Última actualización: 28 febrero, 2025

familia narcisista

La experiencia en terapia y las investigaciones muestran que a los adultos que han crecido en el seno de familias narcisistas les resulta muy difícil señalar porqué se sienten tan mal. Esto es porque la negación de lo que realmente ocurre es rampante en el sistema familiar narcisista.

“El adulto típico de una familia narcisista está lleno de rabia de la que no es consciente, se siente como una persona vacía, se siente inadecuado y defectuoso, sufre de ansiedad crónica y en muchas ocasione de depresión, y no tiene ni idea de porqué está así”- Pressman y Pressman, La Familia Narcisista.

Es común para los adultos que han crecido en familias narcisistas empezar la terapia con síntomas emocionales y problemas en sus relaciones. Además, simultáneamente muestran una falta de consciencia de cuál es la causa de todos esos problemas en sus vidas.

La Familia Narcisista esconde un profundo dolor

Estas familias tienden a operar de acuerdo con una serie de reglas de las que nunca se habla. Los niños aprenden a vivir bajo esas reglas, pero nunca dejan de sentirse confundidos y de hacerse daño a causa de estas reglas, ya que las mismas bloquean el acceso emocional a sus padres. Básicamente, se convierten invisibles. No se les oye, ve o alimenta emocionalmente. En el otro lado, estas reglas permiten a los padres no tener límites con los niños y usarles o abusarles a su conveniencia.

Éstas son las dinámicas más comunes del sistema familiar disfuncional narcisista. Ten en cuenta que hay diferentes grados de disfunción en el espectro dependiendo del nivel de narcisismo de los padres:

Hay secretos

En las Familias Narcisistas hay secretos que tienen que ver con temas tabú como el incesto o la adicción de uno de sus miembros. El mensaje que se da a los a las niñas que ven o señalan ese secreto es: “No se lo digas a nadie. Finge que todo va bien.”

No se lo digas a nadie. Finge que todo va bien.

Imagen de perfección

La familia narcisista se preocupa mucho por su imagen. El mensaje es “Nosotros somos mejores, no temenos problemas y debemos mostrar que somos una familia perfecta.” A la familia le importa más la imagen que dan a las demás personas que lo pasa realmente entre sus miembros.

Los niños de la familia reciben mensajes como “¿Y qué pensarían los vecinos?””¿Y qué pensarían otros familiares?””¿Y qué pensarían nuestros amigos?” Éste es un temor común en la familia narcisista: “Pon siempre una sonrisa en esa carita que tienes”.

Pon siempre una sonrisa en esa carita que tienes.

Mensajes

A las niñas se les transmiten mensajes que son internalizados. Estos mensajes, típicamente, son:

  • A la hija que el narcisista escoge como el “Chivo Expiatorio”: “No eres lo suficientemente buena”, “No estás a la altura”, “Lo haces mal”, ”Nunca harás gran cosa en la vida”.
  • A la hija que el/la narcisista escoge como el “El Chico Dorado”: “Te valoro por lo que haces, no por quién eres”, “Lo haces bien pero puedes hacerlo mejor”, “Tienes que hacer las cosas como te digo yo porque sino te equivocarás”.

No eres lo suficientemente buena. No estás a la altura. Lo haces mal.

Jerarquía invertida

En familias sanas hay una jerarquía parental fuerte, donde son los padres los que están al mando y proveen de amor, luz, guía y dirección a sus hijos.

En las Familias Narcisistas esta jerarquía no existe. Los niños están ahí para servir las necesidades emocionales de los padres, esto se denomina incesto emocional. En muchos casos se da la “parentificación”, en donde hay una inversión de papeles y los padres actúan como los hijos y viceversa. En otros casos, a los hijos se les “infantiliza” para cubrir necesidades emocionales de los padres, tratándolos ya de adultos como si todavía fuesen niños. Sin dejarles crecer y adquirir autonomía.

Falta de conexión emocional

Los padres narcisistas no saben conectar emocionalmente con sus hijas, entre otra razones, porque tampoco saben conectarse emocionalmente consigo mismos. No pueden sentir empatía (o muy poca) ni amor incondicional. Por lo general son muy críticos y juzgan a sus hijas, les tratan de forma muy dura. No tienen compasión. Tampoco apoyan a sus hijas ni les hacen de espejo. Más bien compiten con ellas y las consideran extensiones de sí mismos.

Triangulación

El medio más común de comunicación en las familias narcisistas es la triangulación. La información no se comunica de forma directa sino a través de una de las partes con la intención de que llegue a una tercera parte (la que en realidad es el objetivo del mensaje). Los miembros de la familia hablan los unos de los otros a las espaldas, sin ser directos. Esto da lugar a un comportamiento pasivo-agresivo, tensión y desconfianza. Las pocas veces en las que la comunicación es directa, se confrontan de forma muy agresiva y destructiva. En una familia narcisista no hay una comunicación sana y orientada a soluciones que contenten a todos. Más bien la comunicación es un conjunto de técnicas confusas y donde hay la idea de que “divide y vencerás”.

Falta de límites

En la familia narcisista no hay muchos límites. Los sentimientos de los niños no se consideran importantes. No se respetan los límites físicos (son frecuentes las amenazas físicas, aunque no se lleguen a perpetrar o acciones como coscorrones, empujones, zarandeos,…), ni las puertas cerradas. Tampoco se respetan los límites emocionales, son frecuentes frases como “¿Y ahora por qué lloras?” o “Aquí sólo me enfado yo. Los padres ven a las hijos como extensiones de sí mismos, por lo que creen que pueden hacer con ellos, básicamente, lo que quieran.

Un padre o madre narcisista y el otro codependiente

Si uno de los padres es narcisista, es frecuente que el otro orbite alrededor para mantener la relación, éste segundo suele ser un codependiente. Con frecuencia, el que orbita tiene cualidades naturales sanas para ofrecer a los niños protección y cuidado emocionales pero está atado, cubriendo las necesidades emocionales de su pareja narcisista, sacrificando las necesidades emocionales de sus hijos.

Inconscientemente, muchos codependientes sienten que están “atrapados” en la relación con la persona narcisista. Esto se debe a que sienten indefensión aprendida. No se sienten con los recursos suficientes para sobrevivir sin la persona narcisista. El resultado de esto es que una persona tirana con la edad emocional de un niño de tres años es el que manda sobre todos los miembros de la familia.

Competencia entre hermanos

En familias sanas, se anima a las niñas a ser amorosas y estar cerca las unas de las otras. En las familias narcisistas, a las niñas se les pincha para que compitan y no haya armonía entre ellas. Hay una constante competición sobre “quién lo hace bien” y “quién lo hace mal” basado en el criterio subjetivo de la persona narcisista. Normalmente, a una se le asignará el papel de “Chica Dorada”, favorita de la persona narcisista y a la otra el del “Chivo Expiatorio”. Las hermanas de las familias narcisistas raramente crecen sintiéndose conectadas las unas a las otras.

Los sentimientos son un tabú

Los sentimientos se niegan y no se habla de ellos. A los niños se les obliga a guardarse y reprimir sus emociones y sentimientos y se les impone la idea de que son algo “malo” que es mejor no tener o fingir no tener. Los padres narcisistas normalmente no están conectados con sus propios sentimientos. Esto causa una falta de responsabilidad y honestidad, por no mencionar otros desórdenes psicológicos. Si no conectamos y procesamos nuestros sentimientos acaban saliendo de otras maneras (la rabia en manifestaciones de comportamiento pasivo-agresivas, la tristeza en forma de depresión,…)

Disfuncionalidad obvia o encubierta

En las familias narcisistas las dinámicas o bien son abiertas y se ven de forma obvia o se encubren. En muchas familias narcisistas el abuso es obvio, ya que hay una agresividad que no se esconde, es más, se hace gala de ella como forma de poder y de dominación. En otras muchas, el abuso emocional o la negación severa de los niños se esconde y se niega, dándole la vuelta, acusándoles de “estar locos”, negando lo evidente, aludiendo de forma directa o indirecta que es el niño el que tiene un “problema” y no el sistema familiar.

Conclusiones sobre la familia narcisista

Si reconoces a tu familia en estos patrones, te gustará saber que una recuperación que es posible.

Puedes crear una nueva vida que te hará fluir hacia el futuro y dejar atrás el patrón de amor distorsionado y disfuncional aprendido en la familia narcisista. Si escoges la sanación, te espera una nueva vida.

  • Busca ayuda, hay libros de muchos autores y autoras especializados en narcisismo: Alice Miller, Pete Walker, John Bradshow son algunos muy buenos de una larga lista.
  • Haz terapia. Individual con un(a) terapeuta Gestalt o con un grupo CoDA (Codependientes Anónimos).
  • Habla de tu infancia y tu trauma con gente de confianza (amigos, otros miembros de la familia,…) simplemente sacarlo a la luz y hablarlo con naturalidad tiene un poder sanador.
  • Cree en ti. Si fuiste el chivo expiatorio de la familia narcisista, debes tener un ego muy pequeño, pesando siempre muy mal de ti mismo y con baja autoestima. Desmonta ese ego, no es verdad porque no tiene una base sana ni real. Descúbrete porque lo que te dijeron que eras es mentira.
  • Si después de leer este artículo todavía tienes dudas sobre si tu familia es narcisista o no, puedes hacer el test sobre padres o madres narcisistas.

 

Fuente: Psychologytoday.com