pensamientos catastróficos

Cómo Superar los Pensamientos Catastróficos

Qué son los Pensamientos Catastróficos

Los pensamientos catastróficos consisten en el hábito de asumir automáticamente que una situación moderadamente difícil o incluso neutra va a tener el peor resultado que podamos imaginar.

El catastrofismo se da siempre en las personas con Trastorno de Estrés Postraumático Complejo o con estrés crónico. La persona vive la fantasía que está teniendo como que es lo que va a ocurrir, muchas veces sin darse cuenta de que está catastrofizando. La ironía es que a veces la persona, con su comportamiento y la historia que se está contando, acaba provocando que la fantasía catrastófica se haga realidad.

Los pensamientos catastróficos no son más que una defensa, que se han creado de forma inconsciente para protegerse. Lo que sucede es que lo vivido por la persona (en una situación de guerra, en una relación abusiva, con padres que no proporcionaron un lugar seguro) ha sido tan extremo que la defensa también lo es. De un modo tal que las situaciones que vive pueden describirse como “matar moscas a cañonazos”. Por ello, la defensa se acaba volviendo contra la persona, haciendo su día a día más difícil, al percibir un potencial peligro en casi cualquier situación.

Es importante tener en cuenta que el catastrofismo no es una patología ni una enfermedad incurable sino una condición psicológica que se puede tratar.

Cuál es el origen de los Pensamientos Catastróficos

Como hemos señalado más arriba, el catastrofismo viene de situaciones concretas vividas por la persona que lo padece, tales como una situación de guerra, una relación abusiva o una infancia donde la persona no se ha sentido segura con sus cuidadores.

Estas situaciones hacen que nos sintamos poco seguros y en peligro inminente con frecuencia. Esto es porque el sistema nervioso se ha visto alterado de tal manera que se ha quedado “enganchado” en las respuestas de congelación (quedarse quieta o bloqueada), huida (tendencia a marcharse, salir corriendo) o lucha (tendencia a pelearse o generar conflictos).

Y con este sistema nervioso alterado y que hace que la persona se desregule con facilidad, su tendencia inconsciente es a contarse historias que coicidan con cómo se siente internamente y ahí es donde viene la creación de catástrofes, que en realidad son una proyección de cómo la persona se siente.

Ejemplos de pensamiento catastrófico:

  • Una persona que trabaja como abogada tiene pensamientos frecuentes de que las personas a las que representa la van a demandar por mala praxis o se van a ir sin pagarle.
  • Una madre que piensa constantemente que a su hija le va a pasar algo malo o va a tener un accidente.
  • Una persona que cree que está en peligro cada vez que sale de casa porque cree que la puede atropellar un coche, caérsele algo encima o que la pueden asaltar.

Una persona que tiene pensamientos catastróficos se siente constamente en peligro y que algo muy grave está a punto de sucederle. Esto, como es obvio, es algo muy angustiante y que puede dificultar mucho su día a día. Ser consciente de lo que le está ocurriendo es un primer paso muy importante para gestionarlo, pero poner consciencia no suele ser suficiente para superarlo.

Cómo superar los Pensamientos Catastróficos

Si al leer este artículo te has visto reflejada, hay algunas técnicas que pueden ayudar mucho a superar los pensamientos catastróficos:

Medita: la meditación ayuda a distanciarse de los pensamientos propios, pudiendo observarlos desde una lugar de neutralidad y objetividad. Distanciarte de tus pensamientos te servirá para percibirlos como lo que son: sólo pensamientos y no hechos que están sucediendo. Puedes empezar a decirte frases como: “Fíjate qué es lo que estoy pensando ahora” o “Sólo es un pensamiento, no una realidad”. Además, la meditación contribuye a regular la respiración, haciéndola más lenta y pausada, lo que beneficiará a tu sistema nervioso, para aprender que estar en relajación también es una opción para tu cuerpo.

Practica yoga: el yoga te permite estar más en el aquí y ahora y más en contacto con tu cuerpo, con más arraigo. El arraigo nos ayuda a estar más presentes en la realidad, momento a momento y menos en la cabeza, proyectando ideas a futuro.

Hazte con recursos prácticos que te faciliten mantenerte en el presente: puede tratarse de objetos sencillos como una manta o cualquier otro objeto que te traquilice al tocarlo, quizás una pulsera o un collar que fueron el regalo de un ser querido; también otros recursos que tengan que ver con el oído o la vista, como escuchar una canción que te guste o una fotografía que te conecte con algo agradable para ti, como una paisaje o un grupo de amigos. Procura tener el objeto a mano y usarlo cuando te des cuenta de que estás entrando en los pensamientos catastróficos. Usa el objeto para anclarte en el presente.

Utiliza la técnica de las sillas calientes de la terapia Gestalt: puedes ponerte a ti en una silla y a la parte de los pensamientos catastróficos en la otra. Siéntate de forma alternativa en cada una de las sillas teniendo un diálogo entre las partes. Esto te ayudará a concretar a la parte de los pensamientos catastróficos y darte cuenta de que también tienes otras partes, que no eres sólo eso. Además, con ese diálogo, puedes darte cuenta de qué necesita la parte de los pensamientos catastróficos para calmarse, quizá unas palabras como “No estás en peligro, estás a salvo”.

Conclusiones finales sobre los Pensamientos Catastróficos

Como hemos comentado más arriba, el catastrofismo no es algo con lo que se nace ni indica que tú seas defectuosa o defectuoso. Se trata de una defensa desarrollada par sobrevivir a situaciones de vida difíciles que ha terminado por modificar el funcionamiento del sistema nervioso.

Pero este funcionamiento se puede revertir para tener un sistema nervioso más conectado con el parasimpático, que es el que nos permite estar en conexión y en el presente.

Es importante que te tengas paciencia durante el proceso, ya que lleva un tiempo, y también que busques ayuda si lo consideras necesario. El apoyo de una terapeuta que sepa de trauma y de Trastorno de Estrés Postraumático puede ser muy valioso en tu recuperación.

Imagen de Adam Custer en Unsplash.

Fuente: outofthefog.website

Trastorno de Estrés Postraumático Complejo

Recursos y técnicas para tratar el Trastorno de Estrés Postraumático: guía práctica (Parte 2)

En el artículo anterior veíamos en qué consiste el Trastorno de Estrés Postraumático Complejo. En éste abordaremos los recursos y ténicas para tratarlo y superarlo.

Se han hecho poco en estudios clínicos sobre el tratamiento del Trastorno de Estrés Postraumático Complejo. Sin embargo, en general se recomienda lo siguiente:

  • Eliminación y/o protección de la fuente del trauma. Si se trata de una relación, como con tu padre o madre, puedes valorar cuánto contacto puedes tener sin que te haga daño o valorar el contacto cero. Si se trata de una relación de abuso de una pareja, amistad, relación de trabajo, valorar dejarlas en la medida de lo posible, ya que esto no se suele poder hacer de forma rápida y, mientras tanto, aprender a poner límites y decir que no.
  • Reconocimiento del trauma como algo real, importante e inmerecido. Esto es muy importante porque muchas víctimas se culpan de lo sucedido y, a través de esa culpa, creen que se merecen lo que les ha pasado. Esto no es así. En casos de abuso, el responsable del abuso es la persona que lo perpetra.
  • Reconocimiento de que el trauma provino de algo que era más fuerte que la víctima y por lo tanto no podía evitarse.
  • Reconocimiento de la naturaleza compleja del Trastorno de Estrés Postraumático Complejo: cuando hay trauma no resuelto en el cuerpo, las personas tienden a buscar de forma inconsciente situaciones y/o relaciones en las que revivir ese trauma originario.
  • Reconocimiento de que la recuperación del trauma no es trivial y requerirá de tiempo, paciencia y consciencia.
  • Separación de los temas en lo que la persona puede trabajar, como poner límites y aumentar la autoestima y aquéllos que no, como el comportamiento abusivo de uno o varios miembros de la familia.
  • Hacer el duelo por lo que se ha perdido y no se puede recuperar, como una infancia más “normal”.
  • Construir una red de apoyo donde la persona pueda sentirse segura y querida tal y como es.
  • En el caso de síntomas de depresión o ansiedad, acudir a la medicación adecuada si la persona lo considera necesario. Pero, en mi opinión, esto siempre debe ir acompañado de terapia emocional para tratar la raíz de los asuntos que han llevado a desarrollar estos síntomas.
  • Hablar sobre lo ocurrido en lugares seguros como la terapia, un grupo de poyo o con amigos. Escribir sobre ello, empezar un diario en el que puedas registrar tus sensaciones corporales y emociones en tu día a día.
  • Pasar tiempo en la naturaleza y/o haciendo deporte.
  • Escribir sobre lo que te ha pasado: empezar un diario en el que puedas registrar tus sensaciones corporales y emociones en tu día a día y también para averiguar cuáles son tus roles en tus relaciones (chivo expiatorioniño doradoniña perdidasalvadorvíctimaperseguidor,…) y poder empezar a reescribir el guion de tu propia vida.
  • EMDR (Desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (acrónimo, en inglés, de eye movement desensitization and reprocessingEMDR) es una técnica que mediante un movimiento concreto del ojo que emula el que hacemos en la fase REM del sueño y que permite procesar memorias. Los especialistas lo recomiendan más para los casos de TEPT que parra el TEPT-C. Esto es porque para procesar las memorias, es necesario relatarlas una por una. Cuando se trata de un abuso continuado durante años en la infancia, esto se vuelve algo muy difícil si no imposible de hacer.
  • Tapping: el tapping es un método de autoayuda para el cuerpo y la mente que es fácil de aprender y lo suficientemente flexible para ser utilizado por cualquier persona. Consiste en dar golpecitos con las yemas de los dedos en los puntos de acupuntura de las manos, la cara y el cuerpo mientras se presta atención a los pensamientos y sentimientos incómodos. El tapping ayuda a las personas con Trastorno de Estrés Postraumático Complejo al permitirles enfocarse y aliviar las intensas respuestas emocionales ligadas a sus recuerdos traumáticos. A través del proceso de tapping, a menudo pueden encontrar alivio a síntomas como ansiedad, flashbacks emocionales e hiperexcitación. Es aconsejable con el apoyo de un profesional de la salud, especialmente cuando se trata de un trauma grave o profundamente arraigado.
  • Yoga, pilates o terapia corporal: el trauma está almacenado en el cuerpo y como este contacto suele abrumar mucho la tendencia es a buscar, de forma inconsciente, maneras de desconectarse del propio cuerpo, como la disociación o la represión. Cualquiera de estas disciplinas corporales te ayudará, poco a poco, a empezar a sentirte y conectar con tus emociones y sensaciones corporales.
  • Meditación o mindfulness: cuando estamos demasiado metidos en nuestra propia historia y en una narrativa concreta de quiénes somos y de cómo son los demás o cómo es el mundo, es muy difícil hacer cambios. Estas técnicas te ayudarán a distanciarte de tus pensamientos, observarte de una forma más objetiva y a entrar en estados de calma y paz.
  • Trabajar en terapia temas como:
  1. Aprender a distinguir entre el pasado y el presente. Darte cuenta de lo que son memorias y distinguirlas de las experiencias que estás viviendo en el presente.
  2. La indefensión aprendida: aprender a salir de este automático en el que crees que no puedes hacer nada frente a una situación pero no es verdad, registrar en el cuerpo que sí puedes hacer algo, recuperar tu poder personal.
  3. El perfeccionismoaprender que los seres humanos somos imperfectos por naturaleza y que el perfeccionismo es un ideal inalcanzable. Que la exigencia de perfección tiene que ver con temas subyacentes como una baja autoestima.
  4. La codependencia: darte cuenta de cuál es el rol que tienes en tus relaciones, aprender a tratar con las demás personas de igual a igual y valorarte por quién eres y no por lo que haces por los demás.
  5. La confianza en ti misma y en las demás personas. Aprender que lo vivido no define a cómo todos los seres humanos se comportarán contigo y que hay personas que están dispuestas a conectar contigo, darte amor y respetarte.
  6. Trabajar la culpa y la vergüenza por lo vivido: Es muy frecuente que las víctimas de un abuso se sientan culpables y sientan vergüenza por lo ocurrido. Es importante tener un espacio seguro en el que poder ir deshaciéndose de ellas para dignificar lo ocurrido y colocar la responsabilidad donde corresponde: en el agresor.
  7. Aumentar la autoestima: valorarte, quererte y respetarte por quién eres, darte el permiso de ser tú mismo y de sentirte merecedor de amor y de que te pasen cosas buenas.
  8. Los detonantes y los flashbacks emocionales: aprender a identificarlos y saber gestionarlos es muy importante en la recuperación. También aprender qué recursos te pueden servir para anclarte en el aquí y ahora y tener una sensación de seguridad y paz en el cuerpo.

Qué no hacer si tienes Trastorno de Estrés Postraumático Complejo

  • Permanecer en la situación que ha causado el trauma original.
  • Mantener tus emociones embotelladas dentro de tu cuerpo o abusar de sustancias para mantenerte en desconexión contigo misma.
  • Aislarte.
  • Abusar de otras personas perpetuando el ciclo de abuso.

Qué hacer si tienes un ser querido con Trastorno de Estrés Postraumático Complejo

  • Ofrece simpatía, apoyo, escucha sin juicio. Ten paciencia.
  • No hagas proselitismo, moralices, ni hables en términos absolutos, no le digas que “lo supere” o intentes forzar la reconciliación con el perpetrador del abuso u ofrecer curas “seguras”.

Conclusiones finales

Es importante que te informes sobre el Trastorno de Estrés Postraumático Complejo con libros de profesionales de la salud mental que se han especializado en este tema, como:

“TEP Complejo: De sobrevivir a prosperar. Una guía y mapa para recuperarse del trauma infantil”, de Pete Walker.

“Volver a casa: recuperación y reivindicación del niño interior”, de John Bradshaw.

“Sanar el trauma: Un programa pionero para restaurar la sabiduría de tu cuerpo”, de Peter Levine.

“La teoría polivagal en terapia. Cómo unirse al ritmo de la regulación”, de Deb Dana.

“El cuerpo lleva la cuenta: cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma”, de Bessel Van Der Kolk.

El Trastorno de Estrés Postraumático Complejo es todavía bastante desconocido, también para muchos profesionales de la salud mental. No hay recetas mágicas ni un camino corto.

También es necesario que averigües cuáles de los métodos y técnicas que se nombran más arriba son los que funcionan para ti, ya que esto varía de persona a persona.

El Trastorno de Estrés Postraumático Complejo es una condición adquirida por experiencias vividas, no una enfermedad incurable. Si tienes paciencia y haces el trabajo personal, es algo que se puede superar en gran medida para llevar una vida saludable, de crecimiento y satisfactoria.

¿Has probado alguno de estos recursos y te ha servido? ¿Conoces algún otro que no se comente en el artículo? ¡Deja un comentario!

Imagen de Mor Shani en Unsplash.