13 Retos para el Superviviente de una Familia Disfuncional

Según Charles Whitfield, en su libro “Sanando a la Niña Interior. Descubrimiento y Recuperación para Niños Adultos de Familias Disfuncionales”, hay al menos 13 cuestiones fundamentales de recuperación que una superviviente de abuso narcisista en una familia disfuncional tiene que afrontar.

13 Retos para el Superviviente de una Familia Disfuncional

  • Control. Normalmente el padre, la madre o ambos en una familia disfuncional tienen un comportamiento errático y caótico, a veces apoyando y dando cariño al niño y otras rechazándolo o negándolo. Esto hace que el niño no sepa a qué atenerse, ya que a su alrededor lo que hay es caos. Si llora a veces le atienden y otras le ignoran o le riñen. El niño adulto desarrolla la idea no realista de que si tiene todo bajo control, no habrá sorpresas desagradables en su vida, como las había en su infancia. Suelen ser personas rígidas, con costumbres arraigadas y que repiten acciones que les hacen sentirse seguros. El trabajo con el control consiste en aprender a soltar y confiar en los demás y en el Universo. La idea de control es una falacia. Nadie puede controlar a los demás, el único control que tenemos es sobre nosotros mismos.
  • Confianza. Debido a crecer en un ambiente tóxico en el que las mentiras, el gaslighting, la negación,… era lo normal, las supervivientes tienen problemas para confiar en los demás y en sí misma, en sus capacidades, potencial, percepciones,…porque cuando eran niñas se les obligaba a dudar para que contribuyesen a las dinámicas tóxicas de la familia. El trabajo con la confianza consiste en dejar las dudas a un lado y confiar en la naturaleza, el Universo, las otras personas y en una misma.
  • Sentimientos. En las familias disfuncionales expresar y mostrar sentimientos es algo que está penalizado, se considera de “débiles” y no se permite. Por eso, muchos supervivientes llegan a adultos, habiendo anestesiado, reprimido y/o negado sus propios sentimientos. El trabajo con los sentimientos consiste en, poco a poco, reconocerlos, no avergonzarse de ellos y expresarlos como una parte fundamental de la experiencia humana.
  • Exceso de responsabilidad. Este tema en muchos casos tiene que ver con la respuesta flight o fight al trauma. Algunas niñas adultas se convierten en personas hiper responsables en relación a su trabajo, su familia,… con esto crean la fantasía de evitar los sentimientos que tenían cuando eran niñas. Se trata de un mecanismo de defensa, evitan las emociones. Aquí el trabajo terapéutico consiste en reapropiarse de las emociones y dejar de tener miedo a sentir. Entender que las podemos controlar y gestionar y que si las suprimimos vivimos una vida menos plena.
  • Negación de las propias necesidades. En las familias disfuncionales el padre, la madre o ambos (narcisistas en muchos casos) no vieron sus necesidades satisfechas cuando fueron niños porque lo que, de forma inconsciente, utilizan a sus hijos como extensiones de sí mismos para satisfacerlas. Por esta razón, los supervivientes no saben reconocer sus propias necesidades o las niegan, porque de niños se acostumbraron a sustituirlas por las de sus padres. El trabajo con el reconocimiento de las necesidades y su satisfacción tiene que ver con el autodescubrimiento, para lo cual actividades como el teatro terapéutico o la terapia grupal pueden ayudar mucho.
  • Pensamiento y comportamiento blanco/negro. Las niñas adultas tienen una tendencia a ver todo de una forma extrema, radical, todo es blanco o negro, las personas son buenas o malas, estás conmigo o contra mí. Esto tiene que ver con una etapa del desarrollo de la niña que no fue superada, que en inglés se denomina “objectification”, una niña ve a su madre/padre de una forma básica, es bueno/buena cuando le da cariño y malo/mala cuando le riñe. Las supervivientes se han quedado ancladas en esta fase del desarrollo. El trabajo en este tema consiste en ampliar la conciencia sobre las demás personas y una misma, entender y experimentar esa gama de grises en los sentimientos que permiten manejarse y gestionar mejor situaciones cotidianas de la vida.
  • Alta tolerancia para el comportamiento inapropiado. Esto incluye dificultades para ser asertivo, para decir que no, para poner límites. Los niños adultos crecieron en un entorno en el que se les obligaba a aguantar un comportamiento que era perjudicial para ellos. Como no tenían otra referencia, crecieron pensando que eso era lo normal. El trabajo terapéutico cosiste en practicar una comunicación asertiva y poner límites y decir que no cuando se quiera o se considere necesario.
  • Baja Autoestima. Todas las niñas adultas sufren de baja autoestima porque no fueron valoradas, ni vistas, ni reconocidas, ni respetadas en sus familias disfuncionales de origen. El trabajo en este área consiste en empoderar a la niña interior que en gran medida todavía dirige sus vidas porque sus necesidades no fueron satisfechas en el momento del desarrollo en el que correspondía.
  • Ser Auténtico. En sus familias de origen narcisistas, los supervivientes no pudieron desarrollar su Verdadero Yo, éste fue asfixiado y en su lugar crearon una Auto-imagen distorsionada de sí mismos que no es verdad, que respondía a las necesidades narcisistas de su padre, su madre o ambos. La tarea aquí consiste en hacer terapia individual con un terapeuta que haga el “mirroring” que los padres del superviviente no pudieron hacer. Esto es, que le haga de espejo y le diga quién es la persona a la que ve, en lugar de la Auto-imagen que el superviviente tiene de sí mismo, que se corresponde con su ego y que en realidad es un personaje creado en la infancia para sobrevivir y después repetido ya de forma inconsciente hasta llegar a la adultez.
  • Llorar las pérdidas. Aquí el trabajo terapéutico es el de hacer el duelo por lo perdido y que ya no se puede recuperar para poder cerrar esa etapa y empezar otra en la que dejar de ser supervivientes y florecer en la vida. Las pérdidas son muchas y la tarea profunda y dolorosa. Busca la ayuda de un terapeuta o un grupo que te acompañen para llorar por lo perdido, para profundizar en el dolor y dejarlo por fin atrás en tu día a día. Te seguirás doliendo, pero de una manera más sana, cuando toque, no estará ahí de fondo todo el tiempo.
  • Miedo al abandono. El abandono es una de las heridas emocionales de la infancia. Todas las hijas de narcisistas la tienen. Trabajar esta herida consiste en tratarla en terapia, entendiendo que sufrimos por un dolor que ya pasó y que muchas veces provocamos de nuevo de una forma inconsciente, por ejemplo, dejando a la pareja o provocando que nos deje ella por temor a que nos abandone. El abandono es algo que la mayoría de los seres humanos sufren a lo largo de su vida, el tema está en entender que como adultos disponemos de los recursos emocionales necesarios para gestionarlo, que ya no es una cuestión de vida o muerte cuando nos sentíamos abandonados por nuestros padres/madres.
  • Dificultad para resolver conflictos. La mayoría de los niños adultos son personas complacientes, se les obligaba a ello en la infancia para que “todo fuese bien”. Por eso, como adultos y hasta que empiezan terapia evitan el conflicto a toda costa, al que temen mucho, dejándose abusar (emocionalmente, físicamente, psicológicamente, financieramente, sexualmente y/o espiritualmente) por otras personas con facilidad. Como tienen mucha capacidad para aguantar, la otra cara de la moneda es que cuando por fin se hartan y explotan, son como ollas a presión, sacando la rabia de una forma descontrolada y desproporcionada, agravando el conflicto. Aquí el trabajo consiste en aprender a ser asertivos, poner límites y decir que no.
  • Dificultad para dar y recibir amor. En su infancia, a lo que su padre, su madre o ambos llamaban amor, en muchas ocasiones en realidad era dominación y control. El amor que daban ellas a sus padres/madres nunca era suficiente, porque sus padres tenían “agujeros emocionales” que eran imposibles de saciar. Como adultos, tienen problemas para mostrarse vulnerables. Para que haya intimidad con una pareja, es necesario que haya vulnerabilidad. Aquí el trabajo consiste en desarrollar la vulnerabilidad, en terapia individual y/o grupal. La vulnerabilidad consiste en mostrarnos tal cual somos, con nuestras emociones, sin intentar ser perfectas.
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