Última actualización: 12 febrero, 2025

sanar padre o madre narcisista

La percepción distorsionada de la realidad que un padre y/o madre narcisista impone a un niño o niña suele tener en la mayoría de los casos consecuencias muy perjudiciales. Algunas de ellas pueden ser la falta de autoestima, el pensamiento obsesivo, la minimización del abuso, la ansiedad severa, un miedo permanente a casi todo (consciente o no), la depresión y el Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo. Al abordar el impacto que el narcisismo ha tenido en tu infancia y empezar a tratarlo, puede mejorar enormemente tu calidad de vida en la edad adulta.

 

Siete Pasos para la Sanación de haber crecido con un Padre o Madre Narcisista

Reconoce el Comportamiento Narcisista

El primer paso en el proceso de sanación es admitir y reconocer que ha habido algo no saludable en el comportamiento del padre o madre, generalmente de uno de ellos con la colaboración del otro. Una persona no puede recuperarse de algo que se niega a reconocer.

La mayoría de los padres narcisistas eligen a un niño como favorito, el “Niño Dorado”, al que se trata con privilegios. La otra niña es frecuentemente el “Chivos Expiatorio”, tratada como inferior, comparándole, ignorándole y culpándole constantemente de todo. Los padres narcisistas ven a los hijos como extensiones de sí mismos, no como seres humanos independientes con su propia personalidad, emociones, gustos,… El padre o madre narcisista asignará los papeles en función de cuál de ellas perciba como más parecido y sea más proclive a llevarle la corriente.

Entiende el Narcisismo

Una vez que se identifica el narcisismo, es importante informarse sobre el Trastorno Narcisista de la Personalidad y cómo afecta a todo el sistema familiar. El narcisismo es en parte biológico y en parte se genera por el entorno. Por ello, es probable que haya otros narcisistas o trastornos de la personalidad en tu familia. Familiarízate con los signos y síntomas del narcisismo y reconocerás a las otras narcisistas que hay en tu familia, tanto en la línea ascendente (abuelos), como en la misma (hermanas), como en la línea descendente (hijos).

Identifica el Comportamiento Abusivo

Al principio se te hará raro y confuso porque la palabra “abuso” está asociada comúnmente al abuso sexual o físico, pero no al emocional y/o psicólogico, siendo éste muy grave porque una niña está expuesto a él durante años respecto a un padre o madre sobre la que tiene una absoluta dependencia.

Sin embargo, cuanta más información adquieras, más te darás cuenta de que has sido objeto de los siguientes (seguramente varios pero no todos) tipos de abuso:

  • Físico: restricción (tapar la boca, coger de las manos), agresión (bofetadas, puñetazos, empujones, coscorrones, pellizcos, arañazos, escupir, dar golpes a cosas,..)
  • Psicológico: gaslighting, frases como “eres tonto”, “eres bipolar”, o “estás loca”.
  • Verbal: gritar a un niño, obligarle a callarse, interrogarle, acosarle con preguntas retóricas, insultarle, amenazarle.
  • Emocional: decirle regularmente que “eres sensible” o “eres difícil” o amenazarle cuando la niña intenta expresar una emoción o sentimiento.
  • Financiero: negligencia con su presupuesto, regalarle demasiadas cosas, no permitirle que pida nunca nada bajo ninguna circunstancia.
  • Sexual: actitudes inapropiadas, tocamientos, violación, frases inapropiadas como si el hijo fuese la pareja.

Gestiona la Rabia y la Tristeza

La rabia y la tristeza son respuestas emocionales naturales tras haber entendido tu historia familiar y haber identificado el abuso que has sufrido. Cualquier imagen idealizada que hayas podido tener de tu padre o madre narcisista se caerá abajo y esto es algo duro de aceptar.

No sólo es normal sacar la rabia y la tristeza para liberar el trauma sino que es absolutamente necesario. Hasta que no hayas llorado y no te hayas enfadado por todo lo que has perdido en la infancia a causa del abuso, hasta que no contactes con tu niño interior, no podrás avanzar como adulto.

Adquiere Perspectiva

Éste es un buen momento para dar un paso atrás por un tiempo para obtener una perspectiva más amplia de ti y de tu vida. Comienza por reflexionar sobre cómo la imagen distorsionada del padre o madre narcisista del mundo, de las personas y sobre todo DE TI ha moldeado tus creencias actuales.

Después cava más hondo. Busca los pensamientos y creencias que tienes sobre ti, las cosas que te prohíbes o de las que te culpas, la imagen que tienes de ti, lo que no te permites, lo mucho que te juzgas, lo crítico que eres contigo mismo. Todo eso no es tuyo sino algo aprendido. Identificarlo y cuestionarlo es lo que te va a permitir empezar a cambiarlo.

El Perdón

Acepta que no puedes cambiar tu pasado, pero sí reinterpretarlo. Eres tú quien decide si perdonas o no a tu padre o madre narcisista por el abuso y el daño causados. Conviene recordar que el perdón no es una acción mental sino emocional. Que generalmente no es un sentimiento de todo/nada sino que seguramente pasarás por diferentes etapas y diferentes tonalidades de grises. Y que para perdonar a otros, a la primera que es necesario que perdones es a ti.

Busca Ayuda

Donde hubo esas heridas no es que no vaya a haber nada, quedarán cicatrices, pero ya no serán heridas abiertas. Tu vida puede cambiar de una forma bastante radical, puedes verte haciendo cosas y desde facetas que jamás habrías soñado.

Es importante tener en cuenta que éstas son sólo unas líneas generales por las que pasa un adulto en recuperación que ha sido víctima de abuso narcisista en su infancia. Para acompañarte y ayudarte en este proceso, te recomiendo que busques la ayuda profesional de una terapeuta especializada en el tratamiento de víctimas de familias disfuncionales o un grupo CoDA.

Fuente: psychcentral.com