En este artículo te explico qué es una relación tóxica, qué la diferencia de una sana y las 6 señales principales para identificarla. Es importante que recuerdes que una relación tóxica puede potencialmente convetirse en una relación abusiva, por lo que es importante identificarla a tiempo para poder cambiar el rumbo de la relación.

Pero empecemos por el principio.

Qué es una relación tóxica

Muchas personas entramos al mundo de las citas sin siquiera saber que muchas de nuestras creencias sobre las relaciones son tóxicas desde el principio. Así que, primero, aclaremos qué es una relación tóxica:

Una relación tóxica se da cuando una o ambas personas priorizan lo que llaman (y normalmente han aprendido en la infancia) «amor» por encima de los cinco componentes esenciales de una relación sana: respeto, confianza, comunicación, empatía y afecto.

Esto puede sonar descabellado para algunas personas, pero el «amor» no debería ser la razón para permanecer en una relación, ya que puede nublar nuestro juicio en estas otras áreas tan importantes.

Si priorizas el amor que recibes en una relación por encima del respeto que te dan, tolerarás que te traten como a un felpudo. Si priorizas el amor por encima de la confianza, tolerarás mentiras e infidelidades. Si lo priorizas frente a la comunicación, es muy posible que haya malentendidos e interpretaciones erróneas. Si lo haces sobre la empatía, permitirás que tu pareja siempre se priorice frente a ti. Si lo priorizas por encima del afecto, seguramente aceptes que tu pareja te quiera, pero no como tú lo necesitas.

Toleramos las malas relaciones por diversas razones: tal vez tengamos baja autoestima, no seamos lo suficientemente conscientes de lo que sucede, no conozcamos ni gestionemos bien nuestras emociones, etc.

Pero todo esto sólo genera una relación superficial, sicológicamente dañina y potencialmente abusiva.

6 Señales de una relación tóxica que puede que consideres normales

Las relaciones tóxicas pueden adoptar diversas formas, pero hemos identificado varias señales reveladoras que muchas personas ignoran o, peor aún, confunden con signos de una relación sana.

A continuación, presentamos seis de las tendencias más comunes en las relaciones que muchas parejas consideran normales, pero que en realidad son comportamientos tóxicos que dañan lo que más aprecian.

El fenómeno de «llevar la cuenta»

En qué consiste: Ocurre cuando tu pareja te culpa constantemente por errores del pasado. Si ambas persona lo hacéis, la relación se transforma en una competición o batalla para ver quién ha cometido más errores a lo largo de los meses o años y, por lo tanto, quién tiene más deuda con la otra persona.

    Ejemplo: Te comportaste como un(a) idiota en la fiesta del 28 cumpleaños de una amiga común en el 2020 y desde entonces tu pareja te lo recuerda cada vez que tenéis una pelea. Pero no pasa nada, porque aquella vez que le pillaste a tu pareja enviando mensajes coquetos a un compañero de trabajo significa que puedes vengarte de ella por su supuesta infidelidad, así que, en cierto modo, estáis a empates, ¿verdad?

    Por qué es tóxico: No sólo desvías la atención del problema actual centrándote en errores del pasado, sino que también avivas la culpa y el resentimiento para manipular a tu pareja y hacerla sentir mal en el presente.

    Si esto se prolonga, ambas personas terminan dedicando la mayor parte de su energía a intentar demostrar que son menos culpables que la otra, en lugar de centrarse en resolver el conflicto actual.

    Qué hacer en su lugar: Intenta abordar los problemas individualmente, a menos que estén realmente relacionados. Resolver el conflicto acutal consiste en hablar de él de forma abierta, explicando lo que a una o ambas personas ha hecho daño y, si puede ser, repararlo con acciones como pedir perdón o tener una intención clara de no repetir el comportamiento en el futuro.

    Cuanto más se repita esto, más limpia estará la relación sin arrastrar temas del pasado. Pero ten en cuenta que la empatía y la compasión son cualidades importantes para estar en una relación de pareja sana de largo recorrido. Si no puedes perdonar o dejar atrás ciertos temas, será o bien difícil que la relación pueda prosperar o bien que sea sana, porque todo lo que no se resuelve y se deja atrás de verdad, vuelve a salir antes o después y se convierten en bolas con cadenas atadas a los tobillos, que puede ser que no las veamos, pero que pesan mucho a nivel emocional.

    Determinar qué comportamientos puedes perdonar y dejar atrás y cuáles para ti son demasiado importantes como para hacerlo, es algo personal que requiere de introspección y honestidad contigo.

    Emitir indirectas y otras formas de agresión pasiva

    En qué consiste: En lugar de decir algo de forma clara, una de las personas intenta dar pistas a la otra para que «lo pille».

    Ejemplo: Estás molesta con tu pareja porque no te ha hecho demasiado caso durante la fiesta y en lugar de decirlo de forma clara, le vas soltando frases de camino a casa en el coche como: «Pues ahora que lo veo, creo que esos pantalones no te quedan muy bien» o «¿Entonces el domingo tenemos que volver a casa de tu madre? La verdad es que me aburro bastante».

      Por qué es tóxico: Porque demuestra que una o ambas personas no se sienten cómodos comunicándose abierta y claramente. Esos comentarios expresan una rabia encubierta que, muy probablemente, acabará enfadando a la persona que los recibe, generando finalmente un conflicto y sin resolver el tema de fondo.

      Qué hacer en su lugar: Expresa tus sentimientos y necesidades de forma clara y asertiva. En el ejemplo, si le dices realmente a tu pareja lo que sientes con cómo se ha comportado y lo que necesitas, hay muchas probabilidades de que intente tenerlo en cuenta para la próxima vez y cambiar su comportamiento. Si no sabe lo que te pasa, no puede hacer absolutamente nada con eso.

      Tomar la relación como rehén

      Qué es: Cuando una persona tiene una crítica o queja y chantajea a la otra amenazando con poner en peligro el futuro de la relación.

      Ejemplo: Si tu pareja siente que has sido fría con ella, en lugar de decir: «Siento que a veces eres frío/a», dirá: «No puedo salir con alguien que es frío/a conmigo todo el tiempo».

      Por qué es tóxico: Tomar la relación como rehén es chantaje emocional y genera muchísimo drama innecesario. Incluso el más mínimo problema en la relación puede generar una percepción de crisis de toda la relación. Es fundamental que ambas personas en una relación sepan que pueden comunicar pensamientos y sentimientos negativos de forma segura sin que esto amenace el futuro de la relación. Sin esa libertad para ser honestos, la pareja reprimirá sus verdaderos pensamientos y sentimientos, creando un ambiente de desconfianza y manipulación.

      Qué hacer en su lugar: Intenta comunicarte con honestidad y asertividad sobre lo que no te gusta de tu pareja. En el ejemplo de antes podría ser algo del tipo: «A veces siento mucha frialdad por tu parte y esto me hace sentir lejos de ti. Si me das un abrazo o un beso cuando pases por mí lado, esto me ayudaría mucho a sentirme más cerca.» Dos personas que son capaces de comunicar sentimientos y necesidades sin juzgar ni chantajear fortalecerán su relación a largo plazo.

      Culpar a tu pareja de tus propias emociones

      Qué es: Supone no hacerte cargo de tus propias emociones y trasladar la responsabilidad a tu pareja, algo así como darle el mando a distancia de la tele sin que sepa que lo tiene y culparle porque no ha averiguado el canal que querías ver.

      Ejemplo: Imagina que estás teniendo un mal día y tu pareja no se muestra muy comprensiva ni te apoya mucho. Tal vez ha estado hablando por teléfono todo el día con compañeros de trabajo o se distrajo cuando la abrazaste. Quieres quedarte en casa y ver una película juntos esta noche, pero tu pareja tiene planes de salir con amigos.

        A medida que aumenta tu frustración con el día —y con la reacción de tu pareja—, te encuentras recriminándole su insensibilidad y falta de empatía. No le has pedido ni una sola vez apoyo emocional, pero tu pareja debería saber (o más bien adivinar) cómo te sientes y cómo hacerte sentir mejor. Debería haber colgado el teléfono y cancelado sus planes para quedarse contigo y consolarte.

        Por qué es tóxico: Culpar a nuestra pareja por nuestras emociones es inmaduro emocionalmente y crea la fantasía de que tu pareja es responsable por cómo te sientes, cuando en realidad esa responsabilidad sólo recae sobre ti.

        Cuando se establece el precedente de que tu pareja es responsable de cómo te sientes en todo momento (y viceversa), esto puede fácilmente derivar en una relación codependiente. Todo, incluso leer un libro o ver la televisión, debe negociarse. Cuando alguien empieza a enfadarse, todos los deseos personales se ven relegados a un segundo plano porque ahora hay que hacer que la persona se sienta mejor.

        El mayor problema de las tendencias codependientes es que generan resentimiento. Claro, si mi pareja se enfada conmigo de vez en cuando porque ha tenido un mal día, está frustrada y necesita atención, es comprensible. Pero si se convierte en una expectativa que mi vida gire en torno a su bienestar emocional en todo momento, pronto sentiré amargura y resentimiento e incluso intentaré manipular sus sentimientos y deseos para que no me afecten tanto.

        Qué hacer en su lugar: Asume la responsabilidad de tus propias emociones y espera que tu pareja, a su vez, se responsabilice de las suyas.

        Esto os permite sentir más poder personal a ambas personas y también inclina a hacer trabajo para conocer y gestionar las emociones propias.

        Con este marco mucho más maduro emocionalmente, la manipulación, el chantaje o un sentido excesivo de la responsabilidad sobre la relación serán mucho menores.

        Demostraciones de celos «por amor»

        Qué son: mostrar celos hacia otras personas de una forma muy intensa y justificarlos desde el punto de vista de que «eso es el amor»

        Ejemplo: Enfadarte cuando tu pareja habla, toca, llama, envía mensajes, pasa tiempo con otra persona o incluso estornuda cerca de ella, y luego desquitarte con ella con conductas como controlarla, amenazarla, chantajearla,…

        Por qué es tóxico: Lejos de ser una muestra de amor, es una forma de control y manipulación al transmitir un mensaje de desconfianza, crea dramas y conflictos innecesarios.

        Qué hacer en su lugar: Si eres tú la persona que tiene este comportamiento, profundiza en tus inseguridades y averiguar cuál es la causa raíz. Puedes manifestar tus sentimientos a tu pareja y pedirle de forma asertiva lo que necesitas que haga para confiar más, como por ejemplo, enviarte un mensaje por la noche aunque esté saliendo con amigos o ponerle límites a su ex para que no le llame cada semana.

        Si es tu pareja la que tiene estos comportamientos, pon límites de forma asertiva y sé claro/a en lo que estás dispuesto/a hacer para que trabaje sus inseguridades y lo que no.

        Tapar los problemas de pareja adquiriendo más compromiso

        Qué es: Cuando surge un conflicto o problema importante en una relación, en lugar de resolverlo, se intenta disimularlo con la emoción y la satisfacción que produce comprarse algo juntos, como un coche, adoptar un animal o incluso casarse.

          Por qué es tóxico: porque se intenta resolver un problema desde un lugar desde el que es imposible afrontarlo. Cualquier problema o conflicto que no se aborda de forma directa sino que se evita desviando la atención hacia algo aparentemente positivo, pero que lo tapa, no lo resuelve, es el equivalente a guardar la suciedad debajo del felpudo. En el corto plazo funciona, pero en el largo plazo, el felpudo va a apestar y quizás los daños ya sean irreparables.

          Qué hacer en su lugar: Afrontar el problema o conflicto. ¿Se rompió la confianza? Hablar sobre cómo reconstruirla. ¿Alguien se siente ignorado o poco valorado? Hablar sobre cómo recuperar ese sentimiento de aprecio.

          La comunicación permitirá afrontar el problema o conflicto de frente. Esto no garantiza que se resuelva pero al menos le estamos dando una oportunidad real a la relación.

          Cómo transformar una relación tóxica en una relación sana

          Recuerdemos que una relación tóxica es aquella donde el amor se prioriza por encima de todo lo demás, incluyendo el respeto, la confianza, la comunicación, la empatía y el afecto mutuo.

          Es más que una simple mala racha: es un patrón recurrente y prolongado de comportamiento no saludable por parte de uno de los miembros de la preja o de ambos. Entonces, ¿cómo se pueden cambiar estos patrones en una relación?

          Ambos miembros de la pareja deben estar dispuestos a cambiar

          Y no estamos hablando de cambios superficiales como la forma de vestirse o de pasar las vacaciones, sino cambios profundos dentro de ti que pueden ser más retadores, como comunicarse de forma más asertiva en lugar de reprochando o atacando, reconocer errores y perdir perdón, ponerte en la piel de la otra persona aunque lo que te esté contando esté muy alejado de cómo te sentirías tú, recibir feedback que no te gusta, reconocer tus imperfecciones, aprender a negociar y a ceder, etc.

          A pesar de que estos cambios no son fáciles, también son muy gratificantes, ya que te permitirán crecer mucho como persona y, muy probablemente, estar en una posición de más equilibrio con ciertos temas.

          Ambas personas están dispuestas a responsabilizarse de sí mismas y de la relación

          Esto supone intentar no culpar ni juzgar a la otra persona por cómo nos estamos sintiendo, aprender a mostrarnos vulnerables (y proporcionar un espacio seguro si es la otra persona la que se muestra vulnerable), y tener un sentimiento de co-responsabilidad hacia la relación que se intenta que sea un 50/50.

          Eso significa que ambas personas priorizarán la relación por encima de sus deseos egoístas de tener razón o de «ganar».

          Ambas personas pueden comunicarse de forma sana, sin culpar ni juzgar en exceso

          Puedes estar dispuesto a trabajar en las cosas, incluso puedes estar de acuerdo en cuál es el verdadero problema, pero si uno o ambos se empeñan en culpar al otro, simplemente no va a funcionar.

          También puedes decidir terminar la relación en algún momento, y eso está bien, pero si ambos están dispuestos a trabajar en ella, entonces vale la pena el esfuerzo, las conversaciones incómodas e incluso el dolor.

          No hay ninguna relación, ni de pareja ni de cualquier otro tipo que no entrañe cierto dolor a veces, es la otra cara del amor. El dolor nos indica que la relación es importante. Esto siempre dentro de unas cotas y límites. Si una relación nos hace sufrir principalmente, es hora de ver qué es lo que está causando este sufrimiento, si se puede trabajar en ello por ambas personas o si es más sano soltar.

          Conclusiones finales

          Si crees que estás en una relación tóxica y necesitas ayuda, no dudes en contactarme para una primera cita gratuita y sin compromiso. Yo puedo acompañarte (a ti a solas o junto con tu pareja) en tu proceso para tener una relación más sana o bien soltarla si es lo que necesitas.

          Fuente: markmanson.net

          Imagen de Vitaly Gariev en Unsplash