relaciones con narcisistas difíciles de dejar

Porqué es tan difícil dejar una relación con una persona narcisista

Las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad o con fuertes tendencias narcisistas  utilizan mucho la manipulación en sus vínculos para sentirse en el control con sus parejas, hijes, amigues o empleades.

Las relaciones que buscan y promueven son aquéllas que les proporcionan atención, admiración, validación, cariño, dinero,etc. Esto es, cosifican a las personas para conseguir lo que quieren más que verlas como iguales que también tienen necesidades. Esta forma de percibir a las personas es lo que se conoce como suministro narcisista.  La relación no se va forjando de forma espontánea y abierta sino que es un proceso de manipulación sutil, totalmente controlado y dirigido.

¿Has pensado y sentido que algo en tu relación no iba bien pero no has podido identificarlo? ¿Has dudado de tus propios pensamientos, creencias o sentimientos en las conversaciones? ¿Has perdido la confianza, la ilusión, la fe en ti?

La mayoría de los libros, artículos,.. sobre narcisismo recomiendan cortar el contacto por completo con esa persona, lo que se conoce como el contacto cero. Sin embargo, esto no siempre es posible por circunstancias, por ejemplo, tienes hijos en común o aún eres joven y se trata de tu padre o madre, o la persona narcisista es tu jefe y tienes que aguantar en ese trabajo hasta encontrar otro.

Pero incluso cuando esto es aparentemente fácil porque se trata de tu pareja, amistad o familiar lejano, no lo es. ¿Por qué resulta tan difícil? ¿Cuáles son los factores que lo hacen tan complejo?

Veamos cuáles son los tres principales factores que contribuyen a esto. Ten en cuenta que estos tres factores se refieren de forma principal a una relación de pareja pero también se pueden dar en otro tipo de vínculos.

En la relación suele haber codependencia

Las relaciones codependientes son aquéllas en las que dos personas se involucran tanto la una con la otra, que se vuelven dependientes a nivel emocional: no hay límites y ambas se comportan como si el otro fuera una extensión de sí misma, no otra persona autónoma. Este tipo de vínculo tan cerrado las suele llevar a un aislamiento. La dependencia emocional y el aislamiento son factores que facilitan el abuso.

En una relación codependiente, suele haber una persona más pasiva que no puede tomar decisiones por sí misma (que es la que se conoce comúnmente como codependiente), y ​​otra más dominante, que alimenta su ego y obtiene satisfacción al controlar a la otra persona y tomar decisiones sobre su vida (que es la que se conoce comúnmente como narcisista, aunque la persona narcisista también es codependiente). Esta última establece las reglas de la relación (perpetradora del abuso) y la otra las sigue de forma ciega (facilitadora de su propio abuso y, en ocasiones del de otras personas, como los hijos en común).

La ​​felicidad de la persona facilitadora está determinada por la felicidad de la persona abusadora. Y la facilitadora hará TODO LO QUE HAGA FALTA (incluso en su propio perjuicio) para hacer feliz a su pareja, adoptando como creencia la fantasía de que “Si ella es feliz, yo soy feliz”. Y cuando ésa se convierte en la estrategia de vida de la persona facilitadora, el foco está tan puesto en la otra persona, que se pierde la capacidad para pensar por sí misma, saber quién es, averiguar cuáles son sus límites,… el único objetivo es mantenerse en esa unidad, sin la cual la persona siente que no podrá sobrevivir.

Éste es el testimonio de una persona codependiente: «No tengo ni idea de qué me hace feliz, pero puedo decirte todo lo que hace feliz a mi pareja. Es a él a quien recurro para saber cómo me siento. Si él está de mal humor, yo también. Si él es feliz, yo también».

El vínculo tiene un componente de trauma que lo hace más complejo que un vínculo “normal”

Un vínculo traumático supone estar en una relación abusiva en la que la víctima, aunque sea consciente de lo que le ocurre, se siente enganchada a él. El abuso se suele dar en un ciclo con las siguientes etapas:

1. Aparente calma: la relación transcurre con normalidad, aunque en un contexto bastante superficial.

2. El detonante: sucede un hecho que es aparentemente pequeño pero que acaba provocando una escalada de violencia verbal y emocional: gritos, amenazas, insultos, intimidación y/o física: golpes a cosas, patadas, puñetazos al aire, o a la víctima. En esta fase, los niveles de cortisol y adrenalina en la víctima son muy altos y sólo puede concentrarse en superar la situación y sobrevivir.

3. Reconciliación: El período posterior al incidente, donde puede haber excusas no sentidas, culpabilización y/o la minimización del incidente. El peligro inmediato desaparece y la víctima comienza a sentirse más relajada.

4. Vuelta a la aparente calma: ambas personas suelen negar o fingir que el incidente no ha ocurrido, y se vislumbran destellos de la etapa de love bombing o bombardeo amoroso. La víctima experimenta una gran sensación de bienestar por un pico grande de hormonas como oxitocina y dopamina.

Con las múltiples repeticiones de este ciclo de abuso, la víctima adquiere un relato interno que es confuso, ya que ve a su abusador como también el salvador del propio abuso. Los altibajos de hormonas se vuelven adictivos con el tiempo y mantienen a la víctima en la relación, confundiendo intensidad con amor.

Dentro de ese relato confuso de lo que está sucediendo, la víctima se culpa de los incidentes y se cuestiona, quedándose y pensando que si se esfueza, conseguirá que la relación cambie.

Si quieres leer más sobre el trauma bond o vínculo traumático puedes hacerlo aquí.

Cuanto más permaneces, más difícil se vuelve dejarlo

Una relación con una persona narcisista termina socavando sentimientos básicos como la autoestima y el sentido de la identidad. Cuanto mayor es la inseguridad de la víctima, mayor es el poder de la persona narcisista. La confusión, la manipulación psicológica y el menosprecio son las herramientas que utiliza de forma continua para sentirse por encima y con el control de la relación.

Dudar de tu propia realidad a causa del gaslighting es algo extremandamente dañino para la salud mental de una persona. Son muy frecuentes pensamientos como: “¿De verdad ha sucedido esto? ¿Quizás esté exagerando? ¿Me estoy volviendo loca?”

Cuando se carece de esta base de seguridad propia y de confianza, es difícil creer que se tiene la capacidad para dejar la relación. Por eso es importante dejarlo cuanto antes si percibes cosas que no te encajan, si te parece que la otra persona hace “cosas raras” o si después de las citas, te sientes triste, apagade o enfadade.

Fuente: psychologytoday.com

Imagen de Kelly Sikkema en Unsplash