cuerpo como a nivel emocional). Parar y hacer una respiración más profunda, natural y sana (desde el abdomen hasta la nariz), hará que te relajes, que se reduzca la ansiedad y que sientas más bienestar.
  • La toma de tierra: supone poner el cuerpo en posición vertical, con las rodillas ligeramente dobladas, los pies paralelos a las caderas, la cabeza inclinada hacia arriba, como si tuviese un hilo que tira de ella hasta el techo y la cadera recta, sin estar inclinada ni hacia adelante ni hacia atrás. Esta posición se llama posición de arraigo, y contribuye a que te sientas más unido a la tierra y más presente. Hace que dejes de “estar en las nubes” y te centres en el aquí y el ahora. Si la practicas de forma regular, verás que la tu forma de pisar el suelo será más firme y con más fuerza. Tendrás más claro lo que quieres en la vida. Hay una sintonía entre lo que pasa en el cuerpo y lo que ocurre con tus pensamientos y tus acciones.

 

Puedes obtener información sobre estos ejercicios y otros muchos de bioenergética, en la website de Alexander Lowen, psicoterapeuta corporal y creador de esta disciplina.

Anuncios

3 comentarios sobre “La Disociación. Qué es disociar y ejercicios para dejar de hacerlo

  • “pero como disocias tus emociones de esos comportamientos, como hacías cuando eras niña con el comportamiento abusivo de tu padre, no registras que son abusivos y dañinos para ti y repites una y otra vez el mismo patrón.” Me pasó… pero llegaba a un punto en que me daba cuenta, que si estaba consciente que no me convenía y sabía porque pero no podía salir, desanclarme, actuaba (y aun) por inercia

    Me gusta

  • Aun tengo disociación pero la que tenía era aguda, yo no sabía elegir por mi misma, me costaba, andaba como anesteciada de mis emociones e incluso no sabia que emoción sentía, que sentimientos tenía solo tristeza y a mis treinta y pico de años, logré esa sincronia, ir sintiendome y conectandome a través de la Biodanza (clases y marathonas)

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s