modo superviviente

Cómo salir del modo superviviente (Parte I)

Los adultos que han sufrido maltrato en la infancia, arrastran una serie de secuelas que los lleva a vivir en modo supervivencia del trauma infantil. En este artículo te explico en qué consisten esas secuelas y en el siguiente te recomiendo algunas técnicas para abandonar el modo supervivencia y poder crecer y prosperar en la vida adulta, con salud y bienestar emocional.

Los traumas infantiles pueden ser el resultado de problemas que van desde la violencia extrema y el abandono hasta experimentar sentimientos de no pertenecer o ser no deseado por la familia de origen. Se trata de niñas que no se sienten queridas porque reciben constantemente el mensaje, de forma directa o indirecta de que estorban o molestan, de que no son suficientes o de que son defectuosas.

Vivir situaciones tan duras a una edad tan temprana lleva a aprender a desarrollar defensas alrededor de sus partes más vulnerables. Se acostumbran a suprimir sus necesidades, a no mostrar emociones, a hacerse invisibles, a no pedir ni a ser ellas mismas.

Esto puede llevar a desarrollar ansiedad o depresión y otros síntomas, como sentir de forma muy intensa y permanente angustia, desesperación o frustración. También suelen darse dificultades en las relaciones, como tener miedo a la intimidad, no saber cómo conectar con otras personas, tener dificultades para mantener vínculos de larga duración o no sentirse merecedoras de relaciones de amistad o de pareja.

El trauma infantil puede causar Síndroma de Estrés Postraumático Complejo (CPTSD, por sus siglas en inglés, una forma de estrés crónico que ocurre como resultado de la exposición a largo plazo a situaciones mucho estrés durante la niñez.

El Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo es el que puede llevar a desarrollar el modo de supervivencia y puede ser causado por los siguientes tipos de experiencias:

  • Relaciones con padres o cuidadores que son agresivos y/o impredecibles.
  • Experiencias continuas o repetidas de negligencia o abandono, como sentirse ignorados o no escuchados.
  • Ser criado por un padre o cuidador que tiene una enfermedad mental no tratada o una adicción activa negada por la familia.
  • Ser objeto continuo de agresiones físicas y/o verbales, insultos, ofensas,…

Las afectaciones al desarrollo natural de la persona, ya sean cognitivas, emocionales o físicas, persisten hasta la edad adulta si no son tratadas antes y pueden manifestarse de la siguiente manera:

  1. Distorsiones cognitivas: Creencias inexactas sobre uno mismo, los demás y el mundo.
  2. Alteración emocional: sentimientos frecuentes de ansiedad, impotencia, desesperanza, profunda soledad, vergüenza, injusticia, y/o depresión.
  3. Sensaciones somáticas incómodas: dificultad para sentir el propio cuerpo y las sensaciones que se generan en él, como dolores, rigideces,…
  4. Desorientación:  dificultad para orientarse en el espacio, perderse fácilmente en una conversación, tendencia a confundir el pasado con el presente, de forma que lo que pasó hace mucho tiempo, da la sensación de que ocurrió ayer.
  5. Evitación: evitar sentir a través de mecanismos de defensa como la negación o la disociación o desarrollar conductas adictivas.
  6. Otros síntomas: pueden incluir autolesiones, alimentación emocional o trastornos alimentarios, impulsividad o imprudencia, toma de riesgos excesivos y promiscuidad, ideaciones suicidas,…

Frente a una situación de estrés, nuestro cuerpo reacciona de una forma automática con las respuestas de congelación, lucha o huida. Se trata de una respuesta automática para hacer frente a una situación de peligro o estrés momentánea. Durante este tiempo, el sistema nervioso simpático es el que toma el control. Una vez pasada la situación de estrés o peligro, el cuerpo vuelve a la normalidad y la persona puede volver a conectarse con el sistema parasimpático, encargado de la relajación.

Lo que ocurre en el caso de situaciones prolongadas de estrés, como en el caso de infancias en familias disfuncionales, las situaciones de estrés son demasiado prolongadas, no eventos puntuales. De este modo, el cuerpo normaliza las respuestas de congelación, lucha o huida como las únicas posibles para vivir, de modo tal que la persona vive en un estado permanente de hipervigilancia y con poca capacidad corporal y mental para la relajación y el disfrute. El modo superviviente se convierte en el único modo de estar en la vida y en el propio cuerpo.

En su libro “El vínculo de la traición”, Patrick J Carnes identificó ocho formas predominantes en las que el trauma continúa afectando a las personas a lo largo del tiempo:

Reacción al trauma

Después de los eventos traumáticos en la infancia, las personas experimentan detonantes en su vida de adultas que las llevan a revivir las situaciones traumáticas de la infancia. Esto es lo que se conoce como flashbacks emocionales. Ejemplos de estos detonantes pueden ser una cara concreta de un jefe o una frase de su pareja.

El cerebro se “confunde” y vive la situación del presente como si fuera la misma situación que en el pasado provocando la misma reacción en la persona.

Excitación traumática

La excitación traumática supone buscar una estimulación emocional a través del peligro, la violencia, riesgo o la vergüenza.

Cuando el cerebro se ha adaptado a la liberación constante de hormonas como el cortisol y la adrenalina, las personas buscan de forma inconsciente maneras de entrar en ese estado de nuevo. Esto termina convirtiéndose en una adicción, ya que se necesita la secreción de esas hormonas para sentirse en un estado cerebral que es “normal “ o ”familiar”.

Ejemplos de estos comportamientos pueden ser buscar parejas conflictivas o no disponibles emocionalmente, consumir sustancias como alcohol o drogas y asumir riesgos excesivos.

Bloqueo del trauma

El bloqueo del trauma se refiere a los comportamientos o sustancias a las que las personas acuden para evitar sentimientos o emociones incómodas, como vergüenza, angustia, rabia, frustración, desesperación, ansiedad o tristeza. Algunos de estos comportamientos son ver la televisión, pasar tiempo en las RRSS, leer o jugar a videojuegos en exceso, darse atracones de comida, trabajar compulsivamente,…

Separación del trauma

La separación del trauma supone la utilización por las víctimas de distintos mecanismos de defensa para separarse de la incómoda realidad de su trauma.

Por ejemplo, alguien puede generar la fantasía de tener una pareja perfecta proyectándolo en un compañero de trabajo o un vecino para no lidiar con la realidad de que no ha tenido nunca una pareja.

La separación también puede tomar la forma de amnesia, donde el superviviente no recuerda hechos significativos sobre el trauma.

O la forma de negación, donde se dice que ha tenido una infancia feliz para no lidiar con una realidad que es más dura.

Abstinencia a causa del trauma

La abstinencia a causa del trauma se refiere a situaciones de privación compulsiva a la que se someten de forma inconsciente los supervivientes del trauma. Esto suele ser causado por el abandono emocional de la familia de origen, que más tarde se convierte en auto-abandono en estos adultos.

Las supervivientes pueden negarse a sí mismas necesidades básicas como comer, atención médica o calefacción. También pueden evitar el placer sexual o evitar gastar dinero. También pueden sabotear las oportunidades de éxito y realizar trabajos de bajo perfil de forma compulsiva.

Vergüenza traumática

El trauma puede dejar una sensación de ser defectuoso o imperfecto y que si otras personas supieran cómo somos realmente, se irían.

Las supervivientes del trauma pueden tratar de compensar esto estableciendo altos estándares para ellas mismas para ganar la aceptación de los demás o volverse muy complacientes haciendo lo que creen que los demás esperan de ellas en lugar de permitirse ser ellas mismas.  

Repetición del trauma

La repetición del trauma supone repetir comportamientos y/o buscar situaciones o personas para recrear la experiencia traumática inicial.

Las supervivientes del trauma pueden encontrarse en situaciones similares con el mismo tipo de persona una y otra vez, sin establecer la conexión con su trauma original. Un ejemplo de esto es tener relaciones de pareja con personas que están emocionalmente indisponibles, repitiendo lo que ocurrió en la infancia con su padre o madre.

La repetición del trauma es un intento de resolver la experiencia traumática original. Sin embargo, el resultado que se obtiene con esta recreación suele ser el contrario, profundizando en las heridas traumáticas, ya que la situación se termina repitiendo de una manera muy similar a la original.

Vínculo de trauma

El vínculo traumático es un apego altamente adictivo personas abusivas o que maltratan. Este tipo de vínculo se conoce como el “síndrome de Estocolmo”, ya que se desarrolla un vínculo afectivo con una persona que no es sana y nos hace daño pero a la que estamos enganchados porque lo sentimos como algo “familiar” y justificamos el maltrato.

En este tipo de vínculos no sólo hay maltrato sino que también hay intervalos de cariño y conexión, en lo que se llama el refuerzo intermitente, y estos bucles se vuelven adictivos. Las relaciones que se forman con estos vínculos son difíciles de dejar, ya que el enganche tiene que ver con el trauma vivido en la infancia.

En el siguiente artículo te contaré diferentes técnicas para sanar el trauma vivido en la infancia.

Imagen de Jason Dent en Unsplash.

abuso emocional

25 Cosas que Haces como Adulto cuando has experimentado Abuso Emocional en la Infancia

Cuando crecemos, la forma que tienen de educarnos tiene mucho que ver con los mecanismos que desarrollamos para movernos por la vida como adultos. Las personas que en su infancia han sido víctimas de abuso emocional y/o psicológico tienen ciertas características y comportamientos diferentes de los de los demás.

Si tú o alguna persona que conoces ha sido víctima de abuso emocional y/o psicológico, esta información te será de utilidad. Entender de dónde viene otra persona o entenderte mejor a ti mismx, puede representar una enorme diferencia en tu vida.

  1. Hacer Preguntas cuando sabes la Respuesta

    Si te han cuestionado mucho, tiendes a dudar de ti mismx, incluso cuando sabes que tienes la razón. Debido a esto, es posible que te encuentres haciendo miles de preguntas sobre muchas cosas que, en el fondo, ya sabes la respuesta pero dudas.

  2. Decir constantemente “Lo siento”

    Lxs niñxs que han sufrido abuso se suelen sentir de adultos como si no fuesen capaces de hacer nunca nada bien. Por eso, tienden a pedir perdón, muchas veces cuando no han hecho nada malo ni han cometido ningún error.

  3. Cuestionarlo todo

    Cuando has vivido en el mundo caótico del abuso emocional, no crees realmente nunca en nada. En lugar de eso, es posible que vivas con el miedo (consciente o inconscientemente) de que algo malo va a pasar.

  4. Eres Duro/Dura pero también Sensible

    Durante una infancia difícil en la que sufres constantes ataques por parte de tu madre y/o padre disfuncionales, aprendes a hacerte durx tú también para sobrevivir en un ambiente tan hostil. Sin embargo, estar sometidx durante años a este ambiente tan perjuidicial y en el que se te atacaba, criticaba o juzgaba de una forma regular, ha hecho de ti un adulto muy sensible a las críticas. También llevas mal que te señalen errores.

  5. Eres Indecisa/Indeciso

    Es más difícil tomar decisiones si te has pasado la infancia oyendo que no eras “lo suficientemente bueno/buena”, que eras “un desastre” o que lo hacías “todo mal”.

  6. Eres Disciplinado/Disciplinada

    Para combatir a un padre y/o madre que estaba constantemente buscando lo que no habías hecho o lo que habías hecho mal, es muy probable que te hayas convertido en un(a) perfeccionista. Eres puntual, limpio/limpia y muy organizado/organizada. Todo esto tiene que ver con el control, crees que si lo tienes todo bajo control, estás a salvo.

  7. Es posible que seas Sensible a los Ruidos Altos

    Si te has criado con miedo, en la infancia era muy común que te gritasen y por eso no te gusta el ruido, lo asocias a los gritos de entonces.

  8. Las Víctimas de Abuso Emocional Pueden Ser Personas Introvertidas

    Muchas víctimas de abuso emocional pueden tener miedo al contacto con la gente y a veces son distantes porque sólo se sienten seguras en soledad.

  9. Tienes una Naturaleza Defensiva

    Es posible que percibas a la gente de forma negativa u ofensiva a causa del abuso previo. A veces te defiendes de ataques que no existen.

  10. Tienes Problemas con el Apego

    Tienes miedo a que los otros te rechacen o te abandonen o no te quieran lo suficiente. Esto es porque tu padre y/o madre disfuncional te hacía sentir rechazadx, abandonadx y no queridx constantemente. Es más que probable que el tipo de apego que hayas desarrollado sea disfuncional, es el mecanismo de defensa que has desarrollado inconscientemente para protegerte de los terribles sentimientos que esto te produce.

  11. No te sientes Cómoda/Cómodo con el Contacto Visual

    Cuando hablas con alguien te sientes incómoda/incómodo hasta el punto de bajar los ojos porque te cuesta mantener el contacto visual.

  12. Huyes del Conflicto

    En lugar de afrontar el conflicto, que te da mucha ansiedad, te parece una mejor idea simplemente evitarlo a toda costa.

  13. Te Tratas Mal a Ti Mismo/Misma

    En tu infancia cuando tu padre y/o madre disfuncionales consideraban que hacías algo “mal”, esto tenía consecuencias negativas para ti. Igual que lo hacía él/ella, te atacas a ti mismx constantemente. Este tipo de pensamientos fueron puestos ahí por tu padre y/o madre narcisista y ahora como adulto te los repites a ti mismx.

  14. Problemas con la Intimidad

    Al haber sufrido abuso emocional, vives con miedo a que vuelva a ocurrir, por lo que te cuesta mucho acercarte y confiar en las otras personas.

  15. Eres Callado/Callada

    Te sientes como si no tuvieras voz después de que te hayan hecho sentir tan pequeñx y defectuosx toda tu vida. Crees que tu voz no cuenta y tiendes a guardarte tu opinión sobre cualquier tema.

  16. Te Cuesta mucho encajar los Cumplidos

    Cuando alguien te dice algo bonito, dudas de sus palabras y las minimizas porque no te ves a ti mismx de esa manera.

  17. No tienes Autoestima

    Las críticas, las continuas faltas de respeto, los insultos han hecho tanta mella en ti que te has creído todo eso que tu padre y/o madre disfuncional te dijo durante años.

  18. “No Soy Capaz” y “No sé” son tus frases favoritas

    Da igual de qué se trate, desde aprobar un master hasta hacer una tarta, dudas de que puedas ser capaz de hacerlo.

  19. Siempre estás Preocupado/Preocupada

    Todo te preocupa. Incluso con la más leve señal de un mínimo problema tu pensamiento va en cascada y te ves en la mayor de las catástrofes.

  20. Sientes Rabia

    Dentro de ti sientes rabia. Te has pasado muchos años aguantando cómo una persona que decía que te quería (tu padre y/o madre y/o cuidador(a) disfuncional) y que en realidad te trataba fatal. Eso no se va de buenas a primeras. Puede que tengas rabia en el día a día que está soterrada (de repente le contestas mal a un cliente en el trabajo o cierras un cajón de la cocina de golpe) o quizás en momentos concretos de una pelea con alguien, tengas accesos de rabia que sale fuera de control.

  21. Comportamientos Autolesivos

    Muchxs niñxs que han sufrido abuso emocional y/o psicológico, acaban sintiendo que se lo merecen y de adultos pueden tener comportamientos temerarios o lesionarse a sí mismxs.

  22. Cambios de Humor Radicales

    Vivir con un padre y/o madre abusivos y tóxicos te lleva a tener un sinfín de emociones que vienen a ti de forma caótica e imprevista. Te tendrás por un(a) lunáticx que no es capaz de controlar sus emociones. En realidad estás emocionalmente desreguladx y esto es algo normal tras haber crecido con una persona que tenía mucho poder e influencia sobre ti y muchas carencias emocionales que volcaba en ti.

  23. Vivir en Piloto Automático

    Es probable que te des cuenta de que te pierdes conversaciones enteras o eventos, simplemente porque en lugar de estar ahí en el momento presente, estás dentro de tu cabeza. Este mecanismo de defensa se llama disociación. De niño/niña aprendiste que para soportar el dolor que suponía una situación tan traumática era una “solución” para, de algún modo, “no estar allí”.

  24. Tienes algún problema de Adicción

    Dentro de tu cabeza la mayor parte del tiempo no te sientes bien, no sabes qué es pero tienes un enorme malestar continuamente. Muchos adultos se vuelven adictos a algo porque lo que sea a lo que se enganchan les produce una alteración de su estado emocional, Se sienten mejor momentáneamente. Se pueden vuelven adictos a las drogas, el alcohol, al juego, a la comida, las compras, el sexo,…

  25.  Ideaciones Suicidas

    Hay un malestar tan grande dentro de ti que a veces juegas con la idea de suicidarte para acabar con ese malestar. Esto es una ideación suicida pasiva, ya que simplemente se trata de un recurso mental para evadir tu enorme sufrimiento. Desgraciadamente, algunas víctimas de abuso emocional y/o psicológico lo que tienen son ideaciones activas e intentan realmente suicidarse.

Si estas 25 cosas te describen como persona, eres superviviente de abuso emocional y/o psicológico.

Para más información sobre el abuso emocional y/o psicológico en la infancia, visita la web de NSPCC

Fuente: awarenessact.com