
En el artículo anterior veíamos en qué consiste el Trastorno de Estrés Postraumático Complejo. En éste abordaremos los recursos y ténicas para tratarlo y superarlo.
Se han hecho poco en estudios clínicos sobre el tratamiento del Trastorno de Estrés Postraumático Complejo. Sin embargo, en general se recomienda lo siguiente:
- Eliminación y/o protección de la fuente del trauma. Si se trata de una relación, como con tu padre o madre, puedes valorar cuánto contacto puedes tener sin que te haga daño o valorar el contacto cero. Si se trata de una relación de abuso de una pareja, amistad, relación de trabajo, valorar dejarlas en la medida de lo posible, ya que esto no se suele poder hacer de forma rápida y, mientras tanto, aprender a poner límites y decir que no.
- Reconocimiento del trauma como algo real, importante e inmerecido. Esto es muy importante porque muchas víctimas se culpan de lo sucedido y, a través de esa culpa, creen que se merecen lo que les ha pasado. Esto no es así. En casos de abuso, el responsable del abuso es la persona que lo perpetra.
- Reconocimiento de que el trauma provino de algo que era más fuerte que la víctima y por lo tanto no podía evitarse.
- Reconocimiento de la naturaleza compleja del Trastorno de Estrés Postraumático Complejo: cuando hay trauma no resuelto en el cuerpo, las personas tienden a buscar de forma inconsciente situaciones y/o relaciones en las que revivir ese trauma originario.
- Reconocimiento de que la recuperación del trauma no es trivial y requerirá de tiempo, paciencia y consciencia.
- Separación de los temas en lo que la persona puede trabajar, como poner límites y aumentar la autoestima y aquéllos que no, como el comportamiento abusivo de uno o varios miembros de la familia.
- Hacer el duelo por lo que se ha perdido y no se puede recuperar, como una infancia más “normal”.
- Construir una red de apoyo donde la persona pueda sentirse segura y querida tal y como es.
- En el caso de síntomas de depresión o ansiedad, acudir a la medicación adecuada si la persona lo considera necesario. Pero, en mi opinión, esto siempre debe ir acompañado de terapia emocional para tratar la raíz de los asuntos que han llevado a desarrollar estos síntomas.
- Hablar sobre lo ocurrido en lugares seguros como la terapia, un grupo de poyo o con amigos. Escribir sobre ello, empezar un diario en el que puedas registrar tus sensaciones corporales y emociones en tu día a día.
- Pasar tiempo en la naturaleza y/o haciendo deporte.
- Escribir sobre lo que te ha pasado: empezar un diario en el que puedas registrar tus sensaciones corporales y emociones en tu día a día y también para averiguar cuáles son tus roles en tus relaciones (chivo expiatorio, niño dorado, niña perdida, salvador, víctima, perseguidor,…) y poder empezar a reescribir el guion de tu propia vida.
- EMDR (Desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (acrónimo, en inglés, de eye movement desensitization and reprocessing, EMDR) es una técnica que mediante un movimiento concreto del ojo que emula el que hacemos en la fase REM del sueño y que permite procesar memorias. Los especialistas lo recomiendan más para los casos de TEPT que parra el TEPT-C. Esto es porque para procesar las memorias, es necesario relatarlas una por una. Cuando se trata de un abuso continuado durante años en la infancia, esto se vuelve algo muy difícil si no imposible de hacer.
- Tapping: el tapping es un método de autoayuda para el cuerpo y la mente que es fácil de aprender y lo suficientemente flexible para ser utilizado por cualquier persona. Consiste en dar golpecitos con las yemas de los dedos en los puntos de acupuntura de las manos, la cara y el cuerpo mientras se presta atención a los pensamientos y sentimientos incómodos. El tapping ayuda a las personas con Trastorno de Estrés Postraumático Complejo al permitirles enfocarse y aliviar las intensas respuestas emocionales ligadas a sus recuerdos traumáticos. A través del proceso de tapping, a menudo pueden encontrar alivio a síntomas como ansiedad, flashbacks emocionales e hiperexcitación. Es aconsejable con el apoyo de un profesional de la salud, especialmente cuando se trata de un trauma grave o profundamente arraigado.
- Yoga, pilates o terapia corporal: el trauma está almacenado en el cuerpo y como este contacto suele abrumar mucho la tendencia es a buscar, de forma inconsciente, maneras de desconectarse del propio cuerpo, como la disociación o la represión. Cualquiera de estas disciplinas corporales te ayudará, poco a poco, a empezar a sentirte y conectar con tus emociones y sensaciones corporales.
- Meditación o mindfulness: cuando estamos demasiado metidos en nuestra propia historia y en una narrativa concreta de quiénes somos y de cómo son los demás o cómo es el mundo, es muy difícil hacer cambios. Estas técnicas te ayudarán a distanciarte de tus pensamientos, observarte de una forma más objetiva y a entrar en estados de calma y paz.
- Trabajar en terapia temas como:
- Aprender a distinguir entre el pasado y el presente. Darte cuenta de lo que son memorias y distinguirlas de las experiencias que estás viviendo en el presente.
- La indefensión aprendida: aprender a salir de este automático en el que crees que no puedes hacer nada frente a una situación pero no es verdad, registrar en el cuerpo que sí puedes hacer algo, recuperar tu poder personal.
- El perfeccionismo: aprender que los seres humanos somos imperfectos por naturaleza y que el perfeccionismo es un ideal inalcanzable. Que la exigencia de perfección tiene que ver con temas subyacentes como una baja autoestima.
- La codependencia: darte cuenta de cuál es el rol que tienes en tus relaciones, aprender a tratar con las demás personas de igual a igual y valorarte por quién eres y no por lo que haces por los demás.
- La confianza en ti misma y en las demás personas. Aprender que lo vivido no define a cómo todos los seres humanos se comportarán contigo y que hay personas que están dispuestas a conectar contigo, darte amor y respetarte.
- Trabajar la culpa y la vergüenza por lo vivido: Es muy frecuente que las víctimas de un abuso se sientan culpables y sientan vergüenza por lo ocurrido. Es importante tener un espacio seguro en el que poder ir deshaciéndose de ellas para dignificar lo ocurrido y colocar la responsabilidad donde corresponde: en el agresor.
- Aumentar la autoestima: valorarte, quererte y respetarte por quién eres, darte el permiso de ser tú mismo y de sentirte merecedor de amor y de que te pasen cosas buenas.
- Los detonantes y los flashbacks emocionales: aprender a identificarlos y saber gestionarlos es muy importante en la recuperación. También aprender qué recursos te pueden servir para anclarte en el aquí y ahora y tener una sensación de seguridad y paz en el cuerpo.
Qué no hacer si tienes Trastorno de Estrés Postraumático Complejo
- Permanecer en la situación que ha causado el trauma original.
- Mantener tus emociones embotelladas dentro de tu cuerpo o abusar de sustancias para mantenerte en desconexión contigo misma.
- Aislarte.
- Abusar de otras personas perpetuando el ciclo de abuso.
Qué hacer si tienes un ser querido con Trastorno de Estrés Postraumático Complejo
- Ofrece simpatía, apoyo, escucha sin juicio. Ten paciencia.
- No hagas proselitismo, moralices, ni hables en términos absolutos, no le digas que “lo supere” o intentes forzar la reconciliación con el perpetrador del abuso u ofrecer curas “seguras”.
Conclusiones finales
Es importante que te informes sobre el Trastorno de Estrés Postraumático Complejo con libros de profesionales de la salud mental que se han especializado en este tema, como:
“TEP Complejo: De sobrevivir a prosperar. Una guía y mapa para recuperarse del trauma infantil”, de Pete Walker.
“Volver a casa: recuperación y reivindicación del niño interior”, de John Bradshaw.
“Sanar el trauma: Un programa pionero para restaurar la sabiduría de tu cuerpo”, de Peter Levine.
“La teoría polivagal en terapia. Cómo unirse al ritmo de la regulación”, de Deb Dana.
“El cuerpo lleva la cuenta: cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma”, de Bessel Van Der Kolk.
El Trastorno de Estrés Postraumático Complejo es todavía bastante desconocido, también para muchos profesionales de la salud mental. No hay recetas mágicas ni un camino corto.
También es necesario que averigües cuáles de los métodos y técnicas que se nombran más arriba son los que funcionan para ti, ya que esto varía de persona a persona.
El Trastorno de Estrés Postraumático Complejo es una condición adquirida por experiencias vividas, no una enfermedad incurable. Si tienes paciencia y haces el trabajo personal, es algo que se puede superar en gran medida para llevar una vida saludable, de crecimiento y satisfactoria.
¿Has probado alguno de estos recursos y te ha servido? ¿Conoces algún otro que no se comente en el artículo? ¡Deja un comentario!
Imagen de Mor Shani en Unsplash.


El mejor extracto que he encontrado en idioma castellano. Resume muy bien la condición de los que atravesamos el estrés postraumático complejo y la bibliografía que sugiere es acertada. Felicidades!
Muchas gracias por tus palabras, Philippe. Un abrazo!