herida narcisista

La herida narcisista: porqué las personas narcisistas reaccionan de forma diferente a una persona típica

La herida narcisista: porqué las personas narcisistas reaccionan de forma diferente a una persona típica

Frente a una confrontación, un límite o un conflicto, una persona “típica” puede sentirse herida, insultada o enfadada y  podría en última instancia hablar del asunto con la persona que cometió la ofensa, con la voluntad de reparar la relación y seguir adelante.

En general, los vínculos se desarrollan y fortalecen mediante el proceso de “ruptura y reparación”. Las personas aprenden a manejar las inseguridades en una relación generando confianza con el tiempo, ya que ven que cada malentendido o conflicto en la relación conduce a una conexión más profunda si se hablan las cosas y ambas personas pueden mostrarse vulnerables.

No es así en la relación una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP): ofenderla puede provocar consecuencias inmediatas, duraderas y quizás irreparables. Cuando se toca lo que se denomina “herida narcisista”, las consecuencias para la relación son mucho mayores que con una persona “típica”.

Cuando se trata de una persona con narcisismo, las reglas son diferentes. Esto es cierto en todos los aspectos de la relación, pero en este artículo la atención se centra en la herida narcisista, que se traduce en las diferencias que vemos en la siguiente tabla:

Herida típicaHerida narcisista
Sentimientos heridosAtaque de vergüenza
Reacción que tiende a ser proporcionada a la ofensaReacción desproporcionada
Puede dar lugar a un enfadoResulta en ira
Puede llevar un tiempo repararAmenaza toda la relación
Se repara y la relación continúaNo se repara nunca
Misma personalidad, solo que enfadadaEl Dr. Jekyll se vuelve Mr. Hyde

 ¿Por qué las personas narcisistas reaccionan de forma diferente?  

Las personas narcisistas tienen un ego grande que necesitan para su autopreservación. Cuando un comportamiento externo no consiste en alabarles o “seguirles el rollo”, este comportamiento es percibido como una amenaza y por ello la reacción frente a algo que se percibe como una amenaza, suele ser fuerte y contundente. El ego se ha creado de forma inconsciente para compensar una baja autoestima y para defender a la persona narcisista de cualquier sentimiento de vulnerabilidad o fragilidad. Cuando ese ego se ve amenazado, es cuando se activa la herida narcisista, ya que ese ego es todo lo que sustenta a la persona, por lo que cuando se “toca”, la persona narcisista lo vive como una amenaza a su vida.

Las relaciones que tienen los narcisistas con otras personas se mueven dentro de un sistema mercantilista o de intercambio, donde lo central es lo que pueden tomar de los demás, que es lo que se conoce como “suministro narcisista”. Ejemplos de suministro narcisista son admiración, atención, elogios, ser percibido como superior, dinero, afecto,… Las personas narcisistas sólo están interesados en conseguir este suministro, con lo que en la relación habrá una falta de una verdadera conexión e intimidad.

Si la otra persona deja de dar suministro narcisista o la persona narcisista interpreta que no es suficiente, la puede sustituir en muy poco tiempo, normalmente sin mostrar ningún tipo de empatía y sin darle un cierre a la relación.

Como las personas narcisistas tienen una visión inflada de sí mismas, tienden a percibir cualquier interacción positiva como lo esperado y cualquier interacción negativa como un ataque personal. Como se sienten superiores a los demás, las interacciones positivas las dan por sentado, como “lo que debería ser” y las negativas, se las toman muy mal y reaccionan de una forma contundente y desproporcionada.

Las personas narcisistas tienden a tener una rabia interna crónica que se crea de forma inconsciente para compensar una vergüenza interior profundamente arraigada. Las personas con narcisismo pueden usar cualquier desaire como “excusa” para liberar ese exceso de rabia y reaccionar de forma desproporcionada.

Qué hacer si activas la herida narcisista

Si has activado la herida narcisista, puedes dar un paso atrás y observar a la persona narcisista con curiosidad objetiva y neutralidad haciéndote declaraciones silenciosas como: “Vaya, qué interesante que esta persona se esté yendo completamente furiosa por algo tan pequeño” o “Hmm, es una pena que no podamos tener una conversación sana o resolver problemas juntos”. Esto te ayudará a tomar la respuesta de la persona narcisista no como algo personal y ver de una forma más objetiva cómo reacciona frente a una situación adversa.

Como los parámetros sobre los que se mueve una persona narcisista no son los estándar, no suele servir intentar razonar con ella, que muestre empatía o que se dé cuenta de que no sólo cuenta su dolor. Intentar tener una conversación en estos términos suele ser algo infructuoso, ya que la defensa del ego de la persona narcisista es tan grande que no le permite tener comportamientos muy humanos, como mostrarse vulnerable, reconocer errores o pedir perdón.

Si tienes la intención de devolver el daño hecho porque te quieres vengar, esto no suele servir y puede ser contraproducente y volverse en tu contra, ya que estás interactuando con una persona muy diferente a ti a nivel emocional y que te puede cosificar con facilidad o tomarse como algo personal la venganza e intentar devolverte el daño con creces.

Dependiendo del tipo de relación que tienes con la persona, puedes evaluar cuál es la posición que más te protege, como pedir disculpas, alejarte, decir que no sin añadir nada más o no tocar temas que sabes que activarán la herida narcisista.

También es importante que valores si es mejor para ti dejar por completo la relación y tener contacto cero si eso es lo que necesitas para sentirte a salvo.

Conclusiones finales sobre la herida narcisista

Es importante recodar que las personas narcisistas, psicópatas y sociópatas tienen un trastorno mental, una patología, a pesar de que suelen estar integradas en la sociedad, tener un buen trabajo y relaciones laborales, personales y familiares. Esto quiere decir que te estás relacionando con una persona que no responderá con los estándares de compasión, humanidad y empatía de una persona media cuando se sienta contrariada, la confrontes o le digas que no.

Informarte sobre el narcisismo, sus causas y perfiles de las personas narcisistas es muy importante, ya que si has crecido en una familia disfuncional, donde al menos uno de tus padres tenía Trastorno Narcisista de la Personalidad o alguna otra patología, es muy probable que hayas normalizado comportamientos que son tóxicos y disfuncionales.

Imagen de Polekhina en Unsplash.

¿Tengo una herida narcisista?

¿Tengo una herida narcisista?

Si has crecido en una familia disfuncional narcisista, hay una herida del niño o la niña que se pasa de generación en generación. Los adultos al cuidado del niño no cubren sus necesidades emocionales y, en muchas ocasiones, le agreden, dándole justo lo contrario de lo que necesita. Y esto se va repitiendo una y otra vez de padres a hijos.

Si has crecido en una familia disfuncional narcisista, hay una herida del niño o la niña que se pasa de generación en generación.

Esta herida narcisista algunas personas la proyectarán hacia el exterior, como es el caso de los narcisitas, psicópatas y sociópatas y otras personas, la interiorizarán, hasta el punto de llegar a identificarse con el agresor.

La herida narcisista no es otra cosa que la herida de tu niña interior. Si quieres saber cómo recuperarte de haber crecido con padres narcisistas, una forma rápida de averiguar si tienes una herida narcisista es si te ves reflejado en estas 5 señales.

  1. Tienes una necesidad compulsiva de ser perfeccionista, no importa lo que hagas.

  2. Se trata de una necesidad desesperada de obtener un sobresaliente en todo lo que haces. Esta necesidad compulsiva de ser perfecto en todo y serlo todo para los demás se trata de un mecanismo de defensa y de supervivencia, para evitar un dolor profundo y de rechazo con respecto a tus padres narcisistas.

    Tristemente, muchas culturas acuñan como un “buen” paternaje el de empujar a sus hijos a la excelencia. Sin embargo, esta forma de educar se puede volver abusiva y muy dañina cuando la presión que reciben los niños es intensa y cuando el amor se retiene y es condicionado a “conseguir metas u objetivos”.

  3. La idea de decir que “no” a tus padres (incluso ya siendo un adulto)  o a otras personas (pareja, amigos, jefes) es aterradora.

    Es muy frecuente que cuando una persona ha crecido con madres narcisistas, tenga miedo, ya de adulta a compartir con ellas sus deseos, planes de vida o proyectos, ante la perspectiva de no obtener su aprobación o de ser ridiculizada o avergonzada por ello, o incluso abandonada por no seguir los dictados del sistema familiar.

    Estos dictados siempre tienen que ver con los valores de los padres narcisistas y pueden ir desde no abandonar la carrera profesional que se empujó a escoger a la persona hasta temas muy dañinos para una adulta, como no dejarla crear su propia familia para mantener el rol de “niña” o quedarse en un trabajo precario porque tener éxito levantaría los celos de los padres narcisistas.

  4. Te pones a ti mismo el listón de tus metas tan alto que te odias y te avergüenzas de ti mismo cada día por no conseguir y superar tus propias metas imposibles.

    No importa que llegues a conseguir lo que te propongas, que tengas un trabajo de éxito o que hayas hecho cosas en tu vida que no son las más habituales (como vivir en un país extranjero, haber cambiado de carrera profesional,…) siempre tienes una sensación interna de “no ser suficiente”.

    Esta idea fue plantada en la infancia por tus padres narcisistas, por lo que no vas a encontrar su sanación fuera, hagas lo que hagas. De lo que se trata es de que vayas hacia dentro, hacia donde está la herida y de que puedas conectar con tu niña interior y poder cambiar ese mensaje (que, por otra parte, no es real ya que respondía a las necesidades de tus padres narcisistas) de que tu niña es digna de amor tal y como es y que, por supuesto, ser ella misma es más que suficiente.

  5. A menudo hay una diferencia entre la cara que muestras a las demás personas y cómo te sientes en realidad.

    Sueles adoptar personajes o roles en tu vida como “la dura”, “la valiente”, “la fuerte”, “la que no necesita nada” pero que no están en sintonía con cómo te sientes de verdad. Estos personajes dominan tu vida de muchas maneras, no permitiéndote ser auténtica con los demás.

    Muchos hijos de padres narcisistas tuvieron que adaptarse a un ambiente de muchas carencias y/u hostil donde sus necesidades emocionales no eran cubiertas y donde eran avergonzados o humillados por el hecho de manifestarlas. Así que ese niño empieza a ponerse máscaras para poder lidiar con esta realidad. Hasta hacer tearapia, esos personajes se suelen arrastrar hasta la edad adulta y hacen sufrir mucho a la persona, ya que está proyectando una imagen que poco o nada tiene que ver con la realidad.

  6. Es muy frecuente que te tomes las cosas de una forma demasiado personal y que te sientas atacado, juzgado o criticado con mucha facilidad.

    Cada vez que oyes un comentario crítico o un juicio hacia ti, esto detona una herida narcisista de infancia, donde las emociones de sentirte “inadecuado”, “no valioso” o “no merecedor” fueron muy intensas. Puedes ser muy reactivo frente al comentario más insignificante sobre ti, ponerte en seguida a la defensiva o meterte en una cruzada personal para demostrar que esa persona no tiene razón.

Dos preguntas importantes para averiguar si tienes una herida narcisista.

¿Cómo es de antiguo este sentimiento dentro de ti? Esto te puede llevar a darte cuenta de que este sentimiento se creó en la infancia y, en caso afirmativo, qué te pasaba con tu familia y tus padres la primera vez que recuerdas haberlo experimentado.

¿De quién ansiabas más amor en la infancia y quién tenías que ser para obtenerlo? Ésta es una pregunta muy potente que puede ayudarte a darte cuenta de si has tenido que convertirte en alguien que no eras para obtener amor y aceptación de tu familia de origen. Es muy frecuente que los padres narcisistas tengan comportamientos agresivos o pasivo-agresivos para moldear la personalidad de sus hijos en función de sus propios intereses. Esto es lo que lleva, en muchos casos, a convertirte en una persona complaciente y codependiente.

Este moldeamiento se hace durante años y está basado, principalmente en el miedo. Se infunde miedo al niño para que se convierta en lo que el padre quiere, no se le deja ser ni desarrollar su propia personalidad de forma natural.

Se infunde miedo al niño para que se convierta en lo que el padre quiere, no se le deja ser ni desarrollar su propia personalidad de forma natural.

Si quieres saber cómo recuperarte de haber crecido con padres narcisistas, para llegar a tu herida narcisista, es necesario que le bajes el volumen al ruido de tus palabras y pensamientos y permitirte sentir tus emociones a nivel profundo y experimentar todo el peso de esas emociones intensas. Si esto te asusta o te ayuda, puedes buscar ayuda profesional. Una vez que reconozcas los detonantes con los que te sientes no segura, no digna de amor o no aceptada, puedes explorar las experiencias de infancia que están en la raíz de esas emociones.

Fuente: https://kathycaprino.com

Imagen de Claudio Schwarz