respuesta de fusión al trauma

En qué consiste la respuesta de fusión

Normalmente, en el caso de trauma, se habla de la cuatro respuestas posibles, que son escogidas por el sistema nervioso de cada persona en un intento de protegerse de un peligro, real o percibido. Estas cuatro respuestas son: luchar, huir, congelarse y fusionarse. En este artículo nos vamos a centrar en la respuesta de “fusión”, que se refiere a cuando una persona se “funde” con otra u otras para sentirse segura.

Recordemos que el trauma supone haber pasado por unas experiencias concretas en la infancia, con los que no nos hemos sentido con los recursos necesarios para gestionarlas, el cerebro no ha podido procesar estas experiencias, que normalmente se mantienen de forma fragamentada (a través de un olor, una imagen,un sonido,…) y se relegan al inconsciente.

Normalmente, la respuesta traumática de fusión se da en personas que han sufrido relaciones abusivas o de maltrato en su infancia, y han aprendido a fusionarse con el cuidador o cuidadora abusivo para intentar evitar agresiones y sentirse seguros y a salvo. Estas personas, de adultas, tienden a meterse en relaciones de abuso, sobre todo (pero no exclusivamente) de pareja, ya que también pueden ser familiares, de amistad o de trabajo. Y en estos casos, el sistema nervioso de la persona sigue escogiendo la respuesta de fusión, en un intento de sentirse a salvo en la relación.

Esto es lo que sucede a nivel inconsciente, mientras que la persona lo que suele hacer es justificar su comportamiento con frases o pensamientos como “A mí me gusta dar”, “Lo hago para que haya paz” “Es que es una persona especial” (refiriéndose al abusador o abusadora).

En muchas ocasiones se hace referencia a la respuesta de fusión como  el de ser una persona complaciente. Se trata de una actitud general de sumisión, pudiendo parecer una persona demasiado cooperativa o servicial, a veces en detrimento propio. Suelen minimizar o negar por completo sus propias necesidades, tener dificultades para decir que no, incluso a solicitudes poco razonables, o estar de acuerdo con quienes los rodean incluso si esto no refleja sus sentimientos o valores reales.

La mayoría de las personas adoptamos comportamientos complacientes de vez en cuando. Un ejemplo es el de un jefe que te pide que te quedes horas extras que no te las va a pagar y decides hacerlo para evitar tener un conflicto en el trabajo, a pesar de que estás diciendo que sí a algo que no está entre tus obligaciones laborales.

Sin embargo, las personas con respuesta de fusión tienen el comportamiento de agradar y complacer de forma automática y general, que se suele acentuar con las figuras de autoridad o con las personas con las que tienen un vínculo íntimo, como su pareja. La respuesta de fusión les protege de sentir miedo o ansiedad en sus vínculos con los demás. Con la respuesta de fusión lo que la persona hace, de forma muchas veces inconsciente, es dar su poder personal a los demás, convirtiéndose en una especie de marioneta de las necesidades y deseos de las personas con las que se vincula.

Ejemplos de respuestas de fusión

  • Dificultad para establecer y mantener límites saludables en las relaciones.
  • Tomar decisiones basadas en lo que otros quieren en lugar de en las necesidades propias.
  • Estar de acuerdo con las preferencias de los demás en lugar de indicar las propias.
  • Involucrarse en conflictos en un intento de reducir la intensidad, incluso si la persona no está involucrada en la situación.
  • Hacerse responsable del comportamiento de otras personas.
  • Tener poca capacidad o ninguna para comunicarse de forma asertiva.
  • Experimentar dificultades o incapacidad para sostener un conflicto.

Cómo se genera la respuesta de fusión

No existe una única forma de responder al trauma. Dos personas pueden responder a factores estresantes similares de maneras muy diferentes. Además, alguien que tiene una respuesta de fusión en una situación puede huir o congelarse en respuesta a otra situación.

El ciclo de abuso en una relación abusiva o de maltrato consiste en un período de “luna de miel” en el que el abusador tiene mucha atención puesta en la víctima y la trata muy bien. Y periodos de lo que se llama refuerzo intermitente, donde da migas de esa atención y buen trato. Esto suele hacer que la víctima sienta que si simplemente se comportara como de la “manera correcta”, el abusador volverá a la fase de la luna de miel.

Si el abusador o abusadora utiliza la técnica de la luz de gas o gaslighting, que es la forma de manipulación más agresiva que hay, la víctima siente que no puede confiar en su propia percepción, lo que aumenta su dependencia del abusador. Estos patrones y ciclos de comportamiento suelen causar un vínculo traumático, donde una víctima siente amor y apego por su abusador, a menudo hasta el punto de proteger o defender al abusador de las consecuencias de su comportamiento. Ésta es la respuesta de fusión.

Y como hemos comentado antes, su origen está en situaciones de abuso o maltrato en la infancia, donde el niño o la niña se “funde” con su padre o madre agresor para sobrevivir a una situación traumática, que es generadora de mucho estrés, miedo y angustia para la niña o el niño y que le da un cierto sentido de seguridad.

Cuando un comportamiento nos mantiene a salvo (o eso es lo que creemos), somos más proclives a tener este comportamiento en el futuro. Después, de adultos, tenderemos a tener la respuesta de fusión, habiéndose generado la plantilla de sus relaciones en la infancia y confundiendo esto con una relación de amor.

Además, la percepción de un peligro no siempre significa que hay un peligro real. Si alguien está en una respuesta de fusión, no quiere decir que esté en una situación de abuso, sino que esté repitiendo un comportamiento que ya sale de una forma automática.

Si al leer este artículo, te das cuenta de que tiendes a fusionarte en tus relaciones, es posible que te hagas la siguiente pregunta:

¿Cómo puedo dejar de fusionarme?

Dado que la fusión es una respuesta al trauma, puede ayudarte abordar los eventos o relaciones traumáticas subyacentes que provocaron el desarrollo de la respuesta. Una terapeuta que sepa de trauma puede ayudarte con esto.

Cuando no has podido reconocer tus necesidades en la infancia, puede llevar tiempo darte cuenta de cuáles son, respetarlas frente a las necesidades de los demás y aprender a pedir. Tómate el tiempo para considerar tus preferencias y valores, y conoce tu yo auténtico.

Dejar la respuesta de fusión es algo progresivo que supone priorizarte y conocerte y empezar a interactuar con los demás desde un lugar de igualdad y asertividad en vez de hacerlo desde un lugar de sumisión y de ceder tu poder personal.

Esto es posible y el cambio es muy grande, haciendo crecer tu autoestima y estando en algo mucho más satisfactorio y saludable en tus relaciones con los demás.

Imagen de Marco Bianchetti en Unsplash.